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Periodismo de Investigación

Runrunes se llevó dos premios Ipys al periodismo de investigación

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Photo: María Alesia Sosa 

 

La periodista de Runrunes Lisseth Boon fue premiada con dos menciones del Premio Ipys (Instituto Prensa y Sociedad) al periodismo de investigación en Venezuela.

De los 24 trabajos seleccionados, 7 eran de Runrunes. El primer lugar se lo llevó el equipo de El Nacional, liderados por el periodista David González sobre irregularidades en la asignación de dólares Cadivi y los funcionarios militares vinculados al organismo cambiario.

El segundo lugar fue para el portal Contrapunto, con el trabajo “Justicia a los caídos” sobre las víctimas del 12 de febrero de 2014.

En tercer lugar hubo un empate: Lisseth Boon con su trabajo “Video promocional de Fitven, violó la Ley de Contrataciones públicas”; y un trabajo publicado en El Universal sobre el caso de La Venezolana, firmado por los periodistas Joseph Poliszuk y Roberto Deniz, quien también escribe para Runrunes.

 

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Puede leer aquí el trabajo sobre la productora del video promocional de Fitven que ganó 3er lugar en el premio de IPYS Venezuela al periodismo de investigación 2015.

 

Una vez más, Lisseth Boon se llevó una mención especial entre lo galardonados por su trabajo sobre los hospitales que el Gobierno de Chávez prometió y no construyó, publicado en Runrunes: Los 6 elefantes rojos de la revolución.

En el acto de entrega, el periodista Alonso Moleiro abrió con unas palabras de aliento a la labor periodística. “Estar aquí es motivo para estar de pie por el día del periodista”.
Además, aprovechó para homenajear a Pedro Llorens, veterano periodista quien falleció el viernes 26 de junio.”Fue un gran maestro de maestros, el rey de las horas de cierre. Para muchos aquí fue muy importante en nuestras vidas”.

Moleiro continuó diciendo que este “no es un evento social, es un evento con contenido, vivimos en dificultades muy grandes, lo que nos jugamos en las próximas elecciones es muchísimo”. Destacó la importancia de la labor periodística “para fotografiar ese momento tan importante en la historia de Venezuela”.

 

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Puede leer aquí el trabajo sobre los “Elefantes rojos de la revolución” que ganó mención especial en el premio de IPYS Venezuela al periodismo de investigación 2015.

 

La directora de Ipys, Marianella Balbi, destacó las virtudes que rescatan al periodismo como servicio público. “El año pasado, cuando vimos desmantelarse las unidades de investigación temimos que el periodismo de investigación se acabara, pero se reinventaron y ese periodismo sigue palpitando en Venezuela”.

Como parte de su campaña “Soy periodista, soy impertinente”, Ipys mostró una serie de testimonios de los que hacen este oficio. “El país está reclamando ese periodismo impertinente”, concluyó Balbi.

Aunque no pudo asistir, el periodista salvadoreño Carlos Dada, envió un mensaje por video a sus colegas venezolanos. “Hay mucho que celebrar en Venezuela. Estoy muy sorprendido por la calidad del periodismo que se esta haciendo allá, están empeñados en investigar y en cumplir con su labor social y de denuncia”.

Además dijo que el venezolano, es un periodismo que tiene que sobreponerse a la polarización, a las amenazas, a las presiones, faltas de recursos. Es el periodismo que intenta sobrevivir de la mejor manera a pesar de las dificultades.

Expresó su admiración a los periodistas venezolanos y a Ipys por darle la oportunidad de conocer el mejor el periodismo que se hace en Venezuela. “Tienen muchos motivos para celebrar y para sentirse orgullosos de su terquedad”, puntualizó.

El acto culminó con un brindis por los premiados y por los que siguen haciendo periodismo a pesar de la dificultades.

 

 

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Abr 23, 2015 | Actualizado hace 4 años
El mejor y el peor de los tiempos por Gustavo Gorriti

periodismo

 

Ninguna frase define mejor, creo, la historia del periodismo de investigación de estos años que aquella con la que Charles Dickens inició su Historia de dos ciudades: “Era el mejor de los tiempos y era el peor de los tiempos…”.

