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Una latencia llamada Milagros (atentado a Rómulo Betancourt hace 60 años), por Víctor Suárez

La explosión ocurrió a las 9:15 de la mañana. A las 10:15 p. m. Rómulo Betancourt recibió a 22 periodistas en el Hospital Universitario. A las 11:45 p. m. ya estaba en Miraflores, con las manos vendadas y anteojos nuevos.

@VV_Suarez 

Luis Cabrera Sifontes, el hombre que accionó la bomba que por poco catapulta a Rómulo Betancourt directo al Panteón Nacional, abordó el Curtiss C-46 de la línea aérea RANSA con tres maletas. Dos eran color verde, repletas de nitroglicerina en forma de dinamita compacta y de nitrato de amonio reforzado con TNT. La tercera, más pequeña, era de semicuero imitación de piel de caimán barbudo que contenía la estación de acción remota que haría explotar una carga mortífera a las 9:15 de una mañana pluviosa el 24 de junio de 1960 en el Paseo de Los Próceres.

Estaban en Ciudad Trujillo (Santo Domingo). El grupo conspirador, encabezado por el general montonero Carlos Sanoja Rodríguez y el excapitán de navío Eduardo Morales Luengo, había discutido y acordado con el dictador Rafael Leonidas “Chapita” Trujillo una serie de acciones encaminadas a deponer al gobierno venezolano, en asociación con facciones perezjimenistas del ejército nacional.

El atentado de Los Próceres no estaba en los planes iniciales. Trujillo les entregó un lote de armas (ametralladoras, fusiles, pistolas, cacerinas, granadas, todos muy viejos y de escasa potencia), que fue descargado en una hacienda guariqueña propiedad del presidente de RANSA, Carlos Chávez, antes de aterrizar en Maiquetía el día 18 de junio.

El cargamento de explosivos fue añadido en el momento del abordaje de regreso de Ciudad Trujillo, luego de que el temible jefe del Servicio de Inteligencia Militar dominicano, coronel Johnny Abbes García, hubiera convencido a Cabrera Sifontes de su presunta utilidad en el momento en que estallara el golpe de Estado planeado e insinuado un atentado contra el presidente venezolano.

Rafael Poleo ya despuntaba como buen reportero. Fue de los primeros periodistas en trazar perfiles (revista Élite) de los personajes instrumentales en el atentado, Cabrera Sifontes y Manuel Vicente Yánez Bustamante.

Cabrera es radiotécnico y agrimensor, que sabe de ondas y teodolitos. Sufre de ludopatía. Inventa planes inmobiliarios que ahora le tienen en apuros.

A Yánez Bustamante le embargan una cantera en Guatire y en su expediente figuran dos denuncias por estafa de fondos públicos.

Poleo: “Cabrera estaba definitivamente perdido por el juego. No por distinto, el vicio de Manuel Vicente era menos peligroso. Las mujeres le tenían de cabeza. Había desfalcado las rentas municipales de Petare, donde trabajaba. Para tapar el hueco pidió prestado y el prestamista (el general Sanoja) a poco cobró, a modo de intereses, al obligarlo a hacerse conspirador”.

Abbes García instruyó a Cabrera Sifontes sobre el uso del sistema de microondas y le había enseñado fotos sobre las devastaciones resultantes en sus experimentos contra objetos y personas.

Por encima de todos estaban Sanoja Rodríguez y Morales Luengo, quien fuera director del Círculo Militar en tiempos de Pérez Jiménez. Ambos seguían la ruta golpista de Castro León y Martín Parada.

¿Dónde estaban mis amigos periodistas que en los chats de ahora recuerdan aquel bululú? Para el viernes 24 de junio, comienzo de puente festivo en todo el país, Evaristo Marín estaba en “Pedro González” brincando fogatas de San Juan. Jesús Cova, en Caripito celebrando la participación de “La primera lanza de Oriente” en la Batalla de Carabobo. Omar Pineda, sin pelo en el sobaco aún, estaba en Artigas, preparándose para ver una avanzada del desfile del Día del Ejército, que pasaría por la avenida San Martín rumbo a Los Próceres (esa mañana le preguntó a su cuate “Mascavidrio” ¿qué tal me vería con uniforme militar?).

