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Dos semanas después, la normalidad es una postal perdida entre escombros en La Guaira

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A dos semanas del doblete sísmico que sacudió a Venezuela, La Guaira sigue suspendida en escombros y polvo, mucho polvo. El paisaje costero se convirtió en un inventario de ausencias: puntos fijos donde la gente aguarda por un milagro y escombros donde otros escarban, ya entrada la noche, para arrebatarles a las losas los cuerpos de sus familiares. Falta el agua, falta la luz; sobra el dolor.

El desastre se dosifica por zonas. En Pariata y Maiquetía el asfalto registra cierto movimiento comercial y vehicular, pero las aceras lucen solas. Los portones del liceo José María Vargas están clausurados. Al subir la pasarela vecina, se descubre el daño: el ala derecha de la estructura cedió por completo. En un terreno colindante, dos caballos giran en círculos, huérfanos de dueños, compartiendo la misma soledad de las aulas que hoy debieron albergar el bullicio y la celebración del fin del año escolar.

La Cinta Costera, antes espacio de esparcimiento, sigue convertida en un campamento base de rescatistas y clínicas de campaña, aunque algunos contingentes internacionales ya se están retirando. Más allá, en Macuto, una panadería que resistió en pie estaba abierta, en contraste con las santamarías cerradas de licorerías y locales no esenciales, que ahora solo despachan barras de hielo.

En el sector Las 15 Letras, los edificios colapsados flanquean la vía principal. Las estructuras aún en pie exhiben marcas de riesgo inminente, justo en el desvío por donde las autoridades canalizaban el tránsito en el momento del recorrido.

A las dos de la tarde, el sol es inclemente en Camurí Chico. En el mejor de los casos, las fachadas muestran grietas profundas y paredes reventadas que alternan con bloques que aguantaron estoicos la embestida de la tierra. Pero, al cruzar la avenida La Playa y entrar en Caraballeda, el panorama prescinde de matices. Las cuadrillas de maquinaria pesada se multiplican para despejar las vías y retirar toneladas de escombros, mientras los socorristas trepan por montañas de concreto que hace quince días eran hogares.

Espontáneamente, se forman filas de ciudadanos que caminan por la vía en procura de alguna donación. “A veces es agua, comida o helados”, comenta una de las mujeres en la cola formada a las 2:00 de la tarde frente a Bahía de los Niños. Estaba con sus hijos y tenía en la mano unos botellones que había llenado en alguno de los puntos de “Agua gratis” que distintas organizaciones han desplegado.

En Playa Coral no hay parejas mirando el mar, ni estudiantes pasando la tarde, tampoco algún caraqueño escapado furtivamente del estrés de la capital. El balneario está solo; el mar, tranquilo. Los toldos siguen tirados en desorden, como congelados en el minuto exacto de los sismos. Sentado en la arena, un hombre con un bolso tricolor contempla el horizonte inmenso, como buscando respuestas. Desde allí se observó un par de unidades de transporte público que recogían pasajeros por primera vez en las dos semanas de recorridos tras los terremotos.

Una piedra de las que dejó el deslave de 1999 es ahora testigo en este balneario de dos tragedias naturales en el mismo estado en menos de 30 años.

El dolor y la oscuridad de las zonas más golpeadas

En la urbanización Caribe, el antiguo pulmón financiero y comercial del este del litoral, la geografía es irreconocible. El centro comercial Costa del Sol, los hoteles, las pizzerías y los edificios residenciales de temporada quedaron reducidos a bloques triturados que las máquinas, con el paso de las horas, van convirtiendo en polvo gris. Algunos edificios conservan señales de vida en pasado, con ropa aún tendida en lo que antes fueron ventanas.

El McDonald’s local funciona ahora como el nodo central del hospital improvisado de campaña. No obstante, el registro periodístico en este bastión de voluntariado civil se ha vuelto restrictivo. “Por órdenes militares”, repiten los custodios, para impedir que las cámaras graben las operaciones de asistencia.

