Orlando Viera Blanco, autor en Runrun

Orlando Viera Blanco

Los cuatro jinetes del Apocalipsis, por Orlando Viera-Blanco
El tema no era ideológico, insisto, era simplemente cultural: vivir por un valor superior de libertad, originario, genuino, perenne. ¿Lo tenemos?

@ovierablanco 

La Primera Guerra Mundial (1904-1908) fue un conflicto que se presumía de corta duración, pero se prolongó durante más de cuatro años. Sobrevivir para diferentes Estados consistió en la criminalización del adversario para legitimar la propia posición en el conflicto. La propaganda de guerra alcanzó niveles desconocidos y los medios de comunicación, acompañados de los intelectuales, resultaron decisivos.

En este contexto aparece la obra de Vicente Blasco Ibáñez, Los cuatro jinetes del Apocalipsis.  Una “novela de la guerra” que alcanzó un gran éxito y convirtió al autor en el más internacional de los escritores españoles de inicios del siglo XX. Una proclama de legitimación republicana sobre “la guerra justa” para los franceses… Disputa de orden “ïdeológica” que levantó pasiones desde la historia de una familia francesa, los Desnoyers, y la alemana, los Von Hartrott. Dos grandes ejes desde donde se concibe una Gran Guerra, y en las que ambas quedarán políticamente enfrentadas, pero aferradas a sus principios más que familiares, originarios.  

El autor: Vicente Blasco Ibáñez

El más internacional de los escritores españoles que llegó a conquistar Hollywood. Nace en Valencia el 29/01/1867, hijo de una pareja de emigrantes turolenses que se habían afincado a la ciudad levantina. Murió rico y famoso en Menton, en Villa Fontana Rosa, su residencia en la Provenza francesa [1928], un día antes de cumplir sesenta y un años.

Los cuatro jinetes del Apocalipsis forma junto con Mare Nostrum (1918) y Los enemigos de la mujer (1919), la trilogía de novelas de Blasco Ibáñez sobre la Primera Guerra Mundial. Destacan como personajes protagonistas de la novela Julio y Margarita. También dos figuras claves: Tchernoff, un místico carpintero y revolucionario anarquista que ilustra a Julio Desnoyers sobre la imagen bíblica de los cuatro jinetes del Apocalipsis: la Guerra, el Hambre, la Peste y la Muerte. Representa a Rusia. Y Argensola, quien es el  criado de Julio Desnoyers, un personaje inteligente y rápido pero a la vez apático, que es la imagen de España… simbolizando así a los bandos en lucha y el choque de civilizaciones de la Gran Guerra.

La genialidad del autor consistió en internacionalizar el conflicto. Acercar a América y Europa en favor de Francia, agitar la apatía republicana de los hispanos aliadófilos [francófonos] en contra de la denunciada [por Blasco] derecha social y política: los carlistas, conservadores, personajes de la corte, clero, terratenientes, altos funcionarios, parte de la clase empresarial y la mayor parte de la oficialidad del Ejército y de la Armada.

Como reseña el libro Más allá de la guerra de Inés Quintero, Angel Almarza y José Bifano entre otros, “en medio de cruentas guerras, la vida continuaba”. El amor, la universidad, la fe, la esperanza. Un ideal consciente. ¿Por qué los esclavos participaron en la guerra de independencia junto con sus amos? Porque el ideal de libertad y de justicia era la esperanza que se anteponía al miedo a morir…

Fue un planteamiento universal “vivir o morir por un ideal” lo que hizo famoso a novelistas como Víctor Hugo y Los miserables; Tolstoi y La guerra y la paz; Shakespeare y Romeo y Julieta o a Blasco Ibáñez y Los cuatro jinetes del Apocalipsis. Morir por amor; morir por la libertad, por el honor, por la cultura de la tierra patria, que al decir de Roosevelt es tener coraje “que no significa no tener miedo sino temer no cumplir con nuestro deber ciudadano”. ¿A qué le tememos los venezolanos? ¿A morir por la libertad o solo a morir?  

Esclavos de nuestra cultura

En este contexto de Kulturkampf o “lucha cultural”, los intelectuales de España divididos entre germanófilos o meramente francófonos, entretejieron su propia guerra. Los germanófilos para los que el imperio alemán representaba el orden y la autoridad, y los aliadófilos quienes Francia y el Reino Unido representaban la causa del Derecho, la libertad, la razón y el progreso. Esta tendencia agrupaba desde los liberales monárquicos y los republicanos hasta los socialistas y los sindicalistas de extrema izquierda, así como a la clase trabajadora, a la clase media ilustrada, industrial y financiera y a una pequeña parte del Ejército. El tema no era ideológico, insisto, era simplemente cultural: vivir por un valor superior de libertad, originario, genuino, perenne. ¿Lo tenemos?

Los cuatro jinetes del Apocalipsis, de Blasco Ibáñez, se convirtió en un mensaje para la humanidad. Vendió más que la Biblia en su momento y en 1921 fue objeto de una gran superproducción cinematográfica protagonizada por Rodolfo Valentino, el ídolo del momento en el papel de Julio Desnoyers. En definitiva, Blasco Ibáñez elaboró un discurso legitimador de pasiones apocalípticas. Tanto vivir y morir para justificar la guerra contra la opresión, como vivir o morir para desterrar la peste, el hambre, la violencia y la muerte por dignidad…

Todas las plagas han llegado a Venezuela. Décadas de devastación, amoralidad y corrupción. ¿Estamos legitimados a una confrontación mayor?, ¿estamos dispuestos como los Desnoyers? ¿O nuestra cultura es tan apática como la de Argensola…?

