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Así cuadruplican el dinero en las casas de cambio en tres burocráticos pasos

EL SISTEMA BAJO EL QUE TRABAJAN LAS CASAS DE CAMBIO pertenecientes a Italcambio, instaladas en los estados fronterizos para que los venezolanos puedan comprar y vender pesos, permite a cualquiera que cumpla los requisitos convertir 146 mil bolívares en 597 mil en pocos pasos. Quienes quieran invertir más y canjear el monto máximo de 500 dólares, podrían obtener hasta un millón y medio de bolívares en ganancias.

Pero los venezolanos no son los únicos afortunados que pueden convertir plomo en oro a través de esta alquimia cambiaria. Con la tasa que Italcambio crea y usa para sus operaciones –734,25 bolívares por dólar– que está por encima de las únicas dos tasas oficiales del Gobierno, la empresa gana 56 bolívares por cada dólar que obtiene a tasa DICOM. Al calcular las ganancias en dólares de los 317 millones de pesos colombianos que las casas de cambio recibieron en Táchira y Zulia el martes 17 se tiene que Italcambio, en tal sólo su primer día, ganó 8.968,41 dólares.

Hay mucho que los venezolanos que vivan en la frontera pueden hacer con los pesos colombianos que compran en las casas, como trasladarse hacia la ciudad fronteriza Cúcuta y comprar algunos de los bienes que más escasean en los anaqueles venezolanos. Pero, la existencia del dólar paralelo permite un negocio a quien decida convertir los pesos colombianos en la divisa estadounidense, la cual pueden vender en el mercado negro y obtener cuatro veces el monto que invirtió en primer lugar. Al igual que sus clientes, Italcambio podría querer hacer lo mismo con esa cantidad de dinero, como por ejemplo, convertir los dólares que gana en bolívares a través del mercado negro y obtener un poco más de 33 millones de bolívares con lo que ganó en su primer día.

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Alquimia en tres pasos

Las ocho casas de cambio de Italcambio en los estados fronterizos Táchira y Zulia iniciaron sus operaciones el lunes 16 sin tener claro el funcionamiento del nuevo sistema, pero lo que se pudo vislumbrar desde el momento en que el Banco Central de Venezuela (BCV) fijo un tipo de cambio de un bolívar por cuatro pesos colombianos es que la modalidad podría convertirse en un nuevo negocio, y una oportunidad para la corrupción, de acuerdo a economistas.

En esta cocción, el dólar paralelo es la piedra filosofal que le puede permitir a los venezolanos conseguir tales cantidades de dinero y, al mismo tiempo, es la razón por la cual fueron creadas las casas de cambio en primer lugar. En anteriores oportunidades, el presidente y funcionarios de su gobierno han declarado la guerra contra el dólar del mercado negro y los intereses que, según ellos, atacan la economía venezolana. “No podrá la oligarquía mayamera, ni con mil Dolar Today podrán con Venezuela. Venezuela echará para adelante y quedarán en la ceniza de su mala intención todos los que atacan la moneda, los que atacan nuestra economía”, expresó en una ocasión el presidente Maduro.

La apertura del proceso de canje este lunes 16, el plan que forma parte del establecimiento de la Zona Económica Fronteriza de Desarrollo, fue anunciada apenas un día antes por el presidente Maduro durante la rendición de la Memoria y Cuenta 2016.“He decidido abrir casas de cambio en territorio venezolano. Permitirán la convertibilidad del peso en bolívares y otras tareas. Además de otros mecanismos financieros en función de ir construyendo una frontera de paz económicamente sustentable”.

Las fuentes oficiales aclararon ese mismo lunes algunos detalles del procedimiento para poder canjear bolívares por pesos colombianos a través de las ocho casas de Italcambio, pero los requisitos para la compra de pesos colombianos que las casas de cambio están exigiendo aún no están escritas en piedra. De acuerdo al Diario La Verdad, los entes exigen que el comprador resida en el estado fronterizo donde vaya a realizar el canje, requisito que no había sido especificado anteriormente. Otro requerimiento, según El Pitazo, exige que el comprador debe haber declarado su Impuesto Sobre la Renta (ISLR) y pagado, por lo que quienes hayan declarado en cero sus impuestos, como todos los trabajadores que perciben un sueldo mínimo, no tendrán acceso a la divisa colombiana.

