Orlando Viera Blanco, autor en Runrun

Orlando Viera-Blanco

La verdad está desnuda, por Orlando Viera-Blanco

Los torturados I, II y II de la colección La edad de la ira, serie La espera (1976 – 1977), de Oswaldo Wayasamín.

El régimen está desnudo. En pocas ocasiones han confluido tantos barruntos en un Estado autoritario. Serbia, Myanmar, Ruanda, Sudáfrica, fueron objeto de misiones similares. En pocos meses el impacto de esas denuncias produjo cambios.

 

@ovierablanco

El informe de la Misión Independiente de Determinación de Hechos de la ONU es el más categórico sobre delitos de lesa humanidad y violación de DD. HH. contra Venezuela. 450 páginas que escrutaron más allá de la alfombra roja [F. Fernández dixit] y hurgó debajo de las piedras entre entrevistas, verificaciones en RRSS y satelitales, material de dominio público y testimonio de valientes víctimas que le subieron el velo de la verdad.

Un informe histórico e irrefutable

La Misión obedece a un mandato del Consejo de los DD. HH. de la ONU (resolución 42/25 del 27/09/19). El informe habilita la justicia penal internacional (Corte Penal Internacional), la justicia transnacional (abocamiento de órganos multilaterales de justicia penal) y la justicia universal (activación mundial de jurisdicciones penales al estilo caso Pinochet en Reino Unido o juicio de Eichmann en Israel; juicios de Núremberg o Tokio).

No ha habido informe de delitos contra la humanidad tan abominable. La descripción de torturas es ominosa. Cito: “Debido a particularidades en la construcción del Helicoide, el sonido se escucha con claridad. Palizas, asfixias, descargas eléctricas y actos de violencia sexual, incluida la violación de al menos una mujer detenida por motivos no políticos (…) Golpes con un palo u otro objeto contundente. Amenazas de muerte, de violación sexual contra víctima y/o sus familiares […] La Misión documentó actos de tortura (…) posiciones de estrés llamadas la “crucifixión” brazos extendidos y esposados a tubos o rejas y “el pulpo”, un cinturón de metal con cadenas para inmovilizar las muñecas y los tobillos”. Solo la justicia lo sanará.

La justicia tarda, pero llega

El informe es el preludio de enjuiciamientos por delitos de lesa humanidad no vistos en Latinoamérica. Ni Chapita Trujillo, Stroessner, Tachito Somoza, Videla, Viola, Galtieri, Pinochet, Velasco Alvarado, Pérez Jiménez, Ortega, Banzer, Duvalier o Rojas Pinillas acumulan tantas temeridades como las hiladas en más de 2105 renglones (párrafos) del reporte. Se investigaron 223 casos y se examinaron otros 2891 patrones de violación de DD. HH., con 274 entrevistas directas. Se plasmó la estructura del Estado forajido y la maquinaria de asalto, dolor y muerte de su andamiaje criminal.

El régimen está desnudo. En pocas ocasiones han confluido tantos barruntos en un estado autoritario.

Serbia, Myanmar, Ruanda, Sudáfrica, fueron objeto de misiones similares. En pocos meses el impacto de esas denuncias produjo cambios políticos, libertades o detenidos y sanciones. Venezuela no será la excepción.  

Sangre, sudor y muerte

Arresto y allanamientos arbitrarios bajo nocturnidad, violencia, siembra de armas sin orden judicial y encapuchados. Desaparición forzosa bajo secuestro y aislamiento de abogados y familiares. Encarcelamiento en mazmorras hacinadas a pan y agua (sic) en vasijas que minutos antes sirvieron de bota de desechos. Ejecuciones extrajudiciales prêt à porter; confinamiento en celdas sin ventilación, luz, ni baños, más el debut de la “tumba” -celda diseñada para la tortura blanca- o del Helicoide, un monstruo de cemento convertido en pánico. El caso de Juan Manuel Carrasco da fe de las perversiones sufridas, y de la ignorancia deliberada de la Fiscalía en 2014. Típica prueba de complementariedad para la CPI. 

El informe concluye que existen motivos razonables para creer que los más elevados jerarcas del régimen estarían incursos en delitos de lesa humanidad. El costo político de estos señalamientos es irreversible e imprescriptible. Tampoco podrá ser burlado por simulaciones de justicia interna. Los magistrados internacionales saben que investigaciones no genuinas no sitúan territorialidad.  

La Misión ha recomendado / cito:

63. Que los Estados deberían considerar la posibilidad de iniciar acciones legales contra los individuos responsables de las violaciones y los crímenes identificados en el presente informe, de conformidad con su legislación interna pertinente [jurisdicción universal];

64. Encomendar, por medio del Consejo de DD. HH. y/o la Asamblea General, nuevas investigaciones sobre las violaciones de los DD. HH. y los crímenes destacados en el presente informe;

65. Que la Fiscalía de la Corte Penal Internacional (CPI) tenga en cuenta la necesidad de que se haga justicia oportunamente a las víctimas de los crímenes investigados por la Misión y a los que están bajo su consideración”.

Adicionalmente alerta sobre desmantelamiento del FAES, suspensión de funcionarios de SEBIN/DIGCIM y eliminación de programas de “liberación” OLP, incursos en ejecuciones extrajudiciales.

Es muy importante la mención de la CPI de la Haya y la demanda de justicia OPORTUNA. Sabemos que desde el 8/02/18, la fiscal (CPI) decretó medida de examen preliminar apoyado en más de 110 incidencias y seis remisiones/denuncias por Canadá, Argentina, Perú, Colombia, Paraguay y Chile. Todo el acervo probatorio contenido del reporte de la Misión sería vital para acelerar este proceso.