Alfonso X El Sabio predijo: “Este reino tan notable, tan rico, tan poderoso, tan honrado, fue derramado y estragado por desavenencia de los de tierra, que tornaron sus espadas unos contra otros como si les faltasen enemigos…” 

Entender el sacrificio por la libertad es nuestra tarea, culturalmente !no le temamos! Eso es coraje…

Embajador de Venezuela en Canadá.

Cuando los justos gobiernan…, por Orlando Viera-Blanco*
No hay que ser un letrado para entender que en Venezuela el minotauro del “sálvese quien pueda”, desencadenará el sentido de supervivencia popular y desbordamiento.

@ovierablanco 

La crisis provocada por el coronavirus será recordada como el cisne negro que de manera inadvertida vino a cambiar el mundo en lo político, social y cultural. Es la crisis más importante que ha sufrido una generación y sin duda producirá inmensos cambios en las estructuras de la medicina pública, en los hábitos cotidianos, en las estructuras de poder y las formas de conducirlo. Venezuela lamentablemente entrará en una espiral incontenible de estallidos, producto de un país vulnerado por la anarquía, el autoritarismo y la corrupción… Al virus le acompañará el desabastecimiento, la falta de agua, de servicios básicos y combustible. En ese escenario la solución no es reprimir. Simplemente será marcharse del poder…

Sus días están contados

El mundo enrostra una situación compleja por inédita y mutante. Los países desarrollados -aplicando medidas de aislamiento, distanciamiento social, pruebas del virus, protocolos sanitarios y de conciencia, hasta lograr la vacuna- pronto habrán acabado con el coronavirus en sus territorios.

Es cierto que algunas naciones reaccionaron tarde o con lentitud en la activación de las capacidades para impedir el esparcimiento de la enfermedad. Pero el carácter, la rigurosidad, la disciplina y la fortaleza de estos países los hace resilientes para superar el flagelo.

En el caso venezolano hemos dicho que el único y gran responsable de la grave situación que se avecina fue la instalación de un régimen autoritario, desordenado, populista, charlatán, esto es, diseñado sobre la base de la depauperación inducida y masiva de la población, en la propaganda, la ideologización y el derroche pornográfico de nuestros recursos.

Un modelo de poder cuyo celestinaje, corrupción, mitomanía y desmantelamiento institucional comporta, per se, una patología política grave.

La responsabilidad de prevenir, proteger y restituir consagrada en el capítulo séptimo de la Carta de las Naciones Unidas y tantas veces citada para el caso de la emergencia humanitaria compleja de Venezuela, llegará un punto de inevitable aplicación. No porque así lo decida el Consejo de Seguridad de la ONU, sino porque el quiebre humanitario al que llegará Venezuela en semanas hará que el régimen de facto no tenga otra opción -en un escenario tope de pragmatismo político- que permitir el ingreso de la ayuda humanitaria al país. Un pragmatismo que atiende la máxima salvarse primero ellos…

No hay que ser un letrado para entender que en Venezuela el minotauro del “sálvese quien pueda”, desencadenará el sentido de supervivencia popular y con ello el desbordamiento, que se llevará en sus cuernos a la coalición dominante que nos llevó al peor estado de vulnerabilidad, miseria y pobreza que haya vivido en su historia. Es el precio que pagan las revoluciones de guillotinas. No es la peste. Es el odio.

Hubiese preferido otra muerte

Como dijo el expresidente Carlos Andrés Pérez en aquellos aciagos días que fue sorprendido con un golpe de Estado y después injustamente expulsado de la presidencia por un pacto político antihistórico: hubiese preferido otra muerte. No merecíamos los venezolanos vivir una peste advenediza acompañada de una borrachera de socialismo y hombre nuevo que ¿de qué han servido?  

Jamás hubiese deseado que el país padeciera una situación tan penosa como la que vive y vivirá, como factor decisivo del cese de la usurpación. Tampoco hubiésemos pensado que una pandemia sería la variable que colocaría en jaque la dictadura en Venezuela. Siempre hemos pensado que la lucha ciudadana, la protesta organizada y disciplinada, incluso los quiebres de la coalición dominante y la reserva de nuestras FFAA, son la ecuación de rigor para salir de esta pesadilla. Pero ahora una pesadilla se ocupará de sacar otra tragedia, siendo la responsabilidad de prevenir, proteger y restituir promovido en su momento por Kofi Annan, el factor determinante para rescatar a Venezuela de la opresión, la anomia y la grave crisis epidemiológica que enfrentará el pueblo de José Gregorio Hernández…

El despertar de los justos

De toda tempestad amanece un día despejado y brilloso. Cuando nuestra inteligencia grupal ha sido alimentada por décadas por un prístino y monolítico sentido de oportunidad, libertad, justicia y derecho a la superación, no existe brazo capaz de torcer esa voluntad, que es cultural. Y veremos esa luz aspiracional.

El coronavirus vino a cambiar nuestros hábitos grupales. Ahora tendremos que redimir nuestras ansiedades, compartir más en familia, pensar colectivamente, dar más lo que necesita el desposeído para recibir de él paz y buena salud compartida. Hacernos más inmunes reconociéndonos más vulnerables… El coronavirus sentenció la superioridad. No habrá arengas, balas y cañones que paren la conciencia ciudadana. La tiranía está acorralada en su propia contumacia.

Dice el proverbio: “Quien se niega tercamente a aceptar la crítica será destruido de repente sin poder recuperarse” […] Tienen 4 lustros rechazando todo lo que no se les asemeja… destruyendo inmisericordemente, por lo que agrega el pasaje bíblico: “Cuando los justos gobiernan, el pueblo se alegra”. Pues nada. Se alegrará [el pueblo] porque los justos vienen. ¡Y de qué manera celebraremos la recuperación!

