Laureano Márquez, autor en Runrun

Laureano Márquez P.

La Delpiniada, por Laureano Márquez P.
A 137 años de La Delpiniada, la adulación y los elocuentes discursos vacíos siguen siendo –tal vez más que en ningún otro tiempo– costumbre de la política nacional

 

@laureanomar

Un par de tweets del compatriota Oswaldo Guerreiro (@ojguerreiro) en los que mostraba tanto el “afiche” como el programa del homenaje que se rindió el 14 de marzo de 1885 en el Teatro Municipal de Caracas al “poeta desquiciado” –como lo alude una reseña de Olga Santeliz–, Francisco Antonio Delpino y Lamas, invitan a reflexionar sobre ese gran acontecimiento humorístico, con indiscutibles consecuencias políticas para el país, que constituyó La Delpiniada.

Eran los tiempos del general Antonio Guzmán Blanco, una figura política tan afecta a las adulaciones, que llegaba al extremo, como diría Zapata, de adularse a sí mismo. Se autohomenajeó con sendas estatuas, una ecuestre lo que cuestre, ubicada entre la antigua sede de la Universidad Central de Venezuela y la entrada del Congreso. La otra, pedestre, no por ramplona, sino porque lo representaba a pie, con actitud que le hacía parecer una suerte de émulo tropical del gran Pericles griego, estaba ubicada en lo alto del paseo de El Calvario, por él también construido y bautizado con el nombre –como era de esperarse– de “paseo Guzmán Blanco”, aunque le hubiese cuadrado mejor el nombre de: “El Calvario de Guzmán Blanco”. Hubo un estado Guzmán Blanco, un teatro Guzmán Blanco. En fin, fue un hombre dado a recibir siempre elogios y adulaciones, entre las cuales figuraban la de vastos sectores intelectuales de la época que acudían a sus veladas en su casa de campo de Antímano.

En este contexto, un grupo de jóvenes estudiantes caraqueños decide rendir este homenaje bufo al popularmente conocido como “el chirulí del Guaire”, el lunático pseudopoeta Delpino y Lamas. Para ello realizaron una parodia que, aunque no hacía referencias explícitas al presidente, aludía de manera evidente al único personaje destinatario de homenajes en el país en ese tiempo y a las formas y discursos alabanciosos con los cuales usualmente se le rendía pleitesía. El acto se celebró en el teatro Caracas y tuvo hondas repercusiones en las protestas posteriores en contra de Guzmán Blanco.

Del acto humorístico salió un movimiento y un periódico. Demás está decir que los organizadores del evento fueron encarcelados.

En el programa del acto en honor al poeta, además de lectura de poemas salidos de la florida pluma del protagonista del evento, hubo música, representación de una comedia, ofrendas literarias y naturalmente un discurso laudatorio pronunciado por “un diserto prosista y elocuente orador”. Se colgó al cuello de Delpino, al final, una exagerada corona y fue conducido en carro descapotable por las calles de Caracas hasta su residencia en El Guarataro.

La-Delpiniada, por Laureano Márquez. Dibujo de Zapata
Programa de La Delpiniada, en el Teatro de Caracas, 1885.

 

Guzmán Blanco, que se encontraba en ese momento en Europa, era megalómano, pero no bruto, inmediatamente se dio cuenta de que un país ya harto de él, le sometía al inapelable revocatorio del humor, cuyo poder y alcance seguramente no le era ajeno a un hombre acostumbrado a la cultura europea y particularmente a la francesa. Así, seguramente, debió percibirlo al regresar al país al año siguiente para ejercer su último mandato, conocido como el bienio, que no llegó a concluir. Frente a la fuerza de la protesta humorística, se encontraba Guzmán demasiado indefenso, solo contaba con armas, soldados y cárceles. Su desventaja era evidente. Así pues, harto de tanta guachafita en un país que era como un “cuero seco”, decidió renunciar a la presidencia para irse definitivamente a París, donde murió rodeado de sus Corots.

