Joshua Holt archivos - Runrun

Joshua Holt

Maduro desempolva el Grupo de Boston para romper el cerco de Trump
Antes de declararle la guerra –verbal– al “imperio”, el líder de la revolución chavista visitó la casa de Edward Kennedy y dijo apostar por la hermandad. Ahora retoma los contactos de su época de parlamentario para enfrentar el aislamiento internacional

 

@pppenaloza

¿EN QUÉ LUGAR DEL MUNDO PODRÍAN COINCIDIR un Presidente de la República Bolivariana, una primera combatiente de la revolución, un secretario de Estado de Estados Unidos, un “león” de la dinastía Kennedy, un magistrado de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia y una rectora del Consejo Nacional Electoral? Respuesta: en el Grupo de Boston.

Nacido tras el golpe del 11 de abril de 2002 como una iniciativa para fortalecer los maltrechos lazos entre la Asamblea Nacional y el Congreso norteamericano, el Grupo de Boston pasó años desactivado y ahora de manera sorpresiva retoma protagonismo ante la opinión pública por su participación en la liberación del misionero mormón Joshua Holt, preso desde julio de 2016 en la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) ubicada en El Helicoide bajo la acusación de porte ilícito de armas de guerra.

El encargado de revivir esta iniciativa binacional fue el gobernador del estado Carabobo, Rafael Lacava, quien el 17 de diciembre pasado fungió de anfitrión en el hotel Hesperia de Valencia en un encuentro con miembros fundadores del Grupo de Boston.

La nota de prensa oficial recoge que en la reunión participaron “el coordinador del grupo”, Pedro Díaz Blum, los constituyentes Elvis Amoroso, Saúl Ortega y Victoria Mata, el comunicador chavista Francisco “Frasso” Solórzano, y los antiguos parlamentarios opositores Ángel Emiro Vera, Pedro Pablo Alcántara y Luis Beltrán Franco.

El Grupo de Boston se conformó de manera paritaria en 2002. Diez legisladores oficialistas y otros tantos de la oposición. El chavismo incluyó a Nicolás Maduro, José Khan, Luis Acuña, Calixto Ortega, Tania D’Amelio, Saúl Ortega, Victoria Mata, Francisco Solórzano, Amalia Sáez, Héctor Vargas y Rodolfo Gutiérrez. Más tarde se sumó Cilia Flores.

Por la oposición intervinieron Pedro Díaz Blum, Ramón José Medina, Leopoldo Puchi, Luis Beltrán Franco, Carlos Tablante, Ángel Emiro Vera, Julio Montoya, Pastor Heydra, Néstor López y Rafael Parra Barrios. Dirigente de Proyecto Venezuela para la época, Díaz Blum encabezaba el grupo de amistad Venezuela-EEUU en la AN y posteriormente asumió el liderazgo del Grupo de Boston.

La delegación del Congreso norteamericano estaba compuesta por los representantes Cass Ballenger, republicano que presidía el Subcomité de Asuntos Hemisféricos Occidentales, y los demócratas William D. Delahunt y Gregory Meeks. Completaban la instancia los senadores demócratas John Kerry y Edward Kennedy, y los asistentes Caleb McCarry, Ted Brennard y Paul Oustborg.

El amor y la guerra

La idea de acercar a legisladores venezolanos y estadounidenses contó con el apoyo de la Cámara Venezolano Americana de Comercio e Industria (Venamcham), la Organización de Estados Americanos (OEA), cuyo secretario general era el expresidente colombiano César Gaviria, y el embajador de EEUU ante la OEA, Roger Noriega.

En septiembre de 2002, la comisión paritaria de la AN realizó su primer viaje a Washington y Brewster, Massachusetts. Tres opositores que vivieron aquella experiencia coinciden en calificarla como “muy positiva”. “Fueron jornadas de estudio sobre la resolución de conflictos con el apoyo de expertos de la Universidad de Harvard, participamos en debates muy interesantes”, resume una de las fuentes consultadas.

Dos fundadores chavistas observan que el intercambio en tierras norteamericanas “permitió que pudiéramos compartir respetando nuestros puntos de vista y diferencias ideológicas, con el objetivo de trabajar en función del país”.

En paralelo a la agenda oficial, los norteamericanos se tomaron en serio eso de promover la convivencia entre sus pares venezolanos. Para sorpresa de los involucrados, acomodaron en una misma cabaña a Nicolás Maduro y Ramón José Medina. Sin embargo, una falla en el aire acondicionado obligó al ex subsecretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) a mudarse a otra habitación junto con su colega Luis Beltrán Franco.

Edward “Ted” Kennedy, fallecido en 2009, recibió a la comitiva criolla en su residencia levantada a la orilla de la playa en Cape Cod, Massachusetts. “Allí estuvieron Nicolás y Cilia, encantados con ese icono de la política norteamericana que era Kennedy, eso realmente generó mucha distensión”, relata un opositor. El futuro Presidente congenió inmediatamente con los demócratas Delahunt y Meeks, quienes asistieron a las exequias del comandante Hugo Chávez en marzo de 2013.

Un chavista agrega que “Ted” los trató con mucha deferencia, recordando que Venezuela fue uno de los primeros destinos en el exterior que visitó su hermano John como presidente de EEUU. “Nos permitió conocer el museo de John Kennedy, dijo que sentía una gran afinidad con Venezuela y que por eso nos abría su casa, algo que no hacía con todo el mundo”, comenta el oficialista.

