Reuben Morales, autor en Runrun

Reuben Morales

Venezuela está mejor, por Reuben Morales
¡Múdate ya a Venezuela! Etarras, miembros del Estado Islámico, del Cartel de Sinaloa, de las FARC y del ELN viven en Venezuela tranquilos, felices y sin echarle seguro a la puerta de noche

 

@ReubenMoralesYa

¡Gracias, influencers! ¡Gracias, medios del Estado! Gracias a ustedes pude ver que a Venezuela la ha sacado del oscurantismo de la Revolución, nada más y nada menos… que la misma Revolución. Si el adicto se recupera y el preso se regenera, solo era cuestión de darle un voto de confianza al chavismo para que transformara a Venezuela. Entiendo que usted quizás esté como lo estaba yo: negado y reacio a aceptar la palabra del señor… (del señor Maduro). Pero si aún tiene dudas, aquí le dejo muestras claras de que Venezuela está mejor:

La policía ya no allana a la fuerza tirando sus pertenencias por todos lados, como en las películas. Ahora tocan el timbre, entran con vecinos que hacen de testigos, te informan que se llevarán tus computadoras y te piden amablemente que los acompañes a la comandancia. Le llaman “Allanamiento chic”.

Los automercados están totalmente repletos de comida. Es porque todo está tan caro que nadie lo puede comprar y eso hace que los anaqueles nunca se vacíen.

La economía está dolarizada en un 90 %. El 10 % que no está dolarizado es porque no hay dólares para dar cambio.

Ya no hay programa de becas Fundayacucho para estudiar en el extranjero. Ahora la gente sale por voluntad propia para evitarle el gasto al Estado.

La gente hace más ejercicio que antes. Al parecer, los mejores motivadores para ejercitarse no son adelgazar. Ahora son la escasez de gasolina y las ganas de emigrar a Chile.

La gente comparte y pasa más tiempo de calidad. Es que como no hay internet, no les queda otra que verse la cara.

El riesgo país ha disminuido. Cada vez más y más extranjeros invierten en Venezuela porque las viviendas cuestan una cuarta parte de su precio original.

Venezuela es el único país que se ha plegado por completo al Acuerdo de París para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. ¡Y ni se imaginan lo feliz que está la gente por no usar gasolina!

Las calles de Venezuela están cada vez más limpias. Emociona ver la cantidad de empresarios que cada día se suman al negocio de las tintorerías que lavan 24/7.

Venezuela ha contribuido al fortalecimiento de la aviación comercial. Para viajar a Venezuela, antes solo había que agarrar un vuelo. Ahora, en cambio, hay que comprar hasta dos y tres pasajes para entrar o salir de Venezuela.

Venezuela es el único país del mundo que tiene internet satelital. Es que el bloqueo del internet de fibra óptica ha traído todo un mundo de ventajas que la gente ni se imaginaba.

Venezuela tiene los magistrados y los fiscales mejor pagados del mundo. Es que la cantidad de gente detenida hace que todo el mundo se baje de la mula para que los dejen libres.

Venezuela es el destino favorito de grandes estrellas mundiales de Hollywood. Claro, es porque vienen a pedirle dinero al gobierno para proyectos cinematográficos que nunca se hacen.

Venezuela es el país con menos contaminación sónica del mundo. Es porque todo el mundo prefiere callarse para aliviarle los oídos al gobierno de turno.

Venezuela es el país con los mejores geógrafos del mundo. Es que la cantidad de venezolanos que han caminado el continente americano los convierte en los más aptos para dibujar mapas de gran precisión.

Venezuela tiene el sistema de identificación más adelantado del planeta, ahorrándose el uso de cédulas y pasaportes físicos. Es que como no quieren entregarlos en el SAIME, han preferido reconocer a todo el mundo de vista y trato.

¿Qué tal? ¿No es genial? ¡Múdate ya a Venezuela! Es más, si quieres pregúntales a etarras, miembros del Estado Islámico, del Cartel de Sinaloa, de las FARC y del ELN. Todos viven en Venezuela tranquilos, felices y sin echarle seguro a la puerta de noche. Y si no me crees, pregúntale al influencer Luisito Comunica, que se acaba de comprar un apartamento allá.

