Reuben Morales, autor en Runrun

Reuben Morales

Cómo saber si tu ego tiene mucho ego, por Reuben Morales

@ReubenMoralesYa

A un ególatra es bueno identificarlo a tiempo antes de integrarlo a un equipo. Si no, puede terminar convirtiéndose en algo tan cómodo, como trotar con medias de poliéster en pleno verano de Miami. Por eso, le traemos unas señales para que sepa reconocer si alguien es sencillo o si entre su ego y él forman unos hermanos siameses. Es que el ego de alguien puede tener mucho ego cuando…

 Crea frases célebres

Las personas con ego modelo Más IVA tienen múltiples personalidades. Una de las cuales se cree Simón Bolívar y la otra, Gabriel García Márquez. Así las cosas, terminan publicando frases consideradas célebres por ellos mismos y, para más desvergüenza, las firman abajo. Son pensamientos como:

a) “Agarra el vaso de la vida con las dos manos” (Carlos Heredia).

b) “Maquíllate y deslumbra” (Romina Carrera).

c) “Ella es calladita” (La esposa del mimo).

 Padece de “selfitis”

Las personas con ego modelo XXL son tan, pero tan tecnológicas, que ven a Instagram como una aplicación para convertir el teléfono en espejo; razón por la cual viven tomándole fotos a su perfil bueno (que obviamente son los dos, pues ellos son perfectos). ¡Ah!… y dichas fotos jamás llevan filtro. Ellos no lo necesitan.

 Tiene 10 “licenciaturas”:

Las personas con ego modelo Cuatro Puertas no aceptan diagnóstico de médicos, planos de arquitecto o predicciones de bruja. Ante toda opinión calificada, siempre tienen una respuesta como: “¡No! Mi mamá ha ido al médico demasiadas veces y lo que te dijo ese doctor está mal”.

 Se vuelven acumuladores

Las personas con ego modelo Tamaño Familiar aseguran la manutención de su vejez con un plan estratégico. Tienen guardados su primer disfraz de El Zorro, sus primeras uñas acrílicas y la curita del talón de Aquiles de la primera fiesta de quince años a la que fueron. Todo, con la finalidad de subastarlo en unos años y hacerse millonarios.

 Su historia es sufrida

Las personas con ego de modelo Airbus A380 pueden haber crecido en una familia funcional, sin mayores necesidades económicas, pero apenas les hacen una entrevista de personalidad, dicen que les tocó superar una gran pobreza y muchos obstáculos para llegar hasta donde están hoy (y si le agregan lágrimas, silencio de nudo en la garganta y moqueadita, mucho mejor).

 Siempre tienen un cuento mejor

Las personas con ego modelo Talla 48 tienen una imaginación digna de ilustrador de Pixar. Si en una conversación usted llegase a comentar que se lanzó en paracaídas para vivir la experiencia, resulta que ellos ya se hicieron una hipnosis en donde vieron que en su vida anterior fueron una gota de lluvia que cayó desde el cielo, dio contra el suelo y no se mató.

 Alguien conspira en su contra

Para ponerlo en pocas palabras, las personas con ego modelo Rascacielos creen que Mark Zuckerberg cambió las políticas de privacidad de Whatsapp -en California- para atentar contra el celular Alcatel que compraron en el pueblo de Mapararí.

 Escriben su autobiografía

Las personas con ego modelo Continental no necesariamente son las que se creen merecedoras de publicar su autobiografía, no. Son las que quieren publicar su autobiografía cuando apenas tienen la longeva edad de 21 años.

 No saludan

Las personas con ego modelo Paquidérmico no toman la iniciativa de saludar. Son otros quienes deben venir a saludarles. El problema está en cuando dos ególatras se encuentran. Jamás se saludarán. Tan es así, que en mi edificio viven dos ególatras y llevan 24 años sin saludarse.

