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Rafael Correa admitió hacer trabajos de “consultoría” para el régimen de Maduro

RAFAEL CORREA, EXPRESIDENTE DE ECUADOR reconoció este jueves 10 de octubre que mantiene lazos con el gobernante Nicolás Maduro, además de realizar trabajos de consultoría para la administración chavista.

En una entrevista ofrecida al diario español El Mundo, Correa dijo: “Trabajo en Russia Today, es público y notorio que estuve en Venezuela. Hay fotos, vídeos, salió la entrevista que le hice hace un mes a Maduro”.

“Me quedé como una semana porque falló una reunión. Hacemos consultoría para el Gobierno de Venezuela, expuse mis propuestas”, reconoció Correa.

Correa fue acusado por el actual presidente de Ecuador, Lenín Moreno, de coordinar movimientos desde Bélgica para provocar un golpe de Estado en ese país.

Lea también: Presidente de Ecuador acusa a Maduro y Correa de orquestar golpe de Estado en su contra

“El sátrapa de Maduro ha activado junto con Correa su plan de desestabilización (…) Son los corruptos que han sentido los pasos de la Justicia cercándolos para que respondan. Ellos son quienes están detrás de este intento de golpe de Estado”, dijo Moreno en días pasados.

*Con información de El Mundo

Tarek William Saab abre investigación “a grupo subversivo liderado por Juan Guaidó”

EL FISCAL GENERAL DESIGNADO por la Asamblea Nacional Constituyente, Tarek William Saab, informó que el Ministerio Público abrió una investigación penal contra civiles y militares retirados implicados en un supuesto intento de golpe de Estado denunciado por el gobierno de Nicolás Maduro.

“Se trata de un grupo subversivo liderado por Juan Guaidó”, afirmó Saab este jueves 27 de junio.

Saab respaldó las afirmaciones del ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, al afirmar que “el golpe también contemplaba acciones armadas que provocarían decenas o miles de muertes, entre civiles y militares”.

Informó que entre los investigados figuran Eduardo José Báez, Antonio Rivero, Ángel Ortíz, Ramón Antonio Lozada, Manuel Christopher, Raúl Isaías Baduel, Carlos David Guillén y Rafael Huizi Clavier.

Dijo que también son objeto de averiguaciones José Gregorio Valladares, Clíver Alcalá y Josenars Baduel, Miguel Castillo Cedeño, Pedro Caraballo y Rafael Acosta Arévalo.

Indicó además que a estas personas “se les precalificaron los delitos de terrorismo, conspiración, homicidio frustrado, traición a la patria y asociación para delinquir”

“Este nuevo intento golpe evidencia la falta absoluta de horizonte de un sector que adversa al Estado. A estos sectores no les gusta el debate político, quieren bañar de sangre el país, socavar la estabilidad democrática y sembrar el caos”, dijo.

Saab informó que el fiscal 38º Nacional con competencia plena estará al frente de esta investigación.

Arreaza denuncia intento de golpe de Estado promovido desde la Casa Blanca

EL CANCILLER DE LA REPÚBLICA, Jorge Arreaza, denunció este domingo “los reiterados intentos, por parte del gobierno de los Estados Unidos, de ejecutar un golpe de Estado en el país.”

El titular de la diplomacia venezolana expresó, mediante en su cuenta oficial en Twitter, @jaarreazaque los “actos desarrollados por parte de una élite supremacista que controla la Casa Blanca atentan de manera directa contra la Constitución, la Democracia y la Paz en el país.”

Resaltó que mientras el Presidente Maduro insta al diálogo con respeto a EEUU, el Secretario de Estado norteaericano, Mike Pompeo, promueve abiertamente un golpe en Venezuela alentando el desconocimiento de la Constitución y la voluntad del pueblo.

A continuación, el texto íntegro:

COMUNICADO

Gobierno Bolivariano denuncia una vez más intentos por parte de la Casa Blanca de promover un golpe de Estado en Venezuela

El Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela denuncia una vez más los intentos por parte de la élite supremacista que controla la Casa Blanca, de promover un golpe de Estado en Venezuela, atentando contra la Constitución, la Democracia y la Paz en el país.

