Román Daniel Maniglia Darwich, nacido el 5 de marzo de 1984, es conocido como el funcionario de las finanzas digitales del chavismo. El 7 de julio de 2026 fue designado superintendente del Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (Seniat) por Delcy Rodríguez.
Maniglia es hijo del exministro de la Defensa Ramón Orlando Maniglia Ferreira, y estuvo vinculado al entorno de Carmen Meléndez, una de las figuras con mayor trayectoria dentro del chavismo.
Antes de convertirse en el encargado de la recaudación tributaria del Estado venezolano, Maniglia construyó su carrera dentro de la banca pública. Su ascenso lo encumbró desde cargos técnicos hasta la Presidencia del Banco de Venezuela, la principal institución financiera estatal del país.
De las finanzas a los tributos
Llegó al Banco de Venezuela en septiembre de 2021, después de ocupar el cargo de viceministro de Economía Digital, Banca, Seguros y Valores. Su designación ocurrió pocos días después de la caída de la plataforma tecnológica del banco, un episodio que dejó a millones de usuarios sin acceso a sus cuentas, pagos y operaciones electrónicas.
La promesa era clara: convertir el banco estatal en una institución moderna, digital y eficiente. Sin embargo, la primera gran prueba de esa transformación llegó con una plataforma paralizada y miles de clientes reclamando respuestas. Aunque Maniglia anunció la recuperación total del sistema, usuarios continuaron reportando fallas.
Ahora, tras administrar la plataforma financiera que usan millones de venezolanos, Román Maniglia tendrá bajo su responsabilidad otra pieza clave del Estado: el organismo encargado de cobrar impuestos, controlar aduanas y administrar los ingresos tributarios.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
A dos semanas del doblete sísmico que golpeó a Venezuela, el presidente de la Asamblea Nacional oficialista, Jorge Rodríguez, informó que hasta este miércoles, 8 de julio, la cifra de fallecidos ascendió a 3811 personas, lo que significa un incremento de otras 126víctimas fatales registradas, en comparación con los 3685 fallecidos registrados el 7 de julio.
En la presentación del parte oficial, Rodríguez afirmó que el personal médico asistió a la fecha a un total de 27 398 pacientes. La cifra supera, así, la del día anterior, de 25 970, y representa un aumento de 1428 nuevas atenciones. También señaló que 17 907 personas perdieron su vivienda por los terremotos.
Además, el reporte indica un total de 1102 réplicas, un incremento de 26 respecto a los 1076 registrados en la jornada previa. La cifra de heridos se mantiene en 16 740. Tampoco se muestran variaciones en la cifra de estructuras afectadas, con 190 edificios colapsados y 856 afectados.
En cuanto a los recursos y el personal en el terreno, según Jorge Rodríguez, se han distribuido 9 689 528 litros de agua hasta este corte. El contingente en las zonas afectadas sumó 509 funcionarios, para alcanzar la cifra de 30 076, mientras que el número de voluntarios integrados aumentó a 28 992.
Presentamos al país el balance de este miércoles 8 de julio: 3.811 fallecidos y 16.740 heridos. Destacamos el rescate de 6.462 personas y la atención a 86.794 familias. Todo el alto mando político sigue desplegado, con firmeza y compromiso absoluto atendiendo a nuestro pueblo. pic.twitter.com/gYzjsfVH4I
Por su parte, Héctor Rodríguez, vicepresidente sectorial para el Socialismo Social y Territorial, difundió más temprano, a través de Telegram, un reporte específico sobre los campamentos transitorios, con cifras actualizadas a las 6:00 de la mañana del 8 de julio. Este balance contabiliza 87 campamentos habilitados en todo el país, con una ocupación de 16 686 personas.
