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Solo el trabajo nos reconstruirá

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El despedazamiento de Venezuela ―sobreviviendo nosotros, los venezolanos, quienes en buena lid deberíamos agenciar nuestro renacimiento― parece avanzar hacia caminos distintos, esencialmente dinerarios y especulativos. Las élites ven a la democracia de postergable, les incomoda, como si acaso la confianza social, es decir, el asunto de la legitimidad popular no fuese necesaria para el rehacer de lo institucional.

Factores de potencia, animados por la lógica del poder ―idéntica a la tesis hitleriana de los grandes espacios y los amigos vs. los enemigos― se empeñan en lo que llaman la reconstrucción y estabilización económica, como primer y largo paso. Se olvida que esa tesis, que quiso imponérsele a Europa tras la Segunda Gran Guerra, encontró de frente a hombres que la instantaneidad y la virtualidad dominantes, desmemoriadas, han borrado de las redes. De Gasperi, Adenauer, Schumann, De Gaulle, Churchill acordaron sobre las bondades de la economía abierta para reconstruir; eso sí, sujeta a su legitimidad democrática. Se hicieron elecciones sobre los escombros en Francia, el Reino Unido, en Italia, y hasta en Alemania, más tarde, en 1949.

Y como las realidades son tercas, cabe entonces prevenir. Y como la lógica que muestra su rostro en Venezuela es la del petróleo y la de los bonistas ―el dinero no tiene alma, lo saben los banqueros― no la de las víctimas y sus familiares, miradas como las débiles de la ecuación, siempre subestimadas, siempre tuteladas; y siendo que, lo que sí sabemos hacer los venezolanos es trabajar, acaso sea útil recordarle a las élites tener presente el cuadro que hubo de atender la Iglesia católica para enfrentar al binomio del capital y el marxismo a inicios del pasado siglo. Puso su mirada sobre el trabajo, como astrolabio del desarrollo. Es este, cuando no se lo valora, en justicia, similar a la fuerza destructiva de un terremoto.

La cuestión del trabajo como derecho de la persona, que proyecta su dignidad inmanente, que le es existencial e inherente, ocupó la atención de León XIII en su encíclica Rerum novarum o de las Cosas nuevas (1891).  Tanto como lo hizo la Quadragésimo anno de Pío XI, celebratoria de la anterior, al punto que ahora Magnífica humanitas de León XIV, innovando, la ratifica. Señala que “el trabajo es la clave de la cuestión social y expresa a la dignidad humana”.

El tiempo es otro, ciertamente. También las cosas son otras pues media hoy la gobernanza digital global que, junto a la inteligencia artificial (IA) y el mundo de las finanzas, ejerce su influencia modeladora sobre el conjunto de las gentes y sus comportamientos en el plano de lo laboral. Privilegian lo sensorial, adormecen a la razón, hacen mutar la naturaleza del mismo trabajo cosificándolo, y propician una ruptura antropológica; por lo que cabe insistir, desde la idea de la centralidad de la persona humana, que el acceso al trabajo para todos es el criterio a partir del que habrá de evaluarse todo “modelo de desarrollo” al que se aspire, todavía más en Venezuela.

Toda persona humana, desde su nacimiento hasta su muerte, encuentra en el trabajo el sentido de su cotidianidad, la base para su existencia, no solo la biológica sino la espiritual. Es “camino de desarrollo”, de relación con los otros y para la perfectibilidad de lo propio, pues “la persona es fin y no medio”, según la más reciente encíclica. Todo proyecto de vida, de ordinario encuentra sentido en el trabajo que todo hombre ―varón o mujer― realiza dentro de la colmena humana. Cada uno, sin embargo y probablemente, le asignará un valor y significado distinto. Una mayoría, la más carenciada, acaso lo limite a la dicha condición de medio para sobrevivir, asumiéndolo como una carga inevitable.

Sobre esta convicción racional muestra León XIII la realidad que domina en su tiempo y la describe para advertir lo que sí resultaba de negativo en la relación del capital con el trabajo. “Que lo que verdaderamente es vergonzoso e inhumano es abusar de los hombres, como si no fuesen más que cosas, para sacar provecho de ellos, y no estimarlos en más de lo que dan de sí sus músculos y sus fuerzas”, afirmaba.

Adelantándose a los tiempos ―Eduardo Frei Montalva y en Rafael Caldera, que beben de esas fuentes más tarde, hacia 1933, adoptada la Quadragesimo annus dos años antes y para animar la fundación de sindicatos y partidos católicos en América― pienso en Luis Calderón Vega (1911-1989), que da cuenta desde México de la realidad presente hacia 1906, cuando el pueblo, “uno de los más eminentemente cristianos de la tierra”, tenía “una clara visión de la injusticia social” imperante. “Si el obrero fue liberado del capataz inhumano, hoy sufre la indignante sumisión al sindicalismo oficializado” de izquierdas, hace constar en su seminal ensayo Los 40 años de revolución mexicana (1910-1950)”.

La perspectiva de León XIV es otra, sosteniendo sus fuentes originales. “La tecnología está transformando profundamente el trabajo”. Y apunta los riesgos, como la deshumanización del trabajador, su reducción a tareas repetitivas, la cuestión de la vigilancia automatizada, y la pérdida consiguiente de creatividad y autonomía. Se busca que el trabajador se adapte a la máquina, en lugar de que la tecnología sirva a la persona, lo que resulta inadmisible. “La tecnología debe estar centrada en la persona, no solo en el rendimiento”, ya que el trabajo es además “contribución al bien común”, son las palabras de papa Prevost.

