La encrucijada de las empresas energéticas, por Tony Bianchi - Runrun
La encrucijada de las empresas energéticas, por Tony Bianchi

Las empresas europeas British Petroleum (BP), Shell y la francesa Total por un lado y las norteamericanas Exxon, Mobil y Chevron, por otro lado, están en una gran encrucijada debido a la crisis climatológica que ha causado grandes desastres naturales de los últimos dos años. Y de la pandemia del coronavirus que les ha infligido graves pérdidas económicas en general.

Las europeas se han comprometido eliminar el uso de combustible fósiles antes del año 2050 y concentrarse en fuentes de energía tales como como la energía solar, la energía eólica y la energía hidroeléctrica.

Las norteamericanas creen que principalmente las demandas de petróleo y de gas natural van a aumentar entre los años 2021 y el 2022 con el cese de la pandemia y van a dar vida a otro auge de energía fósil.

Pero según la BP la demanda de petróleo alcanzó el punto máximo en el año 2019 y no va a volver a crecer. Por lo tanto, proyecta reducir en un 40 por ciento su producción de gas y petróleo antes del año 2030 y al mismo tiempo invertir $ 5 millardos (billions) en la producción de combustibles de bajo contenido fósil..

Hace un mes, la empresa Total se convirtió en la primera gran empresa energética mundial en abandonar el poderoso American Petroleum Institute (API) que tenía el respaldo del expresidente Donald Trump, quien contra viento y marea tomó la decisión de oponerse al acuerdo climático de París.

La victoria electoral de Joe Biden y su anunciado plan de aumentar en gran escala las inversiones de su país para el desarrollo de las fuentes de energía alternativas, concentrándose  en la producción de combustibles “verdes”, no solamente ha caído muy bien a los europeos, sino que está progresivamente cambiando las estrategias de las empresas norteamericanas.

Si el gobierno Biden va a ordenar la limitación de las emisiones de carbono y va a fomentar la popularidad de vehículos eléctricos, el experto petrolero Oswald Clint, de Bernstein Oil, considera descontado que las empresas petroleras norteamericanas se vean obligadas a modificar sus planes.

“Así como está las cosas, “dice Clint, “las empresas europeas, que se han lanzado primeras hacia la transición, van a aumentar su ventaja versus las norteamericanas en la carrera para reemplazar los combustibles fósiles.”

Pero Exxon-Mobil señala que aún quedan muchos países emergentes que dependen del petróleo y el uso en gran escala de vehículos eléctricos va a demorarse por lo menos cinco años.

Tal como nos ha señalado la influyente Cámara Petrolera de Houston, “no es que las empresas locales no piensan dedicar una fuerte cantidad de inversiones a las nuevas fuentes energéticas, sino que quieren terminar de explotar la gran cantidad de combustible fósil que aún manejan y pueden manejar antes de dedicarse en pleno a lo que claramente  va a representar el futuro energético mundial”.

Otra consideración, recuerda la Cámara Petrolera, es la diferencia entre el mercado Europeo, siempre más concentrado en satisfacer la solicitud de sus países en cuanto a la eliminación del efecto de los gases sulfúricos causados por el carbono en el aire; mientras que el mercado norteamericano incluye zonas geográficas lejanas de los Estados Unidos que todavía dependen mayormente del petróleo.

En cuanto a Venezuela se refiere, nuestro país puede todavía aspirar a que empresas norteamericanas tengan interés en la explotación de crudo criollo para su venta a países del tercer mundo.

Pero, tal como advertido anteriormente, todo depende del Gobierno Nacional y su disposición de garantizar ingresos interesantes a los inversionistas del norte, que son los únicos que pueden reparar los daños sufridos en los últimos 20 años por PDVSA y comercializar honesta y satisfactoriamente nuestro bien nacional.

La situación de Venezuela es analizada en más detalles al final de esta serie, en la octava entrega. 

Caracas, febrero 14, 2021

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