Gitanjali Wolfermann, autor en Runrun

Gitanjali Wolfermann

COVID-19 pone a prueba fortaleza emocional de los venezolanos
En los últimos seis meses los venezolanos han pasado por diversos sistemas de confinamiento: de la cuarentena estricta al modelo 5 x 10 y luego al 7 x 7, con sus tres bemoles de flexibilización según decida el gobierno. En el interín, han sorteado además la escasez de gasolina y gas doméstico, la escalada de los precios y el deterioro de los servicios públicos

 

Expertos en salud mental afirman que quienes mejor han sorteado la crudeza del confinamiento han sido aquellos que han encontrado dentro de sí, las herramientas emocionales para adaptarse a la nueva realidad y han transformado su casa en un espacio para el autocuidado y la reinvención

 

@GitiW

 

Se dice rápido, pero ya han pasado seis meses desde que se anunció la llegada del COVID-19 al país y comenzó un confinamiento forzado que alteró completamente la rutina laboral, académica, social y la dinámica familiar de gran parte de los venezolanos. 

Durante estos 180 días de cuarentena son varias las emociones que se han sucedido: el pánico inicial que llevó a muchos a abastecerse de alimentos, a hacer colas para llenar el tanque de gasolina, a buscar medicamentos en la farmacia, le dio paso a la duda e incredulidad pues en marzo el virus aún parecía una amenaza irreal y lejana que quizás ni siquiera se iba a materializar en Venezuela debido a la limitada oferta de vuelos hacia el país. 

“Esto ha sido como un terremoto emocional con réplicas grandes y pequeñas. En lo personal, siento que el apagón del año pasado nos preparó de alguna forma para esto y nos hizo anticipar todos los escenarios posibles y terribles de lo que podía pasar. Creo que eso nos hizo más fuertes para asumir el tema de la pandemia. En marzo, cuando se veía venir que nos iban a colocar en un estado de receso, tratamos de prepararnos lo mejor posible tanto emocional como materialmente. Esos primeros tres meses fueron de mucho resguardo y protección, como cuando te sientes frágil y todavía no te das cuenta de la magnitud de todo”, cuenta Karla Pérez Poleo, consultora comunicacional y profesora universitaria. 

“Al ver que no pasaba nada uno sentía que el coco estaba lejos y que estábamos presos porque a esta gente le convenía tenernos así. Ahí me sentí hasta molesta, como burlada. Cuando empezaron a conocerse los casos pensé que el coco estaba a mitad de camino y que en cualquier momento podría llegar. Ya a estas alturas es evidente por vecinos, conocidos y casos cercanos de personas que han muerto que vamos a empezar a ver el verdadero drama. Incluso pareciera que quieren abrir las puertas y yo siento pánico. Tuve pánico particularmente con el tema de las clases porque no quería mandar a mi hija pues los niños pequeños son foco de contagio. Ahora me siento frustrada. Creo que la gente va a necesitar activarse sí o sí asumiendo el riesgo de la enfermedad, aunque eso no implica que no tengan miedo sino que ya no pueden seguir esperando. Ya me ha tocado salir a trabajar más activamente en la calle y dejar a mi niña en la guardería. Tratas de tomar todas las medidas de protección pero es emocionalmente agotador”, continuó Pérez Poleo. 

Sube y baja emocional

 

La fluctuación de las emociones ha ido de la mano con los vaivenes de las decisiones gubernamentales para el control de la pandemia. Entre marzo y septiembre el gobierno ha impuesto tres modelos distintos de cuarentena -en mayo fue 10 x 5, en junio pasó a 7 x 7 y en julio introdujeron tres tipos de flexibilización- los cuales no parecen obedecer a ninguna lógica epidemiológica pues si bien los casos aumentan de manera sostenida, la cifra de  decesos que anuncian se mantiene invariable. 

La consultora comunicacional describió sus emociones tras estos seis meses: “Hoy siento que estamos en un punto extraño, como con tanta energía por las cosas que queremos hacer porque la cosa está difícil y la vida continúa, pero al salir a la calle ves los casos y sientes miedo. Creo que el venezolano es capaz de transformar ese miedo, vivirlo y volver a empezar, como una especie de reseteo continuo que hemos tenido que hacer para llevar una vida normal”.

“Hoy no somos los mismos de hace seis meses. Noto ahora más miedos porque sentimos que el COVID-19 está cerca. Pasamos del pánico colectivo a una fase de incredulidad porque no conocíamos a nadie al que le hubiera dado COVID-19. La etapa en la que estamos ahora es de miedo intenso porque nos estamos dando cuenta de que es cierto, ya todos tenemos una referencia de alguien que está contagiado o que murió. La realidad del COVID-19 entró en nuestras vidas y eso intensifica un miedo que puede volverse patológico”, dijo la psicóloga clínico y social Yorelis Acosta, jefa del área sociopolítica del Cendes de la Universidad Central de Venezuela.

Independientemente del país y del contexto puntual de cada nación, desde principios de año cada persona ha tenido que lidiar, a su manera, con el miedo al contagio, a la muerte, al colapso de los servicios de salud, a perder el trabajo y no poder hacer frente a los gastos diarios, con la incertidumbre de no saber hasta cuándo va a durar el confinamiento, y con la ansiedad por haber perdido la rutina y la conexión física con familiares y amigos. 

Ya la Organización Mundial de la Salud había advertido en mayo que la pandemia también iba a desencadenar trastornos emocionales debido a lo prolongado del aislamiento social, al miedo al contagio y al temor a perder el trabajo. Acosta agregó a esta lista la aparición de la hipocondría. “Es muy normal en estos días, sobre todo después de exponerse a una situación de riesgo como ir a un supermercado o estar cerca de alguien que tose. Hay quienes llegan a su casa a bañarse, a lavar toda la ropa y al rato sienten como que tienen fiebre o dolor de garganta. Eso es normal”, dijo la experta en salud mental. 

Acosta se esforzó por dejar claro que hay una afectación psicológica normal derivada del contexto de esta pandemia que todos vamos a experimentar. “En el plano psicológico, toda la población está afectada por COVID-19. El cambio de rutina laboral, de las dinámicas en el hogar, del encierro, de perder el contacto con la familia y los amigos. Todo eso hace que aparezcan unos miedos que en algunas personas pueden llegar a ser muy intensos”, dijo.   

El reto en este punto está en encontrar el equilibrio entre el miedo, que es una reacción básica normal cuando nos enfrentamos a una amenaza, y el pánico que es una emoción paralizante, explicó Acosta. 

“Por favor, necesito ayuda”

 

Después de 180 días de confinamiento las secuelas comienzan a hacerse evidentes. “El aislamiento nos va a pasar una factura psicológica pues no estamos hechos para hacer la vida desde casa. Estar encerrados en la casa puede llevar a episodios depresivos leves, crisis nerviosas, alteraciones del estado de ánimo y pensamientos irracionales que cuesta controlar”, explicó la psicóloga. 

“A mí el coronavirus me devolvió a la psicología clínica porque yo estaba dedicada a la investigación en el campo de la psicología social. Es tanta la gente que me empezó a consultar que me tocó atenderlos a mí”, confesó Acosta. 

¿Qué está viendo en su diván virtual? “Muchas fobias y preocupaciones excesivas: a la muerte, a la suciedad, a las multitudes, a la soledad, al contacto físico, e incluso miedo a quedarse soltero en este año pues las probabilidades de conseguir pareja en un contexto de aislamiento y distancia social son menores”, explicó la psicóloga. 

A través de su consulta, Acosta ha notado que tras seis meses de encierro, el hogar pasó a ser un sitio insoportable para muchas personas. “Es necesario establecer nuevas normas de convivencia familiar. Hay que distribuir los espacios en la casa, incluso si el sitio es pequeño y hay varias personas teletrabajando. Muevan los muebles y que cada uno tenga aunque sea un rincón. Busque una silla de trabajo, no trabaje en la silla de la cocina. Si hay niños, déjales un espacio para que jueguen sin que afecten a los que trabajan. Otra clave, empezar a negociar tiempos y silencio”, describió Acosta. 

Una oportunidad para la reinvención

 

El teléfono de María Fernanda De Castro, psicóloga clínico y psicoterapeuta con más de 50 años de experiencia, también comenzó a sonar más de lo habitual tan pronto como a los quince días de comenzar la cuarentena. Eran pacientes que ya habían cerrado su ciclo de terapia y también personas que la contactaron por primera vez. 

“Me llamaban porque la cuarentena nos quitó el baluarte más importante que tenemos los seres humanos: la libertad. Al estar confinados nos sentimos presos y esa sensación en Venezuela es aún más acuciante por todo el entorno. Ese es el primer punto que yo veo con mis pacientes”, dijo De Castro. 

El segundo motivo de consulta es la ansiedad por la pérdida de la rutina. “¿Y ahora qué hago? me preguntan. Claro que hay quien te dice que trabaja desde la casa sin problema pero hay muchos que no tienen la opción de teletrabajar y han perdido la capacidad de desarrollar su parte laboral, lo cual les genera muchísima ansiedad”, explicó De Castro.

Otro motivo de consulta que refirió la psicoterapeuta es la ansiedad derivada de la proximidad con los demás integrantes de la familia. “Vivir puertas adentro implica estar en contacto con nosotros mismos. Mira cómo yo lo veo: ¿Qué ha significado el confinamiento en la casa? Nuestra casa es el mundo interno, es la imagen de lo que llevamos dentro. Normalmente no estamos acostumbrados a estar en contacto con nosotros mismos sino a estar afuera: ir al trabajo, vernos con los amigos en un café, todo es hacia afuera pero esta situación nos ha obligado a venir adentro y es ahí cuando nos encontramos con nosotros mismos. Y cuando te encuentras contigo, ¿qué haces, cómo lo manejas? Salen las ansiedades de una manera más evidente”, dijo.  

De Castro usa esta imagen para explicarle a sus pacientes por qué el confinamiento en el hogar les genera tanta ansiedad: “Este mundo que nos rodea, esta estructura social funciona hacia afuera: es el poder, los logros, la imagen. ¿Qué pasa con eso? Que a veces esa estructura está hueca. Tenemos títulos universitarios, propiedades y vida social pero no hay un mundo interno desarrollado todavía porque nadie nos enseñó a conocernos, a preguntarnos cómo nos sentimos y por qué nos sentimos así. En la medida en que no me conozco no puedo responder a una pregunta básica: ¿Qué es lo que me pasa? Uno llega a tener 40, 50, 60 años y no saber qué te pasa genera una gran ansiedad”. 

Justamente por la obligatoriedad del encierro, De Castro opinó que la cuarentena también puede ser una oportunidad: “Yo veo esto como un regalo que la vida nos está haciendo porque es la oportunidad para entrar en contacto con uno mismo. Esta situación de confinamiento mundial también es la oportunidad que la vida nos da para encontrarnos con nosotros mismos. A unos les parecerá una locura pero así lo veo yo y tengo muchos pacientes que me han dicho lo mismo. Lo que estamos enfrentando es muy duro y en esas situaciones la gente se reinventa. Dentro de cada uno están todas las herramientas para salir adelante”, argumentó.  

Si ese contacto con nuestro mundo interno genera turbulencias, hay que tomar en cuenta que todos los integrantes de la familia están experimentando, a su manera, un proceso similar, de allí que los conflictos que antes eran nimios se han tornado más intensos durante estos seis meses de cuarentena. 

Si para muchos la ansiedad ha derivado de un hogar que se siente más como un ring de boxeo, para otros ha sido consecuencia de haber pasado los últimos 180 días en una isla desierta. De Castro dedicó especial atención a la doble amenaza del COVID-19 que enfrentan muchos adultos mayores: contagio con un pronóstico más delicado y los efectos de la soledad prolongada. 

