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Oct 18, 2019 | Actualizado hace 2 días
Venezuela: el vertiginoso avance del hambre

AGRÓNOMO, PROFESOR Y ESCRITOR, EL BRASILEÑO JOSÉ GRAZIANO DA SILVA dejará la dirección de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) el 31 de julio, después de siete años en el cargo. En entrevista con DW, habla sobre los desafíos de su período y sobre la crisis venezolana.

De acuerdo con el último informe de la FAO, América Latina presentó el mayor retroceso en la lucha contra el hambre a nivel mundial. ¿Cómo ve la situación de inseguridad alimentaria en Venezuela?

Venezuela es el mejor ejemplo de ese retroceso. Es un país que siempre dependió de la importación de alimentos, pero a comienzos de la década del 2000, Venezuela hizo grandes avances en la reducción del hambre. Venezuela entró en la lista de los países que cumplían los objetivos de desarrollo del milenio de reducir el hambre a la mitad, y nosotros entregamos un reconocimiento al país por el trabajo realizado. En el año 2000, 16,3 millones de personas pasaban hambre en Venezuela. En 2010, ese número pasó a 3,1 millones. El nivel del hambre disminuyó cinco veces en diez años. Es un cambio fuertísimo, similar al que registró Brasil en la reducción del hambre.

Hubo críticas al premio, dado que Nicolás Maduro recibió el reconocimiento en 2014, cuando la crisis socioeconómica y política ya se había instalado en el país. ¿Por qué se otorgó ese reconocimiento en aquel momento?

Entregamos el premio porque habían reducido el hambre a la mitad, y no por la coyuntura que vivían. Era un premio para los países que lograran el objetivo del milenio, que era reducir los índices de hambre a la mitad hasta 2015, en comparación con el año 2000. No fue solo Venezuela. Fueron 72 países del mundo los que cumplieron esa meta. El premio fue dado en 2014 y se refería a los datos registrados hasta 2012. En aquel año, Venezuela tenía 3,6 millones de personas en situación de inseguridad alimentaria. Hoy, nuestra estimación es que 21,2 millones de personas pasan hambre en Venezuela. Es un aumento vertiginoso. Venezuela siempre dependió de la importación de alimentos y ahora, con la crisis económica y la hiperinflación, prácticamente perdió su moneda. El bloqueo estadounidense acentuó las dificultades para importar bienes básicos, incluyendo alimentos, y disparó el hambre en el país.

Entonces, una cosa es el contexto en que Venezuela fue premiada por lo que había hecho y no por lo que estaba haciendo. Otra cosa es mirar atrás y decir: “No deberíamos haberle otorgado el premio”. Nadie podía prever que se produciría un deterioro tan fuerte de la moneda de Venezuela y, por consiguiente, del poder adquisitivo de la población, ni los índices de hambre que estamos viendo hoy. Venezuela es el peor caso que tenemos hoy en América Latina.

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VARIOS ANALISTAS POLÍTICOS consultados por la DW ofrecieron su perspectiva ante una eventual detención del presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, tras juramentarse como presidente encargado de Venezuela el 23 de enero  y luego de que la impuesta asamblea constituyente le allanara su inmunidad parlamentaria por haber violado la prohibición de salida del país que sobre él pesaba.

Para el analista político del Instituto CATO, Juan Carlos Hidalgo, no es remota la posibilidad de que ocurra un encarcelamiento de Guaidó por parte de los órganos de seguridad del Estado al comparar su caso con lo ocurrido en 2014 con Leopoldo López, líder del partido Voluntad Popular y del que Guaidó forma parte.

Además, cree que entre la oposición hay una “mezcla de miedo y pasividad”, cosa que el Ejecutivo liderado por Nicolás Maduro sabe y explota, cosa que según su opinión no se ha sabido defender por la disidencia.

“López se entregó a las autoridades porque decía no tener nada que temer, pero alrededor de él había un millón de personas y ninguna hizo nada para evitar que lo apresaran”.

