Opinión - Runrun

OPINIÓN

Cuando se habla de crueldad y de torturas en Venezuela, siempre se suele uno remitir a la dictadura dolorosas –como todas– de Juan Vicente Gómez. El llamado “Benemérito” tenía como uno de los lugares más tenebrosos y temidos de reclusión, la cárcel de La Rotunda, así llamada porque tenía forma circular, con el sistema llamado “panóptico”, palabra creada por el inventor del sistema, el inglés Jeremy Bentham, usando dos raíces griegas: “pan” que quiere decir todo (por ejemplo la carretera panamericana es la que conecta o debería conectar a toda América) y “óptico” nos remite la capacidad de visión (por eso uno va a la óptica a hacerse unos lentes).

Era un tipo de sistema carcelario en el cual se ahorraba mucho en vigilancia, pues siendo la cárcel circular y con todas las puertas de las celdas orientadas hacia el centro del círculo, un solo vigilante podía, desde allí, controlar toda la prisión.

 

La cárcel estaba ubicada en lo que es hoy la plaza de La Concordia, en la Parroquia de Santa Teresa, cerca de donde está la cuadra de Bolívar. La comenzó a construir Soublette por allá por 1844 y la demolió el general en jefe Eleazar López Contreras en 1936, como emblema de concordia –de allí su nombre– entre los venezolanos en un lugar de tanto sufrimiento. Efectivamente cosas horribles sucedían allí, buena parte de las almas más nobles del país no lograron salir vivas. Las formas de torturas más comunes en La Rotunda eran, además de los conocidos grillos (una bola o barra de hierro que dificulta el desplazamiento del preso), el cepo de campaña, las colgadas, el tórtol, el acial y el apersogamiento. Naturalmente no entraré en la descripción de en qué consistían por no dar más ideas a la infinita creatividad para el mal que nos rotunda.

La Rotunda albergó a las más ilustres inteligencias del país, entre ellos los humoristas Leoncio Martínez (Leo) y Francisco Pimentel (Job Pim). Ambos escribieron en la cárcel algunos de sus versos más brillantes en algún trozo de papel que colaba una esposa, una madre, una novia o una hermana.

Leo escribió su “Balada del preso insomne”:

Estoy pensando en exiliarme
en irme lejos de aquí
a tierra extraña donde goce
las libertades de vivir:
sobre los fueros: hombre-humano
los derechos hombre-civil.
Por adorar mis libertades
esclavo en cadenas caí.

Y Pimentel en “Hierro dulce” nos dice:

Amo los pesados grillos
que me dieron por tormento:
son recios como mi aliento,
como mis versos sencillos.
(…)
Y si su acción permanente
callos formó en mis tobillos,
tengo, gracias a mis grillos,
limpia de callos la frente.

Pero no sé por qué me dio a mi hoy por hablar de La Rotunda. Creo que por un par de titulares que me agobiaban: “Humberto Prado: Acosta Arévalo se murió frente al juez” y “Gonzalo Himiob: este ha sido el año en que más represión hemos tenido”. Me agobiaron especialmente, además, porque acababa de ver la cuña de Navidad oficial, repleta de niños inocentes cantando aguinaldos, con el “gran hermano” en el centro, hablando de amor y de paz, mientras, quizá, en ese mismo instante, en La Rotumba, algún atribulado preso político, rumiaba su esperanza recordando las palabras de Andrés Eloy Blanco –expresidiario de la tristemente célebre prisión gomecista– cuando se lanzaron al mar los grillos de Puerto Cabello y se enterraron los de La Rotunda, en un tiempo en que Venezuela apostaba a la libertad, a la justicia y a la esperanza: “Hemos echado al mar los grillos de los pies.

Ahora, vayamos a la escuela a quitarle a nuestro pueblo los grillos de la cabeza, porque la ignorancia es el camino de la tiranía. Hemos echado al mar los grillos en nombre de la Patria. Y enterraremos los de la Rotunda. Será un gozo de anclaje en el puerto de la esperanza. Hemos echado al mar los grillos. Y maldito sea el hombre que intente fabricarlos de nuevo y poner una argolla de hierro en la carne de un hijo de Venezuela”.

