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OPINIÓN

Varados en Chile, por Carolina Jaimes Branger
El Servicio Jesuita a Migrantes (SJM) instaló una carpa en las cercanías del consulado de Venezuela en Chile, para dar cobijo a los venezolanos que esperan ser repatriados. Foto ATON / Cooperativa.cl, mayo 20 de 2020.

@cjaimesb 

Un reportaje del periodista chileno Felipe Cofré da cuenta de que al menos 400 venezolanos (otras cifras menos conservadoras hablan de que podrían llegar hasta 600) están acampando frente a la sede de la embajada nuestra en Santiago de Chile, a la espera de que el régimen de Nicolás Maduro autorice un vuelo humanitario que los traiga de regreso a casa. Entre la crisis chilena de hace unos meses y el coronavirus, muchos han perdido sus trabajos, sus casas y lo peor, sus esperanzas de construirse un futuro en el país del sur.

Lo cierto es que, hasta ahora, el régimen de Maduro no ha ofrecido ninguna solución.

Personas cercanas a la presidencia interina de Juan Guaidó han hecho diligencias, pero todas se estrellan ante la negativa de Maduro de permitir que uno o varios aviones fletados por Guaidó puedan volar a Venezuela.

En medio de la pandemia, niños, ancianos, mujeres embarazadas, jóvenes y adultos, esperan una solución que pueda traerlos de regreso a la patria. Los hospitales de Chile están dándole prioridad a los chilenos, y el resultado es que los venezolanos están en el peor de los mundos: a cielo abierto, en otoño, bajo la lluvia, el granizo y el frío y expuestos a contraer no solo coronavirus, sino cualquier otra enfermedad. Cuando escribo este artículo llevan ya 18 días esperando y nadie les da razón de qué pueden hacer por ellos.

Otros vuelos humanitarios han regresado a venezolanos en la misma situación. En Bogotá, un grupo encabezado por la abogada Theresly Malavé logró que los trajeran de vuelta. De Miami y República Dominicana también. ¿Qué pasa con los que están en Chile? ¿Los van a dejar morirse de mengua, de hambre, de frío?… Entiendo que un grupo menor espera por la misma decisión en Perú.

Una amiga que vive en Chile me comenta el dolor que da verlos llegar de varios puntos de la ciudad –y hasta de más lejos- con sus equipajes, listos para que alguien se apiade de ellos y los monte en un avión para que puedan regresar. No quiero pensar cómo se van a complicar las cosas cuando llegue el invierno. Al menos tienen algunas carpas y toldos que les han donado, pero no hay carpa ni toldo que resista un invierno. Y nadie, con el terror al coronavirus, va a darles alojamiento por más que quisieran ayudarlos.

En Chile hay casi 44.000 contagiados y 450 fallecidos. De manera que el alojamiento en alguna casa de familia es casi imposible, a pesar de que la comunidad venezolana en Chile es la más numerosa entre las extranjeras. En 2019 alcanzaba 400.000 personas, hoy puede estar cerca del medio millón, descontando los que dejaron varados en esa tierra de nadie que es la frontera entre Perú y Chile, donde las condiciones son aún peores.

¡Alguien tiene que hacer algo! Y si Maduro alega que no hay dinero para traerlos, al menos permitan que Guaidó pueda usar parte de la ayuda humanitaria que maneja para traerlos de vuelta a casa. Es cuestión de simple humanidad… el problema es que humanidad es justamente de lo que carece el régimen.

 

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

¿Cómo triunfar sin salir de casa?, por Juan E. Fernández

@SoyJuanette 

Ya perdí la cuenta de los días que llevamos en cuarentena, pero paradójicamente este periodo ha sido el más productivo para mí, en cuanto a las cosas que realmente me apasionan. Quienes me conocen saben que tengo muchos defectos, pero también algunas virtudes, y entre ellas está el hecho de que soy una persona muy trabajadora.

Desde niño aprendí que tienes que ganarte las cosas, que debes trabajar para lograrlo porque vengo de una familia humilde. Es decir, nunca fui “el hijo de” o “el sobrino de”. ¿Cómo me hice tan trabajador? Creo que por amor. Cuando tenía 16 años me enamoré perdidamente de una chica, cuya familia tenía mucho dinero, a ella eso no le importaba porque en verdad nos queríamos. Pero todo el mundo nos decía que no funcionaría porque “yo no estaba a su altura”. “¿El dinero entonces es el problema?” me pregunté, así que me busqué varios trabajos y para hacer corta la historia, fuimos novios por muchos años.

