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Miraflores

Voy de Petare rumbo a Miraflores, por Orlando Viera-Blanco*
Fuimos una sociedad de oportunidades, de destino migratorio, moneda fuerte y ciudades piloto como Caracas, convertidas en regias metrópolis.

 

@ovierablanco 

La historia de los últimos 20 años en Venezuela deberá evaluar lo que definió Herrera Luque como conductas psicopáticas. Una jauría de maldad y morbo de la que habría que preguntarse si es propia de nuestra cultura, o de una realidad degenerada por el desbordado odio y violencia que supone la ideología del desquite, la lógica de lucha de clases y la impunidad como trofeo.

De Gómez a CAP

Desde la llegada de Juan Vicente Gómez [el Rey de bastos según Herrera Luque] al poder, Venezuela comenzó a vivir una época de redención grupal fundamentada en una paz reglada sobre la teoría de “Sota, Caballo y Rey” (que no es paz) y la emergencia de la riqueza petrolera.

Después de un siglo de reyertas y montoneras [XIX], al decir de Blasco Ibáñez y su obra Los cuatro jinetes del Apocalipsis, guerras, peste, hambre y muerte acabaron con un millón de habitantes de cuatro que éramos; la fusta de Gómez y la creación de sus “milicias modernas” acabaron con la guerrilla de la época. 

Antropológicamente tal devastación produjo sufridas patologías sociales y desviaciones esquizoides. El síndrome del cimarrón, que siendo de raza mulata escapaba de su amo por ser libre… El síndrome del esclavo sub judice, que lleva en sus hombros el resentimiento del sometimiento y trato denigrante. El síndrome del taita, hombre a caballo, jefe guerrillero y caudillo que somete, mata y cobra venganza, con el odio necesario como “pilar”,  para alcanzar y mantener poder. El síndrome del humillado, el harapiento y mugroso, utilizado solo para servir, para cargar, sembrar o sudar, generador de una salivación salvaje como la del animal fatigado y sometido a una vida de cuero y látigo. Porque así fueron tratados, como cosas, como animales…

Entonces la insurgencia del bandolero, del segador verdugo, como lo fue el pulpero de Villa de Cura, Ezequiel Zamora, o el urogallo Boves, no fue casual. Tenemos sus versiones contemporáneas.

Antes tomaron un fusil o un machete, cortaron cabezas e incendiaron caseríos, para imponer el nuevo orden, el aquí ahora mando yo. Hoy todos están entre Petare y Miraflores.

Todo este melting pot de personalidades resentidas necesitaba un gendarme necesario. Y llegó Gómez con su ‘Unión, paz y trabajo’ desde cuya dictadura acabó con la rechifla al tiempo que fundó las primeras aerolíneas como Aeropostal, modernizó y profesionalizó las FFAA, construyó los primeros aeropuertos y saneó las finanzas públicas.

Después de 35 años de dictadura, Venezuela comenzaba un proceso de urbanización. La instalación de empresas petroleras americanas trajo balancines, desarrollo y béisbol, y el florecimiento del positivismo criollo democrático (soldados políticos) que impulsó -entre golpes, decadencias, grilletes y contragolpes- el nacimiento de la democracia. Desde Medina, su “primer soldado”, hasta Betancourt [el padre de la democracia] tras la caída de Pérez Jiménez en 1958.

De Betancourt a Chávez

Betancourt da continuidad al proceso de redención grupal del siglo XX, pero de forma pactada y liberal, con la movilización social más importante vivida en la historia contemporánea de Latinoamérica.

Fuimos una sociedad de oportunidades, de destino migratorio, moneda fuerte y ciudades piloto, como Caracas, convertidas en regias metrópolis. Pero algo sucedía. El petróleo era monopolizado por el bipartidismo que controlaba el reparto. El minotauro nos dividió en algo peor que pobres y ricos, es decir, en incluidos y excluidos, en movilizados e inmovilizados. La indiferencia de los que saborearon oportunidades vs. los desafortunados que quedaron en la relegación fue el criadero de violencia, el brote de los síndromes del segador, el cimarrón, el taita vengador o el bandolero herido y resentido.

