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#MonitorDeVíctimas | FAES utilizó igual procedimiento para asesinar a 3 hombres en Barquisimeto
Todas las víctimas poseían antecedentes penales y fueron sacadas de sus casas en horas de la madrugada

Anderson Piña Pereira @anderpinap

De los cuatros asesinatos cometidos, por las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES), adscritas a la Policía Nacional Bolivariana (PNB) en el estado Lara, tres se ejecutaron con el mismo procedimiento, es decir, simulando un presunto enfrentamiento y dejando a los familiares encerrados en sus viviendas o llevándoselas detenidas a otro lugar, donde fueron abandonadas a su suerte, para no dejar testigos.

Así ocurrió con el asesinato de Edward José Mujica Rojas, de 22 años de edad. Según el relato de su tía, una comisión de al menos veinte uniformados de las FAES y la Brigada Territorial de Inteligencia (BTI), llegó a la 1:00 pm del pasado martes 5 de mayo, al barrio Unión, ubicado al noroeste de Barquisimeto y, sin dar explicaciones, mandaron a sacar a toda la familia, incluyendo a una hermana de Mujica, quien tenía solo días de haber dado a luz. 

Minutos después, y con el área acordonada, se escucharon varios disparos, de los cuales dos impactaron en el pecho y la espalda de Mujica Rojas, provocándole la muerte inmediatamente. Los familiares además informaron que los policías cargaron con enseres que encontraron en la casa. 

En la minuta policial enviada a los medios de comunicación, se afirmó que Mujica era apodado “el orejón” y tenía antecedentes policiales por el delito de droga. Aunque la tía no negó que Edward consumiera drogas, si desmintió que se haya enfrentado a la FAES-BTI, porque él no usaba armas de fuego.  

Dos hechos similares a la misma hora

Las otras dos ejecuciones, se registraron el viernes 8 de mayo. En ambos casos los uniformados de las FAES simularon un enfrentamiento que los familiares rebatieron. 

El primer homicidio se cometió en la parroquia Tamaca, al norte de Barquisimeto, capital del estado Lara, cuando una comisión de la FAES irrumpió, a las 5:30 am,  en la vivienda de Franco José López Dibartolomeo, de 30 años de edad, a quien asesinaron en la cocina de dos disparos en el tórax.

En la casa estaban la madre de López Dibartolomeo, su esposo, un hijo y varios nietos, a quienes montaron en una camioneta de la FAES y los trasladaron al este de la ciudad a eso de las 6:15 am.

Con la ayuda de otro familiar, regresaron a la vivienda, pero al llegar una funcionara de las FAES les dijo que no se podían acercar al lugar.

Según la minuta policial, López Dibartolomeo tenía antecedentes penales por extorsión y secuestro cometidos en el año 2009. Aunque la madre no negó el prontuario de su hijo, afirmó que ya había pagado condena por esos delitos y no portaba arma de fuego sino que se dedicaba al cuidado de animales.

Ahora tres niños quedan huérfanos de padre. Los familiares denunciarán el caso ante el Ministerio Público debido a que, durante el homicidio de su hijo, fueron robados por los uniformados.  

Asesinado en edificación abandonada

El segundo asesinato de ese día, ocurrió a las 8:30 am, en las abandonadas Torres de El Sisal, al oeste de la ciudad, donde ejecutaron a Winder Rafael Falcón Noguera, de 36 años de edad. Su cadáver presentó un disparo en el tórax. 

Aunque la minuta policial reseñó que fue un enfrentamiento, la madre de Falcón Noguera, refutó la versión de las FAES, alegando que su hijo fue sacado de su casa en el barrio San José a las 5:30 am por funcionarios de la Brigada de Repuesta Inmediata (BRI), mientras a sus familiares los dejaron encerrados en la vivienda.

En su testimonio, la madre de la víctima relató que los uniformados llegaron por la puerta principal de la vivienda y amenazaron a las cuatro personas que allí se encontraban, de los cuales dos eran niños. 

Luego, a Falcón Noguera le colocaron una capucha y se lo llevaron. Pasada la 1:00 pm, lo dejaron en la morgue del hospital central Antonio María Pineda. 