Es una verdadera lástima que aún haya gente que siga sin creer esto, ¿no? Sobre todo aquellos humoristas que han sido exiliados políticos por solo echar unos chistecitos para divertirse un rato.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

La delgada línea entre ser ahorrativo o tacaño, por Reuben Morales y Gordy Palmero
¿Eres ahorrativo o tacaño? Este test te ayudará a librarte de dudas…

 

@ReubenMoralesYa / @SoyStevePalmero

Quienes suscribimos estas líneas hemos sido tildados de tacaños (aunque nosotros mismos nos autodefinimos como ahorrativos). Por ello, hemos decidido tomar un test también diseñado por nosotros mismos para ahorrarnos la consulta con un sicólogo (y sí, “sicólogo” está bien escrito porque según la Real Academia Española, también nos podemos ahorrar esa “p”). Así, con el resultado de esta prueba, podremos saber si nuestro entorno tiene razón o más bien puede agarrarse sus comentarios y… ahorrárselos. Comenzamos:

1. Eres ahorrativo cuando invitas a salir a alguien para solo tomar café. Eres tacaño cuando llevas el café de tu casa. Nuestra respuesta: “No sabemos qué contestar porque no hay una opción para los que llevamos las tazas también”.

2. Eres ahorrativo cuando usas vasos de cartón. Eres tacaño cuando además los lavas y los haces parte de tu vajilla. Nuestra respuesta: “Cuando se parta un vaso de vidrio y se hagan daño, no nos llamen”.

3. Eres ahorrativo cuando no compras agua embotellada, sino que la tomas directamente del filtro. Eres tacaño cuando no tienes filtro, sino que recoges agua de lluvia. Nuestra respuesta: “¿Y si uno embotella el agua de lluvia para venderla qué debe responder?”

4. Eres ahorrativo cuando llevas tu bolsa de tela al supermercado. Eres tacaño cuando la cosiste tú mismo con prendas viejas de tu primera comunión. Nuestra respuesta: “Se trata de ser ecológico, ¿no? De hecho, en esta respuesta estamos reciclando letras que también han sido usadas en novelas como Don Quijote y Cien años de soledad”.

5. Eres ahorrativo cuando guardas la ropa de tu primer hijo para que la use tu segundo hijo. Eres tacaño cuando guardas tu ropa actual para que tu hijo la use en un futuro al estilo vintage. Nuestra respuesta: “¿Y si uno le dice al hijo que use esa ropa pocas veces para más adelante montar un negocio de alquiler de trajes de época para producciones cinematográficas?”.

6. Eres ahorrativo cuando planificas bien un viaje en tu carro para optimizar el uso de la gasolina. Eres tacaño cuando incluyes todas las bajadas posibles en la ruta para poner el carro en neutro. Nuestra respuesta: “Nos declaramos neutrales”.

7. Eres ahorrativo cuando reciclas el papel de las bolsas de regalo. Eres tacaño cuando das un regalo de Navidad dentro de una bolsa de “Feliz cumpleaños”. Nuestra respuesta: “Para su información, en Navidad se celebra el cumpleaños de Jesús. Allá ustedes si quieren ir al infierno”.

8. Eres ahorrativo cuando apagas el router de tu internet, antes de dormir, para ahorrar energía. Eres tacaño cuando lo apagas y más nunca lo enciendes porque el wifi de tu vecino está libre. Nuestra respuesta: “Y si lo necesitan, la clave es LaMazucambaEsUnBaileQueSeBailaConCencerroYConTamboresSenores”.

9. Eres ahorrativo cuando te haces la manicure tú mismo. Eres tacaño cuando te haces la manicure y además pones las uñas en el matero para darle nutrientes a las plantas. Nuestra respuesta: “Si vieran las auyamas que hemos cosechado en el apartamento”.

10. Eres ahorrativo cuando guindas la ropa recién lavada para no usar la secadora. Eres tacaño cuando la guindas, pero detrás de la nevera. Nuestra respuesta: “¿Qué eres si también aprovechas el calor de la nevera para planchar la ropa?”

Bueno, listo, ahí están nuestras respuestas. Los resultados saltan a la vista: para nosotros no hay una clara diferencia entre ser ahorrativos o ser tacaños. De hecho, en nuestro caso hasta terminan siendo prácticamente sinónimos, lo cual es una maravilla. Ahora incluso hasta podremos ahorrarnos esa delgada línea que existe entre ser ahorrativo o ser tacaños.

