Carolina Jaimes Branger, autor en Runrun

Carolina Jaimes Branger

Venezuela en blanco y negro, por Carolina Jaimes Branger

Cada vez que puedo, asisto a la procesión de la Divina Pastora. Me encanta llenarme de la energía positiva que se palpa caminando entre tantos devotos que vienen desde todas partes de Venezuela a pagar promesas y con la fe – ese maravilloso don- de que sus peticiones van a ser escuchadas. Es también el momento de visitar amigos entrañables, de compartir deliciosas comidas, tenidas musicales hasta la madrugada y de sentirme venezolana hasta la médula. Es comprobar de primera mano que es cierto que hay tantísima gente que no se rinde, que no se va y que desde ya son parte de la columna vertebral de la reconstrucción del país.

Sentí que este año había más personas que nunca, a pesar de que me consta que muchos desistieron de ir por la escasez de gasolina. No fue un milagro de la Virgen, pero en Barquisimeto hubo luz y gasolina por 48 horas, lo suficiente para que los peregrinos de otras partes del país (especialmente los caraqueños) nos sintiéramos con la sensación de que las cosas “no estaban tan mal”, como si no supieran que aquí ya no engañan a nadie. Muchas alcabalas en el camino, entre ellas una de la FAES, aterrorizantes con sus armas largas y pasamontañas, no ofrecían seguridad porque en general estaban apostadas en lugares poco convenientes como curvas, o cerrando dos canales de la autopista de improviso, cosa que me hizo recordar la lapidaria frase de Henry Ramos Allup “de inteligencia no se van a morir”.

Un enorme número de militares de distintas partes del país se hicieron presentes para asistir a su propio sarao, pues nadie del régimen se atreve a caminar en la procesión como sí lo hizo el presidente Juan Guaidó, lo hace desde hace años María Corina Machado y lo hizo Monseñor Víctor Hugo Basabe, quien por cierto ofreció una homilía memorable por sus denuncias contundentes y valientes.

Al regreso, nos detuvimos en una estación de servicio en la autopista Puerto Cabello-Valencia donde había dos billetes nuevos de cien bolívares tirados como basura en una alcantarilla: una muestra más de la escalofriante devaluación que ha sufrido nuestra moneda. De manera que en dos días vimos lo mejor y lo peor del país. Lo que debe irse y lo que debe permanecer. Lo que amamos y lo que detestamos. Ojalá la Virgen este año sí nos haga el milagro.

 

@cjaimesb

 

Este diciembre pudimos concretar ¡por fin! un sueño de muchos años: conocer Sicilia. Amo Italia. He tenido la fortuna de conocerla extensamente, pero me faltaba la isla más grande del Mediterráneo. Y más fortuna todavía fue conocerla de la mano de sicilianos. Modicanos, para ser más precisa. Entramos por Pozzallo en ferry desde Malta, donde nos esperaban Grazia y Giovanni Napolitano, nuestros queridos amigos. Sentí que llegaba a un lugar conocido, pues Giovanni, a través de sus maravillosos escritos ya me había paseado por él. Modica es una de las ciudades barrocas icónicas de Italia. Las iglesias (Modica es la ciudad de las ciento una iglesias), a cual más bella. Las de San Jorge y San Pedro, majestuosas. Y hasta una iglesia de templarios tiene. El Palacio de los Condes y la Torre del Reloj dominan la ciudad. Las casas están construidas en montañas empinadas, con colores de la tierra. Los muros son de piedra, que tocamos tratando de conocer los secretos que guardan. Los olivares y la campiña. Los almendros y los algarrobos. La gente. En Modica el pasado es presente y futuro. En Modica la tradición y la esperanza se dan la mano.

Visitamos la casa donde nació Giovanni, con el puente que construyó su abuelo. Vimos el lugar donde estaban la huerta, la zona donde vivían las cabras y el taller de carpintería de su padre. También la casa de Grazia, que ahora es parte de una iglesia. Fuimos a un concierto en la Iglesia de San Pedro y a otro en el teatro Garibaldi. Pasamos por el lugar donde masacraron a los judíos. Comimos en restaurantes de comida siciliana. Estuvimos en la panadería de Giovanni Cappello, una empresa moderna que mantiene la tradición ancestral.