Los parientes dijeron que estuvieron diez horas sin saber nada de él, hasta que recibieron la noticia de que estaba en la morgue. 

Admitieron que tenía antecedentes penales, pero que ya había cumplido con la justicia. Sin embargo, esa fue la justificación de las FAES para asesinarlo, sentenció la mamá. 

FAES asesina en medio de un apagón en el barrio La Paz

El cuarto ajusticiamiento se produjo la noche del jueves 7 de mayo, en el barrio La Paz de la parroquia Ana Soto, donde uniformados le quitaron la vida a Roberto Miguel Linares Escalona, de 33 años de edad, por el simple hecho de tener antecedentes penales, según el relato de su hermano. 

Según el testimonio suministrado por la familia, Linares estaba con dos personas en la avenida principal de La Paz, cuando una comisión de la FAES-BTI, preguntó que cual de los tres tenía registro policial. 

Linares Escalona dijo que él tenía y, posteriormente, se lo llevaron. Al momento se producía un apagón eléctrico en la zona. 

Luego de recorrer un kilómetro, los funcionarios simularon un intercambio de disparos y asesinaron a Linares. Los familiares desmintieron lo ocurrido porque él no cargaba arma de fuego. 

#MonitorDeVíctimas | Amplio operativo policial deja al menos 8 muertos en un barrio de Petare
Funcionarios del CICPC, FAES y GNB cerraron todos los accesos a la zona para capturar miembros de las bandas de crimen organizado. Extraoficialmente se habla de ocho fallecidos y seis detenidos, entre los que están dos dirigentes de Primero Justicia

 

Desde las 3:00 am, funcionarios de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES), la Brigada Antiextorsión y Secuestro del CICPC y el Comando Antiextorsión y Secuestro de la Guardia Nacional (GNB), cerraron todos los accesos al barrio José Félix Ribas, Lomas del Ávila, La Dolorita y Palo Verde, en el municipio Sucre, para dar con el paradero de miembros de bandas del crimen organizado así como de Wilexis Alexander Acevedo Monasterios, conocido como “el Wilexis”, el pran de Petare.

Al mediodía, al menos ocho hombres habrían fallecido como parte del operativo. A las 3:00 de la tarde, el procedimiento continuaba y el número de muertos habría subido a 12, según informaciones extraoficiales. Dos de ellos fueron identificados por la comunidad de José Félix Ribas como Brian Cedeño, popular basquetbolista, y Carlos Palacios.

Mediante un parte extraoficial que circuló en las RRSS en horas de la tarde, se aseguró que fueron incautados cuatro armas de fuego, un kilo y medio de cocaína, 380 gramos de súper marihuana y un vehículo. También fueron detenidos el ex concejal Junior Pantoja, quien se encarga de los comedores populares del sector donde se alimentan a diario más de 50 niños, y actualmente trabaja en la Dirección de Desarrollo Social, adscrita al Consejo de Derecho de los Niños, Niñas y Adolescentes, de la alcaldía; su yerno, Carlos Valbuena, coordinador de Primero Justicia en José Félix Ribas, ambos sindicados de presuntamente entregar las armas a los delincuentes; además, capturaron a dos hombres por tenencia de droga y uno solicitado por el delito de estafa.

Según relato de los vecinos, el despliegue de policías y militares se centró en las zonas altas de los barrios José Félix Ribas y Agricultura. Entraron a las casas de varios vecinos y revisaron sus teléfonos. El operativo incluyó la colocación de  tanquetas y la circulación de helicópteros.

 

Brian Cedeño, popular basquetbolista

 

Las balaceras fueron los antecedentes

Desde el jueves 30 de abril hasta el lunes 4 de mayo hubo enfrentamientos en el sector. Los habitantes describieron que las balaceras más intensas ocurrieron durante el fin de semana, pues iniciaban a las 5:30 pm y culminaban pasadas las 2:00 am. De estos hechos no se pronunciaron ninguno de los representantes del gobierno de Maduro, hasta el miércoles 6 de mayo, cuando éste último transmitió un video en el que un presunto agente del organismo antidrogas de Estados Unidos (DEA), identificado como José Alberto Socorro Hernández, indicó que había contactado a Richard Camarano, amigo de Wilexis, para que desatara una guerra sin bajas con el objetivo de distraer la atención de los cuerpos de seguridad del Estado y permitir la entrada de mercenarios a través de la llamada Operación Gedeón.