¿Ve? Así son las personas que cuentan con un ego que tiene mucho ego. Por eso siempre es bueno identificarlas a tiempo antes de integrarlas a un equipo. No vaya a ser que sea muy tarde y terminen enviándole un artículo de humor sobre el ego -digno, además, de premios Nobel y Pulitzer- para luego fastidiarle pidiendo que lo comparta con todo el mundo.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Comunicado de bioseguridad de Santa Claus, por Reuben Morales

Ilustración de Alexander Almarza, @almarzaale

@ReubenMoralesYa / Escritor invitado: Iván Dugarte

Queridos niños y estimados padres. Ante la situación mundial que se vive por consecuencia de la pandemia de COVID-19, emito el siguiente comunicado para informar cómo será la repartición de juguetes este año 2020:

A quienes no hayan enviado su carta aún, por favor háganlo mediante vías electrónicas. Evitaré tener contacto con medios físicos que pudiesen estar infectados.

Este año, en la fábrica hicimos menos juguetes debido a que los duendes tuvieron que mantener la distancia reglamentaria de dos metros. Esto dejó desatendidas varias líneas de producción en la factoría.

En el recorrido de este año no pasaré por todo el globo terráqueo. Estaré evaluando los niveles de contagio de cada país antes de entrar. Recuerden que, debido a mi edad y contextura, soy población de riesgo.

El trineo estará volando a una altura menor de la acostumbrada. Tuvimos que dejar espacio de un reno de por medio. En vez de ser ocho, ahora son cuatro renos.

No esperen a Rodolfo. Lo dejaron en cuarentena porque Sanidad le encontró una sospechosa nariz roja.

Si llegan a ver un gordo viejo y sin barba, no se asusten. Soy yo. Lo único es que este año me la afeité para evitar el riesgo de que la molécula del SARS-CoV-2 se alojara en ella.

Mi vestimenta para este diciembre no será con mi tradicional color rojo. En cambio, llevaré braga blanca de bioseguridad, guantes de látex y tapaboca. Así podré seguir riéndome con mi acostumbrado “jo, jo, jo”, sin contagiar a nadie.

Al momento de la entrega, dejaré una casa de por medio. A los niños que no reciban juguetes, se los enviaré por Zoom en una sesión de telejuguetes.

A todos los que tengan chimenea, les comunico: Deben desinfectar la misma y dejar un cartel que diga “Espacio Bioseguro”. Así mismo, la única forma de que yo entre en esta, es que haya una pistolita de temperatura a la entrada.

Esta vez los obsequios no serán presentados con el habitual papel de regalo. Todos serán forrados con papel aluminio y rociados con alcohol para garantizar su bioseguridad. Así mismo, los dejaré en cualquier mesa que encuentre en la casa. La molécula del coronavirus es muy pesada y pudiese estar reposando en la base de cualquier arbolito.

La noche del 24 no recibiré mis acostumbradas galletas con vaso de leche, a menos que al lado tengan un pote de gel antibacterial.

Luego de hacer la ronda de entrega por el globo terráqueo, haré mi cuarentena en una clínica. No puedo poner en riesgo la salud de Mamá Santa con cualquier virus que haya agarrado en el viaje.

Esperando que entiendan y atiendan las medidas que tomaremos por mi condición, nos vemos esta Nochebuena. Eso sí, no me esperen en Wuhan.

PD.: Dejen de pedirme la vacuna. Yo fabrico juguetes, no moléculas.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Notas de voz maleducadas, por Reuben Morales

Ilustración de Alexander Almarza, @almarzaale

@ReubenMoralesYa

Una nota de voz es como un hotel. La misma puede perder estrellas según el mal gusto y la poca consideración de quien las envíe. Y como ya todos nos hemos convertido en ese guardia de seguridad de los ’80, que hablaba por radio de onda corta todo el día; entonces ya tenemos el oído entrenado para sentar un precedente de cuáles son los tipos de notas de voz más maleducadas de la historia:

 LAS QUE DIVAGAN

Son enviadas por personas que se creen Platón o Jean Paul Sartre cuando graban la nota de voz. Comienzan a vacilar entre teorías, jurando que todos disfrutamos de sus procesos de “Eureka” para encontrar la idea que quieren decir. Estos son los mismos que, al viajar, hacen la maleta una hora antes de salir al aeropuerto y esperan que el guardia de seguridad disfrute de ver esa ensalada de ropa limpia mezclada con ropa sucia. El ejemplo más claro que tengo de este caso es el de un amigo que comenzó a grabar una nota de voz en el 2017 para contarnos la trama de la canción Los pollitos dicen y aún no la ha terminado de grabar.