Pietro Cappello, primo de Grazia, y su esposa Maria, fueron guías de excepción. Pietro vivió en Venezuela –como tantos italianos- y tiene los recuerdos de nuestro país a flor de memoria, a pesar de que se marchó de aquí hace más de treinta años. Es una enciclopedia ambulante y de Modica y sus alrededores conoce las historias grandes y las menudas.

Sicilia es verde, amplia, hermosa. Es la pasión hecha lugar. Teresa, la hermana de Giovanni, nos abrió su casa para pasar la Navidad con su familia. Una mesa llena de exquisiteces, que pasan de generación en generación, en un ambiente de acogida amable, sin pretensiones y a la vez sublime. De igual manera y con el mismo cariño, el Año Nuevo lo recibimos con Pietro y Maria.

Visitamos la espléndida ciudad de Noto, la maravillosa Siracusa con sus teatros griego y romano y su isla de Ortigia. Scicli y su catedral. Taormina mágica, la reina de las alturas desde donde charla con el mar. Palermo, impresionante. El Palacio Real con su Capilla Palatina, un lugar que hay que visitar al menos una vez en la vida. El Teatro Massimo, uno de los más grandes e impresionantes de Europa. Monreale y su alucinante catedral normanda-mozárabe-bizantina. Segesta con su teatro griego y su anfiteatro. Agrigento y su valle de los templos. Los mosaicos de la Villa Romana de Piazza Armerina, que había visto en fotos muchas veces cuando estudiaba arte, me impresionaron como si jamás los hubiera visto. La cerámica de Caltagirone, su puente desde donde se pueden ver a la vez el Mar Jónico y el Mediterráneo. Su escalinata que lleva a la Iglesia de San Jorge. Ragusa, un ensueño. El último día nos despidió tan claro que pudimos ver el Etna desde la distancia. Al llegar a Catania lo saludamos de frente y nos respondió con una fumarola.

El cielo de Sicilia es azul intenso. En un solo día tuvimos sol, lluvia, granizo, lluvia congelada y nieve en cuestión de pocas horas, como un muestrario de lo que el clima de la isla es capaz. Otra tarde, en la campiña, tomamos leche de vaca recién ordeñada, dulce y tibia como Sicilia. Comimos ricota y almendras en todas sus formas, cacciocavallo y embutidos artesanales, pane cunzato, cannoli, casatta y tomamos Nero D´Avola.

Sicilia huele a mar. Sicilia huele a azahares de sus naranjas almibaradas. Sicilia huele a tierra fértil, esa tierra hija del volcán Etna. Sicilia huele a pan.

Nos despedimos con ganas de quedarnos. Y regresaremos, porque desde ya nos sentimos sicilianos.

@cjaimesb

El jueves pasado los estadounidenses celebraron, como todos los últimos jueves de noviembre, el Día de Acción de Gracias. Una tradición que los lleva a todos a casa, mucho más que cualquier otra fiesta. Me gusta esa costumbre de dar las gracias, porque la gratitud nos ennoblece.

En estos momentos cuando los venezolanos nos hemos vuelto tan escépticos, cuando dudamos de todo y de todos y el pesimismo nos arropa, sería bueno que encontráramos razones para agradecer, como parte de una “terapia de aguante” hasta que este régimen caiga. Voy a empezar yo, pero con la idea de que ustedes se unan y hagan sus propios agradecimientos:

Doy gracias por mis hijas. Porque están sanas, tienen amor y son felices. Porque son mujeres echadas pa´lante (me horrorizan las mujeres inútiles, moscas muertas y víctimas). Doy gracias por los padres que tuve. Porque tengo sus ejemplos de decencia presentes cada día de mi vida. Por la educación que me dieron, que me permitió ser independiente. Doy gracias por mi pareja, porque estoy con el amor de mi vida. Doy gracias por el papá de mis hijas, porque él tiene la mitad del crédito del éxito de ellas. Doy gracias por mis hermanos, porque están bien y estamos unidos. Doy gracias por mis amigas, porque los momentos con ellas son todos de compañerismo, solidaridad y cariño. Doy gracias por las personas que me han tendido la mano cuando lo he necesitado porque nunca esperaron nada a cambio. Doy gracias por quienes han ayudado a mis hijas. Doy gracias por mi trabajo, porque amo lo que hago. Por mis empleadores y clientes, porque confían en mí. Doy gracias por mis alumnos, fuentes de tantas satisfacciones.

