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Opinión

¡Bravo, presidente Guaidó!, por Carolina Jaimes Branger

El presidente interino, Juan Guaidó, en su mensaje a la Asamblea General de la ONU, el 23 de septiembre de 2020.

@cjaimesb

Más claro no canta un gallo. Nuestro presidente interino aprovechó el tiempo de manera casi mágica para resumir en los minutos que tuvo para dirigirse a las delegaciones de la Asamblea General de la ONU en el marco de la asamblea general número 75 del organismo, la tragedia de la situación venezolana y pedir ayuda.

Fue importante por muchas razones: la primera, porque la ONU sigue reconociendo a Maduro como presidente de Venezuela. Sin embargo, puertas afuera de la Asamblea General, nuestro joven mandatario fue preciso y contundente… y fue escuchado por muchos delegados cuando denunció al “régimen más cruel que ha visto la región en muchos años”.

La segunda, porque ha sido uno de los mensajes más duros y categóricos que haya lanzado, esta vez para todo el mundo. Pidió ayuda: al Secretario General de la ONU, para que movilice a los estados para restaurar la soberanía en Venezuela.

La tercera, porque todos los medios independientes del mundo lo reseñaron: una trompada directa a la mandíbula del usurpador. La cuarta, porque pidió denunciar a Nicolás Maduro ante la Corte Penal Internacional por crímenes de lesa humanidad contra la población civil de Venezuela. La quinta, porque fue rotundo al exigir la intervención de la comunidad internacional porque ya “se agotó la vía diplomática”.

Pero quizás el mayor triunfo de nuestro joven presidente fue el discurso que dio Maduro después del suyo, ante la Asamblea General. Habló en parábolas, como es su costumbre. Los problemas de nuestro país los enunció como si fueran del mundo en general. Nada en particular sobre Venezuela. Acusó a Estados Unidos y a Trump por enésima vez por las sanciones, la misma cantaleta de siempre de que todo lo malo que pasa en Venezuela es culpa de las sanciones… y ahora de la covid-19. Así como Chávez era atrevido e irreverente y atraía multitudes, Maduro es insignificante, insípido, pueril. Cuarenta minutos de quejas, lugares comunes y aplausos para sus aliados. Descalificó el lapidario informe de la Misión Internacional para Venezuela de las Naciones Unidas sobre los delitos de lesa humanidad que le imputan… sin base alguna.

Culpó a las agencias ACNUR (refugiados) y OIM (emigrantes) por haber atendido a los emigrantes venezolanos (como si en ello hubiera culpa) y encima, atribuyó esa calamitosa situación a una “coyuntura”.

El mundo vio en veinticuatro horas al futuro de Venezuela, inteligente, enérgico, inapelable y valiente, enfrentado al pasado trágico, desgraciado, repetitivo y criminal.

¡Aplausos de pie para usted, presidente Guaidó! Hoy, más que nunca, cuente usted con mi apoyo. Vamos a salir de esto.

EN VIVO – Pdte (e) Juan Guaidó habla con motivo de Asamblea General ONU. Canal de VPItv en Youtube

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Ser o no ser youtuber, por Juan Eduardo Fernández “Juanette”

Ilustración de Alexander Almarza, @almarzaale

@SoyJuanette

Todo el mundo me pregunta a cada rato: Juanette ¿cuándo te haces youtuber? Y la verdad no sé si me lo dicen porque quieren ver despegar mi carrera o si en realidad están pensando en destruirla, porque esto de ser creador de contenidos en YouTube no es nada fácil.

Podría decirse que es un asunto de vocación, pues detrás de la fama y los likes hay muchas horas de trabajo duro, tal y como pasa con la comedia.

Si hoy le preguntas a un adolescente a qué se quiere dedicar, la mayoría te dirá que quiere ser Tik Toker o youtuber. Los días de ser doctor, ingeniero o periodista quedaron en el pasado; y esto es así porque los chicos pueden ver cómo viven sus influencers durante todo el día gracias a las redes sociales.

Pero lo que no cuentan, y mucho menos postean los influencers, son esas horas que pasan sin dormir porque el bloque creativo no los deja; o porque tienes cuentas que pagar y este mes no vendiste tantas stories de Instagram; ni tampoco tuviste muchos intercambios publicitarios. Y toca tener otros trabajos para poder mantener “la pantalla”, no solo del YouTube, sino de la vida en el mundo digital.