Ahí descubrí que, para avanzar, solo tienes que identificar el obstáculo y luchar para dejarlo atrás.

Por eso estoy convencido de que esta pandemia es un obstáculo que sin duda cambiará la forma en la que veíamos y vivíamos el mundo… pero también es la oportunidad para conocernos y evaluar qué es lo realmente importante para nosotros.

Ahora más que nunca se comprueba la teoría de la evolución de Charles Darwin (no, no es Chaplin, este es otro genio).

Les voy a resumir aquí lo que dice el señor Darwin “No sobrevive la especie más fuerte, ni siquiera la más inteligente, sino la que mejor se adapta”; y sin duda, hoy más que nunca, esto se está comprobando.

Pongo como ejemplo el caso de algunos colegas comediantes: mientras unos están buscando la manera no solo de llevar a la gente humor sino también de ganar algo de dinero, otros han dejado de hacer comedia. Ya sea porque tienen la fortuna de tener otro trabajo, o porque simplemente se han dejado llevar por el pesimismo.

Gracias a mi trabajo, conozco algunos conferencistas que se ganaban la vida viajando por el mundo hablándoles a multitudes, y por el coronavirus ya no pudieron hacerlo más. En ese rubro hubo también quienes se adaptaron y vieron en la tecnología la posibilidad de acercarse a sus audiencias, mientras que otros tiraron la toalla y no embocan una. 

A los segundos solo quiero decirles que esto también va a pasar. ¿Y saben algo? saldremos fortalecidos. Siempre se nos vendió que para triunfar teníamos que tener mucho dinero. Y, en el caso de los comediantes, el éxito se media por la cantidad de personas que eras capaz de reunir en un teatro… la verdad me angustia mucho pensar que ya no podamos volver a presentarnos. Pero decidí “congelar” esa preocupación y buscar la forma de reinventarme.

Estoy convencido de que, si te propones a cumplir lo que deseas, vas a poder hacerlo, de eso no tengo duda. Solo tienes que levantarte, limpiarte las rodillas y seguir adelante. Ahora, para despedirme, quiero invitarte a que hagamos un ejercicio: cierra los ojos y pregúntate ¿qué es lo que me hace feliz? y ¿por qué no estoy haciéndolo?

Ambas respuestas solo las sabes tú, así que después de contestarlas ponte manos a la obra porque, gracias a la pandemia, todos volvimos a la línea de salida de esta maratónica carrera que se llama “vida”. 

El otro día estaba viendo un documental de Fontanarrosa, y escuché una frase que me hizo reflexionar: “Fontanarrosa se hizo famoso dibujando en su estudio, sin salir de Rosario”… Ahora nos toca a nosotros ser tan exitosos como El Negro… y, al igual que él, sin salir de nuestra casa.

 

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Un fantasma que no descansa, por Samuel González-Seijas
Monumento a las Víctimas del Comunismo. Foto Lanzoficial / Wikimedia Commons, 2012.

@lectordepaso 

Un fantasma recorre Suramérica, el fantasma del totalitarismo. Incluso, ya hay un país en que ese espectro, más temible que toda la burguesía junta, pequeña o grande, está dejando sus hijos monstruosos, que son Terror, Latrocinio, Homicidio, Delación. Y también dos niñas, fantasmitas incansables, ánimas malditas: Burla y Descaro. El fantasma mayor se las sienta en las piernas y les da de comer.

¿Qué diría el gran Marx de estos ectoplasmas salidos de su guante, de sus paseos por los cafés de Londres, de sus conversas y solicitudes de dinero a su amigo Engels? ¿Qué diría? No habrá que echarle la culpa de todo al pobre, que un hombre que gasta sus días quemándose las pestañas en la biblioteca del Museo Británico no puede llevar sobre sí semejantes toneladas. Pensemos, mejor, que los desvíos a sus muy loables teorías políticas, económicas y revolucionarias, terminaron en la cocina de los hacedores de muertos, es decir, de los buenos revolucionarios bolcheviques, primero, y de otras razas de buenos salvajes de la política, luego.

Hay un Fidel por ahí, médium adelantado en hablar con fantasmas terribles y ponerlos a trabajar.

