Opinión - Runrun

OPINIÓN

El miedo como recurso político, por Antonio José Monagas
Este régimen es el ejercicio de la política ordenada por una ingeniería inspirada en el derrumbe de la civilidad. Difunde el miedo, pero también vive presa de él

 

@ajmonagas

A propósito de la proximidad de los comicios electorales del 21-N del año en curso, el miedo invade por doquier y hace que las cosas empeoren. Las encuestas hacen de las suyas, bien para avivar emociones, para activar el miedo manipulado, como recurso estratégico para arrinconar el pensamiento o para fustigar actitudes. Es ahí cuando solo queda la desesperación como reacción que lleva a nublar la inteligencia. A desterrar la humanidad de la persona y hasta los valores que afianzan la vida.

Por eso cuando el miedo se posesiona de una persona, lo primero que desaparece es la vergüenza. Luego lo hace la «dignidad». Y esto sucede no solo a nivel individual. También ocurre en las organizaciones y quienes hacen de gobierno. Sobre todo cuando se acerca algún evento político que comprometa objetivos, intereses y necesidades. Coyunturales o estructurales, es indistinto.

Esto es lo que acontece en Venezuela ante el proceso electoral convocado por el régimen usurpador, a los fines de elegir gobernadores, alcaldes, legisladores y concejales. Un proceso donde se renovarán los cargos ejecutivos y legislativos de las 23 entidades federales, al igual que de los 335 municipios del país.

Esta información da una idea del volumen que comprende el alistamiento logístico que debe emprender el Consejo Nacional Electoral, CNE, como ente representativo del Poder electoral según el artículo 292 constitucional.

En el fragor de tales condiciones y requerimientos, el régimen se devana sus neuronas para cuadrar los arreglos confabulados entre los actores protagónicos de las correspondientes elecciones. La sola idea de salir derrotado de esa consulta nacional, lo hace víctima del miedo. Ahí tiende a perder el dominio de sí mismo al sentirse apresado por el temor de verse defenestrado o con el poder arrollado, habida cuenta del peligro del desbordamiento de la situación el miedo del régimen de acercarse a su propio abismo. Más, por cuanto refería el poeta y novelista mexicano, Amado Nervo, “el miedo no es más que un deseo al revés”

Actualmente el régimen se dedica a interpretar encuestas y análisis de prospectiva política. Intenta negar cualquier pronunciamiento que ponga al descubierto los arreglos procurados a fin frenar las alusiones de ilegitimidad que vienen marcándolo desde distintos gobiernos del mundo libre.

No hay duda de que esta situación tiene al régimen en franco desespero. Su estrategia apunta a llenar de miedo la población para así vaciarla de esperanzas.

Sin embargo ese mismo miedo lleva al régimen a cometer equivocaciones que tienden a hundirlo más aun en el lodo de la crisis política. No entiende que el miedo que padece es más terrible que el peligro que lo angustia. Solo se afinca en el postulado fascista que refiere que “gobernar a base de miedo, es sumamente eficaz como recurso para someter al individuo a retorcidas intensiones”

La agitación que levanta, con sus consignas engañosas, tiene al régimen en ascuas. Solamente al pensar y medir el riesgo que significa el hecho de perder los privilegios que le han permitido escudriñar todo para seguir encubriendo sus pillerías. No hay duda de que el régimen no vive otra utopía distinta que seguir siendo gobierno. Pareciera haber comprendido que temer a un problema, podría provocar encontrarse con otro peor.

Y es que no hay otra razón. Por eso, para la dictadura venezolana, el proceso electoral en ciernes es una gruesa manipulación de elementos de política. Su visión radical de la política hace ver dichas elecciones, cual negocio donde busca saciar su hambre de poder. Es un asunto de vida o muerte política.

Para el régimen no existe otro proceso de decisiones que no sea el que sus cuentas suman. Y a la fuerza, sin recato alguno. Es la gobernanza de un sistema político maquinado por el fascismo y el sectarismo como valores de la ideología de la represión. Es el ejercicio de la política ordenada por una ingeniería para el derrumbe de la civilidad.

Y cuánto cuesta (sociopolíticamente) hacer que la población comprenda de una vez por todas que, de seguir viviendo bajo el manto del miedo, infundido o no, nunca podrá desplegar las alas para volar alto, en libertad y con libertad. A pesar de advertirse el miedo como recurso político.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

The Suicide Squad: Quiénes son los personajes de la película, por Gonzalo Jiménez
La película The Suicide Squad, que se estrena el 5 de agosto en cines, reúne a un grupo de supervillanos de DC Comics. Aquí te contamos quién es cada cual

 

 @gonzalomjimenez

Hay quienes se preguntarán ¿no hubo una película titulada Suicide Squad en 2016? Sí, la hubo. Pero el filme que DC Comics estrena en Venezuela el jueves 5 de agosto es otro; su título es The Suicide Squad (con artículo añadido) y se trata de un reboot, con un elenco renovado casi completamente, para relanzar al popular grupo de supervillanos de DC.

La Suicide Squad de 2016, protagonizada por Will Smith y Margot Robbie, entre otros, fue un éxito moderado de público pero fue acribillada por la crítica. El estudio Warner Bros. no quiso desperdiciar a los personajes, pues sabe que tiene entre manos la posibilidad de inaugurar una nueva franquicia cinematográfica, como la que mantiene con los personajes de Batman, Wonder Woman, Aquaman, Superman y The Flash.

Tráiler oficial de The Suicide Squad en YouTube:

Introducidos en los cómics en septiembre de 1959, el Suicide Squad es un grupo de supervillanos retenidos en prisión al que el gobierno les ofrece la libertad o la reducción de sus penas a cambio de que emprendan misiones peligrosas (de allí su nombre, el “escuadrón suicida”).

