Luis Oliveros, autor en Runrun

La necesidad de aumentar la producción petrolera, por Luis Oliveros
Cada vez que revisemos nuestra industria petrolera, debemos recordar: En 1998 Colombia producía 775.000 bd, Brasil 1.003.000 bd y Venezuela 3.447.000 bd (Fuente BP).

En este inicio del 2020 Colombia está en torno a los 900.000 bd, Brasil 3.110.000 bd y Venezuela en 733.000 bd (Fuente OPEP). Pronto tendremos que meter a Guyana en estas comparaciones, quien va encaminado a una producción promedio de 100.000 bd y que en cuestión de 5 años estaría produciendo mucho más petróleo que nuestro país. Hace 10 años producíamos 6 veces más petróleo que Ecuador, todo parece indicar que para dentro de 1 año, ese país nos superará (ya se salieron de la OPEP para quitarse las ataduras de la organización y poder aumentar su producción).

¿Qué hicieron esos países para aumentar la producción? Todo lo contrario, a lo que hizo Venezuela, sobre todo en los últimos años.  Por ejemplo: colocar a personas que sean expertos del negocio petrolero al frente de la industria petrolera, parece algo obvio, pero hay países donde el reparto del poder entre la élite gobernante, impide que eso ocurra. 

La Junta Directiva actual de Pdvsa ha sido consistente, en cada inicio de año le prometen a Maduro y al país que ellos van a aumentar la producción petrolera en 1.000.000 bd. No por casualidad, su gestión muestra un descenso en la producción (desde que tomaron posesión de sus cargos hasta la fecha) de 1.000.000 bd (más del 50%). Mas allá de que podamos entender que hay un efecto sanciones, la realidad es que hoy nuestra industria petrolera muestra una exacerbación del deterioro y no hay muestras de que se estén tomando acciones concretas para revertir tal situación.

Sobre planes de recuperación de la industria petrolera, hay abundante literatura de gente seria. Desde economistas, ingenieros hasta organizaciones que agrupan a las empresas petroleras privadas, hay cierto consenso en torno a que se puede recuperar buena parte de lo perdido en estos últimos años, no obstante, pareciera que o no hay la voluntad política para hacerlo o no hay interés de quienes toman las decisiones o tan sencillo como la opción de dejar de ser un país petrolero para convertirnos en el nuevo Haití de la región ganó la batalla dentro del gobierno de Maduro. Esta última posibilidad, nos llevará a ser un país pobre para siempre.

Recuperar la producción petrolera debería ser una obsesión, el país necesita a toda costa aumentarla, la única industria capaz de generar en el corto plazo, de manera sostenible y en volúmenes importantes, divisas que sirvan para orientar esta economía al crecimiento económico, es la petrolera, además que sirva como palanca para los demás sectores económicos del país. 

Para eso, Venezuela necesita reformar la Ley Orgánica de Hidrocarburos en algunos artículos (no debe ser la prioridad, al menos en el corto – mediano plazo, una nueva ley, sobre todo por el difícil escenario político), para eso deben ocurrir consensos mínimos en el ámbito político para que esos cambios ocurran respetando la legalidad y las instituciones. El conflicto político actual en nuestro país hace que ese objetivo de lograr cambios en la Ley Orgánica de Hidrocarburos luzca lejano. Aumentar la participación de las empresas privadas en las empresas mixtas, atrayendo con esto tecnología, recursos financieros y humanos, es un punto fundamental para lograr un aumento en la producción petrolera y no debe ser para nada complicado lograr acuerdos en relación a esa idea. Nadie en su sano juicio en la actual Venezuela puede criticar la entrada y aumento de responsabilidades del sector privado en el sector petrolero. 

La revisión de la Ley Orgánica de Hidrocarburos también debe tomar en cuenta la no satanización de la inversión extranjera, como ha sido la practica común de algunos sectores radicales de izquierda venezolanos. Hoy Venezuela compite con Brasil, con Guyana, con Colombia, con Ecuador, con Argentina, con Ecuador (por solo nombrar 6 países), en la región, para atraer inversión extranjera. Esto indica que hay que ser agresivo, entender la situación actual del mercado de nuestra industria y la necesidad que como país tenemos en la actualidad.