Hace poco más de una semana, en un país de esa Suramérica fantasmal, un personaje de la política del día, que no se debe mencionar para no darle un minuto adicional de vida, amenazó a la Academia de Matemáticas y Ciencias Naturales por el hecho de que esta había anunciado y alertado la progresión brutal de los contagios de la pandemia que está asolando el planeta en este 2020, en ese país. Los voceros de la institución establecieron sus opiniones sobre métodos y modelos científicos de medición, lo cual arrojó hipótesis predictivas que cualquiera, en la situación apremiante en que se encuentra, valora y necesita para saber qué puede afrontar y a qué podría recurrir para salvarse…

Pero he aquí que el espectro que recorre Suramérica lo cogió por el cuello y le mostró los dientes. Pasó lo que siempre pasa en esas situaciones y que la historia muestra con fehaciente claridad: el poder total hace lo que le place con los individuos, los vacía, los lava, intenta incansablemente sacarle las vísceras y poner allí un relleno atroz, siempre caliente: miedo, confusión, huida. Porque no otra cosa buscaba aquella amenaza del personaje, sino estofar malamente el vientre de los que ya padecemos bastante. Porque a la verdad hay que ladrarle para que se espante, hay que apuntarla con el mejor calibre para que no asome.

Esa es la herencia de los falderos de Marx, los canes labradores que no sueltan su presa nunca. Dicen que hubo un Lenin, dicen que hubo un Stalin. La escuela de espectros no ha clausurado, y de tanto en tanto salen de ella nuevas promociones de alumnos adelantados que no tardan en reactualizar su cartilla de muerte.

 

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La verdad, las sanciones y la covid-19, por Luis Fuenmayor Toro

@LFuenmayorToro 

En Venezuela las cosas más que evidentes hay que explicarlas porque hay gente no las quiere entender. Y no es que sean brutos, aunque muchos lo parezcan, sino que están totalmente alienados por sus posiciones políticas e ideológicas.

Hoy, tenemos muchas veces que explicarle a la gente y tratar de convencerla de que “el sol sale por el este”. Y no es que rápidamente se dan cuenta de que no era por el norte ni por el oeste que salía el astro rey, sino que tardan muchísimo, quizás no en comprenderlo sino en aceptarlo.

Llevan tanto tiempo errando y diciendo falsedades, que les cuesta salir de ese pantano y asomarse a la verdad.

Cuando muchacho, me explicaba el Tío Juan, no el de la canción de Alí Primera sino el fundador del Partido Comunista venezolano, que la única forma de dilucidar una discusión era apelando a la realidad de lo que sucedía. Lo hizo con un ejemplo sencillo. Me decía: “imagínate que hay dos personas discutiendo en una calle sobre si el próximo vehículo que apareciere vendría rodando o volando”.

Ambas deberían tener algún argumento para sustentar su predicción. Quien afirmara que el carro vendría rodando diría que “hasta el momento, todos los carros que han pasado por esa calle han venido rodando. El otro, algún argumento daría o simplemente así lo creía. Al pasar el vehículo esperado, la discusión debería terminar. Si pasaba rodando, pues la razón la tenía quien así lo predijo. Si pasaba volando, sería al contrario.

He recordado ese pasaje de mi vida muchas veces en los últimos años, pues aunque los carros pasan rodando, quienes afirmaban lo contrario lo siguen afirmando sin hacer ningún caso a la realidad. Claro. Debo decir que la realidad no es tan simple como la del ejemplo, pero eso no significa que no se puedan analizar las cosas un poco más objetivamente y atenerse también “un poco más” a los hechos, de forma de poder determinar los errores cometidos y no seguirlos repitiendo.

Muchas veces, la conducta ante las evidencias aplastantes es simplemente voltear la cara y argumentar cualquier cosa no relacionada con la materia. El caso de las sanciones económicas es uno muy evidente. El desastre nacional comenzó antes de las sanciones. Allí no hay discusión. La destrucción de PDVSA, de la CVG, de las empresas eléctricas, de la CANTV, del suministro de agua, de los hospitales y otros centros, de las escuelas y liceos, de las vías de comunicación, fue muy anterior a la imposición de las sanciones. Pero debería ser también muy claro que estas incrementan ese deterioro e impiden iniciar un proceso de recuperación.

Pero no. Para unos, las sanciones tuvieron efectos nocivos antes de existir, algo absolutamente imposible. O han existido siempre, incluso en momentos en que el país funcionaba con cierta normalidad. Para otros, son medidas que no causan ningún efecto en la gente sino solo en Maduro y sus allegados.