No hay lugar a dudas. En Venezuela se cometieron delitos contra la humanidad. Sangre, sudor y muerte que será reparada. Como lo dice Francis Bacon “la verdad es hija del tiempo, no de la autoridad”. Hoy no hay ni tiempo ni dictadura que la detenga. La verdad está desnuda…

 

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Embajadores por la libertad, por Orlando Viera-Blanco
El orgullo de representar a nuestro país en circunstancias muy sensibles y delicadas es un arma muy poderosa. No importa que no tengamos techo o sinfonía. Tenemos un valor que es la dignidad. 

 

@ovierablanco

Una buena canción nunca la dejas de escuchar. La buena lírica y suave melodía si te tocan el corazón no te dejarán escapar. Algo parecido ocurre cuando la vida te da la musa de representar a tu país. Como lo vive o lo siente quien entona Moliendo café en feudos extranjeros, ser embajador trajeado de venezolanidad es un inmenso privilegio y un infinito orgullo. No por el título sino por la misión; esto es, luchar en nombre de un país que habiendo sembrado trochas de libertad hoy busca la propia.

Embajadores de carne y hueso

Quién de niño no quería vestir de Superman. Tanto podía volar, como detener una locomotora o alcanzar la velocidad de la luz. Más que la heroicidad que representaba el personaje ataviado de su traje azulgrana, era que al final de cada hazaña el bien triunfaba sobre el mal. Cuando llegamos a la adultez, uno de los primeros choques de salir de nuestra infancia o adolescencia es descubrir que no siempre –amén de nuestra buena voluntad– el bien se antepone al mal. Algunas veces las actitudes cerriles persisten de manera injusta. Y nos acorrala la desesperanza, siendo que el carácter es desterrarla…

Quise estudiar Medicina para seguir la ruta de mi padre. Qué acto más noble que salvar vidas. Intenté estudiar Ingeniería porque quería construir puentes… Pero terminé estudiando Derecho –evadiendo la sangre y la descriptiva– para hacer justicia. Ahora: ¿ser embajador? 

A lo largo de nuestra vida hemos tenido la fortuna de cruzar varias veces el Pacífico o el Atlántico compartiendo con múltiples culturas. La propiedad intelectual te da el privilegio de la multidiversidad. Pero la política y la diplomacia, amén de la similitud cruzando fronteras, concede otra hermosa virtud: defender nuestro escudo y nuestra bandera llevando a cada rincón nuestra cultura, tradición libertaria, que es nuestra historia.  

La gran mayoría de los embajadores de Guaidó no disponemos de residencias, sedes o choferes. No pasa nada. Sin restar mérito a la solvencia de un servicio exterior convencional, el nuestro ha tenido el mérito de no ir en búsqueda de asentamientos sino de liberación y humanidad. No se es libre a media voz o a medio tiempo, sino quien a viva voz y a tiempo completo, va por ella (la libertad), irrenunciablemente. Así lo hacemos los embajadores del interinato. Con las uñas y con la gran ilusión de devolverle a nuestro país, a nuestros hijos, la alegría y la sonrisa que nos regaló nuestra infancia.

Recuerdo que papá guardaba grabaciones de otros de sus superhéroes, don Rómulo Betancourt. En carta dirigida a Virginia Betancourt el 22/1/66, don Rómulo le decía: “Qué agarradora y fuerte y dominante es Venezuela. Haber nacido en ella es un compromiso; desarraigarse de ella es imposible. Eso lo siento yo en forma premiosa. Hasta comiéndome una lata de sardina sentía que eran las mejores del mundo“.

A los 79 años de la fundación de AD, hoy lo recuerdo como vestido de azulgrana, volando desde los cielos, parafraseando a Andrés Eloy: “estamos obligados como deber inevadible honrar la sangre, sudor y lágrimas que costó la democracia; restituir y reivindicar la esperanza de millares de venezolanos…” 

No se equivoquen 

El orgullo de representar a nuestro país en circunstancias muy sensibles y delicadas es un arma muy poderosa. No importa que no tengamos techo o sinfonía. Tenemos un valor que es la dignidad. Valor que nos hace llegar a cualquier reunión a pie, en tren o a caballo.

Dignidad que nos da licencia para subir el tono instando libertad y respeto para nuestro pueblo.

Dignidad que nos permite llegar donde otros no pueden escalar; aun teniendo ellos botas, sables y guantes de cuero, símbolos del celestino. Dignidad para denunciar ante los gobiernos más serios del planeta que los DD. HH. de los venezolanos han sido pulverizados y que Venezuela debe ser redimida, rescatada y reconstruida. 

No se equivoquen. Los embajadores de Guaidó representan un ala muy noble del gobierno interino desde el cual se ha consolidado una alianza internacional que será crucial para la pronta recuperación de la democracia, de la normalidad en nuestro país. Al final no somos superhéroes, sino simplemente hijos de quienes somos y padres de quienes merecen vivir en la Venezuela heroica que nos han arrebatado. 

La fe perdida será restituida…

Los embajadores nos reunimos recientemente con el presidente interino Juan Guaidó. Un encuentro que parecía presencial por su calidez, fraternidad y cercanía. El carácter y determinación de Guaidó fue contagioso e inspirador. Sabe separar los granos secos del trigo limpio. Exhibió fuerza tanto por valentía como por sabiduría. Sudó condición visionaria y estadista: “No tenemos tiempo para diatribas ni peleas entre nosotros. Una cosa es la estrategia, otra el objetivo. Mantengamos los ojos en la pelota, enfocados en el fin que es la libertadUn objetivo que por cierto no pertenece a los políticos sino corresponde a la sociedad civil, al pueblo todo…” 

Escribió Don Rómulo Gallegos: “Bien vale la pena sufrir contratiempos y penalidades -en mi caso, desconocimiento de derecho legítimo y privación del goce de la Patria- si al cabo de ello, un buen día nos sale un rasgo de nobleza humana que nos restituya la fe que hayamos perdido”. 