Los tres opositores entrevistados que compartieron con Maduro lo describen como “un tipo cordial”. “No hablaba mucho, pero claramente era el jefe de los chavistas, en contraste con nosotros que éramos un grupo de ‘libres pensadores’”, suelta uno. “Nicolás y Cilia actuaban en tándem, iban a las reuniones con interés, disciplina, había un ambiente de camaradería”, expone otro. “La menos dada con nosotros era Cilia”, subraya el tercero.

Así como observaron una interpelación hecha al general Colin Powell en el Comité de Política Exterior del Senado y presenciaron actos de campaña electoral, en un segundo viaje organizaron un juego de sofbol en la isla de Nantucket, a unos 50 metros al sur de Cape Cod, que terminó empatado “para evitar conflictos”.

Las partes acordaron “asumir el compromiso de defender la democracia de Venezuela a través del diálogo, el respeto mutuo y la tolerancia”, y coincidieron en la necesidad de fortalecer la AN. Con ese fin, el Congreso norteamericano donó equipos al Parlamento venezolano para que instalara su televisora (ANTV).

Inspirados por ese espíritu de concordia, desempolvaron parcialmente las labores de control parlamentario, y la mayoría prometió frenar su aplanadora en la discusión de la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión (Resorte). “Por eso invitaron a los dueños de medios al debate, aunque el resultado no fue el mejor”, reconoce un exdiputado.

Pronto el catálogo de buenas intenciones chocaría con la realidad. El paro petrolero y la pelea por el referendo revocatorio de 2004 subieron la temperatura al límite y en 2005 la oposición resolvió no competir en las elecciones parlamentarias, perdiendo su representación en la AN. El Grupo de Boston quedaba en el limbo.

Los golpes de Mr. Robinson

El Grupo de Boston vuelve a escena a bordo del carro de Drácula. Hace 18 años, Lacava era un diputado suplente “simpático” que se entendía con sus pares opositores y siempre estaba en la Cámara por las reiteradas ausencias del principal, Francisco Ameliach.

Ahora el dirigente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) gobierna Carabobo y es visto como un hombre de confianza de Maduro, con quien habría acordado relanzar este puente de comunicación con el Congreso de EEUU. A su favor tiene su experiencia diplomática como embajador en Italia y su conocimiento del inglés.

El mandatario regional contó con el apoyo de Díaz Blum, presidente del Grupo de Boston que fue vocero de Proyecto Venezuela, luego suplente en el Consejo Nacional Electoral (CNE) del rector Vicente Díaz y que compitió sin suerte como independiente por Carabobo en las parlamentarias de 2010. “Díaz Blum hizo una buena amistad con Nicolás y Cilia, siempre fue un opositor light”, asevera un antiguo parlamentario.

Díaz Blum se excusó de brindar su testimonio para esta nota, argumentando que los miembros del Grupo de Boston acordaron no ofrecer declaraciones. Se limitó a indicar que prefieren mantener el bajo perfil para no torpedear la agenda de trabajo que vienen desarrollando y adelantó que en las próximas semanas retomarán la columna que publicaban en el diario El Universal.

En el norte el promotor del reencuentro fue Caleb McCarry, asesor del republicano Robert Corker, presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado que se reunió con Maduro el 25 de mayo en Miraflores para sellar la liberación de Holt.

Los opositores resaltan la influencia de McCarry, quien habla español y desde un principio se preocupó por forjar un vínculo cercano con Maduro, Flores y el resto de los venezolanos del Grupo de Boston. Nombrado en 2005 por el presidente George W. Bush como “coordinador para la transición a la democracia en Cuba”, jugó un papel clave en la solución del caso del misionero mormón.

Reactivada la iniciativa, sus miembros se reunieron en la embajada de EEUU con el encargado de negocios, Todd Robinson. Dos opositores utilizan la misma palabra para describir el inicio de aquella conversación: “áspera”. “Robinson dijo que jamás lo habían tratado tan mal, se quejó porque no le permitían ofrecer asistencia consular a Holt, y cuestionó severamente al chavismo por desconocer la AN”, cuentan los testigos sorprendidos por el tono “poco diplomático” de aquella bienvenida.

El segundo vicepresidente de la Constituyente, Elvis Amoroso, respondió que en el Parlamento no conseguían con quien dialogar, y Lacava buscó disminuir la tensión hablando con Robinson sobre su afición por los Mets de Nueva York y el FC Barcelona. Al final, Amoroso y el gobernador carabobeño se comprometieron a colaborar en el caso de Holt, privó el tono institucional y la charla culminó de forma “medianamente grata”.

Después hubo otro cónclave en la embajada norteamericana, con motivo de la visita del senador demócrata Dick Durbin, recibido por Maduro en Miraflores el 6 de abril. Amoroso abrió fuegos culpando a las sanciones del “imperio” por la grave crisis económica que padece Venezuela y Robinson lo desmintió con acritud. Para evitar que el intercambio pasara a mayores, todos confluyeron en la necesidad de recuperar los lazos bilaterales.

Nuevo comienzo

La historia terminó con Robinson expulsado del país el 22 de mayo, Holt fuera de El Helicoide cuatro días más tarde, y el Grupo de Boston gozando de un protagonismo inusitado, publicando en su cuenta Twitter una foto en la que aparecen sonrientes Lacava, Díaz Blum, McCarry y Corker celebrando este final feliz.

“Sería un despropósito atribuir al Grupo de Boston la liberación de Holt”, advierte uno de sus miembros fundadores. Si en sus albores esta instancia era una expresión de la pluralidad política del país, hoy se ha convertido en un instrumento de uso exclusivo para el oficialismo, que se ha negado a incorporar a los nuevos diputados de la Unidad.

