Froilán Barrios Nieves, autor en Runrun

Froilán Barrios Nieves

La covid-19 es la verdadera oposición al régimen, por Froilan Barrios Nieves*

@froilanbarriosf

La pandemia se ha tornado en un quebradero de cabeza para el régimen. Le aparece por todos lados, por donde menos le espera. Resalta su improvisación y piratería al momento de afrontar la macabra realidad, como lo es el peligro latente para todos los habitantes de un país que pasó de ser tierra de gracia a tierra de desgracias. La covid-19 hace más notoria a nivel nacional e internacional la oprobiosa fábrica de mentiras de la vocería gubernamental en torno al control del virus.

Es tan impactante la presencia de la COVID-19 en todo el tejido social, que no respeta categorías sociales. Infecta y mata al que se le atraviese: a oficialistas, a opositores y a los ciudadanos en general, esa vasta mayoría que no se arropa en ninguno de los bandos en pugna, pero que sufre diariamente la inmensa desidia gubernamental. 

El saldo lamentable del personal sanitario fallecido ya es significativo, con las cifras más altas del planeta. A nivel global han fallecido aproximadamente 8000 profesionales de la salud, que representa un 17 %; entretanto, en Venezuela la cifra cercana a los 150 médicos muertos alcanza el porcentaje del 30 % del total de fallecidos en el país, que ya sobrepasa los 450.

Estas cifras alarman a la comunidad internacional con los denominados Héroes de la Salud, entregando abnegadamente sus vidas, demostrando ante el mundo la cruenta realidad de la infraestructura sanitaria, nacional y regional, que no suministra los equipos, uniformes, medicinas necesarias al personal sanitario para su labor.

Por otra parte, resalta la crueldad de una tiranía que despilfarra recursos en armamentos militares, en apoyo logístico a otros países, en el pago de deudas a potencias imperiales que saquean nuestra riqueza nacional y en el mantenimiento de una inmensa burocracia estatal. 

Hoy la pandemia es el tema central que debiera ocupar la atención de todos los sectores democráticos: trabajadores, empresarios, universidades, partidos políticos, jóvenes. Todos unidos frente a un régimen que oculta la realidad trágica que aniquila a un país, entregando datos opacos referentes a contagiados, fallecidos, con la precaria existencia de equipos médicos y de camas en hospitales del destruido sistema nacional de salud.

Tanto es así que el Gobierno nacional reporta el total de fallecidos en  436, mientras que el Instituto Nacional de Higiene indica que han muerto 965 personas, 529 más que la cifra oficial. Entre tanto los recluidos en estos centros sanitarios huyen por la pobre alimentación que reciben. 

Ante este drama nacional no son salidas factibles, en el corto plazo, las fraudulentas elecciones legislativas del 6 de diciembre; ni la añoranza de una intervención militar, llámese eufemísticamente de paz o humanitaria; ni la convocatoria a una insípida consulta popular desubicada de contexto o la insurrección de caudillos de unas FABN secuestradas por el régimen. Desasosiega que los jefes opositores no exploren alguna estrategia común de lucha ante lo que definen como dictadura.

Lamentablemente tenemos una oposición desenfocada de la principal preocupación que afecta a los venezolanos como es el derecho a la vida.

Hoy la pandemia es una realidad y argumento fundamental para exigir la suspensión inmediata de las “elecciones” parlamentarias del 6 de diciembre.

A partir de una vasta campaña nacional e internacional se pondría en evidencia a una tiranía que, en función de mantenerse en el poder, desprecia la vida de millones de venezolanos, disponiéndose a perpetrar un nuevo fraude electoral. Su resultado derivará en más sufrimiento por la ferocidad de la pandemia. Así como más confrontación política en un país agobiado por la miseria y la pobreza.

La tarea inmediata es que el Estado y todos los sectores políticos, sociales, económicos y académicos se aboquen a enfrentar la covid-19.

La vivencia de cada venezolano es que cada día se muere gente. Que sus vecinos, amigos, familiares están inermes ante la covid-19, mientras el mundo político solo le ofrece elecciones o consultas en una realidad que no está para aglomeraciones, mítines o movilizaciones. Y en un contexto donde el salario mínimo es de un dólar diario. 

