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Un proyecto que pinta otro país, por Sebastián de la Nuez
Myriam Tibisay Wendehake asumió la presidencia del Instituto de Previsión Social del Periodista en 2015. Con ella, y al cumplir este organismo cincuenta años de vida, se produjo una revolución positiva (ya se sabe que hay revoluciones negativas). Hoy, en Madrid, con la muy legítima excusa de recabar fondos para los agremiados, se ha desplegado una exposición a través de la cual se conoce un poco más, un poco mejor, el empuje de las artes plásticas de un país machacado pero no vencido

 

Ya se sabe que el oficio del periodista nunca ha estado muy bien remunerado que se diga, aun con excepciones. En tiempos de madurismo, los peores de la Historia, surgen sin embargo proyectos y acciones audaces, solidarios, esperanzadores. Lo que están haciendo desde el Instituto de Previsión Social del Periodista las líderes Myriam Tibisay Wendehake y Arlette Danglades debe ser reconocido por, al menos, 25 mil almas, aquellas registradas en el Colegio Nacional de Periodistas. En 2015 el  IPSP cumplió cincuenta años y Wendehake, quien acababa de estrenarse como presidenta y venía de promover artistas y exposiciones, propuso una subasta de arte venezolano para recabar fondos. 

—¿Por qué?

—Porque asumí el 17 de julio de ese año y estábamos en la raya. Ya yo venía en la junta directiva. Aunque quienes me precedieron, Fernando Delgado y Rossana Ordóñez, trabajaron en ese sentido, estábamos en la raya. 

¿Y por qué estaba esta cincuentenaria entidad en la raya? Porque el país es así y la inercia también. No había eventos especiales sino que se venía administrando, como siempre, el edificio del CNP en la avenida Andrés Bello (el mismo que una vez, en tiempos idílicos, albergó al Cine Prensa y al que le quedaban enfrente, olorosos y en plena esquina, los pollos en brasas de los Hermanos Riviera). Pues eso, que se mantenía con esa tarea administrativa en un país depauperado por causas que no viene a cuento enumerar aquí, y no existían los aportes de antes, los de la cotización de cada afiliado pues desde 1997 los estatutos cambiaron con vistas a la creación de unos fondos regionales que en teoría proporcionarían ingresos… Bueno, estaba en boga la descentralización pero eso jamás funcionó.

El cambio era necesario. En la directiva instalada en 2015 hubo consenso en torno a la necesidad de mirar más allá de lo visible. Ha habido consecuencias: se han creado delegados en 26 seccionales del instituto regadas por la geografía nacional y esa es la figura que existe ahora, bajo una nueva visión administrativa. Pero lo crucial ha sido una idea-potencia, movilizadora, surgida al calor de la celebración de los  50 años: exposición y subasta de arte venezolano, con los consagrados y los nuevos. Con todos los que quieran sumarse y tengan genio creador. 

Con el aporte de Magdalena Arias, de la galería Graphic Art, salió adelante la primera convocatoria para 2016. Dice Myriam Tibisay:

—Hubo una movida bien interesante y logramos reunir 101 artistas.

—¿Qué los inspiraba a ustedes, desde la junta?

—Buscar los fondos necesarios y también la memoria de aquellas cenas de la Prensa, algo que creó Chepino Gerbasi. Era una ocasión especial, anual. Se invitaba a empresarios, personalidades de cada gobierno,  incluso al presidente de la República. Allí se recolectaban fondos para trabajar a favor de los periodistas. Esa cena resulta inviable en estos tiempos, de allí que surgiera esta posibilidad de la subasta que se ha convertido en una cita anual, cada vez en una ciudad distinta.

—¿Qué gana el artista convocado?

—Es una relación ganar-ganar. Puede hacer una donación total de la obra o puede establecerse una parte de la venta para él. Muchos artistas asumen esto. Hacemos una buena campaña de divulgación y el artista visibiliza su obra. Para nosotros es estimulante.

—¿En qué sitio de Caracas hicieron esa primera exposición?