 

@laureanomar

Dic 10, 2019 | Actualizado hace 2 horas

Las redes sociales se han convertido en la comidilla de la buena fe o inocencia de muchos, atrapados en los boots del gobierno, con más de 5000 cuentas falsas y pagadas”.

 

El estudio reciente del Centro de Estudios de Política y de Gobierno de la UCAB (CEPYG/UCAB/Félix Seijas), refleja registros que es menester analizar para colocar la realidad política venezolana en una justa dimensión. 

Podemos adelantar varias conclusiones que analizaremos en el cuerpo de este ensayo. 1.- Se mantiene la percepción que el responsable de la crisis del país es el Gobierno Nacional y Nicolás Maduro [70%]. 2.- La desesperanza se apodera del país pero paradójicamente se mantiene la confianza que Guaidó logrará el cese de la usurpación 3.- El venezolano quiere votar [78%] condicionando cambio de CNE y salida de Maduro como candidato.  4.- Un 35% de la oposición cree que la protesta debe ir a mayores riesgos [radicalización de la oposición] y más un 30% sigue dispuesta a salir y luchar. 5. Gobierno Interino de Juan Guaidó mantiene más de un 50% de confianza ponderada [después de la iglesia Católica, Estudiantes, Universidades, Empresarios, Organizaciones ciudadanas y AN] Vs. un 20% ponderado, los críticos a la oposición [últimos en la lista de 25 instituciones evaluadas] 

 

Entre mitos, leyendas y realidades urbanas

No cabe duda que la realidad del país es insuflada y distorsionada inmensamente por las ansiedades de posicionamiento de matrices del branding digital. Las redes sociales se han convertido en la comidilla de la buena fe o inocencia de muchos, atrapados en los boots del gobierno, con más de 5000 cuentas falsas y pagadas para confundir, calumniar y falsear, más otro pelotón de radicales de oposición. 

Pero como nos decía Manuel Vincent, “quien busca la verdad corre el riesgo de encontrarla”. Y así como existe una verdad tórrida del lado oscuro de la oposición-escandalizada por radicales y avatares anónimos-también existe un otra elocuente realidad: El pueblo Venezolano de los targets más bajos [C,D y E que representa el 94% de la muestra], respalda mayoritariamente sus instituciones como la Iglesia católica, los empresarios, los estudiantes, las universidades, la AN y el Gobierno interino de Guaidó; siendo que por el contrario, rechaza las salidas, posturas y críticas radicales.  

La política desde las gradas y no desde la arena “del león” nunca ha pegado con las preferencias de las masas. El líder debe bajar al terreno de la contienda y demostrar sus fortalezas y su disposición a dar la pelea con el más felino enemigo. Las conjuras detrás de las columnas o de los teclados siempre han existido, pero no tienen rostro de vencedores. Y aun llegando al poder, se hace efímero.  

Otro dato interesante del CEPYG/UCAB/Seijas es que la gente aun desesperanzada está dispuesta mayoritariamente protestar [subiendo el nivel de riesgo] y votar [bajo ciertas condiciones]. En otras palabras, la intervención armada internacional-que nunca ha sido un planteamiento plausible ni en lo político ni en lo jurídico-se reduce a un 5% de respaldo de la población, contra un 48% que está dispuesta  a luchar con [18%] o sin armas [31%]. 

Pero quizás la leyenda urbana que queda más en evidencia es creer que la gente piensa mayoritariamente que “Maduro sólo sale a golpe y porrazo, que aquí no hay nada que hacer y lo mejor es quedarme en casa y esperar” […] 

La expectativa de un golpe de estado es respalda por un 5% de la población. Creer que esto se lo llevó quien lo trajo y no hay nada que hacer sino irse a una rebelión armada, cuenta con un rango de 1% al 18%, siendo que quienes piensa que lo mejor es quedarse en casa, no llegan a un 20%.

