Víctor Salmerón, autor en Runrun

Víctor Salmerón

Venezuela se convierte en el país más desigual de América
La desigualdad se traduce en un obstáculo para el crecimiento en un país que tras la caída de la renta petrolera necesita más que nunca de una población capaz de aumentar la productividad

Tras la debacle de la economía, la quiebra del Estado y la incipiente recuperación focalizada en pocas áreas de la producción toma cuerpo una sociedad de mayor contraste con una brecha sideral entre el ingreso de la mayoría y los más adinerados.

La Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi), elaborada por la Universidad Católica Andrés Bello, con datos a julio de este año, afirma que bajo el parámetro del índice de Gini Venezuela es el país más desigual de América y muestra un marcado retroceso en la distribución del ingreso.

El índice Gini es un indicador de desigualdad que es igual a cero cuando una sociedad es completamente igualitaria y todos obtienen el mismo ingreso, o igual a uno cuando la desigualdad es absoluta y una sola persona recibe todo el ingreso de la economía.

El termómetro del Gini registra un aumento desde 0,40 en 2014, cuando comenzó la recesión que duró 32 trimestres consecutivos y redujo a la economía a su cuarta parte, hasta 0,60 este año: “Venezuela está en el continente más desigual del Mundo y en 2022 es el país más desigual de América”, dice la Encovi.

Datos del Banco Mundial indican que esta desigualdad es comparable con la de Namibia en 2015, cuando el índice de Gini se ubicó en 0,59 y supera el 0,54 de Colombia en 2020 que, junto a Brasil, es de los países menos equitativos del continente.

Para tener una idea menos abstracta basta observar que, en promedio, cada integrante del diez por ciento más rico de la población de Venezuela cuenta con un ingreso mensual de 553 dólares y el diez por ciento más pobre de solo 7,9 dólares: una diferencia de setenta veces.

El índice de Gini no mide el patrimonio de las familias como el dinero depositado en los bancos, acciones de empresas o terrenos. Este dato es relevante porque el patrimonio genera ingresos y aumenta la brecha entre las familias de los distintos estratos.

Cae la pobreza

Tras el colapso del Socialismo del Siglo XXI el gobierno de Nicolás Maduro liberó los precios, permitió la libre circulación del dólar, destrabó las importaciones y abrió espacios a la empresa privada. El viraje acabó con la escasez, desaceleró la inflación y la economía inició un frágil crecimiento focalizado en nichos como la producción de alimentos básicos y artículos de cuidado personal.

Al mismo tiempo, mejoró la producción de petróleo, las exportaciones de ron, cacao y camarones mostraron signos de vida y las importaciones nutrieron las tiendas dirigidas a la capa de mayor ingreso.

Quienes pueden subirse al tren de la nueva economía respiran. La Encovi señala que gracias al aumento del ingreso y al descenso del desempleo por primera vez en siete años la pobreza disminuyó.

Para medir la pobreza extrema la Encovi determina cuántas familias no obtienen el ingreso suficiente para comprar una canasta de alimentos básicos. Luego, añade a los alimentos básicos servicios esenciales como luz eléctrica y transporte para determinar las que se encuentran en pobreza no extrema.

Bajo este criterio, la pobreza extrema disminuyó desde 68% de la población en 2021 hasta 53,3% en 2022 y la pobreza no extrema desde 90,9% hasta 81,5%.

Las consecuencias

La pobreza sigue siendo enorme en Venezuela pero, por primera vez en siete años, se reduce a la vez que aumenta la desigualdad: ¿Importa que exista una sociedad donde pocos ganan mucho y muchos ganan poco?

Luis Pedro España, sociólogo y parte del equipo que elabora la Encovi, explica que la desigualdad importa “cuando se convierte en un obstáculo para el crecimiento de la economía y afecta la posibilidad de que siga reduciéndose la pobreza, porque hay una fracción muy grande de la población que no tiene capacidades productivas”.

“Hay países donde la desigualdad es relativamente alta, como Estados Unidos, pero es una sociedad donde evidentemente la desigualdad de los deciles más bajos no compromete la productividad del país”, dice Luis Pedro España.

Los economistas coinciden en que una condición esencial para que un país eleve el nivel de vida a o largo del tiempo depende de su capacidad para aumentar la producción por trabajador. Estudios de la OCDE indican que una mayor brecha en la distribución del ingreso hace que las familias poco favorecidas inviertan menos en educación y formación.

“Esto probablemente perjudique el crecimiento al reducir el número de trabajadores calificados —y mucho más productivos— disponibles para su contratación en la economía”, dice la OCDE en el libro Desigualdad de ingresos: la brecha entre ricos y pobres.

Luis Pedro España destaca que la productividad de un país «depende de las personas no de los marcianos»: «Cuando teníamos renta petrolera abundante era posible sobre remunerar a los sectores más pobres y desiguales que no tenían capacidad productiva, pero ese ya no es el caso”.

Agrega que la Venezuela que va camino acelerado hacia el posrentismo y hacia la sociedad pospetrolera «es un país que va a depender de su capacidad productiva y si tienes una desigualdad que impide a muchos ser productores entonces difícilmente vas a poder seguir creciendo”.

Ronald Balza, decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello, señala que hay que comprender bien qué significa la actual reducción de la pobreza: “Parte de la población, con un cambio mínimo en las condiciones, podía superar el umbral, pero dejar de ser pobre no es lo mismo que ser rico. Es poder comprar la canasta alimentaria”.

“Tenemos que preguntarnos de dónde viene la desigualdad y si esa desigualdad implica mantener a parte de la población en pobreza”, dice Ronald Balza.

El economista Branko Milanovic, una de las voces más acreditadas en temas de desigualdad, escribe en su blog que la gente que es relativamente pobre (que es lo que quiere decir la desigualdad) «no es capaz, aunque no sea pobre en términos absolutos, de proporcionar a sus hijos una fracción de beneficios, desde educación y herencia a capital social, que los ricos sí consiguen darles a sus hijos”.

Agrega que esto significa que la desigualdad tiende a persistir a lo largo de las generaciones : «Y,por lo tanto, que las oportunidades son enormemente diferentes entre los que están en la cima de la pirámide y los que están abajo”.

También, vincula la desigualdad con la política y afirma que en todo sistema político, incluso en una democracia, «los ricos tienden a tener más poder».

«El peligro es que este poder se utilice para promover políticas que consoliden aún más el poder económico de los ricos. Cuanto mayor es la desigualdad, más probable es que nos alejemos de la democracia y nos acerquemos a la plutocracia”, explica.

Lo que viene

Tras el impacto inicial en la economía de la eliminación de los controles, la mayoría de las consultoras y entidades financieras espera que el crecimiento se desacelere si no hay reformas estructurales que permitan al país contar con un gobierno reconocido en el exterior, acceso al financiamiento internacional e inversiones masivas.

Luis Pedro España señala que, a su vez, el crecimiento perderá efectividad para reducir la pobreza. “La reducción de la pobreza va a ser mucho menos de la alcanzada este año al toparse con el gran obstáculo que supone que gran parte de la población, me atrevería a decir más de 40%, no tiene capacidades productivas”.

“La pobreza tiende a crecer mucho cuando hay recesión económica, y cuando el crecimiento económico aumenta, tiende a ser muy inelástica a la baja”, dice Luis Pedro España.

Para lograr que una mayor franja de la población pueda insertarse de mejor manera en la economía y aprovechar el crecimiento se necesita un Estado que diseñe políticas efectivas, pero la Venezuela que pasó de producir 3 millones de barriles diarios de petróleo a solo 700 mil el petroestado, al igual que el resto de la sociedad, se empobreció.

Entre 2005-2013 los ingresos del gobierno central fluctuaron entre 19,3% y 29,7% del PIB y actualmente, de acuerdo con Ecoanalítica, equivalen a 9% del PIB, algo que se traduce en el deterioro de la calidad en los servicios de salud y educación públicas que son vitales para reducir la desigualdad.

Las transferencias gubernamentales, afirma la OCDE, son esenciales para garantizar que las familias con bajos ingresos no se queden demasiado atrás

Durante los últimos cien años, la economía venezolana giró en torno a la distribución que hacía el Estado de la riqueza petrolera. Hoy la renta es mínima y sin cambios profundos se solidificará una sociedad de extremos: muy pocos arriba y muchos descolgados por debajo.

La economía pierde empuje: ¿Cuáles son las perspectivas para 2023?
Bajos salarios, poco crédito y un sector petrolero estancado le restarán combustible a la recuperación. Si el país creciera a un promedio anual de 9,5% le tomaría 18 años regresar a la economía que existía cuando Maduro llegó al poder

@VSalmeron

Después de un declive que redujo el tamaño de la economía a la cuarta parte Venezuela tocó fondo e inició una incipiente recuperación que oxigenó al salario, el consumo, el empleo y revitalizó a algunos sectores, pero el proceso comenzó a debilitarse en el segundo semestre de este año y las proyecciones apuntan a una clara desaceleración en 2023.

