Imagen: fragmento del póster de la pelÃcula La sociedad de la nieve.
Leo por ahÃ, en las reses sociales, un par de crÃticas a la pelÃcula La sociedad de la nieve que merecen comentario. Una de ellas acusa a la pelÃcula de machista porque ninguna mujer se salva…
Surgen algunas preguntas al respecto: ¿ha debido el filme omitir la antropofagia y en su lugar decir que se alimentaron de frailejones al gratén con queso uruguayo?
No sé si es verdad, pero vale la pena especular sobre el tema, porque en este mundo tan particular en que vivimos, como dirÃa Campoamor, ya nada es verdad ni es mentira. Leo por ahÃ, en las redes sociales, un par de crÃticas a la pelÃcula La sociedad de la nieve que merecen comentario. Una de ellas acusa a la pelÃcula de machista porque ninguna mujer se salva, en tal sentido la crÃtica apunta a que el largometraje pretende dar a entender que el hombre es más fuerte que la mujer. La otra crÃtica argumenta que la pelÃcula no visibiliza al veganismo, puesto que su planteamiento es que la fuerza proviene del comer carne.
Vamos por partes. La aclamada pelÃcula se fundamenta en un hecho real conocido como la tragedia de los Andes y, luego de la aparición de los sobrevivientes, como el milagro de los Andes. Se trata de un accidente aéreo ocurrido en la mencionada cordillera el 13 de octubre de 1971 de un vuelo de la Fuerza Aérea Uruguaya, con 40 pasajeros (entre ellos 19 miembros de un equipo de rugby uruguayo) y 5 tripulantes, cuyo destino era la capital chilena. Entre la colisión, las heridas, el frÃo y una avalancha murieron 24 de los pasajeros y el resto sobrevivió durante 72 dÃas usando como refugio lo que quedo del fuselaje del avión.
Para alimentarse, agotados los pocos suministros y agobiados por el hambre, tuvieron que recurrir a la antropofagia con los cadáveres de las vÃctimas mortales. Una historia muy dura como se ve, una decisión difÃcil en condiciones extremas para sobrevivir, cosa que lograron 16 personas, todos de sexo masculino. Esto último, obra del azar, no producto de alguna fuerza misógina de la naturaleza, de la nieve o de quien asignó los puestos en el avión.
Surgen algunas preguntas al respecto: ¿ha debido el filme omitir la antropofagia y en su lugar decir que se alimentaron de frailejones al gratén con queso uruguayo? ¿Se debe suprimir el cine histórico cuando exponga actitudes que colidan con las de nuestro tiempo? O quizá lo pertinente es realizar una advertencia al estilo Disney en cada una de las pelÃculas, algo como esto: «El contenido que usted va a presenciar contiene elementos históricos. La historia humana es una calamidad. Si los hermanos Wright no hubiesen inventado los aviones que destruyen el medio ambiente una tragedia como la de los Andes nunca habrÃa sucedido». No podemos hacer futurologÃa del pasado. Nuestra historia personal y nacional es como es, somos producto de ella. Yo no puedo cambiar mi pasado, pero sà la manera como lidio con él.
Y lo interesante de la pelÃcula es justamente cómo lidia con el pasado. La sociedad de la nieve nos deja un mensaje final conmovedor que nos recuerda la interdependencia que tenemos los seres humanos unos con otros, el valor de la solidaridad y la entrega por nuestros semejantes, también nos habla de la fortaleza del alma humana en las condiciones más adversas.
Numa Tucatti, el último en morir antes del rescate, representado por el actor Enzo Vogrincic, es uno de los pasajeros que, gracias a su fortaleza fÃsica y a su carácter abnegado, tuvo destacada actuación en las primeras expediciones tras el accidente. Al final, una herida en la pierna causó una infección que acabó con su vida. En la pelÃcula, al morir, tiene un trozo de papel en sus manos en el que, parafraseando el evangelio de San Juan (15:13), se lee: «no hay amor más grande que el que da la vida por sus amigos». Este es el mensaje de la pelÃcula y también, sin duda, el de la historia real.
Lo que sà parece claro es que, si este trágico accidente en vez de en 1971 se hubiese producido en el tiempo actual, la historia quizá habrÃa tenido un desenlace sin sobrevivientes: habrÃamos acabado unos con otros discutiendo necedades en la montaña.
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