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Eddie A. Ramírez S.

¡Yo tampoco puedo respirar!, por Eddie A. Ramírez S.

El vil asesinato de George Floyd por parte de un policía seguramente racista merece la condena mundial y justifica la ola de  protestas, aunque no la destrucción. El culpable fue imputado y aspiramos a que los otros policías involucrados también lo sean.

La sociedad estadounidense debe realizar mayores esfuerzos para que la discriminación racial desaparezca del todo. El grito de ¡No puedo respirar!  de un agonizante Floyd nos llena de indignación. En Venezuela los atropellos del régimen, avalados por fiscales y jueces, también nos hacen exclamar ¡No podemos respirar! 

En un país donde no se respetan las leyes y no impera la justicia, se impone la barbarie. En Venezuela los fiscales que imputan y los jueces que sentencian no aplican el significado de justicia del diccionario de la lengua, que la define como Principio moral que lleva a dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece; aquello que debe hacerse según derecho o razón. El concepto de justicia no admite confusión, aunque haya un grupo de plantas con ese nombre. 

Cuando los fiscales y jueces rojos fusilan a un escribidor de Twitter, a un manifestante, a un médico que informa del coranovirus, a un sindicalista, a un diputado, a un militar que no exclama ¡Chávez vive!, o a cualquiera que la narcodictadura considera que le estorba, ordenan el tradicional ¡atención, apunten, fuego!

En estos casos, donde el asesinato no implica necesariamente la muerte física del injustamente acusado y sentenciado, el pelotón de fusilamiento -integrado por seres de toga y birrete- dicta sentencias parecidas a una letanía de la muerte. Estas letanías no son iguales a la que le leyeron a Gardner en Utah cuando lo fusilaron en el 2010, sino algo profano y perverso como: Te miraré con mi rostro inexpresivo. No tendré compasión de ti, porque soy tu verdugo, tu destructor. Te condeno para asegurar mi riqueza.

Con frecuencia el condenado por estos jueces ha sido torturado previamente o a posteriori. En la cárcel sufre vejaciones y prohibición de visitas de familiares y amigos. A veces es asesinado, como los casos del concejal Fernando Albán y del capitán de corbeta Rafael Acosta Arévalo. ¿Dormirán tranquilos esos fiscales y jueces? Probablemente sí, porque algunos son deshonestos y otros son fanáticos que justifican cualquier fechoría que les ordene cometer el régimen.

El último de estos asesinatos lo cometió la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Injusticia en contra de la Constitución que juraron defender. Sentenciar que la directiva de la Asamblea Nacional es la presidida por el desvergonzado Luis Parra, sin que haya pruebas de los diputados presentes, es una aberración.

Desconocer que la Asamblea instalada bajo la presidencia de Guaidó sí presentó la lista de los asistentes que formaron el quórum necesario, es un atropello a las leyes y a la inteligencia. Al respecto es obligatorio leer el artículo de Allan Brewer-Carías en El Nacional del 30 de mayo, titulado La fraudulenta y fallida magia del juez constitucional

Frecuentemente los medios recogen severas críticas, con razón, contra los militares por no ejercer la obligación constitucional de defender nuestra Carta Magna. Sin embargo, muchas veces nos olvidamos de que los fiscales y jueces, particularmente los magistrados de la Sala Constitucional, son los indicados en señalar las violaciones a la Constitución.

Si contáramos con magistrados legítimos y probos, solo los fanáticos y corruptos estarían en contra de que el régimen sea depuesto por cualquier vía y ya no disfrutarían del poder usurpado.

¡Yo tampoco puedo respirar!

Como (había) en botica

* Las acusaciones infundadas de Leocenis García en contra de Voluntad Popular evidencian de qué lado está.

* Gracias a Chávez-Maduro, el país “potencia petrolera” importa gasolina y además la raciona; vende 120 litros al mes a 5000 bolívares el litro (0,02 dólares) siempre que se tenga el carnet rojo de la patria. El resto será  distribuido  por amigos del régimen y vendido a 0,5 dólares por litro. No solo es discriminatorio, sino que incrementará la corrupción, el bachaqueo y el contrabando, y la barata no se conseguirá.

* Chávez-Maduro satanizaron el dólar. Afirmaron que no lo utilizarían y sería sustituido por el petro, el yuan, el rublo, el trueque y los “billetes” emitidos por los paramilitares rojos, como el Chavito, el Lionza, el Zamorano, el Panal y otros. Sin embargo, desde hace algún tiempo aceptó la dolarización y ahora, oficialmente, puso el precio de la gasolina en moneda del “imperio”.