Así así lo siento. Y volveremos muy pronto, al goce de la patria nueva…

Embajador de Venezuela en Canadá 

 

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Respeto para el pueblo venezolano, por Orlando Viera-Blanco*
Para este escritor hoy honrosamente embajador, la cuestión venezolana, el estado superior del arte del poder, demanda un profundo respeto de los valores de la confianza política y los objetivos republicanos”.

 

@ovierablanco

Respetar es una palabra que se predica con más soltura de la que se practica. Para muestra, la más rabiosa actualidad venezolana. Una marabunta de desviaciones políticas, sociales y humanas donde el Estado dejó de existir.

En política el respeto es la medida de la aptitud de los hombres de poder de llevar con decoro, la honorabilidad y el recato ciudadano. Respeto en materia de poder es coherencia, rectitud, solvencia moral. ¿Cómo espera un líder ganarse el respeto y la confianza grupal si su discurso es contrario a los propósitos y principios de sus representados? ¿No incurre en un mar de contradicción aquel que, siendo opositor a un régimen expropiador de derechos civiles y políticos de los ciudadanos, llama a votar?

Respeto a los cuatro vientos…

El respeto como el viento debe ir en toda dirección. Desde lo urbano hasta lo institucional. No respeta quien “aclama o canta en la mesa porque una tuerca le falta en la cabeza” como quien apela a lo que la mayoría niega. El liderazgo político debe evitar la apariencia de lo inapropiado. Y demuestra desprecio -por impropio- quien pide al pueblo actuar inversamente proporcional a la realidad de las cosas. Es pedir al miserable que se inmole por la revolución cuando quien lo demanda exhibe charreteras de oro. Es exigir a la gente que sufrague con resultado cantado (pactado). 

¿Cómo un político pide ciudadanía y predica papeletas cuando a la gente le fue arrebatado su voto en las narices de quien lo solicita? ¿Qué culpa tiene la estaca si el sapo salta y se ensarta? ¿Cómo pedirle al pueblo fatigado, incrédulo y abandonado que compita y confíe en un evento electoral que es un embutido utilitario? ¿Quién autorizó   “un líder opositor” a negociar (ni conversar) con turcos, iraníes, chinos, rusos o cubanos -usufructuarios ilegítimos de nuestro oro, petróleo e identidad? ¿Debemos seguirle? ¿Cómo dormir en la cama del enemigo? ¿Quién no rectifica sus errores?

Con base a un estudio en tres democracias asiáticas, Japón, Corea del Sur y Taiwán, Wang (2016) encuentra que la ausencia de corrupción aumenta el efecto positivo del buen desempeño del gobierno sobre la confianza política. El respeto por el ciudadano es el respeto por la probidad que es confianza y honestidad política. No es corrupto solo el que malversa el tesoro público, sino también al tesoro ciudadano que es la conciencia pública. 

Beramendi [et al] 2016], analiza el caso de Argentina y concluye que la confianza política está condicionada por la percepción de eficacia de las instituciones. La confianza política aumenta -decíamos- en la medida en que aumenta la imparcialidad de los actos de gobierno. ¿Podemos confiar en el nuevo CNE? ¿Podemos confiar en aquél que llama a votar con ese árbitro? ¿Es el nuevo CNE imparcial, justo, creíble y transparente? ¿Es un opositor que emplaza a votar con ese CNE, lógico, creíble, justo y transparente? ¿Lo son sus postulados?

Respeto a los ciudadanos es respetar y hacer que se respeten las reglas del juego. Los venezolanos queremos votar, pero legalmente, sin fraude. Que cada voluntad sea un voto. Que la identidad sea la que se cuente. Votar sin libertad es un despropósito. Y llamar a hacerlo: un disparate.

Lo dijo Churchill: «Valor es lo que se necesita para levantarse y hablar, pero también es lo que se requiere para sentarse y escuchar».

Imprescindible entre políticos, pero también entre ciudadanos. No se sienta y escucha al pueblo quien lo desorienta y confunde, por favorecer una agenda personal. No se sienta ni escucha al pueblo, quien premeditadamente rompe la unidad. No se sienta, escucha, y mucho menos quiere al pueblo, quien poco lo importa llevarlo a un matadero electoral. No es lógico alcanzar objetivos éticos, políticos y sociales cuando el modo es flaco y tiene apariencia de impropia por destructiva.

El respeto al pueblo es el respeto por la causa superior que es la libertad, la paz, la justicia y la democracia. Quien subestima la inteligencia ciudadana e invita a “cantar” papeletas en una mesa, es porque en la cabeza le falta una tuerca… Nada libre, nada justo, nada democrático, nada de paz, nada de nada. Poner freno a la intención totalitaria es no hacerle el juego al totalitarismo.

La cuestión venezolana

Para este escritor, hoy honrosamente embajador, la cuestión venezolana, el estado superior del arte del poder, demanda un profundo respeto de los valores de la confianza política y los objetivos republicanos. Nuestro reto político y social como asunto ciudadano debe ser solucionado desde un gran consenso nacional. Por hombres de Estado y dirigentes en quien confiar por exhibir fuerza y voluntad para resolver nuestros problemas, no para crear otros. Cuestionar al servicio exterior, crea problemas. Ofender a los embajadores, entorpece nuestro trabajo. No somos embajadores de internet. Somos embajadores unidos a una noble, leal y difícil tarea: recuperar la libertad, defender los DD. HH. y aliviar la carga de penurias de nuestros compatriotas.

En política echar un pulso siempre acaba mal para los ciudadanos porque no pierde el que pierde el pulso-que suele tener todo muy bien amarrado-, sino pierde el pueblo que es rehén de unas decisiones personalistas que no piensan en el bien de todos, sino en el de unos pocos afines.

