Gitanjali Wolfermann, autor en Runrun

Gitanjali Wolfermann

Buenas y malas noticias sobre las transiciones negociadas
Primero la buena noticia: contrario al dictamen de la intuición según el cual “malandro no entrega pistola” y los regímenes autoritarios no salen con votos, la data demuestra que la mayoría de las transiciones hacia la democracia se han logrado a través de procesos de negociación. Ahora las malas noticias: la transición política hacia la democracia no es un acto único sino un proceso que suele ser lento y no lineal pues ora avanza, ora retrocede y ora se estanca, mientras en el interín los ciudadanos siguen sufriendo las consecuencias. Ah, y las negociaciones nunca dejan ganadores absolutos

 

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DE TODAS LAS OPCIONES que estaban sobre la mesa quedó sentarse en ella. Que esa sea la única opción que se vislumbra en el horizonte político venezolano no significa que se trate de una mala alternativa ya que data contrastada evidenció que la negociación ha sido el método más exitoso para cambiar regímenes autoritarios, independientemente de su naturaleza ideológica. No obstante, la intuición colectiva alerta que un régimen totalitario que tortura, mata y entierra a venezolanos sin concederle a sus dolientes ni siquiera el consuelo de abrazar por última vez los cuerpos de sus seres queridos, no saldrá jamás con persuasión. 

Sin embargo, hay 59 casos que demuestran lo contrario y los investigadores fueron los primeros sorprendidos.  “Nosotros nos sorprendimos al descubrir que la mayoría de las transiciones a la democracia se producen por negociación, contrario a lo que la intuición inicial nos hacía pensar. Nos sorprendió porque partimos de la idea intuitiva de que un régimen autoritario no iba a restituir garantías que ellos mismos habían violado. Luego revisamos caso por caso y entendimos cómo es que se produce esa restitución: hay un contexto que los presiona. Si los principales entes del régimen están amenazados bien sea de manera interna o externa se terminaba generando una fractura en la propia coalición”, afirma el politólogo John Magdaleno, miembro del equipo de investigadores que han analizado 100 casos de transiciones exitosas a la democracia.

Con la asistencia del gobierno de Noruega y bajo la mirada de una gran coalición internacional, parece que la oposición venezolana se ha propuesto sumar otro caso a esas 59 transiciones exitosas. El diputado Stalin González, segundo vicepresidente de la Asamblea Nacional, confirmó el 31 de julio a través de su cuenta en Twitter la intención del gobierno interino presidido por el diputado Juan Guaidó de sentarse nuevamente frente a los representantes de Nicolás Maduro para negociar una salida constitucional. 

 

 

Pese a lo improbable que resulta para aqueos y troyanos que esta ronda de negociaciones avance hacia algún acuerdo, incluso figuras como Diosdado Cabello -presidente de la Asamblea Nacional Constituyente-, cambiaron de opinión respecto al diálogo promovido por Oslo y manifestaron su respaldo a la iniciativa, reseñó El Universal.  

En un primer momento, la disposición al diálogo por parte de Maduro no pareció afectarse tras la inclusión del exvicepresidente de Venezuela, Tareck El Aissami, en la lista de los fugitivos más buscados por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos -ICE por sus siglas en inglés-, a quien acusan de narcotráfico y de violar la ley de designación de cabecillas extranjeros conocida como “Kingpin Act”.

 

 

Sin embargo, la orden ejecutiva emitida por el presidente Donald Trump el lunes 5 de agosto mediante la cual se impuso un bloqueo total a las propiedades estatales del gobierno de Venezuela en territorio estadounidense, sí alteró -por ahora-, la determinación del régimen de Maduro de permanecer en la mesa de negociación. “Volverán tarde o temprano a la mesa de diálogo”, aseguró Guaidó sobre la comisión de Maduro. 

En un cambio de señas intempestivo, el canciller Jorge Arreaza confirmó que el “Gobierno Bolivariano de Venezuela no permitirá que esta tendenciosa escalada de agresiones afecte los procesos de diálogo político en el país” y, acto seguido, el ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, informó que la delegación de Maduro no acudiría a la cita en Barbados pues se disponía a “revisar los mecanismos de ese proceso a fin de que su continuación sea efectiva y armónica con los intereses de nuestro pueblo”.

 

 

La hipótesis: no se negocia con narcoestados

La investigación realizada por politólogos venezolanos permitió identificar que la negociación fue la modalidad de transición predominante en todas las regiones del mundo. 23 de los 100 casos estudiados corresponden a América Latina. Ahí 76% de las transiciones políticas se dieron en el marco de negociaciones. “Pensábamos que si se sumaban las transiciones por vía de intervención militar extranjera y por golpes de Estado superarían a las transiciones negociadas. No fue así. Solo en 19 casos hubo transición por liberación externa y en otros 22 ocurrieron golpes de Estado. Esto derrumba el discurso que se ha construido en Venezuela en torno a que no se negocia con delincuentes. Todos los regímenes totalitarios delinquen. Todos sin excepción son transgresores de garantías”, argumentó Magdaleno. 

La data recolectada les permitió además refutar la hipótesis de que en Venezuela la salida negociada no es posible porque se trata de un narcoestado. Magdaleno apuntó que al menos 6 de los casos analizados tenían características de narcotiranías. “El argumento de que los narcoestados no salen si no a través de métodos violentos tiene el problema de que esa caracterización impide conocer qué factores de la coalición dominante sí pudieran tener incentivos en algún momento para facilitar la transición. Cuando se habla a la ligera de narcoestado se asume que todo el funcionamiento del Estado gira en torno al narcotráfico. Esa generalización es bastante miope pues impide ver cuáles son los actores y figuras que sí pudieran negociar y facilitar la transición. En la Bolivia en los años 80 no hubo ninguna intervención extranjera. Una consulta popular fue uno de los factores desencadenantes del proceso de transición”, señaló el politólogo. 

El hecho de que figuras prominentes del régimen de Nicolás Maduro hayan abandonado recientemente el país, como sucedió con la fiscal Luisa Ortega Díaz, el diputado y exjefe de inteligencia militar Hugo Carvajal y el exdirector del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) Cristopher Figuera, podría ser un indicio de que hay más fichas dispuestas a negociar no solo su propia salida sino el fin de régimen chavista.  

El politólogo explicó que la caracterización de narcoestado como factor para argumentar que las negociaciones son inviables en Venezuela genera otro problema: se asume que tal condición inhibe al régimen de tener dificultades sistémicas pues se cree que los costos de salida son muy elevados y que los incentivos para permanecer son muy altos, por lo tanto, no hay ningún estímulo para que se produzca una transición. 

“¿Las relaciones internacionales no son un incentivo?; ¿la merma en el flujo de caja en dólares no es un incentivo? Lo que quiero discutir es que la caracterización de narcoestado se presenta como un gran determinismo político. Por lo regular, quienes sostienen esta hipótesis afirman también que solo una intervención militar extranjera puede poner fin al régimen autoritario. Ahí la literatura ofrece otro argumento y es que hay casos en los que las intervenciones militares extranjeras no ofrecen garantías de democratización. Puede producirse el desplazamiento de una élite a otra que tampoco ofrezca garantías para el cambio”,  dijo Magdaleno. 

La investigación incluyó el análisis de unas treinta variables que fueron desde la naturaleza del régimen político, la orientación ideológica, el impacto que tuvo la situación económica, hasta si hubo o no movilización social. “Lo que sí es cierto es que los regímenes totalitarios de izquierda plantean mayores complejidades para comenzar el proceso de transición. Es más complejo en la medida en que la ideología juega un rol fundamental en la toma de decisiones. La ideología es un bloqueador que impide transacciones mucho más fáciles entre los actores pues en última instancia se está defendiendo una cosmovisión y no solo el poder”, aclaró Magdaleno. 

 

Sin un ganador que se lo lleve todo

En las negociaciones políticas, a diferencia de la canción de ABBA, no hay un ganador absoluto que se lo lleve todo, aclaró de entrada el politólogo Ricardo Sucre Heredia. “La negociación como método para salir del régimen actual será una ruta novedosa para la sociedad venezolana porque en nuestra historia política siempre ha habido ganadores y perdedores. Pérez Jiménez se fue y todos salieron a la calle a celebrar. Gómez murió en el cargo. Quienes participaron en la lucha armada de los 60 también perdieron. Siempre hemos tenido ganadores y perdedores. Desde nuestro proceso de independencia la lógica ha sido ganar o perder. Hoy yo no creo que ese patrón se vaya a repetir. En ese sentido será un proceso inédito en Venezuela pues estaremos obligados a construir bases de convivencia con gente que muchos desprecian”. 

A juzgar por los mensajes que los grupos representados en Barbados ofrecieron a la opinión pública, uno de los retos de este proceso será trascender la búsqueda de una capitulación y enfocarse en lograr acuerdos mínimos que permitan arrancar una transición democrática. “Cada bando quiere una negociación a su medida. El gobierno quiere que le levanten las sanciones y la oposición dice que si Maduro se lanza de nuevo a una elección presidencial ellos se paran de la mesa. Yo no estoy tan seguro de que esas posiciones sean solo una puesta en escena para sus audiencias, más bien creo que se trata de resistencias estructurales. Siento que quieren una capitulación tipo Alemania o Japón y eso no va a ser posible”, argumentó Sucre Heredia. 

 

 

Discursos aparte, la preocupación de muchos actores internos y externos está en el recrudecimiento de la represión y en el aumento de las violaciones de derechos humanos tras los hechos del 30 de abril de 2019. Mayo y junio concentraron una nueva ola de detenciones a efectivos militares quienes supuestamente estaban conspirando en contra de Maduro. Las torturas propinadas al capitán de corbeta Rafael Acosta Arévalo, detenido desde el 21 de junio en la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), le causaron finalmente la muerte. Inmediatamente las negociaciones fueron suspendidas pero se reanudaron a los pocos días. 

Sucre Heredia advirtió que incluso en el marco del diálogo auspiciado por Noruega se pueden esperar más hechos de violencia. “Ejemplos como el proceso de negociación de Sudáfrica y Túnez evidencian que sí podemos esperar más violencia por parte del régimen autoritario. En Túnez asesinaron a personas que formaban parte del equipo de negociadores. Este gobierno está obsesionado con que lo quieren tumbar y la lógica de ellos es no dejarse tumbar. Hay un patrón de tortura y asesinatos que se repite cada vez que se sienten amenazados. ¿Eso supone que ya no se puede negociar? Con todo lo crudo que suene creo que la negociación debe continuar”. 

También es de esperar que el proceso de negociación se estanque e incluso que se paralice por tiempo indefinido. Magdaleno se apoya en las investigaciones del profesor de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad de Yale, Juan Linz, para explicar que las tres fases de la transición política, a saber, liberalización, democratización y socialización cultural, no siempre se suceden de forma cronológica pues unas veces se solapan, en otros casos hay discontinuidad pues no se trata de un proceso lineal, y otras veces se retrocede. En algunos casos hay una reversión total del proceso, advirtió.  

“Venezuela no es más represiva que el Chile de Pinochet o más polarizada que la Sudáfrica que estaba bajo el apartheid. Tampoco tiene más limitaciones por sus vínculos con Cuba que los que ataban Polonia a Rusia. Representar a Venezuela como un estado mafioso confunde más de lo que aclara”, afirman Abraham Lowenthal, fundador del Programa Latinoamericano del Centro Woodrow Wilson, y David Smilde, profesor de la Universidad de Tulane, en un análisis reciente que aborda la viabilidad de una transición negociada en Venezuela

Lowenthal y Smilde se apoyan en los acuerdos de convivencia alcanzados en otras transiciones para argumentar que los políticos y la sociedad venezolana deberán considerar concesiones similares. “Aceptar al general Pinochet como senador vitalicio y jefe de las Fuerzas Armadas durante ocho años ayudó a Chile a que la transición fuera posible. Nombrar a miembros del Partido Comunista como ministros de Defensa e Interior facilitó la transición polaca. En Sudáfrica, la designación de De Klerk como vicepresidente de Mandela fue uno de los pasos pragmáticos que hicieron posible la superación del conflicto (…). En el caso venezolano, algunos funcionarios clave del régimen de Maduro y de las Fuerzas Armadas que quieran ser parte del futuro de Venezuela deberían ser incluidos en el proceso de resolución del conflicto”. 

En dicho análisis se sostiene que aunque cada transición tuvo características diferentes, la mayoría coincidió en un aspecto: en su momento parecían imposibles de lograr. Si bien en Venezuela también es difícil pronosticar cuándo comenzará el proceso de transición, de acuerdo con Magdaleno hay al menos una variable que indicaría que está cerca un punto de quiebre. 

