Brian Fincheltub, autor en Runrun

B. BFincheltub

Evo el mártir hipócrita, por Brian Fincheltub

La izquierda mundial tiene nuevo mártir. El elegido esta vez es Evo Morales, quien hasta hace poco pretendía ser el presidente vitalicio de Bolivia, pero tras manipular de manera vulgar los resultados electorales de la elección del pasado 21 de octubre, fue invitado cordialmente a abandonar el poder, invitación la cual aceptó. Inmediatamente se activó el aparato de propaganda de la izquierda, por cierto, apoyado por los grandes medios de la progresía mundial. Titulares van y titulares vienen criticando  el nuevo gobierno de transición. Es injusto, cuánto  hubiesen querido los bolivianos tener ese mismo centimetraje durante los 14 años que estuvieron, sin mayor repercusión internacional, las derivas dictatoriales de Morales.

Evo es para la izquierda lo que para Delia Fiallo era la joven pobre que se casaba con el millonario, el perfecto cliché. Para ellos el “presidente indígena” ha sido víctima de un complot de la “ultraderecha blanca y racista”. Como si en Latinoamérica hubiese un tal cosa llamada “raza aria” capaz de enarbolar las banderas del nazismo. Lo que si hay es gente que aún viste franelas con una os y un martillo, una ideología que junto al fascismo debería estar proscrita de toda la faz de la tierra. Han llegado hasta al punto de decir que a Evo lo “tumbaron” porque era indígena. Dos mentiras en una misma frase, no lo tumbaron porque renunció y lo hizo porque quedó descubierto ante el mundo su gran patraña electoral. 

No es extraño que este sea el nuevo héroe de la izquierda Latinoamérica y mundial. Esta es la misma gente que idolatra a un asesino como el Che Guevara o que le prende velas al carnicero de Joseph Stalin. Que ahora suban a su altar a un expresidente que se burló de la voluntad popular al menos dos veces para perpetuarse en el poder no es nada extraordinario. Los que hoy gritan “golpe” nunca les interesó Bolivia, ni les interesa. Es más, si usted les muestra un mapa de Latinoamérica, no sabrían ubicarla. Solo la ven como parte de su tablero de enfrentamiento entre izquierdas y derechas, como si la gente que vive allí no importara, no tuviera derechos. 

Para ellos lo que cuenta es ser de izquierda. Si eres de izquierda, eso te da derecho a todo, destruir ciudades enteras, saquear iglesias, incluso a morir en el poder. Por el contrario, si no comulgas con estas ideas, eres no solamente golpista, sino que no tienes derecho a nada, ni siquiera a quejarte. Es la hipocresía de la izquierda, la misma que vende mentiras como verdades y victimarios como víctimas.

@BrianFincheltub

El sindicato de dictadores de la ONU, por Brian Fincheltub

Sin duda que esta semana la diplomacia mundial vivió un nuevo episodio de deshonra. Pero no solo la diplomacia, sino también la causa global de los Derechos Humanos. Que el régimen de Maduro haya obtenido una silla en el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas es tan contradictorio como si el Departamento de Justicia de los Estados Unidos decidiera nombrar director de la DEA al “Chapo” Guzmán. Si no estuvieran en medio miles de víctimas, esto sería un muy mal chiste, pero no es el caso, por eso esta decisión ha causado indignación generalizada tanto en Venezuela como a nivel internacional.

Sin embargo, aunque la decisión indigna, no es sorpresa para nadie. Nicolás Maduro no es el primer sátrapa en ganar una silla en dicho consejo, antes de él ya otros sanguinarios lo habían logrado. Quizás el número de muertes, presos políticos y ciudadanos torturados sea lo que tomen en cuenta los Estados al momento de votar. Decimos “Estados” porque eso es básicamente lo que es la ONU, una organización de Estados, donde son los gobiernos de turno los que votan y no sus pueblos. Pero además de eso, es necesario saber que, entre los 193 miembros de las Naciones Unidas, las democracias son una minoría. Si esa mayoría antidemocrática debe entonces elegir a los integrantes de un órgano encargado de impulsar investigaciones contra violadores de los DDHH, lo más lógico es que elijan a uno de los suyos y la Venezuela de Maduro lo es, como también lo son Libia, Mauritania, Sudán y Cuba, que también son miembros del sindicato de matones y asesinos en la ONU. Perdonen, del Consejo de los DDHH. 