Durante la tarde del 8 de julio, la expectativa por tenues señales de vida detectadas por equipos de rescatistas en la OPP 33 mantenía la zona con un amplio despliegue militar, policial, de médicos, rescatistas, civiles y medios de comunicación. Las versiones eran contradictorias: “Hay cinco vivos”. “Los caninos no detectaron señales, pero los salvadoreños sí”. “Ahora vienen los brasileños”. En medio de la incertidumbre, un grupo de mujeres recorre el perímetro con un termo, y reparte café negro a los rescatistas.

Al caer el sol en la zona oeste, el dolor se confunde con la penumbra. El servicio eléctrico sigue suspendido en las áreas críticas. En las adyacencias del Hotel Marriott de Playa Grande, la silueta destruida del edificio apenas se ve en la oscuridad, Unas calles más allá los focos de un par de excavadoras iluminan un área de búsqueda. A la izquierda, al margen del despliegue oficial, una joven y sus amigos remueven escombros por su cuenta. Lograron abrir un boquete en el cemento y retiran los bloques uno a uno. No tienen plantas eléctricas ni reflectores, solo las pantallas de sus teléfonos celulares y las luces de un par de vehículos de inspección que por allí pasaban. Busca el cuerpo de su madre y la noche no la va a detener.

“No veo esa normalidad muy cerca”

A dos semanas del terremoto, *Luis sigue en La Llanada, Caraballeda. Su rutina diaria se transformó en un inventario de pérdidas. “Lo que queda es seguir recogiendo las cosas, escombros”, relata al describir su apartamento, donde los objetos cotidianos “se volvieron trizas” después del doblete sísmico del 24 de junio.

Aunque algunos vecinos han comenzado a regresar para intentar salvar lo que quedó en sus neveras y levantar lo que el piso devoró, la normalidad se siente lejana.

“Uno, tratando de volver a cierta normalidad, pero si me preguntas, no veo esa normalidad muy cerca... Están los recuerdos, el susto, la incertidumbre… Las cosas no están de lo mejor, pero con lo que podemos, estamos resolviendo”, afirma.

La precariedad de los servicios básicos marca el ritmo de la supervivencia. El tanque de la urbanización rebasa su capacidad con el agua que baja de los pozos del cerro El Ávila, pero que no llega a los hogares. El acueducto sufrió daños y ahora dependen de un sistema de bombeo manual. El servicio de gas también está suspendido. Durante el terremoto, el fuerte olor a gas alertó al vigilante, quien cerró las válvulas ante la sospecha de una tubería rota. Dos semanas después, la gran bombona sigue inactiva, porque las autoridades no han realizado la debida inspección de seguridad.

Para conseguir alimentos, Luis debe trasladarse hasta Maiquetía, a la casa de su padre, una zona donde la actividad económica en lugares como el centro comercial Planeta Sotavento ofrece un respiro de normalidad. Sin embargo, el plano laboral añade más incertidumbre.

Empleado de una institución pública en Caracas, el consultado aún no tiene fecha de reincorporación. En su oficina, los trabajadores exigen inspecciones estructurales, planes de evacuación y garantías reales de seguridad antes de retomar las actividades, planteamiento con el que coincide plenamente con sus compañeros: “Una vuelta forzada no creo que sea la mejor idea en esta situación, porque la gente tiene fresco el recuerdo”.

*Luis descansaba ese día libre por el 24 de junio. Estaba en su apartamento, ubicado en la urbanización Playa Humboldt, sector La Llanada, en Caraballeda. Afuera, la rutina de la costa transcurría con la normalidad de un día feriado: turistas disfrutando de las playas, los comercios de licores y snacks con frecuentes visitas. Adentro, su madre conversaba por teléfono con su sobrina.

De pronto, la luz se fue. Luis caminó con la intención de apagar el aire acondicionado para protegerlo de un cortocircuito. Pensó que podía ser “normal”, un apagón más dentro de la rutina de los ciudadanos en varios estados. Pero no llegó a tocar el aparato. El primer impacto sacudió el suelo.

“Está temblando”, alcanzó a advertirle a su madre. En su jaula, el loro comenzó a revolotear desesperado. Durante ese “primer golpe” pudieron estar de pie. Pero el segundo movimiento llegó de inmediato y anuló cualquier oportunidad de mantenerse estable.