A Betancourt se le había alborotado el hígado y tenía regurgitaciones gástricas con tripa a punto de colitis, y además había amenaza de lluvia, según el Observatorio Cajigal. A las 10 de la noche del jueves 23 decidió que asistiría al desfile. Ese dato se filtró, aún sin explicación 60 años después. Cuando el Cadillac blindado entró por la redoma de Los Símbolos, sus ocupantes, la seguridad presidencial y el SIFA avistaron un chatarroso Oldsmobile verde modelo 1954 matrícula HK-6-ARI aparcado a la vera de la avenida, a 300 metros del puente que da hacia la Nueva Granada. Nadie reparó, sino cuando estalló.

Al igual que en el caso de la intentona chavista del 4 de febrero de 1992, la acción conspirativa y el atentado estaban avisados. A la Digepol y a la PTJ las habían dejado fuera del equipo de seguridad presidencial. Estados Unidos había remitido una advertencia y un delegado del Departamento de Estado se había reunido cuatro días antes con Betancourt. En la portada de la edición del sábado 25 del diario El Nacional, apareció un pequeño recuadro que decía: “Un cable del exterior anunciaba al gobierno el atentado”.

Atentado a Rómulo Betancourt
Detalle de la portada de El Nacional (25-6-1960), donde un pequeño recuadro decía: “Un cable del exterior anunciaba al gobierno el atentado”.

Hasta Carlos Andrés Pérez, desde San Cristóbal, envió un radiograma sobre los rumores de la trama. Al ministro de la Defensa, general Josué López Henríquez, le pareció “raro” el ambiente, pero no actuó.

En la mañana, antes de que los agentes de tráfico trancaran las vías de acceso a la zona, Yánez Bustamante fingió un desperfecto que le obligaba a dejar el coche aparcado allí. Ya estaban en el maletero los 65 kilos de dinamita y la estación que debía recibir la orden remota que desencadenaría la explosión. Las dos maletas estaban amorochadas y conectadas entre sí por cables, y encima de ellas el detonador.

Por curiosidad, me paseé muchas veces por el escenario del crimen. Vivía en Santa Mónica, al lado este de la avenida. Iba una y otra vez para tratar de certificar cómo se habían dispuesto los dos encargados del atentado. En paralelo corre el río El Valle, hacia el norte, buscando al Guaire. Del lado de allá estaban (o están) varias fábricas de bloques de concreto y tubería para aguas servidas. Esa quebrada está embaulada, pero con bastante vegetación a la altura de las vías peatonales. Ese mismo recorrido lo habían hecho las comisiones investigadoras, tanto de la inteligencia militar venezolana como de las misiones de la OEA que se encargaron del caso casi inmediatamente.

Manuel Vicente se hacía el loco con lo del auto averiado; se alejó un poco, fuera del efecto de la onda expansiva que se produciría un rato después. No podía abandonar el sitio puesto que tenía que cantar la zona. Debía estar a la vista de su compinche.

Cabrera Sifontes se había instalado en la ribera opuesta. Había armado la estación de microondas que había traído de Santo Domingo en una maleta de cuero de caimán. Con unos binoculares observaba a Manuel Vicente, a la espera de la señal convenida, y también miraba al Oldsmobile verde.

La señal era simple: el gesto de quitarse el sombrero. Esa señal estaba condicionada al momento exacto en que tanto el Cadillac como el Oldsmobile estuvieran en paralelo. Un objeto fijo a la espera de emparejarse con un objetivo que marchaba a media velocidad. La precisión del acto percutivo sería crucial. El objetivo móvil estaba blindado. Había que accionar la carga explosiva en el momento exacto, para que la dinamita surtiera efecto total.