* El régimen tiene aislado desde hace más de cinco semanas al teniente coronel Igber Marín Chaparro con la absurda acusación de que desde la cárcel estaba relacionado con la Operación Gedeón. Aun en el caso negado de que fuese cierto, no hay justificación para que lo tengan desaparecido.

* Lamentamos el fallecimiento de los amigos Raúl Antoni, quien fue gerente de Asuntos Públicos de Maraven y de Pdvsa; y de Jesús Pietri, ex gerente general de una de nuestras refinerías, cuando se producía gasolina para el mercado nacional y de exportación.

* ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

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Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

El general Nico y el sargento Chirinos, por Eddie A. Ramírez S.

No nos referimos al Nico que se las echa de general, quizá porque es el inquisidor general. Al usurpador lo dejaremos un rato tranquilo para que disfrute la satisfacción de sentirse orgulloso de que la “potencia petrolera” tuvo que importar gasolina de Irán. ¡Un gran logro de la revolución roja!

El tema de hoy es sobre un general de división del componente Ejército, que probablemente alcanzó los dos soles sin mayores méritos.

Antes de la hecatombe que destruyó las instituciones del país, los generales ascendían por mérito, con alguna que otra excepción, y de acuerdo a los cargos vacantes, por lo que el número era el adecuado. Entre Chávez y Maduro ascendieron a 1068 generales y almirantes, según informó la periodista Sofía Nederr.

Esta ha sido una de las estrategias para que los generales sean sumisos guardias pretorianos. Los nombran en cargos de la administración pública donde hay cobres, o bien en puestos dentro de la Fuerza Armada no acordes con su rango. Si se respeta el mérito y el número de cargos vacantes pocos pueden alcanzar un sol de general, como era antes. Ahora abundan los bisoleados, trisoleados, cuatrisoleados y cincosoleados. Son tantos los soles, que están quemando a Venezuela.

El caso que nos ocupa es el del general de división Nicodemo Ramos, quien, por falta de oficio, tuvo que ir a la Colonia Tovar a interrogar al sargento Chirinos Parra, integrante del “batallón” de media docena de soldados de la Operación Gedeón que desembarcó en Puerto Cruz. El general tildó al sargento de apátrida y le restregó que esta es la patria de Bolívar y de Chávez.

Nicodemo, apátrida es alguien que carece de nacionalidad. Por ejemplo, tú no pasarás a la pequeña historia como un apátrida, sino como un venezolano traidor a la Constitución y a los principios y valores de la institución armada. Por usufructuar un rango, probablemente inmerecido, te has hecho cómplice de las violaciones a los derechos humanos.

Nicodemo, esta es la patria de todos, no solo la de Chávez.

El sargento Chirinos actuó, como dijo, por su patria y su familia, es decir por todos los venezolanos. Nicodemo, ¿qué interés tenías en interrogar al prisionero al aire libre y ordenar que alguien grabara y divulgara ese bochornoso video? La respuesta obvia es que estás ansioso de otro sol.

Como hemos dicho en un artículo anterior, la Operación Gedeón fue un error. El garibaldismo es romántico, pero con esas acciones no se derroca un régimen totalitario, e incluso puede ser contraproducente. Quienes participaron lo hicieron de buena fe, en contra de un régimen perverso. Mención especial merece el joven Adolfo Baduel, quien a pesar de haber estado preso recientemente, no se ha doblegado.

Los Padrino López, los Ceballos, los Nicodemo y otros dejarán una gran mancha en la Fuerza Armada. Estamos convencidos de que hay muchos más que sí son dignos, aunque están momentáneamente neutralizados.

Como (había) en botica

* La narcodictadura dejó a los venezolanos sin distracción al expulsar a DirecTV. Algo parecido a lo que hizo, mañana hace 13 años, con RCTV. El régimen exigía mantener a Globovisión, cuyo propietario está acusado de actos ilícitos, así como a Pdvsa TV, uno de los muchos órganos de propaganda, sancionada por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos (leer Runrunes de Bocaranda del 23 de mayo).

* Ramón Peña en su artículo Épica de bajo octanaje escribió que “El millón quinientos mil barriles de gasolina que traen los tanqueros, navegando más de ocho mil quinientos kilómetros durante 29.5 días, es lo que nuestras refinerías producían en 48 horas de operación. Suficiente para abastecer todo el mercado interno y ganarnos unos buenos dólares exportando a la costa Este de EE. UU.

* Las acusaciones de la narcodictadura en contra de Yon Goicochea son otra patraña para perseguir a los dirigentes de la oposición.

* Continúan las torturas a los detenidos por protestar por falta de agua, de gas, de gasolina y de electricidad.

* Lamentamos el fallecimiento de Héctor Rojas, luchador de Gente del Petróleo y de Unapetrol.

* ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

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Kintsugi: destruir para recomponer, por Eddie A. Ramírez S.