Ecoanalítica espera que el crecimiento se desacelere desde 9% este año hasta 3,9% en 2023, Síntesis Financiera desde 8,4% hasta 3,6%, Bank Trust citado en el reporte de Focus Economics, desde 8,7% hasta 5,9% y Moody’s Analytics desde 10,1% hasta 6,8%.

Con las manos vacías tras el colapso del socialismo y el impacto de las sanciones de Estados Unidos y Europa, que consideran fraudulentas las elecciones con las que Nicolás Maduro se reeligió en 2018, el gobierno dejó de aplicar controles, permitió la circulación del dólar y liberó las importaciones. El viraje detuvo el colapso y la economía respiró.

El efecto de la apertura comenzó a diluirse. Daniel Cadenas, profesor de la Universidad Central de Venezuela, menciona tres causas principales: estancamiento de la producción petrolera, salarios muy bajos que pierden capacidad de compra por la inflación y una severa falta de crédito.

Tras años de corrupción rampante, desinversión y el impacto de las sanciones la producción petrolera se desplomó a medio millón de barriles diarios. Gracias al uso de capacidad ociosa y la ayuda de Irán hubo un aumento y el gobierno anunció que alcanzaría el millón de barriles diarios, pero no logró superar el techo de 700 mil barriles.

Con la dolarización de facto las empresas y los comercios comenzaron a recibir ingresos en divisas y se detuvo el colapso de las remuneraciones, pero siguen en un nivel muy bajo que no permite un alza sostenida del consumo que se concentra en alimentos, medicinas y productos de cuidado personal.

En septiembre, la medición del Observatorio Venezolano de Finanzas señaló que la remuneración promedio de los gerentes que laboran en el sector del comercio y los servicios de la Gran Caracas se ubicó en 278 dólares, 176 dólares los profesionales y 116 dólares los obreros.

La Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi) que elaboró la Universidad Católica Andrés Bello con datos a julio de este año señala que la remuneración promedio es de apenas 113 dólares en el sector público, 149 dólares en el privado y 142 para los trabajadores por cuenta propia.

Economistas coinciden en que un factor determinante del salario es la productividad, el valor en dinero de lo que los trabajadores producen en una hora de trabajo y la evidencia apunta a que en Venezuela ha habido una enorme pérdida de productividad.

Además, las familias y las empresas tienen muy poco acceso al crédito que necesitan para consumir más o apuntalar la producción. A fin de que exista menos dinero disponible para comprar dólares y así disminuir la presión en el mercado cambiario el gobierno solo permite que los bancos presten la cuarta parte de los depósitos que gestionan.

Sigue golpeando

Gracias al uso del dólar para fijar precios y realizar buena parte de las transacciones hubo un cambio de expectativas que ayudó a frenar la inflación. Al mismo tiempo, el gobierno recortó salvajemente el gasto público y disminuyó la emisión de dinero. Además, el Banco Central vende divisas todas las semanas para contener la cotización del dólar. Pero los precios siguen aumentando a tasas elevadas.

De acuerdo con las cifras del Banco Central, en los primeros nueve meses de este año, la inflación acumula un salto de 119%. Ecoanalítica proyecta que cerrará este año en 147%, Dinámica estima 135% y Síntesis Financiera 170%.

En dólares los precios escalan a alta velocidad. Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica, explica que “en promedio, en lo que va de año, los precios en dólares han subido 44% y en rubros como restaurantes y hoteles 80%. Esto es un factor que explica la desaceleración del consumo porque los salarios no aumentan en la misma proporción”.

¿Por qué los precios escalan a esta velocidad? Asdrúbal Oliveros señala una mezcla de factores. “Las importaciones son muy importantes en la economía venezolana y hay una mayor inflación en el exterior e incrementos en el costo de fletes. También inciden ineficiencias propias que impactan la producción como fallas en servicios públicos, electricidad, agua”.

Añade a la lista costos que se trasladan a los productos como el mantenimiento de una gran capacidad ociosa en las empresas, plantas que siguen trabajando a poca capacidad. Mercados poco competitivos con pocos jugadores, estructuras monopólicas y factores como diferentes tasas de cambio que también elevan los precios.

El dique

Un elemento relevante es el repudio a la moneda. Tan pronto las empresas, los comercios y las familias tienen algún excedente de bolívares compran dólares y obligan al Banco Central a vender divisas para evitar que el dólar se dispare e impulse la inflación.

El Banco Central tiene pocas divisas. Sus reservas líquidas están en mínimos históricos y la presión de los trabajadores exigiendo mejoras del salario presagia que la administración de Nicolás Maduro tendrá que aumentar el gasto el próximo año y habrá más bolívares que se trasladarán a la compra de dólares.

Tamara Herrera, directora de Síntesis Financiera, considera que el dique va a perder efectividad.

“En 2023 crecerá la presión para que aumente el gasto público. De manera que se requerirán más divisas para esterilizar los nuevos bolívares. Ese oferta adicional de divisas está mermando y, por ende, habrá que aceptar un mayor debilitamiento del bolívar”, dice Tamara Herrera.

Actualmente, la cotización del dólar se ubica en 11 bolívares en el mercado paralelo y en 9,5 bolívares en el mercado oficial. Síntesis Financiera estima que en el mercado paralelo el tipo de cambio cerraría el próximo año en torno a 78 bolívares por dólar y la inflación se aceleraría hasta 337%.

Pero la política también juega. Si las negociaciones en curso permiten una flexibilización de las sanciones de Estados Unidos y Chevron obtiene una licencia que le permite aumentar la producción de petróleo en Venezuela, Síntesis Financiera estima que el tipo de cambio en el mercado paralelo cerraría en torno a 38 bolívares por dólar, la inflación en 202% y la economía se desaceleraría menos y crecería 6,7%.

Limitaciones de fondo

A la inestabilidad de las principales variables se añaden problemas estructurales que atentan contra la posibilidad de que Venezuela crezca por largo tiempo a altas tasas, algo esencial para recuperar parte del terreno perdido durante la crisis.

Existen fallas que limitan el crecimiento potencial. El Estado colapsó y no provee servicios esenciales como seguridad, salud y educación. A esto se agrega una pérdida cuantiosa de capital humano, millones de venezolanos preparados que abandonaron al país y una infraestructura deteriorada.

Un aspecto a tomar en cuenta es que la banca venezolana está descapitalizada y es incapaz de financiar una expansión de la economía, por lo que es muy probable que sea necesario un proceso de fusiones y aportes de capital para mejorar su capacidad.

Luis Vicente León, director de Datanalisis, considera que hay dos variables esenciales para rescatar la economía. “La primera es el modelo primitivo incapaz de generar desarrollo. La idea de que el Estado tiene que controlar los sectores estratégicos, agua, petróleo, gas. Gran parte de los problemas se pueden resolver con un incremento de la participación privada en estas áreas”.

“La segunda variable es la posibilidad de generar una flexibilización de las sanciones, petroleras y financieras. Es muy distinta una Venezuela que se reinserta en el mercado internacional en medio de una crisis energética brutal”, dice Luis Vicente León.

Tras la invasión a Ucrania, Estados Unidos y Europa buscan aislar a Rusia y para ello es fundamental que aumente la oferta de petróleo a nivel global, algo que incrementa el valor estratégico de Venezuela por sus enormes reservas de petróleo y gas.

En este entorno avanzan negociaciones que podrían derivar en una flexibilización de las sanciones a fin de que Venezuela aumente su producción en el mediano y largo plazo.

Pero aun resolviendo parte de las limitaciones de fondo los efectos no serán inmediatos. “Nuestras cadenas productivas están destruidas, el efecto multiplicador del petróleo no es ni la sombra de lo que era pero hacia el futuro podrás recuperar posiciones y generar inversión en los sectores de infraestructura que son vitales”, dice Luis Vicente León.

Ecoanalítica precisa que, aun haciendo las cosas bien y creciendo a altas tasas, se necesitará mucho tiempo para regresar a un país que se parezca al que existía antes del colapso.

Si Venezuela creciera a un promedio anual de 9,5%, la tasa de mayor expansión de su historia alcanzada en el período 1920-1949, le tomaría trece años regresar a la economía que tuvo en 1998, el año previo al ascenso de Hugo Chávez al poder y 18 años a la de 2013, el año previo al deslave bajo la presidencia de Nicolás Maduro.

Si creciera a un promedio anual de 3,2%, la tasa alcanzada durante el período que se conoce como la “Venezuela saudita” por el impacto que tuvo el boom petrolero del lapso 1973-1982, le tomaría 35 años regresar a la economía de 1998 y 48 años a la de 2013.