La buena política, por cierto, es respetar la Constitución. Llamar hoy a votar en Venezuela es inconstitucional, por lo que una falta de respeto al pueblo venezolano. 

* Embajador de Venezuela en Canadá.

 

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Unidad y madurez política, por Orlando Viera-Blanco
Ni Walesa, ODPOR, Mandela o las revoluciones balcánicas o árabes (primaveras) se desmarcaron ni desenfocaron del objetivo: el cambio de régimen. Después negociaron en democracia. Escribir misivas disruptivas estaba (está) fuera de orden. Divide, desmotiva y debilita.

 

@ovierablanco

Las predicciones en política obedecen a modelos estadísticos basados en índices económicos, sociales o políticos que vencen el ‘estado del arte’ de la gobernabilidad en países capaces de procurar paz, prosperidad y estabilidad a sus ciudadanos. El ascenso, permanencia o caída (del poder) depende de los aciertos o quiebres de la coalición dominante inter alias, presión social y coaliciones internacionales. La gran virtud: capacidad (madurez política) de generar consensos y unidad.

El caso venezolano incorpora una variable inédita: la coalición dominante no calca en un modelo de poder determinado. Es caótica y ausente de un formato político convencional. Eso la hace fallida, por lo que el cambio no obedece a rigurosidades típicas pero sí a un nivel mayor de exigencias. Ante las atipicidades, lo peor es la diseminación.

La caída del muro de Berlín y de la URSS

La Guerra Fría enfrentó a dos polos. Un bloque de gobernanza democrático de influencia eurocentrista, judeocristiana, basado en el respeto a la vida, la fe, la libertad, la propiedad; esto es, un sentido teológico, social y político entre derechos y deberes para la convivencia. Subyace el ideal del contrato social en un marco constitucional y republicano sobre la triada del respeto a la ley, la justicia, y la independencia de los poderes.

En contrapartida, el soviet. El poder superior, centralizado y omnipresente del Estado sobre el hombre. En el Estado democrático resaltan los valores de la sana competencia, libertad e igualdad de oportunidades. Mientras que el Estado centralizador, autoritario y populista, descansa la planificación y apropiación de los medios de producción, el hombre incluido…

EE. UU. demostró durante la Guerra Fría mayores capacidades de gobernanza, lo cual le procuró alianzas y estabilidad social. La URSS perdió el dominio de las masas y la confianza a partir de su ineficiencia económica. La caída del muro de Berlín responde a la insurgencia del mundo multipolar donde las naciones enaltecieron procesos de desprendimiento y rebeldía. El factor fundamental fue la unidad de propósitos e identidad de causa.

Odpor (resistencia) en Serbia para sacar a Slobodan Milosevic; la revolución cívico militar de Rumania (desobediencia civil) contra Nicolae Ceaușescu; Lituania y su revolución cantada (1989) más el  Movimiento Lituano Sąjūdis (movimiento reformista), la desintegración de la vieja Yugoslavia y la independencia de Montenegro, Croacia, Serbia, Macedonia y Kosovo; Bulgaria y el lanzamiento de la economía de libre mercado no planificada propio de la nueva constitución de 1991, Polonia y su Solidaridad con Lech Walesa al frente o el Congreso Nacional Africano liderado por Mandela, fueron ejemplos incontenibles de cambio político, social y territorial.  

El común denominador de la caída de la URSS y del muro de Berlín: I) En lo institucional un nuevo orden político, económico, global y democratizador. II) En lo colectivo: unidad, solidaridad y organización ciudadana.

Ninguno de estos momentos -históricos, trascendentes, transicionales y conductores de una reforma política profunda- vinieron precedidos de peticiones (cartas) de intervenciones internacionales entre grupos de resistencia. Ni Walesa, ODPOR, Mandela o las revoluciones balcánicas o árabes (primaveras) se desmarcaron ni desenfocaron del objetivo: el cambio de régimen. Después negociaron en democracia. Escribir misivas disruptivas estaba (está) fuera de orden. Divide, desmotiva y debilita…

Votar y hacer maletas…

Lo padecido en Venezuela no tiene precedente. Entre 1998 y 2013 -la era Chávez- vivimos experiencias antidemocráticas y confiscatorias que se nutrieron de un modelo de reparto y redistribución de la propiedad rapaz, en beneficio de una nueva élite revolucionaria.

Por una década (2003-2013) hubo una ilusión de bonanza que lanzó a la calle políticas asistenciales, misiones, pan y circo que redujeron los niveles de pobreza crítica -cierto- pero sin productividad. Un barril de petróleo a $140 y 1.4 trillones de dólares produjeron un espejismo de beneficencia que catapultó el llamado socialismo del siglo XXI, que realmente fue el petropopulismo del siglo.

La borrachera petro-revolucionaria condujo a un ‘ratón socialista’ que perforó los últimos cabos de un Estado republicano. Pasamos de un Estado autoritario, militarista y personalista (era Chávez) a un Estado ausente, miliciano y colectivista, con múltiples cadenas de mando repartidas en clivajes territoriales, económicos e institucionales.

Unos controlan el oro, los derivados de petróleo o servidumbres de paso. Otros los alimentos, la justicia, la identidad, milicias, FFAA o lo que queda del sistema electoral. Es una nación colonizada a pedazos y sablazos.

Esta atomización no excluye la adquisición (confiscación) de franquicias de oposición acompañadas de compra de conciencias que se prestan a participar en elecciones prêt-à-porter (listas para llevar).

