Eddie A. Ramírez S., autor en Runrun

Eddie Ramírez

Hay dos tipos de lastre que dificultan avanzar a los demócratas para salir de la narcodictadura. Quizá el más fácil de deslastrar es el de los sinvergüenzas infiltrados en la oposición y los que montaron tienda aparte y disparan un tiro al gobierno y otro a la oposición. El otro lastre son los dogmas estratégicos que, cual nuevos inquisidores, defienden a capa y espada algunos demócratas.

Afortunadamente, sin proponérselo los demócratas nos deslastramos de varios diputados rufianes que si ningún pudor aceptaron unos reales para intentar imponer una directiva de la Asamblea Nacional a todas luces fraudulenta. Es positivo que estos granujas se quitaran la careta. Los Parra, Britos, Morales y demás tunantes los recordará la petite histoire como la escoria que son. Lo inaudito es que lograran introducirse en la nave democrática.

Hay otro grupo que no cuenta con respaldo de los ciudadanos pero que causan ruido y son potenciados por el régimen. Como dice el diccionario son “individuos que entorpecen o detienen algo”.Para subsistir requiere el apoyo de Miraflores. El señalamiento no es porque decidieron constituir una nanomesa de diálogo, sino por declaraciones reconociendo como presidente al usurpador, aceptar que el vagabundo de Parra logró los votos y por favorecer las prédicas del régimen.

El homofóbico Felipe Mujica, amparado en un grupo que desde hace años dejó de tener relevancia, ve con buenos ojos que el sumiso TSJ designe al nuevo CNE. Claudio y Timoteo completan el triunvirato sin soldados que descalifica al presidente (e) Guaidó para intentar confundir. Son simples zombies en búsqueda de seres humanos.

 

Henri Falcón es un dirigente que pareciera estar en la cuerda floja. Se retiró de la nanomesa por el incumplimieto del régimen en poner en libertad a los secuestrados políticos y declaró que la elección de Parra es una burla. Cometió el error de participar en la elección espuria del 2018. Puede tener el beneficio de la duda, pero debe hablar claro.

El trabajo más difícil es alinear el llamado G4 (Primero Justicia, Voluntad Popular, Acción Democrática y Un Nuevo Tiempo)y otros, con una parte de la oposición que no cuenta con mucha gente,al menos según las encuestas, pero sí con dirigentes valiosos y una red de tuiteros muy activos y bien intencionados. María Corina Machado es la dirigente política que más admiro por su coraje y porque piensa que el estado no debe ser dueño de empresas, ni prestar servicios en los que el sector privado, sujeto a normas claras, puede hacerlo más eficientemente.

Predica el dogma de que no se puede ir a elecciones sin antes poner fin a la usurpación, lo cual todos deseamos, pero el problema a resolver es el cómo. Igual sucede con el luchador Antonio Ledezma, quien insiste en la invocación del 183-11, lo cual ningún país parece dispuesto a aplicar, al menos por ahora.

Quien esto escribe considera que lo lógico es que nuestros militares, en cumplimiento de la Constitución, soliciten la renuncia al usurpador o al menos que convoque este año a elecciones transparentes. Sin embargo, esto no pasa de ser un un buen deseo, ya que hasta ahora el Alto Mando se ha mostrado sumiso y los oficiales que han manifestado su descontento con las violaciones a la Constitución están presos, algunos torturados y otros exiliados o dados de baja.

Pareciera que la opción es que los opositores unidos decidamos votar, si se logran condiciones mínimas, o que nos abstengamos. Si acudimos a las parlamentarias y sorteando las trampas y ventajismo las ganamos como en el 2015, el régimen hará lo mismo: inhabilitación, prisión y exilio de algunos diputados, desacato y mantendrá por encima la Asamblea Constituyente. Es decir que tienen razón quienes predican que votar no resuelve el problema.

El punto es que si nos abstenemos tampoco lo resolvemos. La ventaja de votar es que se moviliza a la gente y es otro golpe para el régimen. Quizá el dilema no sea votar o no votar, sino que esa decisión sea unánime. Si todos votamos podríamos lograr algo. Si no votamos también. Pero si no sucede algo más quedaremos en las mismas.

 

Como (había) en botica: Enrique Ochoa Antich, más cerca del régimen que de los demócratas, pregunta sobre el destino de los ingresos de Citgo, hoy en manos de gerentes demócratas, competentes y honestos. Debería estar informado que esa empresa se endeudó con los chavistas-maduristas para darle más dividendos al régimen y ahora debe invertir las ganancias para enderezar entuertos y por ello no proporciona dividendos.

