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Economistas: La incertidumbre marca el escenario para el año 2019

HACER PROYECCIONES ECONÓMICAS EN LA VENEZUELA DE 2018 es un ejercicio de dibujo libre. La matemática es exacta y las leyes de la economía pretenden serlo cuando se hacen proyecciones sobre la base de indicadores macro de un país. En el caso de la Venezuela de 2018 el cálculo se complica debido a la hiperinflación, según lo han comentado varios economistas a El Pitazo.

El desmesurado aumento de los precios de los bienes y los servicios hace cuesta arriba alguna estimación. Así lo considera el economista César Aristimuño, quien aseguró que “presentar perspectivas económicas en Venezuela para los próximos meses es como caminar en una cueva con una vela en lugar de una potente linterna. Cada paso es clave, es muy complicado ver más allá de cierta distancia y hay que aguzar los sentidos para entender con claridad las señales”.

En su último informe de coyuntura de 2018, el también analista de riesgo bancario asegura que “el paquete de medidas económicas aplicado por el presidente Nicolás Maduro en agosto pasado es un plan sin objetivos medibles (al menos públicamente expuestos), no da muestras de avance, porque no ataca los problemas de fondo y no se atreve a tomar las decisiones que requiere la grave situación económica”.

Advierte que la hiperinflación sigue siendo el gran problema para resolver. “Si no se toman las correcciones podría cerrar 2019 por encima de 8.000.000%, encadenando su segundo año con un alza de precios con siete cifras. Los intentos del gobierno para frenarla han sido escasos e infructuosos como es evidente”.

Sigue leyendo esta nota de Elizabeth Ostos en El Pitazo

Venezuela lidera el ranking de economías con más inflación en el mundo

La economía venezolana lidera un ranking que muchos no quisieran estar: la de los países con más alta inflación en el mundo. La nación petrolera ya cumplió un año en un proceso hiperinflacionario y se encuentra sumida en una profunda recesión desde 2013, además de una caída de sus ingresos en divisas debido a la disminución de la producción petrolera.

Según los cálculos de Steve Hanke, economista y profesor de la Universidad Johns Hopkins, Venezuela cerró el pasado ocho de noviembre con una tasa de inflación anual de 56.628%.

Hanke, quien ha sido un estudioso de la economía venezolana, ha recomendado la dolarización en el país para eliminar de plano el proceso hiperinflacionario. Indicó que Venezuela lidera la lista de países con mayor incremento en los precios de los bienes y servicios.

“Durante meses, Venezuela e Irán se han encontrado en la cima de la lista con la inflación más alta en el mundo”, escribió en su cuenta de Twitter

Sin embargo, Irán que es la nación que más se le acerca al país petrolero, alcanzó una inflación anualizada a octubre de 268%, seguida de Zimbabue con 152% y le sigue Sudán con 123%.

De acuerdo a las proyecciones del economista, el siguiente en el ranking es otra economía latinoamericana: Argentina con 102%, seguida de Yemen con 62%, Turquía con 42% y Liberia con 36%. “El rial iraní no tiene valor, lo que hace que los propietarios se nieguen a aceptar pagos en riales”, indicó.

Hanke recalcó además que el índice de precios anual al mes de octubre de Venezuela cerró en 52.184%, variación que se coloca por cierto muy por debajo de la estimación de la Asamblea Nacional, la cual recientemente informó que la inflación anualizada para este período llegó a 833.997%.

Como se recordará, el Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé que Venezuela finalice el año 2018 en 2.500.000%, por lo que ha sido catalogada como la inflación más dañina de América Latina.

Feb 15, 2016 | Actualizado hace 4 años
Colapso venezolano, por Míriam Leitão

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Míriam Leitão

Columnista de O Globo

La crisis venezolana no sólo está empeorando. El país se encuentra al borde del colapso, de una ruptura, hasta el punto de que el diario Financial Times dijo que el ‘default’ era la mejor opción. El Tribunal Supremo consideró que el presidente Maduro podía declarar la emergencia económica incluso después de que la Asamblea rechazó este decreto. Esto le dará al mandatario poderes dictatoriales sobre una economía que él y Chávez arruinaron.

