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Runrunes de Bocaranda: ALTO – NO SE ILUSIONEN

 NO SE ILUSIONEN

Fue William Brownfield, por casi una década encargado de la política antinarcóticos de Estados Unidos en el Departamento de Estado y quien fuera embajador de ese país en Caracas, el que entrevistado por el diario El Tiempo de Bogotá pone algunos puntos sobre la íes en estos tiempos de tanta tensión entre los dos países. Copio textualmente segmentos de dicha entrevista: y dice que “en cierto sentido, lo anunciado la semana pasada es la aplicación de la llamada «opción militar» en este Siglo XXl”… Advierte, a su vez, que “el plan de transición a la democracia en Venezuela que presentó Estados Unidos exige la salida total tanto del ELN como de las disidencias de las FARC, incluyendo a sus líderes que llevan años escondiéndose bajo la sombra del chavismo”. Cuando el entrevistador le pregunta: “Algunos ven en el despliegue de fuerzas anunciado la semana pasada un preludio de lo que sucedió en Panamá a finales de los años 80. ¿Es eso lo que está pasando?”. Su respuesta fue: “Es peligroso interpretar de esa manera lo que sucedió, especialmente para aquellos en Venezuela y para la oposición creer que están próximos a ver una especie de intervención internacional como esa que menciona. No creo que eso vaya a suceder y es importante que la oposición siga concentrada en los pasos que deben tomar para acabar con esta tragedia. No deben contar con que Estados Unidos u otro entrará a solucionarles los problemas que tienen…”. De nuevo el periodista lo increpa: “¿Lo que quiere decir es que no hay apetito en Washington para una intervención de esta naturaleza?”

El embajador contesta: “Lo que diría también es que no estamos en 1989. Han pasado 31 años y hay muchas opciones militares que no se parecen a las del último siglo y no requieren miles de soldados desembarcando en las playas de Venezuela y marchando hacia Miraflores. Hay formas de hacer intervenciones indirectas o usando tecnología, de causar trastornos a la cadena de mando, de establecer zonas humanitarias en la frontera o de ataques de precisión que se pueden lanzar desde miles de kilómetros de distancia si se quiere mandar un mensaje sin poner en riesgo a la población. No es que no exista apetito de ningún tipo. Lo que hay son muchas opciones disponibles que son diferentes a esas que se mencionan.

Del cuestionario extraigo otras dos preguntas:

“Pero Estados Unidos dijo que esto es una operación eminentemente antinarcóticos. ¿Lo que usted nos dice es que quizá es más que eso y va dirigido a sacar a Maduro del poder?”

Responde Brownfield: “Puede ser parte de esa misma aproximación. Es algo que se hace por fuerza del territorio de Venezuela en aguas y espacio aéreo internacionales, y que se hace entre muchos países entre ellos Gran Bretaña, Holanda, Francia y valga decir, Colombia. Se está usando mucha tecnología en lugar de una gran fuerza para lograr sus objetivos y está diseñada para enviar un mensaje y golpear a aquellos en Venezuela que usan su posición para lucrarse con millones de dólares provenientes de actividades criminales.

Es la aplicación de la opción militar en el contexto del siglo XXl. Es por eso, además, que pienso que se deben mirar los tres anuncios hechos por Estados Unidos en estos días (despliegue naval, cargos por narcotráfico contra Maduro y su entorno y el plan de transición a la democracia que presentó el Departamento de Estado), como un paquete de acciones con un mismo fin”.

“Explíquenos ¿cómo se relacionan esas tres medidas?”: “En su conjunto mandan un mensaje, y este es que las cosas se van a poner mucho más difíciles para el régimen, para Maduro y sus aliados, pero que hay una salida, una hoja de ruta que permite salir de esta situación y que es democrática, que es aceptada para una mayoría de países y que ofrece a la mayor parte del círculo de Maduro una amnistía. De eso se trata”.

 DUQUE Y LAS MAQUINAS CHINAS

“La OPS (Organización Panamericana de la Salud) analizó y esas máquinas no son compatibles ni con el tipo de pruebas, ni con el tipo de reactivos, ni el material que se maneja en Colombia”. Estas fueron las razones por las cuales el presidente Iván Duque no aceptó las máquinas de diagnóstico del coronavirus que le ofreció Maduro.

El mandatario venezolano dijo en cadena nacional “tenemos listas las dos máquinas chinas nuevas de diagnóstico del COVID-19 para ser entregadas de inmediato a Colombia a pesar del odio del presidente colombiano, a nosotros nos mueve el amor bolivariano para la protección de la salud de nuestros pueblos”. No obstante estos pronunciamientos, Duque aclaró este martes que las máquinas no habrían servido ni en Colombia ni en otros países de Latinoamérica.

 ¿IRAN vs CHINA?

Quizás por los antecedentes de los exagerados contagios con trabajadores chinos en dos ciudades iraníes -donde participan en diferentes obras de ingeniería- hace dos días, a través de la emisora Radio Farda, un funcionario del gobierno de Irán calificó los números de coronavirus en China como una “broma amarga”.

El portavoz del Ministerio de Salud iraní, Kianush Jahanpur, dijo que las cifras de infecciones y muertes por coronavirus publicadas por el gobierno de China eran una “broma amarga”.

En una videoconferencia de prensa, el 5 de marzo, dijo: “Parece que las estadísticas de China fueron una broma amarga, porque muchos en el mundo pensaron que esto era como la gripe, con menos muertes. Esta impresión se basó en informes de China y ahora parece que China le hizo una broma amarga al resto del mundo”. Jahanpur agregó: “Si en China dicen que se controla una epidemia en dos meses, uno realmente debería ahondar en esa sencilla explicación”. En esto, paradójicamente, coinciden estados Unidos e Irán pues el Secretario de Estado, Mike Pompeo, también cuestionó el viernes la información recibida de China, quejándose de lo que llevó a Estados Unidos a enfrentar más desafíos para enfrentar la epidemia por lo tardío de la advertencia. En los últimos días, los medios mundiales también han cuestionado las estadísticas de coronavirus publicadas por China, que dice que en Wuhan, el epicentro de la epidemia, 2500 personas perdieron la vida, mientras que el número de muertos es mucho mayor en los países europeos y los Estados Unidos, que tienen moderna o avanzada infraestructura médica.

La tasa de mortalidad por millón de personas en Italia y España es de alrededor de 250, mientras que la tasa de mortalidad oficial de China es de solo 2. A partir del 4 de abril, las muertes de EE. UU. por millón de habitantes fueron de 26.

