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Opositores ofuscados, por Eddie Ramírez S.

EN ESTOS TIEMPOS DE BOMBARDEO masivo de informaciones ciertas, falsas o de media verdades es inevitable que se perturbe nuestra capacidad de razonar. El problema se agudiza cuando estamos sometidos a presiones de diversa índole. Resulta difícil  analizar determinada situación política cuando se siente en carne propia la escasez y la dificultad para que el ingreso alcance para cubrir las necesidades mínimas. Más difícil aún, si algún familiar o conocido ha sido asesinado, torturado, encarcelado o ha tenido que buscar refugio en otro país. O cuando es la propia persona la que ha sufrido los atropellos. Hoy en día es explicable que exista mucha ofuscación y de allí los dimes y diretes. 

 

En estas circunstancias, la dirigencia política, articulista y opinadores tienen la responsabilidad de contribuir a orientar al resto de los ciudadanos para no caer en intolerancias que dificultan cualquier solución. Descalificar a otro compatriota por no tener la solución para sacar al usurpador Maduro es estar ofuscado por lo antes mencionado o por interés personal. Quizá si  nos preguntáramos qué haríamos si tuviésemos poder de decisión, nos daríamos cuenta de que a veces somos injustos al descalificar a quienes no piensan como nosotros. 

 

Por ofuscados hemos agredido de palabra a personas y a instituciones. En abril del 2002 hicimos picadillo a Pedro Carmona y a quienes manejaron esa crisis por los  errores cometidos, unos ciertos, otros no, que permitieron que Chávez regresara al poder. Al respecto no toman en cuenta que Chávez tenía el apoyo de los comandantes de tropa. Después del paro cívico de diciembre de ese mismo año enfocaron las baterías en contra de Carlos Ortega y de Carlos Fernandez por haber convocado una huelga “inoportuna” y a los petroleros por haber abandonado sus puestos “facilitando al régimen que se apoderara de Pdvsa”. Es decir, que  deberían haber permanecido tranquilos esperando las elecciones porque lo que había era un “déficit de democracia”. 

 

Después le tocó el turno de hacer de “punching ball” a la Coordinadora Democrática y a su sucesora la Mesa de Unidad Democrática. Volaron las acusaciones de “colaboracionismo”. Perdimos a un excelente dirigente como Ramón Guillermo Aveledo, ensalzado en un principio y luego condenado al ostracismo. Se logró ganar un referendo  sobre la reforma de la Constitución y después la mayoría de la Asamblea Nacional, pero como no se produjo el cambio porque el régimen cuenta con el apoyo de la Fuerza Armada y de un grupo no despreciable de seguidores, surgieron las críticas porque no se desplazó a Maduro en seis meses. 

 

Los militares han sido un blanco evidente, ya que al tener las armas muchos civiles  consideran que todos son culpables y que derrocar a una dictadura es coser y cantar, no percatándose que es una organización piramidal  y vigilada estrechamente, por lo que las probabilidades de una insurrección exitosa no son elevadas. Prueba de ello son los cientos de oficiales que han sido pasados a retiro, encarcelados, torturados e incluso asesinados,como el caso del capitán  de corbeta Rafael Acosta Arévalo.  

 

Al presidente (e) Juan Guaidó lo elevaron por las nubes, pero como pasa el tiempo y no cesa la usurpación, ahora le reclaman que está en campaña electoral. ¿Qué puede hacer, salvo recorrer el país animando a la gente,  instar a la Fuerza Armada a que respete la Constitución, designar embajadores que están cumpliendo un excelente trabajo y estar en contacto con gobiernos democráticos ante los cuales denuncia los atropellos y solicita sanciones? ¿Como puede haber opositores tan ofuscados que lo critican porque no logra que intervenga  una fuerza armada de países democráticos? ¿Acaso que eso depende de Guaidó? Califican de fracaso el que no lograra entrar la ayuda humanitaria y que los militares no atendieran el llamado desde La Carlota. ¿Acaso era preferible que no lo intentara? 

 

Algunos deben dejar  de decir que apoyan al presidente (e) pero le disparan trascorrales. Quizá puedan ganar algunos aplausos momentáneos, pero cuando cese la ofuscación irremediablemente perderán credibilidad, lo cual es indeseable, ya que algunos son gente valiosa. Dirigentes y ciudadanos en general debemos entender que se requiere una unidad sin zancadillas y sin francotiradores.

