Froilán Barrios Nieves, autor en Runrun

Froilán Barrios Nieves

De izquierda o de derecha ¿to be or not to be?, por Froilán Barrios Nieves*

@froilanbarriosf

Opinar sobre izquierdas y derechas se ha convertido en un desafío. A algunos puede no gustarle y a otros tampoco. En todo caso, se asume el reto de pensar distinto a lo que usualmente observamos en los medios y en toneladas métricas de opinión en las redes sociales, que simplemente despachan el tema pontificando a personas, partidos y gobiernos como de “izquierda” o de “derecha”. 

Resulta que desde finales del siglo XVIII se asoció el concepto de izquierda a lo progresista y revolucionario, y de la derecha como conservador y reaccionario. Así transcurrió el siglo XIX al añadirse otro condimento al debate: el marxismo como teoría esencial del movimiento socialista y emblema mundial de la izquierda revolucionaria, adalid de los DD. HH. Mientras que la otra orilla a la derecha, fue catalogada como defensora del viejo orden representado en la monarquía, dictaduras y el capitalismo salvaje. 

Pronto la andadura del siglo XX fue redefiniendo los roles para uno y otro campo, cuyos representantes asumieron conflictos globales en defensa de sus proyectos políticos y económicos. Entre tanto, los horrores de las guerras mundiales y conflictos regionales, que culminaron en el exterminio de cientos de millones de seres humanos, determinaron la urgencia de detener la matanza planetaria so pena de la extinción del género humano. Se promovió así un nuevo orden mundial que, en el contexto de la ONU, se orienta hacia la democracia, la libertad económica y el ejercicio pleno de los DD. HH., asumido por cada cual según sus intereses en el contexto de la geopolítica global.

¿Que nos indica el cabalgar de la historia?, que durante la centuria pasada las dictaduras más atroces y devastadoras de la humanidad estaban en el campo denominado izquierda.

Mientras que en la Unión Europea, América del Norte y Japón se afianzaron sistemas democráticos. Con imperfecciones y arrugas, sí, pero que no han impedido ser espacios para el desarrollo de libertades de expresión, de cultos, económicas y de trabajo digno.

Por tanto ¿estas categorías decimonónicas definen en el siglo XXI el campo político?, considero que son antiguallas. En su lugar pudiera plantearse que la confrontación política parte entre aquellos que promueven al Estado como único dueño y señor de la economía, concentran los poderes públicos en el poder ejecutivo, restringen la democracia a la ideología del Estado, reprimen a los disidentes y supeditan el trabajo a los fines gubernamentales; contra quienes asumen el Estado como ente regulador que promueve la libertad económica, la libre expresión de las ideas, la autonomía de los poderes públicos y el desarrollo del trabajo digno. 

En resumen, el falso dilema de izquierdistas revolucionarios vs. conservadores reaccionarios, lo sustituye la evidencia histórica de estatistas autoritarios vs. demócratas progresistas. Se trastoca entonces la connotación tradicional de derecha asociada a lo retrógrado y reaccionario, y la categoría de izquierda asociada a lo progresista y de redentor del pueblo. Porque en realidad no lo son.

Hoy podemos ver esta nueva realidad en los resultados de las recientes elecciones presidenciales de Ecuador y Perú. En el caso del Ecuador, el programa de gobierno de Guillermo Lasso, ubicado a la derecha, es más revolucionario y demócrata que el del delfín de Correa, quien propugnaba en su campaña estatizaciones y políticas represivas de género. O en el caso de Pedro Castillo, más allá del hartazgo con la clase política peruana, la lucha antagónica será entre el autoritarismo estatista y la democracia liberal; incluso con los cuestionamientos a Keiko Fujimori. 

En el contexto internacional la economía social de mercado, reimpulsada por Ángela Merkel, es más progresista y revolucionaria que el estatismo dictatorial de Xi Jin Ping. Y en el caso de Vladimir Putin podemos preguntarnos ¿quién es más socialista entre el modelo nórdico y la autocracia rusa que envenena a sus disidentes y cuyo líder se autoproclama presidente hasta el 2036?

Por tanto, llamar izquierda y socialistas a quienes no lo son es un error y una burla a la historia. Lo hacen quienes manipulan las categorías y conceptos para imponer las dictaduras más atroces que han asolado a la humanidad. Ahí tenemos la Cuba castrista, la Nicaragua de Daniel Ortega y la Venezuela chavista-madurista, cuyas tiranías son los casos de tergiversación más acentuados del continente.

*Movimiento Laborista.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

La OIT acorrala al régimen madurista, por Froilán Barrios Nieves*

@froilanbarriosf

Ningún organismo internacional ha mantenido una postura inmaculada frente a la situación venezolana como lo ha hecho la Organización Internacional del Trabajo. Y es que desde 1999 hasta el presente 2021 ha trazado su mirada vigilante, y perseverante, sobre los temas laborales maltratados en la República Bolivariana de Venezuela.