De acuerdo con el reporte de Héctor Rodríguez, la distribución por regiones asigna a Caracas 39 campamentos que albergan a una población refugiada de 5046 personas. En La Guaira funcionan 26 campamentos, donde se resguardan 10 469 ciudadanos. El reporte aclara que 6 de estos centros están en proceso de ampliación. Finalmente, el estado Miranda cuenta con 22 campamentos que registran la ocupación de 1171 personas.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
Viviendo afuera, me hundo en desespero… Aunque confío y espero… pero el gobierno no manda maquinarias, pero hay miles de manos, pero muchas emigraron, pero ayudan mejor desde afuera, pero la indolencia del Estado duele, pero llegan donativos, pero se roban otros, pero tachan códigos de barra, pero saquean apartamentos, pero los sacarán los gringos, pero también los apoyan, pero está María Corina, pero no la dejan entrar, pero vienen elecciones, pero quién sabe cuándo, pero hay un plan de tres fases, pero no esperaban el terremoto, pero lo advirtieron los sismólogos, pero no les pararon, pero los japoneses sí, pero Chavez no, pero llegan rescatistas, pero devuelven a otros, pero el pueblo salva al pueblo, pero detienen al topo de La Guaira, pero lo liberan nuevamente, pero no ayudan los soldados, pero dizque no son todos, pero casi los linchan, pero no sean lo que critican, pero Delcy nos bofetea en rueda de prensa, pero la desmienten los periodistas, pero los amenazan con cárcel, pero hay influencers en el desastre, pero unos lo hacen por seguidores, pero allá son mis ojos, pero no tienen rigor periodístico, pero hay cifras oficiales, pero nadie se las cree, pero las corroboro con medios internacionales, pero el mundial es más noticia, pero rescatan a Hernán Gil, pero veo filas de cadáveres, pero hay hospitales de campaña, pero hedor por donde sea, pero hay humoristas alegrando refugios, pero no es tiempo de hacer humor, pero los míos están vivos, pero no debo ser egoísta, pero nadie entiende mi dolor, pero donaron muchísimo, pero cómo rechazarlos si colapsó el centro de acopio, pero sonríen y van a otro, pero no he donado tanto como ellos, pero pude ser voluntario, pero debo trabajar, pero soy independiente y dueño de mi tiempo, pero debo pagar la renta, pero puedo escaparme, pero mi hijo tiene obligaciones, pero puede faltar, pero si falta lo penalizan, pero al menos ayudé, pero quiero estar allá, pero a la vez también acá, pero me frustra todo esto, pero luego podré ir, pero me da nostalgia, pero recuerdo por qué emigré, pero lloro, pero me aplomo, pero desplomarán edificios, pero aprenderemos de esto, ¿pero cuándo aprenderemos?, pero indemnizarán a las víctimas, pero no alcanzará, pero tengamos fe, pero esto no es de Dios, pero Dios lo es todo, pero está muy ocupado, pero su tiempo es perfecto, pues viene la reconstrucción… Y para eso no hay peros… Por eso yo espero.
La Sociedad Anticancerosa de Venezuela anunció el despliegue inmediato de un plan de contingencia con el doble propósito de, por un lado, garantizar la continuidad de la atención médica y el diagnóstico oportuno a la población en general y a sus pacientes oncológicos en control y, por el otro lado, sumar de manera activa su capacidad técnica a los labores de prevención sanitaria en relación con la emergencia surgida desde los terremotos.
La Junta Directiva y el cuerpo médico de la institución confirmaron que sus servicios de evaluación diagnóstica y prevención se mantienen completamente activos. Para lograr este cometido, el equipo ha diseñado un sistema de reprogramación y de vías de acceso seguras, pensado especialmente para atender a las personas cuyas citas de control o estudios especializados se hayan visto afectados por las restricciones logísticas derivadas de la contingencia.
Alivio médico en momentos críticos
Los especialistas de la organización recuerdan que el diagnóstico oportuno y la evaluación médica constante son pilares esenciales de la salud, y no deberían detenerse ni siquiera en las situaciones más complejas.
Por esta razón, el plan de emergencia busca asegurar el acceso a los servicios de la Clínica de Prevención de la Sociedad Anticancerosa de Venezuela y garantizar un entorno seguro y controlado para quienes requieren de sus patologías.
“El cáncer no se detiene ante una emergencia nacional como la que vivimos actualmente, y nosotros tampoco. La necesidad de una evaluación médica especializada o de un estudio de diagnóstico es permanente. Nuestra prioridad absoluta en este momento es brindar certeza, contención y seguridad a las personas, garantizando que nuestros servicios especializados sigan adelante en un entorno controlado y profundamente humano”, detalló el Doctor Juan Saavedra, Director de la Clínica de Prevención.
Ayuda pública
La Sociedad Anticancerosa de Venezuela (SAV) también ampliará su rango de acción con el fin de colaborar con la disminución de los riesgos sanitarios que suelen aparecer luego de eventos naturales de gran magnitud como el del pasado 24 de junio.