Rafael Ramírez es descarado. Critica al general Quevedo por represor y mala gestión, pero se olvida que él también reprimió despidiendo de Pdvsa a quien no fuese “rojo, rojito”. Además, Ramírez recibió la producción petrolera en 2.620.000 barriles por día (noviembre 2004) y la entregó en 2.336.000 b/d (setiembre 2014). Dice no sabe en qué gastó el régimen 700 mil millones de dólares en los diez años en que estuvo en Pdvsa. Le recordamos que parte fue en la corrupción que él mismo permitió. Lamentamos el fallecimiento del luchador Pedro Segundo Blanco de ABP. ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

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Los partidos políticos de masas se han venido a menos en el mundo. Venezuela no podía ser la excepción. Algunos estudiosos del tema sostienen que tienden a desaparecer. Otros afirman que es necesario renovarlos y adaptarlos a la época de los modernos medios de comunicación. Al respecto se alega que, unos más, otros menos, se han vuelto incapaces de representar los intereses del electorado, han caído en el clientelismo electoral y en la corrupción, y que su dirigencia se perpetúa en la cúpula. Hoy otros actores, como diferentes organizaciones de la sociedad civil , tratan de llenar ese vacío enfocándose en aspectos específicos tales como el combate de la pobreza, defensa del medio ambiente, los derechos de la mujer y de los diferente tipos de sexo, la educación, los derechos humanos y muchos otros. Sin embargo los partidos políticos siguen siendo imprescindibles, al menos por un largo trecho.

En tiempos de dictadura, como los que vivimos, los partidos son acosados por el régimen y también por los ciudadanos de a pie que a veces les piden lo imposible. En estas aguas turbulentas los dirigentes tienen que hacer gala de sus mejores cualidades para pelear contra la dictadura y convencer al electorado de que los corruptos y los ambiciosos son los menos y que su objetivo es sacar a Maduro y su pandilla para poder recuperar al país.

Un día como ayer 13 de enero, hace 74 años , nació el partido social cristiano Copei, como contraparte al partido social demócrata Acción Democrática. En su etapa inicial tuvo que enfrentar a algunos abusos de quienes llegaron al poder el 18 de octubre de 1945 y, como reacción, cometió el error de avalar el golpe militar del 24 de noviembre de 1948, con un discurso de Rafael Caldera similar al que pronunció cuando el golpe de Chávez y con un comunicado justificando la asonada militar. Por cierto que URD cometió el mismo pecado.

Después de muchos años de lucha aprendió la lección y en 1958 firmó el Pacto de Puntofijo, que le dio estabilidad a una democracia imperfecta, pero perfectible, en la cual compartió parcialmente el poder con Acción Democrática. Caldera hizo un primer gobierno con aciertos y errores, pero en su afán de aspirar a la reelección presidencial, le cerró el paso a la generación de relevo y terminó por separarse del partido que fundó para crear Convergencia. Logró su objetivo de regresar a Miraflores, pero hirió gravemente a su partido original.

Hoy Convergencia no existe y Copei se volvió a dividir, esta vez por el proceder inadecuado de Eduardo Fernández, de Pedro Pablo Fernández y de otros. Extraña la actitud de estos ciudadanos que sostienen que su Copei sacó casi un millón de votos en la elección del 2018 que nadie reconoce como válida y cuyas cifras infló el sumiso CNE. También que declaren que fue positivo que se lograra sacar la designación de la directiva del partido del ámbito judicial, cuando es evidente que Miguel Salazar y el resto fueron impuestos por el TSJ ilegítimo. Traemos esto a colación solo como ejemplo de algunas de las causas del desencanto del electorado.

Por otra parte, respetuosamente cabe sugerir que : Acción Democrática evalúe dar paso a una nueva generación; Primero Justicia y Voluntad Popular discutan posibilidad de fusionarse; Copei dirima sus diferencias y partidos pequeños que cuentan con buenos dirigentes pero con pocos militantes se unan con organizaciones afines. Lamentablemente, dirigentes de otros partidos que en el pasado fueron reconocidos por su vocación democrática decidieron cohabitar con el régimen y fundaron nanopartidos con ofertas engañosas de cambios, soluciones y progreso, y el MAS sigue bailando al son que le toquen. Sin embargo entendamos que son los menos y deben ser marginados

El caso de los diputados corruptos es solo la consecuencia de no hacer una selección estricta de los candidatos, sin embargo siempre se filtrará alguien sin principios, ni valores. Evidentemente tipos como Parra, Brito y otros no fueron seleccionados por su formación política, ni por tener una trayectoria cívica. Vendrá una nueva elección de diputados y ojalá los partidos identifiquen buenos candidatos entre sus filas y entre los independientes. Por lo pronto es evidente que, con esas excepciones, nuestros diputados siguen en la lucha por la democracia y que los corruptos son un grupo pequeño.

Como (había) en botica: El interés de Maduro con el intento fallido de tomar por asalto la Asamblea Nacional era para darle a Rusia y China cierta seguridad de que los contratos petroleros que firmen fuesen legales. El derribo de un avión con 170 pasajeros por parte del régimen teocrático de Irán ocasionó la pérdida de numerosos ciudadanos canadienses o residentes en ese país, casi todos jóvenes profesionales o estudiantes. Lamentablemente la esgrimista Alejandra Benítez está cosechando lo que sembró ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

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Eddie Ramírez Ene 06, 2020 | Actualizado hace 3 semanas
Maduro se hundió, Guaidó se creció

Maduro y la caterva de criminales de toga y de verde oliva se hundieron aún más con la acción torpe de querer tomar por asalto a la Asamblea Nacional. Es el peor crimen cometido en contra de los representantes del pueblo, desde que en 1848  José Tadeo Monagas permitió el asalto al Congreso que pretendía enjuiciarlo.  Afortunadamente esta vez nuestros diputados  no se asustaron , ni se   sometieron.      Más que crimen fue un gran error   político, como dijo Fouché ante el asesinato del duque de Enghien, cita que algunos atribuyen a Tayllerand. El mundo presenció y rechazó cómo unos gorilas impedían el paso de muchos diputados demócratas para intentar evitar la reelección de  Guaidó como presidente de la Asamblea y presidente (e) de Venezuela. 

