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Hugo Chávez

Es lo último que se pierde, indica el refrán. Se puede señalar, es lo único que nos queda. El régimen prolonga la nefasta trayectoria de perversidades, crueldades y errores, dando tumbos entre torpezas, insolvencias y lucros. Sectores opositores dan bandazos, penetrada por intereses sinvergüenzas y mezquinos, oportunismo cohabitante y corrupción desaforada; dividida entre sí porque, habiendo excepciones, piensan primero como operadores políticos que como venezolanos dirigentes.

La esperanza es lo último que se pierde y entre indignaciones, decepciones de un oficialismo farsante, abusivo, mentiroso, y adversarios parlanchines sin tener al país como prioridad incluso por delante de sus aspiraciones personales, es lo que va quedando.

La popularidad, es una emoción, un sentir, euforia optimista, puede ser generosa “¡estoy contigo, estás conmigo!”, o egoísta, “me das, te apoyo”; puede crecer como la espuma, o desplomarse como un castillo de arena.

Muchas veces, la popularidad, fama, notoriedad nace del contraste, que la persona -artista, político, cantante, por ejemplo- se presenta ante el público o es interpretado por las mayorías como contrapuesto a lo que no gusta, a lo que ha desilusionado o aburrido. Un ritmo sustituye a otro, como un caudillo asciende como respuesta al anterior ahora rechazado.

No podemos limitarnos a sólo tener esperanzas, porque a lo largo de veinte años de distorsiones, falsedades, grandezas ilusas e incompetencias, solo se han logrado fracasos, presos, torturados, exiliados, muertos. Debemos rescatarnos a nosotros mismos con la fe y disposición personal de cada mujer, hombre, joven, sea lo que sea haga, trabajador, especialista, profesional o todero, con la decisión personalísima de salvar y cambiar a un país que fue bueno, aunque empecemos a olvidarlo, y que muchos de los jóvenes que protestan sólo lo conozcan por referencias, debemos engalanarnos de la confianza en cada uno, porque es responsabilidad ciudadana reconstruir la patria de principios éticos, valores morales y buenas costumbres.

Poco podemos reclamar a los políticos si no ponemos la convicción y voluntad de rehacer la dignidad ciudadana de pueblo, orgullo de país, y compromiso de nación.

Los activistas políticos no son seres autónomos venidos de otra dimensión, son venezolanos iguales a nosotros, la diferencia es que asumieron una carrera cuyo objetivo y mérito fundamental es, como la medicina sanar personas, evitarles la muerte, como los ingenieros construir edificios, abogados defender a quienes los necesitan para que se apliquen las leyes, en el caso de los políticos es establecer las bases legales, y vigilar que se cumplan, para el bienestar de cada ciudadano. Y por supuesto como todo en la vida, rendir cuentas.

Chávez fracasó como estratega militar, pero representó el contraste, enfrentado a políticos y partidos que habían decepcionado. Juan Guaidó, desconocido, con escasa oratoria, esmirriado de presencia, se presentó ante las mayorías como el dirigente que llevaría al cambio anhelado, deseado y ambicionado que los venezolanos, defraudados, hambrientos, cansados, exigían a gritos con desesperación angustiante.

Maduro no levanta polvaredas, no tiene ni el carisma ni las circunstancias que tuvieron Chávez y Guaidó en sus momentos. Se sostiene sobre el ya remoto recuerdo de un dicharachero, popular, vinculado en forma de expresarse y físicamente al tradicional mestizaje venezolano, pero sin entender, cada vez que lo menciona, y afirma cumplir “el legado”, Maduro queda peor; la gente recuerda al jefe simpático y regañón de una época que llena de errores tuvo la suerte de contar con enormes recursos, víctima de un cáncer que lo llevó a la tumba y que, según algunos, enfrentó con sonrisas y valentía; en consecuencia, al mencionar al “comandante”, la comparación es instantánea, refresca el recuerdo, y disminuye la estatura del heredero, ahora usurpador.

El régimen obtuso no comprende que exilios políticos, arrestos, torturas, prisiones de diputados y opositores no generan emoción, tampoco provocan alegría ni lealtad sincera, atemorizan, asustan, ponen suspicacias en las personas. No conciben entusiasmo, siembran miedo. El entusiasmo lleva a prolongar situaciones, a mantenerlas, el desasosiego puede que arrincone, pegue contra la pared, pero es como un resorte, la reacción contraria está ahí, acumula fuerza, si tiende a permanecer, el miedo es motor de estallidos. Tanto como el hambre, la frustración, y aún más.

El abuso, ejercicio de la fuerza, crea héroes, cubre de fama a quien antes de la arbitrariedad era desconocido, transforma a quienes nadie conoce en conocidos. Creen ganar fuerza arrestando y forzando a esconderse, huir a quienes reclaman libertad y democracia, el régimen está llenando de héroes y mártires a sus adversarios, mientras el castrismo y cómplices complacientes cohabitantes se debilitan, y se van quedando solos.