“El que vive solo tiene un riesgo emocional más alto. En este momento hace falta el afecto, el apoyo y la compañía. Hay mucha gente sola, en especial adultos mayores. Ahí es sumamente importante que los hijos y nietos que están fuera del país o viven en otra ciudad se pongan en contacto con sus familiares. Los vecinos también pueden hacerse presentes. La gente sola es la que necesita más apoyo pues la base de nuestra vida es la emocionalidad y cuando esa vida se deprime, o entra en un estado de estrés profundo, bajan nuestros mecanismos de defensa. Todos necesitamos saber que tenemos a alguien con quien contar, porque seguimos siendo seres sociales aún en medio de esta pandemia”, dijo la psicoterapeuta. 

A la incertidumbre natural de una pandemia global, hay que sumar la ansiedad que deriva del manejo de la información que ha hecho el gobierno. Las cifras oficiales tanto del número de contagios como de los decesos contrastan con las estimaciones del segundo informe sobre el estado actual de la epidemia publicado el 9 de septiembre por la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales. Dicha institución advirtió que los contagios de COVID-19 seguirán su trayectoria ascendente hasta finales de 2020. En franco contraste con la confianza que busca transmitir la gestión de Maduro, los científicos calcularon que para finales de agosto, unas 7.000 personas al día se habrían infectado con el nuevo coronavirus, cifra que difiere de los 1.281 casos reportados de manera oficial para la misma fecha.  

16 ginecoobstetras han muerto por COVID-19 hasta el 07 de septiembre
De acuerdo con la ONG Médicos Unidos Venezuela, entre el 16 de junio y el 07 de septiembre de 2020 fallecieron 16 especialistas en ginecología y obstetricia en el país: 5 en el estado Zulia, 4 en Bolívar, 3 en el Distrito Capital, 1 en Trujillo, 1 en Apure, 1 en Anzoátegui y 1 en Nueva Esparta. Con 15,69%, representan la especialidad médica con mayor número de decesos a causa de COVID-19

 

@GitiW

 

De los 102 médicos fallecidos por COVID-19 en Venezuela entre el 16 de junio y el 07 de septiembre de 2020, 16 eran especialistas en ginecología y obstetricia. La ONG Médicos Unidos Venezuela asumió la tarea de revisar cada caso y de llevar la estadística no oficial del personal de salud fallecido en el país durante la pandemia del SARS-CoV-2 y la enfermedad que produce, COVID-19. 

 

“La base de datos que manejamos la procesa un equipo de médicos especialistas en Salud Pública y Epidemiología. Es un equipo que trabaja a nivel nacional y realiza revisiones de primera y segunda línea. Con relación a cuál es el criterio que seguimos para evaluar cada caso, tenemos una rigurosidad científica específica y clara: todo fallecido que entra en esa lista es posterior a una revisión exhaustiva del caso; si las circunstancias del fallecimiento no están claras, se mantiene en evaluación hasta tener precisión”, explica  Jaime Lorenzo, médico especialista en Cirugía General y en Salud Pública, y es actualmente el director de Médicos Unidos Venezuela. 

¿Quiénes son los 16 ginecoobstetras fallecidos?

 

Fecha del deceso
Especialistas en ginecoobstetricia
Estado del país donde trabajaba
24/06/2020 Manuel Romero Zulia
28/06/2020 Jorge Leal Zulia
13/07/2020 María Consuelo González Distrito Capital
10/07/2020 Jesús Romero Zulia
22/07/2020 Ana Henríquez Distrito Capital
31/07/2020 Alcira Peracha Bolívar
04/08/2020 Jesús Peña Peña Zulia
17/08/2020 Ángel Alzurutt Bolívar
20/08/2020 Jesús García Distrito Capital
24/08/2020 Junny Macabril Bolívar
24/08/2020 Franklin Urdaneta Zulia
28/08/2020 Julia Morales Trujillo
30/08/2020 Andrés del Orbe Apure
30/08/2020 Pedro Luis Cedeño Tarache Anzoátegui
03/09/2020 Manuela Fernández Lanz Bolívar
07/09/2020 Elio José Margiotta Figueroa Nueva Esparta

 

Para conocer más detalles acerca de cada miembro del personal de salud venezolano que ha perdido su vida en el ejercicio profesional durante esta pandemia, visite este trabajo especial de Runrunes

¿Por qué los ginecoobstetras han sido más vulnerables?

 

Al tratar de entender las posibles razones detrás de la prevalencia de ginecoobstetras entre los fallecidos por COVID-19 en Venezuela,  Pedro Martínez Poyer, especialista en Ginecología y Obstetricia del Hospital de Clínicas Caracas, explicó que todo pasa por un análisis multifactorial y que el primer aspecto a considerar es el gran volumen de pacientes que atienden, lo cual los lleva a pasar más horas en sus centros de trabajo. “Venezuela tiene una gran proporción de población joven y en edad fértil. A las pacientes embarazadas siempre hay que verlas, más si existen factores de riesgo en el embarazo. Aquí no se estila la telemedicina, vemos a las pacientes de manera presencial pues carecemos de la infraestructura técnica”, explicó Martínez Poyer. 

Solamente ese factor, el tiempo que pasan en sus centros de trabajo, incrementa significativamente el riesgo para el personal sanitario. Un estudio realizado en Wuhan -epicentro en China de la epidemia de coronavirus- encontró que “el riesgo de infección aumenta de forma significativa y progresiva con el número de horas trabajadas diariamente. Según el análisis de los autores, todo el personal que trabaja en departamentos de alto riesgo estaría infectado si trabajara 15 horas al día”. 

Otro factor de riesgo es la exposición a pacientes que en apariencia están sanas pero que podrían ser casos asintomáticos de COVID-19. “Nosotros vemos a pacientes que por lo general son jóvenes y saludables y eso le da a los médicos cierta confianza, con lo cual disminuye el tenor de la protección que normalmente deberíamos tener tanto en las consultas como durante el trabajo de parto cuando nos exponemos a la aspersión de aire. La recomendación es que no escatimen esfuerzos en protección, en lavarse las manos a cada momento y en colocarse el equipo correctamente. Lo más prudente es considerar que todos los pacientes son COVID-19 positivos hasta que se demuestre lo contrario”, argumentó el ginecoobstetra. 

La edad promedio de los médicos que suelen tener mayor una mayor demanda de pacientes también es un factor de riesgo que destaca Martínez Poyer. “Los obstetras que manejan más pacientes son los que tienen más experiencia y eso está atado a la edad; la máxima experiencia en nuestra especialidad la obtienes entre los 55 y 65 años y ya eso es un factor de riesgo para el COVID-19”, argumentó. 

Como último factor que explicaría que los ginecoobstetras encabecen la lista de especialidades con más galenos fallecidos en Venezuela, Martínez Poyer mencionó la idiosincrasia del obstetra criollo. “En Venezuela, los obstetras hemos sido los médicos de la familia, nos consultan por todos los miembros de la casa y eso ha sido así de manera espontánea. Es parte de la idiosincrasia del venezolano que los obstetras se vuelvan parte de la familia, nos invitan a los bautizos y primeras comuniones, siempre ha sido así en Venezuela. Eso aumenta las oportunidades de contacto y contagio”. 

Especial | En memoria del personal de salud venezolano fallecido por COVID-19
Con 30,31%, Venezuela es el país del continente que más muertes registra del personal de salud en función del total de fallecidos: de las 386 muertes que reconocía la gestión de Nicolás Maduro para el 31 de agosto de 2020, la ONG Médicos Unidos Venezuela registraba 117 fallecimientos con clínica sugestiva de COVID-19

@GitiW, @Monkda92 y @MayerPerdomo

 

Una investigación de la Alianza Rebelde  llegó a una conclusión que hoy se ve confirmada: “La crisis del COVID-19 rebasará la ya reducida capacidad de un gobierno que no construyó más centros asistenciales en los últimos 12 años”. 

Runrunes busca honrar a cada miembro del personal de salud venezolano que ha perdido su vida en el ejercicio profesional durante la pandemia de SARS-CoV-2 y la enfermedad que produce, COVID-19. 

A diferencia del anonimato al que la gestión de Nicolás Maduro ha relegado a este personal, pues en sus informes diarios rara vez se mencionan y ni siquiera se suman a las estadísticas oficiales, Runrunes presenta en este especial sus nombres, fotos, profesión y una breve biografía. 

Las personas incluidas han sido reportadas por Médicos Unidos Venezuela, organización conformada por médicos epidemiólogos y expertos en salud pública encargados de verificar que los fallecimientos sean atribuibles al COVID-19. 

Más que héroes, como tantas veces han reiterado desde el gremio médico, de enfermería y obrero, eran trabajadores que de haber contado con la asistencia debida del Estado venezolano para dotar los hospitales de insumos de limpieza, de medicamentos para un tratamiento eficaz, de equipos de bioseguridad suficientes y de entrenamiento para su uso correcto, quizás hoy seguirían con vida pues habrían mitigado el riesgo de contagio. 

Si usted tiene información sobre un trabajador del área de la salud fallecido en Venezuela por COVID-19, que aún no esté en nuestro registro, envíe sus datos a través de este formulario.

Bielorrusia mantiene viva la esperanza de cambio que se perdió en Venezuela
Ambas naciones llevan más de veinte años bajo el yugo de regímenes autocráticos, con un amplio récord de violaciones de derechos humanos y sanciones internacionales
Las denuncias de fraude electoral llevaron al país ex soviético a experimentar un nuevo ciclo de protestas bajo la conducción de un liderazgo fresco y creíble que aspira a lograr, por primera vez en su historia, el cambio presidencial a través del voto
Venezuela, con su propio historial de elecciones amañadas e incontables olas de manifestaciones de calle, aún espera que se construya una vía real de cambio que rescate la democracia que disfrutó por cuarenta años 

 

@GitiW

 

Antes de la llegada del chavismo al poder, hace ya veintiún años, nadie hubiese buscado trazar paralelismos entre la situación política bielorrusa y la venezolana. Aunque imperfecta, la democracia criolla llevaba cuarenta años permitiendo cambios presidenciales y regionales por medio de la votación universal, secreta y directa. En contraste, la nación ex soviética sólo ha tenido una elección libre en la que resultó ganador Alexander Lukashenko, quien rige el país desde hace 26 años. De no parecerse en nada, ambas naciones pasaron a ostentar en 2019 el mismo puntaje con el que la organización Freedom House evalúa las libertades políticas y civiles: 19 sobre 100. 

 

 

 

Tal es ahora la cercanía con Bielorrusia que el canciller venezolano, Jorge Arreaza, condecoró al embajador de ese país en Venezuela, Oleg Páferov, con la Orden Francisco de Miranda en su primera clase. La distinción fue conferida a dos semanas de realizarse la elección en la que Lukashenko se proclamó victorioso por sexta vez consecutiva, lo que generó una masiva manifestación en rechazo y la subsecuente represión violenta por parte del Estado que dejó, en una sola noche, un fallecido, decenas de heridos y 3000 arrestados.

 

 

La líder de la coalición opositora, Svetlana Tikhanovskaya, desconoció el resultado oficial que le otorgó 9,9% de los votos frente a 80,2% de Lukashenko. Temiendo por su integridad, salió del país rumbo a Lituania desde donde intenta organizar su regreso a Bielorrusia así como liderar las protestas masivas cuyo foco es la renuncia de Lukashenko. “Nosotros hemos cambiado, nuestra mente ha cambiado, nuestra gente no va a aceptar más a este presidente”, aseguró Tikhanovskaya en una entrevista concedida un día antes del tercer domingo consecutivo de protestas que llenó las calles de Minsk

A tres semanas de la votación, gran parte de la comunidad internacional ha reconocido la ilegitimidad del proceso electoral, aunque de momento se limitan a observar cómo se desarrolla el conflicto. Tan evidente es el paralelismo con la elección presidencial venezolana de mayo de 2018, desconocida por más de 60 países, que Josep Borrell, Alto Representante Europeo para Asuntos Exteriores, declaró que “Lukashenko es como Maduro, no le reconocemos pero hay que tratarle”. 