 

Como había en botica: Torturar a un preso es lo más bajo que puede llegar un ser humano. Maduro, el general Padrino López y el general Hernández Dala, Director de Contrainteligencia Militar, entre otros, son responsables del asesinato por tortura del capitán de corbeta Rafael Acosta Arévalo.  También hay información de que el teniente coronel Ígber Marín Chaparro, preso desde marzo 2018, está siendo torturado. Marín fue el primero de su promoción. Igualmente el médico José Alberto Marulanda ha sido torturado por los esbirros de la dictadura Desde el pasado 21 de junio se encuentra secuestrado por el Sebin nuestro  amigo José Méndez, ciudadano de arraigados principios cristianos, ingeniero nuclear, miembro de COENER , defensor de los derechos humanos y luchador incansable,quien ha denunciado en la Corte de La Haya los atropellos del régimen.. ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

 

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Abstención amenaza elección del aliado más cercano al ciudadano
Este domingo 9 de diciembre se elegirán 2459 concejales en 335 municipios de Venezuela
Encuestadoras pronostican una abstención superior a 80%
Alcaldes del área metropolitana aceptaron apoyo de tres partidos: La Fuerza del Cambio, Por Amor a los Pueblos (PAP) y Movimiento Ecológico

 

@franzambranor

 

EL CONCEJAL ES EL FUNCIONARIO público más cercano al ciudadano común. Es el encargado de promover el desarrollo del municipio en distintas áreas y entre sus funciones están las de fiscalizar la labor del alcalde, emitir ordenanzas que rigen la entidad, nombrar al Contralor Municipal y aprobar el presupuesto municipal.

Este domingo 9 de diciembre se llevarán a cabo los comicios para seleccionar 2459 concejales para 335 municipios, 1704 se escogerán de forma nominal, 686 por lista y 69 serán representantes de la comunidades indígenas.

De acuerdo al artículo 93 de la Ley Orgánica del Poder Público Municipal, quien desee optar por este tipo de responsabilidad debe tener más de 21 años, ser venezolano de nacimiento o naturalizado y haber residido en el municipio al menos por tres años antes de la elección. El cargo de concejal en Venezuela dura cuatro años y puede someterse a reelección.

Pasando por encima del CNE y de la Asamblea Nacional, en marzo de este año la asamblea nacional constituyente a través de un decreto adelantó las elecciones presidenciales para el 20 de mayo e igualmente propuso las de concejos legislativos y municipales, pero solo se hicieron estas dos primeras porque el CNE alegó razones técnicas.

Para el ex secretario ejecutivo de la MUD, Ramón Guillermo Aveledo, el concejal es el mejor aliado o adversario de la principal autoridad municipal. “La Cámara Municipal puede ayudar a un alcalde o estorbar su trabajo, incluso puede destituirlo”.

“El concejal es el agente de cambio más cercano al ciudadano, es quien desde la Cámara Municipal gestiona todas aquellas políticas públicas que van a incidir de manera directa en la calidad de vida de los vecinos”, dijo Gorka Carnevali, aspirante a la Cámara Municipal de El Hatillo por el movimiento Acción Ciudadana en Positivo.

Aveledo sostuvo que una elección acertada de concejales es fundamental para ejercer algún tipo de contraloría municipal. “Cada ciudadano debe evaluar su entorno y tomar responsablemente su decisión. ¿Hay en su municipio a quién vale la pena ayudar? Si es así, no le niegue esa ayuda. ¿Le parece que su alcalde debe responder ante un Concejo que lo controle? Pues actúe en consecuencia. Hay partidos ilegalizados y posibles candidatos injustamente inhabilitados o perseguidos, pero también criterios locales a tener en cuenta. Así que piénselo bien primero. No se deje llevar por el prejuicio o la comodidad”, dijo.

Irregularidades por doquier

A juicio del Observatorio Electoral Venezolano, estos comicios suceden en el marco de varias irregularidades. En primer lugar se convocan a destiempo con un año de retraso lo cual viola la norma constitucional (la elección anterior se produjo el 8 de diciembre de 2013 y correspondía en diciembre de 2017), se llevan a cabo separadas de la escogencia de alcaldes por capricho de la anc y con una reducida oferta electoral luego de la inhabilitación de partidos políticos como la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), Primero Justicia (PJ), Voluntad Popular (VP), Acción Democrática (AD), Un Nuevo Tiempo (UNT), La Causa R y Alianza al Bravo Pueblo (ABP).

Asimismo, el OEV denunció que el CNE dejó por fuera del Registro Electoral Permanente a 2 millones de nuevos votantes y bajó la oferta de mesas en los centros de votación con respecto a las presidenciales de mayo de este año y los comicios para elegir diputados de la Asamblea Nacional en 2015. En esta ocasión instalarán 28783 mesas en 14382 centros, 5300 mesas menos que en las presidenciales y aproximadamente 12 mil menos que en las parlamentarias de hace tres años.

“Estas elecciones se separaron de las de alcaldes y se perdió la inercia que se genera escogiendo a las autoridades del mismo municipio. La gente siente que su voto no tiene valor”, dijo Carlos Medina, director del Observatorio Electoral Venezolano. “El mismo CNE sabe que la convocatoria será floja, por eso reduce el número de mesas”, agregó.

La ausencia de partidos tradicionales con estructura y militancias amplias hacen cuesta arriba la defensa del sufragio una vez cerrados los centros electorales. Ante eso el candidato a concejal en el municipio El Hatillo, Gorka Carnevali, aseguró que poseen una estrategia. “El mismo ejercicio que hicimos en la consulta del 16 de julio de 2017. Nos acompañó el vecino que no milita en partidos políticos y así vimos que 7 millones de venezolanos se presentaron en los centros de votación sin CNE ni Plan República”.

