Orlando Viera Blanco, autor en Runrun

Orlando Viera-Blanco

La otra historia..., por Orlando Viera-Blanco

Diógenes Escalante en 1945. Foto: Archivo Fotografía Urbana / Felipe Toro. En BBC Mundo

Lanza Suniaga su apología. Historia accidentada o agitada donde a cada alumbramiento evolutivo le precede otro “gallo” de la historia, con charreteras en las alas

 

@ovierablanco

Francisco Suniaga [1954] escritor, abogado e internacionalista, nativo de La Asunción, cuya cepa margariteña y caribe demuestra en el afán costumbrista de sus libros, al decir de Truman Capote, de ficción de no-ficción… Así lo exhibe en sus obra La otra isla [2005] y El pasajero de Truman [2009], donde nos presenta una Venezuela surrealista, entre magia, tragedia y suspenso; de personajes y hábitos que describen el país portátil [Adriano González León dixit], el que ha sido o el que no ha debido ser…

Leer a Suniaga me invita a una inmensa búsqueda. El uso inteligente de un callejón de nuestra historia como carnada. La insania súbita de Diógenes Escalante en El pasajero de Truman abre un bosque de reflexiones sobre el 28 de octubre de 1945. “Un ‘golpe de papel’ fue lo que ocurrió en 1945 con la reforma de la Constitución [1947], en un momento de la historia en el que el triunfo de los aliados le abría las puertas a la democracia en el mundo, bajo las promesas de la Carta del Atlántico y de las cuatro libertades del presidente Roosevelt”

Pasajeros somos todos…

Existen actores de las más diversas épocas que no llegaron a la silla presidencial. Hombres como Manuel Piar, Ezequiel Zamora, José Manuel “El Mocho” Hernández, Jóvito Villalba, Gonzalo Barrios o Arturo Uslar Pietri. ¿Cuál hubiese sido nuestra historia? ¿Acaso distinta de la Venezuela a caballo de Manuel Caballero? No abogo ni censuro, pero sin duda otros episodios, otros desenlaces ¿sin pelea de gallos?

Sin el discurso de mar de fondo de Caldera, el chiripero o el famoso sobreseimiento, ¿la historia de hoy no sería otra…?

Diógenes Escalante, protagonista de El pasajero de Truman, fue tres veces candidato a la presidencia. En 1931, cuando la dictadura de Gómez registraba decadencia; en 1941 para sustituir a López  Contreras, pero se impuso Medina; y en 1945, visitado por Rómulo Betancourt y Raúl Leoni en Washington [donde era embajador y se hizo amigo de noches de jazz, buena comida y vino de Harry Truman, luego presidente de US], para ofrecerle la candidatura a la presidencia -post Medina-, lo cual aceptó.

Escalante prometió a Betancourt y Leoni una reforma constitucional donde se consagrará el voto universal, directo y secreto.

Propuesto como el hombre consenso entre militares y civiles, el destino le arrebata nuevamente la posibilidad de ser presidente. Una arteriosclerosis o esquizofrenia crónica que se evidencia en aquel delirio “de pillaje de sus camisas en el hotel Ávila” lo obliga a abandonar el cotejo.

El ministro de Medina, Ángel Biaggini, emerge como sustituto de Escalante, candidato a la presidencia del PDN, el partido de Medina y Uslar. Acción Democrática prefiere acoger la tesis transicional de candidato único elegido por los partidos políticos, propuesta por Betancourt, Leoni, Jesús Paz Galarraga, Gonzalo Barrios y Leonardo Ruiz Pineda. Se impone la junta cívico-militar del 45.

Vale la pena acotar que Germán Carrera Damas considera como “el 1.er año de la democracia venezolana” al periodo que va desde el 18 de octubre hasta finales de 1946.  El historiador sostiene que “la fundación de la Primera República liberal democrática representó el primer intento sistemático (revolución de 1945) de perfeccionar en la hoy Venezuela la abolición declarativa de la monarquía”. Pero el elemento militar subyace…

La Junta Revolucionaria de Gobierno quedó constituida por Rómulo Betancourt como presidente; el capitán Mario Vargas, el mayor Carlos Delgado Chalbaud, Luis Beltrán Prieto, Gonzalo Barrios y Edmundo Fernández. El mayor Pérez Jiménez declinó y con posterioridad sería elevado a la posición de jefe del Estado Mayor de las FFAA, donde prefirió dedicarse a la superación de los problemas denunciados por la UPM [Unión Patriótica Militar], que dio origen a la conspiración.

El apellido Escalante quedó en la historia como “la locura” que frenó una transición a una democracia estrictamente civilista. Escalante regresó a US en The Holy Cow [La Vaca Sagrada], un avión habilitado por Truman. Lanza Suniaga su apología. Historia accidentada o agitada donde a cada alumbramiento evolutivo le precede otro “gallo” de la historia con charreteras en las alas…

Una historia de civilidad convulsa

Vale recordar el discurso de Rómulo Betancourt en 17 de octubre de 1945 en el Nuevo Circo de Caracas:

“Nosotros somos un partido político que no está constituido por literatos diletantes ni por mosqueteros románticos. Somos un partido que se ha organizado para que este pueblo que está aquí congregado, para que el pueblo venezolano vaya al poder y nosotros con este pueblo a gobernar […] nos interesa para implantar y realizar un programa de salvación nacional”.

Subrayamos la convocatoria de participación popular que merecía el país en 1945 y se consagra en la constitución de 1947. Por primera vez en la historia republicana, la sociedad se logró organizar y participar de las decisiones y dirigir su rumbo como país. Pero con las herraduras debajo de las banderas democráticas…

Escalante natural de Queniquea, estado Táchira, acostumbrado a lidiar entre botas, civiles, andinos, capitalinos, partidos amarillos, blancos, rojos o verdes… no pudo ser el hombre que quizás bajaría a Venezuela del caballo. Sin duda, de haber sido presidente, la historia hubiese sido otra, ¿si acaso menos convulsa?

