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Venezolanos son la mayor población de extranjeros en Chile

 

 

EL SUBSECRETARIO DEL INTERIOR DE CHILE, Rodrigo Ubilla, y el director del Instituto Nacional de Estadística de ese país (INE), Guillermo Pattillo, informaron este jueves 14 de febrero que los venezolanos son el grupos de extranjeros de mayor número en esa nación.

Los funcionarios precisaron que hay 1.251.225 extranjeros residentes en Chile; lo que equivale al 6,6% de la población de ese país. Ambos dieron estos detalles en el informe “Estimación de Personas Extranjeras Residentes”, documento que forma parte del trabajo de colaboración entre instituciones del Estado para la elaboración, análisis y estadísticas relacionadas con la migración en la nación.

Con 288.233 de integrantes, la colonia de venezolanos es la de mayor número y la que representa el 23% de la población total de migrantes en Chile, seguida de la peruana con  223.923 (17,9%) y en tercer lugar la haitiana con 179.338 es decir un 14,3% del total.

Del total de venezolanos, 149.544 son hombres y 138.689 son mujeres.
Los “huérfanos” de los que se quedan y de los que se van son los más vulnerables
Al menos cuatro niños han sido desamparados en las calles de Caracas este año
Expertos consideran que el abandono es la consecuencia de varios aspectos: estados emocionales de angustia, miedo al futuro, desasosiego, carencias económicas, falta de alimentos e incremento de embarazos en adolescentes  
Según la Cepal, 65,79% de la población venezolana está en edad productiva
La migración masiva podría acelerar el envejecimiento de la población

@franzambranor

EL 3 DE OCTUBRE DE ESTE año, el llanto de un niño a las puertas del edificio Vakero en la avenida Sanz de El Marqués, en Caracas, llamó la atención de un grupo de vecinos. El sollozo provenía de una caja de cartón: una criatura de apenas un año había sido abandonada como si se tratase de una versión venezolana de Oliver Twist.

Diez días más tarde, funcionarios de Polichacao encontraron a una bebé recién nacida envuelta en una franela en la Plaza de Los Palos Grandes. Fue el cuarto niño abandonado en el año en la capital luego de que una mujer tropezase con uno dentro de un vagón del Metro de Caracas en marzo y otro fuese hallado por efectivos de la Policía Nacional Bolivariana detrás de la iglesia Candelaria entre las esquinas de Candilito y Urapal.

En septiembre, Ana de la Cruz, de 90 años, falleció a la espera de una ambulancia luego de que la dejaran en el Terminal de Pasajeros de Maracaibo. Una semana después, el adulto mayor Felipe Santiago López fue abandonado en el mismo sitio con un cuadro severo de desnutrición.

El abandono de personas vulnerables como niños y ancianos se ha convertido en una práctica cada vez más frecuente en un país donde según la Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi), correspondiente a 2017, 87% de los hogares está en condición de pobreza producto de la pérdida del poder adquisitivo de los salarios y la acelerada inflación.  

Dejar a un recién nacido o a un miembro de la tercera edad en la calle tiene sus consecuencias. El artículo 435 del Código Penal es claro: “El que haya abandonado un niño menor de doce años o a otra persona incapaz de proveer a su propia salud, por enfermedad intelectual o corporal que padezca, si el abandono estuviese bajo la guarda o al cuidado del autor del delito, será castigado con prisión de cuarenta y cinco días a quince meses”.

Para la psicólogo social Soraidee Romero Sandoval, el abandono responde a varios estados emocionales. “No es posible generalizar y cada caso responde a una historia familiar particular. Se presentan estados emocionales de angustia vital, desasosiego, miedo al futuro, a desconocer cómo resolver una situación determinada, carencias económicas, falta de alimentos para todo el núcleo familiar, ausencia de apoyo e incremento de embarazos en adolescentes”, dijo.

“El abandono de los niños y de los adultos mayores, los dos sectores más vulnerables de la población, no hace más que reflejar la realidad de un país que vive una gran crisis económica”, dijo el demógrafo y coordinador académico de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales (Faces) de la Universidad Central de Venezuela, Javier Fernández.

Lejos de cumplir la promesa hecha por el fallecido presidente Hugo Chávez de erradicar a los niños de la calle, la Red de Casas Don Bosco informó que hubo un aumento de 40% de menores de edad en situación de calle en el último trimestre de 2017.