Se avecina participación baja

Un informe del OEV revela que apenas tres elecciones de concejos municipales se han llevado a cabo en los últimos 18 años: el 3 de diciembre de 2000 (junto a Juntas Parroquiales), el 7 de agosto de 2005 (también junto a Juntas Parroquiales) y el 8 de diciembre de 2013 (junto a alcaldes). Todas se han caracterizado por elevados índices de abstención, aunque han venido en descenso. En 2000 hubo 76,2%, en 2005 se registró 69,18% y en 2013 se ubicó en 41,08%.

La inhabilitación de partidos políticos de oposición, el cambio arbitrario de circunscripciones, la injerencia de la asamblea nacional constituyente en materia electoral, el desequilibrio entre los rectores del CNE, la diáspora, la escasa promoción que han tenido los comicios, los puntos rojos cercanos a los centros electorales y hasta el reciente episodio de la designación vía Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia de Jessica Bello, candidata simpatizante del chavismo en las elecciones de la FCU de la Universidad de Carabobo, pudiesen ahuyentar a los votantes este domingo 9 de diciembre.

“La imparcialidad del CNE está en entredicho y no hace nada por siquiera fingirla. Sabiendo eso, en una elección local hay otros factores a considerar y creo que lo responsables es ponderarlos”, dijo Ramón Guillermo Aveledo.

De acuerdo a una encuesta de Meganalisis, 82,4% de los consultados afirma que no votará en la consulta, 68,3% desconoce que habrá elecciones el domingo, 79.8% no milita en partido alguno, 11,3% apoya al Psuv y 5,4% a la MUD. Por su parte, Datanálisis arrojó que apenas 14,6% de los encuestados se mostró dispuesto a ejercer su derecho.

“Al no participar partidos con militantes y representación en el parlamento la abstención va a ser elevada. A esto le agregas el desánimo que tiene la gente por ver a un CNE parcializado”, indicó Carlos Medina del Observatorio Electoral Venezolano.

“Históricamente las elecciones con más participación son las de presidente de la República, seguidas de las de la Asamblea Nacional, gobernadores, alcaldes y por último concejales. No esperamos porcentajes de participación elevados, pero nuestra esperanza es que la gente entienda que desde la Cámara Municipal debemos elevar nuestra voz para generar el cambio”, dijo Gorka Carnevali, candidato a concejal y coordinador de Caracas Ciudad Plural.

A juicio de Carlos Medina, la premura en la convocatoria de elecciones es una especie de estrategia del gobierno para aprovechar la desmovilización y el descontento del votante opositor. “La elección de gobernadores se convocó con 38 días de antelación, las elecciones presidenciales con 80 días, ni hablar de las de la asamblea nacional constituyente. Son lapsos muy cortos, en el resto de los países de Latinoamérica se convocan de 9 a 18 meses antes”.

Medina indicó que luego de las elecciones parlamentarias de 2015, donde la oposición obtuvo la mayoría de los curules en la Asamblea Nacional, el gobierno ha buscado la manera de sembrar apatía e incredulidad entre los electores que percibían al voto como una herramienta de cambio.

“Ya para las elecciones de gobernadores se sentía eso y los niveles de abstención así lo demostraron. Por supuesto que los partidos de oposición tuvieron fallas a la hora de defender el voto, pero las irregularidades como la inhabilitación arbitraria de candidatos, cierre de algunos centros, cambio de circunscripciones e instalación de puntos rojos cerca de instituciones donde se sufragaba, contribuyeron a que la gente no acudiera a ejercer su derecho y algunos que si lo hicieron se decepcionaran y pasaran al bando de la abstención”.

Medina dijo que ni ganando una elección, el candidato opositor posee garantía de que se respetará la voluntad del pueblo. “Como sucedió en el estado Zulia que Juan Pablo Guanipa ganó la gobernación y fue destituido porque no quiso juramentarse ante la anc o los gobernadores que son electos e inmediatamente les nombran a un Protector…esto también resquebraja la confianza en el voto”.

Los que no renuncian

Para dirigentes como María Corina Machado, de Vente Venezuela, participar en las elecciones de este 9 de diciembre es darle la espalda a las verdaderas preocupaciones del país. Henry Ramos Allup de Acción Democrática sostiene que no hay condiciones idóneas para participar, Juan Pablo Guanipa de Primero Justicia calificó el evento como una farsa y Juan Andrés Mejía de Voluntad Popular indicó que hacer elecciones en Venezuela no significa que haya democracia.

Sin embargo, hay políticos de oposición que apuestan por defender los espacios y no desaprovechar la oportunidad de votar pese a la parcialidad del órgano electoral.