Luego de su imposibilidad mental, a Escalante se le pierde la pista en la mayoría de los libros de historia. Se sabe que falleció en Miami el 13 de noviembre de 1964.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Que coman pasteles..., por Orlando Viera-Blanco*

Cuando una sociedad permuta los linderos de la piedad por la futilidad, no es solo el régimen [que lo propicia] quien está en problemas. Lo estamos también los indiferentes, los impasibles

 

@ovierablanco

Cuenta la historia que María Antonieta, consorte del rey Luis XVI de Francia, en medio de su opulencia y extravagancia, preguntó a una doncella de palacio: ¿por qué tantos harapientos en las calles de París? ¡Porque están buscando pan para comer y mueren de hambre su majestad! respondió la damisela. Pues, qu’ils mangent de la brioche, (que coman pasteles) respondió la reina. 

Aunque se dice que María Antonieta jamás lo expresó, así lo reseña Jean Jaques Rousseau en su tratado Las confesiones de 1782. En todo caso una respuesta de los ilustradores a la frivolidad de Versalles en una época de inmensos contrastes entre una vida arrojada entre jardines y nobleza vs. la trata inmisericorde de los siervos. Venezuela, a 231 años de la Revolución francesa, atraviesa su propia versión de versallinos vs. miserables. 

Una mácula llamada apariencia

Venezuela ha entrado en una espiral de aparente normalización. Una mota muy delicada, por banal e ilusoria. Sin dejar de reconocer el derecho a vivir una vida normal y alegre, propia de la naturaleza humana, más por haberla sudado con honestidad y después de mucha inestabilidad. Otros se exhiben buchones y embriagados de lujos, descaradamente faustos, por emanar tal holgura de una expoliación sin precedentes a los tesoros de la nación.

Una clase celestina se emborracha de una dolarización desatada y provocada por un régimen que pulverizó nuestro bolívar como signo monetario. Sin productividad y con una inflación incontenible e inmanejable, la decisión fue jugar a una economía golondrina, insubstancial, lisonjera, que ha disparado una vida encapsulada de mil y una noches, de Humboldt, Ferraris y “VIP Club”. Un microcosmos ciclópeo y cleptócrata que lanza una bofetada a una Venezuela mayoritariamente mísera (95 %), donde al menos 10 millones de venezolanos están por debajo de los umbrales proteicos según informes de la OMS.

Entretanto un Estado ausente de un plan de vacunación serio -que al ritmo que va tardaría 50 años en vacunar a la población- deja correr una política de laissez faire, laissez passer; un sálvese quien pueda en tierra sodomizada, donde unos se contagian de COVID-19 en sus rumbas enchufadas, mientras otros se infectan en los vagones de un metro atiborrado. Dos venezuelas, donde una muere de mengua y otra embriagada de una falsa revolución. Pues qu’ils mangent de la brioche [que coman pasteles]. Una maca de frivolidad y apariencia donde al desposeído ni lo ignoro….

Esa Venezuela de fachada, bodegones y escoltas en coches blindados es la que le hace la corte al rey. Una dinámica muy perversa, fatua, ficticia, que abruma sobre una economía soterrada, corsaria y corrupta. Un circuito de dinero sucio que se mezcla con remesas legítimas y tapaderas, donde el valor del emprendimiento, el trabajo productivo y competitivo es despreciado.

La otra Venezuela muere o se marcha a solas. Cuidado con desprendernos del dolor compartido. Unos pocos privilegiados con dinero fácil generan un hábitat florentino, aterciopelado, de noches estrelladas y de góndolas venecianas, que nada sabe ni les importa la Venezuela triste, adolorida y desolada, que pare niños con hidrocefalia de vientres rotos y secos. Rescato de este grupo de corsarios, a venezolanos honestos que repatrian sus ahorros bien habidos y que tiene derecho a tener una vida normal. Pero lamentablemente, cuidémonos de la banalización del mal, que es lo más cercano a la ignorancia deliberada, es decir, “eso de morir o emigrar, no es mi problema”. 

Una Venezuela que se marcha, que bebe de cloacas y come desechos, no puede ser ignorada.

Una Venezuela humillada que ve a sus hijos reclutados por el Coqui, que sufre a sus niños desertando de sus escuelas, a pies descalzos y barriga vacía mientras ve a otros comer, beber, cantar y bailar felizmente, es una Venezuela que sigue acumulando profundos resentimientos. Cuidado con poner de lado nuestra vocación de contrición y propósito de enmienda, que es exhibir y practicar clemencia. Esa Venezuela de desigualdades y diferencias insalvables como nunca vistas en el pasado, no puede coexistir, pero tampoco levantarse.

La explosión no será social. Será criminal 

La anomia es un fenómeno muy fuerte y peligroso. La carencia de valores éticos piadosos en una sociedad conduce a una crueldad sin distinción. Las memorias de la humanidad dan cuenta de las luchas del hombre por su estómago, pero también por su dignidad. Las masas de pronto estallan más por humilladas que por hambreadas. El asunto es que el hombre en ayuno busca saciarse, mientras que el humillado busca venganza. Piense por un segundo qué siente un venezolano despojado de alimento, pero también de afecto, cuando ve a otro que ni le mira ni le siente. De la anomia a la hoz hay un pie. Montado en ese “reflujo histórico” es que Karl Marx -prusiano acomodado y bien estudiado en la Universidad de Bonn y en la de Humboldt de Berlín-escribió el Manifiesto del Partido Comunista [en coautoría con Engels] y su Capital

Cuando una sociedad permuta los linderos de la piedad por la futilidad, no es solo el régimen [que lo propicia] quien está en problemas. Lo estamos también los indiferentes, los impasibles. Una generación súbita, espontánea, que solo se ve a sí misma… ¡Como María Antonieta en el Salón de los Espejos! El que tiene ojos…

* Embajador de Venezuela en Canadá

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La paz es tarea de todos, por Orlando Viera-Blanco*
Somos embajadores de la esperanza, de la libertad, de los DDHH; pero, fundamentalmente, también somos embajadores del gentilicio y la dignidad de nuestro pueblo

 

@ovierablanco

La actividad diplomática desarrollada por nuestros embajadores designados en Europa es muy importante y trascendental con miras al reforzamiento de nuestras alianzas, defensa de los DD. HH. y búsqueda a soluciones pacíficas a nuestra crisis.

