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Opositores ofuscados, por Eddie Ramírez S.

EN ESTOS TIEMPOS DE BOMBARDEO masivo de informaciones ciertas, falsas o de media verdades es inevitable que se perturbe nuestra capacidad de razonar. El problema se agudiza cuando estamos sometidos a presiones de diversa índole. Resulta difícil  analizar determinada situación política cuando se siente en carne propia la escasez y la dificultad para que el ingreso alcance para cubrir las necesidades mínimas. Más difícil aún, si algún familiar o conocido ha sido asesinado, torturado, encarcelado o ha tenido que buscar refugio en otro país. O cuando es la propia persona la que ha sufrido los atropellos. Hoy en día es explicable que exista mucha ofuscación y de allí los dimes y diretes. 

 

En estas circunstancias, la dirigencia política, articulista y opinadores tienen la responsabilidad de contribuir a orientar al resto de los ciudadanos para no caer en intolerancias que dificultan cualquier solución. Descalificar a otro compatriota por no tener la solución para sacar al usurpador Maduro es estar ofuscado por lo antes mencionado o por interés personal. Quizá si  nos preguntáramos qué haríamos si tuviésemos poder de decisión, nos daríamos cuenta de que a veces somos injustos al descalificar a quienes no piensan como nosotros. 

 

Por ofuscados hemos agredido de palabra a personas y a instituciones. En abril del 2002 hicimos picadillo a Pedro Carmona y a quienes manejaron esa crisis por los  errores cometidos, unos ciertos, otros no, que permitieron que Chávez regresara al poder. Al respecto no toman en cuenta que Chávez tenía el apoyo de los comandantes de tropa. Después del paro cívico de diciembre de ese mismo año enfocaron las baterías en contra de Carlos Ortega y de Carlos Fernandez por haber convocado una huelga “inoportuna” y a los petroleros por haber abandonado sus puestos “facilitando al régimen que se apoderara de Pdvsa”. Es decir, que  deberían haber permanecido tranquilos esperando las elecciones porque lo que había era un “déficit de democracia”. 

 

Después le tocó el turno de hacer de “punching ball” a la Coordinadora Democrática y a su sucesora la Mesa de Unidad Democrática. Volaron las acusaciones de “colaboracionismo”. Perdimos a un excelente dirigente como Ramón Guillermo Aveledo, ensalzado en un principio y luego condenado al ostracismo. Se logró ganar un referendo  sobre la reforma de la Constitución y después la mayoría de la Asamblea Nacional, pero como no se produjo el cambio porque el régimen cuenta con el apoyo de la Fuerza Armada y de un grupo no despreciable de seguidores, surgieron las críticas porque no se desplazó a Maduro en seis meses. 

 

Los militares han sido un blanco evidente, ya que al tener las armas muchos civiles  consideran que todos son culpables y que derrocar a una dictadura es coser y cantar, no percatándose que es una organización piramidal  y vigilada estrechamente, por lo que las probabilidades de una insurrección exitosa no son elevadas. Prueba de ello son los cientos de oficiales que han sido pasados a retiro, encarcelados, torturados e incluso asesinados,como el caso del capitán  de corbeta Rafael Acosta Arévalo.  

 

Al presidente (e) Juan Guaidó lo elevaron por las nubes, pero como pasa el tiempo y no cesa la usurpación, ahora le reclaman que está en campaña electoral. ¿Qué puede hacer, salvo recorrer el país animando a la gente,  instar a la Fuerza Armada a que respete la Constitución, designar embajadores que están cumpliendo un excelente trabajo y estar en contacto con gobiernos democráticos ante los cuales denuncia los atropellos y solicita sanciones? ¿Como puede haber opositores tan ofuscados que lo critican porque no logra que intervenga  una fuerza armada de países democráticos? ¿Acaso que eso depende de Guaidó? Califican de fracaso el que no lograra entrar la ayuda humanitaria y que los militares no atendieran el llamado desde La Carlota. ¿Acaso era preferible que no lo intentara? 

 

Algunos deben dejar  de decir que apoyan al presidente (e) pero le disparan trascorrales. Quizá puedan ganar algunos aplausos momentáneos, pero cuando cese la ofuscación irremediablemente perderán credibilidad, lo cual es indeseable, ya que algunos son gente valiosa. Dirigentes y ciudadanos en general debemos entender que se requiere una unidad sin zancadillas y sin francotiradores.