En nuestros anteriores Runrunes -en esta cuarentena- explicamos el origen de los miles de casos iraníes que en total ascienden a 60.500 -de los cuales 2.74 son de hoy (7/4/20)- y que conllevaron a 3739 muertes.

¡Muerte al virus! ¡Muerte a los gorriones!, por Alejandro Armas

@AAAD25 

Nunca me cansaré de invocar la aguda observación de Elisa Lerner sobre las dictaduras y su estupidez. Los foros, hábitat natural de la democracia, no siempre son mentideros de los que brota sabiduría como maná bíblico. Pero es en los regímenes autoritarios que se ven las sandeces más farsescas. Todos los políticos tienen el mismo propósito: obtener el poder, primero, y preservarlo, después. Es mucho más fácil hacerlo cuando los ciudadanos, a cuyo servicio se supone que están, se sienten satisfechos con su desempeño. En democracia, como nos recuerda Amartya Sen, el acceso libre a la información, así como la pluralidad de fuentes, permiten a la ciudadanía desarrollar una opinión pública autónoma con respecto a unas autoridades que siempre aspirarán a que las percepciones sobre ellas sean positivas. Los despotismos, en cambio, no tienen que lidiar con eso. Suprimen las voces disidentes para que sus mensajes, su versión de la realidad empírica, sean los únicos. Así, sin competencia, les resulta mucho más sencillo inculcarles a los oprimidos una narrativa que los exculpa de cualquier problema que surja en sus jurisdicciones, sin importar cuan ridícula sea. Pero si la propaganda es más absurda que un diálogo de Ionesco o más risible que una escena de los hermanos Marx, y el sentido común de las masas no la digiere, siempre queda la amenaza del garrote para evitar que se alborote el gallinero.

La aparición del coronavirus y su COVID-19 no es en sí misma responsabilidad de ningún gobierno. No se pueden predecir las mutaciones de esos microbios macabros que de pronto los hacen mucho más nocivos. Empero, la contención de nuevos flagelos sí es responsabilidad de las autoridades públicas. Por la corrupción e ineptitud de sus cabecillas, las dictaduras suelen descansar sobre los hombros lacerados de sociedades pobres y poco desarrolladas materialmente. Es decir, justo aquellas peor preparadas para enfrentar una pandemia. Pero la batería de excusas patéticas y medidas descabelladas está a la orden del día. Por ejemplo, el particularmente caricaturesco autócrata de Turkmenistán, Gurbanbuly Berdimuhamedov (lo felicito, amigo lector, si pudo pronunciar su nombre sin un solo enredo lingual), prohibió a sus conciudadanos hablar del coronavirus. A los perplejos sugiero volver a la primera oración de esta columna. Al parecer, hay un nominalismo degenerado y mediocre (nada que ver con el pensamiento genial de Guillermo de Ockham y otros), según el cual un ente deja de existir si no es nombrado. Hasta la saga literaria adolescente de Harry Potter es capaz de desmentir semejante dislate. Por cierto, buen momento para recordar a cierto régimen que pretendió eliminar un mercado negro de dólares proscribiendo la mención de montos a los que se cotizaba la divisa.

Por suerte para el amigo Gurbanguly, el foco de este artículo no está en Turkmenistán, sino un poco más hacia el naciente, en China. De todos los gobiernos responsables por la crisis del coronavirus, la dictadura pekinesa es, sin duda por mucho, la que carga con la mayor culpa. El virus se originó en su territorio y, por lo tanto, su deber era contenerlo a tiempo. En vez de eso, ocultó información sobre la gravedad del problema hasta que fue muy tarde, lo cual puso en peligro a los miles de millones de habitantes de China… Y al planeta entero. Pero no esperen que Xi Jinping y sus camaradas tengan un gesto de humildad y admitan su pifia terrible. ¡Nunca! Por el contrario, han rechazado todo cuestionamiento a su manejo de la epidemia. Peor, aunque las máximas esferas del poder en Beijing no han llegado a una acusación formal, algunos de sus propagandistas han insinuado que el virus fue llevado a la ciudad de Wuhan, donde se dieron los primeros casos, por personal del Ejército de Estados Unidos. Aunque anonadante, no es la primera vez que el Partido Comunista Chino (comunista solo de nombre desde los años 80) lanza un bulo descabellado para evitar que lo señalen por un desastre. Xi es el líder chino con más poder desde Mao Zedong, y en este aspecto también está siguiendo los pasos del “Gran Timonel”.

En 1958, Mao ordenó dar el “Gran Salto Adelante”. Esta nueva política consistió, como su nombre lo indica, en intentar brincar directamente hacia el comunismo real, sin pasar por la engorrosa burocratización del proceso revolucionario que, para entonces, por cuarenta años embargaba al socialismo soviético. Si a los comunistas se les achaca imaginar un mundo utópico e irrealizable que ni ellos mismos se esfuerzan por concretar, el Gran Salto Adelante tuvo el mérito de ser, quizá, el experimento que más se acercó a la sociedad comunista imaginada por Marx… Y precisamente por eso fue una catástrofe.

Comenzó con una colectivización completa del espacio rural. La agricultura privada fue prohibida y reemplazada por granjas comunales. Como Fidel Castro con su tonta “Zafra de los Diez Millones”, Mao estableció metas de producción agrícola absurdamente elevadas, para lo cual se exigió a los campesinos un esfuerzo inhumano. Para colmo, si bien el plan contempló la industrialización de las faenas rurales para mejorar el desempeño, no existían los recursos materiales ni las capacidades técnicas para lograr tal cosa. Temerosos de no cumplir con las metas de Mao, los jefes locales inflaban los resultados, lo cual por un tiempo produjo la impresión de que todo marchaba bien. El grueso de lo que sí se producía era enviado a las ciudades para alimentar a un proletariado que, en las fantasías del líder, debían convertir a China en potencia industrial. El campo empezó a quedarse sin comida, y sus habitantes, a morir de hambre.

