Laureano Márquez, autor en Runrun

Laureano Márquez

Laureano Márquez Mar 24, 2020 | Actualizado hace 1 semana
Fragilidad, por Laureano Márquez

@laureanomar

Este tiempo de claustro forzado por una pandemia -que alcanza niveles inimaginables para nosotros hace unos meses-, nos invita  a meditar sobre muchas cosas. “Fragilidad” es una palabra que se le viene a uno con frecuencia a la cabeza. Hemos tomado conciencia de nuestra fragilidad.

Un bicho microscópico se ha coronado rey del planeta que habitamos. Un monarca tiránico, que no respeta la vida, que confina, encarcela y persigue. Para los venezolanos una variante extrema de algo que ya conocemos.

Somos frágiles, somos débiles. Todo lo que ayer parecía fuerte e inconmovible, luce hoy endeble, indefenso. Ser rico, ser pobre, poderoso o débil, es todo tan relativo. Pienso en Italia y la soledad de sus bellos monumentos que solo son fría piedra si no hay un alma humana que los goce y contemple. El mundo es mundo porque nuestro cerebro así lo ha decidido, al final solo somos nuestro propio relato. Pienso en España, reconociéndose como una nación unida por la presencia de un verdadero enemigo que viene a decirles que solo juntos son fuertes.

Somos frágiles, a veces nuestra vida depende de la solidaridad y de la sabiduría de nuestro prójimo, de nuestra capacidad para convertirnos en responsables de nuestros hermanos. Piensa uno en los que nos cuidan, en los que en estos días han dado todo de sí para salvar vidas y nos viene la bella frase del Talmud: “Quien salva a un hombre salva a toda la humanidad”.

Somos frágiles, ya puede percibirse que la humanidad no será la misma luego de esto. Un virus nos ha puesto en jaque y esto hará que nos replanteemos muchas cosas en relación con nosotros mismos, con nuestra manera de vivir, de ser. No hay mayor riqueza que el tiempo, ni casa de mayor lujo que la morada interior. Después de todo, qué pequeñito el mundo es “como un juguete de cristal que con cariño hay que cuidar”.

Somos frágiles, cierto, pero también somos fuertes. Descubrimos que nuestra fuerza no está en el arsenal atómico que puede destruir, sino en los hospitales que pueden salvar, en la solidaridad que somos capaces de construir como especie. Somos poderosos porque nuestro mayor arsenal son nuestras bibliotecas. Allí está todo lo que somos desde que uno de nuestros antepasados encendió un fuego, que también fue chispa de inteligencia robada a los dioses en una aventura que, aún hoy, continúa. Nuestra fuerza es la inteligencia, sin duda, por eso el virus será vencido. Nos recuperaremos como tantas veces lo hemos hecho y seguiremos construyendo un mundo que tiene sentido porque estamos nosotros en él.

Amanece en el lugar en el que me encuentro, la oscura noche cede y los albores de un nuevo día anuncian que dentro de poco saldrá el Sol. Es el mismo sol que iluminó a Sócrates y a Pasteur, a Miguel Ángel y a la señora Curie y a tantos otros que tienen que ver con nuestras vidas, con nuestro destino. El vislumbre de un nuevo día me recuerda que esta es una carrera de relevos y que la respuesta a todo el misterio de lo que somos está -como diría Whitman- en “Que estás aquí, que existe la vida y la identidad, que el poderoso drama prosigue y que puedes contribuir con un verso”.

La  arena infinita del reloj que mide la brevedad de mi tiempo, ignora que debe su infinitud a este efímero ser que la piensa.

Laureano Márquez Mar 17, 2020 | Actualizado hace 2 semanas
Médico, por Laureano Márquez P.