Doy gracias por haber nacido en Venezuela. Amo este país con toda mi alma. Doy gracias por este clima maravilloso, por el Ávila, por el azul claro de nuestro cielo y el azul profundo de nuestro mar. Por el verde eterno. Doy gracias por la gente de mi patria porque me encanta por su desenfado, su alegría y su creatividad. Doy gracias por la música, por los chocolates y por mi cámara de fotos, mis mayores aficiones. Doy gracias porque existen el optimismo, el amor y la esperanza. Y doy gracias porque lo único material en esta lista es el chocolate. Eso me demuestra una vez más que lo más importante en mi vida, no tiene precio.

@cjaimesb

Añez: ¿la Carmona de Bolivia?, por Carolina Jaimes Branger

Jeanine Añez se convirtió en la presidente provisional de Bolivia por cuatro renuncias en serie: la de Evo Morales, la del vicepresidente Álvaro García Linera, la de la presidente del Senado Adriana Salvatierra (sobre la cual hay dudas e irregularidades) y la del presidente de la Cámara de Diputados Víctor Borda. Me imagino que ante tanta casualidad (y quizás pensó que ante tanta “suerte”) estaba “predestinada” a serlo. Además, la sesión en la que asumió el cargo no tuvo quorum. Podrán alegar la “inmediatez” pero… ¡ayayay!

Hay un refrán que dice “el niño que llora y la mamá que lo pellizca”. No hay mayor verdad en la Bolivia de hoy. Temo que después de haber salido de Evo, los bolivianos vuelvan a sufrirlo, como los venezolanos sufrimos a Chávez gracias a las metidas de pata de otro “predestinado” que tuvo “suerte”, Pedro Carmona Estanga. La señora Añez entró al Palacio de Gobierno con una Biblia en la mano, diciendo que “la Biblia ha vuelto al Palacio”. Eso en abierta contraposición a Evo Morales, quien entró a Palacio enarbolando la Wiphala, la bandera que es el símbolo de la etnia aimará. En un país donde la inmensa mayoría de los habitantes son indígenas o mestizos, una mujer rubia con una Biblia en la mano dice poco, o nada. Pero sí causa una enorme antipatía. Los gobiernos deberían ser seculares. Mezclar política con religión es una bomba de tiempo. Ahí están las repúblicas islámicas como ejemplo.

Pero no contenta con ello, la señora Añez designó once nuevos ministros, entre los cuales no hay ningún indígena. ¿Tentando la suerte? El blog www.nuevavidadigital.com refiere que “su fuerte carácter lo ha mostrado muchas veces en las redes sociales, cargando especialmente contra los pueblos originarios indígenas. Así, está difundiéndose mucho un tuit que publicó el 20 de junio de 2013: “¡Qué año nuevo aymara ni lucero del alba! ¡Satánicos, a Dios nadie lo reemplaza!”. Ese mismo año, el 14 de abril, también publicó: “Sueño con una Bolivia libre de ritos satánicos indígenas. La ciudad no es para los indios. Que se vayan al Altiplano o al Chaco”. Si la señora no entiende en qué país nació, puede ser peor que Evo, o algo peor que es traer a Evo de regreso… ¿o es que los militares bolivianos no son indígenas o mestizos? ¿Se calarán sus insultos?

@cjaimesb

Pocas cosas me han impresionado en los últimos tiempos como el vandalismo de estas últimas semanas en Chile, quizás porque estuve allá en junio y regresé encantada con lo que vi y viví. El país más educado de América Latina se ha comportado como un reducto de salvajes, con el agravante de la falta de decisión y firmeza del presidente Piñera.

Siempre pensé que las grandes diferencias entre Venezuela y Chile se debían, principalmente, a que en Chile tuvieron a Andrés Bello y aquí, por contraste, a los Monagas, Antonio Leocadio Guzmán, Carujo, Zamora, Maisanta y una cuerda de vándalos que mencionarlos me agotaría los caracteres del artículo. ¿Qué le sucedió a una sociedad avanzada y, sobre todo, educada?