“Nueva fuente de corrupción”

“Si se crea un mercado en el que no se puede atender la demanda y se restringen compradores y/o cantidades, el resultado es exacto al actual” opina Luis Vicente León a través de su Twitter. Para el economista, la forma de estabilizar el mercado cambiario y desaparecer el mercado negro es quitar las restricciones de venta y eliminar el control cambiario para de este modo sincerar el tipo de cambio.

“No habrá mercado, pero guiso sí” dice José Guerra, economista y diputado de la AN. Él también reitera que la medida solo fortalece al mercado negro.

Asdrúbal Oliveros enumera las razones por las cuales podría fracasar este nuevo sistema: El tipo de cambio fijado, la exclusión de personas jurídicas, los excesivos requisitos que exigen a las personas naturales y los topes de venta que manejan las casas de cambio. El economista resalta que esto es “otro esquema de control más”.

Y el economista Alejandro Grisanti asegura que las casas de Italcambio serán la nueva fuente de corrupción.

Requisitos (por ahora)

1. En primer lugar, para optar a la compra de la divisa colombiana, los venezolanos deben registrarse y solicitar una cita en la página web de Italcambio, que ha experimentado fallos y la mañana del martes no cargaba. Al terminar el proceso, recibirán un mensaje como el que fue publicado por la periodista Lorena Arráiz. Sin embargo, durante la primera semana de su funcionamiento, las casas de cambio estarán dando su servicio directo por taquilla, y la próxima recibirán a los clientes que aparten su cita mediante la opción electrónica.

 

Si va a cambiar pesos…   Una foto publicada por Lorena Evelyn Arráiz (@lorearraiz) el

2. Luego, al tener la fecha de la cita, en teoría la persona natural que resida en Táchira o Zulia debe dirigirse a la casa de cambio asignada y llevar una serie de documentos para poder realizar el canje:

– Original y copia de cédula de identidad

– Copia del Registro Único de Información Fiscal (RIF), con dirección correspondiente a alguno de los dos estados

– Recibo de un servicio público a nombre del comprador, con dirección correspondiente a alguno de los dos estados

– Declaración del ISLR en que se demuestra que no se declaró “en cero”.

3. En la casa de cambio, el comprador deberá suministrar los siguientes datos: nombre y apellido, tipo y número de documento de identidad, lugar y fecha de nacimiento, nacionalidad, estado civil, dirección y teléfono de domicilio, origen de los fondos, profesión u oficio, actividad económica, dirección y teléfono de la empresa donde trabaja, monto del salario o ingresos mensuales y huella dactilar del dedo pulgar de la mano derecha (o en su defecto la izquierda).

 

*Los cálculos se realizaron con base en 2937 pesos colombianos por dólar. Se tomó la tasa Dicom y el precio del dólar en el mercado negro del martes 17.

WSJ: El enemigo público Nº 1 del gobierno revolucionario, un vendedor de tornillos en Alabama

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Gustavo Díaz en el Home Depot en Hoover, Alabama, donde trabaja. PHOTO: ANATOLY KURMANAEV

 

HOOVER, Alabama— Gustavo Díaz, un vendedor de tornillos en un local de Home Depot del centro de Alabama, es el enemigo público No. 1 del gobierno revolucionario de Venezuela.

En sus descansos para almorzar en su trabajo en la sección de ferretería, Díaz, de 60 años, hace más que nadie por fijar el precio de todo, desde el arroz a las aspirinas pasando por los autos, en su Venezuela natal, influyendo en la tasa de inflación y moviendo millones de dólares diarios en transacciones de divisas.

¿Cómo lo hace? Es el presidente de uno de los sitios web más populares e insurgentes de Venezuela, DolarToday.com, que ofrece un tipo de cambio de referencia utilizado por sus compatriotas para comprar y vender dólares en el mercado negro y burlar uno de los controles cambiarios más rígidos del mundo.