A 137 años de La Delpiniada, la adulación y los elocuentes discursos vacíos siguen siendo –tal vez más que en ningún otro tiempo– costumbre de la política nacional. Así pues:

Cuando por tu vergel vaya un canario

Y entre flores te cante divino

No lo espantes, que es mi humilde emisario

Tu cantor, Francisco Antonio Delpino.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Asamblea de exorcistas, por Laureano Márquez P.
El Diablo existe y sus acciones tienen consecuencias terribles. Si lo sabremos nosotros los venezolanos

 

@laureanomar

Entre el 15 y el 18 de febrero se celebrará en Venezuela la primera asamblea de exorcistas. Aunque el tema del demonio y el exorcismo se presta a las bromas y esta −supuestamente− es una página de humor, el exorcismo es un tema bastante serio y como tal lo asumimos. El diablo existe y sus acciones tienen consecuencias terribles. Si lo sabremos nosotros los venezolanos.

Por eso, el hecho de que se celebre en nuestro país esta primera asamblea es sin duda, para quien esto escribe, una buena noticia.

Los primeros exorcismos fueron realizados por el propio Jesús durante el tiempo en que anduvo entre nosotros. Los evangelios así lo relatan. Luego, dentro de la Iglesia, el exorcismo se fue convirtiendo en una actividad cada vez más especializada, que solo puede ser realizada por las personas debidamente autorizadas para ello y que cuentan con la debida preparación. Todos los de mi generación asociamos inevitablemente el tema con la película El exorcista, en la que Linda Blair −cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia− es poseída por el diablo y se requiere de la presencia de sacerdotes especialmente preparados para la actividad de expulsar demonios.

Una de las primeras cosas que según los manuales debe hacer un buen exorcista es distinguir cualquier patología o trastorno psicológico de una posesión satánica. El proceso mismo adolece de algunos rasgos que claramente lo distinguen de otros tipos de males, por ejemplo:

*  El hablar o comprender lenguas desconocidas que la persona no ha podido aprender por cuenta propia.

* Demostrar más fuerza física de lo normal para las características físicas de la persona poseída.

* Proferir blasfemias y maledicencias. Es decir, tener aversión por lo sagrado.

* Descubrir cosas que están ocultas o a mucha distancia.

* En la posesión demoníaca, el Diablo se instala en el cuerpo de su víctima, haciéndole daño.

El exorcismo tiene dos formas, por así decirlo: el exorcismo simple y el complejo. Un ejemplo del primer caso es cuando durante el rito del bautismo, padres y padrinos −en nuestro nombre− renuncian a Satanás, a sus obras y tentaciones. Como recordaba el papa Francisco, los primeros cristianos, que se bautizaban ya grandes, lo hacían orientados hacia el este, por donde nace el sol porque “no creen en la oscuridad, sino en la claridad del día; no sucumben a la noche, sino que esperan en la aurora; no están derrotados por la muerte, sino anhelan a resurgir; no se arrodillan al mal, porque confían siempre en las infinitas posibilidades del bien”.

Debemos luchar en su contra, dentro y fuera de nosotros. Como diría el Santo Padre: no sucumbir a la noche, sino prepararse para el amanecer que algún día tendrá que venir. Por tal razón, saludamos esta asamblea de exorcistas, con la grata noticia, además, de que se celebre en Guanare, lugar de aparición de la patrona de Venezuela, la Virgen de Coromoto.

Así que comenzamos este año diciendo: vade retro Satana +.

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Con Iglesias hemos topado, Sancho, por Laureano Márquez P.
Sabed, amigo Sancho, que hay quien se cree administrador de la democracia, dueño de señalar quien posee sus virtudes y quien no. Son los que a un tiempo emplean las neuronas que tienen en sostener, defender y alentar cuantas dictaduras criminales

 

@laureanomar

–A ver, amigo Sancho, sabed de antemano que la lucha es desigual cuando los hacedores de risas nos enfrentamos a estos gigantes de la política, porque dejamos expuestas sus desnudeces y no les gusta.

–Su merced se confunde, no son gigantes, son simplemente molinos de viento, que mudan el giro de sus aspas a conveniencia del viento que sopla.