En conclusión la inmovilización que vive el país es producto de una desesperanza innegable, pero también por la exacerbación de manipulaciones y narrativas “notables”, que afortunadamente gozan de un muro de resistencia superior a la tergiversación de los hechos y la hiper-escandalización de la realidad.  La conciencia y la sensatez de una mayoría de amplia base popular aun en su fatiga y su miseria es más notable que la de los intelectuales apocalípticos. El Presidente Juan Guaidó mantiene una amplia aprobación del pueblo quien sigue apostando al voto como herramienta de cambio y la protesta como método de lucha no violenta, por una razón muy profunda: le ven como reflejo de un interés propio y humilde. Y desde ese mismo reflejo humilde y pero lúcido, mantienen intacta el rechazo a Maduro [85%] por ser responsable de la crisis.  Que cosas que los “más educados” que se auto califican opositores no lo ven así.

 

El 2020. Todo o Nada

Una combinación de factores, internos y externos, impiden que la ecuación protestas más negociación, quiebre militar  y presiones internacionales, conduzcan al desenlace. La tarea pasa por revisar la descentralización real de las protestas, su masividad eficiente, la prolongación del diálogo, la brecha del discurso civilista y militar, y la alineación de las presiones internacionales.  

El 2020 demanda tres elementos esenciales: 1.- Radicalización de la narrativa del liderazgo, 2.- Reestructuración de la disciplina militante y estrategia de calle y 3.-Realineación de la comunidad internacional.  

No pierdo para nada la convicción que lograremos el objetivo de restauración democrática y rescate país. Pero buscamos la verdad en la arena con los leones, no en las gradas [en los teclados],  con los emperadores…

 

@ovierablanco

#MonitorDeVíctimas | “Resistencia a la autoridad” y el derecho a la vida: un recordatorio sobre la universalidad de los derechos humanos
El Gobierno venezolano justifica estas acciones bajo la figura de “muertes por resistencia a la autoridad” entre el cuerpo policial y un delincuente. Sin embargo, la evidencia registrada por Monitor de Víctimas muestra que el 73% de los homicidios en manos de las fuerzas del orden ocurren dentro de los hogares de las mismas víctimas.

Foto Carlos Ramírez | Monitor de Víctimas

¿Acaso existen vidas más humanas que otras? La Declaración Universal de los Derechos Humanos promulgada por las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948 establece la cualidad universal de estos derechos. A nivel conceptual, parece haber un consenso global, pero a nivel práctico, todavía existen actores que promulgan que el derecho a la vida no es universal.

Un ejemplo claro han sido las políticas represivas que llevan a cabo las fuerzas de seguridad del Estado venezolano, también conocidas como políticas de mano dura, que implican que existen vidas que vale la pena proteger y otras que tienen que ser eliminadas. De acuerdo con Monitor de Víctimas, en el 2019 más de un tercio del total de las muertes violentas han sido responsabilidad de los organismos de seguridad. Siete de cada diez de estas muertes han sido responsabilidad de las FAES.

El Gobierno venezolano justifica estas acciones bajo la figura de “muertes por resistencia a la autoridad” entre el cuerpo policial y un delincuente. Sin embargo, la evidencia registrada por Monitor de Víctimas muestra que el 73% de los homicidios en manos de las fuerzas del orden ocurren dentro de los hogares de las mismas víctimas. La verdad sea dicha, es poco usual que un delincuente ponga en riesgo a sus familiares enfrentándose con armas a los organismos de seguridad.

La justificación del enfrentamiento para asesinar a otro está completamente en contra del derecho a la vida. Los activistas de Derechos Humanos en Venezuela nos tenemos que enfrentar a una tarea muy parecida a la que tuvo que lidiar la sociedad después de ver los horrores de la segunda guerra mundial: recordarle al mundo la universalidad de los Derechos Humanos. Esta es una deuda profunda que no solo tenemos con las personas que fueron injustamente asesinadas por fuerzas policiales y militares, sino con sus familiares también.

En el año 2018, desde Caracas Mi Convive publicamos un libro que recoge los testimonios de siete familiares de víctimas de las Operaciones de Liberación del Pueblo: Cuando Suben los de Negro. El título surgió de la forma como los familiares describieron a los funcionarios vestidos de negro y enmascarados que suben a las comunidades. Para estas siete familias, la prioridad es que se aclare que sus hijos y hermanos no eran delincuentes. El llanto, el dolor y el recuerdo giraban en torno a una lucha tanto interna como externa de probar que lo que dice el Estado es mentira, que la persona que habían matado no era un delincuente.

