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Opinión

#ConversasDeEconomía | ¿Fortalecer el patrimonio de la banca nacional o abrir el sector a la inversión extranjera?, por Víctor Álvarez R.
¿En este contexto de liberalización sería viable y conveniente abrir el sector bancario y financiero a la inversión extranjera? Respondemos esta y otras preguntas en nuestra #ConversaDeEconomía con Tamara Herrera, directora y economista jefe de Síntesis Financiera

 

@victoralvarezr

La combinación de bajas tasas de interés, inflación y alza del dólar hizo de la especulación cambiaria un gran negocio. Tras la fachada de créditos comerciales, un buen porcentaje de las captaciones al público iba a parar al mercado paralelo, presionando el precio de la divisa.

Para el ciudadano de a pie, endeudarse a tasas de interés por debajo de la inflación para comprar un televisor, una nevera o simplemente dólares, resultó ser un gran negocio que se hizo a expensas del activo de la banca, cuyos saldos a cobrar en bolívares se volvían sal y agua debido a la inflación.

El BCV autorizó sincronizar los préstamos en bolívares con el precio del dólar. Así, cada vez que el dólar sube, el saldo a pagar en bolívares también sube y absorbe la ganancia cambiaria, desestimulando la especulación en divisas. Pero también da al traste con los incentivos al consumo.

¿Qué resultado dio esta medida de indexar los créditos en bolívares al comportamiento de la tasa de cambio?

¿Mejoraron los indicadores de la banca? ¿Se alivió la presión sobre el mercado cambiario? ¿O, por el contrario, aumentó la morosidad y se deterioró aun más la cartera crediticia de la banca?

Al eliminar el control de cambios, la conversión del patrimonio de la banca de bolívares a dólares ya no se hace con una tasa de cambio oficial sobrevaluada que aumentaba artificialmente el patrimonio de la banca, sino con una tasa más cercana a la realidad del mercado cambiario. Así, a medida que la tasa de cambio aumente, el patrimonio de la banca en dólares será menor.

¿Cuál es el efecto que ha tenido el abandono del control de cambios en el sector bancario y financiero? ¿Cuál es el impacto que puede tener la dolarización financiera sobre el patrimonio de la banca? ¿Qué medidas son necesarias para fortalecer el sistema bancario y financiero?

El gobierno abre el mercado interno a las importaciones, abandona los controles de cambio y de precios, desregula la economía, permite la dolarización transaccional, privatiza empresas públicas y abre a la inversión extranjera los sectores de petróleo, gas y minería. Pero el sistema financiero nacional no tiene mucho margen de maniobra para recapitalizarse a fin de atender la mayor demanda de crédito que surja de una eventual recuperación de la economía.

¿En este contexto de apertura y liberalización que lleva a cabo el gobierno sería viable y conveniente abrir el sector bancario y financiero a la inversión extranjera? ¿Cuáles serían las oportunidades y cuáles las amenazas?

Para responder a estas preguntas, seguimos conversando con Tamara Herrera, directora y economista jefe de Síntesis Financiera, quien ha hecho una contribución muy importante al análisis del sector financiero y del impacto de las políticas públicas sobre este sector.

Vea la conversación completa en la serie Diez conversaciones estelares con diez de los mejores economistas de Venezuela por el canal YouTube de #PedagogíaEconómica:

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Estás tomando mucho café cuando…, por Francisco Martínez y Reuben Morales  
¿Está de acuerdo con Maduro cuando en los desfiles militares habla de soldados y soldadas? ¿O es que está tomando mucho café…?

 

@ReubenMoralesYa / @PanchoPantalla

De los dos escritores de este artículo, uno de ellos puede dividir la historia de su vida en dos períodos: el AC y el DC (o sea, el Antes del Café y el Después del Café). Esto porque vivió 33 años de su vida sin tomar café, hasta que llegó un evento determinante que le hizo engancharse a la bebida energética más antigua del planeta. No se hizo vigilante de farmacia (fue algo más exigente). No se hizo taxista de una isla en temporada alta (fue algo más exigente). Tampoco se hizo un estudiante de arquitectura que gusta entregar todo a última hora (fue algo más exigente). Se hizo papá.

Desde ese día, comenzó a beber café como maratonista agarrando botellas de agua en medio de una carrera; sintiendo claramente esos síntomas de que uno ha bebido demasiado café. Por ello, si duda de que quizás esté bebiendo demasiado café al día, no consulte a un médico. Las señales de que usted está tomando demasiado café se las tenemos aquí y son éstas:

¿Quema cien calorías diarias de solo menear una pierna para arriba y para abajo sin parar mientras está sentado?

¿Hace la cola de la gasolina y después de tres días esperando, termina diciendo que, dentro de todo, el proceso fue rápido?

¿Al final de su jornada de trabajo, limpia el escritorio quitando los papeles, las migas y las siete tazas de café vacías que allí quedaron?

¿En Venezuela paga en dólares, se olvidó del bolívar como moneda oficial y sospecha que la economía nacional se está recuperando?

¿Usted se cepilla con cepillo eléctrico, aunque no tiene cepillo eléctrico, sino que es su mano que está muy acelerada?

¿Siente que Cuba recobrará su libertad luego de la más reciente revuelta popular?

¿Para hablar por teléfono marca el número, se pone el teléfono en la oreja y, mientras hablas, le da veinte mil vueltas a la misma habitación?

¿Por primera vez en la vida acepta que la destrucción, el desastre y la quiebra de Venezuela es por culpa de su político favorito?

¿Su dieta consiste en carbohidratos, vegetales y todos los pellejitos que se ha mordido de los dedos?

¿Está de acuerdo con Maduro cuando en los desfiles militares hace alusión a los soldados y a las soldadas?

¿Es capaz de trabajar doce horas al día (solo que esas doce horas las comprime en las cuatro horas de la mañana)?

¿Confía que en Venezuela se repetirá lo mismo que sucedió en Haití? (Nos referimos al terremoto).

¿Sabe la cara que pone un niño cuando le dicen que va a Disney World? Bueno, ¿es la misma cara que usted pone cuando le dicen “¿Quieres café?”?

¿Sus sábanas están planchaditas, pero por todas las vueltas que dio en la noche tratando de dormir?

¿Tiene la lengua y los dientes color suela de mocasín?

¿Al observar a Cilia Flores con su nuevo look de rubia, le parece más bella y joven?

¿Su verdadera causal de divorcio es que ya no le querían besar por su aliento a café?

¿Están por darle un título nobiliario en Europa porque se la pasa sentado en el trono?