* Embajador de Venezuela en Canadá

Adiós papá... El Roble, por Orlando Viera-Blanco*
“Descansa en paz guerrero que igual te seguiré esperando para que el día que toque me recojas después de la jornada, sonriendo firme y alegremente. Adiós papá”.

@ovierablanco

Sabía que llegaría el momento. La vida es así. Un ciclo de alegrías y sufrimientos. Nacer, crecer, vivir y morir. El cabalgar de papá (Dr. Orlando Viera Acosta) por esta vida ha sido épico. Siempre quise ser como papá, y aunque nunca llegaré a serlo, sí conservaré el orgullo de tener la cepa de su linaje, su carácter  y fortaleza…

Mi héroe favorito

Cuántos recuerdos embargan mi dolor y mi orgullo. Porque su ausencia ahora es imagen continua de sus enseñanzas y ejemplos. De papá recibí protección, seguridad, educación. De niño esperaba a papá con emoción para que me buscara al colegio. Casi siempre venían las mamás a recoger a sus críos. Pero al principio lo hizo él. Aparecía de repente en el salón con una hermosa sonrisa pretendiendo ser un héroe que venía a rescatar a su escudero para emprender una hazaña. !Y lo era! Del colegio pasábamos a una librería, se llevaba un libro para él, alguna revista para mamá y un matchbox para mí… Después a fajarse con el portugués a comprar pan y leche y seguir al ambulatorio Del Valle a ver pacientes. Mientras los atendía, yo esperaba en el pasillo entre enfermeras, estudiantes y otros niños. Después seguíamos camino a ver más pacientes a domicilio. Mis miedos a la nocturnidad y las barriadas lo compensaba su pisada firme y desafiante; frente erguida y arriba, mano sujeta a la mía con fuerza y determinación. Íbamos de Eucaliptos a los Jardines o al barrio San Andrés, sin horario. Y regresábamos entre gallos y medianoche, con morrocoyes, dulces o empanadas que le obsequiaban como forma “de pago”…

De esas andanzas interminables aprendí la humildad y bondad de nuestra gente. Un gran sentido de gratitud pero advertido de la grandeza de su vocación humanitaria. Papá abrazaba con distancia y con fuerza a la vez que representa afecto y respeto en un mismo plano. Crecí además con esa autoridad y afán madrugador indeclinable… Estudiar y trabajar duro siempre fue una misión ejemplar de vida. Amar y cuidar a la familia es su obligación sagrada y defenderla podía demandar tu vida. Valores que nos asisten a los venezolanos y que aprendimos mis hermanas y yo con ejemplos inagotables. Papá era quien preparaba el café aún sin amanecer. Preparaba cátedra (sus diapositivas) sábados y domingos.  Lavaba y pulía su carro espartanamente para reposar escuchando a Leo Marín, Los Panchos, Pedro Vargas Cabrera, Gardel o Sadel (su favorito).

Papá era un bolerista empedernido gracias a los discos que siempre le obsequió uno de sus mejores amigos, Antonio Segura. Vestía de paltó y corbata tanto para ir al clínico Universitario a dar cátedra como para ir al cine, pero de pronto se ataviaba de camiseta y bermudas para pintar la casa o reparar cualquier goteo o cable suelto. Eso sí, al toque del ring del teléfono si era un paciente, el roble volvía a la calle. Cuánto ejemplo y cabalidad no sale de tanto andar.

Mi gran maestro…

No soy el hombre que he sido si no hubiese sido el niño que fui (Albert Camus). Con mamá y papá he tenido todas las respuestas a todas las preguntas. Y así la vida ha corrido -diría el Dr. Viera- fluidamente.

Mis mejores consejos me los han dado ellos. Desde cómo jugar pelota, tratar a una novia o figurar en lo académico o profesional. No hubiese tenido la familia que he sembrado, la trayectoria profesional ni los logros personales si no hubiese mediado el sano consejo del Dr. Orlando Viera-Acosta. “Apunta con el hombro, asegúrala con la dos manos, no le quites la cara, lanza por el medio”, me gritaba desde las gradas. Lava el carro, lustra tu zapatos, levántate y haz la cama (que tu mamá no puede sola)”, acompañaba el toque de diana de cada mañana. “Paga tus deudas, da la cara, no des la espalda, sé puntual”, era la terna de un buen ciudadano. Y ante el bullying, la ofensa o la violencia decía: “hijo la camorra no es buena consejera, pero si le tocan donde no es o le hablan en tono inapropiado, pues nada, !no se agache!”

Papá no se ha ido. Cada día me parezco más a papá. Lo tengo presente en cada paso que doy. Cada gesto es una imagen de su desplazamiento. Cada segundo es un viaje al pasado donde recuerdo sus felices andanzas con sus mejores amigos Vallerugo, Filipo, Silverio, Berroeta o el Dr. Gómez…

Así te seguiremos recordando tus brazos, esos que me rescataron de mi primera caída de un árbol; tus piernas sobre las cuales manejé tu primer carro y tus manos que tantas vidas salvaron. Hermosísimas manos como las llenas de barro del alfarero que tanta humildad, destreza y gracia reflejaban tu alma buena y decente…

Fuiste como los personajes de tus libros favoritos, Los miserables de Víctor Hugo, El Quijote de Cervantes y La guerra y la paz de Tólstoi. Del primero, tu integridad como la de Jean Valjean y la rigidez como la de Javert. Del segundo, tu nobleza quijotesca y tu lealtad como la de Sancho y, del tercero, tu amor y pasión por mamá, como el de Platón Karataev por la bella Natasha Rostova…

Vuela alto padre, como me ponías a volar siendo niño jugando a Superman. Seguirás siendo nuestro norte, nuestro ejemplo, el roble que nunca cae. Descansa en paz guerrero, que igual te seguiré esperando para que el día que toque me recojas después de la jornada, sonriendo firme y alegremente. Adiós papá. Ha partido un grande en luna menguante, pero tu luz siempre seguirá brillando en nuestra memoria y en nuestros corazones…

* Embajador de Venezuela en Canadá.