@laureanomar

Si tomamos un buen diccionario etimológico; y buscamos una palabra, estoy seguro de que en algún sitio encontraremos una metáfora escondida”. Jorge Luis Borges

Las etimologías son siempre elocuentes, vienen a ser como una radiografía de las palabras que nos permite ver lo que hay detrás de ellas, o -como diría Borges- encontrar “una metáfora escondida”. Médico viene del latín “medicus”. En latín, la palabra deriva de “medor” que es “cuidar”. De esta misma raíz viene “meditar”, que tiene el prefijo “med” de origen indoeuropeo, presente también en “medir”. Curioso que meditar sea, en cierta, forma medir, buscar mesura (moderación comedimiento) mediante la introspección. “Nada en demasía” y “conócete a ti mismo”, eran las dos inscripciones que el visitante de la antigua Grecia podía leer al entrar al concurrido Oráculo de Delfos. Quien conoce los propios límites es capaz de evitar los extremos.

Pero volviendo a los médicos, si meditar es volcarse sobre uno mismo, medicar es volcarse sobre los otros para cuidarles. Noble labor en un mundo en el que de muchas maneras los humanos hemos optado por exterminarnos.

Hoy, pues, en medio de esta crisis inédita que vive el planeta, menester es reconocer a los médicos y con ellos a enfermeras, enfermeros y todos aquellos profesionales que están comprometidos con la salud. Cuando nuestras vidas o la de nuestros seres queridos están en riesgo las colocamos en sus manos, confiando en su criterio, en su competencia y su bondad.

Los venezolanos tenemos suerte con nuestros médicos, nuestra relación con ellos va más allá del frío cálculo profesional que impera en otros países -sin menospreciar la competencia y profesionalidad de aquellos-, nuestros médicos tienen un componente de bonhomía que nos hacen muchos más llevaderos esos momentos en los cuales uno se siente más vulnerable, que es cuando peligra la salud y la humanidad del otro es invalorable.

He tenido la oportunidad, con esta viajadera en la que vive uno, de visitar médicos en otros países y nada como los médicos de mi tierra. Los médicos de fuera se manejan con números, análisis y datos archivados en el computador. Mirando la pantalla sacan conclusiones sobre tu estado. En Caracas, cuando acudo a la consulta del Dr. Valero -por ejemplo- lo primero que hace es que me manda a desvestir, a ponerme una bata y aunque el dolor es en la garganta, él comienza el examen por la planta de los pies. Yo no sé qué tiene que ver la planta de los pies con la garganta, pero seguro que Valero sí lo sabe, porque siempre me cura.

A los médicos, enfermeras y enfermeros y a todos los profesionales de la salud, en esta difícil hora, nuestro reconocimiento y abrazo. Gracias por cuidarnos.

Laureano Márquez Mar 11, 2020 | Actualizado hace 3 semanas
Coronavirus, por Laureano Márquez

@laureanomar

Ni modo, toca escribir del coronavirus, porque en el planeta no se habla de otra cosa. Su nombre es Covid-19, para diferenciarlo de otros coronavirus que ya existían (SRAS-CoV, MERS-CoV). Se trata de una enfermedad respiratoria que no era conocida en humanos hasta la fecha y que se propaga por contacto directo entre personas, por lo cual se aconseja tomar medidas como: no estornudar al voleo, sino en el brazo doblado en el codo y, naturalmente, luego de ello no andar por ahí dándole codazos a la gente; se recomienda lavarse las manos muchas veces, lavarlas incluso luego de habérselas lavado por si las dudas; no tocarse la cara, la boca, la nariz, los ojos, bueno en general no tocarse nada, salvo que sea para lavarse; tomar mucha agua, que es la manera de lavarse por dentro, para que el virus no se quede por ahí en la tráquea y vaya al estómago donde los ácidos no perdonan a nadie, por muy coronado que sea.

Síntomas:

En general, los síntomas principales de las infecciones por coronavirus suelen ser:

* Secreción y goteo nasal.

* Tos.

* Fatiga.

* Dolor de garganta y de cabeza.

* Fiebre.

* Escalofríos y malestar general.

* Dificultad para respirar (disnea).