Aunque la burocracia de las Naciones Unidas pueda tener las mejores intenciones, los mecanismos internos de esta organización siguen permitiendo que este tipo de situaciones contradictorias se produzcan. De allí que los Estados Unidos haya tomado recientemente la decisión de abandonar su silla en el Consejo de DDHH, su justificación más que contundente: no es posible compartir espacio con Cuba en un foro que pretende defender los DDHH. Lo peor que le pudiera pasar a la ONU es que aunado a su ya grave crisis financiera producto de la morosidad de un gran número de naciones, entre ellas Venezuela, su proceso de deslegitimación se siga profundizando. Que la gente deje de creer que las instituciones multilaterales funcionan tendría un impacto en los países democráticos, donde la opinión de la mayoría si cuenta. Los ciudadanos comenzarían a cuestionar que sus gobiernos financien una organización contraria a los intereses de la democracia y la estabilidad mundial y eso sería aun más grave para las ya menguadas cuentas de la ONU. 

Si la ONU invirtiera toda la energía que ha invertido en los últimos años contra el gobierno de Israel en condenar regímenes totalitarios como el venezolano, otra sería la historia. Pero es el mundo que tenemos y con el tenemos que aprender a convivir. Esperando que las cosas cambien solo nos queda denunciar, algún día nuestro pueblo se hará escuchar y con fuerza.

@Brianfincheltub

Ecuador y la izquierda hipócrita, por Brian Fincheltub

VENEZUELA NO ES EL CENTRO DEL MUNDO ni pretendemos que así sea. Pero si de algo debe servir el drama venezolano es para mostrarle a quienes no lo han vivido directamente, el poder destructivo del comunismo. Si de algo fuimos víctimas los venezolanos fue de nuestra propia soberbia, esa que nos llevaba a repetir sin cesar que aquí no, que Venezuela “no era Cuba” y que lo nuestro era diferente porque “no éramos una isla”. Hoy la realidad es más que gráfica, hasta balseros tenemos.

Hay quienes en Latinoamérica dudan sobre la capacidad moral de los venezolanos para darle consejos a otros países. Quizás tengan razón, que el chavismo haya permanecido más de veinte años en el poder es responsabilidad de todos y cada uno de los venezolanos, lo que le votaron y los que no. Algo no hicimos bien como pueblo antes y durante esta etapa tan trágica de nuestra historia para que el resentimiento y el odio se hicieran un proyecto político y ganará elecciones. Pero que nos hayamos equivocado no nos prohíbe contar lo que hemos vivido y no se trata de creernos con superioridad moral, se trata de dar testimonio. Si la región prefiere no escucharlo, no podemos hacer más que esperar que el tiempo y el peso de los hechos hagan su trabajo.

Allí tenemos a Argentina, a las puertas de regresar al poder al kichnerismo, quienes volverán no solo a vengarse sino con pretensiones de no irse jamás, al menos por las buenas. El kichnerismo ya probó el sabor de abandonar el poder y no querrán comer otra vez de ese plato. El comunismo es así, llegan para destruir y destruyen para llegar, sino que lo diga Ecuador. El caso ecuatoriano es más que preocupante, porque hay quienes subestiman que esto se trata de un movimiento transnacional que en los últimos años ha perdido fuerza y que ha emprendido una ofensiva para regresar, utilizando todos los medios a su alcance.

