Laureano Márquez, autor en Runrun

Laureano Márquez P.

Sin título, por Laureano Márquez P.

Imagen de la Campaña Moscas, de Amnistía Internacional (Interv. por Runrunes).

Cuando Putin viaja carga con su propio retrete (bueno no él, su gente). Trato este tema, tan revulsivo, para mostrar el nivel de perversión al que puede llegar un régimen político autoritario

 

@laureanomar

Preferí no darle título a este artículo porque, honestamente, no me atreví a darle el que el tema sugiere. No suelo ocuparme de asuntos escatológicos, pero es que esta noticia me llamó profundamente la atención por el simbolismo que tras ella se esconde. La información en cuestión revela que un equipo del Servicio Federal de Protección se encarga de recoger los desechos corporales del presidente ruso en sus viajes fuera del Kremlin.

Vamos, para que el perplejo lector entienda mejor: cuando el presidente Putin, como cualquier cristiano –incluso ortodoxo–, se ocupa de dar del cuerpo, los escoltas del organismo señalado recogen y empaquetan el resultado de tal operación secreta (por no llamarla guerra relámpago); luego es colocado en un maletín especial para ser llevado de vuelta a casa. Según un par de periodistas, especialistas en política intestina rusa, Regis Gente y Mikhail Rubin, esta labor de recolección se ha llevado a cabo, por ejemplo, en las visitas del líder ruso a Francia y Arabia Saudita.

El lector, como quien esto escribe, se estará preguntando la razón de tan extraña actividad de inteligencia coprológica.

La motivación parece estar en el temor que tiene el régimen ruso de que las potencias de Occidente se apropien de las heces de su líder, descubriendo así que clase de… enfermedades padece. Este inusual trabajo de los servicios secretos rusos pone evidencia, sin duda, su propia mala conciencia.

Según algunos historiadores, Stalin tenía por costumbre revisar las deposiciones de sus adversarios. Al parecer lo hizo con Mao y otros líderes extranjeros. A partir de los análisis realizados, los rusos establecían perfiles psicológicos de los adversarios, aunque usted no lo crea. Cuando algún líder visitaba la Rusia del llamado «padrecito», se colocaban retretes especiales que no estaban conectados al alcantarillado público, sino conectados al laboratorio destinado a recoger el material secreto para el análisis de «inteligencia».

Según gente informada, cuando Putin viaja carga con su propio retrete (bueno no él, su gente). La verdad, por muy bien que cobren, no es nada envidiable el trabajo de los escoltas del personaje en cuestión, como tampoco lo es la vida del susodicho. Porque tendrá todo el poder del mundo y capacidad para destruir varias veces el planeta, pero no tiene tranquilidad para la actividad más elemental de un ser humano: la posibilidad de ir al baño en paz y relajado.

Trato este tema, tan revulsivo, solo con la intención de mostrar el nivel de perversión al que puede llegar un régimen político autoritario. El comportamiento descrito no deja de tener un profundo simbolismo: líderes que esconden sus excrementos, mientras por otro lado ensucian, sin pudor, su propio país y el mundo entero. Ojalá algún día los rusos, en un clima de democracia y libertad, puedan contemplar en el museo del Kremlin, donde todo es momificado y conservado, el resultado del comentado trabajo de inteligencia escatológica y así tomar conciencia plena de la clase de régimen que padecieron.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Una historia de tantas, por Laureano Márquez P.
No puedo sacarme de la cabeza a nuestra paisana, sentada allí, sola, en ese desierto en que se ha convertido nuestro destino

 

@laureanomar

Como diría Aquiles: «al levantarse el telón se ve en escena una cena». Estamos de gira en Estados Unidos y cenando en un restaurante –muy concurrido y con justicia celebrado–, hay mucho personal en el servicio de origen latino; es evidente que el dueño, un famosísimo chef español nacionalizado estadounidense, José Andrés Puerta, les brinda preferencia y apoyo.