 

Bielorrusia y Venezuela en seis similitudes y diferencias 

 

Desde hace tres semanas, las redes sociales en Venezuela han visto multiplicarse los mensajes que comparan la realidad política de ambas naciones. Muchos mensajes hacen énfasis en la necesidad de votar como prerrequisito para denunciar el fraude electoral y generar protestas masivas. Otros celebran el coraje y determinación de los bielorrusos pues al salir masivamente le plantan cara al régimen y superando el temor a la represión. 

En Runrunes consultamos tres voces expertas para analizar qué tan acertadas son tales comparaciones: María Teresa Urreiztieta, profesora titular de la Universidad Simón Bolívar, doctora en Psicología Social, experta en procesos de democratización, movimientos sociales y protestas; Georg Eickhoff, doctor en Historia Moderna y Filología Española por la Universidad Técnica de Berlín, actualmente es relator y analista político para Ucrania de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa; y Sven Gerst, secretario general de la Federación Internacional de Juventudes Liberales.

Los tres analistas coinciden en que toda comparación de casos sociopolíticos requiere de una comprensión detallada de los contextos históricos, políticos, sociales y coyunturales que son propios de cada sociedad. Esto no niega que haya similitudes y coincidencias entre el proceso bielorruso y el proceso venezolano, afirmó Urreiztieta, al tiempo que insistió en la necesidad de valorar las diferencias que derivan de las particularidades en cada caso.   

 

Similitud #1: Tipo de régimen

 

Ambos países han sido gobernados por regímenes autocráticos que han ejercido un control hegemónico de la sociedad. Desde 1994 no se ha dado un cambio del Poder Ejecutivo en Bielorrusia, del mismo modo que desde 1999 el chavismo ha mantenido el control de Miraflores. En 2019 se realizaron elecciones parlamentarias en Bielorrusia y los candidatos leales a Lukashenko ganaron todos los escaños de la cámara baja (110), mientras que en Venezuela desde 2015 han coartado la independencia de la Asamblea Nacional y desde 2017 existe una Asamblea Nacional Constituyente que responde a los intereses de Maduro. “Tanto Bielorrusia como Venezuela tienen contextos de violaciones sistemáticas a los derechos humanos, de persecución política que ha llevado a dirigentes a la cárcel y al exilio, de brutalidad en la represión del Estado a manifestaciones pacíficas, de control de los medios de comunicación y de control del acceso a Internet”, enumeró Urreiztieta. 

 

Diferencia #1: Tradición comunista versus cultura democrática

 

“No son idénticas las situaciones y una gran diferencia es que Venezuela durante décadas fue un ejemplo de democracia, inclusive muchos llegaron a pensar que el chavismo iba a manejarse dentro del estado de derecho. La población de Bielorrusia ha sufrido lo más feroz de las dos grandes dictaduras del siglo XX, el fascismo y el comunismo, pocas poblaciones en el planeta han sufrido tanto como los bielorrusos y nunca han conocido un despliegue pleno de la democracia. Sólo ha conocido una vez en su historia una elección libre -la primera vez que fue electo Lukashenko en 1994-, y terminó así”, explicó Eickhoff. Ser una república ex soviética conforma una impronta muy importante, agregó Urreiztieta. “La tradición comunista es muy diferente a la tradición democrática de 40 años venezolana. Esto imprime un carácter muy particular a la duración de las protestas y a las posibilidades de diálogo y negociación política. Lukashenko no se ha planteado negociar. En la tradición democrática venezolana impera la necesidad de la convivencia pacífica y representa una gran diferencia en la forma de ejercer el poder y el liderazgo”, dijo la profesora de la USB.

 

Similitud #2: La protesta masiva como instrumento de participación ciudadana

 

No es la primera vez que los bielorrusos protestan en contra de Lukashenko. “Hemos protestado en todas las elecciones desde que Lukashenko fue electo en 1994, también lo hicimos tras el referéndum inconstitucional en el cual cambiaron la bandera y el escudo de armas en 1995”, contó Gerst. “En las recientes jornadas de protestas en Bielorrusia, como en las protestas de 2017 en Venezuela, destaca el carácter masivo, plural e intergeneracional, con predominio de un movimiento cívico y pacífico de resistencia activa”, dijo Urreiztieta. La profesora explicó que en ambos países la protesta ha sido reivindicada como la caja de resonancia de los malestares y como un instrumento de expresión política y social. 

 

Diferencia #2: Renuncia del presidente versus el restablecimiento del estado de derecho

 

Gerst puntualizó que las protestas actuales son puramente anti-Lukashenko sin muchos reclamos políticos adicionales. “Es más una lucha por derechos políticos y cívicos, lo cual también es muy frágil porque una lucha por derechos políticos se puede combatir fácilmente porque la gente se repliega. La mentalidad por muchos años en los países de la ex Unión Soviética es estar felices si tienen qué comer, un techo y calefacción en el invierno. Se preguntan si vale la pena arriesgar por conquistar derechos políticos. Esa es la fragilidad de esta lucha que estamos viendo ahorita”, argumentó Eickhoff. Que la aspiración actual sea la renuncia de Lukashenko y no un cambio de la estructura del Estado se debe al desgaste y autoritarismo del presidente y a la poca experiencia democrática de los bielorrusos, explicó Urreiztieta, quien advirtió que “la salida de Lukashenko sería un primer paso, pero un cambio cosmético no es un cambio real ni profundo, ni obedece a un proceso democratizador”. En contraste, los venezolanos saben que un cambio de presidente es insuficiente y la demanda es restablecer la separación de los poderes públicos y el estado de derecho. 

 

Similitud #3: Represión violenta a manifestaciones pacíficas

 

Desde Minsk, el secretario general de la Federación Internacional de Juventudes Liberales dijo que “hemos visto represión contra las protestas en el pasado, pero la violencia que hemos visto esta vez no tiene precedentes”. También en Venezuela la represión violenta a las manifestaciones opositoras fue creciendo de manera gradual. El último ciclo de protestas en Venezuela (2017) dejó un balance de 158 muertos. “En ambos casos ha predominado la violencia oficial y la impunidad”, confirmó Urreiztieta aunque destacó un dato: en Venezuela, en todo el ciclo de protestas de 2017 hubo alrededor de 5000 arrestados según el Foro Penal Venezolano, mientras que en Bielorrusia en los primeros 10 días hubo unos 7000 arrestos y al menos 4 muertos. 

 

Diferencia #3: Un liderazgo opositor fresco y creíble versus uno fracturado y agotado

 

Uno de los aspectos más llamativos del proceso bielorruso es que está liderado por un triunvirato de mujeres, esposas de políticos encarcelados. “Es un liderazgo innovador e inédito que aporta ética y estéticas diferentes; este liderazgo femenino ha aportado una mezcla de credibilidad y sencillez y eso logró convocar a la gente. En Venezuela, si bien vimos un cambio generacional en la conducción de las protestas de 2017, el liderazgo político opositor a Maduro siguió siendo predominantemente masculino”, explicó Urreiztieta. En cuanto a la credibilidad, Eickhoff apuntó que incluso el presidente interino, Juan Guaidó, ha sufrido un enorme desgaste en corto tiempo. “Quedan muy pocas instituciones creíbles; el mensaje de los obispos confundió a mucha gente porque quedan pocas referencias éticas en la sociedad. Esta es una diferencia clara con el liderazgo bielorruso porque los líderes allá son tan nuevos que todavía son hojas en blanco que permiten que la sociedad proyecte sus esperanzas. En Venezuela, el gobierno ha dedicado mucho esfuerzo y ha tenido éxito en el proceso de mermar la credibilidad del liderazgo democrático, nadie confía en nadie, todos piensan que de una forma u otra todos están recibiendo dinero del gobierno, como no hay duda de que algunos están haciendo”, sostuvo el historiador. 

 

Similitud #4: Crisis de legitimidad

 

En el caso de Bielorrusia, la crisis de legitimidad deriva del fraude electoral presidencial que  detonó la reciente ola de protestas, mientras que en Venezuela lo fueron las dos sentencias del Tribunal Supremo de Justicia dictadas en 2017 en contra de la Asamblea Nacional para despojarla de sus funciones y otorgar más poderes a la presidencia. “El pico cumbre de la ilegitimidad del gobierno venezolano está en la reelección de Maduro en mayo de 2018 que desembocó en la formación de una presidencia interina y en el reconocimiento del fraude por buena parte de la comunidad internacional”, dijo la profesora de la USB. 

 

Diferencia #4: Estar entre los países más pobres de Europa versus a los más pobres y violentos del mundo

 

En el ranking de calidad de vida medido por el PIB per cápita, Bielorrusia ocupa la posición 94 de 196 países, con lo cual está más cerca de Colombia -que ocupa el puesto 91- que de Venezuela que está en el 126. “Aunque Bielorrusia está entre los países más pobres de Europa, Venezuela está en peores condiciones; con esto quiero decir que el plan cubano puesto en marcha por el gobierno chavista funcionó, el cual era romper la espina dorsal de la sociedad venezolana”, dijo Eickhoff. La profesora de la USB confirmó la apreciación: “Aquí estamos en contexto de sobrevivencia, de emergencia humanitaria compleja, con mermadas condiciones de vida y el advenimiento de la pandemia terminó por alterar la dinámica social en torno a las movilizaciones”. Otra diferencia crucial es la violencia criminal, que en Bielorrusia es muy baja mientras que en Venezuela, con una tasa de 60,3 homicidios por cada cien mil habitantes, es la más alta del mundo.

 

Similitud #5: Uso de símbolos históricos

 

En las manifestaciones anti-Lukashenko han ondeado miles de banderas blanca y roja, en uso oficial hasta 1995 cuando fue reemplazada por la bandera actual de inspiración soviética. “La bandera blanca-roja-blanca ha estado asociada con la oposición y en todas las grandes manifestaciones anti-régimen ha sido ondeada por la gente. Para muchos bielorrusos esa ha sido, desde siempre, la bandera nacional”, explicó en un hilo de Twitter el historiador Janek Lasocki. También en Venezuela el régimen chavista cambió la bandera nacional y el escudo en 2006 y el uso de los símbolos patrios originales ha sido parte de los recursos visuales de los manifestantes opositores desde entonces. 

 

Diferencia #5: Frecuencia y duración de las protestas

 

Tras la cuestionada reelección de Lukashenko, la oposición ha llenado las calles de Minsk y de otras ciudades del país por tres fines de semanas consecutivos. En Venezuela, el ciclo de protesta de 2017 duró cuatro meses y tuvo convocatorias casi interdiarias. “La protesta política -salir a la calle y exponerse a la represión-, es una actividad que se ejerce en paralelo a la vida misma; lo que hemos visto en este breve ciclo de protestas en Bielorrusia es que las grandes manifestaciones son los fines de semana porque la gente tiene una vida y tiene que trabajar; ahora bien, si los trabajadores de las fábricas van a huelga pueden jugar un factor muy importante. Bielorrusia es un país muy conservador hacia los valores de la Unión Soviética y si ellos van a huelga será un factor decisivo”, explicó Eickhoff. 

 

Similitud #6: Juego geopolítico

 

“El juego geopolítico de superpotencias conforma una variable muy importante para lo que suceda en Venezuela. El apoyo de los Estados Unidos y de la Unión Europea también se ha visto en ambos casos. Asimismo, la presión de los países más próximos juega un papel clave en lo que ocurra fronteras adentro”, dijo Urreiztieta. El historiador Georg Eickhoff también ve en este punto una similitud entre ambos casos: “Parece que hay un equilibrio frágil entre Rusia y la Unión Europea y que van a hacer las cosas diferente a lo que hicieron en Ucrania. En esto sí se podría ver una similitud con Venezuela ya que cuando las grandes potencias dejan solos a los países, los gobiernos autoritarios tiene el espacio para aplastar a la oposición como lo han hecho en Venezuela. Lo que queda es una oposición de decoración”. 