Si contestó afirmativamente a la mayoría de estas preguntas, prenda la señal de alarma. Probablemente esté tomando tanto café como para hacer que una pereza se acelere y parezca un chimpancé. Por ello, le recomendamos bajar la ingesta a razón de una taza por día, hasta llegar al punto de no tomar más café. Será en ese momento cuando su vida pase a dividirse nuevamente en los períodos AC y DC, aunque esta vez será por Antes del Cansancio y Después del Cansancio.

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Se alzó la gusanera, por Armando Martini Pietri
Los “gusanos” se han puesto de pie, alzando la bandera de la dignidad y libertad

 

@ArmandoMartini

En los primeros años del gobierno fidelista, comenzaba el camino comunista y la tiranía que se imponía respaldada por la ingenuidad y complicidad internacional, la candidez de los cubanos ilusionados, la estupidez romántica de intelectuales y los jóvenes arrebolados. Sin embargo, miles lograron entender a tiempo la tragedia castrista que se vislumbraba y abandonaron la isla. Y esa cosa infame, perversa, criminal llamada Fidel Castro en una de sus latosas peroratas públicas los calificó de “gusanos”, en un intento por hacerlos despreciables, repulsivos y asquerosos.

En realidad, se marchaba lo mejor de Cuba. Los más decente, digno e inteligente. Edificadores de porvenires, transformadores de aquella apacible Florida –Miami– para vacaciones de jubilados y escapados del frío inclemente, en una de las mayores economías no solo de los Estados Unidos sino del mundo. Allí arriban para establecerse y se convierten en generadores de alegría, riqueza y bienestar.

El mayor fracaso del castrismo y su fabulada revolución se demuestra en su propio país; décadas de represión cruel e inhumana, silencio forzoso, tergiversación educativa, manipulación y mentira como estrategia. Y quienes hoy protestan y hacen tambalear la dictadura comunista, no son los ancianos que quizás todavía puedan recordar tiempos mejores, sino los jóvenes, nacidos y formados por la revolución. Es cierto que los casos aislados no representan a la mayoría. La gusanera, cuando ya no le basta seguir larvada y empieza a manifestarse. La población biempensante sospecha que, en lugar de algo esporádico, lo que se deja ver es tan solo la punta del iceberg. 

Por su empeño de control, el castrismo jamás supo crear relevos. Nada ni nadie que no apestara a fidelismo y raulismo nunca fue confiable. Y si no llevaba el apellido Castro, menos. Lo vemos ahora en Díaz-Canel, quien, hosco y limitado, proclama el enfrentamiento entre cubanos, autoriza el uso de armas de fuego por la policía que no aprendió a proteger a la ciudadanía sino a reprimirla, que recluta a adolescentes y los dota de escudos, cascos y palos para frenar a las masas que vociferan libertad. ¡Patria y vida! Olvidando aquella pendeja insolencia de “patria o muerte”.

Los que salen a las calles con atuendo modesto, pero enorme fuerza, son quienes nacieron, crecieron en medio de una Cuba que gritaba mucho y lograba poco; fracturada, en pedazos por fuerzas militares, de subversión y espionaje, que hizo de la delación justa o falsa una perversa costumbre; que alardeó de un sistema modélico de salud pero incapaz de contener al coronavirus nacido en la China que tampoco han sabido imitar.

Esos son los “gusanos” de ahora. Los que no se van sino que exigen el cese de la represión, censura, espionaje y fracaso. Exigir libertad y democracia es una forma de salir de un pasado que se alimentó de la decepción y sangre derramada de los ciudadanos.

La “gusanera” de ahora viaja fuera de la Cuba castrista, deseosa de retornar a una nación libre y, en consecuencia, próspera. Marchan en sus exigencias enfrentándose a las “garrapatas y parásitos” que se aferran al poder, chupan abolengo y sosiego. Por eso, el poder saca bastones y armas de fuego, porque ya no pueden convencer a nadie con palabras ni ideas falsas aunque parezcan seductoras. Los “gusanos” se han puesto de pie, alzando la bandera de la dignidad y libertad.

En Cuba, el comunismo más feroz lleva aplicándose desde 1959, en forma de dictadura totalitaria, que pudo disimular sus pésimos resultados mientras la URSS la mantuvo asistida; pero una vez que el bloque comunista se derrumbó, se hunde cada vez más en la ruina y miseria, que sumerge a los cubanos.

Tras décadas de represión política y calamidad, una parte importante de los cubanos han iniciado una serie de protestas porque, literalmente, ya no tienen qué comer. No hay riqueza, el comunismo no la crea; y no se distribuye nada, porque aun suponiendo que dicha ideología la distribuyese mejor, que tampoco, no se puede distribuir algo que no existe.

Esa es la triste realidad que viven los cubanos desde hace muchísimos años, acrecentada durante estos días, a la espera de que termine para siempre ese régimen de ausencia de libertades e irrespeto a los derechos humanos que constituye el comunismo. Un total fracaso, que solo genera desgracia e indigencia en aquellos lugares en los que se aplica. Roba la libertad, sustrae la propiedad, desvalija el progreso, sobre todo, despoja ilusiones y almas. En su versión engañosamente potable llamada socialismo, es un saqueo exitoso.

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Los Bee Gees e Israel, por Isaac Nahón Serfaty
Si los Bee Gees hubieran grabado la canción Israel hoy en día seguramente presenciaríamos una arremetida de la llamada “cancel culture” contra los hermanos Gibb

 

@narrativaoral

Si los Bee Gees hubieran grabado la canción Israel hoy en día seguramente presenciaríamos una arremetida de la llamada “cancel culture” contra los hermanos Gibb. Aunque ya el grupo no existe como tal, pues solo queda vivo Barry Gibb (Robin y Maurice fallecieron), activistas indignados pedirían a Spotify que saque a los Bee Gees de su catálogo digital. Exigirían que Fiebre del sábado por la noche, la película que puso a John Travolta en la cúspide al ritmo disco de Stayin’ Alive, fuese eliminada de las plataformas de streaming. Y los militantes anti-Israel ya no bailarían pegado escuchando How can you mend a broken heart? (¿Cómo puedes reparar un corazón roto?).

Esta hipótesis que planteo no es tan descabellada. La marca de helados Ben & Jerry’s, propiedad de la multinacional Unilever, anunció en estos días que dejaría de vender sus productos en los territorios ocupados por Israel. Según un portavoz, la compañía ha decidido no renovar la licencia que permite a una empresa israelí comercializar los productos de Ben & Jerry’s en Israel y en los territorios ocupados. La licencia vence en 2022. Su objetivo es negociar un nuevo acuerdo que permita la venta de sus helados dentro de lo que se conoce como la “línea verde”, es decir el territorio de Israel antes de la Guerra de los Seis Días de 1967, cuando el Estado judío ocupó Cisjordania y la Franja de Gaza.