“La actual ronda de negociaciones opera en el marco de unas crecientes dificultades sistémicas del Estado. Hay un contexto que limita la capacidad del régimen de Maduro para satisfacer las demandas de sus factores de poder. Es crucial saber si el contexto actual presiona a los factores de poder a transitar hacia una dirección distinta. Yo pienso que sí. Este es el primer factor que veo que sí está presente en Venezuela y cuando esto ocurre aumenta el número de socios insatisfechos de la coalición dominante. Y ojo, estos socios son propios y extranjeros. Dicho de otra manera, si el Estado no puede satisfacer las demandas e intereses de un gran número de socios de la coalición dominante nacionales o internacionales, entonces allí hay una dificultad sistémica mayor. Allí se da una amenaza seria a la supervivencia del régimen autoritario”. 

 

Oslo: una mesa con muchas sillas

Esas dificultades sistémicas para satisfacer a socios externos explicaría el interés de potencias como Rusia y China en apoyar las gestiones del Reino de Noruega cuya ministra de asuntos exteriores, Ine Eriksen Søreide, informó a principios de agosto que los representantes de los principales factores políticos de Venezuela continúan con las negociaciones iniciadas en Oslo en el marco de una mesa que trabaja de manera continua y expedita. 

Los representantes de Maduro y del presidente encargado Juan Guaidó no están solos en dicha mesa pues a rusos y chinos se suman los ojos del Grupo de Lima, los del Grupo de Contacto de la UE,  del Vaticano, los Estados Unidos, Canadá, Cuba y, más recientemente, los de las Naciones Unidas. 

 

 

“La participación de tantos actores es comprensible dada la magnitud de la crisis venezolana. Especialmente durante 2019 el drama venezolano se ha convertido en un tema mundial. Para nadie es un secreto que muchos países de la región apostaron por un cambio de régimen a principios de año pero el tiempo terminó demostrando que aún había mucho camino por recorrer. Países que han sido muy críticos con Maduro y que han apoyado de forma frontal a la Asamblea Nacional han ido cediendo a la idea de que la vía es la negociación”, apuntó Mariano de Alba,  abogado especialista en Derecho Internacional y Relaciones Internacionales

De Alba agrupó a los distintos países en función de sus posibles motivaciones para apoyar la salida negociada: “A Rusia y China les preocupa que el apoyo tan frontal de los Estados Unidos deje al nuevo gobierno con una deuda enorme con los norteamericanos. Lo perciben como una amenaza a sus intereses en Venezuela. En pocas palabras, buscan estabilidad y que si se va a producir un cambio en Venezuela este sea lo más estable posible. Además, intentan que el gobierno norteamericano no sea el gran protagonista de la transición pues los dejaría en una situación de debilidad”. 

El pragmatismo de Rusia se hizo evidente cuando el presidente Vladimir Putin dijo en una entrevista al Financial Times que él se entendería con Guaidó si este resultara victorioso en un proceso electoral. “Al final, la lógica de Rusia y China no es si es Maduro o Guaidó sino qué escenario les permite asegurar los negocios en Venezuela. Recordemos que gracias a la crisis, Rusia ha realizado negocios en Venezuela con un retorno impresionante. Desde luego que hay también un juego geopolítico en el tablero y el objetivo es hacer ver que los Estados Unidos no es tan poderoso como parece”, argumentó el especialista en relaciones internacionales.  

Con relación a Cuba, indiscutiblemente el actor foráneo más relevante por el nivel de involucramiento en la política venezolana, De Alba afirmó que el único escenario que realmente le conviene es la permanencia de Maduro -o de alguna de sus fichas- en el poder. 

“Ahora bien, la dictadura cubana ha durado tanto, entre otras cosas, porque sabe mover bien sus fichas. Tienen una dosis de pragmatismo importante. Ellos saben que la situación es bastante delicada y que a medida que pase el tiempo las posibilidades de un cambio violento se incrementan. Estar sentados en la mesa les permite estar bien informados de lo que ocurre. También les permite tener una línea directa de comunicación. Su misión real es aprovechar la situación”, dijo el abogado. 

 

Tras Barbados, más rondas de negociación

De Alba expresó que la situación ha llegado a un nivel tal que sin la acción de otros países será muy difícil que Venezuela logre encontrar el camino hacia su redemocratización. Considera que la presión internacional ayuda pero la multiplicidad de actores pudiera entorpecer los tiempos. Esa incertidumbre sobre los “tiempos” es justamente la fuente de desesperanza de muchos venezolanos pues la velocidad con la que avanza la crisis venezolana los enfrenta a una calidad de vida cada vez más precaria. El informe de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Michelle Bachelet, no hace sino confirmar la crudeza de la realidad que experimentan los venezolanos. 

De Alba sostuvo que hay un entendimiento en la comunidad internacional de que por más apoyo externo que den, la resolución del conflicto está en manos de los venezolanos. “Un ejemplo muy concreto es lo ocurrido el 23 de febrero. La comunidad internacional esperaba un quiebre institucional que no se dio y por ende no entró la ayuda humanitaria. Ellos llegan hasta un punto pero la política interna debe hacer su trabajo”. Esta interpretación se corresponde con las declaraciones del Secretario de Estado Norteamericano, Mike Pompeo, “filtradas” a la prensa en las que criticaba la desunión de la oposición venezolana y su incapacidad para lograr acuerdos mínimos. 

“Desde mi punto de vista, los países están muy expectantes ante lo que pueda lograr Noruega. Saben, eso sí, que no se trataría de una solución inmediata lo cual está en contraposición con lo que deseamos los venezolanos. Es un proceso que al día de hoy no pareciera contar con los elementos para llegar a una solución pero aún así se debe apostar por la negociación. Veo que el hecho de que haya tanta atención sobre el proceso de negociación ayudará a que si fracasa -lo cual yo veo más probable-, sirva como argumento para aumentar la presión. Ahora, si esas medidas vayan a ser suficientes para poner fin al régimen de Maduro, veremos”, advirtió De Alba.  

En efecto, Federica Mogherini, jefa de la diplomacia de la Unión Europea, amenazó con imponer más sanciones sobre altos cargos del régimen de Maduro si las negociaciones de Barbados no llegan a algún acuerdo. “La crisis que se vive en el país requiere de una solución política urgente, la cual solo se puede lograr a través de un proceso pacífico, democrático que conduzca a unas elecciones presidenciales libres y justas”, dijo textualmente. 

Sobre la participación de la comunidad internacional, el politólogo Sucre Heredia coincidió con lo dicho por el ganador del premio Nobel de la Paz 2015 por su mediación en la transición a la democracia en Túnez, Hassine Abassi, en su reciente visita a Caracas. “Abassi destacó que era preferible no aceptar apoyo foráneo. Claro, ellos tuvieron unas condiciones muy particulares pues Ben Ali ya se había ido así que pudieron comenzar desde cero”, dijo.   

Incluso si este ciclo de diálogo fracasa, estar ante los ojos del mundo puede tener un efecto colateral útil considerando, por un lado, la impunidad con la que opera el régimen de Maduro y, por el otro, la propensión de muchos venezolanos a creer que el fin del régimen debe estar cerca pues no se puede estar peor. 

“Desde afuera se perciben riesgos y amenazas que los propios venezolanos quizás no consideren posibles. Por ejemplo, el riesgo de una guerra civil o de violencia extrema. Siento que la gente se apoya mucho en aquello de la excepcionalidad venezolana para evitar pensar que esta situación puede terminar muy mal, al estilo de Siria. Creo que la comunidad internacional se cohesiona en torno a la necesidad de evitar que la crisis escale en algún tipo de violencia generalizada”, advirtió Sucre Heredia.

 

 

EE.UU y Venezuela: ¿Qué significa realmente que
Expertos en comunicación política afirman que el discurso de los principales representantes del gobierno norteamericano con respecto a Venezuela evidencia que sí existe un plan coordinado con la oposición venezolana para recuperar la democracia en el país
Desde que Juan Guaidó asumió la presidencia interina de Venezuela el 23 de enero de 2019, los mensajes desde los Estados Unidos se han enfocado en tres aspectos: presionar mediante sanciones para cortar el oxígeno financiero a Maduro; paliar la crisis humanitaria y promover el retorno a la democracia en la totalidad de la región
Advierten que si bien las sanciones han puesto a Maduro en jaque y han despertado la atención de muchos, el rol protagónico de los Estados Unidos también podría tener un lado negativo dentro y fuera de las fronteras venezolanas como radicalizar a la oposición, hacerla dependiente de una agenda que quizás no la favorezca y prender las alarmas de los “antiimperialistas” alrededor del mundo

 

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¿Qué significa cuando desde el gobierno norteamericano se afirma, una y otra vez, que todas las opciones están sobre la mesa cuando hablan de Venezuela? Tanto opositores como chavistas cavilan incesantemente sobre esta pregunta.

 

¿Significa que la administración Trump está considerando una intervención militar? Elliott Abrams, designado como enviado especial para Venezuela, respondió a esto durante una entrevista telefónica concedida a Caracol Radio: “El presidente [Donald Trump] lo dice porque es verdad, en este momento estamos siguiendo un sendero de presión económica, financiera, diplomática y de sanciones contra la economía e individuos, de revocación de visas, pero es imposible decir qué va a pasar en los próximos meses, es imposible decir y por eso no decimos que esta opción es inconcebible, está sobre la mesa”.

El exdiplomático es el halcón con más horas de vuelo entre los voceros que se han apropiado del tema venezolano. En una entrevista concedida a la BBC, Abrams se volvió a dirigir a quienes piensan que lo de “todas las opciones sobre la mesa” es una broma o una frase vacía. “Yo creo que Maduro piensa que los norteamericanos se van a aburrir y se van a ir. Yo recuerdo a un tipo llamado Manuel Noriega que también pensó así (…) y terminó en una prisión federal norteamericana”, dijo.

 

Desde el 23 de enero de 2019, apenas minutos después de que Juan Guaidó asumiera como presidente interino conforme al artículo 233 de la Constitución Nacional, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, el vicepresidente, Mike Pence, el consejero de Seguridad Nacional, John Bolton, el secretario de Estado, Mike Pompeo y el mismo Abrams vuelan y trinan en perfecta formación y sincronía.

“Lo primero que destacaría de la comunicación que hemos visto desde los Estados Unidos es justamente eso, la coordinación de los mensajes. Estamos ante algo que no veíamos desde hace mucho tiempo por parte de los norteamericanos en relación al tema venezolano: una acción coordinada en términos de vocería. Es un asunto que no vimos en la administración Obama. Fíjate, cuando la línea es enviar mensajes conciliadores todos van por ahí, cuando hablan de sanciones todos van por ese carril y así”, explicó Oswaldo Ramírez Colina, experto en estrategia política y director de ORC Consultores.

Ramírez observó otro dato curioso en ese patrón de vuelo: la capacidad de reacción de la vocería es muy rápida. Por ejemplo, tras la detención de Roberto Marrero cuatro voceros respondieron vía Twitter en cuestión de horas. “Eso evidencia un alto nivel de coordinación con los principales actores de la política venezolana dentro y fuera del país, como Carlos Vecchio, Julio Borges, etc. Esto en sí mismo es un mensaje: existen canales directos de comunicación entre ellos, sin muchas alcabalas”, argumentó Ramírez.

 

A juicio del director de ORC Consultores, las características del discurso desde los Estados Unidos en relación con Venezuela permiten afirmar algo crucial: está en marcha un plan coordinado, o dicho de otro modo, no se trata de declaraciones aisladas o fortuitas.

La experta en marketing político y magíster en Campañas Electorales, Carmen Beatriz Fernández, coincide en identificar una línea discursiva clara, sin embargo, la organiza en torno a dos nodos distintos. Por un lado está el discurso del Gobierno que está bien alineado y por el otro está el discurso del Estado que no lo está tanto. “Cuando analizas el discurso de los cargos del Ejecutivo notas que siguen la línea de Trump aunque unos sean más duros que otros. Ahora bien, cuando escuchas a vocerías del partido demócrata no están tan alineadas, a eso me refiero con la distancia entre el discurso del gobierno de Trump y del Estado norteamericano”.

Esta discrepancia no ha evitado que, en ciertas áreas específicas, se haya dado un apoyo bipartidista a la causa venezolana, como la adopción unánime en la cámara baja de tres proyectos de ley que buscan aumentar la presión sobre Maduro. Concretamente aprobaron restringir la exportación de gas lacrimógeno hacia Venezuela, ordenar al gobierno estadounidense aportar 150 millones de dólares en ayuda humanitaria y solicitar al Departamento de Estado y a organismos de inteligencia una evaluación de la amenaza que representa la cooperación entre Rusia y Venezuela.

David Smilde, profesor de la Universidad de Tulane y especialista en el tema venezolano en WOLA (Washington Office on Latin America), opinó que para los opositores a regímenes autoritarios es importante la coordinación con aliados externos que trabajen a favor a un cambio.

“Puedo decir que los Estados Unidos tiene un gran peso en el mundo y en la región por lo que su impacto es contundente sobre la situación. En efecto, han logrado poner al gobierno de Maduro en crisis y ciertamente han despertado la atención de muchos en el mundo, sin embargo, eso también tiene un lado bastante negativo”, dijo.

Al exponer cuáles considera que son los aspectos desfavorables de la ascendencia de los Estados Unidos sobre la oposición venezolana, el académico destacó dos puntos: la limitación de la estrategia y la animadversión hacia la intervención de norteamérica en la región.