Nos fijamos en la señora que recoge los platos en las mesas, que levanta una carga muy pesada para su endeble contextura. En la antesala del restaurante, durante la espera, los comensales habíamos estado conversando, casualmente, sobre el tema del creciente número de inmigrantes latinoamericanos, de sus dificultades en este inmenso y complejo país, de lo solos que se encuentran, del problema con el idioma que muchas veces los incomunica, de lo desapercibidos que pasan por su condición de aliens, mientras realizan las más duras tareas. Haciendo honor a nuestra conversa, le buscamos fiesta a la señora por tener con ella un gesto amable de cariño, reconocimiento y solidaridad. Comenzamos con tonterías:

–¿Cómo puede meter en esa bandeja tantos platos? ¿Nunca se le caen? ¿Ah, pero además se va a llevar los vasos? En cualquier momento carga con nosotros también.

Los comentarios y las respuestas se sucedían en cada nuevo paso de la señora y fuimos entrando cada vez más en su vida, metiéndonos en honduras: lleva apenas cuatro meses en los Estados Unidos. Se vino caminando por el desierto. Nueve días con sus noches, con un calor insoportable de día y un frío espantoso de noche. Una historia aterradora, que incluye el encuentro con restos humanos de los que se fueron quedando por el camino, de reciente y vieja data.

–¿Y ustedes de donde son? –Nos dice, en otro de sus viajes a la mesa.

–Nosotros de Venezuela.

–Ay, Venezuela está mal, igual que Honduras. Conmigo venía una venezolana de 48 años. En un momento no pudo caminar más y se sentó allí junto a unas matas llenas de espinas. Yo estaba con una compañera y quisimos regresarnos a buscarla, pero el coyote nos dijo: «si se regresan las dejo a ustedes también» y tuvimos que seguir y ella se quedó allí. Siempre pienso en ella, no pudimos ayudarla.

Todos tragamos grueso y nos contuvimos con dificultad evidente. A mí, la historia no se me va de la cabeza. Pienso en nuestra paisana, en su fatal final allí, sola en ese desierto terrible y se me anida en la garganta un «¿por qué?» del tamaño del obelisco de Washington. Uno siempre tiene pendiente el sufrimiento de los migrantes, el duro paso del Darién, el río Bravo, el desierto. Pero esta sensación de impotencia ante la historia concreta, con nombre y apellido desconocido, que nuestra recogedora de platos hondureña nos relata, nos deja el alma desolada.

Contemplo esta nación, floreciente desde su fundación y pienso en nosotros, no ya solo los venezolanos, los hispanoamericanos todos, con similares angustias y problemas. Cuando los Estados Unidos no tenía una sola de sus prestigiosas universidades, nosotros las teníamos todas fundadas. Cuando esta nación no sabía cuál sería su lengua oficial, nosotros todos estábamos comunicándonos con la riqueza profunda de la lengua de Castilla. Si de clima se trata, el nuestro es inmejorable, sin los extremos que por estos nortes agobian. Riqueza material tampoco nos ha faltado: oro, plata, petróleo, cobre, tierra fértil, ríos caudalosos, espacios adorables para el turismo y el descanso.

Este pueblo no es mejor que el nuestro, ni más despierto e inteligente, pero este país desde su nacimiento contó con un liderazgo inteligente que se comprometió con unos valores que siempre estuvieron por encima de las ambiciones personales y eso sirvió de ejemplo para la construcción de ciudadanía. En nuestros países fue exactamente al revés: nos contagiamos de la indisciplina e insumisión institucional de nuestros caudillos. Mientras ellos se unieron en confederación, nosotros nos separamos en republiquitas. Mientras ellos imponían la ley como valor, nosotros la astucia de pasarle por encima en beneficio propio. Problemas no les faltaron, como el apartheid, por citar uno de los más gordos. Pero uno tras otro, los encaran y los resuelven, mientras nosotros los agrandamos llevándolos a extremos insoportables.