“El apartamento entero parecía un columpio, se mecía de oeste a este”, narra. Su madre, a quien el sismo sorprendió en paños menores, entró en pánico. Luis intentó levantarse para sostenerla en medio de una secuencia vertiginosa: un pesado mueble de 50 kilos rodó varios centímetros, la nevera se movió de su sitio, los juguetes de su sobrino y las botellas de vino terminaron en el piso, y el agua de los tobos almacenados se desbordó por completo. Todo fue caótico y veloz. Al salir, una densa nube de polvo cubría el ambiente: la de los edificios cercanos que habían colapsado.

Al día siguiente, con las líneas de comunicación caídas, logró contactar a su padre en otra zona del estado. Decidió caminar por el sector Las 15 Letras bajo un sol inclemente, deshidratado y observando la gravedad de los daños. El panorama en Macuto era desolador: vio edificios enteros en el suelo.

La electricidad retornó el domingo posterior al sismo, 28 de junio.

A catorce días de los movimientos telúricos, los servicios básicos dependen exclusivamente de la organización vecinal debido a la falta de respuesta oportuna de las instituciones. El suministro de agua lo resuelven gracias a un tanque conectado directamente a los manantiales del Parque Nacional El Ávila, que, indica, cambiaron su patrón después del sismo y ahora desembocan en las quebradas.

Como las autoridades locales limitan la recolección de basura a las avenidas principales, un vecino utiliza su propia camioneta para trasladar los desechos de la comunidad hasta un relleno sanitario. Entre la autogestión y el recuerdo del temblor, los habitantes de Playa Humboldt II intentan recuperar la normalidad que el suelo les quitó.

Ayudar para sanar

La residencia de Jhoanna en el sector de La Llanada sufrió daños considerables. Ella y otros allegados se refugian en una casa familiar en Pariata. La joven comunicadora social perdió a una tía en la tragedia. Su dolor por la pérdida humana y material que sufrió en las últimas dos semanas lo ha volcado a trabajar como voluntaria de distintas causas en su Guaira natal.

En estos días ha asistido a rescatistas de El Salvador y ha trabajado con varias organizaciones en la distribución de alimentos, tanto en zonas afectadas por la tragedia como en otras más remotas de la entidad, que quedaron desabastecidas a causa de los sismos. Además, utiliza sus redes sociales para alertar a sus vecinos acerca de dónde pueden llenar sus botellones de agua, o recibir asistencia médica y psicológica.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Avesa fortalece la atención psicológica de mujeres refugiadas y migrantes

Los recientes terremotos del pasado 24 de junio han traído consigo vulnerabilidad física y emocional para miles de familias venezolanas, que requieren atención no solo material, sino también psicológica. De acuerdo con reportes oficiales, la magnitud de esta tragedia se ve reflejada en más de 3500 personas fallecidas, alrededor de 16 700 personas heridas y cerca de 18 000 ciudadanos que perdieron por completo sus hogares. 

Ante esta crítica situación, la gran mayoría de damnificados permanecen actualmente en refugios y campamentos temporales, a la espera de que avancen las labores de recuperación y construcción en las zonas afectadas. El desplazamiento forzado hacia estos refugios, la incertidumbre, los procesos de duelos por pérdidas humanas y materiales, la separación de núcleos familiares y el notorio incremento en las cargas familiares parecen estar generando una compleja e importante herida emocional en la sociedad.

Vulnerabilidad en refugios

En este escenario, las mujeres, niñas y adolescentes sufren una doble vulnerabilidad debido a las dinámicas propias de este tipo de campamentos, donde se enfrentan a mayores riesgos de sufrir violencia de género, abusos o violencia sexual, pues estas circunstancias se agravan en contextos de desprotección y hacinamiento.

Ante esta situación, la Asociación Venezolana para una Educación Sexual Alternativa (Avesa) a través de su servicio PsicoApoyo, junto a su participación activa en Pasos Seguros, impulsada por la IPF y Avesa, en alianza con Médicos del Mundo, ha desplegado una respuesta humanitaria enfocada en la protección de la salud. Así, la organización reafirma su compromiso de brindar un espacio seguro y confidencial que aborde de manera profesional estas realidades.

