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OPINIÓN

Lo único exigible es la liberación, por Pedro Méndez Dager

“EXIGIMOS LA DISCUSIÓN DE UN ACUERDO sectorial de cooperación, para atender la reconstrucción del sistema eléctrico nacional en el que hemos avanzado con los actores políticos, equipos técnicos de la ONU y la Corporación Andina de Fomento”. #SociedadCivilHabla 

Con este tweet y otros, organizaciones como el Centro Gumilla exigían sea puesto en marcha un “mecanismo humanitario (que) ofrece un espacio institucional regido por los principios de humanidad, neutralidad, imparcialidad e independencia que bien podría producir las condiciones para garantizar la claridad, tanto en el manejo de fondos como en la realización de los diversos proyectos prioritarios que aliviarían el gran sufrimiento que atraviesa el pueblo de Venezuela”. Y la implementación de un “acuerdo sectorial de cooperación para atender la reconstrucción del sistema eléctrico” que requiere la “sincera voluntad de todos los actores” y que sería implementado por CAF y ONU.

Para quien escribe estas líneas resulta desconcertante que se “exija” a todos los actores como si se tratase de dos iguales que se pelean en las mismas condiciones por el poder en Venezuela. Pareciera que sigue sin ser evidente que la sociedad venezolana ha sido secuestrada por un grupo de bandas criminales con los agentes cubanos a la cabeza. No discuto los méritos de estas organizaciones, pero hago un llamado a que se haga la interpretación correcta. No nos puede seguir ganando la ingenuidad, estos regímenes no juegan.

Bajo esta lógica, se coloca en los mismos términos y condiciones, al gobierno interino y al régimen usurpador. El primero deriva de un poder legítimo, democrático, constitucional emanado de las facultades de la Asamblea Nacional Venezolana, y el segundo de la imposición por fuerzas transnacionales, con una estrategia que buscan eliminar de raíz la posibilidad misma de disentir. ¿Qué haremos como sociedad? ¿Resistimos o permitimos nuestra aniquilación? ¿Equiparamos poderes y condiciones o somos capaces de ver las diferencias?

Venezuela sufre los embates de una tiranía, de la ocupación cubana y de la presencia de innumerables grupos irregulares en nuestro territorio. Organizaciones que crecieron a la sombra del todopoderoso Estado socialista, hoy se saben independientes, sin lealtad a quienes les colocaron en el centro del poder; autónomos dominan a placer la soberanía, el territorio y los destinos de los millones de venezolanos. No perdamos de vista la naturaleza del régimen, nuestro principal objetivo debe ser liberar al país y reconstruir la República. Solo así millones de venezolanos podrán salir de la miseria, podremos recuperar los servicios, el empleo, la educación y la productividad y ponernos a recorrer, por fin, el largo camino al desarrollo.

Describir las raíces de la descomunal crisis del Sistema Eléctrico Nacional, no es el objeto de esta nota. En efecto, no se trata de una grave obsolescencia de equipos y tecnología: el Sistema Eléctrico Nacional está pulverizado desde las represas y centros de generación, hasta las redes locales de distribución. Los equipos humanos, la capacidad tecnológica que el País fue desarrollando, entrenando y consolidando desde mediados del S. XX, están en proceso de dispersión y en buena medida forman parte de la diáspora que, en busca de la supervivencia, comienza a fortalecer las reservas de recursos humanos en todo el vecindario americano.    

Después de desperdiciar, a lo largo de los últimos veintiséis años, la más brillante oportunidad de liquidar el subdesarrollo energético y eléctrico en Venezuela, contribuyendo así de manera esencial a evitar que la pobreza volviera a enseñorearse de los venezolanos; después de hacer desaparecer los sucesivos y sustanciales fondos asignados a proyectos sin producir resultados, los representantes del oficialismo cubano-chavista no están en posición para ser invitados a la reconstrucción inicial del Sistema, excepto para la entrega de cuentas y el suministro de la información inicial requerida.

El único acuerdo pensable, es uno que garantice el reconocimiento de una nueva administración surgida de la dirección del Presidente (e) Juan Guaidó, bajo un eficaz control final de la Asamblea Nacional y sin la participación de CORPOELEC. No estamos en condiciones de conceder nuevos puntos a la ingenuidad y arriesgarnos a destruir la esperanza y la incipiente confianza de los venezolanos, en la reconstrucción. ¿Estarán en disposición, los directivos y gestores del Sistema Eléctrico actual, en cenizas, acudir a este esfuerzo conjunto? ¿Podrán omitir las dramáticas circunstancias y la radical incidencia de la crisis eléctrica, en la vida diaria de los venezolanos, en los sistemas de salud, en los sistemas de producción, en los medios de comunicación, en toda la vida de la sociedad venezolana? Es con ellos con los que tienen que hablar y a quienes tienen que convencer las personas que, probablemente de muy buena fe, abogan por un encuentro entre las fuerzas democráticas y los responsables de la gestión del Sistema Eléctrico Nacional.

Exponer los escasos recursos, la confianza y la fe del pueblo, a la rapacidad demostrada por más de veinte años sería acercarse a una hecatombe sobrevenida, sólo que esta vez, seríamos todos o casi todos, cómplices. Solamente si el control minucioso e íntegro desde la etapa de diagnóstico y proyectos, hasta la normalización de operaciones de las nuevas obras, queda en manos de un nuevo funcionariado, perfectamente supervisado y evaluado, podría hablarse de un entendimiento. Y eso supone la transferencia inmediata de la administración y de los recursos, al gobierno interino y a la democracia.

Entender la dimensión existencial de la tragedia en que nos metió el Chavismo, no es fácil, ¡pero no es tan complicado!