 

Como había en botica: Torturar a un preso es lo más bajo que puede llegar un ser humano. Maduro, el general Padrino López y el general Hernández Dala, Director de Contrainteligencia Militar, entre otros, son responsables del asesinato por tortura del capitán de corbeta Rafael Acosta Arévalo.  También hay información de que el teniente coronel Ígber Marín Chaparro, preso desde marzo 2018, está siendo torturado. Marín fue el primero de su promoción. Igualmente el médico José Alberto Marulanda ha sido torturado por los esbirros de la dictadura Desde el pasado 21 de junio se encuentra secuestrado por el Sebin nuestro  amigo José Méndez, ciudadano de arraigados principios cristianos, ingeniero nuclear, miembro de COENER , defensor de los derechos humanos y luchador incansable,quien ha denunciado en la Corte de La Haya los atropellos del régimen.. ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

 

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Jun 01, 2019 | Actualizado hace 6 meses
Los tramposos, por Luis Fuenmayor Toro

UN TRAMPOSO ES UNA PERSONA QUE HACE TRAMPAS, que engaña, que violenta las leyes o reglas del juego o de cualquier actividad para beneficio propio, de sus familiares, amigos, personas de su interés o de su grupo. También se aplica a quienes no pagan sus deudas, a quienes engañan, embaucan, defraudan, estafan, conspiran y traicionan. Una trampa es un dispositivo físico o un método engañosos, empleados para vencer, detectar, capturar, lesionar o perturbar a un enemigo, adversario o intruso o a una presa en el caso de una cacería. Cuando se habla coloquialmente de “hacer trampa” se refiere a la comisión de algún acto fraudulento, violación de algún acuerdo o normativa, expresión aplicada principalmente en los juegos y en los procesos electorales.

De las anteriores precisiones es claro que la lucha política en Venezuela ha devenido en una lucha de tramposos, en la que lo usual es la trampa, el engaño, el fraude y la traición y lo esporádico es la actitud honrada, sincera, veraz y leal. Y no es que esté siendo ingenuo en materia política. Sé lo que la lucha por el poder significa, y más en un país de potenciales riquezas de carácter estratégico para el mundo. Pero como todo en estos 20 años, la política también ha degenerado junto a las instituciones venezolanas y a los principios y valores de la población. La trampa, el engaño, la calumnia, el cinismo, la agresividad, el fanatismo se han apoderado totalmente del escenario político del país, lo que dificulta en mucho mayor grado la solución de la grave situación existente.

Las decisiones de la Asamblea Nacional (AN) actual han estado plagadas de trampas desde un principio, desde que Ramos Allup estableció de facto, en su discurso de toma de posesión de la presidencia de la misma, que la salida de Maduro era casi un mandato constitucional y que debía cumplirse en seis meses. Y esto lo dijo estando el Presidente presente en el acto protocolar de juramentación. Luego vino el invento de la doble nacionalidad del Presidente o de que era colombiano y que debía ser destituido si no renunciaba. Más adelante que había abandonado el cargo, cuando realmente lo ejercía en exceso. Fue entonces destituido con cualquier argucia, para luego volverlo a destituir, el característico sin fin de enredos que siempre acompañan a los relatos mentirosos.

El gobierno, por su parte, ha liderado muchas veces este fraudulento modo de operar. El TSJ desincorpora a unos diputados con el falaz argumento de compra de votos en su elección, simplemente para quitarle a la oposición la mayoría calificada de los dos tercios. Pero luego de más de 4 años no ha decidido sobre el fondo de la materia. Inventaron la figura del desacato para invalidar totalmente a la AN y dejar al país sin Poder Legislativo, algo que les resulta muy normal y apegado a derecho. La sustituyen convocando a una Constituyente (ANC) sin someter sus bases a referendo popular y, peor aún, elegida en forma corporativa a lo Mussolini. Afirman que es plenipotenciaria como Dios por lo que está por encima de la Constitución vigente, lo que coloca al país como una monarquía absolutista del siglo XV.

La oposición extremista da golpes de Estado que transforma en sus discursos en vacíos de poder y operaciones por la libertad. El gobierno llama a sus golpes fracasados del pasado insurrecciones cívico militares patrióticas, y las conmemora con bombos y platillos. Sus injerencias en los asuntos internos de Colombia, Honduras y Paraguay, los llama internacionalismo bolivariano. Los despojos de la MUD condenan la “invasión” de chinos, rusos y sobre todo cubanos, pero casi suplican que vengan el ejército gringo a ayudarlos porque “solos no podemos”. Deciden que los bonos emitidos sin la aprobación de la AN son ilegales y así se lo hacen saber a sus tenedores, pero al primer vencimiento de intereses deciden pagarlos e inventan que si no lo hacen se pierde CITGO.

Guaidó no negocia con delincuentes, a menos que lo convoque Noruega y no se sepa. Un artículo constitucional que se refiere a misiones militares extranjeras en el país lo transforman en una autorización para la invasión militar, como si esa insensatez traidora pudiera estar prevista en alguna constitución del mundo. Maduro, como hacía Chávez, llama a nuestro sistema electoral el mejor del mundo, aunque permita el claro ventajismo gubernamental, abuse del voto asistido, constituya las mesas con militantes del PSUV y haya eliminado la proporcionalidad establecida en el artículo 63 de la Constitución. En la misma línea, el bolívar es la moneda más dura del mundo, la hiperinflación no tiene que ver con la masa de dinero inorgánico, la devaluación es producto de una página web, PDVSA está destruida por las sanciones y la gente va al Guaire porque la oposición les paga.