A la luz de los desafíos digital y de la IA propone “reinterpretar la historia”, pues si bien las iniciativas surgidas en el siglo XX ―asociaciones, sindicatos, cooperativas, obras de asistencia social― “han contribuido de manera decisiva a mejorar la legislación laboral”, hoy tales instrumentos sirven, pero ya no bastan. El ecosistema emergente “rara vez se preocupa por la sostenibilidad social”. Observa que vivimos una “transición” pendiente de que se la gestione, proactivamente, en modo de que puedan establecerse “criterios sociales para la innovación”.

La automatización, así, “debería ir acompañada de medidas verificables de protección del empleo, de recualificación, y de participación de los trabajadores” para que la tecnología se oriente a liberar tiempo y capacidades humanas, no a generar exclusión o precariedad laboral, tal como lo precisa Magnifica humanitas.

El nuevo humanismo

La encíclica hace presente dos ideas de arraigo invariable, la de la justicia social y la del desarrollo. En cuanto a la primera, es máxima de la experiencia que, así como ha crecido la riqueza tras el quiebre epocal y tecnológico, se encuentra más concentrada y aún más dependiente del dominio de la variable financiera, que no de la productiva. El funcionamiento actual de la intermediación financiera no solo es la causante directa de las crisis sistémicas que se advierten en el mundo ―pensemos otra vez en las crisis de Venezuela y en las alcabalas que se le oponen a su democratización― pues se encuentra desvinculada en su “funcionamiento… de los fundamentos antropológicos y morales apropiados”. Al punto que, lo dice León XIV, “la renta del capital corre el riesgo de sustituir a los ingresos del trabajo” y hasta de comprometer sus soportes democráticos.

Superar, entonces, la medición clásica del desarrollo como idea segunda y con base en el PIB o Producto Interno Bruto es algo imperativo, a la luz de las nuevas cosas o realidades; realidades que han de ponderar las variables que concilien, pues no se excluyen, sino que se justifica la una en la otra, la libertad en el plano de lo económico con el sustrato o fundamento de esta, la dignidad humana. Confianza social, desigualdades, medio ambiente, entre otras, habrán de integrarse como baremos del desarrollo durante el siglo corriente.

En orden a lo anterior y al papel que al respecto han de jugar los Estados y la comunidad internacional, dado que el primero tiene responsabilidad “en garantizar empleos y condiciones dignas” y “promover políticas activas de formación y protección laboral”, y mientras que aquélla ha de incidir con sus mecanismos de cooperación sobre las “dinámicas económicas globales”, Magnifica humanitas entiende que la lógica del poder es distinta en su corriente deconstrucción. Señala que la iniciativa empresarial debe incluir la creación de empleo digno.

De suyo se necesitarán de “políticas laborales estables”, “equilibrio entre trabajo y vida”, “acceso a formación”, “apoyo a las redes sociales y educativas” que permitan un enfoque integral e innovador y eviten la “exclusión, la inseguridad y la fragmentación social”.

Desde esta perspectiva, según León XIV, “no hay que considerar la búsqueda de la justicia social como un tema separado y posterior a la producción de riqueza, como si la economía debiera limitarse a crear valor y la política interviniera solo después para distribuirlo”. “La justicia afecta a todas las fases de la actividad económica”, argumenta.

Eso sí, pone las realidades en su justo medio, al observar que “en la era de la IA y de la robótica, ya no es posible confiar únicamente en la «mano invisible» del mercado”, y al orientar la política las dinámicas económico-tecnológicas hacia el bien común, el papa llama al conjunto de los Estados a “superar el asistencialismo” y el intervencionismo.

No por azar, en cuestión que previamente aborda Magnifica humanitas apunta otra vez a la reivindicación del principio de la subsidiariedad, que alienta a superar toda forma de gestión paternalista o asistencialista de la vida social promoviendo un estilo de corresponsabilidad: “un Estado que valora la iniciativa de los ciudadanos y una sociedad civil capaz de generar vínculos y activar energías al servicio del bien común”, es la propuesta. El asistencialismo no promueve la responsabilidad, precisa León XIV.

La consideración de la familia, como asunto primero y último, ingresa a la cuestión del trabajo y de la subsidiariedad como bien social primario que reactualiza la Doctrina Social de la Iglesia en tiempos de discernimiento sobre lo digital y la IA. Es “la primera sociedad natural, dotada de derechos originales, es la célula fundamental e insustituible de toda organización comunitaria”, y la más frágil, como lo recuerda la encíclica. Lo que al cabo muestra, de forma palmaria, que al afectarse directamente a la familia con el desempleo y la precariedad y la falta de desarrollo social; siendo aquella, como lo apuntase Juan Pablo II, “el cimiento de una verdadera democracia”, al no ser preservada todo el edificio social y científico que sostiene implosionará en su totalidad.

En su Exhortación apostólica familiaris consortio (1981), Juan Pablo II ya se plantea y se lo plantea a la Iglesia asumir “el deber de una reflexión y de un compromiso profundos para que la nueva cultura que está emergiendo reconozca los verdaderos valores, se defiendan los derechos del hombre y de la mujer, y se promueva la justicia en las estructuras mismas de la sociedad. De este modo el «nuevo humanismo» no apartará a los hombres de su relación con Dios, sino que los conducirá a ella de manera más plena”.

Añade que, “en la construcción de tal humanismo, la ciencia y sus aplicaciones técnicas ofrecen nuevas e inmensas posibilidades. Sin embargo, la ciencia, como consecuencia de las opciones políticas que deciden su dirección de investigación y sus aplicaciones, se usa a menudo contra su significado original, la promoción de la persona humana”. De consiguiente, “una renovada «teología del trabajo» ha de iluminar y profundizar el significado de este y del vínculo fundamental que existe entre el trabajo y la familia”.