En las historietas ha habido alrededor de 14 encarnaciones diferentes del Escuadrón suicida, con más de 130 personajes distintos a lo largo de su historia. Cada uno dispone de un poder diferente y, en muchos casos, son cercanos al absurdo.

El director de The Suicide Squad es James Gunn, conocido por su trabajo para Marvel, pues escribió y dirigió las dos primeras películas de Guardians of the Galaxy para Marvel (y actualmente prepara el rodaje de la tercera entrega de esta saga).

Gunn es conocido por su uso del humor y por sus personajes exagerados, así que parece el director idóneo para acometer The Suicide Squad. En el filme reunió a un grupo destacado de estrellas de cine, como Margot Robbie, Idris Elba, Viola Davis, Alice Braga, John Cena, Nathan Fillion, Pete Davidson y Sylvester Stallone, entre otros.

La trama de The Suicide Squad es fiel al espíritu de los cómics; en este caso, Amanda Waller (Viola Davis), recluta a supervillanos de la prisión de Belle Reve para encomendarles una misión ultrasecreta en la remota isla de Corto Maltese, repleta de soldados enemigos.

Ya que el número de integrantes del Escuadrón Suicida es grande, aquí te ofrecemos una guía, sin spoilers, de los personajes principales de la película.

Harley Quinn (Margot Robbie)

The Suicide Squad: Quiénes son los personajes de la película, por Gonzalo Jiménez. Foto Warner Bros. Pictures
Harley Quinn es la más popular entre los villanos de The Suicide Squad. Foto: Warner Bros. Pictures

Margot Robbie repite en el papel de Harley Quinn, pues ya interpretó al personaje en Suicide Squad (2016) y Birds of Prey (2020). Es, sin duda, la figura más popular de villanos que aparecen en la película. Originalmente era la ayudante desquiciada del Joker, pero recientemente protagoniza sus propias aventuras.

Bloodsport (Idris Elba)

El nombre real del personaje Bloodsport es Robert DuBois. Foto: Warner Bros. Pictures

El personaje de Bloodsport apareció por primera vez en el ejemplar de Superman #4 de 1984. Su nombre real es Robert DuBois, un temido mercenario en los cómics pues casi mata a Superman al dispararle con una bala de kriptonita.

Peacemaker (Jonn Cena)

The Suicide Squad: Quiénes son los personajes de la película, por Gonzalo Jiménez. Foto Warner Bros. Pictures
Peacemaker es capaz de matar por la paz. Foto: Warner Bros. Pictures

La estrella de Fast and Furious 9, John Cena, interpreta a Christopher Smith, mejor conocido como Peacemaker, un fanático pacifista tan radical que está dispuesto a matar a quien se cruce en su camino para conseguir su meta. El personaje resultó ser tan popular que HBO Max producirá una serie sobre Peacemaker con Cena como protagonista.

Amanda Waller (Viola Davis)

The Suicide Squad: Quiénes son los personajes de la película, por Gonzalo Jiménez. Foto Warner Bros. Pictures
Viola Davis repite en The Suicide Squad. Foto: Warner Bros. Pictures

La ganadora del Óscar a mejor actriz de reparto en 2017 por Fences, Viola Davis, repite también en el papel de Amanda Waller, la sagaz y temida agente gubernamental a la que le asignaron la tarea de reunir al Escuadron Suicida. Davis lo interpretó por primera vez en Suicide Squad (2016).

King Shark (voz de Sylvester Stallone)

Sylvester Stallone hace la voz de King Chark, el hombre-tiburón en la película de DC Comics. Foto: Warner Bros. Pictures

Creado con tecnología de captura de movimiento, King Shark es un hombre-tiburón. Su nombre real es Nanaue y pertenece a la realeza subacuática. Es un luchador capaz de descuartizar a sus contrincantes, aunque en la película se le muestra como alguien de poco intelecto. Su voz en inglés es aportada por Sylvester Stallone.

Rick Flagg (Joel Kinnaman)

El personaje Rick Flagg es el líder de la misión del Escuadrón Suicida. Foto: Warner Bros. Pictures

Kinnaman ya interpretó al Coronel Rick Flagg en Suicide Squad, en 2016. Y ahora, como en aquel filme, le corresponder erigirse en el líder de la misión que le encomiendan al Escuadrón Suicida.

Captain Boomerang (Jai Courtney)

Courtney participó en la Suicide Squad de 2016. Foto: Warner Bros. Pictures

Courtney es otro de los actores que también participó en la Suicide Squad de 2016. Vuelve a interpretar al australiano Captain Boomerang, con habilidad letal para lanzar bumeranes afilados.

The Thinker (Peter Capaldi)

Peter Capaldi encarna a El Pensador. Foto: Warner Bros. Pictures

El prestigioso actor Peter Capaldi (Doctor Who) encarna a El Pensador, un villano de Ciudad Gótica que implantó en su cerebro un aparato que aumentó su inteligencia y le otorgó el poder de la telekinesis.

Polka Dot Man (David Dastmalchian)

Foto: Warner Bros. Pictures

Interpretado por el popular actor de carácter David Dastmalchian, Polka Dot Man usa un traje con lunares de colores, que al arrancarse de la tela pueden transformarse en armas letales.

Ratcatcher 2 (Daniela Melchior)

The Suicide Squad: Quiénes son los personajes de la película, por Gonzalo Jiménez. Foto Warner Bros. Pictures
Ratcatcher es uno de los pocos personajes originales de The Suicide Squad. Foto: Warner Bros. Pictures

Es uno de los pocos personajes originales creados directamente por Gunn para la película. El poder de Ratcatcher (que podría traducirse como “atrapa ratas”) consiste en controlar mentalmente a los roedores para que hagan lo que quiere.

Comadreja (Sean Gunn)

Foto: Warner Bros. Pictures

Interpretado a través de la tecnología de captura de movimiento por Sean Gunn, hermano del director de The Suicide Squad, Comadreja híbrido humano-roedor con gran agilidad, experiencia en el combate cuerpo a cuerpo y un disfraz con garras afiladas.