*Movimiento Laborista

 

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

El talón de Aquiles de la tiranía, por Froilan Barrios Nieves

Protestas en Venezuela. Foto Jamez42 / Wikimedia Commons, 2014.

@froilanbarriosf 

Para los regímenes autoritarios que se ufanan de populistas y de proletarios no existe mayor paradoja que los supuestos beneficiarios les protesten sus políticas sociales. Sus precarias condiciones los convierten en la prueba del fracaso de su demagogia. 

Un dato monumental, destacado a nivel global, ha sido la diáspora. Se proyecta que para 2021 la cifra de desplazados venezolanos llegue a los 7 millones. Una hemorragia poblacional hoy solo contenida por la pandemia. Así que esa especie de río humano continuará fluyendo tras superarse la tempestad que afecta al mundo. 

En el seminario internacional “Promoviendo los Derechos Laborales y Sindicales de los Trabajadores Migrantes Venezolanos en América del Sur”, organizado del 28 al 30 de julio 2020 por la ONG Solidarity Center, pudimos conocer las diferentes posturas sobre este tema en el continente.

La realidad, el talón de Aquiles

Ante la posición presentada por la Confederación Sindical de las Américas (CSA), que insiste en que la diáspora es producida por las sanciones, argumentamos simplemente nuestra realidad: ¿quién se queda a vivir en un país con un salario de 4 dólares mensuales? Donde sus habitantes ven morir a sus familiares víctimas de COVID-19 en diferentes ciudades del mundo. Un país que los condena a la ruina, a la indigencia y a la precariedad. A no tener futuro. 

Las precarias condiciones socioeconómicas de la población se están convirtiendo en el tribunal popular contra la tiranía.

Al demostrar la incapacidad absoluta para gobernar y buscar soluciones inmediatas, la protesta general se manifiesta en diferentes regiones. Incluso a pesar de la feroz represión gubernamental.

Si mencionamos lo laboral, en los últimos 15 días resurgieron manifestaciones de jubilados y trabajadores petroleros ante la oferta engañosa de algunas empresas mixtas que ofrecieron bonos mensuales de 150 dólares a cambio de engavetar, en la práctica, el contrato colectivo. Pues bien, ni una cosa ni la otra. Hoy no le aplican los beneficios contractuales y no ven el bono caramelo de cianuro ofrecido.

Los jubilados y pensionados del IVSS generaron una protesta exitosa a nivel internacional, motivando la solidaridad global de asociaciones similares en el continente. Estas no comprenden cómo los jubilados y pensionados nuestros pueden sobrevivir con pensiones menores a 2 dólares mensuales, sin asistencia médica alguna. 

La crítica situación también ha motivado movilizaciones en las empresas básicas de Guayana, en el sector salud y educación. También de profesores universitarios y obreros petroleros activos, quienes actúan por encima de sus sindicatos y federaciones afines al gobierno madurista.

Pandemia de mentiras

Por otra parte, al régimen le ha surgido una hidra de mil cabezas con la pandemia. Esta revela todos los problemas de la sufrida población al demostrar el montaje de mentiras, que denuncia su indolencia para atender los peligros de un virus mortal que amenaza a millones de venezolanos. 

Curiosamente la tiranía se cree fortalecida en lo político por sentir que tiene controlado los hilos del poder ante el fracaso del opositor Frente Amplio. Pero, al mismo tiempo, sabe de su extrema debilidad en lo social y económico. El régimen no puede frenar el repudio generalizado de un pueblo que lo percibe como enemigo por llevarlo a la postración de la miseria y la indigencia. Que sabe que su objetivo es mantenerse en el gobierno mediante la manipulación del poder electoral y elecciones fraudulentas.

Movimiento Laborista

 

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

El nocaut de la covid-19 al empleo global, por Froilán Barrios Nieves*

@froilanbarriosf 

Como debe ser, las cifras del impacto del virus más letal que azota a la humanidad en el siglo XXI se concentran, en primer lugar, en la cantidad de fallecidos, contagiados y recuperados. También es lógico priorizar las cifras del personal sanitario que ha ofrendado sus vidas para salvar a centenares de miles de seres humanos en todo el planeta. Un sacrificio que compromete a los gobiernos e instituciones sociales a reconocer y rendir homenaje ante esta generosa entrega.