Ninguno de los polarizados tiene un verdadero proyecto nacional de desarrollo. Sus planes son mantenerse en el poder a como dé lugar o hacerse de éste por cualquier medio. Ambos mantuvieron y quieren continuar manteniendo la ignorancia y la miseria de la población, pues desean seguir usufructuando esas ventajas en sus gobiernos. Es un simple “quítate tú para ponerme yo” a hacer lo mismo que tú. O se avanza en la construcción de una opción radicalmente distinta o Venezuela no tiene futuro. Si no existe un líder que aglutine y entusiasme a la gran mayoría, habrá que presentar un equipo de dirigentes que sumen sus respaldos y simpatías en función del triunfo electoral. Es quizás una oportunidad para acabar con el mesianismo que siempre nos ha perseguido.

May 18, 2019 | Actualizado hace 6 meses
Al cerrarse otras opciones, por Luis Fuenmayor Toro

LE HEMOS HECHO SEGUIMIENTO DE CERCA al desarrollo de la política venezolana desde hace décadas, pero hoy me referiré a su progreso en lo que va de año y a desenlaces peligrosos que comienzan a vislumbrarse en forma mucho más clara. Es primera vez, por lo menos desde hace casi 120 años, que el país ha estado tan cerca de una invasión armada, y en el caso actual ejecutada por la primera potencia militar del mundo. Esta opción ha rondado el escenario político venezolano desde el fracaso, inducido por la oposición de la MUD, de las negociaciones de 2018 en República Dominicana. Aunque este tipo de opciones son siempre posibles, lo que las hace importantes de tener en cuenta es su probabilidad de ocurrencia, la cual varía con el desarrollo de los acontecimientos, en nuestro caso en Venezuela, sus vecinos inmediatos, EEUU y el resto del continente americano, como en Europa, Rusia, China, medio oriente y muchos otros lugares de menor importancia en nuestra vida política.

Estas características son las que hacen impredecibles la ocurrencia de estos hechos y las que impiden que se pueda saber cuándo se producirán, una vez frustradas otras opciones menos costosas y traumáticas. Somos un caso claro de esta afirmación. Muchas opciones han estado presentes desde enero 2019, muchas más si nos remontamos a comienzos de 2016 o nos desplazamos más atrás, aunque en todas ha estado presente como factor causal común el “Maduro vete ya”, establecido como un derecho por parte de cierta oposición inmediatista y voluntarista, que piensa que está por encima del resto de los venezolanos: ella decide qué hacer y los demás aceptan sin chistar. En este proceso, muchas opciones han desaparecido, otras se han hecho presentes y algunas han renacido. Es en ese escenario cambiante, que no da tiempo de descansar ni de aburrirse, que la inicialmente muy remota invasión militar, ha ido navegando en nuestro mar de complejidades sin naufragar y hoy parece llegar a puerto como opción probable.

En Venezuela nunca se ha producido una invasión por tropas estadounidenses o comandadas por ellos. Esto ha ocurrido en la mayoría de los países vecinos, aunque no recuerdo a ninguno en el que sus nacionales opositores la pidieran invocando la Constitución de sus repúblicas. En esa traición a la nación al parecer somos únicos y es un “mérito” de Guaidó, Leopoldo López y Voluntad Popular, y de quienes se dejaron arrastrar a esta ignominia. Y todo ello gracias a la negligencia de quienes nos gobiernan, que prefieren ver a su patria invadida y destrozada que negociar una salida democrática a la crisis existente. El golpe sangriento de Pinochet en Chile se da porque los extremistas izquierdistas impidieron las negociaciones, que Allende ya había comenzado a realizar para darle salida electoral a la crisis de entonces. Estas afirmaciones en absoluto absuelven a Pinochet ni a la oposición apátrida de nuestra Asamblea Nacional, que ha demostrado una indignidad y envilecimiento no visto en el país en su historia.

La confesión de Guaidó sobre las instrucciones por él dadas a su compañero de partido Carlos Vecchio, que más que un embajador de Venezuela parece un funcionario del gobierno de Trump, para reunirse con el Comando Sur estadounidense son muy graves, aunque pocos lo han señalado con claridad y contundencia. El colapso nacional en todos los aspectos, el odio incubado contra la claque de Maduro y el “socialismo del siglo XXI, la desinformación permanente llevada a adelante por las transnacionales de la comunicación, la propaganda guerrerista y las ambiciones de poder de una dirigencia que pretende ser impuesta con el uso de la fuerza por ejércitos extranjeros, se han confabulado para crear un ambiente de aceptación y justificación de la intervención militar externa, negando a priori cualquier posibilidad de rescatar para los venezolanos su indiscutible derecho de decidir sus asuntos internos.