Kintsugi es la técnica japonesa de pegar cerámica rota. Llegó a ser tan artística la reparación que algunos artesanos rompían ex profeso un objeto de cerámica barata que adquiría mayor valor al pegar los fragmentos. Los rojos han destruido todo lo que ha pasado por sus manos. A veces abandonan las obras sin terminar. Intentan reparar otras una vez destruidas, sea para que alguien se gane unos reales con un contrato con sobreprecio o porque requieren repararlas para seguir disfrutando del poder. Sin embargo fracasan porque no tienen la experticia de los artesanos japoneses. Son excelentes demoledores, pero unos constructores chimbos.

Volvieron añicos al país y periódicamente inventan reestructuraciones para repararlo. Tal es el caso de Pdvsa y sus filiales. Los planes irrealizables de Rafael Ramírez y Chávez, como el gasoducto desde Venezuela hasta la Argentina, las refinerías de Cabruta y de Barinas, y muchas otras obras solo sirvieron para que algunos rojos se metieran en el bolsillo unos cobres mal habidos.

Según el Informe Anual de Pdvsa del 2014, último año de gestión del hoy prófugo Rafael Ramírez, para el año 2019 se deberían producir seis millones de barriles por día (b/d), pero hoy solo se producen 621.000 b/d, es decir un diez por ciento. De la oferta de tener una capacidad de refinación nacional de 1.300.000 b/d hoy no se elabora ni un litro de combustible. El plan de llevar gas metano por tubería a 728.900 familias quedó en la nada. En el 2015 ofrecieron desprenderse de las filiales no petroleras, pero no cumplieron y ahora lo vuelven a ofrecer.

Acusaron a Pdvsa de ser una caja negra, a pesar de que la empresa presentaba planes y resultados periódicamente al Ministerio de Energía y Minas y a la Contraloría General de la República, así como al Congreso Nacional, cuando este lo solicitaba. Además elaboraba puntualmente un Informe Anual, disponible para cualquiera. A la fecha, el último Informe de Pdvsa es del 2016, por lo que se desconocen las cifras operacionales y financieras. 

Ahora, descaradamente, presentan un nuevo plan de transformación de la empresa, agarrando lo que queda para hacer una colcha de retazos, sin saber coser, y mucho menos pegar fragmentos como los artesanos del kintsugi.

Para intentar rescatar lo que hundieron están desestatizando lo que estatizaron, pero, como dice el ingeniero petrolero Rafael Gallegos, “no tienen cómo, con quién, ni con qué”. En palabras del destacado geólogo Gustavo Coronel, “es un tardío rugido de ratón”.

Otro ejemplo del desastre rojo es el sistema penitenciario, que siempre fue malo, pero al que la ministra Iris Varela, la amiga de los pranes, ofreció modernizar, terminar con el hacinamiento, impedir el ingreso de armas y eliminar el maltrato a los presos. El resultado reciente es de 50 reclusos asesinados y 75 heridos, masacrados en el penal de Guanare por protestar por falta de alimentos. 

La destrucción del sistema hospitalario, del servicio eléctrico y del suministro de agua no es necesario ponerlo en cifras, ya que lo sufren todos los venezolanos y residentes, unos más, otros menos. La educación es impartida por abnegados docentes que reciben sueldos de hambre, pero muchos se han visto obligados a emigrar. Como consecuencia, hay maestros que no están calificados para la docencia.

Ante esta situación necesitamos un liderazgo que, al igual que los artesanos del kintsugi, peguen los fragmentos en que está dividida la oposición para poder enfrentar con éxito al narcorrégimen. Aunque a algunos les da piquiña cuando se menciona la necesidad de que en esa colcha de retazos participen algunos rojos, pensamos que es necesario. Nadie está promoviendo que participen violadores de derechos, ni corruptos, mucho menos los  incursos en narcotráfico. Tampoco que los rojos sean los que lleven la voz cantante, pero tampoco que sean mudos.

Como (había) en botica

* Aparentemente la Operación Gedeón fue una acción de un grupo de luchadores poco realistas.

* Militares activos no siguen a retirados.

* El neurocirujano venezolano Pedro Marín se fue a España en búsqueda de oportunidades que niega el régimen de Maduro. Efectuó todo de tipo de trabajo antes de que el hospital de Úbeda lo contratara. Cuando se presentó el coronavirus no se fue a  “los cerros de Úbeda”, como el cobarde Álvar Fáñez que en 1233 se escondió en esos cerros ante el temor al enfrentamiento con los moros, sino que se dedicó a salvar vidas a costa de la suya.

* Maduro es tan perverso que inventó que el médico venezolano Henry Olivares había fallecido por falta de atención hospitalaria en Estados Unidos, lo cual fue desmentido por los familiares.