Como parte de este plan de contingencia, el equipo médico de la institución difundirá pautas preventivas esenciales para quienes se encuentran en campamentos o refugios temporales.
Esta ayuda abarcará asesoría técnica en el manejo, almacenamiento y potabilización del agua en condiciones de escasez. Se ofrecerá orientación sobre la prevención de brotes infecciosos, gastrointestinales y dermatológicos en espacios de convivencia compartida, y explicación de prácticas básicas de higiene y control sanitario en los refugios.
Canales de atención
La SAV hace un llamado a la calma, a la resiliencia y a la prevención en la situación actual. Por eso le recuerdan a toda la comunidad, los pacientes y a sus familiares que sus canales de comunicación oficiales están operativos para atender dudas, coordinar reprogramaciones de citas y ofrecer orientación sobre todos los servicios disponibles, incluidas consultas, laboratorios, ecosonogramas, radiografías, mamografías y otros exámenes de evaluación.
La institución reafirma que la prevención y la cooperación mutua son las herramientas más potentes para superar con éxito las fases posteriores a esta emergencia, y que mantiene inquebrantable su compromiso con la vida de los venezolanos.
Con información de Nota de Prensa.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
El impacto del doble terremoto que sacudió al país el pasado 24 de junio sigue exigiendo atención directa y ayuda en las comunidades más golpeadas. Así, en respuesta a las necesidades urgentes de la población de La Guaira, la Defensoría del Pueblo activó una brigada móvil.
Esta iniciativa está encabezada por la defensora del pueblo, Eglée González Lobato, y busca trasladar las funciones de la institución a cualquier punto de la región para poder recibir, procesar y canalizar las peticiones relacionadas con derechos humanos fundamentales, priorizando a los afectados por el terremoto.
La unidad móvil representa la primera Brigada de Protección de Derechos Fundamentales en Emergencia que, a partir de ahora, opera de manera formal en el estado. El propósito principal de este vehículo es recorrer la zona costera del país con el objetivo de ofrecer acompañamientos cercanos, monitorear de primera mano la situación habitacional y social y velar por la seguridad jurídica y personal de todos los ciudadanos que se encuentren en un estado de vulnerabilidad.
Atención a los sectores más vulnerables
El especial enfoque de este despliegue consiste en acercar la Defensoría del Pueblo a los afectados que carecen de medios para movilizarse o formalizar sus reclamos. De acuerdo con las declaraciones de González Lobato, el objetivo primordial es coordinar y articular respuestas efectivas con las distintas autoridades de la administración pública y poder, así, garantizar el cumplimiento total de las garantías.
“Aquí estamos, acercando la Defensoría del Pueblo a los ciudadanos que hoy se encuentran en situación de vulnerabilidad en la zona de Emergencia, para poder articular respuestas con el resto de órganos del sistema de justicia o de la administración pública central, y velar por la garantía de sus derechos fundamentales”, explicó González Lobato.
En este sentido, la Defensoría hizo un llamado público a las comunidades para que presenten denuncias formales en caso de detectar cualquier tipo de vulneración o desatención de los derechos fundamentales.
Estas exhortaciones pretenden específicamente proteger a los grupos que, históricamente, han sido vulnerables o que enfrentan mayores riesgos de vulnerabilidad, como niños, niñas, adolescentes, adultos mayores, personas con discapacidad, mujeres víctimas de violencia de género, comunidades indígenas e integrantes de la comunidad LGBTIQ+.
Coordinación en los refugios
Las autoridades de la unidad móvil realizaron una inspección en el recién inaugurado Centro de Atención Integral, que opera en las instalaciones de la Unidad Educativa República de Panamá, en La Guaira, y se ha consolidado como el punto de referencia para procesar las solicitudes legales derivadas de la crisis.
Durante su recorrido, la defensora del pueblo estuvo acompañada de figuras como la magistrada Caryslia Beatriz Rodríguez, presidenta del Tribunal Supremo de Justicia, el fiscal general de la República, Larry Devoe, y el defensor público Daniel Ramírez. Estas autoridades utilizaron la visita para constatar las condiciones de vida y el tipo de asistencia que reciben las familias que quedaron damnificadas.
El Centro de Atención Integral tiene como tarea ofrecer y ayudar en casos que requieran procedimientos de ubicación familiar, emisión de medidas de aseguramiento, tramitación de permisos de viaje necesarios para niños, niñas y adolescentes, así como atención de denuncias vinculadas a violencia de género, y emergencias de salud pública que puedan afectar a los refugiados.