Pero Mao ya tenía lista una coartada para explicar el fracaso. Había un culpable, y obviamente no era él. Tampoco era el imperialismo occidental, ni los enemigos internos de la revolución. Era… ¡Un gorrión! Sí, esa ave pequeña y cantarina que, por su fragilidad, por lo general asociamos con la idea de inocencia, fue convertido por la propaganda maoísta en un demonio emplumado capaz de perpetrar los crímenes más atroces. En resumen, Mao acusó a los gorriones  de comerse los granos cosechados en el campo chino. Luego hizo lo que todo tirano ante un escollo, real o ficticio. A saber, declararle la guerra y procurar su aniquilación. Se les encargó a las masas la tarea de eliminar a los pajaritos. Buscaban sus nidos para reventar los huevos o matar a los polluelos. Si alguien disponía de una pistola, gorrión que viera surcando los aires, gorrión que debía derribar a plomo. De acuerdo con algunos relatos, hubo escuadrones de niños armados, no con pistolas, sino con cacerolas que azotaban sin piedad al pie de un árbol para atormentar y aterrorizar a los gorriones y obligarlos a interrumpir su reposo en las ramas. Cuando las víctimas se desplazaban a otro árbol, los acosadores los perseguían y repetían el ejercicio. Y así sucesivamente hasta que, agotadas, las pobres aves se desplomaban, moribundas.

Muy caro le terminó saliendo esta expiación caprina (o aviar) a Mao. En realidad los gorriones locales eran los depredadores de insectos que, a su vez, se alimentaban de los granos. Como resultado, su erradicación total o casi total multiplicó a la verdadera plaga. Menos comida. Más estómagos (humanos) vacíos. Cuando cayó en cuenta del error, en 1960, la dictadura puso fin a la campaña contra los gorriones, no sin antes sustituirlos con los chiches como culpables de su fracaso. Pero ya era demasiado tarde. Tuvieron que pasar dos años más para que el Gran Salto Adelante fuera oficialmente abandonado. Produjo la peor hambruna en la historia de la humanidad, con un saldo de entre 15 y 30 millones de personas. Humillado, Mao perdió buena parte de su poder, pero solo por unos años. Volvió a la carga con la Revolución Cultural a finales de los 60, otra abominación política que aplastó a sus rivales de partido, así como a miles de ciudadanos comunes tildados de “contrarrevolucionarios”.

Como ya dije, el Partido Comunista Chino de comunista hoy solo le queda el nombre. Pero la elite gobernante actual es heredera de Mao, y tiene que rendir culto a su abolengo revolucionario (i.e. dictatorial). Por eso no sorprende que bajo la égida de Xi surjan teorías tan absurdas como la de los gorriones, para librar de culpas a Beijing por el manejo del coronavirus. Por cierto que no son los únicos en propagar el delirio conspirativo. Nicolás Maduro, uno de sus amigos, lo ha hecho también. Valiéndose de su propio aparato gigantesco de propaganda, en Venezuela hizo eco a la tesis de un “científico nanotecnológico” llamado Sirio Quintero, según la cual el coronavirus es un “arma de bioterrorismo y genocidio contra razas asiáticas, latinoamericanas (¿?) y afrodescendientes”. Maduro también promovió un jarabe de “malojillo, jengibre, saúco y pimienta negra” que, según Quintero, es capaz de curar el coronavirus.

La propagación de semejante charlatanería es un exceso, aun para este personaje. Pero, a mi juicio, es fácil de explicar. Maduro podría aspirar a congraciarse así aun más con un poderoso aliado en momentos en los que necesita respaldo. China últimamente no ha demostrado el mismo compromiso que Rusia defendiendo al régimen chavista de la presión internacional. Incluso es probable que Maduro apueste a que sea China la primera en desarrollar una vacuna contra el coronavirus y busque así poner a Venezuela en el principio de la fila para recibirla, para exhibir su ruptura con las democracias y aproximación a una potencia autoritaria como un acierto de su política exterior. Quién sabe si, como guiño extra a los herederos del, digamos, gran avicida, la elite chavista les declara la guerra a las guacamayas por comerse los mangos que tanto gustan en Venezuela.

Runrunes de Bocaranda: MEDIO - COVID-19: ¿A QUÉ SE DEBEN TANTAS MUERTES DE ANCIANOS EN ITALIA?

 COVID-19: ¿A QUÉ SE DEBEN TANTAS MUERTES DE ANCIANOS EN ITALIA?

El trabajo de investigación de Bloomberg con sus corresponsales en Italia, Giovanni Salzano y Vernon Silver, muestra una faceta desconocida hasta el momento. Tras la alegría de que la temporada de gripe pasada no arrojara tantos casos graves o de muerte en este país, hoy las autoridades sanitarias comienzan a atar cabos buscando respuestas.

Italia ha planteado un enigma en la pandemia de coronavirus: ¿cómo podría un país con solo 60 millones de habitantes acumular más muertes que cualquier otra nación en el mundo?

El gobierno ha tenido problemas para explicar el gran número de nuevos casos de COVID-19 en Italia, donde la tasa de mortalidad ha excedido la de China. Es posible que la menor mortalidad a principios de invierno “condujera a un aumento en el grupo de los más vulnerables” que luego estuvieron expuestos al coronavirus, según el informe italiano, que analizó datos de 19 ciudades hasta el 21 de marzo.

Hasta hoy, 2/4/2020, Italia ha tenido 110.574 casos de COVID-19 con 13.155 muertes mientras que China tiene 81.589 con 3318 fallecidos. Sigue siendo el país con más muertes en todo el mundo. Los últimos dos días no ha tenido nuevos casos pero no se puede asegurar que no haya nuevos brotes en las mismas regiones.

Una posible pista radica en lo que hubieran sido buenas noticias en cualquier otro año: la última temporada de gripe, marcada por un clima inusualmente cálido, mató a menos italianos mayores que el promedio, según un informe del Ministerio de Salud italiano.

Aquellos con enfermedades crónicas que se salvaron de la muerte de noviembre a enero habrían estado en mayor riesgo cuando el nuevo virus comenzó a propagarse en febrero y marzo, argumentó el informe, aunque la discrepancia es solo uno de los muchos factores en juego en el impacto desigual de la pandemia.

En las ciudades del norte que han sufrido la peor parte de las más de 12.000 muertes de Italia, la mortalidad general entre las personas de 65 años y más fue un 6 % inferior a la línea de base de años anteriores. En las ciudades del centro y sur de Italia, las muertes fueron un 3 % inferiores a las expectativas.

El estudio no especificó cuántas muertes menos pudo haber habido o cuánto aumentó el grupo de personas vulnerables. El número total de italianos mayores que se salvó de la muerte directamente de la gripe esta temporada puede haber sido de cientos, según un promedio anual de 8000 muertes de gripe a nivel nacional citadas en el documento.

Bloomberg compara en este cuadro las cifras fatales en China e Italia provenientes del Instituto de Salud de Italia y el Centro Chino para Control y Prevención de Enfermedades.