Un opositor considera que en esta nueva etapa el Grupo de Boston puede utilizarse como una “fachada política” para facilitar las gestiones diplomáticas de Lacava, “quien está empoderado por Maduro”, y contrarrestar el aislamiento del régimen chavista, sometido a sanciones por parte de la administración del presidente Donald Trump.

Los Runrunes de Bocaranda de hoy 07.06.2018: MEDIO: Adelantada pesquisa
MEDIO
¿ELÍSEO ENIGMA?: 
Me refiero a los Campos Elíseos de Paris, la capital francesa, que tanto atrae a inversionistas ligados a los mas destacados personajes del régimen venezolano. Interpuestos o agentes de colocaciones y adquisiciones en todo el territorio francés y sus departamentos de Ultramar. Agencias de bienes raíces con años de funcionamiento ahora en manos venezolanas, con doble nacionalidad, e inversiones en bancos locales que sirven para mover esas fortunas a Suiza, bien en bancos como también en propiedades. La entidad europea equivalente a la OFAC del Departamento del Tesoro de EE.UU. tiene adelantada una pesquisa importante. Otro sitio de donde han salido depósitos a los Emiratos y viceversa…
IMPENSABLE: 
Copia del expediente del sonado caso de los Flores, sentenciados en New York, fue traído a Caracas para ser analizado por varios abogados rojos -y de otros colores- tratando de encontrar una forma de negociación al tiempo que se mantenía preso al mormón Joshua Holt. Al ver que era imposible se encargó al SEBIN de guardar el voluminoso documento con toda la seguridad posible como “pieza fundamental de la guerra de EE.UU. contra la revolución”. De allí el agradecimiento de Thamara Candelo, la esposa de Holt, a Wilmer Ruperti ya que el fue “una especie de padrino para nosotros”. El empresario que reconoció pagar la defensa de los “sobrinos” se encargó de suministrarle apoyo y comida a los familiares de la pareja devuelta a los Estados Unidos. El gobernador Rafael Lacava tiene toda la historia muy bien hilvanada. Las conversas en suelo estadounidense en los dos viajes anteriores donde se reunió con el senador Bob Corker -gracias a la intermediación del exdiputado Pedro Díaz Blum, integrante del Grupo Boston donde se reunían diputados criollos y congresistas estadounidenses entre los años 2000 y 2005 y en el que Corker participó junto a Maduro- están transcritas y en ellas se asomó la posibilidad de un intercambio de presos al mas alto nivel. Desde el primer momento se dejó saber la imposibilidad del mismo. Pero aquí insistieron hasta el día de la liberación de Holt creyendo en “pajaritos embarazados”. Por cierto, que en la “farsa libertadora de presos” donde lo que ha ocurrido es una “excarcelación con limitaciones de todo tipo a los puestos en la calle por magnanimidad de Maduro” ha sido Holt desde su país quien ha contado a los medios de comunicación de todas las torturas, vejámenes, amenazas de muerte, golpes, hambre, enfermedades y revueltas internas en el SEBIN. Ahora, tras la notoriedad del políglota Lacava como negociador internacional, y la debacle provocada en la OEA por el canciller Jorge Arreaza, en el PSUV lo han sugerido como su reemplazo. Aquí hay sorpresas a diario. Conociendo el accionar de estos 20 años será mas bien ratificado “por dejar la espada de Bolívar en alto” …
Joshua Holt cuenta el horror que vivió durante dos años en el Sebin

Traducción de Runrunes / Texto original: http://www.dailymail.co.uk

El misionero mormón, de 26 años, cuenta las horrendas condiciones que soportó durante el infierno de dos años en una prisión venezolana, donde perdió 60 libras, no tuvo duchas y se vio obligado a defecar en el periódico en su celda infestada de cucarachas

El misionero mormón Joshua Holt dice que está “agradecido con Dios”, él y su esposa Thamy Caleno sobrevivieron sus dos años en una prisión venezolana.

El joven de 26 años viajó a Venezuela desde Utah para casarse con Thamy, de 27 años, en 2016, después de conectarse por primera vez en Mormon.org, un sitio web de la comunidad religiosa.

La pareja se casó en junio de 2016 y regresó a Ciudad Caribia, una urbanización propiedad del gobierno en Caracas, donde vivía Thamy, mientras esperaba su visa de los Estados Unidos.

Fue entonces cuando fueron arrestados por lo que el gobierno de EE. UU. Argumentó que eran cargos falsos de acumulación de armas.

Mientras estuvo encarcelado, Holt se vio obligado a defecar en el periódico en su celda infestada de cucarachas, y no se duchó durante dos años.

Thamy dice que fue brutalmente torturada por miembros de la temida agencia de espionaje Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN).

La pareja fue llevada a Estados Unidos el mes pasado, donde se reunieron con el presidente Trump antes de establecerse en el estado natal de Holt, Utah.

El misionero mormón encarcelado en Venezuela por falsas acusaciones de espionaje gubernamental ha hablado de su infierno en la cárcel y de cómo su nueva esposa fue electrocutada y torturada para obtener una falsa confesión sobre su esposo estadounidense.

En una entrevista exclusiva con DailyMail.com, Joshua Holt dijo que está “agradecido con Dios”, que él y su esposa venezolana, Thamy Caleno, que también fue encarcelada, sobrevivieron a su prueba de dos años.

Hablando desde su casa en Riverton, Utah, Joshua cuenta cómo unos insensatos agentes de inteligencia venezolanos lo maltrataron y lo aterrorizaron con falsas ejecuciones simuladas.