Empecemos por el lado oscuro a partir de un punto de luz.

En su discurso ante la Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa, en octubre de 1996, Gabriel García Márquez definió —y fue la única vez— el periodismo escrito como “el mejor oficio del mundo”.

El 2013 la consultora CareerCast calificaba ese año el periodismo escrito como el peor trabajo en Estados Unidos. El periodista escrito perdía hasta frente a empleos como el de lector de medidores u ordeñador de vacas.

Al margen de la percepción, lo objetivo fue que el número deperiodistas empleados en salas de redacción en Estados Unidos se había reducido a la velocidad de témpano en el trópico: de 55.000 en 2006, a 38.000 en 2012. Es decir, un 30% menos en apenas seis años.

Ese proceso de brutal entropía se inició años atrás. Es posible que el curso que tomó hubiera sido a la larga inevitable. O no. Lo cierto es que se aceleró enormemente por una serie de estúpidas, y por ende contagiosas, decisiones corporativas cuando la industria periodística mantenía márgenes de ganancia comparativamente altos. Para conservar las ganancias en esos niveles, o acrecentarlas, una mayoría de periódicos se embarcó en reducciones de costos cuyas primeras víctimas fueron las salas de redacción. Dentro de ellas, las unidades de investigación fueron las primeras en ser eliminadas. ¿El resultado? Un desastre, para los periodistas primero, y para toda la industria, incluidos sus ineptos líderes, después.

“¡El periodismo de investigación está siendo asesinado!”, fue el cri decoeur del renombrado periodista Rosental Alves, en un inglés cuyo acento brasileño enfatizaba, quizá, el peligro, en uno de los numerosos seminarios sobre el tema; este en Austin, Texas, en 2009.

Y mientras el asesinato amenazaba con consumarse, el periodismo escrito en general se encogió, raquitizó y deformó. Salvo excepciones ilustres, la prensa perdió buena parte de su capacidad de fiscalización. El daño que ello representa para la democracia fue comprendido por muchos; no por los suficientes.

 

Puede leer el artículo completo en El País

​​Christoph Giesen reflexionará sobre tendencias en foro de periodismo de investigación

PeriodismodeIntestigación

 

Invitado por Ipys Venezuela y el Goethe Institut, el periodista alemán del Süddeutsche Zeitung ofrecerá un foro titulado Periodismo de investigación, datos y trabajos transnacionales, una mirada de Alemania en el Hotel Pestana, este martes 3 de marzo a las 10AM.

Christoph Giesen compartirá con la audiencia sus reflexiones, basado en las experiencias en trabajos periodísticos de investigación en los que ha participado, básicamente con países asiáticos, desde el Süddeutsche Zeitung. El foro incluirá además su perspectiva sobre la utilidad del periodismo de datos y los trabajos colaborativos, y presentará las nuevas tendencias en este ámbito.

Giesen  ha realizado coberturas especiales en Asia, ha formado parte de proyectos de investigación transnacionales liderados por el Consorcio Internacional de Periodismo de Investigación (ICIJ por sus siglas en inglés), entre ellos Chinaleaks, Luxleaks y Swissleaks, donde profundizó sobre temas fiscales y su conexión con Alemania. En 2013 obtuvo, junto a sus colegas Bastian Brinkmann, Frederik Obermaier y Bastian Obermayer, el premio de periodismo Helmut Schmidt.

 

Así se prendió el ventilador de las cuentas ocultas en Suiza

@boonbar

SOBRE CÓMO SE SACARON 60 MIL ARCHIVOS de la filial del banco HSBC en Suiza hasta el impacto que ha tenido la publicación de una de las mayores filtraciones de información de los últimos tiempos, hablan los periodistas venezolanos Joseph Poliszuk y Emilia Díaz Struck, quienes participaron en la investigación global conocida como Swiss Leaks, que demostró cómo el secreto bancario favorece actividades ilícitas en el mundo.

