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Hospital Pérez Carreño

El domingo 17 de noviembre circuló por Whatsapp una cadena en la que se informa que seis jóvenes ingresaron de emergencia al Hospital Pérez Carreño en Caracas por un cuadro de peritonitis aparentemente provocado por el consumo de Fructus Adoçado, bebida en polvo brasileña.

El equipo de EsPaja.com contactó por vía telefónica a los médicos Simón Pérez y Gastón Wagner, trabajadores del Hospital Pérez Carreño, para corroborar la veracidad del mensaje. Ambos aseguraron que la noticia es falsa y que no ha habido incidente alguno en pediatría por el consumo de ese producto.

Junto a la cadena también se difundió la supuesta fotografía de un riñón con cálculos renales para ilustrar el daño que produce la ingesta excesiva del Fructus.

De acuerdo con los resultados arrojados por la herramienta de búsqueda TinEye, la foto no es reciente. Está en la red desde marzo del 2018 y ha sido utilizada para difundir rumores sobre las supuestas consecuencias del consumo de la Coca-Cola.

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Madres enfermeras celebran la vida que dan y lamentan la que no pueden proteger

Hoy, 12 de mayo, se celebra el Día de la Madre y también el de la Enfermería

Tres mujeres dedicadas al sector de la salud coinciden en que su sueldo no les alcanza ni para lavar el uniforme

Delia tuvo que salir de sus prendas, Mabel empezó a estudiar abogacía y Francis optó por vender gel para el cabello

 

@franzambranor

Vídeo Abrahan Moncada @Monkda92

 

CON LA MISMA DEDICACIÓN que inyectan a un paciente le cogen el ruedo al pantalón de un hijo. Así como le toman la tensión a una persona le preparan la lonchera al chamo. Son enfermeras y también madres. Hoy 12 de mayo celebran con un sabor agridulce por partida doble.

El ínfimo sueldo que perciben las profesionales no les permite festejar a como dé lugar el Día de las Madres y el Internacional de la Enfermera, este último en ocasión del natalicio de la inglesa Florence Nightingale, precursora de la práctica en el mundo.

Desde 2014, las enfermeras venezolanas han protagonizado una cruzada para obtener un salario justo, pero hasta ahora la respuesta del gobierno de Nicolás Maduro ha sido infructuosa. Protestas se perciben a diario en los recintos de salud del país. Las enfermeras alegan que el dinero que les pagan no les alcanzan ni para lavar su uniforme. Por apenas 15 mil bolívares quincenales les exigen dedicación y entrega.

Enfermera, profesora y futura abogada y aún así…

Mabel Castillo sube las escaleras de la casa de su hermana en la vereda San José de Bello Campo de lado. Una lesión en la rodilla la ha tenido alejada desde febrero de su cargo como coordinadora de emergencia nocturna en el Hospital Pérez Carreño. “Chico tengo que operarme esa rodilla y entiendo que son 1500 dólares. De dónde voy a sacar yo eso”, pregunta.

Mabel tiene 11 años trabajando en el HPC y en condiciones normales labora de 7 de la noche a 7 de la mañana. Ha visto de todo en la emergencia del recinto. Desde un hombre con casi la totalidad de su cuerpo quemado luego que la moto donde iba explotara hasta otro con la mano tendiendo de un hilo tras el disparo de una escopeta.

La enfermera vive en El Junquito, pero suele pernoctar en casa de una hermana que hace poco se fue a Chile. Sus padres viven en la parte de abajo de la vivienda de dos plantas.

Su familia está regada por el mundo. Además de la que se encuentra en Chile, tiene a un hermano en Canadá y a otra que planea irse a finales de mayo a Argentina. Dice que aún posee la bendición de tener a sus tres hijos aquí. Quién sabe hasta cuándo.

El mayor es Elio de 20 años, estudia Letras en la Universidad Católica Andrés Bello, pero cree que se mudará pronto a la Universidad Central de Venezuela porque ya es cuesta arriba costearle la carrera. “Y eso que está becado”, dijo Mabel.

Le sigue Paul de 12 años, quien está en el liceo y Paola de 11 años.