Enfrentarse a estas vivencias fue algo que me impactó profundamente. El añorar a alguien que ya no está suele ser una de las vivencias humanas más privadas. Sin embargo, en estas familias conseguí que el horror de las políticas de mano dura tienen la capacidad de penetrar hasta lo más profundo del ser humano, distorsionándolo con la sola intención de deshumanizar al otro.

Aunque hace 71 años, cuando fue promulgada la Declaración Universal de los Derechos Humanos se hizo énfasis en su cualidad inalienable, la verdad es que no siempre en nuestra historia los derechos humanos han sido concebidos iguales para todos. Nuestro presente tiene similitudes con los años previos de la declaración, donde parecía que existían seres humanos más humanos que otros. Durante la Segunda Guerra Mundial el filósofo alemán, Martin Heidegger, hablaba del judaísmo como una amenaza a la humanidad. Ya todos sabemos cómo culminó esa historia.

Tras los horrores de la guerra, cuando Albert Camus recibió el Premio Nobel de Literatura en 1957, propuso que la lucha debía ser la de la legitimidad, la de volver a darle importancia a las cosas que estos conflictos pretendieron destruir. En Venezuela, tenemos el deber de comenzar desde ahora la lucha por la legitimidad de la vida sobre el cuestionamiento de la “resistencia a la autoridad”.

En Venezuela la corrupción ha crecido exponencialmente porque quienes usurpan el poder son genéticamente corruptos, tanto material, como intelectualmente, pero también porque no se castiga socialmente debido a cierta tendencia a aceptar convivir con corruptos y, desde luego, porque nuestro sistema judicial es pútrido.  El chantaje es otra lacra. Chantajista es el régimen al  exigir fidelidad en intercambio  por una bolsa de comida o por dólares preferenciales. También son chantajistas algunos opositores que  de mala fe exigen que Guaidó renuncie a ser candidato presidencial a cambio de apoyar su reelección como presidente de la Asamblea Nacional. Afortunadamente,  una inmensa mayoría de los venezolano, políticos o no,  son  honestos.

La corrupción es una plaga  extendida en el mundo, aunque  es mayor en  pueblos   cuyas instituciones son débiles y  gobiernos autoritarios. Es una peste que afecta a hombres y mujeres, civiles y militares,  clérigos y laicos,  políticos y ciudadanos comunes, sin embargo existe la creencia equivocada de que  abunda más entre los políticos. En Venezuela. hemos tenido gobernantes corruptos y otros honestos.

Con el arribo del Socialismo Siglo XXI se incrementó la corrupción tanto por la desaparición de hecho de la Contraloría General de la República, como por el nombramiento a dedo de jueces deshonestos  y también porque   los “bolivarianos”están conscientes de que el poder que tienen es efímero y mal habido, por lo que necesitan llenar sus alforjas para cuando les toque la época de las vacas flacas. Estas sabandijas  solicitan comisiones para otorgar cualquier contrato, induciendo a los empresarios a corromperse  para que sus empresas puedan sobrevivir.

En el caso de nuestros partidos y dirigentes  políticos, una  vía para disminuir la tentación es que el Estado financie parcialmente a los partidos, controle las donaciones privadas y  no sancione a los donantes. Por su parte, los partidos deben realizar un escrutinio estricto  de sus candidatos a ocupar cargos. Así mismo, tienen que ser inflexibles cuando  detecten actos de corrupción. La permisividad es una invitación a delinquir. Es inaudito que, por ejemplo, Juan Carlos Caldera siguiera siendo vocero de su partido después de recibir dinero del conocido chavista Ruperti. Aspiramos que los diputados recientemente señalados sean  investigados y sancionados, si resultaren culpables. Considerando la corrupción de los jueces, los ciudadanos tienen que aplicar una sanción moral, marginando a quienes se enriquecen ilegalmente, aunque sean familiares o amigos. 