Savant (Michael Rooker)

Savant es un justiciero con problemas de memoria. Y se caracteriza por su crueldad con los enemigos. Foto: Warner Bros. Pictures

Heredero de una gran fortuna, Savant es un justiciero que actúa en Ciudad Gótica. Tiene problemas de memoria y es conocido por su crueldad al lidiar con enemigos. El actor Michael Rooker es un veterano de las películas de James Gunn.

Blackguard (Pete Davidson)

El comediante Pete Davidson interpreta a Blackguard. Foto: Warner Bros. Pictures

Se desconocen cuáles son los poderes de Blackguard, salvo que era un criminal de poca monta en Ciudad Gótica. Lo interpreta el comediante Pete Davidson, del programa Saturday Night Live.

Mongal (Mayling Ng)

The Suicide Squad: Quiénes son los personajes de la película, por Gonzalo Jiménez. Foto Warner Bros. Pictures
Foto: Warner Bros. Pictures.

En las historietas Mongal es una extraterrestre proveniente del planeta Debstam IV. Es una guerrera y se la recuerda por la vez en que retó a Superman a una pelea. Mongal es interpretada en la película por la actriz Mayling Ng, cinturón negro en artes marciales.

T.D.K. (Nathan Fillion)

The Suicide Squad: Quiénes son los personajes de la película, por Gonzalo Jiménez. Foto Warner Bros. Pictures
Foto: Warner Bros. Pictures

El actor Nathan Fillion es un ídolo de la comunidad geek, tras participar en series de ciencia ficción como Firefly. T.D.K. es también un personaje original creado especialmente para la película; su poder consiste en que puede desprender sus brazos (como si fuesen los de un muñeco) y usarlos como armas arrojadizas.

Jabalina (Flula Borg)

Foto: Warner Bros. Pictures

Como lo indica su apodo, Jabalina es un villano capaz de lanzar lanzas y garrochas a largas distancias. Lo interpreta en el filme el comediante alemán Flula Borg.

Amargura pasiva no es resistencia, por Alejandro Armas
No tiene ningún fundamento afirmar que darse un gusto es insensible hacia los pobres. A Maduro y compañía no les inquieta esa amargura pasiva

 

@AAAD25

Vas a un restaurante, no necesariamente de los más costosos. Cuando te sirven el plato, te parece que se ve muy apetitoso y bien presentado. La lengua le da razón a los ojos. Como no perdiste la plata, se te ocurre subir a Instagram la foto que le tomaste a la comida, indicando tu satisfacción y recomendando el lugar. Al cabo de una hora, muchos “me gusta” y comentarios aprobatorios… Pero también imprecaciones airadas. Te tildan de insensible por mostrar que complaciste a tus papilas gustativas, mientras miles de tus compatriotas se irán a la cama con el estómago vacío. Te dicen que el conformismo de personas como tú es la razón por la que el chavismo sigue gobernando. ¡Hasta te señalan de “enchufado”! Porque solo la nueva casta oligárquica es capaz de pagar eso, ¿no?

Esta es una película que he visto ya varias veces, con variaciones de locación y parlamentos. A veces el motivo del encono es una fiesta (sí, antes de la pandemia). A veces el inquisidor alega que el sitio es propiedad de algún jerarca revolucionario (aunque no haya ninguna prueba de ello). Pero el patrón es el de venezolanos indignados porque sus compatriotas en el país tienen la osadía de expresar un disfrute cualquiera. La cosa no se limita a bodegones y restaurantes nuevos. Ya ni siquiera celebrar las experiencias de larga data y que aún son posibles está exento del lanzamiento de dardos. Hasta ir al Ávila puede ser visto como señal de indolencia mediocre de cara a la tragedia venezolana.

Vaya montón de necedades. Parece mentira que haya que decirlo, pero tratar de gozar de lo poco que queda en pie en Venezuela no implica indiferencia hacia nuestra calamidad.

No supone desconocer el autoritarismo, la emergencia humanitaria, la violencia criminal, etc. Ni mucho menos renunciar a los intentos por cambiar el desastre.

La inmensa mayoría de los venezolanos está insatisfecha, incluyendo a los que sin embargo tienen la suerte de poder pasarla bien así sea de vez en cuando. Viven saltando obstáculos solo para ganarse la vida. Lidiando con apagones, falta de gasolina, escasez de efectivo, un internet prehistórico y demás problemas. Quieren un cambio. Les urge. Pero…

Pero no saben cómo lograrlo y ven poco probable que ocurra en el corto o mediano plazo. Porque el régimen, aunque afectado por las sanciones internacionales, no se está derrumbando. Mientras, la dirigencia opositora, la que tiene la responsabilidad de encabezar a los millones de inconformes, desde hace mucho que no presenta un plan concreto para lograr el objetivo.

Mientras tal situación siga, ¿es acaso un pecado que los ciudadanos traten de hacer, a partir de sus iniciativas privadas, que la vida en Venezuela no sea tan dura? Si el barco no se hunde pero está a la deriva, con la tripulación encerrada en camarotes de lujo y desentendida de todo el problema, ¿está mal que los pasajeros, mientras traten de pensar en una solución, hagan algo para que la vida a bordo no sea un infierno ininterrumpido? Obviamente la respuesta es un rotundo “no”.

Sí, hay incontables venezolanos que, empobrecimiento socialista mediante, no tienen dinero para ir ni a una tasca barata. Pero que los que sí pueden se abstengan de hacerlo no los va a ayudar en absoluto. Al contrario, si lo que queda de la industria del esparcimiento en Venezuela cerrara porque su público meta decide de pronto que por “solidaridad” con los demás no va a consumir, el resultado sería que miles de personas perderían sus trabajos. Más personas sin empleo formal y sin ingreso estable. Más hogares precarios. Así que no tiene ningún fundamento afirmar que darse un gusto es insensible hacia los pobres.

