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Algunas voces de ese terreno minado de dudas

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—Somos chavistas…

—Revolucionarias, y a mucha honra.

Dos mujeres están sentadas en una cafetería del centro de Caracas. Trabajan en un ministerio. Una vive en un barrio del oeste de la ciudad y, la otra, en uno del este. No tenían ganas de salir de su casa. Lo hicieron porque su jefe les dijo que era importante y obligatorio asistir a la actividad de hoy, 3 de febrero. Las señoras —vamos a llamarlas Ana y Rebeca— acaban de recorrer varias calles en una manifestación para promover “el rescate” de Nicolás Maduro y Cilia Flores, la pareja presidencial que Estados Unidos capturó la madrugada del 3 de enero de 2026 en Venezuela. Por eso, llevan una pancarta con la frase “Los queremos de vuelta”.

Están cansadas. Dicen que se alejaron del gentío para tomarse un cafecito y reposar un poco los pies. Un joven ahora las acompaña. No lo conocen. Cuando vieron que entró a este diminuto local y no tenía dónde sentarse, le dijeron: “Ven, aquí hay espacio”. Entonces él se acomodó en una silla. Y ahí están. Hablan de cualquier cosa y la conversación no tarda en aterrizar en el tema del momento. Él las escucha; las señoras se preguntan cuál es el rumbo del país, y especulan, opinan, hablan en voz baja, como quien no quiere ser escuchado.

—Sí, uno es chavista pero uno está claro… —dice Ana, luego de repasar los acontecimientos que comenzaron exactamente hace un mes.

—Hay algo ahí que a uno no le han dicho, es obvio, y pienso que no debería ser… —la interrumpe Rebeca.

De pronto, una digresión.

Ahora hablan de una miniserie que están viendo en una plataforma de streaming, se cuentan un chisme de la oficina, y otra vez vuelven a gravitar sobre lo mismo. ¿Será que hubo traición? ¿Quién habrá sido el traidor? ¿Delcy de qué lado está? ¿Los gringos se están saliendo con la suya? ¿Qué pasará con las misiones? ¿Y con el CLAP? ¿Viste lo de Alex Saab? ¿No te llama la atención?

Poco después, Ana y Rebeca se levantan y se van sin respuestas.

—Si durante más de 20 años las tensiones políticas con Estados Unidos fueron una constante, ¿cómo es que luego de llevarse al presidente ahora somos panas? —se pregunta, también sentado en un café, un abogado que lleva años haciendo trabajo comunitario en su parroquia, Caricuao, al oeste de Caracas. Podemos llamarlo Antonio porque prefiere no ser identificado. Siente que por sus opiniones —o más bien, por su necesidad  de entender— sería mal visto o, peor aún, podría estar en riesgo.

—Uno tiene criterio, uno tiene una visión, uno tiene la capacidad de pensar –insiste, como tratando de justificarse—, es inevitable analizar, sobre todo cuando uno necesita comprender.

La Hora de Venezuela recibió una filtración que permitió conocer que, siete días después de la captura de Maduro y Flores, se llevó a cabo una reunión con líderes chavistas y dirigentes de base para trazar una estrategia comunicacional. Al final de ese encuentro, Delcy Rodríguez se hizo presente a través de una llamada telefónica. Contó que la noche del 3 de enero los estadounidenses le dieron 15 minutos para decidir si cooperaba y que le dijeron que, si se negaba, su vida y la de otros dirigentes de alto perfil correría peligro. Enumeró tres objetivos para lo que llamó “el nuevo momento político”: preservar la paz, rescatar a los “rehenes” y preservar el poder político. Además, lanzó un dardo: “La gran victoria del enemigo sería la división interna”.

De aquel encuentro ha transcurrido poco más de un mes. La narrativa de Nicolás Maduro como prisionero de guerra no ha calado, piensa Carmen Beatriz Fernández, experta en comunicación política.

“No han hecho un verdadero esfuerzo por argumentar lo que pasó el 3 de enero; aquello que dijo Delcy en esa reunión no funcionó porque no era coherente, era muy difícil de comprar. ¿Cómo puedes articular una narrativa si caminas al filo de la navaja que significa satisfacer las demandas de Trump y, por otro lado, no quedarle demasiado mal a las bases del chavismo o a gente que puedan reconquistar? Hablamos de entre el 20 o 30 por ciento de la población. En resumen, está obligada a estar entre la espada de Trump y la pared del chavismo”, reflexiona.

En ese terreno minado de suspicacia y sospechas, Ana, Rebeca y Antonio no están solos. Con ellos, tantos otros ciudadanos que son o fueron chavistas, y a quienes el tumulto de acontecimientos recientes les resulta discordante, raro, paradójico.  Aunque les hayan dicho que dudar es traición, ellos dudan. Y dicen que es válido dudar. He aquí tres historias de otras personas que están allí con ellos. 

“¿Por qué no salió el pueblo a defenderlo?”

Al recordar la madrugada del 3 de enero, Elvira se tapa los oídos con las manos.

—El ruido era horrible. Un pito y luego el bombazo. Creía que me iba a quedar sorda. Esta pared temblaba, la casa se sacudía. Lo juro por mis nietos.

Se refiere a lo que vivió en el momento en que Estados Unidos bombardeó la Meseta de Mamo, una zona militar que alberga la Infantería de Marina de la Armada de Venezuela y la Academia Militar Naval Francisco de Miranda, al oeste del litoral central.

Elvira vive en Catia La Mar, cerca de los bloques de la urbanización Rómulo Gallegos, una de las estructuras civiles destruidas en el bombardeo. El estruendo sacudió su casa, pero no sus certezas políticas. Es militante del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), líder de calle, coordinadora del CLAP —el programa de distribución de alimentos subsidiados— y está al frente de la Unidad de Batalla Bolívar Chávez, la estructura electoral del partido.

—Yo estoy casada con este proceso —dice altiva y con tono de orgullo.

Pero, a pesar de la seguridad que le otorgan los principios políticos, los hechos que se desencadenaron con el bombardeo —la captura de Nicolás Maduro, que ella denomina como un secuestro; la designación de Delcy Rodríguez como presidenta interina—. También la han llevado a dudar, a hacer preguntas.