El debate estéril sobre la soberanía debe quedar atrás. Otorgarles mayor participación a los privados, buscando más divisas para el país debería ser un argumento suficiente. Generar ingresos que permitan al gobierno de turno mejorarle la calidad de vida a sus habitantes es ser mucho más soberano que insistir en que los recursos naturales solo los pueden explotar las empresas públicas de ese país. Menos pobreza y más bienestar es soberanía.

Ojalá y las cosas cambien en la industria petrolera de Venezuela. Es necesario para disminuir la pobreza, atacar la hiperinflación e impulsar esta economía que se empequeñece a un ritmo preocupante.

Ene 21, 2020 | Actualizado hace 1 mes
La recuperación ¿ha iniciado?, por Luis Oliveros

A los venezolanos nos encantan los mitos, las leyendas (además de las novelas y por supuesto que los shows). Uno que se ha hecho muy popular es el que cuenta que, desde noviembre del 2019, en Venezuela se ha iniciado una recuperación económica. 

Uno no sabe si es por lo larga y fuerte de la crisis (tenemos 6 años presentando una variación negativa del PIB, lo que ha generado que la caída acumulada se ubique cercana a los dos tercios del total que teníamos en 2013), o por la desesperanza ante la bajísima probabilidad de un cambio político (al menos eso es lo que parece en el corto – mediano plazo), pero lo cierto es que algunos ya ven una sólida recuperación económica por la proliferación de nuevos comercios de productos importados, por una navidad muy diferente (con más movimiento) a la de años anteriores y por el empuje de la (cada vez mayor) dolarización transaccional (algo normal que aparece en los países que han tenido hiperinflación), fenómeno que llegó para quedarse. Sin lugar a dudas esos deseos son entendibles, no podemos criticar a quienes tratan de ser optimistas ante la adversidad, pero lamentablemente, es muy temprano para asegurar que hay un cambio de tendencia en el comportamiento de la actividad económica. 

Es difícil hablar de recuperación de la economía venezolana, los problemas acumulados en los años anteriores se mantienen, no han sido resueltos y la confrontación política (que debería resolverse en unas elecciones competitivas, pero para la mayoría de la oposición democrática, las condiciones no son las óptimas, mientras la élite gobernante no tiene incentivos a mejorar ese aspecto) pareciera que cada día se exacerba. 

Si bien es cierto, no es descabellado esperar alguna estabilización o leve repunte en algún sector de la economía, sin embargo, estamos convencidos que Venezuela se encamina a su séptimo año seguido de contracción del PIB (aunque esta sea mucho menor que lo padecido en años anteriores). 

La buena noticia es que Venezuela podría abandonar la hiperinflación en este 2020, la mala es que todo hace indicar que pasaremos a una inflación alta y crónica (que es bastante difícil de disminuir, más aún sin un plan antiinflacionario de calidad), con una fuerte caída de la demanda de moneda nacional (repudio hacia el bolívar) y con una obsesión gubernamental de introducir una moneda con “múltiples personalidades”. El petro nació como criptomoneda, luego mutó a unidad de cuenta, después a una especie de título de valor y hoy pareciera ser un híbrido entre sustituto del bolívar y nueva versión del famoso CUC cubano, moneda convertible. Lo cierto es que es la “sábila” del gobierno, sirve para todo, tiene supuestas propiedades mágicas, pero pretender que por sí solo cure la terrible enfermedad que tiene nuestra economía, es ser demasiado ingenuo. A todo esto, hay que agregarle que su partida de nacimiento no se cumple. 

Podemos decir que este 2020 será mejor que los extremadamente negativos 2018 y 2019, pero Venezuela seguirá mostrando la economía con los peores resultados del planeta. Nadie tendrá una combinación de inflación tan elevada con caída del PIB como nosotros, aderezada con una calidad institucional muy mediocre, disminución de población (huyendo de la crisis) y problemas sociales muy graves. No obstante, lo más cuesta arriba es el autoritarismo hegemónico (a la hora de definir a la élite que está en el poder) que gobierna el país.

 

@luisoliveros13

Dic 06, 2019 | Actualizado hace 3 meses

Sin lugar a dudas Venezuela necesita profundos cambios. Una de esos tiene que ver con la calidad de la educación que se les brinda a nuestros niños. Remuneraciones más elevadas a los maestros, mejores instalaciones donde se imparten las clases, incluir economía en el pensum, hacer más hincapié en las matemáticas, robótica, programación, etc., son apenas algunas de las medidas que deben tomarse con prontitud para lograr una mejora en el sistema educativo venezolano.