Esa misma noche, Wilexis difundió un audio en el que aseguraba: «Aquí no hay nadie por la DEA, nadie está por Guaidó, aquí lo que se quiere es una tranquilidad para la comunidad y se haga saber que Wilexis no está patrocinado ni por la DEA ni por Guaidó ni que mucho menos está c+6ontra Maduro, muy importante. Queremos que Maduro sepa que aquí nadie está en contra de él», indicó.

Dos días después, en horas de la mañana de este viernes 8 de mayo, el ministro del Interior, Justicia y Paz, Néstor Reverol, informó vía Twitter que por órdenes de Nicolás Maduro desde horas de la madrugada iniciaron una operación policial y militar en la parroquia Petare, en el estado Miranda, «para enfrentar a la delincuencia organizada».

 

¿Quién es Wilexis?

Desde 2017, Wilexis Monasterios domina cuatro de las diez zonas en las que está dividido el barrio José Félix Ribas, uno de los más grandes de Petare. Desde la fecha, ha cimentado una organización criminal que tiene de 150 a 200 hombres, cuyas edades oscilan entre los 13 y 30 años. Entre las zonas 6 y la 10, nada sale o ingresa sin que Wilexis lo autorice.

Las FAES han sido el único cuerpo policial que se ha interesado por capturar a Wilexis Monasterios, quien se convirtió en objetivo desde que reconoció a Juan Guaidó, como presidente encargado de Venezuela, el 23 de enero de 2019. A partir de ese momento, en Petare hubo protestas con el visto bueno de «el Wilexis». Esta acción le valió el ser incluido entre los delincuentes más buscados. Se le sindica de estar incurso en delitos como el robo, secuestro, tráfico de drogas y homicidios.

 

  • Con información de Daysi Galaviz, Sandra Guerrero  y Yohana Marra

#MonitorDeVíctimas | Casas de Petare son escudos para los delincuentes durante los enfrentamientos entre bandas
Tras seis días de tiroteos con armas de guerra y explosiones de granadas, los vecinos de José Félix Ribas han optado por sacar de sus viviendas a los niños y llevarlos con otros familiares, por miedo a que entren balas perdidas a sus casas. Las bandas del Wileisy y el Gusano también han atemorizado a habitantes de zonas aledañas, como Palo Verde, Lomas del Ávila y La Urbina.

“Mamá ¿ya hay que apagar la luz? ¿Ya tenemos que lanzarnos al piso?”. Cuando comienza a oscurecer los hijos de Ana* tienen miedo. Los últimos dos días han tenido que dormir en el piso, porque desde la noche hasta la madrugada se oyen detonaciones de armas de alto calibre y explosiones en Petare y zonas aledañas.

Ana vive en la zona 9 de José Félix Ribas, justo en la línea de fuego de la megabanda del Wileisy y la banda del Gusano. Este sector es frontera con Las Brisas de La Bombilla y El Plan.

Desde el jueves 30 de abril ambos grupos delictivos se han enfrentado por el control de la zona, sin registrarse muertos ni heridos. La casa de Ana, y la de sus vecinos, ha servido de escudo para estos hombres que usan armas de alto calibre y granadas, según describen los propios afectados. Incluso los delincuentes se han montado en platabandas de las viviendas al enfrentarse.

La tarde de este lunes 4 de mayo se oyeron detonaciones a partir de las 6:30 p. m. y pasadas las 8:00 p. m. se originó un cacerolazo. Aunque no está confirmado, vecinos presumen que podría ser en apoyo al Wileisy, tras seis días de balaceras.

En su casa viven seis niños, el mayor tiene 12 años y el menor seis meses. Durante los enfrentamientos lloran atemorizados, mientras los adultos los resguardan en el cuarto que creen es el más seguro; ahí ponen los colchones en el piso para que puedan dormir. Desde el sábado 2 de mayo no levantan el colchón, porque los tiroteos comienzan aproximadamente a las 5:00 p. m. y terminan en la madrugada.