–Respondedme una cosa –replicó el amo– ¿Qué dirías de aquel que conspira en contra de quien ha hecho pública promesa de lealtad?

–Pues diría que no es gente de fiar a no dudarlo, mi señor. Que lealtad debemos a quien la juramos y que no habemos de prometerla si no somos capaces de cumplirla.

–Con más razón si hace tan solo por el gobierno, siempre pasajero como todo lo humano, de una ínsula.

–E incluso de una península, su merced.

–Dices bien, amigo Sancho, que yo de matemáticas nada sé. Poco importa, según mi parecer, por cuanto multipliques tu hacienda, si los dineros son bien avenidos. Pero con justicia te digo que de endeblez, flojedad, inconsistencias y contradicciones entre lo que se proclama y se hace, sí que sé mucho, que por largo tiempo me ha tocado padecedlos en un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero olvidarme.

–Su merced podría afinar más su argumento, quizá con algunos ejemplos, para que este desabrido labrador os comprenda bien.

–Veamos, Sancho, mi fiel escudero, si alguien un 20 de agosto de 2012, por poneros un ejemplo cualquiera al azar, coloca un Twitter en el que pregunta: «¿Entregarías la política económica de un país a quien se gasta 600.000 euros en un ático de lujo?» y al tiempo gasta exactamente lo mismo no ya en un ático, sino en una de esas casas de caballería que llaman chalés. ¿No dirías cuando menos que tiene flojedad de convicciones?

–Sin duda lo diría, por más que no lo haya comprado de contado y lo tenga que galapagar a plazos.

–Sumo y sigo, Sancho, ¿Qué dirías, entonces, de quien ha asumido «el compromiso de vivir como la gente corriente para poder representarla en las instituciones», renunciando a privilegios, si lo ves en un coche oficial Ford Mondeo Titanium, arrastrado nada menos que por 140 caballos?

–Coño, vaya caballería sus mercedes, quise decir, su merced. Los corrientes andamos en burro y en este rocín flaco y destartalado que vos tenéis. Por otro lado: ¿No es acaso Ford la marca emblemática del Imperio al que combatimos? –y añadió luego de una pausa–. Mas noto, por la expresión perdida de vuestra mirada que la lista de desatinos es larga.

–¿Qué manducáis que adivináis? Ameritaría todo esto, cuando menos, una segunda parte. Pero una cosa diría, por último, amigo Sancho.

–Decidla pues, mi señor, a toda presa.

–Sabed, amigo Sancho, que hay quien se cree administrador de la democracia, dueño de señalar quien posee sus virtudes y quien no. Son los que a un tiempo emplean las neuronas que tienen en sostener, defender y alentar cuantas dictaduras criminales y violadoras de los derechos humanos se presentan, de manera particular, en aquellas tierras salvajes del Nuevo Mundo.

–Ahora comprendo lo de las contradicciones. Negar con las acciones aquello que se presenta como cierto en la palabra.

–Hablas con sabiduría, mi sencillo escudero. Dejemos atrás todo esto y sigamos en busca de nuevas aventuras de caballería, que el año apenas comienza.

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Los 300 de la UCV, por Laureano Márquez P.

Las Nubes acústicas de Alexander Calder, en el aula magna de la UCV. Foto de GermanX en Wikimedia Commons (Interv. por Runrunes).

Son trescientos años de supervivencia frente a sus enemigos, aquellos que perciben en la educación para la libertad una amenaza a su anhelo de un país sometido a su arbitrio autoritario

 

@laureanomar

La universidad es un ente espiritual, cuya sede es el campus del cerebro humano, es un encuentro de mentes y culturas con vocación de saber, con sueños de transformación, ilusiones y esperanza. Edificarse como «casa que vence la sombra con su lumbre de fiel claridad», es la misión de la universidad desde aquellos lejanos tiempos en que Platón imaginó el conocimiento como iluminación de todas las penumbras de la caverna de nuestra mente. La sombra tiene muchas formas: ignorancia, arbitrariedad, injusticia, pobreza y atraso; algunos de los males que han agobiado nuestra historia en estos trescientos años que hoy cumple nuestra alma mater.