Los alcaldes de Chacao (Gustavo Duque), Baruta (Darwin González), El Hatillo (Elías Sayegh) y Los Salias (Josy Fernández) aceptaron el respaldo a sus candidatos a concejales de partidos emergentes como La Fuerza del Cambio, Por Amor a los Pueblos (PAP) y el Movimiento Ecológico. “Estamos yendo con tres tarjetas prácticamente nuevas. Respetamos a los partidos que quieran participar y a los que no. Hay que defender a nuestros municipios. Esta es una elección donde los vecinos tienen la batuta”, dijo el alcalde de Chacao, Gustavo Duque, en una entrevista de televisión.

Además de estas tres opciones que tiene el votante contrario al chavismo, también aparecerán en el tarjetón electoral los partidos: Avanzada Progresista, del ex candidato a la presidencia Henri Falcón, MAS, Copei, Soluciones, Cambiemos, Acción Ciudadana en Positivo, El Cambio y Lápiz Procomunidad.

“Los alcaldes de oposición están en una posición difícil. No tienen soporte de sus toldas naturales y es natural que busquen el apoyo de sus vecinos. Se les hace muy cuesta arriba convencer a los votantes porque carecen de la maquinaria de los partidos tradicionales”, dijo Carlos Medina del Observatorio Electoral Venezolano.

Según Gorka Carnevali, en el municipio El Hatillo están prestos para defender sus votos. “Vamos a estar en cada uno de los 18 centros del municipio hasta que se impriman y transmitan todas las actas. Estaremos donde se haga la verificación ciudadana por sorteo. Nos trasladaremos a la Junta Municipal de El Hatillo que funciona en el liceo Juan de Escalona. Esto no es algo que compete solo a los candidatos, involucra a todos los vecinos, hay que vigilar el voto y darle garantía al elector de que el voto que depositó en la urna se totalizó de manera adecuada”.

Cuando la rectora principal del CNE, Tibisay Lucena, salga en la noche del 9 de diciembre a leer los resultados, Carnevali espera celebrar, algo que probablemente no harán en otros municipios donde el chavismo sacará el jugo a su maquinaria electoral y a la vaticinada abstención del simpatizante opositor.

Carlos Blanco Nov 28, 2018 | Actualizado hace 2 años
¿Nuevo diálogo? por Carlos Blanco

EN EL MARCO DEL ACTO DE LA MUD/FRENTE AMPLIO, Henrique Capriles afirmó que se busca “una solución política pactada, una transición pacífica”.

Por su parte, el Frente Amplio: “Definimos el 10 de enero de 2019 como una fecha que representa un hito histórico en esta etapa oscura de la vida nacional…”. Y luego “se compromete a construir las bases de un acuerdo nacional que defina las reglas de una transición ordenada e inmediata…”.

¿Quién podría oponerse a un proceso democrático, electoral, constitucional, pacífico y hasta cariñoso para salir de Maduro? ¿Qué locura podría impedir el deseo por una transición ordenada?

Veamos:

1. El FA dice que el 10 de enero “vence el período presidencial vigente. Con ello desaparece por completo cualquier vestigio de legitimidad de un dictador totalitario que por la vía de los hechos ya carecía de ella, razón por la cual, a partir del 10 de enero, ocurriría una usurpación continuada del poder presidencial, pues quien pretende ejercerlo lo haría sin la legitimidad de origen que solo da la voluntad del pueblo”. ¿Pierde legitimidad y al mismo tiempo carece de esta? Es un enredo porque los mismos factores que así lo afirman ya habían destituido a Maduro el 9 de enero de 2017 y acordado la renovación de los poderes públicos en el referéndum del 16 de julio.

2. Fijar el 10-E como hito no tendría nada de malo si el fin del régimen estuviese en el horizonte de los que han propuesto esa fecha; pero ya el rector de la UCAB, José Virtuoso, importante operador político del FA, declaró que “sería terrible crear falsas expectativas para el 10 de enero” (El Nacional, 25/11/2018).

3. Entonces, ¿qué pasa el 10 de enero? De no concentrarse las fuerzas para la salida de Maduro del poder, lo que podría ocurrir es que este –a pesar de su debilidad– tomara la fecha para un “nuevo comienzo” con toda la charlatanería de “diálogo”, cambio del CNE (dos pa’ti y tres pa’mí), elecciones para las calendas griegas y otros golosinas de cianuro.

4. Reconocer la Asamblea Nacional “como la única institución con legitimidad democrática y responsabilidad institucional para garantizar y conducir la transición” es desconocer el papel del Tribunal Supremo, designado por la AN, como coadyuvante de esa tarea.

5. Hay que saludar que los integrantes del FA reconozcan ahora que debe darse una transición, tema que varios eludían hasta hace poco; pero la idea de convencer al régimen de que admita salir del poder en forma negociada, sin acciones de fuerza, es no entender la naturaleza de una mafia criminal convertida en Estado.

El gran peligro de esta hora es que las presiones de Zapatero, a través del gobierno español, y la aquiescencia de los mismos actores internos de siempre pretendan reproducir la payasada del diálogo a la dominicana.