“A mis dos sobrinos los tuvieron que llevar a casa de un familiar en La California porque entraron en crisis; el sábado le dio fiebre a uno de ellos. En la casa donde están resguardados ahora les cuesta dormir, están traumatizados como todos los niños en la casa por los tiroteos”, contó.

Fuentes extraoficiales contaron que la megabanda de Wilexis Alexander Acevedo Monasterios, conocido como el Wileisy, tiene el control del barrio José Félix Ribas, específicamente de las zonas 5 hasta la 9. Algunos vecinos lo apoyan porque regala juguetes en el barrio y no permite que se comentan delitos, de lo contrario son ajusticiados. “Podemos estar con nuestros celulares grandísimos en la calle”, dijo una habitante a Crónica.Uno.

En junio y octubre de 2019 los habitantes de José Félix Ribas, en el municipio Sucre, protestaron en contra de los operativos de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) y extraoficialmente se conoció que los manifestantes fueron enviados por el Wileisy.

Se presume que hay intereses políticos en quitarle el control al Wileisy. Una de las versiones, no confirmadas oficialmente, es que figuras políticas están armando al Gusano y su banda para que saquen a la banda rival, pues apoyó las protestas en contra del gobierno de Nicolás Maduro.

El 23 de enero de 2019 hubo una manifestación que fue disuelta por las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) y Polisucre. Esa noche asesinaron a Yoendry Fernández y a Jhonny Marcano, presuntamente miembros de la megabanda del Wileisy.

Luis Izquiel, abogado penalista y criminólogo, explicó que una de las características de las megabandas es que tengan en sus filas a más de 100 hombres, controlen gran zona territorial, posean armas de guerra y tengan estructuras jerárquicas definidas. El liderazgo les permite tener el poder del tráfico de drogas y cometer otros delitos, como la extorsión, el robo de vehículos y secuestros.

El armamento de guerra es de uso exclusivo de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), según el artículo 324 de la Constitución Nacional. Izquiel explicó que si estas armas se perdieron de los cuarteles debe abrirse una investigación. Otra opción para explicar el arsenal que tienen estas megabandas es que entren por la frontera, que también custodian funcionarios del Estado.

“Hay silencio oficial. No explican por qué estos delincuentes tienen este armamento de guerra, la FANB tiene que explicar por qué esos delincuentes tienen armas que deberían estar en los cuarteles”.

Delincuentes imponen toque de queda

En marzo iniciaron los enfrentamientos esporádicos entre estas bandas rivales, antes de que Nicolás Maduro decretara cuarentena nacional por los casos de COVID-19. Pero se incrementaron la última semana de abril, el sábado 2 y el domingo 3 de mayo fue el tiroteo más intenso para los vecinos.

La última semana de abril impusieron toque de queda. El fin de semana comenzó a las 4:00 p. m. y este lunes 4 de mayo a la 1:00 p. m. Un familiar de Ana que salía a trabajar fue devuelto a su casa por un delincuente.

A la 1:00 p. m. de este lunes ya los “gariteros” estaban en posición. Los vecinos llaman así a los jóvenes que vigilan desde las platabandas de viviendas que no se acerquen los enemigos. Y cuando los ven, avisan a los miembros de su grupo para que abran fuego.

Marisol*, una habitante de Petare, detalló que sus vecinos comienzan a rodar la voz del toque de queda. Para ella no hace falta que un delincuente la mande para su casa, porque no se atreve a salir por miedo a que se arme un tiroteo.

“Nosotros mismos ya nos quedamos en la casa por el terror que tenemos. Hoy las bodegas cerraron temprano, siempre cierran a las 6:00 p. m. y antes de las 2:00 p. m ya habían cerrado”.

Vecinos de La Bombilla, Julián Blanco y el sector conocido como las Fechas Patrias también están atemorizados por los tiroteos.

Balas perdidas en urbanizaciones aledañas

“Las detonaciones son como de una película de guerra, se oyen unos estruendos horribles, dormir así es una zozobra”, contó una vecina de Palo Verde, quien por seguridad no quiso identificarse.