Y el joven de 26 años recuerda cómo se abrió camino en un violento disturbio carcelario en la famosa prisión de El Helicoide en Caracas, se vio obligado a defecar en periódico en su celda infestada de cucarachas, no se duchó durante dos años y cambió su cuerpo reloj para evitar el contacto con gángsters violentos y asesinos durante el día.

“Fue lo más cercano al infierno que puedas imaginar”, dijo Joshua, respirando profundamente. “Tenemos suerte de haber salido vivos. Cuando llegué, estaba aterrorizado y me enfermé mucho”.

“Me arrojaron a una celda diminuta apenas lo suficientemente grande como para caber en una litera sin inodoro. Tenía que defecar en el periódico en el suelo y orinar en una botella, el hedor era insoportable”.

“Durante los primeros seis meses bajé 60 libras de peso, tuve bronquitis, sarna, cálculos renales y hemorroides y la única atención médica que recibí fue una inyección de analgésicos”.

“Tenía un dolor constante en el estómago y uno de mis dientes se partió en dos. Tuve dolor de muelas agonizante durante tres meses y ni una vez visité a un dentista ni recibí medicamentos”.

Joshua compartió su asombrosa historia con DailyMail.com justo una semana después de reunirse con el presidente Donald Trump en la Casa Blanca y regresar a su casa en Salt Lake City, Utah, donde fue recibido por cientos de jubilosos familiares y amigos.

Pero mientras Joshua describe su propio infierno personal, el de su esposa Thamy, con quien se había casado solo dos semanas antes, también revela cómo fue brutalmente torturada por miembros de la temida agencia de espionaje Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN).

Estrechando firmemente la mano de Joshua y rompiendo a llorar, Thamy recordó: “Me cubrieron los ojos, me cubrieron los brazos con periódicos, me electrocutaron con una pistola Taser, y me pusieron las puntas de los dedos en un sacapuntas. Estaba tan asustada”.

“Querían que firmara una confesión de que Joshua era parte de un plan de espionaje, que dirigió un equipo de la CIA enviado para socavar al gobierno venezolano, que había matado gente. Solo lloré y me negué”.

Joshua y Thamy fueron liberados de una prisión venezolana el mes pasado y regresaron a su hogar en Utah el 28 de mayo. Están fotografiados arriba con la familia de Joshua. En la última fila, de izquierda a derecha, está el hermano de Joshua, Derek Holt, el padre Jason Holt, la madre Laurie Holt y su hermana Jenna Holt. En la primera fila, de izquierda a derecha, están la hija de Thamy, Marian, y Nathalia, Josh y Thamy.

Joshua, un explorador águila, es miembro de La Iglesia de Jesucristo y los Santos de los Últimos Días en Utah. En la foto está Holt con su familia después de terminar una misión de dos años en Everett, Washington.

Joshua conoció a Thamy, de 27 años, en enero de 2016 en Mormon.org, un sitio web de la comunidad religiosa.

“Al principio hablamos en inglés y luego, cuando descubrió que podía hablar español, realmente nos llevamos bien”, dijo Joshua.

“Fue una relación no confundida por la atracción física, ella era muy hermosa, pero nos conectamos mental y espiritualmente”.

Joshua, un explorador águila, también es miembro de La Iglesia de Jesucristo y los Santos de los Últimos Días en Utah.

Acababa de regresar de una misión de dos años en Everett, Washington, donde adquirió fluidez en su español.

Joshua y Thamy continuaron hablando por teléfono todos los días, antes de organizar una reunión en la República Dominicana.

Era mayo de 2016 y Joshua no perdió el tiempo.

“Estuvimos allí tres días y me arrodillé y propuse”, recordó Josh.

“Al principio ella estaba como, “¿Qué estás haciendo, levántate?”, entonces rompió a llorar. Fue un momento muy feliz”.

Thamy dijo con una sonrisa: Sus manos temblaban, era muy extraño para mí lo que estaba pasando, estaba nervioso, pero estaba muy feliz.

Un mes después, en junio, Joshua reservó su vuelo a Venezuela para casarse con su verdadero amor.

“Estábamos enamorados, fue muy emocionante y todo se movía muy rápido”, dijo. “Nos casamos el 11 de junio después de cuatro días en Caracas”.

“Tuvimos que hacer cola en una oficina del gobierno y entramos a esta sala con nuestros papeles y firmamos algo y nos casamos. No era nada grande, solo la familia de Thamy estaba allí”.

Joshua conoció a Thamy, de 27 años, en enero de 2016 en Mormon.org, un sitio web de la comunidad religiosa para mormones con ideas afines. Se casaron en junio del mismo año.

“Volvimos al apartamento de su primo para celebrar después, fue un día especial”.

Joshua dice que la pareja se fue a una luna de miel de una semana a la isla de Coche en el Caribe, entre Isla Margarita y la parte continental de Venezuela.

A su regreso, la pareja se quedó en Ciudad Caribia, una urbanización propiedad del gobierno en Caracas, donde vivía Thamy, mientras esperaba que su visa de los Estados Unidos fuese aprobada.

En la mañana del 30 de junio, Joshua fue despertado abruptamente por su nueva esposa a las 6:00 a.m.

“Ella tenía esta mirada aterrorizada en su rostro”, recordó Joshua. Ella me dijo: Josh están entrando a la fuerza en los apartamentos. No estaba seguro de si ella estaba hablando de la policía o los delincuentes”.

“Ahí fue cuando comencé a escuchar gente gritando y niños llorando, estábamos bastante asustados y comenzamos a orar”.