Se convierten en incómodos ellos mismos para todos.

Ésa es la esperanza que no podemos jamás perder, la fe y el compromiso personal, decidido, firme, de cada ciudadano. Una esperanza que es convicción sin fechas, permanente, sin días laborables y/o festivos, de día, de noche, en la calle, en el oficio, en la casa y los hogares. ¡Ésa es la esperanza real, sólida, confiable!

@ArmandoMartini

Anatomía del mal, por Laureano Márquez

El Dr Michael Stone, psiquiatra forense y profesor en la Universidad de Columbia, es toda una autoridad en el estudio de la «anatomía del mal». Él desarrolló una escala de la maldad y menos mal que no se le ocurrió inventar un aparato para medirla, porque en Venezuela se le revienta.

Stone desarrolló una escala de 22 niveles de maldad, comenzando por el nivel del que causa en mal en defensa propia, lo cual no sería en estricto sentido maldad, hasta los últimos niveles en los que se ubican los asesinos en serie y autores de crímenes de lesa humanidad. Hablamos, en los últimos niveles de gente incapaz de sentir ningún remordimiento.

Ser malo también requiere de ingenio, destruir tampoco es tarea fácil. Para eliminar -entre otros a seis millones de judíos- los nazis se trazaron un plan impecable desde el punto de vista técnico. Hay que ver la organización que se requiere para asesinar sin prácticamente dejar rastro a más de seis millones de personas: construir los campos de concentración o ampliar los existentes, redirigir las vías ferroviarias (en medio de una guerra) para hacerlas llegar directamente al lugar de exterminio, la disposición de las cámaras de gas, el suministro del Zyklon B, la desaparición de los cuerpos sin dejar rastro. En fin, la completa organización para el mal.

La pregunta es: ¿el malo se sabrá malo o se miente a sí mismo autoengañando, haciéndose creer que lo que hace es correcto? Tiene que haber algo de esto último. Y el autoengaño se ubica en las premisas de las que se parte, por ello, un componente esencial del exterminio nazi tuvo que ver con la deshumanización del otro: si no se trata de seres humanos, entonces ya ha desaparecido parte esencial del problema ético. Chávez era un especialista en materia de deshumanización, siguiendo el ejemplo de Fidel, que catalogaba de “gusano” a todo aquel que se le oponía, el comandante era poseedor de un don especial para la degradación de sus aopositores.

Hagan memoria: “escuálidos”, “cúpulas podridas”, “podredumbre”, “majunche”, “oposición putrefacta”. Que uno recuerde, nunca Chávez se refirió a algún adversario llamándolo por su nombre.

 

El nombre propio es lo que nos distingue a cada uno como ser humano especial y único, es lo que nos da identidad ciudadana civil como sujeto de deberes y derechos. Aquel que no tiene nombre, en cierto sentido no existe, de allí a lanzarle de un décimo piso, matarle con tiros de gracia o torturarle solo hay un paso. De aquellas lluvias vienen estos deslaves.

Las mentalidades tipo Fidel, Ortega, Evo, Chávez, Maduro, por solo nombrar a los de este atribulado continente, no pueden aceptar la alternabilidad en el desempeño del poder, porque no aceptan la existencia del otro. Al considerar que con ellos sus respectivas sociedades han alcanzado el máximo nivel de elevación política, cualquier perversión, cualquier maldad que les ayude a mantenerse en el poder, encuentra justificación. Es así como se produce la circunstancia de que ellos, que se oponían a dictaduras, regímenes criminales y sistemas corruptos, terminan siendo los protagonistas de las más criminales y corruptas dictaduras. ( Con razón decía el Nietzsche: «Quien con monstruos lucha cuide de convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti»). Para llevar a cabo sus fines se aprovechan de la circunstancia inexplicable de que la humanidad es mucho más indulgente -por no decir cómplice- con las dictaduras de izquierda que con las de derecha.

Los especialistas han detectado algunos rasgos propios de la maldad, entre los cuales están: egoísmo, ausencia de ética y sentido moral, narcisismo, derecho psicológico (las personas que creen tener más derechos que los demás), psicopatía, sadismo, etc.

 

La liberación de Venezuela no es sencilla porque es la lucha entre gente malvada cuya mente psicopática no conoce límites y otra gente que sí los tiene. Cualquier psiquiatra sabe que estos últimos están en terrible desventaja… y también en grave riesgo…

Quien con monstruos lucha…

@laureanomar

Sacudirle a Venezuela la cultura caudillista, la del capataz político, costó mucho a la democracia, entre 1959 y 1999. Deja, sin embargo, resabios, en las cúpulas del partidismo, tanto que resucita al apenas iniciarse el siglo XXI, pero con una desviación perversa.