Por su parte, el profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad de Münster, Ivo Hernández, cree que es el Parlamento el que debe tomar medidas para proteger a Juan Guaidó de ser detenido y que al no actuar con celeridad en aplicar el “gobierno de transición”, pone cuesta arriba el procedimiento.

Eso lleva, de acuerdo al catedrático, a que se genere un nuevo escenario de diálogo con el Gobierno e incluso volver a ir a elecciones, con el agravante de que se contará con el mismo Consejo Supremo Electoral y se perderá en los comicios.

Mientras que la investigadora de la Universidad Helmut Schmidt de las Fuerzas Armadas Alemanas, Ana Soliz, considera que si detienen a Guaidó puede ocasionar más temor en la oposición y dar la sensación de que Maduro tiene el poder, aunque también puede provocar que hayan más protestas como las de 2014 y 2017 pero en esta oportunidad habría apoyo internacional.

 

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Dic 17, 2018 | Actualizado hace 10 meses
DW: Latinoamérica sopesa una cuarentena para Venezuela
En enero de 2019, Perú les propondrá a los otros trece miembros del Grupo de Lima la ruptura de relaciones con Venezuela. Esa será la primera vez que se debata una medida de ese tenor contra el Gobierno de Maduro

AUNQUE LAS POLÍTICAS EXTERIORES DE LA UNIÓN EUROPEA Y ESTADOS UNIDOS no siempre armonizan, Bruselas y Washington coinciden en desconocer las últimas elecciones celebradas en Venezuela, desde la organizada para designar a los integrantes de la Asamblea Nacional Constituyente (30.7.2017) hasta los comicios municipales del pasado 9 de diciembre, pasando por la votación que derivó en la reelección de Nicolás Maduro como jefe del Ejecutivo (20.5.2018). El hombre fuerte de Caracas asegura que se juramentará como presidente el 10 de enero de 2019 y que llevará las riendas del país “por lo menos hasta 2025”; pero a ambos lados del Atlántico Norte se sopesan mociones para propiciar la restauración del Estado de derecho en la nación caribeña.

No obstante, la noción predominante en esta materia es que sólo la comunidad latinoamericana puede tomar medidas concretas que den pie a la reinstauración del orden democrático en Venezuela sin que su Gobierno tache su injerencia de “imperialista”. Si bien Maduro ya describe a Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú y Santa Lucía como marionetas de la Casa Blanca, estos miembros del Grupo de Lima –creado en 2017 para lidiar con la cuestión venezolana– tienen sus propias razones para preocuparse por los asuntos internos de la atribulada nación: la polifacética crisis que la azota ha desencadenado una migración masiva que no puede ser enfrentada sino como un desafío regional.

En enero de 2019, cuando el Grupo de Lima vuelva a reunirse, Perú les propondrá a sus vecinos la ruptura de relaciones con Caracas; así lo anunció el canciller de ese país, Néstor Popolizio. Esa será la primera vez que una iniciativa de ese tenor se someta a debate entre tantos Estados latinoamericanos; hasta ahora sólo se ha reaccionado a las secuelas del éxodo venezolano y no a sus causas. Pero, ¿hasta qué punto puede ese portazo diplomático persuadir a Maduro de negociar limpiamente con sus opositores, de garantizar elecciones transparentes o de aceptar un cambio de régimen, cuando es él mismo quien quema sus puentes con las democracias del mundo para estrechar lazos con autocracias como la china, la rusa y, más recientemente, la turca?

Acto simbólico

A juicio de Javier Corrales, profesor de Ciencia Política en el Amherst College de Massachusetts, actos simbólicos como el planteado por el Ejecutivo peruano no deben ser subestimados. “Puede que el rechazo explícito del subcontinente al régimen de Maduro no incida directamente sobre la dura cotidianidad de los venezolanos, pero ese gesto no pasaría inadvertido por los Gobiernos que apoyan la Revolución Bolivariana”, sostiene Corrales. Ana Soliz, del Instituto Alemán de Estudios Globales y Regionales (GIGA), comparte su opinión: “Si todos los miembros del Grupo de Lima atienden al llamado de Perú, Maduro quedará oficialmente aislado de la región. Y ese ostracismo no lo compensaría el respaldo de Pekín, Moscú y Ankara”, señala.