Desde que se incrementaron los enfrentamientos en Petare, la última semana de abril, quienes residen en urbanizaciones cercanas, como Lomas del Ávila, Palo Verde, El Llanito y La Urbina, oyen la balacera sin saber realmente qué pasa y a qué se deben tantos tiros.

Según el relato de una vecina a Efecto Cocuyo, el sábado una bala perdida impactó en el balcón de un apartamento de Lomas del Ávila. Algunos residentes optaron por resguardarse en los pasillos hasta que cesara el fuego.

En la avenida Principal de La Urbina también impactó una bala perdida en el salón de fiestas de un edificio. “No dormimos bien, el tiroteo se detiene por dos o tres minutos y luego comienzan las ráfagas nuevamente. Es desesperante, se oyen golpes secos, explosiones, ráfagas”, contó una vecina.

Emilio* habita hacia las Fechas Patrias de Petare, donde también se han registrado los enfrentamientos. Explicó que los delincuentes corren por los callejones y terminan enfrentándose por varios sectores, exponiendo a todos los habitantes del barrio.

“No hemos podido dormir bien, anoche (domingo) terminé durmiendo casi a las 4:00 a. m. porque la balacera fue muy fuerte”.

Agregó que sus vecinos han dormido en el baño o debajo de las camas, por miedo a que una bala perdida los mate.

Zonas de paz, ahora en Petare

Aunque no hubo decreto oficial, las zonas de paz son sectores donde los funcionarios policiales no pueden ingresar. En Caracas, la Cota 905 y el 23 de Enero son las más conocidas, los policías aseguraban de manera extraoficial que no podían ingresar.

Posteriormente, el dominio se extendió a El Valle y El Cementerio, barrios que colindan con la Cota 905, donde el control lo tiene un hombre apodado el Coqui, líder de una megabanda que abarca estos tres sectores.

Petare no estaba en la mira de investigadores como zona de paz, sin embargo, los recientes enfrentamientos entre bandas, sin que funcionarios policiales intervengan, les llama la atención.

Las zonas de paz surgieron en el contexto del Plan Patria Segura y del Movimiento por la Paz y la Vida en el año 2013. Consistía en darles ayudas sociales a los delincuentes en los sectores populares a cambio de que entregaran sus armas.

El abogado criminalista Fermín Mármol García ha explicado a Crónica.Uno que estas bandas se sentaron en la misma mesa con figuras del gobierno, como el exviceministro de Seguridad Ciudadana José Vicente Rangel Ávalos, y esto favoreció su consolidación.

Actualmente, Rangel Ávalos es alcalde del municipio Sucre y no se ha pronunciado por los días de tiroteo que han vivido los vecinos. Tampoco el gobernador del estado Miranda, Héctor Rodríguez.

La ONG Cecodap exigió al Estado el respeto de los derechos humanos y desarrollar acciones inmediatas para la protección de los niños y niñas que viven en Petare, luego de que se difundiera un video donde se ve a miembros de las bandas caminar con armas largas frente a un grupo de menores de edad.

(*) Se protegieron las identidades por medidas de seguridad.

#MonitorDeVíctimas | Asesinan a carpintero en un edificio de la Gran Misión Vivienda

 @franzambranor |  Foto: Carlos Ramírez

 

A puñaladas fue asesinado Luis Angulo, de 49 años de edad, en su apartamento del complejo habitacional Comunidad Socialista William Lara, de la Gran Misión Vivienda Venezuela, ubicado en La Urbina, estado Miranda. El hecho ocurrió el pasado viernes 24 de abril aproximadamente a las 8:00 am.

A Angulo, de profesión carpintero, le propinaron una puñalada en la región abdominal, de acuerdo a versiones de la familia. Los parientes presumen que el asesino de Ángulo ingresó a la vivienda por la ventana porque la entrada principal no estaba violentada.

Angulo vivía con una hija y dejó cinco huérfanos. 

 

Mataron a buhonero en Artigas

 

Dos disparos acabaron con la vida de Carlos Eduardo Rodríguez Gil, de 21 años de edad, en la tercera vuelta del sector El Atlántico, ubicado en Artigas, municipio Libertador, el pasado lunes 27 de abril a las 5:00 pm.

Según precisaron familiares, Rodríguez Gil fue interceptado en la vía pública por funcionarios de las FAES y posteriormente asesinado. 