 

@carlosblancog

El Nacional

¿Dialogar? mucho reunir y poco resultar, por Armando Martini Pietri

INEVITABLE PREGUNTARSE QUÉ Y CÓMO SE DISCUTE en reuniones de los opositores a la dictadura. Es vieja historia, a los políticos les encanta un cenáculo, y aún mejor si es a puertas cerradas para después cada uno dar su versión y contar su interesada interpretación.

Es tema primitivo, viene de tiempos antiguos, cuando Pericles en Atenas y Jonia, por ejemplo, Filipo en Macedonia, Julio César en Roma, para sólo citar tres muestras históricas, les dieron sendas lecciones a sus políticos siempre reunidos hablando pomposidades, que son los mismos en griego antiguo, latín o cualquier idioma de estos tiempos.

Hoy se está al corriente que las reuniones abundan, las disculpas “estuve reunido” sobran, lo malo es que después de años de tertulias no se observan resultados que hagan pensar, “valió la pena”. Es un mito, con excepciones, lo de la astucia política, en realidad van preparando sus planteamientos a tambor de conversadera, cada palabra le llega al cerebro, da vueltas, choca, se entrecruza y vuelve a salir diferente de como entró.

No se modifica por ideología, lo único que cambia es quién y qué son los perjudicados por las reuniones sin tregua y diálogos que en realidad son “multiálogos” siempre hay mucha gente -partidos y representantes de la MUD (años atrás, Coordinadora Democrática), hoy Frente Amplio o del Polo Patriótico, y comprenderán lo que son, multitudes reformando, distorsionando ideas y propuestas.

Llevamos al menos treinta años desde que se deshizo aquél bipartidismo escueto y eficiente que diseñó Rómulo Betancourt, adaptó y adoptó Rafael Caldera en medio de la habitual confusión de Jóvito Villalba, y los enamoramientos suicidas de la izquierda. Fueron tiempos, en los cuales se consolidó en el país una democracia con fallas pero con eficiencia y resultados, a tal punto que las posteriores equivocaciones y confusiones que terminaron con la peor de todas, apoyar al grupo de fracasados populistas sin más pensamiento que sus propias ambiciones y errores de interpretación, que no han podido borrarla del todo, más bien están vigorizando nuevamente la esperanza en ella, y la convicción de que los llamados “notables” sólo lo eran por su soberbia y desconocimiento de la realidad popular venezolana.

De nuevo se pretende -irresponsablemente- regresar improvisados sin método ni procedimiento, a una negociación cuyos participantes son los mismos que sin consentimiento, ni apoyo ciudadano y ninguna representatividad, insisten en sentarse con quienes los han engañado y burlado una y otra vez, despreciando el clamor popular por comida y medicinas, que más de un 85% quiere cambio ya. No importa, las obsesivas estupideces sólo están pendiente de reuniones y viajadera, sin considerar que los tiempos de los políticos no son los mismos tiempos del hambre.

La gran mayoría coincide que la solución del conflicto que vive Venezuela no será con diálogos, negociaciones o elecciones convenidas, porque ésta no es una dictadura convencional, sino una banda de delincuentes que se apoderó del poder. Y ése sí es un problema para cuya solución todos deberían unirse no en base a qué nos puedes dar sino a qué podemos aportar. No es “dando y dando”, sino dando todos como se quita uno de encima a los enemigos venenosos y con las garras aferradas al poder.

El dialogo no se realiza entre timoratos, sino entre los dispuestos a pelear. El diálogo, propuesto por quienes han profanado la ley, sólo buscan convertir ese delito en un derecho. Pedir diálogo es una forma de decir que no tengo valor para aceptar me equivoqué, y mucho menos para reconocer que los otros tenían razón. Es una forma de salir corriendo a esconderse detrás de una palabra que los pueda salvar de la vergüenza dadas las connotaciones positivas en la sociedad, todos entienden el dialogo como algo bueno.

El diálogo en política implica cesiones por ambas partes para llegar a un acuerdo, a la salida negociada, como la vende el establishment, supone transar con muchos y exige un nivel de impunidad, que hará difícil cualquier cambio hacia un país de ley sea irreversible. ¿y qué más vamos a ceder? si ya todo está cedido.

El diálogo entre el régimen y la supuesta oposición durante años ha sido una farsa donde unos vivos ególatras saciaban sus ansias de tener un predio propio para salvaguardar sus oscuros y mezquinos intereses. Y unos tontos cedían hasta la camisa por miedo y aquella infame tesis de los espacios. Hoy son los mismos que piden diálogo; porque necesitaban legitimar los votos para amigos, militantes, gobernar concejalías y mantenerse en el poder de sus parcelas, y claro, donde esté el poder para negociados partidistas y personales; quítense la paja y tontería esa de ser estadistas y anteponer los intereses del país a los del partido.

Si partimos del principio que las competencias están todas cedidas, entonces dialogar de qué, ¿del concepto de nación? ¡Por favor! esa excusa para pendejos, Una nación tiene su origen en la historia, es algo que viene dado, que no pueden ponerse a discutir cuatro rufianes. Una nación es el fruto de años de vida en común. Aquí cualquier borracho pasado de cerveza, cocuy, anís, ron o whisky se pone a pintar un trapo, se inventa una bandera y un país.