El chantaje es otro tipo de corrupción que parece aumentar. En esta oportunidad me  referiré  a un caso específico de chantaje político del que está siendo objeto el presidente (e) Guaidó. Previamente debemos aclarar que no lo conozco y el único interés se debe a que  tiene mayor porcentaje de aceptación y menos rechazo entre la población, está reconocido por 58 gobiernos democráticos por ser el presidente de la Asamblea Nacional y corresponderle el cargo de presidente encargado de acuerdo a la Constitución, es trabajador y valiente. Si lo defenestramos por envidia,  por el absurdo argumento de que no ha acabado con la usurpación  como prometió, o por considerar que no es el líder capaz de sacarnos de este atolladero, estaremos aplazando la posibilidad de salir del régimen.

Nos parece un vulgar chantaje que el diputado Omar González haya declarado que “si el presidente (e) Guaido quiere recuperar la confianza de los ciudadanos debe anunciar que no aspirará a ser candidato presidencial”. Es decir, que  sus cualidades dependen de que tenga o no aspiraciones de lanzarse como candidato en una próxima elección. Asumimos que esa decisión la tomarán  los partidos que lo apoyan  y dependerá de lo que digan las encuestas o de una elección primaria si así lo deciden.

El respetado doctor Enrique Aristeguieta solicita de buena fe la renuncia del presidente (e), lo cual podría ser punto de discusión si tuviésemos otro candidato con mayor aceptación y menos rechazo que Guaidó.  Como no lo tenemos, lo procedente es reelegirlo como presidente de la Asamblea, así le de  náusea a alguno.

Como (había) en botica: Muchos  estaban confundidos sobre cuál era la directiva  legítima de Copei. La intelectualmente deshonesta magistrada Carmen Zuleta de Merchán, sancionada por los países del TIAR y otros,  despejó cualquier duda al sentenciar el 3 de diciembre que la “legítima” es la presidida por Miguel Salazar y en la que está incluido Pedro Pablo Fernández. Ya nadie debe tener dudas de que la  directiva legítima es la presidida por Roberto Enríquez, hoy asilado en la embajada de Chile.   El incendio en la anterior  sede de Pdvsa Exploración  Producción, frente a la Plaza de la Meritocracia en Chuao, hoy ocupada por la UNEFA, evidencia la falta de prevención y de mantenimiento. El elevado costo para solicitar y renovar pasaportes, así como el de las Notarías y Registros es para dificultar la libertad de tránsito y disposición de propiedades ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

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En Venezuela, el país de lo insólito, uno nunca deja de sorprenderse y eso es mucho decir, porque aquí ha pasado de todo. La semana pasada fuimos testigos de un nuevo episodio que no sabríamos cómo calificar, es que si RCTV no estuviera cerrado, habríamos pensado que se trataba de un sketch de la Radio Rochela. Pero como la realidad es tan trágica como para sacarnos carcajadas, aquello que vimos en la Asamblea Nacional lo que nos produjo fue una inmensa indignación. Imaginen lo que es tener que escuchar a quienes durante años han participado en el saqueo del país gritar ”¿Dónde están los reales?” y “corruptos”. Aquello se me pareció mucho a la estrategia de los carteristas que tras robar gritan “allá va el ladrón, allá va el ladrón, agárrenlo” mientras huyen entre la muchedumbre confundida por el caos.

Eso es lo que pretende hacer el régimen madurista con la realidad del país, huir por la izquierda creyendo que a los venezolanos se nos olvidará que los números de la corrupción en Venezuela señalan que al menos veinte mil millones de dólares desaparecieron de las cuentas del Estado. Una cifra que sin duda debe representar solo la punta del iceberg. Esta gente que es la misma que ha negado la corrupción en torno a la mafia CLAP y ha obligado a periodistas venezolanos, de indiscutible trayectoria ética, a irse al exilio. Esa gente es la misma que nos quiere meter a toda la oposición en un mismo saco, porque quien hasta el cuello se embarra no le queda otra que tratar de hundir a los demás. Habrá que preguntarse ¿ Cómo es que califican a todos los dirigentes opositores de una corrupción que ellos mismos han negado?. Es simple, detrás de todo corrompido hay un corruptor.