Desde su fundación el 22 de diciembre de 1721 como Real (y luego Pontificia) Universidad de Caracas en la capilla del Seminario Santa Rosa de Lima, la universidad no ha parado de brindar al país las personalidades de mayor brillo: fue un ucevista Juan Germán Roscio, el que redactó nuestra primera Constitución. También un egresado ucevista fue nuestro primer presidente, Cristóbal Mendoza. Años después lo sería también su rector José María Vargas. Los archivos de la UCV están llenos de los nombres que han engrandecido a Venezuela en medicina, derecho, ingeniería, docencia, arquitectura, literatura e investigación científica. Muchos de ellos celebrados y conocidos, pero la mayor parte anónimos y dispersos a lo largo de la historia nacional, silenciosos en su quehacer, pero trascendentes en el alcance de su obra.

Son trescientos años también de supervivencia frente a sus enemigos. Aquellos que perciben en la educación para la libertad una amenaza a su anhelo de un país sometido a su arbitrio autoritario.

Nunca, claro, como en los tiempos que corren, donde la inteligencia es la gran enemiga a la hora de mantener a un pueblo sometido por la ignorancia y envenenado por consignas vacías de todo lo que constituya pensamiento.

Primero la modesta capilla del Seminario de Santa Rosa de Lima de Caracas, luego el hoy llamado Palacio de las Academias, que engalana el pergamino de los títulos que confiere la UCV, el antiguo convento de San Francisco. Desde 1953, la sede de la Universidad Central de Venezuela es la Ciudad Universitaria de Caracas, edificada en los antiguos terreros de la hacienda Ibarra, propiedad donada por el Libertador a la universidad en aquellos remotos tiempos en los cuales los líderes no se apropiaban del dinero público y ponían sus intereses personales al servicio de la colectividad.

La ciudad universitaria de Caracas en el año 2000 fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, por su interés cultural. Está considerada una de las grandes creaciones arquitectónicas del siglo XX por su carácter de «síntesis de las artes». Carlos Raúl Villanueva, el arquitecto que desarrolló el proyecto –cuyo inicio se remonta a la presidencia del general Isaías Medina Angarita–, convocó a los mejores artistas del mundo: Jean Arp, autor del emblemático Pastor de nubes arriba a la altura de las ideas; Ferdinand Leger, diseñador del vitral que baña la biblioteca con las luces multicolores del pensamiento; Alexander Calder, padre de las nubes del aula magna cuyas formas inspiran los sueños de «nuestro mundo de azules boinas».

La lista es inmensa. Además de artistas de figuración mundial, concurrieron también los mejores artistas del país: Manaure, Valera, Soto, Poleo, Vigas y muchos más, hasta llegar al gran Pedro León Zapata con su mural en los límites de la Plaza Venezuela, donde figuran los conductores del país, recordando que en aquella casa también se forman los que deberían conducir a la nación por más atinados rumbos.

Durante trescientos años, quienes hemos tenido el honor de transitar los espacios físicos y espirituales de la Universidad Central de Venezuela sabemos que nuestro breve paso por sus aulas marca profundamente el alma de todo aquel que tiene la sensibilidad suficiente para amar la luz del conocimiento como destino humano. Al desearte feliz tricentenario, querida alma mater, debemos asumir el compromiso de honrarte en nuestro recto proceder, de engrandecerte para que otros tengan la misma suerte que nosotros. Y, sobre todo, de luchar para que nuestro pueblo encuentre en ti caminos de esperanza, progreso y libertad. «¡Nuestro pueblo de amable destino, como el tuyo, empinado hacia Dios!».

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El corrido de Barinas, por Laureano Márquez P.
Este corrido de Barinas es para cantarse al ritmo del Pavo real… Inhabilitao, inhabilitao, / ¡viva la inhabilitación! / ¿Quién ha visto elecciones / sin inhabilitación?

