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Recientemente en Bolivia, pero también en Chile, Ecuador, Perú y por supuesto Venezuela, los uniformados son determinantes a la hora de reafirmar o sustituir un gobierno 

 

En Perú, el presidente Martín Vizcarra encabeza una mesa con el alto mando militar; en Chile, el mandatario Sebastián Piñera lee un comunicado flanqueado por militares; en Ecuador, Lenin Moreno se dirige a la nación rodeado por uniformados de verde oliva y en Bolivia, la cúpula militar exhorta al presidente Evo Morales a renunciar, acción que tomó casi de inmediato para posteriormente exiliarse en México.

En Latinoamérica, la influencia de los militares en los gobiernos es notoria y cuando hay procesos de transición son ellos con los que los líderes civiles deben tomarse la foto.

Después de 13 años en el poder, Evo Morales renunció el pasado 10 de noviembre a la presidencia de Bolivia luego de una exhortación del alto mando militar. Acusado de cometer fraude electoral en las elecciones del pasado 20 de octubre, Morales optó por un dar paso al costado y refugiarse en México, donde aspira seguir luchando para volver a la máxima silla de su país.

La negativa militar  a confrontar las manifestaciones con la fuerza y la solicitud de renuncia por el comandante de las Fuerzas Armadas fueron muy importantes en Bolivia. A ello hay que sumar las protestas pacíficas y la presión internacional con la difusión de informes sobre el fraude electoral y el llamado a nuevas elecciones”, dijo la internacionalista, Elsa Cardozo.

Ante la salida de Morales, los gobiernos de Cuba, Nicaragua y Venezuela calificaron el movimiento como un golpe de Estado. “En Bolivia se ha perpetrado el más vil golpe de Estado, coordinado por las fuerzas imperiales. A Evo lo sacaron por ser indio y defender a los pobres”, dijo Nicolás Maduro en una alocución el pasado 12 de noviembre. Maduro nombró a cada uno de los militares que conforman el alto mando militar boliviano y pidió a su comandante Williams Kaliman que restituya a Morales en el poder a fin de evitar una guerra civil. 

 

“El golpe de Estado lo había dado Evo Morales, cuando desconociendo la Constitución. Desconociendo el referendo, decidió postularse un periodo más”, dijo el experto en materia internacional, Luis Daniel Álvarez.

Para la internacionalista Milagros Betancourt, el deber de las Fuerzas Armadas es defender la Constitución y no actuar guiados por intereses particulares.

“En todas partes del mundo, las Fuerzas Armadas son las que tienen el control de las armas. Su papel es y debe ser institucional. Tienen que salvaguardar al Estado y a la población”, dijo Betancourt. “Eso es lo que han hecho en Bolivia, Ecuador, Perú y Chile en los acontecimientos recientes en esos países. Son institucionales y garantes de la Constitución”, agregó.

 No todo es verde oliva

Para el internacionalista Luis Daniel Álvarez no todo pasa por el plano militar. Es preciso también un acompañamiento de la sociedad civil para lograr procesos de transición.

“Evo Morales se robó las elecciones de una forma grotesca y descarada y después lo que hubo fue una presión ciudadana de la mano de la comunidad internacional para que se desconociera ese proceso”, señaló Álvarez.

Álvarez sostiene que hubo un quiebre militar producto de la presión ciudadana. “Lo que se termina evidenciando allí es que para que haya ese detonante, para que se rompan las lealtades tiene que haber una fuerza ciudadana suficientemente fuerte, que sea capaz de motivar”, dijo el internacionalista.

“En Bolivia, los militares ni siquiera actuaron, solo le dijeron a Evo que se fuera porque eso le garantizaba la tranquilidad al país”, añadió Álvarez.

