Laureano Márquez, autor en Runrun

Laureano Márquez P.

A propósito de Güiria, por Laureano Márquez P.

Humanidad… “quizá nuestro prójimo proyecto tendría que ser llegar amarte”. Foto obra de Oswaldo Guayasamín, perteneciente a la serie La edad de la ira.

@laureanomar

Termina un año. Termina la segunda década del siglo XXI. Quizá los que nos precedieron, los soñadores de utopías, imaginaron que para este tiempo la humanidad habría encontrado camino de justicia, equilibrio y libertad. Los venezolanos concluimos este año con la dura noticia de lo acontecido a nuestros paisanos en Güiria. No solo en las cárceles venezolanas se tortura, la vida en nuestra tierra se ha vuelto una tortura en sí misma de la que la gente huye poniendo en riesgo su vida. Mientras el régimen venezolano persista, la gente preferirá el peligro de una eventual muerte, a la espera de la que le viene segura.

Pienso en Güiria, la nuestra y tantas otras “güirias” en distintos lugares del planeta. Avanzado el siglo, la humanidad sigue huyendo de sí misma, como era en el principio.

El fin de año nos convoca a pensar el tiempo, nuestro tiempo, el tiempo todo del que formamos parte. Somos entre todos los animales que tuvieron la suerte de existir en este planeta, los únicos capaces de pensar y comunicar nuestros pensamientos. Detrás de estas líneas, que usted sin dificultad lee e interpreta, querido lector, hay miles de años de trayectoria: las pinturas rupestres, petroglifos, lenguas indoeuropeas, migraciones, la escritura cuneiforme, fenicios, griegos, romanos, navegantes, religiones. Para el perro amable que mueve la cola a nuestro lado y que muestra una inteligencia que nos asombra, no existe el mundo, ni Dios como idea, ni la muerte como línea final de la existencia, ni el sistema solar, ni la luna y aunque también le afecten las cosas del universo, no hay ningún concepto en él.

Nuestro entendimiento ha constituido una cosmovisión del mundo, que a partir de principios que nos resultan hoy lejanos, ha ido edificando ideas complejas como justicia, libertad, derecho, democracia. Ideas para desplazarnos, comunicarnos, almacenar nuestros conocimientos, difundirlos, ideas para curar nuestras enfermedades, para alimentarnos mejor, para vivir más. Sin embargo, concluye el 2020 y el hombre sigue huyendo del hombre, que es su principal amenaza. Si uno se detiene a pensar y evoca el viejo intelectualismo ético de los antiguos griegos, no logra comprender por qué a estas alturas no hemos alcanzado la sabiduría para construir sistemas económicos equilibrados, regímenes políticos democráticos y honestos, ciudadanos formados para vivir la libertad y el bien.

Vuelvo a Güiria, me pongo en la piel de mis paisanos, pienso en el desespero que les movió a tomar el riesgo de la muerte para partir, además, a un país cuyo régimen nos aborrece y remata a nuestra gente.

Voy más allá: el mediterráneo, las costas de África, la frontera norte de México, Siria, Etiopía y tantos otros lugares en los cuales, como un preso que huye de una torturante prisión, la gente prefiere tomar el riesgo de morir en el escape antes de continuar con una existencia inviable. El hombre huye del hombre. Huye de regímenes políticos tiránicos y corruptos y de la pobreza agobiante. Es oxímoron: la pobreza produce regímenes tiránicos que producen más pobreza que produce más tiranía. De esto huye la gente, de esto nace un negocio. El ser humano, como ha hecho toda la vida, busca un lugar donde vivir mejor, donde alimentarse y existir en paz. En África apareció el hombre que luego migró a Europa. El hombre hace lo que ha hecho durante miles de años

¿Cómo revertir esta desigualdad? ¿Cómo lograr una humanidad más equilibrada política y económicamente?

Mientras la tiranía y su correlato económico que es la pobreza, sigan perpetuándose, el ser humano tratará de escapar, cueste lo que cueste.