Catástrofe laboral planetaria

Ahora bien, hay otro escenario tan letal como el primero y que amenaza con la condición de vida de miles de millones de seres humanos en el mundo. Y es que, según la OIT, el 50 % de la población activa del planeta con trabajos informales está amenazada de perder su única fuente de sustento. Tómese en cuenta que la población universal de 7300 millones de personas contiene una población económica activa de 3500 millones de trabajadores, de los cuales 1600 millones se ubican en la población informal. 

Si a esto añadimos las proyecciones de pérdidas de empleos formales, que oscilan según las consultoras entre 400 y 665 millones, estamos ante una catástrofe universal que amenazaría incluso el mantenimiento del orden global y la existencia de la humanidad.

Estas cifras observan una concreción hasta junio de 2020, como son los casos de los EE. UU., donde se han perdido 35 millones de empleos; en América del Sur, 47 millones; en América Central, 12 millones. En el caso específico de los migrantes venezolanos ubicados en la región andina (Colombia, Ecuador, Perú, y más allá en Chile), el 42 % ha perdido sus empleos. Y ya sabemos que el 90 % de ellos se localiza en la economía informal.

Esta debacle del empleo global ha tenido respuesta gubernamental eficaz dependiendo de sus capacidades. En el caso de Europa, la UE con Alemania y Ángela Merkel a la cabeza, ha promovido planes de reconstrucción de la economía a nivel continental que ya comienzan a dar sus frutos. Aun así la economía caerá en 8 % para 2020. Pero ello no impedirá que millones de trabajadores reciban puntualmente su cheque semanal de subsidio, igualmente las empresas donde estos laboran.

En EE. UU. Donald Trump igualmente ha subsidiado el desempleo y al empresariado, como también ha anunciado, esta primera semana de julio, el rescate de 5 millones de empleos formales. Mientras implementa al mismo tiempo severas restricciones de entrada y deportación a la inmigración laboral, que contribuye notablemente a la producción nacional.

Perspectivas sombrías en Latinoamérica

El panorama es sombrío para América Latina, la región de menor crecimiento económico en el planeta antes de la pandemia. 

Los gobernantes de LATAM vieron con estupor el desarrollo de la COVID-19 en otros continentes. Sin embargo, no se prepararon adecuadamente para el chaparrón que hoy amenaza, incluso, con superar el impacto letal observado en Europa.

Aun así, los gobiernos de Chile, Perú, Brasil, Argentina, México, que registran las cifras más agudas en contagios y fallecidos, presentan a pesar del tiempo perdido políticas económicas de recuperación del trabajo formal e informal.

El régimen politiza la pandemia

Otro rumbo es el que percibimos en Venezuela, cuyos gobernantes dan mayor importancia a la politización de la pandemia. Tratan la tragedia en un escenario de confrontación permanente con “el imperio” y con la oposición política. Incluso culpan a la comunidad internacional de los impactos crecientes de la COVID-19 en el país.

Todo ello, en lugar de promover políticas de reactivación económica que oxigenen el alicaído empleo formal e informal, que genera la hambruna generalizada de la población.

Muchos preguntan por cifras cuando en realidad no hay datos certeros por la opacidad informativa del régimen. Lo que se puede identificar es una población activa impactada por la diáspora y reducida en aproximadamente a 10 millones de personas. Ello, en un contexto de cierre de industrias que a inicios de 2020 se ubicaba en 3500 empresas sobrevivientes, las cuales producen a un 20 % de su capacidad.

Esa relación se observa igualmente en los diferentes sectores de la economía: transporte, comercio, servicios, empresas básicas, lo que presume que pudieran perderse este año alrededor de 2 millones de puestos de empleo formales y una disminución mayor al 50 % de la población informal.

Ante la incertidumbre y el colapso de la economía, observamos cómo las fronteras entre el empleo formal y el informal se difuminan. Una realidad dramática donde el trabajador formal debe operar en la informalidad para subsistir y percibir un ingreso que le permita alimentar a su grupo familiar. Ese que padece una pesadilla sin luz, sin comida, sin dinero, sin medios de comunicación y entretenimiento, sin internet. En definitiva, sin futuro.