“En los Estados Unidos hay una fuerte resistencia a la idea de negociar con Maduro, dicen una y otra vez que cualquier negociación da aliento al régimen. Creo que la oposición tendría un juego más abierto si no tuviera a los Estados Unidos detrás. Puertas adentro, la presencia de los Estados Unidos radicaliza a la oposición y puertas afuera está empujando hacia un conflicto geopolítico con las narrativas y posiciones tradicionales de la Guerra Fría. Estos efectos eran predecibles”, acotó el profesor universitario.

Con relación a los voceros, Fernández afirmó que la escogencia de Abrams fue un mensaje en sí mismo. “Él es el especialista. En la entrevista que concedió a El País se muestra muy seguro de sí mismo. Él puede generar toda la animadversión del mundo pero también genera respeto pues ha estado a cargo de misiones muy complicadas. Abrams encarna como ningún otro el espíritu del halcón. ¿Qué mensaje envía su presencia? Pues que la administración Trump está dispuesta a llegar hasta el final”.

Otro vocero que se ha apropiado del tema venezolano es el senador republicano Marco Rubio, cuya línea dura se pliega en gran medida al discurso de los halcones del Ejecutivo aunque está mucho más enfilada hacia una audiencia clave: su electorado. Un dato particular salta a la vista en su timeline de Twitter e Instagram: mezcla con naturalidad citas bíblicas y burlas al presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello.

 

 

 

“Rubio es quizás quien envía los mensajes más frontales pues intenta convertirse en el referente más importante para el tema latino. Es el propio ´bad cop´. Se burla de una figura de la que pocos venezolanos se atreven a hablar. No tiene miedo. Son pocos los que pueden enviar el mensaje de no tenerle miedo a Diosdado Cabello. Creo que él ha sido el más claro en hablarle a los militares diciéndoles que deben transitar el puente hacia el exilio o la cárcel. Él es quien más claro dice que están dispuestos a llegar hasta las últimas consecuencias y que este es un proceso irreversible”, afirmó el director de ORC Consultores.

Fernández agregó que al analizar el discurso de los norteamericanos hay que considerar el rol de los políticos en su plan de hacer política. “Trump de alguna manera cae ahí pero quien definitivamente cae con más nitidez es Rubio, cuyo discurso va más allá del alineamiento con el Ejecutivo. Es un discurso irreverente, casi parece ir por la libre pues se dirige a sus propios electores de la Florida. Por eso se mete tanto con Cabello quien es el tipo más odiado y rechazado por encima incluso de Maduro”.

 

Sanciones, ayuda humanitaria y la “troika de la tiranía”

Ramírez clasificó en tres categorías los mensajes de la vocería de la administración Trump con relación a Venezuela. “La primera es la amenaza creíble: los voy a sancionar. Creo que esa es la gran traducción de ´todas las opciones están sobre la mesa´, va en función de la presión y las sanciones económicas, los embargos financieros y petroleros, las amenazas a terceros países como India, Rusia y China que pretenden seguir ayudando al régimen de Maduro”.

 

Foto del encuentro del Diario Miami Herald

 

Sentado en el salón oval junto a Fabiana Rosales, esposa de Guaidó, el mismo Trump reiteró que el régimen de Maduro tiene bastante presión sobre sí. “No tienen dinero, no tienen petróleo, no tienen nada. Tienen bastante presión sobre ellos ahora mismo. No tienen electricidad. Aparte de la opción militar, no pueden tener más presión de la que ya tienen”.

En ese punto Smilde coincide con Trump: “No hay más presión que se pueda ejercer sobre Venezuela. Es más, yo de hecho creo que se están pasando con la presión. La presión siempre debe complementarse con algún tipo de trabajo diplomático para tratar de canalizarla hacia un desenlace productivo porque si no hará que Maduro se atornille más y termine siendo peor para la población”.

El académico ve un paralelismo entre el modelo de presión-colapso que intentan con Maduro y el aplicado en Cuba. “Sanciones sobre sanciones solo hicieron que la población se volviera más dependiente del régimen de Castro. Eso puede llegar a pasar en Venezuela. Creo que todo venezolano tiene que estar bien claro de que si esto pasa será una tragedia para ellos pero para Rubio, Trump, Bolton, etc., no sería una tragedia porque ellos siempre podrán decir ´un poquito más, un poquito más´”.

Apoyándose en la crudeza del ´realpolitik`,  Smilde describió cómo ese modelo de presión ha funcionado para los legisladores en el sur de la Florida y para los candidatos republicanos por décadas. “Tener el conflicto con Cuba es valiosísimo pues es un tema de campaña constante. Insisto, la oposición venezolana debe tener claro que los intereses que están en juego son muy distintos para los venezolanos que para los políticos en los Estados Unidos que no van a sufrir si la estrategia no logra su cometido”.

La segunda línea discursiva norteamericana ha sido la relativa a la ayuda humanitaria. “Esta área es clave porque es una de las grandes preocupaciones de la comunidad internacional. La real dimensión del sufrimiento dentro de Venezuela es desconocida inclusive para muchos venezolanos fuera del país. Los niveles de depauperación de la clase media son enormes. Los Estados Unidos sí tiene información de primera mano sobre esta crisis y sabe que a medida que pasan los días el tema de la ayuda humanitaria es vital pues se traduce en mayor presión migratoria en los países de la región cuyos presupuestos no dan para atender a los desplazados”, argumentó Ramírez.

El secretario de Estado, Mike Pompeo, asumió desde temprano la vocería de las consecuencias de la crisis humanitaria venezolana, catalogada hoy como una emergencia humanitaria compleja por la organización Human Rights Watch en su informe anual. De allí que en la reunión de la Organización de Estados Americanos del 24 de enero ofreció más de 20 millones de dólares para una primera atención de la emergencia. Dos días después se sentó frente al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para exponer “las historias de venezolanos cuyo futuro fue robado por políticas erradas, opresión y corrupción del régimen de Maduro”.

 

El vicepresidente Mike Pence también se ha apropiado de esta arista discursiva. A sus reuniones con la diáspora venezolana en los Estados Unidos se suma que el próximo 10 de mayo abordará la emergencia humanitaria venezolana nuevamente ante el Consejo de Seguridad de la ONU.  

 

 

La tercera faceta discursiva es el retorno a la democracia. Aquí pareciera que el gran objetivo no se limita a la salida de Maduro sino a lograr la democratización de todo el hemisferio occidental.

Bolton fue el primero en esbozar este plan cuando habló de derrocar a la “troika de la tiranía” conformada por Venezuela, Cuba y Nicaragua durante un discurso pronunciado en la Universidad de Miami Dade en noviembre de 2018. “La troika de la tiranía en este hemisferio -Cuba, Venezuela y Nicaragua- finalmente encontró a su oponente. Ese triángulo de terror que se extiende desde la Habana hasta Caracas y Managua es la causa de un inmenso sufrimiento humano, una fuente de inestabilidad en la región y la cuna del sórdido comunismo en el hemisferio occidental”, declaró.

Smilde argumentó que desde que Bolton dio ese discurso dejó claro que Venezuela era una parte importante de la política exterior de Trump, lo que trajo consigo varias repercusiones. “Primero, despertó a políticos y grupos de solidaridad mundial que llevaban silenciosos por años. Se trata de grupos antiimperialistas, grupos que resisten a la visión imperialista de los Estados Unidos. De pronto, al asumir ese rol protagónico en la región se despierta toda esa resistencia y empuja hacia un discurso con reminiscencia de la Guerra Fría”.

El profesor universitario -quien lleva más de una década investigando el paso de la democracia al socialismo en Venezuela-, apuntó que la reacción adversa al liderazgo de los Estados Unidos era previsible. “Esto lo habíamos advertido hace mucho tiempo: los Estados Unidos no debe tratar de liderar el proceso de transición a la democracia en Venezuela porque va a ser una distracción muy grande pues tiene demasiada historia en la región. No es el actor más efectivo”, argumentó.

 

Y a todas estas, ¿qué mensaje escucha Maduro?

Tan bien avenido a descifrar el trino de los pájaros, cabe preguntarse por qué Maduro sigue donde está, por qué no escucha las advertencias y negocia su salida. Fernández lo resumió así: la vocería norteamericana tiene un reto, hacer ver que sus amenazas son reales. “Para que se dé un proceso de negociación efectivo tiene que haber una amenaza creíble. La nomenclatura venezolana ha demostrado que nunca negocia si no tiene la pistola en la sien. Sin esa pistola toda negociación la ven como un ardid para ganar tiempo. ¿Que Trump diga que todas las opciones están sobre la mesa representa una pistola contra la sien? Pues sí. ¿Si lo dice Abrams?, pues también”, agregó.

Pero tras meses de amenazas y sanciones da la impresión de que la retórica norteamericana se ha topado con oídos sordos. “Pienso que los cubanos están teniendo mucha influencia. Una de las preguntas fundamentales que se hace la nomenclatura es si las amenazas de los Estados Unidos son reales o son un bluff. Eso es lo que explica y define las actuaciones de Maduro. Yo siento que hasta ahora ha habido una convicción de que los Estados Unidos está ´bluffeando´, y no sé si esa es una interpretación propia de Maduro o si es una interpretación de la Habana”, dijo Fernández.

La experta agregó que el más interesado en que Maduro no llegue a un acuerdo es Cuba. “La Habana prefiere un desenlace violento que incluya la muerte de Maduro a un desenlace pactado en el que se pierda la narrativa épica de la revolución. Para la revolución cubana es preferible cien veces que la revolución venezolana acabe por una intervención militar norteamericana a que acabe porque cuatro corruptos narcotraficantes pactaron y entregaron”.

El director de ORC Consultores plantea otra posibilidad: que los actores del régimen de Maduro no estén cohesionados en torno a cómo deben proceder en este contexto. “Hechos como el asesinato del concejal Fernando Albán, la detención del diputado Juan Requesens y la de Roberto Marrero indican que estamos frente a un grupo que se está radicalizando con la intención de sabotear cualquier intento de negociación. La reciente visita a Venezuela de Rodríguez Zapatero puede estar alineada con lo expresado por Abrams en relación a que España sería un destino para personeros del régimen. Ah, pero ese ´toronto´ solo se lo ofrecen a Maduro y otros militares, Cabello no se lo comería y puede que sea él quien esté detrás de estas acciones. Hay patrones claros de juego individual, no todos están montados en cerrar filas con Maduro”.

 

¿Y la negociación también está sobre la mesa?

“Estamos preparados para hacer todo lo necesario para recuperar la democracia en Venezuela”, dijo Abrams en la entrevista a Caracol Radio. Si bien el enviado especial para Venezuela no descartó que la intervención militar pudiera ser empleada si así lo decide Trump, afirmó que sería “prematuro” que la Asamblea Nacional aprobara la invocación del artículo 187 numeral 11 de la Constitución, el cual autoriza el empleo de misiones militares venezolanas en el exterior o extranjeras en el país.

“La situación está empeorando en Venezuela cada día pero no creo que en Europa, en América Latina, Canadá o en los Estados Unidos estemos pensando en este momento de una reacción militar. Yo no puedo decir qué va a pasar mañana pero mi consejo sería que en este momento no sería muy útil”, dijo Abrams.

Ante este contexto, Smilde sugirió que de llegarse a conformar un plan que incluya el cambio del Consejo Nacional Electoral, el cese de funciones de la Asamblea Nacional Constituyente y la observación internacional, los Estados Unidos podría abrirse a cambiar la estrategia. “Va a depender del contenido, de cómo se presente la propuesta porque a Trump le faltan 20 meses para las elecciones y no va a aceptar algo que se vea como una claudicación”.

El experto de WOLA señaló que de plantearse una inversión en el orden de los tres pasos -cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres-, el reto más grande le tocaría no a Trump, sino a Guaidó.

“La fórmula propuesta por Guaidó ha tenido mucha acogida y será muy difícil echarla para atrás, pero si esa termina siendo la opción más viable creo que le tocará probarse. Un líder de verdad es aquel que cuando llega el momento decisivo y deba tomar una decisión que no es popular, es capaz de explicarla y de movilizar a la gente en una nueva dirección. No es fácil, pero ese es el reto del liderazgo”, concluyó Smilde.

 

 

 

 

#EstoNoEsNormal | Mi mamá y la resiliencia, por Gitanjali Wolfermann

SIN AVISO, AL IGUAL QUE A AQUELLOS EN VENEZUELA, un apagón que para entonces se acercaba a las 48 horas me impidió recibir un solo mensaje de mi familia. A kilómetros de distancia de mi país, a mí también me habían arrojado a un pozo de oscuridad e incertidumbre.

Aquella noche no pude dormir. La pasé mirando la pantalla del celular esperando que el ícono verde y blanco la iluminara. No ocurrió.

“Seguro mi mamá está llorando, ella no sabe qué está pasando”, pensé durante toda la noche. La imaginé parada frente al balcón contemplando entre sollozos la inmensidad de la noche silente.

