Brian Fincheltub, autor en Runrun

B. BFincheltub

B. BFincheltub Ene 18, 2020 | Actualizado hace 7 días

Hubo una casa que me recibió con las puertas abiertas cuando apenas en Bachillerato decidí que me dedicaría al servicio público y la política, esa casa se llama Primero Justicia. Un partido que nació con la necesidad que había en el país de construir una alternativa a lo que desde su propia llegada al poder se mostraba ya como una amenaza para la institucionalidad y nuestra democracia.

Para los jóvenes fundadores de Primero Justicia, Venezuela no podía conformarse con el odio, la revancha y la lucha de clases, era necesario que miráramos a nuestro alrededor y nos reencontramos con los ideales republicanos de justicia y libertad. 

Pero no era fácil tender las bases de un nuevo partido en unas condiciones tan adversas. No solo porque el fenómeno carismático que significaba el chavismo en sus inicios, capaz de embolsillarse a media Venezuela, sino también porque una inmensa mayoría de los venezolanos aborrecía los partidos y no se sentía identificada con nuestro sistema político, al contrario, clamaban ruptura y transformaciones drásticas.

Le habían comprado la idea al charlatán que así la nación se encaminaría a nuevo porvenir. Aún con el viento en contra, los justicieros nunca se rindieron y decidieron que la única forma de crecer y mantenerse en el tiempo era construyendo una militancia a lo largo y ancho del país, en todos los sectores, en los gremios, en las asociaciones, en las universidades, en las urbanizaciones, en los sectores populares, allí donde el chavismo nunca había llegado o aunque había pasado, lo había hecho para mentir. 

 

El trabajo de años de mucha gente valiosa se traduce en lo que significa Primero Justicia para Venezuela hoy, un partido que más allá de los errores que se hayan podido cometer, ha demostrado tener hombres y mujeres valientes, capaces de sacrificar no solo su libertad por rescatar la democracia en Venezuela, sino también entregar su propia vida, como lo hizo nuestro compañero Fernando Albán.

En honor a él, a nuestro diputado Juan Requesens, a todos los que han sido perseguidos por ondear la bandera amarilla y negra, es que le decimos a la dictadura que aquí primero es la dignidad, que no hay poder sobre la tierra que pueda sobre la determinación de una militancia y una dirigencia decidida a seguir adelante, que podrán comprar conciencias e intentar robar nuestros símbolos, pero que no podrán acabar con que lo que significa Primero Justicia para quienes la sentimos como nuestra casa.

No hay democracia sin partidos políticos y no hablo del presente que todos sabemos es todo menos democrático, hablo del futuro, que necesitará de instituciones fuertes, de partidos políticos sólidos y de ciudadanos comprometidos. Pero sobre todo necesitará de memorias de acero, para jamás olvidar que todo esto pasó y evitar para siempre que se vuelva a repetir.

@BrianFincheltub

Las victorias en dictadura no son poca cosa, sobre todo cuando se enfrenta a un régimen criminal. Un régimen que es capaz de todo para imponerse, incluso cuando es derrotado. Los venezolanos deberíamos a estas alturas saberlo muy bien, después de la represión, la manipulación es el instrumento por excelencia de los totalitarismos. A través del control de la información y de las emociones nos hacen creer que somos tan débiles que ni ganando somos dueños de nuestras victorias, ni mucho menos capaces de celebrar nuestras alegrías.

A veces, sin querer, caemos en el hueco en el que la dictadura quiere que nos enterremos, abatidos y convencidos que frente a la violencia y la barbarie no hay nada que hacer más que entregarse, rendirse o replegarse a la vida privada. Muchos venezolanos después de varios meses habían elegido esta última opción, un mecanismo de aislamiento que busca garantizar la supervivencia frente a un entorno complejo, pero que al final de cuentas no nos salva de volver al punto de inicio, a ese donde tenemos que enfrentarnos de nuevo a la realidad.

Lo que muchas veces no entendemos es que nuestra fortaleza frente a la dictadura madurista ha sido y será siempre nuestra resistencia. Ningún pueblo aguanta tamaña destrucción, tanta devastación en todos los ámbitos de la sociedad y puede sobrevivir para contarlo, pero lo más valioso de nuestro testimonio, es que sobrevivimos de pie. Solo nosotros sabemos lo que hemos tenido que sacrificar y luchar. Algún día no muy lejano, todo lo que hicimos para recuperar nuestra democracia, nuestra país y nuestra idiosincrasia será ejemplo para aquellos que también vean su libertad amenazada.