Confluían dos factores decisivos, a cargo de Cabrera Sifontes: el agudo sentido de la vista (Manuel Vicente se quita el sombrero) y la acción no refleja de accionar el suiche que emitiría la orden para que estallara la carga distante.

El sueco Alfred Nobel inventó la dinamita en 1867 y en 1888 el alemán Heinrich Rudolf Hertz demostró la existencia de ondas electromagnéticas. Cuando se unieron ambos elementos veinte años después, el mundo tembló. En todos los conflictos bélicos del siglo XX, los sistemas de radiofrecuencias habían servido de apoyo para la expansión del uso de explosivos, sobre todo con el objeto de incapacitar momentánea o permanentemente al enemigo en un radio limitado. En el XXI, los conflictos en Oriente Medio han acentuado su uso mortal.

Los sistemas de microondas permiten que una orden sea ejecutada a distancia. En 1960 la separación entre emisor y receptor era bastante limitada (entre 100 y 300 metros, según la potencia de la señal y la ausencia de obstáculos físicos entre los puntos).

Para el atentado, la dotación entregada por los dominicanos era sencilla y parecía muy efectiva. El transmisor consistía en dos tubos al vacío colocados dentro de una caja de tocadiscos de 45 RPM, con una batería de seis voltios, con capacidad para actuar dentro de un límite de diez a catorce megaciclos.

Sobre la instrumentación del atentado, Betancourt se atrevió a decir: “Fue usado el novísimo sistema de atentados políticos, que tuvimos el dudoso privilegio de estrenar, de hacer estallar la poderosa bomba desde una distancia de centenares de metros, mediante un mecanismo de microondas”.

Pero un detalle, invisible y para ese momento no cuantificable dejado al libre cálculo del perpetrador, impidió que Betancourt y el resto de los tripulantes del Cadillac murieran en el acto (menos el coronel Ramón Armas Pérez, jefe de la Casa Militar).

Se llama latencia.

En comunicaciones inalámbricas, latencia es el tiempo en que una señal (o un paquete de señales) se propaga entre los diversos puntos de una red. Actualmente se mide en milisegundos y hasta en nanosegundos. Hace 60 años, la latencia se medía en segundos. En síntesis, significa retardo. Se refiere al tiempo que tarda en llegar una acción desde su punto de inicio hasta su punto de fuga o cuando la acción se consuma.

La vemos durante las tormentas: primero el relámpago y luego el trueno. La apreciábamos claramente en los comienzos de las transmisiones de televisión satelital. No había sincronía entre la imagen y el audio (nunca será perfecta, puesto que la luz viaja más rápido que el sonido). Cada quien iba por su lado, uno detrás de la otra. “Mueve un pie y el otro le sigue, donde vaya”, cantaba Sergio Pérez, el nieto salsero de Rómulo Betancourt.

Cabrera ve que Manuel Vicente se ha quitado el sombrero cuando cree que ambos vehículos están aparejados (primera latencia), luego Cabrera acciona el suiche (segundo retardo), la onda radioeléctrica cruza el río (tercera latencia), la onda acciona el detonador de la carga explosiva (cuarta latencia). Finalmente, quinta latencia, la dinamita estalla y hace que el Cadillac vuele por los aires, como Aldo Moro en Roma, como Carrero Blanco en Madrid. Pero Rómulo y su pipa no mueren.

Pocos días antes había desafiado al Altísimo: “Que se me quemen las manos…”, había soltado su gañote gruñón. La explosión ocurrió a las 9:15 de la mañana. A las 10:15 p. m. recibió a 22 periodistas en el Hospital Universitario. A las 11:45 p. m. ya estaba en Miraflores, con las manos vendadas y anteojos nuevos. Estaba maltrecho pero no abollado. Cuando se dirigió al país por radio, muchos creyeron que se trataba de la voz del Ciego Hilario, que lo imitaba a la perfección.