“El abandono de los niños se hace de manera consciente. Son desamparados por sus padres por no contar con los recursos económicos para su alimentación y el cuidado adecuado. Ellos esperan que el Estado los recoja y les dé una supuesta mejor calidad de vida en los albergues”, sentenció Fernández.

Romero Sandoval aseveró que antes recluían a los ancianos en casas de reposo, pero muchas de esos establecimientos han cerrado y algunas personas no tienen para pagar una mensualidad en un centro de atención. Asomó que en la psicología social se habla de ejemplos. “Como fenómeno social, el abandono puede estar siendo replicado, por eso vemos que suceden uno detrás de otro”.

Javier Fernández indicó que la diáspora ha potenciado la exclusión y autoexclusión de quienes dependían de un tercero en el hogar. “Muchas familias se han visto en la necesidad de salir del país en búsqueda de oportunidades que aquí no existen o son escasas. Eso ha obligado a dejar a familiares aquí muchas veces con sus nietos, limitados por la escasez de medicinas y alimentos apropiados, mientras esperan que sus hijos se estabilicen en otros países y les puedan enviar remesas”.

“En este momento hay un incremento de niños abandonados y ancianos, no solo en las calles, también en las mismas maternidades y hospitales. Niños y abuelos desamparados porque los hijos están fuera de Venezuela trabajando para tener una mejor vida”, salió al paso Romero Sandoval.

A inicios de octubre de este año, la Organización de las Naciones Unidas estimó que cerca de 5 mil venezolanos cruzan a diario las fronteras. 2,6 millones están desplazados y la cantidad de personas que optan por una condición de refugiado ha aumentado un 2000% desde 2014 al presente.

Para junio de 2018, la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) indicó que 2,3 millones de personas han salido de Venezuela a otras regiones de América Latina, sin precisar la fecha de inicio del éxodo.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) informó que unos 133 mil venezolanos han solicitado refugio en otros países entre 2014 y 2017, aunado a 363 mil que se han apegado a otras alternativas legales de migración.

Fernández indicó que, aunque es un fenómeno relativamente nuevo, la diáspora ya está teniendo efectos en Venezuela. “El impacto de esas migraciones desde el punto de vista económico, ya se está viendo. Aparte de los problemas per se de la obtención de materias primas, está la pérdida de la mano de obra, que afecta la capacidad de producir bienes y servicios. Del mismo modo, muchas empresas se han quedado sin personal calificado para el trabajo y se han visto imposibilitados de contratar a otros por no tener la preparación adecuada. Todo esto influye directamente en el crecimiento económico del país y agrava la crisis que tenemos”.

 

Un país joven que podría producir y no lo hace

Según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), para 2017 un 65,79% de la población en Venezuela, estimada en 31 millones de personas, tenía entre 15 y 64 años, rango de edad considerado como “económicamente activo”.

27,59% de la población era menor de 15 años y apenas 6,61% tenía 65 años o más.

Del universo total, 56,4% era menor de 35 años.

De acuerdo a estas cifras y las recolectadas por el Instituto Nacional de Estadística en el censo de 2011, Venezuela goza de un bono demográfico, fenómeno que se da cuando la población en edad de trabajar supera a la población dependiente (niños y ancianos).

“Al bono demográfico lo determinan varios aspectos: mortalidad, fecundidad y migración”, apuntó María Di Brienza, miembro del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello.

Efectivamente aún somos un país joven, pero disminuido. Se estima de manera no oficial que aproximadamente un 10% de la población venezolana ha emigrado a diferentes latitudes, de ellos la gran mayoría son jóvenes menores de 30 años, muchos de ellos son profesionales universitarios con cierta experiencia o recién graduados que buscan oportunidades que este país no les ofrece: una mejor calidad de vida, seguridad y trabajo bien remunerado”, dijo el profesor universitario, Javier Fernández.

Datos socio-demográficos extraídos de la Cepal estiman que la tasa anual de crecimiento en Venezuela entre 2015 y 2020 es de 1,2%, la tasa de natalidad es de 17,9%, la de mortalidad de 5,7% y la esperanza de vida es de 75 años (79 mujeres y 71 hombres).

“La mortalidad infantil va en ascenso. Tenemos cifras muy parecidas a la de los años 90, estamos viviendo una especie de retroceso”, acotó Di Brienza

Un estudio efectuado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) publicado en septiembre de este año, indicó que la tasa de mortalidad en niños menores de 5 años en 2017 fue de 61 decesos por cada 1.000 nacimientos, parecida a la de 60 fallecimientos por cada 1.000 alumbramientos en 1990.