Previamente el régimen había comprado a varios diputados, valiéndose de  que los mismos carecen de principios y valores, y se venden al mejor postor. Esta práctica también la aplicó el dictador Pérez Jiménez en 1953, logrando que varios diputados copeyanos desobedecieran la orden de no participar en la Asamblea Constituyente espuria, la cual lo proclamó presidente constitucional, juramentándose ante el doctor Carlos Travieso, presidente del Congreso.  Los nombres de los nuevos vendidos  quedarán escritos junto con el de otros rufianes : Luis Parra, José Brito, José Antonio España, Conrado Pérez, José Gregorio Noriega, José Gregorio Aparicio, Franklyn Duarte, Manuel González, Lucila Pacheco, William Gil, Arkielly Perfecto, Leandro Domínguez, Freddy Paz, Adolfo Superlano, Negal Morales, Guillermo Luces, Kerrins Mavares y Richard Arteaga.

Por otra parte, ni la compra de conciencias, ni la fuerza bruta lograron impedir que la Asamblea Nacional se reuniera en la sede de El Nacional, reeligiera a Guaidó y designara como primer vicepresidente  a Juan Pablo Guanipa, segundo vicepresidente a Carlos Berrisbeitia y como Secretario a  Angelo Palmieri ¡Bravo!

El video del presidente (e) Guaidó tratando de saltar  la reja del hemiciclo para intentar evitar a los guardias nacionales y entrar al Congreso está rodando por el mundo.  Ojalá quienes lo critican porque no es Mandrake para poner fin a la usurpación con un simple gesto de magia, reconozcan que valientemente ha realizado acciones que pusieron en peligro su integridad física. No ha tenido éxito  en convencer al Alto Mando militar   de que respete la Constitución, pero lo ha intentado por todos los medios, mientras otros solo critican.

Ante los graves acontecimientos del domingo, los integrantes de la minimesa de diálogo, Avanzada Progresista, MAS, Cambiemos y Soluciones, que han estado convalidando al régimen,   tienen una última oportunidad para  demostrar  si están con la democracia o con la dictadura. Para ello deben retirarse de esas conversaciones y denunciar el atropello.  Por otra parte, los restantes partidos que siguen en la resistencia  tienen que aceptar que, aunque son el eje de la lucha por la democracia, hoy hay otros actores que tienen que ser captados. Muchas ONG y Asociaciones Civiles son activas, realizan aportes y  tienen un importante radio de influencia sobre los ciudadanos de a pie. Estos últimos son frecuentemente muy agresivos y hasta injustos en sus comentarios, pero son bien intencionados y solo exigen orientación, consistencia y que  tomen en cuenta algunos de sus puntos de vista.

El presidente (e) Guaidó ha solicitado a su partido Voluntad Popular que lo releve de su militancia. Es un buen paso que anteriormente  dieron otros presidentes. Desde luego que tiene que  seguir asesorándose y apoyándose en los partidos de oposición, sin marginar a ninguno, pero debe crear un Consejo Consultivo con independientes e integrantes   de la sociedad civil organizada, en número reducido, pero representativo, evitando la proliferación que hubo    durante   la Coordinadora Democrática.

Tengamos la seguridad de que este error de Maduro lo hundió mucho más. Si nos unimos con lealtad, sin ocultar errores, pero también sin magnificarlos y sin descalificar sin pruebas, lograremos salir de este narcorégimen este año. Guaidó se creció. Felicitaciones a los cien valientes diputados que se reunieron en la sede de El Nacional y que a pesar de las represalias siguen cumpliendo con su deber.

Como (había) en botica: El fracaso del régimen en intentar impedir la elección de la nueva directiva quedó evidenciado  por la presencia mayoritaria de los diputados en El Nacional, por el rechazo mundial por el atropello a la democracia y por la nula calificaciones  de los pendejos que aspiró imponer sin quórum y sin votos ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

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Lo bueno  y lo repudiable del 2019, por Eddie A. Ramírez S.

Lo  bueno: En este año que finaliza ocurrieron muchas cosas buenas que no deben olvidarse y que  dan pie para que en el 2020 quizá pueda  concretarse   que  Maduro y su pandilla agarren   las de Villadiego. El reconocimiento  de Guaidó  como presidente encargado  por parte de 58 países es algo inédito, quizá con el solo antecedente de un Papa en  Roma y otro en Aviñón, en la Edad Media. Ese hecho y su destacada posición en las encuestas amerita que toda la oposición lo apoye. Entendamos que no tiene poderes mágicos,  pero es la mejor opción  para que cese la usurpación.