Parece que nuestro desarrollo tecnológico como especie no va a la par de nuestro desarrollo espiritual: los teléfonos celulares llegan a todos los rincones del planeta, pero no las ideas de justicia y libertad. Todos bailamos al ritmo de Jerusalema, una canción que viene de África, sin saber que su letra -como quien traza un rumbo- dice: “Jerusalén es mi casa, sálvame y camina conmigo, no me dejes aquí”. Quizá la humanidad tenga que aprender a bailar una mejor coreografía de justicia y libertad, comenzar a salvarnos unos a otros y caminar juntos a esa evocadora Jerusalén espiritual cuyo nombre significa “ciudad de la paz”, aunque la terrena no la haya conocido nunca. Probablemente tengamos que abocarnos a la astronomía interior, quizá nuestro prójimo proyecto tendría que ser llegar amarte

Que Dios nos acompañe este 2021.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Querido Niño Jesús, por Laureano Márquez P.

Artesanía venezolana, pesebre llanero. Foto Yasmín Moreno en Pinterest, intervenida por Runrunes. 

@laureanomar

Niñito llanero, indio soberano,

ámele cariño, dámele ternura

al venezolano

Cada día que sale el sol una nueva calamidad se cierne sobre mi patria. No se trata de catástrofes naturales impredecibles, sino de adversidades causadas por seres humanos sobre seres humanos, que producen muerte, pobreza, hambre y destrucción, que llevan a miles de compatriotas a huir -como tú- de la tierra que los vio nacer, movidos por la desesperación, en condiciones terribles, desafiando largos caminos, fríos páramos, agobiante xenofobia.

Lindo pajarito que vive en el llano

desde tu piquito dale un pedacito

al venezolano.

Querido Niño Dios: las razones de tantas desgracias se me tornan inexplicables. No sé qué puede haber endurecido tanto el corazón de los que se han convertido en amos y señores del país, para negar al extremo todo aquello en lo que alguna vez dijeron creer y que alguna vez proclamaron defender: libertad, justicia, igualdad, paz, respeto a los derechos humanos (quizá, Jesusito de mi corazón, de tanto asomarse al abismo se transformaron ellos mismos en el peor de los abismos).

Sé, Divino Niño, que es una mezcla de muchas cosas: ambición de poder, ignorancia y maldad en la peor de sus manifestaciones: la crueldad.

Cada día que amanece, como sabes, hay niños desnutridos, gente en la pobreza más atroz, ancianos que han llegado a la vejez sin la dignidad que les corresponde y mueren de hambre solitarios, médicos que pierden la vida por no tener la protección adecuada, demasiadas personas que no cuentan con los servicios esenciales, presos políticos torturados, asesinados, personas ultrajadas en su dignidad humana. Emulando al Faraón de Egipto, donde tu familia vivió también exiliada, los gobernantes prefieren ver a su propia nación arrasada por todas las plagas existentes antes que ceder a lo que demanda la más elemental justicia, mientras ellos en sus palacios viven en el lujo y la abundancia.

Alpargata de oro, cogollito blanco,

no lo desampares, vuelve tu mirada

al venezolano

Santo Niño Jesús:

Te escribo más por desahogarme que para pedirte algo. Sé que este no es un asunto tuyo sino nuestro. Nos diste todo -y en mucha abundancia- como para hacer de nuestro país una versión tropical del Paraíso terrenal, ese que vislumbra Colón en nuestro territorio la primera vez que tocó tierra firme en América. Yo no creo en un Dios que manda rayos para resolver los problemas de sus creaturas, sino en uno que nos dio en el comienzo de todos los tiempos todo aquello que necesitábamos para moldearnos a Su propia imagen, si así lo deseaba nuestro corazón. Si te mando esta carta es para contarte de los dolores que afligen a tus hijos de Venezuela.

Trompo serenito que baila en la mano,

bríndale la calma que tanto le falta

al venezolano.

Querido Niño Jesús:

Se acerca la Navidad, tiempo de adviento y esperanza. Hechos a imagen y semejanza tuya, como hemos sido, no me entrego al desaliento (la herramienta favorita del demonio), que es lo que quieren producir en nuestro corazón aquellos que nos arruinan el destino. Sigo animándome con la obra de la gente de bien, con las noticias que no se conocen de todos los que están ayudando en estos tiempos a que otros sobrevivan y mantengan la fe.

Me lleno de esperanza con los jóvenes talentosos que se preparan, con los músicos, con los médicos, con los que enseñan, con los que cuidan, con los que son perseguidos, con los que comunican su pensar y no se callan, con todos aquellos que persisten en el trabajo honesto a pesar de los riesgos que conlleva, con los artistas que nos hacen pensar que un mundo mejor es posible, con todos los venezolanos que brillan, dentro y fuera de Venezuela.