* El ingeniero agrónomo J. J. Cabrera Malo realizó una gran labor al poblar de pinos nuestras sabanas de Monagas, protegiendo el bosque con  un eficiente control de incendios. Ahora todos los años se queman miles de hectáreas. La más reciente fue en Maderas del Orinoco, en donde un incendio destruyó el huerto de semillas. Según denuncias no había equipos, ni personal entrenado para controlar el fuego.

* ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

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Hospitalidad y acuerdos en pandemia, por Eddie A. Ramírez S.

En estos días los medios han destacado dos tópicos: el rechazo de venezolanos a otros venezolanos obligados a regresar por perder sus trabajos informales en países vecinos, y la presión de algunos compatriotas para que narcotráfico y democracia se pongan de acuerdo para enfrentar la pandemia del coronavirus.

La hospitalidad con el forastero ha sido una virtud del género humano a través de la historia. El rechazo a quien nos visita ha sido la excepción. Todas las religiones la mencionan como una actitud grata a los ojos del Ser Supremo. La Torá dice No maltrates, ni oprimas al extranjero, ya que ustedes también fueron extranjeros en Egipto y Cuando cortes el trigo en tu campo, si te cae alguna gavilla no volverás a recogerla, sino que quedará para el forastero. En el Nuevo Testamento, Mateo nos dice Fui forastero y me acogiste en vuestra casa; estuve desnudo y me vestiste.

El Corán exhorta  A los ya establecidos en su casa y en su fe, amar a los que han emigrado a ellos… y el profeta Mohamed afirmó No es creyente aquel que come hasta la saciedad, cuando su prójimo tiene hambre. En el hinduismo, el Código de Manú establece que al visitante hay que ofrecerle asiento, agua, comida y conversación. También se destaca la hospitalidad en las prédicas budistas.

Lamentablemente, en la historia hay hechos repudiables de rechazo a quien es diferente por color de la piel, religión o por venir de otras tierras. Frecuentemente se escucha que Venezuela ha sido siempre un país hospitalario, lo cual no es tan cierto. En 1902 hubo persecución a los judíos en Coro, aunque en 1939 Eleazar López Contreras autorizó el desembarco de  rechazados por otros países. Hubo una época en las que no se aceptaban ciudadanos de “raza amarilla” y tampoco  árabes.

Durante nuestro boom petrolero vinieron muchos colombianos, ecuatorianos y peruanos, no faltando quienes criticaban esa inmigración por copar nuestros servicios hospitalarios. Sin embargo, en general tuvimos las puertas más abiertas que otros países, especialmente para españoles, italianos y portugueses. A raíz de la guerra civil española y de las dictaduras del cono sur vinieron destacados intelectuales. Toda esa inmigración fue positiva.

Se acepta fácilmente a inmigrantes cuando la economía está boyante, pero la situación cambia en recesión o cuando la inmigración es masiva. La diáspora venezolana ha vivido estos cambios. Nuestros compatriotas de menos recursos que tuvieron que escapar del país mejoraron su situación practicando en elevado porcentaje la economía informal, pero por la crisis del coronavirus muchos están regresando.

Lógicamente, tienen que ser sometidos a dos semanas de aislamiento. La incompetencia del régimen para manejar esta situación y ofrecer condiciones adecuadas, así como la ignorancia de algunos, ha ocasionado que nuestros sufridos compatriotas la estén pasando mal y que incluso sean rechazados. En emergencia se justifica que, una vez agotados los espacios públicos apropiados, sean alojados en locales de propiedad privada, pero el régimen debe acordar con los propietarios. Por otra parte, los ciudadanos de las zonas fronterizas deben entender que si ingresan casos positivos y permanecen aislados no hay peligro para el resto de la población. Nuestros compatriotas deben ser recibidos con respeto y consideración. 

Sanciones y pandemia

El otro tópico es la iniciativa de algunos de solicitar se levanten las sanciones económicas para enfrentar la pandemia. Algunos solicitantes lo hacen de buena fe, otros no tanto. Alimentos y medicinas no están sujetos a sanciones y gente relacionada con el régimen importa licores y automóviles de lujo. Por otra parte, las exportaciones petroleras están reducidas a un mínimo por la incompetencia de la PDVSA roja, por lo que este producto no tiene capacidad para reactivar la economía. Un gran porcentaje del petróleo que va a Rusia y a China es para pagar deuda. La escasez de gasolina se debe a que los rojos destruyeron las refinerías y una parte de la poca que importan la regalan a Cuba.