Muchas de sus compañeras tienen a hijos viviendo en el extranjero, otras más infortunadas los han perdido a causa de la violencia en Caracas.

“Si no es por el papá de los niños no sé que haría. Porque con mi sueldo ni modo”, dijo Mabel.

Además de laborar en la emergencia del HPC y devengar un promedio de 6 dólares mensuales (30 mil bolívares soberanos). Mabel también es profesora universitaria y está estudiando segundo año de derecho en la Universidad Bicentenaria de Aragua con sede en El Paraíso.

La diáspora, la hiperinflación, la inseguridad y la criminalización de la protesta aún no le han quitado su deseo de seguir hacia adelante.

“Yo me enamoré de la mística con la que se trabaja en el Pérez Carreño. He estado en otros sitios como Salud Chacao, pero considero al hospital como mi hogar”, dijo Mabel.

Castillo considera que el trabajo de enfermera es desgastante. “Hay que estar mucho tiempo de pie”. Eso probablemente le haya generado el desgaste en una rodilla.

La gente cuando sale sana de un hospital no le da las gracias a las enfermeras sino al médico”, dijo Mabel.

Para Mabel, las enfermeras son las primeras y las últimas que atienden al paciente y las que realmente monitorean la evolución de un enfermo cuando está hospitalizado.

Aseguró que en la actualidad el déficit de enfermeras es tal que en el HPC hay una relación de dos enfermeras por 40 pacientes, cuando el protocolo internacional dice que por cada tres pacientes corresponde una enfermeras. “Nosotras a veces pasamos por cómplices porque tenemos que romper ese protocolo. Suele pasar que hay que decidir entre reusar una inyectadora, cambiándole solo la aguja, o la vida de un paciente. Colocar una cinta testigo para tomar una vía o no ponerle nada. Reciclar unos guantes o agarrar a los pacientes con la mano”.

Indicó que hoy en día en el Pérez Carreño no se hacen exámenes de sangre ni radiológicos porque no hay equipos. “He visto que a pacientes les dan de comida una porción de arroz con remolacha y un cambur”.

Mabel y sus colegas están habituadas a cumplir su faena sin insumos, equipos, medicinas y a veces hasta sin agua. “El tema del agua es un problema. No hay agua corriente. Regularmente es del tanque y a veces por horarios. El lavado de las manos es fundamental para atender enfermos. Por supuesto tampoco contamos con jabón antiséptico”.

Mabel considera que ya es hora de ir a un “paro serio”.

“Tiene que ser donde todos se comprometan. Yo entiendo que hay miedo a quedarse sin trabajo, a no tener acceso ni siquiera a esa miseria que dan. Y por supuesto temor a amedrentamientos y amenazas por parte de colectivos que rondan los hospitales. Pero es hora de actuar”.

La enfermera está de acuerdo con la solicitud de ayuda humanitaria al extranjero en materia de salud. “Al Pérez Carreño no ha llegado nada. Pero entiendo que será uno de los beneficiados. Tengo reservas en cuanto a la distribución de estos. Ojalá si llegan se los den a quienes en verdad los necesitan”.

Vendió su oro para poder comer

Delia Alejos tiene dos trabajos desde hace poco más de tres lustros. 25 años tiene en el Hospital José María Vargas de Cotiza y 17 en la Maternidad Santa Ana de San Bernardino. Al año de haber comenzado en la Maternidad nació su único hijo, Christian.

En junio de 2018, Delia decidió salir a la calle para protestar con el resto de sus compañeras. El precio de un producto en comparación con su sueldo fue el detonante. “Me percaté que el valor del cartón de huevos en aquel entonces, que estaba en 1000 bolívares era superior a mi sueldo de 600, eso me generó mucha rabia y tristeza a la vez”.

Actualmente de reposo por una dolencia en la cervical producto de años de trabajo, Delia suele tener jornadas de trabajo de hasta 30 horas continuas. En el Hospital Vargas labora de 7 de la noche a 7 de la mañana y en la Maternidad de 7 am a 1 de la tarde. Pese al esfuerzo, la remuneración mensual apenas pasa los 60 mil bolívares soberanos.