Se desprendió también de este análisis que la tasa de mortalidad neonatal se incrementó de 7 mil muertes por cada 1.000 recién nacidos en 1990 a 12 mil por cada 1.000 en 2017.

Estadísticas extraídas de informe de Unicef

Di Brienza dijo que en la década de los 60, cuando se produjo lo que cataloga como el “baby boom”, en Venezuela cada mujer tenía en promedio 6,7 hijos, hoy en día esa cifra se redujo a 2,2 hijos. “No tenemos la misma fecundidad que teníamos hace cinco décadas. Hay menos niños”.

La esperanza de vida también ha descendido, números de la Organización Mundial de la Salud apuntan a que en 2015 la expectativa se ubicaba en 74,39 años, para 2017 la cifra bajó a 74,1, ubicando al país en el puesto 88 a nivel mundial.

“Todos están ganando en esperanza de vida en América Latina, salvo Venezuela. Eso responde a que enfermedades que estaban erradicadas y controladas como la malaria, paludismo, difteria, sarampión y tuberculosis hayan reaparecido producto de políticas públicas erradas. No hay vacunas ni medicamentos, gente que puede seguir viviendo, muere por desidia del Estado”, añadió Di Brienza.

La esperanza de vida también se ve pisoteada por la tasa de homicidios en Venezuela, la más elevada de la región, según InSight Crime: 89 por cada 100 mil habitantes en 2017, superando a El Salvador y Honduras.

El informe más reciente del Observatorio Venezolano de la Violencia indica que hubo 26 mil 616 homicidios en 2017, 5.535 de ellos a manos de cuerpos de seguridad del Estado. De acuerdo a cifras del Observatorio Venezolano de Seguridad, organismo adscrito al Ministerio de Interior, Justicia y Paz, un total de 6 mil 363 homicidios se cometieron del 1ero de enero al 15 de julio de 2018.

Un bono que no es eterno

Para Javier Fernández el hecho que Venezuela sea una nación relativamente joven hoy en día, no quiere decir que lo vaya a seguir siendo en un futuro. Especialmente el fenómeno de la migración masiva puede modificar el patrón. “Una de las características que tiene un país cuando la población joven migra es que indirectamente envejece. Así mismo ocasiona la disminución de la tasa de natalidad, en otras palabras, reducimos la población de relevo del país”.

El profesor universitario dijo que la desmovilización aunada al deterioro de la calidad de vida serán determinantes en la demografía de años venideros. “Nos encontramos ante un futuro en el que  tendremos a una población muy disminuida en sus capacidades, en especial, el del aprendizaje, esencial para la inserción laboral exitosa”

Di Brienza opinó que no es que Venezuela se va a volver vieja. “La diáspora podría acelerar el proceso de envejecimiento”.

La también profesora universitaria indicó que el bono demográfico es finito y a partir de 2040 empezará a cambiar si las condiciones de vida en Venezuela continúan como van. El propio censo del INE en 2011 arrojó que este colchón demográfico duraría 20 o 30 años más. Pero sin planes para desarrollar la economía, la salud y la educación el país corre el riesgo de no poder atender a una masa de la población que depende de pensiones y servicios sociales. “Debemos tener condiciones socioeconómicas que suban y no que bajen. Tiene que haber planificación familiar, métodos reproductivos confiables, es absurdo que una parturienta muera por complicaciones que se pueden prevenir”.

Di Brienza posee una alta expectativa con el censo anunciado por el ministro de planificación, Ricardo Menéndez, para 2019. Aspira que aclare y no oscurezca. “Eso podría darnos una nueva foto del país y ojalá que esa fotografía sea fidedigna. El problema en este sentido es la opacidad con la que se maneja el gobierno, el Saime no informa cuánta gente sale y entra del país, el INE solo ha publicado cifras de nacimientos hasta 2012 y el Ministerio de Salud maneja estadísticas de mortalidad hasta 2014, de esa forma es muy difícil establecer una variable demográfica”

 

 

 

Venezuela superó a Siria en peticiones de asilo en España el año pasado

VenezolanosenValencia

En 2016, los venezolanos lideraron por primera vez las peticiones de asilo en España con 3.960 solicitudes del total de 15.755, , publicó el diario ABC.