El presidente socialista Nicolás Maduro ha acusado a DolarToday de dirigir una “guerra económica” contra su asediado gobierno y prometió encarcelar a Díaz y a sus dos socios, otros expatriados venezolanos en Estados Unidos. El banco central venezolano interpuso dos veces una demanda contra el sitio web en tribunales estadounidenses, las que fueron desechadas por los jueces. El gobierno también ha recurrido a hackers para lanzar constantes ataques contra el sitio, dijo Díaz, forzándolo a utilizar sofisticadas defensas.

“DolarToday es una estrategia del Imperio para golpear la moneda y tumbar a Maduro”, dijo el vicepresidente Aristóbulo Istúriz a principios de este año, afirmando que el “Imperio” (EE.UU. para el gobierno venezolano) orquestaba el trabajo del sitio. “Quienes defienden al DolarToday son enemigos del pueblo”, acusó. El Departamento de Estado de EE.UU. se negó a comentar al respecto.

El presunto cerebro del complot usa una gorra de béisbol con el logo de la Universidad de Alabama. En su trabajo responde a las preguntas de los clientes sobre qué tipos de tornillos utilizar para colgar estantes.

Díaz, un coronel retirado del ejército que fue recibió entrenamiento militar en EE.UU., trató de derrocar al predecesor de Maduro, Hugo Chávez, participando en el fallido golpe de estado de 2002 en su contra. Pero Díaz, que fue subjefe de seguridad del empresario que brevemente tomó el poder en el fracasado derrocamiento de Chávez, dijo que sus días de conspiración habían terminado.

Ahora, aseveró, lucha por la libertad económica y por el acceso de los venezolanos a la información en un país que mantiene en secreto datos financieros y de otro tipo. Venezuela atraviesa una recesión que ha dificultado el acceso a suficiente alimento y medicinas para la mayoría de sus 30 millones de habitantes.

“Es irónico que con DolarToday en Alabama haga más daño al gobierno que lo hice como militar en Venezuela”, dijo Díaz, un hombre bajo de estatura y de voz suave con una melena gris.

En 2005 se mudó a Alabama, donde ya vivían un hermano y una hermana. Después de recibir asilo político se convirtió en ciudadano estadounidense.

 

Laverdad.com Abr 20, 2016 | Actualizado hace 4 años
Tasa Dicom tiene menos oferta que demanda

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Un mecanismo de flotación limpia, regido por la oferta y la demanda. Así describieron al tipo de cambio complementario Dicom al momento de su gestación. Con un precio de 200 bolívares por dólar puso en jaque los viajes de usuarios de tarjetas con límite de crédito limitado. Dos meses más tarde, la tasa se ubica en 341,04 bolívares.

El sitio web del Banco Central de Venezuela (BCV) todavía tiene los rastros de los ya sustituidos Sistema Marginal de Divisas (Simadi) y Sicad. Del actual esquema no hay registros. Edinson Morales, profesor de la Facultad de Ciencias Económicas de LUZ, considera que el escenario apunta a que esta es “la repetición de los otros tipos de cambio” que no tuvieron el éxito al que se apostó.

A pesar de que Miguel Pérez Abad, vicepresidente para la Economía Productiva, manifestó la voluntad del Gobierno de inyectarle siete mil millones de dólares a Dicom al año, no existe información de los oferentes y demandantes del mecanismo. De acuerdo con Morales, es difícil determinar cuál sería la tasa ideal sin tomar en cuenta estos datos. Lo que puede percibir es un aumento de 70,52 por ciento, una diferencia notoria que lo separa de su predecesor Simadi. “Eso quiere decir que el Dicom tiene menos oferta que demanda”.

Sigue leyendo esta nota de Alixel Cabrera en La Verdad.

Toda solución trae nuevos problemas por Francisco J. Quevedo

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Le robamos el título a las Leyes de Murphy porque la tan necesitada y tan cacareada unificación cambiaria, y la tan amada y odiada a la vez dolarización de la economía, al resolver muchos problemas, traerían consigo nuevas complicaciones.