Digo que seguimos de pie porque no hay duda que es la mayoría del país la que no se doblega y aunque algunos tengan precio, son millones los que valen mucho más que un saco de dólares, porque valen por su integridad, por su honradez, por sus valores, por ser sinónimo de resiliencia.

Aunque las pequeñas conquistas en dictadura para algunos sepan a derrota, no hay victoria final sin perseverancia y solo avanzando podemos lograr lo que todos anhelamos. Ver esta semana a nuestros diputados dar testimonio de valentía debe inspirarnos a todos, incluso a aquellos que con razón pudiesen estar descontentos por los errores cometidos estos años.

Es verdad, ellos tienen el poder y las armas, pero les falta la determinación que los venezolanos somos capaces de demostrar cuando nos ponen a prueba. Si todos empujamos en la misma dirección yo estoy convencido que lo podemos lograr y no se trata de repetir frases comunes que suenen bien, se trata de creer en nosotros mismos, en nuestro impulso para ser definitivamente libres y librarnos de una vez por todas de la peor de las plagas que haya podido azotar una nación nunca antes, la plaga Madurista.

B. BFincheltub Ene 05, 2020 | Actualizado hace 3 semanas

Cuando controlas un país imponiendo el terror y reprimiendo todo tipo de resistencia, puede que termines creyendo que eres invencible. El poder ejercido de manera absoluta crea megalómanos en todas partes, capaces incluso de pensar que pueden retar a la primera potencia mundial y salir ilesos en el intento. La posición de liderazgo de los EE. UU. en la escena internacional no es gratuita, es consecuencia directa de su poderío económico, pero sobre todo militar. Para reafirmar su posición dominante los estadounidenses no invaden países todos los días, eso quedó en el pasado, hoy hay otras estrategias, entre ellas una de las más útiles es la amenaza creíble. Para que la amenaza sea efectiva debe ser creíble, es decir, posible de ejecutar cuando el curso de los acontecimientos así lo demande.

El presidente Trump ha sabido utilizar muy bien este recurso en su política exterior. Contrariamente a lo que sus críticos sostienen, esta administración republicana está lejos de ser calificada como “guerrerista”. Hasta con Kim Jong-un el tono ha sido en última instancia la negociación, eso sí, no sin antes amenazar con destruir totalmente Corea del Norte si continuaba la posición desafiante del dictador coreano. Con respecto a Irán, hasta hace algunos días esa también había sido la estrategia, las alertas al régimen teocrático iraní se hicieron en numerosas ocasiones, pero lejos de producir un cambio de rumbo, profundizaron las diferencias entre ambas naciones, con el desenlace que todos conocemos.

La baja del general Qasem Soleimani es una señal para todos aquellos que se sienten tan poderosos al punto que hasta llegan a pensar que son inmortales. Este personaje nefasto no solo era el cerebro detrás del brazo armado del régimen iraní, los llamados “guardianes de la revolución”, sino que también el vínculo de Teherán con grupos terroristas como Hamas y Hezbolá. La justicia llega y a veces de la peor manera, todo aquel que desafía al mundo creyendo que jamás encontrará consecuencias por sus actos se equivoca. Los EE. UU. demostraron que para neutralizar un enemigo no hace falta mas que un par de segundos y un dron.

En este sentido, hoy más que nunca Venezuela debe mantenerse en la agenda de la administración Trump. Las probadas alianzas del régimen chavista con grupos terroristas del medio oriente representan una amenaza real para los EE. UU., quienes tendrán que lidiar con un campo de operaciones enemigo en su propio continente. Los venezolanos somos amantes de la paz, pero no la “paz” de los fusiles que nos impone la dictadura de Nicolás Maduro, la paz verdadera vendrá con la libertad y cuando el mundo se libra de un terrorista no solo el mundo es cada vez más seguro, sino que Venezuela es cada vez más libre.