Foros como la Unión Europea, el Parlamento Europeo, Parlamentos Nacionales; CPI (Corte Penal Internacional); cancillerías, Naciones Unidas; Misiones Independientes de DD. HH., Salud y Alimentos de NNUU; Altos Comisionados de DD. HH. y de Refugiados (ACNUDH y ACNUR); Consejo de DD. HH.; cuerpos diplomáticos acreditados y ONG pro-defensa de los DD. HH., nuestra soberanía e identidad, son algunos de los espacios en los cuales nuestros representantes diplomáticos gestionan infatigablemente.

Desde la Península a la antigua Grecia y Australia

La labor de nuestro embajador designado en España, Antonio Ecarri, es estelar. Lidiar con más de 400.000 venezolanos en la península pasa por manejar asuntos de permanencia, estabilidad migratoria, asilo, certificaciones, validación de licencias, derecho de identidad (extensión de vigencia de pasaportes), más ir de puntillas en lo político y diplomático. Ecarri, un político carabobeño experimentado y de vieja escuela adeca, ha sabido equilibrar fuerzas y alianzas en un continente que no exhibe posiciones unánimes con nuestra causa restauradora.

Representantes como Mary Aponte en Bélgica, Carmen Aldinguide en Andorra, Isaac Salama en Países Bajos e Isadora Zubillaga en Francia, han librado importantes desafíos en el terreno de la justicia penal internacional, realizando un trabajo muy profesional con comisiones en materia de DD. HH., refugiados, rescate institucional y ayuda humanitaria. En ellos ha recaído el peso compartido con el cuerpo diplomático europeo, atendiendo a la diáspora más el Parlamento Europeo, la CPI o la UE.

Que el presidente de Francia, Emmanuel Macron reciba a Juan Guaidó y predique por nuestra libertad y la paz de Venezuela, viene acompañado de una intensa labor diplomática. 

Nuestra representante Estefanía Meléndez en Bulgaria y otras naciones concurrentes, Enrique Alvarado en Hungría y Mario Massone en Rumanía, también han ejecutado una representación muy digna y notoria en materia de inteligencia, acercamiento cultural, actividades con nuestra diáspora, defensa de DD. HH., divulgación y alertas (información verificable) sobre la realidad humanitaria, migratoria y geopolítica en Venezuela. En esa línea destacamos la actuación diplomática de William Dávila en Austria y otros países concurrentes; Felipe Sotbi en Malta y Eduardo Massieu en Grecia, quienes, de manera honesta, sustentable y seria, mantienen una representación cercana con las autoridades de gobierno de esas naciones.

Otto Gebauer en Alemania, Enrique Terhorst, en Dinamarca y José Cots en Portugal han cumplido una extraordinaria agenda diplomática en los países in officium. La primera ministra de Alemania, Ángela Merkel, ha reconocido la lucha del presidente Juan Guaidó por el rescate de la democracia en Venezuela. Alemania apuesta al retorno de nuestra gente y sabe lo que significa una migración incontenible. Portugal y Dinamarca exhiben en Europa una narrativa solidaria con la paz y la justicia internacional, que pasa por poner fin a la crisis política, social y humanitaria en Venezuela al menor costo humano y político. Terhorst, Gebauer y Cost se hacen eco.

Otro ejemplo de apoyo internacional fue el recibido recientemente por el parlamento y PM de Suecia, donde gestiona nuestro representante León Poblete. Por su parte, el representante diplomático en Marruecos, José Ignacio “Chato” Guedez, ha acercado eficientemente el resto del continente africano a nuestra causa. Alejandro Martínez como representante en Australia y Angelina Jaffe designada ante Luxemburgo, igualmente han aportado sus esfuerzos en áreas de justicia penal internacional y organización del trabajo.

Desde la península pasando por la antigua Grecia hasta el continente austral, Venezuela cuenta con una voz democrática, humanitaria y libertaria. Que mantiene viva la lucha por el regreso a la normalidad de un país muy sufrido y devastado, que concede una sonrisa, buena cara y un abrazo aun ante la adversidad. A fin de cuenta, “la paz comienza con una sonrisa” decía la Madre Teresa de Calcuta. 

No imploramos reconocimiento. Solo paz, respeto y libertad

Los embajadores designados por la AN y por el presidente Juan Guaidó hemos cumplido una misión diplomática más allá de lo convencional. Somos embajadores de la esperanza, de la libertad, de los DD. HH., pero fundamental, somos embajadores del gentilicio y la dignidad de nuestro pueblo.

El mundo debe reconocernos como una nación pacífica, cuya última confrontación civil fue la II Batalla de La Victoria de Matos y Mendoza contra Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez en 1903. Un siglo de paz después, el país fue asaltado por un rey de bastos que no representa nuestra esencia cultural. Esto le decimos a América, Europa y al resto del mundo. Los embajadores designados por el presidente interino Juan Guaidó somos constructores de puentes, no de muros; de paz, no de guerras. Ayúdennos en consecuencia, a hacer la paz en nuestro pueblo, acabando con las injusticias, la opresión y los desequilibrios de nuestra tierra.

