Reuben Morales, autor en Runrun

Reuben Morales

Reuben Morales Nov 29, 2019 | Actualizado hace 2 semanas
I love communism!, por Reuben Morales

¡Comunismo querido! No sé cómo agradecerte tantos beneficios que le das a mi Venezuela querida y que próximamente le darás a tantos países que desean conocerte.

Comunismo querido… no sé cómo agradecerte los constante racionamientos de agua potable. Son una genial forma de ceder el agua que usamos a países africanos que la necesitan mucho más que nosotros. Además, me hiciste entender lo mucho que reseca la piel el bañarse en exceso. Gracias a ti ya no gasto la poca agua que tengo en casa para bebérmela. Ahora hago cualquier esfuerzo y salgo a comprare una cerveza. Es mucho más rica y me nutre la barriguita.

Comunismo querido… no sé cómo agradecerte los extendidos cortes de luz que haces todos los días. Yo, que era adicto al trabajo, que estaba perdiendo mi vista a causa del monitor de la computadora, ahora aprendí a tomar pausas activas. La vida sin luz me ha hecho parte del beneficioso movimiento lento o “slow life movement”.

 

Comunismo querido… no sé cómo agradecerte el internet lento e intermitente. ¡Ahora ya no uso celular! ¡Converso con mis amistades viéndolas a los ojos! Ay, comunismo, vas de la mano con ese estudio de Harvard en donde dice que se envejece mejor teniendo tiempo de calidad con nuestros seres queridos. ¡Gracias a ti, lo estoy logrando! Además, no sabes cuánto te agradezco que mi hijo no tenga acceso a ver esos peligrosos retos de internet, como el juego de la “Ballena Azul”.

Comunismo querido… no sé cómo agradecerte el poco transporte público que hay en Venezuela. Ahora mi salud mejoró enormemente pues hago cardiovasculares todos los días caminando muchísimos kilómetros a todos lados.

Comunismo querido… no sé cómo agradecerte la falta de medicamentos en las farmacias y la precaria condición de nuestros hospitales públicos. Definitivamente es mejor la medicina preventiva, no la curativa. Como son tan caros la carne, el pan con gluten y las golosinas, ya no comemos porquería y por eso nunca nos enfermamos.

Comunismo querido… no sé cómo agradecerte que nuestros jóvenes ya no tengan profesores de física o química en sus liceos a causa de la fuga de cerebros. Gracias a ello estamos contribuyendo a la paz. Cualquiera sabe que fueron esas dos ciencias las causantes de la peor bomba conocida por la raza humana.

 

Comunismo querido… no sé cómo agradecerte la poca gasolina que hay en Venezuela. Gracias a ti estamos reduciendo la quema de combustibles fósiles y muy pronto lograremos revertir los efectos del calentamiento global. ¡Seguramente, muy pronto la activista Greta Thunberg emigre de Suecia para vivir en el ejemplar barrio de la Cota 905!

Comunismo querido, tras mucho pensarlo, ya sé cómo agradecerte. Lo haré viajando a otros países. ¡Pero, ojo!, no será para vivir en ellos. Será para contarle a todo aquel que conozca, lo rico que se vive contigo.

@ReubenMoralesYa

Dígame usted… ¿cuál sistema prefiere? En los países de capitalismo salvaje, el modelo a seguir es el de un país muy grande, de economía poderosa y con un presidente capaz de quitar y poner gobiernos: Estados Unidos. En cambio, en los países de socialismo salvaje, el modelo a seguir es el de un país muy grande, de economía poderosa y con un presidente capaz de quitar y poner gobiernos: Rusia.

En los países de capitalismo salvaje, la cara oculta del gobierno son las grandes operaciones multinacionales de oferta y libre mercado. En cambio, en los países de socialismo salvaje, la cara oculta del gobierno son las grandes operaciones multinacionales de terrorismo y narco-lavado.

En los países de capitalismo salvaje, hay libertad de culto, pero el verdadero Dios es el dinero. En cambio, en los países de socialismo salvaje, no hay libertad de culto, pero el verdadero dios es el dinero.

 

En los países de capitalismo salvaje, puedes investigar al Estado, pero no a las corporaciones porque si no, te desaparecen. En cambio, en los países de socialismo salvaje, puedes investigar a las corporaciones, pero no al Estado porque si no, te desaparecen.