Pero esto no pasa solo con YouTube, pasa también con la comedia: muchos quieren ser el Jerry Seinfield latinoamericano, o el Kevin Hart latino y pavonearse por las calles con sus collares de diamantes, y ojo, tal vez pueda ocurrir. Pero solo si pasas muchos años presentándote en pequeños bares, y si logras volantear por horas para que alguien entre a tu show (tal y como han hecho los grandes que hoy son exitosos, y hacemos todos los que amamos la comedia).

Y acá un consejo de oro: “Si quieres vivir de la comedia, trata de no vivir de la comedia”. Ten trabajos alternativos, pues no siempre tendrás un show que te pague las cuentas.

Esto aplica también para eso de ser youtuber: si realmente lo deseas de corazón, lánzate a la piscina y comienza a subir tus videos. Pero no lo hagas por hacerlo, piensa bien lo que quieres decir y, aunque no tengas una cámara o un micrófono último modelo, exprésate. Si produces contenido de calidad, con originalidad y gancho, verás cómo poco a poco, con paciencia, pero sobre todo con mucho trabajo, lograrás tus primeros 100K suscriptores.

Hace exactamente un año tuve la fortuna de ver a Daniel Samper, periodista colombiano cuya columna leí en la Revista Semana durante mis años de estudiante de periodismo. El destino quiso que 20 años después, y en la ciudad de Buenos Aires, Samper me contara cómo incursionó en el mundo del YouTube y se convirtió en “El youtuber de 40”. Acá tres lecciones que saqué de aquella conversación:

1. YouTube es un medio, y merece el mismo respeto que cualquier otro. Por eso es importante pensar bien en una idea divertida, vendedora y que aporte algo a tu audiencia.

2. Nunca se es demasiado viejo para abrir tu propio canal de YouTube.

3. No le temas a la tecnología, y si se te dificultan los programas de edición de video y sonido, aplica lo que me sugirió Daniel Samper: “Cómprese un millennial, Juanette”

Y acá un consejo final: hagas lo que hagas, trabaja duro, invierte muchas horas y sé persistente. Esa es la única manera de lograr lo que te propones.

En cuanto a si seré o no seré youtuber… solo el tiempo lo dirá.

 

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La ciudadanía desde la política, por Antonio José Monagas

@ajmonagas

La ciudadanía es fundamentalmente expresión del concepto de política. Aunque también la ciudadanía refiere otros ámbitos del conocimiento y actitudes que comprometen valores morales y éticos. Son aquellos que exaltan la honestidad, solidaridad, tolerancia, respeto, responsabilidad, comunicación, reciprocidad, unificación, equidad, generosidad, justicia, ecuanimidad y participación, básicamente.

Son múltiples las variables que en lo social, político y cultural encierra el concepto de ciudadanía. Sobre todo, su ejercicio.

Cuando la persona alcanza la adultez, la construcción de ciudadanía se complica. No solo porque, para entonces, encauzar una conducta distinta de la que se disfruta en su zona de confort propia es un proceso bastante intrincado. Porque dicho espacio de placidez suele estar supeditado a patrones de vida manejados desde el egoísmo, la arbitrariedad, la ironía, la prepotencia y la aversión. O también, desde la posición social, el nivel económico o la postura política. Razones estas que dificultan estimular en el adulto un sentido de ciudadanía que concilie valores morales y criterios políticos.

Se ha demostrado que la ciudadanía se construye preferentemente en la escuela. En escuelas abiertas. Regidas por el principio “valores y modales antes que conocimiento”. Y termina de cimentarse en el hogar. Aun así, cabría la posibilidad de inducirla por otra vía y otro momento. Y es a lo que esta disertación apuesta. 

Precisamente, en aras de reducir la brecha entre la resistencia del adulto a adoptar posturas de ciudadanía, y la terquedad propia de actitudes incompatibles con lo que compromete el sentido de ciudadanía, podría ensayarse una metodología de razón sociopolítica.

La misma podría comenzar advirtiendo el rechazo que, por naturaleza humana, condiciona cierta actitud personal alineada con una conducta anticívica. Y en cambio adquirir un mínimo conocimiento de conceptos tales como política, sociedad, gobernabilidad, ideología, desarrollo, historia, derechos humanos y valores morales y políticos. Esto, innegablemente, sumado al concepto de urbanidad.