Esta conspiración, encabezada por John Bolton, Consejero de Seguridad Nacional del gobierno estadounidense, intenta imponerle por la fuerza al Pueblo venezolano un gobierno títere cuyo mandato no responda a la Constitución, ni a la voluntad popular, sino a los intereses de las transnacionales estadounidenses, como ya lo intentaron sin éxito en al año 2002.

Mientras que el Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, insta al diálogo con respeto entre ambos países, Bolton por su parte abraza el guión de las aventuras golpistas, históricamente insertadas en la agenda imperialista, para lo cual induce a la sedición de un pequeño sector de la derecha venezolana, que ha demostrado ineptitud para cumplir con el mandato que le diera el Pueblo venezolano de ejercer el papel de una oposición democrática.

La mayor amenaza sobre la seguridad de los venezolanos y venezolanas es sin lugar a dudas el bloqueo criminal impuesto desde Washington. Por ello, Venezuela exige el fin de todas las agresiones económicas y diplomáticas contra su economía e instituciones democráticas, al tiempo que reitera que no importa cuán poderosas sean las presiones, amenazas y ataques, el Gobierno Bolivariano jamás cederá en la defensa integral de la soberanía del Pueblo venezolano. Venezuela utilizará todo su Poder Político, Moral y Constitucional para derrotar la agresión Imperialista en todas sus formas.

 

Este es el primer artículo que escribo fuera de mi (pese a todo) adorada Caracas. Redacto desde un pequeño apartamento en el Bronx, en Nueva York, donde acabo de comenzar estudios de maestría en Ciencias Políticas, específicamente en la Universidad de Columbia. Cuando llegué al campus este miércoles me llamó la atención el despliegue de barras y estrellas por doquier. Solo entonces caí en cuenta de que se estaba conmemorando el ataque terrorista contra el World Trade Center en 2001. No pude evitar pensar que, mientras para los estadounidenses cada 11 de septiembre es un día en el que el recuerdo de esa tragedia nacional los une, los latinoamericanos entramos en el terreno de la disputa amarga como consecuencia de otra efeméride. Me refiero al golpe de Estado liderado por Augusto Pinochet que derrocó a Salvador Allende en 1973.

 

Por supuesto, Chile es el país donde el disenso se manifiesta de manera más encarnizada. No obstante, el accidentado devenir histórico compartido en la región hace que este evento sea hasta el Sol de hoy tema de debate álgido en toda América Latina, al igual que, por poner otro ejemplo, la Revolución Cubana. Resulta verdaderamente lamentable comprobar, año tras año, como los latinos seguimos en muchos aspectos anclados a una visión geopolítica propia de la Guerra Fría y cómo nos armamos falsos dilemas que nos condenan a escoger entre polos de la política (excusen la cacofonía) terribles. Por un lado, los ñángaras trasnochados se empeñan en glorificar el gobierno de Allende, mientras que el conservadurismo rancio hace otro tanto con Pinochet. En realidad, tanto Allende como Pinochet fueron nefastos para Chile.

 

Vayamos en orden cronológico. Concedamos que sectores de la derecha chilena se confabularon para sabotear un gobierno socialista electo democráticamente. También debemos reconocer el papel que Estados Unidos tuvo en la ofensiva contra Allende. Pero el desastre económico de esos años no tuvo sus raíces en tales factores. La economía chilena acumulaba problemas, como alta inflación crónica, desde antes de la llegada al poder de la Unidad Popular… Y las políticas económicas de esta, típicas de la izquierda populista latinoamericana, agravaron la situación.

 

Para empezar, hubo un aumento dramático del gasto público, con incrementos de salarios cuantiosos que finalmente no tuvieron un correlato en cuanto a productividad. A lo largo de 1971 hubo una ilusión de prosperidad que, por supuesto, no podía durar mucho. El déficit fiscal tocó la puerta y la inflación se disparó. Los dos años siguientes fueron de un verdadero caos: se desplomó el producto interno bruto y cundió la escasez, con los problemas asociados. A saber, colas y racionamiento. En vez de olvidarse de dogmas y emprender correctivos urgentes, el Gobierno, cada vez más influido por los comunistas, reaccionó radicalizándose. Surgieron las Juntas de Abastecimiento y Control de Precio (JAP), organismos a cargo de imponer el racionamiento en cada localidad. Durante el período hubo abundantes denuncias de discriminación política por parte de estas entidades. Según algunas versiones, incluso se exigía compromisos de militancia con el oficialismo para acceder a sus “beneficios”. Sobre las JAP como posible inspiración de los CLAP venezolanos ya he hablado en otro artículo.