@pedro_mendez_d

Alejandro Armas Oct 18, 2019 | Actulizado hace 12 horas
Quijotadas andinas, por Alejandro Armas

LAS RELACIONES ENTRE VENEZUELA y Colombia han sido en líneas generales bastante negativas en dos décadas de autoproclamada “revolución bolivariana”. De todos los mandatarios americanos, Álvaro Uribe fue el segundo blanco más común de los dardos verbales de Hugo Chávez, solo superado por George Bush hijo. Nicolás Maduro continuó la tendencia, al punto de que la retórica chavista hiciera de Colombia una de las mayores causantes de los problemas incontables que asolan al venezolano, desde la pulverización del bolívar (“mafias cambiarias de Cúcuta”) hasta la violencia criminal desatada (“paramilitares”). Ahora, con las acusaciones del presidente Iván Duque sobre la presencia de componentes rearmados de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en territorio venezolano, el trato entre vecinos se ha enfriado hasta llegar al cero absoluto diplomático. Es una situación incluso peor que la provocación de la corbeta Caldas en 1987.

La cuestión medular es que dos Estados se acusan mutuamente de alojar a grupos de personas que buscan acabar con ellos de forma violenta. Aunque es la primera vez que tal cosa ocurre en un muy largo tiempo, no es algo sin precedentes. “En este clima de acusaciones mutuas, sobre el escalamiento militar entre Colombia y Venezuela, debemos recordar que el uso del territorio vecino por parte de facciones políticas, para lograr sus objetivos es parte de nuestra tradición política bilateral”, expresó recientemente la politóloga Marisela Betancourt en la red social Twitter. En efecto, durante el siglo XIX y principios del XX, cuando Colombia y Venezuela estaban a menudo en conflictos intestinos (condición que lamentablemente se prolongó hasta nuestros días en el caso neogranadino), a veces el bando insurrecto se resguardaba en tierras al otro lado de la frontera para tramar ofensivas y evitar la persecución del enemigo. En ocasiones, contaban con el apoyo del gobierno vecino, si este no tenía una buena relación con el gobierno contra el cual los insurrectos tomaron armas. Un ejemplo muy rudimentario de la noción schmittiana de la política como relación entre amigos y enemigos.

Como nos recuerda Betancourt, la Revolución Restauradora que dio comienzo a más de medio siglo de hegemonía andina casi ininterrumpida en la política venezolana partió de Colombia rumbo a Caracas. De hecho, el fenómeno descrito en el párrafo anterior tuvo sus ejemplos más elocuentes durante el gobierno de Cipriano Castro. Colombia estaba sumida en una de las peores guerras civiles de su historia, la Guerra de los Mil Días. Uno de tantos conflictos entre los bandos conservador y liberal. En Bogotá mandaba el presidente conservador José Manuel Marroquín, cuyas relaciones con Castro al otro lado de la Cordillera Oriental de los Andes se habían deteriorado, ya que los liberales se refugiaban en suelo venezolano con el beneplácito de Caracas.

Por lo tanto, a Marroquín le convenía deshacerse del “Cabito”. Pero recorrer la distancia enorme que separa la frontera oriental y la Sultana de los Andes, sede del poder nacional venezolano, era una empresa imposible para quien ya estaba ocupado con rebeldes en su propia casa. Así que Marroquín se buscó a alguien que le hiciera el favor. Lo encontró en la figura del tachirense Carlos Rangel Garbiras, un ex compañero de armas de Castro contra los gobiernos del “liberalismo amarillo” tardío y seguidor de la causa de José Manuel “el Mocho” Hernández. Exiliado con Castro en Colombia, ignoro por qué Rangel Garbiras no se sumó a la Revolución Restauradora y se distanció de Castro al punto de encabezar una invasión de Venezuela con el apoyo de Marroquín. La operación se realizó entre el 28 y el 29 de julio de 1901. Rangel Garbiras fue derrotado en la Batalla de San Cristóbal por fuerzas leales a Castro, comandadas por los venezolanos Celestino Castro Ruiz, y Román Moreno… Y el notable general liberal colombiano Rafael Uribe Uribe. Fíjense bien: un venezolano entró a Venezuela para derrocar su gobierno con apoyo de Bogotá y fue frenado por un colombiano aliado de Caracas. El intento de Rangel Garbiras no pasó de esa batalla.

Un par de meses más tarde se intercambiaron los papeles. Desde el Zulia, un grupo de soldados neogranadinos invadió la Guajira colombiana con apoyo venezolano, pero fue derrotado en la Batalla de Carazúa. La Guerra de los Mil Días terminó con un resultado favorable a los conservadores colombianos en 1903. Uribe Uribe retomó su carrera política y fungió como senador y embajador de Colombia en varios Estados latinoamericanos. Fue asesinado en 1914. Rangel Garbiras estuvo exiliado hasta que Juan Vicente Gómez desplazó a Castro. “El Bagre” le dio un puesto en su gobierno, pero Rangel Garbiras falleció a los pocos meses.

Desde aquellos días, el vínculo entre Venezuela y Colombia ha sido mucho menos tumultuoso, obviando incidentes como el del referido barco militar en los 80. Hasta que apareció el chavismo. “Y el uribismo”, dirían algunos, sugiriendo que el deterioro se debió al surgimiento de gobiernos de derecha dura, en Colombia, e izquierda dura, en Venezuela, cada uno con igual carga de culpas. Me parece un juicio equivocado. Aunque no soy de ninguna manera admirador del Centro Democrático ni de Álvaro Uribe, ver a la derecha colombiana como un ente tan problemático como el chavismo es un despropósito. Cualquier Estado que comparta una frontera extensa y dinámica, como la que hay entre Venezuela y Colombia, con un régimen que tenga la naturaleza del chavismo tiene toda la razón de sentirse alarmado.