Por detrás solo se sitúan sirios (2.975 peticiones) y ucranianos (2.570) cuyos países se encuentra en escenarios de guerra abierta. En 2012, un año antes de la llegada de Maduro al poder, sólo 28 venezolanos solicitaron asilo. Estas peticiones se han multiplicado por 141 con el “madurismo”.

El segundo dato oficial proviene del Instituto Nacional de Estadística (INE). El pasado año el número de ciudadanos “nacidos en Venezuela” y residentes en España se situó en 208.081, de los cuales 127.781 tienen la nacionalidad española, mientras que el resto ostenta sólo la nacionalidad venezolana o la venezolana y la de otro país (italiana, portuguesa o estadounidense principalmente).

El seguimiento de la estadística del INE es significativa para explicar la convulsa historia de los últimos 20 años en el país caribeño, tan poco acostumbrado a emigrar en los años 70, 80 y 90 dada la riqueza petrolera que apuntalaba su situación económica.

Si en 1998, un año antes de la llegada de Hugo Chávez al Palacio de Miraflores, en España residían 46.388 ciudadanos nacidos en Venezuela, la mayoría hijos de españoles con nacionalidad que decidieron volver a la “madre patria”, esta cifra veinte años después se ha multiplicado por 4,4. Y todo ello a pesar de que España ha atravesado una de las crisis económicas más agudas de su historia reciente entre 2008 y 2015 y que obligó al retorno a su país de origen a miles de inmigrantes de países latinoamericanos como Ecuador, Colombia o Bolivia.

Obviamente ese exilio migratorio de venezolanos a España se ha disparado con la llegada de Maduro al poder y, sobre todo, tras los acontecimientos del último año: 28.000 nuevos venezolanos llegaron a nuestro país en apenas un año (eso sólo en las cifras oficiales).

El inmigrante venezolano es emprendedor en España: restaurantes y todo tipo de comercios han aflorado en las ciudades (la cadena Goiko Grill en Madrid es buen ejemplo de ello) y aunque no abundan sus asociaciones sí han prosperado sus “clubes de networking”con el objetivo de poder asesorarse entre sí a la hora de establecer su nueva vida profesional en España. Ejemplo de ello es el “Venezuelan Business Club”, también con presencia en EE.UU. o Panamá.

Dos sonadas apariciones inversoras han sido la mayor tienda de “outlet” de Europa establecida en Leganés por el Grupo Sambil o la inversión del banco privado venezolano Banesco en Galicia tras comprarle al FROB la entidad resultante de las cajas de ahorros gallegas, la actual Abanca.

Ingenieros, consultores, publicistas, informáticos, médicos y periodistas son algunas de las profesiones más corrientes de una comunidad que cada vez exterioriza más su hartazgo político con la convocatoria de manifestaciones en las distintas capitales españolas. Realizar estudios de posgrado o universitarios para luego intentar establecerse es otra de las opciones. En Madrid otra manifestación recorrerá la Gran Vía el próximo sábado demandando democracia en Venezuela y pedir apoyo político en España.

 

 

May 13, 2015 | Actualizado hace 5 años
El rapto de la estadística por Francisco Ibarra Bravo

BCV

 

Como en la escultura de Giambologna hay tres figuras. La primera es la mujer raptada, tratando se zafarse de los brazos de su captor. La segunda el romano que se la lleva, y tercero el sabino vencido en el suelo. En Venezuela se viene dando desde hace mucho tiempo un rapto continuado.

Este rapto es la continuación de un proceso que se inició en 1999 que consiste en utilizar todas las instituciones del Estado para favorecer a quienes gobiernan. La degeneración institucional le permitió al gobierno hacerse con el control de dos instituciones que por ley deberían ser autónomas. Estas dos instituciones son el Banco Central de Venezuela (BCV) y el Instituto Nacional de Estadística (INE). Ambos organismos son los responsables de producir y publicar las estadísticas nacionales, entre ellas las estadísticas económicas.

Tanto el INE como el BCV han sido utilizados de forma ilegal para malear las estadísticas nacionales para favorecer el discurso oficial. Además, el BCV opera hoy como la caja chica de PDVSA y el fisco en violación flagrante de las leyes. No conforme con este triste papel al que han puesto a jugar al BCV y el INE, dese hace algunos años el Gobierno ha presionado a estos organismos para que limiten y retrasen la publicación de estadísticas económicas, a la que por ley todos los venezolanos tenemos derecho.