Juan Pablo II sentenció que la paz es un don de Dios y, al mismo tiempo, una tarea de todos; a lo que Juan Luis Vives agregó: “la primera condición para la paz es la voluntad para lograrla”. Obremos voluntariamente…

* Embajador de Venezuela en Canadá

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Un árbol llamado libertad, por Orlando Viera-Blanco*
Un ejemplo que ha dado al mundo un cuerpo diplomático con muchas carencias pero pleno de sentimiento, se ha convertido en un pilar de inspiración y compromiso de los cuerpos diplomáticos de nuestros aliados

 

@ovierablanco

Recientemente entrevisté en nuestro programa dominical Enfoque Global, a nuestra embajadora designada en Brasil, María Teresa Belandria. Fue buena la ocasión para conocer su experiencia diplomática en un país que es un continente, y sus inmensos esfuerzos (al igual que el resto del cuerpo diplomático) para cumplir responsabilidades consulares, diplomáticas y humanitarias. Experiencias muy especiales que evidencian elevadísimos sentimientos y virtudes.

Atravesando un continente

Lo primero que destaca la embajadora Belandria es su gratitud con las autoridades y el pueblo de Brasil. “Brasil es una nación muy generosa y amable, acostumbrada a recibir migrantes de todas partes del mundo. Son gente cariñosa, decente y abierta, por lo que afortunadamente en Brasil no registramos casos de xenofobia”.

En los estados de Roraima y Amazonas -fronterizo con Venezuela- existen campos de refugio que albergan hasta a 50.000 venezolanos. Viajar desde Brasilia -la capital- supone más de tres horas de vuelo. Sin recursos para cubrir gastos y logística, el cuerpo diplomático del presidente Guaidó atiende encuentros donde está nuestra diáspora. La recompensa es extraordinaria. Tanto damos acompañamiento a nuestra gente como nos devuelven sus abrazos entre lágrimas y sonrisas. Una diplomacia no convencional -de un país expatriado- cuya tarea es ver a los ojos a nuestros necesitados y llevarles esperanza y protección.

En Brasil hay unos 350.000 venezolanos acogidos de forma cálida y ordenada por el coloso del Sur. El Plan ACOGIDA ha dado a nuestros migrantes identidad, que le da derecho a trabajar, asistencia médica, educación e incluso beneficios por paro forzoso, como lo fue el caso de la COVID-19. La misión diplomática en Brasilia ha tramitado más de 5.000 requerimientos consulares; ha reforzado el impulso de la ayuda humanitaria, atendido a nuestros refugiados, coordinado suministros de alimentos y medicinas e incluso participado en programas de donación de plasma por la COVID-19.

Me gusta compartir estas experiencias… Sin sede, despacho, ni presupuesto el empeño diplomático no decae. Y, por el contrario, brota el compromiso y la solidaridad por nuestra gente, ¡haciendo, de un abedul, montañas!

Embajadores de la luz

La labor del embajador Carlos Scul en Perú es realmente heroica y valiente. Lidiar con episodios de xenofobia, discriminación y penurias de nuestros migrantes, después de largas caminatas, exige mucha tolerancia, comprensión y firmeza. Desde Lima a Cusco, Arequipa o Trujillo, nuestros viajeros y refugiados libran difíciles batallas; cruzando la cordillera andina, la selva amazonas y peligros inesperados, camino además hacia Colombia, Panamá, Ecuador, Chile, Paraguay, Uruguay o Argentina. Si lo logran el reto será la adaptación a otras culturas, y sobrevivir. Esta es la realidad que encara nuestra representación diplomática en Latinoamérica. Una situación difícil donde el mejor gesto contra el desplazamiento es la unidad y la conmiseración tanto de las autoridades de la subregión como la fraternidad de su pueblo. Pero también de los venezolanos.

Esa también ha sido la labor titánica de Elisa Trotta en Argentina, Guarequena Gutiérrez y Carlos Millán en Chile, Fabiola Zabarce en Panamá, María Farías en Costa Rica, María Teresa Romero en Guatemala, Héctor Quintero en Ecuador, Claudio Sandoval en Honduras, David Olson en Paraguay, Reinaldo Díaz en México, ‪Tomás Guanipa en Colombia; Eusebio Carlino Linares en República Dominicana, Rafael Domínguez en el Caribe, Carlos Millán en Chile, Carlos Vecchio en US, Gustavo Tarre Briceño ante la OEA, Miguel Pizarro en NNUU.

Una fiel demostración de la Venezuela preparada, honesta, comprometida, decente, de buen corazón que, contando con un voluntariado, un teléfono, un ordenador, un escudo y una bandera, hemos podido darle representación, socorro y orientación -que es dignidad- a nuestra gente en el mundo. Capítulo aparte, igualmente meritorio, merecen nuestros representantes en Europa. A ellos me referiré en una nueva entrega.

Compartir estas honrosas y nobles experiencias no pretende más que elevar nuestra autoestima grupal y nuestra resiliencia, rescatando el prístino sentido de nuestro plasma cultural.

Venezuela representada en el cuerpo diplomático designado por el presidente [e] Juan Guaidó y la Asamblea Nacional, es la que palpita libertad, paz, justicia y democracia.

Y además, confianza y amistad. No en un plano idílico sino sudado con sangre, honor y lágrimas, por la Venezuela que viene y anhelamos.

Marcel Proust decía que la esperanza es tratar de mantener un trozo de cielo azul encima de la cabeza. Nuestro querido Jacobo Borges una vez me dijo que la esperanza es el sueño de los que se mantienen bien despiertos. Esa esperanza nos ayuda ver más allá del mal momento, de las tormentas, siendo que el que vive con ella [esperanza], muere de sentimiento. Ese es nuestro bastión: visualizar la Venezuela posible, próspera, sana y justa, después de la tempestad… 

El ejemplo que ha dado al mundo un cuerpo diplomático con muchas carencias pero pleno de sentimiento, se ha convertido en un pilar de inspiración y compromiso de los cuerpos diplomáticos de nuestros aliados. En esa misión también reposa el pulmón que hará florecer un árbol llamado libertad.

* Embajador de Venezuela en Canadá

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

El buen uso de la palabra, por Orlando Viera-Blanco*

“El que posee la verdad en su corazón no debe temer jamás que a su lengua le falte fuerza de persuasión”. John Ruskin.