Poliszuk y Díaz formaron parte de los 145 reporteros de 45 países que agrupa el Consorcio Internacional de Periodismo de Investigación (ICIJ por sus siglas en inglés), que coordinó la investigación basada en el análisis de más de 100 mil clientes de la institución financiera en Ginebra.  El nombre de Venezuela resalta especialmente en el escándalo de la también llamada Lista Falciani, al ubicarse como el tercer país con mayor cantidad de dinero en cuentas ocultas de la banca suiza, después de la propia Suiza y Gran Bretaña. El reportaje sobre el capítulo venezolano, publicado en el portal www.armando.info el domingo 8 de febrero de 2015, confirma que 85% de los fondos colocados por Venezuela en la filial suiza del HSBC (casi 12 mil millones de dólares de $14.800) corresponde a las estatales Tesorería Nacional y Banco del Tesoro. El exteniente Alejandro Andrade y el actual ministro de Finanzas, Rodolfo Marco Torres, figuran como los depositantes.

Pero ¿y cómo lo hicieron? ¿Cuál es el “detrás de cámara” de este escándalo internacional?

 

Captura de pantalla 2015-02-11 a la(s) 16.35.46 Los periodistas Joseph Poliszuk y Emilia Díaz Struck revelan los entretelones del Swiss Leaks

 

 

Diez pasos para destapar las cuentas ocultas con dinero venezolano en la banca suiza:

 

  • Se filtraron los documentos

Hervé Falciani, programador informático franco-italiano, quien trabajaba en la sucursal HSBC en Ginebra, extrajo 60 mil archivos digitales de la institución, registrados entre 2005 y 2007, con los cuales huye a Francia en 2008 por temor de ser apresado. Se convirtió de inmediato en testigo protegido y la Hacienda francesa abrió una investigación sobre el caso, que compartió con los gobiernos de Argentina, Bélgica, Inglaterra y España.

La reputación de HSBC ya era cuestionada por una investigación del Congreso norteamericano, que en 2012 advirtió sobre la falta de controles de la filial suiza,  que permitió el posible manejo de millones de dólares provenientes de los carteles de la droga en América Latina y vínculos con la organización terrorista Al Qaeda . Para evitar que las denuncias llegaran a un juicio, los directivos de la institución pagaron 2.000 millones en EEUU.

 

  • El primer contacto

En 2014 el periódico francés Le Monde tuvo acceso a los archivos del banco HSBC que Falciani proporcionó a la Hacienda francesa. En vista de que el diario sólo estaba en capacidad de manejar periodísticamente 3 mil cuentas bancarias correspondientes a Francia, contactó al Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ por sus siglas en inglés) para gestionar el resto del trabajo sobre clientes de otros países.

El ICIJ es una organización sin fines de lucro, con reconocida experiencia en coordinar investigaciones transnacionales,  sobre temas globales como el crimen organizado, evasión de impuestos y lavado de capitales. Con sede en Washington, agrupa a 160 periodistas de investigación alrededor del mundo. Entre sus investigaciones globales, destacan la filtración sobre los paraísos fiscales (conocida como los Off shore leaks) y Luxemburg leaks, acerca de la evasión de impuestos de empresas.

 

  • Había que distribuir el trabajo

Debido a la dimensión de los archivos, el ICIJ reparte el trabajo entre 45 medios aliados en todo el mundo para procesar los datos periodísticamente. El capítulo venezolano lo asumen, en septiembre de 2014, los periodistas Emilia Díaz Struck (miembro del ICIJ), quien también actuó como editora de la investigación global, y Joseph Poliszuk, que ha participado en investigaciones transnacionales coordinadas por el ICIJ, como el tráfico del mineral Coltán. Los hallazgos sobre cuentas de Venezuela fueron publicados en el portal armando-info, dedicado a reportajes de investigación.