Los economistas dicen que la recesión venezolana sólo es comparable a períodos de guerra o de desastre natural. El mes pasado, el Banco Central de Venezuela informó de una caída del 7,1% del PIB en el tercer trimestre de 2015, después de estar dos años sin revelar indicadores. Sin embargo, el cálculo de los economistas es que el país tuvo una recesión de 10% el año pasado y que su economía se contraerá 8% más este año. La inflación fue de 141% y, como el Banco Central ha financiado el Tesoro para emitir billetes, debió llegar a 200%. El decreto de emergencia económica dará Maduro facultad de expropiar bienes y empresas, intervenir cualquier compañía, obligar a las fábricas a aumentar su producción, acceder a cualquier fondo extrapresupuestario. Es una tiranía económica de quien ha sido el responsable del desastre.

La caída de los precios del petróleo empeoró todo, pero no fue la causa de la crisis. El economista venezolano Ricardo Hausmann, ex ministro de Planificación y profesor de Harvard, contó en un artículo reciente que, en 2012, cuando el barril de petróleo estaba en 103 dólares y el país tenía un fuerte superávit comercial, el gobierno del entonces presidente Hugo Chávez tuvo un déficit público del 17,5% del PIB; “una cifra demencial”, para usar la expresión Hausmann.

Si los chavistas hicieron esto durante la abundancia, piense ahora en la escasez. Con la caída del petróleo, las exportaciones se desplomaron 60% en tres años. Y el déficit primario estimado en 21% del PIB para este año por el FMI, se enfila hacia 25%. Con la falta de dólares, las importaciones se redujeron, lo que agravó la escasez que siempre ha habido en los gobiernos chavistas. Faltan alimentos, medicinas y materias primas para la producción. En el mercado paralelo de divisas, el bolívar se depreció 90% frente al dólar en los últimos 18 meses. El temor de los inversores en este momento es que el gobierno no pueda cumplir con el pago de su deuda este año, alrededor de 10 mil millones de dólares, y por eso Venezuela es el país con mayor riesgo soberano en el mundo, pagando un diferencial de interés de 36% en comparación con los bonos del gobierno de Estados Unidos.

Hausmann teme una crisis humanitaria de grandes proporciones. Sin acceso al crédito internacional, y con el sector privado desmovilizado después de 17 años de persecución por parte de los gobiernos chavistas, el economista cree que la mejor solución para reducir la crisis en el país es cerrar un acuerdo con el FMI. Pero eso sería impensable en la administración de Nicolás Maduro.

El economista Sérgio Vale, de MB Associados, clasifica la situación actual en Venezuela como una economía en un estado de guerra, sin estar en guerra. El chavismo pasó casi dos décadas financiándose con el alza de los precios del petróleo, que cubría el agujero en las cuentas públicas y también mantenía bajo control la cuenta corriente. Con la caída de los precios del barril, la economía se derrumbó.

– La crisis es básicamente fiscal y cambiaria, y están estrechamente relacionadas. Para Brasil, el mayor problema es el efecto de la crisis en las empresas que tienen operaciones o que exportan hacia Venezuela. No es el mejor lugar para hacer negocios en este momento porque el riesgo de impago tiende a aumentar – dijo.

Desde 2001, Brasil ha tenido superávits comerciales con Venezuela. El año pasado, la cifra fue positiva en 2.3 mil millones de dólares. De los 2.98 mil millones de dólares exportados por el país, más de la mitad eran de productos industrializados. Es decir, las restricciones de importaciones venezolanas son una mala noticia para la industria brasileña. Pero lo peor es que muchas empresas brasileñas ni siquiera perciben ingresos por lo que venden (crece la deuda con los empresarios brasileños).

