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Madrid

Operativo de las FAES en Maiquetía retrasó vuelo humanitario hacia Madrid
El vuelo, cuya salida estaba programada para las 5:00 pm, despegó finalmente a las 10:30 pm de este sábado, 23 de mayo, con 275 pasajeros a bordo. De acuerdo a la versión de algunos viajeros, requisaron exhaustivamente el equipaje e hicieron doble abordaje. Versiones apuntan a la búsqueda de viajeros relacionados con la llamada Operación Gedeón

 

El vuelo chárter PU 012, de la aerolínea Plus Ultra, contratado por la Embajada de España en Venezuela para repatriar a 275 ciudadanos españoles y venezolanos residenciados en España, que debía despegar del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía a las 5:00 pm de este sábado, 23 de mayo, partió finalmente a las 10:30 pm tras ser sometido a una estricta revisión de equipajes, tripulación y pasajeros.

La acción formaba parte de un operativo liderado por las Fuerza de Acciones Especiales (FAES) de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), en la principal terminal internacional de Venezuela.

Fuentes no oficiales del Aeropuerto de Maiquetía indicaron a El Pitazo que el operativo estaría relacionado con la búsqueda de ciudadanos con doble nacionalidad (venezolana y española), que estarían relacionados por la llamada Operación Gedeón.

Más información en El Pitazo.

COVID-19: Vuelo humanitario partió este sábado de Caracas a Madrid con casi 300 españoles
“En este caso, y a diferencia de vuelos anteriores, viajan solo españoles, debido a la alta demanda experimentada”, indica un comunicado de la Embajada de España en el país

 

Durante la tarde de este sábado, 23 de mayo, partió desde Caracas hacia Madrid un nuevo vuelo chárter humanitario con casi 300 ciudadanos españoles residentes en España, incluyendo a cónyuges y familiares directos, que se habían quedado varados en Venezuela afectados por la cancelación de vuelos comerciales por la COVID-19.

La información fue confirmada a través de sus redes y de una nota de prensa por la Embajada de España en Venezuela, que detalló que el avión despegó a las 5:00 pm, hora venezolana, desde el aeropuerto internacional “Simón Bolívar”, de Maiquetía, y está previsto que aterrice a las 7:00 am, hora de España, en el aeropuerto “Adolfo Suárez” de Madrid-Barajas.

“Durante el vuelo será obligatorio el uso de mascarillas y una vez en España, los pasajeros deberán cumplir 14 días de cuarentena”, resalta el escrito.

“Este vuelo chárter es financiado por los propios usuarios y ha sido coordinado por la Embajada de España y el Consulado General de España en Caracas. En este caso, y a diferencia de vuelos anteriores, viajan solo españoles, debido a la alta demanda experimentada, no habiendo sido posible incluir ciudadanos de otros países europeos o venezolanos residentes en España”, subraya la nota.

Este es el tercer vuelo chárter que sale a Madrid desde que se cerró el espacio aéreo el pasado 15 de marzo. Con este avión han retornado desde Venezuela casi 700 españoles, aparte de ciudadanos de otras 23 nacionalidades.

Boris Izaguirre: “He regresado del desierto y me he inventado una nueva piel”

@diegoarroyogil | Fotografías: Lisbeth Salas

 

Madrid a finales de febrero. Un viernes a comienzos de la tarde. Afuera, en la calle, hace frío. Aquí, no. Aquí está encendida la calefacción y se está cómodo. El techo es de doble altura y la luz que entra por un par de ventanales cercanos ilumina suavemente el recibidor. Al centro, el protagonista. Su saludo ha sido afectuoso como, en general, todo lo suyo. ¿Persona o personaje? ¿Él es así con todo el mundo o se trata, como en este caso, de que está delante de un periodista? Es todo tan natural que es difícil pensar que no sea así siempre. Es un pez en el agua de la simpatía, como si hubiera nacido contento o, mejor, encantado de la vida. Además, lo acompaña un aire de figura. Paulina Rubio dijo de él una vez que es todo un señor.

–¡El abrigo! Cuelga aquí el abrigo… ¡Ay, pero qué carita! Es que esta ciudad es muy loca, le hace muy bien a la gente.