Para lograr el efecto completo de las mejoras del sistema educativo en nuestros niños, sería deseable que, en paralelo, en las familias también se produjeran avances importantes. Uno de esos cambios de calidad deseados, tiene que ver con inculcarles a nuestros hijos, que la igualdad de género debe ser algo normal en la sociedad y que está bien que las niñas se preparen para ser económicamente independientes.

Las responsabilidades que tenemos como padres son muy grandes, pero también varían de acuerdo al esquema de valores y aspiraciones que tiene cada familia. Cuando se es padre de niñas, en países asiáticos, africanos y en la gran mayoría de los latinoamericanos, hay componentes adicionales que se agregan a la tarea. Uno que hay que tener muy en cuenta, aunque vaya en contra del “machismo primitivo” es inculcarles la importancia de ser independientes en lo económico. Unos padres que le incentiven a sus hijas que se preparen para generar ingresos propios, que se formen para no tener que depender en lo económico de su pareja, le están inculcando lecciones de vida muy importantes, además de ayudarlas muchísimo a madurar y a prepararse de buena forma para el futuro.

A propósito de esto y de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), las mujeres que carecen de poder económico son más vulnerables a sufrir violencia (hay que tener en cuenta que ninguna está exenta de ello). Es obvio que, si una mujer tiene cierta independencia económica, al menos, tendrá mayores herramientas para salir del círculo de violencia que pueda enfrentar.

 

No obstante, trabajar en esto no es suficiente. Existe algo llamado la “brecha de género”, la cual es una “espada de Damocles” contra la que hay que luchar. En términos sencillos, se puede definir como la desigualdad en términos de participación económica y oportunidades entre el hombre y la mujer (a favor de los primeros). Para que tengamos una idea, en promedio en el mundo, la probabilidad de que las mujeres participen en el mercado laboral sigue siendo casi 30% menor que la de los hombres. Por otra parte, tenemos que la Organización Internacional del Trabajo indica que la brecha global de ingresos entre hombres y mujeres se acerca al 20%.

Por otra parte, un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) dice que cuando hay una o más mujeres en la junta directiva de las empresas, los ingresos son casi un 45% más altos. La explicación está en que la diversidad genera distintos puntos de vista, innovación. (menos de 10% de los cargos directivos son ocupados por mujeres). Adicionalmente, un informe de la otrora directora del Fondo Monetario Internacional Christine Lagarde dice que cerrar la brecha de género podría incrementar el PIB mundial en un 35%.

Sin lugar a dudas, buena parte de la sociedad venezolana es un ancla para que nuestro país se mantenga en el subdesarrollo. Se necesita un cambio radical en muchas áreas, dejar tabúes atrás, salir del pensamiento primitivo. Apoyar e incentivar la igualdad de género, sería un excelente inicio. Además de valores y buena educación, tenemos que inculcarles a nuestras hijas que deben prepararse para ser económicamente independientes, ese pensamiento es tan importantes como dotarlas de las herramientas necesarias para lograrlo. Trabajar en esto no solo es una forma de cuidarlas, también es contribuir con el crecimiento de nuestra economía.    

@luisoliveros13

Nos vendieron una revolución profundamente antimperialista, que traería la independencia económica del país y adicionalmente reivindicaría la figura de Bolívar. Lo que tenemos hoy es un “gracias a Dios que tenemos el dólar”, cada vez dependemos más de remesas y ayudas humanitarias (además de Rosnef para vender nuestro petróleo), mientras la moneda nacional, que paradójicamente lleva el nombre de El Libertador, no cumple con sus funciones básicas y en cuestión de pocos años le han quitado ocho ceros.

El decir que no está mal que el “país esté dolarizado”, equivale a confesar que el manejo de la economía ha sido un rotundo fracaso.

Si bien es cierto, que en economías con alta y persistente inflación (o con hiperinflación), aparecen procesos de dolarización, lo preocupante en Venezuela es que ya superamos los dos años en hiperinflación y nada hace pensar que el problema esté cerca de solucionarse, con lo cual corremos el riesgo de hacer muy complicado el regreso de la moneda nacional como unidad de cuenta – medio de pago, pero por sobre todas de depósito de valor.