A la ya clara petición de Guaidó de que nos invadan se unen las peticiones de María Corina, escondidas detrás de la aplicación de un artículo constitucional, que la persona más ignorante que exista sabe que no tiene nada que ver con lo que se pretende extraer del mismo. Se suman también la decisión mayoritaria de la AN de incluir de nuevo a Venezuela en el TIAR, las declaraciones más recientes de los funcionarios de Trump, las provocaciones con las incursiones de buques de guerra en nuestras aguas territoriales y las acusaciones colombianas de irrupciones de la FANB en su territorio. Todo ello parece conformar un cuadro de pre intervención, la cual sin embargo aún no es apoyada por Europa ni tampoco por la mayoría de los países de América, incluyendo a los que reconocen a Juan Guaidó como Presidente encargado de Venezuela.

Las intenciones gringas están claras, a menos que Maduro y quienes lo acompañan decidan irse. Quedan aún ciertos escollos para su desarrollo: el rechazo demócrata estadounidense a la invasión, las disonancias aparecidas incluso en el Partido Republicano, la posición de la opinión pública de EEUU, el rechazo por parte de los nuevos gobiernos de México y Panamá. Pero por encima de todo ello está el escalamiento que está ocurriendo en el Medio Oriente, ante la respuesta de Irán a la violación por Trump del tratado firmado por Obama. Ya ha sido despachado a la zona un portaaviones estadounidense. Las cosas se pueden complicar tanto que dejaría a Venezuela como algo secundario ante el reto iraní.

Quienes en Venezuela queremos la paz, quienes rechazamos todo intento militar injerencista extranjero, quienes hemos propuesto una salida nacional, pacífica, constitucional y democrática, deberíamos pasar a la ofensiva, aislando a quienes persistan en salidas antinacionales y haciendo entender al gobierno, que no puede seguir jugando irresponsablemente con fuego ni con la vida de los venezolanos y la integridad de la nación.

@LFuenmayorToro

Abstención amenaza elección del aliado más cercano al ciudadano
Este domingo 9 de diciembre se elegirán 2459 concejales en 335 municipios de Venezuela
Encuestadoras pronostican una abstención superior a 80%
Alcaldes del área metropolitana aceptaron apoyo de tres partidos: La Fuerza del Cambio, Por Amor a los Pueblos (PAP) y Movimiento Ecológico

 

@franzambranor

 

EL CONCEJAL ES EL FUNCIONARIO público más cercano al ciudadano común. Es el encargado de promover el desarrollo del municipio en distintas áreas y entre sus funciones están las de fiscalizar la labor del alcalde, emitir ordenanzas que rigen la entidad, nombrar al Contralor Municipal y aprobar el presupuesto municipal.

Este domingo 9 de diciembre se llevarán a cabo los comicios para seleccionar 2459 concejales para 335 municipios, 1704 se escogerán de forma nominal, 686 por lista y 69 serán representantes de la comunidades indígenas.

De acuerdo al artículo 93 de la Ley Orgánica del Poder Público Municipal, quien desee optar por este tipo de responsabilidad debe tener más de 21 años, ser venezolano de nacimiento o naturalizado y haber residido en el municipio al menos por tres años antes de la elección. El cargo de concejal en Venezuela dura cuatro años y puede someterse a reelección.

Pasando por encima del CNE y de la Asamblea Nacional, en marzo de este año la asamblea nacional constituyente a través de un decreto adelantó las elecciones presidenciales para el 20 de mayo e igualmente propuso las de concejos legislativos y municipales, pero solo se hicieron estas dos primeras porque el CNE alegó razones técnicas.

Para el ex secretario ejecutivo de la MUD, Ramón Guillermo Aveledo, el concejal es el mejor aliado o adversario de la principal autoridad municipal. “La Cámara Municipal puede ayudar a un alcalde o estorbar su trabajo, incluso puede destituirlo”.

“El concejal es el agente de cambio más cercano al ciudadano, es quien desde la Cámara Municipal gestiona todas aquellas políticas públicas que van a incidir de manera directa en la calidad de vida de los vecinos”, dijo Gorka Carnevali, aspirante a la Cámara Municipal de El Hatillo por el movimiento Acción Ciudadana en Positivo.

Aveledo sostuvo que una elección acertada de concejales es fundamental para ejercer algún tipo de contraloría municipal. “Cada ciudadano debe evaluar su entorno y tomar responsablemente su decisión. ¿Hay en su municipio a quién vale la pena ayudar? Si es así, no le niegue esa ayuda. ¿Le parece que su alcalde debe responder ante un Concejo que lo controle? Pues actúe en consecuencia. Hay partidos ilegalizados y posibles candidatos injustamente inhabilitados o perseguidos, pero también criterios locales a tener en cuenta. Así que piénselo bien primero. No se deje llevar por el prejuicio o la comodidad”, dijo.

Irregularidades por doquier

A juicio del Observatorio Electoral Venezolano, estos comicios suceden en el marco de varias irregularidades. En primer lugar se convocan a destiempo con un año de retraso lo cual viola la norma constitucional (la elección anterior se produjo el 8 de diciembre de 2013 y correspondía en diciembre de 2017), se llevan a cabo separadas de la escogencia de alcaldes por capricho de la anc y con una reducida oferta electoral luego de la inhabilitación de partidos políticos como la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), Primero Justicia (PJ), Voluntad Popular (VP), Acción Democrática (AD), Un Nuevo Tiempo (UNT), La Causa R y Alianza al Bravo Pueblo (ABP).