DirecTV se va del país y dicen que fue porque Maduro les quería imponer algo ilegal. En su locura, afirman que la empresa tenía que cumplir la orden ejecutiva gringa y no las leyes y normas venezolanas, ni el contrato firmado hace años con el Estado. En este caso también influye la cobardía politiquera de quienes impulsan las sanciones, pero cuando estas golpean a 10 millones de personas, se lavan las manos tratando de evitar daños políticos.

Son como Trump, culpando a los chinos de su incompetencia e indolencia en el manejo de la actual pandemia. O como Maduro, que ante el crecimiento exponencial de los contagios que viene, ya apunta su dedo acusador hacia sus vecinos, para decir que le están mandando venezolanos infectados para arruinarle su estadística.

Es una atrocidad culpar a quienes regresan de ser armas biológicas. Atrocidad que ya ha tenido su efecto en la conducta perversa y delictiva del gobernador del Zulia, quien ha dicho que a esos venezolanos les hará pasar la cuarentena judicializados en una celda, si se atreven a ingresar por vías alternas a las oficiales. Los han convertido en los leprosos del presente.

Creía que lo había visto todo.

 

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Entre el miedo y la ignorancia, por Antonio José Monagas

@ajmonagas 

La historia es reveladora de cuantas cosas hubieran podido evitarse. Sin embargo, es igualmente testimonio de la testarudez del hombre, toda vez que ha demostrado que se devanea cuando se arroga la desfachatez de cometer los mismos errores de tiempos pasados. Sería sin duda, la razón que habría movido a Wrigth Mills a admitir que “(…) muchas veces tenemos que estudiar historia para librarnos de ella”. No en el sentido de desprenderse de sus lecciones, sino, por lo contrario, de aferrarse a las mismas.

No hay duda que entre los ejercicios más útiles del aprendizaje, dirigido al afianzamiento del desarrollo, son el estudio y comprensión de la historia. Solo que la terquedad del ser humano, tantas veces alborotadora de desaciertos, se funde con la miseria. Y en consecuencia, con la mediocridad.

En medio de tan horrenda combinación, se encuentra el lugar perfecto para que germinen las semillas de la desesperación. Sobre todo, nocivas a la espiritualidad que debe proveer de verdades a la sociedad, a las comunidades a las cuales se integra el hombre en términos de sus capacidades y potencialidades. Aunque no por ello cundidos -en buena parte- de miedos, ansiedades,  pesadumbres y tosquedades. Más aun, de ignorancia acumulada.

Aquí recrudece el temor que la ignorancia infunde con todas sus fuerzas, en cualquier lado y momento, Las realidades se ven asaltadas por el terror propio de grotescas situaciones. Es el caso de guerras, catástrofes naturales, hecatombes, barbaries. Desde luego, las pandemias. Es ahí donde el rostro del caos proyecta su imagen hacia los cuatro puntos cardinales. Donde las realidades se insumen en el marasmo. Son tiempos de crisis, cuyas consecuencias clausuran posibilidades de escape.

Sin embargo, las esperanzas siempre están a la postre de dichas realidades para ser servidas de la más correcta manera. Pero he ahí el problema que de tal escenario irrumpe con solapada violencia. Pero es violencia al fin que, como forma de manifestarse, hace que sus efectos sean inexorables. Es lo que acontece en naciones inmersas no solo en crisis políticas. También en desgracias inducidas por crisis sanitarias como acontece con la pandemia del coronavirus, por sus secuelas sociales y económicas.

Es el caso Venezuela. Las realidades arrojadas por las groseras y abusivas decisiones de una política militarista, sectaria, usurpadora, inconstitucional y corrupta, devinieron en un comportamiento social particular. Este comportamiento si bien entendió la inminencia del cuidado preventivo, al mismo tiempo se extralimitó en su forma de adecuarse al momento.

No hay duda entonces de que el temido virus y la ignorancia han propiciado pesadas situaciones de complicada salida. Estas situaciones no solo han sacado lo mejor, sino también lo peor del ser humano. Especialmente de aquellos con ínfimas cuotas de poder, intoxicados por las bravuconadas que emulan de quienes comandan la represión ordenada desde los altos estrados del poder político. Es un problema que se ha intensificado, toda vez que Venezuela vive sobrellevando las crisis entre el miedo y la ignorancia.