Esta dolarización desordenada que padece Venezuela genera varias consecuencias, la primera es un aumento en la desigualdad. Ya nuestro país tenía niveles preocupantes de pobreza, pero con este fenómeno, quienes no tengan acceso a divisas (sea en ahorros, ingresos, remesas), van a tener inconvenientes en la cantidad de bienes y servicios que puedan adquirir.

 

Luego de las declaraciones de Maduro sobre su felicidad con el dólar, aparecieron voces que sugerían que Venezuela va en camino a una dolarización plena de nuestra economía. En nuestra opinión consideramos que es muy difícil que la dolarización completa de la economía venezolana llegue en el corto-mediano plazo. Hay razones políticas y técnicas. La élite gobernante necesita tener una moneda nacional, que pueda imprimir, crear, etc., para pagar salarios, bonos a la población (mantener aceitada la máquina del chantaje social) pero también que le permita financiar sus déficits fiscales.

Una dolarización plena lequita esas herramientas, poderosas y fundamentales en el ADN de quienes están en el poder en el país. Por otra parte, para llevar a cabo un proceso de esa índole, se necesita una buena relación con la FED (banco central de los Estados Unidos) y eso hoy no parece factible entre ambas naciones.

Es muy fácil pronosticar que mientras más tiempo esté Maduro en el poder, el porcentaje de las operaciones que se hacen en divisas seguirá aumentando. La única manera de revertir este fenómeno es recuperando la demanda de dinero nacional, algo que hoy luce imposible para las actuales autoridades económicas venezolanas. Eso se logrará cuando se lleve a cabo un programa (coherente de calidad, que genere confianza) que disminuya la inflación y la lleve a niveles promedios mundiales. Mientras ostentemos el triste título de la única hiperinflación del planeta, el desprecio por el bolívar (como moneda) seguirá.

@luisoliveros13

Nov 04, 2019 | Actualizado hace 4 meses

Luego de varios años de silencio, el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) publicó buena parte de la información que le debía al país (pocos días después, el BCV hizo lo mismo, lo cual es muy positivo y nos da esperanzas de que PDVSA y el ministerio de finanzas sigan ese ejemplo).

Lamentablemente los números que mostró el INE, no solo no se parecen a la realidad que viven los venezolanos, es que no guardan ninguna relación con los publicados por el BCV.

Iniciando por la pobreza, es importante tener en cuenta que el INE no publicó nada del Método del Ingreso (pobreza coyuntural), sino solo sus cálculos del Método de la Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI, pobreza estructural). Según estos indicadores (NBI), para 1999 la pobreza general en Venezuela era del 29,3% mientras que la extrema se situaba en 9,9%. Para 2013 (último año de crecimiento económico en Venezuela) la pobreza estaba en 19,6% y 5,5% la extrema. Para 2018 (luego de varios años consecutivos de caídas en el PIB), la pobreza cae al 17,3% y 4,3% la extrema. Luego de varios años seguidos en recesión, ¿la pobreza cae?

Por otra parte, colocan: Hogares Pobres, Año 1999: 1.453.606; Año 2018: 1.419.595. Esto significaría que 34.011 hogares salieron de la pobreza. Hogares Pobres Extremos, Año 1999: 493.264; Año 2018: 351.379. Serían 141.885 hogares que dejaron de ser pobres extremos. En cuanto a las variables NBI entre 1999 y 2018; Inasistencia Escolar: Disminuyó en 1,06 puntos. Hacinamiento: Disminuyó en 9,25 puntos. Vivienda Inadecuada: Disminuyó en 1,75 puntos. Carencia de Servicios Básicos: Disminuyó en 4,51 puntos. Dependencia Económica: Disminuyó en 2,23 puntos.

El INE comenta que la “reducción de desigualdades, es consecuencia del modelo social de protección al pueblo”. Y para culminar esta parte de la pobreza, el INE se atreve a pronosticar que: “Para el 2025 muchas familias habrán salido de la pobreza extrema estructural”.