–A ti te ha hecho muy bien, ¿no?

–¡¿Madrid?! Totalmente. ¡Totalmente! Estaba pensando, mientras te esperaba, que a mí me han dicho que yo soy un alma muy joven. Una vez una persona experta en eso de la reencarnación me dijo que yo he tenido una sola vida pasada. ¡Una sola! ¿No te parece divino? ¿Y sabes qué fui en esa sola, única vida pasada?

–¿Qué?

Boris Izaguirre respira como quien busca aire para un suspiro mientras cierra y abre los ojos. Exhala lento pero breve. Hace un gesto de picardía con la mirada y levanta un poco el hombro derecho. Responde:

–Un alga marina.

–¿Un alga marina?

–¡Sí! ¿No es divino? –Es una de sus palabras favoritas: divino–. Ser un alga y andar de mar en mar, de ola en ola.

De pronto, se pone serio. A voluntad.

–Bueno –dice–, y de esa vida pasada como alga marina reencarné en esta como Boris Izaguirre. ¡Ja, ja! Un salto espectacular… ¡Oh! Está pitando la tetera. ¿Quieres té con limón?

–Muchas gracias.

–¡Qué adorado!

En la cocina, dominada por un suelo aguamarina y un largo mesón blanco (lámpara, lentes de ver y de sol, flores, periódicos, revistas, un montón de correspondencia, el lavaplatos y el escurridor, las estufas), Boris prepara la infusión. A la suya le pone, además de una rodaja de limón, un poco de leche. Nada de azúcar.

–¿No te fastidia dar entrevistas?

–¡Para nada! Es como estar en el psiquiatra, con la diferencia de que ahora estoy yendo al psiquiatra de verdad, verdad… Toma, coge tu taza. ¿Vamos al salón?

Boris va de la cocina al salón de su casa, un apartamento en el muy bello y distinguido barrio de Salamanca. Fuera de la cocina, el suelo es de madera. Ruido de pasos. Como el resto de la residencia, el salón desprende una armonía que recuerda a las boutiques de diseño, pero, a diferencia de estas, aquí se nota que vive gente. Es decir, hay calor de hogar. Es el hogar de Boris y de su marido, Rubén Nogueira, que no en vano es escaparatista: forma parte del grupo encargado de hacer las vitrinas de las tiendas Mango alrededor del mundo. Boris se sienta en un sofá de tres puestos. Está impoluto: bluyín oscuro, camisa blanca, suéter azul índigo y botines de cuero vino tinto. Más tarde se cambiará de ropa para que la fotógrafa Lisbeth Salas le haga los retratos que acompañan esta entrevista, en la terraza del Hotel Wellington, “que es mi sede”. Boris y Rubén tienen por norma no fotografiar su residencia.

–Ven, ponte aquí –ordena–. Cerca. Siempre cerca.

 

 

–¿Por qué estás yendo al psiquiatra?

–Ah, porque he tenido unos sueños recurrentes muy espantosos.

–¿Qué sueñas?

–Que no llego a tiempo a los lugares, que estoy mal vestido, que no logro ser coherente –dice y bebe de la infusión–, y he pensado que todo esto tiene que ver con el cambio de ciclo en el que estoy ahora.

–Que consiste en…

–En haber recuperado mi carrera, porque estuve disperso durante bastante tiempo. Pero fue una decisión voluntaria. Cada persona, en cierto momento de su carrera, entra en un desierto, como Jesucristo, que estuvo perdido en el desierto y conoció al diablo allí. A mí siempre me ha impactado mucho ese episodio de la vida de Jesucristo, y una vez que crucé los 40 años pensé que me iba a pasar lo mismo, y que, si no me pasaba, igual tenía que hacer que me pasara y así fue.

–¿Por qué querías atravesar el desierto?

–Porque es algo que hay que hacer. Es difícil de explicar y ahora no es el momento. Lo que sí te puedo decir es que esa fue la razón por la cual viví un tiempo en Londres y escribí una novela allí, Dos monstruos juntos. Y por lo que luego escribí otra novela, Un jardín al norte, y estuve trabajando en la televisión en Miami. Miami fue parte de ese desierto, pero con mar. Yo no tenía mucho de qué aferrarme que no fueran los libros y todo ese dejarme llevar me desubicó completamente. Durante un tiempo yo desaparecí de la agenda de la gente que en España podía pensar: “Boris sería bueno para esto”, “Boris podría funcionar para esto otro”.