 

Pasemos ahora al caso de Pinochet. Debido a la montaña de evidencia en su contra, hoy son relativamente pocos los que se declaran abiertamente admiradores del general. Sin embargo, existe una tendencia entre no pocos latinoamericanos, sobre todo aquellos que se identifican con la derecha conservadora o liberal, a presentar a Pinochet como una especie de “mal necesario”. Es decir, reconocen los crímenes abominables cometidos por la dictadura pero sostienen que el gobierno militar fue un período “menos malo” que el se hubiera dado de no ser por el golpe de septiembre. Este es un argumento sumamente errado, por varias razones. Para empezar, cuando se hace un juicio histórico, no tiene sentido preguntar “qué hubiera pasado si…”. Lo importante es lo que pasó. Eso es lo único que se puede evaluar. Punto. Ergo, cualquier planteamiento del tipo “Es que Pinochet salvó a Chile de convertirse en otra Cuba” es desechable.

 

Supongamos por un momento que sí se puede invocar la imaginación para este tipo de situaciones. ¿Entonces los miles de asesinados, torturados y desaparecidos fueron sacrificios indispensables para evitar que el comunismo se apoderara de Chile? Absolutamente no. La rebelión contra un régimen opresivo no necesariamente tiene que implicar un baño de sangre, sobre todo después de que los opresores fueron desalojados del poder y están a merced de los insurrectos. Eso fue lo que pasó en Chile, y las víctimas no fueron todas individuos que usaron el poder durante el gobierno de Allende para cometer abusos. Muchas eran sencillamente personas con alguna forma de pensamiento izquierdista.

 

Otra barajita repetida en el álbum de la apología: “Sí, mataron a miles y eso estuvo muy mal. Pero de no ser por el golpe el comunismo habría asesinado a millones, como en Rusia y China”. Cuando se trata de dictaduras que asesinan a mansalva, no se puede distinguirlas entre “más y menos malas” por el número de muertos. Estamos hablando de vidas humanas, algo muy precioso y complejo como para sopesarlo fríamente en una balanza y por cantidad. Pinochet y Mao. Franco y Lenin. Todos merecen el mismo lugar en el recuerdo histórico. Basta de usar las calamidades del comunismo para justificar las calamidades de otras ideologías.

 

Ahora llegó el momento de hablar de otras cifras. Es común escuchar que la dictadura militar no solo acabó con el desastre socialista, sino que además, gracias a su visión liberal, inauguró la prosperidad económica chilena que hoy perdura. Una vez más, esto no exculpa a Pinochet de sus delitos, y aunque lo hiciera, un examen más detallado permite entender que su legado económico en realidad está bastante sobrevalorado.

 

A partir de 1975, Pinochet entregó las riendas financieras del país a un grupo de economistas que pasaron a ser conocidos como los Chicago Boys, por haberse formado en la prestigiosa casa de estudios en esa ciudad. Encabezados por el ministro de Finanzas, Sergio de Castro, pusieron en marcha una terapia de shock basada en el monetarismo que dio al traste con las políticas del gobierno anterior: fin de los controles de precios (algo siempre necesario en estos casos, vale decir) y demás regulaciones al mercado, reducción de impuestos y privatización de casi todas las empresas en manos del Estado, con la notable excepción de las minas de cobre, el principal producto de exportación chileno (por ley, 10% de las ganancias de este sector debe ir al presupuesto de defensa; es decir, se trataba de un punto de interés para los amigos castrenses de Pinochet). Durante la segunda mitad de la década de los 70 y principios de la siguiente, el PIB se disparó y superó el promedio latinoamericano. La inflación, aunque alta, se mantuvo muy por debajo de los niveles de la presidencia de Allende. Hasta este por lo general llega el relato de algunos liberales, quienes apelan a la autoridad intelectual de Milton Friedman, el mentor de los Chicago Boys, que visitó Chile entonces y aseguró haber atestiguado un “milagro económico”.