Las aventuras de personajes como Rangel Garbiras hoy nos parecen ridículas y hasta quijotescas por lo mucho que han evolucionado los Estados, las relaciones entre ellos y los movimientos subversivos en estos casi 120 años. Lo que había en ese entonces en buena parte de Latinoamérica era un conjunto de Estados rudimentarios, en los que caudillos de (por lo general) escasa formación ideológica, como Cipriano Castro, competían por el poder tal como mafiosos se pelean por controlar barrios, objetivo para el cual no veían problema en asociarse con delincuentes del cerro contiguo. A duras penas podía pensarse en entes con el monopolio de la violencia legítima, pues los caudillos veían el territorio bajo su control con ojo de hacendado, y no estadista.

No es lo que sucede hoy, al menos del lado colombiano de la frontera. A pesar de todos los problemas asociados con el uribismo (vínculos entre parte de la elite política y paramilitares, violación de DD.HH., etc.), Colombia sigue siendo una democracia enfrentada con grupos terroristas bien vistos por el chavismo. Al margen de las denuncias de la Casa de Nariño, la presencia del Ejército de Liberación Nacional en buena parte del Venezuela ha sido confirmada ampliamente por medios independientes venezolanos y la red internacional de periodistas InSight Crime. En cuanto al componente rearmado de las FARC, su ubicación en Venezuela fue reportada por la prestigiosa revista Semana. En cambio, el régimen chavista es considerado un Estado forajido, antidemocrático y sin ningún respeto por las leyes nacionales e internacionales. Los venezolanos que se le oponen y que han buscado refugio en Colombia son civiles o militares desertores desarmados, cuya presencia no es nada que las autoridades consideren inconfesable.

El contraste no termina aquí. Cuando Duque denunció que los comandantes de las FARC rearmadas estaban en Venezuela, algunos pensaron que esa sería la justificación de Colombia para intervenir directamente en territorio vecino. Mes y medio después, el gobierno de Duque sigue insistiendo en que no planea tal cosa. Y es que las operaciones militares en suelo extranjero hoy pueden ser mucho más costosas para quien las ejecuta. No era muy difícil armar una montonera arcaica en los Andes a principios del siglo XX y poner al frente a un “general chopo ‘e piedra” (así los llamó el historiador Manuel Caballero) cualquiera. Hoy, en cambio, con las nuevas tecnologías bélicas, la historia es otra. Recordemos que el régimen chavista se ha apertrechado con utensilios castrenses rusos y chinos que, si bien no necesariamente están en la vanguardia de las vanguardias, sí pueden suponer un desafío para cualquiera que las ponga a prueba sin ser una potencia militar, como es el caso de Colombia. Por otro lado, como Colombia lleva décadas en un estado de conflagración permanente, ver a jerarcas chavistas amenazando arrasarla resulta cuanto menos risible. Estos no son tiempos para un Amadís de Gaula tachirense. Ni siquiera para un caricaturesco Alonso Quijano caribeño, por más que a algunos en la elite chavista les guste fanfarronear.

@AAAD25

Los webinar son los nuevos infomerciales, por Reuben Morales

CUANDO PENSABA HABERME librado de los cuchillos “Ginsu 2000”, del bolígrafo que escribe en la luna llamado “Space Pen” o de las cobijas “Snuggie”, volvió la fórmula del infomercial repotenciada y más sofisticada: Los webinar. Basta con conectarse a uno, para detectar en todos la misma estructura:

CAMBIARÁN TU VIDA PARA SIEMPRE: “Después de ver este webinar, ¡no serás el mismo! Lograrás la libertad financiera que tanto anhelabas y todos querrán ser como tú”. En pocas palabras, todo webinarista se cree Jesucristo: divide la vida de las personas en AW-DW (Antes del Webinar y Después del Webinar).

SUS CASOS DE ÉXITO SE CUENTAN EN MILES: Webinarista que se respeta, tiene más clientes que tiempo de vida. Siempre dicen cosas como: “Ya son más de 2500 las empresas que he asesorado en los últimos tres años”. Y si divides 2500 entre 3, pues este tipo asesora dos empresas por día (y lo deben patrocinar Red Bull, Nescafé y el Cartel de Sinaloa, para mantener ese ritmo).

EL WEBINARISTA HABLA DE SU TRAYECTORIA CADA DOS MINUTOS: Uno entra a ver un webinar y termina aprendiendo más de la biografía del ponente que del tema. Y escucharlo, te hace sentir totalmente fuera de grupo. Según él, todo el mundo lo conoce, pero solo faltabas tú. Y lo logra, pues ahora sales del webinar regañando a tus amigos por no conocer al Brad Pitt de los webinar. En pocas palabras, en ese webinar te metió el güevinar.

TESTIMONIOS: Todo webinar debe presentar testimonios de gente curada por la Oración Fuerte del Espíritu Santo… (¡Ah, perdón!… por el webinar).

TIENE UNA OFERTA ESPECIAL SOLO PARA TI: El webinarista es una persona cuya hora-hombre es supercostosa, pero casualmente, por esta oportunidad única en la vida (y si te inscribes en los próximos minutos), ¡te dará una oferta del 80% solo para ti! Y si antes ibas a pagar mil dólares, ahora solo pagarás 200 (pero nunca te dice que ésa es su verdadera tarifa).

