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Se cree una Virgen de la Merced, por Luis Fuenmayor Toro

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Por Luis Fuenmayor Toro

 

El actual gobierno bolivariano ha sido desde sus inicios una rica fuente de chifladuras, las cuales se han venido incrementando en número y en su cada vez más profundo carácter. Ya se está cerca de poder escribir todo un libro con las necedades puestas en práctica, que sería un éxito humorístico en el mundo entero si no tomáramos en cuenta los efectos nefastos en la vida de la población venezolana. Sobre algunas de ellas hemos escrito, no para burlarnos de las ocurrencias de los genios revolucionarios, que bastante mofa desencadenan en el pueblo llano, sino para tratar de llamar la atención de las inteligencias que aún queden en las cercanías de la revolución. Han sido un llamado a la sensatez, pues hasta vergüenza ajena se siente ante los disparates que se dicen, se publicitan y, lo peor, se llevan a la práctica. Pero no, la soberbia, como la osadía, son hijas de la ignorancia y ésta es demasiado grande dentro del Gobierno.

Y lo peor es que como nuestro pueblo tiene apenas 7 grados de educación formal, equivalentes a unos 5 años de estudios si tomamos en cuenta que la duración del año escolar tiene un déficit crónico de un 30 por ciento, es fácil embaucarlo con prácticamente cualquier cosa que a alguien se le ocurra como una gran idea. Venimos afirmando desde hace ya bastante tiempo que mantener a nuestra gente en la ignorancia y la miseria es parte de un diseño social que se aplica religiosamente desde, por lo menos, 1958 para acá. No es producto de gobiernos ineficaces o incapaces, que han sido un factor común en todo el período que se inició en esa época, sino de administraciones que deliberadamente nos han mantenido en esta situación. En este aspecto, así como en corrupción, represión y demagogia, todos han sido particularmente exitosos.

Recientemente, Iris Varela, ministro de prisiones, declaró que se jugaba la defensa de la revolución con los “privados de libertad”, quienes reciben hoy instrucción militar. Vimos a los presos marchando, hasta mejor que los efectivos de la FANB. Luego ha dicho que la formación de los presos no era para reintegrarlos a una sociedad capitalista, por lo que suponemos que los forman para la construcción y el soporte del socialismo siglo XXI. Resaltó que estos ilustres tenían una serie de cualidades, entre ellas el liderazgo, a lo que yo agregaría capacidad organizativa, conocimiento del manejo de armas, experiencia de combate y valor personal. Varela habla de gente que organiza y dirige bandas para el secuestro, el robo, el atraco, el fraude, el tráfico de drogas, el contrabando; que controla las cárceles, pueblos y barrios citadinos y que se cae a tiros con la policía sin miedo ninguno.

Se trata de poner a los pranes a gobernar y a sus luceros en los ministerios y de allí para abajo. Para Iris, los delincuentes presos son el mejor substrato para construir el hombre nuevo socialista. el lumpen la base de la revolución: ¿Qué diría Marx? Maduro la ha llamado la “santa de las cárceles”. A lo mejor hasta la canonizan antes que a José Gregorio.

Reos de Rodeo II secuestran a cinco custodios durante motín

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Reos del Internado Judicial Rodeo II, en el estado Miranda, secuestraron este viernes a cinco custodios del penal durante un motín que se produjo cerca del mediodía. La situación irregular dejó varios heridos.

La información fue difundida, vía Twitter, por Carlos Nieto Palma, coordinador de la ONG Una Ventana a la Libertad, quien precisó que los lesionados, entre los cuales se encuentra un funcionario penitenciario y más de 10 internos, fueron trasladados en ambulancias a centros de salud cercanos.

De acuerdo con El Pitazo, los presos tomaron la azotea del centro y desde allí amenazaron con lanzar a los custodios cautivos. El medio también reseñó que dentro del penal hubo una detonación.

La acción es una medida de protesta por el hacinamiento, retardo procesal y la mala alimentación que los reclusos reciben en el penal, el cual está desde 2012 bajo el “nuevo régimen” implantado por el Ministerio de Servicio Penitenciario, que contempla uniformes y la instrucción del orden cerrado militar para los privados de libertad.

Los presos reclamaban traslados a dos de las cárceles del centro del país que no funcionan con el modelo implementado por el Ejecutivo: la Penitenciaría General de Venezuela (PGV) y el Centro Penitenciario de Aragua o cárcel de Tocorón, cuyas refacciones, pagadas por los propios presos, lo acercan más a un resort que a un centro de reclusión.

Hasta el momento de la publicación de esta nota, el Ministerio de Servicio Penitenciario se había pronunciado al respecto.

!De Villa Zoila a los Panchitos Mandefuas! por Orlando Viera-Blanco

Cárcel

 

Nada les importa que un joven abogado privado injustamente de libertad, intente suicidarse dejando críos de 7 y 4 años. Nada les conmueve el sacrificio de López o Machado. Nada les importa las torturas a Baduel o los estudiantes…

 

Son tiempos bizarros e inéditos. Tiempos de presos políticos, de torturas, de miseria y miserables. Tiempos en los que el ensayista valenciano, José Rafael Pocaterra, jamás pensó tendrían vigencia un siglo más tarde a sus Memorias de un venezolano de la decadencia, cuya historia solo se concebía desde La Rotunda, mazmorra de la dictadura gomecista y hoy se reescribe en cada cárcel de Venezuela.

