¿Cuánto va a aumentar el dólar en lo que resta de año?

El gobierno se propuso cerrar este año con una inflación por debajo de 100% pero todo apunta a que la meta está enterrada

Por: @vsalmeron

Entre los desajustes que impactan a la economía venezolana destaca el repudio a la moneda. Tan pronto las empresas, los comercios y las familias tienen algún excedente de bolívares compran dólares y obligan al Banco Central a vender divisas para evitar que el dólar se dispare e impulse la inflación.

La fragilidad se acentúa en el cuarto trimestre del año porque es la época en la que el gobierno paga bonos y aguinaldos a los trabajadores públicos, así como deudas con las empresas privadas.

La experiencia indica que cuando los trabajadores reciben sus bonos y aguinaldos aumenta el consumo y los bolívares culminan en la caja de empresas y comercios que rápidamente los cambian a dólares.

Tras años de aumentos de precios a un ritmo meteórico y una constante devaluación, el bolívar es una moneda zombi. Los venezolanos no ahorran en bolívares y usan al dólar para fijar precios y en una porción importante de las transacciones.

Pero el gobierno utiliza el bolívar para pagar salarios, pensiones y en general para la gran mayoría de sus gastos. Además, prohíbe los préstamos bancarios en dólares a pesar de que la mitad de los depósitos están en moneda extranjera.

Por partes

Para dosificar la inyección de bolívares el gobierno optó por fraccionar el pago a los trabajadores públicos cancelando aguinaldo y bonos en octubre, noviembre y diciembre. Síntesis Financiera explica en su informe El Tesorero que esto demuestra la baja “demanda de bolívares”, es decir, el poco deseo que tienen los venezolanos de mantener bolívares en sus cuentas bancarias.

“Desde el punto de vista monetario y cambiario, la necesidad de dosificar los pagos a los empleados públicos refleja la débil demanda de bolívares. Cualquier mínimo exceso en la oferta de bolívares del sector público se vuelca rápidamente a demanda de divisas, a menos que se trate de semanas de fuerte pago de impuestos”, explica Síntesis Financiera.

Macroconsultores destaca en su informe de septiembre que “persiste una baja demanda del bolívar; producto de la hiperinflación que padeció el país, por lo que los agentes económicos mantienen al mínimo sus saldos monetarios en bolívares”.

Agrega que este desequilibrio dificulta que el gobierno pueda financiarse con los bolívares que crea el Banco Central porque “los recursos que se generen con financiamiento monetario impactarán muy rápidamente los precios”.

La consultora Dinámica calcula que entre octubre-diciembre de este año los desembolsos del gobierno, en bolívares, equivaldrán a 3.800 millones de dólares, una cifra que representa un alza de 50% respecto al tercer trimestre.

Las proyecciones

En agosto quedó claro que el rechazo al bolívar obliga a la administración de Nicolás Maduro a dosificar al máximo el aumento del gasto público a fin de evitar que la inflación se acelere y escale el precio de los productos básicos.

Presionado por la protesta de maestros y profesores universitarios, que reciben un salario precario y exigieron el pago completo de su bono vacacional, el gobierno desembolsó bolívares en agosto que catapultaron la cotización del dólar en 40%.

Rápidamente, la inestabilidad cambiaria se filtró a los precios de alimentos, electrodomésticos y de la economía en general. De acuerdo con el Observatorio Venezolano de Finanzas la inflación experimentó un salto de 17,3% en agosto, el mayor incremento de los últimos doce meses.

En el mercado oficial el dólar comienza esta semana en 8,2 bolívares y 8,7 bolívares en el mercado paralelo. Dinámica considera como su escenario más probable que el dólar cierre este año en 12,1 bolívares en el mercado oficial y 12,37 bolívares en el paralelo.

Síntesis Financiera considera que el gobierno podría tener un fin de año menos agitado. “Nuestra percepción es que el Banco Central está satisfecho con el desempeño del tipo de cambio tras la turbulencia de agosto. En ausencia de trastornos inesperados, el tipo de cambio puede cerrar el año por debajo de diez bolívares por dólar”, dice El Tesorero.

Concretamente, se refiere a un tipo de cambo oficial “en torno a 9,26 bolívares por dólar y en 9,50 bolívares para el paralelo, asumiendo que la brecha entre ambos se ubica en 2,5%”.