En efecto, desde el año 2000 nuestro país ha conocido la letanía de sugerencias y llamados de atención suscrita por delegaciones de todo género, provenientes del organismo tripartito mundial. Desde templones de oreja hasta la aprobación de recomendaciones más exigentes en torno al cumplimiento de los convenios laborales firmados por la República desde el siglo pasado, amparados por este organismo centenario del sistema mundial de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

En la mira de la OIT

Durante las dos décadas del siglo XXI han visitado a Venezuela doce (12) delegaciones la OIT, como las misiones de contacto directo, misiones técnicas, misiones de consulta y misiones de alto nivel. Faltando solo una, la de mayor jerarquía: la Comisión de Encuesta, cuya importancia se aplica a aquellos países que, en definitiva, han sido conspicuos violadores de los convenios laborales, relativos a la libertad sindical (87), negociación colectiva (98), discriminación (111) y consulta tripartita (144), que forman parte de decenas de convenios aprobados a nivel global por representantes de trabajadores, gobiernos y empleadores.

En el transcurso del siglo XXI Venezuela ha sido un tema recurrente en las conferencias anuales de la OIT que se congregan en Ginebra, con la participación de más de 3000 delegados de los cinco continentes. En estos encuentros siempre se califica al gobierno venezolano de violador contumaz de los convenios laborales, integrando una sempiterna lista de países como Birmania (Myanmar), Zimbabue y Bielorrusia, donde se aplica el trabajo esclavo y se desconocen los derechos sindicales.

El régimen pretendió maquillar su mala imagen en los eventos de la OIT con la presencia de voluminosas delegaciones, de hasta 80 personas, cuya tarea era difundir propaganda para denunciar la “campaña capitalista e imperialista” contra una revolución; esa donde los trabajadores “viven en el paraíso”. Este dispendio de corrupción contrastó siempre con el resto de delegaciones sindicales de numerosos países, integradas solo por 2 o 3 miembros.

Hacia el Foro de Diálogo Social

Entre tanto, los comités de Libertad Sindical, de Normas y el Consejo de Administración registraban año tras año numerosas quejas, hasta la recepción de la solicitud de Comisión de Encuesta. Presentada en 2016 por el sector de empleadores venezolanos, fue apoyada posteriormente por el movimiento sindical libre y propició la visita del organismo multilateral a Venezuela en 2019.

Pues bien, al gobierno dictatorial de Maduro no le agradaron las conclusiones del informe que dicho organismo presentó en agosto de 2020; posición que ha determinado para el próximo mes de mayo 2021, bajo la exigencia de la OIT, la convocatoria de un Foro de Diálogo Social con la participación obligatoria del Gobierno, Fedecámaras y centrales sindicales. El director general, Guy Ryder, deberá presentar un informe conclusivo ante la 109.ª Asamblea Anual, a realizarse en junio próximo, donde la OIT planteará recomendaciones y tomará decisiones definitivas ante la posición del régimen de no acatar las directrices del organismo mundial. 

Proletarios (y empresarios), uníos

En definitiva, la conducta abominable de la tiranía es condenada a nivel planetario. Ya sus felonías lo ponen como enemigo de la humanidad, tal como ha sido confirmado con los TPS otorgados por los gobiernos de Colombia y EE. UU., las denuncias de la comisionada Michel Bachelet y ahora con esta importante decisión del Consejo de Administración de la OIT.

Es propicia la ocasión para que el sindicalismo venezolano, los gremios, los empleadores privados y el sector académico unan esfuerzos para hacer cumplir los convenios, los dictámenes y resoluciones de este organismo tripartito mundial, que lo resume el restablecimiento del tripartismo en las relaciones de trabajo, hoy prohibido por la tiranía madurista.

* Movimiento Laborista.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Del país más feliz del mundo al país de los millonarios, por Froilan Barrios Nieves*

@froilanbarriosf

Por cuarto año consecutivo Finlandia ocupa el primer lugar en el último Informe Anual de la Felicidad, basada en datos de la Encuesta Mundial Gallup, que monitorea a 156 países. Islandia, Dinamarca, Suiza y los Países Bajos están en la segunda, tercera, cuarta y quinta posición, respectivamente.

Finlandia se coronó en el primer lugar de los países más felices del mundo por cuarto año consecutivo. A decir de los especialistas, no es de extrañar que este país nórdico haya mantenido la primera posición una vez más, ya que siempre ha ocupado un lugar destacado en lo que respecta a la confianza mutua. Entre tanto, Estados Unidos subió del puesto 18 al 14; y el Reino Unido cayó del 13 al 18. Australia ocupó el puesto 12.

Entre los parámetros con los que se mide la felicidad se hallan: años de vida saludables, libertad para tomar decisiones vitales, confianza, generosidad, ausencia de corrupción, buenos servicios públicos, gobiernos representativos, capacidad para evitar conflictos, preservación del medio ambiente y grado de igualdad. 