Las sanciones a personeros del régimen incursos en violaciones a los derechos humanos y en corrupción, impuestas por el Grupo de Lima, los Estados Unidos, Suiza  y la Unión Europea , así como algunas sanciones económicas, fue otro logro de este año. La aceptación de embajadores designados por la Asamblea Nacional fue otro  éxito . La autorización de Estados Unidos de tomar posesión de Citgo y su sistema de refinación fue un triunfo, así como las designaciones de la directiva ad hoc de Pdvsa en el exterior; también, con algunos bemoles, los nombramientos en la Corporación Venezolana de Petróleo y en Monómeros Colombo Venezolanos. El Informe de  Bachelet, Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU fue demoledor para la dictadura. Criticarlo por algunas omisiones  no es procedente.

 La iniciativas del presidente (e) Guaidó de forzar la entrada por Cúcuta de la ayuda humanitaria no ha sido bien evaluada. Esa acción tenía dos desenlaces: 1- Si  lograba entrar era porque los militares desconocían a Maduro y 2- Caso contrario el régimen quedaba expuesto  por impedir lo  requerido por la población. La ayuda fue interceptada  y  varios cientos de uniformados pasaron a Colombia, lo cual evidenció el descontento en las filas castrenses,  Maduro quedó como un verdugo de su pueblo y Guaidó demostró  iniciativas diferentes a la electoral.  El caso de La Carlota el 30 de abril no está claro si fue una trampa o que los militares comprometidos no respondieron. En todo caso extraña que sea criticado por algunos opositores que predican el uso de la fuerza. Es mejor fracasar en una acción que permanecer pasivos.   Los alzamientos ocurridos en el Destacamento de la Guardia Nacional en Cotiza y el reciente en el Fuerte Escamoto indican que Padrino López solo tiene un control precario sobre la Fuerza Armada.

 Los millones de venezolanos de la diáspora realizan cualquier tipo de trabajo con dignidad y tesón. Nuestros profesionales tienen éxito. Los músicos se han organizado. Fundaciones como Código Venezuela realizan una gran labor. En la mayoría de los casos los venezolanos han sido bien recibidos. El rechazo ha sido la excepción  y, a veces, por culpa nuestra.

 

Lo repudiable: Del lado de la oposición lo más repudiable es que no se haya unido, sea por ineptitud o por intereses personales o de grupo. En segundo lugar  está   el soborno del régimen a un grupo de diputados teóricamente nuestros. Los partidos deben ser más cuidadosos al postular candidatos. También es repudiable el caso de corrupción de parte del dinero destinado a apoyar a militares que pasaron a Colombia. Guaidó y su equipo debieron separar a los señalados  inmediatamente que hubo indicios.   

El otro caso  repudiable es el de Claudio Fermín, Timoteo Zambrano, Felipe Mujica, Rafael  Marín  y Henry Falcón, quienes se prestaron a integrar una Mesa de Negociación espuria para seguirle el juego al régimen.

Del lado de la narcodictadura  numerosos hechos deben ser repudiados. Según el Observatorio Venezolano de la Violencia, en el 2019 se produjeron 16.506 muertes violentas, es decir 60,3 por cada cien mil habitantes; de este monto, 6.530 homicidios fueron cometidos por el hampa común, 5.282 fue la aterradora cifra de homicidios por supuesta resistencia a la autoridad y  4.632 sin aclarar el origen; en 175 municipios hubo más muertos por la policía que por delincuentes. De acuerdo a Provea, entre enero y septiembre hubo 554 víctimas de torturas por cuerpos de seguridad, de ellas   124 militares y 22 civiles  acusados de acciones en contra del régimen, y 408  a presos comunes.  Por su parte el Foro Penal Venezolano informó que hay  388 secuestrados políticos, de ellos  120 militares y 18 mujeres. El capitán Rafael Acosta Arévalo fue torturado hasta causarle la muerte. El concejal Rada fue asesinado aparentemente por motivos políticos. Veintisiete diputados tuvieron que exiliarse y dos están secuestrados.

La destrucción del ecosistema en el Arco MInero, la corrupción  y los asesinatos de ciudadanos de la etnia pemón y de mineros merecen el repudio de todos.  La hiperinflación  alcanzó la cifra de 10.000  por ciento. Hay escasez de medicinas y  las interrupciones del servicio eléctrico y de agua por la corrupción en la adquisición de equipos y por falta de mantenimiento afectó a millones de ciudadanos.El promedio de la  producción de petróleo enero-noviembre fue de 760.400  barriles por día (b/d), en comparación con los  1.354.000  b/d producidos en el 2018 y  2.830.000 b/d en el 2001. Las refinerías están en el suelo, hay escasez de combustibles   e importamos gasolina y diesel.  La irresponsabilidad de Chávez-Maduro de expropiar empresas pone en peligro los activos de Venezuela en el exterior.