La policía registraba los apartamentos en busca de hombres y Joshua cree que los oficiales, que se refirieron a él como el “gringo”, lo habían atacado deliberadamente.

“Era como si supieran de mí, sabían que estaría allí”, dijo.

La policía irrumpió en el apartamento de Thamy, miró el pasaporte de Josh y se fue rápidamente.

Pero 45 minutos después, un grupo más grande de oficiales, la mayoría armados con rifles, regresó y exigieron ver el teléfono y el equipaje de Joshua.

También sacaron a Joshua del departamento.

Thamy dice que fue entonces cuando los oficiales registraron la propiedad de arriba a abajo, pero no encontraron nada.

Joshua Holt, de 26 años, voló al aeropuerto internacional de Salt Lake City el lunes por la noche con su esposa Thamara Caleno y su hija dos días después de ser liberado de la prisión venezolana.

Holt, exhausto pero agradecido, llegó a casa para ser recibido por su abuela Linda Holt, que se cubrió los hombros con una bandera estadounidense mientras se abrazaban.

Holt, exhausto pero agradecido, llegó a casa con una multitud llorosa y entusiasta que sostenía carteles con mensajes que incluían: “Nunca nos rendimos”.

Sin el conocimiento de Joshua y Thamy, la policía plantó un AK-47, un rifle de asalto de imitación M-15 y una granada de piña en el apartamento, artículos que no habían descubierto en la búsqueda inicial.

Luego, en algún momento, una oficial de alto rango exigió 10,000 dólares a Thamy, un chantaje que los padres de Joshua lamentan no haber sabido.

Thamy en shock se negó y el oficial respondió: “Entonces esta es mi casa”.

La policía corrupta incluso trajo ‘testigos’ de otros apartamentos en el bloque para ver las armas y testificar ante el tribunal.

Oficiales también revisaron el teléfono de Joshua y descubrieron fotos de él y su familia cazando y llevando armas.

También encontraron el permiso de transporte oculto de Josh del estado de Utah.

“Descubrieron que yo tenía pistolas en mi casa en Estados Unidos y ahí es cuando las cosas cambiaron, se volvieron realmente sospechosas”, dijo Joshua. “Dijeron que era parte de un gran plan de la CIA para atacar a Venezuela”.

“Me metieron en la parte trasera de una vieja camioneta pick-up, estaban haciendo simulacros de ejecuciones, disparándome en seco, golpeándome en la cabeza, dándome golpes, llamándome por nombres”.

“Dijeron: Ustedes, estadounidenses, son racistas, los golpearemos como a los negros”.

Todo lo que Joshua podría pensar es que la policía tenía la intención de matarlo.

“Estoy pensando que están jugando a la ruleta rusa conmigo, jugando conmigo hasta que finalmente lo hagan y vuelquen mi cuerpo”, dijo.

Y como si el día de Joshua no fuese lo suficientemente malo, mientras lo transportaban a la prisión, sonaban los disparos.

Amigos y familiares se abrazan con lágrimas en los ojos y saludan a Holt después de que voló a Salt Lake City el lunes por la noche.

Josh ayudó a su esposa Thamara Caleno a bajar las escaleras mecánicas en el aeropuerto de Salt Lake City luego de que ambos recibieron tratamiento médico después de su encarcelamiento.

Holt intercambió largos abrazos con sus amigos mientras la multitud cantaba ‘The Star-Spangled Banner’ cuando se hicieron cargo de la terminal del aeropuerto el lunes.

La camioneta pick up en la que estaba detenido se detuvo y los oficiales saltaron y comenzaron a disparar.

“Iniciaron una pelea de fuego con algunos delincuentes locales, comenzaron a disparar, me dijeron que bajara y luego me escondí al volante del camión, fue una locura”, recordó Joshua.

Joshua y Thamy fueron llevados por separado, primero a una estación de policía, y luego a las instalaciones de El Helicoide, donde la pareja estaría detenida durante los próximos dos años sin juicio y con pocas esperanzas de ser liberada.

Los guardias los tenían en una sala llena de gente, mirando mientras golpeaban y torturaban a la gente con puños y palos.

“Me amenazaban con información, tenían una cámara de video y me preguntaban por qué estaba aquí, qué estaba haciendo”, dijo Joshua sobre su interrogatorio.

El de Thamy, sin embargo, fue peor.

Thamy, quien solo habla unas pocas palabras en inglés, habló a través del abogado de la pareja, Carlos Trujillo, quien lo tradujo.

Ella dijo: Me torturaron porque no firmaría un papel. Me gritaron e intentaron confundirme para volverme contra Joshua. Solo lloré y lloré.

Después de cuatro días de estar atrapado en una sala de espera en la sede de SEBIN, Joshua y Thamy fueron llevados a un tribunal donde un juez los encarceló durante 45 días mientras se investigaba su caso.

Joshua fue arrojado a una pequeña celda apenas lo suficientemente grande como para caber en una litera.

Hacía tanto calor que Joshua estaba sentado allí en ropa interior.

Recordó: Me trajeron esta comida en una caja de espuma de poliestireno, era arroz y pollo. Escogí 45 pedazos de arroz y dije una vez que esto se había terminado.

“Fue desalentador, seguí jugando una y otra vez preguntando por qué sucedió esto. Pero seguí pensando que tenía que ser fuerte”.

“Me tuvieron en esa habitación durante dos semanas para derrumbarme, solo querían que sufriera”. No vi a nadie en ese momento que no fueran los guardias, nadie de la Embajada de los EE. UU. vino a visitarnos. De hecho, no vi a nadie durante los primeros seis meses.

La pareja finalmente se trasladó a la población general en El Helicoide.