Con información de Nota de Prensa.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
“Ante el esperado proceso de transición democrática en Venezuela, el desafío sería evitar una falsa dicotomía entre reconstrucción y democracia. La reconstrucción física, la atención a las víctimas y la consolidación del Estado de derecho deberían avanzar de manera coordinada“. Así presentó Mercedes de Freitas, directora de la organización no gubernamental Transparencia Venezuela, la plataforma Ruta de la Ayuda, un proyecto periodístico que busca fiscalizar las donaciones de la comunidad internacional a los esfuerzos de atención humanitaria y reparación en Venezuela desde los terremotos del 24 de junio de 2026.
La ONG, vinculada a Transparencia Internacional, lanzó este 8 de julio de 2026 un sitio web para que la ciudadanía puede rastrear el origen y el destino de la cooperación internacional frente al desastre socionatural que enfrenta Venezuela.
La página web permite monitorear el origen de cada donación que ha llegado a Venezuela para atender la emergencia de los terremotos del pasado 24 de junio de 2026. Captura de pantalla tomada el 8 de julio de 2026 a las 02:00 p. m. (GMT-4)
“La comunidad internacional ha destacado eventos similares en el pasado, como los terremotos de Haití, donde el gobierno desviaba toda la cooperación internacional a través de la corrupción —agregó De Freitas—. Esta página, esta información que estamos documentando, es muy relevante en cualquier país que necesita ayuda humanitaria de ahora en adelante: van a tener que ampliar sus procesos de transparencia”.
Hasta el 6 de julio, el Plan de Respuesta Humanitaria para Venezuela de las Naciones Unidas ha recibido 274 millones de dólares estadounidenses, incluidos más de 32 millones procedentes del sector privado. Mientras tanto, países como Estados Unidos, han brindado aportes monetarios directos que exceden los 150 millones de dólares.
“Todos merecemos saber cómo se distribuye la ayuda tras el desastre. Los donantes tienen derecho a saber a dónde van los recursos que donan”, destacó la directora de la ONG.
Historial de corrupción
Venezuela quedó en el tercer lugar entre los Estados percibidos como los más corruptos del planeta, de acuerdo con el último Índice de Percepción de la Corrupción, un análisis que Transparencia Internacional actualizó en febrero de 2026. El país solo ha sido superado por Sudán del Sur y por Somalia, dos naciones africanas.
Pese a que el gobierno de Estados Unidos detuvo a Nicolás Maduro y Cilia Flores, 2 de las principales figuras de la corrupción estatal que Transparencia Venezuela ha documentado en los últimos 22 años, la estructura del autoritarismo manejado por el Partido Socialista Unido de Venezuela sigue en pie con el liderazgo de los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez y de Diosdado Cabello.
“Esa corrupción no se va a parar a cuidar el dinero que viene de las donaciones, todo lo contrario. Por eso la necesidad de transparencia es imperante”, advirtió la directora de Transparencia Venezuela.
Jóvenes venezolanos distribuyen las donaciones en un centro de acopio ubicado en el Colegio Integral El Ávila, en el noreste de Caracas. Allí han recibido más de 20 toneladas de insumos, según los coordinadores del centro de acopio. Foto: Paula Brand
De Freitas reiteró que el objetivo de la ciudadanía venezolana y la comunidad internacional es evitar una falsa dicotomía entre reconstrucción después del desastre y la restitución de la democracia. “Una estrategia de reconstrucción sostenible debería incorporar la transparencia, la rendición de cuentas y la participación ciudadana como componentes esenciales desde el primer día”, agregó.
Aseveró que la plataforma Ruta de la Ayuda es un programa de consulta pública, donde se puede monitorear el estatus de la ayuda humanitaria con la verificación de un grupo de periodistas dentro y fuera de Venezuela, e incluye otras bases de datos de instituciones que reciben donaciones para atender la emergencia humanitaria.
“Ante la duda que los donantes tendrán con el Gobierno de Venezuela, las cooperaciones internacionales le darán el dinero a instituciones como OCHA (Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios), pero ya se ha evidenciado que los representantes de las oficinas de las Naciones Unidas en Venezuela trabajan con complacencia del Gobierno venezolano (de Delcy Rodríguez). Por eso se necesita mucha más supervisión”, recalcó la directora de Transparencia Venezuela.