—En la Asociación Cultural Humboldt, entre mayo y junio de 2016. La participación de los patrocinantes ha sido fundamental. Y sí, se ha rentabilizado gracias al esfuerzo de todos. La suma de patrocinantes, artistas y nuestro esfuerzo organizativo dan eventos exitosos. Y en la medida en que hemos ido desarrollando el proyecto vamos puliendo algunas cosas. Es mejor poner el precio para la exposición y no depender de una subasta, por ejemplo. Cada quien, en la exposición, ya sabe cuál es el precio de cada obra, siempre sugerido por el artista.

 

OTRO AMANECER

Periodistas y arte: un punto de interés. Lo que ha hecho el IPSP puede servir de ejemplo para otras instituciones gremiales en Venezuela. Es una audacia en buenas manos. Hasta los folletos impresos en cada cita anual son una bella muestra del bien hacer. Para 2017 se plantearon lo mismo pero afuera, y miraron hacia Miami, donde se han refugiado tantos profesionales. Lo primero que hicieron fue buscar una sede y encontraron una aliada, Milagros Maldonado, quien había sido una mecenas del arte en Venezuela a través de la Fundación La Previsora. Lleva actualmente una galería con un espacio bien grande. Con el aval de haber conseguido en Caracas convocatoria y venta, pudieron reunir a 72 artistas plásticos con cierta facilidad. Varios repitieron pues ya habían acompañado la idea en Caracas. En 2018 eligieron Nueva York y hacia allá dirigieron los esfuerzos. El proyecto tomaba vuelo y hallaron pronta receptividad tras hacer contacto con ArteLatAm, una fundación sin fines de lucro que gerencian unos ecuatorianos con la actitud proactiva de apoyar a los artistas latinoamericanos. En la galería Saphira & Ventura, bien céntrica, se reunió el aporte fundamental de los patrocinantes y el genio de 57 artistas con obras transportadas desde Caracas y Miami, más las que estaban en Nueva York. 

—¿Qué han hecho con los recursos obtenidos?

—Hemos instalado un consultorio odontológico.  Lo primero que hicimos fue comprar la silla odontológica con su compresor. Con eso aseguramos la inversión, y luego seguimos recabando insumos hasta que hoy en día ofrecemos asistencia odontológica, además, con una doctora maravillosa.

—¿Y qué más han hecho?

—Abrimos una pequeña sala de arte y formación. En eso nuestra querida Argélida Gómez, que en paz descanse, fue fundamental. Este año, al inaugurar el consultorio odontológico, le pusimos su nombre. Fue al cumplir el IPSP sus 53 años.

Un fotógrafo venezolano que vive en Viena, Enrique Moya, donó una colección de 24 fotografías de Chernobyl, realizadas en 2015, y con esta muestra o buena parte de ella se abrió la sala a la que se refiere Tibisay. “El extraño mundo de Chernobyl, 31 años después” se denominó esta exposición. Después, colectiva de fotógrafos criollos sobre la Venezuela de estos momentos: fotos dramáticas, cómo no, pero también fotos del optimismo y la esperanza. Siempre con la idea de vender y compartir ganancias con cada uno de los profesionales de la cámara. Y este año, en ocasión del Día del Periodista, otra muestra fotográfica llamada “Qué significa ser caraqueño”.

—Han tenido buen apoyo de patrocinantes, ¿cuál es su motivación?

—La propuesta nuestra es organización y divulgación. Hacemos que su marca sea vista, y esa es una de nuestras fortalezas. El hecho de sumar imagen corporativa y apoyo a un gremio asociado por naturaleza a la democracia y al valor de la libertad, es algo atractivo. Este año hemos conseguido el patrocinio de Air Europa.

En años anteriores han contado con transportistas especializadas, venezolanas, así como con bancos y vinateras que repiten este año. Cita, en especial, el apoyo de Pomar y de los chocolates Franceschi. Desde el principio, además, se produjo la bendición de Carlos Cruz-Diez, de su hijo y de su Fundación. La primera respuesta que recibieron, al hacer en Caracas la primera convocatoria (cuando aún vivía el maestro), fue precisamente del atelier Cruz-Diez. Era un día que estaban en plena junta directiva y les llegó la noticia. Se formó el gran alboroto.