Dialogar ahora con los que han llevado a Venezuela al abismo, con quienes están jugando con el futuro de millones de personas y su bienestar, con quienes se llenan los bolsillos mientras mandan a la calle a buscar comida y medicinas, a mujeres, niños y ancianos es de cobardes.

Para finalizar un ejemplo: llegas a tu casa y te encuentras con el ladrón que forzó la puerta, agredió, humillo a tu familia y se robó el dinero producto del trabajo honesto, y ¿qué haces? ¿Lo invitas a comer? No, les das un coñazo, y luego llamas a la policía.

Imagínate que se asoma el vecino chavista de afiliación castrista, y te llama agresor, asesino y te pide diálogo, o mejor, se ofrecerse ser mediador entre las dos partes. ¿Qué haces? Darle otro coñazo, por entrometido y hablador de pendejadas.

Al día siguiente, viendo televisión, aparece en el noticiero tu vecino con el ojo morado entrevistado y con la inscripción en pantalla: “Vecino agredido por radical sólo por querer mediar en una disputa”. ¿Cómo lo ves? Nos guste o no, eso es Venezuela en estos momentos.

 

@ArmandoMartini 

Henrique Capriles aseguró que la MUD cerró su ciclo

 

El exgobernador del estado Miranda, Henrique Capriles Radonski, considera importante en estos momentos buscar salidas a la crisis económica y política del país, y “hay que poner el acento en los problemas de la mayoría de los venezolanos. La idea no es quedarnos en el diagnóstico sino avanzar”.

Este domingo, durante un entrevista en Televen, el también dirigente de Primero Justicia (PJ) expresó que “mis esfuerzos van dirigidos a que la oposición pueda articularse sin posiciones intransigentes, sin protagonismo absurdos extemporáneo y buscarle al país una solución democrática”.

A su juicio, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) cerró su ciclo: “La MUD fue una plataforma electoral, no tuvo la capacidad de tener una conducción política en el tiempo y no habiendo elecciones, entró en una crisis”.

Asimismo, Capriles se refirió al tema económico e indicó que “el país va caminando hacia una implosión porque el tema económico es insostenible. Ahora le quitan cinco ceros a la moneda, una persona va a ganar 52 bolívares, en el tipo de cambio paralelo equivale a un dólar y pico ¿Quien puede vivir con eso?”.

El exgobernador dejó claro que “no veo futuro si no hay una articulación de todas las fuerzas políticas de la oposición, desde Henri Falcón hasta el otro extremo que es la señora María Corina Machado”.

 

*Lea la nota completa en El Pitazo

Éxito de reuniones opositoras depende de cómo se enfrente a Maduro

La reciente reunión entre dirigentes de la oposición, que se materializó horas después del llamado de Henrique Capriles a no dejar que este sea el peor momento de los adversarios de la revolución, es positiva y forma parte de la dinámica política, coinciden los analistas Jesús Seguías y Félix Seijas Rodríguez.

Sin embargo, subrayan que esas citas deben hacerse sobre terreno firme y a partir de la definición clara de objetivos, más allá de enfrascarse en pugnas por liderazgos.

El director de Datincorp, Jesús Seguías, señaló que celebra todos los encuentros que tengan como fin llegar a acuerdos comunes, que son fundamentales para la política de cada país. Expresó que esos acercamientos no avanzarán sin la definición del objetivo, de un norte estratégico que luego permita buscar a quienes coincidan con este planteamiento, y no al revés.

Sigue leyendo esta nota de Sofía Nederr en El Nacional

¿Ofuscación o insensatez política? por Antonio José Monagas

A decir de las realidades que actualmente caracterizan a Venezuela, no cabe duda en afirmar que el país está atrapado por condiciones sumamente críticas. De ahí que haya quienes califican tal situación de “colapso inducido”, propia de un “Estado Fallido”. El problema que ha determinado tan cruda calificación, es la intemperancia de un gobierno nacional para el cual no hay otro criterio político que el marcado por lo impositivo o lo tiránico. Pero en virtud de lo que ha ocurrido, tal situación deriva del autoritarismo o modo de ejercer el poder de manera despótica. Es decir, lo que se tiene es un régimen político orientado por una opresión de tal efecto, que aplasta libertades al impedir críticas que desnuden el estilo punzante seguido.

La teoría política se refiere a ello como “autoritarismo hegemónico”. O sea, aquel estilo de gobierno ejercido con base en el dominio sobre la institucionalidad republicana. De esa forma, el poder es ejercido obviando restricciones institucionales o legales. De ahí que frente a tan dantesco cuadro, sobran causas para aducir razones que tienden a justificar algunas vías para superar la problemática de la que se queja el país político. Indistintamente del credo político-ideológico que comulgue su gente. Particularmente, toda vez que las incidencias de la crisis que agobia a Venezuela, traspasa todo frente, barrera o trinchera que haya podido levantarse en estos últimos años.