El general Juan Vicente Gómez, andino y acotado, cuya impronta como déspota de un gobierno de letrados marca la primera mitad de nuestro pasado siglo, hecha los dientes mirando a las montañas. Mira hacia el cielo y sabe de límites, como el permanecer en el poder hasta que Dios mande. Pero respeta, por ende, los sacramentos, las formas de urbanidad, las reglas que curan contra el caos social y aseguran la amistad civil.

No se muda de Caracas a Maracay sin antes asegurarse que se ha reformado, para ello, a la Constitución. Y al concluir cada mandato no permanece siquiera un minuto más en el ejercicio del poder. Lo traslada al presidente de la Corte Federal o al del Consejo de Gobierno, mientras sale por una puerta e ingresar por la otra para juramentarse.

Ese andamiaje de ataduras o acotamientos ha saltado por los aires. Su disolución actual ocurre a la luz del día, más por la jactancia de ensoberbecidos que por deberes de transparencia; pues hasta se forjan fraudes a la legalidad o se falsifican documentos a conveniencia, como el de la muerte de Hugo Chávez o los que expide como baratijas la inefable Sala Inconstitucional.

El poder se ejerce a trompicones, en abierta colusión con la ilegalidad y la indecencia. Modela conductas y mentes bajo clara inspiración cubana, a lo largo de las últimas dos décadas. Aplana, incluso, la sobriedad característica de nuestra tradición caudillista.

 

¿A cuenta de qué viene esta perorata?

Leo recién la carta de despido de nuestro embajador en Colombia, Humberto Calderón Berti, hombre de Estado y reconocida trayectoria. En el pasado maneja con probidad y experticia al país petrolero que somos, y hasta preside a la OPEP. Su adversario político, Carlos Andrés Pérez, incluso le nombra Canciller de la República para atenuar la crisis democrática que se lo engulle.

La remoción de un diplomático es normal en el oficio, si se sabe hacer y con tacto. Ninguna relación hace con los cambios rutinarios de la burocracia. Me deja estupefacto, así, la razón que se alega en el caso de Calderón: el cambio de la política exterior por el encargado presidencial. Obvia, el redactor de tan insólita carta, que tal política es de Estado y no de gobierno, es de base constitucional y esencia permanentes. Es inmodificable, salvo en sus énfasis, exceptuándose al régimen usurpador de Nicolás Maduro.

Mal cabe el argumento obsecuente que algún parlamentario avanza, para decir que en democracia no hay empleos públicos por derecho, como lo pretendiera Evo Morales en Bolivia. ¡Y es que obvia el mal ejemplo de sus pares, atornillados como propietarios de partidos – piezas de museo – desde hace dos décadas y algo más, en algunos casos! Son los resabios a los que aludo, matizados por la ruptura corriente de los cánones para la convivencia sana y el respeto ajeno.

Lo ocurrido con Calderón es muy serio, salvo para los narcisistas digitales. Se ha comprometido a la nación y al prestigio del mismo gobierno parlamentario de Juan Guaidó. Trastorna los esfuerzos para la solución de la tragedia que lleva a cuestas Venezuela. No se midieron las incidencias sobre el gobierno ante el cual estaba acreditado, Colombia, que al paso sufre de manera gravosa al clan narco-criminal que tiene como vecino.

 

Cuando se decide nombrar a un embajador, no se olvide esto, antes de hacerlo el gobierno que le acredita consulta al gobierno de destino, al que le envía los antecedentes del candidato. Ha de ser aceptado por éste y de allí que se le dé o no el plácet. Su remoción concita, inevitablemente, iguales efectos bilaterales que han de cuidarse.

Pero vuelvo al principio, al desenfado en los modos que, si bien es propio de la fluidez dentro del llamado ecosistema imperante, no puede llegar a tanto como lanzar sobre la ruleta a los asuntos vitales del Estado; sobre todo si se admite que el cese de la usurpación planteada en Venezuela ha de implicar un cambio de mentalidad, no una simple modificación de políticas públicas o de titularidades de cargos que se asignan a discreción de un conciliábulo clientelar.

En mi larga proximidad al espinoso mundo de la diplomacia, durante cuatro décadas de enseñanza y varios años de servicio exterior e internacional, dos aprendizajes me acompañaron. Los dejo a beneficio de inventario. No son consejos, pues no los doy a quien no me los pide.

El país perdió y vio achatado su territorio, o sufre de agresiones por potencias extranjeras, más por los desplantes y la falta de sensatez de algunos de nuestros gobernantes, sobre todo de los parlamentarios, que por obra de nuestras debilidades nacionales.

 

Desde cuando puse mi primer pie en la Casa Amarilla – era un estudiante menor de edad – y voy al encuentro del canciller de Venezuela, Ignacio Iribarren Borges, firmante del Acuerdo de Ginebra que destruyen los errores a mansalva del chavismo, entendí el compás del ambiente y de sus procederes casi vaticanos. Tanto que, en 1979, el presidente Luis Herrera, metafóricamente me los explica cuando ejerzo como Vicecanciller provisional de otro gran veterano, José Alberto Zambrano Velazco: “La política exterior, querido Asdrúbal, no da votos, los quita todos cuando se yerra o se la hace depender de los enconos”.