Este año, es lógico, se le rinde homenaje a Cruz-Diez y hay varias obras de él en exhibición. Hay, en total, 42 artistas representados. Se pensó en Madrid sobre todo porque la asociación de periodistas venezolanos que ha nacido en la capital del Reino es una de las más fuertes en el mundo. Arlette Danglades, una consecuente activista a favor de los trabajadores de la Prensa, aprovechó un  viaje que hizo en marzo para establecer contacto con Venezuelan Press. Inmediatamente surgió el nombre de Linda D’Ambrosio, una eficaz emprendedora que organiza eventos y los promueve. Ella ha sido el enlace con Miguel Santana, otro venezolano solidario, propietario de Santana Art Gallery, sita en el afamado Paseo de La Castellana. Hacia allá, en estos días de octubre ya en pleno otoño, concurren venezolanos que desean manifestarse y disfrutar. Y españoles que se sorprenden. Hay arte cinético, desde luego, pero también muestras de otras tendencias. El legítimo embajador de Venezuela en España, Antonio Ecarri, pronunció unas palabras el día de la inauguración, el domingo pasado.

En alguna parte de la Santana Art Gallery, no cabe duda, vigilan los espíritus ingrávidos y gentiles de Chepino Gerbasi y Gustavo Aguirre. Inolvidable Aguirre, campechano y tertuliano, de guayabera blanca, conversando un día cualquiera sobre la baranda de la parte baja del edificio CNP.

Muchos periodistas obtuvieron en préstamo (a bajísimo o cero intereses) su inicial para una vivienda propia en el IPSP, o la plata necesaria para remodelar su cocina. La solidaridad gremial continúa hoy, el país encuentra sus propios cauces de superación y progreso con inventiva, con creatividad, tendiendo puentes.

 

@sdelanuez 

www.hableconmigo.com

Al maestro Cruz-Diez, por Laureano Márquez

SON TIEMPOS DE APOYARSE en eso que Augusto Mijares denominó “lo afirmativo venezolano”. Los venezolanos olvidamos con frecuencia, en medio del pantanal de nuestras cotidianidades, el rico inventario de tantas vidas maravillosas que han hecho que nuestra patria sea floreciente, mejor, más culta e inteligente. Uno de esos seres virtuosos, que esta tierra nuestra ha producido para la humanidad toda, es el maestro Carlos Cruz-Diez, quizá el más universal de nuestros artistas, cuya vida y trayectoria nos hace sentirnos particularmente orgullosos de ser venezolanos.

El mundo es combinación de color y fenómenos ópticos. El arte también puede engañarnos, hacernos parte de él y hasta marearnos. Caminamos por las obras de Cruz-Diez, las pisoteamos sin que él se moleste, porque así las pensó. Nos involucra hasta hacernos formar parte de ellas, como si fuese un dios del color que nos hace a su imagen y semejanza, nos vuelve luz y nos hace pasar por un prisma para decirnos que nuestra propia vida puede ser luminosa y colorida. El mundo de Cruz-Diez cambia cada segundo. Quizá quiere hacernos tomar conciencia de que, las más de las veces, las cosas no son lo que efectivamente parecen, que lo real también puede ser incomprensible y que nuestro entendimiento, como diría Kant, constituye su objeto, que los colores solo están en nuestro mirar.

“El discurso de un artista está dirigido al espíritu de sus semejantes”. Es una frase suya. Nuestro espíritu es mejor, solo por el hecho de su existencia creativa.

Venezuela también tiene alma, hay un espíritu nacional que se nutre de la riqueza de los artistas, de la inteligencia creativa, de la fuerza de la cultura cuya fe en ese proyecto que se inició hace poco más de 200 años sigue intacta a pesar de los desatinos de nuestro devenir.

Si algo nos enseña la larga historia de la Humanidad es que de los tiempos dolorosos van quedando relegados como un mal recuerdo y que lo único que prevalece es el arte. Los museos son los templos de la reconciliación del alma humana consigo misma, donde el ser humano guarda el arte, que es lo mejor de lo que somos, la fe inmortal en que podemos y debemos ser buenos y felices. El arte es la prueba de que el hombre no ha perdido todavía la fe en sí mismo.