Brian Fincheltub
[email protected]
@Brianfincheltub

El trabajo honesto no es motivo de deshonra. Todo lo contrario, enaltece y forma ciudadanos independientes, capaces de valerse por sí mismos sin necesidad, por ejemplo, de recurrir al Estado para satisfacer sus necesidades más básicas. Para quien nunca ha trabajado es difícil entender esto, es lógico entonces que desarrollen una especie de fobia a todo lo que implique esfuerzo y sacrificio. Una gran parte del madurismo, para no decir todos, sufren de esta fobia, el máximo exponente de lo que esto significa es precisamente el dictador Nicolás Maduro. Un “Reposero” , como lo bautizaron sus ex compañeros de trabajo de tantos reposos falsos que metía para no ir a trabajar, pero no solo nunca trabajó, sino que desprecia a quienes lo hacen.

Más de cuatro millones setecientos mil venezolanos se han visto obligados a abandonar el país. Dejar el lugar de donde uno viene nunca es fácil, siempre serás extranjero fuera de tu tierra por más años que tengas afuera. Migrar implica grandes sacrificios y en las condiciones en las que los venezolanos deben huir de Venezuela, aún más. Eso se traduce, en muchos casos, en que muchos migrantes se vean obligados a abandonar eso que les apasionaba para hacer algo que les  permita sobrevivir y si para sobrevivir es necesario lavar pocetas, eso no disminuye de ninguna manera a quien lo haga.

Queriendo burlarse de los millones de venezolanos que luchan afuera para recomenzar las vidas que el “Socialismo del siglo XXI” les robó, el dictador muestra su estatura “moral”.  Si se pudiera elegir no tendría dudas en decidirme mil veces por el esfuerzo en libertad, en lugar de la “comodidad” en esclavitud. Pero es que ni comodidad son capaces de ofrecer. Convirtieron el país en un infierno donde las necesidades más básicas son un “gran privilegio” y todavía tienen el descaro de vendernos su ”obra maestra” como el paraíso.

La élite Madurista lo único que sabe lavar son dólares, sino vean en lo que han convertido Caracas en los últimos meses: en una lavadora gigante. Mientras tanto en el exterior son millones de venezolanos que en el difícil camino que implica migrar no cuentan con la más mínima asistencia del régimen que los expulsó del lugar donde nacieron. Pero pensándolo bien, sería ilógico que fuese lo contrario. La dictadura vulnera los derechos fundamentales incluso de quienes están fuera, el caso más conocido es la violación del derecho a la identidad con los pasaportes, pero otros derechos son también pisoteados, prácticamente todos.

Ningún venezolano deja su país porque quiere, lo hace por necesidad, porque un régimen cruel y criminal les niega sus derechos de cubrir sus necesidades más básicas como comidas, medicinas y servicios de salud, pasando por los servicios básicos que incluyen electricidad y agua, y por último pero no menos grave; huyendo de la persecución del régimen y la criminalidad.

Desde el gobierno interino del presidente (e) Juan Guaidó, buscamos precisamente que esta situación cambie. Aunque la institucionalidad siga secuestrada, el esfuerzo de cada representación democrática en el exterior es para devolverle a los venezolanos sus derechos. En los EEUU junto al embajador Vecchio y el Ministro Consejero Marcano estamos atendiendo una crisis que se ha generado debido a que un gran número de hermanos venezolanos que desesperados buscando para sus familias un presente mejor al que el régimen les niega han decidido emigrar a EEUU, en muchos de estos casos sin visas por la frontera Sur con Mexico.

Es importante destacar, que en los países democráticos hay reglas y la migración no es una excepción a esas reglas y eso nos impone limitaciones importantes que debemos respetar.

En estos casos, limitados por la ley, nuestro rol como embajada es garantizar que se respeten todos los derechos de los venezolanos detenidos, eso debe ir en consonancia con las leyes de Estados Unidos. Lo que si pueden tener seguridad los venezolanos afuera es que por primera vez en veinte años cuentan con una representación diplomática que en lugar de defender a un presidente o proyecto político fracasado, defenderá siempre sus derechos como Venezolanos y que no descansará y hará todo lo que está en sus manos hasta lograr que todos recuperen su libertad.