En los países de capitalismo salvaje, si te conectas bien, puedes llegar a ser millonario y convertirte en una de las familias dueñas del país. En cambio, en los países de socialismo salvaje, si te conectas bien, puedes llegar a ser millonario y convertirte en una de las familias dueñas del país.

En los países de capitalismo salvaje la banca puede dotarte de todo, pero si te equivocas con ella, quedas de patitas en la calle. En cambio, en los países de socialismo salvaje el Estado puede dotarte de todo, pero si te equivocas con ellos, quedas de patitas en la calle.

En los países de capitalismo salvaje, duermes muy poco porque te la pasas todo el día trabajando. En cambio, en los países de socialismo extremo, duermes muy poco porque te la pasas todo el día trabajando.

En los países de capitalismo salvaje, vives bajo la dictadura totalitaria de tu empleador (la empresa). En cambio, en los países de socialismo salvaje, vives bajo la dictadura totalitaria de tu empleador (el Estado).

En los países de capitalismo salvaje, el trabajo del pueblo va destinado a hacer millonaria a la élite política. En cambio, en los países de socialismo salvaje, el trabajo del pueblo va destinado a hacer millonaria a la élite política.

En los países de capitalismo extremo, el pueblo está molesto porque tiene poca capacidad de ahorro y acceso limitado a los servicios públicos, la salud y el transporte. En cambio, en los países de socialismo extremo, el pueblo está molesto porque tiene poca capacidad de ahorro y acceso limitado a los servicios públicos, la salud y el transporte.

 

En los países de capitalismo salvaje, el presidente termina su mandato más rico de lo que comenzó. En cambio, en los países de socialismo salvaje, el presidente termina su mandato más rico de lo que comenzó.

¿Leyó bien? Perfecto. Ahora, para decidirse por un sistema, lance una moneda. Si cae cara, vivirá en capitalismo salvaje. Si cae sello, vivirá en socialismo salvaje. Y dependiendo de cómo caiga esa moneda, su vida será completamente… idéntica.

 

@ReubenMoralesYa

Reuben Morales Oct 31, 2019 | Actualizado hace 1 mes
Calzar 49, por Reuben Morales

Ponerse en los zapatos de otro suele ser difícil, pero con los míos resulta muy fácil. Ni siquiera debes quitarte los tuyos. ¡Caben perfecto! De hecho, envidio cuando alguien dice: “¡Mira mis zapatos nuevos! ¡Justo los que buscaba!”. En mi caso, eso nunca pasa. De hecho, entrar a una zapatería ha sido siempre uno de mis placeres secretos:

  • Buenas, ¿tienen zapatos talla 49?
  • ¡¿CUARENTA Y NUEVE?!… ¿¿Y eso existe??
  • Sí. Es lo que yo calzo.
  • ¿En serio?… ¡Yo nunca he visto eso!… Los más grandes que tengo son 45, si quieres verlos

(¡Claro!, porque según ellos, los patones tenemos el superpoder de encoger el pie).

Lo cierto es que únicamente puedo comprar zapatos cuando un familiar o yo vamos a Estados Unidos. Allá yo calzo 14 y al entrar a una tienda de zapatos, siempre ocurre lo mismo:

  • Excuse me, do you have a 14?
  • Only those.

“Sólo ésos”, y apuntan a una pequeña repisa donde únicamente hay cuatro modelos, los cuales dejaron de estar de moda cuando existían los tamagotchis. Por ello, siempre toca conformarse con eso (irónico conocer la escasez propia del socialismo en el país más capitalista del mundo, ¿no?).

Una vez salgo de la tienda con mis zapatos nuevos, se sella un pacto: ellos y yo tendremos un matrimonio duradero, pues las oportunidades de reemplazarlos son muy pocas. Muestra de ello son mis actuales Crocs. Para estas fechas (octubre de 2019), ya son más de 12 años usando el mismo par. Las compré en el 2007 y a este punto ya no las pienso botar. Si algo he comprobado en mi rol de testigo directo, es que las Crocs son todo menos biodegradables.