 LOS QUE HABLAN CON OTRA PERSONA

Suelen ser personas que no tienen mucho trabajo, pero quieren hacerte creer que están ocupadísimos y muy demandados. Entonces te envían la nota de voz, pero tienen tan poco tiempo en su agenda, que deben compartir la misma entre hablarte a ti y hablarle al chofer del autobús que les está cobrando el pasaje (pero le hablan en inglés solo para hacerte creer que están haciendo importantes negocios con ejecutivos de Hong Kong).

 LOS QUE PASAN LA BARRERA DEL MINUTO

Estos son el equivalente a la visita que llega a tu casa sin avisar, cuando no te has duchado, tienes ganas de ir al baño, sueño, no tienes nada que ofrecer en la nevera y además te dicen que se quedarán en tu casa aprovechando el wifi mientras baja el tráfico. La mejor manera de vengarse de ellos es grabarles una nota de voz de todos los episodios de Yo soy Betty, la fea… pero la versión rusa… y sin traducción.

 LOS MANDADORES PRECOCES

Son como los anteriores, pero la nota de voz de más de un minuto la dividen en quinces notas de voz corticas. Y ojalá la señal sea buena, porque si está en una zona de poca cobertura, las notas de voz llegan desordenadas y luego toca armar ese rompecabezas sonoro. Estas son personas dignas de amar cada vez que te dicen: “Pero búscalo en la conversación, que yo te lo envié en una nota de voz”.

 LOS QUE MASTICAN

El que inventó la frase “No se habla con la boca llena”, seguro fue Nostradamus cuando tuvo una visión futurista de lo que sería el escuchar notas de voz de personas chasqueando sus labios mientras grababan un mensaje. Si un talento tienen estos seres, es el de generarnos una experiencia sensorial mucho más rica de la que podría generarnos la mejor sala de cine 4D del mundo. De hecho, la otra vez conocí a una persona que desarrolló una parálisis facial luego de escuchar una nota de voz de alguien que comía avena con leche bañada en arequipe.

Estos son los tipos de notas de voz más maleducados de la historia. Sin embargo, falta la nota de voz más maleducada de todas. Las que envían aquellas personas que tienen la dicha de mezclar todas las categorías anteriores en un solo mensaje. Si esas personas fuesen un hotel, de seguro serían un motel de una estrella, a la orilla de una carretera donde no hay mucha cobertura y te llegan notas de voz desordenadas para entretenerte con el mejor hobby de todos: armar el rompecabezas sonoro de quince notas de voz corticas de menos de cinco segundos cada una.

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Lo que callan los venecos, por Reuben Morales

Ilustración de Alexander Almarza, @almarzaale

@ReubenMoralesYa

Hay un secreto que guarda todo aquel veneco que haya emigrado a un país de Latinoamérica. Es el secreto para ganar cualquier discusión con algún nacional de esa nueva patria que le alberga. Supongamos que dicho veneco se mudó a Colombia. La discusión entre el colombiano y él sería así:

C: ¿Y por qué se vino, parce?

V: Porque la situación en Venezuela está muy dura.

C: ¿Pero sí es verdad todo lo que dicen las noticias?

V: ¡Hasta peor!… Lo que pasa es que en los medios no sale todo por el tema de la censura.

C: ¡Igualito que acá! Todos los medios están comprados.

V: Bueno, pero es que allá te pueden hasta meter preso o desaparecer por decir algo que incomode.

C: Uy, ¿y qué le cuento de acá, hermano?

V: Bueno, pero al menos acá tienen buen internet para revisar otras páginas de noticias.

C: ¿¿Buen internet?? Métase en un plan de 30 meguitas para que vea. ¡Eso es una tortuga!

