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Salud Pública

OPS: han fallecido 40 pacientes por difteria en Venezuela entre enero y abril de 2018

 

La epidemia de difteria sigue activa en el país y aún cobra la vida de más venezolanos. La actualización epidemiológica de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) sobre la enfermedad, divulgada este 24 de mayo, indicó que el Ministerio de Salud notificó 40 fallecidos por la infección bacteriana entre la primera semana de enero y la tercera de abril de 2018. El último dato de letalidad dado a conocer por la OPS señalaba que, hasta la segunda semana de marzo de este año, habían muerto 22 pacientes.

El documento especificó que el país acumuló 160 fallecidos por difteria desde que reapareció la enfermedad durante el mes de julio de 2016 en el estado Bolívar. Esa cifra representa, precisa el boletín, una tasa de letalidad de 14,7%.

Ana Carvajal, infectóloga y miembro de la Sociedad Venezolana de Salud Pública, sostuvo que la mortalidad por difteria está estrechamente ligada a la fallas de vacunación con las dosis de pentavalente y toxoide diftérico, que protegen de la enfermedad, y al retardo en la administración de la antitoxina diftérica, tratamiento que impide que las toxinas del bacilo que produce la infección afecten otros órganos del cuerpo.

“Con la antitoxina ha pasado que la dosis que aprueba el Ministerio de Salud, generalmente, es más baja de lo que se necesitan, y hay denuncias, especialmente en el interior del país, donde ni siquiera el tratamiento está disponible para su aplicación a pacientes que ingresan con los síntomas de la difteria”, aseguró Carvajal.

La OPS puntualizó también que Venezuela reportó 1.716 casos sospechosos con difteria desde 2016, de los cuales 352 fueron notificados durante las primeras 16 semanas de 2018. De todos los casos probables, 1.086 se les confirmó la infección que se previene con vacunas y cuyos síntomas principales son fiebre, inflamación del cuello, amigdalitis y faringitis aguda y la formación de una pseudomebrana grisácea en la garganta.

 

Fallas de vacunación

La difteria afecta a más venezolanos y el Ministerio de Salud aún no publica cifras epidemiológicasque detallen el incremento de nuevos casos por semana. El Gobierno desarrolla el Plan Nacional de Vacunación, que extendió hasta finales de este mes de mayo, que contiene las dosis que previenen la difteria; pero los productos biológicos disponibles son insuficientes, denunció la organización Médicos Unidos por Venezuela. Ellos cuestionaron, por ejemplo, que el Ejecutivo destinara apenas 317.354 vacunas pentavalente, aplicada a niños menores de 5 años, cuando se requerían 2,9 millones de dosis para proteger a toda la población infantil que hoy tiene Venezuela.

Según la información que el Ministerio de Salud ha enviado a la OPS, la difteria se propagó hacia 23 entidades del país en 2017, pero en los primeros tres meses de 2018 se han registrado casos confirmados en nueve estados, que el organismo no han mencionado en sus últimos boletines de difteria de este año. Aunque, de acuerdo con informaciones extraoficiales brindada por médicos, se conoce que actualmente hay trasmisión activa de la enfermedad en los estados Anzoátegui, Aragua, Bolívar, Carabobo, Miranda y el Distrito Capital.

La mayoría de los afectados por difteria comprenden edades entre los 5 y 19 años, quienes contrajeron la enfermedad al no haber sido vacunados adecuadamente. El incumplimiento de las coberturas de vacunación por parte del Programa Ampliado de Inmunizaciones del Ministerio de Salud facilitaron el terreno para que la infección bacteriana se diseminara en todo el país, denunció la Sociedad Venezolana de Salud Pública y la Red Defendamos la Epidemiológica.

La delegación del Ministerio de Salud, enabezada por la viceministra Indhriana Parada, señaló este lunes, durante su intervención en la 71° Asamblea General de Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que el “bloqueo financiero” al que, a su juicio, está sometido Venezuela por grandes potencias ocasionaron retrasos en los pagos de las vacunas que gestionó el despacho a través del Fondo Rotatorio de la OPS. “Eso causó retraso en nuestros planes de vacunación”, sostuvo.

Para Julio Castro, infectólogo y miembro de Médicos por la Salud, lo expresado por la funcionaria del Ministerio de Salud es solo una excusa para no reconocer las fallas que ha tenido el Gobierno en su política de inmunización. “La OMS le aumentó al país su capacidad de crédito por la situación de epidemia, es decir, incrementó su capacidad de endeudarse; por eso, casi nunca ha habido déficit de vacunas. Si el Gobierno se retrasa en los pagos no tiene nada que ver con la cantidad o capacidad para inmunizar con las dosis que la OMS siempre ha otorgado”, señaló Castro.

El especialista agregó que las fallas en el cumplimiento de las coberturas de vacunación en el país no son recientes. “Al evaluar las edades de los casos actuales con difteria, incluso sarampión, se evidencia que desde hace siete u ocho años el Gobierno no estaba vacunando a la población. Esto no tiene nada que ver con las sanciones que impuso Estados Unidos a funcionarios venezolanos, porque, incluso, aún con el precio del petróleo en su punto más alto, las coberturas de vacunación fueron mediocres, según los datos oficiales que fueron conocidos por la OPS, cuyo organismo hizo esfuerzos extra para que no faltaran vacunas en el país, a pesar de la deuda que tiene el Gobierno desde hace años”, explicó Castro.

Casos exportados a Colombia

Al igual que con la epidemia de sarampión, el país sigue exportando casos con difteria a otras naciones. En esta oportunidad, la OPS señaló que dos venezolanos con la enfermedad llegaron a Colombia. “Los casos corresponden a un menor de 3 años y otro de 14 años, ambos sin antecedentes de vacunación, con fecha de inicio de síntomas el 2 de enero y 23 de marzo respectivamente. Los dos casos fueron notificados por el departamento de La Guajira y fueron confirmados por criterios clínicos – epidemiológicos y de laboratorio”, precisa el boletín.