Los corruptos tendrán que caer del lado en el que se encuentren, pero caer de verdad, no simbólicamente como para sacarse el tema de encima. Sobre todo por quienes, estoy seguro, en su gran mayoría no tienen absolutamente nada que ver con corruptelas, todo lo contrario, en un contexto de profundas limitaciones financieras, con más de dos años sin salario, sacrificando tiempo con su familias o que pudieran usar para producir dinero, arriesgando su libertad y su vida, trabajan los 365 días del año para buscar salidas a la tiranía madurista. Investigar nos hace diferentes al chavismo, apartar a los corruptos nos hará recobrar la confianza de quienes por diferentes razones la pudieran haber perdido. Es momento también para que todos hablemos, pero también para pensar qué hacemos para que el venezolano que también se ha tenido que ir se sienta identificado con nosotros. Es necesario que sepan que nuestra historia no es muy diferente a las de ellos, sabemos que la mayoría trabaja hasta más de doce horas al día para pagar alquileres, su sustento, que se endeudan para poder estudiar, que se esfuerzan para ayudar a sus familias en Venezuela. Nosotros hemos elegido como trabajo la libertad de Venezuela teniendo como objetivo que muy pronto nuestra única tarea, estemos donde estemos, sea reconstruir nuestro país.

@BrianFincheltub

Humano Derecho #147 con Wanda López miembro de Un Juguete, una buena noticia

¿De qué va Un juguete, una buena noticia?, ¿De dónde nace esta iniciativa?, ¿Qué política aplicarías para estos niños en situación de riesgo? Estos y otros temas los estaremos conversando con Wanda López, miembro de “Un Juguete, una buena noticia”. Una iniciativa que surgió en el 2017 por un grupo de periodistas y trabajadores de la prensa, donde el objetivo es brindar alegría a niños en situación de riesgo, recolectando juguetes nuevos o usados en perfecto estado para niños de 1 a 15 años de edad. Este año buscan recolectar 150 juguetes para los niños del programa de alimentación “Nutriendo el Futuro” y para “Hogar Madre Teresa de Calcuta”, una casa que alberga a niños con VIH. 

“Queríamos dar más que el acontecer nacional y las problemáticas que existen en el país y decidimos dar buenas noticias”.

En la primera pausa musical escucharás el tema “Como yo quiera” de Benzina y Tamgo seguido del tema “Tripolar” de Tomates fritos Radio, y finalmente escucharás el tema “No conviene” de Tamgo; estas son las pausas musicales que escucharás para este Humano Derecho #147. 

En esta oportunidad contaremos con Luis Serrano (@Akaluisserrano) como presentador, quien le estará haciendo la suplencia a @fanzinero y @MelanioBar. Somos la radio web show semanal que mezcla la buena música con gente que ayuda a gente. Transmitido por diferentes plataformas del país, es producido por RedesAyuda y Provea. Más contenido en www.humanoderecho.com

 

Dic 08, 2019 | Actualizado hace 2 días

El 5 de diciembre fue establecido en Venezuela como el Día del Profesor Universitario. La escogencia se efectuó por la fecha de promulgación del Decreto-Ley de Universidades en 1958, por el gobierno provisional de Edgar  Sanabria, lo que significa que el pasado 5 de diciembre celebramos el Día de Profesor Universitario y además conmemoramos la aprobación de la Ley de Universidades, que estableció la autonomía universitaria tal y como la conocemos hoy, independientemente de las modificaciones lamentables ocurridas en el primer gobierno de Rafael Caldera. Sus preceptos autonómicos fueron recogidos en la actual Constitución de la República, aprobada en referendo popular en diciembre de 1999.