Si ustedes quieren ver lo que significa descaro e hipocresía solo tienen que escuchar lo que decía el siempre ególatra y pretensioso Rafael Correa cuando se desarrollaban las protestas pacíficas en Venezuela pidiendo elecciones y escuchen lo que dice hoy de las actos vandálicos en Ecuador. Hasta adelanto de elecciones anda pidiendo, lo mismo que pedía la oposición venezolana en un tiempo y por lo cual fue calificada de “golpista” por Correa y sus compinches. Pero es normal en ellos, esta gente no sabe de vergüenza y su mejor trabajo siempre ha sido mentir. La región debe aprender no de nosotros, sino de la historia. Los hechos se producen para estudiarlos, no para ignorarlos, si no lo hacemos no saldremos de este círculo vicioso de ruina y destrucción que nos ha perseguido nuestra generaciones.

@BrianFincheltub

B. BFincheltub Sep 28, 2019 | Actualizado hace 2 meses
Los hijos de Putin, por Brian Fincheltub

CADA PAÍS ELIGE LOS ALIADOS que mejor le conviene. Ese fue el caso nuestro, en sus relaciones con el mundo Venezuela tuvo una vez aliados naturales y aliados estratégicos. Nuestros aliados naturales eran tradicionalmente los países de la región, particularmente Colombia y demás Estados andinos, pueblos que no solo compartían con nosotros una historia común, sino también el valor del respeto a la democracia. Pero igualmente tuvimos lo que conocíamos con el nombre de aliados estratégicos, naciones con las cuales teníamos una visión de desarrollo compartida y cuyas alianzas representaban para nuestro país la puerta de entrada a la escena internacional. En esta lista figuraban nuestros principales socios comerciales, uno de los más importantes: los Estados Unidos.

Si el pasado resultaba prometedor, el presente no es otra cosa que preocupante. En la actualidad nuestros “aliados” han mermado y mucho. Pero no solo eso, han cambiado radicalmente. Para la dictadura sus aliados naturales son Cuba y Corea del Norte, mientras que entre los aliados “estratégicos” figuran nombres como Rusia, China e Irán. Países con los cuales lo único que compartimos es el absoluto desprecio a los principios democráticos y los Derechos Humanos. Porque ni en lo económico coincidimos, los rusos comprendieron los males de intervencionismo estatal durante la época soviética y los chinos le hicieron falta millones de muertes por hambruna para darse cuenta que el socialismo no funcionaba y que para convertirse en potencia tenían que dar un salto al capitalismo, por cierto, uno de los más deshumanizados del mundo.

Es por ello que, aunque para el régimen Rusia y China sean los únicos “amigos” de la cuadra, tanto el Kremlin como los chinos ven a Maduro como un lastre con el cual cargan solo para incomodar a los americanos. La prueba más fehaciente es que en la reciente visita del dictador a Moscú salió regañado. Le dijeron prácticamente que dejara el pataleo y volviera al mecanismo de Oslo con la Asamblea Nacional, poder que los rusos dejaron claro que reconocen como institución legítima en Venezuela. 

Mientras el dictador no daba pie con bola en Rusia, la suerte de Diosdado en Corea del Norte no era muy diferente. En su viaje de turismo por la península coreana lo único que logró fue reuniones con segundones y una declaración de Kim Jong-un elogiando al presidente Donald Trump, que seguramente Diosdado la vio por televisión. Que esto traspase los límites de lo absurdo y lo ridículo no deja de ser peligroso para los venezolanos. Estamos hablando que esta gente ha asumido como modelo regímenes totalitarios que lo único que han hecho durante décadas es sumir a sus pueblos a la opresión y a la ruina. Por eso no nos queda otra alternativa que detenerlos y hay que hacerlo antes que sea tarde.

