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Sistema Eléctrico Nacional

Winston Cabas: Después de la alocución del ingeniero Cabello comenzó la tragedia, la zozobra y la angustia

MOMENTOS DE TENSIÓN VIVIÓ LA FAMILIA CABAS SANABRIA luego que uno de sus miembros, Winston Cabas, presidente de la Asociación Venezolana de Ingeniería Eléctrica y Mecánica, se le ordenara una investigación tras alertar los riesgos de los recientes apagones ocurridos en el país, tras el deterioro del Sistema Eléctrico Nacional (SEN).

En una entrevista en exclusiva para lapatilla.com, el ingeniero cuenta cómo comenzó para él y su familia “la tragedia, la zozobra y la angustia”. Indicó haberse enterado por las redes sociales y por su nuera cuando se produjo la alocución del teniente retirado Diosdado Cabello.

“Me avisa, voy y reviso mi teléfono y tengo cualquier cantidad de mensajes y desde ese momento empieza la tragedia, la zozobra y la angustia de sentirse perseguido por una dictadura, por un régimen que agobia a todos los venezolanos. Acto seguido mis hijos optan por sacarme de la casa me llevan a un sitio seguro en una zona populosa de Caracas, para posteriormente sacarme del país”.

Cabas cuenta que fueron momentos difíciles y delicados, porque a su juicio es sentir el peso del estado, de la fuerza militar de un país sobre un ciudadano y sobre su familia, y más cuando considera que su trabajo y su experiencia ha sido la de alertar al país sobre la situación que se le venía a Venezuela en cuanto al sistema eléctrico nacional.

Más información en La Patilla.

Rafael Lacava: “La distribución eléctrica debería estar en manos de privados”

EL GOBERNADOR DEL ESTADO CARABOBO, Rafael Lacava, propuso que la distribución y comercialización de la energía eléctrica en el país debería estar en manos de empresas privadas.

A dos meses del primer mega apagón nacional y con su entidad sufriendo constantes apagones pese al esquema de racionamiento, Lacava aseveró que dejar en manos de los privados la distribución y comercialización “sería más eficiente”, porque la “distribución no tiene la connotación estratégica que tiene la generación y transmisión. Son cosas distintas”.

El gobernador dijo que se debe retomar el cobro de la tarifa que está suspendida desde hace más de siete meses. “Pero que se cobre lo que vale la luz, porque aquí todo es gratis, la gente reclama pero no paga”.

Lacava también pidió a los carabobeños aguante y paciencia “porque esto no es soplar y hacer botella y esta crisis no se va a resolver mañana ni la semana que viene”.

Ante los apagones que se presentan en toda la entidad, dijo que esto se debe a que desde Caracas le piden a las regiones que hagan administración de cargas de manera distinta cada día, dependiendo de lo que se requiera.

“A veces nos solicitan que saquemos del sistema 35% de la carga de Carabobo, otras veces 60%, como pasó ayer, y es así como tenemos a más de la mitad de nuestros circuitos fuera del sistema”, señaló.

Además, insistió en que los cortes persistirán por al menos tres semanas, hasta que lleguen al Guri dos autotransformadores que no acabarán con los racionamientos, sino que regularizarán la administración de carga.

También reconoció que el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) no se ha vuelto a caer por completo “porque quien está al frente ahora sabe lo que está haciendo”, al referirse al nuevo ministro de energía eléctrica de Maduro, Igor Gavidia, quien sustituyó a Luis Motta Domínguez tras el apagón nacional del 7 de marzo.

Durante los mega apagones la mitad de los mensajes de Maduro fueron emitidos vía Twitter
Los 53 mensajes relacionados con el tema eléctrico que fueron ofrecidos por los principales funcionarios del Ejecutivo, dieron cuenta de la ausencia de programas que atacaran, de inmediato, las necesidades de un país que se quedó a oscuras y sin agua
Cuarenta después de la primera gran falla eléctrica que dejó al país sin luz durante días, Runrun.es revisa qué dijeron quienes están al mando de una crisis de energía que amenaza con más penumbra

 

@loremelendez

 

CUENTA EL INGENIERO RODOLFO TELLERÍA VILLAPOL en su libro “Historia del Desarrollo del Servicio Eléctrico en Venezuela” que, durante la última década que precedió al chavismo (1989-1998), el sistema eléctrico venezolano tenía uno de los más altos índices tanto de potencia instalada como de consumo anual por habitante (2.563 kilovatios por hora), lo que se traducía como un indicador de la óptima calidad de vida que llevaban sus pobladores. En la región, solo la superaban Brasil y Argentina. Más del 90 % del país estaba iluminado.