Quedarse encerrado en casa a llorar sin cesar por la suerte del país mientras el chavismo gobierne tampoco es una forma de lucha o resistencia. No aporta absolutamente nada a la causa por la restitución de la democracia y el Estado de derecho en Venezuela. A Maduro y compañía no les inquieta esa amargura pasiva. Y digo “pasiva” porque no veo a los denunciantes de la diversión ajena moviendo un dedo en dirección más desafiante al régimen. No están en cafés o galerías de arte (o al menos no lo exhiben), pero tampoco están manifestándose en la calle, ni llamando a la gente a hacerlo.

¿O será que más bien pretenden que la imagen de Venezuela sea de total miseria homogénea para ver si así un salvador extranjero nos libera, y que por tanto todo venezolano que rompa con ese papel es un traidor? Esta sería otra ridiculez. Llevamos siete años padeciendo una verdadera catástrofe socioeconómica, con imágenes dantescas que le han dado la vuelta al planeta entero. Pero la realidad es que eso no ha movido a las democracias del mundo a ir más allá de la presión indirecta.

Está de más decir que tal actitud no solo es absurda, sino además muy hipócrita, en el caso de venezolanos emigrados que ni de broma están dispuestos a regresar a calarse este chaparrón. Los que siguen aquí no están de ninguna manera obligados a ser objeto permanente de las imágenes apocalípticas que un sujeto tuitea desde su apartamento en Sunny Isles Beach etiquetando al senador Marco Rubio.

Mi exhorto a mis conciudadanos sigue siendo el mismo: presionemos a la dirigencia opositora para que desarrolle una estrategia que nos involucre a todos, en vez de estar en un interminable titubeo sobre ir o no ir a mesas de diálogo o a elecciones. Pero mientras eso no ocurra, no se sientan mal invirtiendo parte del fruto de su trabajo honesto en su recreación. Ni dejen que ningún cretino les diga que por ello son corresponsables de la tragedia. Allá él.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

De la vía insurreccional a la ruta electoral, por Víctor Álvarez R.

Foto: detalle de la portada del libro La ruta es electoral, de Víctor Álvarez

La abstención y la falta de estrategia opositora facilitan el triunfo de los candidatos oficialistas, que a lo sumo mueven el 25 % de los votantes. El camino es la ruta electoral

 

@victoralvarezr

En las megaelecciones del 21 de noviembre, los venezolanos tendremos la oportunidad de elegir a 23 gobernaciones, 335 alcaldes, 250 diputados regionales y más de 2400 concejales. Ello nos permitirá renovar y legitimar el liderazgo del país descontento de abajo hacia arriba, y no por la imposición de cúpulas partidistas alejadas del clamor nacional o por la presión internacional.

Ciertamente, en Venezuela las condiciones electorales no son las mejores y ofrecen una clara ventaja a los candidatos del gobierno. Las condiciones electorales deben ofrecer a todos los competidores las mismas oportunidades de ganar o perder, sin ventajismos de ningún tipo. Implica imparcialidad de los medios de comunicación públicos, no utilización de recursos del Estado a favor de una parcialidad política, regulación de las campañas electorales, fiscalización del origen de los gastos y observación internacional.

Sin embargo, en el país se despliega una permanente persecución, encarcelamiento y exilio forzoso de líderes de la oposición; se abusa de la inhabilitación política para sacar de la contienda a candidatos ganadores; se ilegalizan partidos políticos o se les despoja de los nombres y símbolos para entregárselos a disidentes que le hacen el juego al gobierno.

Las favorables condiciones políticas son más decisivas

Ahora bien, dejando claro que en el país las condiciones electorales son muy desventajosas, estas no anulan la enorme ventaja que otorgan a los candidatos del país opositor las favorables condiciones políticas derivadas del 80 % de rechazo a los candidatos del gobierno. Lamentablemente, la abstención y la división entre los partidos de la oposición que no se ponen de acuerdo para presentar candidaturas unitarias facilitan el triunfo de los candidatos oficialistas, que a lo sumo mueven el 25 % de los votantes.

Las ventajosas condiciones políticas pueden ser más decisivas que las desventajosas condiciones electorales, siempre y cuando se haga el trabajo de organización política para capitalizar electoralmente este enorme descontento. Pero los abstencionistas –en vez de sudar la camiseta y gastar la suela recorriendo el país para movilizar electoralmente a la ciudadanía que quiere un cambio de gobierno–, siguen esperando que su ascenso al poder sea el resultado del endurecimiento de las sanciones y de una mayor presión internacional.

No celebran primarias para elegir los candidatos unitarios, no organizan su maquinaria electoral, no preparan los testigos que defenderán los votos, no articulan una fuerza de propaganda que promueva los candidatos. Siguen desconectados del sentir nacional y, en vez de ofrecer al país opositor opciones de organización política, deciden abstenerse. Así allanan el camino para que el oficialismo gane y se prolongue en el poder.

De hecho, el atajo de la vía violenta e insurreccional que apostó a profundizar la crisis con la expectativa de llevar al extremo el malestar nacional y provocar un estallido popular terminó siendo el camino más largo e ineficaz para provocar un cambio político. Y está totalmente agotada. La apuesta al todo o nada, al ganador se lo lleva todo, al exterminio del contrario tiene que ser sustituida por el diálogo, la negociación política, el entendimiento, el reencuentro y la reconciliación nacional, sin impunidad.

¿Conviene adelantar la elección presidencial?

Al abandonar el camino de la abstención y retomar la ruta electoral, el país descontento puede capitalizar el enorme rechazo al gobierno y sus candidatos, ganar el mayor número de gobernaciones y alcaldías y convertirlas en una plataforma de resistencia y lucha institucional para solicitar el referendo revocatorio como la única vía constitucional para adelantar la elección presidencial.