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La “asociación” entre la política y la criminalidad estructurada transnacional, en lo particular la del narcotráfico y lavado de dineros corruptos, que apela al terrorismo para inhibir a sus enemigos mediante la siembra del terror, es un fenómeno específico del siglo XXI. Es la consecuencia de la inevitable liquidez de las fronteras, más allá de que tal “asociación” y su holding cubano se hagan de enclaves que les aseguren la impunidad, mientras alcanzan a expandirse y dominar a nivel planetario.

No le basta o no es lo propio del ecosistema digital sobre el que se apuntala la “asociación” desafiar con la sola violencia a sus adversarios. Los cánones de la globalización la hacen cada vez más impertinente, en la medida misma en que las autopistas de la información le facilitan crear narrativas justificativas de su deshacer e instantáneamente. Así que, las armas que apuntalan a este proyecto de maldad absoluta, suerte de tecnología para la destrucción, son las de la manipulación política de las realidades. Apelan al clima global de desconfianzas e incertidumbres imperante, incrementado por los neologismos en boga: posverdad, pospolítica, posmodernidad, posliberalismo, posdemocracia.

 

Ayer, la “asociación” se oculta tras el mito del socialismo del siglo XXI. Hoy se renueva como progresismo a ritmo de Twitter, tutelado por la naciente reconversión del Foro de Sao Paulo como Grupo de Puebla. La lucha contra el imperialismo es la categoría o símbolo resurrecto, gratamente musical a los oídos de la envejecida Europa y sus discípulos latinoamericanos.

 

Además, poder propulsar a través de las redes el reclamo airado e indignado de derechos como armas – no de los derechos humanos, que son todos y para todos, sino los de los diferentes, que pulverizan y siembran caos sin vocación de poder – les favorece. Quita la mirada sobre los actos criminales de la “asociación” y no arriesgan su poder real, salvo el de las entelequias de los Estados y gobernantes incómodos para esta, y les sirven para instrumentar su estrategia de disolución de los valores occidentales e imponer el relativismo.

En 1999, desde Venezuela se pacta la primera entente entre el narcotráfico – representado por las FARC – y la naciente revolución militar bolivariana. Luego, al requerirse de la sublimación del hecho, para asegurarlo en sus propósitos necrofílicos, se instala una narrativa apropiada al ecosistema global. Hugo Chávez se revela como el maestro de las ilusiones a la medida: “Yo mastico coca todos los días en la mañana y miren cómo estoy.

Evo [Morales, gobernante de Bolivia] me regaló, así como Fidel [Castro] me manda helados Copelia y muchas otras cosas que me llegan frecuentemente de La Habana; Evo me manda pasta de coca. Se las recomiendo, entonces, no es cocaína…”, afirma ante el mundo, públicamente, en acto oficial, en 2008. Banalizado el narcotráfico, llegado el 2009 e intentando blindar Mel Zelaya su dominio en Honduras como parte de la “asociación”, busca repetir la fórmula castro-chavista.

Provoca una constituyente “democrática” para quedarse en el poder eterna y democráticamente, lo que lo expulsa. Su caída arriesga a la “asociación”. Chávez y su Canciller Nicolás Maduro, junto a la gobernante argentina, Cristina Kirchner y el chileno José Miguel Insulza, secretario de la OEA, arman una intervención para reparar los daños. Honduras es el puente de oro de los negocios hacia el norte.

La intervención se frena, pero se impone la solución negociada, sugerida por otros presidentes de la región que prefieren distraerse con los árboles sin mirar al bosque. El diálogo es, al cabo, la gran ganancia de la “asociación”. Es reconocida como actor político y a su holding habanero se le consagra como la Meca de la Paz. Así, llegado el gobierno de Juan Manuel Santos en Colombia, se pasa la página de la acusación de Álvaro Uribe contra Chávez por sus vínculos con el narcotráfico y como responsable de crímenes de lesa humanidad.

Pacta el primero con las FARC e invita a Porfirio Lobo, sucesor de Zelaya, para que se entienda con éste. Lobo, más tarde, pasará por el trago amargo de ver a su hijo involucrado en el narcotráfico, como parte de la “asociación”. Los muertos y el crimen por ajustes de cuentas, no obstante, se hacen exponenciales. Hay altos y bajos en la gerencia de la “asociación” que se le encomienda a Nicolás Maduro, siempre bajo los dictados del holding. Pero la guerra de narrativas, en las redes, tamiza lo peor y hace mudar las percepciones de la realidad.