 

Diferencia #6: Despertar democrático versus el desvanecimiento de la esperanza

 

“¿Cuál es la diferencia fundamental? Que en Bielorrusia existe una esperanza real de cambio y eso es fundamental en psicología política. Las movilizaciones en Venezuela no se darán ni sostendrán si no se construye una esperanza creíble y real de cambio. Los venezolanos han sacrificado muchísimo a lo largo de estos 21 años, la gente lo que pide es respeto, honestidad, coherencia y la construcción de un vía real de cambio. En Venezuela, la esperanza real de cambio se ha ido desvaneciendo poco a poco”, argumentó Urreiztieta.  

Por su parte, Eickhoff dijo que “en Bielorrusia estamos viendo el inicio de un despertar democrático y en Venezuela vemos un final, un fracaso, una merma; un país y una oposición quebradas. El problema de los venezolanos es que se acuerdan de cómo era su democracia, que si bien estaba lejos de ser perfecta estaba allí; era un país muy próspero, con una vida feliz, muchos recuerdos buenos de la juventud, de viajes, de tener plata, de ser respetados en el mundo y eso ha creado la expectativa de que debería ser fácil regresar a eso pero no lo es. Lean nuevamente el Plan de la Patria de 2006, allí está el mapa de cómo destruir a Venezuela y a más de una década y media hay que decir que han sido exitosos en esa destrucción pero no en la construcción del modelo socialista no porque eso no existe, nunca ha existido”. 

Ginecoobstetras encabezan la lista de los médicos fallecidos por Covid-19 en Venezuela
Entre el 24 de junio y el 04 de agosto de 2020, la ONG Médicos Unidos de Venezuela reportó la muerte por Covid-19 de siete especialistas en ginecología y obstetricia en el país: 4 en el estado Zulia, 2 en Distrito Capital y 1 en el estado Bolívar. Con 13%, representan la especialidad con mayor número de decesos a causa del coronavirus

 

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Manuel Romero, de 54 años, es el primer ginecoobstetra venezolano en las estadísticas de fallecimientos por Covid-19 que lleva la ONG Médicos Unidos de Venezuela. Trabajó durante 30 años en un centro médico privado marabino. Jorge Leal, 56 años, fue coordinador de la Comisión de Vigilancia Materna del Sistema Regional de Salud del estado Zulia. Jesús Romero, de 54 años, laboraba en una clínica privada del municipio Rosario de Perijá. Ana Henríquez, 52 años, trabajó en la Unidad de Ginecología y Obstetricia de la Clínica Santiago de León en Caracas por más de 20 años. Alcira Peracha, 52 años, trabajaba en la clínica Neverí en San Félix y también en el Hospital Raúl Leoni de Guaiparo. María Consuelo González, médico jubilada, falleció el 13 de julio en el Hospital de Coche. Jesús Peña Peña, de 67 años, trabajaba en el Hospital de Santa Bárbara y en una clínica privada. 

De los 52 médicos fallecidos por Covid-19 en Venezuela hasta el 13 de agosto, sólo cuatro han sido incluidos por la gestión de Nicolás Maduro en la estadística oficial que lleva la Comisión Presidencial para la Prevención, Atención y Control del Coronavirus. También reportaron otros cuatro fallecidos del área de la salud (empleado administrativo, enfermería y obrero) cuyas identidades son desconocidas para los gremios a los que supuestamente pertenecieron. 

“La base de datos que manejamos la procesa un equipo de médicos especialistas en Salud Pública y Epidemiología. Es un equipo que trabaja a nivel nacional y realiza revisiones de primera y segunda línea. Con relación a cuál es el criterio que seguimos para evaluar cada caso, tenemos una rigurosidad científica específica y clara: todo fallecido que entra en esa lista es posterior a una revisión exhaustiva del caso; si las circunstancias del fallecimiento no están claras, se mantiene en evaluación hasta tener precisión”, explica  Jaime Lorenzo, médico especialista en Cirugía General y en Salud Pública, y es actualmente el director de Médicos Unidos de Venezuela. 

Oficialmente hay 259 fallecidos por Covid-19 en Venezuela hasta el 13 de agosto de 2020. La realidad es que son muchos más los casos que no entran en la estadística oficial pues carecen de la prueba PCR que confirma la presencia del virus. Ante esa deficiencia, Lorenzo explicó que los médicos tienen varias herramientas para hacer un diagnóstico, la primera es el epidemiológico que se basa en una serie de premisas sobre el paciente sospechoso (dónde ha estado, con quién se ha reunido, etc.); luego hacen el diagnóstico clínico que tiene que ver con los signos y síntomas propios del paciente. A eso le sigue el examen físico, los exámenes de laboratorio y radiología. 

“Se tiene la percepción de que hay que tener el prueba PCR para hacer el diagnóstico de la enfermedad y ciertamente ese es el requisito para que Covid-19 sea la causa de muerte en el certificado de defunción; ahora bien, también hay que decir que internacionalmente, el diagnóstico clínico y epidemiológico están por encima de las pruebas de laboratorio porque las mismas tienen la probabilidad de dar falsos negativos y positivos”, argumentó Lorenzo. 

El director de Médicos Unidos de Venezuela ofrece un dato en línea con su argumentación: “Un buen número de casos [de los médicos fallecidos] dieron negativo a la primera y segunda prueba rápida, luego las pruebas post-mortem llegaron positivas. Por eso reitero, en las condiciones en las que está Venezuela deben imperar el diagnóstico epidemiológico y clínico, máxime cuando tienes deficiencias para poder comprobar la enfermedad”.  

Hasta el 13 de agosto, 67 miembros del personal sanitario venezolano han sido incluidos en la base de datos de Médicos Unidos de Venezuela: 52 médicos, 11 enfermeros, 4 técnicos y administrativos. Hay 43 hombres (64%) y 24 mujeres (35%); 32 fallecidos en el estado Zulia (47%); 10 en el Distrito Capital (14%); 6 en el estado Bolívar (8%); más del 50% laboraba en el sector público y el promedio de edad es de 57 años (estos dos últimos cálculos pueden variar pues se hacen sobre la base en los datos confirmados ya que aún falta información sobre varios fallecidos). 

Las 3 especialidades médicas que encabezan la lista son: Ginecología y Obstetricia (7); Traumatología (4) y Pediatría (4). Sobre la presencia de siete ginecoobstetras, lo que representa 13% de los médicos fallecidos, Lorenzo explicó que la muestra es muy pequeña para que sea un dato estadísticamente significativo, sin embargo, sí observa con atención una tendencia hacia las especialidades vinculadas a las áreas quirúrgicas. “Estos primeros análisis nos están sirviendo de alerta a nosotros y se está manejando internamente. Hacemos un llamado a todos los especialistas de las áreas quirúrgicas para que no bajen la guardia y se cuiden. Entendemos que los obstetras manejan un gran volumen de pacientes que hay que atender a horas que nadie prevé y eso aumenta su exposición”. 

De acuerdo con lo datos de los médicos que trabajaron dentro del área metropolitana de la ciudad de Nueva York entre marzo y abril, los residentes de anestesiología, medicina de emergencia y oftalmología fueron los que presentaron mayor riesgo de contraer Covid-19.

A más pacientes, mayor es el riesgo de contagio

 

Al tratar de entender las posibles razones detrás de la prevalencia de ginecoobstetras entre los fallecidos por Covid-19 en el país,  Pedro Martínez Poyer, especialista en Ginecología y Obstetricia del Hospital de Clínicas Caracas, explicó que todo pasa por un análisis multifactorial y que el primer aspecto a considerar es el gran volumen de pacientes que atienden, lo cual los lleva a pasar más horas en sus centros de trabajo. “Venezuela tiene una gran proporción de población joven y en edad fértil. A las pacientes embarazadas siempre hay que verlas, más si existen factores de riesgo en el embarazo. Aquí no se estila la telemedicina, vemos a las pacientes de manera presencial pues carecemos de la infraestructura técnica”, explicó Martínez Poyer. 

Solamente ese factor, el tiempo que pasan en sus centros de trabajo, incrementa significativamente el riesgo para el personal sanitario. Un estudio realizado en Wuhan -epicentro en China de la epidemia de coronavirus- encontró que “el riesgo de infección aumenta de forma significativa y progresiva con el número de horas trabajadas diariamente. Según el análisis de los autores, todo el personal que trabaja en departamentos de alto riesgo estaría infectado si trabajara 15 horas al día”. 

Otro factor de riesgo es la exposición a pacientes que en apariencia están sanas pero que podrían ser casos asintomáticos de Covid-19. “Nosotros vemos a pacientes que por lo general son jóvenes y saludables y eso le da a los médicos cierta confianza, con lo cual disminuye el tenor de la protección que normalmente deberíamos tener tanto en las consultas como durante el trabajo de parto cuando nos exponemos a la aspersión de aire. La recomendación es que no escatimen esfuerzos en protección, en lavarse las manos a cada momento y en colocarse el equipo correctamente. Lo más prudente es considerar que todos los pacientes son Covid-19 positivos hasta que se demuestre lo contrario”, argumentó el ginecoobstetra. 

La edad promedio de los médicos que suelen tener mayor una mayor demanda de pacientes también es un factor de riesgo que destaca Martínez Poyer. “Los obstetras que manejan más pacientes son los que tienen más experiencia y eso está atado a la edad; la máxima experiencia en nuestra especialidad la obtienes entre los 55 y 65 años y ya eso es un factor de riesgo para el Covid-19”, argumentó. 

Como último factor que explicaría que los ginecoobstetras encabecen la lista de especialidades con más galenos fallecidos en Venezuela, Martínez Poyer mencionó la idiosincrasia del obstetra criollo. “En Venezuela, los obstetras hemos sido los médicos de la familia, nos consultan por todos los miembros de la casa y eso ha sido así de manera espontánea. Es parte de la idiosincrasia del venezolano que los obstetras se vuelvan parte de la familia, nos invitan a los bautizos y primeras comuniones, siempre ha sido así en Venezuela. Eso aumenta las oportunidades de contacto y contagio”. 

¿Qué hacer si un enfermo con Covid-19 muere en casa?
Siguiendo los lineamientos de un médico forense, la Organización Mundial de la Salud y el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades, Runrunes elaboró una guía para que familiares a cargo de enfermos con síntomas de Covid-19 sepan cómo actuar en caso de que ocurra la muerte en el hogar

 

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Con el incremento de los casos de Covid-19 en Venezuela, han aumentado también los reportes de pacientes con sintomatología del coronavirus, quienes al ser rechazados en hospitales y clínicas por encontrarse colapsados no han tenido otra opción que volver a sus hogares y enfrentar por su cuenta las consecuencias de la enfermedad. 

Además de la falta de asistencia médica, los enfermos de Covid-19 en Venezuela deben lidiar con el estigma y la criminalización oficial. Desde principios de junio, Nicolás Maduro señaló a los migrantes retornados al país como “irresponsables” y pidió que sus familiares y vecinos los reportaran por supuestamente estar contagiados. Esta denuncia conlleva el traslado forzado a sitios bajo vigilancia estricta del Estado, muchos de los cuales carecen de las condiciones mínimas como el acceso al aseo personal y la alimentación, a fin de garantizar la recuperación de los enfermos. 

 

 

Maduro afirmó que los migrantes estaban “contaminando a importantes sectores de todo el país”. También los tildó de “armas biológicas”. Al respecto, la organización Human Rights Watch dijo que: “Esta estigmatización e intimidación de una población que ya se encuentra en situación de vulnerabilidad menoscaba la posibilidad de realizar pruebas de detección”.

Recientemente, la nutricionista especializada en gestión de la seguridad alimentaria, emergencias humanitarias y riesgo de desastres, Susana Raffalli, empleó el término “emergencia funeraria” para advertir el colapso que podría generar el aumento de las muertes por Covid 19 en Venezuela. “En los próximos meses veo que esto puede ser una catástrofe a gran escala. Ojalá se estén preparando para la emergencia funeraria”, dijo. 

La expresión “emergencia funeraria” remite de inmediato a la situación vivida en Ecuador en abril de 2020, cuando la gran cantidad de fallecidos por el coronavirus, sumados a las muertes por otras enfermedades, provocaron que los forenses y la policía no se dieran abasto en el retiro de los cadáveres y debieran sumar al Ejército en las labores de traslado de los cuerpos. 