Pero sobre todo se conecta mi alma con los más humildes, con los que comparten tu pobreza de Belén y sufren sin perder la fe en Ti; que nunca nos olvidemos de ellos, que podamos ayudar a conjurar sus injusticias, dolores y angustias. Que nunca nos venza el desánimo y que podamos hacer algo en pro del bien del prójimo para que las cosas mejoren, cada uno desde el lugar en que nos has puesto. Que esta Navidad sea de esperanza, para la humanidad y para Venezuela.

Recibe toda mi devoción y cariño.

L.

P.S. De todas maneras: ¿no te quedará un rayito por ahí, escondido?

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“El que no vota, no come”, por Laureano Márquez P.

Hambre, óleo sobre lienzo (69,5 x 109,8 cm) del pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín.

@laureanomar

Esta frase golpea mucho, más si es dicha en un país en el que la gente se está, literalmente, muriendo de hambre. No se me ocurre ninguna manera humorística de salirle al paso. La verdad es que la afirmación no nos aporta nada que ya no supiéramos acerca de una práctica que desde hace largo tiempo se viene implementando en el país. Lo sabemos los que no somos víctimas de presiones políticas a cambio de comida, pero lo saben con dramática claridad aquellos que, si no votan, ponen en peligro la alimentación de su familia y a los que se exige cotidianamente compromisos políticos a cambio de recibir comida subsidiada, vivienda, educación y otros servicios esenciales.

La política venezolana ha descendido a unas cotas de crueldad que resultaban inimaginables, incluso para quienes abrigábamos las más pesimistas expectativas en el lejano año de 1998. 

Menester es reconocer que a diferencia de otros regímenes que con pudor ocultan sus manejos autoritarios detrás de manipulaciones ideológicas, el de Venezuela, además de contar con esta herramienta, en algunas oportunidades prefiere tomar atajos y proclamar públicamente sus amenazas por si a alguien no le ha quedado suficientemente claro.

Al régimen le interesa que se conozca con “tramparencia” lo que le puede suceder a quien ose desafiarle, porque el miedo es su fuerza, realmente su única fuerza: el miedo a ser torturado o asesinado, el miedo a ser encarcelado por lo que se dice o piensa y uno de los miedos más ancestrales del ser humano: el miedo a no conseguir comida, que conduce a la desesperación.

Algunas frases al azar le vienen a uno a la memoria sobre estas verdades que se han proclamado sin pudor ni escrúpulo alguno: “no importa que andemos desnudos, no importa que no tengamos para comer, aquí se trata de salvar la revolución”; “no vamos a sacar a la gente de la pobreza y llevarla a la clase media para que sean escuálidos”; “vinimos a vengarnos”; “PDVSA es roja rojita”; “treinta años pido yo para esa jueza”.

Se podrían llenar volúmenes de frases de este estilo y muchas otras de peor calaña. Todas ellas constituyen confesión de parte de las tropelías que estaban dispuestos a cometer y cometieron: empobrecimiento deliberado y calculado de la población, sometimiento del poder judicial, destrucción de la principal empresa petrolera del país convirtiéndola en sucursal del partido gobernante, etc. Del chavismo se podrán decir muchas cosas, pero nunca que no anunció sus verdaderos planes.

Uno no tiene corazón para decirle a la gente que ha sido amenazada con su extinción que mantenga su dignidad cívica y se muera de hambre. Si te ponen a negociar entre salvarle la vida a tu hijo y ceder en tus convicciones políticas, te la están poniendo bastante difícil.

Video “Diosdado Cabello: ‘El que no vota no come, para el que no vote no hay comida'”, canal de El Pitazo en Youtube.

Estas elecciones parlamentarias que se avecinan han sido descalificadas como libres y democráticas por la mayoría de los países con regímenes políticos plurales y respetuosos de los valores de la democracia. Aquellos que las avalan son países sin elecciones libres, con dictaduras consolidadas. Pero aquellos que no padecen el dramático dilema y llaman a votar desde la oposición y la “oposición”, simplemente les formulo la sencilla interrogante que el profesor Ángel Álvarez desde su Twitter, les envía en este complejo momento: “A los candidatos de oposición a las elecciones de la AN, preguntas sinceras: supongan que ganan la mayoría (como en 2015 o más) ¿qué les hace pensar que podrán ejercer sus cargos, aprobar leyes y propiciar algún cambio? ¿Por qué ustedes sí y los anteriores no?”.