La metodología considerada, se pasearía por los siguientes momentos de análisis:

1. Reflexión o de deliberación del propósito perseguido.

2. Recuperación, tiempo ocupado para ajustar la idea a las circunstancias reinantes.

3. Reconstrucción, dedicado a elaborar propuestas

4. Enriquecimiento teórico-instrumental dirigido a delinear las propuestas discutidas en la fase anterior.

La intención de afianzar el ejercicio de ciudadanía, apoyado en la praxis política, apuntaría a la idealización de un “país posible”. O de una “realidad armonizada”. Los participantes estarán asistiendo a un acto en el que el imaginario individual habrá de jugar con la posibilidad de construir el andamiaje de factores, razones, recursos, hechos y proyectos relacionados con la ciudadanía. Asimismo, se examinarán instituciones, organizaciones y sociedades dispuestas a relacionarse con tal propuesta.

Este proceso de enseñanza-aprendizaje, incitado por la necesidad de pautar una metodología que tienda a afianzar la construcción de ciudadanía desde el ejercicio de la política, está conducido por un factor común denominador: el concepto de ciudadano y el déficit de ciudadanía que pesa sobre el mismo.

De ahí la necesidad de plantear esta propuesta desde la óptica de la política. No solo para comprender que la ciudadanía detenta una condición política. Sino también para reconocer que la política constituye al terreno desde el cual el hombre le imprime fuerza a sus decisiones. O sea, es el recinto en el que descansan las razones de la conducta ciudadana ante cualquier coyuntura o situación. Indistintamente de si la misma es causante de equivocaciones o aciertos.

El problema de actuar al margen de un comportamiento ciudadano, se suscita cuando cualquier actitud afecta a otro. Y dado que el ser humano vive en sociedad, no debe obviarse el riesgo que implica tomar decisiones propias que perturben a otros.

La ciudadanía tiende a fracturarse cuando se rompe la convivencia. La pluralidad se fractura por la ausencia de tolerancia.

Cuando el egoísmo se apropia de la coyuntura social y política, se lleva la realidad al límite exacto entre la anomia, la barbarie y la civilidad.

La intención suscrita en estas líneas es proponer un modelo alfabetizador que despierte la necesidad y el interés en la dimensión política; se trata de “ciudadanizar” a cuantos sea posible. Así, con la mayor modestia, estas ideas podrían actuar como razón para construir ciudadanía. De tal modo de formar un ciudadano en todas sus potencialidades cívicas. Es la intención de motivar la ciudadanía desde la política.

 

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Una Corte Suprema sin RBG, por Leopoldo Martínez Nucete

Ruth Bader Ginsburg, o RBG como se le conoce, magistrada de la Corte Suprema de Estados Unidos (marzo 1933 / septiembre 2020). Foto oficial Tribunal Supremo de los Estados Unidos, 2016.

@lecumberry

Estados Unidos está de luto. Ha fallecido la magistrada Ruth Bader Ginsburg, campeona de los derechos de las mujeres, los derechos civiles y la igualdad de oportunidades ante la ley.

RBG, como es conocida, se fue tras feroz batalla contra el cáncer. Lo sabemos por ella misma, quien al manifestar sus últimos deseos incluyó que la designación de su sucesor en la Corte Suprema estuviera en manos de un nuevo presidente, elegido por el pueblo.

RBG era consciente del impacto negativo de la actual polarización en nuestra sociedad, así como de la crucial importancia de tener una Corte equilibrada (y no politizada), orientada a crear una unión más perfecta, con igualdad ante la ley para todos.

Designada por el presidente Bill Clinton, la jueza Ginsburg, segunda mujer en llegar a tan encumbrada posición, sirvió en el tribunal más alto del país desde 1993. Durante sus años en la Corte, llegó a ser conocida como la Gran Disidente, título conferido una vez al magistrado John Marshall, por sus muchas discrepancias en la defensa de las libertades civiles, destacando su oposición frente a la infame sentencia de Plessy v. Ferguson, que legalizó por décadas la segregación en edificaciones públicos. El legado de la jueza Ginsburg se define por su lucha por la igualdad de derechos para las mujeres, la comunidad LGBTQ, las minorías y los inmigrantes.