[email protected]

@Brianfincheltub

B. BFincheltub Sep 21, 2019 | Actualizado hace 2 meses
Los prepago, por Brian Fincheltub

ANTES DE COMENZAR QUIERO pedir disculpas a quienes se dedican al mundo de la prostitución. Como todos sabemos, la palabra prepago tiene varias connotaciones, una de ellas, quizás la más utilizada en Venezuela refiere a la mujer u hombre que ofrece servicios sexuales a cambio de dinero y que generalmente cobra por adelantado. De allí que tenga que aclarar que con este artículo mi intención no es para nada ofender a quienes honradamente ejercen ese oficio. Lo digo porque cualquiera que sea comparado con aquellos que, no vendiendo su cuerpo, sino su dignidad al mejor postor tiene sobradas razones para sentirse ofendido. 

Pido también disculpas para quienes se definen verdaderamente como opositores y que siendo víctimas de persecución, exilio y represión no merecen ser insultados al meterlos en el mismo saco con quienes no pudiendo obtener más en la vida que papeles de segundones, hoy han decidido matarse el hambre comiendo del mismo plato con la dictadura. Valga la pena aclarar que hablo de hambre en sentido figurado, porque si usted lo ve en televisión, todos están con los botones de las camisas pidiendo auxilio a punto de reventar. Hablo de hambre, pero de protagonismo, un sentimiento que junto al resentimiento forman un cóctel peligroso capaz de convertir a alguien a quien se creía decente en un crápula. 

Imaginen, hasta aquel que roba por hambre tiene más justificación que quien traiciona por ego y eso es mucho que decir. Que triste llegar a viejo para avergonzar a tus nietos. Me imagino que finalmente se sienten realizados porque gracias a la dictadura hoy gozan de cinco minutos de fama, lo que no calculan bien es que aceptando ser parte del show se condenan a una vida o lo que les queda de ella de desvergüenza. De algo estoy seguro y aprovecho para parafrasear a un político venezolano: de honradez y dignidad no se van a morir. 

Si la dictadura fuera un sastre pudiéramos decir que acaba de confeccionar su “oposición” a la medida. La “oposición” que todo régimen totalitario quisiera tener. Quizás hasta se les haya ido la mano con el nivel de rastrerismo, toca ver si ellos mismos soportan esa banda de adulantes. Por el momento el plan sigue su marcha, los ponen donde quieren y les dan “victorias” que les niegan a aquellos que verdaderamente les hacen resistencia. El objetivo es claro, quieren que haya cohesión en torno a la nueva “oposición” y que los sectores democráticos se vean obligados a considerarlos en cualquier proceso de negociación. Qué valor puede tener la palabra de quienes no se representan ni a ellos mismos. Mejor no respondan, la respuesta está más que clara. 

 

[email protected]

@Brianfincheltub

Los que entregaron el Esequibo, por Brian Fincheltub

“NOS HA LLEGADO LA INFORMACIÓN que están negociando el Esequibo a cambio de apoyo político” denunció esta semana el usurpador de Miraflores, Nicolás Maduro en referencia al gobierno de transición. Es cierto que el dictador no merece ni una respuesta, pero frente a tanta desvergüenza un ejercicio de refrescamiento de memoria es necesario. Si alguien sabe de negociados y pactos contra la república es precisamente Maduro, quien antes de usurpar el poder fue canciller del régimen chavista durante seis años. No queda dudas que cuando pronunciaba esas palabras no hacía más que describir lo que él y su régimen han hecho durante más de veinte años: traicionar los intereses del país para mantenerse en el poder. Son como el cuento del delincuente que al robar se mete entre la muchedumbre para escabullirse y grita “allá va el ladrón, allá va el ladrón, atrápenlo”.

Si de traidores a la patria se trata, no hay más traidores que ustedes. Al punto que de la llamada “patria” poco queda, porque hasta la libertad nos han hipotecado. Fue precisamente el fallecido Hugo Chávez Frías quien le prometió al Caribe abandonar la reclamación internacional venezolana sobre El Esequibo.