Es necesario advertir que la obsesión por adelantar las presidenciales no garantiza que se supere la crisis de gobernabilidad que sufre Venezuela. Por el contrario, se puede revertir en contra del candidato opositor que resulte ganador. El nuevo gobierno recibirá un país en ruinas, difícil de gobernar. Tendrá que aplicar drásticas medidas para corregir los desequilibrios macroeconómicos que causan la escasez e hiperinflación. Para aliviar el déficit fiscal y erradicar el financiamiento con dinero inflacionario tendría que sincerar las tarifas de los servicios públicos de electricidad, agua, gas y telecomunicaciones, lo cual no sería bien recibido en un país exhausto, largamente castigado por una prolongada escasez y voraz hiperinflación.

A las medidas de ajuste económico suele atribuirse un impacto social y un costo político que termina dando al traste con los gobiernos que las aplican.

Los sectores más vulnerables reaccionan cuando se recarga sobre sus bolsillos el costo del ajuste. El creciente descontento social aborta las reformas económicas y desemboca en el reemplazo del gobierno que las impulsó. Miremos lo que le pasó a Macri en Argentina y a Lenin Moreno en Ecuador; y veamos la ola de conflictos sociales que desencadenó en Colombia la reforma tributaria que intentó Duque.

La lección está clara: los problemas económicos heredados después de largos períodos de gobiernos populistas no pueden corregirse cargando el costo del ajuste sobre la población más vulnerable. El creciente descontento terminará restaurando al viejo orden que ya se creía definitivamente superado. La viabilidad económica de una transición política en Venezuela, sin marchas y contramarchas, tiene que mirarse en el espejo de estos países. En respuesta al impacto antipopular de las medidas de ajuste, el chavismo en la oposición sería implacable y desataría una ola de protestas que harían tambalear al nuevo gobierno. Y en un país de memoria corta, en las próximas elecciones podría ser llevado nuevamente a gobernar.

La viabilidad y conveniencia de un Gobierno de coalición

A la luz de lo anteriormente expuesto, en Venezuela se puede producir un cambio en el mando político sin que esto garantice que el país no seguirá hundido en una crisis de gobernabilidad. Para crear las condiciones que faciliten la transición política y económica, lo mejor es pactar un Gobierno de coalición que se encargue de hacer el “trabajo sucio” de aplicar las medidas de ajuste económico.

La viabilidad económica de la transición política tiene que construirse antes del cambio de mando como resultado de un acuerdo entre las fuerzas políticas en pugna. La transición no tiene que ser primero política para que luego esta impulse la económica. El proceso se puede dar al revés, puede ocurrir primero una transición económica que desemboque finalmente en una transición política.

La mediación internacional puede contribuir al entendimiento de las élites políticas en pugna. En vez de apostar al endurecimiento de las sanciones para obligar a Maduro a adelantar la elección presidencial, la mediación internacional puede contribuir al logro de una solución política y pacífica a la crisis venezolana al hacer una oferta creíble al oficialismo y oposición de sustituir las sanciones por incentivos económicos a cambio de la conformación de un Gobierno de coalición. Este tendría la misión de llevar a cabo las reformas económicas, reinstitucionalizar los poderes públicos y desarmar a los colectivos para luego convocar las presidenciales. Así, quien resulte ganador recibirá una economía saneada y un país reinstitucionalizado y pacificado que se pueda gobernar.

Las alternativas para lograr una solución electoral y pacífica a la crisis venezolana y para convertir en una fuerza de cambio el malestar nacional las analizo en mi más reciente libro La ruta es electoral, los interesados en leerlo pueden descargarlo sin costo alguno en este enlace: https://t.co/7fssGCRRNw

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A un mes de la revolución judicial, por Carlos Nieto Palma
A más de un mes de creada la comisión de revolución judicial, sobresale la opacidad oficial, la falta de planificación y diputados convertidos en jueces de facto

 

@cnietopalma

El pasado 21 de julio cumplió un mes la Comisión para la Revolución Judicial, creada por Nicolás Maduro con el fin de eliminar el retardo procesal que viven los privados de libertad en Venezuela. Así como para descongestionar los centros de detención preventiva o calabozos policiales. Para esto se dio un lapso de 60 días.

Desde la creación de esta comisión he visto con buenos ojos que finalmente se volteara la mirada a la grave situación que viven los presos venezolanos, de los cuales aproximadamente el 70 % no tienen aún una sentencia definitiva, a pesar de los muchos años encarcelados. Con ello se violan derechos constitucionales como el debido proceso y la presunción de inocencia.

Aunado a eso, es importante que finalmente se reconozca la grave situación que se vive en los centros de detención preventiva o calabozos policiales, espacios para tener a reclusos por lapsos no mayores de 48 horas, pero que se han convertido en las nuevas cárceles venezolanas. Esto es un avance.

La organización que dirijo, Una Ventana a la Libertad, tiene 5 años denunciando esta situación, tiempo en el que ha elaborado más de una docena de informes alertando de las violaciones a los derechos humanos que se cometen en estos recintos; y es solo ahora que se decide tomar alguna acción para solucionar el problema.

Opacidad oficial, improvisación e intromisiones

Hoy, a más de un mes de creada la comisión de revolución judicial, considero importante hacer un balance de lo que han realizado en todo el país, a pesar de que una de las características principales que hasta ahora tiene el trabajo hecho es la falta de información oficial con datos claros.

Considero también que falta una planificación detallada del trabajo que se debe realizar, así como manuales de procedimientos que unifiquen la labor de las diversas comisiones creadas en los diferentes estados del país. Esto ha creado una disparidad de criterios a la hora de revisar los expedientes de la población presidiaria.