 

@laureanomar

Para ser cantado con la música de El pavo real, uno de los grandes éxitos mundiales de nuestro querido José Luis Rodríguez, El Puma (los más grandes que les expliquen a los más chiquitos).

Video: EL PAVO REAL MUSICA ORIGINAL | ALBERTDONTO

Inhabilitao, inhabilitao, 

¡viva la inhabilitación!

¿Quién ha visto elecciones

sin inhabilitación?

∼ ♦ ∼

Inhabilitao, inhabilitao, 

¡viva la inhabilitación! 

¿Quién ha visto elecciones 

sin inhabilitación?

∼ ♦ ∼

Mucho real huuu, mucho real huuu…

Mucho real huuu, mucho real huuu…

∼ ♦ ∼

A todos los que me escuchan (Mucho real),

 aquí les vengo a dejar (Pavo real huuuu…)

Aquí les vengo a dejar.

∼ ♦ ∼

Un bodrio venezolano,

Hecho a punta de real (Mucho real huuu…)

Hecho a punta de real.

∼ ♦ ∼

Y a los jerarcas les digo 

Que la tendrán que pagar (Mucho real huuu…)

Que la tendrán que pagar.

∼ ♦ ∼

Y ahora mismo les ofrezco

Lo de la corte penal

La extradición sin patrimonio

Lejos de la capital / Lejos de la capital

∼ ♦ ∼

Si no cumplo lo ofrecido

No vengan a torturar

No vengan a torturar

∼ ♦ ∼

Que ustedes son los reyes

A la hora de aporrear

A la hora de aporrear

∼ ♦ ∼

Y a usted mi joven le ofrezco

Un país en hundimiento

Un país en hundimiento

∼ ♦ ∼

Mi vecina la menor

Emigra en este momento

Emigra en este momento

Y por eso yo le advierto

No me la obligue a votar

No me la obligue a votar

∼ ♦ ∼

Que ella sabe que en Barinas

No hay manera de ganar.

∼ ♦ ∼

Inhabilitao, inhabilitao,

¡viva la inhabilitación!

¿Quién ha visto elecciones / sin inhabilitación?

∼ ♦ ∼

Inhabilitao, inhabilitao,

¡viva la inhabilitación!

¿Quién ha visto elecciones 

sin inhabilitación?

∼ ♦ ∼

Chevere, chévere, chévere, chévere, chévere, chévere

¡Ah ah!

Chevere, chévere, chévere, chévere, chévere, chévere

¡Ah!

∼ ♦ ∼

Mucho real huuu, mucho real huuu…

Mucho real huuu, mucho real huuu…

∼ ♦ ∼

A todo negro Fermín

Yo le voy a aconsejar

Yo le voy a aconsejar

∼ ♦ ∼

Que divida opositores

A la hora de votar (Pavo real huuu…)

A la hora de votar

∼ ♦ ∼

Que un arreglo nada arregla

Si viene de Fuerte Tiuna

Si viene de Fuerte Tiuna

∼ ♦ ∼

Y elección con una tranca

Es como baño e’ totuma

Es como baño e’ totuma

∼ ♦ ∼

Todo político necio

Con Arreaza ha de pactar

Con Arreaza ha de pactar

∼ ♦ ∼

Para que luego sus hijos

Se la vuelvan a mentar

Para que luego sus hijos

Se la vuelvan a mentar

Para que luego sus hijos

Se la vuelvan a mentar

∼ ♦ ∼

Chevere, chévere, chévere, chévere, chévere, chévere 

¡Ah ah! 

Chevere, chévere, chévere, chévere, chévere, chévere

¡Ah!

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La derrota, por Laureano Márquez P.
Reconoce la «derrota» de todos aquellos valores y principios que alguna vez se proclamaron defender y por los cuales se ofreció luchar

 

@laureanomar

Yo quizá no sepa mucho de elecciones, pero de psiquiatría tampoco. Sin embargo, no hace falta ser Sigmund Freud para darse cuenta de que los llamados lapsus linguae son jugarretas del inconsciente. Los errores de la lengua no son inocentes, ocultan reales intenciones, auténticas convicciones, verdades profundas interiormente asumidas que, a la hora de ser expresadas en palabras, la lengua termina articulando lo que el cerebro quiere ocultar, como si no obedeciera freno ni la pararan falsas riendas.