–Y el reajuste llegó con tu participación en Masterchef Celebrity, en Televisión Española.

–Totalmente. Macarena Rey, que es la productora, quería que yo participara desde la primera edición, pero yo acababa de instalarme en Miami. Luego, con la segunda, me asusté, porque sentía que era un programa que no iba a hacer bien. Cuando me ofrecieron estar en la tercera edición, Rubén, mi marido, me dijo: “Mira, Boris, ya está, déjate de tonterías, que tampoco estás en situación de escoger”. Entonces acepté, y cuando tomé ese avión en Miami de regreso a Madrid sabía que estaba dejando atrás radicalmente esa etapa del desierto. Lo demás es sabido.

–Que Masterchef fue un éxito. Te relanzó. Participaste en la tercera edición, en 2018 y, además, te llamaron para la cuarta, en 2019.

–Para mí fue una rehabilitación, una rehabilitación que yo necesitaba. Necesitaba decirme: “Ya está, ya has hecho el paseo ese que querías hacer, has probado todo tipo de cosas y de situaciones y tienes que centrarte de nuevo”. Masterchef me hizo ver que las cosas ya no funcionaban con un simple gesto de la mano, con un amaneramiento, con una sola frase. Me di cuenta de que eso había quedado obsoleto. Fue como si me hubieran puesto delante del espejo y me dijeran: “¡Tienes que inventarte una nueva piel ya!”. Y eso he hecho: he regresado del desierto y me he inventado una nueva piel. Las oportunidades en la vida son como trenes, eso es cierto. Hace años pasó un tren y me subieron a él: era Crónicas Marcianas –Boris se refiere al programa que lo hizo famoso, famosísimo en España–. Luego, a este segundo tren, que ha sido Masterchef Celebrity, tuve que subirme yo solo. De manera que estoy en mi segundo tren, y este segundo tren me ha llevado, por ejemplo, a Prodigios.

–Un programa que va por su segunda edición y en el que has repetido como anfitrión.

–Sí, y estoy feliz. Porque es un programa culto, pero de máximo entretenimiento. Y todo esto de la mano de Macarena Rey, la misma productora de Masterchef… ¿No te parece que Macarena Rey es una de las personas más increíbles del mundo? Es impresionante la cabeza y la devoción que tiene para la televisión. Además, es divina.

–Hace unos días dijo que estás escribiendo el guión de una serie biográfica sobre Miguel Bosé.

–Sí. Macarena conoce muy bien a Miguel. No sé si sabes que durante mucho tiempo se ha mantenido el rumor de que “Morena mía”, la canción de Miguel, está inspirada en Macarena.

–¿Y es verdad?

–¡No lo sé! Quienes podrían confirmar esa leyenda siempre sonríen –Boris sonríe–. Miguel ha guardado muy celosamente su intimidad, pero esta vez quiere de alguna manera liberarse un poco de cosas y transmitirlas. Está escribiendo su autobiografía y todos estamos fascinados por la cantidad de cosas que hay en torno a él: él mismo, su carrera, sus padres. Miguel es un pionero, es una persona que abrió puertas y caminos para las generaciones que quedamos deslumbradas por él y que seguimos deslumbradas por él y para las que seguirán deslumbradas por él. La España en la que nació Miguel no es la España en la que Miguel Bosé apareció por primera vez en el escenario para cambiar completamente este país. Primero viene Miguel con sus mallas y con ese concierto en el Florida Park, en el 77, y luego la Transición Española.

–Primero fue ese concierto y luego, en el 78, la Constitución de la democracia.

–¡Te das cuenta! ¡Miguel es anterior a la Constitución! E igual de moderno y liberador. De modo que yo, como el cronista social que soy, estoy encantado.

–Eres amigo de Bosé. ¿Nunca te enamoraste de él?