V: Allá el internet promedio no llega ni a un mega.

C: ¿Qué habla? Sí acá hay niños que ni pueden acceder a la teleeducación porque no tienen internet.

V: Pero al menos siguen estudiando. Allá han tenido que dejar la escuela y emigrar.

C: Vea, ¿pero por qué salen tantos venezolanos todos los días?

V: Es que la vida allá está sumamente cara. El salario no alcanza ni para hacer mercado. Menos para pagar un alquiler.

C: ¡Como acá! ¡Gane usted un sueldo mínimo a ver cómo vive!

V: ¡Acá al menos comen! Allá tú dejas de ver a alguien unas semanas y después te lo encuentras con diez kilos menos.

C: ¿De qué habla? Váyase a las comunas más pobres para que vea lo que es bueno.

V: Pero acá al menos tienen salud. Allá los hospitales no tienen nada.

C: Pida usted una cita acá en el sistema de salud y espere a ver cuándo lo atienden. ¡Son meses para que le den una cita! Se muere usted ahí esperando.

V: Bueno, pero al menos no se enferman tanto. Allá no puedes ni tomar agua. O te llega sucia por la tubería o no te llega. La tienen racionada en todo el país.

C: ¡Ay, hermano!… Retrásese un día acá en el pago del agua para que vea. ¿Y qué le cuento de La Guajira colombiana? ¡Esa gente allá parecen camellos!
V: Pero al menos tienen electricidad. No como en Venezuela, que hay apagones en todo el país y a veces, en varios estados a la vez.

C: ¿Y usted cómo cree que era Colombia en los ’90? Vea que hasta por esos apagones salió uno de los programas de radio más famosos: “La Luciérnaga”.

V: Ah, sí, yo lo escuché el otro día en mi celular. ¡Ah, que ésa es otra! Al menos acá uno puede caminar con el celular por la calle.

C: ¿Y usted cree que está en Suiza, hermano? Camine por el centro de noche para que vea cómo lo chuzan.

V: ¿Aquí roban con cuchillo? ¡Qué delicia! Allá en Venezuela roban con pistola. ¡Y ruega que no te maten!

C: Ay, papito, infórmese sobre los carteles, la guerrilla y los paracos y después hablamos, ¿sí?

V: ¡Ah, es que ése es otro tema! ¡El narcotráfico! Venezuela ya se convirtió en un narcoestado que ahora vive más de la droga que del petróleo.

C: Ay, hermano, ¿pero si esta es la fábrica del mundo?

V: Bueno, sí… Pero al menos aquí se respira cierta estabilidad. Hay elecciones cada cuatro años y la gente elige a quien quiera.

C: ¿A quién quiera? ¿Y usted quién cree que monta a los presidentes acá? ¿El voto popular? No, papá, son las mismas familias que siempre se reparten el poder. Si usted supiera lo corruptos que son los políticos colombianos.

V: ¡Claro que lo sé! Precisamente queremos devolver a uno. Ya tenemos más de veinte años de chavismo.

C: Y aquí más de veinte de uribismo.

V: Bueno, hermano, pero hagamos algo: Si la cosa está tan mal aquí en Colombia, le regalo las llaves de mi casa en Venezuela. Apartamento amoblado con carro y todo.

C: ¡Uuuuy, no hermano!… Tampoco ofenda… ¿Sumercé se volvió loco? Aquí al menos hay trabajito y uno no pasa hambre. Deje así.

¿Ven?… He ahí el secreto que esconde todo veneco para ganar cualquier discusión en su nuevo país. Saber que en Latinoamérica la disputa la gana… quien lo haga peor.