Pero La Rotunda es “un hotel” en comparación a la mayoría de las cárceles venezolanas. Y Gómez un pequeño gendarme hacendado, portador de grilletes y carlancas que se queda imberbe con el modelo miliciano, rancio y comunista que atrapó a Venezuela. Una “oferta socialista” donde la criminalidad es sistémica, la cárcel es de los pranes o de los tontos; la tortura un desafío creativo y la permanencia en el poder no es un afán nacionalista, sino literalmente el reto de vencer o morir. Decía que cosas inéditas están ocurriendo en Venezuela. Porque en las dictaduras convencionales hay abuso de poder, pero en nuestro cocktail totalitario, dogmático y socarrón, impregnado de santería, morbo e inquina, la mezcla de autoritarismo y odio, es a paso ineluctable. Es curioso cómo todo lo que denunciaba Pocaterra hoy se repite dramáticamente. Desde la cárcel real y vivida, el autodidacta observaba la enajenación que agobiaba a la sociedad entera. Pocaterra escribía apilando y construyendo una crónica implacable a la cual suma la crítica histórica y la reflexión humanística. Su obra literaria es una intensa búsqueda de las raíces de los problemas del país (lo cual también es mi obsesión), en las que siempre se enfrentan visiones contradictorias sobre la naturaleza del venezolano. En las páginas de Pocaterra está presente sistemáticamente, un constante conflicto entre el sector civil y el castrense. Dentro de sus consideraciones de la sociedad civil está presente la angustia del hombre que observa, atónito, cómo los hombres que la integran están visiblemente divididos. Y a la Venezuela hoy no le bastó dividirse entre lo civil y lo militar.  Los civiles ahora también están divididos (MUD-y el resto). Los militares, los partidos, las milicias, los gremios, es más, hasta los comediantes van divididos. Y en medio de esa fractura, dice Pocaterra, “se impone un cenáculo de hipocresía y traición a los principales valores de la convivencia humana”.

Para Pocaterra parece existir una línea precisa que separa abiertamente lo que él define como sociedad y como pueblo. Toma a la sociedad compuesta por los sectores más afortunados económicamente, para ridiculizarla e ironizarla exhaustivamente. Para él, es conformista, vacía, inicua, hipócrita. Haciendo un juego de términos (sociedad por capital y pueblo por provincia), Pocaterra escribe: “Caracas no ha hecho sino aplaudir, aplaudir demasiado, romperse las manos aplaudiendo. Aplaude a los malos literatos, los peores historiadores, la vasta cofradía pésima de los poetastros orientales u occidentales. Incorpora a sus academias un porcentazgo considerable de mentecatos a base de recomendados de “Villa-Zoila”; recibe en sus salones al generalote con posición, al doctorcete introducido”. Es el síndrome de “Villa-Zoila” (nombre de la esposa del expresidente Castro), que valida, bracea y apadrina a los recién llegados de todas partes… Esta ha sido la historia viva, vivísima, de nuestra decadencia. Y hoy llegamos al punto de quiebre de ese portentoso fracaso social. Ojalá fuesen doctorcetes, poetastros, literatos, historiadores o mentecatos los que han llegado ahora a las esferas del poder. Son usurpadores que ni títulos ostentan, y se hacen llamar salvadores de la patria, revolucionarios o cualquier “noble intitulación” que apareje una Ilíada o un epitafio espartano.

Del otro lado, de la sociedad civil, los enchufados. Más que “vacíos, inocuos, fatuos o hipócritas”, como definía Pocaterra a los adulantes cretinos de su época, a los Amengual o a los Andueza que recomendaban continuismo al caudillo de turno (Páez, Monagas o Castro) cuando ya se habían anotado en la conjura restauradora (de Guzmán, Palacios o Gómez), nuestros Panchito Mandefúa contemporáneos que exhiben una falsa sensiblería romántica hacia los pobres, hoy hacen antesala desde Miraflores hasta Washington, para garantizar sus privilegios modales afrancesados. Nada les importa que un joven abogado privado injustamente de libertad, intente suicidarse dejando dos críos de 7 y 4 años. Nada les conmueve el sacrificio de López o Machado. Nada les importa las torturas a Baduel o los estudiantes. Nada por la muerte de inocentes. Su honor tiene precio. Y es el equivalente a un equipo de Polo.

Pido para Venezuela en 2015, una gran virtud: valor. Eso pido a la Navidad. Determinación para sepultar El síndrome de “Villa-Zoila” y de los Panchito Mandefuá ... Pido al Niño Dios, valentía contra el amengualismo, el acomodadote, los enchufadotes y muy importante, contra los cooperadores. Pido entereza y sabiduría. Y pido paz y redención para aquellos que sin ver que sus tiempos expiraron, aun se mantienen en el cleavage del odio, la conveniencia y la venganza… ¡Venezuela, Feliz Navidad!

 

@ovierablanco

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