A quienes claman a viva voz por unificar el cambio o dolarizar la economía, debemos alertarlos. Si, para poner un ejemplo, se unificara o dolarizara al cambio implícito que ronda en estos momentos Bs. 226 p/US$, se reducirían drásticamente las utilidades de las empresas, al exigirse un consecuente ajuste en los sueldos y salarios, y al forzarse el retroceso de algunos precios que hubieren sido marcados a la tasa paralela. Habría menores ingresos para muchos, y mayores egresos para todos.

El problema es que no se trata simplemente de re-expresar los precios, presupuestos y estados financieros, dividiéndolos entre Bs. 226 p/US$, para seguir con el ejemplo, sin pensar que los trabajadores que devenguen sueldo mínimo pasarían a ganar US$ 72 mensuales, como en Haití, cabe decir, cosa que le caería al Pueblo como un balde de agua fría. Al darnos cuenta de lo pobres que somos, habría presiones ante el Estado y las empresas para ajustar los salarios hasta en un 300%, afectando sensiblemente el beneficio que arrojen, si acaso daban alguna utilidad.

Tanto los sueldos, como los honorarios profesionales, tendrían que subir, y algunos precios deberían retroceder también, de unificarse el cambio o dolarizarse la economía. Si usted pensaba que su apartamento valdría Bs. 87 millones hoy, aunque mantenga el valor en US$ 100,000, tendría que re-expresar ese precio como Bs. 22,6 millones. ¿Estáríamos dispuestos a echar para atrás? Veamos el cuadro. Una consulta odontológica, una amalgama que nos parece cara ya en Bs. 8.000, no se ve tan costosa a US$ 35, al cambio implícito. Pero compárela contra tarifas internacionales que hablan de un promedio de US$ 170, para saber si le compensa al Odontólogo sus costos y sus estudios. La disposición a reversar precios y tarifas quizás no sea tan entusiasta como la alharaca por unificar el cambio o dolarizar la economía. La tendencia bien puede ser a subirlos más bien.

 

ComparacióndePVP re-expresadovsprecios enEE.UU.

¿Pero qué pasaría si no se toman las medidas que requiere el país? Si este gobierno pateara las urnas electorales, y pretendiera reafirmar la ficción económica que hemos sufrido por 16 años, y unificara el cambio en –digamos, más bien– Bs. 50 p/US$, para decirle entonces a los trabajadores que ganan US$ 330 mensuales, y apretara el control, en lugar de flexibilizarlo, llevándonos nariceados hacia un esquema dual quizás, con una tasa fija sobre-valuada y una supuestamente libre que tendería a devaluarse como el paralelo, sencillamente agravaría los problemas, amén de la explosión social que con ello causaría.

Hacer que los precios se ajusten hacia abajo requeriría de un liderazgo y medidas que inspiren confianza, cosa que también atraería el retorno de capitales. “Quid pro quo”, sin embargo, este Gobierno no parece el indicado, ni el inclinado a lograrlo. Pero, si se producen cambios, como todo parece indicar, un gobierno sensato tomaría medidas dolorosas, primero, porque tendría a quien culpar y luego porque las voces de la izquierda quedarían enmudecidas o desterradas por el resultado electoral, y por la Caja de Pandora que éste abriría. La confianza genera esperanza. Las inversiones que se producirían abrirían a su vez un abanico de oportunidades.

El problema, a la final, son las distorsiones que ha creado el adefesio cambiario en 16 años. Volviendo al tema del dentista, Venezuela está como un paciente odontológico que se extrajo dos muelas de un mismo lado en 1999, y recurre ahora al dentista para colocarse un puente o implantes. Lamentablemente, con el pasar de los años, el resto de los dientes se le habrán corrido para rellenar el vacío, y va a necesitar ortodoncia correctiva primero para enderezar la mordida. Así mismo, la economía necesita correctivos inmediatos y urgentes, pero algunos deben aplicarse progresivamente, e irse ajustando sobre la marcha.

 

 

@qppasociados

El bolívar venezolano ya solo vale el 1% de lo que dice el tipo de cambio oficial

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El Gobierno de Nicolás Maduro mantiene artificialmente como tipo de cambio de referencia oficial el de 6,3 bolívares fuertes por cada dólar estadounidense. Venezuela ha tratado de evitar formalmente una devaluación, pero esta se ha producido de forma más o menos disimulada, pero inexorable. La pérdida de valor del bolívar en un país considerado hiperinflacionario se ha acelerado y el valor real en el mercado paralelo de la moneda venezolana es ya de solo el 1% de su teórico tipo de cambio oficial.