Asimismo, el OEV denunció que el CNE dejó por fuera del Registro Electoral Permanente a 2 millones de nuevos votantes y bajó la oferta de mesas en los centros de votación con respecto a las presidenciales de mayo de este año y los comicios para elegir diputados de la Asamblea Nacional en 2015. En esta ocasión instalarán 28783 mesas en 14382 centros, 5300 mesas menos que en las presidenciales y aproximadamente 12 mil menos que en las parlamentarias de hace tres años.

“Estas elecciones se separaron de las de alcaldes y se perdió la inercia que se genera escogiendo a las autoridades del mismo municipio. La gente siente que su voto no tiene valor”, dijo Carlos Medina, director del Observatorio Electoral Venezolano. “El mismo CNE sabe que la convocatoria será floja, por eso reduce el número de mesas”, agregó.

La ausencia de partidos tradicionales con estructura y militancias amplias hacen cuesta arriba la defensa del sufragio una vez cerrados los centros electorales. Ante eso el candidato a concejal en el municipio El Hatillo, Gorka Carnevali, aseguró que poseen una estrategia. “El mismo ejercicio que hicimos en la consulta del 16 de julio de 2017. Nos acompañó el vecino que no milita en partidos políticos y así vimos que 7 millones de venezolanos se presentaron en los centros de votación sin CNE ni Plan República”.

Se avecina participación baja

Un informe del OEV revela que apenas tres elecciones de concejos municipales se han llevado a cabo en los últimos 18 años: el 3 de diciembre de 2000 (junto a Juntas Parroquiales), el 7 de agosto de 2005 (también junto a Juntas Parroquiales) y el 8 de diciembre de 2013 (junto a alcaldes). Todas se han caracterizado por elevados índices de abstención, aunque han venido en descenso. En 2000 hubo 76,2%, en 2005 se registró 69,18% y en 2013 se ubicó en 41,08%.

La inhabilitación de partidos políticos de oposición, el cambio arbitrario de circunscripciones, la injerencia de la asamblea nacional constituyente en materia electoral, el desequilibrio entre los rectores del CNE, la diáspora, la escasa promoción que han tenido los comicios, los puntos rojos cercanos a los centros electorales y hasta el reciente episodio de la designación vía Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia de Jessica Bello, candidata simpatizante del chavismo en las elecciones de la FCU de la Universidad de Carabobo, pudiesen ahuyentar a los votantes este domingo 9 de diciembre.

“La imparcialidad del CNE está en entredicho y no hace nada por siquiera fingirla. Sabiendo eso, en una elección local hay otros factores a considerar y creo que lo responsables es ponderarlos”, dijo Ramón Guillermo Aveledo.

De acuerdo a una encuesta de Meganalisis, 82,4% de los consultados afirma que no votará en la consulta, 68,3% desconoce que habrá elecciones el domingo, 79.8% no milita en partido alguno, 11,3% apoya al Psuv y 5,4% a la MUD. Por su parte, Datanálisis arrojó que apenas 14,6% de los encuestados se mostró dispuesto a ejercer su derecho.

“Al no participar partidos con militantes y representación en el parlamento la abstención va a ser elevada. A esto le agregas el desánimo que tiene la gente por ver a un CNE parcializado”, indicó Carlos Medina del Observatorio Electoral Venezolano.

“Históricamente las elecciones con más participación son las de presidente de la República, seguidas de las de la Asamblea Nacional, gobernadores, alcaldes y por último concejales. No esperamos porcentajes de participación elevados, pero nuestra esperanza es que la gente entienda que desde la Cámara Municipal debemos elevar nuestra voz para generar el cambio”, dijo Gorka Carnevali, candidato a concejal y coordinador de Caracas Ciudad Plural.

A juicio de Carlos Medina, la premura en la convocatoria de elecciones es una especie de estrategia del gobierno para aprovechar la desmovilización y el descontento del votante opositor. “La elección de gobernadores se convocó con 38 días de antelación, las elecciones presidenciales con 80 días, ni hablar de las de la asamblea nacional constituyente. Son lapsos muy cortos, en el resto de los países de Latinoamérica se convocan de 9 a 18 meses antes”.

Medina indicó que luego de las elecciones parlamentarias de 2015, donde la oposición obtuvo la mayoría de los curules en la Asamblea Nacional, el gobierno ha buscado la manera de sembrar apatía e incredulidad entre los electores que percibían al voto como una herramienta de cambio.

“Ya para las elecciones de gobernadores se sentía eso y los niveles de abstención así lo demostraron. Por supuesto que los partidos de oposición tuvieron fallas a la hora de defender el voto, pero las irregularidades como la inhabilitación arbitraria de candidatos, cierre de algunos centros, cambio de circunscripciones e instalación de puntos rojos cerca de instituciones donde se sufragaba, contribuyeron a que la gente no acudiera a ejercer su derecho y algunos que si lo hicieron se decepcionaran y pasaran al bando de la abstención”.