 

Venezuela: se debilita el avance de la economía

Venezuela: se debilita el avance de la economía
Se agota el impulso que generó la eliminación de los controles y la dolarización. El Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello indica que hay una ralentización del crecimiento. El país necesita reformas profundas

 

Por: @VSalmerón

 

Tras caer durante treinta trimestres consecutivos y reducirse a menos de la cuarta parte, la economía de Venezuela tocó fondo y comenzó a dar muestras de vida en el segundo semestre de 2021, pero la recuperación pierde fuerza y luce incapaz de sacar del foso a los salarios e impulsar al empleo de calidad.

El Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), una de las más importantes del país, destaca en su último informe “la ralentización del crecimiento, especialmente, a partir del segundo trimestre de este año”.

El Instituto redujo su proyección de crecimiento para 2022 desde 8,6% hasta 7,2% y en 2023 espera que se acentúe la desaceleración hasta 4,4%, una tasa que sería una expansión muy modesta en un país que se empobreció a un ritmo salvaje.

Para eliminar el espejismo de los porcentajes es útil un ejemplo. La crisis redujo la economía venezolana en 80%, como si una persona de 100 kilos adelgazara hasta 20 kilos y si este año creciera lo que proyecta el Instituto de la UCAB solo aumentaría hasta 21,4 kilos. Es decir, el país necesita crecer a tasas muy elevadas por largo tiempo.

Pocos barriles

Luis Zambrano Sequín, miembro de la Academia de Ciencias Económicas e investigador del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la UCAB, afirma que la pérdida de fuerza de la economía obedece, entre otros factores, a que la producción petrolera no aumentó como se esperaba.

El gobierno se planteó la meta de producir, en promedio, un millón de barriles diarios y en los primeros nueve meses del año el promedio es de solo 725 mil barriles, de acuerdo con la información oficial entregada a la OPEP.

“Nosotros esperábamos que estuviera por debajo de la meta del gobierno, concretamente en 900 mil barriles diarios pero ha sido mucho menor. Un ritmo de crecimiento de la producción petrolera más bajo ya es un factor importante de desaceleración”, dice Luis Zambrano Sequín.

Si bien el precio del petróleo aumentó e incrementó el ingreso del gobierno, el volumen de la producción es clave porque arrastra a la larga lista de empresas que proveen materiales y servicios a la industria petrolera.

“El alza de la producción petrolera beneficia más al crecimiento de la economía. El impacto del incremento del precio barril depende de cómo el gobierno utiliza la renta y cómo se reparte el ingreso con las operadoras. Entonces la fuga de los efectos es mayor”, dice Luis Zambrano Sequín.

Tras años de pésima gerencia, corrupción rampante, endeudamiento alocado y las sanciones de Estados Unidos, la empresa petrolera del Estado, Pdvsa, perdió la capacidad de explotar las enormes reservas de Venezuela y el país está muy lejos de regresar a los tiempos previos al chavismo, cuando producía 3,1 millones de barriles diarios.

El beneficio por el aumento en el precio del barril es limitado porque para evadir las sanciones el gobierno vende el petróleo en Asia a precios inferiores a los del mercado. Además, compite con el crudo Ural de Rusia que es de mayor calidad.

Se agotó 

Con las manos vacías tras el colapso de la economía socialista, Nicolás Maduro eliminó en la práctica el control de cambio y el control de precios a la vez que permitió la libre circulación del dólar. Este viraje acabó con la escasez y desaceleró la inflación.

Rápidamente, la dolarización oxigenó el ingreso de una capa de la población, el consumo recibió el impulso de las remesas, el comercio despertó y revivió la exportación de ron, cacao y camarones.

Así comenzó un despertar de la economía focalizado en nichos como producción de alimentos básicos, venta de productos de cuidado personal y servicios como internet satelital o nuevos restaurantes para la pequeña capa con alto poder adquisitivo. 

“En 2021, hubo un cambio de expectativas porque el gobierno dejó de aplicar un conjunto de normas y regulaciones. Al mismo tiempo permitió y fomentó el proceso de dolarización. Además, como las sanciones obstaculizan la salida de capital privado parte de estos capitales se canalizaron hacia la economía interna”, dice Luis Zambrano Sequín.

“Se creó una burbuja de crecimiento asociada a esos cambios, pero son efectos que tienen un impacto puntual. Una vez que la economía los asimila no generan por sí solos un crecimiento sostenido”, añade.

Tablero político

Otro factor a considerar es que la oposición se debilitó y desapareció la amenaza de un cambio político. En este entorno, la administración de Nicolás Maduro aplica un implacable recorte del gasto público que favorece la desaceleración de la inflación y la estabilidad del dólar, pero le resta combustible al crecimiento.

“En la medida en que el objetivo de la política fiscal, la cambiaria y la monetaria se concentran más en el tema de la estabilidad vas a tener menos impulsos para promover el crecimiento de la actividad económica”, resume Luis Zambrano Sequín.

A estos elementos se agregan factores como empresas con atraso tecnológico, fallas de energía eléctrica, infraestructura deteriorada y el impacto que puede tener el deshielo comercial con Colombia, una economía en mejores condiciones para exportar y competir con los productos venezolanos.

“Una apertura sin condiciones va a afectar mucho a sectores como la industria y la agroindustria que tendrían que competir con la importación de productos colombianos. Algunos sectores podrían verse favorecidos, el comercial, el trasporte, pero son cosas que no compensan en términos de crecimiento”, dice Luis Zambrano Sequín.

Salarios deprimidos

Carlos Fernández trabaja en el departamento de mercadeo de una empresa de productos plásticos y su salario es de 200 dólares al mes: “Me río cuando se habla de un renacer. Mi salario apenas me permite sobrevivir. Tengo 26 años y me es imposible pensar en comprar una vivienda o un automóvil. Solo queda emigrar”.

La precariedad del salario evidencia la debilidad de las mejoras. Un estudio de Macroconsultores que tomó en cuenta a cámaras empresariales de diversas actividades determinó que en junio el salario mínimo promedio de los obreros se ubicó en 118 dólares. 

En septiembre la medición del Observatorio Venezolano de Finanzas señaló que el salario promedio de los gerentes que laboran en el sector del comercio y los servicios de la Gran Caracas se ubicó en 278 dólares, 176 dólares los profesionales y 116 dólares los obreros.

Economistas coinciden en que un factor determinante del salario es la productividad, el valor en dinero de lo que los trabajadores producen en una hora de trabajo y la evidencia apunta a que en Venezuela ha habido una enorme pérdida de productividad.

 “No puede haber una recuperación sólida del salario porque si no tienes crecimiento y sobre todo una elevación de la productividad, los salarios no van a mejorar. El salario tiene que estar alineado con el incremento de ingreso de las actividades productivas”, explica Luis Zambrano Sequín.

La inflación sigue allí

Gracias al uso del dólar para fijar precios y realizar buena parte de las transacciones hubo un cambio de expectativas que ayudó a frenar el alza de los precios. A esto se añade una política del gobierno dirigida a regular la cantidad de bolívares a fin de que exista menos dinero para comprar dólares y ayudar a la estabilidad del tipo de cambio.

El ajuste sacó al país del túnel de la hiperinflación pero los precios siguen aumentando a tasas muy elevadas. El Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la UCAB proyecta que este año cerrará en 125% y la consultora Síntesis Financiera en 147%.

El gobierno realiza la mayor parte de sus operaciones en bolívares y la inflación sigue siendo elevada en un contexto donde no hay confianza en la moneda. Las empresas y las personas buscan deshacerse cuanto antes de los bolívares comprando cosas o adquiriendo dólares y la devaluación de la moneda, si ben ha perdido intensidad, sigue de manera constante.

“La expectativa es que no hay la capacidad y la fuerza para evitar que el tipo de cambio siga depreciándose y no hay confianza en el bolívar. Entonces tenemos una inercia inflacionaria de una magnitud tal que todo el mundo espera que la inflación sea de 10% mensual”, dice Luis Zambrano Sequín.

Reformas profundas

¿Qué necesita Venezuela para crecer de manera sólida durante largo tiempo? Luis Zambrano Sequín explica que “lo que dinamiza realmente a una economía son inversiones que puedan garantizar crecimiento a largo plazo, no se trata de dinero para colocar en alguna actividad a un plazo muy corto esperando un altísimo retorno”.

“El país necesita cambios estructurales, restablecer la infraestructura y equipamiento básico, invertir en capital humano. El tema reputacional en política económica es muy importante, la calidad de las instituciones”, añade. 

No obstante el mandatario Nicolás Maduro se muestra vencedor. El pasado 26 de octubre afirmó que 2022 ha sido “el año del despegue de la fuerzas productivas, año del inicio de una nueva era de crecimiento”.

En abril Barclays precisó que a un ritmo de crecimiento de 10% anual, una tasa gigantesca para cualquier país, a Venezuela le tomaría 17 años retornar a una economía del tamaño de 2013, el año en que Nicolás Maduro se instaló en el Palacio de Miraflores.