Esto no es no es obra del azar, Finlandia forma parte del modelo nórdico de Estado de Bienestar, cuyos objetivos se ubican en el desarrollo y logros humanos y ambientales. Estos se traducen en la reducción de la pobreza y la desigualdad a cifras insignificantes. A decir de Bernardo Klisberg (2021), no son perfectos, pero su balance positivo es imponente, destacando que no es casual que estos modelos, aun cuando tienen poca prensa, representan una alternativa al pensamiento único y a las “economías sin alma”, como las denomina el papa Francisco.

En esa dirección, el Foro Económico Mundial creó en el 2020 una nueva tabla: el Índice Global de Movilidad Social, que es una categoría esencial para medir el progreso. La nueva tabla midió 82 economías y analizó factores como atención sanitaria, educación, protección social, acceso a la tecnología, salarios justos y posibilidades de empleo. Así mismo, examinó en cada país cuántas generaciones se requieren para superar a las anteriores.

Los primeros puestos los ocupan, en este orden, Dinamarca, Noruega, Finlandia, Suecia e Islandia. El informe concluye que el mal funcionamiento o el bloqueo de la movilidad social destruye seriamente la cohesión social y afecta agudamente a las generaciones más jóvenes. Y determina que la movilidad se alcanza si hay igualdad de oportunidades, no en eslóganes, sino en hechos.

De este modelo de desarrollo político, económico, social, ambiental y prácticamente idílico para nosotros, contraponemos nuestra realidad: somos un país de millonarios en materia de moneda nacional, nadie nos iguala a nivel mundial.

Todo venezolano tiene como ingreso millones de bolívares, que traducidos a la realidad son una caricatura por su incapacidad al momento de adquirir cualquier bien necesario para la subsistenci. Aquí donde un pan vale más de un millón de bolívares y un paquete de arroz o de harina de trigo el doble. 

Es más, nadie se nos acerca en América latina. ¿Quién gana millones en México, Argentina, Chile, Brasil, Perú o Colombia? Pocos, un porcentaje minoritario de la población. Aquí nos damos el lujo de ser todos millonarios: trabajadores, jubilados, pensionados, economía informal, desempleados. Y, al mismo tiempo, apartados de toda posibilidad de felicidad. Vivimos una desgracia colectiva ya que los gobernantes odian a la población, quien sufre los efectos de la venganza como política de Estado. Aunque pareciera mentira, esta es pública y confesa, resumida en las intervenciones de la iracunda vicepresidenta de la república: “La revolución es nuestra venganza por la muerte de nuestro padre”.

Ese odio gubernamental les sobresale en la piel. No les importa la muerte de millares de venezolanos por la pandemia o por hambre; o los millones que partieron en el éxodo más notorio a nivel planetario, ya que sus políticas públicas van por el camino contrario al desarrollo humano del modelo nórdico. En nuestro caso están destinadas a la preservación del poder mediante la muerte y la destrucción.

Los casos recientes son la demostración del curso regresivo y antinacional. En primer lugar, el relacionado con las vacunas sujetas al endemoniado cálculo político para no cederle espacio a la oposición; entonces se retarda la decisión y se imponen vacunas cubanas, que no son reconocidas por ningún organismo científico a nivel internacional, bajo la práctica dictatorial de obligar a la población a aceptarlas. Así nos convierten en conejillo de Indias, como si Venezuela fuera una hacienda de esclavos sujeta a los caprichos de sus amos.

En segundo lugar, el reciente caso del estado Apure, donde el ejército venezolano bombardea a zonas rurales para favorecer a grupos guerrilleros que le son afectos, masacrando a los pobladores de la zona, saqueando sus bienes, asesinando e implantando falsos positivos.

Por tanto, qué alternativa tiene la población venezolana, frente a una política devastadora de la nación, que no sea unificar los esfuerzos para rescatar la nación oprimida, sea en el extranjero o en el suelo patrio.

*Movimiento Laborista.

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El país donde el hambre no respeta escalafón, por Froilán Barrios Nieves*

@froilanbarriosf

Durante un siglo de luchas laborales los trabajadores venezolanos fueron construyendo con perseverancia su paquete de beneficios económicos y sociales. Partimos del primer acuerdo firmado en el siglo XIX por la compañía del Gran Ferrocarril de Venezuela, una de las más serias establecidas en nuestra historia. Más allá de la estructura y de las condiciones de trabajo, ya de por sí bastante avanzadas para la época, en 1919 la empresa firmaría un acuerdo con sus trabajadores enormemente innovador. 

Luego vendría la firma del primer contrato colectivo petrolero en 1945 del cual hicimos referencia en una entrega anterior. Este sirvió a la postre para establecer, en materia de salarios, el tabulador de la nómina obrera y la escala de salarios para la nómina administrativa y de profesionales universitarios. Y luego tuvo su expresión mayor en las escalas del personal obrero, administrativo de la función pública y universidades públicas en nuestro país. 