—¿Era Maduro la mejor cara del proceso? ¿Será verdad lo de la droga, lo de la corrupción? ¿Por qué no salió el pueblo a defenderlo? Ya antes de que los gringos se lo llevaran, yo agarraba mis calenturas con Maduro. Porque uno como dirigente comunitario es el que se entiende con la base, y la gente está pasando roncha desde hace rato. La comida cara, ese dólar como loco, nada que aumentan la pensión y si a uno se le enferma un familiar tiene que correr con la suerte de que no le pidan insumos o exámenes fuera del hospital. Entonces, es difícil decirles a los vecinos que sigan apoyando la revolución con tantas faltas y Maduro bailando y cantando con una guachafita en el canal 8. Por eso la gente cae en la trampa de la oposición, de esa mujer, María Corina Machado, que se vende como buena gente, pero odia a los pobres.

Ahora, con Maduro fuera de Venezuela y enfrentando un proceso judicial en Estados Unidos, y con Delcy Rodríguez asumiendo cargos de liderazgo en medio de tensiones políticas internas y diplomáticas, más preguntas y pocas respuestas la acechan.

—La verdad es que la alta dirigencia del partido no se ha sentado con uno para decirle qué pasó, qué vamos a hacer. Si uno pregunta, te salen los dirigentes con eso de que “dudar es traición”. Y yo más bien lo que veo es que a Maduro alguien lo traicionó por no dudar de nadie. Tengo como una lucha. No puedo aplaudir un ataque, pero ¿y si llevarse a Maduro es una oportunidad para que haya un cambio, para que la economía mejore, para que las cosas vuelvan a tomar su camino? Esto no lo digo en voz alta. Esto lo pienso y al rato me arrepiento.

Elvira, en fin, se confiesa confundida.

—Es que hasta la dirigencia habla una cosa y hace otra. La misma presidenta Delcy dice que va a rescatar a Maduro, pero saca a su equipo de los ministerios. Dice que le reclama a Trump, pero va a viajar a Washington. Por un lado dicen que vamos a rescatar a Maduro y a Cilia, y por el otro que se acuerdan cosas con quienes nos atacaron. Y el Trump sale diciendo hasta que Delcy es simpática y le colabora. En serio, me siento como en medio de una burla. Como cuando tu marido tiene otra, que te la niega hasta la muerte, pero pasea con ella por el mismo barrio.

Cuando Elvira camina por su zona en la Prolongación Soublette, el temblor de aquella noche aún le acompaña, ya no en forma de bombas que caen, sino como interrogantes sobre el futuro de Venezuela. Dice que mantiene su fe en una patria que siempre ha amado, pero que en estos momentos siente que ya no es tan fácil ser chavista, ahora que las bases ideológicas que creía firmes, se movieron después del bombardeo.

“¿Sabes lo único que me alegra?”

Perla recuerda bien la noche de 1999 en que Hugo Chávez llegó al poder. En su casa celebraron, brindaron con cervezas frías y se sentaron en familia a escuchar a ese hombre de verbo incendiario que ya admiraba. En aquel entonces, ella tenía 19 años y estaba en uno de los primeros semestres de trabajo social. No se le hizo difícil escoger esa carrera. Sus padres eran sociólogos y mantenían una línea de investigación sobre la pobreza en América Latina. Siempre le contaban a su única hija acerca de los artículos que escribían y sobre los proyectos que ejecutaban; le recomendaban lecturas y películas; y claro, la llevaban a comunidades pobres cuando les tocaba hacer trabajo de campo. Todo esto fue abono para su pensamiento y para su vocación: al recibirse de bachiller, estaba convencida de que quería continuar por la senda de sus padres.

Esa noche de diciembre de 1999, sentada frente al televisor, sintió que el mundo ideal —de igualdad, de equidad, de participación— dejaría de ser una fantasía intelectual para convertirse en una realidad. Y no lo pensó solo porque era su deseo, sino porque sabía que, además de ideas, Chávez tendría dinero para hacerlo posible: dinero del petróleo.

Y lo tuvo, ciertamente. El precio del barril de petróleo más alto de la historia, recuerda Perla.

Ella se graduó, trabajó en varias ONG, hizo un postgrado en el exterior, volvió a Venezuela, se casó, tuvo dos hijos. Pero en 2012, cuando Chávez murió, ella ya había comenzado a darse cuenta de que eso que dieron por llamar “revolución bolivariana”, ese proceso que ella había sentido como “fascinante y transformador”, era un castillo de naipes.

No quería —le dolía—, pero tenía que aceptar la realidad: hubo gente del gobierno que admitió que montos astronómicos de divisas habían desaparecido de las arcas de la Nación; y además le parecía evidente y preocupante que la separación de poderes fuera cada vez más una ficción.

Nicolás Maduro —el hombre por el que Chávez pidió que votaran en caso de que él no pudiera continuar al frente del Estado, luego de ser intervenido quirúrgicamente del cáncer que lo aquejaba— le resultaba alguien incapaz de llevar las riendas del país. Aun así, votó por él sin tener claro el porqué.

—Fue por lealtad, o porque quería convencerme de que este era un proceso a largo plazo y que había que ser pacientes, o por negación, o por el duelo que sentía, no por Chávez, sino por descubrirme equivocada.

Nunca más lo apoyó en las urnas, aunque siguió aparentando que sí lo hacía. ¿La razón? Perla tenía un “cargo de confianza” en una institución pública en la que ser críticos era un delito. Entonces hacía silencio, bajaba la cabeza, veía para otro lado.

Vinieron años ruinosos: 2013, 2014, 2015, 2016, 2017, 2019. Apagones, escasez, inflación, migración, hambre. Depresión: una mañana de 2021, Perla sencillamente no logró levantarse de la cama. Quería hacerlo, tenía que entregar un informe a primera hora, pero no pudo. Estaba en blanco, ida, como desconectada de sí misma. Su esposo la rescató. La abrazó largo y después la llevó a un psiquiatra que le diagnosticó depresión mayor y ansiedad. Con el tratamiento médico, y con meses de terapia, se sintió mejor.

Y se atrevió a hacer lo que quería desde hacía tiempo: renunció.

Desde entonces no trabaja. Se ha dedicado a cuidar a sus hijos y a hacer labor social en su comunidad. Apoya a la “jefa de calle”, se ha encargado del CLAP, de gestionar la compra de bombonas de gas, de organizar jornadas de atención para los viejos, de arreglar la cancha para que los niños jueguen.