Runrunes confirmó con un médico forense, quien por laborar en el sector público pidió el resguardo de su nombre, que los decesos de ciudadanos con sospecha de Covid-19 en sitios distintos a hospitales y clínicas ya es una realidad. 

“Eso ya está sucediendo, ya está muriendo bastante gente en los CDI, en dispensarios y en ambulatorios, que si bien son recintos sanitarios no están acondicionados para atender a pacientes de este tipo. También están muriendo en sus casas. Lo ideal es que la gente fuera atendida en hospitales pero ya están abarrotados. La cantidad de personas que está muriendo por causa del Covid-19 en Venezuela es más alta que la reportada por el Gobierno”, afirmó el médico forense. 

El testimonio de la doctora Yanitza Quintero, compartido a través de su cuenta de Twitter, muestra cómo tras un ruleteo por varios centros de salud en Caracas, no le quedó otra alternativa que devolverse a casa con un familiar que presentaba los síntomas del coronavirus. 

 

Ecuador, con una población de 17,5 millones de habitantes, experimentó el desbordamiento de su servicio forense. Quizás por ese antecedente, Raffalli sugirió que las autoridades de Venezuela, país de 30 millones de habitantes que sufre los rigores de una emergencia humanitaria compleja, deberían prepararse para el aumento de los casos de Covid 19 y, en consecuencia, de las muertes. 

 

¿Cuántas muertes diarias colapsarían el servicio forense en Venezuela? “En una ciudad como Caracas, con 20 ó 25 muertos en un día se pondría caótica la situación para buscarlos y trasladarlos”, estimó el médico forense consultado por Runrunes. Un retraso en la búsqueda de los cadáveres implicará que muchas familias tendrán que permanecer con el cuerpo por un período de tiempo mayor al promedio, incrementando el riesgo de contagio en esa comunidad.  

Protocolo básico mientras llega el personal forense

Siguiendo los lineamientos del médico forense, de la Organización Mundial de la Salud y del Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades, Runrunes elaboró una guía para familiares a cargo de enfermos con síntomas de Covid 19 en caso de que ocurra la muerte en el hogar. Se trata de un protocolo básico para minimizar el riesgo de contagio de la familia y de la comunidad, mientras se espera la llegada de los organismos competentes que retirarán el cuerpo. 

Dato clave: los fluidos que emanan del cuerpo de un fallecido por Covid 19 representan un riesgo de contagio para los miembros de la familia y la comunidad. Todas las personas que atendieron al enfermo y manipularon el cuerpo deben acudir a un centro de salud para realizarse una prueba de Covid 19.

Llamar al número de emergencia de su municipio o gobernación

Las autoridades municipales o estadales son las encargadas en gestionar la búsqueda del cuerpo. Notifique que se trata de un paciente que presentó síntomas de Covid-19 para que el personal forense lleve el material de protección necesario. 

Usar medidas de protección como tapaboca y guantes

Sabemos que la disponibilidad del material de bioseguridad es muy limitada pero es indispensable contar con ellos para manipular el cuerpo de un fallecido por Covid 19 por tratarse de una enfermedad altamente contagiosa. Como mínimo, se debe contar con tapaboca y guantes. Luego, todo ese material debe ser desechado por el personal de la medicatura forense que vaya a retirar el cuerpo. No debe ser desechado en las papeleras de la casa ya que se trata de un desecho biomédico. Deben meter todo ese material en una bolsa plástica y cerrarla lo más herméticamente posible. Se recomienda que ese material sea incinerado por el personal forense. 

Procurar que un número reducido de personas manipulen el cuerpo 

En la idiosincrasia del venezolano se acostumbra a despedir al difunto con muestras físicas de afecto. La OMS explica que no se debe besar ni acariciar el cuerpo. Los familiares deben limitar el número de personas que estén en contacto con el cuerpo. El médico forense hace énfasis en alejar a los niños menores de 5 años ya que si bien ellos son menos susceptibles a presentar síntomas severos, sí son capaces de concentrar cargas virales altas a nivel de la mucosa nasal y la garganta y propagar así el virus a terceros. 

Envolver el cadáver de la manera más hermética posible

Se puede usar la sábana de la cama donde yace el cuerpo y anudar los extremos de manera que el cuerpo quede “sellado”. Cuando llegue el personal forense con su equipo completo de bioseguridad, procederán a destapar el cuerpo para identificarlo y a los familiares se les pedirá reconocerlo. Este momento debe ser usado también para despedirse ya que los familiares no podrán organizar velorios. 

Lavarse las manos luego de cualquier contacto con el cuerpo y los objetos que usó la persona

El riesgo de contagio por superficie puede limitarse con un lavado de manos con agua y jabón por espacio de 20 segundos. Para el aseo de la habitación y casa pueden usarse desinfectantes de uso común. 

Desechar sábanas, fundas, cobijas y demás objetos que usó la persona contagiada

Todo este material se considera como altamente contaminante y debe ser desechado por el personal forense.

 

Astucia, falta de escrúpulos y una red de países aliados: así sortean las dictaduras las sanciones económicas
Regímenes como el de Nicolás Maduro en Venezuela, Kim Yong-un en Corea del Norte, Bashar al-Assad en Siria y el de Hassan Rouhani en Irán, confirman que la teoría según la cual sólo sobreviven los más aptos también es aplicable a los dictadores. Bajo la cobertura de un entramado de empresas fachada y con la ayuda de países aliados, estos regímenes han evadido sanciones económicas durante años y han logrado mantener el poder mientras que gran parte de sus ciudadanos sufre incontables penurias. Habituada a hacer negocios en la opacidad, la camarilla que gobierna en Venezuela desde 1999 no sólo está perfectamente adaptada para sortear las sanciones sino que además se beneficia de una característica distintiva: la ausencia de valores éticos

 

Por Gitanjali Wolfermann @GitiW

 

Existe consenso en torno a la poca efectividad de las sanciones económicas impuestas a regímenes autoritarios como método para forzar un cambio político. De hecho, la evidencia sugiere que algunas dictaduras se fortalecen políticamente tras las sanciones pues a la par que proveen una narrativa de ataque enemigo, les abre un abanico de oportunidades para operar en la sombra. 

Tras 57 años de sanciones por parte del gobierno norteamericano, Cuba es un ejemplo emblemático y cercano de supervivencia política pese a las sanciones pero no es el único caso. Corría 1950 cuando los Estados Unidos impuso a Corea del Norte las primeras sanciones económicas debido a graves violaciones a los derechos humanos, a las que luego se sumarían sanciones por el desarrollo de su programa nuclear. El régimen iraní lleva 40 años lidiando con restricciones que si bien han mermado drásticamente su economía no han logrado ni el cambio político ni han puesto freno al desarrollo de su sector nuclear. Las sanciones contra Siria desde 1986 debido a violaciones a los derechos humanos y a sus vínculos con organizaciones terroristas no impidieron ni la guerra civil ni el posterior éxodo masivo.    

Más de 100 personeros del régimen que lidera Nicolás Maduro han sido individualmente sancionados desde 2008 no sólo por los Estados Unidos sino por una amplia coalición de países.  La principal empresa estatal -Petróleos de Venezuela- se unió en 2019 a las más de 50 empresas sancionadas por su participación en delitos como el lavado de dinero producto de la corrupción. Las sanciones tanto a particulares como a empresas obedecen a delitos como corrupción, lavado de dinero, graves violaciones a los derechos humanos y narcotráfico. 

“Los regímenes militares y de partido único tienen menos probabilidades de ceder ante la presión extranjera en comparación con las democracias. Esto se debe a que efectivamente utilizan varias tácticas represivas e incentivos positivos para soportar los costos de la coerción”, argumenta el profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Memphis Dursun Peksen

Diego Moya Ocampo, analista senior para América Latina de IHS Global Insight, coincide con Peksen y va un paso más allá: “Venezuela no sólo puede adaptarse a sobrevivir bajo un régimen de sanciones como ha sido el caso de Irán, Cuba, Siria o Zimbabue, sino que el gobierno de Maduro está en una posición privilegiada y mucho más cómoda. Me explico, desde antes de que se impusieran sanciones a Venezuela lo que ha caracterizado al régimen chavista ha sido la creación de mercados negros. Es un entorno que le es cómodo. Este ha sido un gobierno en el cual la visión de todos sus burócratas ha sido siempre abrir un mercado negro. Pensemos por ejemplo en el sector salud: en vez de recurrir a formas tradicionales de corrupción como pedir sobornos a las empresas farmacéuticas para otorgar contratos, los ministros chavistas cerraron el mercado y crearon un mercado negro para que la única manera de comercializar sus productos fuera a través de un sistema que ellos controlaban. Operar en mercados negros es su posición natural”. 

“Me explico, desde antes de que se impusieran sanciones a Venezuela lo que ha caracterizado al régimen chavista ha sido la creación de mercados negros. Es un entorno que le es cómodo”.

 

Astucia: los mil y un nombres  

A principios de noviembre de 2019, la agencia Bloomberg reportó que los tanqueros venezolanos responsables de transportar petróleo a Cuba han recurrido a la estrategia de cambiar sus nombres para sortear las sanciones. “El buque Ocean Elegance, un petrolero que ha estado entregando crudo venezolano a Cuba durante los últimos tres años, pasó a llamarse Océano después de ser sancionado en mayo. El barco S-Trotter, otro que está en la lista de sanciones, ahora se conoce como Tropic Sea”, informó la agencia de noticias

La misma nota reportó que el carguero llamado Nedas y ahora conocido como Esperanza, tras ser sancionado en abril de 2019 ha seguido realizando envíos a Cuba de modo “fantasma” apagando su sistema de rastreo satelital. Se calcula que solamente ese tanquero ha entregado 2 millones de barriles de crudo a Cuba este año. 

El régimen venezolano es comparable a una organización criminal más que a una dictadura populista y nacionalista convencional y esa es una de las razones por la cual se puede decir que el régimen de sanciones en sí mismo no va a forzar un cambio de comportamiento en el gobierno, al contrario, esto les genera una nueva serie de oportunidades para que los burócratas que están acostumbrados a manejar mercados negros hagan más negocios”, asegura Moya Ocampo. 

“El régimen venezolano es comparable a una organización criminal más que a una dictadura populista y nacionalista convencional y esa es una de las razones por la cual se puede decir que el régimen de sanciones en sí mismo no va a forzar un cambio de comportamiento”.

 

La comparación con una organización criminal también la hace el consultor en estrategias para la gestión de riesgos Alberto Ray, quien acuñó el término economía criminal revolucionaria (ECR) para explicar la forma en la que opera el gobierno de Maduro. “La ECR pasó de ser un sistema complementario de sustentación del régimen a ocupar durante el 2018 y aún más en 2019 la fuente primaria de ingresos en el modelo económico que hoy le da oxígeno a lo que queda de revolución chavista”, dijo Ray en su cuenta de Twitter.

Ray afirma que en su evolución, este sistema ha desarrollado su propia economía sobre la cual se teje una complejísima red de operadores que costará mucho desarticular. “La ECR se ha convertido en el hilo de sustentación del régimen venezolano”, agregó.  

En una entrevista a Runrun.es, Ray explicó que la economía criminal es revolucionaria en tanto se internacionaliza. “La economía revolucionaria fue diseñada adrede y la han ido perfeccionando con los años. Pensemos en cómo han organizado la venta ilegal de combustible por la frontera hacia Colombia. Esa es toda una logística a ambos lados de la frontera. Eso no ocurrió de un día para otro, fue un proceso. Hoy, en vista de que se han cerrado las vías formales y legales de hacer dinero han buscado vías alternas, incluso criminales como la extracción y comercialización ilegal del oro, para hacerse de recursos económicos”, dijo.  