Juguemos a ser libres…, por Orlando Viera-Blanco
“Seamos el niño que fuimos… Ese día nadie nos dejará en el terreno con los grilletes en los pies, avergonzados y con el más pesado de los recuerdos”

@ovierablanco

Existen similitudes previsibles entre el béisbol, la filosofía y la política. Quizás una de las fundamentales es jugar en equipo, hacer las jugadas de rutina y obedecer las señas del mánager. Sin estas reglas no hay hit o estacazo de cuatro esquinas que valga, porque al final lo que produce la victoria no es hacer las cosas como uno piensa, sino como son por bien cumplidas. Es ese el carácter que intimida al contrario desde el mismo momento que nos ve el uniforme en el campo. “A estos tipos va ser difícil vencerlos”, exclama asustadizo cuando palpa armonía en su rival. Tanto en béisbol como en la política la derrota o el triunfo muchas veces está antes de cotejo…

Adivinar la seña del contrario…

Hace unas semanas fue invitado por el presidente de Venamerica, Luis Corona, para dar honrosa clausura a la Asamblea Ordinaria de la NGO. Qué podríamos decir a esta alturas del partido que no se haya dicho para convencernos que en la unidad está la fuerza y que el juego no se acaba hasta que se acaba [Dixit Yogi Berra/It ain’t over till it’s over]. En materia de liderazgo y del track del ser, lo predecible, lo evitable, es esencial. Y uno de los valores esenciales del poder, es querer, que es creer, que es la representación de la voluntad. Creer que las cosas se anticipan ha sido el método del racionalismo clásico que dio pie a la cultura política más importante del mundo democrático y a la codificación más prolija de la humanidad, esto es, el existencialismo normativo devenido del eurocentrismo románico-greco-germano.

En el béisbol también es clave anticiparse a la jugada, hacerlo con el librito. Si el equipo gana por diferencia de una carrera y el contrario logra una base sin outs, normalmente el bateador de turno tratará de tocar la bola para avanzar al corredor. En ese momento debemos jugar cuadro adentro para esperar el toque y el pitcher deberá lanzar a la barbilla del bateador, para evitar el avance… En política ocurre lo mismo. Si tenemos al contrario tratando de sobrevivir y anotar, lo menos es creer que el partido lo tenemos ganado, por lo que hay que asegurarlo y lanzar al cuello. Ello implica movimiento y tenacidad…

Cualquier jugada cuenta y más cuando tenemos al árbitro comprado, el mánager del otro equipo chimbo por tramposo y poco sobrio; refuerzos que nadie autorizó y bates sembrados con corchos…

Yogi Berra tambien decía: “You’ve got to be very careful if you don’t know where you are going, because you might not get there”. En política es lo mismo. Debemos tener mucho cuidado si no sabemos adónde vamos porque podemos no llegar allí. Me da la impresión de que muchos por estos días andan más perdidos que el fulano mánager “embotellado”. Y en la pelota, como en el dominó, los mirones son de palo. Cuidado, porque nos hacen llegar adonde no queremos ir…

Squeeze play

Compartí con mis oyentes de Veamérica una experiencia de vida.  Siendo un niño de 12 años, Julio Castro padre, nuestro mánager de los Tigres de Prados del Este, me grita [jugando yo  tercera base]: “Baja a la goma boca abierta que te van a dejar la bola en los pies”… El juego estaba empatado y el rival [Panteras] tenía hombre en tercera base con dos outs, último inning. No le hice caso a Julio [padre de nuestro querido médico/infectólogo Julio Castro, quien  no solo es un gran galeno sino un peloterazo, un catcher fenomenal]. Ciertamente el bateador tocó la bola, la pelota quedó en mis pies [y en mis peores recuerdos] y nos dejaron en el terreno. Por años pensé que no era lógico “tocar la bola, con dos outs”, pero ese no era el tema: el asunto era hacer caso, esperar la dominicana, anticipar la cubanada. Comprendí que obedecer es vital, no echarle la culpa al otro y asumir el error, para corregirlo y redimirlo. Esperar lo inesperado para evitar lo indeseado. Perder un partido con “squeeze play” fue a lo menos vergonzoso por lo que siempre hay que estar atento, cuadro adentro, moviéndose  y bien agachado… Ver a las gradas es-además-correr el riesgo de un pelotazo.

“No sería el hombre que soy si no fuese El Niño que fui” escribió Albert Camus. En la vida he podido evitar algunos tropiezos simplemente siguiendo pautas clásicas: previendo y evitando lo inevitable por predecible; por creer y hacer lo correcto aun cuando luzca inaplicable. Corrigiendo inocente pero sana y noblemente.

Muchos piensan en estos momentos que tenemos el juego perdido. Otra de Yogi Berra: “Love is the most important thing in the world, but baseball is pretty good, too…” y esta de Albert Camus: “No ser amado es una simple desventura. La verdadera desgracia es no saber amar…”. Si cruzamos la “filosofía del pelotero de San Luis y el filósofo argelino, el resultado será el mismo.  Aplicable a lo político, a lo social, a lo grupal y a lo íntimo: amar es lo más importante del mundo, pero la política también es muy buena […] Nuestra desgracia ha sido no saber amarnos a nosotros mismos, no creer en nosotros, no confiar en el equipo, obedecer al mandamás, por lo que creemos !que el juego se acabó cuando aún no ha terminado!