“En estos 35 años –es decir, desde el inicio de la construcción de la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar (Gurí)- se había logrado la electrificación casi total del país. De un país que solo alcanzaba el 30 % en 1948 habíamos pasado a más del 90 % en 1980. Toda población mayor de 500 habitantes gozaba de servicio eléctrico. El consumo per cápita era el mayor de América Latina, gracias tanto a la extensión del servicio como a la industrialización que se había operado en el país. Las redes de transmisión de alto voltaje cubrían todas las regiones pobladas y se había unificado la frecuencia”, señala el autor del libro, uno de los pioneros de la ingeniería eléctrica en Venezuela.

Los mega apagones nacionales que se han prolongado durante días terminaron de borrar aquel logro alcanzado en el siglo pasado. Una veintena de estados quedó a oscuras por 20, 40, 60 y hasta 100 horas debido a las múltiples fallas eléctricas que se presentaron en marzo pasado.

La respuesta oficial fue denunciar, cada día, que agentes externos “atacaban” el sistema eléctrico con incendios, fusiles y hasta a control remoto. Mientras la población estaba sin luz, sin internet, sin líneas telefónicas y sin agua, el gobierno no decía una palabra sobre cómo actuaría en la contingencia. No se anunciaron planes que permitieran atender una emergencia que, de acuerdo con la organización Médicos por la Salud, costó más de 20 vidas y más de 2.000 millones de dólares en pérdidas, según la firma Ecoanalítica. Tuvieron que pasar 23 días para que se publicara un programa de racionamientos de energía que abarca a casi todo el país y se aplica de forma desordenada.

Entre el 7 de marzo y el 7 de abril hubo 53 mensajes del gobierno de Nicolás Maduro referentes al mega apagón. Sin embargo, de este total, menos de un tercio de estas intervenciones (16, que equivalen a 30 %) fueron directamente del mandatario. La mitad de estas apariciones fueron virtuales: todas en Twitter. Las otras 8, a través del canal de televisión del Estado VTV.

infografía de los mega apagones

El funcionario que más habló sobre el apagón fue Jorge Rodríguez, quien apareció 17 veces (una más que Maduro) para ofrecer anuncios relacionados con las fallas de luz. Estuvo once veces en VTV, tres de estas a través de llamadas telefónicas; cinco en Twitter y una en la radio.

La vicepresidenta Delcy Rodríguez fue la tercera funcionaria con mayor número de intervenciones públicas vinculadas con el tema eléctrico. En total, hizo cinco anuncios en Twitter y dos por medio de VTV. Entre los hermanos Rodríguez y Maduro se repartió 75 % de los mensajes oficiales sobre los mega apagones.

A oscuras y sin plan

“El mega apagón puso en evidencia que estábamos peor de lo que pensábamos. No es un problema coyuntural sino estructural”, explicó vía telefónica el ingeniero electricista y ex gerente para la Oficina de Planificación del Sistema Interconectado (OPSI), Miguel Lara Guarenas, quien aseguró que los continuos problemas de la industria eléctrica acabaron con un tercio de la generación que estaba activa. De los 3.000 megavatios, ahora solo funcionan 1.000.

Lara Guarenas apunta que, cuando Hugo Chávez llegó al poder, se le entregó un plan de contingencia que se pondría en marcha en caso de que, por alguna catástrofe natural, se tuviese que “apagar” el Guri, que para ese entonces generaba alrededor de 75 % de la energía del país. Allí se tenía en cuenta incluso los impactos sociales y políticos que tendrían dejar a más de media nación sin luz.

