Francisco Zambrano, autor en Runrun

Francisco Zambrano

Médicos y enfermeras temen por su salud en medio de pandemia
Trabajadores de la salud alertan que condiciones para laborar en hospitales venezolanos y agresiva propagación del Coronavirus los convierten en blanco del virus 
Encuesta Nacional Impacto COVID-19 develó 60% de desabastecimiento en tapabocas, 66,67% en jabón y 22,22% en guantes en recintos de salud pública         

@franzambranor

A la doctora Moraima Hernández de la Maternidad Concepción Palacios en Caracas le preocupan dos cosas en torno a la COVID-19: la vulnerabilidad de los trabajadores del sector salud en Venezuela y la posibilidad de llevar el virus a su casa.  

Hernández considera que el riesgo de contagiarse es mayor en el gremio de la salud porque no cuentan con los suficientes implementos para enfrentar la pandemia. 

“Los trabajadores de la salud son especialmente susceptibles ante la presencia de un virus nuevo porque lo viven de manera directa. El riesgo es mucho mayor comparado con el de la población en general. La mayoría de las personas con las que comparto viven con el temor de llevar la infección a sus hogares”, dijo Hernández.

De acuerdo a la Encuesta Nacional Impacto COVID-19 elaborada por una comisión de expertos de la salud designada por la Asamblea Nacional, a finales de marzo había un 66,67 de desabastecimiento de jabón antibacterial en los hospitales públicos, 60% de tapabocas y 22,22% de guantes.

“Tenemos a un personal que está expuesto”, sentenció Francis Guillén, enfermera del Hospital Miguel Pérez Carreño en Caracas. 

“En el Pérez Carreño la existencia del material es intermitente. Hay áreas a las cuales no les dan guantes ni mascarillas. El tapabocas que se debería usar es el N95 y en la emergencia no lo he visto, he visto solo la normal”, dijo Guillén.

Neomar Balza, traumatólogo con experiencia en el Pérez Carreño y el Hospital Ortopédico Infantil, coincidió en que en los centros de salud pública no se respetan las normas sanitarias. 

“Los déficits de insumos y medidas básicas de higiene dejan a todo el personal de salud de la red pública en una situación de vulnerabilidad”, dijo 

Faltan profesionales 

La ausencia de suficiente personal calificado para atender a los pacientes es otro drama que enfrentan a diario los hospitales.

A juicio de Francis Guillén, miembro del Colegio de Enfermeras del Distrito Capital, solo en el Hospital Pérez Carreño entre nueve y diez enfermeras renuncian a diario.

“Actualmente no están aceptando renuncias por la contingencia del Coronavirus, pero este es un patrón que se viene repitiendo desde hace tiempo en todos los hospitales del país”, dijo Guillén. 

Para Guillén los sueldos bajos, las precarias condiciones de trabajo y ahora la amenaza de contagio de COVID-19 atentan contra la estabilidad de su gremio en los centros de salud públicos. 

“Todo el mundo sabe que el grueso del personal en un hospital es el de enfermeras y no hay suficientes para cubrir toda la demanda”, aseveró Guillen.

“A medida que se acentúe el Coronavirus va a haber más ausencia de trabajadores en los centros de salud porque algunos se van a enfermar y otros no podrán llegar por el tema de la movilidad”, indicó la doctora Moraima Hernandez.

“Los trabajadores del sector salud piden a gritos transporte y que se diga públicamente cuales son las rutas que supuestamente puso el gobierno a disposición”, enfatizó la enfermera Delia Alejo, ex trabajadora del Hospital José María Vargas y la Maternidad Santa Ana en Caracas. “Los bancos no están funcionando, lo que se traduce en que tampoco tenemos efectivo, cómo se hace para pagar transporte”, añadió Alejo.

“Hay una dificultad para la movilización por el tema de la escasez de gasolina. Así tengas un salvoconducto, la prioridad son los militares y policías. Todo lo que afecta a la población en general, perjudica igualmente a los trabajadores de la salud porque estamos obligados a salir a diario”, sostuvo Moraima Hernández.

Posible desbordamiento

Tomando en cuenta el estado de los centros de salud públicos en Venezuela y la agresividad con la que se desplaza el Coronavirus, no es descabellado pronosticar un eventual colapso del sistema sanitario.

“Creo que viene una situación más difícil y no estamos preparados para atenderla. Algo tan básico como el agua, no hay en los hospitales. No se le puede garantizar la atención mínima adecuada al paciente”, esbozó Moraima Hernández. 