La decisión de Ben & Jerry’s responde a una tendencia que se ha visto ya en el mundo académico y del espectáculo, promovida por el movimiento que se llama en inglés Boycott, Divestment, Sanctions (BDS, por boicot, desinversión y sanciones contra Israel). Universitarios, grupos de rock y otras figuras de la cultura (entre ellas el prominente músico y productor Brian Eno, y el cantante y compositor Elvis Costello) han decidido adoptar los lineamientos de BDS. Esto quiere decir que estos académicos y artistas no mantienen vínculos con sus pares israelíes, y, por supuesto, no se presentan en Israel, como parte del boicot.

¿Y la canción? 

Volvamos a los hermanos Gibb. Los Bee Gees grabaron la canción Israel en 1971, uno de los temas de su LP Trafalgar (el sencillo más conocido de ese disco es justamente How can you mend a broken heart?). Israel fue compuesta por Barry Gibb. La letra expresa admiración por lo que creemos es el joven Estado del Medio Oriente, aunque también puede ser leída como admiración por el pueblo de Israel (es decir, el pueblo judío). Veamos qué dice (mi traducción al castellano):

Has tenido tus tribulaciones Israel / Las he visto todas / Pero tú pones la escritura en el muro / Israel, Israel, sí

Sabes que he visto tu caída tantas veces / He llorado por ti y eso es un crimen / Israel, Israel, Israel. 

Donde hay arena / Donde hay hermosa arena sí / Sabes que tienes un tipo de sentimiento/ Que es grande / Tómame en tus brazos / Déjame estar contigo / Déjame estar contigo / Israel, Israel, Israel

Me gustan las sonrisas en los rostros de tu gente / Me hacen sentir tu abrazo cálido / Y yo quiero este tipo de sonrisa / Este tipo de sonrisa / Israel haces que todo el mundo piense en ti /

Y si no la encuentran, darán con una razón / Para gritar sobre Israel, Israel

Tú eres el único Israel, Israel / ¡Dímelo todo! / ¡Dímelo todo! / ¡Dímelo todo!

Tómame en tus brazos / Hazme sentir tu bondad / Ven conmigo Israel / Hey hey hey hey / Oh oh oh

Tómame en tus brazos / Déjame que te apriete en mi pecho / Lo quiero Israel / Israel Oh tómame de nuevo en tus brazos / Israel, Israel, Israel, Israel / Israel

Es una canción de amor, como tantas otras que compusieron e interpretaron los hermanos Gibb. ¿Pero es amor hacia quién? La letra la pudo haber escrito el rey David o algún profeta bíblico. El Israel de Barry Gibb es el país joven, que había vencido épicamente a los países árabes en seis días en 1967. Era el país de la utopía del kibutz socialista. Era la soberanía para el pueblo judío en su tierra ancestral, ese pueblo que, como lo recuerda la canción, había sufrido tantas tribulaciones. No era todavía el monstruo que pintan los activistas antisionistas ni los de BDS. No era todavía en el imaginario de la progresía mundial el “enemigo sionista”, aunque la propaganda soviética y de sus aliados insistiera en ello en esa época.

En 1971, el año que salió Israel de los Bee Gees, Hafez al-Assad (el padre del actual dictador Bashar al-Assad) llegaba a la presidencia de Siria; después de varias semanas de conflicto en Amán (que había comenzado en el “septiembre negro” de 1970), guerrilleros palestinos se retiraban hacia el norte de Jordania (terroristas palestinos asesinaban después al primer ministro jordano Wasfi al-Tal en El Cairo); el embajador de Israel en Turquía, Efraim Elrom, era secuestrado y posteriormente asesinado; un intento de golpe de estado era abortado en Egipto, y otro en Marruecos (Libia rompía relaciones con la monarquía magrebí), mientras que Jordania arremetía contra la guerrilla palestina; Siria rompía relaciones con Jordania por disputas fronterizas.

Todavía no había ocurrido la masacre de los atletas israelíes en Múnich en 1972. Sería en 1973 que estallaría en octubre la guerra de Yom Kippur. En 1975 la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptaría la oprobiosa resolución que afirmaba que el sionismo es racismo. Pero también fue la década en la que el presidente egipcio Anwar Sadat viajó sorpresivamente a Israel en 1977 y dio un discurso en la Kneset (parlamento), abriendo el camino hacia los acuerdos de paz de Camp David que se firmaron en 1979.

La de los 70 fue una década llega de dramatismo para el mundo y para el Medio Oriente. Las características voces de los Bee Gees, entonando Israel, con su vibrato y armonías al estilo Motown, podrían servir de banda sonora para esos años.

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Unas palabras para despedir a Guillermo Sucre
Poeta y ensayista, Guillermo Sucre obtuvo el Premio Nacional de Literatura en 1976. Nació en Tumeremo, estado Bolívar, en 1933, y acaba de morir, en Caracas. Miembro del Grupo Sardio, forma parte de una pléyade de escritores que hicieron una obra perdurable. La máscara, la transparencia es uno de los mejores libros de crítica publicados en Iberoamérica en todo el siglo XX. Su poesía, reunida por la editorial española Pre-Textos en 2019, es un bien incomparable. Estuvo casado con dos escritoras igualmente destacadas: Julieta Fombona y María Fernanda Palacios. Diego Arroyo Gil lo despide con este texto.

 

@diegoarroyogil / Fotografía: Lisbeth Salas

 

Un escritor es una voz, pero esa voz está llena de voces. El escritor sabe que su voz es un convite entre distintas formas de la lengua –formas que son presencias– y que toda escritura viva es el resultado de un acuerdo más o menos afortunado entre ellas. No se trata de una técnica de imitación sino de compartir una pasión, una misma inquietud esencial, la luz de un fuego. No es un proyecto: es un camino que se presenta como viático a una necesidad expresiva, a una necesidad vital. El escritor es un ser en situación de fidelidad –la que comparten su voz y las voces que en ella resuenan– y se supone que esa fidelidad le da una certidumbre.

Certidumbre: es esta la palabra que quiero traer aquí para referirme a Guillermo Sucre, el poeta, el ensayista, el articulista, el intelectual. Es honda la deuda que tenemos con él, que nos enseñó a ser firmes en la franqueza y francos en la firmeza, a la manera de un roble que se anticipó a las ráfagas de turno y que, luego de haber resistido él mismo las que soplaron durante su juventud –la dictadura, la cárcel, el exilio–, se aprestó a ofrecernos, no las frutas del consuelo, pero la savia del carácter.