Bloomberg destaca que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido en contra de la comparación de la COVID-19 con la gripe: “Esta no es solo una mala temporada de gripe”, dijo Mike Ryan, jefe de emergencias de salud de la OMS, en una sesión informativa del 20 de marzo. “Estos son sistemas de salud que se están derrumbando bajo la presión de demasiados casos. Esto no es normal.”

La última temporada de gripe comenzó antes en Europa que en años anteriores, llegando a su punto máximo en la semana que termina el 2 de febrero, según el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades. En ese momento, Italia, Francia, Alemania y España informaron brotes de gripe y enfermedades respiratorias de intensidad media.

Un cuadro incluido en el informe italiano mostró que las muertes entre las personas de 65 años o más durante el brote de coronavirus hasta el 17 de marzo ya habían alcanzado los niveles de las dos temporadas de gripe anteriores y estaban por debajo del total de muertes totales de 2016-2017. El virus se ha cobrado unas 10.000 vidas más en el país desde entonces.

HABLA CHINA

El gobierno de China ha respondido al trabajo de Bloomberg a través de la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores Hua Chunying, quien defendió como “la respuesta “abierta y transparente” de China al virus identificado por primera vez en diciembre en la ciudad central china de Wuhan.

“Algunos funcionarios estadounidenses simplemente quieren echar la culpa”, dijo Hua en una sesión informativa periódica en Beijing. “En realidad, no queremos discutir con ellos, pero ante la repetida calumnia moral de ellos, me siento obligado a tomarme un tiempo y aclarar la verdad nuevamente”.

Hua cuestionó la velocidad de la respuesta de Estados Unidos al virus después de prohibir las llegadas desde China el 2 de febrero. “¿Alguien puede decirnos qué ha hecho Estados Unidos en los siguientes dos meses?” dijo.

Aquí el enlace a Bloomberg:

 DATOS DE UNO DE LOS VARIOS LABORATORIOS Y EMPRESAS FARMACEUTICAS EN LA BÚSQUEDA DE LA VACUNA CONTRA LA COVID-19

Son muchos los intentos de diversas compañías farmacéuticas y laboratorios a lo largo y ancho del mundo buscando -cuanto antes- una vacuna contra el COVID-19 que tantas miles de muertes ha provocado sin verse aún una disminución apreciable de los contagios globales y aun menos de las muertes provocadas. Moderna Laboratories está entre los muchos grupos que trabajan para responder a esta continua emergencia de salud global. Aquí resumo los hitos clave en su trabajo para avanzar en la búsqueda de la vacuna (ARNm-1273) y responder a las preguntas frecuentes. Tomo este ejemplo ya que es el único que ha publicado la información en su página oficial. Por supuesto que hay laboratorios en diversos países, desde China hasta Chicago o desde Brasil hasta Italia. Lo hago para demostrar el empeño acelerado que tiene todo el mundo en conseguir la vacuna contra una pandemia que podría replicarse en unos meses después de que pase una primera temporada de contagio y por ello la aceleración de las investigaciones antes de que el virus pueda mutar.

Cronología de la respuesta de Moderna Laboratories en la búsqueda de la vacuna contra la COVID-19 hasta el 30 de marzo de 2020:

* El 11 de enero de 2020, las autoridades chinas compartieron la secuencia genética del nuevo coronavirus.

* El 13 de enero de 2020, los Institutos Nacionales de Salud de los EE. UU. (National Institutes of Health) y el equipo de investigación de enfermedades infecciosas de Moderna finalizaron la secuencia del ARNm-1273, la vacuna de la compañía contra el nuevo coronavirus. En ese momento, el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID), parte del NIH, reveló su intención de realizar un estudio de Fase 1 utilizando la vacuna mRNA-1273 en respuesta a la amenaza del coronavirus y Moderna se movilizó hacia la fabricación clínica. La fabricación de este lote fue financiada por la Coalition for Epidemic Preparedness Innovations (CEPI).

* El 7 de febrero de 2020, se completó el primer lote clínico, incluido el llenado y el acabado de los viales, un total de 25 días desde la selección de la secuencia hasta la fabricación de la vacuna. El lote luego pasó a las pruebas analíticas para su liberación.

* El 24 de febrero de 2020, el lote clínico fue enviado desde Moderna al NIH para su uso en su estudio clínico de Fase 1.

* El 4 de marzo de 2020, la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) completó su revisión de la solicitud de Investigación de Nuevos Medicamentos (IND) presentada por el NIH para mRNA-1273 y permitió que el estudio procediera a comenzar ensayos clínicos.

* El 16 de marzo de 2020, el NIH anunció que se administró al primer participante en su estudio de fase 1 para el ARNm-1273, un total de 63 días desde la selección de secuencia hasta la primera dosificación en humanos. Este estudio de Fase 1 proporcionará datos importantes sobre la seguridad e inmunogenicidad del ARNm-1273. La inmunogenicidad significa la capacidad de la vacuna para inducir una respuesta inmune en los participantes. Se espera que el ensayo abierto inscriba a 45 voluntarios adultos sanos de entre 18 y 55 años durante aproximadamente seis semanas.

* El 23 de marzo de 2020, Moderna presentó un Informe Actual en el Formulario 8-K que incluía, entre otras cosas, información sobre el momento potencial de la disponibilidad de una vacuna contra COVID-19. La compañía informó que el estudio de Fase 1 se está llevando a cabo de acuerdo con el protocolo bajo la dirección del NIAID. La compañía informó además que, si bien es probable que una vacuna disponible en el mercado no esté disponible durante al menos 12-18 meses, es posible que en caso de uso de emergencia, una vacuna esté disponible para algunas personas, posiblemente incluyendo profesionales de la salud, en el otoño de 2020. Cualquier uso de emergencia estaría sujeto a la autorización de las agencias reguladoras correspondientes, con base en la aparición de datos clínicos para mRNA-1273 que respaldarían el uso de la vacuna antes de la licencia. Además, la compañía confirmó que está aumentando la capacidad de fabricación para la producción de millones de dosis por mes, en la forma potencial de viales individuales o multidosis. Como se ha revelado anteriormente, la capacidad de la compañía de hacer millones de dosis por mes depende de las inversiones en la ampliación y mayor desarrollo de la infraestructura de fabricación existente de la compañía.

* El 27 de marzo de 2020, el NIH anunció que la Universidad Emory en Atlanta comenzará a inscribir a voluntarios adultos sanos de entre 18 y 55 años en el estudio de Fase 1 del ARNm-1273 dirigido por el NIH.