 

Lo que estas versiones suelen dejar por fuera es lo que ocurrió a partir de la crisis de 1982. Cierto, este fue un episodio que impactó a toda Latinoamérica. Pero en Chile el golpe fue particularmente duro. Según algunas estimaciones, el PIB se hundió ese año casi 15%, mientras que la caída regional promedio fue de 3%. De Castro y los otros Chicago Boys más dogmáticos se negaron a cambiar de rumbo, así que Pinochet, que no era ningún tonto, decidió prescindir de sus servicios y nombrar como ministro de Finanzas a Hernán Büchi, alguien mucho más flexible y pragmático. El nuevo plan consistió en un conjunto de medidas de intervención estatal nada despreciable, aunque no con orientación socialista, desde luego: bancos intervenidos para evitar su quiebra, nuevas regulaciones en el flujo de capitales, aumento de aranceles, etc. Poco a poco se retomó el crecimiento y para finales de los 80 la economía se había estabilizado, pero el costo social fue grande. Casi la mitad de los chilenos era pobre hacia el final de la dictadura. Además, a lo largo del gobierno militar hubo alto desempleo y desigualdades socioeconómicas elevadísimas. Economistas como Ricardo Ffrench-Davis atribuyen estos problemas a los excesos de los Chicago Boys.

 

En conclusión, a la dictadura de Pinochet solo se le puede atribuir haber estabilizado la economía chilena, y eso después de 1982, no durante los siete años de experimentos monetaristas que, por alguna razón, han recibido una publicidad mucho más generosa. Pero estabilidad no es prosperidad. La relativa prosperidad de la que goza la mayoría de los chilenos y que tanto maravilla a los latinoamericanos de otras nacionalidades fue más bien un producto de los gobiernos democráticos posteriores a la dictadura. Durante los años 90, la pobreza se redujo a la mitad de los últimos niveles del gobierno militar. Hoy es aun más baja. El desempleo también se contrajo. En cambio, los salarios reales subieron, al igual que el PIB.

 

Si comencé este artículo denostando contra Allende y Pinochet pero las críticas a este último se llevaron el grueso del texto, es por una razón. Me preocupa mucho ver hoy en Venezuela una tendencia a clamar por una especie de Pinochet caribeño. Resulta alarmante que muchos conciudadanos recurran a la ya desmontada tesis del “mal necesario” para dar sustento a la idea de que es imprescindible una experiencia como la chilena para recuperar el país una vez que termine la desgracia que hoy lo atormenta. Yo no sé como lograr el cambio político urgente. Lo que sí sé es que, una vez que ese cambio llegue, no quiero que sea para instaurar un régimen al estilo de Pinochet. Venezuela ya ha sufrido demasiado como para tener que atravesar otro karma.

 

Lo mismo vale para el resto de Latinoamérica. Todo el mundo tiene derecho a opinar, pero me gustaría que cada vez menos personas se arrojaran a defender modelos tan nocivos. Sobre todo porque la discusión se presta para avivar las llamas de un odio que, al igual que Allende y Pinochet, hoy debería estar confinado al sepulcro de la Guerra Fría. Ojalá llegue un 11 de septiembre cuando la enorme mayoría de los latinos nos unamos en el repudio a estos dos malos recuerdos.

 

@AAAD25 

Maduro dice que “campaña” contra Venezuela busca justificar un golpe de Estado

EL PRESIDENTE NICOLÁS MADURO reiteró que existe una campaña mundial contra el país que busca justificar un golpe de Estado para sacarlo del poder al que llegó en el año 2013.

“Esta campaña internacional, mundial, de difamación además ha querido justificar que en Venezuela se dé un evento extraordinario fuera de la constitución, un golpe de Estado”, dijo Maduro al término de una reunión con los nuevos embajadores en Caracas de Alemania, India y Catar.

La supuesta campaña, según Maduro, alentó también el atentado que sufrió el pasado 4 de agosto cuando dos drones explotaron cerca de una tarima en la que Maduro encabezaba un acto público con militares.

“Hemos pasado todas las pruebas y hemos demostrado que somos invencibles, invulnerables”, prosiguió y negó, una vez más, que en Venezuela haya una crisis humanitaria pero sí “dificultades” que, aseguró, su Gobierno las ha venido enfrentando.

En este sentido, desestimó otra vez que haya un éxodo masivo de venezolanos debido a la crisis económica al asegurar que su país es receptor de migrantes al punto de que casi el 30 % de su población es foránea o con alguna ascendencia extranjera.