Medina dijo que ni ganando una elección, el candidato opositor posee garantía de que se respetará la voluntad del pueblo. “Como sucedió en el estado Zulia que Juan Pablo Guanipa ganó la gobernación y fue destituido porque no quiso juramentarse ante la anc o los gobernadores que son electos e inmediatamente les nombran a un Protector…esto también resquebraja la confianza en el voto”.

Los que no renuncian

Para dirigentes como María Corina Machado, de Vente Venezuela, participar en las elecciones de este 9 de diciembre es darle la espalda a las verdaderas preocupaciones del país. Henry Ramos Allup de Acción Democrática sostiene que no hay condiciones idóneas para participar, Juan Pablo Guanipa de Primero Justicia calificó el evento como una farsa y Juan Andrés Mejía de Voluntad Popular indicó que hacer elecciones en Venezuela no significa que haya democracia.

Sin embargo, hay políticos de oposición que apuestan por defender los espacios y no desaprovechar la oportunidad de votar pese a la parcialidad del órgano electoral.

Los alcaldes de Chacao (Gustavo Duque), Baruta (Darwin González), El Hatillo (Elías Sayegh) y Los Salias (Josy Fernández) aceptaron el respaldo a sus candidatos a concejales de partidos emergentes como La Fuerza del Cambio, Por Amor a los Pueblos (PAP) y el Movimiento Ecológico. “Estamos yendo con tres tarjetas prácticamente nuevas. Respetamos a los partidos que quieran participar y a los que no. Hay que defender a nuestros municipios. Esta es una elección donde los vecinos tienen la batuta”, dijo el alcalde de Chacao, Gustavo Duque, en una entrevista de televisión.

Además de estas tres opciones que tiene el votante contrario al chavismo, también aparecerán en el tarjetón electoral los partidos: Avanzada Progresista, del ex candidato a la presidencia Henri Falcón, MAS, Copei, Soluciones, Cambiemos, Acción Ciudadana en Positivo, El Cambio y Lápiz Procomunidad.

“Los alcaldes de oposición están en una posición difícil. No tienen soporte de sus toldas naturales y es natural que busquen el apoyo de sus vecinos. Se les hace muy cuesta arriba convencer a los votantes porque carecen de la maquinaria de los partidos tradicionales”, dijo Carlos Medina del Observatorio Electoral Venezolano.

Según Gorka Carnevali, en el municipio El Hatillo están prestos para defender sus votos. “Vamos a estar en cada uno de los 18 centros del municipio hasta que se impriman y transmitan todas las actas. Estaremos donde se haga la verificación ciudadana por sorteo. Nos trasladaremos a la Junta Municipal de El Hatillo que funciona en el liceo Juan de Escalona. Esto no es algo que compete solo a los candidatos, involucra a todos los vecinos, hay que vigilar el voto y darle garantía al elector de que el voto que depositó en la urna se totalizó de manera adecuada”.

Cuando la rectora principal del CNE, Tibisay Lucena, salga en la noche del 9 de diciembre a leer los resultados, Carnevali espera celebrar, algo que probablemente no harán en otros municipios donde el chavismo sacará el jugo a su maquinaria electoral y a la vaticinada abstención del simpatizante opositor.

Carlos Blanco Nov 28, 2018 | Actualizado hace 12 meses
¿Nuevo diálogo? por Carlos Blanco

EN EL MARCO DEL ACTO DE LA MUD/FRENTE AMPLIO, Henrique Capriles afirmó que se busca “una solución política pactada, una transición pacífica”.

Por su parte, el Frente Amplio: “Definimos el 10 de enero de 2019 como una fecha que representa un hito histórico en esta etapa oscura de la vida nacional…”. Y luego “se compromete a construir las bases de un acuerdo nacional que defina las reglas de una transición ordenada e inmediata…”.

¿Quién podría oponerse a un proceso democrático, electoral, constitucional, pacífico y hasta cariñoso para salir de Maduro? ¿Qué locura podría impedir el deseo por una transición ordenada?

Veamos:

1. El FA dice que el 10 de enero “vence el período presidencial vigente. Con ello desaparece por completo cualquier vestigio de legitimidad de un dictador totalitario que por la vía de los hechos ya carecía de ella, razón por la cual, a partir del 10 de enero, ocurriría una usurpación continuada del poder presidencial, pues quien pretende ejercerlo lo haría sin la legitimidad de origen que solo da la voluntad del pueblo”. ¿Pierde legitimidad y al mismo tiempo carece de esta? Es un enredo porque los mismos factores que así lo afirman ya habían destituido a Maduro el 9 de enero de 2017 y acordado la renovación de los poderes públicos en el referéndum del 16 de julio.