Analicemos una frase cualquiera. Por ejemplo: «¡es imposible que nos arrebaten la derrota!», dicha en el contexto de un cierre de campaña electoral, cuando se quiso decir, supone uno: «es imposible que nos arrebaten la victoria», porque la lógica indica que nadie puede pretender arrebatar una derrota, siendo esta algo malo, particularmente para quien está compitiendo en unas elecciones. No obstante, si quien comete este lapsus linguae es consciente de que pertenece a una agrupación política que cuenta con la animadversión de la mayoría de la población, es probable que su lengua haya soltado, de manera inconsciente, una convicción interiormente asumida que –resulta obvio– el hablante no quería expresar.

Claro que se puede analizar la frase más allá del contexto electoral. Si quien la pronuncia –pongamos por hipotético caso– es parte de un régimen político que lleva veinte años destruyendo a una nación en el terreno económico, político, cultural y social; que ha devaluado la moneda de ese país hasta volverla inservible, obligando a la gente a transarse en moneda extranjera; que ha acabado con la educación, con la independencia de la cultura, con la libertad de prensa; que ha perseguido, hostigado, ejecutado y torturado a quienes se le oponen y que ha obligado al 20 % de la población a abandonar el país, entonces la frase cobra otro sentido, uno filosófico de mayor trascendencia aun, que reconoce la «derrota» de todos aquellos valores y principios que alguna vez se proclamaron defender y por los cuales se ofreció luchar.

Y es que, en efecto, nadie puede arrebatarnos las derrotas del alma, porque estas, como el alma misma, son eternas.

Para finalizar, dos refranes castizos asociados al tema del lapsus linguae: «lengua, lengua, de quien la tiene es mengua» y el otro que aparecía ya recogido en el Libro del buen amor: «quien mucho habla, mucho yerra», aunque en el caso que nos ocupa podríamos agregar: «y algunas veces acierta».

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Libre como el viento, por Laureano Márquez P.
Vio toda su vida en un instante, incluso la que no fue: la esposa que no tuvo, los hijos que no nacieron. Y entonces Peter voló, libre como el viento

 

@laureanomar

(A 32 años de la caída del Muro de Berlín)

No está muerto, Peter está tendido en el suelo junto a la gruesa barrera de concreto que lo separa de la libertad. Bastaría un último esfuerzo, escalar la pared como habían planeado, arrastrarse bajo la alambrada y ya. Pero no termina de entender qué sucede con sus piernas. No responden, como si se hubiesen largado corriendo, dejándolo allí abandonado. Está herido, escuchó el tiro, pero no se dio cuenta de que le habían dado hasta que se desplomó y palpó la humedad espesa de la sangre entre sus piernas. Su compañero, Helmut Kulbeik, sí logró saltar el muro y desde el otro lado le anima desesperado «¡Salta, Peter!, por Dios, ¡salta ya!». Es inútil. Intenta levantarse, pero su cuerpo no responde.

Un soldado de la guardia fronteriza le ha disparado sin odio, le ha disparado porque tenía que hacerlo, porque es la orden proteger a los ciudadanos del fascismo que amenaza desde occidente, porque estamos todos llamados a construir el socialismo que propiciará la verdadera libertad y nadie puede ausentarse de esta tarea. Eso, al menos, le han dicho sus superiores. En el fondo, él tampoco tuvo opción. Aunque sus compañeros de la guardia nocturna lo palmean en la espalda, como si hubiese hecho algo heroico, él está temblando de miedo. Nunca le había disparado a alguien, es apenas un chico, quizá un par de años menor que él. Quiere ir a levantarlo, solo está herido, todavía puede librarse de ser un asesino, pero sus camaradas lo hacen desistir. Hay que dejarlo ahí para que todos lo vean, para que sirva de escarmiento a los que se les ocurra pensar que pueden hacer lo mismo. Es la primera que vez que alguien intenta saltar el muro desde que, hace hoy exactamente un año, se inició su construcción, dividiendo a Berlín en dos ciudades que separaron a parientes, amigos y vecinos.