Magnifica humanitas, en línea con el mismo camino trazado por el papa polaco, cierra su argumentación sosteniendo que “la afirmación del vínculo entre la dignidad del trabajo, la solidaridad entre los pueblos, la evaluación crítica de la democracia, y la economía de mercado, sigue ofreciendo criterios para juzgar las nuevas formas de explotación, exclusión y crisis de la representación política” en un contexto global dominado por la cuarta revolución industrial. Venezuela es, otra vez, el laboratorio.

correoaustral@gmail.com | @asdrubalaguiar

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Sismos del 24J no sepultaron la aspiración democrática

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El doble terremoto del 24 de junio ha evidenciado las falencias del Estado nacional en su contrato con los ciudadanos y ha ahondado la sensación de orfandad de la población.

El informe “El Estado abdicó su deber de proteger” elaborado por la ONG Justicia, Encuentro y Perdón devela cómo la inoperancia institucional, la burocracia y la censura no solo vulneraron derechos fundamentales, sino que sometieron a orfandad estatal a miles de ciudadanos.

Es una circunstancia que ya existía, pero que se ha agravado aún más. El movimiento telúrico que vivió la nación se ha presentado como el indeseado corolario de una crisis política que no se acaba nunca, en parte porque quienes conducen el país no quieren que se acabe. Una crisis que tiene casi la misma duración que la propia revolución bolivariana.

En este contexto, la disruptiva muerte de familias enteras y la proliferación de daños colaterales por todos los rincones terminan configurando un acumulador de irritación ciudadana. Todavía no podemos apreciarlo del todo, pero el terremoto del 24 de junio termina siendo un antes y un después en el vínculo que tiene la ciudadanía venezolana con el Estado. En el chavismo está muy fundamentado el hábito de restarle importancia a esta peligrosa circunstancia. Y aunque la impopularidad no hace sino crecer, siguen mandando.

La lenta respuesta del Estado

Durante demasiados años, el oficialismo chavista ha renegado muchas veces de las potencialidades del sector privado y del alcance de la ayuda internacional, sobre todo si no se trata de naciones amigas. Siempre reivindicando su competencia sobre todas las áreas de la gestión del país. El terremoto ha tomado un nuevo retrato: la tragedia colectiva ha encontrado una respuesta lenta y poco satisfactoria de aquellos que constitucionalmente tienen la obligación de actuar con diligencia y sentido de la oportunidad en las operaciones de socorro. El Estado venezolano es más inoperante y flácido en la misma medida en la cual quiere asumir más atribuciones.

El documento de JEP resalta cómo décadas de desfinanciamiento técnico y politización de los cuerpos de rescate obligaron a que la propia sociedad civil, vecinos y voluntariado local tuvieran que sostener “con sus propias manos el paso primario de la emergencia” ante la inacción inicial de las autoridades.

Por lo demás, al desencadenarse la tragedia natural, la controvertida presencia estadounidense en el país parece arraigarse y volverse habitual entre nosotros. La circunstancia plantea nuevas interrogantes a la muy popular aspiración de unas elecciones presidenciales y la definitiva reconquista de la democracia. Las esperadas elecciones generales que restauren la soberanía popular, le otorguen un mandato legítimo al poder nacional y contribuya a normalizar definitivamente las cosas en Venezuela.

El tutor y el tutelado

La actual administración estadounidense consolida sus relaciones con Delcy Rodríguez, la presidenta encargada, galvanizando con el oficialismo chavista un nuevo e inesperado status quo. Ahora los representantes diplomáticos de Washington expresan su beneplácito por los términos de la colaboración institucional con Caracas y se muestran conformes con las relaciones de trabajo entre ambos países.

Entretanto, el liderazgo de la oposición venezolana sigue teniendo una incomprensible dificultad para plantearle a la Casa Blanca las urgencias del país en materia de democratización y crisis humanitaria. La ausencia de un eje para que la estrategia opositora pueda aumentar su volumen de juego en el marco actual, contribuye a ahondar en la desesperanza y la sensación de ruina.

Tampoco ayuda la retórica estadounidense. Incluso el exembajador norteamericano James Story, entrevistado por los directores de ARI en La conversa criticaba la falta de una política clara en la administración actual, que no exige condiciones necesarias para la restauración democrática, como la liberación de presos políticos o cambios institucionales y en ocasiones se limita solamente a la firma de memorandos de entendimiento económicos. 

María Corina Machado ―teóricamente, una líder que puede encontrar muchas simetrías con el liderazgo de republicano actual― ha recibido un veto para regresar al país, y, al parecer, poco puede hacer al respecto, salvo esperar a que cambie la dirección del viento. Sus vínculos personales con el volátil e impredecible Donald Trump tienen rato en una zona de estancamiento. 

¿La democracia tendrá que esperar?

El liderazgo actual en Washington ―Trump; pero también Marco Rubio, Vance, Hegseth y compañía― ni siquiera emplea el vocablo “democracia” cuando se tiene que referir a lo que ocurre en Venezuela. No parece que fuera un tema de interés. Proliferan versiones informativas en torno al presunto disgusto del magnate estadounidense ante la insistencia de Machado en regresar o, en todo caso, en adelantar estrategias por su cuenta que le arruinen el modelo de negocios que pretende instaurar en el país.