En la mañana del tercer día del apagón brilló por fin el ícono redondo con un mensaje de voz de mi mamá.

“Hija, sobrevivimos al apagón más largo de nuestra historia”, dijo con una voz que solo le he escuchado en otra ocasión en la que, por cierto, también osé subestimar sus capacidades: nos habíamos despedido en el campamento base del Roraima a primera hora de la mañana y quedamos en que cada una llegaría a la cumbre a su ritmo. Subí más rápido y alcancé la cima primero. Pasaron las horas y nada que mis padres llegaban. Sin señal para llamarlos y saber cómo estaban imaginé toda clase de escenarios dantescos. “Seguro se cayeron, se devolvieron o los atacó un animal salvaje”, me repetía. Antes de ponerse el sol los vi coronar la montaña.

“¡Lo logramos!”, exclamó aquella tarde con una voz que mezclaba cansancio, aplomo, determinación y satisfacción por la prueba superada.

Hoy sé que así suena la resiliencia.

@gitiw

Londres

Entre la esperanza y la prudencia: ¿cuáles son los retos de la transición política en Venezuela?
El presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó, aún no ha asumido plenamente el mandato que le otorga el artículo 233 de la Constitución Nacional pues antes debe cesar la usurpación. A partir de ese momento comenzará formalmente un período conocido como “gobierno de transición”, cuyo fin último es realizar elecciones libres, justas y competitivas que den paso a un gobierno democrático
El venezolano es un caso peculiar porque se trata de una transición apalancada en la Asamblea Nacional. Expertos advierten que no todo cese de usurpación termina en elecciones y que la incertidumbre será la norma
En el interín hay problemas urgentes que abordar como la atención de la crisis humanitaria, la estabilización de la economía y la re-institucionalización de los principales órganos del Estado

 

 

@GITIW

 

Desde el 23 de enero de 2019, millones de venezolanos recitan como un mantra los tres pasos que devolverán al país a la senda democrática: cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres. Foco estratégico y una enorme carga de esperanza se entremezclan en esa sucesión de eventos. La materialización de esta fórmula, sin embargo, está plagada de obstáculos. “Lo único seguro durante los procesos de transición política es la incertidumbre pues las reglas políticas se están redibujando”, dice de entrada el sociólogo y doctor en procesos políticos contemporáneos Juan Manuel Trak.

“El gobierno de transición inicia cuando hay una sustitución del gobierno autoritario y dura hasta la convocatoria a un proceso de elecciones justas, libres y democráticas. Ese gobierno de transición tendría la tarea de garantizar el funcionamiento del Estado desde el momento en el que se acaba el régimen autoritario y comienza el régimen democrático”, explicó Trak.

Paola Bautista de Alemán, magíster en Ciencias Políticas y especialista en transiciones, coincide en que los períodos de transición traen consigo incertidumbre, crispación y radicalidad, sin embargo, advierte que el mayor riesgo es que el desenlace no sea el deseado. “No todas las transiciones políticas terminan en democracia. Cada transición es tan particular como los ciudadanos que la encarnan”, dijo.

Tal fue el caso de Egipto tras los eventos de la Primavera Árabe en 2011 que dieron fin a la dictadura de casi 30 años de Hosni Mubarak. Mohamed Morsi, el ingeniero y político que asumió como primer presidente electo democráticamente en 2012, fue derrocado y encarcelado en julio de 2013 tras un golpe de Estado encabezado por Abdul Fatah al-Sisi, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Egipto.

“Lograr el ‘cese de la usurpación” no implica que siga un ‘gobierno de transición’. En estos casos hay que tener una ‘esperanza responsable’ y mantenerse abiertos a la dinámica de las circunstancias”, agregó Alemán.

El caso venezolano, sin embargo, es sui generis gracias a un elemento: tiene como articulador a la Asamblea Nacional, una institución electa por mandato popular y reconocida internacionalmente, y cuyos diputados están liderando el proceso. “No existe una transición democrática en el mundo que se haya apalancado en el Parlamento. Esta es una transición post comunista más parecida a la caída del muro de Berlín que al caso venezolano de 1958”, dice Juan Miguel Matheus, diputado a la Asamblea Nacional, presidente de la Comisión Especial para la Defensa de la Constitución y uno de los redactores del Estatuto de Transición.

¿Cuánto suelen durar los gobiernos de transición? “Si solo tomamos en consideración la variable electoral, de seis a nueve meses duraría un gobierno de transición en Venezuela, lo cual pone en un dilema a Guaidó ya que la Constitución dice que las elecciones deben convocarse en 30 días”, afirmó Trak, quien conoce a fondo las características del sistema electoral venezolano.

La comunidad internacional también apuesta por una rápida convocatoria a elecciones libres y transparentes, condiciones que para ser cumplidas necesariamente obligarán a que la previsión constitucional se flexibilice. En tal sentido, la Asamblea Nacional aprobó el 5 de febrero de 2019 los 39 artículos que conforman el Estatuto que rige la Transición a la democracia para restablecer la vigencia de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Los artículos 27 y 30 de dicho instrumento prevén que la AN adoptará, en el marco de la aplicación de los artículo 233 y 333 de la Constitución, las medidas que rescaten las condiciones de integridad electoral y permitan la realización de la elección presidencial correspondiente al lapso 2019-2025 en un plazo no mayor a 12 meses, período durante el cual Guaidó podrá ser nombrado Presidente provisional. Sin embargo, a tres días de su aprobación, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia anuló la ley bajo el pretexto de que la AN se encuentra en desacato desde 2016.

“Garantizar unas elecciones democráticas en Venezuela implica un cambio profundo, no tanto en la ley electoral sino en las personas que administran el proceso”, dijo Trak. El sociólogo explicó que si bien la ley electoral tiene muchos defectos, no sería necesario reformarla de manera profunda para llegar a las elecciones. A su juicio, lo más importante en el caso del Consejo Nacional Electoral es que los cargos directivos y los rectores sean sustituidos pero que se mantenga el personal técnico que conoce la logística para garantizar que las elecciones puedan celebrarse lo antes posible.

“Sospecho que esto no le va a gustar a mucha gente pero hacer todo desde cero es hablar de unos cinco años para llamar a elecciones y ningún gobierno de transición puede durar cinco años pues se convertiría en un gobierno autoritario”, agregó Trak.

 

¿Y qué pasará mientras se convocan las elecciones?

El diputado a la Asamblea Nacional y coordinador político del partido Voluntad Popular, Juan Andrés Mejía, confirmó que la principal tarea del gobierno de transición es preparar el terreno para realizar unas elecciones libres y democráticas. “Ese proceso de convocatoria a elecciones va a tomar un tiempo pues ello significa nombrar un nuevo CNE, actualizar el Registro Electoral, habilitar a los partidos y candidatos que se encuentran inhabilitados y llamar a la observación internacional. Pudiéramos estar hablando de meses”.  

“Ahora, para nadie es un secreto que estamos viviendo una gran crisis y decirle a los venezolanos que van a tener que esperar seis meses para una elección sin ver ninguna mejora en su día a día es intolerable. En ese sentido, ya hay un trabajo importante adelantado en cuanto a las acciones en materia de políticas públicas y a las medidas económicas que deben tomarse durante ese período”, dijo Mejía.  

El diputado explicó que los planes para la transición se vienen trabajando desde hace años pero con más ahínco durante los últimos seis meses, “todo tras bastidores”, apuntó. En diciembre de 2018 presentaron un adelanto de ese plan y el 31 de enero de 2019 el presidente encargado, Juan Guaidó, presentó formalmente el Plan País.

Matheus recuerda que el Estatuto se ha estado trabajando desde mediados de 2018 y que el primer borrador no contaba con el artículo 233. “No sabíamos que Guaidó iba a ser reconocido tan rápidamente”, dice. El diputado de PJ añade que Guaidó ha ido actuando con base al Estatuto en orden de gradualidad y de acuerdo a lo que ha ido demandando la realidad.

 

¿Qué pueden esperar los venezolanos tras la implementación del Plan País?

“Hay buenas y malas noticias. La buena es que gran parte del ajuste económico ya se llevó a cabo de manera nefasta. Hoy los venezolanos tienen un sueldo que no alcanza y los beneficios sociales se han eliminado. Plantear la disminución del gasto fiscal es impensable en este momento así que casi cualquier esfuerzo que se haga va a generar beneficios para los ciudadanos. La mala noticia es que algunas de las modificaciones que se deben hacer podrían tomar más tiempo del que la gente quisiera. Hablo fundamentalmente de lo relativo a la industria petrolera y a los servicios públicos, los cuales enfrentan problemas estructurales”, explicó el diputado.

Mejía reiteró que es imposible transitar este período sin el apoyo de la comunidad internacional y de los entes multilaterales. “Es impensable ejecutar un plan de esta magnitud sin la participación del sector privado nacional e internacional. Imposible reactivar nuestra industria energética sin capital nacional e internacional. Ya se han adelantado conversaciones con los distintos organismos en este sentido”, afirmó.

El diputado aseguró que el Plan País tiene un diseño responsable y viable. “Lo que sí es imposible es que ese plan lo lleve a cabo un solo gobierno y por eso la necesidad de llegar a pactos entre diferentes actores. Todos los partidos políticos representados en la Asamblea Nacional han participado en la elaboración de este plan lo cual garantiza que no habrá discrecionalidad en cuanto a la dirección que tomará el país”.

“Estamos conscientes de que el crecimiento económico que buscamos debe ir de la mano del bienestar de la sociedad. Hay un sector del país que en el corto plazo no tiene forma ni manera de subsistir dignamente. 50% de los venezolanos vive en pobreza estructural y ellos tienen la prioridad de la atención. La estrategia sería la ayuda directa. A diferencia de lo que plantea el régimen actual que gestiona la procura y distribución de alimentos básicos, nosotros proponemos que los ciudadanos compren lo que necesiten de manera autónoma. La dependencia del Estado debe ser superada de manera progresiva”, describió Mejía.

El tema de la salud es otro foco del Plan País. “Si me preguntan cuáles áreas verán un impacto positivo más rápido durante el período de transición son salud y alimentación a través de la ayuda humanitaria”, afirmó el Coordinador político de Voluntad Popular.

 

¿Qué retos enfrentará el gobierno de transición?

Todo depende de cómo se dé el cese de la usurpación, dijo Trak. “Creo que el principal riesgo que tendrá es un alzamiento militar. Percibo los mismos riesgos que tenía Rómulo Betancourt durante el gobierno interino, es decir, que grupos de militares afectos al chavismo o movidos por intereses corporativos muy poderosos, al verse amenazados se levanten en contra del gobierno de transición o del gobierno electo. Otro riesgo es que los grupos paramilitares existentes en el país busquen generar inestabilidad política como lo hizo la guerrilla en los años 60 en Venezuela”, argumenta el experto en procesos políticos contemporáneos.  

Los grupos criminales organizados que han penetrado las estructuras del Estado encarnan un tercer riesgo para la estabilidad del gobierno de transición, afirmó Trak, ya que estos verán sus intereses amenazados frente a un Estado que busque acabar con la impunidad e imponer la ley.

“Esos grupos armados que tienen presencia en el país son muy volátiles y de difícil control. Otras transiciones de la región no se enfrentaron al riesgo de grupos armados irregulares o al crimen organizado muy bien dotado de herramientas para sabotear un proceso de transición. Todo apunta a que el gobierno de transición va a tener que recuperar el monopolio de la violencia legítima en ciertos territorios. Esto va a requerir de la cooperación del sector militar porque, al final del día, hay que recuperar la autoridad del Estado frente a gente que está armada y tratando de imponer su propia ley en el territorio venezolano”, sostuvo el sociólogo.

La abogada y presidente de la organización Control Ciudadano para la Seguridad, la Defensa y la Fuerza Armada Nacional, Rocío San Miguel, coincide en que la violencia que pudieran generar estos grupos representa una amenaza. “Definitivamente lo vemos como uno de los principales riesgos en el período de transición en el que ya estamos entrando y además es un riesgo que amenaza claramente tanto a la población como al sistema político y jurídico ya que cabría esperar amenazas a diputados de la Asamblea Nacional y a otros miembros de la institucionalidad. Nosotros ya estamos trabajando en este tema pues lo consideramos un asunto fundamental en la seguridad y defensa de la Nación”.

Al explorar las estrategias que podría aplicar el gobierno de transición para retomar el control del territorio, San Miguel fue enfática al afirmar que “sin participación plena y firme de la Fuerza Armada Nacional, que hasta este momento ha decidido mirar hacia otro lado permitiendo la actuación de grupos parapoliciales y paramilitares en Venezuela, será difícil minimizar los riesgos. Aquí claramente habrá que contar con la ayuda internacional”.  

¿Ayuda de tipo militar? “Bueno, podría explorarse con las Naciones Unidas algún tipo de asistencia porque cuando existen grupos paramilitares y parapoliciales en países en períodos de transición o en situaciones extremas, este organismo ha prestado colaboración. Recordemos el caso de Haití en 2010, al cual por cierto Venezuela envió un contingente militar bajo la forma de ayuda humanitaria por mandato de Chávez y del entonces Canciller Nicolás Maduro y en ningún momento se tomó como injerencismo”.