Dentro de esa planificación entraban en acción las plantas de energía termoeléctrica: de los 10.000 megavatios de capacidad de entonces, estaba activo 70 %. Tras la crisis eléctrica de 2009, se instalaron alrededor de 19.000, pero solo 2.000 funciona correctamente hoy. “Así no hay plan de contingencia que valga”, recalcó el experto.

“El gobierno sigue haciendo lo mismo para que el desastre siga”, sentenció el ex funcionario, quien advirtió que la inestabilidad y debilidad actual del sistema eléctrico venezolano es producto de las decisiones que se han tomado desde 1999: desde las inversiones que dejaron de hacerse o que se perdieron por la corrupción, hasta el abandono del mantenimiento mínimo de las instalaciones.

“Todas las advertencias se les ha dicho y ellos (quienes están en el gobierno) siguen abusando del sistema. Los mantenimientos no se hacen, se va a acabando con lo que ya existía. Lo que recibieron ha ido deteriorándose aceleradamente”, agregó.

Lara Guarenas enfatizó que Corpoelec descuidó hasta la limpieza del sistema. “Las torres eléctricas parecen árboles con forma de torres, pero ellos siguen achacando el problema a una guerra inexistente, a un sabotaje que no existe, todas esas excusas buscan ocultar el fracaso”, aseveró.

Una escena de hace algunas semanas dejó en evidencia la afirmación de Lara Guarenas sobre la limpieza. La mañana del viernes, 15 de marzo, se publicaron en redes sociales las fotos de un trío de soldados, vestido con su uniforme, mientras recogía ramas y maleza de un terreno. En otra, el grupo de uniformados vigilaba de cerca a hombres con botas de goma que cortaban el monte que rodeaba una torre eléctrica.

Las gráficas estaban acompañadas de un mensaje: “Dando cumplimiento a las órdenes del MG Hernández Larez, Cmdte de la @Redi_Central, la @ZODIYaracuy14 inició trabajos de pica y poda de las áreas verdes adyacentes de la Sub Estación Eléctrica de Carbonero y Marín, ubicadas en el sector de San Juan de las Rosas, municipio Veroes”. El tuit pertenece a la cuenta de la Región Estratégica de Defensa Integral Central de la Fuerza Armada Nacional.

Tras el primer mega apagón, esa fue la única acción tomada por el gobierno nacional para enfrentar las causas de lo ocurrido el 7 de marzo, cuando una falla dejó al país sin el servicio de energía eléctrica por más de 100 horas. El suceso ocurrió, según indicaron expertos en el tema, porque se incendió la maleza que rodeaba las torres de una de las estaciones de transmisión de energía.

Del ataque electromagnético al francotirador del patio

Durante aquellas primeras horas de oscuridad, varios funcionarios del gobierno se pronunciaron para condenar lo que, de acuerdo con sus declaraciones, fue un “sabotaje”. El primero en romper el silencio, una hora después del apagón, fue Luis Motta Domínguez, entonces ministro de Energía Eléctrica, quien prometió que en cuestión de tres horas se restituiría la luz. Pero eso nunca pasó.

Nicolás Maduro no dio la cara sino hasta el tercer día. En las jornadas anteriores apenas se había encargado de enviar tuits desde su cuenta para culpar a Estados Unidos de “atacar” el sistema eléctrico de la nación, así como para dar aliento a la población que “resistía” la embestida de los poderosos.

Quien apareció más veces ante las cámaras para hablar del primer mega apagón fue Jorge Rodríguez, ministro de Comunicación e Información, quien se limitó a esgrimir teorías conspirativas sobre la falla eléctrica y a informar que las actividades laborales y académicas en todo el país quedaban suspendidas hasta que se restableciera por completo la energía.

“El tema es que el sistema presenta una cantidad de fallas por razones de mantenimiento preventivo y de todo tipo”, argumentó el ex director de Protección Civil, Antonio Rivero, hoy dirigente de Voluntad Popular en el exilio.

Explicó que desde 2005, la institución a la que pertenecía había diseñado un proyecto que contemplaba la respuesta que se daría el Estado venezolano ante “fallas de sistemas que pudieran ocurrir con los principales servicios públicos del país”. Para aquel momento se estudió qué hacer si sucedía un “blackout” de gran magnitud. Ya en ese año, el déficit de plantas de energía estaba cerca de 70 %.