Como había en botica: Aunque la oposición cometió errores, la narcodictadura se sostiene fundamentalmente por el apoyo de la Fuerza Armada y del TSJ. Trabajemos para que el 2020 sea el de la libertad ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

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Hoy, víspera de Navidad  el mundo recuerda la tregua  entre soldados alemanes y británicos en 1914 durante la Primera Guerra Mundial, tregua que  se produjo espontáneamente y sin aprobación de los mandos militares. Lamentablemente, al pasar las festividades se reanudó la guerra de trincheras y en la siguiente Navidad los oficiales ordenaron cañonear al contrario para evitar un nuevo acercamiento.

Ese cese temporal de hostilidades   no impidió  que continuara la guerra, ya que políticos y militares deseaban aplastar al contrario. La Gran Guerra  finalizó con un armisticio, el cual impuso sanciones tan severas  al bando perdedor que fue un factor importante para que dos décadas después estallará la Segunda Guerra Mundial. Es decir que ni la tregua, ni el armisticio solucionaron la confrontación.

Guardando las enormes distancias, en Venezuela la conflictividad es de tal magnitud que una tregua y tampoco un armisticio entre la dictadura y la democracia permitirían enrumbarnos hacia la convivencia y tomar la senda del desarrollo sustentable. Lo que se necesita es construir un pacto de largo plazo alrededor de un Plan País. ¿Es eso posible? ¿Qué se requiere?

En primer lugar el frente democrático debe unirse alrededor de una estrategia común. Un grupo pequeño, pero de dirigentes valiosos como María Corina y Ledezma, consideran que a Maduro hay que sacarlo por la fuerza. Estamos de acuerdo. El problema es que   no tenemos  la fuerza para inducir la desobediencia de los militares, ni la de los magistrados y tampoco para convencer a nuestros aliados de que intervengan militarmente, lo que, además, sería contraproducente.  

¿Quiere esto decir que debemos resignarnos y soportar o incluso cohabitar con la dictadura? ¡No y mil veces no! La tarea es construir es construir la fuerza necesaria. La misma   no parece posible que sea  alrededor de legítimos derechos constitucionales,  como el 187-11, el 333   o el 350. Tampoco basada en  el artículo del  TIAR que teóricamente posibilita una intervención por parte de otros países; aceptemos que nuestros amigos no pasarán de las sanciones económicas y personales, lo cual es bastante, aunque no suficiente para salir del régimen.  Entonces no queda otra opción que ir generando la fuerza alrededor de la unidad de la oposición.

Esa unidad es un requisito necesario pero no suficiente para motivar a los ciudadanos a intensificar las protestas y a los países amigos a incrementar las sanciones. Sin duda que las desavenencias entre la dirigencia opositora desestimula a los ciudadanos de a pie.

Sobre todo cuando las mismas van acompañadas de descalificaciones mutuas. Tildar a una de las partes de colaboracionista y a la otra de aventureros que buscan una salida a corto plazo desanima al más pintado. Respetuosamente sugerimos a María Corina y a Ledezma, por un lado,  a poner los pies sobre la tierra y aceptar  que sus propuestas, aunque válidas, no son viables.

Por el otro el  Presidente (e) Guaidó, Ramos Allup, Capriles y Rosales deben  ser más amplios y dar cabida en la toma de decisiones  a los anteriormente citados y  a otros grupos pequeños, incluidos disidentes del chavismo,  y personalidades independientes.

Con respecto al régimen hay que tomar en cuenta que, aunque tiene el poder,  está consciente de que el mismo es precario y que una caída abrupta sería muy costosa. Sin embargo,  mientras estemos desunidos seguirá persiguiendo  a nuestros diputados, a cualquier demócrata que le estorbe y tratará  de impedir la reelección del presidente (e) Guaidó. Si nos unimos podremos confrontarlo con más probabilidades de éxito y quizá lograr  que ceda en puntos importantes para que se  produzca   el cambio. Algunos dirán, con razones de peso, que esto es utópico, pero más utópico es creer en otras opciones.

 Descartar ir a elecciones es una necedad. Lo fundamental es conseguir, apoyados en la presión internacional, unas “elecciones libres y creíbles, supervisadas internacionalmente, así como el restablecimiento democrático del CNE y del TSJ”, como recomienda la Unión Europea. Si se logra eso, podrían  ser con Maduro en el poder. Guste o no guste, será inevitable que los países que apoyan la democracia se inclinen cada vez más hacia esta salida. Con este régimen no hay cabida para una tregua, ni para un armisticio. Tampoco para una lucha frontal.   Enfrentemos realidades. 

Como (había) en botica: Solidaridad con el distinguido periodista Elides Rojas ante arbitrario acoso por parte del régimen.  No es posible desear una Feliz Navidad cuando muchas familias lloran a sus deudos asesinados por el régimen, hay  401 secuestrados políticos, incluidos el diputado Gilber Caro y Víctor Ugás, ambos  repitientes,   e innumerables compatriotas exiliados. Guaidó es el presidente (e) reconocido por la mayoría de los venezolanos y por más de cincuenta países. Quienes se opongan a su reelección cometerían un suicidio político ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

 

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Recientemente se realizaron elecciones parlamentarias en Canadá , en el Reino Unido y en España, países  en los cuales los dirigentes generalmente no saltan de un partido a otro y renuncian  cuando el resultado no llena las expectativas. En nuestro medio brincar talanqueras es frecuente  y los dirigentes se resisten a pasar  a un segundo plano.  ¿Podemos extraer algunas enseñanzas?