Por ello, para los patones todo nuevo par de zapatos debe cumplir una condición indispensable: ser muy neutros para así mimetizarse con cualquier ocasión. Les cuento por qué. Siendo adolescente, una vez me invitaron de improviso a la fiesta formal de un club en una época en donde no tenía mocasines. Sabiendo esto, el amigo que me invitó tuvo una idea genial: “Como vas a usar flux, ponte tus Nike negros de basket y les tapas el logo blanco con un marcador negro”. Como era adolescente y todo púber se cree tan sabio como Yoda, lo hice. Llegamos a la gran fiesta y, afortunadamente, el enorme tumulto de gente no permitía bajar la vista para verle los zapatos a nadie… hasta que me dieron ganas de orinar. Entonces me separé de la multitud, agarré por un pasillo solitario que conducía al baño y en eso, de la nada, apareció una de las muchachas más bonitas de mi colegio. No había nadie a nuestro alrededor. Jamás nos habíamos visto usando ropa formal. Entonces fue inevitable vernos los atuendos. Nos escaneamos de arriba a abajo y ella me dijo:

  • ¿Y esos zapatos?
  • Mmm… son los nuevos “Nike moccasins”. ¿No los has visto?

 

Y es precisamente a esas raras interacciones con la realidad a las que debe acostumbrarse alguien patón:

“¿Tú duermes parado?”.

“Déjame tomarle una foto a mi pie al lado del tuyo”.

“¿Tú mandas a hacer los zapatos?”

“Le sirven de cuna a mi bebé”.

“Tus zapatos me sirven de neceser”.

“Ahí pueden emigrar unos cubanos”.

Y la más imprudente: “¿Es verdad eso de que el hombre con pie grande, lo tiene grande?”. Yo siempre les digo que no. Que yo no lo tengo grande. ¡Que lo tengo ENORME! ¡Que me dicen “El Blanco del Whatsapp”! Que de hecho tengan cuidado por dónde caminan, pues podrían pisármelo. Aunque una vez me arrepentí de bromear así. Fue cuando una compañera de la universidad, para comprobarlo, extendió su mano y, en pleno comedor, frente a todos, me lo agarró. Yo sentí una pena tan, pero tan grande que, para poder explicárselas, tendría que pedirles algo que suele ser difícil: Que se pongan en mis zapatos.

@ReubenMoralesYa

Los webinar son los nuevos infomerciales, por Reuben Morales

CUANDO PENSABA HABERME librado de los cuchillos “Ginsu 2000”, del bolígrafo que escribe en la luna llamado “Space Pen” o de las cobijas “Snuggie”, volvió la fórmula del infomercial repotenciada y más sofisticada: Los webinar. Basta con conectarse a uno, para detectar en todos la misma estructura:

CAMBIARÁN TU VIDA PARA SIEMPRE: “Después de ver este webinar, ¡no serás el mismo! Lograrás la libertad financiera que tanto anhelabas y todos querrán ser como tú”. En pocas palabras, todo webinarista se cree Jesucristo: divide la vida de las personas en AW-DW (Antes del Webinar y Después del Webinar).

SUS CASOS DE ÉXITO SE CUENTAN EN MILES: Webinarista que se respeta, tiene más clientes que tiempo de vida. Siempre dicen cosas como: “Ya son más de 2500 las empresas que he asesorado en los últimos tres años”. Y si divides 2500 entre 3, pues este tipo asesora dos empresas por día (y lo deben patrocinar Red Bull, Nescafé y el Cartel de Sinaloa, para mantener ese ritmo).

EL WEBINARISTA HABLA DE SU TRAYECTORIA CADA DOS MINUTOS: Uno entra a ver un webinar y termina aprendiendo más de la biografía del ponente que del tema. Y escucharlo, te hace sentir totalmente fuera de grupo. Según él, todo el mundo lo conoce, pero solo faltabas tú. Y lo logra, pues ahora sales del webinar regañando a tus amigos por no conocer al Brad Pitt de los webinar. En pocas palabras, en ese webinar te metió el güevinar.

TESTIMONIOS: Todo webinar debe presentar testimonios de gente curada por la Oración Fuerte del Espíritu Santo… (¡Ah, perdón!… por el webinar).

TIENE UNA OFERTA ESPECIAL SOLO PARA TI: El webinarista es una persona cuya hora-hombre es supercostosa, pero casualmente, por esta oportunidad única en la vida (y si te inscribes en los próximos minutos), ¡te dará una oferta del 80% solo para ti! Y si antes ibas a pagar mil dólares, ahora solo pagarás 200 (pero nunca te dice que ésa es su verdadera tarifa).