Nacida en el hogar de una pareja de inmigrantes, -su padre era un judío venido de Rusia y su madre, de origen judío-austríaco-, la jueza Ginsburg fue adalid de los derechos de los migrantes.

En junio de 2020, se puso del lado de la mayoría en el caso del Departamento de Seguridad Nacional contra los regentes de la Universidad de California, que había encontrado injustificada la rescisión del programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), por parte de la administración Trump. En junio de 2018, apoyó a la minoría en Trump v. Hawaii, el caso que confirmó la prohibición migratoria a musulmanes decretada por Trump.

En Arizona v. Estados Unidos (2012), dio su respaldo a la mayoría para derogar ciertas disposiciones en la controvertida legislación SB1070 de Arizona, por la cual los inmigrantes debían llevar en todo momento un certificado de registro de extranjero y requería que la policía determinara el estado migratorio cuando existía “sospecha razonable” de que un inmigrante era indocumentado. En Demore v. Kim (2003), la jueza Ginsburg abogó por la minoría al fallar contra una detención obligatoria de inmigrantes prolongada, y en Zadvydas v. Davis (2001), sustentó la posición de la mayoría para dictaminar que el gobierno no podía retener indefinidamente a inmigrantes detenidos si sus países de origen se negaban a aceptar su repatriación o esta ponía en riesgo la integridad de las personas.

El voto de la magistrada Ginsburg jugó un papel crucial en las decisiones que impactaron a millones de latinos. En 2019, fue un voto clave en la decisión 5-4, en el caso Departamento de Comercio v. Nueva York, cuando la Corte bloqueó el intento de la administración Trump de agregar una pregunta de ciudadanía al censo. En 2015, se unió a la mayoría en los casos de la Ley del Cuidado de Salud Asequible (Obamacare) protegiendo la atención médica de millones de latinos y otros estadounidenses.

Su protección del derecho al voto y el repudio de las medidas de supresión de votantes buscaban proteger a las minorías, a menudo blanco de tales intentos. En 2013, asumió un fuerte desacuerdo en Shelby Country v. Holder, que había desmantelado una disposición importante de la Ley de Derechos Electorales (que obligaba a los estados del sur a obtener la aprobación federal antes de realizar cambios en sus leyes electorales). “Prescindir de la autorización previa cuando ha funcionado y sigue funcionando, para detener los cambios discriminatorios, es como prescindir del paraguas en medio de una tormenta porque no se está mojando”, escribió.

Su compromiso con los derechos civiles de los inmigrantes le ha valido a la magistrada Ginsburg el elogio de influyentes grupos hispanos, como la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (Lulac), la Asociación Nacional de Abogados Hispanos, el Latino Victory Project y Voto Latino. Todos le debemos a Ruth Bader Ginsburg una tremenda gratitud por su compromiso de toda la vida para que todos, sin importar nuestro género, raza, orientación sexual, origen o religión, seamos iguales ante la ley.

El muy lamentable deceso de esta titana de la igualdad y la justicia se produce cuando la campaña electoral estadounidense entra en la recta final. Según todas las encuestas, Joe Biden aventaja al presidente Trump, con un cómodo margen en los promedios nacionales (+ 7 %, según la reconocida encuesta de la Universidad de Monmouth), al punto de que en una increíble declaración -sin precedentes por lo irresponsable- el propio Trump se negó a comprometerse a aceptar los resultados electorales y asegurar una transición pacífica de poder. El Senado en pleno tuvo que emitir una resolución en contrario.

Sin atender a la última voluntad de RBG, Trump ha dicho que cubrirá la vacante y el senador McConnell está presionando a la mayoría republicana en el Senado para que haga lo mismo, a pesar de que se hizo lo contrario cuando impidieron que el juez Merrick Garland, nominado por Obama, obtuviera la votación en el Senado para cubrir la vacante del magistrado conservador Antonin Scalia. El Partido Republicano dijo, entonces, porque era año de elecciones, que la gente tenía que votar antes de que el Senado decidiera, aunque faltaban más de 250 días para el día de las elecciones.