APLICAN EL COITUS INTERRUPTUS: Me he conectado a ver varios webinar en mi vida y todos me dejan con esa pornográfica sensación. Es como jugar con un niño que te presta sus juguetes y luego te los quita abruptamente. Ahora, no sé, pero cuando me pasaba eso en la infancia, en vez de querer seguir jugando con ese niño, lo que deseaba era mandarlo a la mismísima *$#”&%¡¿¡?. Además, uno acaba el webinar sintiéndose como en el final de un episodio del Batman de los ’60: “¿Seré capaz de ponerlo en práctica? ¿Lograré vivir de esto? ¡No se pierdan otro interesante episodio del webinar!”

¿Te quedó claro el símil entre los infomerciales y los webinar? Te lo pregunto, pues este 31 de octubre estaré dictando mi webinar “Cómo ser un webinarista exitoso”. Ya son más de 10 mil los webinaristas formados por mí en el último año. Hoy todos dan webinars hasta en el asteroide B612 y ganan cientos de miles de dólares haciendo lo que les gusta, donde les gusta y a la hora que les gusta. El costo del webinar es de 4 mil dólares, pero si te inscribes ya, te lo dejo en solo 500… ¡Sí!… ¡500 Bolívares!… ¿Qué esperas?… ¡Ah!… Y si te inscribes ya, te incluyo un set de cuchillos “Ginsu 2000”, un bolígrafo “Space Pen” y una acogedora cobija “Snuggie”.

 

@ReubenMoralesYa

Crímenes sin castigo | El lado oscuro de las sanciones, por Javier Mayorca
-En la comunidad internacional, los bancos y las empresas comienzan a tomar medidas indiscriminadas contra todo lo que provenga de Venezuela, afectando así a justos y a pecadores

EN LA SEGUNDA SEMANA DE SEPTIEMBRE, clientes venezolanos del Amerant Bank, una pequeña entidad con oficinas en Florida, Nueva York y Texas, comenzaron a recibir una advertencia sobre el inmediato cierre de sus cuentas, en el caso de que sean funcionarios actuales o hayan sido miembros del gobierno de Nicolás Maduro.

Según esta notificación, el banco se ve obligado a tomar esta decisión en virtud de la Orden Ejecutiva 13.884 firmada por el presidente estadounidense Donald Trump el 5 de agosto. Este decreto básicamente bloquea todos los bienes y activos de la administración Maduro, cuya legitimidad no es reconocida por EEUU y otros 54 países. Pero la parte más polémica de dicha sanción no tiene que ver con el congelamiento de los haberes, sino con la amenaza de una medida similar a las personas y entidades que hayan “asistido, promovido o provisto apoyo financiero, material o tecnológico, o bienes y servicios en respaldo a cualquier persona” incluida en la lista emitida por el Departamento del Tesoro.

Esta lista, que ya incluía a más de 160 nombres de particulares, empresas y naves, se amplió hasta niveles nunca vistos con la emisión de una nueva sanción que, salvo mejor interpretación, abarca a todos los militares activos con los grados de coronel, capitán de navío y superiores, todos los funcionarios en actividad con cargos de viceministro o superior, todos los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente, también a todos los familiares directos de los militares, los funcionarios y los constituyentistas, así como aquellas personas que hagan transacciones o negocien con el Ejecutivo venezolano.

La medida tiene una dimensión tal que resultan muy difícil de manejar, especialmente para un sector privado que, hasta el momento, estaba acostumbrado a tomar sus decisiones sobre la base de listados concretos, de personas con nombres y apellidos, empresas con registros específicos, naves debidamente permisadas.

Entramos en la era de lo que Moisés Rendón, analista para el caso Venezuela del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales (Csis) ha llamado “sanciones generales”, es decir, medidas destinadas a afectar a sectores completos del país, con la intención manifiesta de obligar a Maduro y a su entorno a retornar al esquema democrático.

Aunque para Rendón y otros estudiosos del tema venezolano era previsible que Washington emitiría decisiones de este tipo en cualquier momento, las alarmas han comenzado a escucharse. Los bancos, para cubrirse las espaldas ante la posibilidad de una multa o una orden de “cese y desista” en sus operaciones, con elevados riesgos de daños financieros y reputacionales, han comenzado a engrosar la lista según su leal saber y entender. Por ejemplo, hasta ahora los decretos presidenciales de Trump no sancionan a quienes hayan sido funcionarios en el pasado, sino a quienes se desempeñan en la actualidad en cargos de cierta jerarquía.

La Orden Ejecutiva no impide que las empresas informáticas vendan sus productos a particulares venezolanos ajenos la nómina de confianza del gobierno madurista. Sin embargo, para gigantes como Adobe y Oracle están prohibidas “casi todas las transacciones y servicios entre empresas y entidades estadounidenses e individuos en Venezuela”. En consecuencia, han cesado sus tratos con clientes del país, independientemente de si se encuentran en el sector público o en el privado.

Otras “víctimas colaterales” han sido las organizaciones no gubernamentales que realizan importantes acciones en beneficio de los más necesitados en el país. En agosto, tres de estas entidades se dirigieron al Departamento del Tesoro (en nombre del conglomerado de ONGs) para solicitar una aclaratoria sobre el alcance de las medidas tomadas por la administración Trump, lo que tenía implícito además una petición de reconsideración. Para ese momento, bancos con sede en EEUU ya habían cerrado las cuentas de ciertas organizaciones, en previsión a lo que vendría. Una de ellas fue Cecodap, aun cuando el decreto presidencial del 5 de agosto establece una clara excepción para todas las transacciones relacionadas con la provisión de artículos como comida, ropa y medicina “para el alivio del sufrimiento humano”. Cecodap es una organización con más de treinta años de actividad en el país, destinada a la defensa de los derechos humanos de la infancia y la adolescencia.