El comportamiento del gobierno fue similar tras el segundo mega apagón. Aunque Motta Domínguez desapareció de escena, Maduro, Jorge Rodríguez y su hermana Delcy, vicepresidenta de la República y hoy coordinadora del Estado Mayor Eléctrico, fueron los dos funcionarios que salieron al paso para informar cómo sucedieron los nuevos “ataques” y la correspondiente medida paralización de actividades.

El gobernante, sin embargo, no hizo una alocución pública sino dos días después de la falla eléctrica del 25 de marzo, cuando conversó por teléfono con el presidente de la anc, Diosdado Cabello, en el programa de televisión “Con el mazo dando”. Fue allí cuando aseguró que uno de los apagones lo produjo el disparo de un francotirador hacia los patios de generación del Guri.

La siguiente aparición para hablar del tema eléctrico, ya frente a las cámaras, la hizo el 31 de marzo, día en el que anunció que se aplicaría un plan de racionamiento de energía en el país. No había mostrado su cara desde el pasado 15 de marzo, cuando informó sobre la creación  del “Comando para la Defensa de los Servicios Básicos Estratégicos del Estado venezolano” y de las “cuadrillas de paz” que tendrían como fin acallar las protestas de calle que reclamaban por luz y agua.

El discurso de los funcionarios tuvo varias constantes: además de la victimización del gobierno frente a los presuntos ataques, de los señalamientos contra miembros de la administración de Estados Unidos y de las acusaciones dirigidas al presidente encargado de la República, Juan Guaidó, Maduro y su gente mantuvieron una narrativa hacia sus seguidores, en el que elevaban al “pueblo” que aguanta la oscuridad impuesta por los adversarios del chavismo.

“Admiro al pueblo venezolano que resiste con gallardía este nuevo ataque de los enemigos de la Patria. ¡Venceremos!”, dijo Maduro el 8 de marzo en un tuit, casi 24 horas después del primer mega apagón. Desde el 1 de abril, comenzó a entregarse a través del carnet de la patria el “Bono Pueblo Valiente”, de 25.000 bolívares, como premio a esa resistencia.

A ese tipo de mensajes motivacionales y de aliento, le siguieron otros que advertían que la situación empeoraría: el mismo gobernante alertó en una alocución a mediados de marzo que la población debía comprar velas, linternas y tener reservas de agua en casa. Anunció así el plan “Tanque Azul”, para que el almacenamiento del agua fuese posible a precios accesibles. Semanas después, no se ha vendido el primero.

Un mes después del primer mega apagón, Maracaibo, la segunda ciudad más importante de Venezuela, vive sus días casi sin electricidad ni agua. Sus habitantes deben hacer largas colas para comprar cualquier producto a través de un punto de venta, o hacer el esfuerzo de cancelar en dólares o con los escasos bolívares en efectivo. Tienen que dormir fuera de casa – en jardines, patios, techos y hasta en aceras, a merced de insectos, suciedad e inseguridad– para soportar el calor de las noches. En buena parte del territorio nacional, los racionamientos eléctricos pueden durar entre tres y hasta ocho horas, y estos pueden repetirse dos veces en un mismo día. Mientras, las tuberías siguen secas. Todo ocurre en el país que hace veinte años estaba entre uno de los mayormente electrificados de América Latina.

Dos mil dólares puede costar una planta eléctrica en Maracaibo

EN UNA ÉPOCA DONDE EL AGUA FRÍA VALE ORO y la carga del teléfono es una necesidad, las plantas eléctricas constituyen un paliativo durante la crisis energética que afronta el país. Sin embargo, no todos tienen el dinero para comprar una, porque generalmente se cotizan en dólares tanto en Maicao como en Maracaibo, y su precio varía, según el lado de la frontera en el que se compre.

Mientras que del lado colombiano las personas hacen cola para comprar las plantas, en la capital del estado Zulia existe un negocio que se perfila en auge por la necesidad de las personas de conservar alimentos, licuar la fórmula materna o sencillamente contar con el placer de un ventilador y encender el televisor.