Ray no duda en afirmar que el propósito número uno detrás de un sistema como el de la ECR es mantenerse en el poder a cualquier costo.  “El régimen ha calculado que para lograr ese objetivo no necesita más de 500 millones de dólares al mes. Es decir, cualquier actividad que les produzca esa cantidad de dinero es suficiente. Con ese monto se pagan gastos como la nómina de sus leales en las Fuerzas Armadas, los principales caudillos de las operaciones ilegales y la compra del CLAP. Al final, la fórmula de sostenimiento en el poder pasa por dos factores: la estructura de dominación social a través de los alimentos y la estructura de represión a través de la fuerza”, agregó. 

El rol de los aliados: más allá de los sospechosos habituales

Ninguna dictadura puede mantenerse en el poder durante décadas sin el apoyo internacional. Pese a la extensión de las sanciones impuestas a Siria, Irán, Corea del Norte y Venezuela, la camarilla gobernante en esos países se ha valido no sólo de sus aliados ideológicos sino incluso de algunos países democráticos y en teoría críticos de las violaciones a los derechos humanos para hacerse del dinero que necesitan para seguir en el poder. 

El reducido grupo que gobierna Corea del Norte ha logrado sortear las sanciones y conservar el poder en gran medida gracias a que China le compra el 86% de sus exportaciones y a su vez le provee más de 90% de las importaciones, según información de la Agencia Central de Inteligencia ​ de los Estados Unidos. 

China no es el único país dispuesto a hacer negocios con el hermético Kim Yong-un. Un reporte del Instituto de Ciencia y Seguridad Internacional reveló que hay otros 49 países que han violado las sanciones del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas impuestas a Corea del Norte entre marzo de 2014 y septiembre de 2017. A partir de datos de la ONU, el estudio encontró que países que van desde naciones pobres y aisladas como Angola hasta potencias globales más ricas como Alemania han ignorado una amplia variedad de medidas que prohíben la actividad económica y los lazos militares con Corea del Norte.

Mientras que Kim Yong-un logra sortear las sanciones para seguir gobernando, más de 11 millones de norcoreanos -casi la mitad de la población- sufre de desnutrición, según reportes del Programa Mundial de Alimentos

En el caso de Irán, China vuelve a relucir pues es su principal comprador de petróleo. No obstante, el rol que juega Alemania es quizás más interesante pues Irán ha logrado evadir las sanciones echando mano de la astucia y de un complejísimo entramado de empresas fantasmas que operan en el país europeo.

“Una buena ilustración de cómo Irán pasa por alto las sanciones son las actividades del régimen en la ciudad alemana de Düsseldorf. Algunas de las mejores tecnologías de Alemania se producen aquí. Concentrados en una región relativamente pequeña, miles de empresas familiares medianas y pequeñas inventan, ensamblan, producen y venden algunas de las mejores máquinas y productos industriales del mundo. Es un lugar ideal para comprar componentes de “doble uso”: materiales que son necesarios para la fabricación de armas nucleares, pero que también pueden usarse con fines civiles, lo que le da al comprador una negación plausible”, describe en un artículo Emanuele Ottolenghi, miembro principal de la Fundación para la Defensa de las Democracias.

Ottolenghi señaló que “Irán ha establecido una vertiginosa variedad de empresas de primera línea desde Düsseldorf hasta Frankfurt. Debido a que la mayoría de estas compañías abren y cierran en cuestión de meses, dejando poco o ningún rastro de papel, es difícil decir exactamente qué hacen. Incluso cuando duran un período de tiempo razonable tienden a operar bajo el radar, a menudo en los hogares de sus gerentes, con poca información disponible para el público. No obstante, muchos de ellos parecen estar involucrados en adquisiciones industriales, incluso, supuestamente para los programas de misiles balísticos y nucleares de Irán”. 

“Irán ha establecido una vertiginosa variedad de empresas de primera línea desde Düsseldorf hasta Frankfurt. Debido a que la mayoría de estas compañías abren y cierran en cuestión de meses, dejando poco o ningún rastro de papel”.

 

Mientras que el régimen de Hassan Rouhani se las ha ingeniado para evadir las sanciones y seguir avanzando en su programa nuclear, el reporte 2019 de Human Rights Watch da cuenta de cómo las autoridades iraníes llevaron a cabo arrestos masivos arbitrarios y graves violaciones del debido proceso durante 2018 en respuesta a las protestas en todo el país por el deterioro de las condiciones económicas, la percepción de corrupción y la falta de libertades políticas y sociales. 

Rusia es otro sospechoso habitual de apoyar las frágiles economías de las dictaduras sancionadas. Ha sido un apoyo clave para Bashar al-Assad en Siria y en consecuencia la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos designó en septiembre de 2019 a una empresa, tres individuos y cinco embarcaciones que participan en un esquema de evasión de sanciones para facilitar la entrega de combustible para aviones a las fuerzas rusas que operan en Siria. 

“El Tesoro está apuntando a un esquema de evasión de sanciones que incluye compañías de fachada, embarcaciones y conspiradores que han estado facilitando la transferencia ilícita de combustible para aviones al ejército ruso en Siria. El régimen despótico de Assad está bajo la atención internacional por usar armas químicas y cometer atrocidades contra civiles sirios inocentes, y confían en este tipo de redes ilícitas para mantenerse en el poder”, dijo Sigal Mandelker, subsecretario de Terrorismo e Inteligencia Financiera. 

Mientras Bashar al-Assad urde estrategias para seguir en el poder, el Centro Sirio para la Investigación de Políticas estimó que la cifra de muertos tras el inicio de la guerra civil en 2011 era de 470,000 y además ha dejado casi 2 millones de heridos. Además, la cifra de refugiados llegó en torno a los cinco millones en 2016 lo que corresponde a casi el 25 % de la población de Siria.

Tanto China como Rusia han sido aliados clave para la supervivencia de la revolución chavista. A lo largo de la última década, China le ha prestado a Venezuela unos 62.000 millones de dólares, según la Base de Datos de Financiación China-América Latina del Diálogo Interamericano. En octubre de 2019, Venezuela y Rusia renovaron contratos de “apoyo y asesoría” en materia militar y energética que incluyen la participación de empresas rusas en el sector petrolero, gasífero y agrícola, anunció Nicolás Maduro. De acuerdo con el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, la deuda venezolana asciende a 3.000 millones de dólares.

“Estos aliados están ahí en la medida en que represente un negocio para ellos. Por ejemplo, en el caso de China la producción petrolera era lo suficientemente robusta para atraer la inversión en infraestructura pero desde el 2016 dejó de ser un buen negocio y hoy su único interés es que les paguen la deuda. En el caso de Rusia, hoy es un gran negocio para ellos manejar la comercialización, logística de transporte y venta de hidrocarburos, tal y como hasta 2013 lo fue la venta de armas a Venezuela. Ambos serán aliados hasta que Venezuela deje de ser un negocio. Esas alianzas funcionan en tanto sean negocios para esos países. Claro, el problema es que mientras tanto le dan oxígeno al régimen”, argumenta Moya Ocampo.

Turquía y el Líbano se suman a los países con alianzas comerciales con el régimen de Maduro. Una investigación de runrunes reveló que el Banco Central de Venezuela ha vendido oro venezolano a empresas en Turquía que a cambio suministra alimentos para el programa estatal conocido como CLAP. Otra investigación descubrió seis empresas en el Líbano -que no es un proveedor tradicional de alimentos a Venezuela-, con vínculos con dicho programa de alimentos subsidiados. El CLAP ha sido asociado con una trama de corrupción generalizada y es conocido por suministrar alimentos de baja calidad. 

Mientras Maduro y sus grupos de poder se reparten las riquezas de los venezolanos, la emergencia humanitaria declarada por organizaciones como Human Rights Watch sigue su avance. El representante especial conjunto de la Agencia de la ONU para Refugiados (ACNUR), Eduardo Stein declaró en octubre de 2019 que para el próximo año los refugiados venezolanos pueden superar los 6,5 millones. 

Las Naciones Unidas y sus socios humanitarios estiman que hay unas 7 millones de personas que necesitan asistencia humanitaria en Venezuela pues el país tienen un sistema de salud totalmente colapsado. Aún sin cifras oficiales se sabe que ha aumentado la mortalidad materna e infantil; que se propagaron enfermedades que podrían prevenirse con vacunación, como el sarampión y la difteria; que incrementaron enfermedades infecciosas como la malaria y la tuberculosis; y que la desnutrición infantil aguda se elevó a un 100% en 14 estados del país según Cáritas de Venezuela. Además, el Fondo Monetario Internacional estima que 2019 cerrará con 200.000% de inflación y proyecta 500.000% para 2020. 

Sin escrúpulos: lo que hay detrás de la percepción de estabilidad

Incluso a los dictadores les es indispensable construir estabilidad para mantenerse en el poder, asegura Ray. “Entre 2018 y principios de 2019 el equilibrio del régimen fue muy inestable. Lo que les ha permitido la economía criminal revolucionaria es ir más allá del mero sostenimiento en el poder para generar además una percepción de estabilidad. ¿Cómo lo han logrado? Abasteciendo al país a través de una red que si bien no es criminal, sí ha crecido bajo la sombra de la economía criminal”. 

“Lo que les ha permitido la economía criminal revolucionaria es ir más allá del mero sostenimiento en el poder para generar además una percepción de estabilidad”.

 

Ray se refiere al auge de bodegones con comida importada y a la red de pequeños servicios ofertados en dólares que ha proliferado en las principales ciudades de Venezuela. “Son negocios totalmente oportunistas. Eso no es para mejorar la economía del país sino para construir la percepción de estabilidad. La economía criminal no da para arreglar nada estructural sino para mejoras superficiales. De ahí que el foco esté en el comercio. Bajo este modelo no habrá crecimiento económico para nada”. 

Para construir esta percepción de estabilidad han recurrido nuevamente al apoyo de Rusia. Un trabajo de investigación de la agencia Bloomberg reveló que desde ese país se han enviado cientos de millones de dólares en efectivo a Venezuela lo que proporciona un salvavidas al régimen de Maduro ya que las sanciones de los Estados Unidos limitan su acceso al sistema financiero global. “Se envió un total de 315 millones en billetes de dólares americanos y en euros en seis envíos separados desde Moscú a Caracas desde mayo de 2018 hasta abril de 2019”, asegura Bloomberg. 

Para Omar Zambrano, economista jefe de la consultora Anova, esta “burbuja” responde a la presión que viene de la élite y no de la sociedad en su conjunto. “Creo que se dieron cuenta de que la dolarización espontánea está funcionando como motor de una pequeña economía comercial y de servicios en las principales urbes que satisface a la casta empoderada. No va de la mano de las instituciones y por tanto es una dolarización sin estructura ni regulación”.

Zambrano argumenta que aunque en apariencia la situación económica luce mucho mejor de lo que estaba hace 18 meses, el problema reside en que se trata de una economía superficial y de una burbuja que no genera empleos ni producción. “Gran parte de la población no participa de esta economía, de hecho, está generando una fractura profunda entre aquellos que pueden tener acceso a dólares y quienes solo generan bolívares. Me preocupa que se perciba que esta burbuja representa una economía que ya arrancó y que va encontrando caminos pues yo no creo que sea así”.  

La proyección de Zambrano no es alentadora. “Esta economía no nos salva de la crisis pues no genera ni producción ni empleo para las grandes mayorías, por eso por un lado hay un sector de la población con acceso a bienes importados y por el otro hay uno que sufre el rigor de una crisis humanitaria. Esta es una economía que cada día se me parece más a la haitiana o a la de Guinea Ecuatorial. Es una burbuja orientada a la satisfacción del consumo de una élite empoderada y adinerada y, del otro lado, la nada, el walking dead, el país que no tiene forma de comprar comida ni medicinas”.

El analista senior para América Latina de IHS Global Insight advierte que a medida que se cierre la economía formal venezolana y sea menos rentable comercializar con los países aliados por la vigilancia internacional, el gobierno se verá más forzado a recurrir a otro tipo de mercados negros como el tráfico de drogas y el lavado de dinero a gran escala. 