Réplica psicológica

Los especialistas de la organización recuerdan que, a causa de los sismos, la población experimenta lo que se denomina “una réplica psicológica”. Esta puede generar reacciones emocionales como dificultades para conciliar el sueño, cuadros de ansiedad anticipatoria, tristeza intensa, irritabilidad generalizada, miedo persistente a nuevos temblores y una continua sensación de angustia.

Si estas experiencias estresantes no se abordan a tiempo, pueden llegar a paralizar por completo a las personas afectadas. Por esta razón, PsicoApoyo tiene un enfoque principalmente feminista, sensible al género, la movilidad y los derechos humanos, que permite identificar y contener las crisis nerviosas al mismo tiempo que previene las agresiones y protege la dignidad de cada mujer y niña damnificada.

Uno de los principales focos de esta intervención es la capacidad de atender casos sin barreras geográficas. La atención psicológica brindada por AVESA posee una naturaleza transfronteriza; es decir, la ayuda no solo está diseñada para el territorio nacional, sino también para asistir a personas migrantes que sufren el impacto emocional del desplazamiento entre países.

Canales de asistencia

Los servicios psicológicos de AVESA se ofrecen en dos modalidades para garantizar accesibilidad: por un lado, se mantiene la atención presencial para quienes puedan acudir a las sedes de la institución ubicadas en Caracas y en las zonas de desastre; y, por otro lado, entendiendo las dificultades de transporte, se ha facilitado el uso de herramientas digitales completamente gratuitas para brindar el apoyo inmediato en situaciones de crisis.

La organización también ha habilitado canales de comunicación directa. Quienes requieran solicitar citas para atención psicológica o primeros auxilios psicológicos pueden ponerse en contacto con AVESA por medio de sus canales oficiales y sitio web. El objetivo principal es acompañar a las personas para que, tras la fuerte sacudida física y emocional, puedan continuar su camino con pasos seguros dentro y fuera del país. 

Con información de Nota de Prensa.  

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país. 

Carlos Trapani: protección a niños en emergencia debe comenzar desde el primer día

Este jueves, 9 de julio, el director de Cecodap, Carlos Trapani, aseguró que la emergencia provocada por los terremotos del pasado 24 de junio causó graves daños en los entornos naturales de protección de la infancia.

“Los niños son los primeros en sentir el terremoto, pero los últimos en recuperarse”, afirmó durante una videoconferencia organizada por la comunidad Universitas.

Trapani explicó que las emergencias —sobre todo las de este tipo— no afectan a todos los venezolanos por igual, y que la niñez enfrenta riesgos diferenciados por la edad, dependencia y menor capacidad de autoprotección.

Rupturas de entornos de protección

El director de Cecodap explicó que antes de la emergencia nacional que produjeron los dos terremotos, los niños y niñas contaban con una estructura básica de protección que si bien en muchos casos no era la más fuerte por la crisis económica, funcionaba como sostén cotidiano: familia, escuela, comunidad, servicios públicos y sistema de salud.

Agregó que esa ruptura de los entornos de protección y de redes familiares, escolares y comunitarias deja a los niños expuestos a violencia, negligencia y explotación.

Trapani enumeró los riesgos que enfrentan los niños en contextos de emergencia: separación familiar; violencia física, psicológica y sexual; negligencia y desatención; explotación laboral y trata de personas; trauma emocional, ansiedad y estrés; interrupción de la vida escolar, y campamentos inseguros y sin servicios básicos.

El abogado insistió en que no se puede postergar el cuidado de la niñez en contextos de emergencia. Recordó que el riesgo es un ciclo en el que primero colapsan viviendas y medios de vida, luego se debilita el tejido social y después aumentan la exposición a violencia y explotación.

“La atención de los niños ocurre el día uno de la emergencia. No se puede postergar”, recalcó.

Trapani enfatizó que invertir a tiempo o tempranamente —con apoyo psicosocial, espacios seguros y acompañamiento familiar— evita que los riesgos se materialicen en daños irreversibles.

Pilares esenciales de protección

El director de Cecodap identificó cinco pilares esenciales para la protección de niños, niñas y adolescentes en contextos de alto riesgo por desastres naturales.