Cruz-Diez fue siempre un niño, comenzó su vida jugando con el color y la forma y no paró ya nunca más. Para los venezolanos, él es motivo de orgullo y esperanza. Nos da la certeza de que la excelencia entre nosotros es posible y a veces más frecuente de lo que nosotros mismos imaginamos. Su trayectoria y su vida hacen particularmente válida esta dolorosa reflexión de Mijares en “lo afirmativo venezolano”:

“Pero la verdad es que, aun en los peores momentos de nuestras crisis políticas, no se perdieron totalmente aquellos propósitos de honradez, abnegación, decoro ciudadano y sincero anhelo de trabajar para la patria. Aun en las épocas más funestas puede observarse como en el fondo del negro cuadro aparecen, bien en forma de rebeldía, bien convertidas en silencioso y empecinado trabajo, aquellas virtudes. Figuras siniestras o grotescas se agitan ante las candilejas y acaparan la atención pública; pero siempre un mártir, un héroe o un pensador iluminan el fondo y dejan para la posteridad su testimonio de bondad, de desinterés y de justicia”

Gracias querido maestro, gracias por estar en el fondo, iluminando la posteridad. Ojalá que también nosotros –siguiendo su ejemplo– podamos aportar nuestro rayito de luz, como si el universo todo fuese una obra suya.

 

@laureanomar

Con Dios y con el Diablo, por Antonio José Monagas

QUE LA DIPLOMACIA SEA EL ARTE de adecuar condiciones y consideraciones políticas a situaciones en las que las realidades no sobrepasen los límites de la tolerancia, el respeto y la sutileza, no quiere decir que su praxis necesariamente o casi siempre se confunda con la adulación. Particularmente, su actividad tantea hasta dónde valen sus fuerzas en la línea de vanguardia, Así puede permitirse limitar el poder en el fragor del desafío en curso.

 

Es ahí cuando la diplomacia se convierte en un instrumento del poder. De su justa y equilibrada tarea, habrá de depender el éxito de toda empresa política que comprometa una necesidad trazada bajo circunstanciales intereses. Sin embargo, no siempre, la resultante termina siendo la esperada o calculada. Existen momentos en que la diplomacia se ve envuelta en halagos, artimañas y vaguedades, razón por la cual su ejercicio resulta desvirtuado. Y en consecuencia, se reduce a jugar con oportunidades devenidas en coyunturas determinándose así un trabuco de rivalidades todas apostando a ganar el mayor y mejor espacio político sobre el cual cimentar el propósito esbozado a nivel de estrategia.

 

Aquello de que lo importante no es escuchar lo que se dice, sino averiguar lo que se piensa, es una premisa de la cual la diplomacia busca escurrirse para sacar la ventaja que su causa busca, a toda costa, alcanzar.

 

Ojalá, este preámbulo pueda tener la pegada exacta a los fines de analizar, en la brevedad de esta espacio de reflexión, las implicaciones de la presurosa visita a Caracas de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Además, Secretaria Adjunta de la Organización de Naciones Unidas. Y ex presidente de la República de Chile, Dra. Michelle Bachelet, médico pediatra, egresada de la Universidad de Chile.

 

Que su infancia y adolescencia haya sido tan traumática como la de cualquier venezolano maltratado por los aporreos del autoritarismo hegemónico que padece Venezuela como resultado de la tiranía que sobre su suelo viene viviéndose, cada vez con más nervio, pudiera ser una casualidad o coincidencia. Pero indistintamente de lo que esto pueda derivar en la humanidad de la alta funcionaria de la ONU, el problema de las seguidas violaciones de los derechos humanos que afecta a buena parte de los ciudadanos de la patria de Simón Bolívar sigue sin cambio alguno. O quizás, con mayor reciedumbre.

 

El régimen autoritario, hizo alarde de conducir un país respetuosos de un ordenamiento jurídico subordinado a un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia. No obstante, la visita de Michelle Bachelet no dejó de ponerlo en serios aprietos toda vez que procuró algunos cambios. Aunque de índole estético, fundamentalmente.

 

No cabe duda que su estancia en la capital de Venezuela, fue de suma importancia por cuanto movilizó reflexiones, reacciones y opiniones. Las mismas, si bien sobraron toda vez que la situación nacional de los derechos humanos ha sido suficientemente documentada y enviada a los correspondientes organismos especializados en tan delicada materia, igualmente la oportunidad permitió que afloraran más preguntas que las que hasta ahora se han formulado. En todo caso, el país político y social no salió del todo convencido. Sus expectativas al respecto, sobrepasaban la cuenta imaginada.