En Maracaibo, la planta más barata es la de 2.800 wats y cuesta mil dólares. La de 3.000 tiene un precio de mil 200 dólares; la de 6.500 se puede encontrar entre los mil 700 y mil 800 y la de 7.500 wats llega a los dos mil dólares.

En Maicao una planta pequeña de 700 wats, la cual puede encender dos televisores, una nevera pequeña y cinco bombillos, puede costar 200 dólares. Mientras que la de siete mil 500 wats, que puede encender la casa completa, puede alcanzar los mil dólares.

Más información en La Verdad.

Iniciar esta disertación reconociendo problemas que afectaron el comportamiento social y económico de poblaciones enteras, sobre todo frente a la recurrente tragedia que ha paralizado el país por causas que no se justifican, pudiera resultar extremadamente justo y necesario. Y así debe ser toda vez que la historia universal remite a situaciones que dejaron ver el miedo que, ingentes comunidades, tuvieron ante lo que llamaron “la enfermedad del sol”. Sobre todo, cuando éste desaparecía y dejaba la Tierra a oscuras.

El desarrollo de la Física permitió superar tales temores. Así, como entender numerosos fenómenos que alarmaban pueblos. Incluso, gobiernos. No sólo fue el estudio del cielo, sus planetas, estrellas, constelaciones y demás fenómenos astronómicos. También fue de la naturaleza de los electrones, de las moléculas y de los átomos. Sin embargo, fue durante el Renacimiento cuando se inició el estudio sistemático de la electricidad y el magnetismo. Aunque el conocimiento claro de estas materias propias de la Física, no tienen lugar sino hasta finales del siglo decimonónico.

Difícilmente, otro logro científico tuvo consecuencias tan profundas y de tan largo alcance, como éste. Desde entonces, el dominio de la electricidad y el desarrollo de las comunicaciones cambiaron el modo actual de vivir. El mundo entero revolucionó su discurrir, toda vez que las tecnologías se adhirieron a tan potenciales fuerzas físicas, como en efecto dejó ver el carácter de la electricidad. Tanto así, que la electricidad se convirtió en una de las formas de consumo de energía más limpias y prácticas. De hecho, constituye un insumo imprescindible dentro del componente energético de todo proceso industrial de producción. Asimismo, su uso en el hogar es insustituible. Su demanda ha revelado un crecimiento tan vertiginoso, que hizo que cada vez más las sociedades se hicieron más dependientes de ella.

Venezuela no fue la excepción. Igual se sumó a las implicaciones de tan palmaria revolución tecnológica. Desde que la Electricidad de Caracas asumió el liderazgo en la generación, transmisión y distribución de la energía eléctrica, en Noviembre de 1895, el país se hizo más ávido de consumirla. Aunque siete años antes, la empresa The Maracaibo Electric Light Co., convertía a Maracaibo en una de las primeras ciudades de Sur América en disfrutar del servicio eléctrico.

Pero entrada la segunda mitad del siglo XX, el país pasó a hacerse partícipe de nuevos esquemas de crecimiento y desarrollo que clamaron por la prestación de un servicio de electricidad cuya eficiencia se correspondiera con los criterios que pautaban la apertura de un sector empresarial e industrial. Así como de importantes emprendimientos inmobiliarios, que iban a requerir fuentes estables y garantes de un servicio de electricidad acorde con una rotunda y creciente demanda. Las necesidades nacionales de electricidad, eran obvias. No obstante, no fueron totalmente satisfechas por cuanto, a pesar de que repuntó la creación de empresas productoras y administradoras del servicio de electricidad, la demanda superó rápidamente la oferta. Entre otras del sector privado, fueron: Energía y Luz Electrica de San Cristóbal, Electricidad de Valencia, Luz y Fuerza Eléctrica de Puerto Cabello, Electricidad de Guarenas-Guatire, Luz Eléctrica de Yaracuy y Energía Eléctrica de Barquisimeto (ENELBAR), principalmente. Mientras que del sector estatal, se tienen, Luz Eléctrica de Venezuela, (ENELVEN), Electrificación del Caroní C.A. (EDELCA), Compañía Anónima de Administración y Fomento Eléctrico (CADAFE) la cual luego cambia de denominación y personalidad jurídica para CADELA y Corporación Eléctrica Nacional (CORPOELEC).