En un texto publicado en Vuelta, la revista de Octavio Paz, en 1993, viendo la anuencia con que algunos intelectuales consideraban el golpe de Estado perpetrado contra la democracia venezolana el año anterior, Sucre afirmó: “Hemos perdido el sentido viril de las palabras”. Era el mismo sentido viril que había hecho decir a Albert Camus, en 1957, que el escritor “no puede ponerse al servicio de los que hacen la historia; está al servicio de los que la sufren”. Al igual que para Camus, para Sucre el oficio de escribir obliga, “y obliga no sólo a escribir”.

El escritor se forma “en una perpetua ida y vuelta de sí a los demás, a medio camino entre la belleza, de la que no puede prescindir, y la comunidad, de la que no puede extirparse”, de lo que resulta que su responsabilidad sea servir a la verdad y a la libertad, aunque la una sea huidiza y la otra “tan apasionante como difícil de vivir”. Por supuesto, insiste Camus, no se trata de que el escritor se erija en un predicador de la verdad, pero que mantenga el honor de su oficio, que no se preste a la opresión ni a la mentira. Para decirlo con Étienne de La Boétie, que no ponga su conciencia ni su palabra bajo el yugo de la servidumbre. O con Spinoza: que aprecie la fidelidad y no la adulación.

Está claro que me refiero indistintamente a Guillermo como escritor y como intelectual, dos figuras que en su caso se complementaban, se superponían, eran una sola. ¿Es necesario inquirir por qué? Apenas decir que la lectura de su obra hace evidente que el oficio de escribir es indisociable del de practicar una ética de la palabra. Y una ética de la palabra es una ética política, aquí donde política no se reduce al ejercicio del poder, sino que se ensancha hasta implicar un vivir en comunidad y en obstinado combate contra los embates del totalitarismo, del fanatismo, del sectarismo, en fin, de todos esos brazos de la muerte, de todas esas tabulas rasas que quieren uniformar a la gente y la palabra.

Esa postura ética que siempre vimos en Guillermo Sucre tuvo, además, otra característica: fue una mezcla entre la observación de la actualidad y la conciencia de la tradición a la cual esa actualidad confirma o traiciona. Y es que la actualidad solo puede hacerse conciencia (la palabra solo puede mantener su sentido viril) si se la valora sobre el trasfondo de la tradición, esa memoria siempre vigente de las cosas. Cuando eso no ocurre, cuando la tradición no concursa, la actualidad se muestra como mera contingencia y lo que deriva de allí es opinión ligera, si no disparate. No era el caso de Sucre. En él nunca dejamos de advertir la pasión del que reconocía en los hechos de la vida pasajera la presencia de lo permanente. Para él, las palabras tenían una historia y una dignidad.

No solo en sus artículos y sus ensayos, también en su poesía la mirada del lector percibía, percibe esa historia, esa dignidad. En el escritor que era él, en su voz, resonaban así otras voces: Montaigne, Cervantes, Spinoza, Camus. Con ellos compartió siempre, además del oficio de pensar y de escribir, el de vivir atento a eso que Mariano Picón-Salas –otra de sus presencias tutelares– llamó “una pedagogía de la Libertad”. Casi diría una psicagogía. Después de todo, ¿no es la pasión de la libertad un psicagogo precioso –guía del alma– para la vida?

En La libertad, Sancho –libro suyo publicado en 2013–, Sucre dice: “Hacerse libres, saber conquistar y saber ejercer la libertad ha sido el ideal de los hombres y de los pueblos desde el principio mismo de la Cultura Occidental”. Este modesto recordatorio, que podría pasar por demasiado obvio, era sin embargo en Guillermo un compromiso hondo y verdadero. Y era también, acaso si involuntariamente,  una tácita invitación a seguir en el camino, pues, como escribió el mismo Picón-Salas, la libertad no es solo “una dádiva lejana que nos ofrezca un régimen o un momento de la Historia”, sino “más bien terrible aventura afanosa, tan frágil como la vida, que es necesario salir a ganarse cada día”.

El bien que es la obra de Guillermo Sucre pertenece al esplendor de esa conciencia. Volver a sus palabras cada vez que la sombra o la luz acechan es reencontrar la fidelidad que las asiste: su certidumbre. Pero certidumbre no es mera convicción. Tampoco una actitud o una creencia. Mucho menos la puede dar una ideología. La certidumbre que nos ofrecía Guillermo se parece a ese momento de dichosa constatación en que uno asiente porque ha visto un rostro hermoso. Era un hombre difícil, y en él había un niño que amaba el mundo.

 

***

 

Un jardín, un monte

 

GUILLERMO SUCRE

 

La última vez que me bañé en el mar fue como

un sacramento, pero sé que ya no volveré al mar.

Sólo vivo entre un monte y un jardín.

 

Me paseo bajo los impasibles ficus religiosos

y me confío al amor que una vez me dieron.

En la abrazada sombra de las quisandas

encuentro la pasión de la paciencia.

Aún espero y –última delicadeza– veo

las jacarandas florecer.

A mi lado pasea rauda la ciudad como si escapara

de su destino.

La he contemplado en el dorado velamen de un

atardecer,

reñida con la hormigueante luz de sus cerros,

avenidos con la pobreza, el desamparo,

solos ante la Gracia.

 

Ahora ha cesado la tormenta: la lluvia y el viento

ya no derrumbarán los árboles

ni el ventanal de mi estudio.

Bajó la niebla y en la espesura despunta la cima

del monte; su trazo fuerte se recorta, limpio,

contra el cielo que oscurece,

como una persistencia de lo que no debemos

olvidar.

Como el cuchillo que abre nuestras vísceras

y al salir nos deja un resto de vida,

sólo sentimos ese alto filo en vilo.

Pero también es hermoso empezar a morir.

Crímenes sin Castigo | Crisis de confianza, por Javier Ignacio Mayorca

Nicolás Maduro (der) asciende no a los mejores, sino a los leales. En la foto de Reuters, en el ascenso a Néstor Reverol (2020).

En su empeño por forjar una FAN leal, Maduro saltó cohortes y designó para posiciones claves del mando operativo a oficiales que llegaron entre los últimos de su promoción en la Academia Militar

 

@javiermayorca

El 11 de julio, Javier Marcano Tábata cambió su foto de perfil en redes sociales. Ahora, se muestra sonriente, con los tres soles al hombro que lo acreditan como mayor general del Ejército Bolivariano.