—Yo estoy con la gente de a pie. Porque eso está en mí, me interesan las personas, el bienestar común. Me he convertido en vocera, me muevo para conseguir recursos, para que lleguen mejoras. Sé como funciona el monstruo por dentro, y lo domo. Me meto por aquí, me meto por allá. Es frustrante, no te creas. Yo voté por Edmundo con mucha ilusión, otra vez con mucha ilusión, y se robaron las elecciones. Debo admitir que María Corina me convenció. Siento que la oposición, finalmente, ha hecho las cosas bien, después de muchos tropiezos. Es que este es un país enfermo. La corrupción es un cáncer. El narcotráfico, otro cáncer. El desmontaje de las instituciones, otro cáncer. Pero bueno, ¿qué podemos hacer? Yo, obviamente, estas cosas no las digo. ¿Sí me entiendes por qué prefiero estar en silencio? Bueno, en mi familia hay quien me critica. No me importa. Uno debe cuidarse porque esta gente no cree en nadie. Además, me da miedo parecer una infiltrada. Porque no lo soy.

Han pasado 26 años de aquel diciembre de 1999 y Perla está de nuevo frente a una pantalla.

—No de un televisor, como cuando Chávez ganó, porque ahora los canales no pasan noticias, están censurados.

Desde el 3 de enero —cuando funcionarios de la Fuerza Delta de Estados Unidos se llevaron a Maduro y a su esposa Cilia Flores, luego de bombardear Caracas y zonas aledañas—, Perla no se despega de las noticias.

Que Donald Trump se va a encargar de Venezuela; que Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Maduro, va a cooperar con él; que van a reformar la ley de hidrocarburos…

—Es absurdo. Yo, que hace años sé la clase de gente que son los que están en el poder, estoy confundida. Sobre todo por el nivel de desfachatez. Perdieron la capacidad de armar una narrativa para al menos quedar bien parados ante el pueblo. Es como si se quitaron la careta.

“¿Sabes lo único que me alegra?”, pregunta.

Y ella misma se responde:

—Que están saliendo los presos políticos. Quizá, ojalá, ese sea uno de los cánceres que podamos sanar pronto.

“Ahí hubo un acuerdo”

El hijo de Piña Piña migró tan pronto se graduó de ingeniero ferroviario en una universidad pública. Vive en Italia como refugiado político. No puede volver a Venezuela, pero espera, en un futuro no muy lejano, reunirse con su esposa y su hija, quienes quedaron aquí.

—A él no le gustaba Maduro, y yo siempre he sido revolucionario —dice Piña Piña, un profesor jubilado de 72 años que ahora estudia fisioterapia. Así deja claro que entre ellos ha habido fricción por sus posturas políticas. La última vez que hablaron, de hecho, la conversación se tornó intensa.

—Antes de caer bajo el dominio de un gobierno de los Estados Unidos, prefiero batirme hasta la muerte. No estoy dispuesto. No estoy dispuesto porque es mi país —le dijo Piña Piña.

La madrugada del 3 de enero, el hijo llamó desde Europa, ansioso de saber si su gente en Caracas estaba a salvo. En realidad, Piña Piña tenía rato escuchando aviones y le había parecido extraño, pero no supo lo que pasaba hasta que su hijo le contó a su mamá y esta le informó a él. Lo lamentó. “Cuando las bombas caen, no discriminan entre chavistas u opositores. Sencillamente caen y matan, acaban con las personas”.

¿Cómo era posible que esto estuviera ocurriendo?, se preguntó.

Para él fue muy claro que alguien había traicionado a Maduro.

—Se lo dije a mi esposa: “Mami, aquí hubo un traidor”. Porque no puede ser que, si como dicen, Maduro tenía siete lugares donde dormir, ¿cómo dieron tan exacto con el sitio y cómo fue que todo ocurrió de esa manera?

¿Pero quién fue? ¿Cómo dieron con él?

Piña Piña no se atreve a pensar en alguien, no sabe cómo, pero insiste en su punto:

—Creo que se hicieron algunos acuerdos. En la historia siempre van a existir traidores. Y eso no es de ahora. A Maduro prácticamente lo vendieron, lo entregaron. Su captura es como un trofeo para Donald Trump. La gente no entiende el mensaje de ese bombardeo. Es triste, es triste. Yo digo que allí hubo un acuerdo.

No cree que con Delcy Rodríguez, encargada de la presidencia, la soberanía esté en riesgo:

—Tengo fe en esta señora vicepresidenta, ella va a lograr un buen trayecto de independencia, y no de dependencia de los Estados Unidos. Porque Donald Trump en este momento es un líder que está en bancarrota. Es prepotente, es narciso. Y eso me enorgullece y me hace sentir tranquilo con mi conciencia fresca de que mis ideales nunca los cambié.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

El Mañanero del 19 de febrero: Otra protesta de familiares de presos políticos frente a la ONU

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¡Buenos días! Aquí te servimos El Mañanero de este jueves, 19 de febrero, ese rapidito de noticias que entra suave, pero despierta de golpe. El menú incluye “El primer sorbo”, una dosis fuerte de información para abrir los ojos, esa noticia que marca la agenda; “Recién salido del horno”, un resumen de los temas más importantes de las últimas horas; La “perla” del día, esa frase altisonante que te hará espabilar; “Lo que rompe en redes”, para que arranques la jornada a tono con los temas virales o tendencia en X, Instagram o TikTok; “Azuquita pa’l café”, un contenido curioso o inspirador para endulzar la mañana y “La ñapa”, con recomendaciones culturales, de información general o entretenimiento para que tu día tenga buen sabor hasta el próximo café.

El primer sorbo

Este miércoles 18 de febrero, familiares de presos de conciencia y defensores de derechos humanos protestaron frente a la Organización de Naciones Unidas (ONU) en Caracas, con la finalidad de exigir la liberación de todas las personas detenidas por razones políticas en Venezuela.

Tanto familiares como detenidos iniciaron una huelga de hambre hace varios días en la Zona 7 de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) en Boleíta, tras incumplirse el plazo de excarcelaciones anunciado por el presidente de la Asamblea Nacional de corte oficialista, Jorge Rodríguez.

Vea la nota completa AQUí

Recién salido del horno: otras noticias

La suspensión de la audiencia de Maduro y Cilia y la “visita consular” que recibieron

Piden liberación de excandidata a concejal en Chacao Meudis Reyes

Al menos diez aerolíneas internacionales estarán operativas en Maiquetía antes de abril 2026

HRW urge a desmantelar el aparato represivo en Venezuela

Dólar/Euro BCV

La perla del día

“Son un régimen que está cayendo. El país está derrumbándose y creemos que va en su interés realizar cambios muy drásticos muy pronto”, Karoline Leavitt, portavoz de la Casa Blanca sobre cuba

Lo que rompe en redes

El Ministerio Público aclaró en un comunicado que la detención de Evanan Romero no guarda relación con temas petroleros, sino que responde a una supuesta estafa.