 

Por otra parte, tenemos las cifras de empleo. Según el INE: En 1999 el desempleo era del 14,5%, para 2013 se ubicaba en 7,5%, en 2017 se reduce un poco, llegando al 7% y para 2018 sigue la disminución del desempleo y llega a 6,7%. Y las cosas se ponen “mejor” cuando revisamos los números por sector. El sector privado sigue empleando al 85% de la población ocupada (el mismo número en 1999, 2013 y 2018). Por otra parte, tenemos que entre 2013 y 2018 la cantidad de personas ocupadas aumentó un 15% (cerca de 1.953.324 personas consiguieron trabajo en ese período tan complicado en Venezuela).

El único sector que vio reducida su población ocupada fue Transporte, Almacenamiento y Comunicaciones con 5% (un poco más de 59.000), del resto todos los sectores en la economía venezolana registraron un incremento en la cantidad de personas que empleaban, destacando “servicios comunales, sociales y personales” con un aumento del 23% (950.376 personas).

Cuando se compara la evolución del PIB (y sus componentes) entre 2013 y 2018 (Fuente BCV) vs. la evolución de la Población económicamente activa ocupada (Fuente INE), uno esperaría un comportamiento consistente entre ambos, por ejemplo: si un sector presenta una caída importante, es difícil pensar que la cantidad de personas que allí trabajan pueda crecer (y aún si esta recesión ocurre en los 5 años consecutivos).

Aunque llaman la atención varios sectores, solo haremos hincapié en la construcción y en la manufactura. Según el BCV, el sector construcción presenta una caída del 91% mientras que el sector manufactura disminuye en un 72% (actividad económica en cada sector en el período 2013-2018), no obstante, según el INE la población ocupada aumenta en 1% y 12% respectivamente.

Para el INE en general, la población económicamente activa ocupada en ese período en Venezuela aumentó un 15%, a pesar que el BCV reportó que el PIB disminuyó en casi 50%. Si hacemos la misma comparación en el año 2018 (vs. 2017), tendríamos un crecimiento de la PEA ocupada de 3% y una caída del PIB de 19,6%.

 

El INE dibuja un país con crecimiento en el empleo y disminución en la pobreza. Aún no sabemos de qué país está hablando, porque es muy difícil que sea Venezuela. Pareciera que el INE le dice al mundo: la hiperinflación y una profunda recesión son excelentes para disminuir la pobreza y crear empleo.

@luisoliveros13

El eterno problema del precio de la gasolina en Venezuela, por Luis Oliveros

gasolina

 

En Venezuela hay pocos temas que generen tanta polémica como el precio de la gasolina. Desde los hechos del “caracazo” hasta la creencia de que “un precio bajo de la gasolina es un derecho que tenemos los venezolanos”, la discusión sobre hacia donde debe ir el precio del combustible en Venezuela no es una tarea sencilla.

En febrero del año 2016 el precio de la gasolina fue incrementado a Bs. 1 la de 90 octanos y a Bs. 6 la de 95 octanos, una variación promedio del 4.161%, sin embargo y a pesar de esa enorme cifra, las distorsiones continúan y las pérdidas que tiene Pdvsa (según nuestros cálculos) por vender gasolina en Venezuela se incrementaron.

Empecemos por presentar la evolución del consumo de gasolina (gráfico #1, Fuente Pdvsa) en Venezuela desde el año 2009 hasta 2016 (este año la cifra es estimada, porque Pdvsa no ha presentado cifras al respecto).

 

Gráfico #1

Captura de pantalla 2017-03-03 a la(s) 16.12.10

Desde el año 2013 se observa una disminución cercana al 17%, pero si el cálculo lo hacemos con respecto al año 2010 (cuando se alcanzó un consumo récord de gasolina en Venezuela) el resultado es una caída del 21%. Obviamente esta situación está estrechamente ligada con la caída del PIB (un acumulado de 25% entre 2014 y 2016).

 

Pérdidas por venta de Gasolina

 

Según nuestros cálculos y a pesar del incremento en el precio, Pdvsa siguió teniendo perdidas por la venta de gasolina en el mercado interno en 2016.