Pasada una década, el mayor beneficiario del lavado de los dineros criminales, Lula da Silva, es puesto en libertad. La Kirchner, bajo cuyo mandato ingresa la “asociación” con sus dineros a la Argentina, sometida a juicio es electa vicepresidenta. Y al término, el protector de la mayor cadena de producción de cocaína, Evo Morales, miembro de la “asociación”, expulsado por la misma deriva de violencia popular que alimenta el buró diplomático de esta – el Grupo de Puebla – para diluir las acciones internacionales en contra de su más preciado enclave, la Venezuela de Maduro, es acogido con honores por Andrés Manuel López Obrador.

 

Días antes, dicho gobernante, pone en libertad al hijo del Chapo Guzmán, el mayor narcotraficante de México.

 

En suma, la cuestión es que mientras avanza la “asociación” y otra vez copa espacios desestabilizando a sus críticos, los europeos obvian la criminalidad transnacional y política para no dejar sin piso a su monserga antinorteamericana. Ser parte tácita de la “asociación”, a través de su mascarón de proa útil, el holding cubano, lo juzgan de preferible. Entre tanto, las víctimas son brizna de paja en el viento, letras muertas en los informes de la ONU.

 

@asdrubalaguiar

El castro/madurismo y su oposición cooperante, dispuesta y obediente, señalan haber hecho de Venezuela un país estable. Sin fundamento y poca inteligencia, lo dicen y peor, como buenos engreídos están convencidos de semejante ingenuidad. Pero, como igualmente son crueles y se mantienen asustados, no es insensato predecir la represión contra quienes con el coraje que castro-maduristas y castro-opositores no tienen, se oponen con firmeza al panorama idílico de una luna de miel electoral. El contubernio incivil está en marcha.

Se conversa más de cohabitación, transición de la fiereza represora, abusiva, auténtica creación de Chávez y ampliación ineficaz, uniformada por el madurismo, a una democracia moderna, plena en libertades, de amplio espectro para un período inevitable de metamorfosis, pero con participación de ambos. Suena a Walt Disney, bonito, romántico, telenovelero, pero, ¿tiene sentido?

¿Cómo se cohabita con el enemigo? Aún peor, quienes hablan de convivencia están pensando en pequeñas tranquilidades, pero no en lo que, la ciudadanía aspira, incluyendo algunos chavistas de emociones arrinconadas. No es que pacten para llegar a un sofá donde todos quepan. A la gente no le interesa sólo cambiar al régimen vejatorio, violador de los Derechos Humanos, sino que anhela y necesita un cambio en profundidad, de raíz, total.

 

¡Cohabitación es colaboracionismo! Y se demuestra cada vez con más desparpajo, sin pudor o rubor, ni siquiera por decencia son capaces de guardar las formas. Han evidenciado su confabulación vociferando, la negociación electoral no se trata de la mejor alternativa, es la única; sumergiéndose en una relación tóxica, peligrosa, sin sentido ni futuro. La armonía entre sectores concubinos de orgasmos múltiples avanza esperando el éxtasis, por ahora sólo en prácticas y delirios. Están gestado un proceso electivo mórbido, infectado, defectuoso. Es vicioso, y como todo lo depravado, es retorcido, contrastante de sonrisas falsas, expresiones amargadas y retenidas.

¿Elecciones sin cese de la usurpación? No tendrá apoyo tampoco lo acompañará el ciudadano ni la comunidad internacional. Porque si lo que tiene que ir primero no va primero, el resto no funciona. El país no quiere tratados ni coexistencias, exige un cambio a fondo, la ilegitimidad se originó antes, el actual régimen es usurpador e ilegítimo. Son años de errores convertidos en fracasos, llevando a demasiada frustración, hambre, miseria, desesperanza y un creciente éxodo que los países van asimilando poco a poco, pero, así como alivia el desvaído presupuesto nacional con la acumulación de remesas, nos deja sin familia.

Eso no se arregla con un gobierno acomodaticio y de acomodamientos. Al país no le basta con la salida del usurpador y algunos más que, aunque tengan pocos sitios donde ir, tienen sólidas y robadas reservas atesoradas en Rusia, Turquía, India, Dubai, paraísos fiscales y bóvedas bancarias que todavía pasan desapercibidas de las sanciones.

Ciudadanos hartos, agotados, empobrecidos, no admiten una transición pactada ni cohabitación que son indignantes contradicciones. El país quiere que todo sea cambiado, no basta la escapatoria de unos pocos; la demanda, que se vayan todos.

Cuando piensan en arbitraje humanitario, aplicación del TIAR, 187.11, Doctrina Roldós, R2P, es eso lo que esperan, les quiten de encima la ignominia responsable de la ruina y desastre, culpables del hambre, infortunio, deficiencias en los servicios públicos, inseguridad, desatención e incompetencia generalizada. Cohabitar es pactar y la gente ya no acepta acomodamientos.

Podrían pasar sin la venganza, pero nunca negociar con enemigos. La cohabitación es justamente lo que el chavismo madurismo castrista quiere, ve con terror la explosión boliviana y la furia chilena, envidian salir a la calle con tranquilidad y paz, que se pueda volver a fomentar esperanzas como antes de esta perniciosa trampa cazabobos que ha sido el castro-chavismo.