APLICAN EL COITUS INTERRUPTUS: Me he conectado a ver varios webinar en mi vida y todos me dejan con esa pornográfica sensación. Es como jugar con un niño que te presta sus juguetes y luego te los quita abruptamente. Ahora, no sé, pero cuando me pasaba eso en la infancia, en vez de querer seguir jugando con ese niño, lo que deseaba era mandarlo a la mismísima *$#”&%¡¿¡?. Además, uno acaba el webinar sintiéndose como en el final de un episodio del Batman de los ’60: “¿Seré capaz de ponerlo en práctica? ¿Lograré vivir de esto? ¡No se pierdan otro interesante episodio del webinar!”

¿Te quedó claro el símil entre los infomerciales y los webinar? Te lo pregunto, pues este 31 de octubre estaré dictando mi webinar “Cómo ser un webinarista exitoso”. Ya son más de 10 mil los webinaristas formados por mí en el último año. Hoy todos dan webinars hasta en el asteroide B612 y ganan cientos de miles de dólares haciendo lo que les gusta, donde les gusta y a la hora que les gusta. El costo del webinar es de 4 mil dólares, pero si te inscribes ya, te lo dejo en solo 500… ¡Sí!… ¡500 Bolívares!… ¿Qué esperas?… ¡Ah!… Y si te inscribes ya, te incluyo un set de cuchillos “Ginsu 2000”, un bolígrafo “Space Pen” y una acogedora cobija “Snuggie”.

 

@ReubenMoralesYa

Guerrero ninja fronterizo, por Reuben Morales

NI UN EXAMEN DE Química Orgánica, ni uno de Ecuaciones Diferenciales fueron tan difíciles para mí como responder a esta pregunta: “¿Y dónde va a pasar mi hijo Tobías sus vacaciones?”. Pues al día de hoy, ni el sistema capitalista ni el socialista han logrado que las vacaciones de ellos coincidan con las de nosotros, sus padres.

En el caso de Tobías, decidimos que pasara un mes en Bogotá. Para ello la opción de viaje más accesible fue atravesar a pie la frontera colombo-venezolana. Una odisea que en sí misma, da para sacar un programa de televisión llamado “Guerrero Ninja Fronterizo”. Pues si creía que “Guerrero Ninja Americano” era más difícil que salirse de un grupo de Whatsapp, es porque usted jamás ha sacado a un niño de Venezuela, por la frontera, sin la compañía del otro representante. Ahí entiende que “Guerrero Ninja Fronterizo” y “Guerrero Ninja Americano” constan, exactamente, de las mismas etapas:

 

ETAPA 1: EVITE CAER EN LAS AGUAS DE LA CORRUPCIÓN.

Para sacar el permiso de viaje de menores, fuimos a una Notaría. Allí nos dijeron que el trámite se comenzaba por Extranjería. Entonces fuimos a Extranjería y nos dijeron todo lo contrario. Cuando volvimos a la Notaría, finalmente apareció un alma piadosa y nos dijo: “Claro, aquí es” (lo cual me irritó, pues ya había sacado dinero del banco para sobornar gente y ahora nadie me pedía nada).

 

ETAPA 2: FORTALEZA DE LA PARTE SUPERIOR DEL CUERPO.

Ya teníamos todo. Lo único, es que el pasaporte del niño estaba vencido, ¡pero no importa! ¡Colombia acepta pasaportes venezolanos vencidos! Entonces llegamos a la frontera y el reto de probar la fuerza de la parte superior del cuerpo comenzó. Constaba de atravesar el puente fronterizo con el tronco, el cuello y los ojos mirando hacia Colombia, como un robot, mientras repetía el mantra: “Que el Guardia no nos mire, somos invisibles, la fuerza está conmigo…”.

 

ETAPA 3: LA PRUEBA DEL AGARRE.

Justo cuando salíamos del suelo patrio y en mi cabeza comenzaba a cantar “¡Libre soooy!… ¡Libre soooy!”, escuché: “¡Epa!… ¡El del niño!”. ¡El Guardia nos había visto! ¡No éramos invisibles! Ahora debía superar la prueba del agarre: agarre bien al niño, agarre bien la maleta y agarre bien la billetera. Estábamos a punto de hablar con un Frankenstein compuesto por partes de Al Capone, Pablo Escobar y Windows 98.