Hernández indicó que es fundamental brindar apoyo psicológico en estos momentos a quienes laboran en los hospitales. “No hay respaldo para manejar el stress y la angustia que vive el trabajador de la salud”.

A cuidarse 

Para la enfermera Delia Alejo, frente a la indefensión del venezolano en materia de salud es perentorio extremar las medidas de protección individual.

“Quedarnos en casa es lo mejor que podemos hacer y seguir las recomendaciones de aseo personal de la Organización Mundial de la Salud”, dijo Alejo. 

“La mayoría de los venezolanos viven del día a día y no creo que se puedan aguantar esta cuarentena sin percibir ingresos, por eso es que se observa tanta aglomeración de personas en sectores como Catia y Petare”, agregó Alejo.

Guillén manifestó que cualquier persona que presente una afección respiratoria debe ser evaluado. 

“El paciente que entre con una patología respiratoria a una emergencia es sospechoso de COVID-19 hasta que se demuestre lo contrario”, alertó. 

Fallecidos por COVID-19 deben ir directo al crematorio
Los cadáveres no serán velados 

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El director del Cementerio del Este, Edgar Hernández, dijo que los cadáveres de quienes mueran por Coronavirus no serán velados y deberán ser cremados por disposición del Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (Semanecf) y del Ministerio del Poder Popular para la Salud.

Hernández aclaró que hasta este martes 31 de marzo no había recibido caso alguno de COVID-19 en el campo santo ubicado en La Guairita.

Sostuvo que el Cementerio del Este está capacitado para cumplir con los protocolos obligatorios en caso de atender fallecidos por la pandemia.

“Contamos con trajes adecuados para el manejo de los cadáveres, bolsas especiales, tratamientos a base de cloro, ataúdes de fibra hermetica y la capacitación de nuestro personal para este tipo de contingencias”, dijo Hernández.

Aunque no se ha comprobado, se sospecha que los cadáveres de quienes fallecen de Covid-19 aún pueden transmitir el virus. 

“En España se presume que sesenta personas fueron contagiadas después de asistir a un funeral”, dijo Hernández.

Máximo dos horas velan a muertos en funerarias

Dos a seis horas por velorio 

El director del Cementerio del Este sentenció que por motivos de seguridad y resguardo, los velorios estaban teniendo una duración de entre dos y seis horas con un grupo de 10 a 20 personas.

“Creo que la propia gente está tomando conciencia y sabe que no puede asistir a reuniones. Por eso hemos visto solo familiares y allegados en las ceremonias de días recientes”, indicó Hernández.

El director del Cementerio del Este sostuvo que están laborando con personal limitado. “Algunos como el personal administrativo está trabajando desde sus casas”. 

Aseguro que no se han visto afectados por los inconvenientes con la modalidad porque el Estado incluyó a las funerarias en la lista de instituciones prioritarias para abastecerse de gasolina.

Máximo dos horas velan a muertos en funerarias
Permiten grupos de diez o menos personas con tapabocas y guantes 

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El tío de Alonso tenía dos días que no levantaba el teléfono de su casa. Vivía solo en Caracas, por lo que Alonso decidió ir a visitarlo. No contestó el timbre y Alonso optó por solicitar la ayuda de Protección Civil para abrir la puerta del apartamento. Una vez adentro la sospecha que poseía Alonso se convirtió en certidumbre, su tío tenía varios días muerto.

Debido a la pandemia del Coronavirus y al estado de alarma decretado por Nicolás Maduro, la familia decidió cremarlo y no velar el cadáver. “Pensamos que no eran las condiciones adecuadas, cuando esto pase le haremos un Novenario, porque ni misas se pueden efectuar”, dijo Alonso.

En su cuenta de Twitter, Yulianna Uzcategui escribió que su padre había fallecido en Mérida y ella estaba en cuarentena en Portuguesa por lo que no podía asistir al sepelio. De la misma manera Miliber Mancilla colocó en la red social que los padres de una amiga no podían venir a Venezuela al entierro de su hija.

Despedida con restricciones

En época de COVID-19, los funerales se hacen con máximas restricciones y algunos incluso no llegan a efectuarse.

Freddy Méndez de la funeraria Virgen Morena en el centro de Caracas explicó que en medio de la cuarentena solo se está permitiendo dos horas de velación y máximo 10 personas en la capilla con sus respectivos tapabocas y guantes.

Aunque la Cámara Nacional de Empresas Funerarias y Afines (Canadefu) no ha emitido un comunicado oficial, se estima que si hay sospecha de fallecimiento a causa de Coronavirus, el cadáver debe pasar directo al crematorio.