La universidad es una de las instituciones mundiales más antiguas y que aún permanecen con total vigencia, a pesar del milenio que nos separa de su creación en el mundo occidental donde vivimos. En Venezuela también se encuentra, junto con los concejos municipales, entre las instituciones más viejas existentes, aunque pareciera que quienes hoy dirigen los destinos del país están dispuestos a extinguirla. No por la vía tradicional de cerrarla e impedir su funcionamiento, sino por una vía mucho más siniestra, maligna y despiadada, la de deformarla totalmente, hacer que se pudra y así convertirla en su antítesis. Y en esta perversa tarea lo están acompañando, consciente e inconscientemente, las autoridades universitarias de turno. 

Los profesores universitarios venezolanos recibieron su día en una de las peores situaciones vividas en Venezuela en toda su historia. Sus condiciones de trabajo por el suelo, deterioro manifiesto de las actividades académicas, sueldos y condiciones de vida deplorables sueldos y una muy mermada resistencia institucional, pues desde su propio seno se conspira seriamente contra la institución universitaria y contra su comunidad docente. En el caso de la UCV, la lucha parece ser por hacer desaparecer al Instituto de Previsión de los Profesores (IPP-UCV), creado justamente por la Ley de Universidades promulgada hace más de 60 años. Una de las pocas instituciones y experiencias exitosas de autogestión universitaria, que en forma insólita quieren hacer desaparecer tirios y troyanos. 

En los últimos 15 años, ha sido asediado fuertemente por la avaricia de las autoridades gubernamentales del sector, empeñadas en despojarla de sus legítimos recursos, para utilizarlos en el negocio de las aseguradoras y los seguros. Son muchas las vías utilizadas y los intentos para apropiarse de las millonarias sumas de la previsión social universitaria y colocarlas en manos muy diestras en el arte de la apropiación indebida y el enriquecimiento ilícito. Al IPP-UCV, como al resto de los organismos de previsión social de las universidades, se les ha arrebatado recursos que constituyen parte del sueldo de los profesores, con la intención de llevarlos a la quiebra y entonces poder tomarlos con mayor facilidad. Se les ha amenazado legal y judicialmente en diferentes formas, pero hasta ahora han resistido.  

Pero los enemigos mayores parecen estar adentro. Hace poco, la UCV compró, con los recursos del Fondo de Jubilaciones y Pensiones de los Profesores, generado por sus cotizaciones desde 1975, un instituto médico asistencial (CEDIVI), por el que pagó 4 millones de dólares, pese a que su avalúo había sido por sólo 1,2 millones. Un sobreprecio de casi $ 3 millones, que en los bolsillos de algunos de los negociadores deben estar. La compra se hizo sin aprobación del Consejo Universitario y contraviniendo las normas que colocan estas decisiones en una comisión mixta entre la UCV y el gremio docente. No contentos con estas acciones claramente cuestionables, como regalo a los profesores en su día, se pretendía cambiar el eficaz seguro auto administrado del IPP-UCV por la contratación de un seguro privado en dólares, que desmejora el existente. ¡Sigue el negocio!

Pareciera que algunos de quienes dentro de la UCV saben que se tienen que ir, están procurándose suficientes fondos para un retiro tranquilo y en el exterior.         

@LFuenmayorToro

Asdrúbal Aguiar Dic 07, 2019 | Actualizado hace 3 días
Poshumanismo, por Asdrúbal Aguiar

Intento entender a fondo lo que ocurre en América Latina, de modo general en el Occidente, preñada de sismos sociales en expansión, atrapada entre la ruidosa violencia callejera y el subterráneo amortiguado de las narco-redes de la mentira que se expande y es lo más perverso. 

Un paso más atrás reparo en la actuación de las Naciones Unidas sobre Venezuela, uno de los ejes del Foro de São Paulo que explota, azuza y estimula a conveniencia el señalado escenario, para robarse los derechos de autor de un fenómeno de mayor calado y complejidad.

No es posible obviar el ambiguo comportamiento del Secretario General, Antonio Guterres, quien acaso mira por el retrovisor – se cree administrando la comunidad de Estados que se forja a partir de 1648 y hoy hace aguas – o, mejor, se cuela, para no comprometerse, en el plató digital de la posverdad, hecho de medias verdades y manipulaciones.