Para nuestros cálculos estamos partiendo de los siguientes supuestos:

 

  1. Consumo interno de gasolina de 250.000 bd. De ese monto, 238.000 bd es producida en el país y 12.000 bd es importada
  1. El costo de producir la gasolina para Pdvsa lo estamos estimando en torno a $35/b (cifra conservadora). El costo de la gasolina importada sería de $55/b
  1. La tasa de cambio que estamos utilizando para todos los cálculos es la misma que Pdvsa usó en su balance de deuda financiera: Bs. 675/$

 

Si al costo total de producción en bolívares le aplicamos la tasa de cambio de Pdvsa para el 2016, la pérdida sería de $2.964millones, a ese número debemos sumarle el costo de la importación de gasolina, con lo cual la pérdida total de Pdvsa por vender gasolina en Venezuela en 2016 fue de $3.205millones, equivalentes a 2,7% del PIB (si asumimos que el PIB de Venezuela para ese año estuvo por el orden de los $120.000 millones).

Una conclusión adicional: Por cada tanque de gasolina (45 litros) que se llena en el país, Pdvsa perdió en 2016 casi $10.

Como sabemos esta situación no es nueva para Pdvsa y el país. En el gráfico #2 tenemos la evolución (según nuestros cálculos) del resultado para Pdvsa de la venta de gasolina en Venezuela

 

Gráfico #2

Captura de pantalla 2017-03-03 a la(s) 16.12.57

 

 

Algunas conclusiones:

 

– Hasta el año 2004 Pdvsa tuvo ganancias por vender gasolina en Venezuela.

– A pesar del aumento de los precios de la gasolina en febrero de 2016 y de la caída en el consumo, el resultado del año 2016 es el peor de nuestra historia. Sin duda la devaluación en la tasa de cambio de Pdvsa entre 2015 y 2016 fue un factor fundamental.

– Entre 2005 y 2016 Pdvsa ha tenido pérdidas por más de $14.110 millones.

 

Costo de Oportunidad

 

¿Cómo es el precio en los demás países de la región y miembros de la OPEP?

 

Gráfico #3

 

Captura de pantalla 2017-03-03 a la(s) 16.14.09

 

Gráfico #4

 

Captura de pantalla 2017-03-03 a la(s) 16.14.45

En la región el precio promedio del litro de gasolina es $1, mientras que entre los países OPEP es $0.6. Si Pdvsa pudiera vender esos 250.000 bd de gasolina a esos precios internacionales, no solo tendría una importante ganancia financiera, también generaría bienestar al país (ambiental) al reducirse (con toda seguridad) el consumo energético y adicionalmente acabaría con los incentivos al contrabando.

Si suponemos que para el 2016 un dólar para Pdvsa significó Bs. 675, al vender un litro de gasolina en ese precio, las ganancias que hubiera obtenido la estatal petrolera venezolana estarían alrededor de los $10.500millones (si el precio hubiera sido $0.6, las ganancias se ubicarían en $5.000millones). Sin duda números muy atractivos, pero tengamos en cuenta que un tanque promedio equivaldría a Bs. 30.000, un poco más de 30% del salario mínimo integral en el país.

 

Ideas Finales

 

En Venezuela se debe concientizar a la población que el subsidio a la gasolina es sumamente regresivo (va dirigido a la parte de la población que tiene vehículos, no precisamente la más necesitada). Varias veces hemos escrito sobre la necesidad de adoptar una regla fiscal que permita que el precio de la gasolina se vaya deslizando para corregir las distorsiones y fluctué de acuerdo a ciertas variables (tasa de cambio, inflación, costos de producción de Pdvsa, etc.) y el objetivo final (en un horizonte de por ejemplo 3-5 años) debe ser estar cerca de los precios internacionales.  Motivos económicos y ambientales justificarían la medida.

Obviamente una medida de esa naturaleza tiene que venir acompañada de una mejora importante en el transporte público venezolano, hoy uno de los peores de la región.

Lamentablemente con el actual gobierno venezolano, la probabilidad de que la distorsión en el precio de la gasolina se acabe es nula.

 

@luisoliveros13

luiscesaroliveros.blogspot.com

Dic 02, 2016 | Actualizado hace 3 años
El Acuerdo OPEP y Venezuela, por Luis Oliveros

petroleony

 

Luego de muchas reuniones y guerra de micrófonos entre Arabia Saudita e Irán, al final se llegó al tan esperado acuerdo con el cual la OPEP espera sacar del mercado cerca de 1.173.000 bd a partir de enero de 2017 y por un período inicial de 6 meses buscando estabilizar los precios del petróleo. Ese recorte es muy superior a la sobreoferta actual (que puede estar en los 700.000-800.000 bd) e indicaría que al menos en el corto plazo vamos a observar un mercado petrolero con una demanda superior a la oferta o al menos, en equilibrio.