La gran mayoría de la población quiere unas elecciones libres, el regreso de la democracia y el Estado de derecho. Pero, aunque parezca mentira, aunque cueste creerlo, el regateo ante la urgencia no es solo un ardid de la revolución: también se puede palpar con facilidad en los gobernantes actuales estadounidenses. La nación de Washington, Jefferson, Jackson y Lincoln.

Un siniestro e inexplicable contubernio, adelantado en los dos extremos del tablero político ―la extrema izquierda populista y sus pares en la extrema derecha anglosajona―, se cierne sobre los venezolanos, clausurando en lo inmediato sus posibilidades de futuro, la aspiración a tomar decisiones para conducir su destino. El aliado del chavismo ahora está en la Casa Blanca. Es la hora de los negocios. Tenemos que esperar.

Donald Trump centra su atención en la gestión de leyes económicas para sus propios intereses, y, entretanto, nos pide a todos paciencia. Paciencia, luego del terremoto.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Familiares de presos políticos denuncian golpizas, heridos y desaparecidos en Rodeo I

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El Comité por la Libertad de los Presos políticos (Clippve) denunció este 10 de julio de 2026 la desaparición de al menos 7 presos políticos venezolanos recluidos en la cárcel Rodeo I —ubicado en la ciudad de Guatire, estado Miranda— y reportes de tratos crueles e inhumanos a los privados le bi golpeados, heridos con perdigones y asfixiados con gas lacrimógeno el pasado 5 de julio.

“Según los testimonios recibidos por las familias, funcionarios del centro de reclusión y cuerpos de seguridad ingresaron al área donde se encuentran los detenidos, los golpearon, les dispararon perdigones, les sustrajeron pertenencias y paquetería y los obligaron a permanecer en las celdas pese al temor por las condiciones estructurales del penal tras los recientes sismos”, denunció el Comité en redes sociales.

Entre los siete desaparecidos que reportó Clippve se encuentran José Ángel Barreno Cordones —detenido por el régimen venezolano en su presunto caso llamado “Operación Gedeón“—y Ramir Pocaterra Cruz. La ONG también denunció que los presos políticos tuvieron contacto con sus familiares el 5 de julio bajo los efectos de algún sedante.

Alertaron que muchos detenidos presentan síntomas graves como diarrea, vómitos, sangre en heces y vómito con sangre sin atención médica oportuna.

Rodeo I tras los terremotos

Clippve advirtió que la cárcel Rodeo I ha sufrido daños estructurales luego de los seísmos del pasado 24 de junio. Aseguró que las columnas del recinto penitenciario están resquebrajadas, la institución no ha tenido una inspección para validar la vulnerabilidad de la estructura y temen por la vida de los detenidos ante las constantes réplicas que se están registrando.

“También denuncian que, pese al riesgo, los detenidos son devueltos a las celdas y castigados cuando piden ser evacuados o permanecer fuera de espacios que consideran inseguros“, agregó la ONG.

Los familiares de los presos políticos llevan desde el 8 de enero de 2026 durmiendo en las afueras de los centros penitenciarios a la espera de la liberación de los más de 372 privados de libertad de forma arbitraria, según organizaciones de la sociedad civil como Foro Penal. Clippve solicitó a la administración pública una fe de vida de los siete presos políticos y la liberación de todos sus familiares.

Doble terremoto. ¿Doble abandono?

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A lo largo de la historia, las catástrofes naturales han producido conmociones filosóficas profundas. El inconmensurable daño físico se extiende a la reflexión existencial. Sistemas de pensamiento enteros ven colapsar sus cimientos, o estos terminan cuanto menos considerablemente socavados. El terremoto que destruyó buena parte de Lisboa en 1755 tuvo un impacto inmenso en aquellos cenáculos intelectuales europeos que justamente estaban experimentando el Siglo de las Luces. Voltaire escribió por la fatal ocasión un poema que es una crítica mordaz al pensamiento de Leibniz sobre la vida en “el mejor de los mundos posibles”.

A nadie debe sorprender, entonces, que el terremoto doble que azotó a Venezuela, vaya cruel ironía, justo en la más sagrada de sus efemérides patrias, haya desatado un profundo malestar ontológico en los habitantes del país. Si los sismos y demás calamidades naturales, con toda la pérdida humana y material injusta, siempre producen en la psiquis colectiva de quienes las padecen cuestionamientos sobre un orden metafísico universal supuestamente virtuoso, imaginen ese mismo efecto en un país que lleva casi tres décadas de sufrimiento acumulado por un sistema político que arrasó con todo y que lo dejó pésimamente preparado para un terremoto, y ni hablar de dos.

Venezuela es un país bastante espiritual. No me opongo de ninguna manera a que millones de venezolanos busquen consuelo a esta nueva desgracia en sus respectivos cultos. Yo, sin embargo, no puedo acompañarlos en eso. Lo que tengo ante mí es el absurdo existencial camusiano. La impresión de que no hay ninguna entidad trascendente dando un justo sentido al universo. Que estamos solos.

“Estamos solos”. Oración de dos palabras que he escuchado y leído mucho por estos días. No solo por el abandono en el que las víctimas de la cólera de Gaya se sienten por la respuesta en que el Estado venezolano atendió la crisis. Eso era algo que a todas luces la población esperaba, de darse una desgracia así. Resulta que, además, muchos venezolanos se sienten abandonados por quien veían como un nuevo aliado que los llevaría de su mano a un futuro brillante: Estados Unidos. Más específicamente, el gobierno del coloso septentrional. Más específicamente aun, en algunos casos, el señor Donald Trump.