Después del Caracazo, cuya chispa no fue la gasolina sino la fatiga y el olvido, la mala leche estaba echada. Comenzó el proceso de defenestración de la democracia entre “rebeliones de náufragos” (Mirtha Rivero), conjuras, caracazos, sables, notables, mantuanos, sotanas y “amigos invisibles”.

El 4F es el epílogo de una era de acumulación de reflujos, y el preludio de otra de sangre y desquites. Chávez fue el pastor de los miserables y el verdugo de los borregos en el corral. La resurrección de los 4 jinetes del Apocalipsis: hambre, guerra, peste y muerte. El pueblo no odia, alerta Lipman, pero aprende con facilidad si se le incita. Esa es la historia reciente de la que aún no salimos y espero comprendamos.

De Maduro  a Wilexis…

Así terminará esta oscura etapa de nuestra herida historia. A fuego cruzado entre pranatos excarcelados y pranatos uniformados. Entretanto un país en guerra, pero a lo interno. La verdadera montonera va de Petare rumbo a Miraflores. Violencia creada por el propio régimen que ahora recibe “sota y plomo” de su propia medicina: el odio y la incitación.

Así hemos sido. Así hemos ido. A sota, caballo, sangre, sudor y rey. Al decir de Herrera Luque, mentes psicopáticas embriagadas de complejos, despojo y revancha. Necesitamos un nuevo cuarto de hora de “paz, unión y trabajo”.

Pero pido a Dios que “el elegido” no venga a caballo, con espuelas, más reflujos y el mazo dando… Es hora de reconciliar la patria.

* Embajador de Venezuela en Canadá

 

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

¿Es posible un alzamiento militar en Venezuela?, por Juan Francisco García Escalona

@jufraga12 

Venezuela vive tiempos de espanto. Quienes en otras latitudes escuchan lo que ocurre en este país latinoamericano, pudieran imaginar que se exagera por motivos políticos, y así lo ha querido hacer ver la dictadura de Maduro.

La angustiante situación venezolana pudiese considerarse una historia de realismo mágico del nobel de literatura García Márquez. Pero no. Desde los inicios del conflicto, los venezolanos han documentado, grabado, demostrado una  realidad que, pura y dolorosa, no es historia de ficción.

Al conflicto político, acentuado en los últimos 3 años, se suma la pandemia del coronavirus que desnuda la precariedad del sistema de salud del país, devastado por la corrupción y la ineficiencia de Gobierno que acabó con todas estructuras del Estado.

Venezuela se encuentra en un marco de amenazas latentes. El régimen, lejos de tener un manejo humanitario de la pandemia de la COVID-19, ha empleado esta para arreciar el control político y social. La ha usado como herramienta para atemorizar a la población y no permitir los reclamos por la ausencia de alimentos, agua potable, medicinas, combustible, gas doméstico, entre otros aspectos de vital importancia para una mínima subsistencia. 

Toda esta turbulencia y descontento en el seno del pueblo, en las barriadas, en el corazón golpeado de los profesionales, trabajadores, los obreros, de las madres y de los padres de familia pone de relieve la posibilidad de un alzamiento militar, enganchado con el desborde de la población.     

No tengo dudas de que estamos al borde, como sociedad, de una transición sociopolítica que podría dejar atrás la ola de crueldad a que hemos sido sometidos. Esta opción contempla en sí misma una serie de elementos que deben debatirse a plena luz, sin dogmas: el resurgir de las FANB en esta hora clave para deponer el régimen de Maduro. Una opción acariciada desde hace tiempo por todos los actores, nacionales e internacionales, que intentan establecer rutas, mecanismos, salidas al conflicto.

Las FANB determinan la transición

Las FANB también han sufrido la intervención de fuerzas extranjeras y tienen a sus principales referentes de liderazgo tras las rejas, sometidos a vejámenes y torturas, con sus familiares perseguidos. Dada las relevantes repercusiones de su acción o inacción, las FANB no actuarían para luego ceder el poder del Estado y avanzar como simples expectantes.

Aquí está el nudo grueso del futuro de Venezuela: requerimos una transición con el concurso de todos los actores para poder sentar las bases de procesos participativos, con métodos democráticos, donde no se ponga en duda la expresión del pueblo. Y que se respete lo que resulte de esos ejercicios para construir un Estado garantista y moderno.

De esta consideración se desgaja otra realidad: la incompatibilidad de las FANB con los partidos políticos de oposición tradicional G-4, por su debilidad ante el régimen y su complicidad en un sinnúmero de negocios.