Crisis por paludismo en Bolívar obliga al Ministerio de Salud a activar plan de contingencia

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El desbordamiento de casos de paludismo en Bolívar, así como las muertes que ha causado esta enfermedad, ya no son una realidad que el Gobierno pueda tapar con un dedo. La cartera sanitaria ya no pudo más y activó este viernes un plan de contingencia por 72 horas para combatir la afección, que solo en la semana epidemiológica 43 registra 12 mil casos y 32 decesos en la entidad. Para ello fueron distribuidos 200 mil tratamientos para las especies vivax y falciparum en ocho localidades y sectores de la región.

A las afueras del módulo de salud en el sector Manoa de San Félix nada ha cambiado. Cientos de personas acuden diariamente en busca del tratamiento contra paludismo, rogando porque esta vez tengan suerte y les suministren la medicación completa. Algunos no soportan la espera y terminan desmayados. El colapso es tan evidente que esta vez las autoridades admiten la crisis, manejando cifras oficiales que discrepan con las contabilizadas por diferentes organizaciones dedicadas a llevar un registro sobre el repunte de la malaria en Venezuela, como es el caso de la red Defendamos la Epidemiología.

Este viernes el gobierno activó un plan de contingencia de 72 horas para combatir el paludismo en el estado Bolívar. La viceministra de Salud, Moira Tovar, informó que estarán desplegados en ocho localidades y sectores de la entidad, para atender las comunidades donde se han registrado mayores incidencias.

En Caroní, el plan fue activado en los ambulatorios Manoa, Vista al Sol, Pozo Verde y Gran Sabana; en Heres, en el ambulatorio de La Sabanita; y en los hospitales de Piar, Sifontes y El Callao.

La principal denuncia de los pacientes y familiares es la entrega incompleta del tratamiento. En el módulo del sector Manoa en San Félix, mientras esperaban por los medicamentos, denunciaban que apenas les entregaban tres pastillas, cuando deben tratarse la enfermedad por 14 días y recibir dos fármacos: cloroquina y primaquina; en la mayoría de los casos solo entregan el primero, lo cual no elimina por completo el parásito del organismo.

“No solo haremos una entrega de pastillitas que es lo que preocupa y aturde a la población, y nos genera situaciones de alteración del orden público en las calles, haremos una atención integral, donde estamos garantizando el suministro del medicamento que se requiera, los diagnósticos que se requieran de manera oportuna y el control vectorial”, declaró la viceministra, al precisar que para el plan de contingencia trajeron 200 mil tratamientos para las formas de paludismo causadas por los parásitos Plamodium vivax y Plasmodium falciparum, que son los de mayor incidencia en la localidad.

Más información en Correo del Caroní.

OVS: Crisis alimentaria incidirá en el incremento de las enfermedades crónicas

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Desde el Observatorio Venezolano de la Salud (OVS) alertan que las enfermedades crónicas (no transmisibles) asociadas a la nutrición se han convertido en un problema de salud pública en el mundo y en Venezuela, frente a la situación actual de escasez de alimentos, alimentos y altos precios de rubros fundamentales, por las consecuencias que pueden presentarse a futuro.

“Esta generación de venezolanos que está pasando esta situación de escasez seguramente se va a enfermar más que sus generaciones anteriores y eso, en 30 o 40 años, va a afectar mucho la salud pública del país. Incluso se está viendo si podremos llegar a tener una generación que muera antes que los padres, producto de todo este desequilibrio en la salud del venezolano”, señala Pablo Hernández, nutricionista-dietista e investigador del OVS, quien además sostiene que esto implicará un elevado costo en salud tanto para las familias como para el Estado.

Detalla que si bien existen factores de riesgo que siempre han estado presentes en la sociedad venezolana, como el tabaquismo, el consumo de alcohol, la ausencia o poca práctica de actividad física o la mala alimentación, los cuales predisponen a las personas a desarrollar diabetes tipo 2, hipertensión arterial, obesidad, sobrepeso, algún tipo de cáncer o de enfermedad cardiovascular, ahora hay circunstancias que las pueden acelerar. La mala alimentación es una de ellas.

Hernández, quien también es profesor de Nutrición Humana en la UCV, advierte que tener una dieta como la actual, rica en carbohidratos que en el cuerpo se transforman en azúcares, es riesgosa en el caso del cáncer pues las células malignas se nutren y se multiplican con estos.

“Las dietas basadas mayoritariamente en carbohidratos no ayudan al control del azúcar en sangre y eso no es bueno para las personas con diabetes. Actualmente vemos que el venezolano está consumiendo en altas cantidades el mango, la yuca y el plátano porque son los que se consiguen a precios más o menos razonables, pero son altos en azúcares y representan un gran aporte de carbohidratos para el cuerpo, que al no poder ser metabolizados tienden a incrementar el riesgo de sobrepeso, obesidad y diabetes”, precisa el investigador del OVS.

Otro riesgo son las dietas altas en sodio (sal), además presentes en guisos y sopas de sobre, que inciden directamente en el aumento de la presión arterial y cuadros hipertensivos.

“El consumo de frutas y vegetales disminuye de manera importante el riesgo de sufrir las enfermedades crónicas mencionadas, pero sabemos que actualmente es difícil. Sin embargo no son tan costosas como las proteínas y pueden servir para rendir la alimentación, para hacer preparaciones donde se incluyan vegetales y así, por ejemplo, puedas rendir la harina de maíz con zanahoria rallada, calabacín rallado, o se preparen vegetales salteados para ampliar el plato de comida”, recomienda.