 

A juicio de la internacionalista Elsa Cardozo, el gobierno de Evo Morales perdió la legitimidad y el sector militar actuó en procura de recuperar el Estado de derecho. “Y perdió legitimidad no solo en la oposición tradicional, sino en sectores que le habían sido cercanos, como el líder indígena Marco Antonio Pumari, la Central Obrera Boliviana, La Confederación Única de Trabajadores Sindicales y Campesinos y el grupo aymara Ponchos Rojos”, dijo Cardozo.

Para Cardozo ese terreno fértil de la sujeción al estado de derecho, la separación de poderes y la autoridad civil es respetado solo por algunos militares de la región. “Terreno sobre el cual los regímenes más radicales de Bolivia y Ecuador, y especialmente Venezuela y Nicaragua, desarrollaron sus medidas de instrumentalización política del sector militar”, dijo la internacionalista.

Aquí en Venezuela el tema es distinto. Los militares perdieron precisamente su carácter institucional y se convirtieron prácticamente en una fuerza política armada”, aseveró la internacionalista y abogada, Milagros Betancourt. 

El caso venezolano

Con Evo en México dispuesto a regresar a su país y la senadora Jeanine Áñez nombrada presidente provisional de Bolivia mientras se convoquen unas elecciones, el gobierno de Nicolás Maduro apostará por la victimización del líder indígena, aliado incondicional del chavismo.

Apenas este 13 de noviembre, Áñez reemplazo al alto mando militar que destituyó a Morales y nombró a Sergio Carlos Orellana Centellas como nuevo comandante de las Fuerzas Armadas en sustitución de Williams Kaliman. Las fuerzas militares y policiales han reprimido y detenido a manifestantes afectos a Morales en La Paz, El Alto y otras ciudades bolivianas.

“Es pronto para saber cómo se estabilizará la situación boliviana, en medio de la cual el régimen venezolano aboga por el retorno de Morales. Se pretende alentar una supuesta polarización regional entre liberales golpistas y progresistas, pero el balance geopolítico regional es otro y más complejo, de exigencias sociopolíticas a la democracia. Y muy distinto para el régimen venezolano, que no ha sido invitado a las reuniones del Grupo de Puebla, ni considerado como destino para el asilo de Morales y sus colaboradores más cercanos”, sostuvo Elsa Cardozo.

Rafael Correa admitió hacer trabajos de “consultoría” para el régimen de Maduro

RAFAEL CORREA, EXPRESIDENTE DE ECUADOR reconoció este jueves 10 de octubre que mantiene lazos con el gobernante Nicolás Maduro, además de realizar trabajos de consultoría para la administración chavista.

En una entrevista ofrecida al diario español El Mundo, Correa dijo: “Trabajo en Russia Today, es público y notorio que estuve en Venezuela. Hay fotos, vídeos, salió la entrevista que le hice hace un mes a Maduro”.

“Me quedé como una semana porque falló una reunión. Hacemos consultoría para el Gobierno de Venezuela, expuse mis propuestas”, reconoció Correa.

Correa fue acusado por el actual presidente de Ecuador, Lenín Moreno, de coordinar movimientos desde Bélgica para provocar un golpe de Estado en ese país.

Lea también: Presidente de Ecuador acusa a Maduro y Correa de orquestar golpe de Estado en su contra

“El sátrapa de Maduro ha activado junto con Correa su plan de desestabilización (…) Son los corruptos que han sentido los pasos de la Justicia cercándolos para que respondan. Ellos son quienes están detrás de este intento de golpe de Estado”, dijo Moreno en días pasados.

*Con información de El Mundo

Tarek William Saab abre investigación “a grupo subversivo liderado por Juan Guaidó”

EL FISCAL GENERAL DESIGNADO por la Asamblea Nacional Constituyente, Tarek William Saab, informó que el Ministerio Público abrió una investigación penal contra civiles y militares retirados implicados en un supuesto intento de golpe de Estado denunciado por el gobierno de Nicolás Maduro.

“Se trata de un grupo subversivo liderado por Juan Guaidó”, afirmó Saab este jueves 27 de junio.

Saab respaldó las afirmaciones del ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, al afirmar que “el golpe también contemplaba acciones armadas que provocarían decenas o miles de muertes, entre civiles y militares”.