@ovierablanco

Mucho se ha dicho y escrito sobre la manipulación del lenguaje (dixit César Vidal). Y, como lo diría Camilo José Cela, del envilecimiento de la palabra con lo que se abusa del verbo y se corre el riesgo de desviar el estricto sentido de lo que se quiere decir. La diferencia entre un dictador y un demócrata es que el primero manipula sin sentir mientras el segundo dice lo que siente, honestamente…

Si alguna herramienta ha utilizado el comunismo como maniobra es la propaganda. Manejo que borra todo vestigio del pasado para imponer una ilusión, una utopía, una alucinación llamada igualdad absoluta (dixit Popper]. Es la dialéctica que es populismo, que es miseria…

Una ficción hecha realidad: 1984

La corrupción de la política comienza con la corrupción del lenguaje. Ya lo sospechaba George Orwell en su obra 1984 y Rebelión en la granja, crítica del escritor inglés al Reino Unido de corte socialista (1940) en el que vivía. Es el hombre convertido en rebaño, en manada, en tropel. 

La caterva se construye desde el verbo encendido. “Desapareceré a los adecos de la faz de la Tierra y freiremos sus cabezas en aceite” (1998); “Ser rico es malo, es inhumano. Así lo digo y así condeno a los ricos (2005); “Váyanse al c.… yanquis de m… que aquí hay un pueblo digno, aquí estamos los hijos de Bolívar, de Guaicaipuro y de Túpac Amaru”; “Sra. canciller (Alemania Ángela Merkel), se puede ir al… Y no voy a decir más porque es una mujer. Ella es de la derecha alemana, la misma que apoyó a Hitler y la misma que apoyó al fascismo” (2008); “Si el clima fuera un banco, ya lo habrían salvado” (2009 en Copenhague); “Parto lleno de optimismo, lleno de luz, de fe en Cristo, para seguir batallando y venciendo” (2012). Todos conocemos al autor.

Las palabras, que son reflejos del alma, terminan atrapando más a su autor que a sus destinatarios.

“Mi lucha por Hitler terminó siendo crónica de una derrota anunciada… Las palabras son a menudo más fuertes que las cosas y los hechos”, advertía Heidegger.

La escritora Concepción Arenal dijo: “La fuerza ni hoy ni mañana ni nunca está en el músculo sino en la razón, la inteligencia y la moralidad”. Apelar a improperios o agravios suele impresionar a los menos educados. Odia quien no aprende a amar porque no aprende a ser feliz. 

Quien no busca la verdad en los argumentos, vocifera. Lo hace porque es corto de información y formación. Voceamos para atropellar al otro, para vencerle, no para convencerle. A partir de ahí largar es una práctica muscular donde no hay razón, inteligencia ni moralidad.

Orwell (en 1984), detallaba los ministerios del régimen: el Ministerio del Amor para asuntos de justicia, ley y orden; Ministerio de la Abundancia para lo económico; Ministerio de la Verdad para las noticias, educación y las bellas artes, y el Ministerio de la Paz para asuntos de Guerra. Así el amor terminó siendo violencia, la abundancia, escasez y confiscación; la verdad, propaganda y mentiras repetidas mil veces, y la paz se convirtió en tortura, tinieblas y muerte.

En Venezuela tenemos-por ejemplo-el Ministerio del Poder Popular de Agricultura Urbana; el Ministerio del Poder Popular para el Ecosocialismo o el Ministerio del Poder Popular para la Alimentación… Gallineros verticales, arco minero o cajas clap hablan de la gestión de cada despacho. Es la palabra al servicio del control insaciable y la intervención como un talismán “prestigioso” que se justifica un bien superior llamado “revolución”.

Del dicho al hecho…

Decía el poeta Antonio Machado: “Una cosa es tu verdad, otra es mi verdad. Mejor vamos juntos a buscar nuestra verdad”. En política es común decir: “marca la pauta”, “no te dejes engañar”, “para mí lo primero eres tú”. La propaganda invierte el orden anteponiendo lo sensacional sobre lo profundo, lo amarillo o rojo sobre lo azul. Quién marca la pauta en los modelos totalitarios es el estado inquisidor. Y quién termina siendo privilegiado es el dictador (ver Charles Chaplin: El gran dictador /1940).

El escritor inglés, artista y reformista John Ruskin sentenció: “El que posee la verdad en su corazón no debe temer jamás que a su lengua le falte fuerza de persuasión”. Y agregaba: «Es difícil encontrar en el mundo algo que el hombre no pueda hacer un poco peor y venderlo un poco más barato, y aquellos que solo consideren el precio se volverán presas legítimas de este hombre». En otras palabras, la verdad es más elocuente en quien la exhibe silenciosamente que quien la vocifera, trepidantemente.

Muchos queremos tener la verdad de nuestra parte, pero muy pocos queremos estar de parte de la verdad (Vitelli). Luchar al lado de quien desde el corazón también tiene la razón suele demandar muchos riesgos. El compromiso es asumir (los riesgos) y no dejarse manipular por los “hervidores de cabeza”. Sartori advertía que, en materia de política de masas y democracia, “decir la verdad es una necesidad, y cuando más se manipula el lenguaje en la democracia mayor es su deterioro y riesgo de desaparición”. Y desapareció la nuestra.

Libertad, verdad y responsabilidad son tres conceptos inseparables, clásicos. Lo nuevo, lo reciente, lo actual no puede convertirse en un valor de desplazamiento del pasado.

El concepto de futuro se ha convertido en un anatema de lo clásico que liquida la cultura, la tradición. “Un fardo pesado que no promociona la vida, sino que la bloquea”, muy propio de la manipulación del lenguaje. Refresquemos el buen uso de la palabra.