Canadefu está integrada por 220 afiliados a nivel nacional, 85% son funerarias y 15% fabricantes de ataúdes. 

“Las autoridades todavía no nos han dicho como es el protocolo a seguir. La situación es muy compleja. Estamos teniendo la máxima cautela y exigiendo actas de defunción con motivos de muerte antes de prestar el servicio”, dijo Méndez.

Héctor Bastidas de la Funeraria Previsabel XXI en San Martín sentenció que no están llevando a cabo actos velatorios desde hace poco más de una semana.

“Solo preparamos los cadáveres y los llevamos al cementerio”, indicó Bastidas.

Aseveró que dejaron de hacer funerales porque en un par de ocasiones oficiales de policías se acercaron a deshacer las reuniones, asegurando que estaban prohibidas por el decreto de estado de alarma.

Tanto Méndez como Bastidas temen por la posibilidad de que en Venezuela se presente una situación similar a la de Europa con una cifra de fallecidos que supere la oferta funeraria. De la misma manera les preocupa la salud de quienes trabajan en este gremio.

“No sabemos qué pueda pasar con este negocio ante esta amenaza de la pandemia”, manifestó Bastidas.

Restricciones a movilidad atentan contra enfermos crónicos
Pacientes renales se ven imposibilitados de llegar a terapias de diálisis por escasez de gasolina y regulación de tránsito estipulada en decreto de estado de alarma por COVID-19

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En dos ocasiones esta semana, Sofía* tuvo que caminar casi 6 kilómetros desde Parque Valencia hasta la avenida Bolívar de Valencia para acudir a su sesión de diálisis. Como su terapia es a primera hora de la mañana, debe salir de casa a las 4 de la madrugada.

Sofía ha perdido 80% de la visión porque padece de diabetes. Así, casi sin poder ver, emprende camino a diario en busca de extender su vida. 

José* también es paciente renal y diabético en el estado Lara. Sufre una discapacidad motora por amputacion de miembro inferior derecho. En noviembre tuvo un accidente y se fracturó el fémur y la rodilla de la pierna izquierda, por eso amerita traslado en ambulancia. Esta semana faltó a su diálisis porque a las ambulancias privadas no les están echando gasolina.

La escasez de combustible, especialmente en la provincia, y las restricciones de tránsito estipuladas en el estado de alarma decretado por Nicolás Maduro mantienen en zozobra a miles de pacientes con patologías crónicas en Venezuela que deben acudir a tratamientos en centros de salud.

Para diciembre de 2019, en Venezuela había 10 mil 995 pacientes de hemodiálisis y diálisis peritoneal y 2 mil 698 personas trasplantadas de riñón, hígado, córnea, médula ósea y corazón de acuerdo a la Coalición de Organizaciones por el Derecho a la Salud y la Vida (Codevida) y la asociación civil Amigos Trasplantados de Venezuela (ATV). Desde 2016 el gobierno no aporta cifras oficiales en cuanto a pacientes renales.

Según Codevida y ATV, para el año pasado había 144 unidades de hemodiálisis en Venezuela, 85 pertenecientes al sector privado y 59 al público. Desde junio de 2017 está suspendido el programa de trasplante del Ministerio del Poder Popular para la Salud. 

“El problema de la gasolina no es de ahora, pero lo actual es grave”, dijo el coordinador de Amigos Trasplantados de Venezuela, Alfredo Cáceres.

Cáceres sostuvo que la emergencia sanitaria a raíz de la llegada del Coronavirus alertó a los pacientes de enfermedades crónicas. “El tema es que en Venezuela pega mucho más porque estamos en una emergencia humanitaria compleja”. 

De acuerdo a Cáceres, una persona trasplantada cae en un estado de inmunosupresión lo que le convierte en un blanco vulnerable de infecciones y virus. Asimismo el paciente que recibe diálisis es propenso a verse afectado por lo que está en el ambiente.

Según Cáceres, un paciente renal se somete a diálisis en promedio tres o cuatro veces a la semana. 

“Entendemos que las indicaciones de quedarse en casa son importantes para la mayoría de la población en medio de esta pandemia, pero los pacientes renales tienen que ir a su consulta. Esas máquinas son sus riñones. Si un paciente cuyos riñones no funcionan no se dializa, muere. Así de simple”, dijo Cáceres. 

Además de la escasez de gasolina, Cáceres denunció que la falta de agua potable y electricidad también atentan contra la salud del paciente crónico. 

“Hay unidades de hemodiálisis que no prestan servicio o lo hacen a medias porque no tienen agua. Somos la población más vulnerable”, indicó.