“En el pasado con mis dos sueldos le compré una casa a mi mamá. Empleaba uno de los salarios para comprar comida y el otro lo ahorraba. Ahora juntando los dos no me da ni para comer”, dijo Delia quien sacó la licenciatura en enfermería en la universidad Rómulo Gallegos de San Juan de los Morros en Guárico y tiene una especialidad como instrumentista.

Su esposo también es empleado público. Trabaja desde hace 30 años en el Metro de Caracas, pero ya metió la jubilación. No tienen otras entradas de dinero.

“Con el dolor de mi alma tuve que pasar a mi hijo de un colegio privado a un liceo público. Hace poco me percaté que los zapatos que usa para el colegio estaban rotos. El no me quiso decir nada para que no me mortificara. Una persona se dio cuenta de la situación y nos regaló unos. Me da mucha impotencia no poder comprarle ni un par de zapatos a mi hijo”, dijo Delia.

Antes que la crisis económica se agudizara con la llegada de Nicolás Maduro al poder, Delia optó por comprar prendas de oro. Cuando se topó con el monstruo de la hiperinflación decidió vender en dólares sus joyas y con eso es que afirma ha podido hacerle frente a las necesidades cotidianas. “Las enfermeras sabemos que somos las peores pagadas y por eso comandamos esta lucha que la hemos tenido que llevar a la calle para hacerla visible. Ya yo no tengo miedo. Se me quitó ante tanta injusticia”.

Delia asegura que no planea dejar la enfermería y mucho menos irse de Venezuela. Si la incapacitan por el dolor en la columna, seguirá atendiendo pacientes por su cuenta.

“Es doloroso decir que en el Vargas no hay ni agua para bajar una poceta y en la Maternidad carecen de antibióticos y calmantes para las parturientas”, dijo Delia.

La enfermera coincidió con sus colegas y sentenció que los hospitales en Venezuela funcionan por la vocación de servicio de los profesionales de la salud. “Los médicos diagnostican enfermedades, nosotras jerarquizamos necesidades. En ese sentido mi compromiso es 100% y estoy segura que entre todas vamos a recuperar el país que teníamos”.

6 dólares mensuales le llevaron a hacer gelatina

Francis Guillén, enfermera del área quirúrgica del Hospital Pérez Carreño en La Yaguara, calcula que su más reciente mensualidad fue también de 6 dólares.

“A muchas de nosotras nos mantienen los esposos. Sinceramente no sé cómo hacen mis colegas que son padre y madre a la vez”, dijo Guillén, quien trabaja en el HPC desde 2012.

La necesidad obligó a que Francis y su familia apostaran por un emprendimiento. “Yo en lo personal me rebusco haciendo otro oficio. Unas venden tortas, otras bisutería. Yo vendo gelatina para el cabello”, afirmó.

Francis viene de una familia de enfermeros. Su papá, Marco Guillén, trabaja también en el HPC de noche y en el Hospital Doctor José Ignacio Baldó, conocido como El Algodonal. Su mamá, Zenir Gallardo, está jubilada y ofreció sus servicios en el Hospital Domingo Luciani de El Llanito. Su abuela también lo era.  

“Las enfermeras que estamos en los hospitales estamos por vocación y porque amamos nuestra carrera. Muy pocos profesionales nacen con esa devoción por lo que hacen”, dijo Guillén.

Francis trabaja de 7 de la mañana a 1 de la tarde en el Pérez Carreño. El resto del día se lo dedica a su hijo Diego de 3 años y al negocio de la gelatina que comanda su esposo, Angel Rojas.

“El tiene su mesita en Catia y allí vende la gelatina para el cabello, nosotros mismos la fabricamos”, dijo Francis. “Me ha ido mejor económicamente vendiendo gelatina que redoblándome en una guardia en el hospital. En febrero hice 60 mil bolívares en apenas un día”, agregó.

Francis dijo que antes podía vivir con el sueldo de suplente, hoy en día siendo personal fijo y calificado no puede. “Con mi sueldo y la ayuda de mi esposo, costeamos nuestra boda hace 7 años, por civil e iglesia. Ahorita es imposible”.

