Anderson Piña, autor en Runrun

Anderson Piña

#MonitorDeVíctimas |
José Luis Juárez Suárez fue asesinado en un presunto enfrentamiento ocurrido al oeste de Barquisimeto

@anderpinap / Fotografía: Anderson Piña Pereira

A José Luis Juárez Suárez, de 43 años de edad, sus familiares lo encontraron en la morgue del hospital central universitario Antonio María Pineda en Barquisimeto, estado Lara. El reporte hospitalario detalla que murió el 30 de julio, por múltiples heridas causadas por un arma de fuego, tras supuestamente enfrentarse a una comisión de la Fuerzas de Acciones Especiales (FAES), en el barrio Santo Domingo, al oeste de la ciudad.

Pero esa versión no coincide con la de Osmary Juárez, su hija, quien aseveró que a él lo sacaron de su casa, ubicada en la Cuesta Lara a las 5:00 am, donde vivía con sus seis hermanos. Luego simularon un enfrentamiento y lo mataron.

“Cuando llegué a la casa, donde vivía mi papá, en la cama solo estaban las chancletas y su teléfono. De allí me fui hasta el hospital Pastor Oropeza, y me dijeron que él estaba muerto y se lo iban a llevar a la morgue”, relató Osmary.

Ella describió a su papá como un hombre trabajador, quién además vivía en condiciones muy humildes y pendiente de sus hermanos menores, a quienes mantenía con su sueldo como picador de papas para hamburguesas y perros calientes.

Felipe Juárez, uno de los ocho hermanos de José Luis, contó que fue uno de los primeros en llegar al sitio del suceso, donde pudo observar los rastros de sangre y la zona acordonada por los uniformados.

Aseguró que a su hermano funcionarios de las FAES lo extorsionaban por un homicidio que ocurrió en un barrio cercano a su residencia, “pero esa denuncia nunca se notificó a Fiscalía, y no había registro”.

Luis Juárez Suárez, tenía antecedentes por drogas, y se encontraba en libertad bajo régimen de presentación.

La minuta policial de la PNB-FAES detalló que sostuvieron un enfrentamiento con un integrante de la banda El Nicolasito quien, al notar la presencia de los uniformados, abrió fuego contra la comisión.

Testigos y otros familiares contaron a Monitor de Víctimas, que al lugar llegaron varios carros y camionetas repletos de funcionarios de las FAES, y minutos después de rodear la zona se escucharon los disparos que impactaron en la humanidad de Juárez Suárez.

#MonitorDeVíctimas | Denuncian que funcionarios del CICPC asesinaron a un técnico en refrigeración
“Fue un ajusticiamiento lo que hicieron, porque él ni siquiera antecedentes tenía”, aseguró una hermana de la víctima

@AnderPinap/Foto Anderson Piña

“Un momento, esperen que yo abra la puerta, yo no tengo nada que ver, si quieren me revisan”, fueron las palabras que dijo con las manos alzadas, Carlos Julio Linarez Vargas, de 27 años de edad, antes de ser ajusticiado el pasado 2 de julio, por funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (CICPC), en el sector Los Rastrojos del municipio Palavecino en el estado Lara.

De acuerdo a las versiones policiales, Linarez Vargas era parte de una red de extorsión con artefactos explosivos que se encarga de buscar “objetivos” entre los comerciantes larenses, especialmente dueños de concesionarios de vehículos.

Sin embargo, su hermana Glendys Vargas, quien se encontraba en la morgue del hospital central Antonio María Pineda, de Barquisimeto, desmintió que Carlos Julio perteneciera a la mencionada banda y que hubiera muerto al enfrentarse a la comisión, como se leía en la minuta policial.

Vargas narró que los funcionarios llegaron a la residencia de su mamá a las 6:00 am, donde estaba su hermano. Posteriormente lo arrodillaron y esposaron, a pesar de las súplicas de su madre, quien decía: “Por favor, no me le vayan hacer nada, está la niña (hija de Carlos) adentro”.

Minutos después, sacaron a su mamá de la casa y a Carlos Julio se lo llevaron hacia la parte de atrás de la vivienda, donde “los policías hicieron su show, porque golpearon la puerta y simularon el enfrentamiento, lo mataron y le colocaron un revólver, que no era de él, porque él era un muchacho trabajador y no tenía armas”, dijo la mujer.