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Comunicado público de la “i” y la “u”, por Iván Dugarte y Reuben Morales
Nosotras, la i y la u, como miembros activos del gremio sindical de las vocales, queremos hacer de conocimiento público que el lenguaje incluyente no nos incluye

 

@ReubenMoralesYa / @IvanDugarte

NOTA: Por favor leer este artículo en tono de discurso político.

Nosotras, como miembros activos del gremio sindical de las vocales, queremos hacer de conocimiento público que el lenguaje incluyente no nos incluye. Hemos sido víctimas de un fraude por parte de nuestra compañera, la letra “e”. Es que, tras siglos de estar bajo el yugo de la hegemonía monárquica de las vocales “a” y “o”, nuestra compañera “e” nos prometió esperanza y futuros de igualdad a todas las vocales que nos encontrábamos oprimidas. ¡Por fin se nos asomaba un rayo de esperanza y de justicia social para la “i” y para la “u”!

¿Y quién lo imaginaría? ¡Ese día llegó! La “e” triunfó y llegó al poder. Nuestras voces al fin serían escuchadas. Pero el tiempo pasó, las promesas quedaron solo en promesas. La “e” nos utilizó para llegar al poder y ahora miren: estamos incluso peor que antes. La muy muérgana ni nos dirige la palabre. ¡Ay, disculpen! Fueron tantos años haciéndole campaña, que es inevitable seguir hablando como ella.

Todos estábamos sumamente emocionados, pero de repente la “e” comenzó a disfrutar de las mieles de la fama y la popularidad y el ego se le disparó tanto, que Donald Trump ya parecía un monje tibetano. Ahora aquí nos encontramos, marginadas en el rincón del olvido con la “Ch” y la “Ll”; mientras todos le celebran a la “e” palabras como “chiques”, “gallines” y “orejes”. Aunque claro, todos prefieren olvidar con qué vocal terminaba la palabra “Hitler”.

Debemos anunciar que, tras investigaciones y rastreo de conversaciones, ya entendimos cuál era la conspiración que se entretejía a nuestras espaldas. ¡Claro!… como la “e” se la pasaba siempre al lado de la “a”, aprovechó para venderle esta propuesta de refrescamiento lingüístico y la “a”, por supuesto, le vio el beneficio. Pero tengan claro que la “e” no es más que un títere de la “a” y la “o”, que son quienes en verdad siguen manejando los hilos del poder.

A pesar de todo esto, nosotras, la “i” y la “u”, no nos quedaremos de brazos cruzados. Ya hemos convocado marchas. Por fortuna, la “u” cada vez ha ido ganando más terreno en las calles gracias a su cántico de “¡Viva la uuuuuu!…. ¡Viva la uuuuuuu!”. Por el lado de la “i”, la estrategia se ha basado más en el mercadeo con humor, logrando con éxito que la gente se haga bullying entre sí, diciendo todo con “i”. ¿Saben a qué nos referimos? ¿Sibin i quí nis rifirimis?

Gracias a Dios, la campaña fue de alto impacto y dejó claro que la “i” tenía un punto. Sin embargo, el gran logro de la “i” fue conseguir un escaño en la comunidad LGBT, haciendo que ahora sea la comunidad LGBTQI+. Sin embargo, ahora estamos haciendo esfuerzos para posicionar un nuevo género que hemos denominado “ultrasexuales” (que son aquellas personas que con dos tragos le meten a lo que sea). Así esperamos que muy pronto la “u” también haga parte de dicha comunidad, extendiendo las siglas a LGBTQIU+.

¡Nuestra lucha por un lenguaje incluyente que nos incluya, no cesará! No nos quedaremos de brazos cruzados ante esta vil traición de la “e”. Seguiremos adelante por un mundo donde un carpintero pueda llamarse como le provoque: carpintero, carpintera, carpintere, carpinteri o carpinteru. Y de no atender a nuestras peticiones, aténganse al clamor popular porque las consecuencias podrían ser peores. No nos hagan llegar al día en que nosotras, la “i” y la “u”, nos declaremos en huelga general indefinida. Así veremos cómo se las arreglará la gente cuando ya nadie pueda decir palabras como “tutú”, “cucú”, “Fifí” o “nini”. Aunque el mundo realmente sabrá quiénes somos, cuando nadie pueda ir al baño porque estará prohibido hacer “pipí” y “pupú”. ¡Il pibli inidi jimís sirí vincidi!… ¡Ju, ju, ju, ju!