“Hasta ahora, el gobierno de Maduro ha podido adaptarse y evadir las sanciones porque los rusos ejercen el transporte y comercialización de hidrocarburos, pero ante la caída de la producción -se estima que la misma siga cayendo a menos de 500.000 barriles diarios en 2020- ellos no seguirán financiando el aparato de seguridad. No podrán mantener la lealtad del aparato militar que es lo único que mantiene a Maduro en el poder. ¿Qué va a pasar? Que para complementar la pérdida de los recursos lícitos no le quedará otra que volcarse totalmente hacia actividades criminales como el narcotráfico hacia los Estados Unidos y Europa”, dice Moya Ocampo. 

Mientras que la producción petrolera venezolana continúa su declive, India se presenta como un salvavidas del régimen de Maduro tal y como durante años lo ha sido del régimen de Rouhani en Irán. Nueva Delhi ha sido el segundo comprador de petróleo iraní a pesar de las sanciones y, de acuerdo con la agencia Reuters, en diciembre de 2019 contribuyó de manera significativa a que PDVSA evadiera las sanciones y lograra exportar 1.037 millones de barriles de crudo. 

Frente a este panorama, el analista de IHS Global Insight lanza una alerta: “Creo que eventualmente en Venezuela va a haber falsificación de billetes. No porque en Venezuela hoy tengan el conocimiento para hacerlo sino porque le dirán a las mafias que se encargan de ese negocio en Perú que se vayan a Venezuela porque ahí nadie los va a perseguir. Venezuela se convertirá en un estado criminal -cosa distinta a un narco estado-, en el cual toda actividad criminal que sea susceptible de generarle recursos es algo que el gobierno de Maduro apoyará y buscará atraer”. 

Muro de contención

El jurista y expresidente del Comité Ejecutivo de Amnistía Internacional Venezuela, Fernando Fernández, considera que lo que atraviesa Venezuela responde a las características del Estado dual. “Tenemos dos Estados, el que está en la Constitución y el que está en los Decretos ley y ambos son antagónicos. Además tenemos dos gobiernos, dos Fiscales, dos Asambleas, en conclusión, tenemos un caos. Esta economía llegó al fango producto de la gran corrupción o cleptocracia”.  

Fernández coincide con la apreciación de que es un error creer que las sanciones están destinadas a derrocar gobiernos. “Esas sanciones están limitadas a personas naturales y empresas. Venezuela como país no está sancionado. Su función es limitar que el dinero producto de actividades criminales ingrese al sistema financiero internacional pues cuando lo hacen terminan integrándose en toda la economía”. 

El jurista y defensor de derechos humanos esgrime que el país no ha terminado de colapsar porque los venezolanos no se han rendido. “La gente acá adentro sigue peleando. En este país hay muchas reservas morales y hay muchas ONG trabajando, sobre todo en el interior del país. Cada día se une más gente para hacerle frente a esta tragedia”. 

Por su parte, Ray también ve en los valores de los venezolanos un muro de contención ante el avance de la economía criminal revolucionaria. “Veo que estamos en una encrucijada pues el modelo de economía criminal no lo han podido consolidar del todo porque todavía hay mucha lucha por los espacios y por el poder. Esa es una oportunidad para las fuerzas democráticas. Las sanciones personales sobre la casta de testaferros que sirve al régimen ha dificultado que este sistema se consolide totalmente”. 

“Lo que nos puede salvar de este modelo son los valores, apelar a los principios. Los venezolanos no son criminales. Si dejamos pasar esta encrucijada y permitimos que este modelo criminal se afiance del todo será prácticamente imposible desarticularlo. Al final, esta gente es una gran banda. Está en nuestras manos decidir si queremos vivir bajo el amparo de una economía criminal o si vamos a pelear por recuperar el país. Esta gente es tremendamente hábil y su principal ventaja es que no tienen escrúpulos ni siguen ninguna regla. Hacen lo que les da la gana”, concluye Ray. 

Buenas y malas noticias sobre las transiciones negociadas
Primero la buena noticia: contrario al dictamen de la intuición según el cual “malandro no entrega pistola” y los regímenes autoritarios no salen con votos, la data demuestra que la mayoría de las transiciones hacia la democracia se han logrado a través de procesos de negociación. Ahora las malas noticias: la transición política hacia la democracia no es un acto único sino un proceso que suele ser lento y no lineal pues ora avanza, ora retrocede y ora se estanca, mientras en el interín los ciudadanos siguen sufriendo las consecuencias. Ah, y las negociaciones nunca dejan ganadores absolutos

 

@GitiW

 

DE TODAS LAS OPCIONES que estaban sobre la mesa quedó sentarse en ella. Que esa sea la única opción que se vislumbra en el horizonte político venezolano no significa que se trate de una mala alternativa ya que data contrastada evidenció que la negociación ha sido el método más exitoso para cambiar regímenes autoritarios, independientemente de su naturaleza ideológica. No obstante, la intuición colectiva alerta que un régimen totalitario que tortura, mata y entierra a venezolanos sin concederle a sus dolientes ni siquiera el consuelo de abrazar por última vez los cuerpos de sus seres queridos, no saldrá jamás con persuasión. 

Sin embargo, hay 59 casos que demuestran lo contrario y los investigadores fueron los primeros sorprendidos.  “Nosotros nos sorprendimos al descubrir que la mayoría de las transiciones a la democracia se producen por negociación, contrario a lo que la intuición inicial nos hacía pensar. Nos sorprendió porque partimos de la idea intuitiva de que un régimen autoritario no iba a restituir garantías que ellos mismos habían violado. Luego revisamos caso por caso y entendimos cómo es que se produce esa restitución: hay un contexto que los presiona. Si los principales entes del régimen están amenazados bien sea de manera interna o externa se terminaba generando una fractura en la propia coalición”, afirma el politólogo John Magdaleno, miembro del equipo de investigadores que han analizado 100 casos de transiciones exitosas a la democracia.

Con la asistencia del gobierno de Noruega y bajo la mirada de una gran coalición internacional, parece que la oposición venezolana se ha propuesto sumar otro caso a esas 59 transiciones exitosas. El diputado Stalin González, segundo vicepresidente de la Asamblea Nacional, confirmó el 31 de julio a través de su cuenta en Twitter la intención del gobierno interino presidido por el diputado Juan Guaidó de sentarse nuevamente frente a los representantes de Nicolás Maduro para negociar una salida constitucional. 

 

 

Pese a lo improbable que resulta para aqueos y troyanos que esta ronda de negociaciones avance hacia algún acuerdo, incluso figuras como Diosdado Cabello -presidente de la Asamblea Nacional Constituyente-, cambiaron de opinión respecto al diálogo promovido por Oslo y manifestaron su respaldo a la iniciativa, reseñó El Universal.  

En un primer momento, la disposición al diálogo por parte de Maduro no pareció afectarse tras la inclusión del exvicepresidente de Venezuela, Tareck El Aissami, en la lista de los fugitivos más buscados por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos -ICE por sus siglas en inglés-, a quien acusan de narcotráfico y de violar la ley de designación de cabecillas extranjeros conocida como “Kingpin Act”.

 

 

Sin embargo, la orden ejecutiva emitida por el presidente Donald Trump el lunes 5 de agosto mediante la cual se impuso un bloqueo total a las propiedades estatales del gobierno de Venezuela en territorio estadounidense, sí alteró -por ahora-, la determinación del régimen de Maduro de permanecer en la mesa de negociación. “Volverán tarde o temprano a la mesa de diálogo”, aseguró Guaidó sobre la comisión de Maduro. 

En un cambio de señas intempestivo, el canciller Jorge Arreaza confirmó que el “Gobierno Bolivariano de Venezuela no permitirá que esta tendenciosa escalada de agresiones afecte los procesos de diálogo político en el país” y, acto seguido, el ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, informó que la delegación de Maduro no acudiría a la cita en Barbados pues se disponía a “revisar los mecanismos de ese proceso a fin de que su continuación sea efectiva y armónica con los intereses de nuestro pueblo”.

 

 

La hipótesis: no se negocia con narcoestados

La investigación realizada por politólogos venezolanos permitió identificar que la negociación fue la modalidad de transición predominante en todas las regiones del mundo. 23 de los 100 casos estudiados corresponden a América Latina. Ahí 76% de las transiciones políticas se dieron en el marco de negociaciones. “Pensábamos que si se sumaban las transiciones por vía de intervención militar extranjera y por golpes de Estado superarían a las transiciones negociadas. No fue así. Solo en 19 casos hubo transición por liberación externa y en otros 22 ocurrieron golpes de Estado. Esto derrumba el discurso que se ha construido en Venezuela en torno a que no se negocia con delincuentes. Todos los regímenes totalitarios delinquen. Todos sin excepción son transgresores de garantías”, argumentó Magdaleno. 

La data recolectada les permitió además refutar la hipótesis de que en Venezuela la salida negociada no es posible porque se trata de un narcoestado. Magdaleno apuntó que al menos 6 de los casos analizados tenían características de narcotiranías. “El argumento de que los narcoestados no salen si no a través de métodos violentos tiene el problema de que esa caracterización impide conocer qué factores de la coalición dominante sí pudieran tener incentivos en algún momento para facilitar la transición. Cuando se habla a la ligera de narcoestado se asume que todo el funcionamiento del Estado gira en torno al narcotráfico. Esa generalización es bastante miope pues impide ver cuáles son los actores y figuras que sí pudieran negociar y facilitar la transición. En la Bolivia en los años 80 no hubo ninguna intervención extranjera. Una consulta popular fue uno de los factores desencadenantes del proceso de transición”, señaló el politólogo. 

El hecho de que figuras prominentes del régimen de Nicolás Maduro hayan abandonado recientemente el país, como sucedió con la fiscal Luisa Ortega Díaz, el diputado y exjefe de inteligencia militar Hugo Carvajal y el exdirector del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) Cristopher Figuera, podría ser un indicio de que hay más fichas dispuestas a negociar no solo su propia salida sino el fin de régimen chavista.  

El politólogo explicó que la caracterización de narcoestado como factor para argumentar que las negociaciones son inviables en Venezuela genera otro problema: se asume que tal condición inhibe al régimen de tener dificultades sistémicas pues se cree que los costos de salida son muy elevados y que los incentivos para permanecer son muy altos, por lo tanto, no hay ningún estímulo para que se produzca una transición. 

“¿Las relaciones internacionales no son un incentivo?; ¿la merma en el flujo de caja en dólares no es un incentivo? Lo que quiero discutir es que la caracterización de narcoestado se presenta como un gran determinismo político. Por lo regular, quienes sostienen esta hipótesis afirman también que solo una intervención militar extranjera puede poner fin al régimen autoritario. Ahí la literatura ofrece otro argumento y es que hay casos en los que las intervenciones militares extranjeras no ofrecen garantías de democratización. Puede producirse el desplazamiento de una élite a otra que tampoco ofrezca garantías para el cambio”,  dijo Magdaleno. 

La investigación incluyó el análisis de unas treinta variables que fueron desde la naturaleza del régimen político, la orientación ideológica, el impacto que tuvo la situación económica, hasta si hubo o no movilización social. “Lo que sí es cierto es que los regímenes totalitarios de izquierda plantean mayores complejidades para comenzar el proceso de transición. Es más complejo en la medida en que la ideología juega un rol fundamental en la toma de decisiones. La ideología es un bloqueador que impide transacciones mucho más fáciles entre los actores pues en última instancia se está defendiendo una cosmovisión y no solo el poder”, aclaró Magdaleno. 

 

Sin un ganador que se lo lleve todo

En las negociaciones políticas, a diferencia de la canción de ABBA, no hay un ganador absoluto que se lo lleve todo, aclaró de entrada el politólogo Ricardo Sucre Heredia. “La negociación como método para salir del régimen actual será una ruta novedosa para la sociedad venezolana porque en nuestra historia política siempre ha habido ganadores y perdedores. Pérez Jiménez se fue y todos salieron a la calle a celebrar. Gómez murió en el cargo. Quienes participaron en la lucha armada de los 60 también perdieron. Siempre hemos tenido ganadores y perdedores. Desde nuestro proceso de independencia la lógica ha sido ganar o perder. Hoy yo no creo que ese patrón se vaya a repetir. En ese sentido será un proceso inédito en Venezuela pues estaremos obligados a construir bases de convivencia con gente que muchos desprecian”. 