 

Cohabitar es condicionar y los compromisos cupulares ya no son digeribles para una ciudadanía que ha visto su país, y condición personal, devastarse día tras día de pacto en pacto. Los venezolanos dentro y fuera del país persiguen soluciones concretas, de un solo camino. Por eso siente, resiente y rechaza a opositores que hablen de acuerdos que no son más sino pretextos para satisfacer deseos reales de los mismos bandidos que se han enriquecido aferrados a un poder sin ninguna disposición de abandonar. Quieren pactar, para no tener que irse, no tienen a dónde independiente de cuánto dinero tengan reprimido.

Se ha dialogado con el régimen dictatorial para una solución gatopardiana. Los representantes del PSUV y MUD/FA, admitieron el compromiso adquirido en la negociación de Oslo/Barbados. El cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres, en ese orden, quedaron de lado, fueron olvidados, violaron la Ley que rige la transición y se burlaron inmisericordes del ciudadano.

Se inicia un equivocado, desafortunado y minado camino a las elecciones para un nuevo Parlamento, sin el cese y peor, con la participación del usurpador, lo que de antemano muestra raquitismo desde su propia concepción. La ciudadanía está hecha trizas, agotada, saturada de artimañas políticas sombrías y embaucadoras.

La postura valiente de la Fracción Parlamentaria 16J de no formar parte del sainete, es digna, y en concordancia con la representación y el sentir de la inmensa mayoría. Es una negociación sórdida, innoble, en contra y a espaldas del país. En consecuencia, es predecible su rotundo fracaso. Contradicción de la cohabitación.

 

@ArmandoMartini

Runrunes de Bocaranda: ALTO – ¿Medio-Evo?

¿MEDIO-EVO?:

Según el portal “ArmandoInfo” un grupo de consultores políticos rusos, vinculados al Kremlin, que se encarga de redes sociales fue enviado a La Paz hace unos meses para ayudar a Evo Morales dijeron a “The Project” tres fuentes sin vínculos entre si. Con esto Moscú quiere garantizar que sus empresas estatales tengan una larga vida en Bolivia, principalmente Rosatom. Puede parecer extraño, pero en Rusia las campañas electorales no son asunto exclusivo de políticos sino que con frecuencia las grandes empresas estatales también se involucran y contratan sus propios consultores.

Así la empresa estatal Rosatom que controla todas las instalaciones nucleares civiles y militares en Rusia ha estado tradicionalmente a cargo de las elecciones en todas las ciudades donde tiene presencia la compañía. Por ejemplo en 2016, cuando Rusia eligió la cámara baja de su Parlamento, Rosatom contrató estrategas políticos que aseguraron la victoria del regente partido Rusia Unida en diez ciudades según reportes del diario Kommersant.

CHAVEZ 2002/EVO 2019:

Muchos “inspirados” quieren encontrar similitudes entre el golpe contra Hugo Chávez en 2002 y la reciente salida del poder de Evo Morales. Lo que si son ciertas son las diferencias entre ambos movimientos.

A) Comenzando por decir que en el 2002 si hubo un golpe de estado contra el barinés electo en 1998. En Bolivia no.

B) El Alto Mando Boliviano le sugiere al presidente Evo que renuncie, mientras que en Venezuela el Alto Mando anunció -por boca del ministro de Defensa G/J Lucas Rincón- que el presidente había renunciado aunque nunca se vio la carta.

Se supone que algo se tramó entre Chávez y Lucas Rincón pues éste ha gozado de las mieles del poder por los últimos 17 años ubicado como embajador en Portugal y presente en todas las negociaciones con el entonces primer ministro José Sócrates entre 2005 y 2011.

 

Desde las “canaimitas” hasta compras de buques, construcción de autopistas y la administración del puerto de La Guaira.

C) Morales anunció en cadena que renunció mientras que Chávez nunca lo hizo. Un punto importante es la respuesta militar y policial: la policía boliviana anunció que no iba a reprimir y mas bien se unió a las manifestaciones.

D) Cuando el golpe contra Chávez lo que era la fuerza antidisturbios, la Policía Metropolitana, no reprimió y también se unió a las protestas. Pero la Guardia Nacional sí defendió a Chávez y reprimió.

E) Chávez dio la orden de implantar el Plan Ávila y el Gral. Rosendo no la cumplió. Sin embargo tampoco movilizó tropas contra los colectivos que ya comenzaban a ser formados.

F) El contraste con Bolivia es grande pues allí el Alto Mando anunció que estaba con el pueblo y reprime a las llamadas “defensas del pueblo” que son la versión boliviana de los colectivos chavistas.

G) Otro contraste es la actuación de las Casas Militares: la de Evo lo abandona y se marcha del Palacio Presidencial (llamado Palacio Quemado) mientras que la de Chávez nunca abandonó Miraflores ni el Palacio Blanco.