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Mi esposa cambió de sexo, por Reuben Morales y Eris Portillo
¿Qué es peor? ¿Que tu pareja te sea infiel o que te llegue a la casa con un cambio de sexo?

 

@ReubenMoralesYa

Mi esposa ya no es mi esposa. Es mi esposo… o espose. Así es. Ella o él o elle simplemente llegó un buen día a casa dándome la noticia. Yo imaginaba que la emigración nos traería cambios radicales, pero jamás este. Como es de suponer, mi alarma no fue normal. Sin embargo, Eris (o Eros o Eres) me relajó. Me dijo que estaba en perfecto estado de salud. Que no dolió, fue ambulatoria, cicatrizó bien y que la recuperación sería superrápida.

Con el amor que le tengo y que nos ha llevado a superar otras situaciones, le dije que respetaba su decisión, que la apoyaba, pero que por favor me dejara ver el resultado de la cirugía. Mi curiosidad era demasiado grande. ¿Se lo hicieron con su propia piel? ¿No le pusieron nada? ¿O le pusieron uno donado de un africano que quería hacerse una reducción estética?

Entonces me llevó a la habitación, cerró la puerta, bajó el cierre y se la sacó. Se veía nuevecita, de paquete, de tamaño promedio. ¡Era su nueva cédula colombiana de extranjería! El gran detalle es que en sus datos personales le pusieron “Sexo: M”. ¿Estaría la Registraduría colombiana en lo cierto?

Las abuelas siempre dicen: “A donde fueres, haz lo que vieres”. Por ello, no sabíamos si en Colombia “Sexo: M” significa “Mujer” o si “Sexo: M” es de “Mucho” o de “Más o menos”. ¿Nos estaría espiando la Registraduría todo este tiempo con drones fuera de nuestra ventana? ¿Mi esposa estaría chismeando con una nueva amiga sin saber que esta pertenece al servicio de inteligencia colombiano? Lo cierto del caso es que, gracias a mi esposa, la comunidad LGTBIQ+ ya tiene una nueva letra para agregar: la “M”.

Tal sentencia en su nueva cédula nos sugestionó tanto, que la conducta de mi esposa comenzó a cambiar de forma paulatina. Empecé a notarlo cuando dejó la toalla mojada sobre la cama. Luego me percaté de que entró al baño. Al salir, entré de curioso y vi la tapa salpicada… y no bajó la poceta… y no subió la tapa. Otro día llegué de la calle, me saludó de puñito, me contó que le ofrecieron trabajo en un taller mecánico y después preparó un almuerzo desabrido y en forma de sándwich (dizque para salir del paso con algo rapidito).

En ese momento me di cuenta de que la situación se hacía insostenible. Si bien la amo, debía dejarla ir para que fuese feliz y transitara nuevos rumbos con su nuevo sexo. Fue entonces cuando sonó su celular. Era un número desconocido. Ella contestó, escuchó y me susurró, sobresaltada: “¡Es la Registraduría!”. Al colgar, me dijo que llamaban para enmendar el error de su cédula. Que se acercara al otro día para que le entregaran su nueva cédula que diría “Sexo: F”.

Del tiro me senté en el sofá, respiré profundo y me relajé tanto, que comencé a quedarme dormido tras todo este estrés. De repente, de la nada, escuché un grito: “¿Vas a hacer siesta a esta hora? ¡Mira todos los platos sucios que hay! ¡Lávalos ya! ¡Hay que ver que nadie ayuda en esta casa!”. Entonces me alegré. En ese momento sentí un gran alivio. Era oficial que Eris ya había cambiado al “Sexo: F”. Desde ese momento mi esposo dejó de ser mi esposo. Ahora volvió a ser mi esposa.

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Estás tomando mucho café cuando…, por Francisco Martínez y Reuben Morales  
¿Está de acuerdo con Maduro cuando en los desfiles militares habla de soldados y soldadas? ¿O es que está tomando mucho café…?