Según dijo, el país petrolero acoge a 5 millones 600 mil ciudadanos colombianos, 500.000 peruanos, 500.000 ecuatorianos, 400.000 portugueses, 200.000 italianos, 250.000 españoles, 500.000 chinos y cerca de 1 millón de personas provenientes del “mundo árabe”.

“Venezuela sabe lo que es migración porque la recibe (…) ahora que un grupo de venezolanos en los últimos dos años de guerra económica haya decidido vender sus propiedades en Venezuela e irse con billete en los bolsillos a otros países del continente a probar suerte está bien”, dijo.

Según datos facilitados por Naciones Unidas, un total de 2,3 millones de venezolanos han huido del país desde 2014, dirigiéndose principalmente a Colombia, Ecuador, Perú y Brasil.

La mayor parte de los emigrados, según la ONU, citan la falta de alimentos como la principal razón de su marcha.

Maduro aseguró hoy que mantendrá un puente aéreo “durante varios meses” para facilitar el retorno a todos los venezolanos “que se quieran venir a trabajar en su amada patria”.

Cabello asegura que EEUU y militares discutieron posible golpe de Estado en Venezuela

EL PRESIDENTE DE LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE (ANC), Diosdado Cabello, hizo referencia al artículo del pasado 8 de septiembre publicado en el New York Times, que asegura que el presidente estadounidense, Donald Trump, sostuvo una reunión con militares rebeldes venezolanos para organizar una salida militar al gobierno de Nicolás Maduro.

Manifestó que no es casualidad que en el artículo mantuvieran encubierta la identidad del supuesto comandante, para generar dudas “para decir que todos son sospechosos” y generar dudas dentro de las Fuerzas Armadas. El presidente de la ANC expresó que seguramente fueron varias reuniones, sobre todo con grupos financistas para financiar golpes de estado.

Por otra parte, respondió este miércoles a las declaraciones de la embajadora de Estados Unidos ante la Organización de Naciones Unidas (ONU), Nikki Haley, quien lo calificó como un “corrupto narcotraficante”. Aseguró que estas declaraciones forman parte de una campaña de desmoralización contra su persona y que en el Consejo de Seguridad de la ONU, celebrada el pasado 10 de septiembre.

Cabello respondió a las acusaciones de ser líder de un cartel, negando consumir drogas y retó a Haley a hacer lo mismo, agregando que todo cargamento de drogas que pase “el imperio” desde sus bases militares por territorio venezolano será destruido para que no llegue a Estados Unidos.

Los Runrunes de Bocaranda de hoy 28.06.2018: ALTO: “Operación Constitución”
ALTO
¿GOLPE FRUSTRADO?: 
Bloomberg Businessweek presentó ayer un reportaje de los periodistas Ethan Bronner, Andrew Rosati y Fabiola Zerpa titulado: “Dentro del fallido plan para tumbar a Maduro” donde hablan de una “Operación Constitución” en la que presuntamente habrían estado involucrados capitanes, coroneles y generales de los cuatro componentes de las FANB para apresar al presidente Maduro y llevarlo a juicio, dias antes de la elecciones presidenciales del 20M. Mencionan que el planemiento se hizo en Bogotá pero que oficiales de Colombia y Estados Unidos declinaron darle apoyo. Algo salió mal, escriben, y a mediados de Mayo comenzaron las detenciones de los uniformados. Citan palabras de Maduro el pasado 23 cuando llamó “a cerrar filas contra la traición”. Las muchas detenciones de docenas de militares activos de las que se viene hablando hace dias tendrían entonces que ver con ello. El reporte cita a Rocío San Miguel cuando señala “No soy de la idea de que Maduro pende de un hilo. Él ha desarrollado una política de estado de persecución y monitoreo dentro de las fuerzas armadas. Las controlan con el miedo pues regularmente detienen o hacen purgas de oficiales y soldados. Están paranoicos. El gobierno esta creando un cortafuegos”. Fue tres dias atrás cuando el propio presidente, en el acto del Día del Ejército, llamó a los militares a cerrar filas contra la “traición”, al denunciar un supuesto complot desde Colombia para dividir a la Fuerza Armada y propiciar su caída.”¡Alerta, Ejército!, ¡Alerta, Fuerza Armada! A cerrar filas rodilla en tierra en combate contra la traición, en combate contra la oligarquía”. ¿Confirmarán o negarán? Ayer los familiares de los militares presos hablaban de torturas. La Unión Europea mencionó este tema entre sus sancionados.
Bloomberg Businessweek: Dentro del complot fallido para derrocar a Nicolás Maduro