Un desarrollo particular de las remuneraciones se conoció en las otrora pujantes empresas estatales en el siglo pasado: PDVSA, SIDOR, ALCASA, CORPOELEC, CANTV, entre otras. Estas plasmaron conquistas para los trabajadores de tal magnitud que nuestro país se convirtió en atractivo para decenas de millares de migrantes peruanos, ecuatorianos, dominicanos, chilenos, trinitarios, curazoleños, colombianos, europeos y un amplio etcétera, en búsqueda de un mejor destino para sus vidas. Llegaron a un país que abrió sus puertas sin mezquindad alguna a los atribulados que abordaban nuestras costas

De la meritocracia a la ruina de la CANTV

En todo este trayecto hubo una valiosa participación del movimiento sindical que contribuyó, independientemente del gobierno de turno, al logro de las conquistas más reconocidas por los trabajadores, ya que el tabulador o la escala salarial reconocía la meritocracia, la carrera universitaria y la productividad laboral. Ello identificaba claramente un nivel de vida digno acorde con la formación y la remuneración devengada por cada trabajador; y al jubilarse, luego de 30 o más años de labor, tenía garantizada una vejez tranquila y segura junto con sus familias, quienes veían crecer a sus hijos en un contexto de ascenso social al formarse en carreras universitarias.

En esta oportunidad se relatará la terrible realidad de los trabajadores del sector telecomunicaciones, ubicados en su emblemática empresa CANTV.

Esta pasó de ser una pujante empresa nacional a una ruinosa y destartalada institución. Allí los abnegados empleados que continúan prestando servicios han tenido que reparar las unidades de trabajo, sin seguridad industrial, y comprando repuestos mecánicos a fin de prestar el servicio de telecomunicaciones; han llegado al extremo de laborar en instalaciones abandonadas a su suerte, con temperaturas mayores a los 50 °G.

Un socialismo que destruye el trabajo

La política laboral del régimen con el personal de CANTV ha sido similar a la aplicada al resto de trabajadores de empresas del Estado: desconocer integralmente el contrato colectivo y convertirlo en letra muerta.

Igualmente descalificar a los sindicatos y a la federación (FETRATEL), creando la precariedad laboral más atroz en la historia de la empresa, y que impacta a todas las nóminas: obrera, administrativa, profesional y gerencial. 

El patrono chavista no ha honrado ninguna de las cláusulas del convenio ya vencido: ni incrementos de salario, bonos por productividad, ni el reconocimiento del ahorro como parte fundamental del ingreso familiar. Igual suerte han sufrido los jubilados y sus pensiones, quienes teniendo garantizados los derechos de los activos, hoy lucen abandonados a su suerte. Un derecho primordial como lo es la salud para el activo, el jubilado y su entorno familiar, hoy es ignorado por la “empresa socialista”, que irónicamente tuvo sus mejores días en manos del capital privado. 

La debacle de la CANTV se repite a escala nacional. En este contexto ha significado la estampida de más de 25.000 trabajadores de esta empresa, quienes despavoridos se han ido al mundo entero a prestar sus servicios. El hambre se ha convertido en el acicate del éxodo de millares de venezolanos, quienes ven cómo los salarios de las diferentes nóminas no garantizan ni de cerca la dieta familiar en un país saqueado por una tiranía promotora de la pobreza como política de Estado. Un régimen que desfiguró el salario digno como objetivo de desarrollo humano de la sociedad.

* Movimiento Laborista.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Brutalidad de rebaño, por Froilan Barrios Nieves*

@froilanbarriosf

La tan ansiada inmunidad de rebaño anunciada por connotados científicos en el planeta, y que de lograrse sería el principio del fin de la pandemia, es una meta factible a alcanzar si se vacuna a porcentajes significativos de la población en cada continente. Esta acción permitiría extender la protección sanitaria al resto de pobladores y que resultaría de políticas públicas responsables, acatadas igualmente por los ciudadanos.

Pues, resulta que otro ha sido el andar de la vocería del régimen en Venezuela ante la agresiva expansión de la covid-19 durante 2021 en el territorio nacional. Comenzando con esconderle al mundo entero, dentro y fuera de nuestro entorno, las cifras reales de la tragedia.

De esta manera, jugando con el dolor ajeno y la miseria, pretenden presentar un sistema sanitario eficiente, con el criminal objetivo de obtener réditos políticos en su maltrecho y deshilachado modelo del “Socialismo del siglo XXI”, guion permanentemente utilizado en la Cuba castrista.

Con la macabra intención de minimizar la tragedia, anuncian desde los pasquines oficiales solo 1460 fallecidos hasta hoy. Mientras, las cifras reales que los gremios médicos publicitan quintuplican, aproximadamente, los acartonados datos del aparato de propaganda gubernamental en materia de fallecidos, contagiados y recuperados.