 

@ReubenMoralesYa / @PanchoPantalla

De los dos escritores de este artículo, uno de ellos puede dividir la historia de su vida en dos períodos: el AC y el DC (o sea, el Antes del Café y el Después del Café). Esto porque vivió 33 años de su vida sin tomar café, hasta que llegó un evento determinante que le hizo engancharse a la bebida energética más antigua del planeta. No se hizo vigilante de farmacia (fue algo más exigente). No se hizo taxista de una isla en temporada alta (fue algo más exigente). Tampoco se hizo un estudiante de arquitectura que gusta entregar todo a última hora (fue algo más exigente). Se hizo papá.

Desde ese día, comenzó a beber café como maratonista agarrando botellas de agua en medio de una carrera; sintiendo claramente esos síntomas de que uno ha bebido demasiado café. Por ello, si duda de que quizás esté bebiendo demasiado café al día, no consulte a un médico. Las señales de que usted está tomando demasiado café se las tenemos aquí y son éstas:

¿Quema cien calorías diarias de solo menear una pierna para arriba y para abajo sin parar mientras está sentado?

¿Hace la cola de la gasolina y después de tres días esperando, termina diciendo que, dentro de todo, el proceso fue rápido?

¿Al final de su jornada de trabajo, limpia el escritorio quitando los papeles, las migas y las siete tazas de café vacías que allí quedaron?

¿En Venezuela paga en dólares, se olvidó del bolívar como moneda oficial y sospecha que la economía nacional se está recuperando?

¿Usted se cepilla con cepillo eléctrico, aunque no tiene cepillo eléctrico, sino que es su mano que está muy acelerada?

¿Siente que Cuba recobrará su libertad luego de la más reciente revuelta popular?

¿Para hablar por teléfono marca el número, se pone el teléfono en la oreja y, mientras hablas, le da veinte mil vueltas a la misma habitación?

¿Por primera vez en la vida acepta que la destrucción, el desastre y la quiebra de Venezuela es por culpa de su político favorito?

¿Su dieta consiste en carbohidratos, vegetales y todos los pellejitos que se ha mordido de los dedos?

¿Está de acuerdo con Maduro cuando en los desfiles militares hace alusión a los soldados y a las soldadas?

¿Es capaz de trabajar doce horas al día (solo que esas doce horas las comprime en las cuatro horas de la mañana)?

¿Confía que en Venezuela se repetirá lo mismo que sucedió en Haití? (Nos referimos al terremoto).

¿Sabe la cara que pone un niño cuando le dicen que va a Disney World? Bueno, ¿es la misma cara que usted pone cuando le dicen “¿Quieres café?”?

¿Sus sábanas están planchaditas, pero por todas las vueltas que dio en la noche tratando de dormir?

¿Tiene la lengua y los dientes color suela de mocasín?

¿Al observar a Cilia Flores con su nuevo look de rubia, le parece más bella y joven?

¿Su verdadera causal de divorcio es que ya no le querían besar por su aliento a café?

¿Están por darle un título nobiliario en Europa porque se la pasa sentado en el trono?

Si contestó afirmativamente a la mayoría de estas preguntas, prenda la señal de alarma. Probablemente esté tomando tanto café como para hacer que una pereza se acelere y parezca un chimpancé. Por ello, le recomendamos bajar la ingesta a razón de una taza por día, hasta llegar al punto de no tomar más café. Será en ese momento cuando su vida pase a dividirse nuevamente en los períodos AC y DC, aunque esta vez será por Antes del Cansancio y Después del Cansancio.

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Ya no hago humor. Ahora hago humoring, por Reuben Morales

@ReubenMoralesYa

Si su cotidianidad ya se ha hecho tan rutinaria y monótona que incluso es más divertido escuchar la meditación de un budista por radio; entonces es hora de hacerle un refresh a su vida por medio de una técnica que le hará ver sofisticado, exótico y trendy: englishing. Es una técnica que se está practicando en los más selectos círculos redondos de la sociedad. Consiste simplemente en encontrarle el lado terapéutico a todo lo que haga.

Así digamos que usted se despierta en la mañana y lo primero que hace es ir al baño. Pues ya no. Deje esa costumbre de lado, porque usted ahora practicará el bathrooming.