Ya lo alertaba Platón. Seriedad en la política (spoude) es obrar con el buen ejemplo a los jóvenes de la polis. Perder la República es pulsar su migración. Y con el mal ejemplo de algunos dirigentes se pierde su liderazgo pero también la unidad y el sentido de  pertenencia/permanencia en la lucha. Entonces los jóvenes hacen maletas. La inmadurez no es de ellos. Tampoco su culpa, porque predecir y padecer continuismo del status quo es el castigo cuando se adolece de unidad y madurez política.

Y se vacía la ciudad…

*Embajador de Venezuela en Canadá

 

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Confianza, por Orlando Viera-Blanco*
La pérdida de admiración por el otro es perder valoración por nosotros mismos, por lo cual muere el sentido de ciudadanía y de pertenencia.

 

@ovierablanco

En sociología y psicología social la confianza es la creencia que una persona o grupo será capaz  de actuar de manera adecuada en una determinada situación y pensamientos. La confianza se verá más o menos reforzada en función de las acciones y de valores que deben traducirse en logros en sintonía con la prédica. Confianza es coherencia, es consistencia, es determinación. Un tema es la confianza en la psicología social. Otro en la política. Veamos.

En mi padre confío…

Para la psicología social la confianza es una hipótesis, una expectativa positiva. “Voy a contarle todo a mi padre, tengo confianza que me entenderá y me ayudará”. La confianza se refuerza o se debilita si percibo protección o abandono. Si el padre ayuda a su hijo, la confianza se fortalece. Pero si no lo hace o lo hace inadecuadamente lo más probable es que el hijo pierda confianza. Entonces la confianza supone suspensión de la incertidumbre respecto a las acciones de los demás. Cuando alguien confía en el otro puede predecir sus acciones y comportamientos, porque se reconoce a sí mismo (empatía). La confianza simplifica/facilita las relaciones sociales.

Cuando una relación es de confianza y respeto por sentirnos frente a un buen padre de familia, hablamos de reputación. En el último estudio del Instituto de la Reputación, el Dr. Charles Fombrun nos dice quienes figuraron de primeros en su encuesta: Mandela y Federer. Reputación ganada de la confianza que significa altruismo, desprendimiento, disciplina y discreción. La elocuencia no es curricular. Por el contrario, la efusividad puede destruir la confianza.  

Otras personalidades que se han ganado la confianza mundial son: Bill Gates, Warren Buffet, Richard Branson, Steve Jobs, Oprah Winfrey, Bono, Elizabeth II. Confianza que es admiración, que es demostrar buenas relaciones con lo material o con lo espiritual; con los amigos o la familia, y con uno mismo. Quien cuida sus pertenencias sin maltratarlas [conservador], demuestra pluralidad, libertad de credo, comparte en familia o exhibe honestidad, es confiable. 

Siguiendo la línea de Lechner (2002), el capital social sería “el nivel de confianza en las instituciones políticas”. Quienes poseen poco capital social manifiestan fuerte desafección política y no confían en las instituciones. El autor puntualiza que el capital social depende de los contextos culturales predominantes. “Cuando esos imaginarios sociales (tradición) se vuelven precarios, se debilitan las relaciones de confianza y cooperación”.

No es difícil concluir que en Venezuela perdimos nuestro capital social.

“No confiamos ni en el Padre nuestro”. La inmensa desconfianza grupal que registramos tiene su origen en la pérdida de valores culturales e identitarios. No nos sentimos capaces de resolver nuestros problemas y denigramos de aquellos a quienes “inmerecidamente” endosamos nuestra confianza. Y no funciona así. El problema sigue siendo nuestro. La pérdida de admiración por el otro es perder valoración por nosotros mismos, por lo cual muere el sentido de ciudadanía y de pertenencia… 

A partir de ahí nuestra relación con lo material es despreciativa, ruda; despojar, expropiar, expoliar es “normal”. Lo espiritual es sustituido por la violencia y la imposición ideológica, y la amistad pierde su sentido prístino y solidario. Así nuestra autoestima se pulveriza, siendo desplazada por el Estado opresor. Perdemos el sentido de padres e hijos de la patria…

Restaurando la confianza política

Recuperar la libertad y la democracia es participar en los procesos de reeducación social y de restauración de nuestros valores culturales. Es rescatar nuestra memoria histórica, nuestros protagonistas, próceres, talentos; nuestra Alma llanera, nuestro béisbol, la vino tinto o nuestro pabellón. Es reconocer lo que nos honra.

¿Cuáles son los factores de reconstrucción de lo social y de la política? Van der Meer (2017) identifica cinco principales elementos:

 Anticorrupción y justicia,

 desempeño macroeconómico,

 instituciones electorales limpias,

 socialización política y

 confianza generalizada.

El primero de los factores (corrupción) se ataca con justicia. Es sembrar sentido de intolerancia por la apropiación indiscriminada del Estado (Tanzi, 1995; citado en Begovic, 2005). La percepción de justicia es la actuación imparcial de la burocracia que evita privilegios y hace posible una vida libre y cooperativa (Rohtstein y Teorell, 2005). La prosperidad ciudadana (Knox Lovell y Turner, 1995) es fundamental. La calidad de los procesos electorales (Van der Meer, 2017) es transparencia y soberanía. La socialización política es formación de individuos capaces. Y la confianza generalizada es concretar ciudadanos educados.

Los pueblos derrotan la tiranía cuando derrotamos “al tirano” que llevamos por dentro. La educación es capacidad de discernimiento decíamos, que es cultura, que es procesar información calificada, que es acción confiable. Un ejercicio de humildad y elevación social que nos devuelve la confianza grupal y el sentido de nación. Así hacemos que las cosas pasen y funcionen. No que nos las hagan o nos las impongan.

Recuperar la confianza es vital. Y recuperarla en el prójimo o en el líder, es recuperarla primero en nosotros mismos. Ese día todo pasa y todo acaba, por tener de vuelta a los padres y los hijos de la patria.