En fin, no puedo sacarme de la cabeza a nuestra paisana, sentada allí, sola, en ese desierto en que se ha convertido nuestro destino.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Carta de despedida a Serrat, por Laureano Márquez P.
Gracias Joan Manuel, disfruta de tu gira de despedida, que en la vida todo es ir a lo que el tiempo deshace

 

@laureanomar

Querido Nano:

A todos nos llega la hora de volver la vista atrás y ver la senda que no se ha de volver a pisar. Tu despedida nos llena de nostalgia, son muchos años de poética amistad y decir amigo se me figura, que decir amigo es decir ternura. Dicen que vivir es llenar la vida de recuerdos y de tu largo transitar de juglar tenemos tantos, y bien sabes tú que los recuerdos, desnudos de adornos, limpios de nostalgias, cuando solo queda la memoria pura, el olor sin rostro, el color sin nombre, sin encarnadura, son el esqueleto sobre el que construimos todo lo que somos, aquello que fuimos y lo que quisimos y no pudo ser.

Cuántos sueños compartidos contigo a lo largo de tantos años, con tus canciones animando nuestra esperanza de un mundo diferente.

Una esperanza que permanece intacta, porque para la libertad aun sangro, lucho, pervivo. Tu voz cantó anhelos que nos hicieron mejores personas. ¡Ay! Utopía, cabalgadura, que nos vuelve gigantes en miniatura. Me refiero a aquellas pequeñas cosas que uno se cree que las mató el tiempo y la ausencia, pero su tren vendió boletos de ida y vuelta. Esas historias personales que pasaron en tu compañía, que como un ladrón nos asechan detrás de la puerta y que, a veces, encontramos en un rincón, en un papel o en un cajón, haciéndonos llorar cuando nadie nos ve.

Celebramos tus andares con emoción, sabemos bien que de vez en cuando la vida afina con el pincel: se nos eriza la piel y faltan palabras para nombrar lo que ofrece a los que saben usarla. Nos pasa contigo. Por estos rincones lejanos del mundo, se te aprecia, a ti que nunca te conformaste con un solo cielo, porque sabías que existía toda una América del otro lado del mar. Aquí abajo, cada uno en su escondite hay hombres y mujeres que saben a qué asirse aprovechando el sol y también los eclipses apartando lo inútil y usando lo que sirve. Con su fe veterana el Sur también existe. Aunque las más de las veces, la gente tierna viva con ganas de escapar, que esta tierra está enferma, y ya no esperamos mañana lo que no se nos dio ayer, que muchas veces no hay nada que hacer sino coger el arreo y seguir el camino del pueblo hebreo.

Porque sabemos que todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, tu despedida es también un poco la nuestra. Es hermoso partir sin decir adiós, serena la mirada, firme la voz. Se nos ha pasado todo tan pronto, que parece que fue ayer cuando nos esperaba un gato peludo, funámbulo y necio a la vuelta del colegio. Se nos ha ido la vida, esa que algunas veces toma con uno café, haciendo caminos, caminos sobre la mar. Es tiempo de agradecerte a ti, que nunca perseguiste la gloria ni dejar en la memoria de los hombres tu canción y has conseguido ambas cosas.

Gracias Joan Manuel, disfruta de tu gira de despedida, que en la vida todo es ir a lo que el tiempo deshace. Con esta despedida nos dejas como Penélope, sentados en el andén, con los ojos llenitos de ayer, pero qué le vamos a hacer si tú naciste en el Mediterráneo.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

El modo avión, por Laureano Márquez P.
Puede ser un gran descubrimiento, para numerosos usuarios, que la posibilidad de hablar con la gente, en persona, también tiene su gracia

 