* Embajador de Venezuela en Canadá

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Canadá: campeones de la paz, por Orlando Viera-Blanco*
Canadá jugará un rol determinante en la restauración de la democracia en Venezuela. Es apelar a la tríada de valores históricos indispensables para toda transición y evolución política: reconciliación, redención e inclusión

 

@ovierablanco

Canadá ha sabido construir uno de los cuerpos diplomáticos más sólidos, eficientes y progresistas del siglo XX y contando. No en vano así lo predijo, la víspera del año 1900, sir Wilfred Laurier, Primer Ministro de Canadá, cuando sentenció que el siglo veinte sería el siglo de Canadá. Lo sigue siendo.

El mejor dividendo: la paz

Canadá progresivamente fue adoptando lo que el teórico americano Joseph Nye tituló “soft power” [Poder suave]. Por “soft power” quiso decir “un planteamiento no coercitivo de los asuntos internacionales donde el poder surge desde ideas atractivas, valores compartidos y asociaciones, más que de voluntades militares y económicas”.

Canadá es un vasto país con dos idiomas oficiales, 600 Primeras naciones y más de 200 etnias. Una diversidad que se demuestra en cada punto del país. A partir de la diplomacia cultural, Canadá ha replanteado sus alianzas sobre la base de la integración costumbrista, el arte, protección climática y una preocupación profunda por el desarrollo humano.

La cooperación “like-minded countries” [planteamientos similares] sigue siendo un norte. Pero ampliar la visión hacia nuevas alianzas sobre la base de la educación, comunicación, tecnología y pluralidad marca una notable estrategia de diplomacia empática y agregacional. Así lo reconoce el informe del Programa de Desarrollo de NNUU que ha colocado a Canadá por años en el primer peldaño del Índice de Desarrollo Humano, basado en factores como ingresos, esperanza de vida y formación. Abundancia en recursos naturales que cuentan con recursos humanos bien educados que garantizan una economía fuerte por saludable e instruida. A partir de ahí el dividendo de la paz es consecuencia inevitable.

Canadá: un actor clave para Venezuela

Canadá jugará un rol determinante en la restauración de la democracia en Venezuela. Es apelar a la tríada de valores históricos indispensables para toda transición y evolución política: reconciliación, redención e inclusión, virtudes típicas de un federalismo flexible, la multiculturalidad y de una sociedad horizontal.

El exembajador de Canadá en España, Anthony Vincent, señaló: “Canadá es un intermediario honesto en las relaciones internacionales […] No amenazante, sin pasado colonial, un poder medio con lazos con casi todos los países del mundo por su presencia en la OTAN, Commonwealth, la francofonía, APEC (Asian Pacific Economic Cooperation), la OEA, el G-8, el Consejo Ártico o la Organización para la Seguridad o la Cooperación en Europa”. Los canadienses han fundado la mayoría de los organismos multilaterales, pilares del sistema global que emergió a partir de 1945. Su tradición multilateralista, pacifista y como campeones de los DD. HH., hace de Canadá uno de los países más respetados en el ámbito internacional.

En el caso venezolano, Canadá exhorta el respeto de los DD. HH., la justicia penal internacional y la búsqueda de salidas políticas. El reconocimiento al presidente Juan Guaidó no es un reconocimiento personal o ideológico. Es un reconocimiento institucional por una democracia sólida basada en el imperio de la ley. Es el poder suave que apuesta a una relación progresista por civilizada.

Expresión convergente que fue la acción política de Lester B. Pearson [Primer Ministro número 14 de Canadá 1963-1968, Premio Nobel de La Paz], al organizar la Fuerza de Emergencia de NNUU tras la guerra del Canal de Suez [1956]. Pearson fue sucedido por Pierre Trudeau, padre del actual PM Justin Trudeau. Vinieron décadas de revolución tranquila y revisión de tratados con las primeras naciones de Canadá, que resolvieron sensibles brechas y reflujos internos. El diálogo, el perdón, la negociación, la seriedad y buena voluntad [cumplir lo estipulado], convirtieron el “poder suave” en poder de calidad de vida.

Más derechos…

Michael Byers, profesor de la Universidad de Columbia Británica, especializado en política internacional, resalta en su libro Intent for nation [Intención de nación], el lado positivo de la diplomacia canadiense: la redacción de la Declaración Universal de DD. HH. [1948], La Convención de Ottawa sobre Minas Terrestres/1997; La Comisión Internacional sobre Intervención y Soberanía del Estado para analizar las intervenciones humanitarias [R2P]; papel protagónico en el Estatuto de Roma y creación de la Corte Penal Internacional y su rol en la Convención sobre Diversidad Cultural/2005. “La asistencia al desarrollo en ultramar no es caridad. Es el precio que pagamos [los canadienses] por el “poder suave”, la habilidad de persuadir en vez de obligar” [ob. cit].

El interés nacional canadiense va ligado al combate contra la pobreza y el subdesarrollo. Las relaciones bilaterales de Canadá con los países como Inglaterra o Francia se centran en la promoción de la democracia y el Estado de derecho como factores de prevención de guerra y terrorismo. Así se ha distinguido su diplomacia en américa [OEA], al decir de don Luis Almagro, más derechos para más gente…

Canadá es un articulador muy solvente en la escena internacional. Ha hecho suyos los intereses de la humanidad. Se ha esmerado por darle voz a los más débiles. Y ese poder suave logra que otros le sigan en su esfuerzo.

Canadá no abandona. Esa es su diplomacia. Persuadir en vez de obligar. “La mejor victoria es vencer sin combatir…” dice Sun Tzu.

Mucho que agradecer a este generoso país, Canadá. Muy pronto sus esfuerzos-hecho suyos por la paz en Venezuela-darán sus frutos…

* Embajador de Venezuela en Canadá

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Lecciones no aprendidas, por Orlando Viera-Blanco*

“Mantener el orden social sobre la base del terror y la violencia es invitar a un enfrentamiento sin precedentes”. Foto: el Caracazo, Francisco Solórzano, Frasso / archivo El Nacional.