Azuquita pa’l café

Se hizo viral en redes sociales el encuentro entre los dirigentes políticos, Biagio Pilieri y Freddy Superlano.

La ñapa (recomendamos…)

Sin invitación hizo acto de presencia en los Juegos Olímpicos de Invierno.

HRW urge a desmantelar el aparato represivo en Venezuela

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Para Juanita Goebertus, directora para las Américas de Human Rights Watch, la excarcelación de los presos políticos en Venezuela es un paso importante, pero más valioso aún es el desmontaje del aparato represivo, que todavía sigue en pie.

Así lo manifestó la activista en el más reciente pronunciamiento de este organismo con respecto al régimen que controla la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez. 

“Las autoridades venezolanas deben llevar a cabo reformas reales de sus leyes e instituciones judiciales y electorales. Cualquier otra cosa equivaldría a una transición simulada que quizás sirva los intereses de los gobiernos de Venezuela y Estados Unidos, pero que no reivindicará los derechos del pueblo venezolano”, afirmó.

Para HRW es imperativo que las autoridades locales deroguen leyes que han permitido violaciones a los derechos humanos como la Ley de Fiscalización, Regularización, Actuación y Financiamiento de las ONG; Ley Orgánica Libertador Simón Bolívar; Ley contra el Odio; Ley contra la Delincuencia Organizada y Financiamiento del Terrorismo y Ley de Responsabilidad Social de Radio y Televisión. 

De acuerdo a organizaciones no gubernamentales como Foro Penal, desde principios de enero, el régimen de Rodríguez ha excarcelado a más de 400 personas, pero alrededor de 600 continúan tras las rejas.

Criticaron restricciones a los excarcelados

HRW denunció que los excarcelados continúan con regímenes de presentación y medidas cautelares, incluso algunos como los dirigentes políticos Juan Pablo Guanipa y Freddy Superlano, así como el abogado Perkins Rocha siguen en arresto domiciliario con un grillete electrónico y vigilancia policial frente a sus respectivas residencias.

A la mayoría se le prohíbe dar declaraciones a medios de comunicación y usar sus redes sociales. A pesar de que no tenía medidas de este tipo, Guanipa fue excarcelado el pasado 9 de febrero y nuevamente aprehendido horas más tarde por aparecer en portales informativos y acudir a centros de reclusión en Caracas a apoyar a familiares de presos políticos.   

Para HRW es necesario adoptar medidas concretas que garanticen el proceso de “pacificación nacional” propuesto por la administración del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, luego de la incursión militar del pasado 3 de enero, que causó la muerte de más de 100 personas y la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores, ahora presos y a la espera de un juicio en una corte de Nueva York. 

Según HRW, el gobierno de Trump ha planteado un plan de “estabilización, recuperación y transición”, que se ha enfocado básicamente en reformas al sector petrolero con el alivio de sanciones por parte de la OFAC y la elaboración de una Ley de Hidrocarburos por parte de la Asamblea Nacional.  

HRW expuso que cifras emanadas de ONG en Venezuela señalan la detención de casi 19 000 personas por motivos políticos, desapariciones forzadas, torturas, tratos crueles e inhumanos, aislamiento, audiencias telemáticas y negativa a una defensa privada.  

Peor después de elecciones 

La organización igualmente denunció que la crisis estructural venezolana se acentuó luego de las elecciones presidenciales del pasado 28 de julio de 2024, donde sin mostrar actas ni ofrecer resultados desagregados, el Consejo Nacional Electoral (CNE) presidido por Elvis Amoroso, declaró ganador a Maduro originando una protesta que desembocó en una treintena de muertos y alrededor de 2000 personas detenidas. 

HRW dijo que organismos como el Centro Carter no avalaron los comicios y por ello es perentorio revisar la composición del ente electoral de cara a un eventual futuro proceso. 

La organización internacional alertó también que desde la llegada al poder de Hugo Chávez, el poder judicial ha sido secuestrado. “Aprobó una reforma judicial y cooptó el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) con aliados. Desde entonces, el Tribunal ha apoyado al poder Ejecutivo en la represión de los críticos”. 

La organización indicó que la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos sobre Venezuela de las Naciones Unidas (FFM por sus siglas en inglés) constató que en el país se han llevado a cabo violaciones sistemáticas al debido proceso. 

“La FFM constató que el fiscal Tarek William Saab lideró la acción del Estado y tras las elecciones de 2024 la maquinaria represiva del gobierno dotó de una apariencia de legalidad a las violaciones graves a los derechos humanos”. 

HRW expresó que la permanencia de Saab en el cargo es incompatible con cualquier esfuerzo de reforma a los derechos humanos y la promoción del Estado de derecho y también exigió al régimen de Rodríguez que permita la entrada al país de observadores internacionales de derechos humanos, FFM, Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) y Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

La organización igualmente se refirió a la Ley de Amnistía propuesta por Rodríguez en el TSJ, la cual fue aprobada en primera discusión por la Asamblea Nacional y está en espera de que reciba luz verde.

“La amnistía propuesta no garantiza que todas las personas detenidas arbitrariamente sean liberadas incondicionalmente. Su discusión no debe utilizarse como excusa para retrasar la liberación incondicional de los presos políticos o las reformas estructurales necesarias para restaurar la democracia en Venezuela”, dijo Goebertus    

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

La tarea de la encargada de negocios de Estados Unidos

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Los venezolanos agradecemos la presencia de la señora Laura F. Dogu en nuestro país y le deseamos éxito en su gestión como encargada de negocios de Estados Unidos. Todo indica que fue una designación acertada. Tiene la tarea compleja de que regrese pacíficamente la democracia a Venezuela, para lo que debe relacionarse con la señora Delcy Rodríguez, quien siempre ha tenido un discurso antiestadounidense, es corresponsable de los desaguisados de Maduro e incluso solicita que sea excarcelado.

Este artículo no pretende dar consejos a una distinguida diplomática con experiencia y que conoce nuestra región. El mismo solo expresa la opinión de un venezolano sin filiación política, admirador de la democracia estadounidense y que desea que nuestro país recupere lo antes posible la senda constitucional.