Por su parte, Trak estimó que “las complejidades del caso venezolano como consecuencia de que somos un Estado frágil o forajido, son mucho más parecidas a las transiciones políticas en países de África que a las de nuestros vecinos de la región pues en estos casos no se había perdido el control del territorio. Desde que Chávez murió, el control del Estado se dejó en manos de grupos de intereses para fortalecer el tema de la represión”.  

Sobre este punto, el diputado Juan Andrés Mejía afirmó que tan pronto se asuman plenamente las competencias del Ejecutivo se podrá conocer a cabalidad la dimensión del problema. “Hoy no conocemos la magnitud del mismo. Por ejemplo, cuál es el porcentaje del territorio controlado por grupos armados irregulares. Hoy no tenemos una respuesta definitiva porque no conocemos la real dimensión del problema”.  

Lo que Mejía sí ve claro hoy es que restablecer la soberanía nacional pasa por asumir el gobierno central. “Negocios como el narcotráfico, la minería ilegal, la extracción de oro y el contrabando de gasolina tienen vínculos estrechos con el gobierno central actual, pero con un gobierno distinto estos negocios serán menos viables pues, aunque territorialmente sigan estando en el espacio que ocupan, carecerán del enlace con el gobierno. Sin la anuencia del gobierno central estos negocios son más difíciles de realizar”, argumentó el diputado.  

El Coordinador Político de Voluntad Popular destacó que Venezuela es un país pacífico y que la meta del período de transición es restablecer el juego político que hoy no existe en el país. “Yo siento confianza en que la mayoría de los venezolanos rechazaría cualquier acción violenta, pero admito que me preocupa que en el medio del proceso de reconstrucción tengamos grupos violentos encargados de retrasar la recuperación del país”, confesó Mejía.  

 

Los ciudadanos dicen “manos a la obra”

Si políticos y académicos llevan años trabajando de forma silenciosa en el Plan País, el resto de los venezolanos lleva el mismo tiempo cavilando qué hacer y qué rol jugarán en la reconstrucción de Venezuela. Muestra de ello la constituye el medio millón de venezolanos que se han inscrito para ser voluntarios en la entrega de ayuda humanitaria. Ahora que nuevamente parece estar cerca la recuperación de las libertades democráticas, algunos ciudadanos han usado sus redes sociales para ponerse a la orden del gobierno de transición y sumar su esfuerzo desde sus áreas de conocimiento.

¿Cuál será la mayor fortaleza del gobierno de transición? “La respuesta políticamente correcta sería la unidad, pero te respondo algo distinto. Creo que nuestra fuerza proviene del optimismo porque los venezolanos tenemos demasiado tiempo esperando un cambio y yo creo que las fuerzas positivas que se van a desatar cuando ese cambio llegue van a ser imparables. El impulso y el empeño de quienes hemos padecido esta tragedia por veinte años, aunado al retorno de millones de venezolanos que hoy están dispersos por el mundo, se suman a la determinación de apoyar de la comunidad internacional para que finalmente recuperemos la democracia”, afirmó el diputado.

Mejía, con un discurso que oscila entre la esperanza y la prudencia, se apoyó en una cita de Václav Havel, primer presidente de la República Checa tras la caída del régimen comunista, para agregar otro aspecto que diferenciará al gobierno de transición del régimen usurpador: “Parece algo menor pero uno de los cambios más importantes que verán los venezolanos durante el gobierno de transición será la franqueza con la que le hablemos sobre los problemas. Aquí no podemos seguir mintiéndole a los ciudadanos haciéndoles creer que todo se va a solucionar de inmediato. Los venezolanos quieren un cambio en la forma de hacer política. Hay que hablar con la verdad y no decir lo que la gente quiere escuchar”.

Día de la Mujer: 20 años de
Durante los últimos 20 años, las mujeres venezolanas han alcanzado cargos políticos de altísima responsabilidad que ya quisieran para sí féminas en países del primer mundo. Hubo un período en el que todos los poderes públicos estuvieron encabezados por una mujer, salvo por el poder Ejecutivo que siempre ha estado en manos de un hombre. Este no es un detalle menor: aunque numerosos y en apariencia poderosos, los cargos bandera del “socialismo feminista” siempre han estado subordinados a lo que decida el Presidente de la República, antes Hugo Chávez y ahora Nicolás Maduro. Diputadas, activistas y líderes políticas reflexionan sobre el valor real de ejercer cargos sin autonomía

 

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LAS MUJERES DEL CHAVISMO tienen cargos para presumir en este Día Internacional de la Mujer. Han llegado a la presidencia de la Asamblea Nacional y la Procuraduría General de la República (Cilia Flores entre 2006-2011 y en 2012 respectivamente); a la presidencia del Consejo Nacional Electoral (Tibisay Lucena, desde 2006); a la presidencia del Tribunal Supremo de Justicia (Luisa Estela Morales entre 2005-2013 y Gladys Gutiérrez entre 2013-2017); a la cabeza de la Fiscalía General de la República (Luisa Ortega Díaz entre 2007-2017); a dirigir por primera vez en la historia el Ministerio del Poder Popular para la Defensa (Carmen Meléndez entre 2013-2014); a la Defensoría del Pueblo (Dilia Parra Guillén entre 1999-2000 y Gabriela Ramírez entre 2007-2014); y a la cabeza de la Cancillería de la República y la Asamblea Nacional Constituyente (Delcy Rodríguez entre 2014-2017 y desde agosto de 2017 en la ANC).

Sin embargo, en la actualidad, tal reivindicación de la mujer en el poder queda en entredicho. Solo 4 de 33 ministerios están en manos femeninas: Marlenys Contreras (Turismo), Aloha Núñez (Pueblos Indígenas), Blanca Eekhout (Mujer e Igualdad de Género) e Iris Varela (Servicio Penitenciario). Ninguna  está a cargo de alguna de las 8 vicepresidencias sectoriales.

En realidad, “las mujeres en el poder son mujeres simbólicas. Su presencia es numérica pero carecen de autonomía” argumentó la investigadora y defensora de los derechos políticos de la mujer, Evangelina García Prince, en un ensayo publicado en 2012. Esto contrasta con el Plan para la Igualdad y Equidad de Género “Mamá Rosa” 2013-2019 -tercer plan de igualdad del chavismo-, el cual tiene como objetivo principal “erradicar el patriarcado como expresión del sistema de opresión capitalista y consolidar la igualdad y equidad de género con valores socialistas: el Socialismo Feminista”.

Basta con ver la prominencia de los cargos y los largos períodos que los han ocupado para comprobar que las mujeres han sido la cara visible de muchas de las acciones políticas que han socavado la democracia venezolana desde 1999, alineadas desde el Ejecutivo. Lucena, por ejemplo, lleva más de una década al frente del CNE y las denuncias de irregularidades y delitos electorales se pierden de vista. La arbitrariedad más escandalosa fue el fraude contra el candidato opositor a la gobernación del estado Bolívar, Andrés Velásquez, quien ni siquiera con las actas en mano pudo lograr su proclamación.

Más de 45.000 sentencias del TSJ analizadas por un grupo de abogados venezolanos evidenciaron que en ningún caso el organismo falló en contra del Gobierno durante la presidencia de Morales. Gutiérrez ejerció el cargo durante cuatro años, tras los cuales dejó el TSJ en el más absoluto silencio. Su discreción contrastó con la de la fiscal general en el exilio, quien en febrero de 2018 aseguró que la decisión que tomó en el caso contra el dirigente opositor Leopoldo López fue bajo la presión de Diosdado Cabello, presidente del partido de gobierno, PSUV.

Natalia Brandler, doctora en Ciencias Políticas con especialización en elecciones y estudios de género, señala que “una de las reivindicaciones que han tenido los movimientos feministas en todo el mundo ha sido llegar a posiciones de poder como las que han ejercido en Venezuela mujeres como Flores, Ortega Díaz, Rodríguez, Gutiérrez, Meléndez, entre otras. Ahora bien, una cosa es estar en el cargo y otra es la forma en la que ejercen el liderazgo. La mujer puede estar en una posición de poder y al mismo tiempo estar subordinada en las decisiones que toma. Una de las características que comparten todas las que han estado en posiciones de poder en el chavismo ha sido la subordinación al poder masculino”.

“Escuchamos a la fiscal Ortega Díaz confesar que recibía órdenes de cómo debía actuar; eso demuestra que tenía una posición aparentemente de poder pero en realidad estaba subordinada al mandato masculino, lo cual le quita totalmente la connotación de empoderada. El empoderamiento tiene como característica la autonomía. Actuar sin autonomía en posiciones de poder es en realidad servir como correa de transmisión de la voluntad de otro. Esas mujeres están ahí para ejecutar la voluntad del Presidente”, agrega Brandler.

Aunque Gabriela Ramírez, quien se desempeñó como Defensora del Pueblo, reconoce las limitaciones de los cargos políticos subordinados, defiende los liderazgos de quienes fueran sus compañeras de partido. “Lo que dice la profesora García Prince es muy cierto porque al final son cargos subordinados, pero es un paso comparado con la política del pasado que se ve aún en la filas opositoras donde líderes muy valiosas y movidas nunca las ves en una tribuna o en una mesa de negociación. Creo que los liderazgos femeninos dentro del chavismo son genuinos y notables. Del lado del chavismo sí se ve ese protagonismo de la mujer que, pese a no ser completo, es un primer paso de esa lucha por la paridad”.

Ramírez sostiene que el tema de la subordinación femenina se debe a la forma vertical de mando dentro del chavismo. “Creo que cuando Chávez era la cabeza hubo más receptividad a las opiniones de las mujeres que a las de los hombres. Chávez era el que marcaba la línea y él siempre se sintió muy cómodo rodeado de mujeres y dándoles esa capacidad de autoridad. Esa fue una de las cosas más positivas. Sí existe ese mando vertical dentro del chavismo, cosa que es intrínseca a la política, pero eso es distinto a discriminación por género. Ese mando vertical afecta por igual a hombres y mujeres”, argumenta.

María Corina Machado, fundadora y coordinadora nacional de la organización política Vente Venezuela, no ve matices en esa subordinación y dice que “la condición esencial que les ha impuesto la tiranía a esas mujeres es la sumisión. Además de ser profundamente humillante para la condición de la mujer, es el contraste más injusto con la otra cara épica y heroica que las mujeres hemos dado en la calle durante estos 20 años”.

La dirigente política estima que no es casual que Chávez haya escogido a mujeres para esos cargos. “Creo que es algo muy cruel y que buscó desvirtuar la verdadera condición femenina, valiente y firme, que da la lucha por valores como la dignidad, la cooperación, la integración social y la libertad; en el fondo, al someter a esas figuras femeninas las quiebras. Algunos piensan que se trató de una estrategia para suavizar la imagen de la dictadura”, opinó Machado.

De la participación subordinada a los retos de la elección popular

En contraste con la abundancia de cargos “subordinados” en manos de mujeres, tanto la representación femenina socialista como la opositora en cargos de elección ronda apenas un 20%, según datos del periodista especializado en la fuente electoral, Eugenio Martínez. En el Parlamento venezolano, la participación de las diputadas ha oscilado entre 23%, posterior a la entrada en vigencia de la Ley Orgánica del Sufragio y Participación Política (1997), 11% (2000) y 22% (2015). La disminución se debe a la eliminación en el año 2000 del artículo 144 de la legislación electoral, el cual exigía una cuota de 30% para las candidaturas femeninas.

La fotografía del poder político femenino en el mundo en 2017 no dista mucho de la realidad venezolana: en 11 de 193 países una mujer es Jefe de Gobierno. El promedio de parlamentarias de ubicó en 23,3% y 53 mujeres presiden el Poder Legislativo mientras que 158 ejercen una vicepresidencia. Las mujeres son responsables de 1.237 ministerios en 186 países, siendo las cinco carteras que más les asignan: Medio ambiente (108), Asuntos Sociales (102), Familia (98), Asuntos de la Mujer (68) y Educación (67).

 

 

Si bien la paridad en la participación política es un logro importante, por sí sola no reporta beneficios si dicha representación no tiene poder real para afectar la realidad de las mujeres. El mapa de poder de 2017 de ONU Mujeres recoge, por ejemplo, que en Cuba la paridad es casi perfecta (48,9%) ya que 299 curules de 612 escaños están en manos de mujeres, sin que eso se traduzca en leyes y acciones positivas en su favor.

“El chavismo tiene una deuda con las mujeres en el plano electoral”, afirmó Ramírez, quien también se desempeñó como diputada a la Asamblea Nacional en el período 2005-2010. “Las mujeres han sido el relleno de los partidos políticos para los cargos poco salidores. En mi caso, fui candidata por Baruta y El Hatillo. Salí por un tema coyuntural pues la oposición se retiró, de otro modo no hubiera tenido chance. Las mujeres en ese momento no llegaban a penetrar porque en el partido tenían la percepción de que los electores preferían votar por hombres. Esa era una lucha que teníamos interna para un 50/50 serio, con chance en todas las circunscripciones”.