Una de las instituciones que elevó su queja al Tesoro fue Cáritas, cuyos miembros han estado involucrados de lleno en la atención humanitaria a la creciente población afectada por lo que ya se conoce como una “emergencia humanitaria compleja”. Una representante que pidió la reserva de su nombre indicó que más de la mitad de sus transacciones son en divisas extranjeras. Esto incluye los pagos de sus nóminas. En consecuencia, los temores manifestados por los bancos con sede en EEUU han mermado notablemente la capacidad de la ONG para ejecutar sus planes. Una transferencia de fondos, que antes del inicio de la era de las sanciones generales tomaba dos días, ahora tarda quince. Los donantes, además, encuentran graves tropiezos para concretar la caridad. Entonces, no solo resultan afectados los trabajadores de Cáritas, sino la población desprotegida.

Hasta ahora, las ONGs no han encontrado una respuesta concreta. Por el contrario, el curso de los hechos parece indicar que la situación empeorará en el futuro inmediato, tomando en cuenta que los bancos europeos con cuentas corresponsales en EEUU también están poniendo sus barbas en remojo, endureciendo las revisiones a todos los capitales procedentes de Venezuela, o destinados al país.

Este fenómeno, llamado “sobrecumplimiento”, podría llevar a decisiones similares a las tomadas recientemente por Mastercard con respecto al servicio de pagos electrónicos del Banco de las Fuerzas Armadas (BanFanB), puesto que todavía existen otras entidades financieras estatales que operan con este mecanismo. De allí que la Superintendencia de Bancos haya solicitado de manera urgente el diseño de nuevas plataformas para llevar a cabo los pagos en línea, en un contexto en el que nuevamente escasea el papel moneda.

De otra parte, mientras que las sanciones no arrojan el efecto deseado por la administración Trump, se instala en el país la noción de que los problemas de la población ahora sí son el producto de las decisiones tomadas en Washington, y no de la ineptitud y la corrupción nacionales.

Breves

-En este momento, en Venezuela hay registradas unas 1.200 aeronaves de uso civil. El órgano encargado de supervisar y regular la actividad de estos aparatos es el Instituto Nacional de Aeronáutica Civil (Inac), cuya nómina sobrepasa las 2.600 personas, muchas de ellas militares enviados en comisión de servicio, empezando por su presidente, que es un teniente coronel de la Aviación. Esto da una correlación de 2,25 empleados por cada aeronave registrada. En EEUU, donde existe una larga cultura burocrática, la Región Sur de la Administración Federal de Aviación posee 6.180 empleados en nómina, para cubrir las necesidades del sector aeronáutico en diez estados de la unión (Florida, Carolina del Norte y del Sur, Tennessee, Kentucky, Alabama, Georgia, Mississippi, Islas Vírgenes y Puerto Rico). En ellas tienen registradas unas 44.500 aeronaves, lo que da una correlación de 0,13 empleados por cada aparato. Los datos correspondientes al caso estadounidense fueron obtenidos a través de diversas fuentes abiertas, mientras que los de Venezuela llegaron de forma extraoficial, pues no hay data de acceso público sobre el tema.

-Hay una creciente preocupación en foros internacionales por el incremento en el paso de drogas ilegales por Venezuela. Según el jefe del Comando Sur de Estados Unidos, almirante Craig Faller, la cantidad de drogas que salen de Colombia y pasan por Venezuela “se ha duplicado” desde 2018. Esto lo afirmó el 3 de octubre, durante una intervención ante la Asociación del Ejército de EEUU. Aunque el militar se abstuvo de suministrar una cifra neta, el último estimado disponible a través de informes del Departamento de Estado (2016) indicaba que por el país transitaban unas 120 toneladas de cocaína. En estos reportes, la marihuana suele quedar en un segundo plano. De manera que, si se dan por válidos estos números (cosa que los académicos discuten en forma acalorada), por el territorio nacional estarían pasando unas 250 toneladas del alcaloide. Pero la producción mundial de esta droga también ha ido en aumento. Según Naciones Unidas, para finales de 2018 se calculaba que serían fabricadas 1.976 toneladas de cocaína. El proceso se ha acentuado desde 2016, cuando las FARC se desmovilizó. Desde entonces, el tonelaje de cocaína pura se habría incrementado 25%. Si se cruzan unas cifras con las otras, se puede concluir que por Venezuela transitaría el 12,6% de la producción mundial de cocaína. En algunos sectores de la Cancillería estadounidense alegan que la cifra actual de cocaína llevada a través del país es de unas 400 toneladas, lo que equivale al 20% de la producción mundial. Como quiera que sea, estos volúmenes representan un gran desafío para el Estado en general, no solo para sus cuerpos de seguridad. En el actual esquema legal e institucional venezolano -caracterizado por una enorme fragilidad-, un incremento aluvional en el paso de drogas como el que pintan estos números solo augura más violencia en las calles, más corrupción (si fuese imaginable), más problemas de salud pública y un incremento en la población penitenciaria cuya atención hoy en día ya no es posible.

@javiermayorca

Mirarse el ombligo no basta, por Armando Martini Pietri

SERÍA INJUSTO NEGAR QUE ALGUNOS en la oposición trabajan con intensidad y esmero en la búsqueda de la salida del régimen castro-madurista, cuyo éxito fue destruir el que era, cuando llegaron al poder, una fortaleza casi indestructible de libertad y democracia, alternabilidad política, oportunidades para el avance, desarrollo, bienestar y superación. Con problemas, desórdenes económicos, fallas en los servicios, pero un país que avanzaba, miraba a otras naciones, y apreciaba sus triunfos, pero con escasa conciencia del sufrimiento ajeno. Cuba, Haití, los países del África, estaban lejanos.