Y así fue hasta que la construcción de la Central Hidroeléctrica Raúl Leoni, hoy llamada Central Hidroeléctrica Simón Bolívar, cuya inauguración final ocurre en Noviembre de 1986, comenzó a ofrecer la mayor cuota de energía eléctrica al país. El resto, lo aportarían plantas termoeléctricas o hidroeléctricas de menor envergadura. No obstante, algunos de esos proyectos no fueron totalmente terminados lo cual violentó la planificación que a dicho respecto se tenía.

El hecho de no haberse cumplido el programa de equipamiento de acuerdo con el análisis prospectivo de la capacidad que habría de instalarse en la última década del siglo XX, tanto como en los años hasta ahora consumados del siglo XXI, devino en la acumulación de problemas que no lograron despejarse. Por consiguiente, los gobiernos de entonces no ejecutaron los requerimientos de capacidad instalada correspondientes a las estimaciones de la demanda que ingenieros y economistas consultores, habían proyectado.

La Asociación de Ingenieros Mecánicos y Electricistas, AVIEM, había considerado que luego de 1996 se haría inminente “aumentar la generación a termocarbón, desarrollar los aprovechamientos hidroeléctricos del Orinoco y los cuantificados hasta dicho año, y utilización de energía nuclear” (I Congreso Venezolano de Energía: La energía eléctrica en Venezuela. Caracas, 1978) Esto, para amortiguar el crecimiento de la demanda que ocurriría entrado el siglo  XXI. Pues para entonces, “habremos utilizado  todos nuestros recursos hidroeléctricos y será necesario incorporar en gran escala, otras fuentes para satisfacer nuestros requerimientos de energía eléctrica” (Ibídem).

Pero  el deterioro causado por la desidia que emergió como resultado del patético esquema de desarrollo económico que acompañó el arribo del modelo militarista que se apoderó del poder político en 1999, desplazó toda consideración de mantenimiento preventivo y correctivo requerido por el sistema eléctrico nacional. Ello devino en un traumático deterioro que provocó el colapso de la generación, transmisión y distribución de la energía eléctrica. Particularmente, a partir de 2010.

Tal crisis, había sido anunciada con antelación, por estudiosos de firmas de ingeniería, centros de investigación y desarrollo y centros de estudios universitarios, preocupados pues los tiempos veían venirse encima. Sobre todo, ante el estado de pésimas condiciones que ya acorralaba las empresas eléctricas venezolanas. Ingentes oportunidades dejaron pasarse sin que llegaran a detallarse las condiciones que adolecían frente a reordenamientos propios del subsector eléctrico nacional. Muchas prioridades quedaron rezagadas como necesidades de proyectos de desarrollo e inversiones clamados para el interés nacional.

La AVIEM había advertido que “de sufrir retrasos considerables, los márgenes de reserva necesarios para garantizar una electricidad siempre disponible, serían críticos y podría afectar seriamente la operación del sistema eléctrico nacional” (Ob. Cit.) Actualmente, la capacidad de carga distribuida nacionalmente no cuenta con reserva alguna. Por lo contrario, se tiene un déficit bastante calamitoso, 3.435 MW operativos. Por consiguiente, se ha puesto en jaque, en lo que ha corrido desde el 7 marzo 2019, la operación del sistema eléctrico en todas sus fases y condiciones.

El régimen socialista venezolano, acusa a razones de índole política y geopolítica de la crisis eléctrica nacional que ha surgido. Y lo peor, es que comunicadores sociales y personas afectas al régimen se han prestado a la absurda tarea de buscar convencer a incautos, idealistas, resignados y conformistas, de que la logística que acompaña la generación, transmisión y distribución de electricidad, es un problema que sólo lo explica la “política” a manera de ficción. Ni siquiera el populismo, la revolución o el socialismo de última categoría, tienen consigo razones para justificar tan perturbadora realidad. Más, cuando la correspondiente ideología no cuenta con consideraciones que respondan. Por eso, han hablado de que lo sucedido a principios de Marzo 2019, fue una guerra cibernética y electromagnética que incidió sobre controles numéricos del centro generador de Guri gobernados éstos por patrones electrónicos dialógicos y conmutadores analógicos manuales para los cuales no hay poder digital capaz de intercalar órdenes en sus fuentes controladoras de barrido simple.