Mercedes de Freitas concluyó que la reconstrucción del país debe estar mediada por expertos para evitar que las instituciones que donan a la ayuda humanitaria en Venezuela no pierdan la confianza y mantengan el flujo de donaciones durante todo el proceso de atención humanitaria después de los terremotos.
Puedes consultar la página web del proyecto Ruta de la Ayuda en el siguiente enlace: https://www.rutadeayuda.org/index.html
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
Cuando la tierra se movió con furia dos veces seguidas el 24 de junio, no solo dejó una gran devastación en Venezuela. También asestó un duro golpe al ya fallido Estado chavista y al protectorado de los Estados Unidos. Y en medio de todo, dejó en una gran incertidumbre a la ciudadanía, que vive una situación profundamente compleja.
Mientras muchos de los sobrevivientes comienzan a migrar a otras zonas del país, las cifras de fallecidos, así como la tensión social y política aumentan cada día. Al cierre de este artículo, la cifra oficial de muertos ya rebasaba los 3.300, aunque de acuerdo con reportes periodísticos, hay más de 31.000 desaparecidos y más de 16.000 personas se quedaron sin vivienda.
Mientras tanto, las acciones de rescate comenzaban a menguar a medida que bajaba la esperanza de encontrar personas con vida bajo los escombros de los más de 400 edificios derrumbados y los más de 1.300 fuertemente afectados por ese doblete sísmico. Algunas estimaciones extraoficiales reportan que más de 58.000 inmuebles sufrieron daños.
¿Por qué hicieron tanto daño estos sismos? Las respuestas no están solo en la insólita magnitud de los movimientos telúricos, sino en los muchos años de corrupción del régimen. Algunos analistas, incluso, se preguntan cuántas de estas obras se realizaron sin cumplir con la normatividad existente desde hace más de medio siglo.
En Venezuela, en realidad la devastación comenzó años atrás, al tiempo con el relajamiento de las normas. Investigaciones periodísticas publicadas bajo el acompañamiento editorial de CONNECTAS demostraron que los hospitales públicos carecen de servicios mínimos y los pacientes son atendidos en condiciones sumamente precarias o tienen que pagar sumas exorbitantes para acceder a uno de los pocos quirófanos que hay en el país.
También, otro trabajo editorial mostró que debido a decisiones políticas, la producción científica en Venezuela se convirtió en la más rezagada del continente, con investigadores que sobreviven con un sueldo inferior a los cuatro dólares al mes. Varias industrias, como la de aluminio que alcanzó en 1998 un récord de producción superior a las 210.000 toneladas métricas, para 2020 ya no existían más. El gobierno remató como chatarra los restos de cientos de naves industriales y la maquinaria.
Antes de los sismos, 7,9 millones de personas ya “habían huido del país en busca de protección y una vida mejor”, informa la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR). Es “una de las mayores crisis de desplazados en el mundo. Personas que huían de la violencia, la inseguridad, las amenazas, la falta de alimentos y medicinas y se enfrentaban a graves peligros en su camino de huida”, describe el organismo.
En un análisis para eldiario.es, Jesús A. Núñez, codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria, coincide en que el actual escenario de destrucción “se explica tanto por los errores del chavismo como por el efecto de las sanciones internacionales y del intervencionismo militar de Washington”. El Producto Interno Bruto (PIB) cayó 80% en los últimos 15 años. Es “un Estado fallido, con una inflación desbocada, incapaz de garantizar el bienestar de la mayoría de su población, con una generalizada corrupción en todos los niveles de poder”, apunta el analista.
A partir del 3 de enero, cuando el gobierno de Donald Trump capturó a Nicolás Maduro, Venezuela entró en “una situación fáctica”, con autoridades carentes de legitimidad, como la define Óscar Murillo, coordinador general del Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos (Provea).
Desde ese día, aunque Estados Unidos dejó a Delcy Rodríguez al frente del país y estableció una especie de tutelaje, Venezuela acentuó su posición de Estado “ineficaz con pocos recursos”, agrega Katrin Bennhold en The New York Times. Se volvió “vasallo” de la administración estadounidense, que “controla la mayor parte de los ingresos por exportaciones del país desde una cuenta de Citibank en Nueva York”, apunta la periodista.