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Black Friday, por Laureano Márquez P.

@laureanomar

Eso de que el término “black friday” tiene su origen en el día que destinaban para la venta de los esclavos en Estados Unidos es una mentira del tamaño de la Constitución venezolana. La realidad es que la venta de esclavos, en los tiempos de tan inhumana práctica en la potencia del norte, se producía de lunes a lunes; bueno, quizá se interrumpía el domingo para acudir a la iglesia.

Realmente se trata de un invento capitalista para vender más, como resulta lógico, dentro de la lógica del capital. Claro que produce un efecto perverso que es la exacerbación del consumismo. La gente se lanza a la cacería de algunas cosas que necesita, pero sobre todo de aquello que no le hace falta. Los noticieros nos muestran imágenes de multitudes abalanzándose sobre las tiendas que, sin la explicación debida, podrían hacernos creer que se trata de saqueos.

Aunque la práctica en estos tiempos ya es global, no encuentra mayor eco en nuestro país, donde toda costumbre del norte tiene su asiento.

Seguramente porque nosotros asociamos la expresión “Viernes Negro” al lamentable día (viernes 18 de febrero de 1983) en que el bolívar entró en un proceso de devaluación que no solo no concluye, sino que no ha hecho sino acelerar a fondo en los últimos tiempos, sin pararle mucho a la escasez de gasolina.

Antes de la fecha mencionada, para nosotros todos los días eran viernes negro de ofertas; de allí sale, por ejemplo, aquel personaje que con tanto éxito recreó la Radio Rochela y que protagonizaba Martha Olivo (Malula) junto con Jorge Tuero, representando a esa clase media venezolana para la cual comprar en Miami era una ganga y la respuesta más común cuando los dependientes eran inquiridos por algún criollo sobre los precios de los productos, era la de: “¡Ta’barato, dame dos!”.

El bolívar llegó a ser, en ese tiempo pasado del que el chavismo se asume a sí mismo como superación, una de las monedas más estables del mundo. Algunos norteamericanos, en vez de gastarlo todo en el “black friday” solían ahorrar en bolívares por la confianza que el signo monetario despertaba. Durante el régimen que nos agobia, con los ocho ceros que le han arrebatado al bolívar, nuestra devaluación entre 1999 y el 2020 es de tal magnitud que publicar la cifra resultaría demasiado grosero y aquí nos regimos por las normas de la decencia (la verdad es que la cifra nos llevaría media página y demasiadas operaciones con muchos ceros).

Desde hace demasiados años, cada día es para los venezolanos un viernes negro en el sentido ruinoso del término. Un anuncio de que el dinero tampoco hoy alcanzará para el mercado, de que el precio de los productos cabalga mientras la gente lo persigue a pie, de que es imposible vivir así. Sin embargo, somos un país de contradicciones: en medio de tanto dolor y sufrimiento, muchos continúan celebrando cada día un multimillonario “black friday” en el remate sin fin del destino nacional.

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Laureano Márquez P. Nov 18, 2020 | Actualizado hace 2 meses
2020, por Laureano Márquez P.

@laureanomar

Se acerca el final de este complicado año. Todos anhelamos que se vaya de una vez y que con él se vaya también ese otro virus de quien anunció quedarse alguna vez hasta el 2021. Fecha de vencimiento que, fue señalada en su momento, parecía irrealizable por lejana y remota (quizá para el personaje mismo, acostumbrado a absurdas exageraciones, también le pareció un calculado exabrupto).

Solo espero de corazón que esa profecía suya se cumpla, como se cumplieron todos sus anuncios de destrucción y confiscación de las libertades.

Quien suscribe, que le envía cartas al Niño Jesús y no a San Nicolás, no le he hecho carta este año. Desde hace veinte, repito la misma. Esta competencia entre Santa Claus y nuestro tradicional Niño Jesús no está exenta de contradicciones. He aquí algunas de ellas:

Colocar la figura de un San Nicolás en el Nacimiento.

Pedirle a Santa que te traiga un pesebre.