“Maduro necesita a los países de su vecindario; ser sometido a una cuarentena es algo que su Gobierno no puede soportar por mucho tiempo”, subraya la investigadora de Hamburgo, quien este viernes (14.12.2018) diserta sobre el caso venezolano en el seminario anual “Democracia y derechos humanos” del Instituto Max Planck para Derecho Público Extranjero y Derecho Internacional, con sede en Heidelberg. Bajo la presión del aislamiento, Maduro podría verse forzado a dialogar con sus opositores sin las trampas a las que ha recurrido en el pasado y a repetir las elecciones desconocidas por las democracias occidentales, agrega Soliz. “Esas son las únicas opciones democráticas y pacíficas que le quedan”, esgrime la especialista del GIGA.

Multilateralismo en acción

El Ejecutivo peruano también propondrá que los integrantes del Grupo de Lima reconozcan al Parlamento venezolano, de mayoría opositora, como su único interlocutor válido en el ámbito financiero, y le prohíban a la cúpula del chavismo entrar a sus territorios. “Una coalición ad hoc como esa no puede hacer mucho más. A la hora de la verdad, sólo potencias como la Unión Europea y Estados Unidos tienen los recursos para conseguir que autócratas como Maduro den sus brazos a torcer”, arguye Corrales, concediendo que el cerco del Grupo de Lima en torno a Venezuela podría verse reforzado si se consolida el incipiente foro continental de partidos conservadores promovido por el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro.

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Nov 17, 2018 | Actualizado hace 11 meses
Los primeros 100 días del “Plan Soberano” de Maduro

EL TIEMPO SUELE PASAR MUY LENTO para quienes sufren en carne propia crisis como la venezolana; parece que hubiera sido ayer cuando el hombre fuerte de Caracas, Nicolás Maduro, anunció medidas para frenar la devaluación de la moneda local, el bolívar fuerte, y sacar al país sudamericano del remolino hiperinflacionario en el que se ahoga. En realidad, su Programa de Recuperación Económica está por cumplir cien días (17.8.2018) sin honrar su promesa de robustecer el poder adquisitivo de la población ni corregir las distorsiones financieras que el oficialismo le endilga a una “guerra” supuestamente librada por empresarios, políticos y Gobiernos extranjeros contra la “Revolución Bolivariana”. Eso sostienen analistas consultados por DW.

Entre otras iniciativas, el “Plan Soberano” de Maduro incluyó una brusca devaluación de la moneda que elevó la tasa oficial de 240.000 a 6.000.000 de bolívares fuertes por dólar; la sustitución del vapuleado bolívar fuerte por el bolívar soberano, que exhibe cinco ceros menos que su predecesor; el encumbramiento del petro, la criptodivisa local, como unidad de cuenta nacional; el incremento del salario mínimo de 50 a 1.800 bolívares soberanos; un nuevo sistema de precios “anclados al petro”, cuyo valor gira alrededor de los 60 dólares, según el Gobierno venezolano; la atenuación de los férreos controles cambiarios vigentes desde 2003; el aumento del precio de la gasolina; y cambios impositivos que presuntamente apuntan a reducir el déficit fiscal.

La cosecha de Maduro

“Lo que Maduro logró fue que cerraran sus puertas definitivamente algunas de las pequeñas y medianas empresas que habían sobrevivido milagrosamente tanto a los controles financieros como a los niveles inversamente proporcionales de la inflación y la demanda. El Gobierno nunca dijo explícitamente que ese fuera su propósito, pero yo creo que consiguió lo que ha querido desde hace tiempo: afianzarse progresivamente como el único gran proveedor de bienes y servicios en Venezuela para que su población dependa totalmente de él”, comenta el sociólogo Héctor Briceño, actualmente de paso por la Universidad de Rostock. Briceño es profesor en el Centro de Estudios del Desarrollo (CENDES), adscrito a la Universidad Central de Venezuela.