La enfermera recuerda una protesta que hizo el gremio recientemente en la Plaza Brión de Chacaito, donde con el uniforme puesto empezaron a vender chupetas y caramelos. “Impresionante la cara de las personas cuando nos veían vendiendo…es que la mayoría de nosotras tiene que recurrir a eso, sino no podemos vivir”.

Francis indicó que lo más duro es carecer de una póliza de seguro para su hijo. “Es difícil cuando se enferma el niño. Tenemos que venir al hospital y la gente cree que como uno trabaja aquí no vas a tener problemas y nos conseguimos con los mismos de toda la gente. Hay que comprar las medicinas y a la hora de convalidar un reposo tenemos que recurrir a una institución privada”.

La enfermera ha sido testigo de la diáspora de profesionales en el HPC debido a las escasas garantías laborales. “Solo del área quirúrgica la semana pasada renunciaron tres personas”.

Aseguró que residentes y enfermeras se van porque deben hacer una guardia nocturna durmiendo en colchones vencidos, no hay agua potable ni insumos, el personal es insuficiente y carecen de incentivo alguno.

“Una gana lo mismo que un TSU, sin ánimo de quitar mérito a nadie. No vale la pena que tengas un doctorado o un magister. Hay muchas supervisoras que son nombradas a dedo”.

Pese a la situación, Francis no quiere irse de Venezuela ni abandonar la enfermería. “Tuve la oportunidad en febrero de ir a Colombia y vi la diferencia del cielo a la tierra. Me afectó mucho porque recordaba que así era Venezuela. No me gustaría irme, pero si me veo en la obligación lo tendré que hacer. Tengo fe que esto va a cambiar”.

Después de haber celebrado su día, este lunes 13 de mayo a las 10 de la mañana es probable que Francis coincida con Mabel y Delia en una protesta que ha convocado el gremio de enfermeras frente al Hospital Clínico Universitario de Caracas. Una más de la tantas manifestaciones que han llevado a cabo solo en 2019.

#MonitorDeVíctimas | Asesinan a taxista de Terminal de La Bandera luego de llevar a dos mujeres a Las Mayas

ARTURO RUIZ TRABAJABA en la línea de taxis del Terminal de La Bandera. El pasado 12 de diciembre a las 12:30 am montó en su carro a dos damas que le pidieron una carrera al barrio Las Mayas. Cuando las mujeres llegaron a su destino y se bajaron del carro, un sujeto le abordó para robarle el vehículo. Ruiz emergió del automóvil con intención de entregarlo, la reacción del delincuente fue propinarle un disparo en un costado. Como pudo se zafó y manejó hasta el Hospital Pérez Carreño, donde diez días después falleció.

Una hermana del taxista, quien no quiso ser identificada, aseguró que los hechos fueron narrados por el propio Ruiz en su cama del recinto hospitalario. “Estuvo consciente todo el tiempo, no sabemos cómo pudo manejar así. Era un hombre corpulento y cuando el delincuente lo vio le dijo que era demasiado para él y le metió un tiro”.

Dijo que las mujeres eran cómplices del victimario de su hermano. “Lo llevaron para alla para robarle el carro”.

Ruiz de 43 años era oriundo de Barquisimeto, estado Lara, pero fue criado en San Juan de los Morros, estado Guárico, donde viven su madre y algunos de sus siete hermanos. Desde hace más de una década trabajaba en Caracas como taxista. Tenía un título como técnico medio en recursos humanos y dejó huérfano a un niño de 6 años.

Su hermana denunció que en el Hospital Pérez Carreño hubo negligencia médica. “A él lo tuvieron que operar dos veces, tenía afectado un pulmón, el hígado y los intestinos. Hasta este momento no sabemos cuál fue la causa de la muerte porque los médicos nunca hablaron con nosotros. Suponemos que fue por una infección”.

Agregó que su hermano murió por confiar en la gente, porque ninguno de los taxistas que estaban en La Bandera en ese momento quisieron llevar al par de mujeres a un barrio de madrugada.

Médicos de ocho hospitales de Caracas realizan plantón por crisis hospitalaria

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Médicos de ocho hospitales de Caracas realizarán un plantón este martes dentro de los centros de salud donde laboran. Buscan demostrar resistencia pacífica ante la crisis hospitalaria que atraviesan los centros de salud del país.