 

Falta de medicamentos no ayuda

El investigador del OVS además advierte que a las dificultades para tener una buena alimentación se suma la carencia de medicamentos, la cual afecta no solamente a quienes ya están diagnosticados con una enfermedad crónica sino también a los nuevos pacientes.

Toda persona debe tener los medicamentos indicados para la enfermedad crónica que presente porque responden a un tratamiento a largo plazo, que no debe suspenderse porque de lo contrario puede complicarse y esto debe tomarse con seriedad, pues estas enfermedades avanzan en silencio, alerta Hernández.

En el caso del cáncer, señala Hernández, las fallas de los fármacos pueden incidir en el aumento de la mortalidad. Por ello ve necesario que el Gobierno venezolano acepte la ayuda humanitaria, “porque definitivamente en este momento no tenemos la planta industrial para responder a las exigencias y necesitamos del aporte externo para cubrir la demanda que tenemos hoy”.

Ante todas las circunstancias adversas, el nutricionista-dietista recomienda a los venezolanos disminuir los riesgos asociados a las principales enfermedades crónicas que se diagnostican en el país: enfermedades cardiovasculares, hipertensión, cáncer, diabetes, obesidad; y tomar conciencia sobre esa patología que le han diagnosticado, conocerla, aprender de ella y prevenir complicaciones. Esto implica, en la medida de lo posible, hacer actividad física, consumir más frutas y vegetales y acudir al médico con regularidad para ver la evolución de su padecimiento crónico.

* Con información del Observatorio Venezolano de la Salud

Malaria aumenta en Venezuela aunque disminuye en América

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En los últimos tres lustros la incidencia de malaria se redujo 37%. En 2015 se infectaron con paludismo 50 millones de personas menos que a principios del milenio. Venezuela no aportó nada para hacer que se cumpliera la meta de la reducción de la malaria trazada entre los Objetivos del Milenio. En vez de eso, de acuerdo con el Reporte Mundial de Malaria 2015 de la Organización Mundial de la Salud, es el único país del continente en donde aumentó el número de infectados y el que aporta 23% de los casos de toda América. En todo el planeta, ese puesto lo comparte con países como el asiático Camboya, o los africanos Yibuti, Madagascar y Uganda.

De los 214 millones de casos de malaria que registró la OMS en todo el mundo en 2015, Venezuela aportó 136.402, según registros de la Sociedad Venezolana de Salud Pública, una cifra no reportada nunca antes en la historia de este país. En 2016, la cuenta aumenta significativamente: van 54.529 casos en el transcurso del año, más de la mitad de los 89.365 de 2014.

El informe indica que 57 de los 106 países que tenían transmisión activa de malaria en 2000 redujeron la incidencia del paludismo en más de 75%, y otros países calculan haberla reducido entre 50% y 75%. En total, las muertes por paludismo disminuyeron 48%, lo que significa que hubo 408.000 defunciones menos el año pasado con respecto a las 839.000 de hace 15 años. En Venezuela se desconoce la cifra oficial de defunciones por malaria, puesto que desde 2014 el Ministerio de Salud no publica el Boletín Epidemiológico Semanal ni el Boletín Integral Ambiental.

El reporte de la OMS agrega un dato importante en la prevención de la enfermedad: un estimado de 67% de la población de los países del África subsahariana tuvo acceso a mosquiteros tratados con insecticidas el año pasado. De acuerdo con la última memoria y cuenta del Ministerio de Salud, para la Micromisión Malaria se adquirieron y repartieron 100 mosquiteros.

Actualmente, el estado Bolívar sigue aportando el mayor número de casos acumulados de paludismo al país, con 79,5%. Siguen Amazonas, Delta Amacuro, Monagas y Zulia. Hay 9 estados en epidemia y nuevos focos activos en Trujillo, Anzoátegui y Miranda, de acuerdo con información de la Sociedad Venezolana de Salud Pública.

La malaria es transmitida por la picadura del zancudo Anophelesinfectado.