“No es sólo que la inflación no disminuyó, sino que aumentó hasta diluir por completo la capacidad de compra del sueldo mínimo que el Gobierno aumentó en agosto. A estas alturas todo el mundo sigue sin entender cómo funciona el petro, del cual se dijo que resolvería buena parte de los problemas nacionales. El Gobierno ofrece la criptomoneda, pero no ha abierto un mercado donde haya algo más que oferta; el petro no es canjeado ni por productos ni por otras monedas. Al respecto lo que hay es una gran confusión”, subraya Briceño. Y, ¿qué hay de las ganancias que Maduro alega estar haciendo con la explotación del oro en el Arco Minero del Orinoco, un territorio que abarca el norte del estado Bolívar y partes de los estados Amazonas y Delta Amacuro?

El Arco Minero le está rindiendo dividendos al régimen, pero esos no son recursos destinados a satisfacer las necesidades básicas de la ciudadanía, sanear la infraestructura o frenar el deterioro acelerado de los servicios públicos fundamentales. La riqueza que genera el Arco Minero será distribuida entre los cazadores de renta de la élite chavista porque eso es lo que la mantiene en pie”, esgrime Briceño. El pasado 1 de noviembre, John Bolton, asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, advirtió que todo ciudadano estadounidense que comerciara con oro exportado de Venezuela sería sancionado. Washington acusa a la cúpula del chavismo de “saquear” los recursos naturales de la nación para llevar a cabo transacciones ilícitas y perpetuarse en el poder.

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Chile: la estrategia democrática que derrotó a Pinochet

La derrota de Pinochet en el plebiscito de 1988 fue fruto de un enorme esfuerzo colectivo y un notable modelo de acción cívica. Genaro Arrigada, encargado del comando del NO, cuenta los entretelones

Los dictadores suelen ganar sus plebiscitos. Los ejemplos abundan en la historia. Muy escasos son, en cambio, casos como el de Chile, donde el 5 de octubre de 1988 la ciudadanía dio un rotundo NO a los planes de Augusto Pinochet de permanecer 8 años más en el poder. Un resultado que se impuso en las urnas, contra toda la maquinaria de la dictadura, y que fue fruto de un trabajo político y organizativo sin precedentes. Conversamos con Genaro Arrigada, uno de sus principales artífices como secretario ejecutivo del Comando del NO.

¿Sr. Arriagada, no era un poco iluso participar en un plebiscito en plena  dictadura?

En Chile, allá por el año 1986, 87, había llegado a lo que Gramsci llamaba un equilibrio catastrófico, en el que Pinochet era suficientemente fuerte para permanecer en el poder, pero no eran tan fuerte como para destruir a la oposición… En ese cuadro, el país se desangraba en una especie de situación sin salida. Fue en ese momento en que se dio la posibilidad de crear un movimiento a favor de elecciones libres. Se hizo una movilización por las elecciones libres. En definitiva no tuvimos éxito, pero la presión se tradujo en utilizar un mecanismo que la Constitución del 80 establecía, que era que Pinochet, después de 16 años en el poder, podía ser ratificado por 8 años más a través de un plebiscito.

En ese momento, una parte de la oposición tomó la decisión de aceptar el plebiscito en una posición, yo diría, provisoria. Es decir, si no se daban  las condiciones mínimas se denunciaría el plebiscito como falso.

¿Cuáles eran esas condiciones mínimas?