En ese contexto, se hablan, fundamentalmente, de rutas de salida. Y al menos, son dos las que más arrastran opinión pública. Incluso, una inusitada excitación aun cuando luego se convierte en una ristra de palabras sueltas. En todo caso, cualquier de esas dos formas: la ayuda externa o alguna modalidad de fractura de la coalición dominante, tienen la fuerza necesaria para operar un tipo de rescate de la institucionalidad democrática extraviada.

Son salidas al problema político que afecta la vida democrática nacional. Sin embargo, de funcionar alguna de ellas, que además se lograrían mediante acuerdos o pactos con un sector moderado de la coalición dominante, se posibilita la recuperación de la institucionalidad ordenada constitucionalmente. Sobre todo, si se atienden las tensiones la sociedad venezolana ejerce sobre factores políticos que ahora están en pugna.

Dichas fórmulas fueron recorridas por experiencias internacionales. Pero que, como resultado del análisis político comparativo, pudieran permitir las inferencias necesarias y suficientes que demanda el hecho de superar la actual crisis política venezolana.

No obstante las grietas entendidas como cortaduras que dificultan el necesario proceso de transición democrático que debe recorrerse de cara al cambio de horizonte político, dejan ver la magnitud del problema que mantiene inmovilizada  a la oposición venezolana. Al verse afectada cualquier intención de avanzar con alguna coherencia en la línea de una posible transición política, las distintas propuestas trazadas, por la misma razón antes aludida, se excluyen entre sí. Fue la razón para que comenzara a configurarse el terreno sobre el cual la movilidad con la que se presta a funcionar la oposición venezolana, se tornara torpe y maula. Además, dichos intersticios, contradictoriamente, se convirtieron en el impedimento que ha obstruido cualquiera de las salidas expuestas como opciones válidas que evitarían que el colapso continúe su racha de aberrantes dislocaciones de la institucionalidad democrática nacional.

En el fragor de tanto enredo, inducido por la soberbia de quienes han pretendido arrogarse condiciones de líderes políticos, la oposición democrática ha entrado en una fase de descomposición, hasta ahora insólita. En consecuencia, esta precariedad la ha sabido aprovechar el régimen socialista para imponer su dogmatismo, su ineptitud y el resentimiento que acompaña cada una de sus decisiones tomadas.

En medio de tal desbarajuste, los factores políticos reunidos alrededor de la Mesa de la Unidad Democrática, identificados con sectores enfrentados al alto gobierno, dejaron que las propuestas de la oposición democrática no fueran atinentes respecto a la inminente necesidad de conciliar actitudes políticas. Actitudes políticas éstas capaces de reivindicar el Estado democrático y social de Justicia y de Derecho sobre el cual se afianzan las libertades y los derechos restados en el curso del actual ejercicio de gobierno político-administrativo.

Desde el mismo momento en que la oposición democrática reconquista el Poder Legislativo, en Diciembre de 2015, actores de la oposición venezolana comenzaron a enfrentarse entre sí. Precisamente, por el afán de protagonizar cambios que pudieron capitalizarse a modo de comenzar a desmenuzarle la arrogancia que envolvía la actitud de personajes sustantivos del alto gobierno. No obstante, tal reacción evidenció una importante cuota de discordancia, cuya respuesta combinó desconfianza con decepción en la población que le apoyó políticamente. Y producto de tan triste cuadro de condiciones y consideraciones, hizo fomentar la desesperanzadora idea de que la presente crisis no tuviese salida alguna.

Sin embargo, no es propio que venezolanos, hijos de una historia cuyos hechos no muestran complacencia alguna ante la incontinencia de gobernantes despóticos y represores, acepten pasivamente la degradante situación de anormalidad que ha devenido en un derrumbe de valores y proyectos de país democrático que muchos se esforzaron y otros tantos siguen intentando alcanzar. Y aunque los traumas que genera un proceso de transición hacia un estadio democrático son inexorables, no habrá duda de que los resultados a ser logrados serán parte de realidades que luego serán razón de una nueva historia política contemporánea. De lo contrario, cualquier traba en ese sentido, da pié para preguntarse si ello sería resultante de lo que habría signado la actitud de la oposición venezolana. Es decir,  fue acaso ¿ofuscación o insensatez política?

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El enemigo emerge de las entrañas, por Armando Martini Pietri

Hace tiempo Venezuela está, atiborrada de un Gobierno lerdo, mal encaminado y obsesivamente porfiado en sus errores, se afirma que no habrá golpe de estado, ni militares en rebelión, tampoco intervención de otros gobiernos, ni llegarán los marines estadounidenses a las playas, mucho menos, rebeliones populares, como sucede en Haití, donde gobierna la anarquía, el caos, y en Nicaragua, los Ortega mandan a linchar democráticamente, es decir, sin preferencias.