Se resquebraja el plan antiinflación de Maduro

La nueva geopolítica del petróleo aceita la relación Maduro-Biden
La guerra en Ucrania reconfigura el mercado energético global y las reservas petroleras de Venezuela ganan valor estratégico. Washington contempla otorgar una licencia a Chevron para que aumente sus operaciones en el país

Por: @vsalmeron

El pasado 14 de septiembre Nicolás Maduro reveló que sostiene encuentros públicos y privados con representantes de empresas energéticas de Europa y Estados Unidos, a quienes ha dejado en claro que “Venezuela está preparada para cumplir su papel y abastecer el mercado con el petróleo y el gas que necesita la economía mundial, de manera estable, de manera segura”.

Tras el desplome de la producción petrolera venezolana, en lo inmediato, estas palabras carecen de sentido pero en un contexto donde la guerra en Ucrania reintrodujo a la seguridad energética en la lista de prioridades y con la oferta de crudo restringida, las reservas petroleras de Venezuela juegan un rol importante en el mediano y largo plazo.

Europa tiene como objetivo estratégico reducir su dependencia de las importaciones de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas natural) de Rusia. Al mismo tiempo son evidentes las desavenencias entre Estados Unidos y Arabia Saudita, un país clave en el suministro global de petróleo.

El cinco de octubre, Arabia Saudita se unió a la OPEP, Rusia y otros productores de petróleo para recortar la producción. El príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, tomó la decisión a pesar de que Washington intentó persuadirlo de que no se sumara al recorte y optara por elevar el bombeo de crudo.

Roger Diwan, analista en S&P Global Commodity Insight, afirmó en un reporte que el recorte de producción, que busca mantener un precio elevado del barril y beneficia a las arcas del Kremlin en medio de la invasión a Ucrania, es una “militarización del petróleo”.

Ned Price, portavoz del Departamento de Estado, señaló que el presidente de Estados Unidos Joe Biden “revisará nuestra relación bilateral con los saudíes. La revisará con el Congreso y con países de alrededor del mundo, y tomará medidas que redunden en nuestros intereses”.

Riad expresó su “rechazo total” a las acusaciones de Estados Unidos y aseguró que la decisión de la OPEP se basó “puramente en consideraciones económicas».

El distanciamiento no es nuevo. Durante la campaña electoral de 2020 Joe Biden prometió convertir a Arabia Saudita en un “paria” después de que la CIA concluyera que el príncipe heredero había aprobado el asesinato del periodista Jamal Khashoggi, que escribía para The Washington Post.

Luego, la Casa Blanca retrasó el envío de armas generando inquietud sobre su rol como proveedor de seguridad y retiró el apoyo a la guerra de los sauditas contra los rebeldes Huthi respaldados por Irán en Yemen.

En este entorno, Arabia Saudita se ha acercado a Rusia y luce dispuesta a actuar en sus propios intereses comerciales y diplomáticos, evidenciando la pérdida de influencia de Washington en el Medio Oriente. Se gesta un nuevo orden en el mercado energético global.

Venezuela en el mapa

Juan Szabo, exvicepresidente de Exploración y Producción de Pdvsa y asesor de energía, explica que tras la invasión de Rusia a Ucrania han surgido dos grandes polos: en un lado Rusia y los países que están comprándole más petróleo, China e India. En el otro extremo, Estados Unidos y Europa.

Agrega que después del Medio Oriente “las zonas con grandes reservas son el crudo pesado de Canadá, el Chale oil y Venezuela. No hay otro país en el mundo que tenga tantas reservas y produzca tan poco. El potencial de aumento de la producción en Venezuela es muy superior que en cualquier otra zona”.

“El potencial de Arabia Saudita, si lo creemos del todo, es elevar la producción desde 10,6 millones de barriles diarios a 12 millones de barriles diarios. En Venezuela, el potencial es desde 600 mil barriles diarios hasta 3,5 millones de barriles diarios”, dice Juan Szabo.

En su opinión, esta realidad determina que “sea un gobierno republicano o demócrata, la percepción en Estados Unidos es que a largo plazo hay que entenderse con Venezuela, un país al que siempre consideró como parte de la seguridad energética del hemisferio”.

“Cuando analizas las cifras de Guyana, Colombia o Brasil, por ejemplo, te das cuenta de que esos no son números para basar tu estrategia de seguridad energética de largo plazo. Venezuela sí tiene el potencial”, agrega Juan Szabo.

Comenzar con Chevron

Tras acordar una liberación de presos en la que el gobierno de Venezuela excarceló a siete estadounidenses y la administración de Joe Biden liberó a dos sobrinos de Cilia Flores, la esposa de Nicolás Maduro, fuentes aseguran que Washington contempla otorgar una licencia para permitir que la compañía petrolera estadounidense Chevron incremente sus operaciones en Venezuela.

Estados Unidos, al igual que una larga lista de países, considera ilegítimas las elecciones de 2018 en las que Nicolás Maduro se reeligió como presidente. En 2019, Donald Trump bloqueó el comercio de petróleo con Venezuela y sancionó a compañías extranjeras que transportan petróleo desde Venezuela a otros mercados.

La licencia a Chevron, sostienen fuentes cercanas a las negociaciones, está supeditada a que Nicolás Maduro se comprometa a reanudar el diálogo con representantes de la oposición venezolana en procura de un acuerdo sobre las condiciones electorales para las elecciones presidenciales de 2024.

La negociación

Chevron tiene una participación minoritaria en cuatro empresas en las que está asociada con Pdvsa, la compañía de petróleo del estado venezolano: Petropiar, Petroboscán, Petroindependencia y Petroindependiente. En el pasado Chevron financió parte de las operaciones de estas empresas y Pdvsa tiene una deuda por pagarle.

Fuentes explican que Chevron tiene una negociación adelantada con la administración de Nicolás Maduro para asumir el control operativo de las actividades, extraer petróleo y venderlo al exterior. Parte de los barriles servirían para que Chevron vaya cobrando la deuda pendiente.

De acuerdo con la Ley Orgánica de Hidrocarburos vigente en Venezuela, Chevron no podría asumir la mayoría accionaria en las empresas en que está asociada con Pdvsa y tampoco estaría en condiciones de exportar petróleo. Además, las operaciones de exploración y producción tendrían que estar bajo el control decisivo de Pdvsa.

No obstante, abogados explican que Maduro tiene un amplio rango de actuación. Por ejemplo, la Asamblea Nacional elegida en diciembre de 2020 podría modificar la Ley Orgánica de Hidrocarburos. Otra opción es recurrir a la Ley Antibloqueo, aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente en octubre de 2020, que permite “inaplicar” leyes.

Si bien Estados Unidos y Europa desconocieron a la Asamblea Nacional y a la Asamblea Nacional Constituyente, por considerar que fueron elegidas en elecciones no creíbles, fuentes enteradas de la negociación sostienen que “los directivos de Chevron no son constitucionalistas, son una empresa protegiendo sus intereses y han hecho lobby para obtener la licencia y operar en Venezuela”.

Campos y barriles

Chevron opera en Venezuela desde 1920 y en 1946 descubrió el campo Boscán en el estado Zulia. Para explotarlo, está asociada con Pdvsa en una empresa mixta en la que actualmente controla 39,2% de las acciones.

“Boscán es un campo fabuloso de crudo muy pesado que Chevron sabe manejarlo mejor que nadie porque lo descubrió. Esencialmente, es un crudo que se utiliza para el asfalto. De otorgarse la licencia el mercado natural sería la refinería de Pascagoula de Chevron”, explica Juan Szabo.

Agrega que la administración de Joe Biden aprobó en noviembre de 2021 un plan de infraestructura que contempla inversión en vías terrestres, por lo tanto, “va a haber demanda de asfalto y eso permitiría producción continua en Boscán”.

En Petropiar, la empresa que explota un campo en la Faja del Orinoco, Chevron controla 30% de las acciones. La compañía genera un crudo sintético conocido como Hamaca. Para ser exportado los crudos de la Faja deben ser procesados en los “mejoradores”, unas unidades similares a una refinería de menor complejidad y Petropiar tiene un mejorador.

“Chevron ha mantenido bastante bien estas instalaciones y va a poner el mejorador a capacidad y a aumentar la producción del campo que no ha sido la esperada porque produce cantidades importantes de agua”, dice Juan Szabo.

En Petroindependecia, otra empresa que opera en la Faja del Orinoco y en la que Chevron está asociada con Pdvsa, la multinacional estadounidense controla 34% de las acciones. Juan Szabo señala que “es un bloque en la mejor parte de la Faja y tiene un potencial muy grade que no ha sido desarrollado porque es un crudo que no está asociado a un mejorador”.

“Si Chevron obtiene la licencia se va a dedicar a desarrollarlo y no descartaría que llegue a un acuerdo para procesar el crudo en el mejorador de Petromonagas. Entiendo que ha habido movimientos en este mejorador y pienso que es en espera de que Chevron produzca más en Petroindependencia”, dice Juan Szabo.

Petroindependiente, otra empresa que opera en el Lago de Maracaibo en la que Chevron está asociada con Pdvsa y controla 25,2% de las acciones es un bloque de poca relevancia que tendría bajo impacto en la producción.