* Embajador de Venezuela en Canadá

 

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A mis hijos... ¡gracias y Dios los bendiga!, por Orlando Viera-Blanco*
El amor por Venezuela ha sido la tarea bien cumplida que cada uno de nosotros hemos transmitido a nuestros vástagos. Y esa huella perenne, es imborrable.

 

@ovierablanco

Son las 2 p. m. de un día normal de verano. Tocan a la puerta. No quiero abrir. He generado cierta resistencia a recibir correspondencia. Sabía que mi esposa esperaba “un paquete”. Despachando en mi escritorio llega “la caja” a nuestras manos, la cual veo con recelo por la paranoia viral que nos invade. “Abre el paquete” me dice mi esposa con mis hijos al teléfono, lo cual me parece sospechoso siendo que además no son días ni de cumpleaños, del padre, aniversario o Navidad. Al abrirlo, ¡oh, santo Dios! ¡Lo volvieron hacer…! Mis hijos y su mamá repetían la hazaña que diez años atrás habían realizado. ¡Pero esta vez lo multiplicaron por siete! Demasiada carga para un solo corazón…

Siete estrellas, siete años, siete vidas…

La historia de Venezuela de los últimos siete años hay que releerla para entenderla o replantearla. El sentido de la antifragilidad pasa por el sentido de la impermanencia. De cómo los venezolanos tenemos que ponernos de acuerdo para darle punto final a una historia devastadora que nadie fue capaz de anticipar.

Lo que sucedía en 2013 era un verdadero desastre en todos los aspectos de la vida de una nación. La inflación era 50 % anual y el valor de la cesta básica el doble del salario mínimo. Esto ya hacía incomprensible vivir así. Solo un septenio más tarde la inflación pisó un millón por ciento, perdimos el cono monetario, un dólar pasó a costar 3 billones de bolívares y hoy la cesta básica (valorada en 280 dólares) ¡le toma a un venezolano pagarla con 15 años de trabajo al hilo, a razón de obtener 5 centavos de dólar el día o 1,50 dólares al mes!

Todo lo releo en “la caja de Pandora”

Al abrirla (la caja, con mis hijos en las gradas digitales), encuentro un libro con una foto mía en la portada. Tomo I titulado “Análisis cultural de Venezuela 2013. En la encomienda quedaban más libros. Creía que eran repetición de un mismo tomo. Pero no. Eran seis tomos más, correspondientes a los años 2014 al 2019. Todos con portadas y contraportadas diferentes, citas puntuales de nuestros ensayos y entrevistas de El Universal, revistas, investigaciones y especiales a varios portales. ¡Los siete tomos estaban internamente ordenados por fechas; siete estrellas en el lomo de cada ejemplar, biografía del autor y una dedicatoria inenarrable por hermosísima, que me dejó sin aliento ni voz para leer. Mis hijos -entre alegrías y gemidos- me decían “dale papi, termina, ¡tú puedes!”. Una década atrás habían hecho una compilación de mis columnas. Ahora, después de casi un año de arduo trabajo clandestino, hicieron una edición ¡que ni editorial Planeta o Antillana lo hubiese hecho mejor!

Al abrir al azar el primer ejemplar me encuentro con un ensayo de febrero 2013 titulado Golpe seco. Historia surrealista con la particularidad de que no es una novela. ¿En dónde hemos fallado, me pregunto? ¿Por qué aún no salimos de esta pesadilla? Es como la del holocausto. La maldad que sobrepasa todas las capacidades de rebelarse. ¿Cómo sobrevivirlo? Pensando que viene un futuro mejor, donde nos reencontraremos todos en casa, en familia. Y escribirlo, sana…

Contemplé la historia viva que hemos padecido. Cuánto sufrimiento, cuántas injusticias, cuántas nostalgias escritas en más de dos mil páginas, 700 ensayos y solo siete años. Parece un siglo. Pero amanecerá y los araguaneyes, las guacamayas y la dama ciega en la balanza, volverán.

Me armé de aliento y pulmón para leer la dedicatoria. En mi cabeza venían tantas imágenes como experiencias de nuestra triste historia de sangre, sudor y lágrimas. No lo hubiese creído de no haberlo escrito yo mismo. Lloré. No sé si por la dedicatoria de mis hijos o por verlos hacerse adultos fuera de su país. Quizás por ambas cosas…

Para papá y su incansable lucha por Venezuela

Cito: “Ahora, más allá de Venezuela y de la política, queríamos recordarte lo importante que eres para nosotros como hijo, padre y esposo. No queremos esperar a un futuro cuando ya estés viejito para decirte lo importante que eres en nuestras vidas. No pasamos por alto (sobre todo a medida que vamos creciendo y convirtiéndonos en adultos) todo lo que has hecho por cada uno de nosotros a lo largo de nuestras vidas. Sabemos que si nos equivocamos siempre estás ahí para ayudarnos a arreglarlo, que si tenemos dudas sobre algo tú nos sacas de ellas y que, aunque alguien nos trate de lastimar, tú no lo permitirás…”. ¿Cómo no creer en la Venezuela grande y buena que viene si la gran mayoría de los hijos de la patria así nos sienten? 

Por eso, tanto como creer, tengo la convicción de nuestra antifragilidad, nuestro buen sentido de pertenencia, pero también de que la impermanencia de la maldad -que es temporal- cesará.  Es la potencia irreductible de los buenos hijos de la patria, cuya llama no se apaga. El amor por Venezuela ha sido la tarea bien cumplida que cada uno de nosotros hemos transmitido a nuestros vástagos. Y esa huella  perenne, es imborrable.