Aprovecho que toco este sensible tema en mi artículo de esta semana para pedirles que si conocen algún venezolano que esté detenido en EEUU por razones migratorias y necesita asistencia, pueden contactarnos a través de [email protected]embajadavenezuela.org. Para estar en conocimiento y poder prestarle todo el apoyo. Desde donde estemos, siempre estaremos trabajando por quien más lo necesita, pero más allá de resolver uno u otro caso, estamos hablando de más de 4.700.000 venezolanos que han sido obligados a abandonar su país y este problema se va a acabar, así como la gran mayoría de los problemas que hoy enfrentamos los venezolanos, cuando se acabe la raíz de toda esta pesadilla que no es otra que es el régimen que hoy tiene secuestrada nuestra Venezuela, que es el único culpable de todas las calamidades que estamos sufriendo los Venezolanos dentro y fuera de nuestro país.

@BrianFincheltub

Misión Línea blanca: ¿Reactivación económica?, por Brian Fincheltub

A los venezolanos nos encanta vivir de espejismos. Durante mucho tiempo nos metimos en la cabeza que éramos un país rico por el hecho que la naturaleza nos había bendecido con una enorme cantidad de recursos naturales. El tiempo se encargó de demostrarnos que nada era más alejado de la realidad, que los países pueden tener el subsuelo repleto de petróleo y al mismo tiempo a cientos de miles de sus ciudadanos comiendo de la basura. Un nuevo espejismo es el que hemos comenzado a vivir desde hace algunos meses, las sanciones al régimen de Nicolás Maduro han tenido un efecto que nadie hubiese imaginado, imposibilitados de mover sus inmensas fortunas amasadas durante más de veinte años, la élite chavista ha emprendido lo que pudiera conocerse como la “Misión línea blanca”. Una operación gigantesca de lavado de un dinero que no solo es producto de la corrupción, sino de otra fuente importantísima de financiamiento de la dictadura: el narcotráfico.

Ese realero no es posible tenerlos debajo del colchón, sobre todo cuando entre ellos todos desconfían de todos. Por eso a la compra masiva de propiedades se le ha unido un nuevo mecanismo de legitimación de capitales, el llamado “emprendimiento”. Basta con saber que en la nación con la peor seguridad jurídica del planeta las inversiones no van a caer del cielo, los verdaderos empresarios saben dónde y cuándo invertir su dinero, es verdad que algunos riesgos pueden ser aceptados, pero no el tipo de riesgos al que se somete la inversión privada en Venezuela. Es por ello por lo que vemos proliferar una nueva camada de “emprendedores” que han aparecido recientemente a “apostar por Venezuela”. Una muestra de ello son los llamados bodegones, lugares solo accesibles para billeteras bien forradas de dólares porque sus precios no son nada “socialistas”.

Por efecto retruque la población pudiese sentir que hay mayor presencia de bienes en el mercado, aunque a precios de Nueva York, sobre todo en los grandes centros urbanos. El caso de Caracas es bien particular, donde se ha concentrado este fenómeno, al punto que hemos visto cómo la ciudad que parecía vacía producto de la migración masiva vuelve a tener tráfico. Los empresarios, esos que han aguantado la pela durante años, también se benefician del momento, han visto los ciertos controles desaparecer, que le permiten dar un respiro circunstancial, nadie sabe hasta cuándo. De allí a que se llama a esto de “reactivación económica”, es una gran exageración. Los servicios de este país no aguantan un aparato productivo a toda máquina, en un par de horas colapsaría. Este éxito es movido por la inyección de dólares que no es difícil imaginar de dónde provienen y las importaciones masivas.

Para los ciudadanos, más que liberalización esto es la aplicación del modelo cubano al pie de la letra, donde las diferencias entre quienes tenían dólares y quienes no partieron la sociedad en dos. En Cuba un turista canadiense que va de vacaciones la pasa de maravilla, lo mismo aspira convertir el régimen chavista a Venezuela. Los empresarios de verdad también deben saber que no habrá estabilidad económica mientras este sistema perdure, que solo la democracia con libertad económica es sinónimo de progreso, lo digo por si acaso alguno se confunde. Como venezolanos no debemos normalizar lo que no es normal y entender la realidad que vivimos. Lo contrario es engañarnos con espejismos.