 

ETAPA 4: LA ESCALADA FINAL.

El Guardia nos revisó los papeles y dijo: “Este permiso no es válido y el pasaporte está vencido. No pueden pasar”. Inmediatamente me volví más meloso que Bob Esponja y empecé la escalada de la manga de su uniforme, suplicándole nos dejara pasar, pero qué va. Me di por vencido. Entonces apareció un ser fronterizo (que ahora, imagino, debe ser amigo de Guaidó) y nos dijo: “Los paso por 60 mil pesos”. Bueno, era gastar eso o pasar una noche en un bello resort “menos 5 estrellas” de la paradisíaca Boca de Grita. Accedí al servicio y el señor inmediatamente se convirtió en la capa de invisibilidad de Harry Potter. Salimos de Venezuela y ni nos vieron. Llegamos luego al lado colombiano del puente y el policía me dijo:

  • El pasaporte del niño está vencido.
  • ¿Y no y que los aceptan así?
  • No
  • Ay, señor, por favor…
  • Bueno, usted dirá.
  • Mmm… ¿Le sirven 10 mil pesos?
  • Mmm… sí.
  • Pero tengo un billete de 20…
  • ¡Tranquilo, sumercé, tenemos vuelto!

 

¡Lo logramos! ¡Llegamos al Monte Midoriyama (conocido en “Guerrero Ninja Fronterizo” como el Monte “Aminomellama”)! Una cumbre en donde los tres mejores premios son tener agua, tener luz y tener la respuesta a una de las preguntas más difíciles de la vida: “¿Y dónde va a pasar mi hijo Tobías sus vacaciones?”.

@ReubenMoralesYa

Tip para no ofender a nadie por redes sociales, por Reuben Morales

SI QUIERE EVITAR POLÉMICAS con la jauría de ofendidos que actualmente habita en internet, le facilitamos la lista de las ÚNICAS comunidades que usted nunca debería ofender cuando diseñe su próxima publicación de redes:

La comunidad negra, judía, árabe, asiática, musulmana, católica, evangélica, Testigo de Jehová, Hare Krishna, clerical, chavista, opositora, madurista, petrista, kirchnerista, trumpista, uribista, amloísta, republicana, demócrata, de extrema derecha, neonazi, fascista, de extrema izquierda, comunista, socialista, de derecha light, de izquierda light, de centro derecha, de centro izquierda, nini, gay, lesbiana, bisexual, transexual, hermafrodita, ecologista, animalista, vegetariana, ovolactovegetariana, vegana, obesa, celíaca, invidente, sorda, muda, sordomuda, de usuarios Mac, de usuarios PC, de usuarios Android, de usuarios de software libre, pobre, millonaria, clase media, de habitantes de calle, estudiantil, docente, de padres y representantes, defensora de la educación privada, defensora de la educación pública, de buenos estudiantes, de malos estudiantes, de estudiantes con DDA, egresada de alguna universidad, de gente bella, de gente fea, de gente alta, de gente baja, bulímica, anoréxica, fitness, fashion, calva, de gente con pelo largo, de gente con pelo corto, de depilados, de no depilados, de tatuados, metalera, defensora del lenguaje inclusivo, defensora de la Real Academia de la Lengua Española, defensora de los métodos anticonceptivos, swinger, defensora del sexo solo para reproducir, feminista, pro aborto, pro vida, de mujeres embarazadas, de solteros, de personas que no quieren hijos, prolactancia, pro fórmulas lactantes, proparto, procesárea, de niños, baby boomer, de la generación X, millennial, centennial, pro-Coca-Cola, pro-Pepsi, cervecera, vinera, whiskera, ronera, cafetera, tetera, fabricante de cervezas artesanales, campesina, terrateniente, indígena, vendedora de Herbalife, daltónica, miope, astigmática, alérgica, freak, geek, fan de Star Wars, trekkie, del Señor de los Anillos, de Harry Potter, emo, hipster, runner, yogui, de coaches, positivista, hater, emprendedora, empleada, sindical, de community managers, de influencers, de militares activos, veterana de guerra, de desplazados, inmigrante, venezolana en el extranjero, guerrillera, de pacientes oncológicos, de familiares del paciente oncológico, de sobrevivientes del cáncer, seropositiva, de familiares de la gente con retraso, discapacitada, huérfana, abusada sexualmente, hincha de un equipo de fútbol, de expresidentes, de ministros, de diputados o senadores, privada de libertad, enchufada, reguetonera, reguetonera enchufada o reguetonera enchufada que tiene hijos, entre otras.