Los hospitales que se sumarán a esta actividad son el Vargas, el Universitario de Caracas, las maternidades Santa Ana y Concepción Palacios, el Periférico de Catia, el Algodonal, el Pérez Carreño y el Domingo Luciani.

En Carabobo médicos de la Ciudad Hospitalaria Enrique Tejera también se sumaron a la protesta de este martes.

Se tiene previsto que la actividad dure una hora, desde las 9:00am hasta las 10:00, tiempo en el cual harán saber a sus pacientes cuál es la situación actual que se vive en los centros asistenciales del país ante la falta de insumos, escasez de medicamentos e inseguridad, entre otros problemas.

Para el próximo miércoles los profesionales tomarán las calles desde el Hospital J.M de los Ríos, en una movilización que tendrá como destino el Ministerio de Salud, donde esperan consignar un documento al nuevo ministro, Luis López, donde detallan las deficiencias del sistema de salud en el país.

 

Liceista embarazada fue asesinada por sus propias compañeras

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Michelle Longa, de 18 años de edad, murió por los golpes recibidos por tres compañeras de clases el 13 de febrero cuando llegaba a su casa, a pocas cuadras del liceo Caricuao en el que estudiaba cuarto año de bachillerato.

Las adolescentes le propinaron una golpiza a Longa que la dejó inconsciente. Fue trasladada al Hospital Pérez Carreño donde ingresó con fractura en la cervical. La joven perdió el bebé y la movilidad de su cuerpo. Estuvo una semana hospitalizada hasta el lunes pasado en la mañana cuando murió.

Las jóvenes que la golpearon estudiaban en el mismo salón de la víctima y tienen edades entre 16 y 18 años. Funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalística fueron al liceo y detuvieron a las agresoras. Ninguna autoridad del centro educativo fijó posición al respecto, solo dijeron que están sorprendidos del hecho y que desconocen la razón del ataque.

Un representante, que no quiso identificarse, indicó: “Las peleas entre liceístas se han vuelto algo común en el bulevar de Caricuao. Hemos dado charlas porque sorprende el nivel de violencia e intolerancia en los estudiantes. Como padres somos responsables, pero el liceo también tiene que ayudar”.

Sobre el caso, Fernando Pereira, de Cecodap, expresó preocupación “porque no se conoce de planes que puedan prevenir estas situaciones. La misma violencia que se vive en el país está presente en los centros educativos. En la medida en que no se reconoce el problema, que no se actúa para abordarlo, se transforma en cajas de resonancia de la sociedad”.

Añadió que los planteles ignoran esta situación de inseguridad y “desconocen que es intolerable. El Estado tiene el deber de proteger a todos y urge planes de protección en las escuelas, colegios y liceos”, enfatizó.

Pacientes del Pérez Carreño denunciaron que no los querían atender

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Alrededor de las 7 de la mañana le informaron a los pacientes del Hospital Pérez Carreño que no podrían ser atendidos el día de hoy, martes 26 de abril, debido a que no había luz.

Sin embargo, la periodista Yohana Marra señaló a través de su cuenta de Twitter (@Yohanamarra) que a los usuarios les indicaron que las consultas serían suspendidas debido a un corte de electricidad, pero los pacientes denunciaron que sí había luz en el Hospital y alrededor de las 7:30 de la mañana, amenazaron con llamar a periodistas y medios de comunicación si no les permtían la entrada.

Después de esto dejaron entrar a los pacientes, “sí van a dejar pasar porque amenazamos con llamar a la prensa. Hay luz, nos dijeron que no para hacernos pasar un mal rato”, relató un usuario a la periodista Marra.

Ya a las 8:10 de la mañana le dieron acceso a los ciudadanos y con foto la periodista Yohana Marra comprobó que sí había servicio eléctrico.