Entre tanto, nuestros países vecinos de la región andina, Perú, Colombia, Ecuador, así como en Chile, Argentina y Brasil, publican sus indicadores sin reparos, algunos de cinco cifras altas. Brasil, incluso, reporta 280.000 fallecidos, la segunda cifra más alta en el mundo. Por otra parte, confirmamos cómo sus gobiernos han asumido políticas responsables de adquisición de vacunas y atención sanitaria para afrontar sus infortunios nacionales.

En contraste, y en el fragor de la agonía que estremece a nuestro país, observamos la irresponsable y criminal actitud de la tiranía. Aquí padecemos el descaro, la burla y la ignorancia de una casta gubernamental que, impasible e indiferente, presencia la danza de la muerte entre millares de venezolanos. 

El camelo de la tiranía

Ante la plaga de covid la respuesta inicial desde 2020 ha sido implantar una clasificación errática de cuarentenas: cerradas, radicales, flexibles, semicerradas, mixtas, entre otras, que nada han resuelto ante la ruina de la infraestructura sanitaria nacional, denunciada cabalmente por sindicatos, gremios de la salud y la Academia Nacional de Ciencias.

En un escalofriante teatro, se abre el telón y aparece el tirano de marras con las goticas milagrosas del Dr. José Gregorio Hernández, a sabiendas de que no tienen efecto curativo alguno. En un segundo acto, propicia una apertura trasnochada con el carnaval en febrero 2021, que generó en la población un jolgorio nacional, del cual está pagando hoy las consecuencias con sus centenares de muertos. Esos que el régimen le esconde a la opinión pública. Solo esperamos que para la próxima Semana Santa haya más sensatez y no se repita tanta desgracia como la acumulada en este año.

En definitiva, con la pandemia se ha demostrado una vez más “la falta de ignorancia” de la nomenklatura del régimen para atender la catástrofe humanitaria. Reflejada igualmente en el bajo nivel político y uso canallesco del idioma de sus funcionarios, como manifestara recientemente un diputado chavista el 11/3/2021: “Hoy la juventud que ha salido de Venezuela por alguna razón, y que ha ‘volvido’ (sic), es testigo tangible de que solo es posible en revolución una sociedad de prosperidad, de igualdad y de justicia social”; o en otra oportunidad en 2017, cuando el primogénito del mandatario gritara a viva voz en la recién instalada Constituyente: “¡Si Estados Unidos llega a mancillar el suelo patrio, los fusiles llegarían a Nueva York y tomaríamos la Casa Blanca!”.

Quizás la que tuvo un traspié más próximo a nuestra ansiedad fue la diputada María León el 9/3/2021, quien cuando iba a manifestar su supuesta rabia por machismo en un adulador y afiebrado discurso, pleno de odas al régimen, tuvo un tropiezo con lapsus mental incluido; y terminó vociferando “viva Venezuela libre de chavism…”, que produjo la reprimenda del siquiatra presidente de la AN, la sorna y el vacilón nacional en las redes sociales. Porque en la farsa de la AN secuestrada por la dictadura, ella expresaba por carambola la legítima aspiración del 90 % de la población de este atribulado país.

*Movimiento Laborista.

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El jaque de los TPS a la tiranía, por Froilán Barrios Nieves*

Cientos de venezolanos caminan hacia Tulcán, ciudad fronteriza entre Colombia y Ecuador. Foto AFP en El Clarín.

@froilanbarriosf

La situación de vulnerabilidad de millones de migrantes en el mundo les conlleva, al arribar a nuevos territorios, a aspirar a ser reconocidos como seres humanos, a ser bien tratados y considerados ante la tragedia que les condicionó a huir del país de origen. Una legítima aspiración ante quienes gobiernan en el país de destino, sin importar ideologías o color político. Millones de seres humanos que tocan las puertas de gobiernos conservadores, liberales, republicanos, demócratas, socialcristianos o socialdemócratas.

El migrante toma partido de quien le mitigue la ansiedad por la incertidumbre, siendo esa cruenta realidad una constante en la diáspora nacional, acentuada desde 2015. Al comienzos fue iniciativa propia de millones de connacionales regados por el planeta, luego de 2018 la retórica diplomática marcó el apoyo a la tragedia nacional del país, considerado en el siglo XX como una suerte de sueño tropical para tirios y troyanos.

Así alzaron su voz variopintos grupos: Grupo de Contacto, Grupo de Lima, la OEA, la Unión Europea, la Administración Trump; en algunos casos con pronunciamientos incendiarios contra el régimen dictatorial, sin la concreción de protección alguna a las legiones de venezolanos migrantes.