Delsa Solórzano, diputada a la Asamblea Nacional por el partido Un Nuevo Tiempo y presidente de la Comisión de Política Interior, afirmó que en temas de igualdad de género el Gobierno solo se ocupó de la gramática y del discurso. “Las mujeres en Venezuela no tenemos leyes que garanticen cuotas de participación política, es decir, la teníamos hasta que Lucena la eliminó. Es increíble que las mujeres seamos más de la mitad de la población y las que conforman las bases de los partidos políticos pero tengamos tan poca participación”, dijo.

A principios de 2018, la posible nominación de  Solórzano a la presidencia de la AN generó grandes expectativas en movimientos feministas. Al reflexionar sobre ese hecho, admitió sentirse honrada por ese apoyo espontáneo y confesó, además, que ser mujer en la política venezolana es muy difícil.

“Ves una foto de la Unidad y notas que a determinados niveles de los partidos llegan pocas, pese a que en las bases son más las mujeres y quienes salen masivamente a marchar son ellas. Quienes ascienden más fácilmente son hombres hasta por un tema del hogar. Muchas mujeres políticas no han logrado tener familia porque la dedicación que exige la carrera es muy fuerte. Somos pocas las que podemos decir que, además de políticas, hemos logrado constituir una familia. Eso implica un sacrificio enorme de toda la familia, no solo de la mujer”, dijo la diputada de UNT.

Sobre las mujeres que han ejercido el poder desde el chavismo opinó que “han sido tristemente utilizadas por el régimen para colocarlas en cargos de envergadura para evitar que la institución sea atacada. Las mujeres han sido el escudo que los hombres han utilizado pues, según el Gobierno, es difícil atacar a una institución encabezada por una mujer sin que se vea como un ataque al género”, argumentó Solórzano.

La diputada por el partido Primero Justicia, Adriana D´Elia, aseguró que el interés del chavismo en temas feministas fue solo una fachada. “Se trató de un engaño más porque la realidad es que hoy la mayoría de las mujeres son las que están pasando más trabajo. Con la caída sostenida del PIB las mujeres han sido las primeras en perder sus puestos de trabajo y esto lo ha utilizado el chavismo para su control social. En los 20 años de chavismo las mujeres solo han sido chantajeadas, humilladas y sometidas”.

Con respecto a sus pares chavistas, D´Elia dijo que el hecho de que “el brazo ejecutor de las políticas que humillan, someten y chantajean a las mujeres venezolanas sean precisamente otras mujeres es un papel muy triste. ¿Qué hace la ministra de la mujer? Nada, tiene un rol absolutamente discursivo, politiquero y partidista. ¿Qué es el Ministerio de la Mujer? Una gran agencia de festejos que de lo único que se encarga es de buscar mujeres que rellenen los actos oficiales”.

La diputada Mariela Magallanes, del partido la Causa R, conoce bien los retos de ganarse un espacio reñido en la política. Ella forma parte del grupo parlamentario de Aragua en el cual la representación femenina es mayoritaria: 5 de 8 curules. Magallanes le ganó al diputado Elvis Amoroso. “Era uno de los estados más rudos. Les dimos un revolcón porque nosotras teníamos un liderazgo local en las comunidades, teníamos mucha conexión con la gente. Esa conexión personal es algo muy femenino. Este trabajo político tiene mucho de lucha social”, explicó.

Magallanes preside la Comisión de Familia y además es miembro de la Dirección Nacional de su partido. “Hoy mi reto es dejar la vara bien alta en la Comisión que presido. Esa comisión la consideran una cenicienta dentro de la AN. A mí me parece que es una de las más importantes justamente porque aborda la familia, la primera instancia que dividió Chávez. Se dice que los partidos son machistas pero a mí me han dado la oportunidad de asumir cargos en los cuales me he destacado. El cargo lo hace uno”, sostuvo la diputada.

Sobre las mujeres que detentan cargos en el Gobierno apuntó que “son las protagonistas de las decisiones más aberrantes que se han tomado en estos 20 años. Conforme avanzaba el proyecto de Chávez vi que no buscaban reivindicaciones para la mujer sino lograr el control desde la base. Es un plan bien inteligente del régimen colocar a mujeres en esos cargos. Esas mujeres que destacan en el chavismo tienen como principal característica la lealtad a la ideología del partido. El poder no lo usan para beneficio de la comunidad sino para mantener el control político”, afirmó Magallanes.

“Cuando nombraron a Cilia Flores como presidente de la Asamblea Nacional lo vi como un logro y me alegré por el hecho de que una mujer estuviera en ese cargo pero luego empecé a hacerle seguimiento a sus decisiones y vi que no era solo cuestión de poner a una mujer en el rol sino del tipo de mujer que se nombra. Debe ser autónoma”, dijo la diputada de la Causa R.

Por su parte, Manuela Bolívar, diputada a la Asamblea Nacional por el partido Voluntad Popular, opinó que independientemente del género de quien ejerza el cargo, el núcleo del problema en el Gobierno es la imposición de un proyecto político.

“Independientemente de que sean mujeres, todas tienen en común que usaron y usan el poder para desvirtuar la institucionalidad democrática y para cercenar el derecho a mujeres y hombres a vivir en un Estado de Derecho. Al final, lo que define a estas mujeres no es la concepción democrática del uso y ejercicio del poder desde las instituciones del Estado sino todo lo contrario. Son el brazo de la ‘operacionalización’ de un proyecto comunista que cercena y violenta derechos fundamentales”, afirmó Bolívar.  

Bolívar agregó que “lo que hemos visto durante estos 20 años es un proyecto de toma de poder, dentro del cual hubo mujeres que fueron vías para ello. Hablar de inclusión de género implica respeto a derechos fundamentales y lo que menos ha hecho este régimen es otorgar libertades a las mujeres que les permitan ascender en lo económico y social”.

Confianza en sí mismas y solidaridad para ejercer la política

Brandler, quien dirige la organización Cauce cuyo objetivo es empoderar a las mujeres, aseveró que la lucha femenina por conquistar espacios políticos comienza dentro de ellas mismas. “La falta de representación política de la mujer es un problema de los parlamentos del mundo. No tiene que ver con el nivel de desarrollo del país. ¿Por qué nos cuesta tanto llegar a esas posiciones? Las causas son variadas y profundas pero tienen que ver con la tradición de valorar más lo masculino que lo femenino. Es mucho más difícil para la mujer llegar a posiciones de autoridad y autonomía de decisiones. Esta actitud se replica en los partidos políticos. Es muy importante el trabajo de empoderar y formar para el liderazgo a las mujeres en los partidos políticos porque es ahí donde ellas deben dar la lucha para obtener el reconocimiento para candidaturas salidoras. Los partidos políticos son estructuras patriarcales, jerárquicas y por ende son las mujeres quienes deben convencerse de su liderazgo”.

“¿Pueden las mujeres conquistar más y más altos espacios en la política? Sí, con organización y solidaridad. Las mujeres debemos romper esa barrera con organización, esto quiere decir que debemos tener estrategias y objetivos comunes. La solidaridad también es clave e implica la capacidad de trabajar juntas a pesar de las diferencias políticas e ideológicas. Las mujeres podemos hacer un cambio si nos unimos pero de forma individual es muy difícil alcanzar posiciones de poder”, apuntó Brandler.

De los años de mayor polarización política en el país, Ramírez rescató un ejemplo de trabajo en conjunto. “La Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia la aprobamos las mujeres de la oposición y del chavismo. En ese momento, nosotras nos sobrepusimos a esa polarización porque la ley estaba muy completa. La vanguardia femenina se unió y colocó por encima la lucha de las mujeres a la fractura política. Eso es algo que vale la pena rescatar en este tiempo, la capacidad de las mujeres de anteponer sus necesidades reales y sentidas frente a sus posturas políticas. Las mujeres somos más auténticas, centradas y arraigadas en lo que nos afecta como género”.  

La diputada Magallanes dice que si bien los nombres los ponen los partidos, el cargo lo hace la persona. “Yo participé como subjefe de la fracción y allí entendí que el cargo lo hace uno. Ese rol no fue valorado hacia lo externo de la AN pero sí hacia adentro. Me hice un nombre. Antes no me conocían. Siento que debemos trabajar más el tema del empoderamiento femenino. No debemos subestimar nuestras capacidades ni dejar que otros lo hagan”.

Cuando se le pregunta si ha sentido discriminación en el ejercicio de su carrera por el hecho de ser mujer, la dirigente de Vente Venezuela responde que sería muy simplista abordar el tema de esa forma. “Esa pregunta me la hacen con frecuencia y yo misma lo pienso muchas veces. Estoy clara en que he hecho planteamientos que han ido contracorriente pero son temas en los que creo firmemente. Mi papá me advirtió que esa firmeza me traería consecuencias. Sé que la contribución de la mujer venezolana en la derrota de la tiranía será extraordinaria y que nuestro aporte será indispensable para la reconstrucción del país”.

Solórzano mira hacia adelante y aprovecha para darle un consejo a las dirigentes más jóvenes: “Nunca se dejen convencer de que este oficio no es para nosotras. Por supuesto que sería ideal que tuviéramos más apoyo externo pero creo que no lo tendremos nunca, no sin pelear. Nos tenemos que ganar los espacios con talento y trabajo”.

 

Desplazan a antiguos aliados de Chávez para consolidar el madurismo
Con la reelección en la mira, Nicolás Maduro coloca sus fichas en posiciones clave y desplaza del poder a antiguos aliados de Chávez. Esta estrategia le permitió a efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana -componente militar con mayor relieve político y mayor lealtad hacia el presidente-, hacerse con el control de Petróleos de Venezuela. A pesar de las sanciones, el vicepresidente ejecutivo, Tareck El Aissami, incrementa su cuota de poder al controlar la Corporación Venezolana de Guayana (CVG) y las 20 empresas básicas de la región. Expertos estiman que con el Tesoro mermado y lealtades fracturadas parece que llegó la hora de mandar a unos cuantos pa´fuera

 

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EL PRESIDENTE NICOLÁS MADURO cambió la tonada tras la imposición de la Asamblea Nacional Constituyente. Con ese hito consolidó su poder de cara al fragmentado universo chavista y, de paso, fulminó la unidad dentro de la oposición. Mientras sobraron los recursos, Maduro pareció tararear “Entren que caben 100”. Hoy, con un Tesoro escaso y con la inminencia de las elecciones presidenciales, entona sin rubor que ya “no hay cama pa´tanta gente”.

De acuerdo con la firma ORC Consultores, el chavismo sin Chávez es un universo repartido en al menos ocho facciones: el clan de Maduro, una casta militar heterogénea y aparentemente acéfala, la del vicepresidente ejecutivo, la del PSUV, la de los militares “originarios” del 4F, la del Frente Francisco de Miranda, la de los huérfanos de Chávez y la del Gran Polo Patriótico a la que se suma el chavismo disidente.

“El poder que detenta Maduro se fundamenta en un equilibrio estratégico y en un pragmatismo a toda prueba. Yo no veo conspiraciones ni facciones interesadas en golpes de Estado en este momento. Ciertamente hay varios grupos pero hay que ver quién está detrás de ellos. El ascendente es Maduro, salvo en algunos grupos que aún se resisten, los cuales, por cierto, están de salida. Es una realidad que los representantes del 4F y del 27N van de salida del poder. Está por verse si lo harán tranquilos”, apunta la directora de la ONG Control Ciudadano, Rocío San Miguel.

El mapa del poder en Venezuela se modifica con una velocidad vertiginosa, sin embargo, una tendencia ha sido inequívoca durante los últimos tres meses: “La facción casta militar consolida más posiciones, de hecho, tiene más poder que la facción de Maduro. El grupo de Tareck El Aissami, si bien tiene menos posiciones, detenta unas muy importantes. La facción del 4F disminuyó su peso pero sigue representada por Vielma Mora en el Ministerio de Comercio Exterior. En términos de las siete vicepresidencias, cuatro están en manos de militares -tres de la casta y uno del 4F-, las otras están en manos de Elías Jaua, Ricardo Menéndez y Jorge Rodríguez”, detalla el director de ORC Consultores, Oswaldo Ramírez.

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Mapa de poder: Tres facciones giran en torno a Maduro

“¿Hasta dónde el juego de nuevas alianzas, visto que los recursos son más escasos, terminará por otorgar más poder a los militares y al vicepresidente ejecutivo?”, se pregunta Ramírez. La inquietud está bien fundada: de acuerdo con la ponderación realizada por ORC Consultores, ambas facciones detentan el control de áreas clave de la economía nacional, incluso por encima de Maduro.

El analista agrega que las recientes movidas de mata en Citgo y Pdvsa le garantizan a Maduro dominio sobre dos frentes, el político y el económico. “Las pugnas internas entre las facciones del oficialismo siempre han estado detrás del discurso de lucha contra la corrupción. En esta oportunidad se trata de una nueva táctica gubernamental para seguir desplazando al entorno de Chávez por dos razones: disminución del círculo de confianza cuando el Tesoro ya no alcanza para todos, y necesidad de armar un satélite de poder conglomerado para hacerle frente a las elecciones presidenciales del 2018”.