 

Quizás, el problema que se esconde debajo de lo que se percibe desde la superficie sobre la cual revienta la violación de los derechos humanos, es de tipo conceptual y metodológico. Pudiera alegarse que la visión o enfoque del mismo, pasa por el concepto de cambio, particularmente. Aunque existan otros que también puedan comprometer la situación de angustiosa manera. El de diplomacia, concebida desde el ángulo de la política. O el de negociación, pensada desde una perspectiva estratégica.

 

Exigir la liberación de los presos políticos, las violaciones del derecho a la salud, condenar la humillación como criterio de gobierno para someter a la población, reprobar la negación consistente de la crisis humanitaria, así como reconocer el oprobioso estado de tiranía al que condujo la gestión pública nacional, fueron parte de las demandas elevadas ante la Alta Comisionada de las ONU para los Derechos Humanos, para que por su interposición fueran reclamadas a la cúpula del poder nacional venezolano. Pero no fue exactamente lo que sucedió.

 

Dicho compás de silencio, fue hondamente notado por la escarmentada sociedad venezolana. Su marcaje, tal vez ejercido como parte articular del protocolo diplomático empleado para tales menesteres, no era el esperado. Aunque el tratamiento estuvo bastante apaciguado y saltándose prioridades por encima de consideraciones de rigor, como obviar la realidad cambiante escarmentada por el país político luego del 23 Enero 2019, no calzó con las esperanzas de venezolanos agobiados de sus crudas y contradictorias vivencias. Casi todas inducidas por la represión del actual régimen autoritario.

 

Aunque no deba categorizarse en un extremo que lleve a pensar que la visita resultó sin pena ni gloria, tampoco debe asentirse con ligeras suposiciones que todo ello devendrá en apagadas y frías esperanzas. Sin embargo, cabe pensar desde la postura de los cambios que con mucha potencia fueron esperados, que los mismos no lucieron en primera plana. Tal vez, para no romper los formulismos que ordena la diplomacia en tiempos de desequilibrio político. Por eso, este tipo de reuniones suelen hacerse de la forma tal como se vio, ya que así se queda en paz con Dios y con el Diablo.

 

@ajmonagas

Discapacitados venezolanos vencen barreras a través de la danza

UNA BALA PERDIDA QUE LE ATRAVESÓ LA ESPALDA y se alojó en su estómago acabó una madrugada de fin de año con los sueños de Iraly Yánez. Ahora, ocho años después del accidente, esta joven bailarina venezolana ha logrado volver a las tablas y retomar su carrera con ayuda de una silla de ruedas.

Dejando a un lado los temores que le impedían moverse por su discapacidad, Iraly, de 34 años, se unió hace tres meses a la compañía AM Danza de habilidades mixtas, integrada por medio centenar de bailarines que buscan retomar sus anhelos a pesar de verse afectados por distintos padecimientos como parálisis cerebral, Síndrome de Down, cuadriplejia, ceguera y sordera.

Iraly y sus compañeros presentaron a inicios de mes en una de las salas del complejo capitalino Teresa Carreño, el taller montaje de danza contemporánea Ubunto en el que bailarines profesionales se unieron a personas discapacitadas demostrando que no hay fronteras para el baile. De este modo, bailarines formales realizan coreografías levantando muletas en señal de liberación de la discapacidad y personas como Iraly, con limitaciones de movilidad en sus piernas, salen de su silla con la ayuda de un bailarín que las levanta para hacer figuras en el aire, vuelta de carnero y paradas de manos.

Por espacio de una hora, las limitaciones de los bailarines discapacitados se esfuman en una niebla que adquiere, gracias a las luces del teatro, diversos matices de amarillos, azules, verdes y fucsia, dándole a la escena un carácter onírico que atrapa a los espectadores y desata lágrimas de emoción entre algunos.

En esta fotografía del 4 de diciembre de 2018 bailarines sostienen muletas durante un montaje de danza contemporánea en el Teatro Teresa Carreño, en Caracas. La compañía AM Danza trabaja con 50 venezolanos que persiguen su pasión por la danza a pesar de verse afectados por distintos padecimientos como parálisis cerebral, Síndrome de Down, cuadriplejia, ceguera y sordera. (AP Foto/Fernando Llano)

“Para bailar lo que se necesita es tener las ganas”, afirma Alexander Madriz, director de AM Danza. “Bailar es eso, disfrutar lo que hagas con tus posibilidades, con tu cuerpo, con tu sentimiento”.