En 2020 la pandemia significó un costal adicional al apocalipsis venezolano, sobre todo en Sudamérica, donde se precarizó la condición humana de la diáspora nacional; ello, ante la posición cruel de la tiranía de ignorar la miseria y pobreza general del país con la justificación paranoica de ser víctima de agresiones imperiales.

Pues bien, en 2021 sucedió lo inesperado. Bajo la conseja popular criolla “Dios aprieta, pero no ahoga” se produjo un maná de alivio para una porción importante del éxodo nacional:

 El gesto de Trump

Primeramente el expresidente Trump, luego de su derrota en las elecciones presidenciales, decreta el 19/1/2021, un día antes de entregar el mando al ganador Joe Biden, el diferimiento de las deportaciones de venezolanos por 18 meses.

 La solidaridad de Duque

Luego el presidente colombiano Iván Duque el 1/3/2021 publica el decreto 216 por medio del cual se adopta el Estatuto Temporal de Protección para Migrantes Venezolanos Bajo Régimen de Protección Temporal y se dictan otras disposiciones en materia migratoria”.

 El TPS de Biden

Finalmente el presidente Joe Biden ha culminado  esta racha de decisiones positivas con la aprobación del TPS a partir del 9/3/2021 extendido por 18 meses para los venezolanos que se encuentren en situación irregular en EE. UU.

En el caso de Colombia la medida protege a 1.800.000 venezolanos por 10 años, derecho a la educación, salud, entre otros; y en el caso de EE. UU., el TPS les asigna a 320.000 criollos un estatus de protección temporal por 18 meses que impide las deportaciones, otorga permiso de trabajo, permiso de conducir y seguridad social.

Estas decisiones tienen efectos cruciales en la política mundial de migraciones. En primer lugar, sitúa a la tiranía madurista en el escenario planetario como violadora convicta y confesa de derechos humanos y de delitos de corrupción por haber llevado a un país a la ruina y miseria.

Estos TPS son dos misiles al cuarto de máquinas del régimen, con efectos devastadores. Y superiores, incluso, a las justificadas sanciones contra los bienes de corruptos funcionarios de la nomenklatura de la tiranía.

En segundo lugar, son una lección para el resto de gobiernos de América Latina, quienes debieran aplicar estas medidas de protección en sus países. Recordemos que sus ciudadanos en otro momento consideraron a Venezuela como su segunda patria, sobre todo cuando las dictaduras asolaron sus países y nuestro país los acogió plenamente. Tales fueron los casos de Chile con Pinochet, Argentina con Videla, Uruguay con Bordaberry, Perú con Morales Bermúdez, Bolivia con Barrientos, Haití con los Duvalier. Clase aparte Colombia, que responde a la altura, con el TPS, al gesto de recibir en décadas pasadas a millones de sus ciudadanos, que forman históricamente parte de la población venezolana. 

Tiranía y xenofobia

En el mismo tenor, la Unión Europea, que ha tenido con Siria y África políticas migratorias de integración a millones de seres humanos, debiera igualmente dirigir la mirada a los venezolanos. Recordemos que este país recibió generosamente a generaciones de pobladores de Alemania, España, Italia, Portugal y hasta de Rusia y los países del Báltico. Oleadas de emigrantes. que huían de los conflictos bélicos que asolaron al Viejo Continente durante el siglo pasado, fueron recibidos acá como su seguro nuevo hogar. 

La tarea continúa. La migración venezolana, que sobrepasa los 6 millones de errantes por el mundo, permanece en lucha contra la xenofobia y la persecución, con saldo de decenas de asesinatos y de violaciones y explotación sexual en Sudamérica. En su mayoría son profesionales universitarios de valía, dispuestos a aportar a la economía de cada país. Y aspirando a que, mediante la figura de TPS y el asilo político, se les permita recuperar la fuerza necesaria para reconquistar su país y desalojar la tiranía que escuece la patria.

*Movimiento Laborista.

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El desmantelamiento de los convenios colectivos en Venezuela en el siglo XXI, por Froilan Barrios Nieves*

@froilanbarriosf

En Europa de mediados del siglo XX se rumoraba que cuando los trabajadores de la fábrica Renault Billancourt tomaban las calles de París, convocando a huelga, toda Francia se estremecía. Esta sentencia popular contiene su mayor dimensión en Venezuela con los movimientos laborales desatados a partir de las movilizaciones de los trabajadores petroleros. 

Efectivamente, a propósito de la imposición reciente del Convenio Colectivo Petrolero (CCP) vamos a identificar lo que consiste esta política de Estado, el desmembramiento o mutilación de los convenios colectivos.

En esta oportunidad comentaremos la brutal ofensiva del “presidente obrero” contra las reivindicaciones esenciales logradas históricamente con la sangre, sudor y lágrimas de los trabajadores.

A ciencia cierta, desde 1936, con la huelga petrolera de diciembre, se dieron cambios profundos en la historia de nuestro país. No solo abrió la escena para los sindicatos, sino que también marcó la milla en la lucha por la democracia, como sentenciara el filósofo merideño Mariano Picón Salas, al señalar que Venezuela entraba oficialmente al siglo XX en ese año.