La notoria prisión es un vasto centro comercial de 1950 con forma de pirámide que se convirtió en la sede del SEBIN, ahora un símbolo que se desmorona de la caída de Venezuela en el autoritarismo.

Sirve como una pluma de interrogatorio y tortura para prisioneros y activistas políticos.

Los hombres y mujeres presos son regularmente golpeados y torturados aquí con informes que afirman que las condiciones son tan malas que algunos prisioneros fueron forzados a comer pasta mezclada con excremento humano y se les metió gas lacrimógeno en la nariz.

Joshua recuerda que solo las condiciones ya eran una tortura.

El mal olor de la orina y las heces flotaba en el aire, y Joshua recuerda cómo a menudo luchaba por respirar en medio del calor.

Después de dos semanas, fue trasladado de su pequeña celda de un solo hombre a una habitación más grande, pero aún pequeña, con otros seis hombres: gánsteres, asesinos y activistas políticos.

Ahí en esa celda húmeda pasó casi 24 horas al día.

Los reclusos tenían literas con colchones delgados, pero no había inodoros o instalaciones de lavado.

“La celda estaba débilmente iluminada, como una mazmorra y había siete de nosotros allí”, dijo Joshua.

“Tuvimos que poner el periódico en el piso y defecar. Nos orinamos en una botella. Imagina el hedor después de que se llenara la botella.

“No había un patio de ejercicios ni caminaba, solo salíamos si íbamos al juzgado”. Nos dieron una hora todos los días a las 9:00 p.m. para afeitarnos, usamos la sala de descanso para ducharnos. Una ducha era vertiendo agua fría sobre tu cabeza con una taza.

“Pero esa hora era más como cinco minutos, tenías guardias gritándote y moviéndote”.

Para Joshua, sin embargo, el tiempo era preciado, porque sorprendentemente fue capaz de ver a su esposa.

“Todas las noches veía a Thamy recibir dos botellas grandes de agua y decirle que la amo y darle un beso, pequeñas misericordias”, dijo.

Joshua también entrenó su cuerpo para dormir durante el día y estar despierto por la noche.

Explicó: Fue más fácil de esa manera, Thamy hizo lo mismo. Ella fue duramente golpeada por una de las mujeres en su celda, era mejor evitar a la gente, evitar el conflicto.

A medida que pasaban los días y los meses, Joshua escuchaba de otros prisioneros, algunos de los cuales tenían televisores, que el gobierno venezolano lo describía como un espía estadounidense.

“Decían que yo era el jefe de la CIA en Venezuela, un piloto militar, porque casi había obtenido mi licencia de piloto y era terrorista. Dijeron que me envió Obama para tomar el control de Caracas”, dijo Josh.

“También me acusaron de matar a alguien en Venezuela en abril. Fui literalmente golpeado, era ridículo, era un misionero mormón, no un espía internacional”.

La pareja tuvo más de 20 aplazamientos a las fechas de la corte, con su juicio pareciendo cada día menos posible.

“No se presentó ninguna prueba, el juez y el fiscal pelearían”. No había un final a la vista”, explicó Joshua.

Debido a la laxitud de la seguridad de la prisión, Josh pudo comprar un teléfono celular a través de otro preso que lo había contrabandeado.

Fue una línea de comunicación crucial con su familia que lo ayudó a superar la prueba.

Mantuvo el teléfono en secreto y solo lo usó para enviar mensajes de texto o enviar videos desde su celular.

“Fue una línea de vida real”, dijo Joshua.

La madre de Joshua, Laurie Holt, fue la persona que respondió a la mayoría de los mensajes de su hijo.

Ella dijo que ayudó a la familia a lidiar con la situación de Joshua.

“Nos sentiríamos culpables si hiciéramos algo, nos convertimos en ermitaños, simplemente no quería salir”, dijo. “Dejamos de salir a cenar, a ver películas y cosas así”.

“No solo me sentía culpable por la situación de Joshua, sino que le pedíamos dinero a la gente para ayudarnos con el abogado, por lo que no parecía correcto tener una buena cena”.

Laurie agregó que las Navidades, los cumpleaños, el Día de Acción de Gracias y el Día de la Madre habían sido “horribles”.

“No se puede funcionar como padre sabiendo que su hijo está encerrado en un infierno. Tendríamos estos videos sabiendo que estaba sufriendo” , dijo.

Una de las ocasiones en que Joshua se sintió obligado a hacer un video para publicar en las redes sociales llegó hace seis meses cuando estallaron disturbios en El Helicoide en vísperas de unas elecciones presidenciales muy controvertidas que sus oponentes denunciaron como un fraude.

Joshua y algunos otros presos se atrincheraron dentro de su celda para evitar ser atacados o quedar atrapados en el fuego cruzado cuando las fuerzas gubernamentales intentan retomar la prisión.

Joshua estaba visitando a Thamy en el pasillo, algunos de sus amigos de fuera también estaban allí.

Hizo un video usando el teléfono celular de contrabando, en el que estaba visiblemente angustiado y sugirió que su paciencia se estaba acabando con el gobierno de los Estados Unidos.

Joshua dijo en el video: No sabemos qué hacer. Necesitamos ayuda de la gente de Venezuela y también de los estadounidenses.

Joshua dijo que los disturbios fueron “atemorizantes”.

“Había cuatro mujeres en la celda conmigo y con uno de mis vecinos, nos encerramos y pusimos la cama contra la puerta”, dijo.

“Nos sentimos amenazados, la gente se volvía loca, destrozó la prisión, no sabíamos lo que iba a pasar.