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Tutorial para dar un discurso de izquierda, por Reuben Morales

Ilustración de Alexander Almarza, @almarzaale

@ReubenMoralesYa

Olvídese de tener acciones en la Ferrari, en McDonald’s o en Apple… El negocio más rentable del mundo es meterse a socialista. ¿Quiere hacerlo sin perder tiempo? Entonces prepare un tremendo discurso de izquierda que lo convertirá en el próximo Che Guevara (con bolsillos de Bill Gates). Aquí le dejamos los ingredientes:

 Cuente anécdotas en forma epopéyica

No diga “Íbamos en el carro y llegamos al partido”. Mejor diga: “Íbamos en el carro manejando, así como Bolívar cabalgaba en su Palomo guerrero. Y vimos ese sol… ¡Un sol amarillo!… ¡Amarillo!… Así como el orine del Libertador… ¡Orine heroico que regó los campos!… ¡Y les dio fertilidad!… ¡Una fertilidad que nos permite afirmar que cuando el pueblo se alimenta, se alimenta del maíz de Bolívar!

 Practique el optimismo proletario

Es una forma muy efectiva de esconder que usted se desconectó de la realidad. Puede expresarlo a su auditorio de la siguiente manera: “¿Qué es eso de tener servicio de gas todos los días?… No, no, no… Si las colas del gas son buenas. Uno hace amigos, ¿verdad? ¡Y dígame los bíceps que uno saca cargando bombonas!… ¡Ya me da envidia que ustedes hagan la cola del gas y yo no!… ¿Cuándo me invitan para una cola del gas?”

 Hable mucho tiempo

¿Sabe esa tía que le va a contar de qué trata una película y termina contándole toda la película? Bueno, un buen discurso comunista es así (pero como si su tía se hubiese visto toda la saga de Star Wars). Son horas enteras hablando sin ir al baño. Una buena forma de fortalecer su lengua para esto es masticar caramelos de leche y pegárselos en una muela para después darles con la lengua hasta que se despeguen. La otra, es beberse dos litros de agua antes de agarrar carretera en un bus que no tenga baño. Si logra unir todas estas habilidades, estará preparado para montar su show de stand-up communist.

 Rompa el protocolo

Cuando no se acuerde de lo que iba a decir o le hagan una pregunta incómoda, simplemente rompa el protocolo para desviar la atención. Diga cosas muy pertinentes de todo líder que ya alcanzó la cúspide del Partido. Cosas, así como: “¿No les aprieta la correa?… Les doy permiso de que se aflojen la correa… Eso de comer filet mignon antes de un discurso no es bueno, ¿no?”.

 Mueva mucho las manos

Todo líder socialista suele hablarle a una audiencia peor alimentada que él. En tal sentido, mueva las manos cual maestra de preescolar para mantener la atención constantemente. Imagine que en todo el discurso está cantando “¡El Jeep de mi jefe tiene un hueco en el caucho, reparémoslo con chicle!”.

 Culpe al Capitalismo de todo

¡Muy importante! Si no ha llovido en mucho tiempo, es porque el Imperio Norteamericano bloqueó los charcos de agua para que no se evaporen y jamás se conviertan en nubes de lluvia.

 Sea cursi

En todo discurso socialista usted debe referirse a algún ídolo histórico de la izquierda con alusiones homoeróticas. Vea: “Así era Fidel… erguido… robusto… y cuando te abrazaba, sentías los rulitos de su barba… provocaba pasar toda la noche absorbiendo eso que él emanaba…”.

 Vista una prenda Adidas

Sabemos que le gustan las marcas, pero en público use la menos pretensiosa. Para las cenas del partido, Gucci. Para ir al gimnasio, Nike. Pero para eventos públicos, está bien Adidas. Además, es una marca que tiene esas tres rayas alusivas al traje que un día utilizará: el de preso.

¿Está listo para ser un camarada $ocialista? Si sigue todos estos pasos al pie de la letra, le garantizamos que en muy poco tiempo se convertirá en una de las cabezas del Partido y ganará mucho, pero mucho dinero. Suficiente como para ir en su Ferrari a sentarse en un Mcdonald’s y leer la biografía de Carlos Marx en su Apple.