Actualmente, bajo las limitaciones que imponen las sanciones y la incapacidad de Pdvsa, los campos en los que opera Chevron producen alrededor de 110 mil barriles diarios. Juan Szabo estima que de otorgarse la licencia a la empresa estadounidense y activando taladros, esta cifra aumentaría hasta 240 mil barriles diarios en abril de 2024.

Luis Pacheco, non-resident fellow en el Instituto Baker de la Universidad de Rice, señala que “suponemos que Chevron ha mantenido sus instalaciones en buen estado, entonces puede recuperar relativamente rápido la producción en Boscán y Petropiar. Esto nos dice que en los próximos ocho meses puede haber 100 mil barriles más de producción adicional a lo que hoy se reporta y en dos años 200 mil barriles más”.

En su opinión, hay elementos clave sobre cómo operaría, de concretarse, la licencia a Chevron: “La pregunta es si será una licencia para su producción, para la producción de Pdvsa en esas empresas mixtas o para producción adicional de Pdvsa, eso no lo sabemos”.

Otro elemento a considerar es cuánto ingresaría a la caja de Pdvsa, tomando en cuenta que Chevron tendría que hacer las inversiones necesarias en los campos y ya hay una deuda pendiente que habría que pagar con una porción de los barriles a exportar.

Tras años de pésima gerencia, corrupción rampante y el impacto de las sanciones de Estados Unidos, las cifras oficiales reportadas a la OPEP indican que la producción petrolera de Venezuela, que antes de la llegada de Hugo Chávez al poder alcanzó los 3,1 millones de barriles diarios, se estancó entre 600 mil y 700 mil barriles diarios.

Un aspecto a tomar en cuenta es que, de otorgarse la licencia a Chevron, muy probablemente el gobierno de Estados Unidos tendrá que otorgar licencias similares a otras empresas petroleras que operan en el país como Repsol y ENI.

Reuters: Chevron se prepara para comercializar petróleo venezolano si EEUU relaja sanciones

¿Cuánto va a aumentar el dólar en lo que resta de año?
El gobierno se propuso cerrar este año con una inflación por debajo de 100% pero todo apunta a que la meta está enterrada

Por: @vsalmeron

Entre los desajustes que impactan a la economía venezolana destaca el repudio a la moneda. Tan pronto las empresas, los comercios y las familias tienen algún excedente de bolívares compran dólares y obligan al Banco Central a vender divisas para evitar que el dólar se dispare e impulse la inflación.

La fragilidad se acentúa en el cuarto trimestre del año porque es la época en la que el gobierno paga bonos y aguinaldos a los trabajadores públicos, así como deudas con las empresas privadas.

La experiencia indica que cuando los trabajadores reciben sus bonos y aguinaldos aumenta el consumo y los bolívares culminan en la caja de empresas y comercios que rápidamente los cambian a dólares.

Tras años de aumentos de precios a un ritmo meteórico y una constante devaluación, el bolívar es una moneda zombi. Los venezolanos no ahorran en bolívares y usan al dólar para fijar precios y en una porción importante de las transacciones.

Pero el gobierno utiliza el bolívar para pagar salarios, pensiones y en general para la gran mayoría de sus gastos. Además, prohíbe los préstamos bancarios en dólares a pesar de que la mitad de los depósitos están en moneda extranjera.

Por partes

Para dosificar la inyección de bolívares el gobierno optó por fraccionar el pago a los trabajadores públicos cancelando aguinaldo y bonos en octubre, noviembre y diciembre. Síntesis Financiera explica en su informe El Tesorero que esto demuestra la baja “demanda de bolívares”, es decir, el poco deseo que tienen los venezolanos de mantener bolívares en sus cuentas bancarias.

“Desde el punto de vista monetario y cambiario, la necesidad de dosificar los pagos a los empleados públicos refleja la débil demanda de bolívares. Cualquier mínimo exceso en la oferta de bolívares del sector público se vuelca rápidamente a demanda de divisas, a menos que se trate de semanas de fuerte pago de impuestos”, explica Síntesis Financiera.

Macroconsultores destaca en su informe de septiembre que “persiste una baja demanda del bolívar; producto de la hiperinflación que padeció el país, por lo que los agentes económicos mantienen al mínimo sus saldos monetarios en bolívares”.

Agrega que este desequilibrio dificulta que el gobierno pueda financiarse con los bolívares que crea el Banco Central porque “los recursos que se generen con financiamiento monetario impactarán muy rápidamente los precios”.

La consultora Dinámica calcula que entre octubre-diciembre de este año los desembolsos del gobierno, en bolívares, equivaldrán a 3.800 millones de dólares, una cifra que representa un alza de 50% respecto al tercer trimestre.

Las proyecciones

En agosto quedó claro que el rechazo al bolívar obliga a la administración de Nicolás Maduro a dosificar al máximo el aumento del gasto público a fin de evitar que la inflación se acelere y escale el precio de los productos básicos.

Presionado por la protesta de maestros y profesores universitarios, que reciben un salario precario y exigieron el pago completo de su bono vacacional, el gobierno desembolsó bolívares en agosto que catapultaron la cotización del dólar en 40%.

Rápidamente, la inestabilidad cambiaria se filtró a los precios de alimentos, electrodomésticos y de la economía en general. De acuerdo con el Observatorio Venezolano de Finanzas la inflación experimentó un salto de 17,3% en agosto, el mayor incremento de los últimos doce meses.

En el mercado oficial el dólar comienza esta semana en 8,2 bolívares y 8,7 bolívares en el mercado paralelo. Dinámica considera como su escenario más probable que el dólar cierre este año en 12,1 bolívares en el mercado oficial y 12,37 bolívares en el paralelo.

Síntesis Financiera considera que el gobierno podría tener un fin de año menos agitado. “Nuestra percepción es que el Banco Central está satisfecho con el desempeño del tipo de cambio tras la turbulencia de agosto. En ausencia de trastornos inesperados, el tipo de cambio puede cerrar el año por debajo de diez bolívares por dólar”, dice El Tesorero.

Concretamente, se refiere a un tipo de cambo oficial “en torno a 9,26 bolívares por dólar y en 9,50 bolívares para el paralelo, asumiendo que la brecha entre ambos se ubica en 2,5%”.

Un elemento a considerar es que el gobierno, aparte de fraccionar los pagos, podría recurrir a una estrategia que utilizó el año pasado: cancelar parte de la deuda que tiene con las empresas desembolsando dólares, de esta manera, disminuye la inyección de bolívares y aumenta la oferta de divisas, dos acciones que ayudan a contener la inflación.

La inflación

Si bien Venezuela dejó atrás el túnel de la hiperinflación los precios siguen aumentando a tasas elevadas. Tras cuatro años de un severo ajuste que incluye un recorte salvaje del gasto público, contención del salario y restricción del crédito bancario, el gobierno se propuso cerrar este año con una inflación inferior a 100% pero la meta está enterrada.

De acuerdo con las cifras oficiales, difundida por el Banco Central, en los primeros ocho meses del año, la inflación acumuló un salto de 60,5% y todo apunta a que los precios aumentarán a un ritmo de dos dígitos al mes en lo que resta de 2022.

Tamara Herrera, directora de Síntesis Financiera y quien participó en un foro organizado por la Cámara Venezolano-Americana de Comercio e Industria (VenAmCham) para evaluar las perspectivas de la economía, señaló que “al final, vamos a terminar con una inflación de 147% en lugar de por debajo de 100%”.

Dinámica espera que este año cierre con una inflación de 135% en un contexto en el que los “problemas de implementación han truncado el avance y la posibilidad de conseguir las metas trazadas”.

Macroconsultores mide la evolución semanal del precio de una canasta de alimentos básicos compuesta de harina de maíz, harina de trigo, pasta, aceite, leche en polvo, arroz, atún enlatado, azúcar y granos. La consultora afirma que en los primeros nueve meses de este año la canasta acumuló un alza de 22% y se ubicó en el equivalente a 40,78 dólares.

Esto ocurre en una economía donde la inflación ha destruido el salario. De acuerdo con Conindustria, la cámara que agrupa a la manufactura privada, el salario promedio de un obrero en la pequeña empresa es de tan solo 113 dólares mensuales.

La intervención

Aparte de dosificar el gasto el gobierno necesita que el Banco Central tenga suficientes dólares para vender y aplacar la demanda de divisas. De lo contrario, el dólar escalaría con mayor fuerza en lo que resta de año.

Tamara Herrera indica que, en total este año, el Banco Central va a vender unos 3.700 millones de dólares, una cifra que representa un alza significativa respecto a los mil millones de dólares de 2021.

La principal fuente de dólares es el petróleo. Tras años de corrupción rampante, mínima inversión y el impacto de las sanciones de Estados Unidos la producción, que era de 3,1 millones de barriles diarios cuando el chavismo llegó al poder, se mantiene estancada en torno a 700 mil barriles diarios.