Obedece todo esto a la expectativa, forjada a partir de enero de este año, de que Washington impulsaría una transición democrática en Venezuela. De hecho, esa transición fue enmarcada como la última de tres etapas en un plan que las autoridades norteamericanas presentaron formalmente. Siempre hubo inquietud entre los venezolanos sobre la imprecisión en cuanto al momento en que el tercer paso fuera emprendido. Pero los terremotos la han llevado al extremo. Ha habido una pérdida masiva de paciencia con el plan. El clamor colectivo es que comience inmediatamente la fase de transición, pues el país no puede seguir en manos de quienes respondieron a los sismos como en efecto se hizo aquí.

Pero en Washington no parece haber interés en salirse del guion. Y lo que pudo ser una señal inequívoca de que la transición es indetenible, aunque no avance al paso que las masas quisieran, el regreso de la líder opositora María Corina Machado fue impedido por el mismísimo gobierno estadounidense, según reportó la prensa de aquel país. Para los venezolanos más urgidos de cambio político inmediato, esta información fue interpretada como señal de que el plan de tres etapas es una ficción y de que en realidad Trump y compañía lo que quieren es dejar a la elite de Miraflores en su lugar por quién sabe cuánto tiempo, sin permitir a la ciudadanía procurarse el cambio deseado por la vía democrática. Los gestos de decepción y desesperación estuvieron a la orden del día hasta…

Hasta la noche anterior en que me senté a escribir estas líneas. Porque Trump en persona negó que hubiera bloqueado el regreso de Machado a Venezuela. Volvió a elogiarla. Y aunque no dijo expresamente que su gobierno velará por un retorno seguro de Machado, esas declaraciones renovaron las expectativas sobre el plan estadounidense.

Volvamos no obstante a la depresión colectiva que antecedió a este último pronunciamiento de Trump sobre nuestro país. Hay lecciones que aprender de ella. En primer lugar, que no hay certezas sobre las intenciones de Washington para con Venezuela. Tal vez hay un interés genuino desde el norte en propiciar una transición democrática aquí, pero no necesariamente. Es posible que los yanquis sean sinceros cuando dijeron a los medios que sí quieren que Machado eventualmente retorne a su patria, pero que no lo creen conveniente justo ahora (incluso si se equivocan al concluir que no es conveniente justo ahora). O no. Lamentablemente en esta extraña situación en la que Venezuela está desde enero todos los actores determinantes tienen incentivos para reservarse sus aspiraciones. Los ciudadanos comunes solo podemos barajar distintas posibilidades. Ser consciente sobre los límites de mi conocimiento al respecto es lo que impidió que no me uniera al reciente coro fatalista. No podía decepcionarme que lo que se veía como seguro no se estuviera dando, si nunca lo consideré seguro en primer lugar.

La segunda lección es que los intereses de Estados Unidos no tienen por qué coincidir con los de los venezolanos. Tal vez coincidan o tal vez no (otra vez los límites al conocimiento, ya ven). La sociedad venezolana tiene que entender que, mientras siga delegando a EE. UU. el impulso de los cambios que ella quiere ver, va a estar en una constante dependencia de intereses ajenos. Esto es algo que se debió entender desde un principio, cosa que a todas luces no ocurrió. La delegación es consecuencia del miedo a represalias que históricamente ha conllevado el impulso de cambios desde adentro de la propia Venezuela. Un miedo comprensible, pero que no elimina la desventaja de la delegación. No podemos pretender que los cambios que queremos se den en los lapsos que queremos, o que se den siquiera, si dejamos a otros todo el esfuerzo. Así no funciona el mundo. Negarlo es malcriadez pueril.

Si al final del día sí hay transición de la mano de Washington, pues muy bien. Pero si no la hay, los venezolanos ávidos de cambio tendrán que escoger una vez más entre buscarlo por cuenta propia o resignarse al statu quo. Lo que aplica al plano geopolítico aplica también al plano metafísico. Volviendo a Camus, si no hay un orden divino justo que al final será nuestro redentor, nos toca a nosotros y solo a nosotros la tarea, sin importar cuán “cruel” sea la naturaleza.

Como ya dije, no me opongo de ninguna manera a que venezolanos crean que sí hay un ente sobrenatural que nos ayudará o ya nos está ayudando. Es más, si esa creencia los inspira a que pongan de su parte como, si se quiere, instrumentos de la divinidad, bienvenida sea. Pero para aquellos que no encuentran respuestas satisfactorias en lo espiritual y se sienten confundidos sobre su papel como venezolanos en el cosmos; que se preguntan si vale la pena trabajar por un mejor país a pesar del absurdo existencial; a todos estos les digo que sí vale la pena. Si en el fondo no lo creyéramos, no hubiéramos visto los incontables gestos conmovedores de heroísmo y solidaridad de quienes se pusieron a escarbar entre escombros con sus propias manos o se presentaron en los centros de acopio como voluntarios. Eso es lo que hace quien no se siente a sí mismo en el mejor de los mundos posibles, pero que de todas maneras trata de mejorarlo con su sudor.

@AAAD25

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Chichiriviche de la Costa intenta levantarse sin turistas ni ayuda oficial

Por el Día de San Juan la mayoría de los habitantes de Chichiriviche de la Costa estaban celebrando en la calle, la tarde del 24 de junio, cuando los dos sismos de magnitud 7,2 y 7,5 en Venezuela hicieron crujir la montaña que abraza a ese acogedor pueblo costero de La Guaira. 