A cambio de apoyo político en la Organización de Estados Americanos y en la ONU, además de hacerse la vista gorda de las explotaciones autorizadas por Guyana en el territorio en reclamación. Ni durante la democracia ni durante los regímenes militares del comienzo del siglo XX nadie se atrevió a tanto por tan poco, una mano levantada a cambio de 159.000 kilómetros cuadrados ricos en recursos naturales.

En derecho internacional el silencio habla y mucho, sobre todo en el contexto de una disputa territorial, pero aún más las acciones, por más insignificantes que parezcan. Hay que recordar por ejemplo cuando el sátrapa de Miraflores mostró mapas de Venezuela sin el Esequibo, algo que ni en las escuelas antes era permitido, cuesta creer que a ese nivel hayan ese tipo de “errores”, mucho menos viniendo de quienes viene. El plan de entrega y mutilación de nuestro territorio no es más que la aplicación del proyecto Castrista contra Venezuela, un proyecto que, por cierto, nunca ocultó el régimen cubano. Por ejemplo, Fidel Castro siempre tildó a Venezuela de “expansionista” frente a su legítima reclamación del territorio del Esequibo y de eso hay registros públicos en la prensa, no es nada descabellado que una de las primeras cosas que hizo al meter las manos en nuestro país haya sido despojarnos de lo nuestro.

En las escuelas siempre veíamos nuestro mapa como un gran elefante de pie cuyas dos patas eran El Esequibo y el Amazonas. El Madurismo nos ha dejado cojeando de una pata y amenaza gravemente la otra. Quienes ayer entregaron el Esequibo hoy le dan en bandeja de plata el sur de Venezuela a grupos narcoterroristas. Nunca antes nuestra existencia y la de nuestras generaciones estuvo tan amenazada, somos lo más cercano a un expaís que una vez estuvo de pie al norte del sur y que hoy es mutilado, saqueado y arruinado por una mafia delincuencial. Se equivocan quienes piensan que pueden ser simples testigos del derrumbe de Venezuela y sobrevivir, si no actúan rápido terminarán con nosotros debajo de los escombros. Es la hora de actuar.

@BrianFincheltub

Chavismo, amenaza regional, por Brian Fincheltub

HAY QUIENES EN LATINOAMÉRICA pensaron que podían convivir con el chavismo, que los abusos y desmanes cometidos en Venezuela desde 1998 eran un asunto exclusivo de los venezolanos y que correspondían a nosotros y solo a nosotros resolverlos. La lista de presidentes de la región que tuvieron la misma postura es larga, sin importar que fuesen de derecha o de Izquierda. El “tema Venezuela”, como algunos lo llamaban viendo los toros desde lejos, era un problema de “política doméstica”, nada más. Por eso todo el mundo se fotografiaba con Chávez y hasta se reían de sus chistes. Todos se preocupaban por mantener las mejores relaciones diplomáticas con el régimen socialista y la mejor manera de lograrlo era guardando silencio sobre lo que ocurría en nuestro país. 

No es extraño que Latinoamérica haya tenido esta posición durante años, esta también fue la postura de una parte de la oposición en Venezuela, que pensaba que era posible convivir con un régimen criminal. Pero ni para esta oposición ni para Latinoamérica fue posible coexistir con el chavismo. Como las plagas, la plaga socialista no se contenta con entrar a una nación, sus efectos pronto comienzan a hacer estragos. Al principio solo   los países vecinos resultaron afectados, pero el socialismo, como las pandemias, se expande y rápido. De norte a sur el chavismo ha dejado su marca, pero lo más grave es que sus efectos apenas comienzan a sentirse. 

La amenaza hoy es regional y no hablamos de la masiva migración venezolana que, aunque a corto plazo puede ser una carga para los servicios de asistencia pública regional, en el largo plazo se traduce en una oportunidad para las economías de los países receptores. Hablamos de lo que significa el chavismo para la seguridad y la estabilidad regional. El grupo criminal que secuestró el poder sería muy modesto si se contentara con solo tener su campo de operaciones en Venezuela. El chavismo como mafia delincuencial tiene pretensiones transnacionales y en este camino ha tejido alianzas no solamente con el narcotráfico sino también con grupos terroristas como las FARC y Hezbollah.