“Seamos el niño que fuimos”… Ese día nadie nos dejará en el terreno con los grilletes en los pies, avergonzados y con el más pesado de los recuerdos.  !Juguemos a ser libres! No hacerlo es no saber amarnos, por lo que es una trágica desventura…

Orlando Viera-Blanco. Embajador de Venezuela en Canadá.

No soy hombre de mitineo, por Orlando Viera-Blanco
Estas sentencias de don Rómulo hablan, con lucidez anticipada a su tiempo, de la inclusividad y desjerarquización administrativa como condición monolítica de la política. 

@ovierablanco / Embajador de Venezuela en Canadá

 

Los eventos más cercanos para salir de Chávez o de Maduro han sido gracias a la firme decisión del colectivo venezolano de salir a la calle y a las urnas a desbordar la fuerza represiva del régimen. Desde “con mis hijos no te metas” 1999; al 11A de 2002, paro cívico 2003, pasando por la reforma constitucional 2007; presidenciales 2013, protestas 2014 y 2017; elecciones parlamentarias 2015 hasta las movilizaciones 2019, esta cadena de primaveras ciudadanas han puesto de cabeza a los gobiernos autoritarios de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Y hemos perdido todo cuando lo hemos dejado todo: ergo parlamentarias 2005. Pero ¿qué es lo que ha faltado para lograr el clivaje final del poder? Pactar la unidad superior: el rescate de la república.

Al enemigo ni agua

El pasado sábado 22/2/2020 se cumplieron 112 años del natalicio del padre de la democracia venezolana, don Rómulo Betancourt. La oportunidad fue propicia para que rodaran misivas que se intercambiaron Luis Beltrán Prieto Figueroa y el propio Rómulo Betancourt a la víspera de la contienda presidencial de 1967, entre la precandidatura de Gonzalo Barrios y Prieto Figueroa.

Luis Beltrán, cofundador de AD, y don Rómulo Betancourt, manteniendo un nivel respetuoso y crítico, hacen referencia a aspectos estratégicos, pragmáticos y éticos que resumen una verdadera cátedra política para evitar desviaciones muy similares a las que hoy repetimos…

En su carta a Prieto, don Rómulo reprocha la actitud de Uslar y URD, cuando dice “poco puede dar URD como prenda de confianza en su lealtad política, y sus ejecutorias. Desde el punto de vista de la moralidad administrativa no serán las que recogerá la historia contemporánea de Venezuela como ejemplos edificantes…”, o su preclaridad sobre las denunciadas “distorsiones faccionalistas de Paz Galarraga, esto es, la inconveniencia de enemistarse con la Iglesia, de demonizar a los ‘yanquis’ con discursillos ‘arsistas’ (neocomunistas), o arengas divisorias de pegada muy corta.”

Estas sentencias de don Rómulo hablan, con lucidez anticipada a su tiempo, de la inclusividad y desjerarquización administrativa como condición monolítica de la política, donde lo partidario debe subordinarse al interés superior del pueblo, la democracia y la nación.

En otro sentido condena sin ambages el colectivismo arsista (ARS) que propugna ideales retrógrados de un socialismo que quedaba de hijos huérfanos en los 60, y actitudes faccionalistas por guerrillas que conducían a una inapropiada fragmentación del piso político necesario para garantizar el proceso evolutivo de la recién nacida democracia.

Agrega Betancourt en su carta a Prieto, con inocultable desprecio por Castro, “ver a Luis Salas arengando a obreros portuarios para que no sigan saboteando los buques de países comerciadores con Cuba porque Castro no es nuestro enemigo sino lo es el imperialismo Yankee… fue una demostración pública más de su filiación Douglasbravista”. Al pan pan y al vino vino. Al enemigo ni agua. Así era Betancourt. Diáfano y sin estacas.

De Jamaica y Angostura a Betancourt

Mi padre me comentó un día “Cuando leas la Carta de Jamaica de Bolívar (6/9/1815 en Kingston, en respuesta a una misiva de Henry Cullen / Contestación de un Americano Meridional a un caballero de esta Isla) y su discurso en la instalación del Congreso de Angostura de la Gran Colombia (1819), aprenderás de la coherencia política de El Libertador en su lógica legalista, costumbrista y moralista”.

En su Carta a Jamaica apela a la ruptura del contrato social de la Corona española con las colonias, reivindicando la necesidad de un cuerpo legal propio de los territorios en regencia, mientras que en Angostura nos dice: “Dignaos conceder a Venezuela un gobierno eminentemente popular, eminentemente justo, eminentemente moral, que encadene la opresión, la anarquía y la culpa. Un gobierno que haga reinar la inocencia, la humanidad y la paz. Un gobierno que haga triunfar, bajo el imperio de leyes inexorables, la igualdad y la libertad”.

Siglo y medio después, Betancourt cabalga el mismo camino. “No soy hombre de mitineos” resume su talante. Sin cumplir 30 años de edad escribió “Creo urgente la creación de un partido de orientación democrática y de raigambre popular. Hay quienes piensan que un partido es sinónimo de ‘guachafita’ o de cuartelazo. Concepto errado y simplista de un partido político. Un partido político ajustado a la Constitución y a las leyes del país servirá para encauzar las dinámicas populares dentro de normas de acción civilizada”.

El reto unitario de la Venezuela de hoy y de ayer está anunciado en el pensamiento clásico y contemporáneo de Bolívar y Betancourt. No es la ética administrativa, partidista y fragmentaria. Es la ley en sintonía con el pueblo, su raigambre y costumbres. La igualdad y la libertad, es de abajo hacia arriba. No al revés. El voto es expresión de ello.