Un elemento a considerar es que el gobierno, aparte de fraccionar los pagos, podría recurrir a una estrategia que utilizó el año pasado: cancelar parte de la deuda que tiene con las empresas desembolsando dólares, de esta manera, disminuye la inyección de bolívares y aumenta la oferta de divisas, dos acciones que ayudan a contener la inflación.

La inflación

Si bien Venezuela dejó atrás el túnel de la hiperinflación los precios siguen aumentando a tasas elevadas. Tras cuatro años de un severo ajuste que incluye un recorte salvaje del gasto público, contención del salario y restricción del crédito bancario, el gobierno se propuso cerrar este año con una inflación inferior a 100% pero la meta está enterrada.

De acuerdo con las cifras oficiales, difundida por el Banco Central, en los primeros ocho meses del año, la inflación acumuló un salto de 60,5% y todo apunta a que los precios aumentarán a un ritmo de dos dígitos al mes en lo que resta de 2022.

Tamara Herrera, directora de Síntesis Financiera y quien participó en un foro organizado por la Cámara Venezolano-Americana de Comercio e Industria (VenAmCham) para evaluar las perspectivas de la economía, señaló que “al final, vamos a terminar con una inflación de 147% en lugar de por debajo de 100%”.

Dinámica espera que este año cierre con una inflación de 135% en un contexto en el que los “problemas de implementación han truncado el avance y la posibilidad de conseguir las metas trazadas”.

Macroconsultores mide la evolución semanal del precio de una canasta de alimentos básicos compuesta de harina de maíz, harina de trigo, pasta, aceite, leche en polvo, arroz, atún enlatado, azúcar y granos. La consultora afirma que en los primeros nueve meses de este año la canasta acumuló un alza de 22% y se ubicó en el equivalente a 40,78 dólares.

Esto ocurre en una economía donde la inflación ha destruido el salario. De acuerdo con Conindustria, la cámara que agrupa a la manufactura privada, el salario promedio de un obrero en la pequeña empresa es de tan solo 113 dólares mensuales.

La intervención

Aparte de dosificar el gasto el gobierno necesita que el Banco Central tenga suficientes dólares para vender y aplacar la demanda de divisas. De lo contrario, el dólar escalaría con mayor fuerza en lo que resta de año.

Tamara Herrera indica que, en total este año, el Banco Central va a vender unos 3.700 millones de dólares, una cifra que representa un alza significativa respecto a los mil millones de dólares de 2021.

La principal fuente de dólares es el petróleo. Tras años de corrupción rampante, mínima inversión y el impacto de las sanciones de Estados Unidos la producción, que era de 3,1 millones de barriles diarios cuando el chavismo llegó al poder, se mantiene estancada en torno a 700 mil barriles diarios.

El poco petróleo que exporta Venezuela lo coloca con un enorme descuento que se calcula en torno a 40% respecto al precio del Brent. Además una parte importante de estas ventas no generan caja porque son barriles que se envían como pago de deudas.

Tamara Herrera afirmó en VenAmCham que este año el ingreso proveniente de las exportaciones petroleras estará en torno a siete mil millones de dólares. “Piensen en un país que necesita importaciones petroleras y no petroleras e intervención en el mercado cambiario”, agregó.

El reloj electoral y 2023

Para 2023, en un entorno en donde no hay cambios relevantes en la conducción de la economía, Dinámica proyecta que la inflación disminuiría un tanto respecto a este año y cerraría en 102% mientras que el dólar aumentaría hasta 27 bolívares.

Tamara Herrera considera que el próximo año la venta de dólares por parte del Banco Central tendrá mayor relevancia y si se mantiene la estrategia, la inflación anual se ubicaría en 109%, pero hay que tomar en cuenta el factor político.

La directora de Síntesis Financiera advirtió que si el gobierno decidiera ahorrar dólares para el 2024, año en el que están pautadas las elecciones presidenciales y la venta de divisas disminuye desde los 3.700 millones de este año hasta 2.500 millones, la inflación sería mucho más elevada.

“Allí, la inflación se nos abre desde 109% hasta 300% y una vez que estás en esas escalas no sabes cuándo se desata una nueva hiperinflación”, dijo Tamara Herrera.

Nicolás Maduro tiene muy presente el escenario electoral. El pasado 7 de octubre en un acto con la Dirección Nacional del PSUV tocó el tema: “¿Cuándo hay elecciones? Héctor Rodríguez (gobernador de Miranda) es travieso, Héctor Rodríguez me dice, elecciones 2024 o antes; lo cierto es que nosotros estamos preparados para cuando haya elecciones, de ir a una gran victoria popular”.