Sólo así se explica que la ONU – como lo prueban las actuaciones contrapuestas entre la Alta Comisionada de Derechos Humanos y el Consejo de Derechos Humanos – se revele incapaz, siquiera, de salvar el principio ordenador del Derecho internacional que cristaliza en 1945: el del respeto a la dignidad de la persona humana. Elige juez del tribunal de derechos humanos – dicho coloquialmente – a la misma persona que ha de condenar por crímenes de lesa humanidad y vínculos con la criminalidad transnacional. Es la muestra del final irremediable de un sistema internacional en agonía: cascarón sin alma ni carnes, cuyos Estados e instituciones declinantes las copan ahora el narcotráfico y el terrorismo. Colombia no es la excepción.     

Encuentro así, a beneficio de inventario, un neologismo que puede agregarse al río de los neologismos acuñados desde los inicios del corriente siglo – incluso antes, en 1995, cuando Norberto Ceresole, miliciano argentino neofascista, le habla de “posdemocracia” a Hugo Chávez Frías – para intentar describir este panorama de galimatías que usa de la desconfianza generalizada y la desafección política de la gente. Ese neologismo es el “poshumanismo”.

La dignidad humana y su respeto han sido el desiderátum de la cultura occidental durante la última mitad del siglo XX. Ha obligado a los propios Estados, en casos de colusión con sus atributos, a que la Justicia constitucional decida siempre a favor de la libertad, pro homine et libertatis. La doctrina social de la Iglesia recuerda, a propósito, que la persona es el centro y finalidad de la vida política y económica, proscribiendo su cosificación, como ocurre bajo los totalitarismos comunista, nazi y fascista.

El caso es que, siendo el hombre la verdad terrena y objetiva, no perfecta sino perfectible, inteligente pero limitada, necesitada de los otros y que se concreta en el homo sapiens: atado a la racionalidad teórica y práctica, luego de volverse homo videns o feligrés acrítico de las imágenes parciales de la realidad que le muestra la televisión, ahora deriva en Homo Twitter. Arriesga ser un dígito o número, nada más, dentro del torrente de las comunicaciones globales.  

Desheredado de los espacios – abandonando el hogar que pasa de abuelos a padres, negado al trabajo estable y para toda la vida, ajeno a su patria de bandera que considera inútil o pieza de museo, sin lazos de lealtad “hasta que la muerte nos separe” – lleva hoy una vida de nómade. Practica sobre las redes una vida de descarte, prét-a-porter, de experiencias instantáneas, y es inevitablemente narcisista. Es fácil presa de los inescrupulosos de la política, mientras no se eduque para el dominio de la inteligencia artificial, de la realidad virtual y líquida, en movimiento constante, inestable, como lo recuerda Zigmunt Bauman.

De modo que, de no encontrarse pronto una fórmula que instituya o reinstituya los lazos mínimos de pertenencia humana capaces de reunir a las cavernas platónicas y burbujas de sombras diversas en las que se han transformado nuestras sociedades “sin Estado”: ambientalistas, feministas, anarquistas, LGBT, de tribus urbanas, grupos étnico-raciales y neoreligiosos, nacionalistas, fundamentalistas, etc. –   avanzará el hombre, varón y mujer, hacia el plano fatal de la inteligencia prestada o por encargo. El componente digital desechable terminará ejerciendo por él su libre albedrío y conocerá, entonces, al Homo Deus ex machina que describe la reciente obra de Yuval Noah Harari.

Como prisionero del caos, los individuos que deambulan dentro de multitudes sin freno e inconexas, mostrando indignación por lo que le ocurra a cada uno, todos a uno endosan la máscara de Jóker. Como en el teatro de la antigua Grecia proyectan con desenfado y a través de aquélla sus personalidades. Pasan desde la bonhomía como discurso hasta la criminalidad más desenfadada y ocupan las calles de Quito, Bogotá, Santiago de Chile, Caracas, Barcelona, París, Hong Kong. Han mordido en el árbol de la ciencia. No quieren más ataduras que las suyas propias. Dicen no necesitar de Dios, pues se asumen como dioses posmodernos y olvidan lo escrito en el Génesis, tanto como niegan, incluso, el Holocausto: “Del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” (Gen.2:17).

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