OPINIÓN Alexander Tirado: nos estamos muriendo de mengua
MENGUA
Antes de comenzar a escribir esta semana quiero pedirle a todos los venezolanos mantengamos la NO VIOLENCIA como bastión de lucha, pero les imploro que no caigamos en la actitud netamente pacifista que nos está destruyendo a todos, mientras que los que se han encargado de arruinar a Venezuela, hoy llaman a sus partidarios, esbirros y sinvergüenzas simpatizantes a gritar “rebelión” en las calles.
Es muy doloroso hablar de un tema que indudablemente es ineludible, la emergencia humanitaria de la salud en Venezuela. Nuestra gente se está muriendo de mengua por la falta de medicamentos, así como hay escasez de alimentos y muchísima inseguridad, que tiene en estado de angustia a todos venezolanos.
Hoy, la falta de medicinas y el paupérrimo estado de los hospitales en nuestro país nos mantiene conmocionados y desesperados. Para mí es sorprendente ver las declaraciones de la nueva ministra de salud, Luisana Melo, quien recientemente dijo que la falta de medicina no es a causa del desabastecimiento y la falta de producción, sino debido al uso indiscriminado en la ingesta de medicinas. ¡Señora usted se volvió loca! al igual que pareciera están locos cada uno de los ministros de este aterrador desgobierno.
Como se nota que quienes ocupan hoy los espacios de poder en Venezuela están totalmente desconectados de la realidad del país, hablan de un estado socialista pero en donde los hospitales públicos no cuentan con la atención, ni los insumos médicos necesarios. Pero si fuesen ellos los que necesitan ser atendidos, corren a una clínica, como le pasó a una diputada chavista, a quien por cierto, no atendieron.
Han robado indiscriminadamente y no les duele el país, como tampoco les duele el pueblo, el venezolano de a pie, que se está muriendo de hambre y por falta de atención médica. Ese es el socialismo que ellos promovieron en 17 años, pan para hoy y hambre para mañana y estamos en el tiempo de pasar hambre y morir de mengua.
Solo basta para el ciudadano común ir a cualquier centro de atención de salud pública, para vivir en carne propia un verdadero calvario. Nuestros hospitales parecen estar ubicados en un país en guerra, su infraestructura se está cayendo, la carencia de insumos médicos es total. La desesperación de los familiares que esperan a las afueras de los centros hospitalarios es indescriptible; el clima es de tensión y angustia, y aparte, al estar a las afueras de cualquier hospital se debe estar atento, porque a alguno de los tiroteados, que ingresan a diario, los pueden estar persiguiendo para rematarlos y una bala perdida le puede quitar la vida a otro inocente.
Señores del régimen, nuevamente les pido dejen la otitis y la ceguera, o más bien no se hagan los locos, en nuestro país no hay medicinas, no hay tratamiento para los pacientes oncológicos, las parturientas tienen que llevar ellas mismas los insumos para ser atendidas, nuestro pueblo se está muriendo de mengua, y es tal la burla que nos tienen a los venezolanos, que el propio exministro de salud, Henry Ventura, emitió un comunicado a los hospitales pidiéndole que reciclaran las agujas.
El virus del Zika y el Guillian Barré amenaza la salud de todos los venezolanos, y no hay medicamentos para combatirlos. Tampoco hay jornadas de fumigación y ni menos abatización, porque no se cuenta con los insumos necesarios para tal fin. A causa de la escasez del vital líquido estamos almacenando agua que sirve de criadero de mosquitos. Estamos desamparados y no se vislumbra una pronta solución.
Dios mío por favor protégenos de semejantes seres inhumanos, nuestra Venezuela no se merece ese tipo de dirigencia y si hemos cometidos errores como pueblo, ya estamos dando gestos de querer CAMBIAR, no nos dejes solos, no nos abandones, necesitamos nos sigas guiando para enfrentar hoy, mañana y siempre a los malignos que ostentan el poder. Que Dios nos bendiga a todos y que sobre todo, bendiga a Venezuela.
Personajes de la semana
Redes Sociales: Un aplauso a todas las personas, organizaciones, fundaciones y a quienes en la adversidad se unen y ayudan a conseguir medicamentos. Muchas son las cuentas de usuarios en las redes sociales que gestionan, localizan y entregan medicamentos de manera desinteresada. Estoy orgulloso de la solidaridad y los gestos que han tenido millones de venezolanos. La crisis ha mostrado lo mejor de cada uno de nosotros y eso da mucho que pensar. Mis respetos.
Villca Fernández: Desde diciembre de 2015, el dirigente estudiantil y excandidato en las elecciones parlamentarias pasadas, acudió a las oficinas del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), a fin de presentarse ante las citaciones que dicho organismo había emitido en su contra y las mismas fueron pospuestas en dos oportunidades. La semana pasada, efectivos del Sebin en Mérida intentaron detener a Villca, pero la intervención de su abogado, en el momento oportuno, impidió tal detención. El fin de semana, el dirigente no corrió la misma suerte y la tercera fue la vencida. No solo detuvieron a Villca Fernández, sino que lo trasladaron a Plaza Venezuela a La Tumba, en Caracas, donde al parecer estará recluido. El por qué de la detención: “Son órdenes de Caracas”. Lo irónico es que la detención ocurre horas después, que Villca Fernández escribiera en su red social Twitter: “Diosdado tienes los días contados en el poder”. Desde esta celda me uno al clamor de los venezolanos #LiberenAVillca, #LiberenALosPresosPolíticos.
TSJ: Inició el año judicial y también el proselitismo político dentro del máximo tribunal del país. Los magistrados que no deben tener ideología para ejercer la justicia, gritaron en el acto de apertura: “Chávez vive”, lo que nos vislumbra el panorama que tendrá este 2016 la justicia revolucionaria. Dios se apiade de nosotros y de los que esperamos una “justicia imparcial”.
Me despido por ahora, en espera de poder escribirles la próxima semana con la libertad que me fue arrebatada, hace casi dos años, por expresar mis verdades. Amanecerá y veremos. ¡Nos leemos!
Mamógrafos están inactivos en la red de salud pública

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En un país donde se diagnostican 40 casos de cáncer de seno por cada 100 mil venezolanas, las mujeres tienen cada vez más dificultades para realizarse una mamografía, el estudio más exacto para la detección y diagnóstico de lesiones.

En los hospitales del Área Metropolitana de Caracas, a excepción del Oncológico Padre Machado, donde las citas puedan tardar varias semanas, no es posible hacerse una radiografía de este tipo, pues los equipos están inoperativos.

Hace más de un año el mamógrafo del Hospital Universitario de Caracas se encuentra fuera de servicio. En El Algodonal, el equipo se dañó hace siete años y en el Vargas está inactivo hace más de una década. En el hospital Luis Razetti, centro de referencia a escala nacional en oncología, desde 2013 no se practican mamografías y actualmente ningún otro examen de imagenología. Tampoco se pueden hacer pesquisas de tumores en el Magallanes de Catia ni en el Materno Infantil de Caricuao.

El pasado 19 de octubre se celebró el Día Mundial contra el Cáncer de Mama. En Venezuela esta enfermedad constituye la primera causa de muerte por neoplasias, en mujeres, seguida por el cáncer de cuello uterino y pulmón. De acuerdo con las más recientes cifras oficiales, solo en 2012 fueron diagnosticadas 5.063 mujeres con cáncer de seno y ese año 2.078 perdieron la vida a consecuencia de la enfermedad.

El coordinador del registro de cáncer del Ministerio de Salud, Luis Capote, reconoció que el sistema de atención sanitaria carece de un programa formal para la pesquisa y tratamiento; y explicó que en su lugar existen medidas puntuales que buscan atender a parte de la población que va a las consultas.