Runrunes de Bocaranda: BAJO - CHINA Y SUS NÚMEROS

 CHINA Y SUS NÚMEROS

La revista Time incorpora en su versión digital un artículo sobre los números de infectados y muertos por la COVID-19 en China y lo comienza con esta pregunta: ¿Creemos en sus números?

“Me siento realmente enojado”. Dos residentes de Wuhan, en el epicentro del brote de COVID-19 y en cuarentena obligada, hablan con TIME y señalan además su frustración y la muerte del médico denunciante Dr. Li Wenliang. Los periodistas Charlie Campbell en Shanghai y Amy Gunia en Hong Kong escriben sobre la realidad de la pandemia en el continente chino: “Si crees en las autoridades chinas, la batalla del país contra el nuevo coronavirus está casi ganada. Pero esa afirmación está nublada por una niebla de datos asimétricos, imperativos políticos, y casos no reportados y posiblemente muertes”.

Después de varios días de anunciar unos pocos casos nuevos de COVID-19, China volvió a cambiar exactamente lo que eso significa e incluyó por primera vez las infecciones asintomáticas del coronavirus en sus estadísticas oficiales. La medida sigue a las críticas de expertos en salud -y de los Estados Unidos y otros gobiernos- de que arriesgó un resurgimiento de la pandemia mortal al minimizar el número de casos dentro de sus fronteras.

Era la octava definición diferente de lo que constituye una infección por COVID-19 en las estadísticas oficiales de China desde que comenzó el brote a fines de diciembre, y los críticos argumentan que la falta de claridad ha dificultado que otras naciones entiendan y se preparen adecuadamente para la enfermedad.

 “Campaña de desinformación”

Hablando después de una reunión virtual del G7 el 25 de marzo, el Secretario de Estado de EE. UU. Mike Pompeo criticó la “campaña de desinformación intencional en la que China ha estado y continúa participando” con respecto a COVID-19. Pompeo le había dicho anteriormente a CNBC que “la información que obtuvimos al frente de este asunto no era perfecta y nos ha llevado a un lugar donde gran parte del desafío que enfrentamos hoy nos ha puesto detrás de la curva”.

Yanzhong Huang, del Consejo de Relaciones Exteriores, dijo a Voice of America que no es una práctica normal que las naciones excluyan rutinariamente las pruebas positivas de COVID-19 en función de los síntomas, sobre todo porque múltiples estudios indican que los portadores asintomáticos son responsables de una proporción significativa de infecciones.

Y a pesar de la reversión de las medidas de contención en China a medida que los nuevos casos diarios de COVID-19 caen a solo dos dígitos, casi todos importados del extranjero, el cambio en los criterios plantea dudas sobre si el virus realmente fue derrotado en el país donde surgió inicialmente.

Aun así, el gobierno dice que está tomando acciones para garantizar que sus números sean precisos. Una reunión el lunes del comité superior de China para combatir la COVID-19, presidida por el primer ministro Li Keqiang, “reiteró el imperativo de la divulgación de información abierta y trasparente, y advirtió contra cualquier encubrimiento o subregistro”, según un comunicado oficial.

Sin embargo, como siempre para Beijing, las consideraciones políticas parecen ser primordiales. Después de que el número de infecciones totales de China fue superado por los EE. UU. y otras naciones, el país pudo aprovechar su aparente éxito como una señal de que sus duras medidas internas habían comprado tiempo a otros, al tiempo de que aliviaba la ira por su confusión inicial y el encubrimiento del brote, que hasta ahora ha cobrado más de 42.000 vidas en todo el mundo (la investigación de la Universidad de Southampton sugiere que el 95 % de las infecciones podrían haberse evitado si China hubiera actuado tres semanas antes).

China continental oficialmente tiene 82.294 infecciones con 3310 muertes. Pero también tenía 1441 pacientes COVID-19 asintomáticos en observación a partir del lunes, según la Comisión Nacional de Salud. El periódico South China Morning Post de Hong Kong informó el 22 de marzo que documentos confidenciales indican que hubo un total de 42000 casos asintomáticos a fines de febrero que fueron excluidos de los recuentos oficiales.

Incluir esos casos significaría que China saltara a Italia y España de nuevo al segundo lugar en general para las infecciones por COVID-19, aunque todavía detrás de los EE. UU., que ya tenía unos 190.000 casos al 1 de abril.

Pero es solo una de las muchas preocupaciones sobre las estadísticas oficiales de COVID-19 en China. Un estudio realizado por seis investigadores de la Universidad de Hong Kong encontró que 232.000 personas en China pueden haber sido infectadas antes del 20 de febrero, en comparación con los aproximadamente 75.000 casos que el país había informado oficialmente en esa fecha.

El estudio, que se publicó el 27 de marzo y no ha sido revisado por sus pares, examinó cómo se verían los números de casos si se hubiera utilizado la misma definición de “caso”, un conjunto de criterios estándar para clasificar si una persona tiene una enfermedad en particular epidemia.

Según el estudio, la Comisión Nacional de Salud de China emitió siete versiones de la definición del caso desde enero hasta principios de marzo, a medida que los expertos en salud aprendieron más sobre el virus (realizando la actualización más reciente para incluir casos asintomáticos, el octavo).

Ben Cowling, profesor de epidemiología de enfermedades infecciosas en la Universidad de Hong Kong y uno de los autores del estudio, le dice a TIME que la definición de “caso” utilizada en China fue inicialmente muy restrictiva, incluyendo solo pacientes gravemente enfermos. Se amplió gradualmente para permitir la confirmación de casos más leves, dice.

Este subregistro obstaculizó la capacidad del mundo para comprender la gravedad del brote en Wuhan, que ha estado bajo estricto cierre desde el 23 de enero después de que el nuevo y mortal coronavirus se remontara a un mercado de mariscos en la ciudad de 11 millones de habitantes.

“En Wuhan, en las primeras etapas, las pruebas estaban bastante restringidas a personas con enfermedades graves”, dice Cowling. “Una de las primeras limitaciones o pasos en falso en la respuesta fue enfocarse en casos severos, sin reconocer que también hubo muchos otros casos leves”.

TIME ha hablado con muchos residentes enfermos de Wuhan y familiares de presuntas víctimas de COVID-19 que nunca fueron incluidos en los recuentos oficiales durante el pico del brote. También hay innumerables informes de personas que colapsaron en la calle y cuerpos dispuestos fuera de los edificios de apartamentos. Pero solo aquellos que murieron después del primer diagnóstico de COVID-19 están incluidos en las estadísticas oficiales.