Ese día, el alto oficial estaba de plácemes, al constatar que continuaba su ascenso meteórico hacia la cúpula de la Fuerza Armada. Gracias a las bendiciones del comandante en jefe, asumió el comando de la región de defensa estratégica de la capital del país.

De allí que Marcano no dude en declararse “bolivariano y chavista”.

Una responsabilidad como esta -el resguardo militar de los poderes venezolanos- no podía figurar en las perspectivas más optimistas de este oficial cuando se graduó en la Academia Militar, allá por 1991, en el remoto puesto 207 de 213 posibles en el orden de precedencia.

Según Hernán Castillo, profesor de Ciencias Políticas de las universidades Central de Venezuela y Simón Bolívar, y analista del mundo militar venezolano, un oficial egresado tan lejos de los puestos de honor difícilmente hubiese accedido al generalato, y mucho menos pudo plantearse un escenario en el que dominaría el dispositivo castrense del centro político del país.

“Estaría perdido. Ni siquiera hubiese llegado a bibliotecario. Si ya los primeros tenían problemas para ascender, imagínese un oficial en esa posición. Pero ahora es algo totalmente distinto”, afirmó.

El caso de Marcano es la confirmación de que los criterios para la designación de los oficiales a las posiciones más importantes de la FAN han cambiado. Pero no es el único ejemplo que se pudiera encontrar en las designaciones de este año.

Para la REDI Central, que abarca a los estados donde se concentra el mayor poder de fuego del Ejército, fue promovido un mayor general (José Murga) que llegó en el puesto 189 de la misma promoción que Marcano. Y el nuevo comandante de la región Guayana, Alfredo Parra Yarza, ocupó el lugar 105.

En la institución militar, partían de un principio según el cual si no fuiste buen estudiante en las respectivas academias, difícilmente lograrás ocupar posiciones cimeras en la carrera. Por eso, la revisión de este criterio es importante. Cuando se produce la designación de oficiales graduados más allá del puesto 100 de sus respectivas promociones, como ha sucedido este año, estamos ante lo que Castillo llamó “anomalías”.

Pero estas situaciones fuera de lo común se han transformado en lo más frecuente.

“Ya no podemos analizar la situación actual de la FAN como lo hacíamos antes, cuando había parámetros, como los de antigüedad, la jerarquía y la excelencia. Ahora, eso no existe”, explicó.

Aunque los procesos de ascenso y nombramientos conservan ciertas formalidades en el mundo castrense venezolano, el criterio predominante en la actualidad es la lealtad percibida, no solo en términos de fidelidad hacia el gobernante sino también hacia el estamento político dominante.

Este elemento ha trastocado a la Fuerza Armada, al punto de que según Castillo ya no se trata de una entidad jerárquica, tal y como era conocida antes de 1999 e incluso en los primeros años de la era chavista. Por ende, los méritos logrados en el desempeño de las tareas tampoco son determinantes a la hora de escalar posiciones y grados.

La lealtad percibida -o la ausencia de ella- es tan influyente que ha generado una situación escasamente analizada por los expertos. En normalidad, la diferencia en cuanto a las antigüedades de los integrantes de los distintos estratos del Alto Mando suele ser de apenas un año. Por lo tanto, la brecha entre el ministro de la Defensa y los comandantes de fuerzas o componentes solo debía ser de un par de años en cuanto al tiempo de servicio, tomando en cuenta que el comandante saliente del Ceofanb tenía un año menos de antigüedad que Padrino López. Es decir, estaba entre el ministro y las máximas autoridades de cada componente.

Pero esta desconfianza ha precipitado una nueva ratificación de Padrino, a pesar de los rumores cada vez más insistentes sobre el deterioro de su salud, reforzados a partir de la construcción de un pequeño ambulatorio en el propio edificio ministerial.

Ahora, la brecha de antigüedad entre el titular de Defensa y los comandantes de fuerzas es de cinco, e incluso seis años, en los casos de la Guardia Nacional y la Milicia.

Lo de la Guardia Nacional requiere una mención especial. El anterior comandante general, MG Fabio Zavarse Pabón, había egresado de la promoción que se graduó en 1988. Según la lógica castrense, los principales candidatos a reemplazarlo estarían en el grupo que obtuvo la licenciatura al año siguiente (1989). Pero el oficial más brillante de esa promoción es Héctor Hernández da Costa, uno de los dos generales detenidos y enjuiciados por el estallido de drones en el centro de Caracas, en agosto de 2018. Este caso, conocido como el “magnicidio frustrado” truncó la carrera de un profesional que hasta ese momento había tenido óptimo desempeño, a pesar de sus achaques de salud.

De acuerdo con el general retirado de esta fuerza, Régulo Díaz Vega, esta circunstancia hizo que Maduro optara por desechar a cualquier compañero de Hernández en la promoción Batalla Pantano de Vargas II, y pusiera el ojo en la siguiente cohorte, donde Juvenal José Fernández ocupó la novena posición.

Según Díaz, el nuevo comandante general de la GN es visto por el régimen como un oficial “manejable”.

En la reconfiguración del Alto Mando Militar y las jefaturas de las regiones estratégicas de defensa integral, el Ejército reforzó su primacía, en detrimento de las cuotas que tenía la Armada, a través del Ceofanb.

Esto no es gratuito. Díaz Vega cree que, a cambio de este ascenso de oficiales “obedientes y no pensantes” en el componente de control terrestre, el oficialismo exigirá a la FAN su pleno respaldo a los cambios en la geopolítica nacional, a través de la imposición del “estado comunal” y la ratificación de su hegemonía en los gobiernos regionales y municipales, mediante unas elecciones a la medida.

Y una nota al pie: en 2021, Maduro terminó de purgar de la cúpula militar a lo último que restaba de la promoción graduada en 1987, con lo que sorteó la amenaza que supuestamente representaba el primer alférez auxiliar de ese grupo, Diosdado Cabello.

Breves

El Ejecutivo presentó a la Asamblea Nacional electa el 6-D un anteproyecto de ley de previsión y seguridad social de los órganos de seguridad ciudadana, al que la propaganda llamará Ley Guardianes de la Patria. Sus disposiciones abarcan a todos los funcionarios, tanto activos como jubilados, de los órganos de seguridad ciudadana descritos en la Constitución, e igualmente a los custodios penitenciarios y empleados del Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (Senamecf), sus familiares inmediatos y sobrevivientes. El texto consta de 110 artículos, una disposición derogatoria y cinco transitorias. Una novedad se refiere a la creación del Banco de la Seguridad Ciudadana, cuyo propósito sería la realización de “todas las operaciones de intermediación financiera y sus servicios conexos concernientes a los Bancos Universales (…) destinados a la familia policial en el marco del Sistema Integral de Seguridad Social de los Órganos de Seguridad Ciudadana”. También podrá intervenir en los llamados “proyectos estratégicos”, que no están definidos por ley, y que serán delineados posteriormente por el Gobierno.