Maduro no descarta adelanto de presidenciales

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El gobierno se propuso cerrar este año con una inflación por debajo de 100% pero todo apunta a que la meta está enterrada

Por: @vsalmeron

Entre los desajustes que impactan a la economía venezolana destaca el repudio a la moneda. Tan pronto las empresas, los comercios y las familias tienen algún excedente de bolívares compran dólares y obligan al Banco Central a vender divisas para evitar que el dólar se dispare e impulse la inflación.

La fragilidad se acentúa en el cuarto trimestre del año porque es la época en la que el gobierno paga bonos y aguinaldos a los trabajadores públicos, así como deudas con las empresas privadas.

La experiencia indica que cuando los trabajadores reciben sus bonos y aguinaldos aumenta el consumo y los bolívares culminan en la caja de empresas y comercios que rápidamente los cambian a dólares.

Tras años de aumentos de precios a un ritmo meteórico y una constante devaluación, el bolívar es una moneda zombi. Los venezolanos no ahorran en bolívares y usan al dólar para fijar precios y en una porción importante de las transacciones.

Pero el gobierno utiliza el bolívar para pagar salarios, pensiones y en general para la gran mayoría de sus gastos. Además, prohíbe los préstamos bancarios en dólares a pesar de que la mitad de los depósitos están en moneda extranjera.

Por partes

Para dosificar la inyección de bolívares el gobierno optó por fraccionar el pago a los trabajadores públicos cancelando aguinaldo y bonos en octubre, noviembre y diciembre. Síntesis Financiera explica en su informe El Tesorero que esto demuestra la baja “demanda de bolívares”, es decir, el poco deseo que tienen los venezolanos de mantener bolívares en sus cuentas bancarias.

“Desde el punto de vista monetario y cambiario, la necesidad de dosificar los pagos a los empleados públicos refleja la débil demanda de bolívares. Cualquier mínimo exceso en la oferta de bolívares del sector público se vuelca rápidamente a demanda de divisas, a menos que se trate de semanas de fuerte pago de impuestos”, explica Síntesis Financiera.

Macroconsultores destaca en su informe de septiembre que “persiste una baja demanda del bolívar; producto de la hiperinflación que padeció el país, por lo que los agentes económicos mantienen al mínimo sus saldos monetarios en bolívares”.

Agrega que este desequilibrio dificulta que el gobierno pueda financiarse con los bolívares que crea el Banco Central porque “los recursos que se generen con financiamiento monetario impactarán muy rápidamente los precios”.

La consultora Dinámica calcula que entre octubre-diciembre de este año los desembolsos del gobierno, en bolívares, equivaldrán a 3.800 millones de dólares, una cifra que representa un alza de 50% respecto al tercer trimestre.

Las proyecciones

En agosto quedó claro que el rechazo al bolívar obliga a la administración de Nicolás Maduro a dosificar al máximo el aumento del gasto público a fin de evitar que la inflación se acelere y escale el precio de los productos básicos.

Presionado por la protesta de maestros y profesores universitarios, que reciben un salario precario y exigieron el pago completo de su bono vacacional, el gobierno desembolsó bolívares en agosto que catapultaron la cotización del dólar en 40%.

Rápidamente, la inestabilidad cambiaria se filtró a los precios de alimentos, electrodomésticos y de la economía en general. De acuerdo con el Observatorio Venezolano de Finanzas la inflación experimentó un salto de 17,3% en agosto, el mayor incremento de los últimos doce meses.

En el mercado oficial el dólar comienza esta semana en 8,2 bolívares y 8,7 bolívares en el mercado paralelo. Dinámica considera como su escenario más probable que el dólar cierre este año en 12,1 bolívares en el mercado oficial y 12,37 bolívares en el paralelo.

Síntesis Financiera considera que el gobierno podría tener un fin de año menos agitado. “Nuestra percepción es que el Banco Central está satisfecho con el desempeño del tipo de cambio tras la turbulencia de agosto. En ausencia de trastornos inesperados, el tipo de cambio puede cerrar el año por debajo de diez bolívares por dólar”, dice El Tesorero.

Concretamente, se refiere a un tipo de cambo oficial “en torno a 9,26 bolívares por dólar y en 9,50 bolívares para el paralelo, asumiendo que la brecha entre ambos se ubica en 2,5%”.