  1. La familia: es el principal entorno de seguridad de todo infante y lo más recomendable es mantenerse juntos y unidos.
  2. La escuela: aunque actualmente muchos planteles están funcionando como refugios, la escuela sigue siendo un espacio de rutina, socialización y detección temprana de riesgos, por lo tanto, debe activarse cuanto antes.
  3. Escucha activa: los niños deben ser escuchados y entendidos. “No deberíamos tomar decisiones sin escuchar a los niños”, dijo.
  4. Redes comunitarias: las redes vecinales sostienen a las familias y facilitan la recuperación, explicó el abogado y defensor de la niñez.
  5. Apoyo psicosocial: la atención de la salud mental y psicosocial es de vital importancia para los más pequeños.

Trapani finalizó su intervención con una reflexión sobre la cultura de la solidaridad venezolana y recordó que proteger a un niño no significa hacer más, sino coordinar mejor, escuchar activamente y actuar de manera oportuna.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

El negocio del dolor: el alto costo de mover maquinarias en La Guaira

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El doblete sísmico del pasado 24 de junio no solo dejó miles de muertos, heridos, desaparecidos y enormes marañas de hierro y concreto. La catástrofe natural reveló una tragedia aún más cruel que los propios terremotos: el negocio ligado a las maquinarias para remover escombros.

Mientras familias enteras cavaban con sus propias manos y los rescatistas utilizaban herramientas rudimentarias —picos, palas y martillos— para rescatar a sus familiares vivos o muertos, la maquinaria pesada, necesaria para abrir caminos, levantar, romper y movilizar enormes placas de concreto, se convirtió en un recurso poco accesible y privatizado. 

Jonathan Hidalgo es operador de maquinaria pesada desde hace más de diez años. Aseguró que en todos los años que lleva removiendo y trasladando escombros “nunca había visto algo tan trágico e impactante”. 

El joven comparó la zona cero con una zona de guerra: “Pareciera que hubieran caído tres misiles juntos o que fuese una guerra como las que se dan en el Medio Oriente”. 

El caos después de la tragedia 

A Jonathan lo llamó su jefe para que bajara a La Guaira el día 26 de junio —dos días después de los terremotos— para que trabajara en la remoción de escombros en la localidad de Los Cocos. 

El operario recuerda que ese viernes en La Guaira se vivía un caos absoluto: polvo y tierra por todos lados, calor, edificios derrumbados, gente removiendo escombros con las manos y familias enteras gritando los nombres de sus allegados. Sin embargo, lo que más temor le dio fue la agresividad de algunas personas que querían rescatar a sus seres queridos.

“La gente se nos lanzaba encima, querían agarrar las máquinas, estaban desesperados, agresivos, nerviosos; yo quería ayudarlos a todos, pero era imposible, hacía falta mucha maquinaria para responderles a todos”, narró Hidalgo.

El día domingo posterremotos, Hidalgo fue enviado a remover escombros a Tanaguarena, la cual describió como una de las zonas más afectadas y donde la gente estaba más desesperada por ayuda. 

“Nos informaron que la gente en Tanaguarena se montaban en las máquinas y las secuestraban porque no les había llegado ayuda. Ante la situación mi jefe no quiso tomar el riesgo de perder sus máquinas así que nos fuimos para Los Corales”, comentó. 

Tarifas de emergencia 

El pasado 2 de julio, Wilmer Ramírez, afectado por los terremotos en La Guaira, específicamente en las Residencias El Dorado, denunció que al lugar no llegó nadie para iniciar las labores de rescate.

A través de un video difundido en redes sociales denunció que le estaban cobrando 9000 dólares por llevar maquinarias para remover los escombros.

La denuncia de Ramírez fue la punta del “iceberg” que dejaría en evidencia que, aun en las peores tragedias, se cobran tarifas abusivas y desproporcionadas.

Un caso similar es el del exgrandeliga venezolano Eliécer Alfonso, quien buscaba a su hija y su esposa en las ruinas del Hotel Edwards Suites. En entrevista con la periodista Maryorin Méndez, Alfonso dijo que todos los gastos de la maquinaria que emplearon para rescatar corrieron por su cuenta. 