Entonces aparecieron unos militares cuyas acciones en 1992 fueron rotundos fracasos en la que se suponía su especialidad; estrategia y operación militar. Pero la gente, y no sólo el llamado pueblo llano, pata en el suelo, sino comunicadores, presentadores de radio y televisión, incluso dueños de medios de comunicación, empresarios y profesionales de éxito y, más patético, intelectuales, que interpretaron aquellos golpistas como hombres de valor, con popularidad real e inflada. Una escritora de reconocido quilate se entusiasmó y publicó un libro en el cual, en vez de llamarlos subversivos, traidores a su juramento, los calificó de “ángeles”, “La Rebelión de los Ángeles” -hoy, por cierto, exiliada junto con su esposo, también importante comunicador que igualmente, aunque quizás con menos osadía, los respaldó y habló a su favor.

Otros no los apoyaron tanto, pero se dedicaron al tema que habían puesto de moda, el que daba entrevistas y titulares. Criticar la democracia, pifias del gobierno y errores del sistema. Uno de ellos, de los fundadores de la democracia, se atrevió incluso a justificar a los sublevados expresando que el pueblo sufrido y olvidado no tenía motivos para defender su libertad, la democracia que se había construido a lo largo de cuarenta años; primer período de la historia venezolana sin alzamientos, caudillismos espada en mano, soldados en el poder derrocándose unos a otros.

Y por darle soporte moral a los insurrectos, con su propia y larga historia de co-padre fundador, él mismo llegó después a Presidente, sufrió la peor crisis bancaria y financiera del país, se le trancó el ejercicio y terminó bebiéndose la vergüenza de entregar la banda presidencial al mismo líder militar revolucionario, ya confeso admirador de Fidel Castro.

De la noche a la mañana, la democracia venezolana volvió a surgir como un sol mañanero en el horizonte. El Presidente rebelde y autoritario que una mayoría eligió convencido de que, con un nuevo caudillo joven, de voz gruesa, uniforme impecable, cantante mediocre y recitador de poemas llaneros, vendría inclusión, bienes, mejoría, justicia y felicidad para todos.

No fue así, al comandante Presidente se le fueron sumando militares que él mismo llamó porque lo castrense era lo único que entendía. Nunca se ocupó de analizar a Fidel Castro como pensador tiránico del comunismo cruel, criminal, del socialismo arbitrario, el populismo demagogo y embaucador, sino como un guerrero que había derrotado y mantenía alejados a los estadounidenses. Siguió, eso sí, la pérfida experiencia fidelista, de permitir a sus militares que se hicieran más ricos cada vez, convirtiéndolos en obedientes sumisos.

Así, entre uniformes y buenos negocios, el sol de la democracia subió mucho pero lejos; a la sombra las libertades y prosperidad de los venezolanos iban siendo disminuidas, propiedades y empresas estatizadas, el país entero gubernamizado

Al mismo tiempo, los políticos volvieron al ataque, de repente ya la democracia no tenía fallas sino brillo remoto y atractivo, deseable pero difícil de alcanzar. Como la tradicional política venezolana, andan siempre combinando lucimiento propio y seguimiento a un caudillo. Pavoneo reducido a promesas y verborragias frente a micrófonos.

Lluvias, nubarrones, granizo, eventos buenos y especialmente malos han pasado desde entonces. Con muy contadas excepciones, los opositores han marcado territorio -el chavismo dictatorial y corrupto allá, demócratas e incorruptibles acá- y han dedicado veinte años a tomar decisiones mirándose los ombligos unos a otros.

En la que es cada día más una isla, la cúpula castro/chavista, primero Chávez fracasó en mejorar al país y en hacer útil un río de dólares petroleros que soñaron infinito hasta que se secó; después los cubanos fracasaron en derrotar al cáncer, y sus herederos han frustrado hacer los arreglos que había y hay que realizar. Cierta oposición estropeó oportunidades, cómplice, cohabitante, unida y desunida como un acordeón malévolo, en sacar al ahora ya madurismo de un poder al cual no tienen más remedio que aferrarse con garras y dientes.

Hasta que amaneció 2019, cuando opositores decidieron unirse en el objetivo -muchos cabos quedaron sueltos- de sacar a Maduro y al madurismo del poder, hasta inventaron un poema rítmico que suena bien. ¡Cese de la usurpación, gobierno de transición, elecciones libres!

Sin embargo, políticos -politiqueros- irresponsables y demagogos, permitieron soñar inmediatismos imposibles que ellos mismos, distraídos entre marutos y palabreríos, también se creyeron, y que ahora, titiriteros convivientes pretenden modificar.

Han trascurrido 10 meses, soñando invasiones, engañando con espejismos, profesando que ellos y su contraparte madurista son las únicas preocupaciones de las naciones del mundo. Largos meses agotando a los ciudadanos, atrapados en la miseria y el hambre, entre la verborrea de cierta dirigencia opositora analista de cordones umbilicales y la monserga usurpadora.

No basta con mirarse al ombligo, hay líderes que se juegan la vida y el destino en las calles, dirigentes que el ciudadano respeta y confía por coherentes, auténticos, que no aceptan distraerse, hablan claro, con la verdad y plenos de coraje. Tendrán que actuar.