El régimen es el que ha impedido el ingreso de la ayuda humanitaria. El gobierno (e) de Guaidó tiene poco que ofrecer por carecer de recursos. Alguien asomó, de mala fe, que puede traer dinero depositado en el exterior por los rojos corruptos, pero estos recursos están por ahora congelados legalmente. En cambio, algunos personeros del régimen podrían destrancar el juego facilitando el Gobierno de Emergencia propuesto por Guaidó o cualquier otra fórmula que permita un gobierno de transición que pueda acceder a préstamos internacionales y los maneje con transparencia.

La pandemia pasará, dejando su secuela trágica, pero para que desaparezcan los otros males tiene que instalarse ese Gobierno de Emergencia que dé paso a elecciones libres. No hay otra opción.

Como (había) en botica

* ¿Hasta cuándo la Fuerza Armada permitirá paramilitares rojos y del ELN en zonas fronterizas? El excelente documental Chavismo: la peste del siglo XXI, de Gustavo Tovar Arroyo, es un importante material para la historia.

* El teniente Alberto Maita lleva dos años secuestrado en Ramo Verde y ha sido torturado.

* ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

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Gobierno de emergencia nacional o salida obligada, por Eddie A. Ramírez S.

“A este que llaman rey que explique: ¿por qué empobreció su Estado y enriqueció el nuestro?” Estas palabras son atribuidas al sultán Solimán El Magnífico ante el arribo a sus dominios de miles de judíos sefardíes,  expulsados de España tal día como hoy en 1492. Esta descapitalización humana de un país es una de las tantas idioteces e injusticias cometidas por gobernantes incapaces o fanáticos. Ahora, muchos de los descendientes de los expulsados han regresado, generosamente acogidos como ciudadanos españoles. Ojalá también recuperemos los millones de venezolanos que han tenido que huir por la inseguridad personal y jurídica, por la escasez de todo tipo y por la persecución política, y que también puedan volver a sus tierras los millones de refugiados que hay en el mundo.

Hemos perdido médicos que hacen falta en todo momento y más en tiempos de pandemia; ingenieros para poder mantener y ampliar nuestra infraestructura; profesores para enseñar a nuestros hijos, contadores y, en general, obreros especializados y trabajadores del campo y de la ciudad. Un grupo de corruptos y de narcotraficantes ocasionó este éxodo y destruyó lo que teníamos. Ahora pretenden que, con la excusa de la COVID-19, les levanten las sanciones y les proporcionen una ayuda humanitaria que habían bloqueado alegando no necesitarla ¡Qué hipócritas!

La ayuda humanitaria debe venir, pero de la mano de organizaciones no gubernamentales que la distribuyan de acuerdo a las necesidades. Levantar las sanciones no solucionará los problemas de producción de ningún rubro, ni permitirá la reconstrucción del país. Solo serviría para prolongar la agonía y más enriquecimiento de quienes detentan el poder de facto, además de potenciar el narcotráfico y que continúen las violaciones a los derechos humanos.

Maduro y el resto de indiciados por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos deben entregarse para responder por los cargos que les imputan. Deberían seguir el ejemplo de Cliver Alcalá, quien tomó la decisión más sensata. También podrían posponer el enjuiciamiento solicitando refugio en un país cómplice. El diálogo con narcotraficantes ya no tiene cabida, salvo que sea para para coordinar una salida lo menos traumática posible.

El presidente (e) Guaidó planteó acertadamente la necesidad de “constituir un Gobierno de emergencia nacional que no puede ser encabezado por alguien acusado de narcotráfico, pero tampoco puede estar conformado únicamente por las fuerzas de oposición al régimen, ni por nosotros y quienes sostienen la dictadura. Tiene que incluir  a  todos los sectores políticos y sociales”.  

Para lograr este Gobierno de emergencia, todos los partidos políticos y organizaciones de la sociedad civil y personalidades deben respaldar esta propuesta firmando un manifiesto. Ya lo hizo el Frente Amplio Venezuela Libre, que incluye los principales partidos de oposición. Caso de que los partidarios del régimen no la acepten, no quedará otra opción que exigirle a la Fuerza Armada que cumpla con la Constitución y solicite la salida a Maduro. Ya no pueden tener el dilema de si quien ocupa Miraflores es o no un usurpador. Ahora es un ciudadano acusado de narcotraficante, que tiene que responder ante la justicia.

El primero que asomó esta iniciativa fue Enrique Aristiguieta Gramcko. Más recientemente, varias organizaciones de oficiales retirados de la Fuerza Armada, como el Frente Institucional Militar, les solicitaron al presidente (e) Guaidó que “exija a la usurpación entregarle el control del país”. Pero para que tenga mayor fuerza, la misma debe ser suscrita por las fuerzas vivas del país. Por su parte, el grupo Alianza Nacional Constituyente Originaria (ANCO) propone la formación de una junta cívico-militar, y la fracción parlamentaria 16-J sigue insistiendo en invocar el 183-11 de la Constitución.