En Canadá logró la victoria el partido Liberal, el cual ya estaba en el poder. Su líder y  Primer Ministro  reelecto es Justin Trudeau. Este partido ganó 157 escaños en el Parlamento, veinte menos de los que tenía, por lo que Trudeau ofreció rectificaciones.  El partido Conservador, bajo el liderazgo de Andrew Scheer,    logró 121 parlamentarios, 26 más de los que contaba, y obtuvo 220.000 votos por encima de su rival. Curiosamente, al menos para nuestra idiosincracia criolla, Scheer renunció a seguir dirigiendo a los Conservadores por considerar que no pudo derrotar al partido de gobierno   ¿Qué pensarán los eternos dirigentes de nuestros partidos?

En el Reino Unido, el partido Conservador obtuvo una victoria contundente, con 365 parlamentarios, 66 más de los que tenía. El partido Laborista obtuvo 203, perdiendo 42 escaños. Quedó reelecto el conservador Boris Johnson. ¿Que hizo el derrotado Laborista Jeremy Corbyn? Pidió excusas y   renunció a seguir al frente de su partido. ¿Ejemplo a seguir?

En España, en junio del 2018 el Presidente del Gobierno y líder del Partido Popular Mariano Rajoy  perdió un voto de confianza del Parlamento, por lo que tuvo que dejar el poder y, además por decisión propia renunció a su curul y al liderazgo del PP, dando paso a Pablo Casado.  En la reciente elección de noviembre, el   PSOE de Pedro Sánchez logró vencer con 120 diputados, tres menos de los que tenía. El Partido Popular ganó 88 escaños, 23 más de los que tenía. Ciudadanos sufrió una hecatombe, perdiendo 47 curules, quedando con solo 10.  Al día siguiente renunció su líder Albert Rivera.   Por cierto que el Coletas de Podemos perdió siete diputados.

En Venezuela, por lo general nuestros dirigentes políticos tienen la tendencia a aferrarse al poder dentro de sus respectivos partidos y a resistirse a dejar el primer plano de la política.  Cuando perciben  rivales  que pueden desplazarlos los bloquean para inducirlos a que abandonen esa tolda. En otros casos hay dirigentes que por falta de liderazgo no logran imponerse, por lo que se separan y crean su propio partido a imagen y semejanza para mantenerse en la palestra, así sean  cabeza de ratón.   Hay que reconocer que Rómulo Betancourt fue una excepción. Después de su presidencia constitucional optó por irse a Berna para no  inmiscuirse en la lucha política y se negó a ser reelecto. Carlos Andrés Pérez sucumbió a la tentación y, con razón o sin ella, fue defenestrado en su segundo mandato. Caldera sacrificó a su partido Copei  para poder ser electo por segunda vez, creando Convergencia.

Otros líderes optaron por separarse de su partido y crearon otro, alegando razones y sinrazones. Así, Rosales se separó de Acción Democrática para crear Un Nuevo Tiempo, Ledezma también se separó de ese partido para fundar Alianza Bravo Pueblo. Leopoldo se salió de Primero Justicia y estableció Voluntad Popular.  Henry Falcón se salió del chavismo para fundar Avanzada  Progresista.  Es de recalcar que ninguna de estas divisiones obedeció a diferencias ideológicas y ni siquiera a divergencias estratégicas. En ellas privaron las diferencias personales o la apetencia de poder.  Un caso diferente fue el MIR, cuyos dirigentes se separaron  de AD embullados por la revolución castro-comunista. El MAS se creó en rechazo a la línea sumisa  del Partido Comunista  a la  la Unión Soviética, y desde entonces anda del timbo al tambo. Bandera Roja y Vanguardia Popular también son hijos  del Partido Comunista. Además, hoy abundan  micro partidos cuyos promotores son  mercaderes políticos, como Timoteo Zambrano quien, después de cambiarse de seis partidos, fue consistente con su conducta y fundó  Cambiemos. Por su parte Claudio Fermín quiere solucionar asuntos personales, por lo que inventó el partido    Soluciones. 

Tenemos muchos  saltimbanquis.  Quizá eso  explica en parte la poca identificación de los ciudadanos con los partidos. Ojalá reflexionen  porque son imprescindibles y cuentan con  dirigentes honestos.