@laureanomar

El dispositivo inalámbrico al que llamamos comúnmente celular, se ha convertido en el símbolo de este tiempo. Es imposible imaginar nuestra existencia sin todas las aplicaciones que nos ofrecen los teléfonos móviles. En ellos está todo lo que necesitamos para la vida: además de para hablar por teléfono (que es ya casi lo que menos hacemos), el celular es nuestro banco, nuestro dinero, nuestro lugar de trabajo, la máquina de escribir, nuestra biblioteca, la oficina de correos, un estudio de televisión, una cabina de radio, un mapa, un pase de abordaje, el menú de un restaurante, nuestra sala de cine, nuestra sala de reuniones, nuestro templo, nuestra posibilidad de decirle a las personas pesadeces que no le diríamos personalmente, nuestro supermercado, nuestro taxi, nuestra discoteca, nuestra cámara de fotografías, nuestro reloj, nuestro salón de clases… La lista es tan larga que será mucho más sencillo enumerar todo aquello para lo que el celular no nos sirve: no sirve para ir al baño, tampoco para ducharnos ni vestirnos y no se pude comer (de momento), ya vendrán nuevas aplicaciones.

También el celular sirve para prevenirnos del abuso de su uso. Hasta en eso se nos hace imprescindible. Según una información aparecida en Internet sobre el susodicho artefacto, eso que mientan el always on, puede traer graves consecuencias y trastornos que se vinculan a la imposibilidad de desconectarnos de internet. Uno de estos trastornos se denomina «fomo» (fear of mising out, es decir: el miedo de perderse alguna vaina), que no es otra cosa que la angustia que causa la sensación de que otros puedan estar teniendo experiencias gratificantes, mientras tú permaneces por ahí, ausente de las redes, ocupándote de intrascendencias, como vivir, por ejemplo.

Si no puedes comer sin el teléfono frente a ti, si no puedes dormirte sin el aparato al lado, o subiendo a las redes todo lo que haces, seguramente te contagiaste de la epidemia del fomo.

Otro trastorno es la llamada «nomofobia» (no mobile pone fobia), un trastorno que consiste en el miedo irracional a no tener el celular a la mano o de quedarte sin internet, que es como morir, si tu única vida es la virtual. Si estas casado con una venezolana y entras en pánico porque dejaste el celular en la casa, no tienes de que preocuparte, es decir, sí tienes, pero no de que padezcas nomofobia, es otra cosa: esposafobia.

La lista de patologías es larga, pero mencionemos una más: el «vamping», (de vampire, vampiro, un animal que se activa de noche). Este padecimiento, propio de los denominados millennials, se percibe con facilidad en ese resplandor satánico, como de El exorcista, que brota de los ínferos de sus sábanas cuando uno pasa frente al cuarto del poseso mismo. Estos vampiros humanos pasaran toda la noche literalmente colgados boca abajo del iPhone.

De momento, el teléfono nos controla a nosotros, el gran reto es lograr que nosotros lo controlemos a él. De allí un movimiento que cada vez cobra más fuerza en Internet, promoviendo las ventajas de la desconexión de Internet (www.practicaelmodoavion.com). Al colocar el teléfono en modo avión o mejor incluso, al apagarlo durante cortos períodos, podríamos comenzar a percibir progresivamente que existe un mundo detrás de la pantalla de 7 X 13 cm., nuevas antiguas  cosas mucho más grandes y reales, de diferentes texturas, como por ejemplo: puestas de sol de verdad, calles con nombres en las esquinas, árboles, pájaros e incluso, otros seres humanos tridimensionales, tan reales que parecen virtuales, cuya respiración, calor  y humanidad pueden sentirse con facilidad si te acercas (a no más de metro y medio, claro, es peligroso). 

Puede ser un gran descubrimiento, para numerosos usuarios, que la posibilidad de hablar con la gente, en persona, también tiene su gracia. El modo avión permite conversar más allá del uso de los pulgares, favorece el entrenamiento de las cuerdas vocales para evitar que el desuso las atrofie. Sin el celular reclamando tu atención, tendrás tiempo para volver a ser una persona creativa, para darte cuenta de que se puede pasar un rato simplemente pensando, asociando ideas como consecuencia de la actividad contemplativa, de la que surgió alguna vez la filosofía, que nos permitió avanzar hasta llegar a Internet.