Vemos con preocupación que en muchos casos los diputados que integran esta comisión asumen la potestad de otorgar libertades o no, lo que es una intromisión en el trabajo y las decisiones que deben tomar los jueces, que es a quienes les compete estas medidas.

Falsas expectativas

Otra de las críticas que considero oportuno señalar, que además califico como la más grave, es sobre las expectativas que han creado entre la población privada de libertad y sus familiares. Ante la opacidad de información, estos se han imaginado que todos los presos van a salir en libertad, cosa que no es así. Pero al no haber reglas claras, todo queda a la libre imaginación, más dentro de un grupo de la población que ha tenido que sufrir las consecuencias de un sistema penitenciario cuya característica principal son las violaciones reiteradas de los derechos humanos. El mismo que, lejos de cumplir con la función de reeducar a la población privada de libertad, convirtió las cárceles y centros de detención preventiva en depósitos de seres humanos.

Por último, quiero referirme al plazo de 60 días que Nicolás Maduro dio a esta comisión para descongestionar los centros de detención preventiva del país, asunto que desde el primer momento consideré imposible de cumplir y que ahora, a casi 40 días de haberse dado esta orden, puedo decir con absoluta responsabilidad que no podrá ser realizado.

Aún quedan muchos centros de detención preventiva que atender. Tomemos en cuenta que son más de 500 espacios en todo el país convertidos en pequeñas cárceles, con una población aproximada de 65.000 reclusos, cifras registradas por Una Ventana a la Libertad antes del inicio de la llamada revolución judicial.

En lo personal, apuesto por que sea posible la descongestión de los centros de detención preventiva y vuelvan a ser espacios transitorios solo para las primeras 48 horas de detención y no en las nuevas cárceles venezolanas.

Instagram: @carlos_nieto_palma

cnietopalma@gmail.com

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Gestores del continuismo bordean el absurdo, por Armando Martini Pietri
La decisión politiquera de participar en las elecciones regionales y el insólito reconocimiento empresarial al régimen dan pie al continuismo

 

@ArmandoMartini

Criminal no entrega nada por nada, ladrón no devuelve lo robado y matón no revive al asesinado. Si la negociación es con delincuentes se debe tener conciencia de cómo piensan los que hacen del delito sus vidas. Maestros del dame para darte pero sólo si no tengo alternativa. Los maleantes buscan víctimas y admiten cómplices, una vez inútiles, los desechan.

El agravio del G4 sorprenderá agazapada con participación en la trampa electoral, que apela a la codicia, la lujuria de los traidores a la ética y moral a cambio de falsas burocracias y gentiles tratos. Decadencia, sandez, falta de visión impidió reflexiones serias, objetivas y desinteresadas.

La verdadera intención del pillaje negociador que promueve el castrismo, sus socios continuistas, Foro de Sao Paulo y Grupo de Puebla está enmarcada en conservar a Venezuela bajo dominio, para desde allí, promover la toma de Colombia, Chile y Brasil por parte del castro-comunismo. Razón abundante, suficiente para que cualquier intento de acción electoral sea imparcial. Sufragar minusválidos e indefensos representa proteger y validar forajidos, que marcan el camino; seguirlos es reconocerlos como guías y jefes. Como el incapaz de enfrentar denunciando al extorsionador, temeroso de la intimidación.

Mientras mantengan la actitud de miedo, más fuertes y violentos serán los opresores que ejecutan amenazas para obligarlos, obtener dinero u otro beneficio.

Hoy, sin embargo, empiezan las victimas a dejarse convencer. Porque quienes denuncian dan como solución ocupar espacios montando tarantines regionales. La decisión absurda politiquera y el insólito reconocimiento empresarial al régimen, confiere oportunidad para vociferar legitimidad, restringir escenarios como el referéndum revocatorio y la elección presidencial.

Quienes aparentan enfrentar indican que, para desafiarlos, tienen que ser como ellos. Para terminar el despelote oficialista están dispuestos a cohabitar. ¿Y qué hacen los delictivos? Darles ánimo, sembrar fragilidad mediante coyunturas que les permiten fijarse en sus conveniencias y no de quienes siguen sus alardes. Aquellos que se muestran de acuerdo en que los verdaderos jefes son los delincuentes a los cuales, para vencerlos, hay que rodearlos de pequeños patibularios territoriales.

Los politicastros proclamaban ilegitimidad del régimen, llamaban a enfrentar la tiranía para rescatar libertad y democracia; ahora se unen corriendo como impúberes insatisfechos a la piñata electoral. Necios cultores de la pequeñez, codiciosos de las ilusiones del poder, de eso que llaman “espacios”, legitiman con su presencia y actitud a la dictadura. La misma que dejó caer el caramelo para que bajaran la cabeza, se arrodillaran y recojan las sobras.

Aquellos que aseguraban que votar era reconocer como legítimos a los ilegítimos, cambian. ¿Hoy esgrimen opciones de diálogos y acuerdos? ¿Creen que harán al castro-chavismo débil porque adjudique hamacas en gobernaciones, chinchorros en alcaldías y mecedoras en concejos municipales? Los continuistas claudicantes proponen clavarle un puñal a la venezolanidad, una daga al coraje, un machete a la lucha, un estilete a la libertad y democracia. Invitan a las migajas que el gobernante guarda para repartir en su juerga. Entregan sables para el sacrificio mientras conservan chafarotes y mantienen sometidos a los ciudadanos dignos.

Y tranquilizan de paso a los emisores de la cacareada opinión internacional, que prefieren conversar y jugar sosegados, mientras atienden asuntos irrelevantes y de poco riesgo político. Más fácil es ir pescuezo uno a uno que de un tajo al cuello grueso, como hizo Alejandro Magno con el nudo gordiano que llevaba siglos sin ser desatado. «Que los venezolanos arreglen sus problemas», coinciden los lejanos europeos como si fuese una gran lección de política, dedicados  como están a sus prosperidades. Mientras, el Santo Padre no se sabe de qué hablan, sordo incluso a sus obispos.