Como (había) en botica: Los diputados corruptos son pocos. Los más arriesgan su vida y bienestar sin cobrar sueldo ni  recibir  soborno . Juan Requesens sigue secuestrado por el régimen, Freddy Guevara permanece asilado en la embajada de Chile,  hay alrededor de una docena de diputados en el exilio,  la diputada Yanet  Fermín acosada por fuerzas de seguridad y varios diputados amenazados de perder la  inmunidad. De los líderes de partidos, Antonio Ledezma, los Salas  y Borges exiliados,   Leopoldo López y Roberto Enriquez refugiados en embajadas y María Corina frecuentemente agredida por los paramilitares rojos. Ahora el régimen inventa que que el presidente(e) Guaidó y VP planificaban tomar un cuartel . Solidaridad con El Nacional ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

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En Venezuela la corrupción ha crecido exponencialmente porque quienes usurpan el poder son genéticamente corruptos, tanto material, como intelectualmente, pero también porque no se castiga socialmente debido a cierta tendencia a aceptar convivir con corruptos y, desde luego, porque nuestro sistema judicial es pútrido.  El chantaje es otra lacra. Chantajista es el régimen al  exigir fidelidad en intercambio  por una bolsa de comida o por dólares preferenciales. También son chantajistas algunos opositores que  de mala fe exigen que Guaidó renuncie a ser candidato presidencial a cambio de apoyar su reelección como presidente de la Asamblea Nacional. Afortunadamente,  una inmensa mayoría de los venezolano, políticos o no,  son  honestos.

La corrupción es una plaga  extendida en el mundo, aunque  es mayor en  pueblos   cuyas instituciones son débiles y  gobiernos autoritarios. Es una peste que afecta a hombres y mujeres, civiles y militares,  clérigos y laicos,  políticos y ciudadanos comunes, sin embargo existe la creencia equivocada de que  abunda más entre los políticos. En Venezuela. hemos tenido gobernantes corruptos y otros honestos.

Con el arribo del Socialismo Siglo XXI se incrementó la corrupción tanto por la desaparición de hecho de la Contraloría General de la República, como por el nombramiento a dedo de jueces deshonestos  y también porque   los “bolivarianos”están conscientes de que el poder que tienen es efímero y mal habido, por lo que necesitan llenar sus alforjas para cuando les toque la época de las vacas flacas. Estas sabandijas  solicitan comisiones para otorgar cualquier contrato, induciendo a los empresarios a corromperse  para que sus empresas puedan sobrevivir.

En el caso de nuestros partidos y dirigentes  políticos, una  vía para disminuir la tentación es que el Estado financie parcialmente a los partidos, controle las donaciones privadas y  no sancione a los donantes. Por su parte, los partidos deben realizar un escrutinio estricto  de sus candidatos a ocupar cargos. Así mismo, tienen que ser inflexibles cuando  detecten actos de corrupción. La permisividad es una invitación a delinquir. Es inaudito que, por ejemplo, Juan Carlos Caldera siguiera siendo vocero de su partido después de recibir dinero del conocido chavista Ruperti. Aspiramos que los diputados recientemente señalados sean  investigados y sancionados, si resultaren culpables. Considerando la corrupción de los jueces, los ciudadanos tienen que aplicar una sanción moral, marginando a quienes se enriquecen ilegalmente, aunque sean familiares o amigos. 

El chantaje es otro tipo de corrupción que parece aumentar. En esta oportunidad me  referiré  a un caso específico de chantaje político del que está siendo objeto el presidente (e) Guaidó. Previamente debemos aclarar que no lo conozco y el único interés se debe a que  tiene mayor porcentaje de aceptación y menos rechazo entre la población, está reconocido por 58 gobiernos democráticos por ser el presidente de la Asamblea Nacional y corresponderle el cargo de presidente encargado de acuerdo a la Constitución, es trabajador y valiente. Si lo defenestramos por envidia,  por el absurdo argumento de que no ha acabado con la usurpación  como prometió, o por considerar que no es el líder capaz de sacarnos de este atolladero, estaremos aplazando la posibilidad de salir del régimen.

Nos parece un vulgar chantaje que el diputado Omar González haya declarado que “si el presidente (e) Guaido quiere recuperar la confianza de los ciudadanos debe anunciar que no aspirará a ser candidato presidencial”. Es decir, que  sus cualidades dependen de que tenga o no aspiraciones de lanzarse como candidato en una próxima elección. Asumimos que esa decisión la tomarán  los partidos que lo apoyan  y dependerá de lo que digan las encuestas o de una elección primaria si así lo deciden.

El respetado doctor Enrique Aristeguieta solicita de buena fe la renuncia del presidente (e), lo cual podría ser punto de discusión si tuviésemos otro candidato con mayor aceptación y menos rechazo que Guaidó.  Como no lo tenemos, lo procedente es reelegirlo como presidente de la Asamblea, así le de  náusea a alguno.

Como (había) en botica: Muchos  estaban confundidos sobre cuál era la directiva  legítima de Copei. La intelectualmente deshonesta magistrada Carmen Zuleta de Merchán, sancionada por los países del TIAR y otros,  despejó cualquier duda al sentenciar el 3 de diciembre que la “legítima” es la presidida por Miguel Salazar y en la que está incluido Pedro Pablo Fernández. Ya nadie debe tener dudas de que la  directiva legítima es la presidida por Roberto Enríquez, hoy asilado en la embajada de Chile.   El incendio en la anterior  sede de Pdvsa Exploración  Producción, frente a la Plaza de la Meritocracia en Chuao, hoy ocupada por la UNEFA, evidencia la falta de prevención y de mantenimiento. El elevado costo para solicitar y renovar pasaportes, así como el de las Notarías y Registros es para dificultar la libertad de tránsito y disposición de propiedades ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