Rodríguez Gil era buhonero en Catia y deja huérfana a una niña. Estuvo detenido seis meses en la Zona 7 de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), de Petare, por el delito de robo.

Familiares formularon la respectiva denuncia ante el CICPC. 

 

el futuro de la juventud en sectores populares

 

 

El futuro de la juventud en sectores populares, por Ignacio Azpúrua

@miconvive 

“Si nos quedamos achantados, nos vamos a perjudicar más”. Esto lo dice José, un joven de la Cota 905 refiriéndose a las últimas semanas que ha pasado en cuarentena. En su comunidad, para muchas personas dejar de trabajar un día significa dejar de comer, o no tener recursos para afrontar una emergencia médica.

Santiago, otro joven del mismo sector dice al respecto: “supuestamente nosotros seguimos contratados, nosotros seguimos trabajando todavía (…) Yo no entiendo mucho eso, porque el local no está generando plata y no tienen cómo pagarnos. Entonces bueno no nos pagaron la quincena, ni el CestaTicket y cómo te digo no nos han dado respuesta”.

Al decir esto, tanto José como Santiago nos hacen preguntarnos cómo afrontarán los sectores más vulnerables las restricciones sociales y económicas que se han implementado durante la pandemia. Si es común en estas comunidades que no haya agua, ni posibilidades de ganar dinero, ¿cómo exigirles que se laven las manos o usen tapabocas?

Tanto Santiago como José se encuentran en una situación crítica. Los dos forman parte del programa “Vamos Convive”, un proyecto para la prevención de la violencia de la organización Caracas Mi Convive, el cual ofrece oportunidades laborales a jóvenes excluidos de las comunidades caraqueñas.

José es un estudiante que vive cerca del punto de encuentro de la banda delictiva de su comunidad, quien comenzó a trabajar en una tienda de ropa. Santiago, por otro lado, abandonó sus estudios de bachillerato porque su familia necesitaba que comenzase a trabajar; gracias al programa, se había iniciado en un restaurante.

Ahora, en plena pandemia, y viviendo en un contexto de exclusión con presencia de bandas armadas, ninguno de los dos sabe cómo harán para llevar comida a sus hogares.

Los jóvenes de estas comunidades no pueden simplemente sentarse sin hacer nada, necesitan apoyar en sus casas. Debido a esto, en sus comunidades las medidas contra la pandemia se cumplen a medias. Muchos se han visto obligados a buscar formas alternativas de conseguir dinero o comida. Lo que comúnmente se llama “matar tigres”, como pueden ser: cargas de gas o agua, trabajar en construcciones de la zona o colaborar en abastos o mercados locales.

Todas son actividades en las que se han involucrado José, Santiago y otros vecinos, que si bien les permiten sobrevivir, también los exponen al contagio de la COVID-19.

A su vez, el futuro que estaban intentando construir al comenzar a trabajar se torna incierto. Responder a esta emergencia podría llevarlos a tomar decisiones apresuradas que los colocan en riesgo. Santiago, por ejemplo, estaba a punto de iniciar un emprendimiento para vender arepas en conjunto con su mamá, incluso había vendido su celular para poder invertir. Pero, ahora, decidieron utilizar ese dinero en comida y otros elementos necesarios.

José, por otro lado, explica que se siente inútil, como si “no pudiese hacer nada, salir a ningún lado, ni trabajar o estudiar”. Si bien José se considera un joven estudioso, se le hace difícil o hasta imposible cumplir sus responsabilidades académicas ya que ahora son online. En su casa no tiene internet ni computadora y, por la pandemia, el cibercafé más cercano se encuentra cerrado. Sabe que la situación lo obligará a repetir el semestre.

A pesar de estas dificultades, la familia y los vecinos de los dos jóvenes se han organizado para apoyarse y hacer frente a la emergencia. Esto les ha permitido subsistir hasta el momento. Entre ellos comparten comida y, en muchas ocasiones, se ayudan para conseguir “tigres” que les permitan ganar dinero. Sin embargo, al no saber la extensión de esta cuarentena, puede que llegue el punto donde la solidaridad familiar y comunitaria no sea suficiente.