Desplazar del poder a los antiguos aliados de Chávez para consolidar el madurismo se perfila como una estrategia clara de Maduro. “Un gobernante no puede permitir que sus predecesores y aliados le hagan sombra a su juego de poder. Es por ello que Maduro buscará seguir siendo presidente mediante 6 variables de control social: alimentos baratos, represión y miedo, hegemonía comunicacional, divisas (si pagar deuda o comprar alimentos) y control del acceso al poder a otras facciones”, se describe en un documento de ORC Consultores.

Facción de Maduro: juego de equilibrios

Ramírez destaca que los recientes cambios ministeriales favorecen a la familia presidencial, facción de Nicolás Maduro, quien se blinda frente a las elecciones y mantiene el control comunicacional para su beneficio, al tiempo que mantiene la lealtad de otras facciones mediante la promesa de cuotas de poder significativo.

“Venezuela enfrenta un nuevo panorama en la composición de poder con los cambios que se han dado tras la elección de la Asamblea Nacional Constituyente y posteriormente con el rebalance que trajo la elección de gobernadores del 15 de octubre. Hoy Maduro concentra más poder y relegó a otras posiciones a sus antiguos aliados”, señala Ramírez.

Si bien la facción de Maduro se ha visto fortalecida tras la asunción de la ANC, al mandatario le quedan aún dos enemigos: la creciente crisis económica y el descontento social por el hambre y el desabastecimiento.

Al menos discursivamente, las destituciones de la directiva de Citgo, a saber, la del presidente José Ángel Pereira y cinco vicepresidentes, Tomeu Vadell, Alirio Zambrano, Jorge Toledo, Gustavo Cárdenas y José Luis Zambrano; más la del presidente de Pdvsa, Nelson Martínez, y la del exministro de Petróleo, Eulogio Del Pino, que se sumaron a la del presidente del Instituto Venezolano de los Seguros, teniente coronel Carlos Rotondaro -todos cercanos a otras facciones-, le podrían permitir a Maduro demostrar que lucha contra esos problemas.

“¿Qué vendrá luego? ¿Será la caída de Rafael Ramírez y el inicio de la persecución de quienes quedan del círculo heredado por Chávez, o estas acciones obligarán a Ramírez a permanecer leal y doblar la rodilla?”, se pregunta el director de ORC Consultores.

Casta Militar: “Viene la tiranía a Pdvsa”

Con el argumento de reestructurar el área petrolera, Maduro nombró al M/G (GNB) Manuel Quevedo como ministro de Petróleo y Presidente de Pdvsa en sustitución de Eulogio Del Pino y Nelson Martínez respectivamente, ambos civiles y con una larga carrera en la industria. En 2016, una investigación de la Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional determinó que el daño patrimonial a Pdvsa durante la gestión de Rafael Ramírez alcanzó los 11 mil millones de dólares debido a esquemas de corrupción.

“Con Quevedo, Pdvsa es tomada finalmente por el sector militar y esta facción asume una cuota de poder importante. Estos brindan a Maduro estabilidad en el poder. Son los estabilizadores y, en el marco de un Tesoro mermado, son los que pueden quedarse con una porción”, se describe en el documento de ORC Consultores.

La directora de Control Ciudadano explica que si bien el ascenso de los militares al poder ha sido una constante desde los tiempos de Chávez, la presencia de efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana no tiene precedentes. “La GNB nunca había detentado tantos puestos de poder y de tan alta importancia”.

Para San Miguel, la escasez de recursos económicos no es lo que necesariamente genera la  cohesión de los militares en torno a Maduro. “Recursos hay en Venezuela para enriquecer los bolsillos de muchos. La alianza con los militares es el método que eligió Maduro como fórmula de poder. En un principio fue un método de sobrevivencia. En política esto se conoce como ‘estrategia de la contención’, la búsqueda del equilibrio. Maduro construyó su equilibrio con el apoyo militar”.

La experta en el tema militar agrega que el ascenso de la GNB a los puestos de poder responde a una retribución por su lealtad. “¿Qué es la Guardia Nacional si no el componente que le permitió a Maduro acabar con la oposición en la calle?. ¿Quién es Quevedo? El que aplastó las protestas en Caracas en 2014. Este es el premio. La GNB fue el instrumento de aplastamiento de la sociedad. Maduro está dando incentivos a esa lealtad. Y ojo, esto no disminuye a Maduro, al contrario, establece una relación de poder y de paso envía un mensaje al Gobierno”.

¿Cuál es el mensaje? “Que hay un viraje hacia la radicalización. Quevedo va a avanzar hacia una forma tiránica de conducción de Pdvsa. La tiranía va a estar a la orden del día en la petrolera. Van a buscar culpables del fracaso de la política económica de Maduro y vendrá una ola de persecución pero no solo por razones de corrupción -todos sabían que en Pdvsa se robaba, menos Maduro-, sino para una puesta en escena de cara a las elecciones”, argumenta San Miguel.

La facción casta militar controla actualmente la mayor cantidad de temas estratégicos, entre ellos, petróleo, minería, alimentación y exportaciones. “Los cuatro grandes exponentes de esta facción, sin demostrar unidad entre ellos, son el general en jefe Vladimir Padrino López; el almirante en Jefe, Remigio Ceballos Ichaso; el general Carlos Osorio, quien se desempeña como presidente de la Misión Transporte y presidente encargado de la planta de autobuses Yutong Venezuela S.A.; y la almirante en jefe, Carmen Meléndez, hoy fuera del gobierno Ejecutivo Nacional por su cargo como gobernadora del estado Lara, quizás una movida estratégica de Maduro quien logró desplazar del poder a una ficha importante para Hugo Chávez”, explica el director de ORC Consultores.

Ahora bien, ¿se trata de una facción monolítica? Ramírez lo duda. “Esta facción concentra un importante poder como estabilizador pero el tema central es si podrán ser monolíticos ante el avance de poder de Maduro o si seguirán actuando por logias, sin interconexión entre ellos, cada uno defendiendo su parcela de poder y sumando al gran juego de estabilidad”, apunta.

Tareck El Aissami: menos cargos pero más poder

Si bien la facción del vicepresidente ejecutivo posee menos cargos bajo su control, mantiene su importancia en el mapa como el primer grupo con poder. Tan solo en noviembre la vicepresidencia sumó bajo su paraguas las empresas básicas de Guayana, según indica el Decreto N° 3.176.

“De haber sido una persona que el último minuto de 2012 logró la candidatura para ser gobernador de Aragua -luego del fracaso como precandidato a la gobernación de Táchira, que terminó dando poder a José Vielma Mora-, El Aissami ha logrado hacerse no solo con poder económico y político, sino también ha tratado de llevar una cruzada para girar el timón de la economía nacional al tratar de imponer la tesis de la creación de empresas mixtas y de empresarios amigos del Gobierno, asunto en el que no ha tenido tanto éxito debido a la resistencia de los asesores económicos de Maduro”, sostiene un análisis de ORC Consultores.

El documento de la consultora política destaca que El Aissami tiene influencia en cinco gobernaciones: Aragua, Sucre, Portuguesa, Miranda y Falcón, las dos últimas por medio de dos nuevos aliados provenientes de la facción presidencial: Héctor Rodríguez y Víctor Clark. Esto se suma al control de las asignaciones de divisas, temporalmente suspendido, a través de Pedro Maldonado en el BCV, y ahora con el nuevo presidente de este órgano, Ramón Lobo.

Facción 4-F: desplazados del poder ¿por ahora?

“Si bien en el imaginario colectivo Diosdado Cabello sigue siendo un polo de poder, en la  realidad todo el grupo que lo acompañaba comenzó a ser desplazado de sus posiciones. En primer lugar, él mismo al no obtener la presidencia de la ANC como aspiraba y tener que conformarse con ser “el jefe” de los desconocidos constituyentistas. Su rol quedó en giras electorales por los estados, en actos del PSUV y su programa semanal “Con el Mazo Dando”, desde el cual pretende dictar lineamientos de acción política y obligar a personas a ‘retratarse’ con él”, dice Ramírez.

Tras las elecciones de gobernadores, varios mandatarios pertenecientes a esta facción tuvieron que entregar el poder: Vielma Mora en Táchira, Francisco Arias Cárdenas en Zulia (a pesar de que mantiene una posición como Protector del estado), Francisco Rangel Gómez en Bolívar, Ramón Rodríguez Chacín en Guárico, Francisco Ameliach en Carabobo y Carlos Mata Figueroa en Nueva Esparta.

El escándalo mediático de los galpones repletos de cajas de comida bajo el control de Ameliach, a días de perder la gobernación contra Rafael Lacava, un hombre cercano a Maduro en sus tiempos de canciller, no se explica sin un cambio radical de alianzas políticas.

¿Busca el madurismo acabar con el remanente del chavismo? “La esperanza de esta facción de realinear sus fuerzas para lanzar el chavismo 3.0 (los originales en nuevo contexto) se esfuma con los días, aunque no se descarta que puedan ser parte de una jugada desesperada ante el declive de la facción de Maduro por la debacle económica”, advierte el documento de la consultora política.

 

Cooperación y creatividad son las nuevas bases del periodismo venezolano
Sin proponérselo, en la cabeza de muchos editores y periodistas venezolanos lleva rato dando vueltas la misma pregunta: ¿cómo hacer para combatir los rumores, la desinformación y la censura oficial? Divididos en decenas de medios digitales de reciente creación y con redacciones cada vez más pequeñas, encontrar estrategias para responder a la necesidad de informar no es tarea fácil, pero el reto, lejos de amilanar a los comunicadores, ha derivado en esfuerzos editoriales originales y sobre todo efectivos que apuntan de manera conjunta hacia un mismo norte: llevar información verificada a ciudadanos angustiados que no saben cuál audio o cadena de Whatsapp dice la verdad

 

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LLEGA OTRO DÍA DEL PERIODISTA y para algunos la utopía universitaria finalmente se cumplió: estar al frente de un medio de comunicación. Mas no se trata de medios masivos, con redacciones multitudinarias y recursos ingentes, sino de medios digitales desconocidos por muchos ciudadanos, de redacciones de 10 o 15 periodistas y presupuestos que dependen en muchos casos de un crowdfunding o potazo que cubra los gastos del próximo mes.

“El sueño de un medio manejado por periodistas llegó de sopetón”, confiesa el periodista de investigación Víctor Amaya. También de sopetón y en el contexto político, económico y social más adverso que ha visto Venezuela en años, en los nuevos medios al mando de periodistas se están gestando proyectos de colaboración editorial tremendamente efectivos, alianzas comerciales inéditas en el continente y estrategias de viralización de contenido para hacer frente a los obstáculos impuestos por la desinformación, la censura y las amenazas que llegan desde el Gobierno.

“Muchos de los nuevos medios digitales están dirigidos por periodistas, a diferencia de lo que ocurría en otro momento cuando no necesariamente los dueños o editores provenían del oficio lo cual propiciaba conflictos permanentes entre los periodistas y estos últimos porque los intereses no estaban necesariamente alineados. Creo que a nosotros nos mueve otro interés: difundir y replicar la información para que más ciudadanos conozcan las noticias”, explica Juan Pablo Arocha, periodista y subdirector del diario Tal Cual.

El contexto en el que se desarrolla esta utopía no puede ser más adverso: de acuerdo con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP), entre el 31 de marzo y el 24 de junio, 376 trabajadores de la prensa han sido agredidos en 238 casos en su mayoría por fuerzas de seguridad del Estado, afirma la organización que contabiliza 33 detenciones ilegales de trabajadores de medios de comunicación.

El Instituto de Prensa y Sociedad Venezuela también dio a conocer esta semana que en el marco de las manifestaciones que comenzaron en abril de 2017, 23 emisoras y 1 televisora han sido suspendidas por presuntamente emitir mensajes aupando la violencia u operar ilegalmente. “Esta actuación supera el cierre de 32 emisoras durante el 2009, cuando el exdiputado Diosdado Cabello presidió Conatel”, dice IPYS.

“Como consecuencia de la desinformación hay una profundización de la desconexión de los medios con la realidad de muchos ciudadanos y, por su parte, los venezolanos no encuentran en los medios una ventana a través de la cual ver plasmados sus problemas”, explica la periodista y miembro de IPYS, Mariengracia Chirinos.

Cumpliéndose aquello de que cuando se cierra una puerta se abre una ventana, el control que el socialismo del siglo XXI ha impuesto legalmente y de facto sobre los medios de comunicación se ha dado a la par del desarrollo de las nuevas tecnologías de la información, situación que ha servido para contrarrestar de alguna manera el blackout informativo.