Origen:

Todo parece indicar que el virus tiene una procedencia animal. Su origen se asocia al mercado de pescados y mariscos de la ciudad de Wuhan en China, que permanece cerrado y en cuarentena la ciudad entera. Al parecer, en este mercado no solo se vendían frutos del mar, sino otros animales. Se ha hablado de murciélagos, de un animal llamado gato de algalia o civeta y otros animales silvestres (no el gato Silvestre, naturalmente) como serpientes, cocodrilos pequeños, ratas de bambú, etc. Algunos dicen que en China opera el principio culinario del “si se mueve se come”.

Desafortunadamente, en el régimen chino, como en toda dictadura -pero muy especialmente las comunistas (recuérdese Chernobyl)-, es habitual ocultar información vital que puede desprestigiar al gobierno y cuyo conocimiento y difusión podría evitar muchas muertes.

Amnistía Internacional se pronunció al respecto, en relación con el fallecimiento del médico Li Wenliang, a causa del coronavirus. El médico del hospital de Wuhan había advertido de la propagación del virus y fue sancionado y silenciado por las autoridades. Al respecto señala A. I.: “El caso de Li Wenliang es un trágico recordatorio de cómo la preocupación de las autoridades chinas por el mantenimiento de la ‘estabilidad’ hace que eliminen información vital sobre asuntos de interés público”. Una razón más para alertar a la humanidad sobre los peligros de la inexistencia de democracia, de libertad de expresión y de ausencia controles sociales en un sistema político.

Parece que el manejo mediático del tema tampoco ha sido el más afortunado, el mundo ha entrado en pánico. Los colegios, las universidades, las bibliotecas y los teatros cerrados. Es decir el virus del embrutecimiento colectivo, que ya de por sí venía propagando también, cobra inusitada fuerza… más tiempo en soledad con los teléfonos, ¡Oh, Señor, ten piedad! En España, por ejemplo, recomiendan no saludar a nadie, creo que no habrá mucha dificultad en este asunto: ya muchos no se saludaban desde hace años. El rey Felipe VI no se ha pronunciado sobre el tema y es lógico, dado el sentimiento antimonárquico que ciertos sectores aúpan, lo más razonable es que la Corona no se dé por aludida. Los italianos optaron por declarar en cuarentena a todo el país. Toda la familia junta en casa tantos días puede ser altamente desestabilizador de la estabilidad de los hogares, pero no queda de otra. A veces imagino a Europa entera tratando de escapar a África, donde un clima cálido impide la vida del temido virus, como en aquella película en que los norteamericanos, huyendo de la glaciación, trataban de saltar la frontera a México. Los que construyen muros a veces ni imaginan que quizá toque saltarlos. ¿Será que este virus tiene inteligencia propia y está tratando de decirnos algo? Yo creo que sí, porque según señalan los capos del régimen, a Venezuela no ha llegado. Claro, me imagino que el bicho hizo un vuelo rasante sobre el país y se apiadó de nosotros. Habría sido muy cruel de su parte sumarse al virus que desde hace dos décadas nos destruye.

Noticias comentadas, por Laureano Márquez

@laureanomar

“España aprueba la extradición a Estados Unidos de Hugo Carvajal”. Je, je, je, hablan del popular “Pollo”, cuya fuga permitieron en noviembre del año pasado. Una nueva muestra del humor ibérico, muy ocurrentes, je, je.

“Venezolano fingió ser un repartidor de flores para secuestrar y robar a una familia en Perú”. Al respecto, como frente a muchos otros temas delictivos, Flores ha guardado hermético silencio o silencia.

“Nervis Villalobos: “Los pagos de Chávez a Morodo solo se explican por hacer ‘lobby’ con Zapatero”. Por lo visto en España muchos andan con los “Nervis” de punta, entre ellos Zapatero, que, con esto del “lobby”, se hace el “zorry”

“Lacalle a Guaidó: «El pueblo venezolano cuenta con nuestro afecto y apoyo». Se agradece el respaldo, aunque, por lo visto, desafortunadamente, el pueblo venezolano no siente ahora similar afecto por la calle.