Informó que entre los investigados figuran Eduardo José Báez, Antonio Rivero, Ángel Ortíz, Ramón Antonio Lozada, Manuel Christopher, Raúl Isaías Baduel, Carlos David Guillén y Rafael Huizi Clavier.

Dijo que también son objeto de averiguaciones José Gregorio Valladares, Clíver Alcalá y Josenars Baduel, Miguel Castillo Cedeño, Pedro Caraballo y Rafael Acosta Arévalo.

Indicó además que a estas personas “se les precalificaron los delitos de terrorismo, conspiración, homicidio frustrado, traición a la patria y asociación para delinquir”

“Este nuevo intento golpe evidencia la falta absoluta de horizonte de un sector que adversa al Estado. A estos sectores no les gusta el debate político, quieren bañar de sangre el país, socavar la estabilidad democrática y sembrar el caos”, dijo.

Saab informó que el fiscal 38º Nacional con competencia plena estará al frente de esta investigación.

Arreaza denuncia intento de golpe de Estado promovido desde la Casa Blanca

EL CANCILLER DE LA REPÚBLICA, Jorge Arreaza, denunció este domingo “los reiterados intentos, por parte del gobierno de los Estados Unidos, de ejecutar un golpe de Estado en el país.”

El titular de la diplomacia venezolana expresó, mediante en su cuenta oficial en Twitter, @jaarreazaque los “actos desarrollados por parte de una élite supremacista que controla la Casa Blanca atentan de manera directa contra la Constitución, la Democracia y la Paz en el país.”

Resaltó que mientras el Presidente Maduro insta al diálogo con respeto a EEUU, el Secretario de Estado norteaericano, Mike Pompeo, promueve abiertamente un golpe en Venezuela alentando el desconocimiento de la Constitución y la voluntad del pueblo.

A continuación, el texto íntegro:

COMUNICADO

Gobierno Bolivariano denuncia una vez más intentos por parte de la Casa Blanca de promover un golpe de Estado en Venezuela

El Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela denuncia una vez más los intentos por parte de la élite supremacista que controla la Casa Blanca, de promover un golpe de Estado en Venezuela, atentando contra la Constitución, la Democracia y la Paz en el país.

Esta conspiración, encabezada por John Bolton, Consejero de Seguridad Nacional del gobierno estadounidense, intenta imponerle por la fuerza al Pueblo venezolano un gobierno títere cuyo mandato no responda a la Constitución, ni a la voluntad popular, sino a los intereses de las transnacionales estadounidenses, como ya lo intentaron sin éxito en al año 2002.

Mientras que el Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, insta al diálogo con respeto entre ambos países, Bolton por su parte abraza el guión de las aventuras golpistas, históricamente insertadas en la agenda imperialista, para lo cual induce a la sedición de un pequeño sector de la derecha venezolana, que ha demostrado ineptitud para cumplir con el mandato que le diera el Pueblo venezolano de ejercer el papel de una oposición democrática.

La mayor amenaza sobre la seguridad de los venezolanos y venezolanas es sin lugar a dudas el bloqueo criminal impuesto desde Washington. Por ello, Venezuela exige el fin de todas las agresiones económicas y diplomáticas contra su economía e instituciones democráticas, al tiempo que reitera que no importa cuán poderosas sean las presiones, amenazas y ataques, el Gobierno Bolivariano jamás cederá en la defensa integral de la soberanía del Pueblo venezolano. Venezuela utilizará todo su Poder Político, Moral y Constitucional para derrotar la agresión Imperialista en todas sus formas.