Un poco más tarde, la recién creada federación Fedepetrol y sus sindicatos convocaron a una huelga contra la dictadura de Pérez Jiménez en 1950, quien suspendió a AD, al PCV y a la CTV, pero no se atrevió a violentar el segundo convenio colectivo petrolero vigente para diciembre 1947. Contenido que sirvió de base para la firma del III convenio, firmado en 1960.

Con el restablecimiento de la democracia, los precursores de los derechos de los trabajadores venezolanos disfrutaron, hasta el año 2000, de 4 décadas de convenciones colectivas consecutivas que garantizaron y mejoraron las siguientes áreas: salario, tabulador, vacaciones, comisariato, viviendas, educación, atención integral de la salud, seguridad industrial, régimen de campamentos, sobretiempo, retroactividad de las prestaciones sociales, jubilación, seguridad industrial, meritocracia, cláusula sindical de empleo en contratistas y el fuero sindical, entre otras. 

Pues bien, luego de las jornadas de abril 2002 y el paro cívico nacional de 2002-2003, cuando los trabajadores petroleros fueron la vanguardia de la protesta contra el régimen autoritario de Hugo Chávez, fueron blanco de la ira gubernamental con el despido de 22.000 trabajadores de todas las nóminas: obrera, administrativa, supervisora, gerencial y corporativa.

Así también, la derrota de la protesta tuvo otras víctimas y consecuencias: el control absoluto de las federaciones y sindicatos y petroleros por parte del oficialismo, y el ataque frontal contra la joya de la corona: el convenio colectivo petrolero, el más avanzado de los trabajadores venezolanos.

Golpes del chavismo a la lucha obrera venezolana:

 Control del empleo

Comenzó la ofensiva de desmantelamiento del CCP con el control del empleo en el sector de contratistas. Desde el 2005 le arrebataron a trabajadores, desempleados y sindicatos la administración del ingreso al trabajo, sustituyéndolo por el Sistema de Democratización del Empleo (SISDEM), controlado directamente por la Gerencia de PDVSA. Un parapeto usado como botín de guerra para otorgar empleo solo a adeptos al oficialismo.

En ese contexto se impulsaron falsas cooperativas de trabajo asociado, que excluyeron a decenas de miles de trabajadores de la protección del CCP en todo el territorio nacional. 

 Clap vs. comisariato

La siguiente presa, mediante un referéndum fraudulento en 2005, fue el Comisariato, casa de abastos vigente desde 1946 que garantizaba generosamente la alimentación a la familia del trabajador. Este fue sustituido por la Tarjeta Electrónica de Alimentación (TEA), convertida en una caricatura por su nulo poder adquisitivo, al extremo de que hoy la “complementan” con las controvertidas y exiguas bolsas de comida CLAP.

 Aplanadora de la FUTPV

El siguiente paso fue unificar forzosamente a las federaciones petroleras en una sola, la actual FUTPV, mediante elección amañada en 2009 con la injerencia descarada de PDVSA para garantizarse el control de los sindicatos de base y bloquear las protestas laborales que cada día se expanden por la precarización laboral en el sector petrolero. Ya lo decía en esa época el entonces ministro presidente de PDVSA, Rafael Ramírez, “no discutiré el contrato colectivo con ‘enemigos’ de la revolución, sino con aquellos sindicatos que se plieguen a los nuevos valores revolucionarios”.

Las consecuencias fueron nefastas, una a una fueron degradándose las conquistas citadas: las viviendas de los campos petroleros hoy, bien sean de la Costa Oriental del Lago, en Punto Fijo o en el oriente del país son la viva imagen de lo que el viento se llevó, no se cumplieron los planes de vivienda prometidos; los jubilados penan por el robo del Fondo de Pensiones tasado en 3500 millones de dólares, sobreviviendo con pensiones de 1.200.000 bolívares, mensuales; la meritocracia fue eliminada por significar un “concepto burgués”, las escuelas de educación para los hijos son centros de misiones gubernamentales; los centros de salud se caracterizan por la ruina acelerada, para muestra el Hospital Coromoto de Maracaibo, muriendo de mengua el trabajador que padezca cualquier dolencia o enfermedad industrial.

Finalmente, el resto de cláusulas remunerativas están conectadas con el salario que, al no poseer poder adquisitivo, sus efectos son limosnas en medio de la pobreza generalizada nacionalmente. 

Por más de seis décadas se mantuvo la contratación colectiva petrolera, superando incluso las épocas más difíciles de ingresos petroleros y de gobiernos autoritarios. La ley mediante la cual se creó Petróleos de Venezuela consagró los derechos del trabajador petrolero y garantizó su estabilidad.