Los intereses de las elites partidistas han actuado de forma y fondo para demorar el proceso de cambio tan urgido en el país, en esto resalta la extenuada y vacilante relación con quien se ha erigido como el líder de la oposición venezolana, el Ing. Juan Gerardo Guaidó.

Este, cuyo liderazgo no cuaja en las FANB, dejará de ser el referente de conducción de producirse la transición por la vía militar. Entre otras cosas, por no asumir por cuenta propia el liderazgo que se le ha confiado y ceñir su toma de decisiones a la de los cuestionados partidos, repudiados socialmente.

La delicada situación social anuncia tempestad. No hay una sola zona de defensa integral de la nación, batallón, base militar, del ejército, armada, aviación, que no padezca los embates de la crisis social originada por la convulsionada situación política.

Las FANB aguardan su momento. Cada minuto desde ahora pesa una barbaridad, se avecina el cambio y no hay forma de pararlo. En Miraflores hay preocupación y, sin dudas, buscan restablecer las negociaciones para su salida. Ya los cercanos no son tan cercanos, la desconfianza impera en todas las relaciones, cada quien abona su camino en búsqueda de una pequeña brecha para salvarse. La benevolencia divina no da para más, la tragedia pudo evitarse. Ahora deben enfrentar la irreversibilidad del tiempo y a todo un país que va en su búsqueda para exigir justicia y libertad.

Las horas para la transición van descontando.

[email protected]

Juan Francisco García Escalona: Exdiputado AN del PSUV, por el estado Apure, expresidente de la subcomisión de Cultos y Regímenes Penitenciarios de la Asamblea Nacional. Actualmente de la comisión de Organización del Movimiento Democracia e Inclusión, MDI, y coordinador Regional del estado Apure.

Hay dos tipos de lastre que dificultan avanzar a los demócratas para salir de la narcodictadura. Quizá el más fácil de deslastrar es el de los sinvergüenzas infiltrados en la oposición y los que montaron tienda aparte y disparan un tiro al gobierno y otro a la oposición. El otro lastre son los dogmas estratégicos que, cual nuevos inquisidores, defienden a capa y espada algunos demócratas.

Afortunadamente, sin proponérselo los demócratas nos deslastramos de varios diputados rufianes que si ningún pudor aceptaron unos reales para intentar imponer una directiva de la Asamblea Nacional a todas luces fraudulenta. Es positivo que estos granujas se quitaran la careta. Los Parra, Britos, Morales y demás tunantes los recordará la petite histoire como la escoria que son. Lo inaudito es que lograran introducirse en la nave democrática.

Hay otro grupo que no cuenta con respaldo de los ciudadanos pero que causan ruido y son potenciados por el régimen. Como dice el diccionario son “individuos que entorpecen o detienen algo”.Para subsistir requiere el apoyo de Miraflores. El señalamiento no es porque decidieron constituir una nanomesa de diálogo, sino por declaraciones reconociendo como presidente al usurpador, aceptar que el vagabundo de Parra logró los votos y por favorecer las prédicas del régimen.

El homofóbico Felipe Mujica, amparado en un grupo que desde hace años dejó de tener relevancia, ve con buenos ojos que el sumiso TSJ designe al nuevo CNE. Claudio y Timoteo completan el triunvirato sin soldados que descalifica al presidente (e) Guaidó para intentar confundir. Son simples zombies en búsqueda de seres humanos.

 

Henri Falcón es un dirigente que pareciera estar en la cuerda floja. Se retiró de la nanomesa por el incumplimieto del régimen en poner en libertad a los secuestrados políticos y declaró que la elección de Parra es una burla. Cometió el error de participar en la elección espuria del 2018. Puede tener el beneficio de la duda, pero debe hablar claro.

El trabajo más difícil es alinear el llamado G4 (Primero Justicia, Voluntad Popular, Acción Democrática y Un Nuevo Tiempo)y otros, con una parte de la oposición que no cuenta con mucha gente,al menos según las encuestas, pero sí con dirigentes valiosos y una red de tuiteros muy activos y bien intencionados. María Corina Machado es la dirigente política que más admiro por su coraje y porque piensa que el estado no debe ser dueño de empresas, ni prestar servicios en los que el sector privado, sujeto a normas claras, puede hacerlo más eficientemente.