A Cáceres le preocupa las repercusiones que tenga el Coronavirus en el colapsado sistema de salud venezolano. “Qué le espera a los pacientes si no hay inversión, los precios del petróleo están por el piso y además atravesamos por una emergencia humanitaria compleja. Estamos en un panorama incierto. El riesgo de fallecer en un hospital público está hoy más latente que nunca”.

De acuerdo a un informe elaborado por Codevida y remitido al Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas en 2019, 2.500 pacientes renales fallecieron entre 2017 y 2018 por fallas de contaminación, déficit y cierre de unidades de hemodiálisis.

Una bomba de tiempo

A juicio de Alexander Hernández, presidente de Fundaparca, fundación contra el Parkinson, Venezuela no está preparada para la pandemia del Coronavirus.

Desde hace semana y media, la fundación que coordina Hernández no ha podido entregar medicinas a los pacientes venezolanos.

El Parkinson es una patología progresiva del sistema nervioso que afecta el movimiento y la coordinación motora. No ingerir el tratamiento adecuado puede causar estragos en las células cerebrales. 

“Nuestra sede queda en un conjunto residencial y nos prohibieron entregar medicamentos por la aglomeración de personas, especialmente porque la mayoría son de la tercera edad”, dijo Hernández. 

Hernández informó que en lo que va de 2020 han fallecido tres pacientes de Parkinson por falta de medicamentos.

“Los medicamentos nos estaban llegando desde España, Portugal y Estados Unidos y debido al Coronavirus esto se ha detenido”, indicó el presidente de Fundaparca. 

De acuerdo a Hernández, en Venezuela hay alrededor de 32 mil pacientes de Parkinson y 70% de esa cifra depende de lo que les suministre Farmapatria, establecimiento de medicamentos adscrito al gobierno. “Las medicinas de Farmapatria están llegando vencidas. Unas son de Colombia y otras de India”.

Para Hernández, la atención de un enfermo de Parkinson en medio de la crisis del COVID-19 es delicada porque no lo puede supervisar cualquier especialista de la salud. “Quien padece esta enfermedad tiene un protocolo muy específico con las medicinas que puede tomar, es por eso que cuando se lleva a una emergencia debe ser atendido por su médico. Es preocupante porque en Venezuela no contamos con una atención primaria digna”, dijo Hernández.  

Salir de casa o padecer encerrada 

Desde noviembre del año pasado, Edith Hernández no recibe las medicinas que toma por la rectocolitis ulcerosa que le fue diagnosticada en 2005.

La rectocolitis es una enfermedad inflamatoria de los intestinos grueso y delgado que debe ser tratada con medicamentos similares a los de una quimioterapia. 

A raíz de este padecimiento y percatarse que el Estado no le brindaba el apoyo suficiente, Edith decidió crear la Fundación Voces de Enfermedades Ulcerosas Intestinales en 2017.

“La entrega de medicamentos en la farmacia de alto costo del gobierno está suspendida. Entiendo que iban a empezar de nuevo en marzo, pero todo se cayó por lo del Coronavirus”, dijo Edith. 

Para Edith la movilidad se ha convertido en una pesadilla, especialmente en esta época de restricciones de tránsito. 

Edith vive en Cúa, estado Miranda, pero cuando viene a Caracas a buscar sus medicinas se queda en casa de su hermana en El Cementerio. 

Desde que Maduro decretó la cuarentena, Edith no ha salido del hogar de su hermana, aunque sabe que en algún momento debe hacerlo para buscar los medicamentos que toma. “Las defensas bajas es una condición casi perenne para nosotros, tengo que cuidarme, pero también vivir”, dijo.

Visibilizar el caos

Tanto Alfredo Cáceres de la Amigos Trasplantados de Venezuela como Alexander Hernández de Fundaparca consideran que hacer visible el padecimiento de los enfermos crónicos en Venezuela es una manera de avanzar en procura de lograr la intervención del Estado y organismos de cooperación internacional.

Ambos solicitaron la ayuda de funcionarios de seguridad del gobierno para permitir el libre tránsito de pacientes que deban acudir regularmente a terapias.

Asimismo los puentes que puedan tenderse entre ONG nacionales y organismos foráneos para el arribo de ayuda humanitaria al país. 

 

*Nombres cambiados a petición de los pacientes 

#MonitorDeVíctimas | Mataron un comerciante del mercado de Catia
Estuvo desaparecido por 12 horas hasta que sus familiares encontraron su cadáver en la morgue

Francisco Zambrano @franzambranor / Fotografias Carlos Ramírez

Alex Rodríguez, de 30 años de edad, salió de su trabajo en el mercado de Catia el pasado lunes 23 de marzo y nunca llegó a su casa.