Apareció en televisión 22 días después del atentado, con el propósito de mitigar la campaña de desinformación que habían desatado la emisora de radio La Voz Dominicana y el diario El Caribe, ambos controlados por Trujillo, replicadas por muchas agencias internacionales de noticias.

Decían que estaba tuerto, que había quedado ciego, que ahora sí era verdad que no escuchaba a nadie, que ni culo tenía para sentarse, que sus capacidades mentales habían aparcado en la Luna. Cuando, por prescripción médica, debió ser suspendido un encuentro en la frontera con el presidente colombiano Alberto Lleras Camargo, El Caribe tituló: “Sigue incapacitado”.

Una latencia llamada Milagros, atentado contra Rómulo Betancourt, por Víctor Suárez.
Ni ciego, ni tuerto, ni loco. Betancourt salió por la TV a los 22 días del atentado para mitigar la campaña de desinformación liderada por los medios controlados por Chapita Trujillo.

El estallido produjo una onda de calor calculada en 4000 grados centígrados. Pero nada siguió luego del chicharrón: ni rebelión militar, ni otros actos de fuerza, ni movilización popular. Raúl Leoni, Rafael Caldera y Jóvito Villalba tomaron por unas horas el mando político (Pacto de Punto Fijo AD-Copei-URD). A pesar de que en sí el acto no falló, que Rómulo siguiera con vida paralizó todos los planes de la conspiración.

El periodista español Miguel de los Santos Reyero, en su libro “El último hermoso crimen” (1972): “una fracción de segundo de más, o de menos, podía hacer fallar la operación”. El historiador Edgardo Mondolfi, en su libro “El día del atentado” (2013): “eso fue probablemente lo que ocurrió y tal vez, para suerte de Betancourt, la clave radique en la imprecisión de unos cuantos segundos de rezago a causa de la distancia que Cabrera guardaba de su objetivo cuando le correspondió apretar el suiche”.

Unos días después del atentado, tras el arresto de la mayoría de los responsables, Nels Benson, especialista en demoliciones del ejército de EE. UU., cedido por el Pentágono para ayudar en la investigación, rindió un informe sobre la técnica y uso de los explosivos utilizados en Los Próceres. Benson sostuvo que hubiera sido difícil para la persona que operara el transmisor conseguir un cálculo exacto para el momento de la explosión, si hubiera tenido que actuar a base de la señal de otro individuo. La disparidad entre el ángulo de visión de Yánez Bustamante y la ubicación real del objetivo móvil al momento de quitarse el sombrero podría explicar por qué el centro del impacto fue logrado en la parte delantera del vehículo y no en su parte trasera, donde viajaba el presidente. (Cito al investigador histórico y periodista dominicano Miguel Guerrero en Listín Diario el 28-6-2011).

Mientras recogen los vidrios, Morales Luengo, Cabrera Sifontes y Yánez Bustamante se van hacia La Guaira por la carretera vieja. Lanzan por los barrancos el aparato de radiofrecuencia. En Macuto se alojan en una pensión. Al día siguiente, Yánez vuelve a Caracas y se entrega. Delata toda la operación. El 29 de junio Morales Luengo es detenido cuando intentaba asilarse en una embajada. El general Sanoja Rodríguez, enlace con Chapita Trujillo, es detenido en Caracas. El copiloto del Curtiss C46 también es detenido, pero el piloto escapa a Miami. Carlos Chávez, presidente de RANSA se entrega y en 1964 le cierran la empresa.

El radiotécnico Luis Cabrera Sifontes huye hacia occidente, en busca de la frontera colombiana. Es capturado dos semanas después en Cabudare, estado Lara. Andaba disfrazado de peón, con cédula falsa, tripulando un burrito sabanero camino de Belén.