Lisbeth Oropeza recuerda que mientras tembló hubo una miniestampida humana que tumbó a varias personas, incluida su cuñada, con 38 semanas de embarazo. Por fortuna, nadie resultó herido. Poco después, la comunidad se concentró en la plaza del pueblo. En ese momento no tenían electricidad, señal telefónica ni acceso a Internet. 

A las 9:00 p. m., alguien prestó una planta eléctrica y activó una red Wi-Fi. “Cuando encendimos los celulares, que vimos las redes sociales, wao. Nos enteramos de lo que ya sabemos, del gran desastre allá en la ciudad”, relata Lisbeth. Esa noche, por temor a una réplica, su familia decidió dormir en la plaza, pero cuando fueron a buscar colchonetas y cobijas, se percataron de que su casa se había derrumbado parcialmente. Esta se encontraba en una zona de riesgo que no desalojaron antes porque no tenían otro lugar a dónde ir.  

En total, siete viviendas sufrieron afectaciones graves a causa de los sismos en Chichiriviche de la Costa: dos en el sector El Pueblo y cinco en Los Tres Palos, precisa Jeanfranco Mayora, jefe de la Unidad Bolívar-Chávez (UBCh), una estructura de base del Partido Socialista Unido de Venezuela. En la población de mil habitantes no hubo fallecidos debido a los sismos.

El 9 de julio, integrantes de la comunidad dijeron a RunRun.es que aún no habían ido especialistas a inspeccionar las infraestructuras y confirmar que era seguro habitarlas. El ambulatorio del pueblo, que funciona en una antigua casa colonial, sufrió fisuras en algunas de las paredes.

Mayora menciona que iniciará un censo de las afectaciones y pasará la información a un comando en el pueblo de Carayaca.  

Las necesidades de un pueblo que se sostiene con el turismo

En la posada Casa de Madera, Edixon Parica y otras 3 personas organizaban bolsas de comida para entregar a los residentes de Chichiriviche y para 37 familias de un pueblo agrícola cercano llamado San Miguel, en la vía hacia Puerto Cruz. 

“Nuestra principal preocupación es el tema de los alimentos y las medicinas”, dice el joven trabajador del lugar. Explica que, como el pueblo vive del turismo, la agricultura y la pesca, en este momento de la emergencia están limitados: “Hay gente preguntando cómo está la vía, cómo está la posada, pero por ahora estamos parados”. 

Frente a su casa, en la orilla de la playa, Carmen Viloria cuenta que ella recibe donaciones de comida para perros y gatos, y procura tener medicinas para la gripe y el dolor de cabeza para quien lo necesite. Comenta que en el pueblo muchos adultos mayores sufren de hipertensión. Insiste en la angustia sobre el impacto económico tras los terremotos. 

“Los quioscos son los que venden la comida, la gente del pueblo vende sus tortas, vende sus conservas… ¿A quién se lo van a vender, si un sábado y un domingo son igualitos a como estamos ahorita? Los pescadores no tienen a quién venderle el pescado, porque los quioscos están todos cerrados; entonces, tienen que salir a ver dónde lo pueden vender”, detalla. 

Los entrevistados afirman que no han visto en la zona a ningún representante de la Gobernación o de la Alcaldía para brindar ayuda. Señalan que la mayoría de los donativos se articularon gracias a la guía turística Giuliana Romano y al submarinista Williams Álvarez, que son parte de la comunidad. A través de las redes sociales, ellos han buscado apoyo para reunir insumos médicos y comida, también para Puerto Maya, donde alertan de que al menos 16 familias habrían quedado sin hogar. 

Admiten que a Chichiriviche de la Costa sí han llegado helicópteros con funcionarios extranjeros. “Tengo entendido que son gringos”, dice Edixon. “Tienen uniforme militar que no es de aquí”, agrega Carmen. Han llevado comida en bolsas herméticas diseñadas para soldados o para situaciones de desastre, hechas para durar sin refrigeración. Incluyen frutos secos, carne seca y pudines sellados. También han donado agua embotellada. 

La crisis estructural que se agrieta tras los sismos

Cuatro días después de los terremotos, el 28 de junio, la cuñada de Lisbeth entró en trabajo de parto cuando aún estaban durmiendo a la intemperie. 

“Aquí no hay un ambulatorio equipado para atender un parto, no tienen cómo hacer una transfusión de sangre si fuera necesario; ahí no tienen cómo practicar una cesárea en caso de una emergencia. Entonces, la tarea era buscar sacar a mi cuñada de acá”, cuenta Lisbeth. Lo lograron porque alguien donó gasolina a la ambulancia de la comunidad y pudieron trasladar a la joven a un hospital en Carayaca, a una hora y cincuenta minutos de distancia en carro. 

La familia de —ahora— once integrantes se encuentra temporalmente en la planta baja de una vivienda, un antiguo local comercial de un solo ambiente. El jefe de la UBCh les dio artículos de aseo personal y un colchón que habían solicitado para la nueva madre. A través de redes sociales, también les han hecho llegar regalos y una cuna para la bebé. El resto de las personas están durmiendo en colchonetas. Se mantienen a la expectativa sobre si recibirán algún tipo de ayuda para obtener una nueva vivienda o si podrán trasladarlos a un espacio más amplio mientras ellos lo resuelven. 

Cerca de la iglesia, Antero Ulloa, quien se identificó como jefe de la comunidad, advierte que en el pueblo ya había ocho familias damnificadas por las lluvias de 2022 y que ahora están preocupadas por que esta situación siga posponiendo una respuesta.

Mientras, Carmen Viloria destaca que antes y después de los sismos un problema serio en el pueblo es que la luz se va seguido. “En estos días, antes del terremoto, habían pescado muchísimo y se nos fue la luz seis días. ¿Qué nevera, qué freezer aguanta seis días?”, se pregunta. 