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Ver Youtube bañándote, por Reuben Morales

@ReubenMoralesYa

Cantar solo en la ducha… ese analógico y ordinario acto de placer que ya no haría más nunca en mi vida. Había descubierto una repisa en la cual cabía mi celular perfectamente, sin que lo mojara la regadera. Ahora podría ver videos bañándome cuantas veces quisiera. En mi escala de valores, el cuarto mejor invento de la humanidad después de la televisión, el internet y el poder salirse de los grupos de Whatsapp.

Así comenzó mi primera función. Con las manos aún secas, busqué un video del Gran Combo de Puerto Rico en concierto. Lo coloqué a buen volumen y comencé a bañarme. ¡Atrás quedaron las salas de cine 4D! Había descubierto la tecnología de entretenimiento 5D: altura, anchura, profundidad, estímulos táctiles… y ahora psicológicos, pues de afuera me pegaron un grito: “¡Te vas a gastar toda el agua caliente!”.

Sin embargo, y a pesar del regaño, todo iba bien. Comencé a echarme champú, cerré los ojos y mientras masajeaba mi cuero cabelludo, sucedió algo peor que cuando un comercial te interrumpe un video de YouTube… Un comercial interrumpió mi video de YouTube. Ya nada sería igual. Me sentí como cuando te meten en un grupo de Whatsapp del cual sabes que no podrás salir jamás. No me tocó sino asumir la derrota frente a la Matrix y enfrentarme así a las etapas del duelo:

1. NEGACIÓN: Cuando de la nada arrancó el comercial, no hice sino pensar: “No es un comercial, es un nuevo remix del Gran Combo con un declamador. Si Carlos Vives mezcló Rolling Stones con El Binomio de Oro, esto no será nada. Tranquilo”.

2. IRA: “¡YouTube me lo volvió a hacer! ¡Deseo que Matías De Stéfano vea las vidas pasadas del sueco que te hace bilingüe en dos semanas y los dos pierdan todo su dinero invirtiendo en eToro”!

3. NEGOCIACIÓN: “Bueno, seamos sinceros… Jamás he escuchado ese comercial completo. ¿Cuánto durará? Además, ¿qué son dos minutos de mi tiempo escuchando cómo hacer mi primer millón de dólares? Uno debe ser agradecido. Tengo agua, está caliente, el jabón no está gastado, no tiene pelos ajenos, no está cuarteado… Al menos me estoy bañando y no viendo cómo rayos me salgo de un grupo de Whatsapp sin que se den cuenta”.

4. DEPRESIÓN: “¡No puedo parar el comercial! ¡Tengo los ojos llenos de champú! ¡Las manos mojadas! ¡No quiero cerrar la llave porque me da frío! ¡No quiero secarme las manos con la toalla para no encontrarla mojada al salir! ¡No quiero tirar el teléfono al agua pues no tengo para comprarme otro! ¿¿Dónde está el secador de pelo para acabar con todo de una vez??”

5. ACEPTACIÓN: Bueno, ya acepté que el comercial dura más que el video del Gran Combo. Pero veamos lo positivo: Ya sé cómo ganaré mi primer millón de dólares. Invertiré mi dinero en eToro para así pagarle una consulta a Matías De Stéfano y finalmente descubrir que en mi vida pasada fui el tatarabuelo del sueco que te hace bilingüe en dos semanas. Entonces me le presentaré, le diré que somos familia, se asociará conmigo, ganaré la mitad de todos sus cursos y ¡pum!… ¡Tendré mi primer millón de dólares!

Así fue como terminó mi baño. Salí de la ducha, comencé a secarme y… ¡Arranco el Gran Combo de nuevo! Ya entendí todo. La próxima vez que quiera ver un video del Gran Combo, sin interrupciones, colocaré un video de cómo ganarme un millón de dólares para que YouTube me lo interrumpa con una publicidad del Gran Combo. De momento, prefiero evitarme más complicaciones. Por ello seguiré bañándome solo y sin teléfono. Es que, pensándolo bien, no hay nada más sabroso que desconectarse del celular y entrar al baño para practicar una de las terapias más desestresantes de la vida: cantar solo en la ducha.