Una milenaria ciencia que te reconecta con tu ser interior mediante el placer que genera el vaciado de la vejiga, el despertar de los sentidos que provoca la menta de la crema dental y el posterior contacto que hace el cepillo con la campanilla del paladar para darte ganas de vomitar.

Tras esto, usted seguro acostumbraba a hacerse un cafecito, ¿verdad? Pues ya no. Eso quedó en el pasado. Ahora usted practicará el coffeeing, una añeja práctica para despertar al organismo mediante la estimulación de las fosas nasales por medio del aroma que expide la semilla triturada del café y su posterior pasada por agua hirviendo para ser ingerido por sorbos. Una tradición que practicaban en el antiguo Egipto para llenarse de energía porque si no, se les hacía imposible cargar bloques y aguantar latigazos al momento de construir las pirámides.

Luego del coffeeing, toca lidiar con él incómodo momento de escoger la combinación de ropa idónea en su clóset para que no le digan que vive repitiendo de muda, ¿verdad? Pues ya no, porque ahora practicará el clothing. Una añeja habilidad que consiste en consentir nuestras partes del cuerpo, protegiéndolas con cómodas y cálidas telas que nos retrotraen a la experiencia y el calor del vientre materno (aunque cuando dichos textiles están tiesos por la falta de suavizante, nos retrotraen a un parto con complicaciones, pero ese es otro tema).

Ahora usted está listo, sale de su casa y debe verse obligado a saludar a vecinos cuando aún no tiene ganas de hablar con nadie. ¡Pues ya no! A partir de este momento usted practicará el greeting, que es la forma más primigenia de red social que existe. Haga greeting diariamente y verá cómo una sonrisa de un vecino equivale a un like. Un saludo contestado, equivale a un escrito en la caja de comentarios de su corazón. Y cuanto más practique el greeting, más aumentarán sus followers de carne y hueso. Seguramente ellos luego le hagan greeting de vuelta y usted se sorprenderá ejerciendo una dosis de surprising (técnica mediante la cual llenamos de vida nuestros pulmones cuando nos sorprendemos y tomamos aire haciendo “¡Aaaaaaaahh!”).

En este punto, su entorno probablemente notará que usted se encuentra en un nivel de conciencia más elevado. Es normal. De hecho, no faltará quien se le acerque y le pregunte qué está haciendo para lucir así. Usted pensará que se trata de una persona chismosa haciendo gossiping (o ese legendario arte de la antigua Grecia que consiste en meterse donde no lo han llamado).

Sin embargo, usted puede ser un vehículo de cambio para que esta persona también eleve su nivel de conciencia. Si no es molestia, por favor dele mi número de teléfono para que me haga un calling y así hacerle una sesión de explaining. Si no, dígale que puede leer este artículo mediante la técnica del reading. Créame que me ahorrará mucho trabajo, pues bastante tiempo le dedique a través de esa antigua técnica de catarsis creada por los sumerios en Mesopotamia: el writing. Aunque bueno, si la persona no está interesada, entonces simplemente invítela a escuchar una meditación budista por radio. Créame, no le resultará aburrida cuando se dé cuenta de que, sin querer, estará llevando a cabo esa sanadora terapia de contemplación que nos permite pensar en cosas como cuántos milímetros crece una uña por día. Se trata de la beneficiosa práctica del boring.

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Las gracias de dar gracias, por Reuben Morales

@ReubenMoralesYa

¿Quiere saber el secreto del éxito? Ya le digo. No es estudiar. Tampoco es tener buen olfato para los negocios. El verdadero secreto del éxito hoy en día es “ser agradecido”. Según dicen, si solo das gracias por todo lo que te sucede y rodea, te llenarás de lujos, parejas hermosas y mucho relax. Yo de hecho lo puse a prueba y les quiero contar.

El experimento comenzó cuando esperaba el ascensor para salir a hacer unas diligencias y nada que llegaba. Cuando comencé a desesperarme, porque tenía cinco minutos sin llegar, recordé: “Hay que ser agradecido”.

Entonces di gracias por tener ascensor. Pudiese estar bajando escaleras todos los días y dañándome las rodillas, ¡pero no! Tengo ascensor. Además, el ascensor me permite ver gente y socializar. Y tras tanto agradecer saben qué pasó. Inmediatamente se abrió la puerta del ascensor y adentró había dos vecinos.