Hoy, a menos de 40 días antes del día de las elecciones, y con la gente ya votando anticipadamente (de forma presencial o por correo), el Partido Republicano avanza en su empeño de asegurar una Corte Suprema políticamente inclinada hacia su agenda conservadora, que representa una regresión social de terrible impacto en el ámbito de los derechos civiles; además, desde luego, de sus compromisos con la agenda de sectores económicos y corporativos que hacen abierta resistencia a cuestiones indispensables para una transición económica y energética hacia la sustentabilidad medioambiental, así como la protección de la clase trabajadora y los consumidores, entre otros asuntos fundamentales.

De concretarse este nombramiento, estaríamos ante un delicado escenario en el cual un presidente que no ganó las elecciones con la mayoría del voto popular directo, habría nombrado, a contravía de la opinión mayoritaria del país, a tres magistrados de la Corte Suprema en menos de cuatro años.

De esta manera, arriesgan los republicanos y Trump romper con los equilibrios que ofrece la más alta instancia judicial del país al pacto social concebido para ofrecer a los ciudadanos garantía de que las instituciones son el camino de lucha para alcanzar una “unión más perfecta”, tal como reza el propio preámbulo de la Constitución de los EEUU. El pueblo de este país tiene, pues, muchas razones para llorar la muerte de su sabia y justa magistrada. Pero también para hacer honor al legado de RBG, movilizandose a votar para defender sus derechos.

¡Nos leemos por Twitter!

* Miembro del Comité Nacional Demócrata (DNC) y presidente del Comité Nacional del Latino Victory Project.

 

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¿En qué consiste la propuesta del gobierno a los bonistas de la deuda externa?, por Víctor Álvarez R.

@victoralvarezr

En 1998 la deuda externa de Venezuela sumó $ 28.000 millones, $ 23.000 millones eran deuda de la República y $ 5.000 millones de Pdvsa. En 2008, la deuda pública subió a $ 50.000 millones y en 2019 llegó a $ 130.000 millones. A raíz de la suspensión de los pagos en el año 2017 se han estado capitalizando las cuotas vencidas y por eso el monto de la deuda no deja de crecer. Para finales de 2020 se calcula en más de $ 140.000 millones.

En 20 años la deuda se cuadruplicó y equivale a un porcentaje cada vez mayor de las exportaciones. En 2008 representaba el 53 % de los ingresos externos y en 2020 lo que se debe supera en 1900 % los ingresos por exportaciones.

¿Cómo pagar semejante cantidad en un país cuyo ingreso por exportaciones cayó de $ 92.000 millones a $ 7.000 millones y sus reservas internacionales se desplomaron de $ 42.0000 millones a $ 6.000 millones? Venezuela cada vez extrae menos petróleo, el tamaño de la economía se ha reducido en casi el 70 % y es azotada por una prolongada escasez y voraz hiperinflación que ha empobrecido al 79 % de su población.

A fines de 2017 el gobierno y Pdvsa dejaron de pagar la deuda. En ley venezolana, el acreedor tiene un plazo de 3 años para demandar y, si no lo hace, pierde su derecho a reclamar. El gobierno, agobiado por juicios internacionales, quiere evitar otra ola de demandas y por eso ha ofrecido a los bonistas dejar sin efecto la interrupción de sus derechos; siempre y cuando cumplan las siguientes condiciones:

Que el acuerdo lo firmen los bonistas que representen al menos el 75 % del capital que se adeuda.

Que los acreedores suspendan los litigios que buscan declarar vencidos los pagos pendientes o ejecutar el pago de capital e intereses.

El problema que se les presenta a los bonistas es que buena parte de esta deuda fue emitida bajo la ley del estado de Nueva York, cuyas cortes reconocen como presidente de Venezuela a Guaidó; mientras que Maduro hace su oferta en el marco de la ley venezolana que los acreedores internacionales también están obligados a cumplir.  

De allí que la oferta del gobierno forme parte de una estrategia para sumar a los tenedores de los bonos al lobby que hacen las trasnacionales petroleras ante el gobierno de los EE. UU. para flexibilizar las sanciones; toda vez que cualquier acuerdo de restructuración deberá contar con una autorización de la Oficina de Control de Activos Extranjeros de Estados Unidos, OFAC (por sus siglas en inglés).

La clave para entender esta jugada es que por ahora no se trata de pagar a los bonistas sino de evitar que estos activen más litigios en contra de la República y Pdvsa.