Un residente de Wuhan, que pidió permanecer en el anonimato por temor a represalias oficiales, le dijo a TIME que a su madre enferma se le negó la admisión a un hospital durante las vacaciones del Año Nuevo Lunar en enero y que solo le recetaron medicamentos y la enviaron a su casa sin realizar pruebas.

“Estaba realmente enojada y asustada en ese momento”, dice ella. “Escuché muchos informes de personas que no pudieron registrarse en los hospitales y murieron en casa; incluso sucedió en mi vecindario. Pero el informe oficial dijo que solo hubo unos pocos cientos de muertes durante ese tiempo. No lo creo, creo que la muerte fue 10 veces más de lo que se  informó “.

Según el análisis de Radio Free Asia, la cifra oficial de muertos en Wuhan de 2535 puede haber sido subregistrada por casi un factor de 20. La organización de noticias cita informes de que siete funerarias en la ciudad repartían 500 urnas funerarias con los restos de presuntos pacientes con COVID-19 diariamente durante 12 días desde el 23 de marzo hasta el tradicional festival de barrido de tumbas del 5 de abril, que indicaría hasta 42.000 urnas en total. Otras estimaciones basadas en la capacidad de los hornos de funerarias ponen la cifra en 46.800. Ninguna de las funerarias en Wuhan contactadas por TIME estaba preparada para comentar.

La falta de transparencia es especialmente preocupante, pues la provincia de Hubei ya está aflojando las restricciones de viaje, con el cierre de Wuhan a fines del 8 de abril, lo que genera temores sobre un posible resurgimiento de infecciones.

Incluso cuando China anunció con gran fanfarria el 19 de marzo que no se informaron nuevos casos de COVID-19 dentro del país por primera vez desde que comenzó el brote, al menos un caso asintomático se informó en Wuhan, pero se excluyó de las estadísticas, según Voice of America.

“Todavía hay preocupaciones en curso sobre el nivel de transparencia en torno a los datos de China”, dice Adam Kamradt-Scott, profesor asociado especializado en seguridad sanitaria global en la Universidad de Sydney. “Aunque los problemas más amplios y lo que se hace cada vez más evidente es que hemos tenido varios países que no han implementado medidas lo suficientemente rápido”.

Sin embargo, informar cifras precisas es difícil incluso para países que históricamente han invertido en transparencia. Muchos países han tenido problemas con las pruebas adecuadas, lo que sesga los números oficiales de los infectados. Por un lado, la tasa de mortalidad en España e Italia es mucho más alta que el promedio, en 9 % y 12 % respectivamente, en comparación con menos del 2 % en Corea del Sur, no porque alberguen una cepa mortal del virus sino porque los casos leves no han sido probados, dice Mario Esteban, analista senior especializado en relaciones entre la UE y Asia Oriental en el Real Instituto Elcano de Madrid.

Aun así, la preocupación, dice, son las continuas dudas sobre los números de China dado su papel como fuente de la pandemia, incluso cuando intenta aumentar la “diplomacia enmascarada” enviando suministros a países afectados en el extranjero. “Existe una gran preocupación acerca de cómo esta opacidad dentro de China impidió una mayor coordinación y cooperación internacional”, dice Esteban a TIME. “Nadie cree en los números de China”.

Y no es tan solo fuera de China. El martes, el respetado ginecólogo de Beijing, Dr. Gong Xiaoming, criticó las afirmaciones “poco convincentes” del embajador de China en Francia de que las estadísticas oficiales eran precisas. “Muchas personas [murieron] que no fueron hospitalizadas a tiempo y, por lo tanto, no se calcularon en los datos totales”, publicó Gong a sus 4,7 millones de seguidores en el microblog de China, Weibo. “Cuanto más honesto eres, más confianza ganas”.

NB: Mientras, nosotros en Runrun.es seguimos en cuarentena. La mejor recomendación es QUEDARTE EN CASA.

Con el COVID-19 no se juega porque mata sin discriminación alguna.

Empresas chinas enviaron a Europa insumos defectuosos
Cuatro países europeos han tenido que desechar millones de insumos (kits de prueba rápida y mascarillas) provenientes de China

En medio de la emergencia por la expansión del coronavirus, un escándalo ha explotado en Europa luego que se detectase que empresas chinas enviaron insumos para prevención y diagnóstico de la enfermedad defectuosos, lo que ha hecho a muchos países preguntarse por la calidad de los materiales salidos de aquel país.

La situación llevó al gobierno chino a imponer a las empresas fabricantes de material sanitario del país la prohibición de exportar productos que carezcan de un certificado de calidad previo, de acuerdo a informaciones del diario El Mundo de Madrid.

Un reportaje de BBC Mundo señala que los problemas se han detectados en al menos cuatro países europeos, por lo que cabe preguntase por la calidad de los insumos que la nación asiática ha enviado a Venezuela, y que constituyen el grueso de los pocos insumos que el país ha recibido para la contención y atención de la contagiosa enfermedad.

De acuerdo con el reportaje de la corporación informativa británica, a medida que la pandemia se iba expandiendo por el viejo continente, algunos gobiernos recurrieron a China para conseguir productos sanitarios básicos, que luego han tenido que desechar o devolver por problemas de fiabilidad.

España, Turquía y República Checa recibieron decenas de miles de kits de diagnóstico rápido que desecharon por inservibles, mientras que Holanda tuvo que retirar rápidamente miles de mascarillas que distribuyó entre personal de sanidad porque no protegían contra el virus.

El gobierno de China asegura que investiga el origen de los productos, mientras que una de las firmas señaladas en el caso de las pruebas rápidas, dice que todo fue por mal uso de sus productos.

Pruebas defectuosas en España

El Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social español ya había distribuido a finales de marzo unos 8.000 kits de diagnóstico rápido del SARS-CoV-2, cuando se supo que no eran confiables.

Los test solo tenían una sensibilidad de 30%, cuando los lineamientos de la Organización Mundial de la Salud indican que deben tener 80%.

El gobierno español hizo la compra de 640.000 kits a un proveedor certificado local que a su vez adquirió los productos a la empresa china Shenzhen Bioeasy Biotechnology, ubicada en la provincia de Cantón.

En su defensa, la empresa china indicó que los problemas denunciados en realidad pueden deberse a la recolección incorrecta de muestras o al uso incorrecto del producto, pero la embajada china en España indicó en un mensaje en Twitter que la fábrica señalada no tenía una licencia oficial de las autoridades médicas chinas para vender sus productos.

Insumos devueltos por Turquía

Turquía también informó que algunos kits de prueba rápida, fabricados por la misma compañía china, no eran lo suficientemente precisos para el diagnóstico de la enfermedad.