 

Este es el primer artículo que escribo fuera de mi (pese a todo) adorada Caracas. Redacto desde un pequeño apartamento en el Bronx, en Nueva York, donde acabo de comenzar estudios de maestría en Ciencias Políticas, específicamente en la Universidad de Columbia. Cuando llegué al campus este miércoles me llamó la atención el despliegue de barras y estrellas por doquier. Solo entonces caí en cuenta de que se estaba conmemorando el ataque terrorista contra el World Trade Center en 2001. No pude evitar pensar que, mientras para los estadounidenses cada 11 de septiembre es un día en el que el recuerdo de esa tragedia nacional los une, los latinoamericanos entramos en el terreno de la disputa amarga como consecuencia de otra efeméride. Me refiero al golpe de Estado liderado por Augusto Pinochet que derrocó a Salvador Allende en 1973.

 

Por supuesto, Chile es el país donde el disenso se manifiesta de manera más encarnizada. No obstante, el accidentado devenir histórico compartido en la región hace que este evento sea hasta el Sol de hoy tema de debate álgido en toda América Latina, al igual que, por poner otro ejemplo, la Revolución Cubana. Resulta verdaderamente lamentable comprobar, año tras año, como los latinos seguimos en muchos aspectos anclados a una visión geopolítica propia de la Guerra Fría y cómo nos armamos falsos dilemas que nos condenan a escoger entre polos de la política (excusen la cacofonía) terribles. Por un lado, los ñángaras trasnochados se empeñan en glorificar el gobierno de Allende, mientras que el conservadurismo rancio hace otro tanto con Pinochet. En realidad, tanto Allende como Pinochet fueron nefastos para Chile.

 

Vayamos en orden cronológico. Concedamos que sectores de la derecha chilena se confabularon para sabotear un gobierno socialista electo democráticamente. También debemos reconocer el papel que Estados Unidos tuvo en la ofensiva contra Allende. Pero el desastre económico de esos años no tuvo sus raíces en tales factores. La economía chilena acumulaba problemas, como alta inflación crónica, desde antes de la llegada al poder de la Unidad Popular… Y las políticas económicas de esta, típicas de la izquierda populista latinoamericana, agravaron la situación.

 

Para empezar, hubo un aumento dramático del gasto público, con incrementos de salarios cuantiosos que finalmente no tuvieron un correlato en cuanto a productividad. A lo largo de 1971 hubo una ilusión de prosperidad que, por supuesto, no podía durar mucho. El déficit fiscal tocó la puerta y la inflación se disparó. Los dos años siguientes fueron de un verdadero caos: se desplomó el producto interno bruto y cundió la escasez, con los problemas asociados. A saber, colas y racionamiento. En vez de olvidarse de dogmas y emprender correctivos urgentes, el Gobierno, cada vez más influido por los comunistas, reaccionó radicalizándose. Surgieron las Juntas de Abastecimiento y Control de Precio (JAP), organismos a cargo de imponer el racionamiento en cada localidad. Durante el período hubo abundantes denuncias de discriminación política por parte de estas entidades. Según algunas versiones, incluso se exigía compromisos de militancia con el oficialismo para acceder a sus “beneficios”. Sobre las JAP como posible inspiración de los CLAP venezolanos ya he hablado en otro artículo.

 

Pasemos ahora al caso de Pinochet. Debido a la montaña de evidencia en su contra, hoy son relativamente pocos los que se declaran abiertamente admiradores del general. Sin embargo, existe una tendencia entre no pocos latinoamericanos, sobre todo aquellos que se identifican con la derecha conservadora o liberal, a presentar a Pinochet como una especie de “mal necesario”. Es decir, reconocen los crímenes abominables cometidos por la dictadura pero sostienen que el gobierno militar fue un período “menos malo” que el se hubiera dado de no ser por el golpe de septiembre. Este es un argumento sumamente errado, por varias razones. Para empezar, cuando se hace un juicio histórico, no tiene sentido preguntar “qué hubiera pasado si…”. Lo importante es lo que pasó. Eso es lo único que se puede evaluar. Punto. Ergo, cualquier planteamiento del tipo “Es que Pinochet salvó a Chile de convertirse en otra Cuba” es desechable.