La página web dolartoday.com se ha convertido en la referencia oficiosa del mercado negro o paralelo, que sirve de referencia para intercambios al margen de los mecanismos oficiales. Este jueves marcaba un cambio de 591,8 bolívares por cada dólar. Eso supone solamente el 1% del tipo de cambio oficial de 6,3 bolívares por cada dólar.

Con esa referencia, el valor del billete de mayor denominación, el de 100 bolívares fuertes, equivale a solamente 15 céntimos de euro. El de 2 bolívares casi carece de valor y las monedas desaparecen de la circulación. Como el precio de la gasolina de mayor octanaje se mantiene congelado en 0,097 bolívares por litro desde hace años por el temor a las protestas sociales en caso de subida, la gasolina es prácticamente gratis. Tomando como referencia ese tipo de cambio paralelo, con el equivalente a un céntimo de euro se puede llenar un depósito de 50 litros de gasolina.

En sentido contrario, el contraste entre los tipos oficiales y los del mercado negro es tan grande que si los precios se calculan al tipo de cambio oficial se den absurdos como que un iPhone pueda costar más de 45.000 dólares.

La pérdida de confianza en la gestión monetaria venezolana, la drástica caída de las reservas de divisas y la de la cotización del petróleo, la principal fuente de divisas para el país, han acelerado el desplome del valor del bolívar. El dólar paralelo ha marcado hoy su máximo tras conocerse que Venezuela ha vuelto a retirar reservas del Fondo Monetario Internacional (FMI) ante sus necesidades de liquidez. En concreto, han sido 1.500 millones de dólares.

Otros tipos de cambio

El Gobierno venezolano ha creado otros tipos de cambio algo más altos para suministrar dólares para algunas importaciones. En la actualidad, además del tipo de cambio oficial, existe el llamado Sistema Complementario de Administración de Divisas (Sicad), con un cambio de 12,80 bolívares por dólar y el Sistema Marginal de Divisas (Simadi) a 200 bolívares por dólar. Se ha abandonado un cuarto tipo de cambio, el Sicad II, que se situaba en 52 bolívares por dólar.

Hasta el presidente de Perú, Ollanta Humala, advirtió este miércoles en Madrid al Gobierno de Nicolás Maduro que el modelo de varios tipos de cambio era un foco de ineficiencias y corrupción y que su país lo había sufrido en carne propia en el pasado. “Ya lo hemos vivido. En los años ochenta tuvimos hiperinflación, que te licúa la economía. Y, además, los distintos tipos de cambio dieron pie a la corrupción. Esa crisis originó una diáspora de dos millones de peruanos. No lo recomendamos”, señaló Humala.

Para las empresas españolas con inversiones en el país, la permanente devaluación de la moneda obligará a hacer nuevos ajustes incluso a aquellas que han decidido aplicar un tipo de cambio más conservador, como Mapfre, BBVA y Meliá. Estas se acogieron al Simadi, pero los bolívares ya valen entre un tercio y la mitad del cambio al que las empresas lo contabilizan en sus cuentas. Peor tiene las cosas Telefónica, que adoptó el Sicad II, a unos 50 bolívares por dólar, y que tendrá que volver a hacer un considerable ajuste.

De los mismos creadores de Cadivi y Cencoex llega el Simadi (Infografía)

 

@AdrianitaN

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Con más de seis nombres oficiales se han identificado los diferentes sistemas de compra y venta de divisas desde que el gobierno venezolano decidiera, en 2003, implementar un control cambiario con el fin de evitar la “fuga de capitales” del país.

Desde el costo único de 2,150 bolívares por dólar, vigente en 2008 (fecha de la reconversión monetaria que obligó a eliminar tres ceros a los montos expresados en moneda nacional), hasta el anuncio del “perfeccionamiento del sistema cambiario”, realizado a finales de año por el primer mandatario nacional, Nicolás Maduro, mucha agua ha corrido.