En resumen, estamos en el ojo del huracán ante un régimen cruel e insensato, que no reconoce el drama que fulmina a millones de venezolanos. Y que solo le ofrece como alternativa unas elecciones parlamentarias controladas desde su origen por el aparato policial y militar del Estado, promovidas con mucho dinero gubernamental que debiera realmente dedicarse a atender la población amenazada por la pandemia.

* Movimiento Laborista

 

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Concheso, el don de la palabra, por Froilán Barrios Nieves*

@froilanbarriosf 

No suele acontecer a menudo que del lado sindical surjan comentarios de reconocimiento hacia representantes del mundo empresarial. Ello quizás por privar visiones tradicionales que traducen sentencias como “patrono es patrono” y, por otro lado, “el mejor sindicato es el que no existe”.

Ambas desconocen que en los países donde capital y trabajo se han puesto de acuerdo, coordinados por un Estado responsable, se han logrado niveles óptimos de prosperidad y mejores condiciones de vida para la población.

Como es previsible, la relación entre trabajadores y empresarios está marcada, la mayoría de las veces, por diferentes puntos de vista con relación al trabajo y sus condiciones. Y en temas álgidos del mundo del trabajo venezolano, como la eliminación de la retroactividad de las prestaciones sociales en 1997, y el articulado laboral de la vigente Constitución de 1999, del cual fui corredactor, derivó en numerosos debates públicos en foros y medios de comunicación. Sin embargo, privó el respeto mutuo por la opinión del contrario.

Posiciones que fueron decantando y conciliando ante un Estado que tempranamente lanzó al cesto de la basura la CRBV. Que paulatinamente destruyó el valor del trabajo y, por ende, del salario y de los sindicatos. Y que, por otra parte, ha perseguido implacablemente al capital, reduciéndolo a una magra presencia en la economía nacional.

Por supuesto, el balance ha sido fatal. Hoy sufrimos la miseria más abyecta que haya conocido la nación venezolana desde su existencia como república. Y el éxodo más notorio a nivel global, como lo relatan las agencias internacionales especializadas en la materia.

En ese escenario de una Venezuela atribulada desde los inicios del siglo XXI, destacó la voz y el talante del recién fallecido Aurelio Concheso, quien siempre manifestó una activa preocupación por la situación de Venezuela.

Un país al que sirvió como empresario preocupado por el desarrollo social. Y también como interlocutor con el movimiento sindical venezolano, cuyos líderes consideraron en él una voz autorizada y creíble en sus propuestas en materia de reformas laborales.

En esa dirección, Concheso traspasó ese paralelo 38 tradicional del odio de clases para, a partir de sus palabras, ser percibido como auténtico y honesto en sus opiniones. Así generara divergencias en el auditorio del mundo laboral y sindical, se comunicaba desde sus convicciones profundas de venezolanidad; recuerdo que un sindicalista de la otrora CTV de finales de siglo XX lo calificó de “italiano reencauchado”, aun cuando era cubano de origen corso. Esa actitud genuina la demostró en hechos al crear una de las primeras empresas de cesta tickets de alimentación que se promocionó en Venezuela.

En cuanto al conocimiento, fue pródigo en divulgarlo a través de sus columnas semanales y de su programa de radio La otra vía, por RCR. Concheso demostraba al público en general que había maneras sencillas de entender ese terreno tan árido como lo es la economía.

Por tanto, no escatimo en decir que ha sido el empresario que ha tenido la mayor capacidad de tejer vasos comunicantes sólidos con los diferentes sectores laborales de este país.

Es notable que su trayectoria haya motivado a otros actores empresariales a continuar su legado. Sobre todo en el escenario de un diálogo permanente con los trabajadores en el contexto de recuperación de nuestra nación.

* Movimiento Laborista

 

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Coronavirus y terrorismo antilaboral, por Froilán Barrios Nieves*

@froilanbarriosf 

Mientras la mayoría de los gobiernos del mundo dedican las 24 horas promoviendo políticas orientadas a superar los nefastos efectos de la pandemia, lamentablemente existe una minoría de mandatarios cuya permanente estrategia es esconder la cruenta realidad que azota a sus habitantes.