Rodríguez, quien vivía en Catia, estuvo desaparecido por doce horas y posteriormente fue localizado por sus familiares en la morgue de Bello Monte.

Los parientes manifestaron que desconocen si Rodríguez fue asesinado con arma de fuego o algún otro objeto. Tampoco presumen quien pudo haber cometido el crimen. Solo tienen certeza de que el suceso se produjo en los Magallanes de Catia

Rodríguez se desempeñaba como vendedor de ropa para damas en el mercado de Catia. Tenía una hija de 10 años de edad y era el mayor de dos hermanos.

3x3  | Suspensión de Juegos Olímpicos otorgará más tiempo para prepararse
Atletas y dirigentes venezolanos prefieren verle el lado positivo a la cancelación de la competencia en Tokio este año debido a la epidemia de Coronavirus 

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Por cuarta ocasión en la historia, unos Juegos Olímpicos son suspendidos.

Este martes 24 de marzo, el Comité Olímpico Internacional decidió posponer para 2021 los Juegos de Tokio debido a la crisis mundial que ha provocado el Coronavirus.

Será la segunda vez que la capital japonesa sufra una suspensión de Juegos Olímpicos, la primera fue en 1940. Antes de Tokio se cancelaron los de Berlín en 1916 y posteriormente lo de Londres en 1944. Todos como consecuencia de guerras.

Atletas como el karateca venezolano Antonio Díaz deberán esperar un año más para debutar en la cita que reúne a lo mejor del deporte. 

Díaz, bicampeón mundial en la modalidad de Kata, junto al velerista Andrés Lage y el primer vicepresidente del Comité Olímpico Venezolano y presidente de la Asociación Panamericana de Atletismo, Marcos Oviedo respondieron a la encuesta 3×3 de Runrunes sobre la suspensión del evento en la ciudad asiática. 

Díaz clasificó a la magna justa a mediados de febrero de este año luego de llegar a la final de la competencia de kata en la Premier League de Karate de Dubai. Junto a Yulimar Rojas en salto triple, Díaz es una de los candidatos a medalla olímpica por la delegación venezolana. 

Lage obtuvo el boleto a Tokio en noviembre de 2019 en la valida Southamerican Selection efectuada en Marina da Gloria en Rio de Janeiro. 

El velerista tenía previsto competir en la Copa del Mundo en Génova, Italia en marzo de este año. 

¿Cuál cree que será el impacto que tenga esta suspensión en el deporte?

Antonio Díaz: Por un lado creo que es positivo porque había incertidumbre debido a que muchos atletas no tenían condiciones ideales para entrenar, muchos clasificatorios se suspendieron. Para algunos atletas es una tranquilidad. Los planes de entrenamiento han cambiado. Ahora tendremos más tiempo para poder concentrarnos y cuidar a la población que está en riesgo como nuestros padres y abuelos. Por otra parte, el hecho de mover unos Juegos Olímpicos no es sencillo. Será una tarea logística ardua porque hay que modificar el calendario deportivo de los 33 deportes involucrados. Los Juegos de Tokio pueden ser uno de los mejores organizados porque simbolizarán la unión de todo el mundo para vencer esta situación.

Andrés Lage: Creo que en líneas generales no va a cambiar nada, salvo a atletas que no hayan clasificado o gente que se iba a retirar después de los Juegos Olímpicos. En mi caso particular tendré un año más para seguirme preparando.

Marcos Oviedo: La suspensión de los Juegos Olímpicos traerá un enorme impacto en lo social. Cada cuatro años la gente está acostumbrada a presenciar los Juegos. Las únicas veces que se habían suspendido era por consecuencia de las guerras mundiales. Este es un hecho inédito. Apoyamos al Comité Olímpico Internacional en esta decisión. Atletas han dejado de entrenar y de asistir a las instalaciones. No hay ánimo, porque los Juegos Olímpicos se trata de hermandad y hay muchos hermanos afectados por la pandemia.

¿El hecho de no poder entrenar adecuadamente y asistir a eventos preparatorios por un tiempo incierto considera que afecte unos eventuales resultados positivos en Juegos Olímpicos?