A partir del 21N, los suicidas de la ilegitimidad, tantas veces esgrimida, no tendrán mucho que decir, manchadas las manos con la sangre de la democracia asesinada a traición. Pero al final, invariables quedarán los que asumen el duro y poco agradecido papel de conciencia cívica ciudadana, con capacidad propia de reconocerse, tener la percepción de su existencia, entorno y dignidad.

En política, todo acto tiene consecuencias, dirigentes con mentes de corto alcance y talante lambuceo recogen gollerías. Partidos políticos, personeros de la sociedad civil haciendo caso omiso a la ilegitimidad, sin importar condiciones, se postularon en la creencia infantil de que al hacerlo abrirían espacio para la democratización. Y solo están logrando que el oficialismo siga en el poder, con la intención manifiesta de permanecer. Deberían preocuparse, más que legitimar la ilegitimidad tragándose sus palabras, del tremendo ejemplo de dignidad y formidable reacción ciudadana.

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Daniel Ortega en el Jardín de las Rosas, por José Luis Farías

El expresidente Jimmy Carter (izq.) le tiende la mano a Daniel Ortega en el Jardín de las Rosas, Casa Blanca. Foto Charles Tasnadi / AP, en Infobae

En materia de «democracia efectiva», Daniel Ortega ni se ha dado por enterado. En su afán por perpetuarse en el poder ha recurrido a la vieja práctica estalinista de acabar con sus opositores

 

@fariasjoseluis

Cuenta el escritor nicaragüense Sergio Ramírez en su libro Adiós muchachos que de camino a la sede de la OEA, el 24 de septiembre de 1979, Daniel Ortega, Alfonso Robelo y él convinieron parar primero en la Casa Blanca para atender una invitación del presidente Jimmy Carter.

El recibimiento fue en el «Jardín de las Rosas» de la sede del gobierno norteamericano ante un nutrido grupo de periodistas para ir luego a la «sala del gabinete, donde se sumaron a la reunión el vicepresidente Walter Mondale, el subsecretario de Estado Warren Christopher, Brzezinski, Henry Owen, Varon Vaky, Bob Pastor y el embajador en Managua, Pezzullo».

Evoca Ramírez que no puede decir «que hubiera un ambiente tenso, pero sí de escepticismo mutuo». Era natural, dado el clima existente con el triunfo reciente de la Revolución sandinista.

Carter dio inicio a la reunión tocando los temas que consideraba vitales en sus relaciones con Nicaragua: la no intervención en El Salvador, los derechos humanos, la democracia efectiva. Y más adelante se comprometió con una ayuda de 60 millones de dólares para la reconstrucción del país.

Sergio Ramírez recuerda que «no había para nosotros puntos de conflicto verbal con este discurso».

Pero Daniel Ortega «los pasó de largo al responder de primero y se centró, más bien, en un extenso alegato sobre la política de intervenciones e injerencias de Estados Unidos en Nicaragua.

Tras varios minutos Carter alzó la mano para interrumpirlo, y la mantuvo alzada mientras Daniel no se calló:

–Si usted no me hace responsable por lo que han hecho mis antecesores, yo no lo haré responsable por lo que han hecho los suyos -dijo y causó risas y cordialidades en los dos lados de la mesa.»

Era muy larga la lista de agravios norteamericanos contra Nicaragua, tal vez la más extensa cadena de abusos cometidas contra país latinoamericano alguno; y, por supuesto, Jimmy Carter no quería que se los endosaran por el hecho de ser en ese momento presidente de los Estados Unidos.

El primero, en 1855, había sido la invasión de William Walker, un aventurero de Tennessee, quien una vez en territorio nicaragüense decretó la esclavitud y el inglés como idioma oficial «amparado en una falange de filibusteros».

Y el más largo, una ocupación militar con el desembarco de marines en 1912 que se extendió hasta 1933 cuando decidieron marcharse, tras dejar a Anastasio Somoza como jefe de la Guardia Nacional creada por los Estados Unidos para perpetuar su control sobre el país.

Pero también era muy larga la lista de crímenes cometida por la tiranía de los Somoza, entronizada en el país por 42 años hasta el triunfo del sandinismo. Comenzando por el asesinato del propio Sandino, que tampoco Ortega estaba dispuesto a que le cargaran a su cuenta por el solo hecho de haber nacido en Nicaragua y ser en ese momento (1979) el jefe del gobierno de ese país.

De aquella reunión en la Casa Blanca han transcurrido 41 años. Y luego de los 12 años de los sandinistas en el gobierno y los paréntesis de Violeta Chamorro (1990-1997), Arnoldo Alemán (1997-2002) y Enrique Bolaños (2002-2007), Daniel Ortega ya lleva 15 años consecutivos en el poder, tiempo suficiente para redoblar los crímenes y concentrar más poder que cualquiera de sus antecesores.

En cuanto a la agenda planteada aquel día por Carter: solo queda el recuerdo de palabras empeñadas y no cumplidas de parte y parte.

El gobierno revolucionario de Nicaragua se metió hasta los tuétanos en fomentar la guerra civil de El Salvador, que estalló casi inmediatamente dejando más de 80.000 muertos. Mientras el gobierno norteamericano de Ronald Reagan, sucesor de Carter, se dedicó a financiar el ejército de los Contras en Nicaragua para intentar derrocar al gobierno sandinista, produciendo unas 50.000 víctimas.

La violación de derechos humanos no ha parado en Nicaragua. Durante el régimen de Ortega los homicidios políticos se cuentan por miles, la OACNUDH informó que solo en las protestas de 2018 la impunidad de los cuerpos represivos del régimen de Ortega acabó con más de 300 vidas y el Informe de la CIDH al cierre de 2020 da cuenta de 328 homicidios producto de la represión.