@ArmandoMartini

“La gente lo que quiere es construir”, por Roberto Patiño

ESTEBAN FARÍAS ES UNO DE nuestros líderes en La Vega, en Caracas. Esteban tiene 38 años y desde los veinte ha venido trabajando en su comunidad en contacto directo con sus habitantes. Hace cuatro años se sumó al Movimiento Caracas Mi Convive y ha sido un actor imprescindible en los distintos proyectos que hemos llevado a cabo, desde la apertura de comedores de Alimenta la Solidaridad, hasta la realización de talleres contra la violencia y la articulación de la Red de Apoyo a las Víctimas, así como la recuperación de espacios y la realización de actividades de convivencia, culturales y deportivas.

En semanas pasadas Esteban, junto con distintos líderes de las comunidades de El Valle, El Recreo, Antímano, Caricuao, Artigas, Santa Rosalía y La Vega participaron en un Pleno Comunitario. Esta actividad la realizamos con vecinos de los sectores, para mostrar los logros y las acciones que se vienen realizando, es una forma de auditoria abierta en la que las comunidades conocen sobre el trabajo que se está haciendo en contacto directo con los líderes. A la vez, los vecinos expresan necesidades y problemas a abordar; en estos encuentros las comunidades generan propuestas y se desarrolla el importante trabajo de organización y articulación, indispensable para la concreción y sostenibilidad de soluciones.

Esteban ve su trabajo en lo social y lo político tanto en la participación de proyectos y acciones que tengan un impacto positivo en su comunidad como en la generación de un tipo de liderazgo novedoso, con una relación directa con las personas y la muestra de logros reales y sostenibles. 

Basado en los valores convivenciales, esta visión política busca superar las taras del personalismo, clientelismo, asistencialismo y sectarismo, que se han exacerbado en las últimas décadas. Como bien cuenta Esteban “la gente lo que quiere es construir. En nuestros proyectos participan todos: el deportista, el chavista, los evangélicos, la iglesia, las madres, los jóvenes. Todos reconocen que lo que hacemos es por el bien de la comunidad y trabajan juntos sin importar lo que piense cada quien. Se produce un encuentro verdadero”. 

En línea con nuestra visión productiva, solidaria y democrática, Esteban ve el trabajo del líder no como el de una persona que busca el poder, sino como la figura articuladora que integra a la comunidad, a distintos grupos sociales entre sí, para generar mecanismo de desarrollo y empoderamiento para las personas. El poder no es para el líder, es para la gente. Las soluciones son para todos. La persona no debe ser sólo beneficiaria, sino, también, protagonista y participante de las soluciones.

En este sentido, la experiencia de Esteban es un ejemplo de constancia y trabajo, en medio del contexto de crisis, colapso y caos producido por el régimen. Es también, la expresión de un cambio que ya se está produciendo y al que estamos apuntando a través de la formación de nuestros líderes comunitarios de la Red Solidaria. Una expresión que debe ser visibilizada, porque señala las vías posibles para la transformación que está demandando el país.  Cuando se habla de una nueva Venezuela, no debemos pensar en un hecho futuro. El trabajo de Esteban, de los líderes que hacen vida en las comunidades del país, de las ONGs y grupos de la sociedad civil, muestra que esa nueva Venezuela, a pesar de las dificultades y sacrificios, ya se está construyendo.

 

@Robertopatino

TIAR, Doctrina Roldós y Doctrina Betancourt, por Orlando Viera-Blanco

“La Doctrina Roldós reitera que el respeto de los DDHH, políticos, económicos y sociales constituyen una norma fundamental de la conducta interna de los Estados y que su defensa es una obligación internacional… por tanto, la acción conjunta en protección de esos derechos no viola el principio de no intervención”. 

EL TRATADO INTERAMERICANO DE ASISTENCIA Recíproca [TIAR] prevé una línea de progresividad donde el uso de la fuerza es estrictamente defensiva.  La denominada Doctrina Roldós propia del expresidente de Ecuador (1979/1981),  Jaime Roldós Aguilar, establece el pleno acatamiento del Orden Público Internacional, agregando que la defensa de los DDHH no merece no-intervención. Betancourt al juramentarse Presidente de Venezuela en 1959, solicitó la exclusión de la OEA de gobiernos dictatoriales. Quedaba claro para la historia de Latinoamérica que las Dictaduras no son sujeto de Derecho Internacional porque no representan legítimamente al Estado.

LEGITIMA DEFENSA INTERNACIONAL

El artículo 3 del TIAR hace un llamado a suspender hostilidades y regresar a un estado ante bellum. El artículo 7 ejusdem, apela al ejercicio al derecho de la legítima defensa de conformidad con el Artículo 51 de la Carta de las NNUU, siendo que del Articulo 8 del Acuerdo, ordena optar por: “retiro de los jefes de misión, ruptura de las relaciones diplomáticas; ruptura de las relaciones consulares; interrupción parcial o total de las relaciones económicas, o de las comunicaciones ferroviarias, marítimas, aéreas, postales, telegráficas, telefónicas, radiotelefónicas o radiotelegráficas, y el empleo de la fuerza armada”

Actualmente tenemos 18 países miembros del Tratado, siendo que el voto favorable de cualquier resolución de Órgano de Consulta se obtiene con la aprobación de 12 de sus miembros (2/3).

El TIAR no habilita un casus belli ex oficio. Su normativa mantiene una hermenéutica y lógica secuencial conforme a la Carta de las NNUU y el Consejo de Seguridad. En otro sentido,  quienes acuñan el principio de R2P (no me excluyo) o apelan al 187.11 constitucional, avizorando intervención militar, les recuerdo que la Responsabilidad de Proteger (postulado no reglamentado), insta la injerencia legítima en caso de una catástrofe social. ¿Hemos llegado a ese punto a los ojos del mundo? No lo ven. ¿Tenemos que llegar a ese punto? Tampoco. El mundo debe prevenir una catástrofe humanitaria superior. ¿Por qué no lo hace? Porque lamentablemente esos son los vacíos o dificultades de la diplomacia. Y es lo que hemos pedido a la comunidad internacional: justicia universal, acción decidida e injerencia legitima forzosa por existir una emergencia humanitaria compleja en el marco de un Estado criminal y forajido…

El Presidente legítimo Juan Guaidó Márquez lo ha pedido todo y múltiples veces. La pelota está del otro lado.