No niego que los chilenos tenían razones para protestar. Pero una cosa es protestar y otra, destrozar. Muchas personas piensan que lo que está sucediendo “ha sido instalado” por el Foro de Sao Paulo, hecho que no descarto, pero culpar solamente al Foro sería quitarles responsabilidad a los chilenos que han participado en la destrucción. Me recuerda cuando en la primera década del siglo XXI, aquí en Venezuela se decía que los militares que reprimían ferozmente eran todos cubanos. ¡Claro que había cubanos! Pero también había venezolanos, venezolanitos que aprendieron a reprimir con igual o mayor ferocidad que los cubanos. De igual manera, en Chile, la mayoría de los salvajes que han acabado con el Metro, incendian universidades e iglesias, son chilenos, chilenitos.

Los argumentos caen por su propio peso. ¿A quién perjudica la quema de más de 70 estaciones de Metro? ¿Qué tipo de protesta es quemar una universidad? Aquí en Venezuela, durante la Guerra Federal, el lema fue “mueran los ricos y los que sepan leer y escribir”. Y esa guerra nos convirtió en el pueblo más atrasado de América Latina. Y a quienes arguyen que queman iglesias para “castigar” a los sacerdotes pedófilos, les aseguro que la pedofilia no se cura así. Y si es por eso, deberían buscar a los pedófilos que no pertenecen al clero y castigarlos también, cosa que no han hecho.

Ojalá me equivoque, pero si Piñera sigue indeciso, puede venir otro Pinochet, con las consecuencias de un régimen militarista y represor. Ciertamente, el hombre es el único animal que tropieza dos y más veces con la misma piedra.

@cjaimesb

“Soy del piso 21 y como yo ninguno para dar felicidad”. Así suena el estribillo de la canción “Piso 21”, compuesta por el profesor Néstor Zavarce junto a sus alumnos del Grupo Talentum, conformado en su mayoría por jóvenes con Síndrome de Down. El “21” hace referencia a la causa del síndrome, una trisomía en el cromosoma 21. Mi hija Tuti forma parte de ese grupo, aunque no es su condición, y desde que comparte con ellos su felicidad ha crecido de manera exponencial.

Pienso que todos tenemos cerca a alguien con capacidades distintas. Tal vez no sea un hijo, pero puede ser un sobrino, primo, hijo de amigos, vecino… Estar próximo a una persona con esas características es una dicha: son cariñosísimos, leales, sinceros, tanto, que no tienen filtros. Dicen lo que sienten, en ocasiones lo que los seres “normales” consideramos imprudencias. Pero no lo son, es simplemente transparencia ¡y qué maravilla si todos pudiésemos ser transparentes como ellos!

La solidaridad entre ellos es otro ejemplo a seguir. No sienten envidia. Viéndolos interactuar muchas veces me he preguntado si la envidia será directamente proporcional a la capacidad intelectual. Ellos se apoyan, se aúpan, comparten triunfos y también tristezas. No saben de diferencias sociales ni raciales. Su amor es completamente desinteresado. Su amor es noble. Su amor es infinito. También lo es su fuerza. Uno puede pensar que son vulnerables –y en un sentido lo son, porque carecen de malicia- pero nadie sabe la cantidad de barreras que han salvado esos muchachos. Muchas más que la mayoría de las personas que están “bien”. ¿Qué es estar “bien”? Tal vez la respuesta la encuentren compartiendo con uno de esos seres tan especiales.

El nombre de la condición viene por el Dr. John Langdon Down, el primero es describirla en 1866, aunque su etiología fue descrita casi 100 años después, en 1958, por Jérôme Lejeune, descubridor de la trisomía cromosómica. Lo traigo a colación porque mi amigo Godofredo Alcalde escribió en mi Facebook que más bien debería llamarse “Síndrome de Up”, porque “discapacitado es el que no puede dar cariño”. Y citando a Sócrates, concluyó: «La alegría del alma forma los días más bellos de la vida en cualquier época que sea». Gracias, queridos muchachos, es un regalo de vida tenerlos cerca.

@cjaimesb

Bailando al son del régimen, por Carolina Jaimes Branger

Ciertamente el chavismo ha sacado lo peor en todos nosotros. Y eso, en sí mismo, es un triunfo. No sólo porque nos mantiene divididos, sino porque se anota centenares de miles de victorias al día cada vez que un opositor denuesta de otro, bailando al compás de la música que pone el régimen.