Sobre Chapita Trujillo, en su aparición en TV del 16 de julio Betancourt advirtió: “He dicho al respecto palabras claras, precisas, meditadas y definitivas: si la OEA no adopta las medidas que signifiquen en los hechos la erradicación de ese foco de perturbación en el Caribe, Venezuela, por sentido de dignidad nacional, aplicará unilateralmente las sanciones del caso”.

Se trataba de la “Operación Relámpago”, acción de represalia armada en terreno dominicano que un día después del atentado empezó a zurcirse en la Fuerza Aérea Venezolana, pero que nunca se concretó. La OEA hace lo suyo, aplica sanciones, y once meses después Chapita cae abaleado en Ciudad Trujillo, excapital de la República Dominicana.

* (Datos esenciales tomados de El día del atentado – Edgardo Mondolfi Gudat – 2013 – Editorial Alfa – Caracas – Venezuela).

 

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

 

Al menos tres policías muertos y siete heridos dejó un atentado con explosivos perpetrado el viernes 22 en la noche por desconocidos contra una comisaría del municipio de Santander de Quilichao, en el departamento colombiano del Cauca (suroeste de Colombia).

“Hoy aproximadamente a las 9.10 de la noche se presentó un impacto explosivo contra la estación de Policía del municipio de Santander. El reporte es tres policías muertos y siete policías heridos”, afirmó a periodistas el secretario de Gobierno del Cauca, Jaime Asprilla.

Los fallecidos son los patrulleros Ever Danilo Canacuan Cuaical, Roy Gallyadi Fernández y Jesús Norbey Muelas Ipia, según las autoridades.

Este ataque se produjo en un momento de máxima tensión en Colombia por la ola de disturbios y vandalismo que siguió a las protestas pacíficas del jueves 21 contra la política económica y social del presidente Iván Duque, y que motivaron la declaración del toque de queda ese día en Cali y la noche de este viernes en Bogotá.

El funcionario agregó que los criminales instalaron una rampa frente a la estación y desde allí “dispararon los cilindros que segaron la vida de estos tres policías”, aunque no atribuyó a ningún grupo el ataque, del que inicialmente se informó de que era con coche-bomba.

El mandatario colombiano se pronunció a través de sus redes sociales condenando el ataque contra la estación policial en Santander. “La orden a nuestra Fuerza Pública es identificar a los responsables de este hecho. Nuestra voz solidaria a esta comunidad y a los familiares de estos héroes”.

El departamento del Cauca está inmerso en una espiral de violencia generada por las disputas territoriales de distintos grupos como disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y carteles mexicanos del narcotráfico.

La rivalidad entre estos grupos por el control de tierras para el tráfico de drogas hace de este departamento uno de los que tiene un mayor número de cultivos ilícitos en el país, con 17.177 hectáreas sembradas de coca, según cifras del centro de investigación del crimen organizado InSight Crime.

La violencia en el Cauca se ensaña con las comunidades indígenas y a finales de octubre pasado la autoridad neehwe’sx Cristina Bautista y los guardias Asdruval Cayapu, Eliodoro Inscué, José Gerardo Soto y James Wilfredo Soto fueron asesinados por disidencias de las FARC, que según el Gobierno les dispararon en el caserío de Tacueyó.

La ONG Programa Somos Defensores precisó en su “Informe Semestral Enero-Junio 2019” que al menos 59 defensores de derechos humanos fueron asesinados durante el primer semestre de este año en Colombia, diez de ellos en el Cauca.

El 17 de enero pasado, el ELN perpetró un atentado con coche bomba en Bogotá contra la Escuela de Cadetes de la Policía General Francisco de Paula Santander, que causó 22 muertos y 67 heridos.