Esto abre una rendija para la discrecionalidad en la administración de los fondos recaudados mediante los aportes obligatorios del funcionariado.

Otra disposición controversial se refiere a la instauración de una red sanitaria de la seguridad ciudadana, que abarca los hospitales, las clínicas, los ambulatorios, los núcleos médicos asistenciales y demás dependencias que actualmente están al servicio de los distintos organismos de seguridad. En otros términos, según el documento, “los bienes y activos de los Órganos de Seguridad Ciudadana, destinados para los servicios médicos y asistenciales (…) serán transferidos al Instituto de Previsión y Seguridad Social” cuya creación prevé la referida ley.

Uno de los delitos que mayor crecimiento ha tenido durante la pandemia por la Covid 19 –junto a la estafa– ha sido la extorsión. En el primer semestre de 2021, el promedio mensual de casos procesados por este delito subió 26 % con respecto al mismo lapso de 2020, de acuerdo con cifras conocidas extraoficialmente. Ahora, no solo envían mensajes amenazantes a los ganaderos, agroindustriales y propietarios de grandes industrias. También comenzaron a ser victimizados los médicos y otros profesionales independientes, no necesariamente adscritos a una gran corporación.

La explicación de este giro fue aportada por la abogada y exjuez Mónica Fernández. Estas personas anuncian sus servicios a través de Instagram. De allí, los grupos dedicados a la extorsión obtienen los datos primarios sobre la víctima, y luego los cruzan con informaciones extraídas de otras redes, con el propósito de elaborar una amenaza creíble. Últimamente, indicó Fernández, los extorsionadores dicen ser miembros del colectivo La Piedrita, Tupamaros o incluso elementos de la banda de Carlos Revette, alias Koki. En sus llamadas, indican que los han contratado para secuestrar o matar al médico, publicista o joven arquitecto. Pero que no cumplirán con lo pactado si les pagan un monto en bolívares. Según la exjuez, los sujetos suministran cuentas abiertas en la banca nacional a nombre de mujeres cómplices.

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Entrevista | Francisco Pimentel Malaussena: “El mejor diseño es el bien común”, por Carolina Jaimes Branger

Foto captura del video De lo urbano y lo humano Arq. Francisco Pimentel Malaussena. Edif. El Universal.

 

@cjaimesb

Una larga y dilatada trayectoria profesional precede a Francisco Pimentel Malaussena. Confiesa que en ese largo camino ha tratado muchas veces de detectar las huellas dejadas por sus profesores y colegas, no solo para descubrir y construir su propio camino, sino para invitar a otros a recorrerlo juntos, en el ejercicio profesional, en la docencia, en el servicio público, en el gremio y, especialmente, en la construcción de una sociedad en democracia y en libertad. Está pronto a cumplir 89 años y aquí reflexiona sobre los valores que fundamentan su vocación de servicio -con competencia profesional y honestidad- como el ámbito necesario para la promoción de la dignidad de la persona, su vocación y el bien común de toda la sociedad. En otras palabras, con ética personal y social.

Como docente, ha dejado estela profunda en la formación de muchos jóvenes en la universidad –y más allá de ella– en la sociedad venezolana que clama por un norte y un país que merece civilización.

Hoy, sigue activo y apasionado por sus actividades. La Facultad de Arquitectura de la UCV aprobó por unanimidad otorgarle el doctorado honoris causa, refrendado por el Consejo Universitario. Un homenaje más que merecido a una carrera impecable.

–¿De dónde proviene tu vocación de ser arquitecto?

–Un camino que se enraíza en mis años de adolescencia al oír hablar a mi abuelita Malaussena de su esposo, el arquitecto francés Antonio Malaussena y sus proyectos en Venezuela, principalmente el Teatro Municipal de Valencia, en el Campo de Carabobo y la remodelación de la Casa Natal del Libertador, conjuntamente con el ingeniero Vicente Lecuna. No conocí a mi abuelo, murió muy tempranamente. Y luego mi contacto más cercano y frecuente con mi tío materno, el también arquitecto Luis Malaussena y sus referencias a sus estudios de arquitectura en París. Allí entabló una larga y fraterna amistad con Carlos Raúl Villanueva -con quien compartió en el Ministerio de Obras Públicas- los programas de edificaciones educacionales y públicas en toda Venezuela, así como el Concurso Ganador para el Pabellón de Venezuela en la Feria Internacional de París en 1937.

Terminados mis estudios de bachillerato en el Colegio La Salle, la Universidad Central estaba cerrada por razones políticas y empecé a trabajar como dibujante en la oficina de Malaussena, en la obra del Círculo Militar; allí desarrollé planos y detalles, ya que tenía buen conocimiento del dibujo técnico, bajo la inmediata supervisión del arquitecto alemán Klaus P. Jebens. Pocos años después, en su misma oficina, trabajé como adjunto del arquitecto Klaus Heufer en la construcción y supervisión del Hotel Maracay y en el diseño del Salón Venezuela del Círculo Militar.

Esta interesante y dinámica etapa me formó no solo en diseño, sino igualmente en el día a día de las obras y reforzó mi vocación a los estudios de arquitectura. Entré a principios de 1953 a la Escuela de Arquitectura de la UCV, de la cual egresé en Julio de 1957, en la primera promoción egresada del nuevo edificio de Arquitectura en la Ciudad Universitaria, inicio de una larga trayectoria y de un compromiso vital. Un grupo de graduandos de la FAU obtuvimos ese año el Premio Ex-aquo Presidente de la Republica de Brasil en la Bienal de Sao Pablo.

–Háblame de tu experiencia como docente

–Ese mismo año de 1957 llegué a la docencia y asumí mi vocación desde el fuerte testimonio de mis profesores –Villanueva, Malaussena, Ossot,  Sanabria, Julián Ferris, Víctor Fossi, Oscar Carpio, Martín Vegas, Galia, Julio Volante, Fuenmayor, Tobito, Celis, González Almeida, Tony Manrique y otros apreciados profesores como el artista y humanista Charles Ventrillón, y un grupo de competentes ingenieros-; así como la hermosa tarea de ayudar a nuestros jóvenes a descubrir su proyecto de vida, a entender que su vocación profesional no es algo hecho, estático, sino algo dinámico, que se edifica día a día; que es tarea a ser realizada en y puertas afuera de la universidad. Ayudarlos a descubrir su proyecto de vida, su compromiso consigo mismos y con la sociedad. Eso es educar y no simplemente trasmitir conocimientos.