Puede que nada de lo expuesto logre convencer a los más adictos de ponerle límites al always on, así que apelaremos a un argumento de peso: con el uso del modo avión o apagando el móvil por cortos periodos, la duración de la batería puede prolongarse el doble y hasta el triple, lo cual no es desestimable, especialmente cuando se vive de apagón en apagón.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

De la amistad (virtual), por Laureano Márquez P.
No es lo mismo un amigo de Facebook, que un seguidor de Instagram y mucho menos uno de Twitter

 

@laureanomar

Cicerón (106-43 a. C.), el gran jurista, pensador, escritor, filósofo, orador, dueño de una villa cercana a Roma y novio de Publilia, fue alejado del centro de poder político por Julio César, entre otras cosas, por manifestarse contrario a su dictadura. En ese tiempo de enemistad con el célebre general romano, escribió un tratado sobre El arte de cultivar la verdadera amistad, el cual contiene una serie de recomendaciones muy valiosas en relación con la amistad que merecen ser puestas al día en estos tiempos donde nuestras relaciones son fundamentalmente virtuales. Los consejos de Cicerón no han pasado de moda, siguen siendo igual de útiles hoy si los adaptamos, cosa que nos proponemos hacer de seguido:

I

Según Cicerón existen distintos tipos de amistad: los conocidos y los verdaderamente amigos. También sucede así en las redes. No es lo mismo un amigo de Facebook, que un seguidor de Instagram y mucho menos uno de Twitter. Este último no necesariamente te sigue por amistad, también puede hacerlo por rabia y por odio. Un verdadero amigo, un amigo del alma es el que te da retweet o repost.

II

Solo las personas buenas pueden ser amigos verdaderos, apunta el jurista romano. Con buenas personas alude a aquellas amistades que cultivamos por WhatsApp, el único espacio donde los amigos están verdaderamente identificados porque forman parte de tu lista de contactos. Se trata de gente en la que cabe la posibilidad de que la hayas visto alguna vez en tu vida, lo que significa que existe un vínculo sólido.

III

Debemos elegir a nuestros amigos con precaución, es el consejo de Cicerón. Por eso al Facebook le han colocado la posibilidad de aceptar o no la solicitud de amistad. Recuerda que siempre puedes bloquear a aquellas personas indeseables, salirte de grupos de WhatsApp, argumentando, además, que fue por error si alguien te reclama. Cuando Roberto Carlos cantó: “Eu quero ter um milhâo de amigos”, estaba sentando las bases del Facebook. Lo bueno es que en esta red puedes rescatar amigos de aquellos que eran de verdad y hacerlos amigos virtuales, sin tener que verlos nunca más en tu vida.

IV

Haz amigos nuevos pero conserva los antiguos, es otra de las recomendaciones del filósofo romano. ¿Qué quiere decir esto en términos actuales? Si te metes en Instagram, no abandones el Twitter ni el Facebook y nunca olvides que Tinder es la mejor opción para conocer gente. Lo bueno de las nuevas formas de amistad es que no ocasionan otros gastos que los de electricidad y como todo se hace de manera virtual, basta con vestirse de la mitad para arriba, si se trata de video llamada, Skype o Zoom.

VII

Los amigos son sinceros entre sí, nos dice Cicerón. Según el filósofo los amigos verdaderos no nos dicen lo que queremos oír, sino la verdad. En este sentido, cada vez que te pongan por el suelo en Twitter, que es el sitio por excelencia para que le digan a uno lo que no quiere oír, se debe responder con un mensaje de gratitud y no bloqueando a una persona. Muchas veces los likes, esconden la falsedad de quien solo quiere adularte. Un insulto es siempre sincero.