Predica el dogma de que no se puede ir a elecciones sin antes poner fin a la usurpación, lo cual todos deseamos, pero el problema a resolver es el cómo. Igual sucede con el luchador Antonio Ledezma, quien insiste en la invocación del 183-11, lo cual ningún país parece dispuesto a aplicar, al menos por ahora.

Quien esto escribe considera que lo lógico es que nuestros militares, en cumplimiento de la Constitución, soliciten la renuncia al usurpador o al menos que convoque este año a elecciones transparentes. Sin embargo, esto no pasa de ser un un buen deseo, ya que hasta ahora el Alto Mando se ha mostrado sumiso y los oficiales que han manifestado su descontento con las violaciones a la Constitución están presos, algunos torturados y otros exiliados o dados de baja.

Pareciera que la opción es que los opositores unidos decidamos votar, si se logran condiciones mínimas, o que nos abstengamos. Si acudimos a las parlamentarias y sorteando las trampas y ventajismo las ganamos como en el 2015, el régimen hará lo mismo: inhabilitación, prisión y exilio de algunos diputados, desacato y mantendrá por encima la Asamblea Constituyente. Es decir que tienen razón quienes predican que votar no resuelve el problema.

El punto es que si nos abstenemos tampoco lo resolvemos. La ventaja de votar es que se moviliza a la gente y es otro golpe para el régimen. Quizá el dilema no sea votar o no votar, sino que esa decisión sea unánime. Si todos votamos podríamos lograr algo. Si no votamos también. Pero si no sucede algo más quedaremos en las mismas.

 

Como (había) en botica: Enrique Ochoa Antich, más cerca del régimen que de los demócratas, pregunta sobre el destino de los ingresos de Citgo, hoy en manos de gerentes demócratas, competentes y honestos. Debería estar informado que esa empresa se endeudó con los chavistas-maduristas para darle más dividendos al régimen y ahora debe invertir las ganancias para enderezar entuertos y por ello no proporciona dividendos.

Rafael Ramírez es descarado. Critica al general Quevedo por represor y mala gestión, pero se olvida que él también reprimió despidiendo de Pdvsa a quien no fuese “rojo, rojito”. Además, Ramírez recibió la producción petrolera en 2.620.000 barriles por día (noviembre 2004) y la entregó en 2.336.000 b/d (setiembre 2014). Dice no sabe en qué gastó el régimen 700 mil millones de dólares en los diez años en que estuvo en Pdvsa. Le recordamos que parte fue en la corrupción que él mismo permitió. Lamentamos el fallecimiento del luchador Pedro Segundo Blanco de ABP. ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

[email protected]

Quienes pensaban que detrás del regreso del chavismo a la Asamblea Nacional había buenas intenciones se equivocaron de nuevo. Lo cierto es que el tiempo se encargó de confirmarnos cuáles eran las verdaderas motivaciones detrás de la decisión de los diputados maduristas de volver a sentarse en los curules que abandonaron voluntariamente. Sobre todo porque ellos no solo habían desconocido a la máxima autoridad legislativa, sino que hasta tienda aparte armaron en la mal llamada Asamblea Nacional constituyente, un parapeto que ni siquiera Rusia y China llegaron a reconocer. Por cierto, la única “constituyente” en nuestra historia republicana que ha hecho de todo menos una nueva constitución.

Pero la jugada era más que previsible. Habían regresado para hacer lo que mejor saben: dividir y comprar conciencias. Han tenido desde el principio el 5 de enero del 2020 como objetivo, fecha en la cual debe elegirse la junta directiva del parlamento. Para el régimen es fundamental impedir que Juan Guaidó se reelija, eso crearía una verdadera crisis diplomática entre los más de cincuenta países que hoy día reconocen al gobierno de transición. Si la legitimidad para ser presidente interino la otorga el hecho legal de dirigir la Asamblea Nacional, sin cargo se acaba el interinato. Ese es el cálculo que se hacen desde Miraflores. Y para lograr su plan han iniciado la “operación alacrán”.