En América Latina varios presidentes se han dedicado, cual ruleta rusa, a subestimar el drama que ha ocasionado alrededor de 350.000 fallecimientos a nivel global y cerca de 50.000 en nuestro continente.

Es el caso de Daniel Ortega en Nicaragua, quien califica a los infectados de coronavirus como enfermos de neumonía; de Jair Bolsonaro en Brasil, quien tildó a la covid-19 de una “gripecinha” y que hoy registra en su país 360.000 contagiados y 23.000 fallecidos; y del régimen venezolano, que discrimina a los afectados por el virus, aun siendo venezolanos, como “armas biológicas” enviadas por el “imperio” y por el presidente Duque de Colombia, como si estos no fueran seres humanos amparados por nuestras leyes y los convenios internacionales.

Por el contrario: al ingresar al territorio nacional, los afectados denuncian que son maltratados y confinados en lugares similares a campos de concentración.

En ese objetivo se pretende difundir una sola versión del desarrollo de la pandemia en Venezuela, calificando de enemigos a todos aquellos que contradigan la versión de los conspicuos voceros gubernamentales, convirtiendo en terroristas y criminales a los profesionales de la salud y de los medios de Comunicación Social. Contra ellos el régimen ha dirigido en primera línea las baterías del Estado, intentando maquillar la tragedia que se expande en todo el territorio nacional.

La dictadura gobernante fue cuestionada por la OIT, previo al desarrollo de la pandemia, ante la persecución de sindicalistas por defender la libertad sindical en los casos de Rubén González, Rodney Álvarez, sindicalistas de Ferrominera en Guayana y a los directivos sindicales de la gobernación del estado Sucre.

A estos casos se agregan ahora las decenas de periodistas detenidos por comunicar lo que está sucediendo en los diferentes centros de asistencia médica, como es la proliferación de contagios y la ruina del sistema de salud para atenderlos.

Recientemente la presidenta del Colegio de Enfermeras del Estado Zulia, Hania Salazar, fue amenazada públicamente en una transmisión en cadena por el Secretario de Gobierno regional tras denunciar y convocar a una jornada pacífica de protesta por las críticas condiciones del sistema de salud, infraestructura ruinosa de los hospitales, inexistencia del servicio de agua para lavarse las manos, de jabón, alcohol, implementos de prevención, guantes, mascarillas, ni ventilación adecuada, además de una alimentación precaria y tener que cumplir jornadas laborales de 24 horas.

La respuesta del funcionario de marras fue “Debe saber la presidenta del Colegio de Enfermeras que su llamado a guarimba en medio de una pandemia tiene consecuencias penales”.

En este contexto, los trabajadores de la economía informal, que laboran por miles en el Mercado de las Pulgas en Maracaibo, fueron reprimidos por la GNB por exigir su derecho al trabajo, situación similar que se ha dado en otros estados del país. Recientemente en el estado Lara detuvieron a 6 ciudadanos por protestar por la escasez de gasolina, así como a trabajadores de SIDOR por denunciar la suspensión del contrato colectivo.

En definitiva, las protestas y microconflictos laborales se extienden en todo el territorio nacional exigiendo al régimen resolver sus reclamos, mientras confrontan las políticas represivas gubernamentales.

Todo, en un contexto de Estado fallido, somalizado, invadido por grupos militares y misiones extranjeras que saquean los diezmados recursos naturales que otrora hicieron de nuestro país la economía más próspera del continente.

* Movimiento Laborista

 

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Ni son de aquí, ni son de allá, por Froilán Barrios Nieves 

Los desplazamientos migratorios derivan en muchas ocasiones en situaciones indeseables, cuando se trata de numerosos contingentes de seres humanos que se trasladan forzosamente en procura de una mejor condición de vida, debido a que su tierra por avatares sociales o económicos no le brinda satisfactoriamente. La gran mayoría huye por la sobrevivencia alimentaria, así también para preservar la vida en peligro por persecuciones políticas, y ahora implosionando en pleno siglo XXI  una pandemia de tan brutales efectos, que cambiará el rumbo de la Aldea Global, término que acuñara Mcluhan a finales del siglo pasado para definir la interconexión de la humanidad.