Con el incentivo de mantener vigentes sus derechos ante las leyes y tribunales venezolanos, el gobierno busca que los tenedores de los bonos ejerzan presión sobre la Administración Trump y las cortes estadounidenses para que flexibilicen las sanciones y reconozcan a Maduro como la contraparte con la que hay que negociar la reestructuración y pago de la deuda pendiente.

Los bonos venezolanos han perdido más del 85 % de su valor y se rematan en los mercados financieros internacionales que no quieren prestarle un centavo más a Venezuela. A ambas partes les conviene una reestructuración que, por un lado, reconozca el descuento que registran los mercados; y, por el otro, puedan cobrar al menos el valor residual que aún les queda. Si bien algunas de las condiciones para interrumpir la inminente prescripción de los derechos de los bonistas lucen difíciles de cumplir, tales como reunir al menos el 75 % de los poseedores de cada emisión y suspender reclamaciones futuras, se trata de una estrategia de Maduro para lograr su reconocimiento en las Cortes de Nueva York y en los mercados financieros internacionales.

Este tema en mi canal de Youtube:

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El informe que descontroló al régimen, por Carlos Nieto Palma

@cnietopalma

Hoy voy a referirme al informe que presentó el pasado 14 de septiembre la Misión Internacional Independiente de determinación de los hechos sobre la República Bolivariana de Venezuela, creada el 27 de septiembre de 2019, por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. El propósito: “que investigue las ejecuciones extrajudiciales, las desapariciones forzadas, las detenciones arbitrarias y las torturas y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes cometidos desde 2014, a fin de asegurar la plena rendición de cuentas de los autores y la justicia para las víctimas”.

El Consejo de Derechos Humanos pidió a la Misión que presentara un informe sobre sus conclusiones durante un diálogo interactivo en su 45º período de sesiones, en septiembre de 2020. Al momento de escribir mi artículo se está efectuando la primera parte de este dialogo interactivo, por lo que podrán surgir cosas nuevas que aquí no podré reflejar. Igualmente, en este artículo, haré citas textuales del informe in comento.

“El 2 de diciembre de 2019, el presidente del Consejo de Derechos Humanos nombró a Marta Valiñas de Portugal, Paul Seils del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y Francisco Cox de Chile como miembros de la Misión de determinación de los hechos. La Sra. Valiñas fue designada como presidenta. La Misión contó con el apoyo de una secretaría de 13 funcionarios con sede en la Ciudad de Panamá; integrada por un coordinador, investigadores de derechos humanos, asesores legales y de género, expertos militares y en tecnología digital y funcionarios de seguridad, administrativos y de presentación de informes”.

Este informe ha causado un gran revuelo dentro de los aliados al régimen de Maduro por lo claro, contundente y grave de su contenido.

Me atrevo a decir que marca un hito histórico en comparación con informes anteriores, presentados por organismos internacionales. Porque este da nombres de responsables directos de las graves violaciones de derechos humanos cometidas por el régimen de Nicolás Maduro. Desde su presentación, todos los jerarcas del régimen han tenido su espacio en televisión, en cadena nacional, para defender lo indefendible.

Que Venezuela sea un país forajido en materia de derechos humanos no es una noticia nueva. Desde hace mucho tiempo el régimen venezolano, ante las denuncias de violaciones a los derechos humanos, ha optado por hacerse la vista gorda. Y cuando la cosa se le complica, se retira de los organismos internacionales, como hizo con el Sistema Interamericano de Derechos Humanos y con la Organización de Estados Americanos.

Con este informe se caen las caretas, como cuando al final de una fiesta de disfraces los participantes del sarao se las quitan y cada quien sabe quién es. El régimen y sus secuaces han quedado al descubierto; ahora no saben cómo enderezar el entuerto.

Este informe es una demostración clara de que el trabajo conjunto, desprendido de egos y protagonismos absurdos, da buenos resultados. A pesar de que el régimen no dejó entrar a Venezuela a los miembros de la Misión Internacional Independiente de determinación de los hechos, por diferentes formas lograron hablar con víctimas y sus familiares; así como con periodistas, abogados y organizaciones de derechos humanos con un trabajo reconocido en Venezuela. Y elaborar estas contundentes 444 páginas que todo el mundo debe conocer.

La gran conclusión del informe es que lo que muchos venezolanos sin miedo hemos venido denunciando desde hace tiempo: que en nuestro país se cometen violaciones graves a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad.