Ahora monte el contenido. Eso sí, no espere ni un “like”. Su publicación será tan aburrida, que no subirá ni un seguidor. ¿O sí? Quizás usted se convierta en el fundador de la primera comunidad de quienes no ofenden a nadie. Y ojalá en un futuro, nadie los ofenda a ustedes.

 

@ReubenMoralesYa

 
Esas largas notas de voz de vos, por Reuben Morales

TODOS TENEMOS UN AMIGO especializado en enviarnos notas de voz de Whatsapp que duran algo así como 5:46. Fenómeno ante el cual, la Organización Mundial de la Salud debería declarar ya mismo una pandemia. De hecho, si Manuel Carreño estuviese vivo, ya hubiese incluido en su “Manual de Urbanidad y Buenas Maneras”: “Una nota de voz de Whatsapp no debe exceder el minuto”. Pues estemos claros: si duran 0:59, son como una prenda de ropa a 9,99. Obviamente cuesta 10, pero uno igual cae en el truquito mental y la compra.

Sin embargo, le ayudaremos a combatir este horrible mal ante el cual, aún, no se puede escapar como en YouTube; donde puedes acelerar la velocidad del video y verlo en la mitad del tiempo. ¿Cuándo Whatsapp creará algo similar? Por ello, le brindaremos estrategias para saber cómo lidiar con esas notas de voz que duran algo así como 5:46.

Lo primero es saber identificar cuándo viene una. Si usted toma su teléfono y observa que un contacto de su Whatsapp dice “Grabando audio… Grabando audio… Grabando audio”, ¡prepárese! Se viene el equivalente a una cadena de Chávez condensada en una sola nota.

Cuando llegue la grabación, que en efecto dura 5:46, no se estrese. El segundo paso es saber a qué se debe la duración. Por un lado, es porque seguramente abundan muchos “eeehhh” y “aaaahh” de la persona divagando entre ideas. Si no es eso, es la persona subestimándole y repitiéndole la misma información varias veces y de forma distinta, como: “Entonces ya sabes: cuando llegues, me llamas. Necesito me eches un ring apenas estés allí. Eso es bajándote del carro y llamándome”.

Como tercero, juegue a lo siguiente: imagine que su amigo tiene un podcast y ése es el nuevo episodio. Si no, piense mal y asuma que su amigo tiene una alianza secreta con los malandros de la zona y justo planificó inmovilizarlo por 5:46 minutos para que puedan robarlo fácilmente.

Cuarto: prepare bien la ocasión. Antes de oír esos 5:46, sírvase un trago, abra una bolsa de maní y siéntese en una silla cómoda. Llegó el momento de escuchar la nota. Con cada segundo escuchado, sabemos que usted morirá lentamente por dentro. De hecho, aprovechamos para pedirle a esos científicos expertos en saber cuánto tiempo de vida quita un cigarrillo, averiguar cuántos días de vida pierde uno por cada nota de voz larga escuchada en Whatsapp.

Para terminar, como usted desea vivir plenamente sin malgastar su precioso tiempo, entonces preste atención a este gran consejo de vida que lo vacunará de toda nota de voz larga en whatsapp. Le va a dar “play” a la nota de voz. A su amigo le llegará el respectivo doble “check” azul de que la está escuchando. Inmediatamente deténgala. Ahora grabe una nota de voz diciéndole a su amigo: “Pana, disculpa, por alguna razón tu nota de voz no se escucha nada. Salen esos 5 minutos 46, en silencio. ¿Me la puedes volver a grabar?”. Repita cuantas veces sea necesario y listo. ¡Adiós amigo especializado en enviarnos notas de voz de Whatsapp que duran algo así como 5:46!