Me monté y dije “¡Buenos días!”. Nadie respondió. Pensé en darles un regaño a los dos, pero recordé: “Hay que ser agradecido”. Entonces di gracias por tener vecinos. Ciertamente pude haber nacido esquimal y vivir en medio del Ártico sin nada ni nadie alrededor, pero no. Al menos tenía gente que me veía mal y como sabemos: “Malos ojos son cariño”.

Cuando llegué a la entrada del edificio, abrí la puerta, salí a la calle y de inmediato pisé algo pastoso en medio del concreto. Cuando vi: un bello presente de un perro. Me sentí tentado a mentarle la madre al perro y a su dueño, pero mi mente rápidamente disparó: “¡Hay que ser agradecido!”. Y en ese momento di gracias por haber pisado eso. Ahora me vería obligado a lavar los zapatos que hace un año no lavaba. Además de que me ayudaría a contribuir con el ciclo de la vida, pues acto seguido restregué el zapato contra un jardincito que había cerca. Así le di abono a esas plantas para que siguieran transformando el dióxido de carbono en oxígeno y gracias a eso me convertí, sin querer, en un activista anticalentamiento global.

Luego de limpiarme, seguí caminando hacia la parada de los autobuses y de repente pasó un carro a toda velocidad por un charco de agua y me bañó. No me aguanté y con toda mi rabia le grité: “¡HAY QUE SER AGRADECIDO!”. Claro, él no lo sabía, pero con esa ducha de agua empozada me estaba llenando de anticuerpos que me ahorrarían unos gastos en medicinas y hasta una consulta con el médico. ¡Gracias, carro!

En este estado, pues no me quedó más que devolverme a la casa. Caminé hacia el edificio y apenas crucé la puerta, el vigilante me gritó: “¡No te me vayas a montar en el ascensor así!”. ¡Qué fortuna! Hay que ser agradecido de contar con alguien que vela por la seguridad y el orden del edificio, ¿no? Además, ahora tendría que subir hasta mi apartamento por la escalera y quemar calorías. ¡Gracias, vigilante!

Tras subir diecisiete pisos, llegué a mi apartamento. Metí la llave en la cerradura y cuando la giré, ¡plac!… se partió. Me quedé afuera y ahora no tenía cómo entrar. ¡Gracias, llave! Hay que ser agradecido. Venía con un ritmo de estrés agotador y ahora gracias a ti, tendría un rato a solas y de paz frente a la puerta de mi apartamento. ¡Gracias!

Fue tan pacífico el momento, que me quedé dormido contra la puerta de mi apartamento. Sin embargo, de repente sentí que me despertaban. Abrí los ojos y cuál sería mi sorpresa. La vecina de al lado, la millonaria que está buenísima, quería saber qué me había pasado. Le conté lo de la llave y me dijo: “¡No, vale! Despreocúpate. Pasa la noche en mi casa y ya mañana llamamos a un cerrajero”. ¡Dios mío, gracias! ¡No sabes cuánto había esperado este momento! La vecina me prestó ropa, me bañé en su baño, me compró una pizza y me invitó a ver una película… (¡en su cuarto!).

¿Ven lo que les digo? ¡Es verdad! Hay que ser agradecido. Las cosas no son casualidad. Son causalidad. Gracias a este hermoso día, encontré el verdadero secreto del éxito. Ahora estoy rodeado de los lujos de mi vecina, viendo películas en su cama y créanme… con muuuuucho relax.

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Mi hermano, el que narra béisbol en alemán, por Reuben Morales

@ReubenMoralesYa

¿Saben ese personaje de la familia que es callado, introvertido y que nunca se ha ganado un bingo de salón, pero porque le da pena gritar “¡Bingo!”? Ese personaje es mi hermano. Se llama Stevan y si bien estudió turismo, hizo carrera en la industria hotelera y hasta vivió en Dubai, ahora nada de eso importa porque será recordado como “el carajo que narra béisbol en alemán”.