Lo grave, sin embargo, es la situación de los venezolanos. La composición del Tribunal Supremo fue cambiada poco antes de que la nueva Asamblea tomara el poder, con jueces vinculados al gobierno. Ahora, el Tribunal dicta una sentencia que da un vuelco a la decisión del Parlamento de rechazar el decreto de emergencia. Con esto, Maduro tiene superpotencias en un país al borde del colapso.

(Con Alvaro Gribel, de São Paulo)

Hasta las hallacas podrían estar ausentes en la cena navideña
El alto costo de la vida ha hecho que varios de los productos que antes no faltaban en las comidas decembrinas desaparezcan. La presencia de licores, pernil y uvas en los convites de 25 y 31 está en jaque en los hogares venezolanos

 

@loremelendez

HAY DOS CONSTANTES EN LAS RESPUESTAS de los caraqueños cuando se les pregunta si faltará algo en su mesa navideña de este año: una es la queja de los elevados precios de los alimentos y productos propios de esta temporada, la otra es la incertidumbre sobre lo que se consumirá esa noche. En ambos casos, los interrogados hacen énfasis en los “sacrificios” que deben hacerse para que la tradicional cena familiar se lleve a cabo sin que fallen platillos en el banquete.

Irma Silva hacía una cola frente a un abastecimiento del Mercado de Quinta Crespo el miércoles pasado. Allí compraba 100 gramos de aceitunas, alcaparras, encurtidos y pasitas. Quería dárselos a un sobrino que estaba ilusionado con hacer hallacas, pero no tenía dinero. “Yo le voy a llevar esto para ver si se termina de animar y yo le enseño, porque conmigo, la tradición familiar se acaba. En mis 70 años, esta la primera vez que no voy a hacerlas. No puedo comprarlo todo y, además, no se consigue nada”, dijo la abogado y comerciante.

En la casa de Mari Lázara, de familia española, no habrá nueces, ni almendras, ni turrones. Las uvas, en tanto, piensa sustituirlas por gajos de mandarinas. “Es que cada kilo cuesta 2.000 bolívares, ¿cómo las puedo comprar a ese precio?”, comentó la ama de casa. Por estas fechas, acostumbraba a servir bacalao, pero este año el pescado será otro ausente porque el precio supera los 25.000 bolívares en el Mercado de Quinta Crespo.

Para Lázara, esta será la Navidad de lo esencial. “Si antes comprabas un kilo de aceitunas en 80 bolívares y hoy las consigues en 800 bolívares, tú me dirás en cuánto está la inflación”, señaló.

Hacer un plato esencial en la mesa navideña venezolana como la hallaca, es cada vez más difícil si se toma en cuenta la escalada de los precios. Si el año pasado, preparar en casa cada unidad costaba alrededor de 75 bolívares, este año esa cifra se ha disparado hasta alcanzar los 300 bolívares como mínimo, cuatro veces el valor que tenía 12 meses atrás.

La explicación se halla en los costos de los ingredientes. Hace un año, el kilo de carne se conseguía en Bs. 250, mientras que hoy está por encima de Bs. 1.500. Las hojas de plátano para envolverlas estaban en 40 bolívares por kilo. Hoy, en el Mercado de Quinta Crespo, se consiguen en 750 bolívares.

El golpe de la pobreza

Los testimonios recogidos por Runrun.es dan cuenta de cómo se ha golpeado el poder de compra de los venezolanos en apenas un año, fenómeno asociado al crecimiento de la pobreza -que pasó de 48% en 2014 a 73% de la población en 2015- registrado en la Encuesta sobre Condiciones de Vida en Venezuela 2015 (Encovi) , estudio avalado por la Universidad Central de Venezuela, la Universidad Católica Andrés Bello y la Universidad Simón Bolívar, entre otras instituciones privadas.

 

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El documento indica que cerca de 23 millones de personas tienen problemas para satisfacer sus necesidades a través de sus ingresos y explica que más de la mitad de la población no tiene suficientes ingresos para satisfacer las necesidades de alimentación.