En ese contexto hay mucha diversidad. Veamos el caso de los rohinyás, que forman un grupo de alrededor de un millón de personas, concentradas como grupo étnico en el norte del estado de Rakhine, en Birmania hoy Myanmar. A diferencia del 90 % de la población birmana, que profesa el budismo, los rohinyás son musulmanes. La dictadura birmana no los considera ciudadanos, no tienen reconocimiento como grupo étnico ni libertad de movimiento, pero el Estado birmano asegura que son en realidad migrantes musulmanes de Bangladesh que cruzaron a Myanmar durante la ocupación británica. De ahí que se les considere “advenedizos”, término usado en ocasiones por las autoridades para justificar la violencia contra ellos, confinándolos en guetos en condiciones precarias y propiciando un genocidio a este grupo étnico de 900.000 personas, que los ha desplazado a Bangladesh, hoy sin patria ni tierra donde vivir en paz, aun cuando la ONU los ha definido como su prioridad.

Otro caso de características diferentes son los “pied noirs”. Se denomina pieds-noirs (literalmente en francés, pies negros) a los ciudadanos de origen europeo por el calzado, en su mayoría de origen francés, que residían en Argelia y que se vieron obligados a salir de ese país tras la independencia en 1962. El término se aplica a todos los repatriados de Argelia, que habían apoyado a las fuerzas políticas y militares francesas durante la contienda, pues bien a lo largo de décadas estos eran segregados en Francia al considerarlos árabes, y por los argelinos al considerarlos franceses, sufriendo en todo caso xenofobia y discriminación, hasta que los idus del tiempo fueron olvidando su origen.

En nuestro caso es la llamada diáspora venezolana, que injustamente debió salir en estampida buscando sobrevivir al apocalipsis generado por esta gestión. Pues ahora con la pandemia de la COVID-19 son echados de sus arriendos, algunos de ellos han logrado mantenerse gracias al apoyo de diversas ONG en Colombia, de la embajada venezolana en Bogotá e instituciones colombianas, pero otros en contingentes numerosos han decidido regresar a Venezuela.

Vienen de todos lados, de Perú, Ecuador, de ciudades y regiones colombianas de Bucaramanga, Valledupar, del Putumayo, del norte de Santander, de Bogotá, en caravanas de buses, otros a pie, en condiciones de precariedad absoluta, creyendo incluso en la demagogia gubernamental del “bienvenidos a la patria bolivariana”, para ser recibidos en San Antonio del Táchira como parias en un campo de concentración, maltratados y golpeados por la fuerzas militares.

En definitiva, regresan con las manos vacías, excluidos y llamados “venecos”, descalificativo con el que se excluye a los venezolanos en los países andinos, para encontrarse un país en ruinas, en la miseria generalizada, mucho peor que el país del que partieron años atrás, sin poder encontrar un lugar donde continuar su vida.

Este es el drama actual de estos compatriotas venezolanos que siendo muchos de ellos profesionales universitarios, trabajaron en condiciones de precariedad laboral absoluta para lograr la sobrevivencia, y se encuentran en el límite, donde son descalificados en los países andinos y al regresar a su país son tratados como extranjeros, en pocas palabras apátridas sin destino cierto.

Froilán Barrios Nieves | Movimiento Laborista

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Centenario de la OIT: el futuro del trabajo, por Froilán Barrios

El lunes 10 de junio de 2019 se instala en Ginebra la 108a Conferencia Internacional de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), evento mundial programado anualmente, que contiene en esta ocasión un significado fundamental al cumplirse 100 años de su fundación. La OIT fue creada en 1919, como parte del Tratado de Versalles que finalizó con la Primera Guerra Mundial, y reflejó la convicción de que la justicia social es esencial para alcanzar la paz universal y permanente. Su Constitución fue elaborada entre enero y abril de 1919 y aprobada en junio de ese año, teniendo como resultado la conformación de una organización tripartita, única en su género al ser integrada por representantes de gobiernos, empleadores y trabajadores en sus órganos ejecutivos y asamblearios.

Sus antecedentes provienen de las ideas propuestas en la Asociación Internacional para la Protección Internacional de los Trabajadores fundada en Basilea en 1901, con la finalidad de impulsar una organización internacional que abordara temas laborales, por cierto lideradas inicialmente por dos empresarios, Robert Owen y Daniel Legrand y por las acciones del sindicalismo europeo y americano, quienes luchaban contra el capitalismo salvaje del siglo XIX, quien consumía de manera implacable a la mano de obra en condiciones infrahumanas. Así también este organismo laboral surgió ante el apocalipsis de la Gran Guerra que determinó la desaparición estimada en 25 millones de personas entre civiles y militares.