Sobre el qué hacer pueden discutirse varias opciones, pero lo procedente es respaldar la propuesta del presidente (e) Guaidó. En caso de que no se logre, la Fuerza Armada deberá decidir si sigue respaldando a un prófugo de la justicia. Mientras se desarrollan los acontecimientos vendrá más represión, pero concentrémonos en la solicitud señalada.

Las declaraciones tendenciosas del mayor general Cliver Alcalá no deben distraernos. Desde luego le darán material al régimen para inventar expedientes, a pesar de que ese supuesto “plan” de adquisición de armas para una intervención no es creíble. La época de las invasiones finalizó con la creación de una Fuerza Armada profesional. La última fue la de Cipriano Castro.

Como (había) en botica

* No sorprende las declaraciones de los diputados brincatalanquera Parra y España. Tampoco las de Enrique Ochoa. Es vergonzoso que en lugar de exigir que los acusados se entreguen para que los tribunales decidan si son o no culpables, prefieran referirse a las patrañas de Cliver Alcalá.

* Los rojos siguen regalando petróleo y combustibles a Cuba.

* El médico veterinario Pedro Piñate advierte que “hoy no hay agricultura ni alimentos suficientes, ni los habrá mañana si a fondo no nos empleamos ahora”.

* ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

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Proceder de la oposición y de los narcoacusados, por Eddie A. Ramírez S.

La dirigencia opositora y los partidarios del narcorégimen deben entender que la situación  tuvo un giro de 180 grados. Quien acusa a Maduro y a sus compinches es la justicia de los Estados Unidos, la cual no es sumisa al Poder Ejecutivo, como en Venezuela, Cuba o Nicaragua. Es decir,  que la acusación no es política, sino basada en hechos o indicios que los acusados deberán rebatir o aceptar. 

Si hasta hace poco se podía estar o no de acuerdo con diálogos, hoy esa opción no es posible. Quien lo intente saldrá salpicado por complicidad con uno de los más graves delitos en contra de la humanidad, como es el relacionado con las drogas.

Seguir discutiendo si en tiempos de pandemia se debe o no  coordinar esfuerzos con el narcorégimen para paliar la situación y si es apropiado o no solicitar eliminar las sanciones, como propone  la señora Bachellet, Enrique Ochoa Antich  y otros, no tiene justificación. Esas propuestas, aunque quizá válidas para alguien que no conoce nuestra realidad, en la práctica no tendrán ningún resultado positivo. El narcorégimen desmanteló nuestro sistema hospitalario público, obligó a muchos médicos a emigrar y sometió a los enfermos a sufrir las penurias de la escasez de medicinas. Pretender que ese mismo equipo de corruptos pueda enderezar entuertos es ser ingenuo o cómplice.

Nuestra dirigencia unida debe exigir a la Fuerza Armada y al sistema judicial el desconocimiento del usurpador Maduro. No hay otra opción, como lo acaba de expresar Horacio Medina, presidente de Unapetrol y miembro de la Asociación Civil Gente del Petróleo.

Por su parte, Maduro y otros acusados tienen solo dos caminos sensatos : irse a Cuba o a cualquier otro país que se comprometa a no extraditarlos o entregarse a la justicia norteamericana. Esta última opción es la que más les conviene, para no vivir con el temor de ser extraditados. En los tribunales se pueden declarar culpables para obtener el beneficio de una condena reducida o correr el riesgo de ir a un juicio que pueden perder y, en consecuencia, pasar muchos más años entre rejas. Una tercera opción es aferrarse al poder, lo cual sería suicida para los acusados y para quienes decidan seguir apoyándolos.

Una vez que se instale en Miraflores un gobierno de transición, nuestros dirigentes deberán evidenciar su disposición a enrumbar a Venezuela por el camino de la inclusión y del desarrollo sustentable. No puede ser una transición corta, ya que la situación es muy diferente a la de 1958

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

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Los años de la peste, por Eddie A. Ramírez S.

Sobre este flagelo cabe recordar lo narrado por Daniel Defoe, el mismo autor de Robinson Crusoe, en su Diario de la peste. También la  conocida novela de Albert Camus titulada La peste. El primero describe los hechos ocurridos en Londres alrededor de 1660. Camus probablemente se refiera a lo sucedido en Orán, Argelia, alrededor de 1849. Aunque fueron terribles en pérdidas de vidas y en daño a la economía, no perduraron más de dos años. Igualmente, la terrible y mal llamada gripe española de 1918.