2. Fijar el 10-E como hito no tendría nada de malo si el fin del régimen estuviese en el horizonte de los que han propuesto esa fecha; pero ya el rector de la UCAB, José Virtuoso, importante operador político del FA, declaró que “sería terrible crear falsas expectativas para el 10 de enero” (El Nacional, 25/11/2018).

3. Entonces, ¿qué pasa el 10 de enero? De no concentrarse las fuerzas para la salida de Maduro del poder, lo que podría ocurrir es que este –a pesar de su debilidad– tomara la fecha para un “nuevo comienzo” con toda la charlatanería de “diálogo”, cambio del CNE (dos pa’ti y tres pa’mí), elecciones para las calendas griegas y otros golosinas de cianuro.

4. Reconocer la Asamblea Nacional “como la única institución con legitimidad democrática y responsabilidad institucional para garantizar y conducir la transición” es desconocer el papel del Tribunal Supremo, designado por la AN, como coadyuvante de esa tarea.

5. Hay que saludar que los integrantes del FA reconozcan ahora que debe darse una transición, tema que varios eludían hasta hace poco; pero la idea de convencer al régimen de que admita salir del poder en forma negociada, sin acciones de fuerza, es no entender la naturaleza de una mafia criminal convertida en Estado.

El gran peligro de esta hora es que las presiones de Zapatero, a través del gobierno español, y la aquiescencia de los mismos actores internos de siempre pretendan reproducir la payasada del diálogo a la dominicana.

 

@carlosblancog

El Nacional

¿Dialogar? mucho reunir y poco resultar, por Armando Martini Pietri

INEVITABLE PREGUNTARSE QUÉ Y CÓMO SE DISCUTE en reuniones de los opositores a la dictadura. Es vieja historia, a los políticos les encanta un cenáculo, y aún mejor si es a puertas cerradas para después cada uno dar su versión y contar su interesada interpretación.

Es tema primitivo, viene de tiempos antiguos, cuando Pericles en Atenas y Jonia, por ejemplo, Filipo en Macedonia, Julio César en Roma, para sólo citar tres muestras históricas, les dieron sendas lecciones a sus políticos siempre reunidos hablando pomposidades, que son los mismos en griego antiguo, latín o cualquier idioma de estos tiempos.

Hoy se está al corriente que las reuniones abundan, las disculpas “estuve reunido” sobran, lo malo es que después de años de tertulias no se observan resultados que hagan pensar, “valió la pena”. Es un mito, con excepciones, lo de la astucia política, en realidad van preparando sus planteamientos a tambor de conversadera, cada palabra le llega al cerebro, da vueltas, choca, se entrecruza y vuelve a salir diferente de como entró.

No se modifica por ideología, lo único que cambia es quién y qué son los perjudicados por las reuniones sin tregua y diálogos que en realidad son “multiálogos” siempre hay mucha gente -partidos y representantes de la MUD (años atrás, Coordinadora Democrática), hoy Frente Amplio o del Polo Patriótico, y comprenderán lo que son, multitudes reformando, distorsionando ideas y propuestas.

Llevamos al menos treinta años desde que se deshizo aquél bipartidismo escueto y eficiente que diseñó Rómulo Betancourt, adaptó y adoptó Rafael Caldera en medio de la habitual confusión de Jóvito Villalba, y los enamoramientos suicidas de la izquierda. Fueron tiempos, en los cuales se consolidó en el país una democracia con fallas pero con eficiencia y resultados, a tal punto que las posteriores equivocaciones y confusiones que terminaron con la peor de todas, apoyar al grupo de fracasados populistas sin más pensamiento que sus propias ambiciones y errores de interpretación, que no han podido borrarla del todo, más bien están vigorizando nuevamente la esperanza en ella, y la convicción de que los llamados “notables” sólo lo eran por su soberbia y desconocimiento de la realidad popular venezolana.

De nuevo se pretende -irresponsablemente- regresar improvisados sin método ni procedimiento, a una negociación cuyos participantes son los mismos que sin consentimiento, ni apoyo ciudadano y ninguna representatividad, insisten en sentarse con quienes los han engañado y burlado una y otra vez, despreciando el clamor popular por comida y medicinas, que más de un 85% quiere cambio ya. No importa, las obsesivas estupideces sólo están pendiente de reuniones y viajadera, sin considerar que los tiempos de los políticos no son los mismos tiempos del hambre.

La gran mayoría coincide que la solución del conflicto que vive Venezuela no será con diálogos, negociaciones o elecciones convenidas, porque ésta no es una dictadura convencional, sino una banda de delincuentes que se apoderó del poder. Y ése sí es un problema para cuya solución todos deberían unirse no en base a qué nos puedes dar sino a qué podemos aportar. No es “dando y dando”, sino dando todos como se quita uno de encima a los enemigos venenosos y con las garras aferradas al poder.

El dialogo no se realiza entre timoratos, sino entre los dispuestos a pelear. El diálogo, propuesto por quienes han profanado la ley, sólo buscan convertir ese delito en un derecho. Pedir diálogo es una forma de decir que no tengo valor para aceptar me equivoqué, y mucho menos para reconocer que los otros tenían razón. Es una forma de salir corriendo a esconderse detrás de una palabra que los pueda salvar de la vergüenza dadas las connotaciones positivas en la sociedad, todos entienden el dialogo como algo bueno.