El poco petróleo que exporta Venezuela lo coloca con un enorme descuento que se calcula en torno a 40% respecto al precio del Brent. Además una parte importante de estas ventas no generan caja porque son barriles que se envían como pago de deudas.

Tamara Herrera afirmó en VenAmCham que este año el ingreso proveniente de las exportaciones petroleras estará en torno a siete mil millones de dólares. “Piensen en un país que necesita importaciones petroleras y no petroleras e intervención en el mercado cambiario”, agregó.

El reloj electoral y 2023

Para 2023, en un entorno en donde no hay cambios relevantes en la conducción de la economía, Dinámica proyecta que la inflación disminuiría un tanto respecto a este año y cerraría en 102% mientras que el dólar aumentaría hasta 27 bolívares.

Tamara Herrera considera que el próximo año la venta de dólares por parte del Banco Central tendrá mayor relevancia y si se mantiene la estrategia, la inflación anual se ubicaría en 109%, pero hay que tomar en cuenta el factor político.

La directora de Síntesis Financiera advirtió que si el gobierno decidiera ahorrar dólares para el 2024, año en el que están pautadas las elecciones presidenciales y la venta de divisas disminuye desde los 3.700 millones de este año hasta 2.500 millones, la inflación sería mucho más elevada.

“Allí, la inflación se nos abre desde 109% hasta 300% y una vez que estás en esas escalas no sabes cuándo se desata una nueva hiperinflación”, dijo Tamara Herrera.

Nicolás Maduro tiene muy presente el escenario electoral. El pasado 7 de octubre en un acto con la Dirección Nacional del PSUV tocó el tema: “¿Cuándo hay elecciones? Héctor Rodríguez (gobernador de Miranda) es travieso, Héctor Rodríguez me dice, elecciones 2024 o antes; lo cierto es que nosotros estamos preparados para cuando haya elecciones, de ir a una gran victoria popular”.

Maduro no descarta adelanto de presidenciales

Maduro quiere más poder sobre el ingreso de alcaldías y gobernaciones
El proyecto de la Ley de armonización tributaria refuerza el centralismo y no toca la voracidad fiscal del gobierno, que tiene como objetivo el relanzamiento del poder comunal

@VSalmerón

 

La administración de Nicolás Maduro espera por la aprobación final de la ley de armonización tributaria que, si no sufre modificaciones en la Asamblea Nacional, le otorgará amplios poderes a su gobierno sobre los impuestos que cobran las 23 gobernaciones y las 335 alcaldías del país.

El proyecto de la la Ley Orgánica de Coordinación y Armonización de las Potestades Tributarias de los Estados y Municipios,  aprobada en la Asamblea en primera discusión, le otorga al ministro de Finanzas, un funcionario bajo control directo del presidente, importantes atribuciones y refuerza el centralismo en detrimento de las regiones.

En lo que respecta al impuesto a la actividad económica, fundamental para las alcaldías, la Ley dice que deberá tener como máximo 3% y un mínimo que será de veinte veces el tipo de cambio de la moneda de mayor valor publicada por el Banco Central como el dólar, euro, libra esterlina o franco suizo.

Pero el texto agrega que el Ministerio de Finanzas clasificará las actividades económicas y, dentro del rango establecido, establecerá mínimos y máximos para el impuesto de cada categoría.  Además elaborará las tablas de valores para los avalúos catastrales, a efectos del impuesto a inmuebles urbanos; los permisos de construcción y las tasas máximas para el impuesto de vehículos.

La Ley también limita el cobro por timbres fiscales. Las empresas solo pagarán, por cada trámite, un máximo de 50 veces el tipo de cambio de la moneda de mayor valor publicada por el Banco Central.

La voracidad

Las normas permitirán contener el alza de las tasas en los impuestos de las gobernaciones y alcaldías. Por ejemplo, la Cámara de Industriales del Estado Aragua precisó que el permiso de bomberos aumentó desde el equivalente a 50 dólares hasta el equivalente a 20 mil dólares en un año.

En junio de este año, Consecomercio afirmó que las tasas que pagan los comerciantes respecto a sus ingresos brutos aumentaron desde 0,05% hasta 5% en la mayoría de los municipios.  Conindustria, el gremio que agrupa a la manufactura privada, indica que para 74% de las empresas los impuestos excesivos son el segundo factor que más impacta la producción, solo superado por la caída de la demanda.

Si bien es necesario armonizar y evaluar el tema tributario, la Ley no resuelve la raíz del problema: un gobierno central que le arrebata recursos a las gobernaciones y alcaldías incentivando el alza desmesurada de los impuestos.

La rebanadora

Para asegurarse el control total de los petrodólares y una gran discrecionalidad en el gasto, el partido de gobierno aprobó en el parlamento un presupuesto para 2022 que le quitó a las gobernaciones y alcaldías el derecho a administrar parte del ingreso petrolero.

De acuerdo con el artículo 167 de la Constitución, las gobernaciones y alcaldías deben recibir 20% de los ingresos ordinarios que son los que se obtienen cada año y no una sola vez como ocurre, por ejemplo, cuando se vende una empresa pública. A esta porción de 20% se le conoce como situado constitucional.

Pero el presupuesto aprobado contempló que todo el ingreso petrolero de este año sería extraordinario, por lo tanto, la partida del situado constitucional se achicó considerablemente.

Al elaborar el presupuesto, el gobierno previó ingresos petroleros por 38 millardos de bolívares, sin precisar el tipo de cambio promedio. Cálculos de José Guerra, exgerente del Banco Central y diputado en el parlamento elegido en 2015, precisan que asumiendo un tipo de cambio de cinco bolívares por dólar, el presupuesto le quitó a las gobernaciones y alcaldías ingresos equivalentes a 1.500 millones de dólares.

Juan Cristóbal Carmona, abogado experto en materia tributaria, agrega otro elemento. A través de la Ley de Registros y Notarías, el Poder Nacional se apoderó de los recursos provenientes del impuesto a las transacciones inmobiliarias que conforme a la Constitución corresponden a los municipios.

El gobierno podría entregar más dinero a las gobernaciones y alcaldías bajo la figura de créditos adicionales, que permiten aumentar el monto asignado en el presupuesto; pero se trata de un mecanismo discrecional bajo control de Nicolás Maduro que le resta autonomía a los gobernadores y alcaldes.

El intocable

Juan Cristóbal Carmona explica que la Constitución le otorga a la Asamblea Nacional la potestad de aprobar la legislación para armonizar y coordinar la materia tributaria a fin de crear un sistema que proteja la economía y garantice la justa distribución de las cargas; pero en su opinión, la Ley aprobada en primera discusión excluye al Poder Nacional.

“La armonización no puede circunscribirse a los estados y municipios. El Poder Nacional no puede permanecer al margen de la armonización porque sus actuaciones también registran contradicciones”, dice Juan Cristóbal Carmona.

La Ley del Impuesto sobre la Renta dice que las empresas pueden deducir los pagos que hayan hecho por otros tributos. No obstante, otras leyes como la del impuesto a las grandes transacciones financieras y los grandes patrimonios prohíben las deducciones.

Leonardo Palacios, experto en derecho tributario, afirma que “hay dos patologías: voracidad fiscal del gobierno nacional y voracidad fiscal estadal y municipal. La Ley es incompleta porque la armonización debe incluir al Poder Nacional”.

Añade que “se están atacando las consecuencias y no las causas de la voracidad fiscal en municipios y gobernaciones. Las causas son un régimen centralista que eliminó el Fondo Intergubernamental para la Descentralización (Fides), que no ha instrumentado mecanismos compensatorios y cuando tuvo altos precios del petróleo le negó la posibilidad a los estados y municipios de participar de esos precios extraordinarios”.

Juan Cristóbal Carmona considera que las medidas dirigidas a la armonización tributaria deben estar fundamentadas en “estudios técnicos que permitan saber cuál es la realidad financiera de los estados y municipios, sus necesidades y fuentes reales de ingresos, cuánto están recibiendo por situado constitucional y asignaciones económicas y cuánto por ingresos propios”.

“Se debe establecer un sistema que tome en cuenta las particularidades de cada estado y municipio, no puede tratarse por igual a entidades insulares o fronterizas con las que no lo son, tampoco a las que tienen diferente nivel de desarrollo” añade.

El Superministro

De acuerdo con la Constitución, los estados y municipios tienen autonomía y solo a través de leyes su poder en materia tributaria puede ser armonizado, empleando mecanismos como parámetros para las bases de cálculo y las tasas de los impuestos.

Juan Cristóbal Carmona interpreta que el rol que le otorga el proyecto de Ley al ministro de finanzas, de fijar mínimos y máximos respecto de alícuotas, no es aceptable a la luz de la Constitución. “La ley debe definir tales parámetros y dejar en manos de los estados y municipios la facultad de fijar el importe del tributo mediante leyes estadales u ordenanzas, sin intermediación del Poder Ejecutivo”.