–Por supuesto, pero él de mí jamás. ¡Ja, ja! Cuando yo lo vi, por Venevisión, en Sábado Sensacional, en el 77, con esa sonrisa, con ese pelo, con ese cuerpo, con ese atuendo…, y Gilberto Correa que nos advertía que era hijo del gran torero Luis Miguel Dominguín, pero distinto… ¡aluciné! Yo tenía 13 años y cuando terminó de actuar me paré delante del televisor en un estado de excitación insólito. No quería besar la pantalla: quería ser él. En ese momento se despertó en mí el hombre de escena. Y luego…, bueno, hemos hecho una amistad tan divertida… Las personas como Miguel son tan suyas, tan propias, que tienen muchos límites. Sabes que hay cosas a las que puedes llegar y otras a las que no, y dices: “Es que no hace falta avanzar más”.

–¿Tú también tienes esas zonas a las que nadie accede?

–Es verdad –piensa–. Sí, las he desarrollado.

–¿Sobre qué no hablas tú?

–Yo nunca hablo de mis ideas, e incluso cuando las escribo me doy cuenta de que uso una especie de barrera. Me cuesta abrirme y creo que eso tiene que cambiar.

–Qué te va a costar abrirte si tú eres una persona absolutamente extrovertida.

–Pero parece que ese no soy yo, que ese es otro yo. Me están explicando que durante muchísimo tiempo yo he construido un súper yo, y que lo que tú conoces es ese súper yo, no el verdadero yo. Y es verdad que llevo tanto, pero tanto tiempo haciendo el súper yo, que ya no sé cuál es el camino para volver al yo. ¡Me he perdido! –Boris baja la voz teatralmente a la manera de quien hace una confesión y dice–: Además, encuentro que el súper yo está tan estupendo en este momento que digo: “Ay, pero para qué regresar al yo, si ese yo debe ser un desastre”. ¡Ja, ja! Porque por lo visto se trata de una persona que está muy desasistida de afecto, escondida por una razón que todavía no sabemos.

–Qué raro, si da la impresión de que tú has sido siempre una persona muy amada.

–Justamente. He sido amado y no me he dado cuenta.

–No es posible.

–¡Te lo prometo! Lo dice todo el mundo. Y lo he visto con Prodigios. Los niños que participan en el programa están muy concentrados porque su talento realmente surja, porque llegue a alguna parte. Son muy exigentes consigo mismos. No son como yo, que toda la vida he estado rodeado de buena suerte y de gente increíble y diciendo: “Esta persona sí; está no”, “Esta persona me gusta; esta no”. Esa es la verdadera historia de mi vida.

 

 

–Tu papá ha dicho mucho, y tu madre también lo decía, que tú fuiste un niño prodigio. Te sentirás muy bien con los chicos que concursan en el programa.

–Sí, pero yo no tenía esa disciplina. Y como mis papás me amaban mucho pero, en el fondo, me temían, eran un poquito incapaces de exigirme esa disciplina.

–¿Por qué te temían?

–Porque yo era una bola de fuego. Pero una buena bola de fuego.

–¿Cuál es tu gran talento?

–Que yo soy encantador. Y el encanto se retroalimenta. Yo puedo ser encantador por horas y en situaciones realmente dramáticas. Ese es mi verdadero talento… No. Mi verdadero talento es el diálogo, y por eso quiero volver a él.

–¿Cómo es eso?

–Yo siempre quise escribir teatro. Lo hice y no funcionó. Pero eso sirvió para que Cabrujas me invitara a ser libretista de telenovelas. Y aunque yo hacía muy bien la diagramación, cuando me ponía a hacer diálogos me salía muy bien.

–Cuando dices que quieres volver al diálogo te refieres al diálogo como escritor.

–Sí, me refiero a hacer guiones. Como el que estoy haciendo sobre Miguel Bosé.

–Si le damos la vuelta a lo que has dicho la conclusión es que tu gran talento es que eres un conversador encantador.

–Ujum… Es probable… ¿Sabes que me miran mucho? Yo antes pensaba que la gente me miraba para ver si me había operado. Luego me he dado cuando de que me miran para ver si soy de verdad o no. Entonces yo capto ese interés e intento seducir, pero me está pasando algo nuevo cuando seduzco. Y es que, cuando me canso, me voy. Cuando veo que no estoy trabajando como seductor, aunque haya sido yo el que ha empezado, me aparto y adiós. ¿No es increíble? Es una nueva faceta de mi vida.