 

[email protected]

@Brianfincheltub

Quienes pensaban que detrás del regreso del chavismo a la Asamblea Nacional había buenas intenciones se equivocaron de nuevo. Lo cierto es que el tiempo se encargó de confirmarnos cuáles eran las verdaderas motivaciones detrás de la decisión de los diputados maduristas de volver a sentarse en los curules que abandonaron voluntariamente. Sobre todo porque ellos no solo habían desconocido a la máxima autoridad legislativa, sino que hasta tienda aparte armaron en la mal llamada Asamblea Nacional constituyente, un parapeto que ni siquiera Rusia y China llegaron a reconocer. Por cierto, la única “constituyente” en nuestra historia republicana que ha hecho de todo menos una nueva constitución.

Pero la jugada era más que previsible. Habían regresado para hacer lo que mejor saben: dividir y comprar conciencias. Han tenido desde el principio el 5 de enero del 2020 como objetivo, fecha en la cual debe elegirse la junta directiva del parlamento. Para el régimen es fundamental impedir que Juan Guaidó se reelija, eso crearía una verdadera crisis diplomática entre los más de cincuenta países que hoy día reconocen al gobierno de transición. Si la legitimidad para ser presidente interino la otorga el hecho legal de dirigir la Asamblea Nacional, sin cargo se acaba el interinato. Ese es el cálculo que se hacen desde Miraflores. Y para lograr su plan han iniciado la “operación alacrán”.

La “operación alacrán” se juega en varios frentes, el menos costoso para la dictadura, paradójicamente, depende de altas sumas de dinero que, en tiempos de crisis, lamentablemente pone a más de uno a pensar. Emisarios que con maletines en mano llenos de cientos de miles de dólares salen a la cacería de diputados y más te vale aceptar la oferta de la mafia roja, sino te mandan a la cárcel o al exilio. Así es como los rojos pretenden hacerse a punta de realazo limpio y persecución de una mayoría en la Asamblea Nacional. Lo que muchos desde este lado deberían preguntarse frente a ciertos comentarios mal intencionados es: ¿Cómo es que el presidente Juan Guaidó es ”aliado del régimen”, pero este mismo régimen hace todo para salir de él? La respuesta es más que clara, les estorba porque gracias al gobierno interino hoy el régimen carece de legitimidad internacional, nadie los reconoce como gobierno.

Este nuevo plan para atacar la institucionalidad debe ser respondido con la honorabilidad, la dignidad y la gallardía que la gente espera de la dirigencia. Es una oportunidad para reencontrarse con quienes en los últimos meses han creído, muchas veces con justificadas razones, que se ha debido hacer más y mejor. Lo cierto es que el espacio para rectificar sigue siendo la Asamblea Nacional y si la perdemos también perderemos nuestra sola garantía de cambio democrático. Toca estar alertas y más vigilantes que nunca, yo creo en la reserva moral de los venezolanos y confío en que el régimen corrupto y extorsionador será nuevamente derrotado.

@Brianfincheltub

En Venezuela, el país de lo insólito, uno nunca deja de sorprenderse y eso es mucho decir, porque aquí ha pasado de todo. La semana pasada fuimos testigos de un nuevo episodio que no sabríamos cómo calificar, es que si RCTV no estuviera cerrado, habríamos pensado que se trataba de un sketch de la Radio Rochela. Pero como la realidad es tan trágica como para sacarnos carcajadas, aquello que vimos en la Asamblea Nacional lo que nos produjo fue una inmensa indignación. Imaginen lo que es tener que escuchar a quienes durante años han participado en el saqueo del país gritar ”¿Dónde están los reales?” y “corruptos”. Aquello se me pareció mucho a la estrategia de los carteristas que tras robar gritan “allá va el ladrón, allá va el ladrón, agárrenlo” mientras huyen entre la muchedumbre confundida por el caos.

Eso es lo que pretende hacer el régimen madurista con la realidad del país, huir por la izquierda creyendo que a los venezolanos se nos olvidará que los números de la corrupción en Venezuela señalan que al menos veinte mil millones de dólares desaparecieron de las cuentas del Estado. Una cifra que sin duda debe representar solo la punta del iceberg. Esta gente que es la misma que ha negado la corrupción en torno a la mafia CLAP y ha obligado a periodistas venezolanos, de indiscutible trayectoria ética, a irse al exilio. Esa gente es la misma que nos quiere meter a toda la oposición en un mismo saco, porque quien hasta el cuello se embarra no le queda otra que tratar de hundir a los demás. Habrá que preguntarse ¿ Cómo es que califican a todos los dirigentes opositores de una corrupción que ellos mismos han negado?. Es simple, detrás de todo corrompido hay un corruptor.