Que San Nicolás y el Niño Jesús vengan a la misma hora a traer los regalos y se encuentren en la sala de la casa y se arme un lío por conflicto de competencias a media noche mientras los niños duermen.

Que los niños al ver al que te conté vestido de rojo rojito y panzón, se confundan y comiencen a llamarlo “¡San Nicolás! ¡San Nicolas!” y que el original, ofendido, agarre su trineo y sus renos y se largue.

Frente a estas contradicciones, en Navidad no cabe otra cosa que, por las dudas, montar simultáneamente en la casa arbolito, nacimiento y un Santa colgado en el balcón, aunque le acusen a uno de inconsistencia ideológica.

Es muy probable -conociendo la incapacidad que nos rige- que el último minuto del 2020 coincida con un apagón. El régimen se justificará diciendo que se hizo a propósito para mejor disfrute de los fuegos artificiales. Lo cierto es que algunos observatorios han pensado en mudarse a Venezuela, que se ha convertido en uno de los países con menor contaminación lumínica de todo el planeta.

Una última reflexión sobre el tiempo: el futuro no ha llegado, en cierto sentido no existe, el pasado ya se fue. Pero el pasado fue futuro de un futuro más pasado. El presente de este escrito que el lector lee en presente ya es pasado para mí. Sin embargo, la línea que sigue, mi futuro, es para usted presente, de un futuro que ya pasó. En fin esto del tiempo es para volverse loco. Era Clito, el de Éfeso el que decía que nadie se baña dos veces en las aguas de un mismo río, simbolizando el eterno fluir del tiempo como el río de la vida. Sin embargo, alguien agregó que, en este eterno fluir, nadie logra bañarse ni siquiera una primera vez. El instante es inasible y sin embargo de instantes está llena la vida. Conclusión de esto es que no nos bañamos nunca. Fíjense las vueltas que daban los filósofos antiguos para justificar el no bañarse. El punto es que vivir es construir recuerdos para un presente en el que ya no tengamos más futuro que contemplar el pasado. 

Quiera Dios que el año 2021 podamos construir hermosos recuerdos para que nuestro futuro sea un hermoso pasado…

P.S. Sé que parece que me estoy adelantando al fin de año, pero es que no aguanto las ganas de que se acabe.

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Corrupción espiritual, por Laureano Márquez P.

@laureanomar

¿Existe la “corrupción espiritual”? Sin duda. Es el mal que padece el actual régimen político venezolano desde su nacimiento.

Recordemos algunas de las razones que motivaron el alzamiento militar del 4 de febrero de 1992:

 “La gestión económica y política del presidente Pérez”

Argumentaban los golpistas que se trataba de un gobierno corrupto, que  empobrecía a la población. Bueno, luego de 20 años de revolución, la pobreza extrema en Venezuela según cifras de la ONU y de ENCOVI, está alrededor del 80 %. En cuanto a corrupción administrativa, según las investigaciones de “Transparencia Internacional”, Venezuela y Nicaragua son los dos países más corruptos de América Latina.

Si usted ve en el mapamundi la intensidad de los colores de los países por su corrupción, el nuestro aparece coloreado de rojo intenso, o quizá sea mejor decir de “rojo rojito”.

 “Las políticas neoliberales implementadas en el país”

Chávez, contrario a las políticas neoliberales, propició la estatización de la economía, las expropiaciones y las importaciones en detrimento de la producción nacional. Luego de 20 años de revolución, el cambio del bolívar pasó de 64,03 por dólar en febrero de 1992 a 534.379,95, ayer. Si mal no recuerdo, Chávez le quitó tres ceros a la moneda y Maduro cinco, de modo que estamos hablando de: 53.437.995.000.000,00 (creo que se lee: cincuenta y tres billones cuatrocientos treinta y siete mil novecientos noventa y cinco millones de bolívares, de los del año del golpe). Suena descabellado, así que no me hagan mucho caso y saquen sus propias cuentas (el hermano Isidro sabe que siempre fui malo en matemáticas). El bolívar desapareció como moneda, PDVSA dejó de producir petróleo y el país no tiene electricidad, gasolina, agua, ni gas y el régimen inicia el plan “leña adentro”, asegurando que cocinar con leña y bañarse con totuma son lo máximo. Si esto no es liberalismo salvaje, que venga Dios y lo vea.