Nuestra democracia imperfecta, pero perfectible, se interrumpió a partir de la Asamblea Constituyente de 1999, que no fue representativa del voto popular y que se extralimitó en sus funciones. Gradualmente se incrementaron los abusos y con Maduro se acentuaron la toma de Venezuela por países enemigos de la democracia, las violaciones a los derechos humanos, el narcotráfico y la destrucción de la economía.

El colmo fue el golpe de Estado electoral del 28 de julio 2024, que arrebató el triunfo a Edmundo González. Los demócratas aprobamos la extracción de Nicolás Maduro, quien usurpaba la presidencia. La decisión de Estados Unidos de instalar en Miraflores y ejercer una tutela estrecha sobre la señora Delcy Rodríguez era un mal necesario. El siguiente paso es acortar esa tutela.

¿Por qué no le conviene a Estados Unidos prologar la tutela?

Los ciudadanos de países occidentales democráticos pueden entender una injerencia temporal para erradicar la influencia de potencias dictatoriales como Rusia y China, de organizaciones terroristas como el ELN, la FARC y Hizbulá, y del crimen organizado que controlan a Venezuela. Sin embargo, una tutela prolongada ocasionaría un rechazo general y avivaría las protestas de los grupos de extrema izquierda, tradicionalmente enemigos de Estados Unidos. Además, no vendrían a Venezuela las grandes inversiones requeridas, ya que una Asamblea Nacional y un TSJ ilegítimos no ofrecen confianza.

¿Por qué no conviene a los venezolanos que se prolongue la tutela?

Realizado el trabajo inicial y necesario de extraer a Maduro, los venezolanos deseamos recuperar lo más pronto posible nuestro poder de decisión. Tenemos tradición democrática, no existen divisiones por motivos religiosos o por color de la piel, contamos con recursos humanos calificados, y solo un porcentaje pequeño apoyaba a Maduro. Ese porcentaje es incluso menor en el caso de la señora Rodríguez. Es decir que la inmensa mayoría rechaza lo orientación política que está en el poder. Un gobierno de transición y elecciones en un máximo de 18 meses es lo deseable y factible.

¿Es posible acortar la tutela?

El temor razonable de Estados Unidos es que se produzcan actos de violencia si la tutela es muy corta, es decir si se produce una salida rápida de la estructura montada por el régimen de Maduro que le permitió controlar la Asamblea Nacional, el Tribunal Suprema de Justicia y de todo el sistema de fiscales y jueces, el Alto Mando de la Fuerza Armada y grupos paramilitares eufemísticamente denominados Círculos Bolivarianos, colectivos y otras denominaciones. De los grupos citados, los únicos que podrían ocasionar asesinatos y saqueos son los paramilitares rojos promovidos y armados por los regímenes de Chávez y de Maduro. Ellos mismos lo han declarado e incluso han dicho que organizarían guerrillas.

¿Es posible controlar a estos grupos paramilitares?

Recordemos que en las décadas de los años sesenta grupos similares de extrema izquierda intentaron la lucha de guerrillas, pero fracasaron por falta de apoyo popular y porque los combatió la Fuerza Armada. Quienes lo intenten ahora fracasarán más rápido. Estados Unidos, por intermedio de la señora Dogu, debe tomar en cuenta que la Fuerza Armada nunca ha estado de acuerdo con armar a civiles y hay mucho descontento por esa medida, pero la disciplina y el control les dificulta expresarlo. Hay 185 militares presos según el Foro Penal.

El trabajo por realizar es acercarse a los militares, quizá inclusive a algunos del Alto Mando, para hacerles ver que deben proceder sin temor a desarmar a estos grupos. Un paso previo debe ser ordenar a la señora Rodríguez que destituya a Diosdado Cabello.

¿Le conviene a Delcy Rodríguez que se prolongue la tutela?

Quizá algunos de su entorno le puedan aconsejar que se mantenga tutelada el mayor tiempo posible. Sin embargo, debe considerar que esa actitud sumisa la está desacreditando entre los suyos. Si desarma a los grupos violentos y facilita un gobierno de transición, ella y el PSUV podrían seguir en la palestra política.

Confiamos en que la señora Dogu ralice la tarea en pocos meses, interactuando con la señora Rodríguez, pero también con el equipo de María Corina y Edmundo González.

¡Libertad para los presos políticos civiles y militares, y regreso de los exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

La estabilidad del silencio

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El emblemático caso de Juan Pablo Guanipa, salido de las mazmorras que lo sujetaban bajo una orden del régimen represor todavía instalado en Venezuela, que le vuelve a secuestrar por haber hablado con verdad ante el país, fijándole ahora una prisión domiciliaria; como el de Perkins Rocha, jurista y exjuez que abandona su prisión política llevando en su pierna un grillete, como para que no olviden ni él ni el país que aún los vigila su victimario, muestra que a los venezolanos solo se nos ve como estadísticas dentro del perverso juego de poder que viene determinando la extracción de Nicolás Maduro y de Cilia Flores, acusados de narcotráfico por Estados Unidos.

Que suba o baje el número de los políticos excarcelados sin que se libere a la mayoría, menos a los presos militares, sin que los ya liberados necesitasen de una ley de amnistía, revela de forma palmaria que todos han sido y siguen siendo víctimas de la arbitrariedad despótica imperante. ¡Y es que solo le urge al régimen, ahora el de “los hermanos”, sostener la ejemplaridad, para así contener bajo el miedo –el suyo– a la soberanía popular! Es la estabilidad del silencio, sin sobreseimientos alguno y veraz.

En la misma línea de perversidad corre el conversatorio parlamentario sobre la pretendida ley de amnistía. Aprobada en primera discusión, es fútil e inútil como se ha visto. Solo es un “signo”, como lo refiere la Conferencia Episcopal Venezolana. Mas por lo pronto indica, sí, que los represores –los del régimen y los de su oposición funcional a la medida– están usando a los presos políticos de modo nada diferente a como lo ha hecho el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero, mercader de libertades.

Al simularse la liberación de los presos de opinión y de conciencia –calificados de traidores a la patria y/o de asociados para delinquir contra el régimen– se crea un imaginario, a saber, la mentira de una nueva etapa de consensos en el país, entre carceleros y encarcelados. Tanto que se habla de un clima de distensión y apertura, al que sigue la oferta, por lo dicho innecesaria, de una amnistía, envenenada, como lo creemos. La necesitan, sobre todo, sus decisores y asociados para que cada víctima y sus familias queden en deuda y adhieran, enterrando dolores y vejaciones, al sistema despótico que arrasó con sus derechos fundamentales y sus proyectos de vida.