Según Capote, se requieren unos 50 mamógrafos en el Área Metropolitana para el diagnóstico de lesiones en centros ambulatorios. “La evidencia actual demuestra que mujeres entre 50 y 75 años son las más vulnerables”. Agregó que MinSalud intenta adecuarse a las normas internacionales para brindar atención oportuna.

Juan Carlos Rodríguez, presidente de la Sociedad Venezolana de Mastología, advirtió que también algunos centros privados han tenido limitaciones para reponer repuestos en sus equipos.

“La carencia de mamógrafos, aunada a la inexistencia de una cultura de prevención y de programas de pesquisa, dificulta el diagnóstico temprano de la enfermedad”, aseguró Rodríguez.

Sigue leyendo este trabajo de Julio Materano y Delia Meneses en El Universal.

Humo del vertedero de Petare se convirte en un problema de salud pública

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Clases suspendidas en colegios, liceos y universidades, guarderías sin poder atender a los niños, personas con afecciones respiratorias, conjuntivitis y erupciones en la piel, son algunas de las consecuencias de la quema indiscriminada en la planta de transferencia perteneciente a la empresa Sabenpe, en el barrio Julián Blanco, en Petare. Así lo denunció la Alcaldesa Metropolitana encargada, Helen Fernández.

“Nosotros, desde la Alcaldía Metropolitana de Caracas, hemos estado alertando, desde hace más de un año, el problema que están padeciendo los vecinos de las zonas aledañas a este vertedero de basura. Produce una contaminación que está llegando a un estado alarmante de salud pública, pero el Gobierno Nacional hace caso omiso a nuestra denuncia y al clamor de la gente que padece las consecuencias de su negligencia”, comentó.

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“Esto es un foco de infección. Nosotros en la AMC tenemos una sede cerca, y en algunas ocasiones no hemos podido trabajar porque no podemos ni ver a dos metros de distancia por la gran cantidad de humo que hay allí. Los niños de la Orquesta Sinfónica de Venezuela, núcleo Julián Blanco, quienes ensayan en nuestras instalaciones, también se han visto afectados y han tenido que suspender sus prácticas”, señaló por su parte el Gerente de Ambiente de la AMC, Nicola Verónico.

Agregó el Gerente de Ambiente que con solo un poco de voluntad política, se podría solucionar el problema.

“Sería tan fácil para el gobierno darle una solución con solo tener la disposición, porque la AMC  solamente está esperando que le den la autorización para sacar toda esa basura y llevarla al vertedero final que es La Bonanza, para solventar esta situación. Lo que yo me pregunto es por qué el gobierno no toma cartas en el asunto”, dijo.

El encargado de Ambiente del ente capitalino hizo un llamado urgente a los organismos competentes para que se avoquen a buscar una pronta solución a esta problemática.

 

*Con información de nota de prensa

Radiografía de la salud: Venezuela raspada en indicadores básicos
El Sistema Público Nacional de Salud está en “fase terminal, al ser evaluado a la luz de indicadores internacionales. En un hospital de Caracas la solidaridad es el único camino para la supervivencia

 

@AdrianitaN

ADELINA RODRÍGUEZ, UNA DE LAS ENFERMERAS del Hospital General del Oeste “José Gregorio Hernández” —mejor conocido como “Los Magallanes de Catia”— está preocupada porque el envase de agua mineral que utiliza para desechar las agujas utilizadas está a rebosar. “Voy a buscar uno por mi casa. Aquí todo lo traemos de nuestras casas”, asegura. Los envases especiales de bioseguridad no existen en el lugar.

Las 233 instituciones que integran el Sistema Público Nacional de Salud de Venezuela (SPNS) atraviesan una de las más sombrías etapas desde su creación. Diariamente, doctores, enfermeras, pacientes y trabajadores deben bregar con la deficiente dotación de insumos, el deterioro estructural y las fallas en el suministro de servicios básicos como agua, luz y aseo.

La debacle de la organización administrativa, el abandono acelerado del sistema por parte de especialistas en atención médica y el auge de la inseguridad en el interior de las instituciones completan el difícil diagnóstico.

El 25 de noviembre de 2011, el expresidente Hugo Chávez dijo:

«La medicina capitalista es una cosa perversa (…) Cuando la vida mismo se convierta en mercancía. ¿Cuánto vales? ¿Cuánto hay pa’ eso? Si tienes, vives; si no tienes, no vives»

Gustavo Villasmil, secretario de salud del estado Miranda y especialista en Gerencia de Servicios de Salud, explica en el libro Del mal que vas a morirque la diferencia entre vivir o morir tiene que ver con que “a usted le pase algo y que haya un hospital abierto y bien equipado capaz de recibirlo”.

El 28 de agosto de 2013 la Vicepresidencia de la República, conducida por Jorge Arreaza, anunció la creación de un “Estado Mayor de la Salud” en el que el Ministerio del Poder Popular para la Salud uniría esfuerzos con su despacho; el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS); la Vicepresidencia para el Desarrollo Social y la Revolución de las Misiones; el Instituto de Previsión y Asistencia Social del Personal del Ministerio de Educación (Ipasme); la Misión Médica Cubana, Petróleos de Venezuela y otras instituciones relacionadas con el área para tratar temas como la dotación de insumos y el mantenimiento de las estructuras de las hospitales.

Para el año 2007 se contabilizaban en el país cerca de 233 instituciones de salud públicas. El “Estado Mayor de la Salud”, en su fase de inauguración, contemplaba la atención de solo 11 de ellas.

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En Venezuela el término “crisis” parece ser el apellido de la palabra “hospital”. Pero, ¿desde cuándo se venía fraguando este estado generalizado de precariedad en el sistema hospitalario? El doctor Gustavo Villasmil, en el libro Del mal que vas a morir, ofrece un punto de vista en el que no hay villanos ni superhéroes, sino en el que se entiende al SPNS como una estructura que responde al desgaste natural de los años y cuyo mantenimiento fue dándose por sentado a lo largo de varios lustros.