Un elemento a considerar es que el gobierno, aparte de fraccionar los pagos, podría recurrir a una estrategia que utilizó el año pasado: cancelar parte de la deuda que tiene con las empresas desembolsando dólares, de esta manera, disminuye la inyección de bolívares y aumenta la oferta de divisas, dos acciones que ayudan a contener la inflación.

La inflación

Si bien Venezuela dejó atrás el túnel de la hiperinflación los precios siguen aumentando a tasas elevadas. Tras cuatro años de un severo ajuste que incluye un recorte salvaje del gasto público, contención del salario y restricción del crédito bancario, el gobierno se propuso cerrar este año con una inflación inferior a 100% pero la meta está enterrada.

De acuerdo con las cifras oficiales, difundida por el Banco Central, en los primeros ocho meses del año, la inflación acumuló un salto de 60,5% y todo apunta a que los precios aumentarán a un ritmo de dos dígitos al mes en lo que resta de 2022.

Tamara Herrera, directora de Síntesis Financiera y quien participó en un foro organizado por la Cámara Venezolano-Americana de Comercio e Industria (VenAmCham) para evaluar las perspectivas de la economía, señaló que “al final, vamos a terminar con una inflación de 147% en lugar de por debajo de 100%”.

Dinámica espera que este año cierre con una inflación de 135% en un contexto en el que los “problemas de implementación han truncado el avance y la posibilidad de conseguir las metas trazadas”.

Macroconsultores mide la evolución semanal del precio de una canasta de alimentos básicos compuesta de harina de maíz, harina de trigo, pasta, aceite, leche en polvo, arroz, atún enlatado, azúcar y granos. La consultora afirma que en los primeros nueve meses de este año la canasta acumuló un alza de 22% y se ubicó en el equivalente a 40,78 dólares.

Esto ocurre en una economía donde la inflación ha destruido el salario. De acuerdo con Conindustria, la cámara que agrupa a la manufactura privada, el salario promedio de un obrero en la pequeña empresa es de tan solo 113 dólares mensuales.

La intervención

Aparte de dosificar el gasto el gobierno necesita que el Banco Central tenga suficientes dólares para vender y aplacar la demanda de divisas. De lo contrario, el dólar escalaría con mayor fuerza en lo que resta de año.

Tamara Herrera indica que, en total este año, el Banco Central va a vender unos 3.700 millones de dólares, una cifra que representa un alza significativa respecto a los mil millones de dólares de 2021.

La principal fuente de dólares es el petróleo. Tras años de corrupción rampante, mínima inversión y el impacto de las sanciones de Estados Unidos la producción, que era de 3,1 millones de barriles diarios cuando el chavismo llegó al poder, se mantiene estancada en torno a 700 mil barriles diarios.

El poco petróleo que exporta Venezuela lo coloca con un enorme descuento que se calcula en torno a 40% respecto al precio del Brent. Además una parte importante de estas ventas no generan caja porque son barriles que se envían como pago de deudas.

Tamara Herrera afirmó en VenAmCham que este año el ingreso proveniente de las exportaciones petroleras estará en torno a siete mil millones de dólares. “Piensen en un país que necesita importaciones petroleras y no petroleras e intervención en el mercado cambiario”, agregó.

El reloj electoral y 2023

Para 2023, en un entorno en donde no hay cambios relevantes en la conducción de la economía, Dinámica proyecta que la inflación disminuiría un tanto respecto a este año y cerraría en 102% mientras que el dólar aumentaría hasta 27 bolívares.

Tamara Herrera considera que el próximo año la venta de dólares por parte del Banco Central tendrá mayor relevancia y si se mantiene la estrategia, la inflación anual se ubicaría en 109%, pero hay que tomar en cuenta el factor político.

La directora de Síntesis Financiera advirtió que si el gobierno decidiera ahorrar dólares para el 2024, año en el que están pautadas las elecciones presidenciales y la venta de divisas disminuye desde los 3.700 millones de este año hasta 2.500 millones, la inflación sería mucho más elevada.

“Allí, la inflación se nos abre desde 109% hasta 300% y una vez que estás en esas escalas no sabes cuándo se desata una nueva hiperinflación”, dijo Tamara Herrera.

Nicolás Maduro tiene muy presente el escenario electoral. El pasado 7 de octubre en un acto con la Dirección Nacional del PSUV tocó el tema: “¿Cuándo hay elecciones? Héctor Rodríguez (gobernador de Miranda) es travieso, Héctor Rodríguez me dice, elecciones 2024 o antes; lo cierto es que nosotros estamos preparados para cuando haya elecciones, de ir a una gran victoria popular”.

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