“El descontento de los sectores medios y bajos de las Fuerzas Armadas por los hechos de corrupción verificados en los altos mandos  militares”

Creo que sobra cualquier comentario en este punto que no sea un: ¡ja,ja,ja,ja!

 “La subordinación de las Fuerzas Armadas ante un liderazgo político que consideraban incapaz y corrupto”

Ya no hay subordinación alguna, ahora las Fuerzas Armadas son el liderazgo incapaz y corrupto.

 “La utilización de las Fuerzas Armadas, en particular del Ejército y de la Guardia Nacional, en la represión del Caracazo”

Hoy nos resulta increíble que esta haya sido una de las razones del golpe. La cruel represión mostrada por el régimen queda claramente documentada en el informe de la ONU que da cuenta de las atroces violaciones a los derechos humanos que se cometen: ejecuciones  extrajudiciales, torturas, detenciones ilegales, entre otras acciones que constituyen crímenes de lesa humanidad.

 “El cuestionamiento a la posición sostenida por el presidente Pérez en las negociaciones relativas a la delimitación limítrofe con Colombia”

Este era uno de los argumentos de quien luego, en el gobierno, regaló el Esequibo y abrió la frontera a los guerrilleros.

El listado de las razones que motivaron el golpe febrero de 1992 es más largo, pero en cada punto en el que uno se adentre: “corrupción del poder judicial”, por ejemplo, lo que se encuentra es la total perversión de cuanta institución funcionaba o medio funcionaba en Venezuela.

Eso es, justamente, la “corrupción espiritual”, la negación total de los valores trascendentes del ser humano: justicia, solidaridad, respeto a la vida, honestidad, libertad. Es lo que hemos padecido en Venezuela en los últimos 21 años. Por eso, que el Tribunal Supremo de Justicia ratifique la condena a la jueza Afiuni por “corrupción espiritual”, un delito inexistente en la legislación venezolana, no deja de ser emblemático.

Si el TSJ fuese menos corrupto espiritualmente e hiciera justicia a su corrupción material, habría colocado en la sentencia: “condenamos a la jueza Afiuni porque a Chávez le salió del forro”. Eso habría sido mucho más decente.

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La madre de Nerón, por Laureano Márquez P.

Escultura que representa la ascensión de Nerón a emperador en el año 54 d. C., antes de que ordenara matar a Agripina en 59 d. C. (Museo de Afrodisias, actual Turquía). Foto Carlos Delgado en Wikimedia Commons, 2011.

 

@laureanomar

Sin alusiones personales, ni ánimo de evasión, esta semana queremos hablar de su madre (la de Nerón). Julia Vipsania Agripina, conocida popularmente Agripina “la menol” (hija de Agripina “la mayol”), madre de Nerón, se casó con apenas 13 años con el cónsul romano Enobarbo (“Eno”, entre los compañeros de farra). Para más señas, ella era hermana de Calígula, el emperador que nombró magistrado a un caballo. También era sobrina y esposa del emperador Claudio, el de: “¡historias non manducare, manducare ova!” (¡No coman cuentos, coman huevos!). Cuando Agripina quedó embarazada de Nerón (Lucio Domitio Claudio Nerón Germánico Nicolaus), su esposo dijo: “de la unión de Agripina y yo solo puede nacer un monstruo”. Y efectivamente, parece que el hombre era un visionario. Entre los hobbies de Agripina estaba el de coleccionar amantes y asesinar maridos;, ambas cosas se le daban de lo mejor.

Ambiciosa a más no poder, hizo todo lo que pudo para convertir a Nerón en emperador. Dicen que unos astrólogos le dijeron que su pequeño sería rey, pero mataría a su madre, a lo que ella respondió: “Occidat, dum imperet”, es decir, que mate, pero que gobierne, lema que aún en la actualidad es usado para sustentar algunos regímenes políticos.

Tenía notable influencia sobre su hijo, hasta que su nuera, Popea, le pidió a Nerón que la matara (ciertamente, muchas nueras lo desean, pero son pocas las que se atreven a pedirlo abiertamente). Un cónsul siciliano de apellido Corleone le asesoró diciéndole “trataremos de que parezca un accidente”.