Foto: Carlos Becerra / Anadolu Agency / Getty Images

 

La conspiración para enjuiciar a Maduro fue frustrada el mes pasado, y docenas de arrestos le siguieron

 

Por Ethan Bronner, Andrew Rosati y Fabiola Zerpa

Artículo original de Bloomberg Businessweek 

Traducido por Runrun.es

 

El complot, de nombre código “Operación Constitución”, involucraba a cantidades de capitanes, coroneles y generales, provenientes de todas los componentes de las Fuerzas Armadas venezolanas. El objetivo era directo y sísmico – capturar el Presidente, Nicolás Maduro, y llevarlo a juicio. Se suponía que los conspiradores, utilizando brazaletes azules marcados “OC”, asaltarían el Palacio Presidencial y la principal base militar, y detendrían la elección presidencial del 20 de mayo. Parte de la logística tuvo lugar en Bogotá, pero autoridades colombianas y estadounidenses, que supuestamente conocían del complot y miraron hacia otro lado, se negaron a proveer apoyo activo.

 

Después algo salió mal. A mediados de mayo, varias docenas de militares, incluyendo a una mujer, como también un par de civiles, fueron arrestados secretamente – algunos han sido acusados de traición – y encarcelados por el tribunal militar. Varios dicen que han sido torturados. Los conspiradores creen haber sido traicionados, posiblemente por un doble-agente. Esta reconstrucción del complot está basado en entrevistas con un coordinador que logró escapar del arresto, dos personas que atendieron sesiones de planificación, y abogados y familiares de los acusados. Todos hablaron en condición de anonimidad, temiendo por su seguridad. Bloomberg también observó un reporte de un tribunal militar que establece la versión del gobiernos de los eventos, que corrobora muchos de los detalles de los conspiradores.

 

Detalles del golpe fallido, probablemente la amenaza más grande a Maduro en sus cinco años de presidencia, no han sido reportados antes, aunque un blogger militar venezolano lo ha aludido. Una vez rica y relativamente democrática, la Venezuela socialista ha seguido un camino regresivo, y se ha vuelto en un petro-estado disfuncional y autoritario. El país es acosado por la hiperinflación y escasez severa de alimentos y medicina. Cientos de miles han huido a su vecina Colombia, que por décadas batalló guerrillas Marxistas apoyadas por Maduro y su predecesor, Hugo Chávez, que también dirigió un golpe de estado fallido en 1992. Una década después, como Presidente de la República, él venció un golpe.

 

Algunos miembros de la milicia venezolana dicen que la única esperanza para retornar a la estabilidad es reemplazar a Maduro por la fuerza. Eso se mantiene improbable después del fracaso del golpe. El Presidente mantiene su influencia sobre todas las principales instituciones; nunca fue un militar, pero ha trabajado duro para ganar la lealtad del alto mando. Aunque se reelección en mayo ha sido ampliamente condenada como fraudulenta, reafirmó el sentimiento que está firmemente en el poder. Aún así, el intento a un golpe de estado indica que partes de las fuerzas armadas están descontentas – y Maduro se ha dado cuenta. En un desfile militar el 23 de Junio declaró, “¡Es hora de cerrar filas y hacerse fuerte en contra de la traición! Necesitamos una milicia unida leal al glorioso país de Venezuela y su legítimo comandante en jefe!”.

 

El reporte del tribunal militar del complot, según los participantes, contiene una combinación entre realidad y ficción. Su afirmación principal no es negada: En mayo, oficiales de rango alto de todas los cuatro componentes de las fuerzas armadas intentaron llevar a cabo una insurrección. Aún así, aquellos entrevistados niegan los detalles más dramáticos, incluyendo que los gobiernos colombianos y estadounidenses proveyeron apoyo financiero. También niegan la existencia de una segunda conspiración, “Operación Armagedón”, que indicaba que asesinarían a Maduro en un desfile militar en Julio del 2017.