La “operación alacrán” se juega en varios frentes, el menos costoso para la dictadura, paradójicamente, depende de altas sumas de dinero que, en tiempos de crisis, lamentablemente pone a más de uno a pensar. Emisarios que con maletines en mano llenos de cientos de miles de dólares salen a la cacería de diputados y más te vale aceptar la oferta de la mafia roja, sino te mandan a la cárcel o al exilio. Así es como los rojos pretenden hacerse a punta de realazo limpio y persecución de una mayoría en la Asamblea Nacional. Lo que muchos desde este lado deberían preguntarse frente a ciertos comentarios mal intencionados es: ¿Cómo es que el presidente Juan Guaidó es ”aliado del régimen”, pero este mismo régimen hace todo para salir de él? La respuesta es más que clara, les estorba porque gracias al gobierno interino hoy el régimen carece de legitimidad internacional, nadie los reconoce como gobierno.

Este nuevo plan para atacar la institucionalidad debe ser respondido con la honorabilidad, la dignidad y la gallardía que la gente espera de la dirigencia. Es una oportunidad para reencontrarse con quienes en los últimos meses han creído, muchas veces con justificadas razones, que se ha debido hacer más y mejor. Lo cierto es que el espacio para rectificar sigue siendo la Asamblea Nacional y si la perdemos también perderemos nuestra sola garantía de cambio democrático. Toca estar alertas y más vigilantes que nunca, yo creo en la reserva moral de los venezolanos y confío en que el régimen corrupto y extorsionador será nuevamente derrotado.

@Brianfincheltub

La manía de las comparaciones incompletas sobre sanciones, parte 2, por Alejandro Armas

SI USTED ES DE LOS QUE me honra con la lectura habitual de esta columna, probablemente notó en la entrega pasada que el título acababa con una la palabra “parte” y el guarismo “1”. Si mal no recuerdo, es la primera vez que escribo un artículo para este espacio en dos porciones. Me pareció que era lo conveniente, dada la extensión del texto. Antes de entrar en materia, haré lo mismo que los programas de televisión transmitidos por episodios. Es decir, un breve recuento de lo visto en la emisión anterior, para quienes se la perdieron. La semana pasada hice un ejercicio comparativo entre el régimen venezolano y otros cuatro que han sido objeto de sanciones norteamericanas para demostrar que, a diferencia de lo que muchos han sugerido, el hecho de que las experiencias ajenas no hayan precipitado un cambio político no significa que el caso criollo necesariamente tendrá igual suerte. Hay circunstancias diferentes, como el nivel de vinculación con las democracias occidentales y  la dependencia de ciertos recursos para obtener ingresos, que hacen que cada aplicación de sanciones se dé en un contexto único. No son solo las sanciones, sino ellas mismas más su contexto.

Ahora bien, si es equivocado asumir que las medidas punitivas contra Miraflores están condenadas al fracaso, es igualmente desacertado creer que su éxito es una garantía. Tal seguridad fue transmitida recientemente por John Bolton, el agresivo asesor de Seguridad Nacional de Donald Trump. Para reforzar su argumento, Bolton evocó las sanciones impuestas en los años 80 a Nicaragua y Panamá. En ambos casos, la década concluyó con el fin de regímenes autoritarios (o cuasi autoritario en el caso nicaragüense), la realización de elecciones y el ascenso al poder de opositores. Bonito, ¿no? Ni los hermanos Grimm ni Disney pudieron pensar en finales más felices. Pero cabe preguntarse, por supuesto, cómo se llegó a eso y si realmente las sanciones estadounidenses fueron el impulsor definitivo.

La verdad es que las sanciones económicas son un aspecto relativamente poco conocido de la política de Washington hacia el gobierno de Daniel Ortega y la dictadura de Manuel Antonio Noriega. Mucho más recordadas, por lo drásticas, son otras medidas que veremos más adelante. Reagan llegó a la Casa Blanca en 1981 decidido a hacerles la guerra a dos cosas: el socialismo revolucionario y el narcotráfico. Respectivamente, estos objetivos impulsaron los conflictos con Nicaragua y Panamá. En el primer caso, Washington rápidamente impuso un embargo comercial como parte de sus esfuerzos por extirpar como fuera el sandinismo, ante el temor de que hubiera una nueva Cuba en América Central. En cuanto a la nación istmeña, los vínculos de Noriega con la venta de estupefacientes y su rechazo a la restauración del orden democrático llevaron a Estados Unidos a suspender la cooperación económica y militar con Panamá a partir de 1987, así como otras penalidades económicas. Tanto en Nicaragua como en Panamá, las sanciones y otros factores produjeron daño económico severo.