Era mucho más lo que quería escribir, pero el espacio no me lo permite. Cierro ratificando lo que ya otras veces he dicho y me da un respiro de satisfacción: las violaciones a los derechos humanos no prescriben. Y en algún momento los responsables de esto tendrán que rendir cuentas; la justicia a veces tarda, pero siempre llega y esta no es la excepción.

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Notas sueltas de dolor y esperanza, por Armando Martini Pietri

@ArmandoMartini

En el país de los ciegos el tuerto es rey. Puede pasar que en el país de los tuertos, el rey sea el ciego. Por años dos “invidentes” han dispuesto destruir Venezuela. Internas distorsiones y perversidades, sin ver lo que sucede a su alrededor. Recorren hacia la izquierda en la vía con dirección a la derecha.

Acá mis notas sueltas:

Suben colinas cuando el mundo va de bajada. Economía controlada, manejada y estropeada por el Estado, a diferencia de sus camaradas chinos, comunistas de doctrina, pero que desde Pekín incentivan la iniciativa privada. Con un sistema de salud eficiente, sin trabas a médicos, sea medicina moderna, o tradicional -aunque escape un revoltoso murciélago contaminado. Parte de la estulta ceguera. No siempre escuchar cantos de sirenas cubanas enmohecidas es suficiente.

Dudar de la importancia y capacidad de las mujeres, es una gran pendejada. Vivimos tiempos en los cuales, excepto en tierras islámicas, el género femenino ha recorrido un largo camino para superar injusticia y humillación. Comparten con hombres, en condiciones reales de igualdad, esfuerzos para llevar al mundo adelante; disponiendo talento, voluntad y capacidad al servicio de la humanidad, manera de servir a sus familias, a sí mismas y a la realidad.

Son parte integral de la economía y la política. Líderes, estadistas, exitosas jefes de Estado, para orgullo y bienestar de sus naciones; forman parte de la ciencia, del pensamiento intelectual, la cultura, de fuerzas militares institucionales, del magisterio, la sanidad. Sin dejar de ser cuidadosas en su apariencia, coquetas, fascinantes, sin descuidar un segundo esa relación especial, profunda, maravillosa, que es la de madre.

No es en la belleza física donde está la grandeza de ser mujer, sino en su intelecto, sentido de responsabilidad. En los espacios que, a base de coraje, convicción e intransigencia con la injusticia, han ocupado.

Invidentes precipitan la ruina, que convierten en despeñadero de ilusiones y esperanzas; gobiernan entre escombros, rudos bajones que necesitan frenar con tanques y fusiles rusos, camaradas cooperadores que se asfixian, autoridades civiles, militares, comunales con ilegítimas e inmorales licencias para robar, cobrar ilegalidades, desconocer tráficos diversos, abandonar parte del país a caprichos y conveniencias para delincuentes venidos de naciones vecinas, lejanas, para explotar recursos que deben ser manejados por venezolanos y expertos autorizados.

Buscan ignaros que ponen una condición, como decía aquel fiel obediente al tirano, “no me dé nada, póngame donde haiga”. Que en el socialismo castro-chavista es solo para pocos corruptos quienes aprovechan y se benefician, no para ayudar excepto a quienes, por conveniencia, interés, codicia e incompetencia, se hacen socios y cómplices de violadores de los derechos humanos.

Ya ni siquiera somos nación de tuertos ni de ciegos, tras años de chavismo-madurismo, hemos terminado en un no-país, territorio de explotación para llenar bolsillos delincuenciales. Inclinados ante jerarcas que, tras sesenta años de absolutismo, opresión mantienen miserable y  calamitosa su isla, que jerarcas cubanos; y ahora ante los iraníes.

Fanáticos de un comunismo que aplican a los cubanos, no a sus familias. Exaltados de una religión inventada por un árabe que tomó elementos de ventaja e interpretación malvada, traicionando la esencia y observancia del Corán. Sin embargo, ambos coinciden en un objetivo común: destruir la democracia estadounidense poderosa pero respetuosa de los derechos ciudadanos, y los israelíes a quienes, les tienen culillo.

El socialismo bolivariano y el comunismo castrista son ideologías para resentidos. Cubanos e iraníes dejan mensajes perversos, distorsionados a sus pueblos y al mundo, mientras el madurismo les da campo de acción, no dejan nada a nadie, excepto destrucción y miseria.