Este jueves, 9 de julio, algunas niñas, niños y adolescentes jugaban en la cancha deportiva. Un par de hombres caminaban hacia el pueblo llevando pescado, incluso un pez león. En la playa vacía, unas cuantas lanchas flotaban sobre el mar, en un destino que es cuna del buceo.

Edixon Parica se mantiene a la espera de que el personal de Hidrocapital continúe los trabajos que iniciaron esta semana, porque la tubería matriz tuvo fisuras en varios puntos debido a los sismos. Ellos ya dijeron que iban a volver. Carmen comenta que, desde aquel 24 de junio, ningún niño se ha vuelto a bañar en la playa. “De verdad que fue una bendición para Chichiriviche que no nos pasara nada”, agrega. 

Reino Unido instaló un hospital de campaña en La Guaira

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Un hospital de campaña de emergencia, financiado por el Gobierno del Reino Unido, inició operaciones completas esta semana en La Guaira para reforzar la atención sanitaria a las comunidades afectadas por los terremotos que sacudieron Venezuela el pasado 24 de junio.

La instalación médica, manejada por el Equipo Médico de Emergencia del Reino Unido (Emergency Medical Team, EMT), comenzó operaciones completas este 8 de julio, es totalmente autosuficiente y tiene capacidad para atender a más de 100 pacientes al día. 

Este hospital de campaña prestará servicios de atención primaria, incluida asistencia materno-infantil, cuidado de recién nacidos, tratamiento de lesiones menores y estabilización de pacientes con afecciones más graves. Pueden tratar complicaciones frecuentes y apoyar partos seguros. Cuenta con una sala de hospitalización de 20 camas, destinada a la atención de pacientes de corta estancia y a servicios de emergencia para madres y recién nacidos.

Asimismo, tiene capacidad para proporcionar acceso a agua potable y servicios de saneamiento, tanto a otros centros de salud como a las comunidades afectadas. Para su funcionamiento, el Reino Unido trasladó a Venezuela, el pasado domingo 5 de julio, unas 20 toneladas de medicamentos, equipos especializados e insumos médicos. Se trata, pues, de una unidad completamente autosuficiente capaz de responder a las necesidades más urgentes derivadas de la emergencia.

A propósito de esta ayuda, el ministro británico para América Latina y el Caribe, Chris Elmore, afirmó que el Reino Unido está incrementando su apoyo a Venezuela ante la magnitud del desastre:

Además del despliegue de equipos especializados de búsqueda y rescate y de la financiación humanitaria de emergencia, estamos igualando hasta 2 millones de libras en donaciones públicas destinadas al llamamiento del Comité de Emergencias por Desastres y desplegando el Equipo Médico de Emergencia del Reino Unido y su hospital de campaña para brindar atención sanitaria vital a las comunidades más afectadas, declaró.

Por su parte, desde La Guaira, el jefe de Misión de la Embajada del Reino Unido en Venezuela, Colin Dick, reiteró el compromiso de su país con la recuperación de las zonas impactadas: “Quiero que todos los venezolanos sepan que el Reino Unido está con ustedes. Por eso desplegamos un equipo de búsqueda y rescate y ahora un hospital de campaña de emergencia para salvar vidas y ayudar a quienes más lo necesitan”.

Asistencia multidimensional

La apertura del hospital de UK EMT en La Guaira forma parte de un paquete de ayuda de 5,8 millones de libras esterlinas anunciado por el Gobierno británico para apoyar la respuesta humanitaria global tras los sismos en Venezuela. Los recursos han incluido operaciones de búsqueda y rescate, el despliegue del hospital de campaña y una contribución de 2 millones de libras al Llamado especial para Venezuela del Comité de Emergencias por Desastres (Disasters Emergency Committee, DEC).

La llegada del equipo médico se concretó después de la misión desarrollada por el Equipo Internacional de Búsqueda y Rescate del Reino Unido (ISAR), que se llevó a cabo entre el 27 de junio y el 4 de julio, y que estuvo integrada por 68 especialistas, 6 perros de búsqueda y tecnología de localización avanzada.

El equipo de ISAR, que inspeccionó cerca de 500 edificaciones durante las labores para encontrar sobrevivientes y evaluar daños estructurales en zonas afectadas de Maracay, estado Aragua, y en el estado La Guaira, recibió el sábado 4 de julio la condecoración “Héroe de Venezuela” por su labor durante la emergencia.

Mas de 10 millones de libras esterlinas

El Llamado de ayuda para Venezuela impulsado por el DEC —coalición que agrupa a 15 organizaciones humanitarias británicas, entre ellas la Cruz Roja Británica, Oxfam, Save the Children y World Vision— superó los 10 millones de libras en donaciones durante su primera semana.

La cifra incluye el aporte gubernamental británico de dos millones de libras, así como contribuciones realizadas por ciudadanos del Reino Unido e, incluso, por el rey Carlos III. Catorce de las organizaciones que forman parte de la coalición ya desarrollan operaciones en Venezuela, suministrando refugio, alimentos, agua potable, kits de higiene y espacios seguros para niños y familias afectadas. Los fondos recaudados permitirán proporcionar asistencia a largo plazo durante los próximos 12 a 24 meses.

La semana pasada, antes de realizar su donación, el rey Carlos III había enviado un mensaje a Venezuela, en el que expresaba sus condolencias al pueblo venezolano por las pérdidas humanas y los daños ocasionados por los terremotos.