 

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Preguntas pertinentes, por Eddie A. Ramírez S.

Quienes no somos de la generación milenial pasamos por la experiencia de que nos mandaran a callar al preguntar algo que nuestros mayores consideraban impertinente.

Recuerdo que cuando tenía unos siete años me gustaba cantar “Tú eres la bien pagá y a mí te quisiste dá por un puñao de parné….”, pero mi mamá me mandaba a callar y no contestaba mi  por qué. Años después me enteré de que parné es dinero en lenguaje gitano y lo otro ya ustedes saben. Hoy, afortunadamente, se considera que a los niños y adultos hay que darles respuesta a sus  deseos de aprender.

Aprovechando esta cambio de mentalidad, me permito hacer varias preguntas a nuestros dirigentes políticos, pero como hoy la situación volvió políticos a todos los venezolanos, vayan las preguntas urbi et orbi. Además, como dijo Clemenceau de los militares y la guerra, estamos convencidos de que la política es demasiado importante para dejársela solo a los políticos. Por consiguiente, invitamos a todos los demócratas a contestar las siguientes preguntas: 

¿Está usted de acuerdo en que una fuerza multilateral venga a Venezuela atendiendo el llamado de la oposición para poder salir de un régimen apoyado por Cuba, Rusia, Irán, la guerrilla colombiana y el narcotráfico?

Si su respuesta es afirmativa, por favor cite qué países estarían dispuestos a sacarnos las patas del barro.

¿Considera usted que el presidente (e) Guaidó no ha cumplido su promesa de poner fin a la usurpación?

Si su respuesta es afirmativa, por favor cite nombre de un dirigente que tenga mayor aceptación popular, el reconocimiento de medio centenar de gobiernos y la fuerza para finiquitar la usurpación.

¿Considera usted que una de las fallas de Guaidó es no haber designado un Gabinete con ministros de prestigio?

Si usted está de acuerdo, por favor cite candidatos dispuestos a aceptar la  nominación y, en consecuencia, ir a parar “donde toda incomodidad tiene su asiento”, como decía el Manco de Lepanto.

¿Considera usted que es necesario hacer un llamado a los integrantes de la Fuerza Armada para que, acatando la Constitución, le soliciten la renuncia a Maduro o al menos le exijan realizar elecciones transparentes?

Si usted está de acuerdo, recuerde que el presidente (e) Guaidó hizo un llamado sin éxito en ese sentido para que permitieran el ingreso de la ayuda humanitaria y posteriormente desde la cercanía de la base militar de La Carlota. Por favor sugiera otra acción que pueda ser exitosa.

¿Considera usted positivo que haya dirigentes de oposición que tengan divergencias con los puntos de vista de Guaidó?

Si usted está de acuerdo, como debería estarlo cualquier demócrata, por favor recomiende hacerlo en privado para no incentivar que se magnifiquen esas críticas deseables y que el régimen les saque punta.

¿Considera usted que la escasez de gasolina, diesel, aceites y gas de bombonas es por culpa de las sanciones de Estados Unidos?

Si es así, entonces usted no está informado de que las refinerías venezolanas destruidas por falta de mantenimiento e ineptitud producían combustibles suficientes para la demanda nacional y para exportar, y que el gas de bombona también se producía en el país.

¿Sabía usted que las fallas del servicio eléctrico no se deben a las sanciones sino, entre otras cosas, a que el régimen de Chávez-Maduro regaló a una docena de gobiernos amigos más de once mil millones de dólares para mejorar la generación de electricidad ?

¿Recuerdan el dicho “luz de la calle y obscuridad de la casa?

¿Sabía usted que nuestros diputados no cobran desde hace meses y que siguen trabajando y arriesgando su libertad?

¿Sabía usted que entre los políticos que se dicen opositores hay unos que juegan para el régimen?

Sí, como Claudio y Timoteo, pero la mayoría trabaja y arriesga para salir del régimen, aunque a veces algunos piensen diferente a usted y a quien esto escribe.

¿Considera usted que la falta de una verdadera unión entre la dirigencia opositora es por intereses tanto de algunos del llamado grupo G4, como de los grupos contestatarios?

Si la respuesta es positiva, ¿sería posible que la sociedad civil los presione para que depongan intereses y se integren?

¿Le merece credibilidad un David Rivera, señalado por ser “uno de los más corruptos miembros del Congreso de USA”?