📺 Trump: "Venezuela se apoderó unilateralmente del petróleo de Estados Unidos (…) Se llevaron nuestras propiedades, eran nuestras. Nosotros construimos Venezuela" https://t.co/cqXbU6Drgcpic.twitter.com/xcyxzHcaxX
Estados Unidos maneja a su antojo el flujo de caja de la venta de petróleo en Venezuela, acusa Brian Naranjo, quien fuera alto funcionario del Servicio Exterior estadounidense. “No sabemos cuánto están ganando, cómo pasa ese dinero, cómo lo utilizan dentro del país”, agrega. Se critica a la administración Trump de que, aunque donó a Venezuela más de 300 millones de dólares para la emergencia, esa cantidad resulta insignificante, comparada con lo que se ha apropiado y con lo que seguirá extrayendo en los próximos meses. Un estudio del Council on Foreign Relations estima que durante los primeros cuatro meses, Estados Unidos se llevó casi cien millones de barriles de crudo, con un valor aproximado de 8.000 millones de dólares.
Aunque la administración de Trump ha presentado reiteradamente este control como una medida beneficiosa para ambos países, no ha revelado públicamente cuánto petróleo venezolano ha vendido, cuántos ingresos ha recaudado ni cómo ha utilizado esos fondos, señala la investigación realizada por Roxanna Vigil. La recuperación del daño provocado por los sismos requerirá, según cálculos de The New York Times, al menos unos 10.000 millones de dólares.
Para el gobierno de Estados Unidos resulta prioritario que esta tragedia no provoque caos ni anarquía. Requiere que el proceso de recuperación de cuerpos y de reubicación de víctimas “salga bien”, advierte Murillo. A la administración Trump le interesa que las industrias petrolera o gasífera no resulten afectadas, ya que “necesitan seguir sacando petróleo y seguir ampliando las capacidades de producción”, afirma el funcionario de Provea.
En su discurso en el Foro Económico Mundial de Davos, el presidente Donald #Trump habló sobre la importancia de #Venezuela y del petróleo para la economía de EE.UU. #cnnenespañol#EstadosUnidos
Lo anterior resulta impredecible, porque este tipo de fenómenos naturales de gran impacto suelen provocar cambios sociales, como explica la periodista June Carolyn Erlick, autora del libro Desastres naturales en América Latina. Y aunque aún es pronto para saber con precisión qué pasará en Venezuela, Erlick plantea tres escenarios hipotéticos.
El primero es que el gobierno de Rodríguez opte por reprimir aún más a la sociedad civil y a los periodistas. El segundo, que haya una cierta apertura hacia la sociedad civil, “aunque sea por necesidad” y que eso derive en una reorganización social, así como en elecciones libres y honestas. El tercero depende de que Estados Unidos inyecte el dinero suficiente para que la gente se conforme con que su vida sea un poco mejor. Ello permitiría la continuidad del régimen chavista en un plazo relativamente largo.
El carácter autoritario del régimen se hizo presente a pocas horas de ocurrido el doblete sísmico y se expresó de diferentes maneras. Murillo pone como ejemplo que, recién ocurrida la tragedia, el gobierno de Rodríguez prohibió a los periodistas extranjeros y nacionales acercarse a la zona afectada por un lapso de 48 horas.
Naranjo critica que el gobierno, en vez de enviar rescatistas a la zona de desastre, mandó soldados para dominar los accesos. Lo que quería, asegura, era “controlar la narrativa para que no saliera información tan fea o difícil para ellos”. Sin más explicación, poco después llegó una contraorden para levantar la restricción a las 24 horas de establecida.
En una rueda de prensa, el 3 de julio, Delcy Rodríguez buscó defenderse y afirmó que era “miserable, desalmado y desconsiderado” hacer críticas a su administración cuando el pueblo está “bajo angustia”. Para ella solo se trata de un intento por “perturbar y generar caos” y exigió a los periodistas “decir la verdad”.
Es que el principal reto para el gobierno venezolano será sobrevivir. Para lograrlo, la presencia de Estados Unidos tiene “una preponderancia suprema”, añade Murillo. Piensa que, si el Gobierno estadounidense “le quita la mascarilla de oxígeno al Gobierno [venezolano], este se caerá”. Ello debido a que “no tiene capacidades autónomas para preservar el poder y mucho menos para responder al tamaño de la emergencia”. Para él, en este escenario, las “tensiones preexistentes escalarán”.