Igual que hombres, hay mujeres infames, de mentes distorsionadas, que cometen pecados de corrupción, inmoralidad e hipocresía, como forma de ser; no por venganza o sufrimiento previos, sino porque la perversión se siembra, cultiva, cosecha. No es solo una consecuencia, es maldad personal.

En Venezuela tenemos ambos ejemplos, mujeres que ejercen gobierno en plena cooperación con la tiranía, represión, robo, opresión e intolerancia; y las que sostienen con coraje, integridad, decisión, un mensaje claro, definido, coherente de oposición, enfrentamiento a lo retorcido y cruel.

No hace falta dar nombres, conocemos cooperantes de la descomposición, que arremeten contra la venezolanidad; y a las que no han dado jamás su brazo a torcer en defensa de los derechos y libertades, que representan democracia y esperanza para Venezuela. Sabemos quiénes son, las que se mantienen como los hombres vilmente revolucionarios, perversos rodilla en tierra con el latrocinio.

Y las que se mantienen en alto, sin amilanarse, con la ilusión y confianza de que vendrá justicia sin impunidad, recuperación verdadera y sustentable.

 

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El fogón de mi tía Rosario, por José Guerra

@JoseAGuerra

Mi tía Rosario Brito fue una mujer que no pudo trabajar más porque los días solamente tienen veinticuatro horas. Ella era viuda con seis hijas hembras y cuando regresó de El Tigre, en el estado Anzoátegui, a Río Caribe a mediados de los años cincuenta, en su casa había un fogón donde dejó parte de su vida. Ese fogón era una construcción de cemento con una cavidad por donde introducían la leña, la cual se quemaba y luego de la otra cavidad brotaba el fuego con el cual se cocinaban los alimentos. Para avivar la candela, había que soplar las brasas incandescentes con un cartón. Y la persona que lo hacía recibía toda la descarga de calor.

Cocinar caramelo para hacer los capullos azucarados y el papelón para las melcochas, que luego se vendían a los muchachos, le proporcionaba su sustento diario. De lunes a lunes era la jornada laboral de mi tía Rosario; y en la noche dejaba la vista andar mientras tejía escarpines azules para niños y rosados para niñas.

La vida en esos años cincuenta y mediados de los sesenta era muy dura todavía aunque el país progresaba. Siempre la veía sudando para mantener viva la llama del fogón que era la cocina que le permitía trabajar dignamente para criar a sus hijas que le quedaban en Río Caribe; y también para complacer a sus sobrinos favoritos, uno de los cuales era yo. De carácter duro pero con un corazón del tamaño del cielo, todos los días había que buscar la leña para que el fogón de su vida se mantuviese activo y prendido. Y, con él, su sustento.

Mi tía, cuando gobernaba Pérez Jiménez, no se dejó intimidar por los esbirros de la Seguridad Nacional que regularmente allanaban la casa de mis padres buscando a mi tío Herman Brito, dirigente de la resistencia de Acción Democrática; finalmente fue capturado en Caracas, torturado hasta el límite, pero sin soltar una palabra delatora; y luego enviado a Guasina, uno de los campos de concentración de la dictadura. Hasta allá viajaban mi tía Rosario y mi tío Luis Brito para visitar a su hermano de 26 años, luego de soportar las humillaciones y el robo de las verduras y el pescado salado que le llevaban, por parte de los guardias nacionales que custodiaban la cárcel.

Con la democracia, desde 1959 se fue apagando el fogón y llegó la cocina de querosén y después de gas; y este no faltaba en Río Caribe porque el señor Jesús Rodríguez y su hijo Hernán (Nango), con su camión cargado de bombonas, garantizaban que en la casas no faltara el gas para cocinar.

Cincuenta años después, el socialismo chavista-madurista retrotrajo a Venezuela a la época del fogón y a cocinar con leña, en pleno siglo XXI; en medio de la era digital, de la información en tiempo real, donde todo se sabe en todas partes cuando los hechos suceden.

El cocinar con un fogón es la expresión de este momento aciago que hoy viven los venezolanos, en mala hora.

Pero así como se extinguió el fogón de mi tía Rosario, se extinguirá esta tragedia. Y vendrá un tiempo mejor, donde estos experimentos llamados socialistas queden como un mal recuerdo. 

 

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