–Hablemos de tu libro más reciente, Tiempo de tormentas. Has dicho que es una autobiografía novelada. ¿Por qué escribiste una autobiografía novelada y no, directamente, una autobiografía?

–Lo que yo quería era hablar sobre Venezuela –Boris pasa de ser gracioso a estar serio con rapidez–, pero cuando estaba escribiendo me di cuenta de que Villa Diamante es toda sobre Venezuela, y Azul petróleo también. Venezuela es uno de mis grandes conflictos: lo que dejé atrás, en lo que se ha convertido el país, lo que representa hoy en España, porque Venezuela es como una tormenta dentro de España, etcétera. Yo asocié la muerte de mi mamá con la muerte de la Venezuela que mi mamá conoció, de la Venezuela que mi mamá quiso hacer y que vio desvanecerse. Y esa era la novela que yo quería escribir. Quizás mi error fue no saber hacer una novela sobre mi mamá en vez de una novela sobre mi mamá y yo. Porque también es cierto que ella y yo tuvimos una relación muy especial. Pero no quise asumir totalmente lo autobiográfico porque una novela siempre llega más lejos. Ese es el poder de las novelas.

–¿Escribir ese libro cambió tu relación con Venezuela?

–Sí, la hizo más distante… Para luego tener de nuevo a Venezuela en la esquina de mi casa. Es decir, no ha habido distancia… Yo espero que algún día Tiempo de tormentas se lea como el retrato de un país que consiguió ser algo y que dejó de serlo para convertirse en otra cosa. Eso está muy bien contado en esa novela, y escribirla me ha dejado un poco en plan: “Ya está, tengo que descansar de la narrativa”. Y en ese descanso he retomado el guion. –Boris se gira en el sofá y mira de frente–: ¡Ves para qué sirven las entrevistas! Hemos sacado una verdad muy profunda.

–Si fuera posible que se hiciera una película sobre tu vida, tú, que eres cinéfilo, ¿qué actor de antes o de ahora te gustaría que te interpretara?

–¡Cary Grant! Cuando Cary Grant iba a hacer la película sobre Cole Porter, que era muy amanerado y tenía una doble vida, la esposa de Cole Porter le dijo a Cole Porter: “Pero, Cole, ¡te va a hacer Cary Grant!”. Y Cole Porter le respondió: “Claro, quién más podría hacerme”. Me encanta esa historia.

–¿Te acuerdas de la entrevista que le hizo Capote a Marilyn?

–Por supuesto, “Una adorable criatura”.

–Al final, Capote le dice a Marilyn: “Recuerda que me habías ofrecido champaña”. Y ella le contesta: “Es que no llevo dinero”.

–¡Qué maravilla Capote! –interrumpe Boris–. Uno de los grandes descubrimientos de mi vida fue leer Breakfast at Tiffany’s en inglés y emocionarme con cada página. Pensé que yo quería escribir así, vivir así, ser así.

–Como Capote.

–No solo como Capote: ¡como Capote y como sus personajes! Toda mi vida he hecho un gran esfuerzo para conseguir eso completamente. Es el poder de la literatura.

–Te refería lo de Marilyn y el dinero porque no te imagino manejando dinero.

–Es cierto. Lo tengo todo encima. Un día mi papá me dijo: “Es que no sabes qué hacer con el dinero”. Una frase que me encantó. Y Rubén dice que yo me creo millonario porque lo parezco, pero que no lo soy. Mi hermana sí cree que soy millonario. Y tacaño. Como todos los millonarios.

–¿Cuántos años tienen juntos Rubén y tú?

–28.

–¿Y cuál es el secreto de un buen matrimonio?

–Este –Boris abre los brazos para señalar el salón de su apartamento–. Mira la casa: está perfecta. Y aquí estoy yo, sentado, ocupando mi lugar. Yo soy un mueble más. Yo soy el mueble que se mueve… ¡Oh! –se peina el pelo hacia atrás con las manos.

–¿Estás cansado?