En este sentido, uno de nuestros mayores temores es que resulte tentador para ellos unirse a la banda delictiva en su comunidad. Como muy bien lo expone Leonardo, uno de los líderes de Caracas Mi Convive:

“Ahora en la cuarentena los jóvenes no están ocupados. Cuando los muchachos están ociosos, están más cerca de la violencia. Ahora tienen todo el día cerca de los miembros de la banda, que son los que tienen el control territorial. Me preocupa que los vean como un ejemplo a seguir, porque ellos son los que están controlando la cuarentena”.

En el caso de la Cota 905, la banda juega un papel central en la comunidad. De día reparte comida a las familias más necesitadas, de noche, sus miembros son quienes obligan a los ciudadanos -mediante amenazas- a cumplir la cuarentena. Son un grupo que genera miedo, respeto, y tiene acceso a recursos que cada vez son más escasos. Su simple presencia en las comunidades coloca a jóvenes como Santiago y José en una situación de riesgo marcado.

Pero por suerte, nuestros temores parecen no haberse cumplido. Al preguntarle al respecto, José nos comenta: “Ahora yo hago lo que sea, pero por el buen camino, no hay nada malo ni nada por el estilo”.

Esta actitud, compartida por Santiago, es sin duda admirable. Aun con diversos incentivos para iniciarse en actividades criminales, tanto ellos como otros jóvenes con los que hemos entrado en contacto nos han demostrado su resiliencia. Lo cual nos llena de esperanza, porque nos recuerda que los ciudadanos comprometidos con la convivencia podemos superar cualquier obstáculo. Vivimos una realidad difícil, donde una pandemia se unió a una emergencia humanitaria compleja.

 Las medidas de distanciamiento social y confinamiento son necesarias, pero parecen ser muy difíciles de cumplir en contextos populares. La realidad coloca a jóvenes como José y Santiago en una situación crítica, dado que su futuro se torna incierto y las acciones que tomen en plena crisis podrían afectarlos el resto de sus vidas. Desde Caracas Mi Convive admiramos su resiliencia, pero también queremos hacer un llamado de atención ante la necesidad de políticas sociales comprensivas que les permitan a los habitantes adaptarse a la nueva realidad. El hacer que las medidas preventivas ante el COVID-19 sean viables en el país, es un paso fundamental para el futuro de nuestra juventud.el futuro de la juventud en sectores populares

 

#MonitordeVíctimas | Identifican cadáver hallado en el río Guaire
Desde el año 2018, Jonathan Alejandro González estaba en situación de calle. Familiares aseguraron que la muerte de su madre y la separación de su esposa ocasionaron que abandonara todo

Como Jonathan Alejandro González, de 36 años de edad, fue identificado el cadáver hallado el pasado viernes en las riberas del río Guaire a la altura de Bello Monte, frente a una reconocida cadena de farmacias.

La víctima tenía una herida ocasionada con arma blanca en la cabeza. Solo llevaba puesto la ropa interior.

González estaba en situación de calle desde hace dos años y deambulaba por barrios de la Cota 905.

El jueves en la noche fue atacado mientras dormía para despojarlo de la colchoneta donde descansaba. Después, lanzaron el cadáver a las aguas del río Guaire a la altura de la Comandancia General de la GNB en El Paraíso. El cuerpo fue arrastrado por la corriente de agua hasta Bello Monte.

Familiares de González explicaron que la muerte de su madre y la separación de su esposa ocasionaron que abandonara todo para vivir en situación de calle.

Hasta el año 2018 el hombre integraba el personal de limpieza del Instituto Nacional del Deporte y residía en el sector Los Canjilones, en la parroquia La Vega, con su esposa y tres hijos.

 

#MonitorDeVíctimas | Funcionarios del FAES sacan a hombre de su casa y lo matan
Estaba durmiendo con su hija de un año de edad, lo despertaron y se lo llevaron

Monitor de Víctimas

A José Gregorio Rodríguez, de 40 años de edad, funcionarios de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) lo sacaron de su casa en Valles de Uribana, municipio Iribarren, al norte de Barquisimeto capital del estado Lara. Posteriormente, en un terreno baldío situado a pocos metros de la vivienda, lo mataron de un balazo en el tórax y dispararon varias veces al aire para simular un enfrentamiento.