Rescatar la república no descarta nada de nada. Ni calle, ni presidenciales, ni parlamentarias, ni alianzas internacionales. Cuando se encadene la opresión, revisamos el mitineo. Antes hay que jugar juntos en TODOS los terrenos porque el adversario nos derrota en nuestras fracturas. Lo contrario sería antihistórico y torpe porque supone la pérdida de la república, la paz, la libertad y la democracia. 

@ovierablanco

“Un gran error es creer que la responsabilidad es solo de Guaidó. Todo pasará si queremos que pase…por hacerlo previsible”

Eva Cerrolaza, catedrática de liderazgo de Westfield University (a quien le tengo gran aprecio por su agudeza y voluntad motivadora), nos colige oportunamente sobre nuestro error de “justificar lo inevitable”, nuestra indisposición a lo previsible pudiendo anticipar y evitar cosas. Es hacer lo que tenemos que hacer. Vuelvo con la sentencia del filósofo y existencialista Italiano Giambattista Vico: verum ipsum factum, basado en la teoría de Descartes, según la cual lo que sabemos es lo que hacemos y lo que hacemos es los que podemos armar y desarmar…

¡Oído al tambor!

Nos dice Cerrolaza: “En la vida ocurren cosas impredecibles. No es posible cambiarlo. Escapa a nuestra capacidad. No podemos decidir sobre estos sucesos, no podemos predecirlos para prepararnos (…) Taleb nos hablaba de los cisnes negros, sobre cómo los humanos observamos la realidad, la distorsionamos y vemos o no vemos lo que se nos viene (el cambio). Él llama cisne negro a ese elemento de nuestra realidad que provocará un gran impacto pero que no vemos venir porque estamos ciegos”  En fin, no queremos, no aceptamos o no nos conviene verle venir.

La lógica del cisne negro hace que lo que no sabemos sea más importante que lo que sabemos. El cisne negro vendría a ser el resultado de ciertas limitaciones (o distorsiones) de carácter epistémico, colectivas e individuales, en lo que concierne a la confianza en el conocimiento. No es pues un fenómeno objetivo. En otras palabras es no creer y no ver lo que no nos viene en ganas…

Si mañana amaneciéramos con Maduro montado en un avión e ido a Cuba, a todos nos impactará. Y diremos a coro: ¿increíble? Fue una rareza, una “mano peluda, un cisne negro”. Nos resulta imposible, por impredecible, creerlo porque no participamos de ello. La permanencia del régimen en el poder para muchos es inevitable. Cantamos una derrota antes de terminar el partido a cuenta de creer que nos llevan ventaja… Nos hacemos depender de un milagro, de Dios o de un héroe. Desconfiamos que la salida es previsible, que sí lo podemos hacer porque más creemos que no lo sabemos hacer para no hacerlo. Parece un trabalenguas pero es tal cual así…

El cisne negro busca justificar nuestra incapacidad e indisposición a hacer más, creer más, armar o desarmar lo que puedo hacer y prever, en fin, evitar fallas y fracasos. Destacamos más nuestras carencias, miedos y privaciones que nuestras capacidades. Y surge el autosaboteo para justificar el yo no fui. Es Maduro que es más bravo que yo o Guaidó que no pidió la intervención…

Maquiavelo decía que no basta la astucia del príncipe, sino también la fortuna. Pero la fortuna no existe. Existimos nosotros [Descartes], por lo cual la suerte [del príncipe] depende de lo que cada uno hagamos, haciendo lo impredecible, realizable.  Como nos dice Eva Cerrolaza, “impredecible no significa necesariamente inevitable. Lo inevitable lo podemos predecir”, y agregaría, estando en el lugar correcto, en el momento apropiado, con la persona apropiada. El recurso soy yo y la fortuna eres tú. Unámonos. “En el momento que confluyen nuestros recursos hacemos lo que podemos, lo que realmente queremos, no cometemos errores, tenemos la experiencia, y tenemos la conciencia de los recursos y de nuestro foco de acción. Es entonces cuando las cosas salen como esperábamos y los resultados como consecuencia se dan”. Gracias Eva…

Se busca. Encuéntralo tú

La política en Venezuela hoy nos permite concluir que frente a un régimen de naturaleza autoritaria y criminosa el principal “hacer, armar”,  es la protesta ciudadana, popular, masiva y descentralizada. La vulnerabilidad del dictador está en él, no en nosotros. Sepámoslo ver. Es identificar clivajes de poder. Pueblo vs. tiranía. Derecho al voto libre y justo vs. fraude. Movilización sin retorno vs. violencia. Paz vs. milicias.

La narrativa del presidente Juan Guaidó también ha cambiado para evitar lo que nos parece inevitable: Maduro forever. El presidente ha dicho no más diálogos y la única negociación es cuándo y por dónde te vas. Esto supone retomar la calle y la conformación de un movimiento de movimientos -insisto- inteligente y menos vulnerable. No estamos descubriendo el hilo negro y el agua tibia. Son procesos de lucha no violenta que se generaron en Rumania, la antigua Yugoslavia, Polonia, Sudáfrica, India o la primavera Árabe [Egipto, Sudán].

Las elecciones libres no son una quimera, es historia. No son un “cisne negro”, una rareza, una ilusión impredecible. Son un bien, un valor, un derecho por el que debemos luchar, creer, reactivarnos. Sabemos que es condición sine qua non un nuevo CNE, la depuración del REP y la observación internacional. Evitable era la llegada de Chávez. Previsible es el fraude electoral. Evitable es Maduro y sus camarillas. Y la libertad es nuestra misión inevitable. Hagamos evitable lo previsible por hacerlo propio.

Juan Guaidó ha propiciado la transición política. El régimen ha quedado acorralado. El mundo democrático está con nosotros. Lograr el cambio es evitar errores. Un gran error es creer  la responsabilidad es solo de Guaidó. Todo pasará si queremos que pase… por hacerlo previsible. Es evitar que nos hagan (Müll) desecho. ¡Eso es voluntad…! Es encontrar un cisne blanco llamado libertad. ¡Manos a la obra…!