VIII

La amistad es un premio en sí misma. Este es otro de los postulados del jurista. No le falta razón también en esto en los tiempos que corren. Cada vez que aumenta el número de seguidores en cualquiera de las cuentas que se mantienen en las redes sociales, un placer espiritual profundo nos ronda y nos sentimos recompensados. Al superar el millón es cuando puedes considerarte una verdadera buena persona. No es nada casual que la persona más seguida del planeta sea un Cristiano.

IX

La vida sin amistad no merece la pena, es otra de las conclusiones de Cicerón. Tiene toda la razón: ¿Qué sentido puede tener la existencia para aquellos que viven sin Twitter, Instagram, Facebook, Tiktok o Tinder? Es realmente como si no existieran, llevan una vida sin history. Nunca es tarde para comenzar a vivir una amistad virtual. Dan lástima aquellos seres que para conversar con un amigo deben invitarle a comer o a tomar un café. Nunca conocerán el valor de una verdadera amistad virtual.

X

Por último, la verdadera amistad sobrevive el tiempo, dice el romano. Un postulado completamente vigente. En tus redes puedes revisar las estadísticas y ver cuántos nuevos seguidores tienes o cuantos te han dejado de seguir. Solo aquellos que se mantienen fieles en tus redes son los verdaderos amigos.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Minidiccionario de la libertad de prensa, por Laureano Márquez P.
OBJETIVIDAD: Para los regímenes autoritarios, es la forma de presentar la realidad tal cual no es.

 

@laureanomar

ALLANAMIENTO: Premio de periodismo que, a su manera, otorga la dictadura (la dictadura en general –sea este de brigada o de división–). Viene de la unión de dos términos: «allanar» (entrar a la fuerza a la casa de una persona) y «mentir» (decir algo que no es cierto con intención de implicar).

BULO: Noticia falsa que resulta del cruce de una información yegua con un propalador burro. Es una noticia estéril.

CENSURA: Omitimos esta definición por razones más que obvias.

COLUMNA: Parte del cuerpo por la cual los funcionarios de la represión suelen expresar su opinión sobre lo que han escrito algunos periodistas en la prensa.

DEBATE: Estos funcionarios suelen ir de bate, también de electricidad y otras veces, cuando hay apagón, de bolsas plásticas.

ENTREVISTA: Conversación en la cual el entrevistador indaga sobre las opiniones del entrevistado, al que se le ha advertido previamente acerca de ciertas opiniones que no puede expresar públicamente.

EDITORIAL: Opinión de un periódico o revista que no está firmada por nadie en particular, evitando así el debate en la columna.

FUENTE: Lugar de donde brota la información en los jardines de los palacios de gobierno.

LIBERTAD: Cuadro de Delacroix (La libertad guiando al pueblo). «L. Lamarque» actriz y cantante argentina. Estatua ubicada en Nueva York.

MEDIOS: Moneda extinta con la que alguna vez se podía comprar el periódico.

NOTICIERO: Dícese de cuando hay muchas noticias. «Hoy tenemos un noticiero loco».

OBJETIVIDAD: Para los regímenes autoritarios, es la forma de presentar la realidad tal cual no es.

OPINIÓN: Forma de buscarse problemas que consiste en expresar la idea o juicio que una persona tiene sobre algo o alguien. Si te salvas del gobierno, te agarra la oposición.

PRENSA: Cuando no tienen el debate a mano, los funcionarios suelen recurrir a la prensa.

PERIÓDICO: Publicación que antes aparecía de forma regular (periódica), pero le han quitado el papel y la sede. Ahora existe de manera digital, hasta que expropien los dedos.

TITULARES: Tiene dos acepciones: el enunciado que encabeza una información y también el titular del ministerio que impide que esta información se publique.

VERAZ: Dícese de la información que se ajusta peligrosamente a la verdad.