Como es de hacer notar este organismo ha permanecido durante un siglo, período en el que se ha conformado la institución tripartita de mayor tradición e institucionalidad, integrada en la actualidad por 187 Estados miembros de la OIT, donde se han aprobado 400 instrumentos jurídicos, a resaltar 189 Convenios, 6 Protocolos y 205 Recomendaciones, orientadas a la protección de los trabajadores en el mundo entero. A partir de 1945 al conformarse la ONU, la OIT pasó a ser un organismo especializado de las Naciones Unidas con la función de ocuparse de los temas laborales, teniendo como objetivos: Promover los derechos en el trabajo, fomentar las oportunidades de empleo decente, fortalecer la protección social y reforzar el diálogo sobre asuntos de la esfera laboral.

Para los venezolanos la OIT ha sido un escenario privilegiado para denunciar ante la comunidad internacional, las violaciones recurrentes a los convenios fundamentales, tales como la libertad sindical (C87), negociación colectiva (C98), sobre la consulta tripartita (C144), sobre discriminación (C111), entre otros, que han sido citados por los empleadores agrupados en FEDECAMARAS y por numerosas organizaciones y centrales sindicales que representan a los trabajadores, mediante quejas ante el Comité de Libertad Sindical, la Comisión de Normas, ante el Consejo de Administración, lo que ha motivado como respuesta del organismo el envío de 12 misiones, comisiones, de diferente género durante los últimos 20 años, emplazando al Gobierno Nacional al respeto de las normas laborales internacionales reconocidas históricamente por el Estado venezolano. Es fundamental recalcar que Venezuela es miembro de la OIT desde sus inicios, estando separada del organismo por decisión de la dictadura perezjimenista en 1956 y retornando en 1958 al ser derrocado el dictador. En la actualidad ha sido designada en 2018 una Comisión de Encuesta como órgano investigador de mayor jerarquía estatutaria para constatar las violaciones recurrentes que determinaría incluso la permanencia de nuestro país dentro de este organismo, lo que significaría una sanción moral y causal para el Tribunal Internacional de la Haya.

Esta ocasión es una gran oportunidad para los trabajadores y los empleadores venezolanos de dar a conocer nuestra tragedia, ante la 108a. Conferencia de la OIT, que reunirá a 5000 delegados de 190 países miembros e invitados especiales, cuyo tema central es Construyendo un futuro con trabajo decente, ante la realidad que sufrimos de un país donde se ha destruido todo vestigio de trabajo digno, con salarios de 6 dólares mensuales, sin seguridad social, sin contratos colectivos, persecución y cárcel a sindicalistas y empleadores, y cierre paulatino de las fuentes de trabajo del sector privado y público, que ha determinado la estampida de más de 4 millones de venezolanos, representando la diáspora más notoria del hemisferio occidental.

Las conclusiones de esta importante Conferencia mundial son de suma importancia para nuestro país, que se prepara para superar la peor gestión gubernamental de nuestra historia y al mismo tiempo para
impulsar mediante una conversación pública y democrática con el método tripartito, sobre cómo queremos que sea nuestra futura sociedad del trabajo. Relacionada a cómo aprovechamos las ventajas y como ponemos barreras a los riesgos. Hace falta un nuevo contrato social también en Venezuela.

Froilán Barrios

Nieves Movimiento Laborista

Los juegos diabólicos del régimen, por Froilan Barrios Nieves

El régimen anunció a través de Delcy Rodríguez sus torcidas intenciones con la violencia desatada para impedir el ingreso de ayuda humanitaria por nuestras fronteras “lo que pasó el 23 de febrero es una pizca de lo que somos capaces de hacer..”, para luego demostrarlo el 07 de marzo pasado con el apagón más largo de nuestra historia, con una duración de 100 horas, siendo el más extenso ya que afectó a todo el territorio nacional, cuyo efecto fue reconocido a nivel mundial y visualizado en las escenas dantescas de la población buscando sobrevivir a la contingencia de un país en la penumbra, incomunicado, perplejo, impotente, aislado durante 5 noches y 6 días, donde sucedieron miles de eventos y tropelías cometidas por un gobierno insensible que dio la espalda a una población desinformada de lo que ocurría.