“Hice el video para ver si podía obtener ayuda para la prisión. Mi vida estaba en peligro y pensé, ya es suficiente”.

“Sentí que el gobierno de los Estados Unidos me había abandonado, no sabía lo que estaba pasando y todo lo que escuché fue que lo estamos intentando y estamos trabajando en ello”. Pero nada parecía suceder, mi caso nunca fue enviado a la corte para el juicio”.

El gobierno de los Estados Unidos eventualmente intensificó y los políticos de alto rango deben ser acreditados por presionar por la liberación de Joshua y Thamy.

“Confiar en los demás y confiar en nuestra fe, eso es lo que nos mantuvo vivos”, dijo Joshua. “Oraríamos, nos apresuraríamos a leer las Escrituras. Solo tratamos de confiar en Dios”.

“Más tarde tuvimos cuatro visitas a la semana donde pudimos hablar y hacer planes, y eso ayudó mucho, parecía que teníamos un futuro”.

“Por supuesto que hubo momentos en los que hubo pensamientos negativos, depresión, pero solo tienes que luchar a través de ellos”.

Entonces, una noche, un supervisor de la prisión le hizo una visita a Joshua y le dijo: tal vez lo dejen en libertad mañana.

Joshua no se emocionó demasiado; en el pasado los guardias de la prisión lo habían engañado cruelmente.

Pero esta vez fue verdad.

Los miembros del SEBIN escoltaron a Joshua y Thamy al aeropuerto y en cuestión de horas fueron deportados a Washington, donde el médico personal de Trump los revisó.

La pareja se encontró con Trump.

Joshua recordó: “Fue genial, dijo que era un joven extraordinario, pero para ser honesto, toda la prensa fue traída de inmediato, así que no hubo una pequeña charla”.

Los padres de Holt, Laurie y Jason Holt, estuvieron presentes cuando su hijo se encontró con el presidente en la Casa Blanca el sábado de la semana pasada.

Dos días después, Holt aterrizó en su casa en Salt Lake City, Utah, y fue recibido por una gran multitud de familiares y amigos, algunos con carteles en inglés y español que decían ‘Nunca nos rendimos’ y Let Freedom Ring ‘.

La abuela de Holt, Malinda, colocó una bandera estadounidense alrededor de los hombros de su nieto durante el emotivo regreso a casa mientras la multitud cantaba el himno nacional.

Para Holt, estar de vuelta a casa en suelo estadounidense rodeado de su familia como hombre libre todavía no se ha asimilado.

Ahora, una semana después del lanzamiento, la madre Laurie dice que el brillo de su hijo está comenzando a regresar.

“Todos los días puedo ver cómo vuelve su personalidad, la felicidad, los círculos oscuros que se van. Es bueno tenerlo en casa, él no irá a ningún lado pronto “, agregó.

Laurie le da crédito a la administración Trump por presionar por la liberación de su hijo, diciendo que el presidente Obama “no hizo nada” para ayudar.

Ella quiere agradecer especialmente al Senador de Utah Orrin Hatch, quien fue instrumental en el lanzamiento.

Joshua ahora está ansioso por comenzar una familia con Thamy, para agregar a sus hijas Marian, de nueve años, y Nathalia, de siete.

“Quiero conseguir un trabajo primero para poder poner comida en la mesa”, dijo. “Era tan irreal estar en casa abrazando a mi mamá y a mi papá y al mismo tiempo presentarles a mi esposa a quienes aún no conocían”.

Y Joshua no es tímido al admitir que está encantado de recuperar sus comodidades.

“Me encantó esa primera ducha caliente, tardé unos 30 minutos y me quedé dormido en una cama cómoda por primera vez en dos años”, dijo.

Él agregó: Tenemos que agradecer a todos los que nos apoyaron, a todos los que rezaron por nosotros, que pusieron nuestros nombres en los templos. Todos los que estuvieron allí para nosotros y al final gracias a Dios, él fue quien nos ayudó a superarlo.

Los Runrunes de Bocaranda de hoy 31.05.2018: BAJO: Cada día más
BAJO
NO SALEN: 

Joshua Anthony Holt no era el único ciudadano estadounidense preso en Venezuela. Quedan otros seis americanos en cárceles nacionales: Leslie Nereida Ortiz, Jean Carlos Civil, Rosario Jan, Alexis Sánchez, Todd Maichael Leninger y Munguia George Silvetti. De estos seis, cuatro han sido condenados por tráfico de drogas: Alexis Sánchez  debe pagar 17 años de cárcel; Leslie Ortiz y Jean Carlos Civil deben pasar en prisión 10 años y Rosario Jan 15 años. Cuando se negoció la libertad de Holt, detenido con armas sembradas, se reiteró que en ambos países no se negocian involucrados en drogas o en terrorismo. Esto echó por tierra algunos “deseos locales” de intercambio de presos entre los dos países.

¿ENTRAN MAS?: 

Cada día que pasa detienen a más miembros de los distintos componentes de las FANB. Quieren sembrar miedo y lograr que algunos descontentos sean denunciados por su propios compañeros. Tienen la justicia militar lista las 24 horas con estas acusaciones: Desobediencia, mancillar el decoro militar y atentar contra la seguridad de la FANB. “Todos son sospechosos”, fue la orden impartida. Versiones de torturas y aislamiento de algunos detenidos buscan amedrentar la creciente protesta interna y la deserción en todos los niveles.