Lo que pasó esta semana en nuestro territorio confirma que quienes han alertado sobre la amenaza que representa el chavismo para la región no han exagerado en nada. Quizás se hayan quedado cortos. Un grupo públicamente definido como narcoterrorista le declara la guerra al Estado colombiano y lo hace desde territorio venezolano donde tienen protección y cobijo. Es evidente que, si el concierto de las naciones no actúa a tiempo, si es que queda aún tiempo, las consecuencias pueden ser desastrosas no solo para Latinoamérica sino para el mundo. Quizás las naciones que no se han animado a emprender acciones más contundentes contra el chavismo ahora entiendan lo que está en juego y lo que está en juego es mucho más que la libertad de Venezuela.

 

[email protected]

@Brianfincheltub

Sálvese quien pueda, por Brian Fincheltub

CUANDO CAMBIAN LOS GOBIERNOS sucede lo que es normal en las democracias, comienza una transición ordenada, donde quien pierde cede el poder y quien gana lo asume. La suerte de los exgobernantes es generalmente la misma, la mayoría se retira de la vida pública para encontrar refugio en las aulas de clase o en el mundo empresarial. Todos, sin excepción, conservan su estatus de hombres y mujeres de Estado. De hecho, en algunos países estos exmandatarios integran órganos consultivos que son convocados frente a grandes temas nacionales que exigen el mayor de los consensos. Por eso hemos visto expresidentes y presidentes en ejercicio de partidos diferentes reunidos en el marco de Consejos de Estado cuando algunas naciones se enfrentan a temas de gran relevancia.

En las mafias la situación es diferente. La caída en desgracia de una mafia está siempre precedida por delaciones y traiciones. Recordemos las leyes de los mafiosos: una vez que se entra es imposible salir. En las mafias se muere dentro y en honor a la verdad no hay muchas formas de salvarse. Si usted ha pertenecido a una mafia durante años lo más seguro es que su hoja de vida esté bastante manchada y eso implica deudas con la justicia. Es supremamente difícil conseguir perdón o una pena menos severa, al menos que se tenga algo a cambio que ofrecer. Por eso cuando un mafioso dice estar “arrepentido” lo primero que hace es entregar información o entregar a los suyos. Un sálvense quién pueda donde el tiempo es su peor enemigo: si no entrego a nadie quizás terminen entregándome a mi. 

La suerte del chavismo es la suerte de una mafia que se resiste a desaparecer pero que todos, incluso sus mismos integrantes, saben que viven los últimos días. Los cabecillas de la organización criminal están identificados y difícilmente obtengan salvoconducto hagan lo que hagan, pero abajo en la cadena criminal, aunque también están embarrados, hay quienes todavía tienen posibilidades de negociar. Ellos saben que, aunque esta posibilidad se les ofrezca, no es infinita, por eso deben moverse o perderán cualquier chance de escapar y terminarán hundiéndose todos. De allí que comiencen las conversaciones y el todos contra todos donde no gana precisamente el más astuto, sino el más rápido. 

De verdad que lo menos que quisiera en esta vida es estar en lugar del dictador venezolano. Todos negocian su cabeza y a sus espaldas. La mafia chavista quiere no solamente conservar su libertad, sino también salvar sus fortunas. Quizás un exilio dorado sea el sueño de muchos de ellos que hoy, producto de las sanciones individuales de los EE. UU. no pueden utilizar sus tarjetas de créditos ni para pagar sus cuentas en Netflix. Somos testigos del final de una de las más sanguinarias mafias de la historia regional, pero ser testigos exige más que pasividad, exige que estemos movilizados porque, aunque la libertad de Venezuela está por encima de todo, no habrá libertad duradera sin justicia verdadera.

@Brianfincheltub