La existencia de registros electorales (hay que recordar que Pinochet había quemado los registros electorales); que existieran partidos políticos registrados; que existiera la posibilidad de tener apoderados en las mesas de votación para controlar el resultado;  que se levantara el estado de sitio… Y, finalmente, en un acuerdo insólito, se acudió al Tribunal Constitucional, que nos garantizó 15 minutos diarios en la televisión, en los últimos 28 días de la campaña.

Pero eso no significaba igualdad de oportunidades…

Nunca hubo igualdad de oportunidades… Pero nosotros teníamos la idea de que si lográbamos movilizar a la gente, íbamos a ganar.

Esa noche pasaron varias horas hasta que el gobierno reconoció el resultado, y se temió que Pinochet diera una autogolpe. ¿Qué escenario manejaban ustedes?

Esa siempre fue una posibilidad. Pero, por otro lado, si ante la sola posibilidad del fraude nos hubiéramos retirado, eso habría sido aceptar una derrota. Nuestra campaña se estructuró en torno a tres grandes objetivos. El primero fue inscribir a por lo menos 7 millones y medio de personas… Al principio contamos con la desconfianza de muchos, que decían: “inscripción es traición”. Bueno, finalmente terminaron todos llamando a inscribirse, incluido el Partido Comunista.

Hubo también un enorme despliegue para evitar un fraude. ¿Cómo se organizaron?

El segundo objetivo era convencer a la gente de votar por el NO, y el tercero era el control electoral. Disponíamos  de estudios sobre cómo se hacen los fraudes electorales en el mundo. La experiencia en general, casi sin excepción, es que el que comete el fraude, el gobierno, entrega resultados totales, o provinciales. Resultados muy agregados. Y eso es muy difícil de controlar. En consecuencia, organizamos un sistema mesa por mesa. Había más o menos 14 mil mesas. Y de acuerdo con las normas que se fueron acordando, los partidos políticos que se inscribieran (fueron 4) tenían derecho a tener un apoderado en cada mesa. Esa gente recibió capacitación y se le asignó una mesa con semanas de anticipación.  En consecuencia, tuvimos un resultado mesa por mesa. Y eso es imposible de adulterar. Las actas son irrebatibles. Fue un gran esfuerzo de organización. Hay que pensar que eso significó tener en las mesas a casi unas 80 mil personas. Y después había que tener personas que trasladaran las copias de las actas hasta lugares de acopio.

¿Qué papel desempeñaron los observadores extranjeros?

El rol del exterior fue muy importante. Se calcula que habría unas 1.000 personas aquí. Pero había un grupo selecto de unos 150 a 200, entre lo cuales había líderes de talla mundial. Esa gente cumplía una función muy importante. Para el gobierno era muy difícil agarrar a unos cientos de líderes mundiales de opinión y echarlos a patadas del país. Era imposible. Habría tenido un costo monumental.

¿Tenían entonces cierta certeza de que el resultado se iba a respetar?

Certeza de que se iba a respetar no la tenía nadie. Lo que creíamos es que el costo de no respetarlo iba a ser abrumador.

La instrucción nuestra era que nadie saliera de su casa. Porque teníamos la sospecha de que si había manifestaciones, grupos ultras, o los propios militares, los carabineros, podían disparar sobre la gente. Y si eso pasaba, tendríamos no solo muertos, sino también una falsa justificación para declarar el estado de sitio y suspender el proceso.

Pero al día siguiente se produjo una manifestación espontánea de gente que copó la Alameda. Debe haber habido cerca de un millón de personas en las calles. Y no hubo ni un solo vidrio que se quebrara. A las 8 de la noche, cuando empezó a oscurecer, de nuevo pedimos que la gente se retirara tranquilamente a sus casas y que no aceptara provocaciones. Cosa que la gente hizo. Fue un modelo de acción cívica muy notable.

¿Qué queda de eso 30 años después?