Arabia Saudita recortará unos 486.000 bd, Emiratos Árabes y Kuwait más de 130.000 bd cada uno e Irán tendrá el “permiso” de alcanzar una producción cercana a los 3.800.000 bd. Indonesia, Libia y Nigeria no tendrán variaciones en su producción.

De ese recorte, Venezuela es responsable de 95.000 bd., de una producción (para octubre de este año) de 2.067.000 bd (según fuentes secundarias de la OPEP), con lo cual nuestro país a partir de enero, en teoría, debería estar produciendo 1.972.000 bd. Esta cifra asombra y preocupa, ya que desde Pdvsa nos han dicho que la producción venezolana superaba los 2.550.000 bd en el año. Suponiendo que debemos sumar los crudos condensados y los LNG, la producción petrolera de Venezuela estaría rondando los 2.200.000 bd.  No obstante hay que decir algunas cosas con respecto a ese “recorte” de 95.000 bd de Venezuela:

 

  1. Venezuela, en promedio y según la OPEP (fuente directa con los países), sufrió una caída en su producción en 2015 de unos 116.000 bd y en 2016 de 254.000 bd, en total casi $4.500 millones menos de ingresos en ambos años.

 

  1. En diciembre 2013 (Fuente Baker Hughes) el total de taladros operativos en Venezuela eran de 77, en diciembre de 2014 60, en diciembre 2015 68 y en octubre de 2016 48.

 

En nuestra opinión ese recorte de 95.000 es simplemente el declive que estaría esperando Pdvsa para su producción petrolera en el primer semestre del 2017, por lo que el recorte es una excelente excusa que utilizará el gobierno de Maduro para explicar la nueva caída en la producción. Ese recorte nos estaría costando unos $1.500 millones, con lo cual, solo en tres años, el descenso de la producción traería como consecuencia una reducción de cerca de $6.000 millones en ingresos para el país (en medio de la peor crisis de su historia).

 

 ¿Para dónde van los Precios?

 

Las principales bancas de inversión apuntan a que el WTI pudiera estar promediando los $55-60/b para el 2017. El presidente de Pdvsa comentó que esperaba que los precios llegaran hasta los $70/b. En lo personal considero que hay factores que invitan a ser un poco escépticos sobre la posibilidad de un pecio tan alto, por lo que nuestra proyección para 2017, al menos hoy apunta a un nivel para la cesta petrolera venezolana de entre $42-$45/b.

La principal duda es el grado de compromiso que tengan los miembros de la OPEP sobre cumplir con el acuerdo. En la historia de la OPEP, sus países han incumplido las cuotas de producción (por ejemplo Argelia lo ha hecho en el 100% de los meses del establecimiento de las cuotas, Catar y Kuwait un 90%, Emiratos Árabes un 96%, Arabia Saudita e Irak un 82%, Irán un 72% y Venezuela un 71%). Además de la OPEP y sus niveles de producción, tendremos que estar pendientes de la producción de Rusia, el cual disminuirá 300.000 bd para enero de 2017. En total los No OPEP se han comprometido con 600.000 bd adicionales.

Es clave para el mercado petrolero y las intenciones de la OPEP que los acuerdos se cumplan, si el mercado percibe que algún miembro importante de la OPEP incumple, los acuerdos podrían desmoronarse al igual que los precios.

Un dato adicional: será vital para la estabilidad del mercado observar la capacidad de reacción de los productores de Shale Oil en los Estados Unidos y los incentivos que pudiera generarles el gobierno de Donald Trump. Hoy esos productores son los “productores marginales” del mercado y niveles de precio por encima de $55-$60/b traerían incentivos a que aumenten de una manera importante la oferta de estos crudos (si los incentivos fiscales mejoran y la tecnología también, el umbral de un aumento importante de esta producción pudiera bajar hasta los $50/b o menos).