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Superpoderes que da la teleeducación a un papá, por Reuben Morales

“El tercer ojo es uno de los superpoderes que desarrolla la teleeducación”. Ilustración de Alexander Almarza, @almarzaale

@ReubenMoralesYa

Si Simón Bolívar viviese hoy, su famosa frase “Un hombre sin estudios es un ser incompleto”, diría: “Un hombre sin teleestudios es un ser teleincompleto”. Quienes actualmente somos padres de un estudiante, no solo sabemos eso. También sabemos que la teleeducación es más difícil que liberar cinco naciones con un caballo y una espada. Y en dicho proceso, uno termina adquiriendo superpoderes que rebasan los que tuvo el propio Simón Bolívar en su momento. Miren los que he desarrollado y de los que me he enterado hablando con otros representantes:

 TERCER OJO

Es el ojo que siempre está pendiente de la teleeducación del niño mientras usted está teletrabajando, cocinando o en el baño. Es un superpoder que uno agradece enormemente. No porque permita ver otras cosas. Es porque el tercer, extrañamente, nunca sufre de miopía, astigmatismo o presbicia.

 DOBLE ESCUCHA MASCULINA

Todos los hombres envidiábamos profundamente que las mujeres pudiesen atender dos cosas a la vez, pero eso terminó. Gracias a la teleeducación, en este preciso instante estoy escuchando la clase que le dan a mi hijo mientras escribo este artículo sin ningún probñpqsdefw+.

 HACKEAR

La teleeducación permite acceder a TODO lo que hace tu hijo en el colegio. ¿Con quién habla en el salón? ¿Quién le hace bullying? ¿Cómo se comporta? ¿Entregó las tareas? (De vez en cuando es sabroso sentirse Google, ¿no?).

 TELEPATÍA CON LA MAESTRA

Es un talento que desarrollamos los padres cuando necesitamos la laptop ya. Se manifiesta caminando disimuladamente detrás de nuestro hijo para ejercer presión sobre la maestra. Aunque la técnica más avanzada de telepatía es sentarse al lado del niño (fuera de la toma de Zoom) y pellizcarle una pierna para que rompa la armonía de la clase con un grito.

 REJUVENECIMIENTO CEREBRAL

¡Atención, gurús de la llamada “gimnasia cerebral”! ¡Llegó algo más potente que tocarse la nariz y una oreja! ¡Más potente que rotar un brazo hacia adelante y otro hacia atrás a la misma vez! Es un revolucionario método llamado… “volver a aprender división de dos cifras con decimales sin calculadora para explicársela a tu hijo”. Llevo una semana practicándola y mi mente se ha vuelto más ágil que la de un verdulero calculando vueltos. Definitivamente, me siento mentalmente más joven. No sé si es porque ahora resuelvo todos más rápido o porque mi nuevo pasatiempo es ver Nickelodeon comiendo helado.

SÍNDROME DE ESTOCOLMO

Tu hijo te tiene secuestrado. Te hizo perder el trabajo para atenderlo. Hizo que te comenzaras a comer los ahorros. Te amenaza con perder el año escolar si no envías las fotos de las tareas. No obstante, y a pesar de todo este maltrato, uno comienza a desarrollar afecto por ese captor. ¡Alerta de spoiler! Cuando se independice y se vaya de casa, terminarás llorándolo.

¿Quiere usted adquirir estos superpoderes, pero aún no tiene hijos? ¡No se preocupe! ¡Pase una semana en nuestra casa cursando el “Bootcamp de Telepapás”! Le tenemos planes de dos, tres y hasta cuatro hijos. Le garantizamos que saldrá como todo un Simón Bolívar. Bueno, tampoco así, porque según las investigaciones, El Libertador dejó 29 hijos. Sí, Bolívar se ganó el odio de españoles, canarios y un poco de mujeres más.

¿Puede imaginarse a Bolívar hoy coordinando la teleeducación de 29 hijos? La Independencia de seguro hubiese quedado descartada. Seguiríamos siendo españoles (lo cual no sería ni hasta malo, pues cobraríamos en euros y tendríamos pasaporte de la Comunidad). Situación ante la cual rectifico lo afirmado al inicio. Pues si Bolívar viviese hoy, su famosa frase sobre la educación más bien diría: “Un hombre sin estudios, que se espere a la educación presencial”.