Aseguran, cada vez más convencidos y expectantes los que piensan, analizan y se frustran porque el castro-madurismo sigue en el poder, que este Gobierno finalizará por implosión social. Es decir, que revienta por abajo, pierde fundamento, se desmoronan sus bases y estructura, haciéndose pedazos, se viene al piso por su propio peso como aquel coloso legendario de pies de barro. ¿Será así?

Lo advirtió una vez José Vicente Rangel; el verdadero enemigo del chavismo está dentro, en sus propias entrañas. Tuvo y sigue teniendo razón. De otra manera lo señaló, Müller Rojas, general del ejército izquierdoso y, cercano al proyecto de Hugo Chávez, que éste se enfrentaba a un nido de alacranes, refiriéndose a lo interno del movimiento, pero no a las bases sino a quienes querían adueñarse de ellas escudados en el comandante Chávez.

Con todos los errores y empecinamientos miopes que han arruinado a la industria petrolera, buena parte de la producción agropecuaria, la agroindustria, comercio e industria automovilística, partes y repuestos, fabricación e importación farmacéutica y amenazan a todo el sistema comercial, el castro-madurismo continúa con relativa pero muy disminuida fuerza popular, un sentimiento con jefes alejados, dirigentes y socios corrompidos, pero con la profundidad del tambor, del sol tropical, de la paciencia popular, de la emoción de quienes siempre han tenido poco que perder porque nada han tenido. Que ahora son menos, pero siguen siendo.

Es adentro donde está el problema de verdad. El chavismo verdadero, aquella furia ensordecedora, alegría retumbante por una revolución imposible pero que el carisma de Chávez hizo creíble, que presentó como alcanzable con su liderazgo, se quedó sin guía. Maduro ordena, quizás mande, pero es incapaz, nada eficiente, no enamora, no seduce. Cabello y Rodríguez menos aún, repugnan, no importa con cuánta fuerza se aferren al poder.

Lo que Rangel, analítico frío y veterano en demasiadas batallas, dijo años atrás, sigue vigente. El problema del chavismo no está en la MUD fragmentada e inoperante, tampoco en la oposición incapaz de renovarse, sino dentro del chavismo profundo, el de las calles estrechas, viviendas humildes, en la zona popular donde conviven los desposeídos, los menos afortunados, los más débiles sociales, donde no hay agua ni luz, se pasa hambre, se come de la basura, se muere por falta de medicinas e inseguridad. Es allí donde está el enemigo que puede y va a terminar con el poder castro-madurista. Dentro de sí mismo, en sus entrañas que se revuelven, se agitan, eructan, y duelen cada día más.

El madurismo es un movimiento, pero no una emoción de efervescencia popular. Es un partido político que está en el poder, sólo eso, un partido, que tiene militantes inscritos, que exige obediencia sumisa y ciega. Manda, cobra, paga, conviene a algunos que lo necesitan, pero ya no emociona no inquieta. Produce miradas elocuentes y posiciones de firme armado y estático, pero no alegra, no abre simpatías ni señala caminos.

En el castro-madurismo ya no hay encantamientos, no hay oídos a tambores. Hay disciplina, recompensas, pagos, pero no espontaneidad. El chavismo ha muerto. Falleció. Se extinguió con su fundador. Los chavistas profundos lo saben. No pueden ser, ni siquiera con el pañuelo en la nariz, entusiastas de un entusiasmo que se dañó y pudrió. Ése es el enemigo y hace tiempo está afuera pero ahora también adentro. El desencanto y desesperanza.

Ésa es la tragedia de Maduro. El chavismo lo resiente y se resiste, años atrás los intestinos rojos se debatían entre insaciables con aspiraciones y aspirantes con ambiciones, entre teóricos del gobernar y codiciosos del dinero, entre santos dispuestos al martirio y soldados preparados para martirizar, hoy está aplastado por la frialdad del régimen, la ineptitud generalizada, y la incapacidad de ilusionar. Todo es insensibilidad áspera de Raúl Castro, guayabera bien planchada e inmutable de Díaz-Canel, y las órdenes de un Maduro que preside sobre escombros.

En la aplicación en esta aislada Venezuela del castro-madurismo, versión caribeña y readaptada del marxismo, la revolución se despedaza por la base, el descontento es incontenible, ya no puede ocultarse, se desborda por los poros, no es una explosión social -como fue el Caracazo- que los siempre derrotados comunistas tratan de adjudicarse como obra propia, es una implosión dentro del chavismo que dejo de creer, perdió la confianza. Rebulle la indignación popular, será un movimiento telúrico de alta escala y consecuencias impredecibles.

La victoria electoral de Chávez no fue, como el chavismo lo proclamó, un triunfo de la voluntad popular, realmente fue el desbarajuste, ceguera e incapacidad de los partidos políticos; muy similar a lo que hoy sucede, cuando algunos dirigentes opositores lucen desconcertados, desesperados, temerosos, no encuentran salida, optan por acomodarse en la cohabitación y no pierden tiempo en negociar la supervivencia política, ignorando y olvidándose de las demandas populares.

 

@ArmandoMartini