–¡Para nada! Una vez fui a un desfile de Carolina Herrera y al final le pregunté: “Carolina, ¿estás cansada?”. Y me dijo: “NO”. Una persona que ha trabajado mucho no puede decir que está cansada. Además, estamos hablando del secreto de un buen matrimonio, y el secreto de un buen matrimonio, de verdad, es volverse a enamorar.

–¿Cada cuánto?

–Cuando Rubén y yo nos conocimos, yo le dije que hiciéramos un contrato renovable cada cinco años. Ahora estamos en la mitad del quinto lustro. El gran secreto del amor es ganar y no perder el respeto. Equivocarte y poder regresar a la casa. Hay que hablarlo todo, pero es cierto que puedes hablarlo todo de una manera encantadora. No disfrazar las cosas, no mentir, pero tampoco ser totalmente de verdad.

Guaidó a venezolanos en Madrid: Venezuela va a ser libre pronto
Venezolanos en España desafiaron a las bajas temperaturas para escuchar al líder de la oposición

 

Pese a la lluvia y el frío milles de venezolanos se concentraron en la Puerta del Sol en Madrid para escuchar el discurso del presidente interino de Venezuela y presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó.

“Venezuela va a ser libre muy pronto, y con ella la región”, dijo Guaidó.

Entre vitores y aplausos, Guaidó sostuvo que es perentoria la ayuda de todos los ciudadanos en España y el mundo para difundir la tragedia por la que atraviesa Venezuela.

“Sé lo difícil sentirse lejos y solos, estoy aquí para lograr el cambio. Cuando quieran regresar a Venezuela van a hacerlo. Tenemos la oportunidad de cambiar porque estamos juntos, nunca más revanchismos, vamos a lograrlo”, indicó el mandatario, quien no fue recibido por el presidente de España, Pedro Sánchez.

Manifestó que no teme regresar a Venezuela. “Hoy asumo el riesgo porque mi país lo vale. La libertad lo vale, la democracia y más. Esos cien diputados dijeron que no y por eso el mundo nos escucha”.

Con lagrimas en los ojos pidió perdón por reciente fallecimiento de la diputada Addy Valero, víctima del cáncer y la escasez y alto costo de las medicinas. “Les pido perdón. Le pido perdón a la diputada Valero y a los niños del JM de Los Ríos”.

 

 

 

 

 

 

 

 

Guaidó visita Madrid en medio de polémica por reunión de Delcy Rodríguez con ministro español
Fuentes del Ejecutivo español explicaron al diario El País que Pedro Sánchez no se reuniría con el líder venezolano porque los países europeos habían acordado enviar a sus cancilleres a estos encuentros

 

La bandera de Venezuela ondea este sábado, 25 de enero, en el balcón de la Real Casa de Correos, la sede del gobierno de Madrid. La razón es la visita a esa ciudad del presidente de la Asamblea Nacional venezolana, Juan Guaidó, quien en medio de una gira europea que lo ha llevado a Reino Unido, Suiza y Francia, hace una parada en la urbe para ser recibido por varios funcionarios y políticos españoles, a pesar de que el jefe de Gobierno de esa nación, el líder del Partido Socialista Obrero de España (PSOE), Pedro Sánchez, se haya negado a reunirse con él.

La ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, recibirá en nombre de Sánchez a Guaidó, quien es reconocido por ese país y por toda la Unión Europea como presidente encargado de Venezuela desde que asumió la investidura hace un año.

De acuerdo con el diario El País, fuentes del Ejecutivo español explicaron que cuando se tomó la decisión de “limitar el rango de la visita a la ministra de Exteriores todos los demás países europeos tenían la intención de hacer lo mismo”. Sin embargo, el acuerdo se rompió luego de que el primer ministro británico, Boris Johnson, y el presidente francés, Enmanuel Macron, sí recibieran al líder venezolano en sus despachos. La actitud de Sánchez fue cuestionada incluso por expresidentes del PSOE como Felipe González.

A pesar de los desaires, la presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ofrecerá una recepción oficial a Guaidó y le impondrá la Medalla Internacional de su despacho.

Por su parte, José Luis Martínez-Almeida, alcalde de Madrid, no solo recibirá al presidente de la AN sino que le entregará las llaves de la ciudad en la sede del Ayuntamiento. Aseguró que la intención es que “toda esa comunidad le dirá al mundo que respeta y apoya la causa que representa Guaidó”.