H) Evo Morales huye mientras que Chávez se entrega a sus oponentes.

I) En Bolivia el vicepresidente y las Cámaras Legislativas renuncian mientras que en Caracas el vicepresidente y el presidente de la Asamblea Nacional se refugian y así mantienen el llamado “hilo constitucional”.

J) Diosdado Cabello se juramenta como presidente al tiempo que Pedro Carmona hacía lo mismo horas antes. Como algo paradójico el país tuvo dos presidentes en ese corto lapso.

Espero aclarar con esto las múltiples interpretaciones que se hacen.

Runrunes de Bocaranda: MEDIO – ¿Otras pistas?

¿OTRAS PISTAS?:

Extraigo de las páginas de El Cooperante estos párrafos: “El periodista brasileño Leonardo Coutinho en su libro “Hugo Chávez, el espectro: cómo el presidente venezolano alimentó el narcotráfico, financió el terrorismo y promovió el desorden global”. Acusa a Evo de que “durante su gestión desde 2006, Morales participó del armado de una red de vuelos que unían La Paz con La Habana pasando por Caracas, de acuerdo a declaraciones de ex militares que formaron parte del circuito”. El investigador brasileño reveló también en el capítulo “El puente aéreo de la cocaína·, un hilo conductor entre la tragedia del equipo de futbol Chapecoense, la muerte del general boliviano Germán Valenzuela– horas después de mostrar una imprudente valentía frente a Morales en un mitin con camaradas- y el triángulo La Paz-Caracas-La Habana.

La desgracia del equipo de fútbol brasileño desenmascaró una trama de corrupción revelada por los propietarios de la línea aérea LaMia, cuyo avión Avro RJ85 se estrelló en las cercanías del Aeropuerto Internacional José María Córdova, en Medellín, Colombia dejando 71 muertos. Cuando ocurrió el accidente, uno de los dueños de esa compañía, Marco Antonio Rocha ( ex mayor de la Fuerza Aérea Boliviana) estaba en España y decidió exiliarse junto a su familia en Estados Unidos. Una vez allí, Rocha se presentó ante autoridades de la DEA y declaró que durante su servicio como piloto militar había sido convocado para realizar vuelos que unían La Paz, Caracas y La Habana. Que estos no eran abiertos y que en sus filas sólo se trasladaban funcionarios venezolanos, bolivianos, cubanos e incluso iraníes.

“Cada uno de los viajes llevaba una carga estimada entre 500 y 800 kilogramos. El traslado hacia y desde el avión hasta su destino final era responsabilidad de militares chavistas y castristas”. Hubo denuncias similares ante la prensa de su país por parte del ex senador boliviano de oposición Roger Pinto Molina en el 2012 antes de huir a Brasil por la persecución del gobierno de Evo.

 

En el 2016 insistió en el tema revelando más información que le suministraba su yerno el Cap. Miguel Quiroga Murakamy, piloto de la aeronave venezolana LaMia estrellada el 28/11/2016. Mas tarde Pinto Molina murió en un accidente aéreo, tan sospechoso como el de su yerno.

NO LLEGARON:

Un grueso número de medicinas que habrían sido compradas por Citgo y su Fundación para ser enviadas al Hospital de Niños JM de los Ríos nunca llegaron a su destino. Los guisos internos por parte de los “funcionarios rojos designados desde Miraflores y PDVSA” no supieron explicar las razones del ·extravío”. La misma gente que contrató bastante, por muchos años, con el dominicano Modesto Díaz y su empresa Caribbean Style. Recordemos que Díaz se encargaba de las giras de los personeros del régimen de Chávez y del de Maduro a la gran manzana, Nueva York, en ocasión de las Asambleas Generales de la ONU y todos los eventos de apoyo a las comunidades “pobres” del Bronx y Queens. Desde alquilar un piso entero en el Hyatt de Grand Central hasta las habitaciones en los hoteles cercanos a la residencia del embajador ante la ONU. Billete tras billete por dos décadas de dispendio sin control de ningún tipo. La “partida secreta” da para todo.

“Esta es la importancia de la llegada de Juan Guaidó Márquez. liderar la protesta POPULAR, madre de todas las instituciones, nutriente de los pliegues de la sociedad, de los poderes públicos y de las FFAA. Ahí está el desenlace”. 

En términos de mercadeo y estrategia, el público objetivo es el universo de consumidores al cual dirijo mi emprendimiento corporativo. Para ser eficiente debo definir las características de ese público, conocerlo, precisar su interés en mi producto y los canales de distribución, medios o agentes para llegarle a ese target. ¿Pasa lo mismo en la política? Fundamentalmente si.  

LAS BASES POPULARES. DE CHAVEZ A GUAIDÓ

Desde el RR 2005, en Venezuela registrábamos una polarización cerrada que vivió su primer momento de desanudación en la elección de 2012, Chávez vs. Capriles.