Antonio Díaz: Estamos en un momento en que no sabemos cuándo se va a volver a la normalidad. En mi programa estaba descansar este par de semanas de marzo y ahora las estoy aprovechando al máximo para estar con mi familia. Hay que esperar cuatro semanas para que el Comité Olímpico Internacional de una fecha definitiva para los Juegos. El acuerdo dice que puede ser en verano de 2021. Creo que tenemos tiempo suficiente para planificar todo el entrenamiento.

Andrés Lage: Tengo un año y medio que me cambié de la categoría Láser a la Finn y esta suspensión significa que tendré un año más para prepararme física y técnicamente de cara al objetivo que es ganar una medalla olímpica. Tengo un año para ganar mayor experiencia y eso es importante. 

Marcos Oviedo: Ahora se clasifica por marcas y acumulacion de puntos. En el caso del atletismo tenemos a siete competidores que necesitan asistir a eventos internacionales para obtener esos puntos y por supuesto no pueden. Eso sucede en todos los deportes. El mundo está paralizado y el olimpismo también.

¿Hay gente que considera que esta pandemia cambiará al mundo tal y como lo conocemos, considera que esto aplica para el deporte y en especial para el olimpismo?

Antonio Díaz: Estoy totalmente convencido que esta situación va a cambiar. El deporte no se escapa a lo que afecta al mundo. Tenemos que unirnos, pensar en los demás, en que la salud vale más que cualquier competencia deportiva y centrarse en lo positivo. Hay que flexibilizar ciertas cosas para el bien común. La gran lección que nos deja esto es que somos frágiles y de alguna manera necesitamos trabajar en equipo. Pensar en el prójimo nos va a permitir salir victoriosos de esta situación. 

Andrés Lage: Hay gente que saca beneficio de los catástrofes y otras que no. Se ha hecho una gran campaña de concientización para hacer deporte en casa. Se va a valorar más estar al aire libre. Donde tiene que haber un cambio es en los países, para que estos tengan sistemas de protección más efectivos. Tener planes de acción en menos tiempo. Ya cuando los países estaban desbordados fue cuando se tomaron medidas drásticas. Esto los obligará a tener planes de contingencia más radicales. 

Marcos Oviedo: Esto no tiene precedente, aun cuando ellos reprogramaron los Juegos para 2021 hay que ver cómo se comporta esta pandemia. Han ocurrido demasiadas muertes y el deporte no puede estar ajeno a esa tragedia. Todo el sistema deportivo está golpeado y a la espera. Nosotros siempre estaremos del lado de nuestros atletas y sus familias. 

En cuarentena los derechos humanos son inmunes
Expertos en DD. HH. coinciden en que el estado de alarma decretado hace una semana por el Ejecutivo debido al coronavirus, no puede ser una excusa para atropellar a la ciudadanía 
El artículo 338 de la Constitución restringe el derecho a la circulación, pero no lo prohíbe

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El pasado viernes 13 de marzo, Nicolás Maduro decretó estado de alarma nacional como mecanismo preventivo de una posible propagación del coronavirus. 

El artículo 338 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela reza que “podrá decretarse estado de alarma cuando se produzcan catástrofes, calamidades públicas u otros acontecimientos similares que pongan seriamente en peligro la seguridad de la Nación y de sus ciudadanos”.

Según Eduardo Trujillo, director del Centro de Derechos Humanos de la Universidad Católica Andrés Bello, el estado de alarma no implica la restricción a la libertad personal.  

“Lo que existe es una restricción del derecho a la circulación por el territorio nacional en vista de la crisis de salud pública en la que nos encontramos. La libertad personal solo puede ser restringida si alguien comete un delito. La restricción no es absoluta porque todos tenemos la necesidad de salir a comprar comida y medicinas ”, dijo Trujillo.

De acuerdo a un informe del Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos (Provea) en seis años del gobierno de Maduro se han registrado 32.362 casos de violaciones a la integridad personal, allanamiento ilegales, detenciones arbitrarias, tratos crueles y torturas. 

“El coronavirus no puede ser una excusa para violar derechos humanos. El Estado tiene que garantizar que las personas puedan tener acceso a sus medios de vida, servicios básicos y que continúe la cadena de circulación de alimentos y medicinas”, señaló Rafael Uzcátegui, coordinador general de Provea.

Provea denunció este martes 17 de marzo la detención de cuatro trabajadores del sector salud por exigir condiciones de trabajo adecuadas. Tres de ellos en Maturín: Carlos Carmona, Julio Molinos y Magalys Mendoza; y otro en Táchira: Rubén Duarte. Molinos fue imputado por los delitos de incitación al pánico y zozobra a la comunidad, agavillamiento e incitación al odio y fue privado de libertad con una medida de arresto domiciliario.