Cuando la manipulación de las cifras ya no es suficiente para ocultar el desastre económico, se ha hecho necesario que Nelson Merentes y su combo rapten las estadísticas del país. Ya ni siquiera es un secuestro, el Gobierno no tiene interés alguno en entregar las estadísticas a sus verdaderos dueños: los ciudadanos. El Gobierno mediante su ministerio de asuntos monetarios, otrora llamado BCV, privatiza información pública tan valiosa como la inflación y cuentas nacionales. Esta información es vital para la planificación estratégica de los agentes económicos; que ahora se ven en la necesidad de pagar por obtener información que debería ser pública. El directorio del BCV es por lo tanto responsable de apropiación indebida de un bien público. La información estadística no solo debe ser pública sino oportuna.

Las estadísticas, maleadas en muchos casos, se siguen calculando. El Estado dedica recursos importantes para la recolección y procesamiento de estas cifras. La crisis económica no ha impedido a los organismos poder llevar a cabo su deber. Los ciudadanos con nuestros impuestos, incluida la inflación, estamos sufragando los costos de poder contar un sistema de estadísticas nacionales. Pese a asumir los costos no se nos está entregando la información.

El rapto de la estadística por el Gobierno y sus agentes en diferentes organismos públicos es un acto ilegal y que destruye la rendición de cuentas a la que debe estar sujeto todo gobierno democrático. La opacidad del Gobierno a todo nivel contrasta con el proyecto ofrecido de democracia participativa y protagónica. Hoy los venezolanos somos menos ciudadanos de lo que éramos en 1998. El Gobierno no rinde cuentas y privatiza información que debería ser pública. Esperemos que esto no se salde como aquel rapto, cuando quienes perpetraron el atropello al final terminaron saliéndose con la suya.

 

AN aprobó estimación poblacional elaborada por el INE para parlamentarias

AsambleaNacional3

 

La Asamblea Nacional aprobó por mayoría oficialista la propuesta del índice de estimación de la población a la proyección del 2015 elaborada por el Consejo Nacional Electoral y el Instituto Nacional de Estadística que indicó que la población venezolana es de 30.825.782, que determinará la distribución de los circuitos electorales y, en consecuencia, la cantidad de diputados a elegir en cada uno de esos circuitos.

Durante el debate en la plenaria, el diputado Alfonso Marquina (Primero Justicia) rechazó en nombre de la fracción parlamentaria de oposición el que el CNE insistiera en cambiar los circuitos electorales.

“Cuando revisamos la distribución poblacional del estado Aragua, municipio por municipio, como Girardot presentan un decrecimiento del 15,7%. Santiago Mariño también con 27,5% y el crecimiento mayor está en los municipios del sur, como Camatagua. Segú el INE debería tener 14758 habitantes en 2015 y en 2016 debería tener 15.017 habitantes. Según esto que nos mandan ahora va a tener 26.061, es decir que en seis meses la población de Camatagua creció en 76,58% con la intención, por supuesto, de crear nuevas diputaciones donde ustedes suponen tienen mayor fortaleza electoral”, acotó Marquina.

También aseguró que en Miranda, la población de junio de acuerdo al INE es de 3.159.000 habitantes, y a junio de 2016 debería ser 3.194.000 habitantes. “Bueno, a diciembre de 2015, es decir, entre un rango y otro, la población decreció en 6,47% en este informe y se ubicó en 2.989.000 habitantes. Lo sorprendente no es eso, sorprendente es que nos dicenq ue el municipio Chacao la población decreció en 15,45% y que en El Hatillo creció en 15,71%. En el municipio Baruta – donde muchos de ustedes se mudan ahora – , en vez de tener 362.000 habitantes, va a tener 254.000 habitantes. Pero sorprendentemente los que crecen son municipios como Lander, que pasó de 168.000 habitantes a más de 200.000 habitantes”.

Marquina desestimó que el cambio en las cifras poblacionales se deba a la movilizaciones de personas por la reubicación de viviendas, pues “estamos hablando de proyecciones y si ya estaban hechas de acuerdo al INE cómo es que traen hoy para que se apruebe ese instrumento algo que desdice todos esos cálculos” y aseguró que el Gobierno nacional está trantado de manipular las cifras poblacionales para “cometer el mismo fraude que en 2010”.