El lote ordenado era de unos 350.000, pero el gobierno turco señaló que primero les realizó pruebas antes de enviarlos a los servicios médicos. «Los hemos probado y no funcionan», dijo Ates Kara, del Ministerio de Salud turco a CNN Turk.

Kara explicó que Turquía es uno de los pocos países del mundo que produce sus propias pruebas de covid-19. Pero tuvo que adquirir miles de kits luego de que la semana pasada envió a Estados Unidos medio millón de su propia producción.

Mascarillas defectuosas en Países Bajos

El pasado sábado, el Ministerio de Salud de Países Bajos anunció el retiro de 600.000 máscaras llegadas de un fabricante chino el 21 de marzo. Funcionarios dijeron que las máscaras no encajaban en la cara y que sus filtros no funcionaban como deberían hacerlo, a pesar de que tenían un certificado de calidad N95.

«El resto del envío quedó inmediatamente en pausa y no se ha distribuido», señala un comunicado del Ministerio de Salud. «Ahora se ha decidido no utilizar ninguno de estos productos recibidos».

Alarma en República Checa

Una alarma entre la población en República Checa se inició luego de que medios de comunicación locales reportaron que hasta 80% de los kits de diagnóstico rápido enviados desde China tenían problemas.

Sin embargo, el viceministro de Salud, Roman Prymula, rechazó que ese porcentaje fuera real. El gobierno había recibido alrededor de 150.000 kits.

El vice primer ministro y ministro del Interior, Jan Hamacek, minimizó los señalamientos de defectos, los que atribuyó a una posible metodología incorrecta de uso. Aun así, el país decidió continuar empleando solo pruebas de laboratorio convencionales, unas 900 por día.

Malestares digestivos pueden ser indicio de padecer Covid-19
  1. En China, muchos de los pacientes que asistieron a los hospitales presentaban diarrea, pérdida de apetito y vómitos. No necesariamente síntomas respiratorios

Aunque está bien establecido que la mayoría de los pacientes que sufren la enfermedad Covid-19 tienen fiebre asociada a problemas respiratorios (como tos seca y disnea), así como dolor en el cuerpo o cansancio, no se puede descartar la presencia de otros síntomas extrapulmonares para sospechar que alguien pueda presentar una infección por el nuevo coronavirus.

Expertos de salud de China publicaron un estudio en American Journal of Gastroenterology que confirma que los síntomas digestivos son muy comunes. Incluso, más de lo que hasta ahora se había descrito.

 “En particular, nuestras observaciones iniciales con COVID-19 indican que muchos de los pacientes se presentan inicialmente con diarrea, pérdida de apetito y vómitos, no necesariamente con síntomas respiratorios”, señalan en las conclusiones de la investigación que se realizó en 3 hospitales en la provincia de Hubei, la provincia china en la que emergió el nuevo coronavirus.

Los científicos evaluaron a 204 enfermos atendidos en las referidas instituciones de salud. Casi la mitad de ellos (99 pacientes) presentaron anormalidades del sistema digestivo antes de ser diagnosticados con el inédito padecimiento.

Los pacientes -que fueron evaluados en tres hospitales del 18 de enero al 28 de febrero- todos fueron confirmados como casos positivos de coronavirus.

La edad promedio de los infectados evaluados para este estudio fue de 54,9 años y la mayoría fueron hombres.

 

Malestares digestivos, la causa de visita al hospital

 

Lo revelador de este estudio es que precisa que los síntomas digestivos fueron los que llevaron a dichos pacientes al hospital y no alguna manifestación respiratoria o fiebre.

Las molestias digestivas más reportadas por los pacientes evaluados fueron: Anorexia o falta de apetito (83,8% de los casos), diarrea (29% de los casos), vómitos (0.8% de los casos) y dolor abdominal (0.4% de los casos). Precisan los autores que, a medida que aumentó la gravedad de la enfermedad, los síntomas digestivos se hicieron más pronunciados.

A los especialistas que dirigieron el estudio les preocupa que los pacientes con síntomas digestivos pasan un mayor tiempo desde el inicio hasta el ingreso y su pronóstico es peor que pacientes sin síntomas digestivos. 

Es por esta razón que hacen la recomendación de que se reconozca en la práctica hospitalaria que los síntomas del aparato digestivo, como la diarrea, pueden ser una característica de presentación de COVID-19.

Creen que es necesario que se levante el índice de sospecha sobre un probable caso de coronavirus en las personas que manifiestan este tipo de síntomas, en lugar de esperar a que surjan síntomas respiratorios para sospechar que alguien puede haber sido infectado.

“Los clínicos deben elevar su índice de sospecha cuando pacientes en riesgo, como los expuestos a Covid-19, presentan fiebre y problemas digestivos, incluso en ausencia de síntomas respiratorios. Este conocimiento puede ayudar con la identificación temprana de Covid-19, tiempo de tratamiento más rápido, cuarentena temprana y menor exposición a espectadores”, remarcan. 

Sin embargo, advierten, se necesita una muestra más grande para confirmar estos hallazgos a escala mundial. 

 

Otros síntomas inadvertidos

 

Con el paso de los días y la multiplicación de casos del virus en el mundo, se han conocido otros síntomas de manifestación de la enfermedad distintos a los característicos.

Un prestigioso virólogo alemán que ha estado realizando investigación de campo reportó lo que encontró tras conversar con cientos de personas contagiadas en una investigación de campo que adelanta.

Se trata de Hendrik Streeck, director del Instituto de Virología en el Hospital Universitario de Bonn. En la entrevista, publicada en el medio local Frankfurter Allgemeine, comentó sobre otros síntomas hasta ahora no considerados como típicos de la manifestación del virus, pero que encontró en las personas que visitó en sus casas. 

“Casi todas las personas infectadas que entrevistamos, y esto se aplica a unos dos tercios, describieron una pérdida de olfato y sabor que duró varios días. Llegó tan lejos que una madre no podía oler el pañal con heces de su hijo. Otros ya no podían oler su champú, y la comida comenzó a tener un sabor suave. Todavía no podemos decir exactamente cuándo aparecerán estos síntomas, pero creemos un poco más tarde en la infección” relató.

Consultado sobre estas presentaciones atípicas del nuevo coronavirus, Félix J.Tapia, biólogo celular e inmunólogo venezolano del Instituto de Biomedicina de la Universidad Central de Venezuela, declaró:  “Lo de la diarrea sí se ha dicho, en los informes de la Organización Mundial de la Salud aparecen las diarreas en un porcentaje pequeño, como el 30%”. 