Mi esposa y yo nos sentimos profundamente entristecidos al conocer los devastadores terremotos que han golpeado su país y la trágica pérdida de vidas y sufrimiento que han causado. Admiramos profundamente la resiliencia y fortaleza del pueblo venezolano y enviamos nuestras más sinceras condolencias a todos los afectados por esta terrible tragedia, comentó el Monarca.

Más detalles sobre el apoyo del Reino Unido

El equipo de Búsqueda y Rescate Internacional (ISAR, por sus siglas en inglés) del Reino Unido estuvo desplegado en Venezuela del 27 de junio al 4 de julio. Integrado por 68 especialistas, incluidos 6 perros de búsqueda y tecnología especializada, se centró en la localización y rescate de personas atrapadas entre los escombros.

Durante su misión, el equipo ISAR evaluó alrededor de 500 edificios en Maracay y La Guaira en su búsqueda de sobrevivientes. ISAR constituye la capacidad oficial de respuesta internacional del Reino Unido y cuenta con financiación y apoyo del Ministerio de Asuntos Exteriores, Commonwealth y Desarrollo (FCDO por sus siglas en inglés). Mientras, el Equipo Médico de Emergencia (EMT, por sus siglas en inglés) del Reino Unido cuenta con una amplia experiencia en contextos humanitarios y zonas de conflicto.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Balance #10Jul | Cifra de fallecidos por terremotos supera los 4100

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El presidente de la Asamblea Nacional oficialista, Jorge Rodríguez, difundió el parte oficial sobre los terremotos del pasado 24 de junio. Hasta este viernes, 10 de julio, la cifra de fallecidos por los sismos se elevó a 4118 personas y se mantiene la misma cantidad de heridos, en 16 740.

De acuerdo con los datos compartidos por Rodríguez en su canal de Telegram, a la fecha han sido rescatadas 6462 personas, han atendido un total de 86 794 familias y 17 907 personas quedaron damnificadas por los terremotos. Además, indicó que se mantienen instalados 89 campamentos transitorios que albergan a 17 266 refugiados.

Por otra parte, el reporte oficial indica que 856 edificios fueron afectados por los terremotos, de los cuales 190 colapsaron en su totalidad. Hasta este 10 de julio, el interinato contabiliza 1171 réplicas.

Alimentos, agua y rescatistas

Las autoridades informaron también la distribución de 163 toneladas adicionales de alimentos, lo que eleva el acumulado a 9766 toneladas, y el suministro de agua a 13 902 828 litros. Asimismo, el personal médico atendió a 1130 nuevos pacientes, para un total de 29 966 personas asistidas.

En cuanto al personal desplegado en las zonas de desastre, la cifra de uniformados se sitúa en 30 076. El número de voluntarios locales experimentó un alza con el ingreso de 499 nuevos colaboradores, lo que suma un total de 29 843. En contraste, la cantidad de rescatistas internacionales disminuyó de 3931 a 3454 especialistas en el terreno.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Burocracia y demoras marcaron labores de rescatistas en Venezuela

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Un equipo estadounidense especializado en búsqueda y rescate aseguró que la burocracia, las demoras administrativas y la falta de coordinación retrasaron su ingreso a Venezuela tras los terremotos del 24 de junio, lo que les impidió llegar en las horas más críticas para localizar sobrevivientes.

Según un reportaje de The Wall Street Journal, los siete integrantes de Strategic Response Partners viajaban desde Miami con equipos especializados para operaciones entre escombros cuando, a solo 30 minutos de aterrizar, las autoridades venezolanas revocaron sin explicación su permiso de ingreso. El grupo ya había esperado 4 días para obtener la autorización y tuvo que regresar a República Dominicana antes de recibir un nuevo visto bueno diplomático.

El equipo considera que, cuando finalmente llegó al país, el 30 de junio, la oportunidad de rescatar con vida a muchas personas ya se había perdido.

“Si nos hubieran dejado entrar antes, podríamos haber ayudado a salvar vidas”, afirmó Michael Saavedra, director del grupo y bombero de Miami Beach, quien recordó haber recuperado el cuerpo de una mujer que, según los indicios, sobrevivió varios días atrapada bajo los escombros antes de morir.

Más que retrasos para ingresar

El reportaje señala que las dificultades no terminaron con el ingreso al país. Los rescatistas denunciaron retrasos para retirar equipos en el aeropuerto, problemas de coordinación entre organismos, falta de traductores y obstáculos para desplazarse por las zonas afectadas. Saavedra también afirmó que un militar les pidió una “donación” para permitirles continuar el viaje, situación que interpretó como un intento de soborno.

Además de las trabas administrativas, el equipo cuestionó la calidad de algunas construcciones colapsadas. Steve Slepcevic, director ejecutivo de Strategic Response Partners y con experiencia en operaciones de rescate en Haití, Chile y México, sostuvo que encontró edificios con deficiencias estructurales que complicaron aún más las labores de búsqueda.

The Wall Street Journal también recoge denuncias de rescatistas venezolanos y extranjeros sobre falta de coordinación, interferencias políticas y una respuesta caótica durante los primeros días de la emergencia. Algunos aseguraron haber sido obligados a participar en actos oficiales o tomarse fotografías con autoridades mientras intentaban avanzar con las tareas de rescate.

Por su parte, el gobierno interino de Delcy Rodríguez rechazó las críticas y aseguró que la respuesta fue rápida y que el país recibió ayuda de más de 30 naciones. La administración también destacó el trabajo conjunto con brigadas internacionales y afirmó que los equipos estadounidenses contribuyeron al rescate de seis sobrevivientes.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.