La llegada del líder venezolano coincide con la polémica desatada en el país europeo luego de que el ministro de Transportes español, José Luis Ábalos, admitiera haberse visto cara a cara con la vicepresidente de Venezuela, Delcy Rodríguez, quien desde hace años es una figura clave en la administración de Nicolás Maduro y tiene prohibida la entrada al continente por decisión de la Unión Europea. El encuentro fue criticado hasta por Estados Unidos.

En horas de la tarde, Guaidó tiene programado un acto junto a la comunidad venezolana en la ciudad en Sol.

Justicia española estudiará el jueves extradición del

LA SECCIÓN TERCERA DE LA SALA DE LO PENAL de la Audiencia Nacional de España estudiará el jueves la extradición del ex militar chavista y diputado a la Asamblea Nacional (AN), Hugo Carvajal, quien está en prisión en Madrid desde que fue detenido el pasado mes de abril reclamado por Estados Unidos por delitos relacionados con el narcotráfico.

Este ex general de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) tiene una carrera militar de más de 30 años y fue jefe de la Inteligencia militar de Venezuela durante el mandato de Hugo Chávez. Ganó notoriedad el pasado 21 de febrero por grabar un vídeo en el que reconocía como presidente encargado de la República al líder de la AN, Juan Guaidó.

Tras su detención, pasó a disposición del juez de refuerzo del Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional, Santiago Abascal, a quien explicó que salió de Venezuela en barco, rumbo de República Dominicana, un mes después de que su familia abandonase el país y se estableciera en Madrid. Llegó a España en un vuelo comercial. Alegaba así que tenía arraigo, pero el juez consideró que existía riesgo de fuga y ordenó su ingreso en prisión provisional.

En aquella comparecencia afirmó además que podía aportar información que vincularía al gobierno de Nicolás Maduro con el partido-milicia libanés Hezbolá y las guerrillas colombianas de FARC y ELN, entre otros grupos terroristas, así que el instructor decidió abrir unas diligencias aparte y escucharle en declaración.

Más información en La Vanguardia.

Emigrar o morir: el drama de los venezolanos que viven con VIH

 “Si yo me hubiera quedado allí habría muerto, los médicos fueron muy tajantes: no va a haber medicinas”, relata William a EFE, venezolano con VIH, que habla sobre la grave crisis sanitaria que atraviesa el país y que le obligó a marcharse a España para intentar salvar la vida.

En Venezuela los antirretrovirales empezaron a escasear y William temía por su salud, los médicos le dijeron que se fuera antes de desarrollar sida, la fase terminal de la enfermedad y le aconsejaron España como destino.

“Algunos amigos también empezaron a marcharse, pero otros comenzaron a enfermarse y morir. Así de simple”, explica este venezolano de 60 años, que utiliza un nombre ficticio porque prefiere preservar su anonimato.

Antes de abandonar Venezuela, en mayo de 2018, William solo disponía de tres meses de tratamiento que una amiga enfermera le había conseguido de estraperlo en un Hospital Militar.

Una situación desesperada

Venezuela llegó a ser líder en la región por poseer uno de los mejores programas públicos de entrega gratuita del tratamiento antirretroviral, pero la grave crisis que atraviesa ahora contrasta con la situación que vivía en los 90.

Desde entonces, las circunstancias han cambiado mucho para las 120.000 personas que viven con VIHen el país, de los que cerca de 8.000 se han visto obligados a emigrar en los últimos años.

Eso sí, enfrentando mil y una dificultades, porque acceder a la compra de un billete de avión se convierte en misión imposible cuando el sueldo medio no alcanza los 7 dólares mensuales -según un reciente informe de la ONU-.

“Algunos se van a pie, caminando muy enfermos durante semanas hasta Colombia, la frontera más cercana”, cuenta William apesadumbrado.

Él corrió mejor suerte, gracias a unos ahorros que había guardado con buen criterio en Curazao, una isla holandesa situada a 65 kilómetros de Venezuela.

Con lo que tenía ahorrado compró un pasaje a España de ida y vuelta, aunque solo necesitaba el de ida: “No pensaba volver, pero para salir del país las autoridades te lo exigen”.