Los corruptos tendrán que caer del lado en el que se encuentren, pero caer de verdad, no simbólicamente como para sacarse el tema de encima. Sobre todo por quienes, estoy seguro, en su gran mayoría no tienen absolutamente nada que ver con corruptelas, todo lo contrario, en un contexto de profundas limitaciones financieras, con más de dos años sin salario, sacrificando tiempo con su familias o que pudieran usar para producir dinero, arriesgando su libertad y su vida, trabajan los 365 días del año para buscar salidas a la tiranía madurista. Investigar nos hace diferentes al chavismo, apartar a los corruptos nos hará recobrar la confianza de quienes por diferentes razones la pudieran haber perdido. Es momento también para que todos hablemos, pero también para pensar qué hacemos para que el venezolano que también se ha tenido que ir se sienta identificado con nosotros. Es necesario que sepan que nuestra historia no es muy diferente a las de ellos, sabemos que la mayoría trabaja hasta más de doce horas al día para pagar alquileres, su sustento, que se endeudan para poder estudiar, que se esfuerzan para ayudar a sus familias en Venezuela. Nosotros hemos elegido como trabajo la libertad de Venezuela teniendo como objetivo que muy pronto nuestra única tarea, estemos donde estemos, sea reconstruir nuestro país.

@BrianFincheltub

La economía está completamente distorsionada y para darse cuenta de eso no hace falta un postgrado en Harvard. Pasamos de años de controles e intervencionismo estatal a un drástico proceso de “liberalización”, que nadie hubiese imaginado hace un par de años. Hablo de liberalización entre comillas porque desde el régimen nadie ha salido a explicar de qué se trata todo esto. Todo lo contrario, parecieran haberse desaparecido para dejar que el mercado al que antes trataban de aplicar sus arcaicas reglas, haga su trabajo.

Para que sean los comerciantes y empresarios que sobreviven a la debacle que no solo fijen los precios sino que implanten una dolarización de facto que lejos de ser criticada desde el poder es calificada de “positiva” por el propio usurpador de Miraflores.

Es que ni a los dogmáticos se les escucha ya. Aquellos que se decían defensores del “legado” de Chávez y que para quienes la reforma era “traición”, hoy guardan silencio sepulcral al ver que más del 50% de las transacciones comerciales en el país se realizan en la moneda americana yankee “mesma”. Se callaron o los callaron, nadie sabe, nadie supo. Lo cierto es que no se les escucha ni el susurro.

Ni hablar de la llamada superintendencia de “precios justos”, la temible institución inquisidora que recorría mercados, centros comerciales y empresas bajando santamarias, confiscando mercancía y hasta metiendo presos gerentes. Eso se acabó y de la época donde aquí no se podía nombrar el dólar paralelo, pasamos a los tiempos del BlackFriday.

La burbuja en que se sumerge la economía venezolana acrecienta las ya marcadas diferencias entre la población que tiene acceso a dólares y quienes no. Las remesas se hacen cada vez más insuficientes para una familia que hace un año alcanzaba comer un mes con cien dólares y que hoy esos mismos cien dólares a duras penas le puedan durar un par de días.

 

Se crean especies de castas y los privilegios se hacen cada vez más evidentes. En las zonas más maginalizadas crecen los execrados del socialismo y lo que se anuncia es un canibalismo social superior a los tiempos de mayor impunidad del chavismo.

El desastre que se llama madurismo constituye una catástrofe que debe ser detenida lo más pronto posible. Cualquier otra discusión no solo es accesoria sino que no representa las prioridades de la gente, que demás está decir, está hastiada de todo y de todos. Urge actuar lo antes posible y enderezar el rumbo. Que no nos hagan pensar que esta burbuja es permanente, es tan débil que en cualquier momento explota y está en nosotros evitar lo que podrían ser graves consecuencias para el país.

@BrianFincheltub