Termina la dedicatoria: “Que tu lucha nunca se acabe. Estaremos detrás apoyándote como podamos. Verte hacer lo imposible es un orgullo que sigue creciendo. Es solo el comienzo, ya que como siempre bien dices, falta poco ¡muy poco!  Te queremos mucho…”

Y yo seguiré detrás de ustedes. La historia no la haremos los padres, sino los hijos. ¡Gracias por tanto y Dios los bendiga!

* Embajador de Venezuela en Canadá

 

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Con el sacrificio de todos, por Orlando Viera-Blanco
La unidad no se reduce a que un grupo de partidos o líderes políticos “se unan” en torno a una causa. Es rigurosamente al revés. La verdadera unidad es fundamentalmente idiosincrática, racional.

 

@ovierablanco

Después de más de dos décadas de infortunios y miserias nunca vividas en Venezuela, las preguntas siguen siendo por qué y hasta cuándo. Creo que es momento de agregar otra pregunta: con quién y cómo.

Sin liderazgo sólido y unitario es muy difícil vencer en una pelea muy desigual.

Y sin corregir ciertos elementos culturales, que degeneran en posturas individualistas, seguiremos perdidos. La historia está llena de movimientos sociales y/o partidistas que alcanzaron su libertad con muchos sacrificios (Frente Unido en Chile o Uruguay, Solidaridad en Polonia, OTPOR -resistencia-en Serbia, CNA en Sudáfrica). Pero si los esfuerzos de unos son demonizados por otros que se suponen del mismo bando, el resultado seguirá siendo el mismo: fragmentación y anomia.

La cultura del “ese no es mi problema”

Tiene su origen en la desconfianza grupal. Decir “resuélvelo tú porque ese no es mi tema” comporta inmensos atavismos que van mucho más allá del egoísmo. La cultura hispana que nos ha dado tanto, también nos legó inmensos desenfados. Por siglos hemos estado subyugados primero a los designios de la colonización y de la corona, a la imposición de castas y convencionalismos de la nobleza.

La cultura judeocristiana consagró al rey como representante de Dios en la tierra. Luego a la espera del mesías y después a la inmolación aprendida al dios de nuestros pecados, teniendo la culpa, la flagelación la contrición y el perdón como “ave marías” que nos harían merecedores de otra vida después de la vida. Lo contrario, es decir, desconocer la Santísima Trinidad, cuestionó el poder de los nobles y catapultó el poder del proletariado.

La llegada del pensamiento colectivista-positivista, terrenal y existencialista, “sustituyó a Dios” por las masas, convirtiéndolas en el nuevo “orden social”. En el medio quedaron los liberales, los ilustrados de la razón, del imperativo moral, los justicieros. Nadando quedaron las democracias de orientación eurocentrista, donde el poder reside en el pueblo.

El autoritarismo de sable emerge como brazo contenedor del comunismo.

¿Cuáles democracias sobrevivieron? Aquellas donde el pueblo se reconoce así mismo como ciudadano por formar parte del Estado. La democracia inglesa tiene su máximo valor de representación en la corona (monarquía constitucional), pero con un prístino sentido de autorrealización. La democracia norteamericana tiene su valor originario en el pensamiento liberal de los 7 fundadores de la patria (John Jay, Washington, Jefferson, Madison, Hamilton, Adams, Franklin), cuyo valor superior es el deber de defender por encima del derecho a ser defendido. Las democracias europeas y latinas aún están en pleno proceso de maduración que no es más que emanciparse del poder benefactor del Estado, por lo cual su responsabilidad (que soy yo) no es mi problema. Bajo esta lógica el Estado tampoco me importa, por lo tanto, nace el Estado ausente: un perder-perder.

La unidad en la política

La unidad como herramienta política es un factor profundamente cultural e identitario. Un elemento muy poderoso en los procesos transicionales. ¿Cuál ha sido el cambio sustancial de la Venezuela preindependentista a la Venezuela des-republicana? El sentido de pertenencia. Vivimos un proceso de igualación y democratización [1810-1998] y de despojo…Pero aún quedan muchas carencias y complejos por superar.

La llegada del caudillo (fantasma que pulula como alma en pena) aviva la cultura del mesías, que es endosar al “taita” la solución de nuestros enredos. Y con la democracia pactada, redentora y petrolera que alivió las cargas de la exclusión, igual sobrevino la cultura socialista del Estado benefactor y rentista. En este escenario la unidad es esencialmente política, instrumental, utilitaria, partidista, dejando escapar lo ciudadano. Entonces cobra cierta legitimidad la consigna “ese no es mi problema”, prendiendo en llamas la confianza grupal ¿Cómo derrotarla? Desprendimiento y emplazamiento de base.

La unidad no se reduce a que un grupo de partidos o líderes políticos “se unan” en torno a una causa. Es rigurosamente al revés. La verdadera unidad es fundamentalmente idiosincrática, racional, tradicional. Es la convicción colectiva de un valor común de conveniencia y confianza, entorno al cual grupos de representación se unen para luchar y sobrevivir.

Distinguir lo bueno de lo malo luce ser una tarea simple, pero se complica cuando algunos líderes no controlan sus ansiedades de poder y agendas.

La unidad es la consecuencia de un inquebrantable ejercicio de discernimiento y desprendimiento (disposition). No lo contrario. Pienso, luego me uno. La unidad no es automática. No encuentro ninguna dificultad para distinguir en Venezuela quién es el bueno y quién es el malo. No saberlo (elegir) le ha costado muchas vidas a la humanidad entre guerras y holocaustos. La fragmentación de los clivajes de resistencia ha sido la causa de permanencia de las coaliciones autoritarias.

Depender de la cultura del endoso político o del “liderazgo por default” (quítate tú para entrar yo), es lo que nos ha frustrado la Venezuela posible, democrática y libre. Es con el sacrificio de todos como veremos la luz. Escalando unidos. No trepando…

* Embajador de Venezuela en Canadá.