En materia de «democracia efectiva», Daniel Ortega ni se ha dado por enterado. En su afán por perpetuarse en el poder ha recurrido a la vieja práctica estalinista de acabar con sus opositores. Siete de sus competidores en las próximas elecciones presidenciales (Cristiana Chamorro, Arturo Cruz, Félix Maradiaga, Juan Sebastián Chamorro, Miguel Mora, Medardo Mairena y Noel José Vidaurre) han sido apresados por «traición a la patria» y otros dos (Daysi George West y Luis Fley) decidieron exilarse ante los peligros que corrían en Nicaragua.

¡Ah! y de los 60 millones de dólares, Sergio Ramírez dice que fue «un dinero que nunca llegó a ser desembolsado».

Tal vez era iluso pensar que en plena Guerra Fría aquel paseo por el «Jardín de las Rosas» de la Casa Blanca pudiera haber dejado algún resultado provechoso para la paz, la democracia y la libertad en la patria del poeta Rubén Darío, que es también, lamentablemente, la misma del sátrapa Daniel Ortega.

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“Let cuban dictatorship live”, por Froilán Barrios Nieves*

Edición que muestra la carta abierta titulada Let Cuba live, al fondo el edificio del NYT. Foto en elagora.digital

Las luminarias firmantes de la carta Let Cuba Live consideran que hay dictaduras buenas y malas. Las malas son las de los gorilas derechistas; mientras que las buenas son las “revolucionarias”

 

@froilanbarriosf

Con este título debieron encabezar la carta dirigida al presidente Joe Biden publicada el pasado sábado 23/7/2021 en el diario The New York Times, en lugar de “Let Cuba Live”, manifiesto pagado por un autocalificado “grupo progresista” en nombre de expresidentes, políticos y artistas que instan al presidente norteamericano a “¡dejar vivir a Cuba!” levantando el embargo.

El remitido de una página firmado por los expresidentes Rafael Correa, de Ecuador, y Luis Inácio Lula da Silva de Brasil; y así también por connotados académicos de universidades de EE. UU., Latinoamérica, Europa, y actrices como la estadounidense Susan Sarandon, y el actor Mark Ruffalo causa estupor e indignación, ya que en ningunos de sus párrafos menciona el derecho a la democracia y a la libertad para el pueblo cubano.

Los firmantes interpretan a capricho lo que sucedió con el estallido social del 11/7 en la isla. Curiosamente este se produjo por el embargo y no como producto de un levantamiento espontáneo de los cubanos en las últimas semanas, como resultado de seis décadas de opresión sofocante, abusos de los derechos humanos y de violación permanente de la libertad de expresión.

En resumidas cuentas, las luminarias firmantes consideran que hay dictaduras buenas y malas. Las malas son las de los gorilas derechistas; mientras que las buenas son las autoungidas “revolucionarias”, que gozan de la impunidad infinita de asesinar, perseguir y expropiar en nombre de la revolución. Una revolución fallida que, en el caso de Cuba, sometió a la población al chantaje de la aureola castrista y guevarista, desde la década de los 60 del siglo pasado hasta el presente. 

Una pregunta a los firmantes: ¿en qué se diferencian las torturas de las avispas negras castristas, de los tonton macoutes de Duvalier, de los batallones de la dignidad de Noriega, de los colectivos chavistas, o los esbirros de Videla y de la DINA de Pinochet? ¡En nada! Su signo es similar, es solo la muerte y el terror para mantener a una cúpula criminal en el poder, que ha reducido a la miseria a una población harapienta que le dijo basta a la farsa castrista.

En cuanto al embargo cubano, este cumplirá 60 años el próximo año. Durante este tiempo la satrapía castrista disfrutó, desde 1962 a 1991, del subsidio soviético de 6500 millones dólares anuales; este terminó solo cuando la caída del Muro de Berlín, en 1989, le puso fin a la estafa histórica de la URSS. Tras el oscuro período especial cubano, ya en el año 2000 retomaron el subsidio chavista de 8000 millones de dólares anuales, en detrimento de Venezuela.

Para el pueblo cubano el desastre de su economía cubana es derivado de un régimen corrupto, que dilapidó por décadas todos estos recursos en función de mantener una nomenklatura parásita, una política exterior artificial de defensores del tercer mundo y expandir el terrorismo, como el caso de las FARC y el ELN en Colombia.

Por tanto, lo más parecido a una política de la Guerra Fría es precisamente el contenido de esta carta de marras, a la que solo le falta agregar aquellos lemas trillados de “los vientos del este soplan sobre el oeste”, o que “el imperialismo norteamericano es un tigre de papel” y todas esas sandeces difundidas en América Latina y Europa, que llevaron a calificar al castrismo cubano como un estado obrero-campesino.

Sus promotores se han ubicado a contrapelo de la historia, esa que están ahora reconstruyendo los millares de cubanos que osaron desafiar a una dictadura atroz, desenmascarándola ante el mundo entero. Siendo un pueblo noble que marchaba por millones al malecón a escuchar las arengas de Fidel, hoy descubrió la farsa y está dispuesto a enterrarla.

Ojalá las luminarias señaladas tengan el coraje de publicar una segunda carta donde pidan el cese a la persecución a los disidentes, la libertad inmediata de los cientos de detenidos, el cese de los juicios sumarios, libertad de expresión sin cortapisas, internet libre, enjuiciamiento a los violadores de DD. HH., en fin, elecciones libres que permita a los cubanos labrar en paz su propio destino.

Son las peticiones que también se extienden a Venezuela, país agobiado por una dictadura que, igualmente a lo vivido por el pueblo cubano, somete a los venezolanos a similares procedimientos de terror y de precariedad promovidos desde el Estado. Nuestra realidad no ha sido abordada en una carta. La hemos vivido junto con los millones de ciudadanos que recorren el planeta.

* Prof. asociado UCAB / Secretario ejecutivo CTV.

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