Sin embargo, en ambos casos hubo factores adicionales que los alejan considerablemente de Venezuela hoy. Dos años tras el derrocamiento de la dictadura de Anastasio “Tachito” Somoza, Nicaragua se vio envuelta en una guerra civil horripilantemente cruenta entre el gobierno sandinista y la “contra”, rebeldes de derecha financiados por Estados Unidos. Esta carnicería, con violaciones de Derechos Humanos a la orden del día, tuvo su propio impacto en la economía, más allá de las sanciones. Asimismo, el gobierno de Ortega tomó una serie de medidas destructivas, incluyendo controles de precios y la emisión de dinero sin respaldo (los venezolanos conocemos bien los efectos de ambos). Según cifras del Banco Mundial, entre 1985 y 1990, el producto interno bruto se redujo a menos de la mitad. El país cayó en hiperinflación. Se disparó el porcentaje de personas en situación de pobreza. Nicaragua estaba exhausta y arruinada en todos los sentidos para 1990, cuando hubo elecciones en un clima de tensión enorme y que dieron la victoria a la opositora Violeta Barrios de Chamorro. Ortega cedió el poder… Aunque lamentablemente nunca dejó de buscarlo de nuevo.

En Panamá no hubo guerra civil, pero sí otro pequeño detalle: una intervención militar estadounidense. Entre 1987 y 1989, de acuerdo con una investigación de la Universidad de Stanford (Acosta, 2008), el PIB se desplomó casi 25%. El Banco Mundial estima una contracción mucho más modesta (13%), pero de todas formas estremecedora para un bienio. Aun así, Noriega siguió aferrado al poder, con una actitud desafiante (su perorata esgrimiendo un machete pasó a la historia). Muy a pesar de sus orígenes como agente de la CIA, intentó procurarse el respaldo de Cuba y Nicaragua para hacer frente a Washington. En mayo de 1989 hubo elecciones que Guillermo Endara, candidato al frente de una coalición disidente, estaba ganando hasta que la dictadura suspendió el proceso. Finalmente el sucesor de Reagan, George Bush padre (quien conocía bien a Noriega por haber sido brevemente director de la CIA), decidió enviar tropas al istmo en diciembre para poner fin a la crisis. Esa fue la “Operación Causa Justa”. Las tropas estadounidenses ocuparon Panamá por poco más de un mes. Noriega fue capturado y enviado al norte para ser procesado por sus delitos. Endara fue juramentado como Presidente. Entre más o menos 250 y 800 panameños (depende de la fuente de las cifras), murieron, más 23 estadounidenses y un periodista español.

Conclusión: Tanto en Nicaragua como en Panamá hubo situaciones de violencia armada que en un caso contribuyeron y en otro caso forzaron la salida del poder de sus sendos regímenes. Por ello, los símiles de Bolton están lejos de ser completos y rigurosos. No sirven para asegurar el éxito de las sanciones dirigidas al chavismo. Naturalmente, solo cabe esperar que los propios autores de esta política punitiva auguren que saldrán airosos. Ningún gobierno toma medidas admitiendo en público que duda sobre su efectividad. Pero nosotros, los ciudadanos comunes que intentamos interpretar lo que los gobiernos hacen, no tenemos esas restricciones.

Hay señales de que las sanciones anunciadas la semana pasada sí han inquietado al régimen. En primer lugar, por primera vez fue el chavismo el que se retiró de las negociaciones con la oposición, probablemente convencido de que no le sirven para deshacerse de las penalidades y de que, por el contrario, tendría que dialogar bajo presión severa hasta hacer concesiones significativas. Un reporte de la agencia Bloomberg reveló este jueves que Ziraat, el mayor banco de Turquía (controlado por el Estado) suspendió sus servicios al Banco Central de Venezuela por temor a las represalias de desafiar las sanciones de Washington, muy a pesar de que el gobierno de Recep Tayip Erdogan ha insistido en defender al chavismo. No hay alianza incondicional y más aliados clave, como Rusia y China, podrían eventualmente darle la espalda a Nicolás Maduro y sus camaradas. No obstante, seguimos en la zona de la incertidumbre.