Un pariente de Rodríguez, que por temor no quiso identificarse, relató que el jueves 24 de abril a la 1:00 pm, llegaron a la casa de éste dos funcionarios armados que vestían con uniformes de las FAES y preguntaron quiénes estaban. Al responder que estaban la esposa y sus hijas exigieron que abrieran la puerta.

Cuando ingresaron, les informaron que Rodríguez estaba durmiendo y les pidieron que bajaran las armas, porque en la vivienda estaban cuatro niños, todos menores de 4 años de edad.

“Se les dijo que él estaba durmiendo con su hija de un año de edad, pero a ellos no les importó, se metieron al cuarto y lo despertaron”, comentó el familiar.

Por más que les suplicaron que no se llevaran a Rodríguez, uno de ellos amenazó  con matar a otros si intentaban evitarlo. Entonces, a la víctima le taparon el rostro con un mono de su hija de 1 año de edad y se lo llevaron para la parte trasera de la vivienda.

A los pocos minutos se escucharon muchas detonaciones que fueron suficientes para saber que lo habían matado.

 Los familiares de Rodríguez desmienten la versión de las FAES y aseguraron que el hombre no se enfrentó a ellos y que fueron los funcionarios quienes lo sacaron de su casa.

En la minuta policial detallaron que el hombre era señalado de ser un azote de la comunidad y que era buscado por múltiples denuncias en su contra. Rodríguez presentaba dos registros por porte ilícito de arma de fuego y por robo de vehículo.

En el sitio donde lo mataron, quedó un revólver calibre 38 que, según la versión policial, fue con la que éste se enfrentó a la comisión.

#MonitordeVíctimas | Identificado cadáver del hombre hallado en adyacencias de la estación del Metro La Hoyada
La víctima trabajaba como malabarista en la Misión Cultura de la Alcaldía de Libertador

 

@SandraGuerrero1

 

Como Noryan José Rondón Dávila, de 35 años de edad, fue identificado el hombre hallado muerto el sábado en la mañana en las adyacencias de la estación La Hoyada del Metro de Caracas.

La víctima trabajaba como cirquero malabarista de la Misión Cultura de la Alcaldía del municipio Libertador.

Todo comenzó el viernes en la noche cuando Rondón Dávila estaba con su pareja Amilry Vitale, que está en el quinto mes de embarazo, en un apartamento de residencias Torre Oeste entre las esquinas de Coliseo y Salvador de León.

En el sitio había dos mujeres más y dos hombres, entre estos el presunto victimario, Ángel Chávez, que consumían bebidas alcohólicas. Al llegar la madrugada del sábado, el licor había hecho efecto en el grupo.

La primera demostración de que las bebidas influyeron en el comportamiento de los presentes fue cuando Rondón Dávila tuvo una discusión con su pareja y la golpeó.

Después, como el ambiente en el apartamento se tornó incómodo, las mujeres le pidieron al dueño del inmueble que abriera la puerta para ellas retirarse, cuestión que no le gustó a Chávez quien fue a la cocina para tomar un cuchillo para herir a Rondón Dávila.

A las 5:30 am, la pareja del cirquero malabarista le dijo que debían retirarse a su vivienda ubicada en el 23 de Enero.

Luego, todo el grupo llegó a la planta baja del edificio donde Chávez y Rondón Dávila se trabaron en una riña en la cual Chávez perdió parte de la dentadura.

En respuesta a la agresión, Chávez le clavó el cuchillo a su contrincante en el abdomen quien murió en el sitio. Todo eso ocurrió en el pasillo de la planta baja del edificio.

Luego el cadáver de Rondón Dávila fue abandonado en las adyacencias de la estación La Hoyada.

El presunto autor del homicidio, Ángel Chávez, de 34 años de edad, está evadido.

La víctima era oriundo del estado Nueva Esparta. En 2018 se estableció en Caracas y desde hace seis meses había comenzado una relación con Vitale.

Este miércoles fue cuando la pareja de Rondón Dávila logró conseguir un permiso para retirar el cadáver de la morgue porque debido a la cuarentena su familia no pudo viajar  a Caracas desde el territorio insular.