El 10 de febrero de 2015 el gobierno nacional anunció un esquema cambiario regido por tres modalidades:

1. El dólar Cencoex, restringido para los productos de primera necesidad. Continúa a 6,30 bolívares por dólar, desde 2013.

2. El dólar Sicad, producto de la unificación de los sistemas Sicad I (12 bolívares por dólar) y Sicad II (alrededor de 50 bolívares por dólar). Queda a 12 bolívares y su precio fluctuará según lo que se determine en cada subasta. El “cupo de internet” y el “viajero” se regirán por esta tasa.

3. El dólar Simadi, cuyo precio será regido por las “necesidades del mercado”. Será gestionado por las casas de bolsa y por las instituciones bancarias. El viernes 13 de febrero cerró en 174,46

Vea a continuación una infografía en la que se detalla el ascenso del precio del dólar con respecto al bolívar, desde 2003 hasta hoy, así como las diferentes alternativas que el gobierno ha aplicado para tratar de poner coto al “verde indomable”. ¿Quién le tuerce el brazo a quién?

Ene 15, 2015 | Actualizado hace 5 años
El subsidio a los alimentos por Francisco Ibarra Bravo

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Dejemos de lado si son pertinentes o no, esa es otra discusión. Asumamos que los subsidios a los alimentos son necesarios, éticamente correctos y además que el Estado cuenta con medios para hacerlo. Creo que en alguna medida u otra los supuestos anteriores son defendibles. Ahora vamos al punto crucial ¿Es la política de subsidios generalizados mediante controles de precios la mejor manera de hacerlo?

En Venezuela el subsidio a los alimentos ha operado deprimiendo artificialmente los precios mediante el control de cambio y precios. Aquellos alimentos con un fuerte componente importado, como por ejemplo las pastas de trigo, son subsidiadas importando materia prima a un tipo de cambio extremadamente sobrevaluado y obligando a las empresas a vender a precios de chiste. Para aquellos productos cuyo mayor componente es nacional la carga de subsidio recae fundamentalmente en los productores. Estos productores no solo venden en muchos casos con márgenes ridículos sino que además están sometidos al acoso gubernamental día sí y día también.

El subsidio a los alimentos basado en los controles de precios es insostenible y lo que estamos presenciando desde hace algunos meses es el colapso total de un esquema que se inició en 2003 con la apertura del primer Mercal en Ruiz Pineda. La distribución de alimentos subsidiados dio enormes réditos políticos a la actual clase dirigente. El auge de los precios del petróleo permitió que el esquema se alargase en el tiempo. El actual deterioro en la popularidad del gobierno se debe en gran medida al colapso del sistema de distribución de alimentos subsidiados.

El esquema de distribución de alimentos no respondió, como el chavismo pretende hacer creer, a una preocupación fundamental por el nivel de vida de las clases más necesitadas. El sistema fue concebido para beneficiar al mayor número de personas posible y de esta manera generar un amplio piso político. Desde el punto de vista político el sistema operó muy bien mientras el ingreso petrolero fue creciente. En el momento en que los precios dejaron de crecer comenzaron a vérsele las costuras. El sistema habría colapsado con o sin la caída en los precios del petróleo. Hoy no hay incentivos para producir, no hay dólares suficientes para importar y además existen cuantiosos incentivos para arbitrar los productos en mercados alternativos. Fin del cuento.

Es mentira que el apoyo a los sectores de menores recursos facilitando el acceso a alimentos sea únicamente posible en “socialismo”. El subsidio a los alimentos está ampliamente extendido en el mundo. Quizás el país donde se gasta más dinero en este tipo de subsidios sea en los EE.UU. (más de US$ 70.000 millones al año y se benefician más de 45 millones de personas). La diferencia es cómo lo hacen. No es un subsidio generalizado sino enfocado en atender a aquellas personas que realmente lo necesitan. Para ello se realizan evaluaciones sobre los medios con que cuentan las familias y en base a ello se les otorga el monto correspondiente de ayuda. En el pasado era conocido como Food Stamps Program hoy es conocido por las siglas SNAP. A los beneficiarios se le otorga un bono de alimentación que pueden gastar en comida con tarjetas electrónicas o vales. El precio del producto que adquieren es determinado por el mercado y el subsidio es directo. El sistema no se sustenta bajo una depresión artificial de los precios, no hay problemas de acaparamiento, contrabando de extracción o escasez.