A juzgar por los mensajes que los grupos representados en Barbados ofrecieron a la opinión pública, uno de los retos de este proceso será trascender la búsqueda de una capitulación y enfocarse en lograr acuerdos mínimos que permitan arrancar una transición democrática. “Cada bando quiere una negociación a su medida. El gobierno quiere que le levanten las sanciones y la oposición dice que si Maduro se lanza de nuevo a una elección presidencial ellos se paran de la mesa. Yo no estoy tan seguro de que esas posiciones sean solo una puesta en escena para sus audiencias, más bien creo que se trata de resistencias estructurales. Siento que quieren una capitulación tipo Alemania o Japón y eso no va a ser posible”, argumentó Sucre Heredia. 

 

 

Discursos aparte, la preocupación de muchos actores internos y externos está en el recrudecimiento de la represión y en el aumento de las violaciones de derechos humanos tras los hechos del 30 de abril de 2019. Mayo y junio concentraron una nueva ola de detenciones a efectivos militares quienes supuestamente estaban conspirando en contra de Maduro. Las torturas propinadas al capitán de corbeta Rafael Acosta Arévalo, detenido desde el 21 de junio en la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), le causaron finalmente la muerte. Inmediatamente las negociaciones fueron suspendidas pero se reanudaron a los pocos días. 

Sucre Heredia advirtió que incluso en el marco del diálogo auspiciado por Noruega se pueden esperar más hechos de violencia. “Ejemplos como el proceso de negociación de Sudáfrica y Túnez evidencian que sí podemos esperar más violencia por parte del régimen autoritario. En Túnez asesinaron a personas que formaban parte del equipo de negociadores. Este gobierno está obsesionado con que lo quieren tumbar y la lógica de ellos es no dejarse tumbar. Hay un patrón de tortura y asesinatos que se repite cada vez que se sienten amenazados. ¿Eso supone que ya no se puede negociar? Con todo lo crudo que suene creo que la negociación debe continuar”. 

También es de esperar que el proceso de negociación se estanque e incluso que se paralice por tiempo indefinido. Magdaleno se apoya en las investigaciones del profesor de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad de Yale, Juan Linz, para explicar que las tres fases de la transición política, a saber, liberalización, democratización y socialización cultural, no siempre se suceden de forma cronológica pues unas veces se solapan, en otros casos hay discontinuidad pues no se trata de un proceso lineal, y otras veces se retrocede. En algunos casos hay una reversión total del proceso, advirtió.  

“Venezuela no es más represiva que el Chile de Pinochet o más polarizada que la Sudáfrica que estaba bajo el apartheid. Tampoco tiene más limitaciones por sus vínculos con Cuba que los que ataban Polonia a Rusia. Representar a Venezuela como un estado mafioso confunde más de lo que aclara”, afirman Abraham Lowenthal, fundador del Programa Latinoamericano del Centro Woodrow Wilson, y David Smilde, profesor de la Universidad de Tulane, en un análisis reciente que aborda la viabilidad de una transición negociada en Venezuela

Lowenthal y Smilde se apoyan en los acuerdos de convivencia alcanzados en otras transiciones para argumentar que los políticos y la sociedad venezolana deberán considerar concesiones similares. “Aceptar al general Pinochet como senador vitalicio y jefe de las Fuerzas Armadas durante ocho años ayudó a Chile a que la transición fuera posible. Nombrar a miembros del Partido Comunista como ministros de Defensa e Interior facilitó la transición polaca. En Sudáfrica, la designación de De Klerk como vicepresidente de Mandela fue uno de los pasos pragmáticos que hicieron posible la superación del conflicto (…). En el caso venezolano, algunos funcionarios clave del régimen de Maduro y de las Fuerzas Armadas que quieran ser parte del futuro de Venezuela deberían ser incluidos en el proceso de resolución del conflicto”. 

En dicho análisis se sostiene que aunque cada transición tuvo características diferentes, la mayoría coincidió en un aspecto: en su momento parecían imposibles de lograr. Si bien en Venezuela también es difícil pronosticar cuándo comenzará el proceso de transición, de acuerdo con Magdaleno hay al menos una variable que indicaría que está cerca un punto de quiebre. 

“La actual ronda de negociaciones opera en el marco de unas crecientes dificultades sistémicas del Estado. Hay un contexto que limita la capacidad del régimen de Maduro para satisfacer las demandas de sus factores de poder. Es crucial saber si el contexto actual presiona a los factores de poder a transitar hacia una dirección distinta. Yo pienso que sí. Este es el primer factor que veo que sí está presente en Venezuela y cuando esto ocurre aumenta el número de socios insatisfechos de la coalición dominante. Y ojo, estos socios son propios y extranjeros. Dicho de otra manera, si el Estado no puede satisfacer las demandas e intereses de un gran número de socios de la coalición dominante nacionales o internacionales, entonces allí hay una dificultad sistémica mayor. Allí se da una amenaza seria a la supervivencia del régimen autoritario”. 

 

Oslo: una mesa con muchas sillas

Esas dificultades sistémicas para satisfacer a socios externos explicaría el interés de potencias como Rusia y China en apoyar las gestiones del Reino de Noruega cuya ministra de asuntos exteriores, Ine Eriksen Søreide, informó a principios de agosto que los representantes de los principales factores políticos de Venezuela continúan con las negociaciones iniciadas en Oslo en el marco de una mesa que trabaja de manera continua y expedita. 

Los representantes de Maduro y del presidente encargado Juan Guaidó no están solos en dicha mesa pues a rusos y chinos se suman los ojos del Grupo de Lima, los del Grupo de Contacto de la UE,  del Vaticano, los Estados Unidos, Canadá, Cuba y, más recientemente, los de las Naciones Unidas. 

 

 

“La participación de tantos actores es comprensible dada la magnitud de la crisis venezolana. Especialmente durante 2019 el drama venezolano se ha convertido en un tema mundial. Para nadie es un secreto que muchos países de la región apostaron por un cambio de régimen a principios de año pero el tiempo terminó demostrando que aún había mucho camino por recorrer. Países que han sido muy críticos con Maduro y que han apoyado de forma frontal a la Asamblea Nacional han ido cediendo a la idea de que la vía es la negociación”, apuntó Mariano de Alba,  abogado especialista en Derecho Internacional y Relaciones Internacionales

De Alba agrupó a los distintos países en función de sus posibles motivaciones para apoyar la salida negociada: “A Rusia y China les preocupa que el apoyo tan frontal de los Estados Unidos deje al nuevo gobierno con una deuda enorme con los norteamericanos. Lo perciben como una amenaza a sus intereses en Venezuela. En pocas palabras, buscan estabilidad y que si se va a producir un cambio en Venezuela este sea lo más estable posible. Además, intentan que el gobierno norteamericano no sea el gran protagonista de la transición pues los dejaría en una situación de debilidad”. 

El pragmatismo de Rusia se hizo evidente cuando el presidente Vladimir Putin dijo en una entrevista al Financial Times que él se entendería con Guaidó si este resultara victorioso en un proceso electoral. “Al final, la lógica de Rusia y China no es si es Maduro o Guaidó sino qué escenario les permite asegurar los negocios en Venezuela. Recordemos que gracias a la crisis, Rusia ha realizado negocios en Venezuela con un retorno impresionante. Desde luego que hay también un juego geopolítico en el tablero y el objetivo es hacer ver que los Estados Unidos no es tan poderoso como parece”, argumentó el especialista en relaciones internacionales.  

Con relación a Cuba, indiscutiblemente el actor foráneo más relevante por el nivel de involucramiento en la política venezolana, De Alba afirmó que el único escenario que realmente le conviene es la permanencia de Maduro -o de alguna de sus fichas- en el poder. 

“Ahora bien, la dictadura cubana ha durado tanto, entre otras cosas, porque sabe mover bien sus fichas. Tienen una dosis de pragmatismo importante. Ellos saben que la situación es bastante delicada y que a medida que pase el tiempo las posibilidades de un cambio violento se incrementan. Estar sentados en la mesa les permite estar bien informados de lo que ocurre. También les permite tener una línea directa de comunicación. Su misión real es aprovechar la situación”, dijo el abogado. 

 

Tras Barbados, más rondas de negociación

De Alba expresó que la situación ha llegado a un nivel tal que sin la acción de otros países será muy difícil que Venezuela logre encontrar el camino hacia su redemocratización. Considera que la presión internacional ayuda pero la multiplicidad de actores pudiera entorpecer los tiempos. Esa incertidumbre sobre los “tiempos” es justamente la fuente de desesperanza de muchos venezolanos pues la velocidad con la que avanza la crisis venezolana los enfrenta a una calidad de vida cada vez más precaria. El informe de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Michelle Bachelet, no hace sino confirmar la crudeza de la realidad que experimentan los venezolanos. 

De Alba sostuvo que hay un entendimiento en la comunidad internacional de que por más apoyo externo que den, la resolución del conflicto está en manos de los venezolanos. “Un ejemplo muy concreto es lo ocurrido el 23 de febrero. La comunidad internacional esperaba un quiebre institucional que no se dio y por ende no entró la ayuda humanitaria. Ellos llegan hasta un punto pero la política interna debe hacer su trabajo”. Esta interpretación se corresponde con las declaraciones del Secretario de Estado Norteamericano, Mike Pompeo, “filtradas” a la prensa en las que criticaba la desunión de la oposición venezolana y su incapacidad para lograr acuerdos mínimos. 

“Desde mi punto de vista, los países están muy expectantes ante lo que pueda lograr Noruega. Saben, eso sí, que no se trataría de una solución inmediata lo cual está en contraposición con lo que deseamos los venezolanos. Es un proceso que al día de hoy no pareciera contar con los elementos para llegar a una solución pero aún así se debe apostar por la negociación. Veo que el hecho de que haya tanta atención sobre el proceso de negociación ayudará a que si fracasa -lo cual yo veo más probable-, sirva como argumento para aumentar la presión. Ahora, si esas medidas vayan a ser suficientes para poner fin al régimen de Maduro, veremos”, advirtió De Alba.  

En efecto, Federica Mogherini, jefa de la diplomacia de la Unión Europea, amenazó con imponer más sanciones sobre altos cargos del régimen de Maduro si las negociaciones de Barbados no llegan a algún acuerdo. “La crisis que se vive en el país requiere de una solución política urgente, la cual solo se puede lograr a través de un proceso pacífico, democrático que conduzca a unas elecciones presidenciales libres y justas”, dijo textualmente. 

Sobre la participación de la comunidad internacional, el politólogo Sucre Heredia coincidió con lo dicho por el ganador del premio Nobel de la Paz 2015 por su mediación en la transición a la democracia en Túnez, Hassine Abassi, en su reciente visita a Caracas. “Abassi destacó que era preferible no aceptar apoyo foráneo. Claro, ellos tuvieron unas condiciones muy particulares pues Ben Ali ya se había ido así que pudieron comenzar desde cero”, dijo.   

Incluso si este ciclo de diálogo fracasa, estar ante los ojos del mundo puede tener un efecto colateral útil considerando, por un lado, la impunidad con la que opera el régimen de Maduro y, por el otro, la propensión de muchos venezolanos a creer que el fin del régimen debe estar cerca pues no se puede estar peor. 

“Desde afuera se perciben riesgos y amenazas que los propios venezolanos quizás no consideren posibles. Por ejemplo, el riesgo de una guerra civil o de violencia extrema. Siento que la gente se apoya mucho en aquello de la excepcionalidad venezolana para evitar pensar que esta situación puede terminar muy mal, al estilo de Siria. Creo que la comunidad internacional se cohesiona en torno a la necesidad de evitar que la crisis escale en algún tipo de violencia generalizada”, advirtió Sucre Heredia.