“Ha sido algo difícil porque, como pueden ver, toda la maquinaria ha sido traída por mí desde Puerto La Cruz. Tuve que traer todo desde allá confiando en Dios”, dijo Alfonso, aferrado a la esperanza de encontrarlas con vida. Tres días después confirmó que los cuerpos de ambas fueron localizados entre los escombros del icónico hotel.  

La experiencia de Jonathan Hidalgo en la zona cero confirmó que la “emergencia en La Guaira sí tenía un precio”. El operador aseguró que quien tenía dinero podía rescatar a sus familiares sin problema, el que no, debía esperar. 

Según sus cálculos, una máquina excavadora cobra 350 dólares diarios y las máquinas Jumbo entre 600 y 700, por solo remover escombros; no incluye el pago del operador ni hidratación y comidas, pero en La Guaira la situación se salió de control, porque sabe de gente que pagó hasta 1200 dólares para rescatar a sus familiares. 

Aunque el Gobierno de Delcy Rodríguez informó que había dispuesto 400 maquinarias para remover escombros, la cantidad ha sido insuficiente.

Hidalgo reveló algo aún más grave en medio de la gran tragedia: “Muchas máquinas estaban paradas sin hacer nada, esperando por familias pudientes que, con moneda americana, pudieran activarlas”. 

Labores entorpecidas 

El operario de maquinaria pesada detalló que desde el primer día de emergencia los funcionarios policiales y militares entorpecieron las labores de ayuda humanitaria y rescate. 

Narró que el día lunes 29 de junio, cuando lo llamaron para que bajara a trabajar en la remoción de escombros, una alcabala de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) en La Guaira lo retuvo media hora pese a estar acreditado y tener salvoconducto como operario de labores. 

“Me dijeron que no podía pasar, y eso que les mostré todos los documentos. Me querían jalar la moto y no me dejé. Los tuve que amenazar con que se iban a meter en problemas si no me dejaban pasar. Al final me dejaron ir”, añadió.

Hidalgo aseguró que, estando en la zona cero, fue testigo en primera fila de la inacción de los funcionarios policiales y militares. Según él, muchos no hicieron nada, no se llenaron las manos de tierra ni ayudaron a remover escombros. “Solo estaban pendiente de ver qué conseguían”, dijo. 

En opinión de Jonathan, Venezuela no estaba preparada para un terremoto y mucho menos para dos. Cuestiona que la ayuda de maquinaria pesada llegó “demasiado tarde”. El operario advirtió que, si bien es cierto que los sismos duraron 44 segundos, el negocio con el dolor durará mucho más. 

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

#EnchufaDÍN | Felicita a Román Maniglia por su nuevo cargo 

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Román Daniel Maniglia Darwich, nacido el 5 de marzo de 1984, es conocido como el funcionario de las finanzas digitales del chavismo. El 7 de julio de 2026 fue designado superintendente del Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (Seniat) por Delcy Rodríguez.

Maniglia es hijo del exministro de la Defensa Ramón Orlando Maniglia Ferreira, y estuvo vinculado al entorno de Carmen Meléndez, una de las figuras con mayor trayectoria dentro del chavismo.

Antes de convertirse en el encargado de la recaudación tributaria del Estado venezolano, Maniglia construyó su carrera dentro de la banca pública. Su ascenso lo encumbró desde cargos técnicos hasta la Presidencia del Banco de Venezuela, la principal institución financiera estatal del país.

De las finanzas a los tributos

Llegó al Banco de Venezuela en septiembre de 2021, después de ocupar el cargo de viceministro de Economía Digital, Banca, Seguros y Valores. Su designación ocurrió pocos días después de la caída de la plataforma tecnológica del banco, un episodio que dejó a millones de usuarios sin acceso a sus cuentas, pagos y operaciones electrónicas.

La promesa era clara: convertir el banco estatal en una institución moderna, digital y eficiente. Sin embargo, la primera gran prueba de esa transformación llegó con una plataforma paralizada y miles de clientes reclamando respuestas. Aunque Maniglia anunció la recuperación total del sistema, usuarios continuaron reportando fallas.