El gobierno de Rodríguez enfrenta una presión más: el 3 de julio se cumplió el plazo de 180 días de ausencia del jefe del Estado, por lo que ella como presidenta sustituta debe convocar a un proceso electoral. “Estamos en un momento transicional. No sabemos si esto derivará en un modelo tecnocrático, en una tecnocracia autoritaria o en un autoritarismo a conveniencia de los Estados Unidos” o si se van “a tomar medidas concretas para establecer una ruta creíble hacia una democratización institucional del país”, señala Murillo. Pero duda que se vaya a convocar a un proceso electoral, porque a Estados Unidos no le conviene.
La crisis también significa un desafío tremendo para la oposición, y en particular para la Premio Nobel María Corina Machado. Su intento por regresar ha sido calificado como oportunismo político hasta por el propio Trump. Asimismo, como avaló el proceso de intervención de Estados Unidos, se encuentra en “una situación de incomodidad” y tiene dificultades para representar un verdadero proceso político en Venezuela, afirma Murillo.
Además, Machado cometió “un error estratégico gravísimo” al salir de Venezuela, analiza Naranjo. Este exdiplomático tampoco mira con buenos ojos el que haya entregado su Nobel a Trump y que haya realizado el anuncio de su regreso al país en Fox Morning, un domingo a las 9:45 de la mañana. “¿Quién está mirando Fox News en ese horario? Nadie. Ese es el mismo show donde antes estaba el secretario de Defensa, Pete Hegseth. Fue un mensaje dirigido a una sola persona: Trump. Porque se sabe que él tiene prendido Fox News todo el tiempo”.
Por otro lado, en medio del drama, la administración Trump prefirió convocar a otra figura de la oposición, Dinorah Figuera, para regresar de su exilio en España e iniciar un proceso de negociación con Rodríguez. Según dijo la propia Figuera a la prensa, busca conformar una “autoridad electoral creíble”. Su llegada “fue un revés para María Corina que a toda luz parece haber perdido apoyo de la administración estadounidense”, interpreta Murillo.
Pero nada de lo anterior garantiza que haya un camino hacia la democracia. De acuerdo con este analista, Estados Unidos ha cambiado su plan original a partir de la tragedia, porque ahora prioriza la estabilización del país. Ello significaría “garantizar un actor político en el terreno que tenga control de las instituciones”, así como evitar la anarquía y el caos social, “producto del descontento profundo que tienen con las autoridades” y la crisis de legitimidad que se vive en Venezuela. Por ello, Murillo no descarta que Washington decida quitar las fuertes sanciones al régimen para que Venezuela se pueda incorporar a los mercados globales.
De ese modo, Donald Trump buscaría recuperar la industria petrolera, y llamar la atención de inversionistas extranjeros para aumentar las capacidades productivas y aprovecharse de las bondades geográficas de Venezuela. Pero todo hay que tomarlo con cautela porque el presidente estadounidense “es muy transaccional”, advierte Erlick. Podría ser que le brinde ayuda a Venezuela sólo si ve “que le va a producir riquezas para él y su familia, porque de eso se trata”.
Ahora todo está en el terreno de las especulaciones y las tensiones políticas, mientras miles de personas luchan por sobrevivir en el campo del desastre. Las próximas semanas serán decisivas para este país sudamericano, que vive suspendido en uno de los tiempos más oscuros de su historia.
Cada semana, la plataforma latinoamericana de periodismo CONNECTAS publica análisis sobre hechos de coyuntura de las Américas. Si le interesa leer más información como esta puede ingresar a este enlace.
Carolina Jiménez Sandoval, presidenta de la Oficina de Washington para América Latina (WOLA) señaló que el país entró en un “nuevo periodo político”, el cual está condicionado por la inversión que necesita Venezuela para su recuperación y, por otro lado, la incapacidad que demostró la administración de Delcy Rodríguez para gestionar la crisis tras el desastre natural
La presidenta de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), Carolina Jiménez Sandoval, señaló que los terremotos registrados el pasado 24 de junio podrían llevar a Estados Unidos a replantear su plan de tres fases —estabilización, recuperación económica y transición—. Según la activista, las condiciones surgidas tras la emergencia natural obligarían a evaluar nuevos escenarios y prioridades.
Sandoval explicó este martes 7 de julio en el programa de la Alianza Rebelde Investiga (ARI) conformada por Runrunes, TalCual y El Pitazo, que Venezuela entró en un “nuevo periodo político”, el cual está condicionado por la inversión económica que necesita el país para su recuperación y la incapacidad que demostró el gobierno de Delcy Rodríguez para gestionar la crisis tras el desastre natural.