Peter es un obrero de la construcción, tiene casi 20 años. Aunque su familia vivía en el lado occidental de Berlín, su trabajo está en el lado este, de modo que cuando la valla comenzó a levantarse se vio obligado a establecerse allí si no quería perder su trabajo. Jamás imaginó que esa pared, que de un día a otro comenzaron a edificar sin avisar a nadie, lo separaría para siempre de sus seres queridos, de sus amigos y, en definitiva, de la libertad.

Video: El muro de Berlín – Nino Bravo «Libre» | LaLiX

Justo un par de meses atrás, después de casi un año sin poder visitar el otro lado, Peter y su amigo Helmut, urdieron la idea saltar el muro. Sería tarea fácil si lo planificaban bien. Estudiaron el mejor lugar para saltar y hacerlo lo más cerca posible del punto de control fronterizo norteamericano. Eran jóvenes y fuertes, no sería complicado para ellos brincar. Decidieron que lo harían el 14 de agosto de 1962. La tarde de ese día, después de concluir sus jornadas de trabajo, se escondieron en un taller de carpintería desde cuyas ventanas podían observar el movimiento de los guardias de la RDA y desde allí mismo escapar en el momento de mayor distracción.

Helmut Kulbeik era el cerebro del plan, a él no le movía el deseo de visitar a su familia, como a Peter. Helmut sí que quería huir del comunismo, no soportaba las crecientes restricciones que tenía que padecer, más sabiendo que podía acabar con todo ello solo con un salto. El resto de su vida Helmut lamentaría ese día, así como haber envenenado la cabeza de Peter con tan temeraria idea. El recuerdo de la tragedia que acabó produciendo su mala idea le arruinaría a Helmut la existencia, llevándolo al final al abandono, al alcoholismo y a preguntarse cada día por qué no fue el destinatario de ese disparo.

Pero más allá de las motivaciones, el hecho es que Peter se desangra a la vista de un grupo de ciudadanos berlineses que ha comenzado a congregarse a ambos lados del muro y contempla horrorizado la escena.

Algunos quieren acudir en su auxilio, pero saltar equivaldría a suicidarse, por algo llamaban a aquel espacio baldío entre los dos muros paralelos «el corredor de la muerte». Helmut se asoma, le tiende su mano. Si solo pudiera sujetarlo, pero recibe la voz de alerta del guardia que lo apunta desde ese otro lado, que hasta hace cinco minutos era el suyo, así que desiste y se deja caer. Peter grita de dolor y pide ayuda. Todos lo oyen, también los soldados americanos del Checkpoint Charlie, pero estos solo intervienen para tratar de contener al creciente grupo de personas que se va reuniendo y que vocifera su rabia junto a la pared, tan cerca y a la vez tan lejos de Peter. Los americanos contienen a los que intentan saltar al otro lado. Ellos no pueden intervenir, por más que la gente insista, la «tierra de nadie» se encuentra en el lado este de Berlín. Es imposible.

Luego de casi media hora tendido en el suelo, Peter deja de gritar, ya no tiene fuerzas, se siente mareado, aturdido por pensamientos que se suceden uno tras otro. ¿Por qué todo había cambiado tan drásticamente el último año? Esta era la ciudad en la que había nacido, no entendía por qué ahora era un crimen transitar por ella. Pensó en el dolor que causaría a su madre y su hermana, ojalá pudieran perdonarlo. Se sintió mareado y ya no le quedó duda de que nadie vendría en su auxilio, se iba a morir allí, ante la mirada de todos, ¡qué vergüenza! Su respiración se hizo más fuerte y ya no escuchaba los gritos de la gente, todo se mezclaba en su cabeza de manera desordenada. De pronto le sobrevino la extraña sensación de que todo aquello no estaba sucediendo, de que quizá se trataba de un sueño del que despertaría dentro poco. Se vio a sí mismo saltando el muro, elevándose cada vez más. Vio a Helmut, a la multitud que lo rodeaba, al soldado que le disparó. Y siguió subiendo, como si flotara en un mar de destellos luminosos, hasta que pudo ver las calles aledañas al muro, la casa de su familia, la ciudad entera, su ciudad. Vio toda su vida en un instante, incluso la que no fue: la esposa que no tuvo, los hijos que no nacieron. Y entonces Peter voló, libre como el viento.