El sujeto aceptó recibir dinero de Citgo para hacer lobby a favor del régimen, pero ahora dice que se lo pasó a Leopoldo López.

¿Sabe usted por qué Primero Justicia negó las acusaciones de algunos medios de que unos diputados suyos realizaron gestiones non sanctas en  Washington, pero no expresó su apoyo al presidente (e) Guaidó?

Quizá algunas preguntas no tendrán respuesta, pero no son impertinentes. 

Como (había) en botica

* Llueven denuncias sobre torturas a patriotas capturados en Operación Gedeón.

* El cobarde Pithecanthropus que amenaza porque tiene un mazo, arremetió en contra de los distinguidos miembros de la Academia Venezolana de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales por divulgar un modelo sobre posible evolución del coronavirus.

* ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

[email protected]

 

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Cerrar cárceles ¿solución o problema?, por Carlos Nieto Palma

@cnietopalma    

Nelson Mandela, el conocido líder sudafricano que pasó 27 años en prisión, siempre comentaba “Suele decirse que nadie conoce realmente cómo es una nación hasta haber estado en una de sus cárceles. Una nación no debe juzgarse por cómo trata a sus ciudadanos con mejor posición, sino por cómo trata a los que tienen poco o nada, a los presos”. Mandela no se equivocaba. Una gran muestra la tenemos en Venezuela, tristemente para los que aquí vivimos.

Nunca imaginábamos que el caos y la destrucción que estamos viendo en nuestra patria sería de la magnitud que muestra actualmente.

Y aunque soy optimista y no tengo dudas de que saldremos de esto, jamás supusimos en que llegara al deplorable estado que hoy vivimos. Las cárceles no se escapan de esto: hoy en día tenemos un aproximado de 110.000 privados de libertad, de los cuales el 7 % aproximadamente son mujeres. De este número, 65.000 aproximadamente están en centros de detención preventiva, que son espacios transitorios donde los reclusos no deberían estar por más de 48 horas, pero que lamentablemente se han convertido en cárceles permanentes. Y los 45.000 restantes en las cárceles tradicionales, que la ministra penitenciaria Iris Varela llama “las mejores del mundo”.

Mucho he escrito sobre la grave situación penitenciaria que vive Venezuela y la ausencia total de políticas públicas serias, para buscar soluciones y tener un sistema penitenciario donde los derechos humanos de los hombres y mujeres privados de libertad sean garantizados como lo dice la Constitución nacional y otras normas internacionales.

Aunque mucha gente crea que los presos no tienen derechos por ser delincuentes, gozan de ellos al igual que cualquier ciudadano común y el Estado está en la obligación de hacer respetar los mismos porque, al contrario de los que no estamos presos, los reclusos están bajo la tutela absoluta del Estado.

Lamentablemente, las autoridades penitenciarias venezolanas conocen poco o nada del tema, cada día manifiestan su ignorancia de la manera más abrupta, con “soluciones” que lo que hacen es agravar la situación cada vez más. Por momentos pienso (y ojalá me equivoque) que lo hacen como mecanismo de torturas, hechos con total premeditación y alevosía.

Actuaciones irracionales como esas que la Ministra Penitenciaria nos tiene acostumbrados, la vimos hace una semana cuando, a raíz de la masacre ocurrida en el Centro Penitenciario de Los Llanos (Cepella) el pasado 1 de mayo donde fueron asesinados 47 presos y 75 resultaron heridos, la Sra. Varela buscó una de sus soluciones absurdas y ordenó el cierre del Cepella, enviando a los presos a otras cárceles del país con un hacinamiento extremo.

Es importante destacar que desde que fue creado el Ministerio para el Servicio Penitenciario, el 26 de julio de 2011, esta es la décima cárcel que clausura por problemas similares al ocurrido en el Cepella.

Para que lo recuerden, se los refresco cronológicamente: Internado Judicial La Planta (Caracas): mayo 2012; Internado Judicial de Coro: octubre 2012; Centro Penitenciario Sabaneta (Zulia): septiembre 2013; Internado Judicial Los Teques (Miranda): enero 2014; Internado Judicial de la Región Insular de San Antonio (Nueva Esparta). Febrero 2016; Penitenciaria General de Venezuela. San Juan de los Morros (Guárico), septiembre 2016; Internado Judicial Los Pinos. San Juan de los Morros (Guárico), septiembre 2016; Internado Judicial de San Fernando (Apure), abril 2018; Centro de Detención Judicial de Amazonas (CEDJA) en Puerto Ayacucho (Amazonas), agosto 2018 y Centro Penitenciario de los Llanos (CEPELLA). Guanare (Portuguesa), mayo 2020.