Ahora, tras administrar la plataforma financiera que usan millones de venezolanos, Román Maniglia tendrá bajo su responsabilidad otra pieza clave del Estado: el organismo encargado de cobrar impuestos, controlar aduanas y administrar los ingresos tributarios.

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Balance #8Jul |Parte oficial eleva a 3811 los fallecidos por terremotos en Venezuela

A dos semanas del doblete sísmico que golpeó a Venezuela, el presidente de la Asamblea Nacional oficialista, Jorge Rodríguez, informó que hasta este miércoles, 8 de julio, la cifra de fallecidos ascendió a 3811 personas, lo que significa un incremento de otras 126 víctimas fatales registradas, en comparación con los 3685 fallecidos registrados el 7 de julio.

En la presentación del parte oficial, Rodríguez afirmó que el personal médico asistió a la fecha a un total de 27 398 pacientes. La cifra supera, así, la del día anterior, de 25 970, y representa un aumento de 1428 nuevas atenciones. También señaló que 17 907 personas perdieron su vivienda por los terremotos.

Además, el reporte indica un total de 1102 réplicas, un incremento de 26 respecto a los 1076 registrados en la jornada previa. La cifra de heridos se mantiene en 16 740. Tampoco se muestran variaciones en la cifra de estructuras afectadas, con 190 edificios colapsados y 856 afectados.

En cuanto a los recursos y el personal en el terreno, según Jorge Rodríguez, se han distribuido 9 689 528 litros de agua hasta este corte. El contingente en las zonas afectadas sumó 509 funcionarios, para alcanzar la cifra de 30 076, mientras que el número de voluntarios integrados aumentó a 28 992.

Campamentos transitorios

Por su parte, Héctor Rodríguez, vicepresidente sectorial para el Socialismo Social y Territorial, difundió más temprano, a través de Telegram, un reporte específico sobre los campamentos transitorios, con cifras actualizadas a las 6:00 de la mañana del 8 de julio. Este balance contabiliza 87 campamentos habilitados en todo el país, con una ocupación de 16 686 personas.

De acuerdo con el reporte de Héctor Rodríguez, la distribución por regiones asigna a Caracas 39 campamentos que albergan a una población refugiada de 5046 personas. En La Guaira funcionan 26 campamentos, donde se resguardan 10 469 ciudadanos. El reporte aclara que 6 de estos centros están en proceso de ampliación. Finalmente, el estado Miranda cuenta con 22 campamentos que registran la ocupación de 1171 personas.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Espero

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Viviendo afuera, me hundo en desespero… Aunque confío y espero… pero el gobierno no manda maquinarias, pero hay miles de manos, pero muchas emigraron, pero ayudan mejor desde afuera, pero la indolencia del Estado duele, pero llegan donativos, pero se roban otros, pero tachan códigos de barra, pero saquean apartamentos, pero los sacarán los gringos, pero también los apoyan, pero está María Corina, pero no la dejan entrar, pero vienen elecciones, pero quién sabe cuándo, pero hay un plan de tres fases, pero no esperaban el terremoto, pero lo advirtieron los sismólogos, pero no les pararon, pero los japoneses sí, pero Chavez no, pero llegan rescatistas, pero devuelven a otros, pero el pueblo salva al pueblo, pero detienen al topo de La Guaira, pero lo liberan nuevamente, pero no ayudan los soldados, pero dizque no son todos, pero casi los linchan, pero no sean lo que critican, pero Delcy nos bofetea en rueda de prensa, pero la desmienten los periodistas, pero los amenazan con cárcel, pero hay influencers en el desastre, pero unos lo hacen por seguidores, pero allá son mis ojos, pero no tienen rigor periodístico, pero hay cifras oficiales, pero nadie se las cree, pero las corroboro con medios internacionales, pero el mundial es más noticia, pero rescatan a Hernán Gil, pero veo filas de cadáveres, pero hay hospitales de campaña, pero hedor por donde sea, pero hay humoristas alegrando refugios, pero no es tiempo de hacer humor, pero los míos están vivos, pero no debo ser egoísta, pero nadie entiende mi dolor, pero donaron muchísimo, pero cómo rechazarlos si colapsó el centro de acopio, pero sonríen y van a otro, pero no he donado tanto como ellos, pero pude ser voluntario, pero debo trabajar, pero soy independiente y dueño de mi tiempo, pero debo pagar la renta, pero puedo escaparme, pero mi hijo tiene obligaciones, pero puede faltar, pero si falta lo penalizan, pero al menos ayudé, pero quiero estar allá, pero a la vez también acá, pero me frustra todo esto, pero luego podré ir, pero me da nostalgia, pero recuerdo por qué emigré, pero lloro, pero me aplomo, pero desplomarán edificios, pero aprenderemos de esto, ¿pero cuándo aprenderemos?, pero indemnizarán a las víctimas, pero no alcanzará, pero tengamos fe, pero esto no es de Dios, pero Dios lo es todo, pero está muy ocupado, pero su tiempo es perfecto, pues viene la reconstrucción… Y para eso no hay peros… Por eso yo espero.