A su juicio, una crisis no puede considerarse como tal en tanto no sucede en un momento determinado, por causas puntuales. Así, descarta la visión de soluciones coyunturales.

«Venezuela tiene treinta y cinco años fracasando consistentemente en todo lo que hace respecto a la salud. Así como tuvo veinte años previos acertando»

Según Fernando Bianco, expresidente del Colegio de Médicos del Distrito Metropolitano de Caracas y de la Federación Médica de Venezuela, la “crisis” del SPNS comenzó cuando las responsabilidades de conducirlo fueron divididas entre el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) en 1938 y el Ministerio de Sanidad y Acción Social (MSAS) —actual Ministerio del Poder Popular para la Salud (MPPS)— en 1939. Asegura que el panorama se complicó aún más con la creación del Instituto de Prevención Social del Profesorado (Ipasme).

Encontrar a los trabajadores de la salud en la portada de un periódico tras haber protestado en la calle por mejoras salariales, por la dotación de sus hospitales, en contra de la inseguridad o cualquier otro atropello estatal que ponga en riesgo su labor, ha sido una constante por décadas.

El 27 de noviembre de 1996 fue un punto de inflexión en la historia de la huelga médica. Ese día cerca de 27 mil médicos suspendieron el servicio en 226 hospitales públicos como medida de presión para ubicar el sueldo de los galenos, como mínimo, en el equivalente en bolívares a mil dólares. Antes de la “hora cero” los doctores devengaban sueldos en bolívares equiparables a 144 y 244 dólares al mes.

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En los últimos diez años, las luchas de los galenos y sus pacientes han sido protagonistas de numerosas portadas de periódicos tradicionales y digitales. La organización no gubernamental ConflictoVe contabilizó 34 titulares de prensa sobre el tema de la crisis en la salud, solo en el primer trimestre del año 2015.

Según el informe anual de Provea, presentado el 9 de junio de 2015, en 2014 se registraron 2.665 denuncias referidas a deficiencias en centros públicos de salud, 35% más de las desarrolladas en 2013, que fueron 1.976.

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Desde normativas de hospitales que exigen a los pacientes tener su propio juego de cama y productos de higiene personal —como es el caso de “Los Magallanes de Catia”— hasta la afincada falla de medicinas e insumos a nivel nacional, ponen en serias dificultades a los pacientes y sus familiares.

Quien se enferma en Venezuela está en “tres y dos”: o paga todo lo que pueda por un servicio confiable, pero cada vez más costoso y escaso, o se dedica a suplir por su cuenta la carencia de insumos.

Estimaciones independientes hechas por Villasmil —en Del mal que vas a morir (2015) indican que de los casi 3 puntos porcentuales del PIB que se destinan al área de la salud, la mitad corresponde al gasto público (o inversión social) hecha por el gobierno, mientras que la otra mitad la componen las personas que compran sus propios medicamentos y acuden al servicio privado.

Según cifras de la Oficina Nacional de Presupuesto (Onapre) entre 2011 y 2013 el Estado venezolano destinó 88.87 millardos de bolívares al área de la salud

La figura del gasto extraordinario en salud, destinado a paliar la insuficiencia de la inversión formal, aparece en la escena en el año 2001. Jorge Díaz Polanco, coordinador del observatorio de salud del Cendes de la UCV, señala que para 2005 la parte del PIB invertida en el área de la salud llegó a casi 9%, a raíz de los recursos aprobados de forma paralela; de esos, solo 1,85% fueron destinados a la “red tradicional” y el 7,32% fue transferido a la Misión Barrio Adentro. Además, advierten Codevida y Provea, “los presupuestos asignados a la salud pública son altamente deficitarios, llegan con considerable retraso a los centros y dependen en un 50% de créditos adicionales, sujetos a la disponibilidad de divisas”.

Díaz Polanco considera que el gasto extraordinario proviene de “fuentes sospechadas pero nunca claramente identificadas y no existe forma de acceder a una contabilidad de dicho gasto” debido a que lo invertido no se halla identificado claramente en el presupuesto nacional. Por el contrario, estima el especialista, era el programa político del presidente Hugo Chávez (y ahora de Nicolás Maduro) la guía para conducir los recursos. “(Chávez) al acceder libremente a las reservas internacionales, sin contraloría, toma las decisiones en un entorno cerrado, al cual nadie, salvo los iniciados, tiene acceso”.

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A partir de la década de los 70 el Estado Venezolano fue incorporando, paulatinamente, a sus trabajadores públicos al célebre “HCM”: una póliza de seguros que permitía contar con hospitalizaciones, cirugías y asistencia para maternidad cargadas a la cuenta del Estado. Según cifras del Instituto Nacional de Estadística la población venezolana se ubica en 2015 en treinta millones 620 mil 404 personas.

Según estimaciones de las ONG Provea y Codevida, hoy día ocho millones de trabajadores públicos, sus esposos, hijos, padres y madres están “asegurados” y tienen como primera opción acudir a una clínica a la hora de una emergencia. Esta inversión representa más del 20% del gasto público en salud.

El “pago indirecto” que debe hacer la población para acceder a la salud pública se refleja en dos grandes variables: La inversión que hace el Estado en pólizas de salud para que, aproximadamente, un tercio de la población sea tratada en instituciones privadas y la obligación de las familias de cubrir por cuenta propia las deficiencias de las instituciones.

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Venezuela alcanza a cumplir solo con 22,5% del estándar establecido por el máximo organismo internacional en materia de salud.