La posibilidad de una negociación que conduzca a la transición y restauración de la democracia en Venezuela no es una quimera, ni es bueno demonizar

 

@ovierablanco

La posibilidad de una negociación que conduzca a la transición y restauración de la democracia en Venezuela no es una quimera ni es bueno demonizar. A pesar de la percepción de estancamiento político, la comunidad internacional no desiste en presionar una salida pacífica y concertada a la grave crisis del país. Tampoco deben hacerlo activistas y líderes políticos. No cesa la gravedad humanitaria. EE. UU., Canadá, Colombia, Europa, Noruega, siguen siendo bisagras determinantes para lograr el anhelado objetivo. El uso de herramientas políticas clásicas de resolución de conflictos, con todos los actores (dixit Mibelis Acevedo, Más posibilismo menos épica / El universal 27/2/21) es lo que dará sustentabilidad a la transición política.

Una economía de bodegones

A pesar de la percepción de normalización, la verdad es que el país continúa en un espiral de desplome de su PIB que acumula más del 70 % en sus últimos tres años. Nunca visto en LATAM. La dolarización, producto del abatimiento del cono monetario, ha producido una inflación inédita dolarizada. Ha emergido una economía amorfa por selectiva, concentrada en minorías que crean una dinámica perversa, pagando gasolina, exquisiteces en bodegones, noches Humboldt, clínicas, lujosos condominios o escoltas en “moneda dura” (dudosa). ¿Es ello sustentable? Absolutamente no.

Un 95 % de los venezolanos están confinados por la COVID-19 y a la imposibilidad de pagar alimentos, combustible, servicios o salud a costos en dólares desbordados ¿Por qué no estalla el país? Que no haya ocurrido no quiere decir que no-sucederá. El fenómeno corrupción y enchufados crea una economía ilusoria, celestina y flotante, que reproduce (y es indiferente a) la descomposición social y la pobreza. La gobernabilidad no sobrevive al nepotismo. Las construcciones en Caracas que asemejan “Manhattan”, tienen su fundamento en el padrinazgo oficial de cemento y cabilla, donde muchos acomodados lavan sus divisas en ladrillos mercedinos o altamiranos.

Una burbuja -ingrávida- levita sobre los bodegones et al. Estallará como pompas de jabón. Compradores de jamón serrano, manchego, buen vino, ossobuco, delicatessen, postres y dátiles, llenan su estómago y placer sobre la mirada de miserables desigualdades. Esta realidad la observan de Washington a Bruselas y de Ontario a Oslo.

El régimen embriaga mientras el éxodo continúa y el contador pisa los 6 millones de venezolanos desplazados y exiliados.

No es una guerra de balas y cañones, pero al decir de Vicente Blanco Ibáñez en su afamada novela, Los cuatro jinetes del apocalipsis, Venezuela va cargada de violencia, peste, muerte y hambre; mientras unos pocos alardean. Una realidad de máxima fragilidad donde no queda más que pugna o negociación política. La “normalización” no existe. El pueblo no aguanta más.

Negociar: la guerra o la paz

Thomas Hobbes alertaba que la “ley fundamental de la naturaleza es buscar la paz”. En su tratado Leviatán, el padre del absolutismo político alerta que el leviatán tiene su frontera en los derechos del individuo, su libertad natural, el carácter convencional del estado vs. la sociedad civil. Padre de la Teoría contractualista, donde las leyes deben garantizar perpetuación por ser ventajosas y obedecibles, hizo del contrato social, el epicentro de la política. Gobernar sobre la base del caos y absolutismo impide una representación legítima del Estado. El resultado será la no-justificación del status quo y la pérdida del poder. No poder vivir en paz, es no poder estar. Es la negación de la permanencia y de la vida misma.

Cuba vive el peor momento político, social, económico de su historia. Vivió momentos de esplendor y respaldo popular. Pero los tiempos se imponen y el absolutismo no garantiza patria y vida… Venezuela depende de una economía sodomizada. La normalización es aparente. La inmovilización es momentánea. Las piedras se mueven cuando el río eleva su caudal. Todos necesitan sentarse y negociar, de verdad.

El control del Estado, como anatema de la paz, es una bomba de tiempo. Mantener el orden social sobre la base del terror y la violencia es invitar a un enfrentamiento sin precedentes.

Ya lo decía el ginebrino Rousseau. El buen salvaje se evita cuando surge la sociedad. Venezuela dejó de ser una sociedad…es la anomia. 

La mesa está servida

Quienes piensan que en Venezuela alguien lo controla todo, se equivocan. Venezuela vive su peor momento de fragilidad política y social. Depende de subastar lealtades. Pero si no hay como comprar (lealtades), el modelo, las mafias, se canibalizan…

La gente quiere libertad para comer. No más doctrina. Pero tampoco más banalidad. La lección no aprendida, como lo sentencia Margarita López Maya, es que sin una negociación política el resultado es la nada. Como alertó Rousseau, es volver a un estado originario, al buen salvaje, la guerra, la violencia natural… La mesa está servida. “Menos épica más posibilismo” alerta Acevedo. La sociedad no la hacen unos pocos apertrechados. Eso un espejismo.

La lección que debemos aprender es que la sociedad somos todos. ¡No unos cuantos, entre teleféricos, Instagram, microcosmos y ossobuco! Banalización que ordena el cierre del puente sobre lago de Maracaibo para grabar un video y ganar viewers o likes.

Una sociedad de escoltas no es una sociedad.  Es Versalles. Cuidado con el buen salvaje. Tienen tan poco remordimiento como el que le mira desde arriba, ¡desde el Humbolt!, con barriga llena! Lo dice la historia viva. No lo digo yo…

* Embajador de Venezuela en Canadá.