Con muchos de ellos he tenido la experiencia de acompañarlos, no solo como profesor en su formación universitaria durante 35 años, sino en su ejercicio profesional, en el día a día en nuestra propia oficina. Ha sido la oportunidad de ser facilitador para que pudieran liberar la arquitectura que estaba como prisionera en ellos. No puedo dejar de reconocer lo que a su vez recibí de ellos, como estudiantes y luego como arquitectos. Hoy son profesionales y profesores universitarios de necesaria referencia y aprecio.

No puedo dejar de nombrar a un esforzado grupo de profesores que se entregaron vivencialmente a la docencia y al ejercicio profesional, como Jimmy Alcock, Jesús y Oscar Tenreiro, Fruto Vivas, Gustavo Legórburu, Bernardo Borges, Guido Bermúdez Enríquez, y yo mismo en el Taller 4; y nuevas generaciones como Pablo Lasala, Joel Sanz, Carlos Gómez de Llarena, Julio Coll, Edwing Otero, Beltrán Alfaro, y otros muy valiosos, que no marcan un espíritu de simple continuidad, sino una incansable búsqueda de experiencias y propuestas docentes.

En el campo de la docencia actualmente soy profesor jubilado de la FAU-UCV, y fui miembro principal del Consejo de la Facultad varios periodos; miembro del Consejo Superior de la Universidad Simón Bolívar y profesor invitado de las Universidades Simón Bolívar y Metropolitana.

–Tu experiencia profesional ha sido amplia y prolífica. Como arquitecto has tenido enormes satisfacciones, entre ellas el Premio Nacional de Arquitectura.

–En el campo del ejercicio profesional se me hace una exigencia personal expresar un recuerdo y justo reconocimiento muy especial al arquitecto Bernardo Borges, mi compañero de graduación, con quien mantuve una fecunda sociedad por más de 20 años; así como con el arquitecto Klaus Heufer, con Jacobo Koifman, con el destacado y recordado arquitecto Pablo La Sala, con Beltrán Alfaro y Edwing Otero, de necesaria referencia en nuestra arquitectura contemporánea.

De esa primera etapa son el edificio de El Universal (Premio Nacional de Arquitectura), la Torre La Previsora (Premio Nacional de la Cámara de la Construcción), la Torre Británica, Cremerca y el edificio Philips (actual Sudeban) entre otros numerosos proyectos.

Francisco Pimentel Malaussena. Captura de pantalla del video
Edificio El Universal, en el centro el arquitecto Francisco Pimentel Malaussena y torre La Previsora.

Posteriormente, con mi yerno el arquitecto Oscar Capiello, fundamos la sociedad profesional PC ARQUITECTOS, con quien en estos últimos 30 años hemos desarrollado importantes proyectos, con gran vivencia de equipo, conjuntamente con los arquitectos Luis Alemán, el arquitecto y urbanista Carlos T. Itriago, María Inmaculada de León, Gabriel Heredia, Mariana Jáuregui, Olga López, Juan Pena y más recientemente con Gustavo Luis Legorbouru y otros arquitectos y pasantes, entre ellos la nueva Biblioteca y el edificio Bicentenario de la UCAB como ganadores del concurso convocado por la misma; el Plan Maestro y la primera etapa de la Universidad Católica del Táchira UCAT; el Centro Comercial Millennium Mall (Premio Cámara de Comercio); el Parque Residencial del Este (850 apartamentos), el Parque Profesional del Este; el Conjunto Residencial Solano (750 apartamentos, Premio IX Bienal de Arquitectura); la segunda etapa del Centro Comercial Plaza Las Américas (Premio II Salón Malaussena), el Conjunto San Gabriel y el conjunto religioso-docente San Juan Eudes (Premio IV Salón Malaussena), el anteproyecto del Hotel Crane en Barbados, el Hotel Las Trinitarias en Barquisimeto, el Centro de Estudiantes de la Universidad Simón Bolívar y otras obras en Caracas y en el interior.

Están listos los proyectos del gimnasio y la Facultad de Ingeniería de la UCAB. Así mismo es de destacar que fuimos acreedores del proyecto ganador convocado por la Fundación Andrés Bello para el desarrollo de la Zona Rental Este de la UCV en la Plaza Venezuela, el cual no ha avanzado por razones de financiamiento, por la expropiación a la Fundación del Centro Comercial en construcción para ubicar el automarcado Bicentenario.

En estos años he compartido mi compromiso docente con el campo del servicio público en oportunidades concretas: arquitecto jefe de la Sala Técnica de la División de Obras Especiales del MOP (1960), director de Obras Publicas del Distrito Sucre del Estado Miranda (1962) y posteriormente como director fundador de la Dirección de Planificación (1966), la Dirección General de Obras y Servicios de la Gobernación del Distrito Federal (1979), la presidencia de la Comisión Metropolitana de Urbanismo y en la directiva del Centro Simón Bolívar (1979).

En el campo gremial, fui miembro fundador del Colegio de Arquitectos y presidente del Tribunal Disciplinario del Colegio; miembro principal de la junta directiva y del Tribunal Disciplinario del Colegio de Ingenieros de Venezuela y secretario de la mesa directiva de la Asamblea Nacional; presidente de la Comisión de Renovación Urbana del CIV y presidente de la Fundación Amigos de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, desde la cual realizamos conjuntamente con Julio Coll y Gustavo Legórburu, esfuerzos por rescatar el sentido de pertenencia de los exalumnos y profesores activos y jubilados, como oportunidad de búsqueda y encuentro con nuestro compromiso docente y social.

–Has tenido siempre mucho contacto con la juventud. ¿Qué les dices a los jóvenes de hoy?

–Que están llamados a mantener el aliento ético en nuestra sociedad. Se les dio una formación hacia la búsqueda permanente del bien común. La sociedad les está exigiendo respuestas concretas en el campo de las concentraciones urbanas, de hacer ciudad, del espacio público, de la marginalidad, la vivienda y los servicios con una nueva visión de nuestro compromiso profesional y social con el país, más allá de la manipulación populista y corrupta.

Hoy vemos con tristeza cómo algunos actores de la construcción pública, al calor de contratos a dedo, producen platos indigestos, mal preparados y peor cocidos, que no edifican ciudad e ignoran los servicios públicos y equipamientos indispensables, las normas y ordenanzas. En una palabra, la vida de la ciudad.

El reto para nuestras nuevas generaciones es testimoniar vitalmente la fuerza moral con presencia activa en la sociedad civil y en el desarrollo integral del país, en la búsqueda y construcción del bien común en democracia y libertad.