El diálogo en política implica cesiones por ambas partes para llegar a un acuerdo, a la salida negociada, como la vende el establishment, supone transar con muchos y exige un nivel de impunidad, que hará difícil cualquier cambio hacia un país de ley sea irreversible. ¿y qué más vamos a ceder? si ya todo está cedido.

El diálogo entre el régimen y la supuesta oposición durante años ha sido una farsa donde unos vivos ególatras saciaban sus ansias de tener un predio propio para salvaguardar sus oscuros y mezquinos intereses. Y unos tontos cedían hasta la camisa por miedo y aquella infame tesis de los espacios. Hoy son los mismos que piden diálogo; porque necesitaban legitimar los votos para amigos, militantes, gobernar concejalías y mantenerse en el poder de sus parcelas, y claro, donde esté el poder para negociados partidistas y personales; quítense la paja y tontería esa de ser estadistas y anteponer los intereses del país a los del partido.

Si partimos del principio que las competencias están todas cedidas, entonces dialogar de qué, ¿del concepto de nación? ¡Por favor! esa excusa para pendejos, Una nación tiene su origen en la historia, es algo que viene dado, que no pueden ponerse a discutir cuatro rufianes. Una nación es el fruto de años de vida en común. Aquí cualquier borracho pasado de cerveza, cocuy, anís, ron o whisky se pone a pintar un trapo, se inventa una bandera y un país.

Dialogar ahora con los que han llevado a Venezuela al abismo, con quienes están jugando con el futuro de millones de personas y su bienestar, con quienes se llenan los bolsillos mientras mandan a la calle a buscar comida y medicinas, a mujeres, niños y ancianos es de cobardes.

Para finalizar un ejemplo: llegas a tu casa y te encuentras con el ladrón que forzó la puerta, agredió, humillo a tu familia y se robó el dinero producto del trabajo honesto, y ¿qué haces? ¿Lo invitas a comer? No, les das un coñazo, y luego llamas a la policía.

Imagínate que se asoma el vecino chavista de afiliación castrista, y te llama agresor, asesino y te pide diálogo, o mejor, se ofrecerse ser mediador entre las dos partes. ¿Qué haces? Darle otro coñazo, por entrometido y hablador de pendejadas.

Al día siguiente, viendo televisión, aparece en el noticiero tu vecino con el ojo morado entrevistado y con la inscripción en pantalla: “Vecino agredido por radical sólo por querer mediar en una disputa”. ¿Cómo lo ves? Nos guste o no, eso es Venezuela en estos momentos.

 

@ArmandoMartini 

Henrique Capriles aseguró que la MUD cerró su ciclo

 

El exgobernador del estado Miranda, Henrique Capriles Radonski, considera importante en estos momentos buscar salidas a la crisis económica y política del país, y “hay que poner el acento en los problemas de la mayoría de los venezolanos. La idea no es quedarnos en el diagnóstico sino avanzar”.

Este domingo, durante un entrevista en Televen, el también dirigente de Primero Justicia (PJ) expresó que “mis esfuerzos van dirigidos a que la oposición pueda articularse sin posiciones intransigentes, sin protagonismo absurdos extemporáneo y buscarle al país una solución democrática”.

A su juicio, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) cerró su ciclo: “La MUD fue una plataforma electoral, no tuvo la capacidad de tener una conducción política en el tiempo y no habiendo elecciones, entró en una crisis”.

Asimismo, Capriles se refirió al tema económico e indicó que “el país va caminando hacia una implosión porque el tema económico es insostenible. Ahora le quitan cinco ceros a la moneda, una persona va a ganar 52 bolívares, en el tipo de cambio paralelo equivale a un dólar y pico ¿Quien puede vivir con eso?”.

El exgobernador dejó claro que “no veo futuro si no hay una articulación de todas las fuerzas políticas de la oposición, desde Henri Falcón hasta el otro extremo que es la señora María Corina Machado”.

 

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Éxito de reuniones opositoras depende de cómo se enfrente a Maduro

La reciente reunión entre dirigentes de la oposición, que se materializó horas después del llamado de Henrique Capriles a no dejar que este sea el peor momento de los adversarios de la revolución, es positiva y forma parte de la dinámica política, coinciden los analistas Jesús Seguías y Félix Seijas Rodríguez.

Sin embargo, subrayan que esas citas deben hacerse sobre terreno firme y a partir de la definición clara de objetivos, más allá de enfrascarse en pugnas por liderazgos.

El director de Datincorp, Jesús Seguías, señaló que celebra todos los encuentros que tengan como fin llegar a acuerdos comunes, que son fundamentales para la política de cada país. Expresó que esos acercamientos no avanzarán sin la definición del objetivo, de un norte estratégico que luego permita buscar a quienes coincidan con este planteamiento, y no al revés.

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