Desde 2010 la crisis del servicio eléctrico no es secreto para nadie, los efectos atmosféricos del fenómeno del Niño, abordados entonces por la Ley Habilitante en el contexto de las emergencias de las lluvias, y en el posterior racionamiento en diferentes estados del oriente y el occidente, sin llegar a afectar la capital de la república, dieron cuenta de un servicio precario con interrupciones continuas, fogonazos de corriente destructores de aparatos eléctricos domésticos, sin compensación alguna por CORPOELEC, derivando en el empeoramiento de la calidad de vida, por la incapacidad de una mayoría de hogares de reparar los aparatos dañados por los altos costos. A esta cruenta situación se añade la pérdida de vidas humanas por las decenas de fallecidos en clínicas y hospitales, adultos e infantes ante la caída de la energía eléctrica.

Esta caída del servicio eléctrico estuvo acompañada durante estos años por permanentes excusas, cambio de ministros, hubo uno que solo duró por su manifiesta incapacidad 36 horas en el cargo, quienes solo presentaron argumentos risibles sobre los permanentes cortes de energía, cargando la culpa a la fauna nacional, una vez fue un rabipelado, en otra oportunidad fue una iguana, zamuros, en el caso del Zulia, la caída del servicio eléctrico se debió a sabotaje de un diputado opositor, lo que ocasionó la ocurrencia del humor marabino al señalar como culpable a un armadillo, pez godzilla capaz de morder y cortar el cable submarino asentado en el fondo del Lago de Maracaibo. Recientemente la brillante opinión emitida por el secretario de gobierno regional ante el último corte acaecido esta semana en la capital del estado, según éste ha sido culpa de los papagayos o volantines y por la cercanía del territorio zuliano al astro rey.

No tengo duda alguna en que la situación se prestó para que el Ejecutivo Nacional utilizara la ocasión para aplicarnos un ensayo brutal, un experimento del terror, de aprovechar la crisis eléctrica para prolongar la suspensión del servicio eléctrico, con la intención aviesa de amedrentar y de paralizar todo género de protestas que se han venido acrecentando, en enero y en febrero 2019 se registró el récord nacional de 1600 protestas de índole político, económico y social exigiendo la salida de Maduro y el 90% de la población aspirando a un cambio.

Pues bien en el peor estilo de los fascismos del siglo XX no le importó doblar la rodilla a un pueblo extenuado y hacerle pasar aceite a todos los estratos sociales, a tal extremo que son dantescas las escenas del río Guaire donde pobladas utilizan el agua contaminada para solventar sus necesidades que a la postre puede ser mortal su consumo por la falta de agua potable.

Incluso en algunos estados, y en particular en el estado Zulia la calamidad se expresó en el saqueo generalizado, con la mirada cómplice de la Gobernación y autoridades municipales, ocasionando pérdidas cercanas a los 50 millones de dólares y de casi 3000 puestos de trabajo.

El remate de la faena es aplicar el manido recurso, en el estilo de la confesión, el film de Costa Gavras (1970), en cuyo contexto se utiliza el control absoluto de los poderes públicos para fabricar expedientes, y en nuestro caso difamar al presidente interino Juan Guaidó, de ser el cerebro del apagón planificado desde Chicago, Houston, en circunstancias donde se fraguan culpables, se asesina, se persigue, se encarcela y se prohíbe la libertad de prensa.

En definitiva conocemos a un régimen capaz de lo inverosímil para mantenerse en el poder, dispuesto a continuar sacrificando a la población, condenándola a la penuria, a aplicar experimentos macabros, en esta oportunidad se condicionó a 25 millones de habitantes, ya que 5 millones se han disparado de nuestro país mediante la diáspora. Lo cierto del caso es que la mayoría de la población ha tomado conciencia y cada día el dictador se arrincona en Miraflores temeroso del desenlace inaplazable, que más temprano que tarde lo desalojará del poder.

Froilan Barrios Nieves

Movimiento Laborista