“Aprehendidos dos gerentes de PDVSA por suministrar información confidencial a EEUU”. Definitivamente este régimen tiene mucha inteligencia  para aprehender, pero muy poca para aprender.

“ABC: La fundación afín a Podemos (CEPS) asesoró a Chávez sobre encarcelar periodistas” y hace tres días, el ahora vicepresidente español, Iglesias, afirmó: «Quiero decir hoy con toda claridad que nuestra democracia será mejor cuando los responsables políticos, policiales y mediáticos de ‘la cloaca’ estén donde tienen que estar: en la cárcel» … “cloaca”, “podredumbre”, amenaza de cárcel a los medios, me suena, me suena.

“¡A parir, pues, a parir! ¡Todas las mujeres a tener 6 hijos! ¡Todas! ¡Qué crezca la patria!”. El susodicho se hace el que no se ha enterado de que aquí llevamos 20 años pariendo, mujeres y hombres.

“Alberto Fernández anuncia una batería de iniciativas sobre economía, aborto y justicia. Fernández anuncia el envío al Congreso de una ley de aborto legal en Argentina”… Unos mandan a parir, otros a abortar, qué complejo este tiempo.

“Rafa Nadal gana el Abierto de Acapulco, el título 85 de su carrera.”… lo que viene a confirmar que, para Nadal, lo mejor es Acapulco.

“China desvela de qué está hecha la cara oculta de la Luna. El ‘Yutu-2’ obtiene las imágenes de radar más precisas del interior lunar hasta la fecha”… En materia de asuntos ocultos, a China no hay quien le gane.

“NetBlocks reportó un apagón simultáneo en 10 estados del país”… si la coordinación para el progreso fuese similar a la que tienen para el desastre, Venezuela sería el país más avanzado del planeta y sus alrededores.

Asaltaron hospital de Clarines mientras comandante de la GNB estaba en Anzoátegui”… como mínimo él tendría que decir “yo no no tuve nada que ver”, ¿no les parece?

 “Julio Castro: Coronavirus llegará a Venezuela, pero será de los últimos países afectados” …tiene sentido, el país ya lleva tiempo en cuarentena.

“El socialismo es el reino de la ternura”, sentencia el “supremo camarada”. ¿Qué pensará de esta afirmación  un preso político incomunicado en La Tumba? ¿Será que tuvo un nuevo traspié lingüístico y quiso decir “de la tortura”?

Carta a Sanders, por Laureano Márquez

@laureanomar

 

Ni tan dear, Sir:

Naturalmente que enseñar a leer y escribir a la gente es una de las más loables tareas que puede emprender el ser humano y tendría que ser una obligación del Estado y no una concesión graciosa de su parte. ¿Recuerdan aquello de: “Venezuela necesita de tu ayuda, ACUDE, te estamos esperando?”, una pegajosa campaña publicitaria que algunos, cédula en piso, no habrán olvidado y que se realizó en todo el país para combatir el analfabetismo. Uslar decía en esa campaña: “… Enseñar a leer es como libertar a un prisionero, libertarlo de la más horrible prisión: la de la ignorancia y el atraso y poner en sus manos la llave que abre la puerta que lleva al saber y la prosperidad”.

Así como es nobilísima tarea de la alfabetización -decía Martí: “Saber leer es saber andar”-, es una terrible crueldad enseñar a leer para luego prohibir a la gente que camine.

En Cuba, por ejemplo, hay muchos libros que no pueden ser leídos, entre ellos, numerosos de autores cubanos. Curioso: un gobierno que alfabetiza pero teme a los libros.

Por tal razón, la defensa que usted hace del régimen de Fidel Castro por su plan de alfabetización no deja de llamar la atención. Es habitual en el doble rasero que caracteriza a lo que en estos tiempos suele denominarse el “pensamiento progresista”, según el cual Hitler y Mussolini fueron unos crueles asesinos, pero Stalin y Mao (que tienen más muertes en su haber), no. Cuando se analizan los crímenes de la Guerra Civil española, algunos solo tienen “memoria histórica” para los de Franco.