Según este bailarín de 47 años, tras dos décadas de dirigir a bailarines con discapacidad logró reconciliarse con la danza a través de ellos y descubrir que hay otras maneras de moverse y que “no todo tiene que ser las líneas perfectas de los bailes clásicos contemporáneos”.

Y así, el director de AM Danza ha logrado crear un movimiento autóctono de baile que incluya habilidades mixtas para ayudar a personas discapacitadas como Iraly a llenarse de bríos para superar las numerosas barreras que implica vivir en Venezuela, donde no existen casi andenes ni autobuses con rampas para personas en sillas de ruedas ni sistemas de atención especial para sobrellevar la hiperinflación y la creciente escasez de alimentos y medicinas que golpea al país suramericano.

La bailarina y productora de AM Danza, Fabiola Zerega, que hace 23 años quedó en silla de ruedas tras sufrir un accidente de tránsito, asegura que en el baile encontró el antídoto para enfrentar a una ciudad como Caracas, donde escasean las facilidades para los discapacitados. “Gracias a la danza he podido desarrollar el músculo también mental y ver que a través del movimiento puedo librar obstáculos o vencerlos”, agregó.

Desde una pequeña y polvorienta acera donde suele pasar hasta tres horas bajo el sol o la lluvia esperando el único autobús con plataforma para sillas de ruedas que pasa al día por su humilde barriada de la carretera vieja de Guarenas, al este de Caracas, Iraly parece no amilanarse ante la situación adversa que enfrenta a diario: con una sonrisa que recorre su rostro delgado de un extremo a otro, admite con emoción que AM Danza le permitió reconciliarse con la vida y “volar por los aires”.

El renacer de Iraly fue seguido de cerca por su vecino Dikson Rosales y su esposa Carmen de Rosales, quienes tras el accidente se convirtieron en sus protectores y la suelen ayudar a diario a bajar y subir por las escaleras del edificio donde reside. Rosales relató que tras ingresar a la compañía de baile, Iraly logró superar sus depresiones y ahora se “preocupa más por ella misma”.

En esta fotografía del 4 de diciembre de 2018 bailarines se estiran previo a su montaje de danza contemporánea en el Teatro Teresa Carreño en Caracas. Durante el espectáculo, los bailarines discapacitados actuarán junto a bailarines profesionales para demostrar que el arte no conoce barreras. (AP Foto/Fernando Llano)

La bailarina asegura que atrás quedaron los terribles momentos que vivió la madrugada del 31 de diciembre de 2010, cuando se encontraba en la entrada de su edificio y la bala perdida de alguien que estaba probando un arma le fracturó dos vértebras y la dejó inválida para el resto de su vida.

Ahora sueña con regresar el próximo año a AM Danza para seguir adelante con la carrera de bailarina, que suspendió por ocho años tras el accidente, y retomó en septiembre pasado.

“Esta es mi oportunidad”, dice. “No puedo seguir permitiendo de que las cosas externas me sigan afectando de alguna manera. La lucha es en todo”.

Desde la cocina de su modesto apartamento, Iraly observa en la puerta de su nevera blanca tres dibujos de bailarinas que le hizo su sobrina, de diez años, para celebrar la danza, la pasión que las une a las dos.

Cerquone Projects paticipará en la feria de arte contemporáneo Pinta Miami 2018

 

Del 5 al 9 de diciembre la galería Cerquone Projects presentará la obra de los artistas Paul Amundaraín, Juan Gerstl, Corina Höher y Fausto Amundaraín en el Booth F3 de la Sección Principal de PINTA MIAMI , donde participaran más de 60 galerías de Latinoamérica, Estados Unidos y Europa.

El evento celebrará su decima segunda edición durante la semana del arte en Miami, en el espacio Mana Wynwood, localizado en el “Miami Art District”.

Durante una semana Miami será el epicentro del mundo del arte; junto a Art Basel, se  inaugurarán alrededor de 20 ferias de arte y 1.200 galerías de todo el mundo se reunirán para recibir a más de 50.000 personas y presentar sus obras ante coleccionistas, profesionales, museos e instituciones de todo el mundo.