El país cambió muchísimo. En todo país habrá alguna cárcel donde se violan los derechos humanos de un preso o de varios, pero en Chile no volvió a haber tortura, no volvió a haber censura… Yo personalmente, y lo he dicho en estos días, no quiero seguir celebrado el NO. Me parece que ya 30 años después hay que dejar esto entregado a los historiadores. Pero fue un momento muy grande,

Pero también hoy en día hay que defender la democracia… En distintas partes del mundo cunden los movimientos populistas, autoritarios…

Yo creo que hay que buscar una fórmula de parar esta nueva amenaza, que es muy distinta de la de hace 30 años atrás, pero que tiene la misma raigambre. Al final, todos los movimientos autoritarios y las dictaduras se parecen.

Costa Rica elige presidente y Parlamento entre gran incertidumbre

Costa-Rica

En un ambiente marcado por un sonado escándalo de corrupción y con serios desafíos como el auge del narcotráfico y un elevado déficit fiscal, los costarricenses están llamados a elegir este domingo a un nuevo presidente y renovar el Parlamento.

En campaña electoral, los candidatos brillaron poco por sus propuestas para reducir el déficit fiscal o la pobreza, para combatir la inseguridad, mejorar el transporte público o proteger el medio ambiente, pero sí destacaron por pleitos entre ellos y por posturas religiosas.

Uno de los asuntos que centró la campaña en el pequeño país centroamericano, considerado una de las democracias más estables de América Latina, fue un escándalo relacionado con una red de tráfico de influencias conocido como el “Cementazo”, que salpica a los tres poderes del Estado.

El detonante fue un polémico y millonario préstamo de un banco estatal a un empresario importador de cemento chino.

Los derechos humanos de las personas LGBTI, a debate

Otro de los temas de debate en la campaña fue el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, con sede en San José, que obligó a Costa Rica y a los demás Estados miembros a garantizar los derechos de la comunidad LGBTI (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales), incluido el matrimonio.

Siendo un país de características conservadoras, el tema fue aprovechado por estamentos religiosos y parece ser el principal factor por el que el activista evangélico Fabricio Alvarado aparece en los primeros lugares de las encuestas de opinión.

Aparte de esto y los casos de corrupción, el país, de 4,9 millones de habitantes y 51.100 kilómetros cuadrados, enfrenta otros retos difíciles: está siendo seriamente golpeado por el narcotráfico y presenta un severo déficit fiscal, que en el 2017 se ubicó en el 6,2 por ciento del producto interior bruto (PIB).

Este déficit es el talón de Aquiles de la economía costarricense, uno de cuyos pilares es el turismo, con unos dos millones de visitantes extranjeros al año.

Segunda ronda (casi) asegurada

En este contexto, 13 candidatos de diversas tendencias están en liza para suceder en el cargo al actual presidente, Luis Guillermo Solís, en un mandato de cuatro años que comenzará el 8 de mayo.

Todos los sondeos de las principales firmas encuestadores pronostican que el país tendrá que acudir a una segunda ronda electoral el 1 de abril, pues ninguno de los aspirantes se aproximará siquiera al 40 por ciento de los votos, el mínimo necesario para ganar la presidencia en primera vuelta el 4 de febrero. Además, alrededor de un 30 por ciento de los costarricenses con derecho a voto figuran todavía como indecisos.

Junto con el presidente y dos vicepresidentes, los alrededor de 3,3 millones de votantes elegirán el domingo a los 57 diputados de la Asamblea Legislativa.

Alemania admite preocupación por elecciones adelantadas en Venezuela

alemania

El anuncio del adelanto de las elecciones presidenciales de Venezuela a abril de 2018 “llena de preocupación” al Gobierno alemán, comunicó el Ministerio alemán de Exteriores.

“El Gobierno alemán llama al Gobierno venezolano y a todas las instituciones implicadas en los preparativos de los comicios que garanticen que la votación sea celebrada con suficiente margen de tiempo”, señala el comunicado emitido en Berlín.

Para Berlín, “un procedimiento electoral justo y transparente será en beneficio de todos los implicados porque contribuirá a la legitimidad y la credibilidad de un futuro Gobierno”.