 

Cerraron todos los quirófanos del Hospital J.M. de los Ríos

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Los dos quirófanos que estaban operativos en el Hospital de Niños J. M. de los Ríos fueron cerrados el viernes pasado. El miércoles en la noche, en un comunicado firmado por la doctora Carmen Rosa Graterol, directora de ese centro de salud, se indicó que por motivos de remodelación “no se pueden ingresar pacientes quirúrgicos hasta nuevo aviso”.

El mismo miércoles, horas antes del informe, un paciente de dos meses de edad fue llevada con politraumatismo craneoencefálico que ameritaba intervención. “No teníamos cómo resolverlo. Los pediatras de emergencia canalizaron que lo operaran en el Pérez Carreño, pero luego de eso lo devolvieron al J. M en la madrugada. Es un postoperatorio que si tiene algún tipo de complicación no vamos a tener capacidad de resolverlo sin quirófanos”, dijo una fuente del hospital. Al cierre de esta edición, el niño seguía hospitalizado en el J.M de los Ríos.

El Hospital de Niños tiene siete quirófanos. Según la fuente, los tres del ala azul tienen problemas eléctricos desde agosto, y en marzo dos de los quirófanos del ala verde se cerraron porque empezó a salir “agua de color negro” en las juntas del piso y tenía filtraciones que levantaron las paredes. “Había mal olor, moscas y zancudos. En el pasillo se abrió una gotera de agua blanca que era como una cascada. Ahí fue cuando suspendieron las cirugías electivas y decidieron atender sólo las emergencias. Pero el viernes se decidió que no pueden hacerse más intervenciones en los quirófanos porque están contaminados”, contó.

Enfermedad de Cushing: lo que debe saber de este trastorno hormonal

EnfermedaddeCushing

 

El diagnóstico de la enfermedad de Cushing, conocido como un desórden endocrino, es complejo por no contar con un patrón único de síntomas.

Aumentar de peso de forma repentina, sobre todo en el área del abdomen, pero manteniendo los brazos y piernas delgadas es una de las manifestaciones de la enfermedad de Cushing, una patología generada por la producción excesiva de cortisol en el organismo que tiende a confundirse con el aumento de peso por alimentación inadecuada. Sin embargo, el incremento de masa corporal que presenta una persona con esta condición, no se rebaja con dieta, ni ejercicios.

La doctora María Ortiz, médico endocrino adjunta al Hospital Pérez Carreño en Caracas, explica que esta patología es una de las formas del síndrome de Cushing que además de causar en las personas aumento de peso genera debilidad muscular, presión arterial alta, piel fina y estrías, irritabilidad, cara redondeada y enrojecida, exceso de grasa alrededor del cuello, calvicie, acné, diabetes, osteoporosis, depresión y, en el caso específico de las mujeres, irregularidad menstrual. Los hombres, por otra parte, pueden presentar además disminución o ausencia del deseo sexual.

La enfermedad de Cushing es ocasionada por un tumor en la hipófisis -glándula pituitaria- que produce una cantidad desmesurada de corticotrofina (ACTH), una hormona que estimula las glándulas suprarrenales encargadas de regular las respuestas al estrés y que libera cantidades elevadas de cortisol.

En cuanto al diagnóstico, Ortiz señala que luego que es detectado el síndrome de Cushing se debe determinar qué lo origina, pues además del tumor en la hipófisis, “esta condición puede presentarse por factores externos como la ingesta de algunos medicamentos para tratar el asma o la artritis reumatoidea. Así como también por factores endógenos como la presencia de un tumor en en la parte del cuerpo que produce cortisol o en órganos como el pulmón que produce ACTH”, expone.

“El diagnóstico de la enfermedad de Cushing es complejo porque además de que no existe un patrón único de síntomas, el rango normal del nivel de cortisol en el organismo tiende a variar y para detectarlo se necesitarían varias pruebas bioquímicas. Pasa algo parecido con el tumor en la hipófisis que a veces no es detectado en la resonancia magnética (RM)”, añade.

Cuando la única posibilidad de curarse es una cirugía pituitaria, la doctora indica que el paciente debe ser sometido a un procedimiento quirúrgico para extirpar el tumor. “Lo que se espera con esta intervención es que bajen los niveles de cortisol en la sangre y, en consecuencia, se disipen las reacciones generadas en el organismo por el exceso de esta hormona”.