No deja de sorprenderme, sin embargo, que muchos opositores muestran más rabia hacia los mismos opositores que hacia el régimen ¡Caramba! por mero asunto de supervivencia, deberíamos tomar una bocanada de aire, contar hasta diez y pensar las cosas antes de reaccionar.

Sin saber si había sido invitado al juego de béisbol (que lo fue), a Stalin González lo crucificaron, literalmente. Las críticas fueron desde tontas a severas y de severas a peligrosas. Las especulaciones, millones. La mayoría opinó y se sintió empoderada a volverlo papilla sin poseer elementos de juicio ni darle el beneficio de la duda. No así con los híper corruptos y asesinos del régimen, quienes andan por el mundo groseramente alardeando de sus riquezas, trotando en la Muralla China, comiendo y bebiendo en los mejores restaurantes de Europa, Asia y África, sin que nadie siquiera comente ni se pregunte de dónde provino ese dinero. A ellos pareciera que no hay que pedirles rendición de cuentas. ¡Yo creo en la rendición de cuentas! Pero la salsa del pavo tiene que ser buena para la pava.

Otro aspecto de esa táctica perversa que lleva a cabo el régimen es sembrar en el alma de quienes están afuera una inquina terrible hacia quienes vivimos aquí. Pareciera que quienes estamos resistiendo no tenemos derecho a pasar ratos de distensión y esparcimiento. Según los comentarios, la conclusión es que deberíamos estar encerrados en nuestras casas, saliendo solo a registrar la basura, como sucede con tantos. ¿Exigirán también que cortemos la luz y el agua porque hay quienes no poseen esos servicios?… Quienes todavía emprenden en Venezuela merecen apoyo y respeto. Quienes resistimos, también. Entonces necesitamos que nuestros compatriotas afuera tengan sindéresis y empatía.

Resistiremos en la medida en que podamos recargar nuestras baterías. Si nos echamos a morir todos, no habrá remedio sino irnos… o morirnos. Por mi parte, ni me quiero ir, ni morirme por ahora y mucho menos, bailar al son del régimen.

@cjaimesb

“Stillness”, por Carolina Jaimes Branger

“STILLNESS”, EN INGLÉS, significa inmovilidad. Pero desde hace un tiempo “stillness” también se refiere a una calma dentro de una gran tensión. Aquel que, en una situación de peligro, confusión o gran tensión, tiene la capacidad de concentrarse en el orden de prioridades. El concepto lo desarrolló el americano Ryan Holiday.

Esta nueva acepción es aplicable al presidente Guaidó. Puede que no se perciba la magnitud, la complejidad y lo delicadas que son tanto las funciones como las responsabilidades que pesan sobre sus hombros, pero él presenta una imagen de tranquilidad, sosiego y control de su ser interno que pareciera indicar a quienes lo vemos que está en una suerte de burbuja protegida, cuando la realidad es que él constituye el centro neurálgico de una red interconectada de informaciones, obligaciones, funciones y estrategias que están en constante actividad.

Hay una gran diferencia con Maduro: el estilo de éste se basa en proyectar control recurriendo a distracciones como atacar a las personas, burlarse, disminuir la importancia de eventos que sí la tienen, exagerar el valor de acciones nimias, hacer chistes bobos, meter la pata adrede, incluso cantar y bailar solo o acompañado. Incorpora en sus cadenas largas conversaciones con desconocidos que son absolutamente superficiales.

Tenemos entonces dos líderes con sus problemas y sus redes de conexiones y la pregunta es ¿cuál de ellos es quien proyecta sensatez, parsimonia y control?… Uno, el que practica el “stillness” avanza paso a paso y obtiene resultados. El otro, que practica el populismo dicharachero que más bien parece un espectáculo de entretenimiento, cada día pierde algo o incurre en un error que le hace perder terreno, como no haber dejado entrar al país al periodista John Carlin, experto en negociaciones con amplia experiencia en los procesos latinoamericanos y surafricano. Podrá haber sido pan y circo para los miembros de las bases del PSUV, pero a los ojos del mundo, que es lo importante, fue una torpeza. Más le hubiera valido dejarlo entrar y que se reuniera con trescientas personas, que la pésima imagen que le causó una medida tan mediocre.

Las apariencias engañan. Mientras Maduro baila salsa y pierde terreno, Guaidó, en su “stillness” continúa avanzando en el cese de la usurpación.

@cjaimesb