En Venezuela este no es ni será recordado como el año de la peste. Son muchos más. Este flagelo que de tiempo en tiempo ha afectado al mundo, ha sacado a relucir lo bueno y lo malo del ser humano.

La peste roja que nos golpea tiene ya 21 años diezmando y empobreciendo a nuestra población. El coronavirus desaparecerá en poco tiempo gracias a la abnegada labor de nuestros médicos, enfermeras y personal de apoyo, siempre y cuando prive la sensatez de los ciudadanos de acatar las recomendaciones pertinentes. ¿Qué debemos hacer para eliminar la peste roja y para que  no regrese en unos años?

El virus de la peste roja infectó inicialmente a un gran número de compatriotas, quienes gradualmente fueron inmunizados al percatarse de que el objetivo no era construir algo nuevo en donde prevaleciera la justicia social, sino destruir todo por resentimiento y por incapacidad.

Inicialmente muchos pensaron que era un virus no letal que producía un simple resfriado. El  estandarte de la lucha lo esgrimió la Confederación de Trabajadores de Venezuela, Fedecámaras, Asamblea de Educación, periodistas, trabajadores petroleros, algunos dirigentes políticos y una multitud de ciudadanos no militantes de partidos políticos. Estos estaban en esos momentos en terapia intensiva y por ello prefirieron no participar en las elecciones parlamentarias del 2005, pero gradualmente se recuperaron y han sido baluartes en la lucha por la democracia, con diputados y dirigentes asesinados, torturados, encarcelados y exiliados.

Hoy el virus rojo está acorralado. Todavía no se ha logrado una vacuna para erradicarlo, pero está acosado por las protestas de los ciudadanos y la labor de nuestros políticos en el exterior, que ha permitido el desconocimiento del usurpador Maduro, el reconocimiento de Guaidó como presidente encargado y la aplicación de sanciones. La reciente reelección de Almagro como Secretario General de la OEA se debe a su tesonera labor en defensa de la democracia y al apoyo del Grupo de Lima y Estados Unidos, así como al trabajo realizado por nuestro embajador Gustavo Tarre Briceño, por Carlos Vecchio y Julio Borges.

Con la lamentable aparición del virus SARS-Cov-2 y su Covid-19, nuestro sistema de salud, tal y como han denunciado los profesionales de esa área, no está en capacidad de enfrentar esta pandemia. Se requiere el ingreso de ayuda humanitaria que el régimen se ha negado a aceptar. Además, el impedimento para trabajar de personas que dependen de un ingreso diario provocará convulsiones en todo el país que podrían desencadenar la salida del régimen. ¿Qué hacer si esto sucede? ¿Y si no sucede?

En cualesquiera de los casos será inevitable ir a elecciones presidenciales y parlamentarias. Como deben realizarse en un tiempo perentorio, sería un suicidio político ir a las mismas con varios candidatos y tampoco es conveniente perder tiempo en enfrentamientos internos en elecciones primarias, las cuales serían deseables en un escenario normal. Por ello se impone que de una vez presentemos a nuestro candidato. ¿Alguien duda de quién tiene actualmente mayor aceptación y menor rechazo? Desde luego tiene que ser un gobierno surgido mediante un pacto político, en el cual tengan cabida las diferentes toldas. Una vez en el poder, este gobierno de transición deberá también incluir personas simpatizantes del chavismo, no incursos en delitos. La peste roja puede ser controlada y erradicada, o al menos atenuada para que cuando regrese, porque el populismo siempre regresa, lo haga como un inofensivo resfriado.

Como (había) en botica

* La crisis obliga al próximo gobierno a dar un impulso gigantesco a la agricultura. Por lo pronto, nuestros productores agropecuarios requieren combustibles para poder producir el alimento.

* Ante la mirada de las fuerzas de seguridad, los paramilitares rojos imponen el toque de queda a tiros y tienen prioridad sobre los médicos para surtirse de gasolina.

* Que en Italia, en donde hay agua, electricidad, comida, medicinas y combustible, vuelen aviones militares puede justificarse. Que lo hagan sobre Caracas en Operación Alegría es una burla de Maduro, Padrino, Ceballos y Juliac.

* El periodista chavista Luis Hugas no es solo una vergüenza para el gremio, sino para la humanidad.

* Libertad para el periodista Darvinson Rojas, detenido por informar sobre casos de coronavirus.

* ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

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Algunos atribuyen a Bernardo de Claraval la frase “el camino del infierno está empedrado de buenas intenciones”, es decir que muchos buenos deseos conducen al fracaso por ser poco realistas. Por cierto que el propio Bernardo, posteriormente santificado, tuvo la buena intención de recuperar para la cristiandad tierras en manos de musulmanes, para lo cual fue un entusiasta predicador de la Segunda Cruzada, empresa que fracasó rotundamente. En esta tierra, otrora de Gracia, muchos políticos tienen buenas intenciones pero,a nuestro leal saber y entender, el camino para salir del narcorégimen y recuperar la economía requiere algunos cambios y aclaratorias para evitar seguir camino al infierno.