Cerquone Projects participará con una variada muestra de obras en diversos formatos de artistas que manejan conceptos como el cinetismo y el pop art con una perspectiva fresca y novedosa.

Paul Amundarain, quien investiga la forma geométrica pura desde sus inicios en una repetición múltiple sostenida. Parte de los cortes de material metálico interpuesto en alturas variables componiendo redes que estimulan una necesidad táctil de carácter acumulativo.

Juan Gerstl, que compone un cinetismo de interposición espacial. Una visión que se perfila en la transparencia de los materiales y el crecimiento modular.

Fausto Amundarain, cuyo trabajo se caracteriza por el uso y repetición de gráficas visuales acumuladas en múltiples capas de información. Papel, pintura acrílica, aluminio y serigrafía son algunas de las técnicas y materiales que Amundarain utiliza para componer, y en ocasiones saturar, la visual del espectador.

 Y Corina Höher, quien reflexiona sobre el mundo geométrico deformado entonces por el mundo real, deliberada inestabilidad perceptiva, investigación sobre el espacio absoluto de carácter científico.

Con su participación en esta feria, Cerquone Projects reafirma su compromiso de promover internacionalmente el trabajo de los artistas venezolanos contemporáneos. Podrán visitar la muestra en el Booth F3 de la Sección Principal de PINTA MIAMI del 5 al 9 de diciembre espacio  Mana Wynwood.

 

De nuevo: votar o abstenerse, por Luis Fuenmayor Toro

EN LA POLÍTICA, ENTENDIDA COMO EL ARTE DE TOMAR EL PODER, existen infinidad de instrumentos utilizados a lo largo de la historia, para desplazar individuos, grupos, sectores o clases sociales, de sus posiciones de autoridad, dominio, poderío o mando de la sociedad humana en todos los confines de nuestro planeta. Los métodos pudieran clasificarse de diversas formas de acuerdo a sus características, los hay pacíficos y violentos, participativos y de pequeños grupos, legales e ilegales y hasta podríamos incorporar la dimensión ética en la calificación de los mismos, como recientemente leí en un artículo de opinión, en el que se decía que había que recurrir a todos los medios éticos posibles, para rechazar el proyecto de Constitución que pudiera proponer la Asamblea Nacional Constituyente.

La legitimidad de los distintos mecanismos para la toma del poder, aunque se la plantea como una condición previa inherente a cada proceso, en la realidad se establece luego de ocurrido el hecho y de conocidas sus consecuencias. Es más, un hecho considerado legítimo en un momento puede ser ilegitimado luego por las tropelías posteriores de sus autores, una vez establecidos en el poder. Y más adelante, cuando la política se hace historia, puede ser juzgado y calificado diferentemente también. Hoy, una parte de la oposición considera ilegítimo participar en elecciones con el actual CNE, pues suponen que no hay ninguna posibilidad de que el Gobierno pierda las mismas. Otros consideramos que a pesar del ventajismo y la tracalería gubernamentales hay que participar, pues no creemos que el oficialismo sea todo poderoso.

Pero surge en este momento un elemento, que puede ayudar a que la gente salga del barranco donde se lanzó al llamar a la abstención. En mi opinión, el Gobierno ha echado a rodar la especie de que se prepara para convocar el referendo aprobatorio del proyecto de Constitución elaborado por la ANC. Incluso, algunos han dejado correr la idea de que la consulta se podría realizar junto con las elecciones de concejales el 9 de diciembre próximo. Esto ha hecho que importantes voceros hasta ahora abstencionistas señalen que, de producirse esa consulta, habría que salir masivamente a votar para derrotar el proyecto constitucional señalado. Así se han expresado dirigentes como Ramón Guillermo Aveledo, Enrique Capriles, el padre Ugalde en forma tácita y Henry Ramos Allup en forma directa y argumentada. De paso señalo, que sus argumentos son idénticos a los esgrimidos por quienes apoyamos la candidatura de Henri Falcón.