“El estado alarma no puede servir para invisibilizar las denuncias de trabajadores del sector salud y las protestas ante el alto costo de los alimentos, porque una cosa que puede ser tan grave como una epidemia es la escasez de comida”, enfatizó el coordinador de Provea.

No es suspensión de garantías

Basado en la Constitución, una detención puede producirse con una orden legal o si hay un delito en flagrancia. El aprehendido debe ser presentado en un lapso de 48 horas a un tribunal y tiene derecho a comunicarse con familiares y ser representado por un abogado privado o público. 

“Si alguien es detenido arbitrariamente debería ocurrir un control legal de esa situación que estaría a cargo de un tribunal”, sostuvo Eduardo Trujillo.

“Debe respetarse el debido proceso. Aunado a eso, la persona debe recluirse en un sitio que posea condiciones dignas que eviten la propagación de la epidemia que nos afecta actualmente”, indicó Rafael Uzcátegui de Provea. 

Según Laura Louza, de Acceso a la Justicia, en un país con Estado de Derecho lo ideal es acudir al Ministerio Público o a la Defensoría del Pueblo, pero en Venezuela instituciones como Foro Penal, el Comité de Familiares de Víctimas (Cofavic) y Provea se encargan de visibilizar las detenciones arbitrarias.

Cheque al portador a policías y militares

Rafael Uzcátegui y Laura Louza coincidieron en que existe discrecionalidad de parte del gobierno de Maduro en cuanto a la medida de alarma y cuarentena colectiva.

“Maduro le dio casi un cheque en blanco a las fuerzas de seguridad para que evitaran que la gente salga de sus casas. Hay una suerte de toque de queda. Alcaldes y gobernadores se han puesto creativos al reglamentar el estado de alarma, cuando eso no es facultad de ellos”, expuso Louza.

“Las orientaciones que ha dado el Ejecutivo nacional no son del todo claras. Hay una fina frontera en cuanto a medidas de resguardo”, añadió Uzcátegui. 

Para Eduardo Trujillo es imperioso crear redes de apoyo en procura de encarar una eventual detención arbitraria. “Cuando vayamos a salir es perentorio comunicarle a un familiar o amigo donde vamos a estar para alertar en caso de una desaparición forzosa.Tenemos que generar pequeñas redes de protección en nuestras comunidades”. 

De acuerdo a Rafael Uzcátegui, el talante democrático del gobierno de Maduro se fragmenta cuando apuesta por la militarización de las calles como respuesta a la pandemia.

Hospitales venezolanos con las manos sucias
De acuerdo a la Encuesta Nacional de Hospitales, 78% de los centros asistenciales reportaron falta de agua en 2019
83% de las emergencias en los hospitales presentaron fallas con el servicio el año pasado
En 2018 habían 392 camas operativas en los hospitales. La cifra descendió a 219 en 2019, una disminución de 44% 

@franzambranor

“Lavarse las manos con abundante agua y jabón, varias veces al día por 20 o 30 segundos”, recomendó el ministro de Comunicación e Información Jorge Rodríguez en el balance que ofreció este 17 de marzo sobre el status del Coronavirus en Venezuela.

Mientras Rodríguez aconsejaba enjuagarse las manos constantemente para evitar la propagación del virus, el diputado y médico oncólogo José Manuel Olivares sentenciaba que de acuerdo a la Encuesta Nacional de Hospitales, 78% de los centros públicos asistenciales en Venezuela reportaron problemas con el suministro en 2019.

Según Olivares, es harto complicado combatir a la pandemia cuando según la más reciente Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi), 90% de los venezolanos no tiene acceso de manera regular a agua potable.

“La falta de agua va a generar un impacto negativo y la propagación del virus dentro de los hospitales. Es probable que veamos un colapso total del sistema de salud pública”, indicó el parlamentario desde Colombia.

De acuerdo a la Encuesta Nacional de Hospitales, 70% de las instituciones reportó intermitencia en el servicio, 20% no tuvo agua en ningún momento y solo 9% aseguró contar con el suministro de forma regular en 2019. En las áreas de emergencia, el mes más crítico del año pasado fue marzo con 89% de falla de suministro de agua.

La directora del Observatorio Venezolano de la Salud, Marianella Herrera, informó además que según datos de la ENH, 83% de las emergencias en los hospitales presentaron fallas con el servicio de agua el año pasado.

“Cómo hacemos si no nos podemos lavar las manos con agua y jabón, algo sumamente básico. No se puede atender a un paciente sin agua”, sostuvo Herrera.