Los precios oficiales de la Canasta Básica de este año se desconocen. Sin embargo, los precios de las hallacas son una muestra de que la inflación en el precio de los alimentos se cuenta en cientos de puntos porcentuales. De acuerdo con el diario El Nacional, en 2014 se requerían 5.000 bolívares para elaborar 50 hallacas, mientras que este año, para la misma cantidad, se necesitan 16.200 bolívares, casi dos sueldos mínimos.

Por estos altos costos, una abuela que esperaba en una cola en un automercado de Candelaria el viernes pasado, aseguraba que este diciembre no comerá hallacas. “En la casa sólo estamos los dos viejos, así que en Nochebuena cenaremos una arepa con mantequilla, como todos los días. Por las colas, a mí se me dificulta conseguir los productos y ya en la casa no tengo pollo, ni carne. Si aquí me venden una harina de trigo, quizás pueda hacer un pan de jamón, pero más nada”, afirmó.

A tal comentario se unieron otros entrevistados como Rudy Duque, residente de San Agustín, quien  dudaba que pudiera tener en su casa una cena navideña como en años anteriores. Con un niño en brazos, la joven de 20 años apuntó que no tenían contemplado preparar o comprar hallacas, ni pernil, porque apenas podía adquirir lo básico para alimentarse.

Juana Ramírez, también de san Agustín, dijo que en lugar de cochino procurará conseguir pollo para la Navidad, pues el costo del kilo de pernil, en 1.500 bolívares, le parece excesivo. “Antes uno compartía las hallacas con los vecinos o invitaba a algún amigo a comer, pero eso es imposible hacerlo ahora”, recalcó.

Los sacrificios

La Encovi 2015 refleja cómo la clase media ha sido empujada, como consecuencia de su empobrecimiento y de la escasez de los productos en el mercado, a acudir a las jornadas y establecimientos que dependen de la Misión Alimentación (Mercal, Pdval, Abastos Bicentenarios) para poder abastecerse. Tal movimiento ha provocado que la cantidad de población que se atiende en estos expendios crezca en más de cuatro millones de personas en sólo un año.

Pero los mercados de Gobierno tampoco han podido satisfacer la demanda de los venezolanos. Un ejemplo es la distribución que este año se ha hecho de las piezas de cochino que suelen consumirse en esta época. De acuerdo con una nota de prensa del pasado 17 de diciembre, una semana antes de Navidad, hasta esa fecha se habían distribuido en todo el país 13.500 unidades de perniles y paletas, las cuales benefician sólo a 81.000 personas, la mitad de la población de una ciudad como Guatire.

Los entrevistados coinciden en que lo que faltará o, al menos mermará su presencia en la mesa, serán los licores. Cuando el precio mínimo de una botella de vino o de un espumante es de 1.700 bolívares, el presupuesto se hace insuficiente.

Mercedes Lucena, en Candelaria, indicó que si en otros años podía tomar whisky, este diciembre  comprará licores más económicos como rones o ponche crema, pero en poca cantidad porque el sueldo no le alcanza para más. Ese recorte lo ha aplicado a las hallacas que ya elaboró en casa. Antes hacía 50 y este año sólo pudo preparar para la mitad y eso porque logró comprar la carne regulada.

Del bajo consumo de los licores también habla Dilia Tortoza, una jubilada que prefirió prescindir de estos para poder comer en Nochebuena. En el carrito de compra que arrastraba ese día por Quinta Crespo llevaba la semana pasada aceitunas, alcaparras y hojas de hallacas. La carne la había comprado hace varias semanas, con suficiente antelación para sortear la subida de los precios. A las afueras, sin embargo, pueden conseguirse en oferta, en Bs. 170, pero con una calidad inferior.

“Uno tiene que caminar y preguntar mucho para poder conseguir lo que necesita. Si no, no pudiéramos hacer la cena”, aseguró quien vive en los Valles del Tuy y debe trasladarse semanalmente a Caracas para adquirir los alimentos a un costo menor.