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El totalitarismo Siglo XXI se ha logrado imponer por las armas y la corrupción, pero la oposición tiene una alícuota de responsabilidad por no alinearse en momentos requeridos. Hemos sido constantes defensores de la unidad y del liderazgo político, con sus más y sus menos. Sin embargo, aunque no somos dueño de la verdad, a veces es conveniente expresar algunos desacuerdos con la esperanza de que se produzcan rectificaciones, si es que son necesarias, o al menos que se aplique una dosis de prudencia a la hora de tomar decisiones. El desentono de la oposición, con algunas interrupciones que nos dieron esperanzas, no es nuevo. Tomemos como ejemplos un suceso del cual ayer se cumplieron diecisiete años, como fue el paro cívico, y la reciente destitución de Humberto Calderón Berti como embajador en Colombia.

El paro petrolero iniciado el 4-5 de abril del 2002 desencadenó un paro cívico al sumarse días después la CTV y Fedecámaras, con el desenlace de la renuncia de Chávez y su posterior regreso, consecuencia de errores de los protagonistas y también a la falta de sintonía de políticos de oposición. El paro cívico que arrancó tal día como ayer, hace diecisiete años, fue consecuencia del incumplimiento de la promesa de Hugo Chávez de rectificar su política económica y de no volver a violar la Constitución, ni perseguir a sus oponentes, lo cual ofreció cuando pidió perdón el 14 de abril de ese año. Este paro fue convocado por la CTV, Fedecámaras y la Coordinadora Democrática en la que estaban representados todos los partidos de oposición. Al mismo se sumaron los petroleros por decisión individual, sin ser convocados por las organizaciones Gente del Petróleo y Unapetrol, creadas en junio de ese año.

Gradualmente, la mayor parte del liderazgo político marcó distancia y tildaron el paro de petrolero. Lo que muchos olvidan o quieren olvidar es que ese paro cívico obligó al gobierno a firmar un acuerdo que contemplaba designar árbitro electoral confiable, desarme de la población civil, compromiso con la libertad de expresión, adhesión a la Carta Democrática Interamericana, no utilizar cuerpos de seguridad para reprimir arbitrariamente y en forma desproporcionada. Este Acuerdo fue suscrito por representantes del gobierno y de la oposición, por el Secretario General de la OEA, Centro Carter y PNUD. Desde luego el gobierno no cumplió y una oposición no sincronizada no protestó con firmeza, ni acudió a las instancias internacionales firmantes para reclamar el incumplimiento.

Diecisiete años después, cuando el régimen está en su momento más débil y cuando contamos con un joven valioso que ha despertado muchas esperanzas, nos cayó un balde de agua fría con la destitución torpe de Humberto Calderón Berti, quien era nuestro embajador en Colombia, designado por la Asamblea Nacional y por el presidente (e) Juan Guaidó. En su carta en respuesta a su destitución, Calderón Berti destaca que el presidente (e) Guaidó y su equipo se distanciaron de él desde que la auditoría ordenada detectó “manejo impropio de unos recursos”, por lo cual acatando las leyes colombianas, Calderón la pasó a la Fiscalía General de ese país.

Así mismo, Calderón señaló que la injerencia de la Asamblea Nacional y particularmente de dirigentes políticos en el manejo gerencial de la empresa Monómeros Colombo Venezolanos es inconveniente e impropia y ha sido una pésima señal. En su carta Calderón reconoce que en programa de televisión hizo una referencia “somera” al diálogo en Oslo, del cual “dudó sobre sus posibilidades y resultados reales”, punto sobre el cual se puede o no estar de acuerdo, pero que no correspondía juzgar a un embajador y que solo requería de un llamado de atención y no su destitución. Su señalamiento posterior de responsabilizar a Leopoldo López por los fracasos de la oposición, sea o no cierto, no venía al caso.

A raíz de estas declaraciones que Calderón tenía que dar para informar de su actuación y alertar al país sobre conductas inapropiadas, le han llovido aplausos, críticas y hasta calumnias. El presidente (e) Guaidó, a quien siempre hemos apoyado, cometió un grave error al destituir al embajador, quien venía cumpliendo una excelente ¿Fue una pifia del presidente (e)? ¿ Tomó esa decisión presionado por otros actores políticos? En todo caso él es el responsable, pero seguimos confiando en su coincidencia con el sentir generalizado de rechazo a la corrupción y al clientelismo político. Los partidos políticos deben rectificar y tocar al mismo son. Se lo deben a los ciudadanos asesinados, torturados, encarcelados y exiliados. Unámonos alrededor de los principios y valores necesarios para construir una nueva Venezuela. El régimen es quien no investiga a sus corruptos, salvo cuando tienen luchas internas de poder.

Como ( había) en botica: Primero Justicia , Voluntad Popular y Un Nuevo Tiempo enviaron una buena señal al separar e investigar a varios diputados señalados de corrupción gracias a Armando.info. El distinguido venezolano e incansable luchador Gustavo Coronel propone crear un Plan de Educación Ciudadana, es decir una fábrica de ciudadanos activos que prediquen y practiquen los principios y valores de la democracia ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!
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