En Caracas, la Asamblea Constituyente aprobó el martes adelantar las elecciones presidenciales para antes del 30 de abril. El presidente Nicolás Maduro confirmó la intención de presentarse a la reelección. La decisión tomó por sorpresa a la oposición, que apenas ha comenzado a conversar para elegir candidato en elecciones primarias.

Un día antes, la Unión Europea aprobó una serie de sanciones contra miembros de alto rango del Gobierno venezolano por presuntas violaciones de los derechos humanos.

¿Qué tan real es la ventaja de Merkel en las encuestas?

AngelaMerkel

 

La mayoría de los observadores considera que la canciller conservadora Angela Merkel se ubica alrededor de 15 por ciento por delante de su rival del partido Socialdemócrata (SPD), Martin Schulz, en cuanto a la intención de voto. Sin embargo, permanece algo de escepticismo acerca de la exactitud de las encuestas preelectorales. Después de todo, la abrumadora mayoría de los encuestadores no pudo predecir las victorias de los partidarios del “brexit” en el Reino Unido y de Donald Trump en Estados Unidos.

Las metodologías usadas por los encuestadores alemanes van desde las entrevistas telefónicas empleadas por organizaciones establecidas como Infratest dimap y Forsa, que tienen contratos permanentes con los principales medios de noticias y encuestas en línea utilizadas por la plataforma YouGov. El SPD de centro-izquierda alberga esperanzas de las encuestas que muestran que casi la mitad de los votantes pueden estar indecisos. Pero los encuestadores dicen que esas esperanzas son en vano.

“Sería la primera elección en la historia de la humanidad en la que todos los votantes indecisos corrieron a un partido”, dijo a DW el director general de Infratest dimap, Nico A. Siegel. “Nuestros números más recientes no muestran mayor potencial para los socialdemócratas que para la CDU-CSU de Merkel”, agregó.

El Instituto de Análisis Estadístico Forsa señala que los votantes consistentemente clasifican a los conservadores como más capaces que sus rivales en la mayoría de los temas. Incluso YouGov dice que los indicadores favorecen a Merkel.

“No dudo de la ventaja de la CDU-CSU”, explicó a DW el jefe de investigación de YouGov, Holger Geissler. “Se trata de un gran número de encuestadoras, independientes el uno del otro, que se sorprenderían mucho si Schulz compensara el déficit”, añadió.

Entonces, ¿por qué los alemanes tienen tanta confianza cuando sus contrapartes estadounidenses y británicas estuvieron tan equivocados? Eso está directamente relacionado con la naturaleza de la elección en cuestión.

 

“Demasiado cerca para nombrar a un vencedor”

Siegel dice que parte del problema es cuando “las tendencias preelectorales de opinión ” se confunden con “pronósticos”. Con el “brexit”, la diferencia entre los partidarios del sí y no en las encuestas finales era tan pequeña que caía muy dentro del margen de error, lo que significa que los encuestadores no tenían manera de predecir qué lado iba a ganar.

Con la victoria de Trump en Estados Unidos, las encuestas fueron más o menos correctas sobre el voto popular, que Hillary Clinton ganó, pero dio la impresión equivocada sobre los colegios electorales, que de hecho deciden la presidencia.

“Debieron haber dicho: ‘la contienda está demasiado cerca como para nombrar a un vencedor ‘”, dijo a DW el director de investigación de opinión política de Forsa, Peter Matuschek. “En Alemania no nos atreveríamos a decir, sobre la base de una encuesta, cómo sería la distribución de los escaños en el Parlamento. Las encuestas (en Estados Unidos) no eran malas, pero la forma en que fueron traducidas a la distribución de delegados electorales era defectuosa”.

Y este es un punto importante. Las encuestas políticas solo pueden ser útiles para predecir los ganadores políticos y los perdedores si reflejan el proceso real por el cual los líderes son elegidos y el paisaje político de un país.

 

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