De acuerdo con los cuatro últimos informes anuales de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), para los años 2011, 2012, 2013 y 2014 el Sistema Público Nacional de Salud (SPNS) de Venezuela contaba con 0,9 camas hospitalarias por cada mil habitantes. Esto implica que en esos cuatro años el país presentó un déficit, en promedio, de 77% de las camas necesarias para cubrir la demanda de la población.

Por el contrario, desde 1999 hasta 2014 el descenso en camas disponibles fue de 73% a pesar de los diversos planes de recuperación de instalaciones médicas propuestos desde el Ejecutivo nacional, el Ministerio del Poder Popular para la Salud y el Estado Mayor de Salud.

En 1999 se encontraban disponibles dos de los cuatro espacios estipulados por la OMS (aproximadamente 46 mil 826 plazas de las 93 mil 650 mínimas necesarias para la población total de ese año).

La data oficial es menos alentadora

Los datos ofrecidos por el mismo Ministerio del Poder Popular son, por mucho, desesperanzadores. Si se toma en cuenta el valor mínimo requerido por la OMS y se compara con los datos revelados en la Memoria y Cuenta del MPPS para evaluar el año 2012, resulta que en ese período el SPNS se mantuvo en pie con solo con el 20% de lo debido (24.687 camas), es decir, un déficit de 95 mil 132 lechos (80% de la potencial demanda).

Cuando se toma en cuenta el informe Red de hospitales por entidad federal especificado por tipo y capacidad de camas arquitectónicas, presupuestadas y funcionantes, emitido en 2012 por el MPPS y nunca revelado a la opinión pública, da cuenta de una situación, prácticamente, inviable.

En 2012 el Sistema Público Nacional de salud se mantuvo en pie con solo 20% de las camas mínimas necesarias (24 mil 687 lechos)

De 28.885 camas arquitectónicas, solo 23.305 entraron en el presupuesto de la Nación de ese año. Fueron 19.911 plazas las que recibieron pacientes en 2012, según el Ministerio del Poder Popular para la Salud, es decir, 4.776 camas menos de las declaradas al país en la Memoria y Cuenta. Tomando en cuenta esta cifra, el índice de escasez de camas hospitalarias funcionales en Venezuela se ubicó en 83.39%.

82% de los venezolanos son atendidos por el sistema de salud público, según cifras oficiales. Cálculos independientes de Villasmil, en el libro Del mal que vas a morir, señalan que en 2015 Venezuela cuenta con aproximadamente cuarenta mil camas hospitalarias, de las cuales 33 mil (82,5%) están a cargo del SPNS.

Según Villasmil, las siete mil camas (17,5%) bajo la responsabilidad del sistema privado atienden al 55% de los venezolanos con afecciones de salud.

¿Cómo puede un sistema que es responsable del 85% de la capacidad operativa atender solo al 45% de la población? Según la organización Médicos por la Salud, solo la mitad de las camas (16.500) disponibles en las instituciones adscritas al SPNS se encuentran realmente operativas. En 2015 serán necesarias 122.481 camas para cubrir la demanda de los 30 millones 620 mil 404 venezolanos que poblarán Venezuela, según el Instituto Nacional de Estadística (2011).

El MPPS reveló en 2012 que la reducción del número de camas de emergencia entre 2011 y ese año había significado dejar de atender a 1.125.610 personas.

Villasmil indica que, históricamente, solo el 5% de la población veía como una opción pagar por servicios de salud y que esta alternativa se tomaba, en la mayoría de los casos, por razones de comodidad o lujo.

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Según el Banco Central de Venezuela, en marzo de 2014 la escasez de insumos médico-quirúrgicos y medicinas necesarias para garantizar la vida de los venezolanos alcanzó el 50%. Así, se ha hecho frecuente la escena del médico, o enfermera, pidiendo a los familiares traer al hospital desde unos guantes quirúrgicos, hasta un analgésico para aliviar el malestar de su doliente.

Un informe de la Red de Sociedades Científicas Médicas de Venezuela divulgado en junio de 2014 detalla que la escasez ha desaparecido de los hospitales, insumos de uso diario como los cepillos quirúrgicos (usados por los médicos para lavarse las manos antes de entrar a cirugía), los guantes quirúrgicos estériles, las batas quirúrgicas, las cánulas nasales para administrar oxígeno, los materiales para esterilizar el instrumental quirúrgico y suturas.

Médicos por la Salud asegura que en 2014 el índice de escasez de medicamentos se ubicó en 55%, mientras que en los primeros dos meses del año 2015 de cada diez medicinas requeridas para la atención primaria, faltaron siete (67%)

“Un solo material que falte en un hospital, es una vida que cae en riesgo”, alertó Enrique López Loyo, representante de la Academia Nacional de Medicina en declaraciones al diario Últimas Noticias.

El expresidente de la Comisión de Salud ante la Asamblea Nacional y actual ministro para la Salud, Henry Ventura, achacó a principios de marzo, la desaparición de medicamentos en el país a una “guerra contra el país”, orquestada por empresas transnacionales productoras e importadoras de medicamentos.

Al ser entrevistado en el canal del Estado, Ventura admitió que la falta de insumos ha motivado la muerte de personas. “Ayer fallecieron personas que no tuvieron un stent. En los servicios de cardiología han desaparecido, los tienen acaparados, los stent, los marcapasos, los recincronizadores, ha aumentado la deuda quirúrgica (…)”, dijo.

En declaraciones recogidas por el diario Panorama  señaló que “el tema es crítico y el gobierno lo está haciendo como tiene que ser” y se preguntó: ¿Por qué a 387 empresas de este país se les dieron más de 3.700 millones de dólares? Hasta junio se les dieron 2.055 millones de dólares”.