“Cuando borramos nuestra esencia histórica y costumbrista representada en una lucha sustancialmente liberal y culturalmente democrática, damos pulmón a aquellos que buscan la enemistad de las cosas”

Es común escuchar en nuestras reuniones diplomáticas sobre divisiones en torno al Presidente Juan Guaidó. Ante esta percepción hemos sido insistentes en responder que a partir del 23 de enero de 2019, Venezuela dejó de ser un país polarizado. Por primera vez en 20 años las bases populares migraron del chavismo a la disidencia, de manera voluntaria y espontánea, no condicionado al castigo. Juan Guaidó hoy acumula más de la mitad de la aprobación y popularidad del pueblo venezolano, siendo que Maduro exhibe un 90% de rechazo.

Dicho lo anterior es hora de desmitificar la supuesta división de la oposición como factor determinante de poder. Una plataformas sólida (política y ciudadana) lo respalda y su liderazgo es masivo y popular. Ese es su principal capital político. Haber que no había ganado ningún líder de oposición desde la llegada de Hugo Chávez. Pero por qué aún trasciende una percepción fragmentaria? Veamos

LOS ARRIMADOS.

César Miguel Rondón lanzó un contundente editorial. Aborda un fenómeno en opinión pública conocido como comunicación confusional, la espectacularización noticiosa y opinática, la representación exacerbada a través de cualquier “tecnología” o simplemente la antipolítica. Es el desmontaje de nuestra memoria histórica-diría Hanna Arendt-a través del reduccionismo conceptual. Es empotrar [atrapar] nuestras tradiciones democráticas y el espíritu de lucha en cápsulas, en una topología de lo superficial y banal. Y desechar lo bueno por cuestionamientos prefabricados entre medias sentencias, videos, fotografías y memes, es malo. Todo un tinglado muy peligroso que destruye el fondo de las cosas y el peso real del mérito, sacrificio y dificultad que supone derrotar una coalición criminosa.

Actores no solo políticos sino también mediáticos y hasta académicos, se han dado la tarea de armar una batería sistemática de confusión, manipulación y descrédito de la presidencia interina, sus estrategias, alcances y objetivos. Éste fenómeno tal como lo señala el periodista Rondón, se hizo patente en la última fase de la gira internacional del presidente Guaidó, primero en la tergiversación de lo expresado con relación a Cuba en Ottawa, y luego la especulación sobre el aparente desinterés del presidente Donald Trump en recibirlo. No toca en este momento revivir esa cadena confusional, pero si es pertinente dejar claro cómo los hechos desmintieron cada una de estas hirientes conjeturas.

 

Todo quedó al desnudo cuando el presidente Guaidó apareció en la galería del discurso del Estado de la Unión donde el propio presidente Trump le rindió un tributo que fue aplaudido de pie por Demócratas y Republicanos. Para mayor contundencia, la agenda de Washington DC, continuó con Mike Pompeo, Secretario de Estado, autoridades del BID; con el S/G de la OEA, Luis Almagro; el Comisionado Especial para Venezuela Elliot Abrams, más senadores y congresistas Norteamericanos. Un back to back aplastante de toda topología confusional.

Verum est factum

Ya lo alertaba Giambattista Vico (1668-1744) en su metafísica de las costumbres. No puede conocerse sino aquello que uno mismo hace (Verum est factum), a propósito de la morada de la memoria. Somos lo que somos porque lo hacemos, o dejamos de serlo por lo que no hacemos. Lo sustancial es lo que existe por ser propio del ser pensante diría Aristóteles, o por la esencia de ser, replicaria 23 siglos más tarde Husserl. Nada es casual. Lo esencial no se hace desde lo virtual. La realidad se construye o se deshace con sangre, sudor y lágrimas. Y hoy lo digital destruye lo sustancial…

Cuando borramos nuestra esencia histórica y costumbrista representada en una lucha sustancialmente liberal y culturalmente democratizante, damos pulmón a aquellos que buscan la enemistad de las cosas; nos alejamos de aquello que queremos construir que no es más que paz, prosperidad y felicidad. El valor superior de los que queremos hacer y creer se ven truncado en egos y discordias que permutan gentilicio y gratitud por diatriba. Y como sentencia el propio César Miguel: “nos arrimamos” al opresor, lo cual es inmensamente anticultural y negación de la existencia misma…

Después de gira.

Guaidó ha dejado una ola de expansiva, positiva y favorable a la agenda de restauración republicana de Venezuela.

En Canadá nos confirman una nueva Cumbre de Cancilleres del Grupo de Lima que se celebrará el 20 de febrero 2020. El compromiso es asumir una nueva narrativa acompañada de nuevas acciones que signifiquen una contundente escalada y articulación con Europa.

 

El Presidente (I) Juan Guaidó regresará a Venezuela como ha dicho, asumiendo todos los riesgos en toda la circunstancia. La lección que debemos aprender de la gira internacional de Guaidó no es solo lo acertada en términos de reforzamiento de nuestras alianzas, sino lo motivadora y moralizante en linea a nuestras aspiraciones colectivas más genuinas.