ZAPATAZO: Opinión gráfica del maestro Pedro León Zapata, un hombre que siempre tuvo el valor de decir lo que pensaba porque pensaba lo que decía. Su ejemplo seguirá siendo, por siempre, motivo de inspiración.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Aquiles Nazoa en mi baúl de recuerdos, por Laureano Márquez P.
Con la lectura de Humor y amor, de Aquiles Nazoa, entendí que la mejor manera de conocer el alma de un pueblo es a través de su humor

 

@laureanomar

  • Aquiles Nazoa murió el 25 de abril de 1976, domingo para más señas y fue sepultado al día siguiente el 26 de abril, curiosa coincidencia, en el día internacional del humor. Los lunes nosotros, los de 1° B en el colegio San José de Maracay, teníamos clases de Castellano y Literatura con la profesora «de Vargas». Cuyo apellido recuerdo, casualmente, por un chiste que ella hizo el primer día de clases: «yo no estoy casada con ningún señor apellidado Castellano, por lo tanto, soy la profesora ‘de Vargas’, no ‘de Castellano’» (el humor en la enseñanza es una gran cosa, queridos maestros). Después de pasar lista, nos dijo: «ayer falleció Aquiles Nazoa». Al ver, en nuestras caras de desconcierto, que no sabíamos de quién estaba hablando, cerró el libro y abrió el diario El Nacional y leyó un poema que acompañaba la reseña de la noticia: «Amor, cuando yo muera». La clase entera estuvo dedicada a ese personaje al que estábamos conociendo, justamente el día de su partida, con un poema humorístico sobre su propia muerte. Fue la primera vez que vislumbré la trascendencia del humor.
  • Las mismas autoridades que eran destinatarias predilectas del agudo y crítico humor de Aquiles, se ocuparon de su sepelio. Fue velado en el aula magna de la Universidad Central y llevado a la plaza Bolívar, al Concejo Municipal de su Caracas natal, en medio del afecto popular. El entonces presidente de la república, Carlos Andrés Pérez, lo condecoró post mortem. Cuando conocí esta historia, también comprendí que humor y tolerancia van de la mano, que el humorista no quiere asesinar a nadie, solo sueña con un mundo algo mejor.
  • Años después, llegó a mis manos el libro Humor y amor. Alguien se lo regaló a mi cuñada y ella me lo prestó (no se lo he devuelto aún, porque está vuelto leña de tanta manipulación, pero le compré uno nuevo). Creo que ese libro, aunque no podía saberlo yo en aquel momento, marcó el rumbo de mi vida. Con su lectura entendí que la mejor manera de conocer el alma de un pueblo es a través de su humor, puesto que este constituye, sin duda, una hermosa manera de amar.
  • Cuando la vida torció mi destino, que era convertirme en presidente de Venezuela (ya tenía experiencia porque lo había sido del centro de estudiantes de Maracay) y me puso en el camino del humor, conocí, en los remotos tiempos de La guacharaca, a Claudio Nazoa, con quien mantengo una amistad a prueba de COVID (estuvimos confinados durante dos meses en un apartamento de cincuenta metros cuadrados y la amistad sigue). Gracias a Claudio, conocí a Aníbal Nazoa, otro genio del humorismo nacional, junto con él, intentamos revivir la Cátedra del Humor Aquiles Nazoa. Para una de sus funciones, que coincidía con el Día de Difuntos, escribimos a dos manos y media (dos de Aníbal y media mía) una versión humorística del Don Juan Tenorio de Zorrilla, en la que yo hacía el papel de Don Juan. Por Claudio supe, también, que Aquiles, asiduo visitante del Cementerio General del Sur, buscaba, sin éxito, la tumba perdida de su gran amigo, el poeta Alarico Gómez, quien falleció a temprana edad. Días después del sepelio, cuando la familia fue a visitar la tumba de Aquiles, cuya ubicación había sido seleccionada por el azar de las autoridades que se ocuparon de las exequias, descubrieron, totalmente estupefactos, que la tumba que estaba al lado era, justamente, la de Alarico Gómez. Al conocer de este hecho constaté que, en el humor, nada es casual.