La causa de tan histórico desastre, es de alcance internacional dado lo absurdo y ridículo de la explicación gobiernera. La misma se complementa con la de un supuesto ataque terrorista. Aunque debió ser “terrorismo de comiquitas” pues no hay otra forma de concebir consecutivas acciones de saboteo  que a juicio de cualquiera, lucen de carácter infalible toda vez que ocurrieron en áreas fuertemente militarizadas. Sin embargo, esto puede explicarse al considerarse la incidencia de una negligencia garrafal, tanto como de la corrupción que dejó sin recursos, a proyectos eléctricos aprobados financieramente por el Ejecutivo Nacional en su momento.

De manera que la presunta “guerra eléctrica” provocada por infiltración del acérrimo capitalismo del Imperio Yanqui, no calza con las motivaciones endilgadas por quienes no saben otra cosa que “echarle la culpa a la vaca”. Debería todo explicarse, según las teorías de las fuerzas ejercidas sobre una corriente en un campo magnético. Así podría haberse rebatido cualquier incipiente trazo de que el calentamiento de las líneas de alta tensión fueron reducidas por influjos electromagnéticos teledirigidos. Hipótesis ésta que se cae por su propio  y fantasioso peso .

Ello fue  causado, simplemente, por el calor generado por el incendio bajo las líneas de alta tensión extendidas entre las subestaciones Malena y San Gerónimo, lo que produjo la reducción de la protección térmica respectiva para así activarse la interrupción del sistema eléctrico. Asimismo, cabe agregar a una sucesión de causas, la impericia de buena parte del personal que atiende salas de máquinas de centros de potencia quienes, por ensayo y error, acometen un manejo que raya con desviaciones de control. Tampoco, se tiene el mantenimiento en caliente ni la vigilancia aérea de las redes de distribución a nivel nacional, como venía haciéndose. Otra causa, fue la acumulación térmica imposible de irradiarse por obsolescencia del aceite y material componente de transformadores de alto reciclaje o potencia eléctrica. La misma ha sido causante de explosiones achacadas a un manido saboteo.

Igual debe contarse, la anulación de plantas termoeléctricas de reducida potencia. De 84 en otrora instaladas, apenas quedan tres de las cuales sólo dos siguen operativas. Las plantas de energía eólica, resultaron ser un fiasco. Aparte que su capacidad de generación eléctrica es tan irrisoria, no funcionan. Todo esto da cuenta del mayor deterioro eléctrico suscitado en país latinoamericano alguno.

Así que para determinar algunas causas del problema que tiene al país sumido en el ocio, por un mal gobierno zarandeado por el Imperio, habría que dominar el tema que refiere la energía y movimiento de las cargas en parques eléctricos dedicados a la generación, transmisión y distribución del servicio eléctrico. Porque en verdad, lo acontecido es un problema  resultado de la precaria experticia logística y operativa de la empresa que controla el sistema eléctrico nacional. O para decir lo expuesto arriba de otro modo, es un problema de Física, no de Política.Tampoco de ficción.

Maduro pide retomar diálogo en medio de una

NICOLÁS MADURO PIDIÓ A LOS PAÍSES ALIADOS DE SU GOBIERNO en Latinoamérica y el Caribe, volver a las conversaciones que permitan la apertura de un diálogo en Venezuela. La solicitud la hizo este sábado, 6 de abril, casi un mes después del mega apagón que dejó a la nación sin luz durante más de 100 horas, suceso que ha sido seguido múltiples fallas eléctricas en las últimas semanas.

“Hago un llamado al presidente de México, al de Uruguay, al de Bolivia, a los primeros ministros y presidentes de Caricom a que retomen la iniciativa de diálogo decidida hace 2 meses en Montevideo”, dijo el gobernante en su discurso ante miles de funcionarios públicos y partidarios que se concentraron en los alrededores del palacio de Miraflores.

Parte de su alocución fue dedicada a lo que reconoció como “una verdadera emergencia eléctrica”. A propósito de ellos, exhortó a los venezolanos a ahorrar energía y recalcó que por un mes se mantendrá un plan de racionamiento eléctrico mientras se estabiliza el servicio.