Recuerdo que en los ‘90 había un mito de un fulano método israelí para aprender inglés en el cual te dormían y, en estado de sueño, te ponían a escuchar cassettes de lecciones en “Inglich”. Creo que mi papá jamás imaginó lo que estaba haciendo al exponer a mi hermano a horas y horas de transmisión del circuito radial de los Tiburones de la Guaira, con el Musiú Lacavalerie, su hijo Marco Vinicio, El “Ponti” Alfonso Álvarez, Héctor Cordido y el locutor comercial “Chepe” Pérez Meléndez. Todas las temporadas que los Tiburones gastaron en vano para ganar un torneo, terminaron consiguiendo un efecto secundario inesperado: un venezolano que narra juegos de béisbol en Alemania.

A la par de esto, mi hermano jugó más de una década en la reconocida liga infantil venezolana Criollitos de Venezuela; destacándose, además, como uno de los jugadores más productivos de la liga en cada temporada que jugó. Gracias a esa “Universidad de la Vida” paralela que tuvo mi hermano, años más tarde terminó jugando en la Bundesliga de Béisbol, en el equipo Atléticos de Mainz (y lo único criollito de esa liga es la cerveza y las salchichas alemanas que se toman después de los juegos).

Ya siendo parte del equipo, hace unos meses un compañero le dice que tiene una productora audiovisual y que quiere comenzar a transmitir los juegos de los Atléticos de Mainz por el canal de YouTube del equipo. Que como mi hermano sabe bastante de béisbol, que si se anima a ser el narrador de los juegos. Y así comienza la historia del que creo es el primer venezolano narrando béisbol en Alemania.

Yo mismo lo he escuchado y la experiencia de escuchar béisbol en alemán es muy distinta a la de escuchar béisbol en Venezuela o en Estados Unidos. Si tomamos en cuenta que la poética palabra “mariposa”, en alemán se dice “schmetterling” (con esa “r” acentuada, es decir, “schmetterrrrrrling”), se podrán imaginar que cada juego se escucha como el equipo de la casa perdiendo por ocho carreras y el juego lo está narrando Hitler enardecido de furia.

De hecho, imaginen un escenario de bases llenas, la carrera del empate en tercera y se da la siguiente narración: “Lo tienen en 3 y 2… ¡Lanza el pitcher!… ¡Strike!… ¡Ponche!… ¡papita, maní, tostón!”. En alemán, eso suena así: “Sie haben es in drei und zwei… Stellplätze Krug… ¡¡Trefferrrr!!… ¡¡Schlaggggennnnn!!… ¡¡Vati, erdnuss, plataneeeeee!!”.

Mi hermano, el que narra béisbol en alemán, por Reuben Morales
Stevan Morales, venezolano narrador de béisbol en alemán.

A lo anterior, debemos agregarle el día cuando la narración de mi hermano comience a tener patrocinantes propios de la zona. Ya no tendremos un “¡Batazo entre dos!”, sino un “¡Salchichazo entre dos!”. No llegará “El clásico de octubre”, sino “El clásico de Oktoberfest”. No harán un doble play por la vía 6-4-3, sino un doble play por la vía B-M-W. Y los juegos ya no serán jugados en el Yankee Stadium, sino en el Frankfurter Stadion.

Definitivamente, estos veinte años de emigración sostenida de los venezolanos, nos han hecho presenciar cosas que jamás imaginaríamos. Arepas en Edimburgo, cachapas de El Guapo en Manhattan, recetas de guasacaca en el New York Times y japoneses tocando un pajarillo en cuatro (a lo cual habría que explicarles que semejante chinazo no viene de China). A dicha lista me enorgullece agregar al primer venezolano que narra pelota en Mainz, Alemania. Es mi hermano, Stevan Morales, y si lo quieren escuchar vayan a canal de YouTube “Mainz Athletics”.

Capaz crean que estoy emocionado porque mi hermano es el primer venezolano que narra béisbol en alemán. Capaz crean que estoy emocionado porque los años de formación en Criollitos de Venezuela dejan una profunda huella positiva en los niños que por allí pasan. Capaz crean que estoy emocionado por la calidad de narradores de pelota que hemos tenido en Venezuela (y sobre todo en los Tiburones). Pero no… lo que realmente me emociona es que por fin algo en el mundo hizo que mi hermano hable por tres horas seguidas sin que se calle. Y me disculpan lo pretencioso, pero es que ya me veo siendo millonario cuando pronto esté con mi hermano, en la mesa de un salón, y de la nada le dé por pegar el grito de “¡Bingo!”.

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