De Rómulo Betancourt a Jaime Roldós

Al juramentarse en su cargo frente al Congreso de la República en el Palacio Federal Legislativo [1959] Betancourt dejó clara su perspectiva política y proclamó lo que hoy se conoce como la Doctrina Betancourt.

 “Solicitaremos cooperación de otros Gobiernos democráticos de América para pedir, unidos, que la OEA excluya de su seno a los Gobiernos dictatoriales porque no sólo afrentan la dignidad de América, sino también porque el Artículo 1 de la Carta de Bogotá, acta constitutiva de la OEA establece que sólo pueden formar parte de este organismo los Gobiernos de origen respetable nacidos de la expresión popular, a través de la única fuente legítima de poder que son las elecciones libremente realizadas. Regímenes que no respeten los DDHH, que conculquen las libertades de sus ciudadanos y los tiranice con respaldo de las políticas totalitarias, deben ser sometidos a riguroso cordón sanitario y erradicados mediante la acción pacífica colectiva de la comunidad jurídica internacional” Rómulo Betancourt…

Bajo la acción de la Doctrina Betancourt, Venezuela mantuvo buenas relaciones con los Gobiernos democráticos, especialmente con el gobierno de John F. Kennedy en Estados UnidosLuis Muñoz Marín en Puerto RicoManuel Ávila Camacho y Adolfo López Mateos en México y Alberto Lleras Camargo en Colombia. A su vez, cortó relaciones diplomáticas en su momento con los gobiernos de EspañaCuba, R. Dominicana, ArgentinaPerú, Guatemala, Honduras, Ecuador y Haití.

Por su parte doctrina Roldós reitera que el respeto de los DDHH, políticos, económicos y sociales constituyen una norma fundamental de la conducta interna de los Estados y que su defensa es una obligación internacional…y que, por tanto, la acción conjunta ejercida en protección de esos derechos no viola el principio de no intervención.

En caso de comprobarse que el régimen de Caracas ha enviado delincuentes a otros países, como en su momento lo significó el fenómeno del Marielito [donde se comenta que al menos 25.000 cubanos de los 125.000 que salieron del Puerto de Mariel/Cuba-1980- rumbo a Cayo Hueso/EEUU, eran delincuentes], o favorece grupos insurgentes, ello podría calificarse de una agresión internacional valorable en el marco del TIAR.

Lenin Moreno ha apelado a la Doctrina Roldós. En LATAM se podría estar tejiendo un perverso mecanismo de exportación de criminalidad y violencia desde Caracas, lo cual es muy peligroso porque coloca a una diáspora inocente, decente y sufrida, a merced de un infame barrunto.  De la xenofobia a reyertas urbanas graves hay un paso….

Ya lo decían nuestros Estadistas. Con regímenes dictatoriales-y peor criminales-no hay concesiones.

@ovierablanco 

“Stillness”, por Carolina Jaimes Branger

“STILLNESS”, EN INGLÉS, significa inmovilidad. Pero desde hace un tiempo “stillness” también se refiere a una calma dentro de una gran tensión. Aquel que, en una situación de peligro, confusión o gran tensión, tiene la capacidad de concentrarse en el orden de prioridades. El concepto lo desarrolló el americano Ryan Holiday.

Esta nueva acepción es aplicable al presidente Guaidó. Puede que no se perciba la magnitud, la complejidad y lo delicadas que son tanto las funciones como las responsabilidades que pesan sobre sus hombros, pero él presenta una imagen de tranquilidad, sosiego y control de su ser interno que pareciera indicar a quienes lo vemos que está en una suerte de burbuja protegida, cuando la realidad es que él constituye el centro neurálgico de una red interconectada de informaciones, obligaciones, funciones y estrategias que están en constante actividad.

Hay una gran diferencia con Maduro: el estilo de éste se basa en proyectar control recurriendo a distracciones como atacar a las personas, burlarse, disminuir la importancia de eventos que sí la tienen, exagerar el valor de acciones nimias, hacer chistes bobos, meter la pata adrede, incluso cantar y bailar solo o acompañado. Incorpora en sus cadenas largas conversaciones con desconocidos que son absolutamente superficiales.

Tenemos entonces dos líderes con sus problemas y sus redes de conexiones y la pregunta es ¿cuál de ellos es quien proyecta sensatez, parsimonia y control?… Uno, el que practica el “stillness” avanza paso a paso y obtiene resultados. El otro, que practica el populismo dicharachero que más bien parece un espectáculo de entretenimiento, cada día pierde algo o incurre en un error que le hace perder terreno, como no haber dejado entrar al país al periodista John Carlin, experto en negociaciones con amplia experiencia en los procesos latinoamericanos y surafricano. Podrá haber sido pan y circo para los miembros de las bases del PSUV, pero a los ojos del mundo, que es lo importante, fue una torpeza. Más le hubiera valido dejarlo entrar y que se reuniera con trescientas personas, que la pésima imagen que le causó una medida tan mediocre.

Las apariencias engañan. Mientras Maduro baila salsa y pierde terreno, Guaidó, en su “stillness” continúa avanzando en el cese de la usurpación.

@cjaimesb