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“Patria y vida”: ¡Se acabó!, por Orlando Viera-Blanco*

@ovierablanco

¡Se acabó! Con la potencia de la humildad y la verdad de lo sufrido, estos valientes cubanos sentencian el final de un juego que se trancó. Es el derecho de los pueblos a “empezar a construir lo que soñaron, los que destruyeron con sus manos”

Un video del cubano Asiel Babastro y el tema Patria y vida causa revuelo en Cuba. En tirios y troyanos. Una voz representada en una nueva generación de jóvenes libertarios alza su pecho, su prosa y sus brazos, para decirle al régimen antillano: ¡se acabó! Comparto con mis lectores este maravilloso grito de libertad…

Se trancó el dominó

Los artistas cubanos representados en Yotuel Romero, Gente de Zona, Descemer Bueno, Maykel Osorbo y el Funky lanzan al mundo una trova valiente que a corazón abierto, y de frente, cuestiona al gobierno del país comunista y denuncia la situación política y económica que atraviesa la isla. Un tema que superó el millón de reproducciones en YouTube en menos de 72 horas y se volvió viral en varias redes sociales en Cuba. “Bombo y platillo a los 500 (años) de La Habana, mientras en las casas las cazuelas ya no tienen jama (comida)”, canta Romero.

Un tema concurrente con la indignación de un pueblo noble y gentil, donde una nueva generación -entre los 20 y 30- decretan la esperanza con una rima franca y elocuente que revienta el espesor de la oscuridad, el miedo y la represión. Retumba la lírica: “esta es mi forma de decírtelo, llora mi pueblo y siento yo su voz; tú 59 yo doble dos, 60 años, trancado el dominó”. ¡Se acabó!

Video del tema Patria y vida, en el canal oficial Yotuel, en Youtube

El pueblo cubano ha sufrido un aislamiento inhumano por más de seis décadas, que ninguna otra nación del planeta ha experimentado con tal nivel de decadencia y ocaso. Mientras el mundo y la modernidad llegan a Marte, en Cuba y Venezuela la gente convierte sus catres en trozos de leña para cocinar. La tecnología de hoy es capaz de ofrecer carros sin chofer, mientras en Cuba y Venezuela hemos sustituido máquinas y motores por bueyes. Un país petrolero sin gasolina y otro azucarero sin silos ni graneros. Hoy el mundo se ilumina a través de la comunicación satelital mientras en Cuba y Venezuela no hay luz, agua, gas, ni personal para atender un parto, menos la COVID o una hambruna colosal.

“No más mentiras, mi pueblo pide libertad, no más doctrinas. Ya no gritemos patria y muerte sino patria y vida”, dice la canción. Los jóvenes están ansiosos de salir a un nuevo mundo global, universal, redes, fibra óptica y oportunidades, al milagro incontenible de la era digital. “Que celebramos si la gente está de prisa cambiando el Che Guevara y a Martí por la divisa […] entre tú y yo hay un abismo; publicidad de un paraíso en Varadero, mientras las madres lloran por sus hijos que se fueron. ¡Se acabó! Se trancó el dominó…

Eres tú mi canto de sirena

Recientemente nos comentó una doctora en Psicología Social en un foro que realizamos desde nuestra embajada en Canadá (Covid, impacto, situación y alcance en Venezuela), que muchos pacientes les decían: “aquí doctora no podemos darnos el lujo de enfermarnos, porque si vamos a un hospital no hay material, ni medicinas, ni gente que te atienda, y si vamos a una clínica es imposible pagarla”. 

El tema Patria y vida calca con precisión ese sentimiento de aberración: “Somos la dignidad de un pueblo entero pisoteada, a punta de pistolas y palabras, ¡que hoy no son nada […] que no siga corriendo la sangre por querer pensar diferente, ¡quien les dijo que Cuba es de ustedes si mi Cuba es de toda mi gente! Se acabó, 60 años, trancado el dominó, tu 59 y yo 22…”

El caso venezolano, como resultado de la adopción y control del régimen cubano, pone en evidencia la capacidad de destrucción de un modelo de poder inspirado en la lucha de clases, la confiscación y el odio.

Venezuela pasó a estar por debajo de Nigeria en niveles de desigualdad y pobreza. Nuestra gente se ha ido, nuestros médicos han sido despojados de su anhelo más grande, que era cuidar y salvar la vida de sus compatriotas, por salvar la de otros. Solo quedan 13 médicos por cada 1000 habitantes, además sin guantes, gasa, agua, luz, ni bisturí. Esto era impensable en la Venezuela pujante de la represa Rómulo Betancourt en Guayana. Y hasta el Esequibo podríamos perder

Se acabó, trancado el dominó. Parafraseando la prosa, ¡quién les dijo que Venezuela es de ustedes, Venezuela es de toda mi gente! 

Ustedes están sobrando

“Ya no les queda nada, ya se van bajando, el pueblo se cansó de estar aguantando, un nuevo amanecer estamos esperando […] Somos artistas, somos sensibilidad, la historia entera, no la mal contada”. Así, con la potencia de la humildad, la autoridad y la verdad de lo sufrido, estos valientes cubanos sentencian el vencimiento de una fecha. ¡El final de un juego que se trancó! Es el derecho de los pueblos a “empezar a construir lo que soñaron, los que destruyeron con sus manos…”.

Yotuel Romero indicó que la canción tiene entre sus objetivos mostrar que los artistas cubanos buscan un cambio. “Se acabó, se acabó la mentira, se acabó el engaño, se acabó la tortura, se acabó el encarcelamiento, se acabó la prisión, se acabó el no dejarte ser como tú eres”, comentó.

“Eres tú mi canto de sirena porque con tu voz se van mis penas […] Tú 59 y yo doble dos. Esto se acabó. Se venció tu tiempo, se rompió el silencio, 62 años haciendo daño [23 en Venezuela], ustedes están sobrando, ya se van bajando. Una oda a la vida y a la dignidad de un pueblo que, frente al miedo y la muerte, eligió cantar libremente: “No es patria o muerte, es patria y vida. Trancado el dominó. Esto se acabó…”

* Embajador de Venezuela en Canadá.

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