 

Supongamos por un momento que sí se puede invocar la imaginación para este tipo de situaciones. ¿Entonces los miles de asesinados, torturados y desaparecidos fueron sacrificios indispensables para evitar que el comunismo se apoderara de Chile? Absolutamente no. La rebelión contra un régimen opresivo no necesariamente tiene que implicar un baño de sangre, sobre todo después de que los opresores fueron desalojados del poder y están a merced de los insurrectos. Eso fue lo que pasó en Chile, y las víctimas no fueron todas individuos que usaron el poder durante el gobierno de Allende para cometer abusos. Muchas eran sencillamente personas con alguna forma de pensamiento izquierdista.

 

Otra barajita repetida en el álbum de la apología: “Sí, mataron a miles y eso estuvo muy mal. Pero de no ser por el golpe el comunismo habría asesinado a millones, como en Rusia y China”. Cuando se trata de dictaduras que asesinan a mansalva, no se puede distinguirlas entre “más y menos malas” por el número de muertos. Estamos hablando de vidas humanas, algo muy precioso y complejo como para sopesarlo fríamente en una balanza y por cantidad. Pinochet y Mao. Franco y Lenin. Todos merecen el mismo lugar en el recuerdo histórico. Basta de usar las calamidades del comunismo para justificar las calamidades de otras ideologías.

 

Ahora llegó el momento de hablar de otras cifras. Es común escuchar que la dictadura militar no solo acabó con el desastre socialista, sino que además, gracias a su visión liberal, inauguró la prosperidad económica chilena que hoy perdura. Una vez más, esto no exculpa a Pinochet de sus delitos, y aunque lo hiciera, un examen más detallado permite entender que su legado económico en realidad está bastante sobrevalorado.

 

A partir de 1975, Pinochet entregó las riendas financieras del país a un grupo de economistas que pasaron a ser conocidos como los Chicago Boys, por haberse formado en la prestigiosa casa de estudios en esa ciudad. Encabezados por el ministro de Finanzas, Sergio de Castro, pusieron en marcha una terapia de shock basada en el monetarismo que dio al traste con las políticas del gobierno anterior: fin de los controles de precios (algo siempre necesario en estos casos, vale decir) y demás regulaciones al mercado, reducción de impuestos y privatización de casi todas las empresas en manos del Estado, con la notable excepción de las minas de cobre, el principal producto de exportación chileno (por ley, 10% de las ganancias de este sector debe ir al presupuesto de defensa; es decir, se trataba de un punto de interés para los amigos castrenses de Pinochet). Durante la segunda mitad de la década de los 70 y principios de la siguiente, el PIB se disparó y superó el promedio latinoamericano. La inflación, aunque alta, se mantuvo muy por debajo de los niveles de la presidencia de Allende. Hasta este por lo general llega el relato de algunos liberales, quienes apelan a la autoridad intelectual de Milton Friedman, el mentor de los Chicago Boys, que visitó Chile entonces y aseguró haber atestiguado un “milagro económico”.

 

Lo que estas versiones suelen dejar por fuera es lo que ocurrió a partir de la crisis de 1982. Cierto, este fue un episodio que impactó a toda Latinoamérica. Pero en Chile el golpe fue particularmente duro. Según algunas estimaciones, el PIB se hundió ese año casi 15%, mientras que la caída regional promedio fue de 3%. De Castro y los otros Chicago Boys más dogmáticos se negaron a cambiar de rumbo, así que Pinochet, que no era ningún tonto, decidió prescindir de sus servicios y nombrar como ministro de Finanzas a Hernán Büchi, alguien mucho más flexible y pragmático. El nuevo plan consistió en un conjunto de medidas de intervención estatal nada despreciable, aunque no con orientación socialista, desde luego: bancos intervenidos para evitar su quiebra, nuevas regulaciones en el flujo de capitales, aumento de aranceles, etc. Poco a poco se retomó el crecimiento y para finales de los 80 la economía se había estabilizado, pero el costo social fue grande. Casi la mitad de los chilenos era pobre hacia el final de la dictadura. Además, a lo largo del gobierno militar hubo alto desempleo y desigualdades socioeconómicas elevadísimas. Economistas como Ricardo Ffrench-Davis atribuyen estos problemas a los excesos de los Chicago Boys.