En contraste, el periodista especializado en el área económica, Roberto Deniz, explica que de 2011 a 2013 la asignación en divisas para la importación de medicinas ha disminuido drásticamente:

El sector salud ha sufrido en los últimos años una reducción en la asignación de divisas. En 2013 las empresas recibieron 2,9 millardos de dólares, cifra que dibujó un recorte de 21,3% con respecto a 2012 y de 34% si se compara con los 4,4 millardos de dólares que tuvieron en 2011. La asignación del año pasado fue la más baja para el sector desde 2009, de acuerdo a los datos de Cadivi

La escasez persistente de insumos tiene repercusiones muy graves. En el primer semestre de 2014, debieron ser reprogramadas cincuenta mil cirugías electivas en todo el país, según cálculos independientes de la Red de Sociedades Científicas Médicas de Venezuela y la Academia Nacional de Medicina. Al detallar las especialidades médicas se ve la cara más dramática de la crisis.

75% de los aceleradores lineales está fuera de servicio, de acuerdo con Villasmil, debido a que “no se les hace mantenimiento, no están calibrados o, como ocurrió con el convenio argentino, nunca llegaron”.

Casi todos los equipos para realizar Tomografías Axiales Computarizadas (TAC) y Rayos X del país operan “a medias”. Los aparatos para realizar diálisis (MMQ) y cateterismos o sondas (CAT) están al borde de la suspensión en 65% y 67%, señala la organización Médicos por la Salud.

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El ministro de salud, Henry Ventura, aseguró en mayo de 2015 que, desde 2009, solo 320 médicos se habían ido de Venezuela, con la promesa de cursar estudios de postgrado y regresar. La Federación Médica Venezolana (FMV) replicó diciendo que 12.180 médicos de hospitales y 2.500 de clínicas han abandonado el país en busca de mejores oportunidades.

El doctor Carlos Pérez Pérez, único infectólogo del hospital “Los Magallanes de Catia”, todos los días considera renunciar en busca de mejores oportunidades. Pensar en los más de 500 pacientes de su consulta lo hacen quedarse un poco más.

Gustavo Villasmil, especialista en Gerencia de Servicios de Salud calcula que al menos un 25% los profesionales que han emigrado son especialistas –acumulan seis años de estudios pregrado y tres de especialidad- o subespecialistas –estudiaron nueve años para convertirse en especialistas y cuatro más para conocer un área más específica de la medicina-.

Doce especialidades están en “alerta roja” por la falta de especialistas capaces de atenderlas: Psiquiatría; Pediatría; Neonatología; Medicina Interna; Terapia Intensiva; Cardiología; Anestesiología; Infectología; Endocrinología; Nefrología; Medicina Celular y Hematología

En 2010 el para entonces presidente de Venezuela, Hugo Chávez, aseguró que diez años antes la proporción de médicos por cada mil habitantes era de 0,2; mientras que en ese año el país contaba con 0,8 galenos por la misma cantidad de habitantes.

Venezuela no figura entre el conteo de médicos hecho por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) desde antes de 2010. La última cifra indica que la proporción era de 1,3 médicos por cada mil habitantes. Según cifras de la OPS, en 2005 se contabilizaban 2 médicos por la misma cantidad de personas.

La OPS advierte sobre un que implica un descenso de 70% de médicos médicos disponibles en Venezuela entre los años 2005 y 2010

La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que, en los sistemas de salud públicos, 2,3 médicos deben atender, como máximo a mil personas.

Utilizando como referencia la cifra más reciente de la OPS, se puede decir que Venezuela está por debajo del estándar mínimo establecido por 1 punto (39.268 médicos de los 69.474 mínimos necesarios para cubrir la demanda anual de los más de treinta millones de venezolanos).

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Para calcular la cifra mínima requerida de enfermeras en un país la OMS establece el mismo parámetro que el de los médicos: 2,3 por cada mil habitantes. 2010 es la última fecha en la que la Organización Panamericana de la Salud registró este indicador en Venezuela. En ese año, se contabilizaron 0,8 enfermeros por cada mil personas enfermas, 1,5 menos de los requeridos para atender a las 29 millones 43 mil 283 que poblaban Venezuela para el momento.

En 2010 el SPNS de Venezuela salió a flote con solo 24.165 profesionales auxiliares de las 64.474 mínimos necesarios, un déficit de 62,5%

En el informe Situación de Salud en las Américas de la Organización Panamericana de la Salud correspondiente al año 2005 se indica que la proporción entre enfermeros y pacientes era de 2 por cada mil habitantes, 86,9% del estándar propuesto por la Organización Mundial de la Salud.

La Guía práctica de indicadores de gestión para establecimientos de atención médica, recopilada por el doctor Maiqui Flores en su blog, explica que una enfermera debe atender ocho camas de hospital por turno.

El análisis de la organización Médicos por la Salud, que indica que solo la mitad de las camas (16.500) disponibles en las instituciones adscritas al SPNS se encuentran realmente operativas, impone al MPPS el compromiso de garantizar la contratación de, al menos, 2.063 enfermeros.

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En el primer trimestre de 2015 87% de los laboratorios clínicos de las instituciones hospitalarias del país trabajaron con serias fallas y 7% fueron cerrados. Así lo refiere el informe hecho por la organización Médicos por la Salud, hecho a partir de la Encuesta nacional de la situación hospitalaria (2015).

Solo 6% de los laboratorios clínicos fue capaz de mantenerse en condiciones de completa operatividad en el primer trimestre de 2015

Las dificultades tienen que ver, en la mayoría de los casos, con falta de reactivos para evaluar las muestras o con equipos especializados que se encuentran descompuestos.

De acuerdo con el mismo estudio, 44% de los pabellones operatorios permanecieron cerrados, dejando solo 66% con las condiciones mínimas para atender cirugías electivas y emergencias.

39% de las instituciones no contaba con un servicio continuo de aguas blancas. Cada centro de salud vive dificultades singulares, vinculadas con su infraestructura, su ubicación y sus condiciones de mantenimiento.

 

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