El problema de implementar un esquema de subsidio a los alimentos como el anterior es que se requiere un proceso de evaluación de medios. Este proceso lleva tiempo y requiere organización. Un programa de estas características busca dar alivio a los sectores más necesitados sin destruir el aparato productivo y generar terribles incentivos en los consumidores. Un programa así es muy superior al esquema empleado en Venezuela ¿Por qué nos empeñamos entonces en hacer las cosas mal? La respuesta fundamental es que el programa de asistencia alimentaria del chavismo tuvo y tiene un objetivo político. La segunda respuesta es que implementar un esquema superior requiere organización, disciplina y sobretodo gente que mire estos programas no como una forma de repartir renta sino como una asistencia temporal a aquellos más desfavorecidos. El chavismo nunca lo vio así, al parecer tampoco tendrá tiempo para mirarlo de forma diferente.

@franibar10

Al pan, pan y a la unificación, unificación por Francisco Ibarra Bravo

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Nada hace tanto daño a una profesión como la perversión de los términos o el uso interesado de los mismos. Imagínense un médico que comience a decir que la apendicitis consiste en un dolor agudo en la cabeza que se puede tratar con analgésicos ¿Qué sería de ese médico? ¿Qué diríamos de la profesión si esa tendencia se extendiese? ¿Podría haber avanzado la medicina utilizando definiciones flexibles?

En las ciencias sociales lamentablemente las definiciones no suelen ser tan exactas. Muchas de ellas tienden a estar cargadas de emociones y con frecuencia son maleadas. Tomemos por ejemplo la palabra libertad. Para una sociedad donde había esclavitud la libertad significaba claramente no ser esclavo. Para los blancos criollos del siglo XIX significaba no estar bajo el designio de la corona española, para mucha de la izquierda actualmente la palabra libertad está asociada a capacidad de consumir, a mayor capacidad de consumo mayor libertad según creen. Es una verdadera pena lo que ha ocurrido con una palabra trascendental como lo es la libertad, porque por malinterpretarla se acaba perdiéndola, pero en todo caso es comprensible que existan estas diferencias de criterio.

Donde no deben existir diferencias de criterio es en definiciones que han sido y deben ser bien precisas. Una de esas definiciones es la unificación cambiaria. Tener un solo tipo de cambio implica que para un mismo bien existe un solo precio. Lo que quiere decir que se cumple la ley de un solo precio o lo que es lo mismo, no existen posibilidades de arbitrar en el mercado cambiario. Esta es una definición lo suficientemente clara como para que no existan discrepancias; sin embargo, hemos visto como algunos han tratado de pervertirla para referirse a lo que no es: un tipo de cambio único oficial bajo el control de cambio.

No se puede hablar de unificación cambiaria bajo un régimen de control de cambio. Lo que se podría alegar es un tipo de cambio único oficial. No ha existido en Venezuela un tipo de cambio único desde febrero de 2003 cuando se instauró el vigente control de cambio. Alegar que ocurrirá una unificación cambiaria bajo el actual control de cambio constituye una estafa al lenguaje. Esa perversión del lenguaje es la que termina generando luego dudas en el común de la población. Es necesario que aquellos que forman opinión pública no confundan a la población maleando el lenguaje. Hay que decirlo fuerte y claro: la unificación cambiaria implica el levantamiento del control de cambio. Punto.

Los períodos de control de cambio han estado asociados a los momentos más corruptos e improductivos de nuestra historia. Gran parte de esa corrupción ha estado asociada al arbitraje de los dólares porque siempre ha existido un mercado alternativo cuando ha habido controles. El país requiere salir de esta espiral corrupta e improductiva en la que se encuentra. Para ello es necesario que ocurra la unificación cambiaria y que los venezolanos dejemos de estar pendiente de conseguir el dólar más barato para de alguna manera u otra arbitrarlo. La situación reclama unificar el tipo de cambio y por lo tanto la eliminación del control de cambio.

@franibar10