 

En conclusión, a la dictadura de Pinochet solo se le puede atribuir haber estabilizado la economía chilena, y eso después de 1982, no durante los siete años de experimentos monetaristas que, por alguna razón, han recibido una publicidad mucho más generosa. Pero estabilidad no es prosperidad. La relativa prosperidad de la que goza la mayoría de los chilenos y que tanto maravilla a los latinoamericanos de otras nacionalidades fue más bien un producto de los gobiernos democráticos posteriores a la dictadura. Durante los años 90, la pobreza se redujo a la mitad de los últimos niveles del gobierno militar. Hoy es aun más baja. El desempleo también se contrajo. En cambio, los salarios reales subieron, al igual que el PIB.

 

Si comencé este artículo denostando contra Allende y Pinochet pero las críticas a este último se llevaron el grueso del texto, es por una razón. Me preocupa mucho ver hoy en Venezuela una tendencia a clamar por una especie de Pinochet caribeño. Resulta alarmante que muchos conciudadanos recurran a la ya desmontada tesis del “mal necesario” para dar sustento a la idea de que es imprescindible una experiencia como la chilena para recuperar el país una vez que termine la desgracia que hoy lo atormenta. Yo no sé como lograr el cambio político urgente. Lo que sí sé es que, una vez que ese cambio llegue, no quiero que sea para instaurar un régimen al estilo de Pinochet. Venezuela ya ha sufrido demasiado como para tener que atravesar otro karma.

 

Lo mismo vale para el resto de Latinoamérica. Todo el mundo tiene derecho a opinar, pero me gustaría que cada vez menos personas se arrojaran a defender modelos tan nocivos. Sobre todo porque la discusión se presta para avivar las llamas de un odio que, al igual que Allende y Pinochet, hoy debería estar confinado al sepulcro de la Guerra Fría. Ojalá llegue un 11 de septiembre cuando la enorme mayoría de los latinos nos unamos en el repudio a estos dos malos recuerdos.

 

@AAAD25 

Maduro dice que “campaña” contra Venezuela busca justificar un golpe de Estado

EL PRESIDENTE NICOLÁS MADURO reiteró que existe una campaña mundial contra el país que busca justificar un golpe de Estado para sacarlo del poder al que llegó en el año 2013.

“Esta campaña internacional, mundial, de difamación además ha querido justificar que en Venezuela se dé un evento extraordinario fuera de la constitución, un golpe de Estado”, dijo Maduro al término de una reunión con los nuevos embajadores en Caracas de Alemania, India y Catar.

La supuesta campaña, según Maduro, alentó también el atentado que sufrió el pasado 4 de agosto cuando dos drones explotaron cerca de una tarima en la que Maduro encabezaba un acto público con militares.

“Hemos pasado todas las pruebas y hemos demostrado que somos invencibles, invulnerables”, prosiguió y negó, una vez más, que en Venezuela haya una crisis humanitaria pero sí “dificultades” que, aseguró, su Gobierno las ha venido enfrentando.

En este sentido, desestimó otra vez que haya un éxodo masivo de venezolanos debido a la crisis económica al asegurar que su país es receptor de migrantes al punto de que casi el 30 % de su población es foránea o con alguna ascendencia extranjera.

Según dijo, el país petrolero acoge a 5 millones 600 mil ciudadanos colombianos, 500.000 peruanos, 500.000 ecuatorianos, 400.000 portugueses, 200.000 italianos, 250.000 españoles, 500.000 chinos y cerca de 1 millón de personas provenientes del “mundo árabe”.

“Venezuela sabe lo que es migración porque la recibe (…) ahora que un grupo de venezolanos en los últimos dos años de guerra económica haya decidido vender sus propiedades en Venezuela e irse con billete en los bolsillos a otros países del continente a probar suerte está bien”, dijo.