Linares Vargas, conocido como El Niño, era técnico de refrigeración y todos los días se levantaba a las 6:00 am para salir a trabajar, oficio con el cual mantenía su hija de siete años de edad y a su madre.

Glendys también aseguró que cuando llegó a la sede del CICPC no firmó la declaración, porque decía que Carlos Julio se enfrentó a la comisión, cuando los hechos no ocurrieron así. “Fue un ajusticiamiento lo que hicieron con mi hermano, porque él ni antecedentes tenía”, afirmó.

Un sobrino de Carlos Julio quien también fue testigo del hecho, contó que a él, junto a la hija de su tío, los encerraron en cuartos diferentes, mientras en la casa se escucharon varias detonaciones. Luego un funcionario le dijo que saliera y sacara a la niña de siete años de edad y, al observar por el pasillo que da al patio trasero de la casa, pudo ver cómo estaba su tío tirado en el piso boca abajo

#MonitorDeVíctimas | Asesinan un recluso en un calabozo de la PNB de Barquisimeto
En el centro de detención de la PNB, dos presos riñeron por el control del calabozo 2

Anderson Piña Pereira @AnderPinap

Ángel Gustavo Crespo Durán, de 25 años de edad, se convirtió en el segundo reo asesinado por otro recluso en menos de un año en el Centro de Resguardo y Control del Detenido de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), ubicado en la en el sector Pata e’ palo en Barquisimeto.

Según fuentes policiales, el crimen ocurrió durante una riña que se originó por el control del calabozo 2, donde compartían celda la víctima y el victimario. La riña inició desde tempranas horas de la mañana, según contó una fuente extraoficial, pero fue al mediodía cuando Crespo Durán recibió una puñalada a la altura del pecho.

Glenny Crespo, madre de Ángel, dijo que su hijo le advirtió que había un recluso que le buscaba problemas en el calabozo.

En las afueras de la morgue del hospital central universitario Antonio María Pineda (HCUAMP), aseguró que un día antes de que lo mataran habló con él y, entre otras cosas, éste le dijo que se quedara tranquila.

Contó que su hijo estaba privado de libertad por robo agravado desde hacía tres meses y, desde entonces, solamente lo pudo ver un día antes de su asesinato.

Se enteró de la muerte de su primogénito, el mismo domingo 7 de junio, a través de una funcionaria que la llamó y le dijo: “Yo le voy a decir porque usted es la mamá y tiene derecho a saber qué pasó con su hijo”. Rápidamente se trasladó a la emergencia del hospital central donde le dijeron que Ángel Gustavo había ingresado sin signos vitales.

La progenitora agregó que, desde la detención de su hijo, todos los días le llevaba la comida a pesar de las precariedades económicas que enfrenta y la lejanía entre el calabozo y su hogar.

Ángel es el segundo de los hijos de Glenny que es asesinado. El primero murió cerca de la vivienda familiar situada en el sector Los Pocitos, al oeste de Barquisimeto. La mujer tiene dos hijos más que son menores de edad.

el futuro de la juventud en sectores populares

#MonitorDeVíctimas | FAES utilizó igual procedimiento para asesinar a 3 hombres en Barquisimeto
Todas las víctimas poseían antecedentes penales y fueron sacadas de sus casas en horas de la madrugada

Anderson Piña Pereira @anderpinap

De los cuatros asesinatos cometidos, por las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES), adscritas a la Policía Nacional Bolivariana (PNB) en el estado Lara, tres se ejecutaron con el mismo procedimiento, es decir, simulando un presunto enfrentamiento y dejando a los familiares encerrados en sus viviendas o llevándoselas detenidas a otro lugar, donde fueron abandonadas a su suerte, para no dejar testigos.

Así ocurrió con el asesinato de Edward José Mujica Rojas, de 22 años de edad. Según el relato de su tía, una comisión de al menos veinte uniformados de las FAES y la Brigada Territorial de Inteligencia (BTI), llegó a la 1:00 pm del pasado martes 5 de mayo, al barrio Unión, ubicado al noroeste de Barquisimeto y, sin dar explicaciones, mandaron a sacar a toda la familia, incluyendo a una hermana de Mujica, quien tenía solo días de haber dado a luz. 