La recuperación de la esperanza de esta generación depende de fijarse poco en la multiplicación de promesas y mucho en el compromiso individual y colectivo.

De dejar de ver para los lados y fijar la mirada en un objetivo: una presencia comprometida con el hombre, la sociedad y la ciudad concreta. Y este es nuestro reto, nuestra tarea: construir un porvenir más digno y más feliz para todos. Y es posible. Y si es posible, entonces es una obligación ética.

–Entonces crees que tenemos remedio…

–Para responderte eso quiero volver a mi más temprana niñez, y recordar las funciones de matinal en los cines de Caracas y el terror que me dio la película en blanco y negro de King Kong, que todavía aparece en algunos programas políticos. Y cuando en familia vimos el Mago de Oz, el recuerdo de aquel indescriptible tornado, igualmente en blanco y negro, que se llevó la casa, y a Dorothy, y a su perrito Toto. Recuerdo a la Bruja Mala del Oeste en su escoba y con su risa siniestra ¡y cómo se me pusieron los ojos cuando cayó la casa, aplastó a la bruja y la pantalla estalló en colores y nos mostró el reino de Oz, “the yellow brick road” y los munchkins!… Pues así estamos hoy… en medio de un oscuro tornado y en caída veloz.

Debemos abrir los ojos a una nueva y verdadera democracia, pero sin un mago de Oz que detrás de la cortina conduzca al país a una muy penosa situación económica y social, comprometiendo el porvenir de las generaciones presentes y futuras.

–¿Qué significa Venezuela para Francisco Pimentel Malaussena?

–Venezuela es el espacio que Dios y mis padres me dieron como misión y tarea, para coadyuvar en la edificación de una sociedad fundamentada en los valores y virtudes cristianas, que recibí de ellos con su testimonio de vida y entrega de servicio. Mi compromiso es igualmente elevarla a estadios cada vez más altos mediante la búsqueda activa del bien común señalando desde mi formación profesional y ciudadana caminos de participación e inclusión en democracia y en libertad. La Santísima Virgen de Coromoto bendiga nuestra patria.

¿Se desplomará el muro de Berlín de América Latina?, por Froilán Barrios Nieves*
El derrumbe del muro de Berlín latinoamericano tendrá un impacto continental. Es cuestión de tiempo. No hay marcha atrás, la guagua no va en reversa…

 

@froilanbarriosf

En noviembre de 2021 se cumplirán 32 años del derrumbe del muro que dividía a los alemanes entre sí, y a Alemania del mundo. Con ello cambiaron el equilibrio y el poder de la política internacional, al caer como un dominó una a una de las repúblicas europeas firmantes del Pacto de Varsovia, gobernadas todas por atroces dictaduras mangoneadas a imagen y semejanza de la llamada Patria del Socialismo Real, la URSS.

En lo ideológico, el efecto fue devastador ya que la humanidad pudo conocer la estafa histórica de la barbarie estalinista. Lo que no impidió al castrismo tomar el testigo del devaluado socialismo soviético, en América Latina, y así continuar difundiendo una redención social bajo la pose antimperialista, que en realidad no aportó calidad de vida ni en Cuba, ni en ninguno de los pueblos y países del continente. 

Entre tanto el castrismo puso las barbas en remojo y, como fiel copia de la satrapía soviética y de la extinta RDA, reforzó su aparato de represión: el G-2 y sus bandas de soplones, forjados bajo el modelo de la STASI, la policía política más tenebrosa de Europa Oriental. Allí donde los padres espiaban a los hijos, los hijos a los padres, los carceleros a los presos y viceversa, en fin, un gigantesco mundo orwelliano donde el miedo y el terror se confundían con la fidelidad incondicional a la revolución.

El régimen farsante creyó que era suficiente con el culto a la personalidad a Fidel, y en menor grado a su hermano Raúl, creyendo tener eternamente asegurada la noble paciencia del pueblo cubano. Sin percatarse de que los tiempos en política son diferentes a los de la gramática española, a tal extremo que terminaron emboscándolos en el estallido social del 11 de julio, por cierto no esperado por nadie ante sus dimensiones.

Hoy en Cuba hay una rebelión en las entrañas de la sociedad capaz de manifestarse en frases como “De tanta hambre que pasamos nos comimos el miedo”, o “ellos tienen el poder y nosotros el pueblo” o los alaridos anónimos en esquinas de calles y pueblos de la isla al son de “abajo la dictadura”, con un himno la canción Patria y vida, contrapuesta a la consigna incondicional de “Patria o muerte” fidelista.

En definitiva, el sacudón de julio de 2021 es protagonizado por nuevos héroes, artistas, jóvenes, periodistas, trabajadores, pueblo en general quienes crecieron con el relato del bloqueo y del imperialismo como el lobo feroz del norte. Argumento al que recurrió de nuevo Díaz-Canel para justificar la implacable represión policial de las avispas negras, hoy rechazada por la población en silencio, como lo manifiesta un joven artista que participó en las movilizaciones. Ante el desprestigiado discurso del devaluado mandatario cubano del 12 de julio, dijo «Lo siento, señores dirigentes de este país, si no saben reconocer sus errores y tratar de arreglar todo lo mal que han hecho por años van a tener que matarnos”.

¿Cuánto tardará en verse el tan esperado cambio? No sabemos, lo cierto es que, luego de la caída del Muro de Berlín, en un lapso de 2 años surgió una nueva Europa, se disolvió la URSS, se reunificó Alemania, se formaron gobiernos independientes en todas las antiguas repúblicas satélite del mundo soviético, desde Polonia hasta el Báltico, pasando por Rumanía y llegando a los Balcanes.

Como vemos, la historia es caprichosa y en el caso cubano la liebre puede saltar en cualquier momento, para bien de una Latinoamérica que necesita derribar ese muro. Un muro que ideológicamente ha generado falsas expectativas y consumadas estafas en beneficio de elites políticas, cuya gestión en diferentes países ha usufructuado la riqueza nacional en nombre de revoluciones ficticias que solo han dejado hambre, miseria y represión.

El derrumbe del muro de Berlín latinoamericano tendrá un impacto continental. No solo será libre Cuba de elegir democráticamente sus gobernantes; en el mismo término significará libertad y democracia para Venezuela, Nicaragua y para todos los países que vean amenazados sus derechos humanos y la aspiración a vivir en paz y prosperidad sin el chantaje ideológico de los gobiernos de corte dictatorial. Es cuestión de tiempo. No hay marcha atrás, la guagua no va en reversa…

*Movimiento Laborista.

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