El fin de la usurpación es inevitable, pero no puede ocurrir por un decreto del presidente (e) Guiadó, como le exigen algunos bien intencionados y otros no tanto. Acelerar ese acontecimiento requiere un frente común que no se base solo en declaraciones. Separados los colaboracionistas Claudio, Timoteo y Mujica, y los diputados comprados por el régimen, la tarea debería ser más sencilla. Este es el primer reto que tiene nuestra dirigencia. No solo deben evidenciar valentía frente a los malandros,como hasta ahora lo han hecho, sino desprendimiento paro lograr ese frente que reclama la ciudadanía.

Considerando la proliferación de empresas del Estado, el segundo reto es tomar la decisión de qué hacer con las mismas. En el pasado tuvimos empresas del estado bien manejadas, sin injerencia de los partidos políticos en el poder, como Edelca, el Metro de Caracas y Pdvsa, y otras totalmente politizadas que operaban en rojo. Hoy, todas las empresas en manos de los rojos están de ese color. Son cientos de empresas en el sector energético, petroquímico, agrícola y de servicios. Para recuperarlas, si es que son recuperables, se requeriría grandes inversiones, gerencia profesional y prohibición de hacer proselitismo político dentro de las mismas.

En caso de que la dirigencia decida no privatizarlas, ¿está dispuesto el sector político a no interferir en sus operaciones, en no utilizarlas para emplear militantes y, desde luego, en designar directivas con mérito y no por filiación partidista? Los ciudadanos aspiramos que desde ya se den señales en ese sentido. Por ello deberían aclarar por qué en empresas en manos de la oposición se nombraron inicialmente algunos excelentes profesionales que al poco tiempo fueron sustituidos, como es el caso de Jon Bilbao, José Alberto D’ Antonio y Freddy Goerke, en Monómeros Colombo Venezolano, y Enrique Torres y a Rogelio Lozada, en la Directiva Ad hoc de Pequiven. Con esos cambios se perdieron más de doscientos años de experiencia y algunos de los sustitutos no parecieran tener los galones necesarios. En la directiva ad hoc de la Corporación Venezolana de Petróleo (CVP), ciertos nombramientos pueden ser objetables. Por el contrario, en CITGO y en la directiva ad hoc de Pdvsa las designaciones fueron atinadas. La administración que viene debe tener claro que las empresas del Estado deben manejarse como negocio.

Además de lo señalado, la dirigencia debe indicar cuáles serían las fuentes de financiamiento de las empresas actualmente del Estado. ¿ Más deuda externa? ¿ Reducir recursos a la educación, salud e infraestructura? Si concluyen que lo aconsejable es privatizar, lo cual pareciera sensato, ¿cómo sería ese proceso para garantizar que sea transparente y no se aprovechen algunos tracaleros como sucedió en Rusia?

Como es lógico, los puntos señalados no deben, ni pueden ser resueltos por el partido político que asuma el poder. Por ello seguimos insistiendo en la necesidad de un pacto de gobernabilidad por un mínimo de veinte años, con períodos presidenciales de seis años, sin reelección, y candidatos únicos de los firmantes del pacto electos en primarias.

Si no procedemos con transparencia y decisión, el cambió puede tardar un poco más y, lo que es igualmente grave, se verá afectada la confianza para la recuperación de la economía y el retorno de los rojos puede estar a la vuelta de la esquina. Nuestros dirigentes tienen la palabra. Ojalá escuchen sugerencias desinteresadas. Requerimos cambiar el rumbo para no seguir camino al infierno.

Como (había) en botica: El Vice Almirante retirado Franklin Montplaisier, ex Comandante de la Marina, no quiere dejar la casa asignada en Fuerte Tiuna. Alega que necesita tiempo para conseguir una vivienda en lugar seguro. ¿Será que le preocupa el rechazo de los vecinos? El presidente (e) Guaidó debe cuidar su lenguaje. Decir que Maduro no tiene las “esferas” para ponerlo preso es inapropiado y, además, una provocación innecesaria. La burda acusación a Juan José Márquez de traer explosivo C4, solo se le ocurre al desquiciado Diosdado, quien cuando estaba preso autorizó introducir a la cárcel explosivos y granadas en el cochecito de su hijo de meses. Lamentamos los fallecimientos de nuestros compañeros José Escorihuela, quien trabajó en Pequiven, y de José Lorenzo Granadillo, extrabajador de la planta de combustible en Barquisimeto ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

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