 

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Lo bueno, lo malo y lo desconocido, por Orlando Viera-Blanco
El chavismo-madurismo será causa de su caída. Una nueva era de liberación nacerá de una profunda valoración ética. La pregunta es si hemos construido los elementos de convicción moral, cívica y grupal que nos lleven a ese nuevo ciclo de convivencia.

@ovierablanco

Los procesos de transición de cualquier naturaleza, políticos, económicos, corporativos, individuales tienen un orden. Los hechos determinan las consecuencias. No lo contrario. En términos éticos Nietzsche (La genealogía de la moral ), nos dice que la mutación de lo bueno y de lo malo obedece a una lógica del resentimiento (malvado) contra los valores naturales o nobles de un momento.

Un episodio, un derroche de voluntad (inseparable del poder), un hecho enciende el cambio.

Pero ese hecho, ese episodio, esa voz encendida vienen precedidos de una acumulación de resentimientos que pulsan “el levantamiento de las castas”, la denominada rebelión de los esclavos contra los señores. Es la llegada de la nueva moral, del nuevo orden…

De Gómez a Betancourt. De lo malo a lo bueno

Juan Vicente Gómez representó el fin del positivismo criollo-autoritario transicional. Un mal, un gendarme necesario. Gómez puso fin a montoneras y bochinche. Los valores de la libertad o de la igualdad aún no eran suficientes para negar la vida. El “resentimiento democrático” iba en crecimiento. Las castas dominantes entre guerreros y sacerdotes aún dominaban la impotencia de los empobrecidos quienes permutaban paz, orden y trabajo por aspirar a poder, libertad y derechos.

¿Cómo superar ese estado de indigencia que no demanda libertad a cuenta de abnegación o privilegios? La cultura judeocristiana del espíritu, de la consciencia humana razonable e inteligente que se antepone a la jerarquía del poder de los nobles, produce un juicio de valor “evolutivo” (lo bueno y lo malo – Gut und Böse) donde existe otra vida después de la muerte. Y quien dispone es Dios. Ese sentimiento de liberación es el factor de racionalización colectiva que cuestiona el status quo, se rebela al opresor y conduce a la reforma.

Gómez, aunque taita redentor, no era Dios. Vino a darle “sentido a la vida” a través de “paz y orden”. Pero la libertad, la voluntad de poder de los débiles, de las masas, del pueblo, fue minando el sentido moral del gendarme. El nutriente de la cultura occidental que alimenta nuestro instinto (y nuestro espíritu) y hace que los pueblos justifiquen su vida, su alegría, su propia prosperidad, de la llegada de un mesías a tierra de gracia. Mientras ello ocurre (o no), la naturaleza “del resentimiento” pulsa nuevos movimientos…

En esa espera, la crueldad, la pena y la culpabilidad nos inmolan y nos inmovilizan sobre la base del “castigo merecido”. Es aquí donde la razón sufre un segundo momento y se rebela a cualquier Dios. Vivimos un nuevo momento transicional de lo cósmico a lo ciudadano.

La Ilustración (igualdad, libertad, fraternidad) retomó su empuje a principios del siglo XX, con el fin de los mandamases. El eurocentrismo grecorromano, socrático, aristotélico, platónico y justiniano reemerge para darle un nuevo sentido a la vida: el valor de la democracia y la libertad. La generación del 28 asumió ese liderazgo. Una nueva transvaloración de lo malo a lo bueno…

López Contreras abre las puertas del pensamiento institucional no censitario. Isaías Medina ­primer soldado de la democracia- es derrocado en medio de un proceso de maduración del voto directo y universal. Gallegos paga las consecuencias de las secuelas del orden uniformado. Pérez Jiménez bebe de la prosperidad petrolera y de un proceso de urbanismo, educación y bonanza irreductible, prorrogando la “justificación” del hombre de sable, bota y sota. Y llega Jóvito Villalba -el hombre de la transición democrática- que capitaliza Rómulo Betancourt. Comenzaba un nuevo ciclo bueno: la democracia.

De Betancourt a Chávez. De lo bueno a lo malo

La victimización vicaria que aún vivimos (de Tijuana a la Patagonia, no es solo nuestro) es el resultado de procesos de reflujos históricos que hemos tratado de superar a través de la cultura del perdón, de la contrición con propósito de enmienda y la conmiseración. La democracia de la vieja Atenas, el gobierno del pueblo por el pueblo y para el pueblo, viene a convertirse en un “gobierno de los justos” que implica un acto de profunda inclusión y transformación. Ya no son los nobles, guerreros o sacerdotes en el poder. Ahora es el ciudadano y el pueblo cuya voluntad demanda poder político.

Desde un punto de vista genealógico, el Pacto de Punto Fijo fue un gran acto de redención política. Duró mientras perduró la percepción de bueno; en la medida que la democracia daba sentido a la vida, porque en ella había oportunidades, libertad y progreso. El puntofijismo se hizo bipartito y estrecho cuando nació un nuevo resentimiento devenido de la exclusión, el rechazo, el olvido, la indiferencia, y, en fin, la negación de la otredad.

El deterioro y la banalización agitaron la cultura del resentido. Y llegó Chávez desatando todos los demonios. ¿Reconocemos y asumimos tal responsabilidad?

De Chávez al nuevo orden. De lo malo a lo desconocido

El chavismo-madurismo será la causa de su caída. Una nueva era de liberación será consecuencia de un proceso de profunda valoración ética. La pregunta es si hemos construido los elementos de convicción ética, cívica y grupal que nos lleven a ese nuevo ciclo de convivencia. No es tarea de un hombre. Es una misión inmensamente colectiva y cultural. No basta salir del régimen. Es salir también de nuestros propios atavíos y prejuicios. Y seremos buenos… y libres.

*Embajador de Venezuela en Canadá

 

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