“Debemos mejorar la capacidad comunitaria y familiar de almacenamiento de agua. Para estar preparados por si nos toca enfrentar un nuevo ataque al sistema eléctrico y de agua”, advirtió.

Maduro denunció que esta semana el sistema eléctrico fue víctima de un tercer ataque que implicó un virus informático.

“Explotaron equipos, destruyeron equipos y nos ha tocado liberar de virus todo el sistema computarizado del servicio eléctrico. En 30 días vamos a consolidar la estabilidad de un nuevo sistema”, apuntó, al tiempo que informó que los “nuevos ataques cibernéticos” fueron hechos desde Chile y Colombia, aunque liderados por Estados Unidos.

“Basta ya de agresiones de Donald Trump contra el pueblo de Venezuela”, señaló Maduro al exigir a Washington que “cese su persecución” contra la economía venezolana. “Venezuela va a seguir adelante con sanciones o sin sanciones”.

El gobernante aprovechó para felicitar a la asamblea nacional constituyente, que esta semana solicitó el retiro de la inmunidad parlamentaria al presidente de la Asamblea Nacional y presidente encargado de la República, Juan Guaidó.

Con información de AP y Crónica Uno.

Motta Domínguez: Estamos viendo el incremento de incursiones a estaciones eléctricas

El ministro de Energía Eléctrica, Luis Motta Domínguez, denunció supuestos sabotajes contra estaciones y subestaciones del sistema eléctrico nacional registrados en cinco estadoso del país, que habrían dejado dos delincuentes abatidos, tres personas electrocutadas y 21 detenidos.

Motta Domínguez aseguró que a los delincuentes les fue incautado 5.123 kilos de material estratégico o cableado cortado. “Estamos viendo que se están incrementando las incursiones y estos coincide con las denuncias hechas por el vicepresidente Tareck El Aissami”, detalló el ministro.

Sobre los intentos de sabotajes ocurridos en Zulia, Vargas, Aragua, Sucre y Cojedes, mencionó que en el estado Aragua intentaron ingresar sin autorización a unas subestaciones y funcionarios militares tuvieron que aplicar la fuerza legítima, razón por la que murieron dos personas.

“En este procedimiento, donde murieron estas dos personas, ahí se incautaron una pistola 9 milímetros marca Sig Sauer con seriales devastados y un escopetín calibre 16, igualmente con los seriales devastados”, agregó.

Domínguez contó que durante este fin de semana en la estación Chacopata, estado Sucre, donde se conecta el cable submarino que va hacia Isla Margarita, Nueva Esparta, fueron apresada tres personas más.

Señaló que hace 15 días unos sujetos pretendían ingresar ilegalmente a la estación La Horqueta, Aragua, donde hubo un enfrentamiento en el que fallecieron tres personas y se confiscaron armas de fuego.

El ministro hizo un llamado a la población a denunciar cualquier tipo de actividad sospechosa en las estaciones eléctricas del país, e impedir que saboteen el sistema de electricidad nacional que se ha visto afectado por este tipo de incidentes.  

*Con información de Panorama

 

Apagón en Aeropuerto de Maiquetía retrasó embarques y desembarques

Apagón Maiquetía

Un apagón en el Aeropuerto nacional e internacional Simón Bolívar de Maiquetía en tempranas horas de la mañana causó retrasos en el retiro de maletas, embarque e incluso desembarque, según reportaron usuarios en Twitter.

La falla del servicio eléctrico ocurrió antes de las siete de la mañana, y fue restablecido unas horas después, cerca de las 08:30 a.m., según informó el ministro de Servicios y Obras Públicas, Ricardo Molina.

El apagón fue producto de una falla en la sub-estación de Arrecife y afectó también la zona oeste del estado Vargas, Catia La Mar, Urimare, Playa Grande y Soublette. Vecinos del sector indicaron que llovía moderadamente cuando se quedaron sin electricidad.

Algunos usuarios de Twitter, que se encontraban a punto de desembarcar cuando ocurrió el apagón, informaron que debieron esperar para poder salir del avión.