Blanca Vera Azaf, periodista y editora de Hispano Post, asegura que el rol de los medios digitales en esta coyuntura es simplemente fundamental. “El Gobierno no solamente compró los medios digitales de importancia sino las televisoras, además ahogó a medios impresos de oposición por medio de la compra vía testaferros o restringiendo el acceso al papel. La estrategia oficialista de acallar a los medios de comunicación ha sido efectiva, sin embargo, se les fue de las manos todo lo que es el espectro digital y esta coyuntura ha permitido que muchos medios digitales venezolanos, cuyas audiencias eran muy pequeñas, hayan podido ser multiplicadores de la información, eso permitió que los nuevos canales digitales que eran vistos con cierta desconfianza estén hoy en pleno boom en Venezuela”.

La periodista y coordinadora del portal Crónica Uno, Mayela Armas, coincide en que el rol de los medios digitales ha sido clave para hacer frente a la censura oficial. “Ante la poca información que hay en los medios tradicionales, los medios digitales se han convertido en la alternativa. Están ofreciendo no solo las noticias de lo que sucede en el momento, sino que varios además están profundizando en las informaciones. Más allá de lo que acontece día a día están presentando análisis y reportajes, los cuales buscan explicar muchos de los hechos de esta coyuntura. Aunque todavía no se tiene el alcance de los medios tradicionales, se hace un trabajo de hormiguita para divulgar mejor los acontecimientos. En estos procesos las redes sociales también han sido fundamentales”.

En la ola del periodismo de cooperación

A las limitaciones que ya existían para difundir información se suman los casi 100 días de protestas continuas a nivel nacional, situación que ha puesto a prueba la capacidad de cobertura de los medios digitales.

“Una de las cosas que hemos hablado los periodistas es que el tema de la competencia no existe en este momento, lo que prima es la cooperación, ver cómo llegamos a más gente y por eso compartimos lo que cada medio hace. La idea es que existan miles de ventanas y pueda llegar la información a más personas”, afirma Carmen Riera, periodista y directora ejecutiva de Runrun.es.

Riera agrega que incluso la preeminencia del “tubazo” ha quedado supeditada en las actuales circunstancias. “Considero que el tema del tubazo no existe ahorita, al menos no en el colectivo de los medios. Lo que veo es que ante la ausencia del gran periódico del domingo, ese que explicaba todo y abarcaba todos los géneros, los medios digitales de alguna manera han segmentado la cobertura y cada uno se ha especializado en un género o tema”.

Un paseo por los distintos portales digitales evidencia que, en efecto, cada uno tiene áreas de fortalezas particulares. Destacan la presencia en la calle de los reporteros de Caraota Digital, Efecto Cocuyo, Vivo Play y VPI TV, la cobertura a nivel nacional que realiza El Pitazo, único medio digital con reporteros en todo el país, los trabajos de la Unidad de Investigación de Runrun.es que han desmentido versiones oficiales sobre la muerte de varios manifestantes, las crónicas en primera persona acompañadas de fotografías que publica Prodavinci, la mirada hacia el interior de las comunidades que ofrece Crónica Uno, y el análisis político de Tal Cual, medio que salió forzadamente del entorno impreso y que ahora emplea un canal de YouTube para informar a su audiencia.

“Creo que siempre ha existido esa hermandad entre periodistas y ahora que trabajamos en distintos medios ha prevalecido ese sentido de cooperación. Un antecedente reciente es la alianza que hicimos para los Panamá Papers, coordinada por el equipo de Armando.Info. Siento que hemos superado la lógica de la competencia y hemos comenzado a trabajar en la lógica de la cooperación, compartiendo y reconociendo los trabajos que cada equipo realiza en su área de fortaleza”, apunta Luz Mely Reyes, periodista y directora de Efecto Cocuyo.  

Reyes agrega que “lo más importante ahora para cada portal es producir contenidos de calidad y que es esa calidad lo que diferencia a cada uno. Coincido, además, con la percepción de que con periodistas al frente de medios se trabaja más en función de intereses periodísticos que de intereses empresariales”.

“Víctimas de la censura y de la asfixia económica, los periodistas en labores de dirección hemos entendido que más importante que el trabajo individual es lograr que el esfuerzo que estamos haciendo tenga sentido y eso significa llegarle a las audiencias. Creo que eso es lo que ha hecho que estemos montados en una ola de periodismo colaborativo que ha hecho que medios distintos, que en condiciones normales se caerían a cuchillo por ser competencia, hoy estén sentados trabajando juntos viendo cómo aprovechan las fortalezas de cada uno y logran el objetivo de que la gente esté bien informada. Supongo que esto tiene un poco de la noción romántica del periodismo cuyo rol es que la información le llegue a más gente”, reflexiona Arocha.  

Amaya, quien es coordinador de Tal Cual y editor de la revista Clímax, considera que la mutación del ecosistema de medios en Venezuela ha hecho que quienes tienen labores de jefatura entiendan que si bien compiten con otros medios, la realidad de un país sin una democracia plena los lleva a replantear las prioridades.

“La única manera de confrontar al poder desde el periodismo es plantándole cara con las herramientas de multiplicación de la información que tenemos. También hay un tema de sentido de la responsabilidad de los propios periodistas que saben que las plataformas digitales no tienen el alcance de los medios masivos, así que hay que aprovechar las fortalezas de otros medios aliados. Lo veo como un ganar-ganar en el objetivo de que la información circule de manera masiva”, explica Amaya.

“Nada es perfecto. Es cierto que puede haber un cable a tierra más afinado por ser periodistas pero también es verdad que la parte comercial no camina con el mismo ritmo en los casos donde no hay alguien ducho en el tema de ventas, aspectos comerciales y de sostenibilidad financiera. Se va explorando, inventando, errando y aprendiendo mucho, porque en el fondo nadie nos dijo que nos tocaría hacer esto. El paradigma de ‘recuerden que el dueño no es periodista’ se quebró y el ‘sueño’ de un medio manejado por periodistas llegó de sopetón. Toca inventar, preguntar e ir probando, a veces con mejor suerte y a veces con tropiezos pero con la convicción de tener los objetivos claros: comunicar, informar, decir, llegarle a más gente, innovar”, agrega Amaya.

Creatividad: base del periodismo del siglo XXI

Yaya Andueza, periodista y jefa de Producción de Circuito Éxitos-Unión Radio, cuenta que la idea para su proyecto más reciente nació justamente en un  chat de Whatsapp “comandado por Luz Mely Reyes donde habitamos, compartimos, discutimos, aprendemos, nos queremos y nos peleamos 256 periodistas”. En ese chat, el periodista Odell López cuelga todos los días un reporte escrito –ahora voice- hecho por él con su compañera de la Maestría en Ciencias Políticas de la Simón Bolívar, Andrea Amaya.

“Un buen día -el 20 de abril para ser exacta- pensando en cómo hacer para combatir la información basura, la desinformación, la censura oficial y esa manera tan particular que tenemos los venezolanos de vivir las marchas, reflexionaba sobre la necesidad de producir algo que ayudara a informar y a decirle a la gente que marchaba lo que estaba pasando y lo que les esperaba dos o tres cuadras más adelante. Allí ocurrió el link en mi cabeza: la necesidad de la gente de recibir información útil en tiempo real”, relata Andueza.

“Fue entonces cuando llamé a Anamaría Oxford quien de una vez se pegó en la idea y entre las dos nos inventamos la forma. Llamamos a Odell e inmediatamente él y Andrea se pegaron también y decidimos llevar y ampliar sus reportes a voice de Whatsapp. ¿Por qué? Porque es la única forma en que la gente puede caminar viendo hacia adelante o para los lados sin necesidad de detenerse, sin tener que bajar la cabeza para poder leer. Esos minutos, en marchas como las que ocurren diariamente en Venezuela, pueden significar la diferencia entre la vida y la muerte”.

Así comenzó el proyecto Servicio de Información Pública, cuyo canal de Telegram suma 8221 miembros. Los reportes en formato de audios cortos son grabados por los periodistas Aymara Lorenzo (Notiminuto y El estímulo); Víctor Amaya (Tal Cual, Revista Clímax, El Estímulo, Revista Semana de Colombia y corresponsal de Radio Francia en Español), Clavel Rangel, (Correo del Caroní), y Odell López (Hispano Post y Efecto Cocuyo), y se viralizan a través de todas las plataformas digitales.

“Han pasado más de 41 días y la dinámica hace que produzcamos diariamente un promedio de 10 voices en un día de movilizaciones. Nuestras redes dan cuenta de la cantidad de gente que recibe nuestro trabajo, adicional a las listas que lo replican. No dejamos de agradecer y asombrarnos con cada llamada, cada tweet que nos agradece por una iniciativa que nos llena de orgullo, nos honra, nos enseña a ser mejores como seres humanos y como ciudadanos, y además nos permite estar en sintonía con lo que creemos es la ética del periodismo: estar en primera fila informando y aportando a la construcción de un país donde quepamos todos, donde podamos mirarnos, reconocernos y simplemente, darnos la mano”, dice Andueza.

En la parada, por favor: El Bus TV

Para los periodistas, patear la calle es la cosa más natural del mundo. Por lo general se sale a buscar información -hacer entrevistas o cubrir pautas-, pero un grupo de comunicadores y estudiantes de Comunicación Social están pateando calle para llevar las noticias más relevantes del día a los ciudadanos.

 

La estrategia es sencilla y, justamente por eso, fácilmente replicable. Un cartón que funge como marco de una pantalla de televisión sirve de encuadre para que un periodista, a bordo de un carrito por puesto, lea las noticias a los pasajeros. Las pioneras fueron las comunicadoras Claudia Lizardo y Laura Castillo, quienes motivadas por el enorme nivel de desinformación que detectaron en sus viajes en autobús, decidieron poner en marcha la idea que les valió una invitación para participar en “El Otro: Encuentro latinoamericano de periodismo emprendedor e innovador”, evento de la Fundación de Nuevo Periodismo Iberoamericano. Tan importante como ese reconocimiento, es que la idea está siendo replicada por estudiantes de Comunicación Social en varias ciudades del país. El equipo de El Bus TV ha compartido en sus redes sociales la metodología para implementarla con éxito.

 


¿Lograrán estas iniciativas mantener informado a un país cuyo Gobierno lleva años construyendo una hegemonía comunicacional? No se sabe, pero un dato de Tendencias Digitales permite vislumbrar una esperanza: el boca a boca está cobrando fuerza ante la creciente censura. El llamado, tal parece, es a regresar a las bases del oficio: llevar información verificada a la mayor cantidad de personas, haciendo uso de todas las herramientas disponibles. El contexto de guerra no es lo único que hace distinto este 27 de junio de 2017, también lo diferencia la manera en la que los periodistas han asumido el reto de informar.

20 lecciones sobre la tiranía que los venezolanos deberían haber aprendido
El historiador y profesor de la Universidad de Yale, Timothy Snyder, publicó en 2017 el libro “On Tyranny”, una compilación de 20 aprendizajes que han dejado las tiranías del siglo XX, a propósito de las elecciones en los Estados Unidos. Atrincherados en la fase: “No vale, no creo”, quizás a los norteamericanos les cueste identificar las tendencias tiránicas de sus líderes, pero en Venezuela, tras 18 años de desmantelamiento de la democracia, cabría esperar que los ciudadanos estuvieran curados de todo escepticismo. Estas son las 20 lecciones que los venezolanos deberían haber aprendido

 

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EN EL EPÍLOGO DE SU OBRA, Timothy Snyder comenta que en pleno siglo XXI podría parecer desfasado preocuparse por los traumas del fascismo, nazismo y comunismo. “A veces creemos que la historia solo se mueve hacia adelante, es decir, hacia el progreso, hacia la democracia, que eso es lo inevitable”, dice el autor, quien es profesor de Historia en la Universidad de Yale.

A esa frase le sigue una alerta: “Cuando pensamos de esa manera bajamos nuestras defensas y le abrimos la puerta al tipo de regímenes que jamás pensamos que podrían regresar”.

A la visión de la política como un movimiento inevitable hacia un futuro mejor, se le antepone la “política de la eternidad”, que propone una visión igualmente ficticia que lleva a buscar en el pasado los modelos a emular. “Con cada referencia hacia un pasado idílico se invoca un ataque hacia enemigos externos que conspiran contra la Nación”, describe Snyder.

Los populistas, asegura el profesor, entran en esta categoría. De hecho, Snyder identificó en el lema: “Make America great again”, una alerta que lo motivó a escribir su más reciente obra.

Tras 18 años de repetir: “No vale, no creo” y de ver como incluso los peores presagios se cumplían, los venezolanos deberían estar curados de toda incredulidad. Deberían saber que el futuro no conduce automática e inexorablemente a un mayor nivel de bienestar y democracia, como tampoco la evocación de un pasado glorioso lleno de próceres lleva de vuelta a estados idílicos.

¿Qué queda? “No ser indiferentes”, apunta Snyder. “Si los jóvenes no empiezan a participar en la construcción de la historia, los políticos de lo inevitable y los de la eternidad destruirán el futuro. Y para construir la historia, los jóvenes deben primero conocerla”, y con esa invitación, el profesor lega su libro.

Estas son las 20 lecciones que Snyder compiló tras revisar las tiranías del siglo XX.