Minutos después, y con el área acordonada, se escucharon varios disparos, de los cuales dos impactaron en el pecho y la espalda de Mujica Rojas, provocándole la muerte inmediatamente. Los familiares además informaron que los policías cargaron con enseres que encontraron en la casa. 

En la minuta policial enviada a los medios de comunicación, se afirmó que Mujica era apodado “el orejón” y tenía antecedentes policiales por el delito de droga. Aunque la tía no negó que Edward consumiera drogas, si desmintió que se haya enfrentado a la FAES-BTI, porque él no usaba armas de fuego.  

Dos hechos similares a la misma hora

Las otras dos ejecuciones, se registraron el viernes 8 de mayo. En ambos casos los uniformados de las FAES simularon un enfrentamiento que los familiares rebatieron. 

El primer homicidio se cometió en la parroquia Tamaca, al norte de Barquisimeto, capital del estado Lara, cuando una comisión de la FAES irrumpió, a las 5:30 am,  en la vivienda de Franco José López Dibartolomeo, de 30 años de edad, a quien asesinaron en la cocina de dos disparos en el tórax.

En la casa estaban la madre de López Dibartolomeo, su esposo, un hijo y varios nietos, a quienes montaron en una camioneta de la FAES y los trasladaron al este de la ciudad a eso de las 6:15 am.

Con la ayuda de otro familiar, regresaron a la vivienda, pero al llegar una funcionara de las FAES les dijo que no se podían acercar al lugar.

Según la minuta policial, López Dibartolomeo tenía antecedentes penales por extorsión y secuestro cometidos en el año 2009. Aunque la madre no negó el prontuario de su hijo, afirmó que ya había pagado condena por esos delitos y no portaba arma de fuego sino que se dedicaba al cuidado de animales.

Ahora tres niños quedan huérfanos de padre. Los familiares denunciarán el caso ante el Ministerio Público debido a que, durante el homicidio de su hijo, fueron robados por los uniformados.  

Asesinado en edificación abandonada

El segundo asesinato de ese día, ocurrió a las 8:30 am, en las abandonadas Torres de El Sisal, al oeste de la ciudad, donde ejecutaron a Winder Rafael Falcón Noguera, de 36 años de edad. Su cadáver presentó un disparo en el tórax. 

Aunque la minuta policial reseñó que fue un enfrentamiento, la madre de Falcón Noguera, refutó la versión de las FAES, alegando que su hijo fue sacado de su casa en el barrio San José a las 5:30 am por funcionarios de la Brigada de Repuesta Inmediata (BRI), mientras a sus familiares los dejaron encerrados en la vivienda.

En su testimonio, la madre de la víctima relató que los uniformados llegaron por la puerta principal de la vivienda y amenazaron a las cuatro personas que allí se encontraban, de los cuales dos eran niños. 

Luego, a Falcón Noguera le colocaron una capucha y se lo llevaron. Pasada la 1:00 pm, lo dejaron en la morgue del hospital central Antonio María Pineda. 

Los parientes dijeron que estuvieron diez horas sin saber nada de él, hasta que recibieron la noticia de que estaba en la morgue. 

Admitieron que tenía antecedentes penales, pero que ya había cumplido con la justicia. Sin embargo, esa fue la justificación de las FAES para asesinarlo, sentenció la mamá. 

FAES asesina en medio de un apagón en el barrio La Paz

El cuarto ajusticiamiento se produjo la noche del jueves 7 de mayo, en el barrio La Paz de la parroquia Ana Soto, donde uniformados le quitaron la vida a Roberto Miguel Linares Escalona, de 33 años de edad, por el simple hecho de tener antecedentes penales, según el relato de su hermano. 

Según el testimonio suministrado por la familia, Linares estaba con dos personas en la avenida principal de La Paz, cuando una comisión de la FAES-BTI, preguntó que cual de los tres tenía registro policial. 

Linares Escalona dijo que él tenía y, posteriormente, se lo llevaron. Al momento se producía un apagón eléctrico en la zona. 

Luego de recorrer un kilómetro, los funcionarios simularon un intercambio de disparos y asesinaron a Linares. Los familiares desmintieron lo ocurrido porque él no cargaba arma de fuego.