En el control del aeropuerto, temió que los guardias de aduanas descubrieran un informe que su doctor venezolano había preparado para los médicos que le atenderían en España, y que había escondido en un bolsillo interior de la chaqueta.

El cambio en España

“¿Será verdad que me van a dar la medicina?”, se preguntó con su informe entre las manos a las puertas del hospital madrileño Ramón y Cajal, donde hay un acreditado servicio de Enfermedades Infecciosas.

Hasta este centro sanitario de la capital llegó acompañado de un miembro de la asociación Kif Kif, dirigida a migrantes y refugiados LGTBI, donde cada vez acogen a más venezolanos.

“Las personas que recibimos de Venezuela suponen entre 50% y 60%, lo cual es un número muy elevado”, explica el encargado del área de salud de la organización, Jorge Beltrán. 

Los recién llegados encuentran un apoyo fundamental en estas organizaciones, que cuentan con protocolos establecidos para que los migrantes reciban tratamiento cuanto antes, apunta su fundador, el marroquí Samir Bargachi, que llegó a España hace años en circunstancias parecidas a las de William.

“Para las personas que enfrentan dificultades durante las primeras semanas hemos generado incluso farmacias solidarias y hemos intentado establecer convenios con las empresas farmacéuticas para cubrir ese tiempo de espera”, indica el activista LGTBI.

También en esta ocasión William encontró la suerte de su lado: “A los cinco días de venir, ya me estaban dando la medicina, así que no tuve que suspender el tratamiento y eso es muy importante”.

El futuro

La escayola que lleva en el brazo no impide a William contar su historia con pasión y viéndolo gesticular puedes estar seguro de que su periplo no le ha quitado el entusiasmo, al contrario: se imagina en el futuro ayudando a otros, como hicieron con él.

A pesar de que llegó a España por azar, el país le resultó toda una revelación y más que haber viajado a otro lugar le pareció haberlo hecho en el tiempo.

“Para mí fue como pasar de La Edad de Piedra al siglo XXI”, afirma.

El venezolano nunca pensó en separarse de “las aguas turquesas del Caribe”, su “auténtica pasión”, pero ahora dice tener claro que allá es imposible vivir.

“No tengo la intención de volver a Venezuela, quiero mucho a ese país, pero así como está la situación, no pienso regresar. Allí la vida humana no vale nada”, concluye.

La extraña muerte del exdirectivo de Pdvsa en Madrid
Juan Carlos Márquez, exsecretario del consejo directivo de la estatal petrolera durante la gestión de Rafael Ramírez, fue encontrado muerto el 21 de julio en horas de la tarde, según una de las versiones de la prensa española. Antes medios de comunicación contaron que huyó de España a EEUU, pese a que se había ofrecido a colaborar en el caso que se le sigue al exembajador español en Venezuela, Raúl Morodo

 

EL DOMINGO 21 DE JULIO EN LA TARDE, Juan Carlos Márquez Cabrera, exdirectivo de Pdvsa de 2004 a 2013, durante la gestión de Rafael Ramírez, fue hallado muerto en Madrid. Según las autoridades, lo encontraron colgado de una correa, con manchas de sangre en la cabeza y el pecho y cerca de él una carta suicida en un escritorio.

“No se suicidó. Lo mataron. Juan Carlos Márquez armaba jurídicamente los guisos en Pdvsa en la época de Rafael Ramírez“, aseguró al periodista Marcos García Rey de El Confidencial una fuente militar de Venezuela y un agente europeo de Inteligencia. 

“Habrá más muertos porque los poderosos que han saqueado el país buscan su impunidad a cualquier precio”, sostienen esos mismos profesionales conocedores y analistas de una gran parte de las tramas de corrupción institucionalizada operativas en Venezuela desde hace lustros.

Al menos tres de las fuentes consultadas por El Pitazo, quienes lo conocieron en el ámbito académico y profesional, lo recuerdan como una persona que no revelaba información personal, pero alegre y nunca deprimida. “Si tenía alguna depresión por amor, la pasaba rápido”, contó un compañero de clases en la Escuela de Estudios Políticos y Administrativos de la Universidad Central de Venezuela.

Más información en El Pitazo.