Casi una hora más tarde, los soldados de la RDA recibieron la orden de acercarse, mientras desde ambos lados se oía el grito de «¡Asesinos, asesinos!». Peter Fechter había muerto a causa de la hemorragia producida por el disparo. Fue la primera víctima de las 79 que se contabilizaron durante el tiempo que se mantuvo en pie esa barrera que como una cicatriz de guerra marcaba el rostro de la ciudad. Algunas fotografías de la época lo muestran tendido junto a la pared mientras agonizaba y luego, ya muerto, sostenido en los brazos de uno de los guardias fronterizos.

Después de casi tres décadas de existencia, el muro de Berlín fue derribado. Un monumento recuerda hoy el lugar en el que fue asesinado Peter Fechter. Debajo de su nombre, una breve frase resume su suplicio: «…él solo quería libertad».

Monumento a Peter Fechter, él solo quería libertad...
Monumento a Peter Fechter, él solo quería libertad…

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La dron en la FANB, por Laureano Márquez P.
La dron podría vigilar, por ejemplo, empresas estratégicas, como las de la electricidad, para evitar, con su vigilancia, nuevos sabotajes del imperio

 

@laureanomar

Con esto del extremo cuidado que hay que tener en el uso del lenguaje de género para no herir a nadie, no me queda del todo claro si debe decirse «el dron» o «la dron», para referirnos al aparato tipo helicóptero chiquito manejado a control remoto. En todo caso, como es mejor en estos asuntos pecar por exceso que por defecto, para que ningune se ofende, preferiré hablar de la dron.

Hecha esta aclaratoria, leo la noticia de que la Fuerza Armada Bolivariana (FANB) será la primera en Sudamérica en tener la dron con armamento. Claro que la noticia no deja de extrañar, porque uno pensaba que desde hace ya bastante tiempo se contaba con elles. En los próximos días, según la información, Venezuela mostrará públicamente la dron. Con lo cual ya no será este un derecho exclusivo de potencias como los Estados Unidos el mostrarlos y exhibirlos públicamente. Según cuenta la reseña, para potenciar el poder disuasivo, se ha venido desarrollando un proyecto que se basa en la dron Arpía, que será presentado en la Expo Tecnología Aeronáutica (ETA2021).

El uso que se dará a esta avanzada tecnología militar no ha sido revelado. Supone uno que se usará para combatir a las bandas criminales que están no menos armadas que las militares.

Seguramente en la Cota 905 también tienen la dron. Así que esta será una batalla al estilo de la Guerra de las Galaxias. Bien dice el dicho que “la dron que enfrenta a la dron, tiene 100 horas de autonomía”.

Quizá otro uso que se le podría dar a la dron podría ser el rescate de tanta gente retenida en las cárceles del país del norte. Aprovechando cuando algunos de ellos esté de paseo en el patio quizá la dron podría llegar disparando a diestra y siniestra al estilo del Juego del calamar y remolcar a la víctima de la justicia hacia un lugar menos hostil. Seguramente, en estos casos se requerirá un comando de la drones por el peso de la persona a rescatar y con autonomía de vuelo para soltarlo al menos en Cuba.

La dron podría vigilar, por ejemplo, empresas estratégicas, como las de la electricidad, para evitar, con su vigilancia, nuevos sabotajes del imperio. En todo caso, con esta notable mejora en la capacidad de ataque de Venezuela, quizá, de una vez por todas, se pueda atacar el hambre, la crisis educativa y la falta de asistencia sanitaria, algunas de las más urgentes batallas que nos quedan por librar.

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