Por la fracción oficial, el diputado Pedro Carreño (Psuv), criticó que la fracción de oposición “se rasgue las vestiduras” al solicitar fechas para las elecciones parlamentarias y cuando se debe abordar un requisito para las elecciones en la sesión ordinaria “empiezan a buscar a Dios por los rincones con la aviesa intención de desconocer el informe para entonces seguir posicionando lo que ellos mismos no se creen que es la tésis del fraude”.

“Ni siquiera se ha presentado el cronograma, sino que estamos en el debate de la proyección electoral y ya están hablando de fraude”, dijo Carreño para luego que ya empezaron “los vestigios para satanizar las instituciones”.

Carreño aseguró que la oposición utiliza las redes sociales para “pedir elecciones manuales, imagínate la locura, es que están idiotizados de verdad, para que no haya fraude. Da risa la vaina. Hoy se presenta el informe con el censo que efectuó la república en 2011”.

El parlamentario del PSUV explicó que, en el caso del estado Miranda, la construcción de urbanismos de la Gran Misión Vivienda Venezuela, impactó en la base poblacional de los Valles del Tuy 6,7% estableciendo 389.094 habitantes, lo que a su juicio, quiere decir que cada 389.094 habitantes que es el 1.1% de la población elige 1 diputado. “Esto quiere decir que Los Valles del Tuy aumentó 1 diputado. No así en Chacao, Sucre y Baruta”, dijo mientras criticó que ni los alcaldes ni el gobernador se “preocuparon” en la construcción de viviendas en su jurisdicción.

Previamente a la sesión ordinaria, varios voceros de oposición habían calificado como “grave” que el Consejo Nacional Electoral (CNE) insistiera en cambiar los circuitos electorales basándose en cifras de densidad poblacional del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Otros puntos a discutir

Por otra parte, la plenaria aprobó el Informe donde se solicita se aprobar el Proyecto de Ley Aprobatoria del Acuerdo Marco entre el Venezuela y El Líbano, así como la Ley Aprobatoria del Convenio para la Defensa Nacional entre el Venezuela y China.

Pueblo pobre, pobre pueblo por Francisco J. Quevedo

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Un pueblo que –aún con cifras oficiales– refleje indicadores de pobreza sobre el 48% y donde la clase media y pudiente no alcance a ser 20%  es un pueblo pobre. Y un país donde –de nuevo, con cifras oficiales– 60% de los trabajadores si acaso cuenta con 6° grado de educación primaria no puede sino llamarse un pobre pueblo.

¿Cómo se levanta un mercado próspero con una población que devenga si acaso US$ 60 mensuales en promedio? ¿Qué puede comprar un pueblo pobre, si es que no hace tres horas de cola por un kilo de queso regulado o dos litros de leche? ¿Y cómo se levanta un país con una fuerza de trabajo que mayoritariamente no sabría leer un Manual de Instrucciones Técnicas, tanto menos comprender de procesos y protocolos? ¿Cómo se desarrolla la economía sobre los hombros de un pobre pueblo?

Que el venezolano es un pueblo pobre lo revelan las cifras del INE (quizás por eso destituyeron a su Presidente en días pasados, por publicar verdades). El porcentaje de hogares venezolanos que vive en situación de pobreza pasó de 21,2%, a finales de 2012, a 27,3% en 2013 que representaría 1,79 millones de pobres más, informó el organismo estatal en su página de internet. Y no podemos sino esperar un grave empeoramiento cuando se publique la data de 2014, cuando la inflación oficial, repetimos, alcanzó sobre 68% y el desabastecimiento de algunos rubros tan elementales como la leche y las medicinas superó 80%. El indicador de pobreza extrema también se incrementó, dicen las estadísticas del Estado, al pasar de 7,1% en 2012 al 9,8% en 2013, lo que equivale a unas 733.000 personas más en marginalidad, con ingresos que no alcanzan niveles de subsistencia. No menos de tres millones de venezolanos se acuesta con el estómago vacío a diario. Pero, “con hambre y sin empleo…” dicen.