*Con información de El Espectador

ELN se atribuyó atentado con carro bomba en Bogotá

EL EJÉRCITO DE LIBERACIÓN NACIONAL (ELN) de Colombia se atribuyó en la madrugada del lunes la autoría del ataque con un coche-bomba contra la academia General Santander en Bogotá, diciendo que fue una respuesta legítima al bombardeo por parte de las fuerzas armadas contra un campamento de la guerrilla durante el recién concluido alto el fuego unilateral declarado por los rebeldes durante la Navidad.

“Es lícita dentro del derecho de la guerra”, dijo la guerrilla en una declaración. “No hubo ninguna víctima no combatiente”.

El Alto Comisionado para la Paz, Miguel Ceballos, respondió horas más tarde exhortando a Cuba, anfitrión de las negociaciones de paz que comenzaron durante el previo gobierno colombiano, a capturar a los líderes del grupo, advirtiendo que no hacerlo violaría acuerdos internacionales.

“El ELN tuvo una gran oportunidad para mostrar su voluntad de paz y no lo hizo” dijo Ceballos en una conferencia de prensa.

Las autoridades dicen que un hombre manco experto en explosivos, miembro del ELN, perpetró el ataque del jueves por la mañana, cruzando una entrada lateral con una camioneta cargada con 80 kilogramos (175 libras) de pentolita.

El presidente Iván Duque le pidió a Cuba que arreste a los 10 comandantes rebeldes que han estado viviendo en la isla con su permiso con la esperanza de impulsar las estancadas negociaciones de paz. Cuba, que condenó el ataque, respondió que estaba obligada a seguir el protocolo usado por el predecesor de Duque, Juan Manuel Santos, permitiendo a los negociadores dejar la isla en caso de una ruptura de las negociaciones.

“Cuba jamás ha permitido ni permitirá que su territorio sea usado para la organización de actos terroristas contra ningún Estado”, escribió el canciller cubano Bruno Rodríguez en Twitter. “Cuba ha cumplido estrictamente su papel como Garante y Sede Alternativa de la Mesa de Diálogos de Colombia entre el Gobierno y el ELN”.

Ceballos dijo el lunes que el protocolo de las conversaciones de paz fue establecido por el gobierno previo de Colombia y que, por lo tanto, no tiene peso. Dijo que en lugar de tratar el incidente como una ruptura del diálogo, las autoridades cubanas deberían cooperar para asegurarse de que los responsables de un ataque terrorista sean castigados.

De acuerdo con el protocolo, una copia del cual fue obtenida por The Associated Press, las fuerzas armadas de Colombia deben cesar toda actividad en ciertas áreas de conflicto por 72 horas para facilitar el regreso seguro de los líderes del ELN.

“El Gobierno Nacional no puede permitir que los responsables de este acto terrorista regresen a las filas del ELN y se internen en las selvas de Colombia para huir de la justicia”, dijo Ceballos.

Los comandantes rebeldes instaron además al presidente, Iván Duque, a retomar las conversaciones de paz para evitar un mayor derramamiento de sangre.

“Presidente Duque, queremos reiterarle que el camino de la guerra no es el futuro de Colombia, es la paz, por ello le recordamos que lo mejor para el país, es que envíe a su delegación de diálogos a la mesa…”.

El atentado de la semana pasada contra la academia de policía fue el más letal de los últimos 15 años en Colombia.

Aumentó a 21 la cifra de muertos por atentado en Bogotá

EL NÚMERO DE MUERTOS EN EL ATENTADO con un carro bomba perpetrado este jueves contra una academia de la Policía en Bogotá, Colombia, subió a 21, incluido el terrorista.

El nuevo balance duplica la cifra de muertos manejada a lo largo del día, que daba cuenta de 10 fallecidos, aunque la vicepresidenta colombiana, Marta Lucía Ramírez, habló de 11 víctimas mortales.

El ataque contra la Escuela de Cadetes de Policía General Francisco de Paula Santander, donde estudian uniformados de Colombia y otros países latinoamericanos fue perpetrado poco después de las 09:30 am.