Según datos facilitados por Naciones Unidas, un total de 2,3 millones de venezolanos han huido del país desde 2014, dirigiéndose principalmente a Colombia, Ecuador, Perú y Brasil.

La mayor parte de los emigrados, según la ONU, citan la falta de alimentos como la principal razón de su marcha.

Maduro aseguró hoy que mantendrá un puente aéreo “durante varios meses” para facilitar el retorno a todos los venezolanos “que se quieran venir a trabajar en su amada patria”.

Cabello asegura que EEUU y militares discutieron posible golpe de Estado en Venezuela

EL PRESIDENTE DE LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE (ANC), Diosdado Cabello, hizo referencia al artículo del pasado 8 de septiembre publicado en el New York Times, que asegura que el presidente estadounidense, Donald Trump, sostuvo una reunión con militares rebeldes venezolanos para organizar una salida militar al gobierno de Nicolás Maduro.

Manifestó que no es casualidad que en el artículo mantuvieran encubierta la identidad del supuesto comandante, para generar dudas “para decir que todos son sospechosos” y generar dudas dentro de las Fuerzas Armadas. El presidente de la ANC expresó que seguramente fueron varias reuniones, sobre todo con grupos financistas para financiar golpes de estado.

Por otra parte, respondió este miércoles a las declaraciones de la embajadora de Estados Unidos ante la Organización de Naciones Unidas (ONU), Nikki Haley, quien lo calificó como un “corrupto narcotraficante”. Aseguró que estas declaraciones forman parte de una campaña de desmoralización contra su persona y que en el Consejo de Seguridad de la ONU, celebrada el pasado 10 de septiembre.

Cabello respondió a las acusaciones de ser líder de un cartel, negando consumir drogas y retó a Haley a hacer lo mismo, agregando que todo cargamento de drogas que pase “el imperio” desde sus bases militares por territorio venezolano será destruido para que no llegue a Estados Unidos.

Los Runrunes de Bocaranda de hoy 28.06.2018: ALTO: “Operación Constitución”
ALTO
¿GOLPE FRUSTRADO?: 
Bloomberg Businessweek presentó ayer un reportaje de los periodistas Ethan Bronner, Andrew Rosati y Fabiola Zerpa titulado: “Dentro del fallido plan para tumbar a Maduro” donde hablan de una “Operación Constitución” en la que presuntamente habrían estado involucrados capitanes, coroneles y generales de los cuatro componentes de las FANB para apresar al presidente Maduro y llevarlo a juicio, dias antes de la elecciones presidenciales del 20M. Mencionan que el planemiento se hizo en Bogotá pero que oficiales de Colombia y Estados Unidos declinaron darle apoyo. Algo salió mal, escriben, y a mediados de Mayo comenzaron las detenciones de los uniformados. Citan palabras de Maduro el pasado 23 cuando llamó “a cerrar filas contra la traición”. Las muchas detenciones de docenas de militares activos de las que se viene hablando hace dias tendrían entonces que ver con ello. El reporte cita a Rocío San Miguel cuando señala “No soy de la idea de que Maduro pende de un hilo. Él ha desarrollado una política de estado de persecución y monitoreo dentro de las fuerzas armadas. Las controlan con el miedo pues regularmente detienen o hacen purgas de oficiales y soldados. Están paranoicos. El gobierno esta creando un cortafuegos”. Fue tres dias atrás cuando el propio presidente, en el acto del Día del Ejército, llamó a los militares a cerrar filas contra la “traición”, al denunciar un supuesto complot desde Colombia para dividir a la Fuerza Armada y propiciar su caída.”¡Alerta, Ejército!, ¡Alerta, Fuerza Armada! A cerrar filas rodilla en tierra en combate contra la traición, en combate contra la oligarquía”. ¿Confirmarán o negarán? Ayer los familiares de los militares presos hablaban de torturas. La Unión Europea mencionó este tema entre sus sancionados.