Es más que claro que si se puede derrotar electoralmente el proyecto de Constitución de la ANC, votando masivamente en el referéndum que se convoque, a pesar de realizarse con el actual CNE, también era posible derrotar a Maduro en las elecciones presidenciales pasadas, si se hubiera salido a votar masivamente en su contra. Luego, la vía electoral no estuvo nunca cerrada, como estos dirigentes venían afirmando. Celebro la rectificación y en absoluto escribo como un reclamo. Pero agrego, que deberían también llamar a la gente a votar masivamente contra el Gobierno en las próximas elecciones de concejales. Hay claras posibilidades de que los votos de las distintas fuerzas opositoras superen los de un Polo Patriótico hoy fracturado. Sería una derrota gubernamental importantísima y que avizoraría un rechazo futuro de la propuesta constitucional, tal y como hoy la vienen trabajando.

 

Año a año el Emerson College de Boston, universidad dedicada a la enseñanza de la comunicación y las artes, realiza el Latino Summit, cumbre organizada por la sociedad AMIGOS y la Oficina de Asuntos Interculturales de la institución. En cada edición es invitada una personalidad latinoamericana destacada del mundo de las artes para que ofrezca su discurso a alumnos de todas las nacionalidades que hacen vida en la casa de estudios, siendo electo en esta ocasión el escritor y pintor venezolano Juan Luis Landaeta.

Residido en Nueva York desde 2013, Landaeta fue seleccionado por el comité organizador debido a sus logros en el mundo de la escritura, editorial, la pintura y las artes en general. El autor de los poemarios Litoral Central (Sudaquia 2015), y La conocida herencia de las formas (Ígneo 2016), forma parte de un grupo de venezolanos que está dejando huella en la ciudad de Nueva York.

Durante su discurso dirigido a los alumnos del Emerson College, el venezolano habló sobre la creación como proceso humano capaz de generar nuevas realidades, calificadas como insólitas, inusuales e imposibles, y de la libertad como ingrediente imprescindible para el ente creador.

“La creatividad es una manera reveladora de descubrir”. Con esta frase Juan Luis Landaeta, que también es autor de Jardín Desierto, una serie de obras pictóricas en acrílico, que buscan plantear un alfabeto propio a través de trazos que deambulan entre la pintura y la escritura, invitó a los alumnos a reflexionar sobre el hecho creativo. “Hagan lo que hagan, decidan lo que decidan, háganlo en libertad y en plena conciencia de que son seres libres y a ello están llamados. Sean libres de crear, inventar, de convertir recursos materiales y sentimientos en algo más, en algo que solo existe dentro de ustedes”.

En el escenario que años anteriores recibió las conferencias del escritor y guionista mexicano Guillermo Arriaga (Babel, Amores Perros, Salvaje) y a la cineasta ecuatoriana Cristina Barragan (Alba, Thirst), el venezolano concluyó su discurso con una invitación a los presentes “a hacer de sus obras, profesiones y sobre todo de sus vidas el registro vivo de algo que era imposible antes de que ustedes, cada uno de ustedes, firmara su propia forma de incorporarse al firmamento humano. Duden de todo, menos de que todo es posible”.

Los pormenores sobre la presentación en la Cumbre Latina y otras expresiones artísticas realizadas por Juan Luis Landaeta a lo largo de su carrera pueden apreciarse en sus redes sociales, a través del Instagram @juanluislandaeta y del Twitter @Landaeta pueden conseguirse estos contenidos.

Catálogo IX Bienal de Arte Popular será presentado este domingo #8Oct

BARBARO RIVAS III

Los amantes de arte podrán disfrutar el próximo domingo 8 de octubre de la presentación del Catálogo de la IX Bienal de Arte Popular Bárbaro Rivas en Caracas.

El evento dará inicio a las 11:00 a.m., y habrán presentaciones musicales. Se llevará a cabo en los espacios del Museo de Arte Popular de Petare Bárbaro Rivas, ubicado en la Calle Guanche con calle Lino de Clemente del Centro Histórico de Petare.

Contará con textos de Eddy Reyes Torres, Luis Miguel Rodríguez y Ana María Zoghbi, el impreso resume el esfuerzo de la IX Bienal. También se mostrará a color las fotografías realizadas por Nelson Garrido de las 68 piezas seleccionadas provenientes de todo el país, las obras premiadas y los artistas merecedores del Premio a la Trayectoria artística 2017.

El evento es organizado por el Museo de Arte Popular de Petare con el auspicio de la Embajada de los Estados Unidos. La exhibición estará disponible hasta noviembre de este año.

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