Siendo así, que lo parece hasta el instante, cabe decir que el mal absoluto sigue haciendo de las suyas con la Venezuela de adentro, sabiéndola urgida de satisfacer los estómagos; entre tanto, procura que la gente de afuera abandone las esperanzas de una vuelta a la patria. En otras palabras, que no se realice la promesa de María Corina Machado y la del presidente electo, Edmundo González Urrutia, en cuanto a reintegrar a las familias y ponerle un punto final a la diáspora.

La vuelta a la patria, en efecto, amenazaría esa estabilización bizarra que, exigida por Washington, administran con sus hígados siniestros los hermanos causahabientes, en calidad de procónsules. Saben que la unidad milagrosa de la nación lograda el 28 de julio de 2024, por sobre su dispersión fue obra de una promesa colectiva, la del reencuentro, que se hizo a sí misma. Advertir que ese camino se está torciendo, es moralmente obligante.

Es inmoral o de lesa moralidad que se finjan diálogos dentro de un parlamento espurio y de alacranes que comercian con el dolor; que obvian el daño antropológico del que decidió recuperarse la propia nación por su cuenta, mientras que, sus mandantes, desde Miraflores, privilegian el bienestar del negocio petrolero. Ese es, al cabo, el modelo chino, que de sostenerse y validarse entre nosotros hará de la doctrina Monroe 2.0 una triste caricatura.

Los obispos de Venezuela, encabezados por sus dos cardenales, en su más reciente exhortación, que la ennoblece y a todos reconforta, han recordado que “uno de los mayores anhelos del pueblo venezolano es reconocernos como partícipes de un mismo destino, vivir en paz y libertad”. Previenen en ese orden, sin embargo, sobre lo vertebral y que mora, es decir, la “purificación de la memoria, en la verdad y en la justicia, con la firme voluntad de respetar la dignidad de las personas y el continuo ejercicio de la fraternidad”.

De no ser así carecerá de todo sentido la polémica acción persecutoria de lo criminal auspiciada en Venezuela por Norteamérica. Si bien para Washington se trata de eso, de ponerle freno al crimen trasnacional que ha venido secuestrando las soberanías de los Estados para usarlas como nichos de impunidad, para el pueblo venezolano sigue significando el principio del final del régimen represor que ha sufrido y su conquista de la libertad.

La estabilización, como etapa inicial que se han impuesto realizar la Casa Blanca y el Departamento de Estado dentro del territorio de lo que fuese la hoy desmaterializada república de Venezuela, por lo visto se reduce, repetimos, a la estabilización del silencio. Y aquí vale, otra vez, lo recordado por los obispos de Venezuela, a saber, por una parte, que la soberanía no reside en la actual ficción de Estado o en su gobierno de facto e inconstitucional, sino que “reside intransferiblemente en el pueblo”. Por lo que, si cupiese debatir sobre la soberanía vulnerada tras el 3 de enero pasado, es el persistente desconocimiento del mandato establecido por el soberano durante las elecciones del 28 de julio.

Los exilios de Machado y de González Urrutia, y la reducción de las libertades democráticas de los presos políticos que abandonan El Helicoide o la Tumba, como en los casos de Guanipa y de Perkins, son más que ilustrativos.  Se abren las cárceles, insistimos, y a los políticos excarcelados se les somete a “medidas cautelares” que no son tales sino proscripciones del ejercicio de sus libertades de pensamiento y expresión, de reunión y discernimiento libres, y de cualquier manifestación democrática ante el país y su opinión pública. 

De regreso al gendarme necesario

Se argüirá que el proceso de apertura política llevará su tiempo. Que lo primero es lo dicho, estabilizar para luego recuperar el bienestar de los venezolanos. Que, al término, se avanzará hacia el plano de la democratización, cuando corresponda, cuando mejor convenga, eso sí, al régimen y a su oposición funcional. Mas es o sería esto, en suma, una vuelta o regreso a la tesis muy bolivariana del cesarismo, del gendarme necesario, reinaugurada en 1999.

En la práctica, los hacedores de tal despropósito, los detentadores del poder de facto, paradójicamente se han avenido, o eso parece, en la prédica mendaz de que todo venezolano es parte del Tren de Aragua. Sojuzgan al pueblo tachándole por violento e impreparado para el bien supremo de la libertad. Eso decía El Libertador en 1812. Y no huelga volver la mirada hacia atrás, pues a la par confirma la expectativa que equivocadamente se forjase el gobierno de Bill Clinton con Hugo Chávez Frías: “Lo valoraremos no por lo que dice, sino por lo que hace y hará”.

Washington se jugó sacarle la alfombra a la república civil de partidos, a la de Puntofijo, mal aconsejado por los enconos del entramado financiero y mediático local dominante en Caracas. Y este y aquel parecen haber olvidado la lección. Fueron las inmediatas víctimas de la naciente revolución. Se les confiscaron sus empresas y bienes, mientras que Chávez, de cultor bolivariano prefirió transformarse en edecán de Fidel Castro. Pero prosigamos con la historia, que es madre y maestra.

La premisa, repetida por los intereses de ese sibilino «Estado profundo» que medra bajo protección dictatorial y tiene su contrapartida en algunos sectores del Norte, como la del caos que sobrevendría tras un desmantelamiento cabal e inmediato del aparato represor y del holding narcoterrorista que asaltó al territorio venezolano para desde allí sujetar a las instituciones constitucionales venezolanas y hacerse impune, es solo eso: una falsa premisa.

Esa creencia, casualmente, es la misma que compra el Departamento de Estado en 2004, a propósito del referendo revocatorio del poder de Chávez Frías. Solo interesado en la “estabilidad”, mediando la actuación de Jimmy Carter, USA le arrebató a la oposición democrática la victoria alcanzada bajo conducción de un técnico electoral excepcional y sin dobleces, María Corina Machado, actual Premio Nobel. La “generosidad” petrolera del militar golpista venezolano mal podía detenerse, ante un ejercicio electoral considerado fatuo. Eso decía Rodríguez Zapatero.