“Las dos primeras fases difícilmente se puedan cumplir (…) estamos en un nuevo periodo político. También creo que ellos (EE. UU.) van a empezar a sentir cómo la ilegitimidad del gobierno interino comienza a golpear su propia legitimidad”, dijo.
La presidenta de WOLA comentó que, en los últimos meses, la administración de Donald Trump ha sido cuestionada por la como ha gestionado su política exterior hacia Venezuela, marcada por el respaldo público expresado hacia Delcy Rodríguez. A su juicio, el manejo de la relación bilateral en medio de la emergencia provocada por los sismos podría profundizar la desconfianza de los venezolanos hacia Estados Unidos.
“Al presidente Trump le encanta decir que a él lo quieren mucho en Venezuela, probablemente había algo de cierto en enero o febrero, cuando había una especie de agradecimiento colectivo, porque muchas personas sentían que la captura de Nicolás Maduro abría ciertas puertas para una transición. Pero a medida que pasaron los meses, que no hubo un cambio político que llevara a verdaderas aperturas democráticas, ese sentimiento hacia el gobierno de Washington fue cambiando”.
Por otra parte, señaló que congresistas estadounidenses también han manifestado críticas sobre la postura del gobierno de Trump frente a Venezuela, y han presionado para que modifique su política. En este contexto, la situación generada por los terremotos podría convertirse en un punto de debate para quienes cuestionan las decisiones de Donald Trump.
“Hay congresistas muy molestos con Donald Trump por su política hacia Venezuela. Han empezado a poner mucha presión para que cambie su actitud hacia Delcy Rodríguez (…) y que esto (la incapacidad en el manejo de la crisis) les da una plataforma adicional para quejarse y para incidir en contra de que Trump siga apoyando el rodrigato”.
Sin gobernabilidad, la reconstrucción de Venezuela enfrenta obstáculos
Sandoval insistió en la imagen que mostró el gobierno de Delcy Rodríguez frente al desastre natural: obstaculizando la ayuda humanitaria, militarizando la zona de desastre y la falta de asistencia de funcionarios hacia los lugares afectados para las operaciones de búsqueda y rescate de las víctimas.
Ante la falta de capacidad para gestionar la crisis, la presidenta de WOLA considera que la reconstrucción de Venezuela requiere, en primer lugar, condiciones de gobernabilidad que permitan a las autoridades contar con el respaldo de la ciudadanía. Esto implica que las autoridades tienen la responsabilidad de garantizar legitimidad y confianza en sus instituciones, situación que no ocurre en el país.
“El país necesitaba muchísimo para llegar a la recuperación económica, imagínese la recuperación postsismo (…) la inversión que el país estaba recibiendo era a corto plazo. EE. UU. no había podido lograr realmente grandes inversiones a largo plazo, justamente por la falta de seguridad jurídica, la falta de credibilidad en las autoridades. Es muy difícil para las grandes compañías petroleras, mineras que quieran realizar inversiones multimillonarias con riesgos”, explicó.
Un Estado ausente
La presidenta de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos calificó al Estado en el contexto de la emergencia natural como el “gran ausente”, que abandonó a los afectados por los terremotos, que esperaban ayuda inmediata para rescatar a las personas que habían quedado atrapadas entre los escombros.
“No hay una víctima, un sobreviviente que diga que se sintió protegido o acompañado. Es todo lo contrario. La mayoría de las personas con las que hablé, escuché lo mismo: un terrible sentimiento de abandono y desprotección. Entonces hablamos de una primera gran falla en el rescate y, por lo tanto, en el rol del Estado en defender la vida”, recalcó.
Una nueva fase postsismo
Sandoval explicó que Venezuela ha entrado en una nueva etapa posterior a los sismos, en la que la sociedad civil deberá mantener monitoreo sobre la atención que reciben los damnificados ubicados en albergues temporales habilitados por el Estado para las personas que perdieron sus viviendas.
En este contexto, señaló que es fundamental evaluar cómo se están gestionando estos espacios y cuáles son las condiciones de quienes permanecen allí, especialmente en aspectos como el acceso a la educación para los niños, la atención sanitaria, alimentaria y, a largo plazo, la garantía de una vivienda digna para las familias afectadas.