La Policía confirmó en el comunicado la información anticipada por el fiscal general, Néstor Humberto Martínez, según la cual en la detonación fueron utilizados “80 kilos de pentolita, los cuales fueron incorporados dentro de un vehículo que ingresó de manera violenta” a la academia policial.

“Las pesquisas iniciales indican que el presunto autor material fue identificado como José Aldemar Rojas Rodríguez, quien ingresó a las instalaciones de la Escuela de Cadetes en un vehículo Nissan Patrol color gris modelo 1993 de placas LAF-565”, agregó la información, corroborando lo dicho previamente por el fiscal.

El último registro ante las autoridades de tránsito del vehículo usado en el atentado se llevó a cabo el 27 de julio de 2018 cuando se le hizo una revisión técnico-mecánica en Arauca, capital del departamento del mismo nombre, situado en el este del país, en la frontera con Venezuela.

 

Gobierno colombiano responsabilizó al ELN por atentado terrorista en Bogotá

 

El gobierno colombiano atribuyó este viernes a la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) la autoría del atentado terrorista contra la Escuela de Cadetes de la Policía en Bogotá.

“De un tajo un acto terrorista cometido por el ELN segó esas vidas”, dijo en una rueda de prensa el ministro de Defensa, Guillermo Botero, al referirse a las 21 víctimas mortales, de quienes dijo que eran todos cadetes de la Policía, “con unas edades de entre 17 y tal vez 22 años”.

El ministro confirmó que el autor material del atentado fue José Aldemar Rojas Rodríguez, de 56 años, de quien dijo que era conocido con el alias de “el Mocho” o “Kiko” porque entre 2008 y 2010 perdió su mano derecha al manipular explosivos.

“Se trata de un explosivista de la guerrilla que perdió su mano derecha y que desde 1994 se desempeñó como miliciano del ELN en Puerto Nuevo, en el departamento de Arauca, fronterizo con Venezuela”, agregó.

Botero afirmó que Rojas Rodríguez “hizo parte del frente Domingo Laín Sáenz”, uno de los más poderosos del ELN, que opera en la zona de Arauca, donde ha perpetrado numerosos atentados contra la infraestructura petrolera.

“El autor material de este acto terrorista es miembro del Ejército de Liberación Nacional (ELN)”, afirmó por su parte el fiscal general de Colombia, Néstor Humberto Martínez, que también intervino en la rueda de prensa celebrada en la Casa de Nariño, sede presidencial.

*Con información de EFE y AP
ONU condenó ataque con carro bomba a la academia de policías en Bogotá

LA ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS (ONU) emitió un comunicado en el que condena “en los términos más enérgicos” el ataque cometido este jueves con un coche bomba dentro de las instalaciones de una escuela de cadetes de la Policía General Santander en Bogotá, Colombia, que dejó al menos nueve muertos y decenas de heridos.

Lee también: Identifican autor material de ataque terrorista en Escuela General Santander 

La Oficina de la ONU en Colombia calificó el hecho como “un acto criminal absolutamente inaceptable que va en contra de los esfuerzos que viene adelantando el país en su rechazo a la violencia y en el trabajo presente de diferentes sectores en pro de un futuro más próspero y pacífico”.

Lee más sobre la reacción de Venezuela ante el ataque en Bogotá: Venezuela condenó “acto terrorista” en Colombia 

Igualmente, mostró su solidaridad con las familias de las víctimas y el cuerpo de la Policía Nacional por una pronta recuperación de los heridos luego del suceso.

Ene 17, 2019 | Actualizado hace 1 año
Venezuela condenó “acto terrorista” en Colombia

ESTE JUEVES EL GOBIERNO expresó su condena al “acto terrorista” ocurrido en la escuela de Cadetes de la Policía  General de Santander, al sur de Bogotá, en el cual resultaron nueve muertos y 41 heridos.