“Siempre habrá temas que necesitarán que algún órgano administrativo los instrumente, los opere y controle, pero deben ser aspectos menores. Lo sustancial, en materia de armonización y coordinación, debe quedar previsto en la ley y no en el poder discrecional del Ministerio de Finanzas” añade Juan Cristóbal Carmona.

Leonardo Palacios explica que “la Constitución es un todo y te dice que los estados y los municipios tienen autonomía. La tasa debe ser potestad del municipio. Armonizar no es invadir competencias de los estados y municipios sino que tengas un esquema de tributación razonable para que las empresas produzcan y puedan expandirse”.

Juan Cristóbal Carmona señala que “si la armonización no se instrumenta correctamente habrá un mayor sometimiento de los entes menores al gobierno central en absoluto desconocimiento de la autonomía que les reconoce la Constitución, lo que quizá sea el fin oculto en esta iniciativa parlamentaria. Si bien esta autonomía no es absoluta, no puede limitarse bajo la excusa de la armonización”.

Las comunas

Uno de los objetivos que tiene el partido de gobierno y que Nicolás Maduro mantiene vigente es la construcción de un poder comunal que le resta atribuciones a las alcaldías y gobernaciones.

El poder comunal cuenta con el respaldo de la Ley Orgánica de las Comunas, la Ley Orgánica del Sistema Económico Comunal, la Ley Orgánica de los Consejos Comunales y la Ley de Transferencia.

El rompecabezas diseñado en estas leyes indica que las comunas están formadas por consejos comunales, a su vez, cada comuna tendrá empresas que asumirán atribuciones que hoy pertenecen a las gobernaciones y alcaldías. Los bancos comunales, ya formados, administrarán el dinero que fluirá desde las arcas del Estado.

En su mayoría, los consejos comunales son estructuras ligadas al Partido Socialista Unido de Venezuela. El pasado primero de junio Nicolás Maduro afirmó que “hay que gobernar de la mano de las comunas. El poder popular lo sabe todo, lo puede todo. El poder popular sabe cuáles son los problemas, las soluciones”.

El mandatario exigió un plan para relanzar los bancos comunales inyectándole recursos al Fondo Nacional de los Consejos Comunales (Safonacc): “Los bancos comunales son un proyecto del comandante Chávez y yo he insistido mil veces en que fortalezcamos los bancos comunales, le metamos recursos”.

“El banco comunal necesita hierros, el Safonacc tiene que ser un fondo fuerte, yo partía del hecho que estaba funcionando, me engañaron, eso no puede ser; el Safonacc tiene que ponerse a funcionar”, agregó.

#PedagogíaEconómica | Impacto de la ley de armonización tributaria, por Víctor Álvarez R.

¿Qué está pasando con el petróleo y cómo impacta a Venezuela?
En un entorno de incertidumbre y volatilidad, el precio del barril se ha debilitado. El gobierno tiene poco margen de maniobra para mantener la oferta de divisas y estabilizar al dólar

 

En los últimos tres meses, el precio del petróleo acumula un declive de 25% en un mercado donde la preocupación por una menor demanda pesa más que los temores a la contracción de la oferta. El debilitamiento del barril aumenta la incertidumbre en la frágil economía venezolana, que tiene en el petróleo su principal fuente de dólares.

El precio del Brent, el barril marcador en el mercado internacional, se ubicó el 15 de septiembre en 92 dólares, un nivel más terrenal en comparación con los 124 dólares del 8 de junio, en un entorno signado por las señales que apuntan a una menor demanda en China, Estados Unidos y Europa.

La economía de China, uno de los países que más consume petróleo en el mundo, pierde impulso por los confinamientos para enfrentar el rebrote del COVID-19 y la crisis del mercado inmobiliario que deprime la producción en las empresas ligadas a la construcción. 

En Estados Unidos, otro consumidor clave en el negocio petrolero, la aceleración de la inflación obligó a la Reserva Federal a incrementar las tasas de interés, una medida que impacta el consumo y el crecimiento de la economía.

“Las tasas de interés más altas, el crecimiento más lento y las condiciones del mercado laboral más débiles reducirán la inflación, pero también supondrán cierto dolor para los hogares y las empresas”, admitió el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, el pasado 26 de agosto.

En Europa, la guerra también se libra en el mercado energético. Rusia condiciona el suministro de gas al levantamiento de las sanciones que Occidente impuso al Kremlin tras la invasión a Ucrania. El resultado es la disparada del costo del gas, esencial para producir electricidad y mantener a la economía en buen estado.

En julio, la producción industrial en los 19 países que utilizan al euro como moneda se redujo 2,3% respecto a junio en una clara señal de que la recesión toma cuerpo. Capital Economics afirma que el alza de los precios del gas golpeará con más fuerza que el aumento del petróleo en las crisis de 1974 y 1979 y “ambas fueron seguidas de recesiones”.

El soporte del barril

A la par de las preocupaciones por el debilitamiento de la demanda se mueven factores que dan soporte al barril, e incluso, podrían impulsar un rebote en el mediano plazo. Un elemento a tomar en cuenta es que, ante el aumento de los precios del gas y la electricidad, está creciendo el uso del petróleo en la generación de energía.

“Los precios del gas natural y de la electricidad se han disparado hasta alcanzar nuevos récords, incentivando el cambio de gas a petróleo en algunos países” dice la Agencia Internacional de Energía, que espera que por esta razón aumente la demanda de petróleo en 700 mil barriles diarios durante los próximos seis meses.

En China, los confinamientos han desencadenado escasez de alimentos y medicinas, por lo que analistas no descartan que el gobierno abandone su política centrada en alcanzar “cero COVID” y permita una mayor movilidad que se traduciría en más consumo de petróleo.

Al mismo tiempo, se desvanece la posibilidad de un pronto acuerdo entre Estados Unidos e Irán en el que Teherán limitaría su programa nuclear a cambio de un alivio importante en las sanciones económicas que le permitiría aumentar su oferta de petróleo.

“No estamos tan cerca de un acuerdo como antes”, dijo la semana pasada el coordinador de Comunicaciones Estratégicas del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Kirby, en conversación con periodistas. 

Estados Unidos ha utilizado parte de sus reservas estratégicas de petróleo para aumentar la oferta, pero esta estrategia culminará en octubre. Además, el G7 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido) anunció que colocará un tope de precio al petróleo ruso que aumentará la distorsiones en el mercado.

El plan es colocar un tope al precio al que los países compran el petróleo ruso para disminuir los ingresos del Kremlin y así ayudar a Ucrania sin reducir la cantidad de barriles en el mercado. Pero el presidente de Rusia, Vladimir Putin, adelantó que no suministrará petróleo a los países que decidan acatar esta iniciativa del G7.

Otro elemento importante es que la OPEP ha dejado en claro que está dispuesta a defender el precio del barril, al anunciar un recorte de 100 mil barriles diarios que entrará en vigencia el primero de octubre.

El ministro de energía de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman, explicó que la OPEP cuenta con el “compromiso, la flexibilidad y los medios” para hacer frente a un mercado que catalogó en “estado de esquizofrenia”.

Los escenarios

Los analistas no ocultan las dificultades para proyectar qué ocurrirá en el mediano plazo. En un reporte reciente, BofA Securities señala que los precios del petróleo podrían aumentar o bajar en un rango de hasta veinte dólares en los próximos meses. “Hay demasiada incertidumbre en torno a los fundamentos”, explica.

UBS considera que los precios aumentarán en lo que resta de año y proyecta que el barril Brent se cotizará en torno a los 110 dólares impulsado por el fin del uso de las reservas de Estados Unidos y los esfuerzos para disminuir las ventas de Rusia.

Por su parte, Eurasia Group considera “poco probable que los precios petroleros se recuperen con fuerza de su banda actual de 90-100 dólares el barril, a menos que se produzca una importante interrupción inesperada del suministro”.

En julio, Citigroup estimó en 40% la probabilidad de una recesión en la economía global, es decir, dos trimestres consecutivos de descenso en el PIB mundial. En ese caso, sus proyecciones contemplan que el petróleo caiga hasta los 65 dólares el barril.

Piso de cristal

Para la administración de Nicolás Maduro es crucial que el valor del petróleo no continúe debilitándose. Las exportaciones petroleras son la principal fuente de los dólares que cada semana el Banco Central vende para tratar de mantener estable el tipo de cambio y por esta vía contener la inflación que en los últimos doce meses acumula un salto de 114%.

Tras seis años de aumentos de precios de tres dígitos, la confianza en la moneda se ha perdido y para las empresas y la mayoría de los venezolanos “no hay dólar caro”. En este entorno la demanda de dólares irá en aumento a medida que el gobierno incremente los pagos en bolívares en el cuarto trimestre.

Un aspecto clave es que la producción de petróleo se estancó en niveles ínfimos, entre 600 mil y 700 mil barriles diarios. Además, para evadir las sanciones de Estados Unidos, el gobierno exporta petróleo a través de intermediarios que exigen un descuento que operadores estiman entre 30 y 40 dólares por debajo del precio del Brent.