Fue en estos comicios cuando “el flaco” logró conectar con las masas y despojar una tajada significativa a Chávez en los estratos C,D y E. Los sondeos demostraban [2005-2012] que Chávez polarizó a la sociedad Venezolana, y que por mucho tiempo los sectores populares le apoyaron mayoritariamente. ¿Por qué?

 

Venezuela registró por más medio siglo la movilización social más importante de LATAM (1920-1980), por causa de la renta petrolera. Desde Gómez a CAP I, se vivió una intensísima desruralización del país, convirtiéndose Caracas en el destino migratorio más importante desde la provincia y desde el mundo. Teníamos en los 60’ la tercera moneda más fuerte del planeta. Caracas emerge como una de las ciudades más cosmopolitas de Latinoamérica, con la arquitectura de vanguardia de Tomás Sanabria (quien diseño el primer edificio inteligente del mundo, el del BCV) o la genialidad de Carlos Raúl Villanueva, creador de la Ciudad Universitaria y El Silencio…

Pero esa Venezuela pujante de migración variopinta, multicultural; urbana, moderna, solvente, contemporánea, se fue descomponiendo en los no-movilizados a causa de un clientelismo y reparto voraz.

Esos no-movilizados-sin oportunidades y objeto de una sensible violencia pasiva, por olvido, indiferencia y rechazo- colmaron las estadísticas de pobreza de Venezuela (75%/1992). Y en medio de esa miseria, rabia y descuido, llegó Chávez, el  4F/92. Ni él se creyó “la aceptación” que tuvo su levantamiento, por cierto, muy divulgado [por no decir celebrado], por los medios y la antipolítica de la época. 

Después vino el discurso de “mar de fondo” de Caldera, “mueran los golpistas” de Morales Bello, y el “congreso chimbo” de Istúriz. Caldera fue Presidente, Morales defenestrado de la política e Istúriz Alcalde. El “público objetivo”, el ignorado y masivo pueblo, sediento de inclusión y acompañamiento, hacia estragos en el mercado político.

El consumidor quería un producto vengador, justiciero, campeador, que pasará factura al establishment donde también entramos Ud. y yo. Y mientras más los medios desdecían de Chávez el golpista, más lo catapultaban del buen salvaje al buen revolucionario. Y uniformado, el nuevo Pérez Jiménez, pero llanero, mulato y coplero.

La guinda fue aquél “por ahora”. Un celebro-debutante [el comandante], que salta a la palestra como una suerte de caballero andante, un taita redentor en medio de la fascinación por el caudillo a caballo. Y con 1.4 trillones de petrodólares a la víspera, cooptó resentimientos acumulados, fracturó a la sociedad venezolana y a todo un continente. En esa ola se montaron sus apadrinados, Evo, Correa, Lula, Ortega, Kirchner y por supuesto, Fidel.  

 

Después de su fallecimiento, comenzó el desengaño. Un ratón devenido de una borrachera revolucionaria, donde Maduro es más corolario que raíz. Embriaguez que es historia repetida en toda Latinoamérica. Aún algunos siguen en su merluza (Argentina). Pero Bolivia despertó…

Hoy a diferencia de la década de los 70 y 80 donde los golpes militares pulsaban los cambios, son las protestas populares las que los propician, y palpitan a la clase militar. 

Esta es la importancia de la llegada de Juan Guaidó Márquez. Liderar la protesta POPULAR, madre de todas las instituciones, nutriente de los pliegues de la sociedad, de los poderes públicos y de las FFAA. Ahí está el desenlace…

SEGUNDA OLA DE DESPOLARIZACIÓN

Capriles tuvo el mérito de migrar una porción de base popular significativa en la elección de Chávez 2012 y contra Maduro 2013. Desde este momento, Maduro ha perdido el 90% del capital político del Chavismo, siendo que esa base popular-por castigo y por empatía-migró en su gran mayoría a Juan Guaidó. Ahí reposa el gran momento político que vive Venezuela. Por primera vez en cuatro lustros, el pueblo migra a la oposición.

El 90% de los sectores C,D,E [85% del electorado], quiere cambio. La misma correlación de fuerzas que pretendió saltarse Evo en Bolivia. Y cuando se pierde y se asalta al pueblo, se pierde y se asalta su confianza, por lo que se pierde todo lo demás incluyendo policías y FFAA. No al revés

Bolivia es un escenario reeditable en Venezuela. Ese es el desafío de todos los venezolanos de los sectores medios. No dividirnos por twitter o RRSS sino emplazar y unirnos al pueblo en la calle [donde mejor nos ve y nos siete], para lograr lo que ya hemos logrado antes [11A]: quebrar el régimen y voltear lealtades de FFAA y policiales. Nada nuevo en el horizonte. La transformación social en LATAM, van en esa línea. Eso fue Bolivia.  

 

La misma protesta popular que trajo a Evo o a Chávez, hoy los expulsa del poder. Bolivia despertó. Venezuela lo hará, si lo queremos ver…

@ovierablanco