Como lo hemos comentado: la unidad no es un fin en sí mismo sino un vehículo esencial para desbordar con eficiencia la tiranía. La mesa está servida para lograr el anhelado cambio. “El que a buen árbol se arrima buena sombra le cobija”, por lo que seamos cada uno en abedules andantes de nuestros naranjales, esto es, un fruto llamado democracia…

@ovierablanco

¡Gracias, Canadá! Por Orlando Viera-Blanco

Cerramos con broche de oro. Una tenida cálida y hermosa con nuestra diáspora donde respiramos aires de esperanza, alegría y convicción”

 

La gira del Presidente Juan Guaidó por varios países de Europa, Canadá y EEUU ha consolidado su liderazgo a lo interno y externo del país. No sólo le ha devuelto la esperanza a la gente sino ha puesto orden a la guerra confusional [paralelismos artificiosos] que quería imponer el régimen. No hay dos presidentes de la AN, ni dos presidentes de la república, ¡ni siquiera dos Venezuela!. Lo que tenemos es un valor único: la decencia y la ansiedad de paz y libertad.

Su parada en Canadá

El mundo representado en Davos, el PE; el sector demócrata de España más el Reino Unido, Francia, Canadá y EEUU han ratificado quien es el Presidente de Venezuela: Juan Guaidó Márquez. Ha quedado cementada la alianza internacional, potenciada en lo estratégico, narrativo, grupal y muy importante, en el entendimiento de la verdadera naturaleza del régimen de Caracas.

Me toca hablar más en lo humano que como Embajador. El encuentro con Juan Guaidó Márquez, el padre, el esposo, el fanático de los tiburones de la Guaira, nativo de Macuto e hijo de padres menesterosos, me permitió entrar en una dimensión diferente al político, al líder, al Presidente de la República. “¡Epa Embajador cómo está!”. Una aproximación sonriente (de Juan el amigo) que rompe el hielo instantáneamente…

Apenas salió de la aduana del aeropuerto (Ottawa), se abalanzó a la gente que esperaba, cantando con nuestros compatriotas el Himno Nacional… A Guaidó le gusta dedicarle tiempo a sus paisanos. No escatima compartir una foto, unas palabras de esperanza y un ¡dios los bendiga! Momentos después fue recibido por la Ministra de Desarrollo de Clase Media y Prosperidad, Mona Fortier, comenzando una apretada agenda que incluyó reuniones uno a uno con el Canciller Françoise Philippe Champagne; la Vice Ministro Chrystia Freeland, la Ministro de Desarrollo Internacional Karina Gould, y el Primer Ministro Justin Trudeau.

El cambio viene y con la cooperación de nuestros aliados la recuperación será mucho más rápida que lo que muchos piensan”[…] Aquí se acabaron los diálogos y elecciones sin condiciones. El reto es removilizar, presionar y vencer. Y lo lograremos unidos y decididos. Acompáñenos que voluntad sobra. Riesgo de cárcel y desaparición forzosa lo hay. Pero lo vamos a hacer. Regresaremos a Venezuela porque la ilusión de verla libre, próspera y en paz es superior a cualquier amenaza. Es tiempo de oportunidades…”, sentenció Guaidó al terminar la reunión en el despacho del Primer Ministro Justin Trudeau.  Todos impresionados de su determinación. 

Debo agradecer especialmente El H.E. de Colombia en Canadá, Federico  Hoyos, quien se ocupó generosamente de ofrecer una tenida de bienvenida a Presidente Guaidó con los Embajadores del Grupo de Lima, quienes quedaron satisfechos con el encuentro.

La reunión con el Canciller de Canadá Françoise Philippe Champagne, se extendió por mas de 2 horas incluyendo almuerzo de trabajo. Apoyo a la emergencia grave humanitaria [Canadá ha desembolsado más de 60 millones de dólares en auxilios a refugiados Venezolanos], articulación diplomática, ampliación de grupos de contactos con Europa; activación de otros mecanismos de ayuda humanitaria y anti corrupción, fueron parte de los tópicos conversados. Con la Ministra de Desarrollo internacional, Karina Gould se habló del plan país; del potencial de inversión canadiense en materia de tecnología, infraestructura, minería, gas y petróleo, comunicaciones, finanzas y atención ambiente. Una visión de recuperación país en corto plazo de cara a las reservas humanas y naturales de un país devastado y en situación de rebote latente. 

Otro tema central de conversación fue el ecocidio que se comete en el Arco Minero y la devastación de más de 100.000 Km2  de la Amazonía, pulmón del planeta. No quedaron de lado activar programas de refugio para los venezolanos en Canadá, así como mejoramiento de los tiempos y programas migratorios especiales.

Ovación de pie

El Parlamento Canadiense también rindió honores a Juan Guiadó Márquez con una moción de reconocimiento a su investidura presidencial, acompañada con una ovación de pie en la primera sesión plenaria del calendario parlamentario canadiense. Un momento histórico, emocionante y alentador. Ver a 338 parlamentarios incluidos el PM Justin Trudeau aplaudir de pie a Juan Guaidó, reconocido por el speaker Presidente de la Cámara de los comunes como Presidente, fue un sello de autenticidad institucional trepidante.

La agenda terminó con una amena y prolongada conversación con el PM Justin Trudeau y su equipo. Sin duda un encuentro empático entre mandatarios de nueva generación. El discurso del PM Justin Trudeau fue de apoyo absoluto a la causa restauradora de Venezuela.

La diáspora

Cerramos con broche de oro. Una tenida cálida y hermosa con nuestra diáspora donde respiramos aires de esperanza, alegría y convicción. La intervención del ex Embajador en Venezuela, Ben Rowswell conmovedora. Y la del Ministro Diputado Rob Oliphan, insuperable: “Mr. Presidente, la causa del pueblo Venezolano es la causa del pueblo canadiense. Estamos de su lado…”

Las notas de nuestro gloria al bravo pueblo no podían faltar. ¡Abajo cadenas! Así fue la visita de Guaidó a Canadá. Un brote potente e irreversible de energía de cambio que pronto celebraremos en Venezuela. ¡Gracias Canadá!

 

@ovierablanco