Mabel Castillo, miembro del Colegio de Enfermeras del Distrito Capital, indicó que con frecuencia el agua no llega por tuberías a los hospitales del país.

“Todos sabemos que es un problema a nivel nacional. Sin agua no podemos garantizar las medidas mínimas de prevención de infecciones intrahospitalarias”, dijo.

Castillo manifestó que en medio de la contingencia provocada por la llegada del COVID-19 a Venezuela, no es suficiente suministrar agua a los hospitales a través de camiones cisterna. “Eso no garantiza que los profesionales de la salud puedan llevar a cabo el procedimiento de lavado de manos correspondiente, acorde a los estándares internacionales”.

No solo es el servicio de agua, también el eléctrico conspira contra la salud de los venezolanos. Según la Encuesta Nacional de Hospitales, el 63% de los centros asistenciales reportaron fallas en el suministro de energía en 2019. El promedio general de fallas eléctricas a nivel nacional fue de 342 al mes.

“Para diciembre de 2019, un 43,5% reportaba fallas en la electricidad. Algunos hospitales ni siquiera cuentan con plantas eléctricas”, dijo Marianela Herrera.

El peor preparado en Latinoamérica 

“Si no tenemos agua en los hospitales, mucho menos jabón antibacterial”, aseguró la enfermera y profesora universitaria, Mabel Castillo.

De acuerdo a la Encuesta Nacional de Hospitales, el desabastecimiento en las emergencias rondó el 49% en 2019.

“Desde 2016, cuando llegamos a la Asamblea Nacional venimos alertando de la crisis en los hospitales. El país más vulnerable para perder vidas producto del Coronavirus es Venezuela”, dijo José Manuel Olivares.

“En Venezuela falta el 50% de los medicamentos esenciales”, agregó el médico, especialista en radiología y oncología.  

“Nos hemos mantenido en la calle desde 2017 protestando por todo lo que tiene que ver con dotación de insumos y con el pago de salarios adecuados para poder garantizar la calidad de la salud”, sostuvo la enfermera, Mabel Castillo.

A juicio de José Manuel Olivares, el número de camas operativas actualmente en terapia intensiva es insuficiente para atender una pandemia. “Tenemos un promedio entre público y privado de 80”.

Segun la ENH, para noviembre de 2018 habían 392 camas operativas a nivel general en los hospitales y en 2019 esa cifra bajó a 219, lo que significó una disminución de 44%. 

“El asunto es que no tenemos el número de camas para atender esta emergencia. Es imposible hacer una proyección porque el comportamiento del virus no ha sido igual en ningún país”, aseveró Olivares.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, la norma es de 2,7 camas hospitalarias por cada 1.000 habitantes. En Venezuela, según el Banco Mundial hay un promedio de 0,8.

A la insuficiencia de herramientas para hacerle frente a una pandemia se suma la desnutrición en Venezuela.

“Seguimos teniendo unos altos niveles de desnutrición, especialmente en la edad más vulnerable. Como lo dice el informe del Programa Mundial de Alimentos, hay más de 9 millones de personas en inseguridad alimentaria o severa en Venezuela y esto hace que haya una situación de hambre preexistente en el país a lo cual se sobrepone la emergencia sanitaria”, dijo Marianela Herrera.

“La nutrición no se le garantiza a los pacientes en los hospitales. Si una persona no está en buen estado nutricional no puede afrontar una enfermedad”, añadió Mabel Castillo.

Centinelas heridos 

El gobierno de Nicolás Maduro designó 46 centros y hospitales como centinelas para atender la emergencia del COVID-19 en Venezuela. 

“La situación de los hospitales era ya bastante precaria antes que llegara el Coronavirus y eso es bien sabido por todos”, sentenció la directora del OVS, Marianella Herrera.

“El Hospital Periférico de Coche tiene un año cerrado. En el Hospital del Algodonal el personal médico protestó recientemente porque no están dadas las condiciones para atender a este tipo de pacientes allí, en el Hospital Pérez Carreño no tienen agua y al Clínico Universitario llegó recientemente agua a los pisos superiores después de ocho meses”, informó Mabel Castillo.

El diputado José Manuel Olivares argumentó además que el Estado no posee la capacidad de efectuar todas las pruebas correspondientes para descartar la presencia de Coronavirus.

“Todas los tests los están haciendo en Caracas, en el Instituto de Higiene Rafael Rangel. Esto quiere decir que en el proceso de transporte se pueden perder algunos. Además están tardando entre 6 y 8 días para dar un resultado, lo cual hace más difícil el proceso”, dijo Olivares.