Sin embargo, en los actuales tiempos de revolución las legítimas aspiraciones de la clase trabajadora de mantener la calidad de vida, y las condiciones laborales mínimas, se interpretan como vicios del capitalismo y traición a la patria. 

Por tanto, presentar el último remedo de CCP como un gran logro es un intento fallido de maquillar lo irremediable: la ruina integral del trabajador petrolero, que se acrecentará con la hiperinflación que somete al país. Y que lo ha llevado hoy a niveles de indigencia.

* Movimiento Laborista.

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Contrato colectivo petrolero 2021, por Froilán Barrios Nieves*

@froilanbarriosf

Cuando los trabajadores de este país mencionan su aspiración a un contrato colectivo digno, directamente se refieren a una quimera, cuyo significado es un sueño o ilusión producto de la imaginación, y que se anhela o se persigue pese a ser muy improbable que se realice. Si es en el sector público es prácticamente una palabra prohibida, al punto de que si lo aprueba el patrono Estado lo desmantelan, lo caricaturizan o lo congelan indefinidamente, como lo hicieron con los trabajadores de SIDOR y de Guayana en general.

Entre tanto, en el sector privado, cuando acuerdan convenios colectivos con sus trabajadores y sus sindicatos, deben hacerlo clandestinamente mediante notarías, ya que el Ministerio del Trabajo no homologa convenios colectivos que representen, según su criterio, excesivos beneficios para los trabajadores y por tanto “mal ejemplo para los del sector público”.

El contrato colectivo petrolero (CCP) se convirtió en una caja negra para los trabajadores petroleros. Ciertamente las paradojas del destino deparan que el gobierno del que se autoproclama como “presidente obrero” hiciera del CCP una caja de Pandora. Allí no se conocen previamente los alcances de los beneficios que integran el convenio colectivo de mayor importancia y trayectoria del movimiento de los trabajadores venezolanos.

En realidad, los 6 últimos contratos colectivos petroleros resultaron de madrugonazos concebidos entre gallos y medianoche por la gerencia de PDVSA. Y por sindicalistas que aceptan incondicionalmente lo que les ofrece el patrono PDVSA y el régimen.

Puedo afirmar que el último CCP que contempló la participación democrática de los trabajadores se firmó en el año 2000, bajo la gestión del general Guaicaipuro Lameda como presidente de PDVSA. Para evitar la huelga, Lameda reconoció las exigencias de los trabajadores, sus federaciones FEDEPETROL, FETRAHIDROCARBUROS y sindicatos afiliados. Recordemos que el salario de un trabajador petrolero para esa fecha promediaba los 400 $ mensuales; hoy oscila entre 3 y 6 $ mensuales.

La caricatura del CCP firmado el viernes 19/02/2021 no ha sido la excepción de los anteriores firmados durante el siglo XXI, al ser un secreto bien guardado en las diferentes zonas petroleras del país. Por ello los trabajadores de los estados Monagas, Anzoátegui, de la faja petrolífera en el estado Bolívar, de la ciudad capital, de las refinerías del estado Falcón, Carabobo y del estado Zulia desconocen el acuerdo que tras bastidores se ha presentado. 

El CCP en dos décadas degeneró en una ironía ante la abandonada tradición histórica de difundirlo en remitidos pagados en la prensa nacional y regional; y elaborado y aprobado mediante asambleas multitudinarias organizadas por las federaciones y sindicatos petroleros. Ahora, en tiempos de “revolución”, se trastocó en un misterio. Su desenlace se conoce solo cuando los firmantes usurpadores de la democracia sindical ya lo han aprobado. Siendo el resultado el empobrecimiento agresivo del trabajador petrolero, quien ha visto degradar in extremis la condición de su familia y su trabajo.

El desaliñado convenio señala la intención de “proteger el ingreso integral del trabajador, el monto del salario básico, cuyas bonificaciones se harán teniendo como referencia el valor del petro”. Dicha afirmación confirma su objetivo, que es la pulverización del salario, sustituido por bonos sin ninguna incidencia en la remuneración y prestaciones sociales. Para muestra, el aumento general salarial pasa de 1.200.000 bolívares a 5.500.000 bolívares mensuales; ello significa alrededor de 4 dólares mensuales al cambio actual. Adicionalmente indica bonos de transporte y de alimentación de 52 y 82 millones, que la hiperinflación vaporizará en cuestión de días.

Presentado como una gran concesión del ahora llamado “primer obrero de la patria Nicolás Maduro”, no es más que el entierro definitivo del contrato colectivo. Ese que, en el siglo XX, produjo el nacimiento del movimiento obrero en Venezuela.

Ello, en un contexto donde son perseguidos y exiliados los sindicalistas de la federación petrolera, hoy secuestrada por el régimen dictatorial. Nada más parecido a la persecución de la dictadura de Juan Vicente Gómez y las trasnacionales petroleras contra el naciente movimiento obrero petrolero en Venezuela.

*Movimiento Laborista.

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