“Estamos en contra de la naturaleza autoritaria de Cuba, pero es injusto decir que todo es malo”, dice usted, Mr. Sanders. Le cuento: una maestra en Buenos Aires dijo sobre Hitler: “No niego que haya matado gente, pero favoreció el desarrollo de la industria y el transporte y generó el pleno empleo, aumentó el gasto público” (salvo lo de los asesinatos, el resto de la enumeración parece ser de cosas “buenas”).

Esta maestra fue grabada por un alumno y el comentario, que minimizaba -además- el holocausto y justificaba el odio a los judíos, le costó ser deshabilitada de la enseñanza, con toda razón, dicho sea de paso: la defensa de criminales no parece una buena estrategia para cultivar el alma de quienes se están formando y ven en sus maestros un líder con “auctoritas”.

Mussolini, Mao, Stalin, Franco, Pinochet, Gadafi e, incluso, el recién fallecido Mubarak, hicieron sin duda “cosas buenas”, pero algunos nunca diríamos de ellos una frase como la que usted dice de Fidel.

Cuando un régimen es criminal, viola los derechos humanos y acaba con la democracia y la libertad, no cabe el decir “que no todo es malo” porque lo malo es demasiado malo y lo bueno solo es verdaderamente bueno cuando está orientado a una noble finalidad, que en un sistema político no puede ser otra que la democracia, la libertad, la defensa de los derechos humanos y el avance material y espiritual de la gente.

Alfabetizar para la lectura libre no solo para adoctrinar o crear industrias para el progreso de los pueblos, no para fabricar armas que los aniquilan. Llenarlos de cultura no para encarcelarlos cuando piensen con criterio propio.

Sin más a que hacer referencia, le saluda atentamente,

Laureano Márquez P.

La circunstancia, por Laureano Márquez

“Les Voyageurs”, del artista francés Bruno Catalano. Foto: autor desconocido.

 

@laureanomar

 

Una de las frases memorables del filósofo español José Ortega y Gasset -que se inscribe en el antiguo debate entre determinismo y libertad- es aquella de: “Yo soy yo y mi circunstancia”. Siendo uno, pues lo que uno es y la circunstancia lo que te rodea y te limita: las características del tiempo histórico en el que naciste y has vivido, el medio ambiente, el sistema político del que formas parte, las enfermedades que padeces, etcétera.

La circunstancia es, pues, todo aquello que te circunda, que está alrededor tuyo. A los venezolanos nacidos en la segunda mitad del siglo pasado nos ha cambiado mucho la circunstancia. A diferencia de los nacidos en este siglo, que no han conocido sino demolición y destrucción de todo lo que rodea su vida, nosotros conocimos un tiempo de progreso y libertad, con todas las limitaciones que esas ideas pueden tener en el contexto de América Latina.

Nos tocó vivir, sin duda, el momento de mayor avance de Venezuela en toda su historia con educación de calidad, salud, cultura, empleo, una economía medianamente estable, sujeta -¿cuándo no?- a los vaivenes del petróleo.

Eso propició en nosotros un conjunto de situaciones que nos permitieron avanzar algo más que las generaciones que nos precedieron. Fue el mejor momento de nuestra historia porque fue el tiempo de la república civil, tan largamente anhelada y pospuesta por el caudillismo militarista -que imaginábamos definitivamente derrotado-. Para los de mi generación, abandonar el país era algo impensable, salvo que fuera por cortos períodos y para el estudio.

Un compañero de bachillerato, amigo de tantos años que nos han vuelto familia, abandona el país, ya no puede con él. Los que somos sus amigos sabemos que no le queda de otra. Los últimos tiempos le han hecho mella en su alma y si no se va, su salud va a correr riesgo, lo sabemos. La gente de principios, que es la gran mayoría, aguanta, resiste, pero cada uno tiene su límite, ya él llegó al suyo. Su decisión de irse es sin duda libre, lleva años debatiéndose, pero no se iría si no fuese por la circunstancia que le envuelve, la misma de todos, más el yo de cada quien.