 

  • Se capacitaron para usar una plataforma especial

La data digital original, almacenada en discos duros, era muy compleja para procesar e interpretar. Estaba estructurada por diferentes tipos de archivos, entre ellos los que detallaban números, o los que presentaban listas de nombres sin datos, por lo que se requirió la ayuda de un equipo de especialistas en área informática no sólo para realizar una primera filtración sino también para crear plataformas que permitiesen compartir información de manera segura entre los periodistas involucrados en la investigación transnacional.

 

  • Crearon una redacción virtual

De esta manera, los 145 periodistas desde los 45 países podían intercambiar datos y compartir pistas para el seguimiento de los temas. También fue necesaria la capacitación para el manejo de archivos e interpretación de datos.

 

  • Empezó el análisis de datos

Cada periodista en su respectivo país emprendió la búsqueda de información en la base de datos procesada por el ICIJ. El consorcio trabajó en el análisis global y algunos casos puntuales, pero los reporteros extrajeron datos de los archivos para construir su propia historia.

 

  • Armar el cuento

A pesar de que Venezuela es un cliente VIP del HSBC en Suiza, fue un capítulo difícil de investigar porque a diferencia de otros países, existen muy pocos registros de las operaciones efectuadas por los venezolanos. En otros casos, el banco dejó por escrito constancia de visitas de titulares, detalles de sus requerimientos e incluso las cuestionadas recomendaciones para evadir impuestos mediante la creación de empresas en paraísos fiscales. No ocurrió así con los clientes venezolanos, de los cuales no hay rastro ni de posibles visitas a la oficinas bancarias.

En Venezuela, las pesquisas no fueron menos complicadas. Pocas personas accedieron a declarar sobre temas financieros, salvo el diputado Andrés Velásquez, quien solicitará abrir una investigación sobre el caso en la Asamblea Nacional. Las fuentes involucradas en Swiss Leaks venezolano, el exteniente Alejandro Andrade, ex secretario privado de Hugo Chávez y el ministro de Finanzas, Rodolfo Marco Torres, no respondieron a las reiteradas peticiones de entrevista.

 

  • Publicación mundial simultánea

Los 60 medios de 45 países que participaron en la investigación acordaron publicar las primeras revelaciones el domingo 8 de febrero  a las 4:30 pm (hora local Venezuela) para lograr un mayor impacto internacional.

 

  • Definiendo la lista

Aunque se habla de la “Lista Falciani”, que remite al responsable de la filtración de documentos, en los Swiss Leaks no existe una lista única de nombres como tal sino una serie de documentos con información dispersa que debe depurarse.

La investigación no pierde de vista que no todo aquel que tenga una cuenta en un banco en Suiza sea necesariamente un delincuente. Entre los 100 mil clientes del HSBC provenientes de 34 países, hay que distinguir los que comenten ilícitos. Por ello, atendiendo a la política común del ICIJ de privilegiar el interés público, los periodistas venezolanos investigan responsablemente si existen o no irregularidades detrás de cada nombre para evitar quedarse en la simple publicación de una lista de clientes.

Tampoco es ilegal que un Estado deposite fondos públicos en una cuenta internacional, aunque estas prácticas pueden revelar los intereses y cómo el poder mueve el dinero en cada país. En el caso venezolano, se cuestiona la falta de transparencia de las autoridades sobre el destino del erario público. Mientras que en España, la polémica está encendida por la evasión fiscal de multimillonarios, como el banquero Emilio Botín, ex presidente del Banco Santander.

 

  • Esta historia continúa

La investigación sobre las cuentas de venezolanos en la banca suiza está en progreso. La publicación del 8 de febrero de 2015 es apenas una primera entrega.

El Swiss Leaks va más allá de los movimientos del dinero en cada país. Se trata de la punta del iceberg de los manejos irregulares de la institución bancaria en el mundo. Abre el debate sobre el secreto bancario en la lucha global contra la corrupción y el tráfico de armas y drogas. El impacto que ha tenido la investigación del ICIJ local e internacionalmente confirma que los mecanismos para evadir impuestos o desviar recursos de los países terminan afectando al ciudadano común.

 

Lee el trabajo completo sobre los Swiss Leaks venezolanos publicado en www.armando.info