Cierro este baúl de recuerdos de Aquiles Nazoa, a quien no tuve el honor de conocer, pero cuya amistad me enriquece cada día, porque la amistad es «el invento más bello del hombre» y, para ella, la muerte no existe.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

De la persecución al humor, por Laureano Márquez P.
Las dictaduras, lejos de acabar con el humorismo, lo vuelven más afilado y punzante, porque a veces este se convierte en una de las pocas posibilidades de resistencia

 

@laureanomar

Se puede discutir sobre la calidad del humor, acerca de su buen gusto, en torno a la pertinencia o no de un chiste o, incluso, en relación con los límites que este sobrepasa, pero no cabe ninguna duda de que la persecución al humor termina por magnificar sus efectos y logra que el chiste se difunda con mucho mayor fuerza o, dicho en términos de TikTok, se viralice. Y si se le exige rectificación, mucho peor va la cosa (o mucho mejor, según se mire), el impacto es todavía más grande, porque el espectador se ve en la obligación de recurrir al referente que la motiva y como del poder siempre se sospecha, termina creyendo que si se ha obligado a dar marcha atrás a una broma, por pesada que esta sea, algo de verdad encierra.

En las sociedades democráticas, perseguir al humorismo produce el catastrófico efecto adicional de poner en entredicho la vigencia del Estado de derecho en uno de sus valores fundamentales: la libertad de expresión, cosa que no sucede en las dictaduras, donde quienes la padecen –entre ellos los humoristas–, saben con certeza que dicha libertad nunca será respetada. Por tal razón, en las dictaduras el humorismo tiene que desarrollar el ingenio de manera especial para expresar con alegorías, juegos de palabras, metáforas e ironías, aquello que no se puede decir abiertamente.

El único terreno en el que un humorista puede adversar con ventaja a una dictadura es en el de la inteligencia. Así pues, contrariamente a lo que podría pensarse, las dictaduras, lejos de acabar con el humorismo, lo vuelven más afilado y punzante, porque a veces este se convierte en una de las pocas posibilidades de resistencia. Por esta razón, los chistes demasiado evidentes, con nombre y apellido del destinatario, serán perseguidos con mucha mayor contundencia, porque son estos los únicos casos en que sí los entienden.

En dictadura, pues, el humorismo, cuya esencia es la espontaneidad impredecible, debe ejercerse con cuidado para sortear la represión y la censura.

La persecución de la risa tiene una larga historia, desde la antigua Grecia hasta la época actual, pasando por todo lo que está en el medio: Roma, Medioevo, monarquías absolutas y Revolución francesa. Con la llegada de los totalitarismos del siglo XX, obviamente el humor fue perseguido y censurado. Los comunistas veían con buenos ojos al humorismo y su rol en la lucha política hasta que conquistaron el poder en Rusia, entonces llegaron a la conclusión que este no tenía ningún sentido en un régimen perfecto.

De modo que los humoristas eran directamente internados en los manicomios, pues consideraban que solo un loco podía criticar algo tan maravilloso como el comunismo. Tampoco al fascismo le agradó el humor, como era de esperarse. En la Alemania nazi, a partir de 1934, se prohibió la difusión de comentarios maliciosos, lo que, obviamente, incluía al humor. En 1943, una trabajadora fue condenada a muerte por contar el siguiente chiste: «Hitler y Göring están de pie, en lo alto de un radiotransmisor. Hitler dice que quiere dar a los berlineses un poco de alegría. Göring le replica: “¿Entonces por qué no saltamos desde la torre?”». Creo que la sentencia fue, «¡qué curioso, qué extraño y qué coincidencia!», como diría Ionesco, por incitación al odio.

Dejamos aquí estas reflexiones acerca de la persecución del humor, las cuales, valga la aclaratoria, no están motivadas por ninguna situación en particular, sino que expresan una reflexión general sobre el tema. Y me gustaría finalizar diciendo que, al mismo tiempo que las consigno, me retracto de ellas.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es