Otro compañero del grupo de bachillerato -un médico brillante-, deseándole suerte, escribió un mensaje conmovedor que fue el que en realidad me ha impulsado a escribir esta columna:

“Aquí seguimos en Venezuela.

Más por costumbre que por convicción.

Yo en mi burbuja no me puedo quejar.

No gano mal y menos para los estándares actuales.

Pero mi país ya no es mi país. Todo cambió.

El costo de irme es muy alto y no me siento en capacidad de asumir ese costo.

Por eso aquí sigo. Y veremos qué pasa.

Un poco de cobardía, otro de comodidad y un poco de sentido común. Quién sabe. Y sigo aquí.

Pero no soy inmune a mi entorno.

Mis amigos, mis grandes amigos… ya casi no me quedan. Y cómo los extraño.

Gracias a Dios, mis hermanos siguen aquí y cada vez nos unimos más.

Pero cuando alguien se va, entro en luto.

En luto porque ese alguien se va y en luto porque no sé si estoy en lo correcto quedándome en vez de huir al precio que sea.

Esta semana se va del país un gran amigo, mi compadre, mi profesor de dominó, un hermano más.

Ya eso rompe mi entorno familiar. Y estoy de luto.

Nos conocimos en 1975.

45 años apenas de amistad. Entiendo sus razones para irse y lo apoyo. Necesita respirar otro oxígeno. Y espero de todo corazón que logre obtener todo lo que ansía”.

La frase de Ortega trae cola: “Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella no me salvo yo”. Pero en Venezuela, donde hasta la filosofía va de cabeza, hay que salvar el yo de la cada vez más aniquiladora circunstancia.

Suerte, Santander.

Ya lo llaman Delcygate, por Laureano Márquez

@laureanomar

Como el Watergate, que llevó a Nixon a renunciar a la presidencia de los Estados Unidos, la visita de la segunda a de a bordo se ha convertido en un escándalo que compromete ya a la presidencia de Pedro Sánchez, el primer ministro y casi rey de España. Un velo de misterio se teje sobre las 14 horas que pasó en Madrid la susodicha: que si no bajó del avión, que sí lo hizo pero sin pisar suelo español (quizá el suelo español está en el subsuelo), que si hablaron fue poquito, “que no, !pardiez¡ que fueron 25 minutos”, dicen los contrarios, “pero 24 de un silencio ensordecedor”, argumentan ellos en su defensa. El ministro se esconde, la eurocámara debate el caso. En fin, ella debe estar feliz, en el centro del debate mundial.

En medio de esta empanada gallega en la que se ha metido el nuevo gobierno de España con el tema, se produce una inesperada visita del inefable Rodríguez Zapatero a Venezuela para reunirse con el que te conté y la susodicha. Esto viene a echarle leña al fuego. Sea que Zapataero haya acudido “motu proprio” o enviado por el gobierno de la “mae patria”, esto, como diría Rafael es un escándalo, ¡escandaaaalooo!, por el comprometedor momento en que se produce. Nada es azaroso en relaciones internacionales y si en algo hay cálculo es en la diplomacia, en la diplomacia y en la complicidad. Lo que está claro es que quien tiene aquí la sartén por el mango es la susodicha, porque ella puede chantajear al gobierno de allá diciéndole: “si no hacen tal cosa o tal otra, hablo y lo cuento todo”. Si en algo está clara esta gente es en la cantidad de desprestigio que son capaces de proporcionar, más si el despresitigiable ya de por sí, ayuda. Además, lo que juega a su favor es que ella no tiene por qué decir la verdad -si la hubiere-, puede inventarse que anduvo de paseo por la Gran Vía y hasta mostrar la factura de la compra de una cartera Carolina Herrera en el Corte (que ya no es inglés por lo del Brexit).