 

@AAAD25
Los #Runrunes de Bocaranda de hoy 12.06.2019: ALTO: Argucia
ALTO
ARGUCIA 1: 
 

Las que demostró con el caradurismo de costumbre el ocupante de Miraflores ante el colega Jorge Ramos de Univisión. Como bien dice el refrán “las mentiras tienen patas cortas”, parte de lo allí expresado por Nicolás Maduro Moros quedó desmontado y desmentido tan solo días después tras “reaparecer” la entrevista perdida por unas semanas. Comenzando por aquella afirmación al hacerle Ramos referencia al diputado ante la Asamblea Nacional y Mayor General Hugo Carvajal, cuando dijo Maduro que lo había despedido “ipso facto” al llegar a Miraflores en 2013. La verdad es que Carvajal estaba fuera de ser el jefe de Dirección General de Contra Inteligencia Militar desde el 2011. Había ocupado el cargo desde 2004. Estaba libre cuando llegó Maduro a la presidencia y de “ipso facto” lo llamó para que volviera a asumir la jefatura del DGCIM. Allí estuvo de abril de 2013 a enero de 2014 bajo el gobierno de Maduro cuando éste lo nombra Cónsul en Aruba donde estuvo solo tres meses hasta el día de aquel incidente con las autoridades que lo detuvieron. De allí regresó como un héroe y es la foto que Ramos le mostró donde Nicolás le da la bienvenida con un efusivo abrazo.

 

ARGUCIA 2: 

La mas grave de todas fue la afirmación de que era un hombre sencillo, profundamente cristiano y practicante diario de una religiosidad profunda. Bien oportuno el artículo del portal cuando reproduce aquella historia sobre el M/G Carlos Osorio a quien Carvajal denunció como el artífice de la brujería en el entorno presidencial. Para que no quedaran dudas publicaron tres fotografías de los supuestos salones en un sótano del palacio presidencial donde se practican esos ritos. Nadie lo ha desmentido y esa forma de tratar de ignorar las verdades que se revelan es ya costumbre roja rojita. Otros funcionarios han revelado la traída de babalaos del África (Nigeria y Congo) y de Cuba para esas oscuras ceremonias.

Por algo le temen a Carvajal quien esta en España esperando traslado a los Estados Unidos. Aquí el link: https://www.lapatilla.com/2019/06/08/estas-fotos-de-las-salas-de-brujeria-en-miraflores-confirman-lo-dicho-por-el-pollo-carvajal/

Siguen saliendo pruebas por todos lados y todos los días del deterioro de la función pública en dos décadas. Cada una mas grave que la otra.

 

EL GRAN NEGOCIO: 

En medio de la escasez de gasolina y mientras le achacan -con feroces mentiras- la culpa del desabastecimiento y la escasa producción de PDVSA a las sanciones de Estados Unidos, la Unión Europea y otros entes globales, las fotos y videos que inundan la red dieron cuenta, una vez mas, del contrabando de extracción de gasolina, en gandolas oficiales de PDVSA, hacia Colombia con el apoyo de los militares enchufados y del mismísimo alto gobierno. Otra farsa mas pero que les da todo el dinero que quieren mientras en el vecino país comparten el negocio haciéndose los ciegos, mudos y sordos. Con descaro y absoluta impunidad los mismos camioneros hasta saludan a los testigos en las trochas fronterizas. Son 20 años de esa franquicia de la robolución militarizada de Chávez continuada por Maduro…¿Y que dice el ministro éste y el ministro aquél? Como Shakira: ciego$, $ordo$ y mudo$.

 

 

 

 

 

Maduro pide retomar diálogo en medio de una

NICOLÁS MADURO PIDIÓ A LOS PAÍSES ALIADOS DE SU GOBIERNO en Latinoamérica y el Caribe, volver a las conversaciones que permitan la apertura de un diálogo en Venezuela. La solicitud la hizo este sábado, 6 de abril, casi un mes después del mega apagón que dejó a la nación sin luz durante más de 100 horas, suceso que ha sido seguido múltiples fallas eléctricas en las últimas semanas.

“Hago un llamado al presidente de México, al de Uruguay, al de Bolivia, a los primeros ministros y presidentes de Caricom a que retomen la iniciativa de diálogo decidida hace 2 meses en Montevideo”, dijo el gobernante en su discurso ante miles de funcionarios públicos y partidarios que se concentraron en los alrededores del palacio de Miraflores.