@ReubenMoralesYa

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Sociedad Anticancerosa activa plan para garantizar la atención oncológica

La Sociedad Anticancerosa de Venezuela anunció el despliegue inmediato de un plan de contingencia con el doble propósito de, por un lado, garantizar la continuidad de la atención médica y el diagnóstico oportuno a la población en general y a sus pacientes oncológicos en control y, por el otro lado, sumar de manera activa su capacidad técnica a los labores de prevención sanitaria en relación con la emergencia surgida desde los terremotos.

La Junta Directiva y el cuerpo médico de la institución confirmaron que sus servicios de evaluación diagnóstica y prevención se mantienen completamente activos. Para lograr este cometido, el equipo ha diseñado un sistema de reprogramación y de vías de acceso seguras, pensado especialmente para atender a las personas cuyas citas de control o estudios especializados se hayan visto afectados por las restricciones logísticas derivadas de la contingencia.

Alivio médico en momentos críticos

Los especialistas de la organización recuerdan que el diagnóstico oportuno y la evaluación médica constante son pilares esenciales de la salud, y no deberían detenerse ni siquiera en las situaciones más complejas. 

Por esta razón, el plan de emergencia busca asegurar el acceso a los servicios de la Clínica de Prevención de la Sociedad Anticancerosa de Venezuela y garantizar un entorno seguro y controlado para quienes requieren de sus patologías.

“El cáncer no se detiene ante una emergencia nacional como la que vivimos actualmente, y nosotros tampoco. La necesidad de una evaluación médica especializada o de un estudio de diagnóstico es permanente. Nuestra prioridad absoluta en este momento es brindar certeza, contención y seguridad a las personas, garantizando que nuestros servicios especializados sigan adelante en un entorno controlado y profundamente humano”, detalló el Doctor Juan Saavedra, Director de la Clínica de Prevención.  

Ayuda pública

La Sociedad Anticancerosa de Venezuela (SAV) también ampliará su rango de acción con el fin de colaborar con la disminución de los riesgos sanitarios que suelen aparecer luego de eventos naturales de gran magnitud como el del pasado 24 de junio.

Como parte de este plan de contingencia, el equipo médico de la institución difundirá pautas preventivas esenciales para quienes se encuentran en campamentos o refugios temporales. 

Esta ayuda abarcará asesoría técnica en el manejo, almacenamiento y potabilización del agua en condiciones de escasez. Se ofrecerá orientación sobre la prevención de brotes infecciosos, gastrointestinales y dermatológicos en espacios de convivencia compartida, y explicación de prácticas básicas de higiene y control sanitario en los refugios.

Canales de atención

La SAV hace un llamado a la calma, a la resiliencia y a la prevención en la situación actual. Por eso le recuerdan a toda la comunidad, los pacientes y a sus familiares que sus canales de comunicación oficiales están operativos para atender dudas, coordinar reprogramaciones de citas y ofrecer orientación sobre todos los servicios disponibles, incluidas consultas, laboratorios, ecosonogramas, radiografías, mamografías y otros exámenes de evaluación.

La institución reafirma que la prevención y la cooperación mutua son las herramientas más potentes para superar con éxito las fases posteriores a esta emergencia, y que mantiene inquebrantable su compromiso con la vida de los venezolanos. 

Con información de Nota de Prensa. 

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.