“El Gobierno Bolivariano de Venezuela manifiesta sus condolencias y solidaridad al pueblo colombiano, en particular a los familiares de los fallecidos y afectados por este terrible hecho (…) acompaña en sus sentimientos a  los miembros de la Escuela de Cadetes de  Policía General Santander, al tiempo que espera que los responsables sean capturados y puestos a la orden de las autoridades correspondientes”, reza el comunicado emitido por la cancillería de la República.

 

Explosión de carro bomba en Bogotá deja nueve muertos y más de 50 heridos

AL MENOS NUEVE PERSONAS MURIERON y 50 más resultaron heridas por la detonación de un carro bomba en un estacionamiento de la Escuela de Policía General Santander en Bogotá.

El ministerio de Defensa informó que ya se pusieron en marcha los protocolos de investigación, para dar con los responsables de este hecho terrorista. Mientras tanto, los heridos están recibiendo atención en el Hospital la Policlínica de la Policía Nacional.

 

 

Identifican autor material de ataque terrorista en Escuela General Santander

 

Según las versiones entregadas por la Fiscalía, el autor material del ataque está plenamente identificado. Se trata de José Aldemar Rojas Rodríguez quien, según informó el jefe del ente acusador, Néstor Humberto Martínez, ingresó a las instalaciones de la institución sobre las 9:30 de la mañana en una camioneta gris. “Su bitácora en el RUT demuestra que su último acto ante las autoridades de tránsito se llevó a cabo en la ciudad de Arauca, con ocasión de la revisión técnicomecánica que se efectuó el 27 de julio de 2018″, agregó Martínez. 

Una camioneta Nissan Patrol modelo 93, de placas LAF 565, fue el vehículo que ingresó a la Escuela General Santander y que, minutos después, explotó. El fiscal general confirmó que las pesquisas judiciales para esclarecer este atentado ya arrancaron, al agregar que el primer reporte de los explosivistas del organismo investigativo indican que el vehículo estaba cargado con unos 80 kilos de pentolita, un explosivo de alto poder destructivo que resulta de la mezcla de resultado de TNT y pentrita. Así como suele usarse en implementos militares —como las ojivas—, se utiliza también, por ejemplo, en la elaboración de minas antipersonal improvisadas.

 

Entre tanto, el presidente Duque anunció que dio la orden inmediata a la Fuerza Pública para que despliegue todas las capcidades de inteligencia y determine “quiénes son los responsables de este cobarde ataque y prevengan cualquier acción criminal”. En el mismo sentido, y tras un minuto de silencio en honor a las víctimas del atentado, hizo un llamado a los colombianos para que permanezcan unidos y rechacen cualquier forma de violencia. “Este es un ataque no solo contra la juventud, ni contra la Fuerza Pública, ni contra nuestros policías. Es un ataque contra toda la sociedad”, apuntó Duque.

Duque prometió, a su vez, que las investigaciones no cesarán hasta dar con los autores intelectuales que planificaron el ataque contra la Escuela. “Este demencial acto terrorista no quedará impune. Los colombianos nunca nos hemos sometido al terrorismo”, agregó el primer mandatario. Advirtió, además, que ni el gobierno ni el país cederán a las presiones terroristas. “Ni un paso atrás frente a quienes atacan miserablemente a la sociedad. Colombia está firme y no se amedrenta”.

Las fuerzas de seguridad de Egipto matan a 40 supuestos terroristas tras el atentado

LAS FUERZAS DE SEGURIDAD DE EGIPTO mataron a 40 supuestos terroristas en operaciones en tres puntos del país tras el atentado contra un autobús de turistas en El Cairo que este viernes causó la muerte a al menos tres turistas vietnamitas y a su guía.

El Ministerio de Interior anunció que las operaciones fueron llevadas a cabo en la península del Sinaí (noreste), en las afueras de El Cairo y en la provincia de Guiza, al oeste de la capital egipcia.