Parte de su alocución fue dedicada a lo que reconoció como “una verdadera emergencia eléctrica”. A propósito de ellos, exhortó a los venezolanos a ahorrar energía y recalcó que por un mes se mantendrá un plan de racionamiento eléctrico mientras se estabiliza el servicio.

“Debemos mejorar la capacidad comunitaria y familiar de almacenamiento de agua. Para estar preparados por si nos toca enfrentar un nuevo ataque al sistema eléctrico y de agua”, advirtió.

Maduro denunció que esta semana el sistema eléctrico fue víctima de un tercer ataque que implicó un virus informático.

“Explotaron equipos, destruyeron equipos y nos ha tocado liberar de virus todo el sistema computarizado del servicio eléctrico. En 30 días vamos a consolidar la estabilidad de un nuevo sistema”, apuntó, al tiempo que informó que los “nuevos ataques cibernéticos” fueron hechos desde Chile y Colombia, aunque liderados por Estados Unidos.

“Basta ya de agresiones de Donald Trump contra el pueblo de Venezuela”, señaló Maduro al exigir a Washington que “cese su persecución” contra la economía venezolana. “Venezuela va a seguir adelante con sanciones o sin sanciones”.

El gobernante aprovechó para felicitar a la asamblea nacional constituyente, que esta semana solicitó el retiro de la inmunidad parlamentaria al presidente de la Asamblea Nacional y presidente encargado de la República, Juan Guaidó.

Con información de AP y Crónica Uno.

Liberan a Jorge Ramos y su equipo tras cinco horas retenidos en Miraflores

EL EQUIPO DE UNIVISIÓN, encabezado por el periodista Jorge Ramos, fue liberado este lunes tras pasar cerca de cinco horas retenido en el Palacio Presidencial de Miraflores, en Caracas, donde le realizaba una entrevista al gobernante Nicolás Maduro, confirmó el Sindicato de Trabajadores de la Prensa de Venezuela.

“Liberado todo el equipo de Univisión @UniNoticias. Acaban de salir de Miraflores, donde se encontraban desde las 4:30 pm al volver de almorzar tras la segunda reprogramación de una entrevista pautada con Nicolás Maduro”, dijo el sindicato en su cuenta de Twitter.

La información de su liberación ocurrió minutos después de que tanto la cadena hispana como el sindicato denunciaran su retención.

El sindicato detalló que a los periodistas les “robaron todo el equipo técnico” que llevaron a la entrevista y que mientras salían fueron grabados y escoltados.

“A Nicolás Maduro le molestaron las preguntas hechas por el periodista Jorge Ramos”, dijo el sindicato que agregó que el mandatario venezolano “se disgustó cuando fue cuestionado sobre los señalamientos de fraude y salió de la sala cuando el reportero le mostró un vídeo de niños comiendo de la basura”.

“Al salir Maduro, entraron el ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez y la vicepresidenta Delcy Rodríguez, quienes ofendieron al equipo de @UniNoticias y tildaron a Ramos de ‘provocador convencional'”, apuntó.

En el momento en que la cadena hispana denunció la retención de sus periodistas detalló que se trataba de María Martínez, Claudia Rondón, Francisco Urreiztieta, Juan Carlos Guzmán, Martín Guzmán y Jorge Ramos.

No es la primera vez que ocurren retenciones de periodistas en Venezuela, en enero pasado se registraron varias detenciones de trabajadores de la prensa, incluidos cuatro de Efe.

El Sindicato de Prensa contabilizó solo en enero 40 agresiones por parte de cuerpos de seguridad del Estado contra trabajadores de la prensa.

El Ejecutivo de Maduro asegura constantemente que la prensa, particularmente la extranjera, crea “campañas mediáticas” en su contra y les acusa incluso de mentir sobre la situación de crisis que hay en Venezuela.

Además, en el país varios medios de comunicación, nacionales e internacionales, han sido sacados del aire por orden del Gobierno chavista, especialmente cuando son críticos con su administración, tal es el caso de CNN en Español en 2017, los colombianos NTN24 en 2014, RCN y Caracol en 2017 y en 2007 el nacional Radio Caracas Televisión (RCTV).