El caso es que el parlamento europeo, es decir, la versión contemporánea del Sacro Imperio Romano Germánico, debate hoy si el Delcygate violó las sanciones impuestas por la Comunidad Europea al régimen venezolano. Tremenda complicación para España. Una pregunta inocente surge de todo esto: ¿por qué Sánchez arriesga tanto en la defensa de un régimen que todo el mundo democrático condena de manera unánime? Súmese a lo anterior la negativa de recibir a Guaidó, cuando las principales democracias del mundo lo hacían y él mismo lo había reconocido tiempo ha (que es lo de menos porque parece el presidente español tiene una capacidad de desdecirse que ya hubiese querido aprovechar humorísticamente el gran Gila). Cuando uno medita un poquito en la respuesta, todas las opciones conducen a lo metálico (no hablo del hierro ni del aluminio), porque de otra manera no se explica por qué correr tamaño riesgo, amenazando la estabilidad de su propio gobierno al producir la animadversión del resto de los gobiernos europeos y del de los Estados Unidos. Una causa tiene abierta, por cierto, en España el exembajador de Zapatero por algo relacionado con 38 millones de dólares de PDVSA, solo por comentar. Dicho de otro Morodo, parece que aquí parece que todo el mundo sabe algo de alguien.

Ya lo llaman Delcygate.

Laureano Márquez Ene 28, 2020 | Actualizado hace 2 meses
Ábalos avala, por Laureano Márquez

La vida tiene siempre contradicciones curiosas y hasta humorísticas, en ese formato que suele denominarse humor accidental, que son las situaciones hilarantes que produce la gente que se supone seria en pleno ejercicio de su seriedad. José Luis Ábalos es ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana del reino de España. Siendo este su relevante cargo, no supo que la vicepresidenta de un país sancionado por la Unión Europea –transportada en una aeronave perseguida por el gobierno de los Estados Unidos– se movilizaba hacia España. Si lo anterior les parece poco, encima acudió a una cita que no estaba en su agenda urbana y al filo de la media noche, que la nocturnidad siempre causa una mala impresión.

El rosario de explicaciones que ha dado el funcionario también han sido muy hilarantes:

Primera versión: “no hubo reunión alguna”.

Segunda versión: él solo fue a recoger a su colega venezolano (raro escribirlo a tan altas horas si se iba a ver con él en una reunión pautada para el día siguiente).

Tercera versión: el ministro del interior de España le aviso a Ábalos que en el Falcón había aterrizado también la número dos del pretendido número uno y además le dijo que le avisara que si se bajaba del avión sería detenida. Curioso eso de que los funcionarios avisen a los que son buscados por delitos de cómo evitar que se les detenga.

Cuarta versión: el ministro venezolano le pidió que de pasadita saludara a la susodicha “la saludé, nada más, al margen de recordarle que lamentablemente no podía pisar el territorio español” (subrayado nuestro, al tiempo que lamentamos el “lamentablemente” dicho a la número dos de aquel a quien se lamentan).

Quinta versión: no fue un “encuentro”, sino una conversación de 20 a 25 minutos.

Se entiende que el avión es territorio venezolano, pero se informa que la funcionaria cambió de avión sin pisar suelo español, suponemos que gracias a sus grandes habilidades en salto con garrocha desarrolladas durante 20 años de salto revolucionario de un cargo a otro.

Pero como dicen las tele ventas, todavía hay más: la número dos salió rumbo a Turquía a las 14:42 del día lunes, dicho en cristiano, las 2 y 42. Siendo que había llegado a las 0,12 del mismo día, permaneció en el avión un total 14 horas 30 minutos, puesto que el ministro señaló que en ningún momento pasó a territorio español.

Bueno la polémica promete, porque todavía falta la versión de la susodicha y de su jefe, que considerando que saben que tienen en sus manos el prestigio del nuevo gobierno español, la usarán a discreción como una carta bajo la manga para conseguir algún dividendo adicional o quién sabe qué especial favor.

En todo caso, por lo que llevamos dicho, lo que sí queda claro es que Ábalos avala.

 

@laureanomar