 

Efecto Maduro en el mercado petrolero

Es ingenuo pensar que Venezuela tuvo algo que ver en este acuerdo. Recordemos que cada vez que viajó Maduro a “pedir cacao” entre los países petroleros, la cotización cayó en promedio 4%. Por otra parte tenemos los bonos de Venezuela, los cuales apenas tuvieron ganancias, y esa nueva inelasticidad de los bonos ante subidas del petróleo se debe al Efecto Maduro, el riesgo que significa la posibilidad que Maduro permanezca en el poder en Venezuela y sea él y su equipo económico (encabezado por su “ministro” Serrano) quien sigan tomando las decisiones. Hoy la presencia de Maduro en el poder es una espada de Damocles para los venezolanos y los instrumentos de deuda del país.

 

 Ideas Finales

El aumento en el precio del petróleo beneficiará a Venezuela, pero no podemos esperar milagros. La situación es comprometida y es muy ingenuo pensar que solo un incremento de $7-$10/b va a generarnos los recursos que esta economía necesita para salir de la crisis. Hay que estar atentos al desenvolvimiento del mercado petrolero, tal vez como nunca en nuestra historia, la única política económica que tiene el madurismo hoy es rezar para que el precio del petróleo suba, no hay plan B ni mucho menos más activos que liquidar.

La Trampa del Decreto de Emergencia Económica por Luis Oliveros

BolívaresEmergenciaEconómica

 

En el primer semestre del año 2014 la economía venezolana cayó 5%, a pesar de contar con un precio promedio para la cesta petrolera venezolana de $96. Para el año 2015 fuentes extraoficiales indican una inflación mayor a 250%, una caída del PIB de 10%, niveles de pobreza superiores a los de 1998 y una escasez que agobia y desespera a los venezolanos. Todos sabemos que la crisis no es para nada nueva, sin embargo fue esta semana que el actual gobierno se dio cuenta de la gravedad de la situación.

¿Por qué el Madurismo propone ahora un decreto de emergencia económica?, ¿por qué no lo pasó por la Asamblea Nacional anterior donde tenían suficiente mayoría para aprobarla?

Es sumamente sospechoso que el gobierno antes de que la nueva AN tomara posesión aprobó varias leyes como formalizar la destrucción institucionalidad del BCV, cambios muy peligrosos a la ley de Administración Financiera y retoques a las leyes de Ilícitos Cambiarios, ISLR y Mercado de Capitales, entre otras. Sin embargo no aprobó nada de “emergencia económica”. A horas de la juramentación de la nueva AN, el gobierno se aprobó Bs. 195 millardos en créditos adicionales, pero no habló nada de emergencia económica.

El gobierno le llevará, pensamos, una serie de propuestas de medidas económicas para que la AN las evalúe, pero ¿Cómo analizarlas si ni siquiera se han dignado a presentar cifras? Por ejemplo el INE tiene desde diciembre de 2013 que no le dice al país cual es el índice de pobreza mientras el BCV va para dos años que no publica los índices de escasez, 15 meses que no publica cifras de Balanza de Pagos ni PIB y un año completo que no habla de la inflación. Adicionalmente, en ese mismo proceso de análisis del decreto de emergencia, la AN debería preguntarles a los ministros del área económica ¿qué pasó con los ingresos petroleros que entraron de manera importante entre 2000 y 2014? La AN debe exigir las cifras para saber la gravedad de la crisis e interpelar a los responsables.

La oposición debe tener mucho cuidado con esta nueva trampa del Madurismo. Es evidente que la intención gubernamental es tratar de compartir responsabilidades por un desastre que solo ellos y el gobierno anterior, generaron. La oposición no puede asumir ni un centímetro del costo político que representan las medidas económicas que hay que tomar con urgencia por una crisis generada por el trágico manejo de una bonanza petrolera que duró 10 años y que fue claramente despilfarrada.

Debemos recordar que la AN está para legislar no para dictar política económica.

Un gobierno que destruyó los mecanismos formales de formación de precios, que le vende a la sociedad que hay una guerra económica y que nombra a un ministro que piensa que el sector privado es un tumor económico, no necesita decretar una “emergencia económica”.  Solo necesita darse cuenta de sus notables y lamentables equivocaciones.

Para hacer las cosas bien no necesitas un decreto de emergencia económica. Para terminar con los desequilibrios de la economía venezolana lo que te falta es voluntad política y entender el problema, cosas que sabemos no tiene el gobierno actual. Para realizar cambios en política fiscal, monetaria y cambiaria solo falta ser gobierno.

@luisoliveros13