Un viaje similar debió hacer Alfredo Castro, de Caraballeda, para poder comprar todo lo necesario para la mesa navideña. En su casa, tampoco habrá licor como en otros años. “En vez de gastar en whisky, yo prefiero gastar en pan de jamón. A lo mejor compramos algunas cervezas o un ron, pero menos que antes”, dijo.

En las colas, no todos señalan la escasez y las ausencias que este año habrá en sus cenas de Nochebuena y Año Nuevo. Hay algunos testimonios más optimistas. “Nosotros tendremos de todo: hallacas, pan de jamón, ensalada. Lo que pasa es que con la ‘guerra económica’ que tiene la oposición todo ha subido. Pero nosotros los chavistas somos fieles. Esto no nos afecta para nada”, sentenció una mujer antes de ingresar a un automercado luego de hacer una larga fila bajo el sol.

Bank of America calcula inflación de 172% al cierre de 2015

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Las firmas internacionales muestran preocupación por el comportamiento de los precios enVenezuela.

Barclays Capital y Bank of America Merrill Lych coinciden en que la inflación ya alcanzó los tres dígitos. El hecho se muestra incluso en la recaudación de impuestos que ha aumentado por encima de 100% debido al alza de los precios de los productos.

El más reciente informe de Bank of America destaca que el índice nacional de precios alcanzó 108,1% en los últimos 12 meses al cierre de mayo de 2015. Añade que hubo una aceleración entre abril y mayo de 9,6% entre uno y otro mes. “La inflación mensual del año en los primeros cinco meses promedia 8,7% para una cifra anualizada de 172,4%”.
El banco estadounidense indica que la rápida aceleración de los precios que exhibe la economía venezolana “es consistente con la típica dinámica asociada con el comienzo de una hiperinflación”. Agrega que la profundización de la inestabilidad macroeconómica representa un riesgo para los inversionistas en bonos “debido al efecto que supone el colapso de la estructura de precios, la incertidumbre asociada al costo del ajuste; así como las potenciales repercusiones políticas por empeoramiento de las condiciones económicas”.

Barclays Capital asegura que a pesar de que el Banco Central de Venezuela no ha publicado las cifras de inflación en lo que va de año, hay indicadores claros que sugieren una aceleración. Citan como fuente para comprobar el avance de la inflación las estadísticas oficiales de la recaudación de impuestos no petroleros, que hasta el mes de abril se había incrementado 142% en 12 meses “mientras la inflación está en el medio de una recesión”.

Refiere que parte de esta ganancia se debe a los cambios en la contabilidad de las importaciones que pasaron de una tasa de cambio a otra “lo cual sube la recaudación de tarifas y aduanas”. La otra explicación al aumento de la recaudación es el alza en el precio de las bebidas alcohólicas.

La inflación es la explicación principal para un alza de esa magnitud. Un indicador son los datos de la recaudación del impuesto al valor agregado, que subió 107,5% en los últimos 12 meses.

 

Alimentos valen 10 veces más que hace cinco años

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En abril de 2010 una familia venezolana de 5 integrantes necesitaba 2.400,59 bolívares para comprar los 58 productos que integran la canasta alimentaria medida por el Centro de Documentación y Análisis de la Federación Venezolana de Maestros, en abril de 2015, cinco años después, para cubrir la misma canasta es necesario gastar 22.603,99 bolívares, casi 10 veces más.

Los reportes del Cendas señalan que en el último lustro ha subido el precio de todos los rubros que forman la cesta alimentaria; el incremento, sin embargo, no ha sido igual para los sueldos de los trabajadores.

En abril de 2010 el salario mínimo era 1.064 bolívares; es decir, que ese año una familia requería poco más de 2 sueldos para adquirir los 58 productos. Por el contrario, para abril de este año la remuneración mínima estaba en 5.622,48 bolívares (antes del aumento decretado por el presidente Nicolás Maduro), por lo que para comprar los alimentos había que gastar más de 4 sueldos mínimos.