En efecto, en su sitio web oficial, la Organización Mundial de la Salud precisa que la fiebre, cansancio y tos seca son los síntomas más comunes de la Covid-19. También hace mención a las diarreas como uno de los síntomas que pueden presentarse en estos casos, aunque no los califica como los habituales.

“Algunos pacientes pueden presentar dolores, congestión nasal, rinorrea, dolor de garganta o diarrea. Estos síntomas suelen ser leves y aparecen de forma gradual. Algunas personas se infectan pero no desarrollan ningún síntoma y no se encuentran mal”, se lee en la información publicada en el portal web de la OMS. 

El investigador venezolano, pionero en el país en el área de respuesta inmunitaria local, explicó a qué se puede deber que el virus altere los sentidos del olfato y del gusto. 

“Las células que invade este virus son las del sistema respiratorio ¿Y qué es el sistema respiratorio? Es mucosa, parte del sistema inmunitario de la periferia, que comprende la piel y las mucosas, que tienen funciones distintas, pero están constituidas por las mismas células. Tú necesitas que tus epitelios estén regulados, es decir, suprimidos inmunologicamente, para que no respondan a las cosas que respiramos o comemos. Por lo tanto, por eso tienen menos células y la mayoría de ellas no inducen una respuesta inmunovigorosa. Unas de esas células son las dendríticas. Pero cuando el virus ataca al epitelio, obviamente ataca a todas las células del epitelio, todas las que tienen que ver con el proceso fisiológico de la tolerancia y aquellas especializadas e involucradas en la respiración y el sentido del gusto. Entre ellas están las que permiten que puedas oler o  las que están en la boca, que tienen que ver con el sentido del gusto. Me imagino que deben generarse más investigaciones sobre estos posibles daños”, amplió Tapia. 

El experto advierte que en nuevas investigaciones o estudios se profundizará y precisará en lo que tiene que ver con la clínica o manifestación del nuevo coronavirus que, hasta la fecha de publicación de este artículo (23 de marzo de 2020), había infectado a 354.677 personas en todo el mundo y causado la muerte de otras 15.436,de acuerdo con el conteo que lleva la Universidad de Medicina Johns Hopkins. 

 

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China prevé que epidemia de coronavirus durará hasta junio

Habilitan puente aéreo permanente con China para combatir el coronavirus
Delcy Rodríguez anunció la llegada al país de 4.000 kits de prueba, trajes de seguridad y purificadores procedentes del país asiático 
Nicolás Maduro hizo la solicitud de médicos chinos para ayudar a combatir la pandemia 

 

La vicepresidenta, Delcy Rodríguez, anunció este 19 de marzo el establecimiento de un puente aéreo con China para cooperar mutuamente a enfrentar los casos de Covid-19 en el país.

En rueda de prensa desde la rampa 4 del Aeropuerto Internacional de Maiquetía, junto a una comitiva del país asiático, encabezada por el embajador chino en Venezuela, Li Baorong, la funcionaria informó que el puente aéreo con la República Popular China empezará a funcionar la semana del lunes 23 de marzo, para garantizar «un abastecimiento seguro para combatir esta pandemia». Ese mismo día se tendrá una videoconferencia con expertos chinos para conocer estrategias y ralentizar la expansión del coronavirus.

Rodríguez aseguró que recibieron 4.000 kits de prueba, trajes de bioseguridad y purificadores de aire desde China, que serán distribuidos en los hospitales habilitados para atender a pacientes confirmados con coronavirus.

La vicepresidenta dijo además que Nicolás Maduro solicitó el envío de especialistas a China para poder atender los casos de coronavirus dentro del país.

Hasta la fecha se han registrado 42 casos confirmados repartidos en ocho estados (Distrito Capital, Miranda, Vargas, Aragua, Anzoátegui, Mérida, Cojedes y Apure), lo que permitió a las autoridades aplicar medidas severas como una cuarentena total en todo el territorio.

 

*Con información de TC

OMS: más del 70% de los infectados con coronavirus en China se han curado

“De los cuatro países con más casos, China está logrando controlar su epidemia de COVID-19 y además está cayendo el número de casos reportados desde Corea del Sur. Estos dos países están demostrando que nunca es demasiado tarde para darle la vuelta a la marea del coronavirus”, ha dicho Tedros Adhanom, director general de la OMS.

Por otra parte el Gobierno chino dijo que en las últimas 24 horas solo han recibido 19 nuevos contagios, lo que representa un baja significativa en los cientos de diagnósticos diarios.

Últimos avances

Un grupo de epidemiólogos del Gobierno chino realizó un estudio para determinar cuánto tiempo puede vivir el coronavirus en el ambiente. Los resultados concluyeron que el virus puede sobrevivir en el aire cerca de 30 minutos y propagarse hasta 4,5 metros, es decir que sobrepasa el límite de distancia de seguridad establecido por las autoridades sanitarias (2,5 metros).

Los expertos señalaron que el tiempo que pueda durar el virus sobre una superficie depende de múltiples factores, entre ellos la temperatura.  A 37 grados centígrados podría sobrevivir entre dos o tres días en objetos que sean de vidrios, metal, plástico, tela o papel.

Por otro lado, cifras oficiales revelaron que la tendencia de expansión del virus, de nuevos contagiados, se redujo en China. En las últimas 24 horas únicamente se han registrado 19 casos positivos, al mismo tiempo que casi 60.000 personas han superado la enfermedad.

Hasta el momento hay 114.000 casos de coronavirus , de los cuales hay cerca de 80.000 en China y el resto en los otros 100 países del mundo a los que el virus ya ha llegado.

El laboratorio Queen Mary BioEnterprises Innovation, ubicado al este de Londres, ofreció 4.000 euros a cada voluntario que accediera a infectarse con una cepa debilitada del virus para posteriormente ellos probar una vacuna que están desarrollando en contra de la enfermedad.

El experimento del centro médico requerirá  de 24 personas que estén dispuestas a entrar en cuarentena durante dos semanas y bajo una dieta estricta una vez que se les haya vacunado y ver si la vacuna tiene el efecto esperado.

De igual forma, otro laboratorio en Seattle está llevando a cabo un estudio similar, pero su duración será de 14 meses y la remuneración de los participantes será de 970 euros. Ambos esperan que tanto las autoridades del gobierno norteamericano como las del londinenses se pronuncien al respecto y aprueben el estudio.

Cualquiera sea la respuestas, varios expertos coinciden en que aunque el experimento pueda tener éxito, los tiempos no son suficientes y que detener la epidemia actual será más complicado de lo que pensaban.