Si el caos fuese posible, es de preguntarse sobre ¿por qué no hubo caos el 28 de julio, cuando la mayoría abrumadora de los venezolanos se da un nuevo presidente haciendo valer su soberanía intransferible y haciéndose Machado de todas las actas que prueban la elección de González Urrutia. La oficialidad superior y subalterna de la Fuerza Armada, que tenía en sus manos y bajo su control las mesas electorales, facilitó la tarea recolectora del pueblo organizado. No hubo un solo acto de violencia social ni de reacción en contra de los sobredimensionados colectivos a la orden del régimen.

Caos sí hubo, solo en los pocos miembros de la directiva del Poder Electoral, al no poder cambiar la realidad que los desnudaba en el escenario, bajo las luces del teatro de utilería que habían montado. Se limitaron a apagarlas. Lo demás es la crónica de la arbitrariedad, a manos de otros pocos, de la fiscalía general y del Tribunal Supremo, que decretan sin conteo de votos la victoria del preso común hoy residente en Brooklin. Seguidamente, los «hermanos causahabientes», bajo instrucciones de Pedro Sánchez, presidente español y del ductor de ambos, Rodríguez Zapatero, se afanaron con la “extracción” del presidente electo, llevándole al exilio.

Cabe preguntarse ¿dónde estaban los 2000 generales de esa Fuerza Armada desarmada y sin tropa que les obedezca, hecha girones aquella, cuyos componentes son habitáculo de oficiales desocupados, mientras unos nichos inconexos de defensa integral hacen de las suyas? ¿Qué les pasó el 3 de enero, celebraban Año Nuevo?

La estabilización, en cuentas resumidas, es, en lo inmediato, un simulacro “gatopardiano”. Les da respiro e ínfulas a los agentes del régimen represor venezolano y a los inversionistas golondrina asociados a este, bajo la expectativa del levantamiento de las sanciones impuestas por la Secretaría del Tesoro. Salivan por el festín de Baltazar, y soslayan otra realidad, la del Mane, Thecel, Phares, es decir, la de un régimen que hace aguas, por contado, pesado y dividido.

Lo que obvia el despropósito es que los venezolanos permanecen y persisten en sus deseos por el reencuentro y el retorno a casa de la diáspora, cuya ilusión es volver a la experiencia de la libertad y de la seguridad en democracia. Los bodegones que encandilan a los cortesanos del régimen no les quita el sueño. Y Oslo, una ciudad que tanto irrita a los cabilderos en D. C., ha dicho, para respiro de Occidente, que sin democracia no habrá paz en Venezuela. El Episcopado ha dejado su sentencia: “El respeto de la dignidad de la persona es la base sobre la cual se debe construir el verdadero progreso pacífico y sustentable de nuestra nación”. Esta, a buen seguro, resistirá. Lo ha hecho sin declinar, animada por su resiliencia libertaria, desde hace 26 años.

correoaustral@gmail.com | @asdrubalaguiar

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Al menos diez aerolíneas internacionales estarán operativas en Maiquetía antes de abril 2026

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En el Aeropuerto de Maiquetía se ve el futuro de las operaciones aéreas con optimismo. Así lo pudo constatar La Hora de Venezuela en un recorrido realizado este miércoles en la terminal internacional del principal aeropuerto venezolano, que sirve a la ciudad de Caracas. 

De acuerdo a información recabada entre personal de diversas aerolíneas, agencias de viaje y operadores de servicio aeronáutico, hasta el mes de abril de 2026, se mantiene una proyección de diez aerolíneas internacionales operando desde Maiquetía: Copa Airlines, Latam Airlines, Wingo, Avianca, Iberia, Tap, GOL, Plus Ultra, Turkish Airlines y Air Europa hacia destinos como Panamá, Madrid, Tenerife, Bogotá, Sao Paulo, Santiago de Chile, Estambul, Lisboa y Medellín. 

“Como operador turístico. Cuando ves que se van desbloqueando opciones de vuelo en la pantalla, te reconforta. En teoría esto hace que el mercado se estabilice, que los boletos puedan ser más accesibles, porque hay mayor oferta y que Maiquetía pueda aspirar volver a ser un punto referente para volar hacia Suramérica y Europa. También tenemos grandes expectativas con el regreso de aerolíneas como American Airlines, con vuelos directos entre Caracas y Miami”, explica Carolina Briceño, agente turística que hace vida en la terminal internacional de Maiquetía. 

Desde el inicio del mes de febrero de este año las operaciones internacionales regresan paulatinamente a Maiquetía, tras el levantamiento de las advertencias de Estados Unidos hacia el espacio aéreo venezolano (La Hora de Venezuela).

La jornada de este miércoles incluyó las operaciones de 23 vuelos internacionales (12 salidas y 11 llegadas), muy por encima de los seis o siete vuelos internacionales que se mantuvieron desde noviembre de 2025, luego de que la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) emitiera un aviso internacional que instaba a “extremar la precaución” al sobrevolar ese país y el sur del mar Caribe por sus operaciones militares en la zona. Esto ocasionó la suspensión de las rutas explotadas por aerolíneas internacionales. 

“Ya solo con la reactivación de Avianca la semana pasada y con el vuelo de Air Europa el día de ayer, hubo mayor movimiento de todo tipo en Maiquetía. Imagínate cuando estén todas las aerolíneas operando nuevamente. Muchas empresas prestadoras de servicio habían quedado sin trabajo desde noviembre y ser llamados nuevamente, tener opciones y las expectativas de vuelos a otros destinos como Estados Unidos impacta de manera positiva en la economía aeronáutica”, refiere un empleado del área de operaciones del Instituto Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía, que solicitó la reserva de su identidad, al no estar autorizado para dar declaraciones. 

Los vuelos a los que refiere la fuente son los de Avianca en la ruta Bogotá – Caracas, que inició el pasado 12 de febrero y el vuelo de la aerolínea Air Europa, que aterrizó en Maiquetía la noche de este 17 de febrero. 

En cuanto al impacto laboral, cifras de la Cámara de Comercio de La Guaira estiman que las operaciones aéreas de Maiquetía generan un promedio 5.800 empleos indirectos, asociado a servicios de atención, seguridad y servicios de equipaje, catering, transporte y mantenimiento especializado para la zona aeroportuaria.

Más vuelos, nuevas operaciones

El retorno de aerolíneas como LATAM a Maiquetía se traduce en mayor conectividad y puestos de empleo para el mundo aeronáutico venezolano (La Hora de Venezuela)

Al miércoles 18 de febrero, en Maiquetía cumplen operaciones a destinos fuera de Venezuela cuatro aerolíneas internacionales: Copa Airlines (Panamá), Wingo (Bogotá – Medellín), Avianca (Bogotá) y Air Europa (Madrid) y cinco aerolíneas nacionales: Laser Airlines (Curazao, Bogotá), Avior (Curazao, Bogotá), Conviasa (Viruviru, La Habana, Moscú), Rutaca (Bogotá) y Estelar (Panamá).