El alza de los precios también se observa en los almuerzos que sirven en los restaurantes. El Cendas indica que hace 5 años en promedio se gastaba 36,90 bolívares, y en abril de 2015 el precio promedió 390,70 bolívares.

“Esto era algo que se veía venir, el aumento de los precios fue advertido, pero el gobierno no quiso hacer los ajustes necesarios. La canasta tan alta lo que hace es que se desmejore aún más la calidad de vida de los venezolanos, especialmente los de la clase media”, afirmó Asdrúbal Rivas, economista y especialista en finanzas personales.

Recordó que el aumento de la liquidez y de los problemas de producción han impulsado la variación de los precios de los alimentos y servicios, e  insistió en que en vista de que cada vez se debe destinar más dinero del presupuesto a la compra de bienes básicos, se ha dejado de invertir en otros conceptos a los que muchas familias estaban acostumbrada.

Jose A. Guerra Dic 14, 2014 | Actualizado hace 5 años
Inflación desbordada por José Guerra

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Venezuela está en la zona de peligro para que la inflación se desborde y adquiera una fuerza que hasta ahora no conocemos. La mayoría de los analistas concuerdan en que en 2015 el aumento de los precios será mayor al 100,0%. Esa tasa de inflación considerablemente elevada no se observa en Venezuela desde la crisis financiera que sacudió al país en 1994, cuando buena parte de los bancos quebraron y cuyos efectos en los precios se sintieron en 1996.

Aunque a partir de agosto de este año el Directorio del BCV optó por no seguir publicando las cifras de inflación, es claro que la tasa de inflación general se está acercando al 80,0% y en los alimentos el aumento de los precios se aproxima al 110,0%. Las causas de ese empuje de los precios son más que obvias. En primer lugar, quien en mayor medida ha contribuido al aumento de los precios ha sido el BCV mediante la creación de dinero inorgánico que es algo así como tirar papelillos a la calle. Es decir, el BCV imprime dinero sin ningún valor. Para hacer esta operación inflacionaria el instituto emisor financia el gigantesco déficit que mantiene PDVSA. Aunque parezca mentira, esta empresa petrolera no puede cubrir sus gastos con el producto de la venta de petróleo y por ello tiene que recurrir al BCV para que proporcione el dinero faltante en su caja.

En segundo lugar, el gobierno ha venido devaluando sigilosamente al bolívar para lo cual ha trasladado bienes que se importaban a la tasa de Bs. 6,30 por dólar a las tasas de Bs. 12 por dólar y Bs. 50 por dólar, respectivamente, con lo cual los costos de los rubros importados han registrado un incremento sostenido. A ello se añade una depreciación violenta del bolívar en el mercado paralelo de divisas, que durante la segunda semana de diciembre se estima en más de 60,0%. Con una pérdida de valor del bolívar de esa magnitud más las devaluaciones de las tasas de cambio oficiales, es lógico esperar una aceleración de la inflación.

Cuando los precios comienzan a subir se crea un estado sicológico en la gente según el cual esos aumentos son indetenibles y se genera de esta forma expectativas que refuerzan esa creencia. De esta manera, quienes reciben un pago en bolívares suelen gastarlo de inmediato y a su vez los que obtienen ese pago hacen lo mismo porque mientras más demora teniendo el dinero mayor es la pérdida que debe asumir. Por tanto, la moneda circula más rápido y en algunos casos de manera frenética hasta que se causa un aumento explosivo de los precios.

Este desborde de la inflación encontrará caldo de cultivo en 2015 debido a que el gobierno, ya sin reservas internacionales, seguirá trasladando bienes importados a las tasas de cambios más devaluadas y también por el hecho de que ante una caída de los precios del petróleo, el Ejecutivo seguirá exigiendo que el dócil e irresponsable Directorio del BCV siga imprimiendo billetes sin respaldo para enjugar los déficit de PDVSA y de otras empresas del Estado.

 

@JoseAGuerra