Para asesinar a su madre Nerón decidió envenenarla, pero parece que la señora en cuestión se las traía y cargaba siempre con su antídoto marca ACME. Luego su hijo trató de matarla colocando planchas de  plomo en el techo de su habitación para que este se cayera sobre ella mientras dormía, pero al parecer la señora tenía sueño más pesado que el plomo y ni se despertó. Cuando Nerón entró al cuarto en la mañana, ella salió corriendo cual gacela sin un rasguño. Luego la invitó a un paseo en su yate y que para reconciliarse.

Pero el barco tenía un dispositivo para que se hundiera en alta mar, pero la señora regresó ¡a nado! a la orilla para asombro de Nerón que recibió una buena paliza, mientras a ella le dieron medalla de oro.

Ya harto, Nerón decidió acusarla de conspiradora, golpista, terrorista, magnicida y agente del imperio y entonces la mandó primero detenida a una cárcel de Roma ubicada en la Roca Tarpeya y luego a ejecutar, parece que un día de las madres, para que fuese más despiadada la cosa.

Ella le pidió al verdugo que le clavara la espada en el vientre, porque de allí había nacido semejante bestia, aunque de tal palo tal astilla, como suele decirse.

Cuentan que Nerón hasta su muerte tenía pesadillas con su madre, que se le aparecía por todos los rincones y le gritaba: “¡Soy Agripina, bip bip!”. Afirma Suertonio que Agripina, la madre de Nerón, fue recordada siempre, particularmente por los súbditos de este. De allí la costumbre.

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TALITA CUMI, por Laureano Márquez P.

@laureanomar

Como estamos en tiempo de honrar a los difuntos, recordamos con dolor que desde hace 21 años vivimos con la sensación de que dejó de existir la democracia de Venezuela. Nacida en 1958, tuvo una vida difícil en sus comienzos; sin embargo, gracias al cuidado de sus padres, que, a pesar de los desacuerdos entre ellos, le dieron estabilidad y seguridad, logró sobrevivir a su complicada infancia, en la que en varias oportunidades estuvo a punto de perder la vida, pero con el respaldo de familiares y amigos logró salir adelante.

Con el paso del tiempo, ganó la suficiente fortaleza como para convertirse en instrumento de avance, progreso, cultura y educación para el pueblo venezolano.

Desafortunadamente, ella, que era en la envidia de sus vecinos y ejemplo de crecimiento y madurez para todo el mundo, comenzó a tener ciertas dificultades que la alejaron de sus sueños infantiles, como suele sucedernos a todos. Así fue perdiendo el afecto de la gente que consideraba que ella ya no estaba a la altura, que demasiadas personas estaban excluidas de sus beneficios, que se había vuelto derrochadora y corrupta.

Esta mala imagen fue aprovechada por quieres urdían su asesinato, el cual tramaron de la forma más alevosa y cruel, porque la usaron a ella para su propia aniquilación. Haciendo creer a todos que la salvaban, sus enemigos usaron sus ropajes, se disfrazaron de ella en un carnaval de petrodólares que duró muchos años y puso en evidencia las verdaderas intenciones.

De manera progresiva la fueron mutilando: primero acabaron con su partida de nacimiento, luego la embriagaron de elecciones, como para que nadie se diera cuenta de que con sus propios mecanismos le quitaban toda fuerza. Muchos levantaron la voz, perdieron la libertad y demasiados la vida, pero el mal estaba hecho. Es muy difícil después de que se ha asesinado a la democracia usando el voto, que el camino de regreso sea el mismo, más cuando se enseñorea la tiranía.

Ahí la tienen, tendida en su lecho de muerte. Pero ¿en verdad está muerta la democracia venezolana? ¡De ninguna manera!

Vale la pena recordar aquel pasaje del evangelio cuando Jairo busca a Jesús para que salve a su hija enferma. Cuando llegan a la casa de aquel, les avisan que la niña ya ha muerto. Jesús dice “la niña no está muerta, está dormida”; luego entró en la habitación y pronunció estas palabras en arameo: “talita cumi”, que quiere decir: “muchacha, levántate”.

La democracia venezolana no ha muerto, solo está dormida; duerme en el corazón de los que seguimos creyendo en ella, en el coraje de la gente que resiste, en el alma justa de una inmensa mayoría de venezolanos de bien. La democracia es una idea y las ideas no mueren mientras haya cabezas que sigan creyendo en ellas y las alimenten.

“Talita cumi”.

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