Se estima, de acuerdo al control que lleva operaciones en el aeropuerto de Maiquetía, que el resto de las aerolíneas se vaya sumando paulatinamente, hasta el mes de abril.

En el caso de Laser Airlines se reinicia su ruta directa Caracas – Madrid desde la noche de este miércoles 18 de febrero.

Para el 23 de febrero, LATAM Airlines también tiene programado el reinicio de sus vuelos directos entre Bogotá y Caracas, ampliando las opciones de conexión con Colombia. 

En marzo, otras aerolíneas internacionales se suman a esta progresiva recuperación. Turkish Airlines planificó retomar su servicio a Caracas – Estambul–Caracas a partir del 3 de marzo. Ese mismo día, Plus Ultra tiene programado reanudar vuelos entre Madrid y Caracas.

Para el 8 de marzo, GOL Linhas Aéreas contempla iniciar su operación desde Sao Paulo hacia Caracas. Más adelante, el 12 de marzo, la aerolínea venezolana Rutaca comenzará sus vuelos hasta Punta Cana y el 13 de marzo, Aerolíneas Estelar Latinoamérica figura entre las aerolíneas previstas para reactivar vuelos hacia Madrid.

Al reinicio de operaciones se suma TAP Air Portugal, que comenzará a operar la ruta Lisboa–Caracas–Lisboa el 30 de marzo de 2026.

En Maiquetía hay gran expectativa por el inicio de operaciones de vuelos directos entre Venezuela y Estados Unidos (La Hora de Venezuela)

Por su parte, Iberia reiniciará operaciones hacia España a partir del 6 de abril de 2026, así como LATAM Airlines que anunció para el 19 de abril la activación de sus vuelos directos entre Santiago de Chile y Caracas. 

La gran incógnita sigue siendo la aprobación de operaciones de American Airlines. Fuentes consultadas por La Hora de Venezuela aseguran que la frecuencia, así como las rutas, es hoy tema de discusión entre el Instituto Nacional de Aeronáutica Civil, el Aeropuerto de Maiquetía, la Cancillería y la Embajada de Estados Unidos en Venezuela. 

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

La suspensión de la audiencia de Maduro y Cilia y la “visita consular” que recibieron

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Estados Unidos postergó para el 26 de marzo la segunda audiencia del exgobernante venezolano, Nicolás Maduro, y su esposa Cilia Flores, prevista para el 17 del mismo mes.

Según la agencia de noticias AFP, el motivo del aplazamiento se debe a que la fiscalía alegó “problemas de planificación y logística”, sin especificar más detalles.

Se conoció también que la fiscalía argumentó el aplazamiento de la audiencia porque necesitaba más tiempo para reunir pruebas, permitir que la defensa las revise y que esta decida qué mociones presentará antes del juicio, a lo que el juez accedió“en interés de la justicia”.

En su primera comparecencia ante la justicia estadounidense el 5 de enero, dos días después de su captura en una operación militar estadounidense en Caracas, Maduro se declaró inocente de los cargos de tráfico de drogas y afirmó ser un “prisionero de guerra”.

Visita consular bajo reserva

El pasado 30 de enero, mientras aguardaban en una cárcel de Nueva York, Maduro y Flores recibieron una visita consular de “un funcionario que representaba a la República de Venezuela para ayudar a facilitar a los acusados cualquier servicio que necesitaran”. Sin embargo, se desconoce quién fue la persona que asistieron al Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn.

Según información difundida en medios estadounidenses, el juez Alvin Hellerstein ordenó a la Fiscalía, en la primera comparecencia, que les facilitara el acceso a servicios consulares e informara al tribunal cuando así lo hiciera.

Hasta este 18 de febrero, las autoridades venezolanas no han informado que Maduro y Flores recibieron la visita.

Visita Maduro

Nicolás Maduro y Cilia Flores se declararon no culpables ante un tribunal en Nueva York. Maduro alegó haber sido «secuestrado» y aseguró que seguía siendo el presidente de Venezuela.

El abogado del exgobernante es Barry Pollack, quien representó a Julian Assange y Cilia Flores está representada por Mark Donnelly, jurista especializado en delitos económicos y exfiscal del Departamento de Justicia.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

“No queremos perdón, exigimos libertad”: El clamor de familiares de presos políticos ante la ONU

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Familiares de presos políticos y defensores de derechos humanos protestaron este miércoles, 18 de febrero, frente a la Organización de Naciones Unidas (ONU) en Caracas, para exigir la liberación de todas las personas detenidas por razones políticas en Venezuela.

“Ni uno, ni dos, que sean todos”, “no queremos perdón, exigimos libertad”, fueron alguna de las consignas que entonaban los familiares que asistieron a la concentración y que ya llevan varias semanas acudiendo a diferentes instancias para pedir respuesta sobre la situación de los presos políticos.

Muchos familiares también llevan más de un mes haciendo vigilias en diferentes centros de reclusión. Específicamente en la sede de la Policía Nacional Bolivariana de Boleíta, conocida como Zona 7, tanto familiares como detenidos iniciaron una huelga de hambre hace varios días tras incumplirse el plazo de excarcelaciones anunciado por el presidente de la Asamblea Nacional de corte oficialista, Jorge Rodríguez.

Desde las afueras de la Torre Parque Ávila, donde funcionan las oficinas de la ONU, el coordinador general de Provea, Oscar Murillo, criticó la manipulación que hay hacia los familiares de presos políticos de que la excarcelación de sus parientes podría estar supeditada a la aprobación de la Ley de Amnistía.

“No está bien que se manipule diciéndole a los familiares que sus seres queridos deben ser liberados cuando se apruebe la Ley de Amnistía. Son dos cosas totalmente distintas. Lo que debe ocurrir es que por falta del debido proceso estas personas tienen que salir liberadas”, expresó Murillo.

Margareth Baduel, hermana del preso político Josnars Baduel, informó que funcionarios de las Naciones Unidas recibieron un documento en el que solicitan la libertad plena de los preso políticos, así como la atención de las diversas agencias de la institución para verificar la salud y condiciones de reclusión de los detenidos por razones políticas.

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