 

E.E.U.U tiene “ninguna intención para desestabilizar o derrocar al gobierno venezolano”, dijo un representante del Departamento de Estado, pero quiere “el retorno a la Venezuela estable, próspera y democrática”. En Texas, en febrero, el ex-Secretario de Estado de E.E.U.U, Rex Tillerson destacó que los militares en Latinoamérica tienden a involucrarse en tiempos de crisis. “Si la cocina se le calienta mucho [a Maduro], estoy seguro que tiene amigos en Cuba que le podrían dar una bonita hacienda en la playa,” dijo. Colombia y Venezuela ambos se negaron a dar algún comentario.

 

El fiscal militar afirmó que María Corina Machado, una de las líderes de la oposición, participó en el complot. Ella y participantes negaron esto, indicando que es ficción, en un intento para incriminarla y encarcelarla. “Este régimen está una vez más intentando incriminarme”, dijo Machado en una entrevista en Caracas. “No tengo conexión alguna a estas conspiraciones. Quieren silenciar mi voz, porque los he etiquetado como una narco-dictadura. Quiero ser clara: quiero a Nicolás Maduro fuero del poder inmediatamente. Pero quiero que sea expulsado vivo, para que se enfrente a la justicia que su régimen le ha negado a los venezolanos.” El gobierno y los conspiradores tienen razón para exagerar o minimizar lo ocurrido: Los conspiradores quieren apoyo extranjero y más oficiales que se unan al próximo intento y esperar proteger a aquellos que han sido capturados. El gobierno busca justificar una purga, que ya empezó, mientras que afirman estar en control.

 

Los participantes dicen que el golpe originalmente fue planificado para Abril del 2017, para detener a Maduro en su expansión de poder sobre la legislación de Venezuela, pero una rebelión militar no relacionada y mucho más pequeña que esta causó que los participantes abortaran la misión. La planificación continuó hasta 2018, con reuniones secretas en casas de áreas exclusivas de Caracas. En un punto, un participante cruzó la frontera entre Colombia y Venezuela utilizando identificación falsa y un bigote de mentira.

 

Elementos de descontento entre las fuerzas armadas empezaron a aparecer alrededor de hace un año, cuando Oscar Pérez, un oficial de policía y piloto, agarró un helicóptero y lanzó granadas a edificios gubernamentales. Maduro culpó al Mayor General Miguel Rodríguez Torres, un ex-jefe de inteligencia que rompió con el gobierno en 2015. Posteriormente, Pérez fue asesinado en una incursión. En enero, empezaron los arrestos de tenientes de fuerzas especiales. En marzo, Rodríguez Torres y algunos comandantes de batallones blindados fueron arrestados por insurrección. Sigue detenido.

 

El grupo más grande de arrestos ocurrieron alrededor la reelección de Maduro. Participantes y sus abogados dicen que las autoridades detuvieron un ciudadano colombiano, el médico novio de la única mujer que participó en el atentado. Dicen que ha sido torturado, aunque no sabía nada del complot.

 

Maduro ha cultivado cuidadosamente su relación con la milicia. El año pasado, cuando más de un millón de personas se unieron a las protestas anti-gubernamentales, dependió de sus fuerzas de seguridad para sofocar los disturbios. Desde la muerte de Chávez en 2013, Maduro le ha dado gran parte de la economía a los militares, incluyendo altos cargos en la petrolera nacional y el control sobre la distribución de los alimentos. Ha ascendido a cientos de generales y almirantes, y oficiales militares (activos y retirados) tienen nueve de 34 puestos en el gabinete minsterial.

 

Sin embargo, una persona con conocimiento de las fuerzas armadas dice que las encuestas realizadas por el servicio de inteligencia encuentraron que el índice de aprobación de María Corina Machado entre los oficiales es especialmente alto. Esto podría explicar por qué el gobierno ha tratado de conectarla al complot. Rocío San Miguel, presidente de la organización Control Ciudadano, dice que Maduro también mantiene control a través del miedo, regularmente deteniendo o purgando otros oficiales y soldados.

 

“No creo en esta idea que Maduro está colgando de un hilo”, dice San Miguel. “Maduro ha desarrollado una política de estado de persecución y monitorear entre las fuerzas armadas. Es paranoico. El gobierno está creando una pared de fuego.”