 

@ReubenMoralesYa

Técnicas infalibles para zafarte de la autoridad, por Reuben Morales

SI EXISTIESE UN RÉCORD GUINNESS sobre el número de veces que alguien ha logrado zafarse de la autoridad, sin darle un céntimo (o muy poco dinero), ése soy yo. ¿El secreto? No lo sé. Debe ser un don. Pero como el egoísmo no es mi cualidad favorita, paso a sistematizar las técnicas infalibles para salir ileso cuando un efectivo dice “Ciudadano, sus papeles”. Yo mismo las he puesto en práctica y les garantizo: su próximo encuentro con la autoridad podría terminar con frases absurdas como “Estamos para servirle”, “No toco ese cochino dinero” y “El cliente siempre tiene la razón”.

 
PRIMER TIP: SÚBALE LA AUTOESTIMA A LA AUTORIDAD

Los efectivos son formados en instituciones donde los maltratan, les obligan a cortarse el cabello, les dan uniformes feos y deben calarse aburridos discursos oficiales. Ese entorno los hace carentes de amor y, en consecuencia, buscan sustituirlo con otro estímulo: el dinero. Pero como usted carece de éste, opte entonces por subirles la autoestima. Guárdese su rabia, sonría y diga: “Buenas tardes, señor oficial. Lo felicito por velar por nuestra seguridad. Se siente más calidad de vida en la calle. Ya le muestro mis papeles”. ¡Advertencia! El oficial podría terminar abrazándolo.

 
SEGUNDO TIP: TENGA UNA SILLA DE BEBÉ EN EL CARRO

Esto es lo más parecido al avión invisible de la Mujer Maravilla. Algo tan poderoso como el guante de Thanos. Si usted viene tomado, despeinado, fumado o a alta velocidad, no se preocupe. Una silla de bebé siempre justifica la peor de sus fachadas. Solo baje los vidrios y cuando el efectivo lo vea a usted y luego a la silla, todo le hará sentido. Sus ojos rojos pasarán a ser producto de un grande, largo y encendido… “trasnocho con el bebé”.

 
TERCER TIP: DIGA QUE USTED HACE UN OFICIO RARO

Cuando un oficial me pregunta “¿A qué se dedica usted?”, siempre le contesto “Soy humorista y profesor de comedia”. Inmediatamente se quedan pasmados, sin palabras. Aunque todos por dentro creo expresan lo que alguna vez me dijo un efectivo cuando me detuvo: “¡Pero no me vayas a joder en televisión! Dale, sigue”. Y si usted no ejerce un oficio raro, aquí le dejo otros, como taxidermista, reparador de microscopios o sexador de pollos.

 
CUARTO TIP: OFREZCA MUCHO MÁS DINERO DEL QUE ESPERAN

Esto me sucedió una vez cuando iba en mi carro, apurado por llegar a un examen en la universidad, y cambié de canal dentro de un túnel. Al salir, me detuvo un policía en su moto. Cuando le explico el motivo de mi apuro, me dice: “Bueno, te voy a dejar ir para que llegues a tu examen, pero tú sabes… déjame algo”. En medio de mi inocencia, le dije: “¿Te sirven diez mil?”. El hombre de golpe saltó: “¡Tanto!… No, vale, con cinco está bien”. Yo le di cinco. Él me dio una gran lección. 

 
QUINTO TIP: DIGA LA VERDAD Y NADA MÁS QUE LA VERDAD

Me encontraba yo en un banco donde una de sus empleadas era idéntica a Betty La Fea. Entonces saqué mi teléfono disimuladamente para tomarle una foto y subirla a mis redes. Cuando voy saliendo de la entidad, dos policías me esperaban en la puerta, me detuvieron y preguntaron por qué tomaba fotos. Mi cerebro buscó inventar una respuesta, pero ante la inutilidad generada por los nervios, terminé acudiendo a la verdad: “Oficial, le voy a ser totalmente sincero. Yo soy comediante y aquí hay una empleada igualita a Betty La Fea…”. Al terminar el cuento, los policías quedaron en un incómodo silencio y solo me dijeron: “Bueno, váyase”. Ahora cuando le echo la anécdota a alguien, siempre me termina diciendo: “Seguro se quedaron en el banco para ver quién era la empleada”.

Ahí les dejo esos regalos de vida. Aplíquelos para cuando vuelvan a detenerlo. Saldrá eximido. Aunque ahora espero contar con esa misma suerte yo también. Temo que un efectivo lea este artículo y termine ocurriendo el peor de los escenarios: que se acabe mi récord Guinness.

 
@ReubenMoralesYa