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¿Te sabes todas tus contraseñas?, por Reuben Morales

Ilustración de Alexander Almarza, @almarzaale

@ReubenMoralesYa

“Evite contraseñas como 12345 o la palabra CONTRASEÑA”. Esto es lo que nos suele recomendar cualquier página actual de internet. Cosa ante la cual uno se pone creativo y acaba colocando claves pegajosas como “hakunamatata”. Y para no complicarse la vida, termina aplicando el protocolo más robusto de ciberseguridad jamás conocido en la historia: mete la misma contraseña en todos lados.

El problema muchas veces no es ese. El problema llega cuando cada una de las páginas te pide actualizar la contraseña. “Utilice mayúsculas, números y signos”, te dicen. Entonces tu clave evoluciona (o más bien degenera). Cambia de “hakunamatata”, a “HakunaMata7a”, a “H4kun4Mata74”, a “¿SimbaNoTienesMasAmigosEnLaPelicula?”.

Por tal motivo, entonces los portales te simplifican la vida diciendo: “Accede con tu cuenta de Facebook” (haciendo que llegue don Diego de La Vega y marque toda tu propiedad intelectual con la “Z” de “Zuckerberg”). O si no, terminas creando el tesoro más preciado que todos tenemos en la computadora: el documento que contiene todas nuestras contraseñas. Un documento que escondemos de forma muy celosa, segura y precavida para blindarnos: lo dejamos en el escritorio de la computadora bajo el nombre de “Contraseñas”.

Hay gente que es más osada. Jamás crea ese documento porque dice: “Para eso están las preguntas de seguridad”. Claro, el tema es que las preguntas de seguridad suelen ser cosas muy obvias de nuestra biografía. Cualquiera que nos medio conozca, puede saberse las respuestas. Por eso hago un llamado a todos los asesores de seguridad cibernética para que generen preguntas de seguridad muchos más complicadas. Cosas como:

¿La parte más peluda de tu cuerpo es la derecha o la izquierda?

¿Al bañarte empiezas con jabón o champú?

¿Usas espejo para afeitarte?

¿Termino medio, tres cuartos o bien cocido?

¿Desodorante en gel o roll on?

Aunque si de verdad quiere evitarse la creación del fulano documento de las contraseñas, genere claves con cosas que nadie relacionaría con usted. Si usted es del Barsa, ponga “Madrid”. Si usted es Nicolás Maduro, ponga “SoyDeDerecha”. Si usted es Donald Trump, ponga “Humildad”. Si usted es Kardashian, ponga “Virginidad”. Y si usted es un reguetonero malandro con prontuario criminal, coloque “DaleAlegriaATuCuerpoMacarenaEeeeehMacarenaAaaah”.

Si no, puede agarrarse de una empresa famosa e ir cambiando sus contraseñas según las marcas que tiene dicha empresa. Si hizo esto con Apple, entonces ha podido garantizarse años de seguridad con contraseñas como “iPhone1”, “iPhone2”, “iPhone3”… (hasta que se dio cuenta de que era muy frustrante escribir esta contraseña desde un Xiaomi).

Como ve, el tema de las contraseñas en internet ha progresado tanto, que ya nadie sospecha de lo obvio.

Es como esconderse billetes en el cuerpo. Si un ladrón moderno viene a atracarnos, buscará el dinero directamente en las medias, la ropa interior o los zapatos (haciendo que el sitio más seguro para esconder nuestro dinero, hoy en día, sea el bolsillo delantero del pantalón). Así mismo sucede con las contraseñas de internet. Las hemos evolucionado a niveles tan sofisticados como “B0B3sponja4877**”, que ya nadie sospecharía si usted guarda sus tesoros informáticos con claves básicas. Por eso, la próxima que le pidan crear una contraseña en internet, ponga la clave más segura que alguien jamás podría tener actualmente en internet: “12345” o la palabra “contraseña”.

 

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