La crisis económica que enfrenta Venezuela, dominada por una desbordada inflación y un desabastecimiento atroz, golpeó con mayor intensidad a los sectores más vulnerables del país e hizo que los hogares en condición de pobreza por ingreso llegaran a 48,4%, reveló un estudio nacional que realizaron en 2014 de forma conjunta las casas de estudios UCABUCV y la USB. Y es que las cifras del INE revelaban que el ingreso promedio del venezolano se ubicaba en Bs. 9 mil mensuales en Abril de 2014. Hoy, al dólar Simadi, el salario mínimo más bono alimentario que el Presidente Maduro vende como “el más alto de América Latina”, alcanza apenas US$ 41 mensuales, eso es US$ 1,40 por día, ubicándonos a niveles de Cuba y países africanos como Somalia.

¿Cómo se puede llamar a un pueblo donde solo 25% de los hogares tenga carro? El último Informe Semestral del INE indicaba que 77,88% de los hogares no consume leche líquida completa. Sea por desabastecimiento o por falta de real para comprar comida, este pobre pueblo no se alimenta bien. Aunque nos quieran vender nuevas formas de calcular el bienestar social en función del alcance de las misiones, esas donde el populacho hace cola por un paquete de pañales o marcha por la ilusión de algún día recibir una vivienda digna, “la calidad de vida del venezolano no tiene la calidad debida”, como dijo el maestro Zapata. El tercermundismo nos arrolla.

Que el venezolano es un pobre pueblo lo ratifican las mismas cifras del INE que indican que 60% de nuestra fuerza laboral, léase bien, casi dos de cada tres trabajadores apenas cuenta con  grado de educación primaria, siendo analfabetas al menos 5,3% de ellos, sin considerar el analfabetismo funcional de tanto obrero que no sabe leer más allá de los titulares del periódico Vea. Un reportaje en NotiGlobo, basado en cifras oficiales, revelaba que el sector informal de la economía creció recientemente para alcanzar el 65% de la fuerza laboral. Nuevamente, dos de cada tres trabajadores viven “matando tigres”. Ante lo anterior, resulta lógico. Como la leche y el café, oportunidades de empleo no hay…

Pero lo más triste son las decisiones políticas de ese pueblo, y sus actitudes sociales y morales que todavía llevan a muchos a apoyar un gobierno que quizás los ilusione pero los humilla, que los empobrece, que los somete a los niveles de criminalidad más elevados del mundo y a una corrupción que les roba el futuro. Lamentablemente, este pobre pueblo se consume en su envidia, culpando a otros por todos sus males, carencias y dolencias, como le han enseñado.

Por las evidencias se concluye que un pueblo pobre y resentido nunca hará patria.

 

@qppasociados

En Gaceta: Elías Eljuri queda fuera del INE

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Elías Eljuri, presidente del Instituto Nacional de Estadística (INE) será reemplazado por Raúl Ernesto Pacheco, según se publicó este viernes 20 de febrero en Gaceta Oficial.

Redacción Runrunes

En la Gaceta Oficial Nº 40.604 publicada este viernes 19 de febrero, fue oficializada la designación de Raúl Ernesto Pacheco como nuevo presidente del Instituto Nacional de Estadística, INE.

Pacheco reemplazará a Elías Eljuri, quien ocupó la presidencia del instituto durante 13 años, comenzando sus labores en 2003.

El Ministerio de Planificación será el encargado de la juramentación de Pacheco.

El anunció lo hace la Presidencia de la República nombró mediante el decreto Nº 1.613.

En un año la canasta alimentaria subió 90,6%

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El Instituto Nacional de Estadística informó que en noviembre de 2014 el costo de la canasta alimentaria se ubicó en 6,382.62 bolívares, lo que representa un incremento de 6,75% con respecto a octubre del mismo año.

El último dato disponible del INE muestra que entre octubre y noviembre del año pasado los venezolanos debieron gastar 403,86 bolívares más para comprar la misma cantidad de productos.

Los principales incrementos corresponden a los rubros de arroz (44,6%); leche en polvo completa (35,5%); mangos (20,2%); leche pasteurizada completa (18,8%); carne de pollo (17,9%); sardinas enlatadas (13,5%); plátanos maduros (12%) y azúcar
(11%). Las disminuciones más importantes se verifican en la auyama (-6,4%); Tomates (-3,6%) y Cebollas (-3,4%).

Los datos oficiales revelan que los rubros controlados que componen la canasta alimentaria subieron en noviembre 7,94% y los no controlados de 5,97%.

El registro del INE muestra que en 12 meses, de noviembre de 2013 hasta noviembre de 2014, el precio de los alimentos básicos subió 90,6%, al pasar de 3.347,28 bolívares hasta 6,382.62 bolívares.