Yo no me opongo a que se cierren cárceles y más si están en tan malas condiciones como las venezolanas, pero eso requiere planificación y la construcción de nuevos recintos donde se lleven a los reclusos de la cárcel a ser cerrada.

Nosotros tuvimos una experiencia interesante en 1996 cuando el presidente de la época, Rafael Caldera, decidió implosionar el Retén de Catia, en Caracas. Fue una especie de exorcismo medieval, a ver si de esta forma salíamos de la crisis penitenciaria, cosa que nunca ocurrió. Pero en esa época hubo planificación y tenía construidas las cárceles del Rodeo II y Yare II a donde fueron llevados los reclusos sin que esto ocasionara graves problemas. En la Venezuela actual las cárceles se cierran sin ninguna planificación y solo se trata de traspasar los problemas de un lugar a otro.

A veces creo que la Ministra Iris Varela se enteró de que en Suecia, Holanda y otros países del norte de Europa se estaban cerrando cárceles y quiere aplicar lo mismo en Venezuela, pero no supo que allá las están cerrando por falta de presos y una gran disminución de los niveles de criminalidad, mientras que de este lado del mundo ocurre todo lo contrario.

[email protected] / @VentanaLibertad

 

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Endurecimiento de sanciones activan privatización de Pdvsa, por Víctor Álvarez

@victoralvarezr    

La mala gestión de PDVSA y sus empresas filiales constituye la causa principal del colapso de la producción petrolera y del deterioro de la capacidad de refinación. Esto se ha visto agravado por el endurecimiento de las sanciones económicas aplicadas por el gobierno de EE. UU., que complican el acceso a los mercados financieros y de bienes y servicios, incluyendo componentes para la refinación del petróleo en combustibles y lubricantes.

El impacto de las sanciones económicas se exacerba ahora con el malestar social que ha generado el cierre de DirectTV en Venezuela debido a que las sanciones prohíben los canales Globovisión y PdvsaTV, pero el gobierno de Maduro se negó a sacarlos de la programación. 

A Chevron las sanciones le recortan margen de maniobra

La OFAC le dio plazo hasta noviembre a esta compañía estadounidense para que termine de finiquitar sus negocios con PDVSA y esto se traduce en una nueva reducción de las operaciones de exploración y extracción de petróleo, cuestión que repercute en los contratos de servicios y adquisición en las empresas mixtas con PDVSA.

Rosneft también se vio presionada a salir de Venezuela

La petrolera rusa tiene accionistas internacionales cuyos intereses fueron afectados por las sanciones económicas. Para evadir este impacto, Rosneft liquidó todos sus activos en el país, cuyas filiales llegaron a comercializar un promedio de 400.000 b/d.

Ahora, sin la intermediación de Rosneft, Pdvsa tiene que hacer frente a las sanciones que le impiden comercializar directamente su petróleo, pero el problema es que los precios del petróleo están tan bajos que ya no hay margen para conceder descuentos a las navieras que se arriesgan a transportar y comercializar el petróleo venezolano.

Otro caso poco conocido es el de Nynas

Esta es una petrolera de origen sueco en la que PDVSA adquirió el 50,01 % de su capital en el marco de la política de internacionalización que se inició en la década de los 80.

Nynas fue acondicionada para recibir crudos del estado Zulia, pero el despacho de aproximadamente 60.000 barriles diarios del Lago de Maracaibo se interrumpió a raíz de las sanciones a PDVSA. Esto erosionó la rentabilidad de Nynas que se declaró en bancarrota, se acogió a un proceso de reestructuración de la deuda y, para evadir las sanciones, planteó como salida reducir la participación de Pdvsa para que la petrolera sueca no fuese considerada su filial. Reducir la participación de PDVSA de 50,01 % a 15 % significa una pérdida del 35 % de la participación accionaria de PDVSA.

Con esta venta, el Plan de Reestructuración de PDVSA comienza con una privatización poco transparente de sus activos el exterior, lo cual acelera el fin caótico y desordenado del modelo nacionalista y estatista que prevaleció en la industria petrolera venezolana y deja muchas dudas sobre la protección de los activos de Pdvsa y la República en el exterior y en el territorio nacional. 

 

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