A la lista de inconvenientes se añade que una parte de los barriles exportados no genera caja porque se envían a China e Irán para pagar deudas y a Cuba por el tratado que Venezuela mantiene con la Isla.

Síntesis Financiera indica en su informe El Tesorero que las exportaciones petroleras promediaron 600 mil barriles diarios en los primeros ocho meses del año y “aproximadamente el 46% de ese volumen no ha generado caja: 10% ha ido a Cuba, 24% a pagar a Irán por el suministro de diluentes y 7% al pago de deuda con China”.

El tanque de dólares que tiene el Banco Central para intervenir en el mercado cambiario tiene niveles históricamente bajos. Apenas cuenta con cinco mil millones de dólares de los cuales solo 800 millones son en efectivo y el resto corresponde a barras de oro. 

Las estadísticas del Banco Central muestran reservas por el orden de diez mil millones de dólares porque incluye unos Derechos Especiales de Giro en el Fondo Monetario Internacional que no puede utilizar ya que este organismo no reconoce al gobierno de Nicolás Maduro como legítimo.

Se resquebraja el plan antiinflación de Maduro
La abrupta devaluación del bolívar desnuda la falta de confianza en la moneda y las fallas del severo paquete de ajuste que restringe el crédito, contiene el gasto público e intenta anclar el tipo de cambio

Por: @Vsalmeron

 

La tormenta cambiaria de la semana pasada dejó en claro que la crisis está viva.  El bolívar se hundió y en solo cinco días la cotización del dólar aumentó 27% en el mercado oficial. Rápidamente, la inestabilidad se filtró a los precios y catapultó el costo de una amplia gama de productos y servicios.

La Cesta Petare, un termómetro del precio de los alimentos básicos como huevos, harina de maíz, queso blanco, carne, aceite, azúcar, arroz y café aumentó 36% en la semana, evidenciando las grietas en el plan que aplica la administración de Nicolás Maduro para derrotar la inflación.

El episodio desnudó la falta de confianza en la moneda. Presionado por las protestas, el gobierno eliminó la rebaja en el monto de los bonos que debe pagar a profesores universitarios y maestros. También, canceló otras deudas. El resultado fue una inyección de bolívares que nadie quiso en sus cuentas y se desplazó a la compra de dólares.

El Banco Central actuó de manera errática. Primero quiso absorber bolívares ofreciéndole títulos a las empresas. Luego llamó a los bancos a dos subastas de dólares y, finalmente, asignó dólares directamente a la banca. A pesar de que en total vendió 250 millones de dólares, el doble de lo usual en una semana, el bolívar se devaluó a un ritmo vertiginoso.

El precio del dólar en el mercado paralelo, un indicador de los dólares que los venezolanos quieren comprar y no obtienen en el mercado oficial, escaló 27,4% y contribuyó al incremento de los precios porque es la tasa que los comercios y las empresas emplean para calcular costos de reposición.

La receta

Leonardo Vera, miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, considera que “el plan del gobierno para abatir la inflación está colapsando. Un plan que nunca se anunció pero que existe en la práctica y consta de tres pilares: encaje bancario excesivo, represión salarial y venta de dólares para tratar de anclar el tipo de cambio”.

El encaje, la proporción del dinero que los bancos no pueden prestar, se mantiene en 73% para evitar que haya préstamos que puedan utilizarse para comprar dólares, mientras que la represión salarial es una muestra de la salvaje contención del gasto público para disminuir el desajuste en las cuentas del gobierno.

Leonardo Vera precisa que entre mayo de 2021 y marzo de 2022 no hubo aumento de salarios en la administración pública y el salario mínimo, que determina el monto de las pensiones, cayó a menos de dos dólares. 

El tercer pilar es un mercado cambiario “mal diseñado» que funciona mientras el Banco Central periódicamente esté ofertando dólares: «La idea fue inyectarle dólares a ese mercado para anclar el tipo de cambio”.

Grietas en el muro

La estrategia contra la inflación comienza a resquebrajarse. La protesta de los trabajadores públicos obligó a relajar la contención del gasto, el anclaje del tipo de cambio sufre episodios de crisis y el encaje dejó a la economía sin crédito y frena el crecimiento.

“Aplicaste estas tres medidas con altos costos y, al final, esto desembocó en una devaluación del bolívar y en un rebrote inflacionario. Fracasaste, corriste con todos los costos y no eliminaste el problema”, afirma Leonardo Vera.

“Seguimos siendo un país con inflación alta y síntomas de hiperinflación. El que la gente cuando tiene saldos en sus cuentas inmediatamente quiera deshacerse del bolívar es uno de los síntomas clásicos de la hiperinflación, la moneda no recuperó su propiedad de reserva de valor”, agrega.

De acuerdo con las cifras del Banco Central, entre julio de 2021 y julio de este año, la inflación acumuló una variación de 137% y el último reporte de Macroconsultores señala que “luce difícil que el 2022 cierre con una variación de precios por debajo del 100%”.

La consultora Dinámica sostiene en un informe del 25 de agosto que “el equilibrio fiscal alcanzado por la vía de reducir el gasto público a cifras absurdas, las cuales no permiten cumplir las funciones mínimas del Estado, parece haber marcado un punto de inflexión”. 

Los trabajadores públicos reciben salarios ridículamente bajos al punto que un profesor titular a dedicación exclusiva, el máximo escalafón en las universidades del Estado, tiene un salario equivalente a 67 dólares. 

La pretensión del gobierno de pagar el bono vacacional a los maestros y profesores universitarios de manera fraccionada desencadenó protestas que lo hicieron retroceder y lo obligaron a suavizar el control del gasto.

Dinámica señala que “ya el mercado sabe que Maduro está dispuesto a ceder ante la presión adecuada, los otros dolientes van a repetir la receta y esa lista es muy larga”.

Ancla fracturada

El tipo de cambio es un elemento relevante. El Banco Central lo mantuvo con mínimas variaciones, prácticamente fijo. Así, el dólar se convirtió en un artículo muy barato que ayudó a contener los precios a través de las importaciones y envió una señal de estabilidad que trató de cambiar expectativas.

Esta medida tuvo impactos en el sector privado porque para las empresas es muy difícil competir con los precios de los productos importados en medio de las fallas de servicios básicos, reducción del mercado por el empobrecimiento de la población y poco acceso al crédito. Además, las pocas exportaciones distintas al petróleo pierden competitividad.

El 30 de agosto, tras el salto de la semana pasada, el tipo de cambio cerró en 7,8 bolívares por dólar en el mercado oficial y en 8,4 bolívares en el mercado paralelo. Consultoras como Ecoanalítica estiman que el tipo de cambio de equilibrio es de 20 bolívares por dólar, es decir, el dólar sigue estando muy barato.

Leonardo Vera indica que “no se logró estabilizar el mercado cambiario, no puedes estabilizar el tipo de cambio a una tasa tan baja, sobrevaluada. Este es un anclaje del tipo de cambio que tiene beneficios parciales pero que no termina abatiendo la inflación. Entonces, vas perdiendo competitividad”.

Para mantener la oferta de dólares en el mercado cambiario y evitar que continúe la devaluación del bolívar, el Banco Central necesita dólares y no hay buenas noticias. Sus reservas líquidas son apenas de 800 millones de dólares, el resto son barras de oro por 4.320 millones de dólares.

Pero lo más preocupante es que la producción de petróleo, la principal fuente de dólares, se mantiene estancada entre 600 mil y 700 mil barriles diarios mientras que el precio del barril está en descenso y Venezuela, para exportar al margen de las sanciones de Estados Unidos, vende con descuento.

Otro elemento clave es que alrededor de 40% del petróleo que exporta Venezuela no genera caja porque son barriles que se utilizan para pagar la compra de crudos a Irán y deuda con China.

La dolarización

Leonardo Vera señala que el país necesita un plan efectivo contra la inflación que, entre otras cosas, requiere asistencia financiera internacional, estabilizar el mercado cambiario, resolver la crisis fiscal y realizar reformas institucionales.

Ante la ausencia de un programa efectivo contra la inflación los venezolanos utilizan al dólar como reserva de valor, para fijar precios y en buena parte de sus transacciones. 

El pasado 10 de diciembre Delcy Rodríguez, vicepresidenta del gobierno y ministra de Finanzas, afirmó en la Asamblea Nacional que 2022 será “el año de recuperación del bolívar”, pero la economía marcha en otra dirección.

“La crisis cambiaria es una muestra fehaciente de que la economía venezolana no se va a desdolarizar de la noche a la mañana como cree el Gobierno”, dice Leonardo Vera.

“Lo que nos está diciendo esta economía es que, en ausencia de un buen programa antinflacionario, de reconstruir la credibilidad en las instituciones y de buscar asistencia financiera internacional -porque esto pasa por resolver el tema político-,  entonces la salida sería dolarizar”, resume Leonardo Vera.

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