 

Joshua Holt, el misionero mormón de 25 años y originario de Utah, Estados Unidos (EEUU), fue liberado el sábado 26 de mayo junto a su esposa Thamara Caleño Candelo, ecuatoriana nacionalizada venezolana. Sin embargo, no son los únicos presos en el país con ciudadanía americana, todavía quedan seis, cuatro de ellos están condenado por tráfico de drogas.

Holt fue arrestado el 30 de junio de 2016, tras ser acusado por funcionarios  del Gobierno venezolano que participaron en una Operación de Liberación del Pueblo en el complejo habitacional Ciudad Caribia en el estado Miranda. Al hombre no lo detuvieron solo, sino también se llevaron a su pareja. A ambos les imputaron los delitos de “espionaje” y de “participar en actividades buscando alterar el orden constitucional en Venezuela”.

Quedan seis ciudadanos americanos presos en Venezuela

Joshua Anthony Holt no era el único ciudadano con nacionalidad americana preso en Venezuela.En cárceles nacionales permanecen recluidos Leslie Nereida Ortiz, Jean Carlos Civil, Rosario Jan, Alexis Sánchez, Todd Michael Leninger y Munguia George Silvetti.

De estos seis hombres y mujeres, cuatro han sido condenados por tráfico de drogas: Alexis Sánchez  debe pagar 17 años de cárcel; Leslie Ortiz y Jean Carlos Civil deben pasar en prisión 10 años y Rosario Jan 15 años.

 

 

 

WASHINGTON (AP) — Un canal extraoficial dirigido por un veterano senador republicano de Estados Unidos y un extravagante funcionario venezolano apodado “Drácula” superaron las hostilidades entre los gobiernos para asegurar la liberación del reo estadounidense Joshua Holt, quien viajó a la nación sudamericana por amor y terminó en prisión, sin juicio previo, durante dos años.

Hace una semana, las posibilidades de que el largo cautiverio terminase pronto parecían escasas.

En la víspera de las elecciones presidenciales de Venezuela del 20 de mayo, el ciudadano de Utah aparecía en un video grabado de forma clandestina en prisión contra el gobierno de Nicolás Maduro, diciendo que su vida había sido amenazada en un motín carcelario. En represalia, la dirección del partido socialista lo calificó de jefe de los espías de la CIA en Latinoamérica. Horas antes, Maduro había expulsado al máximo representante diplomático de Washington por la negativa de Estados Unidos a reconocer su reelección.

Pero la llegada a Caracas el viernes de Bob Corker, presidente el comité de Relaciones Exteriores del Senado, llevó a un sorpresivo avance. Maduro entregó a Holt y a su esposa, Thamara Caleno, al senador republicano por Tennessee en lo que según su ejecutivo fue un gesto de buena voluntad para promover el diálogo y el respeto mutuo entre dos gobiernos antagónicos.

Holt, que ahora tienen 26 años, viajó a Caracas en junio de 2016 para casarse con una mormona que conoció en internet mientras intentaba mejorar su español. La pareja estaba esperando por la visa de Caleno para viajar a Estados Unidos cuando fueron arrestados en el departamento de la familia de la mujer en un complejo de viviendas oficiales por lo que Washington consideró cargos fabricados de almacenar un rifle de asalto y granadas.

Título de caja

Aunque Corker selló el acuerdo en unas tensas horas en la decadente y criminalizada capital de Venezuela, los esfuerzos para la puesta en libertad de Holt había comenzado meses antes de la mano de su principal asesor para Latinoamérica, Caleb McCarry, a quien tanto Corker como Orrin Hatch, senador republicano por Utah, atribuyeron el liderazgo en las meticulosas negociaciones secretas.

McCarry aprovechó una relación de 15 años con Maduro desde su etapa en el Grupo Boston, una reunión informal de representantes de todo el espectro político _ demócratas, republicanos, socialistas y capitalistas _ de ambos países que trabajaron discretamente para reparar las relaciones entre ambas naciones tras un golpe de Estado en 2002 contra el entonces presidente Hugo Chávez.

Las relaciones forjadas en el ahora extinto grupo fueron también cruciales para la liberación de otro estadounidense acusado de espionaje, el director de cine documental Tim Tracy, que pasó un mes en un penal venezolano en 2013.

McCarry viajó en secreto a Venezuela en febrero abordar la situación de Holt con Maduro y la primera dama, Cilia Flores. La embajada de Estados Unidos se mantuvo a cierta distancia por temor al fracaso de las conversaciones, aunque la iniciativa tenía el respaldo de subsecretario de Estado, Thomas Shannon, que conoce a Maduro de su etapa como funcionario en Caracas al inicio de la revolución de Chávez en la década de 1990, según varios altos funcionarios estadounidenses.

Al lado de McCarry durante las delicadas negociaciones estuvo “Drácula”, Rafael Lacava, gobernador del estado central de Carabobo y un aliado próximo a Maduro que también era cercano a los miembros del Grupo Boston.

 

Poco después de la visita de McCarry, Lacava viajó a Washington en marzo para hablar con varios legisladores incluyendo Hatch, Corker, el senador republicano por Arizona Jeff Flake y el representante republicano por California Ed Royce, según varios altos funcionarios de Estados Unidos. Todas las fuentes que accedieron a ofrecer detalles sobre las negociaciones hablaron bajo condición de anonimato.

Sin embargo, luego de que la visita de Lacava fuese filtrada por el senador republicano por Florida Marco Rubio, a quien Trump escucha en lo relativo a Venezuela, el gobierno se negó a reunirse con el enviado de Maduro. Rubio advirtió que Lacava, que recibe el sobrenombre de Drácula por su costumbre de tuitear y patrullar su estado a altas horas de la noche en un vehículo parecido al Batmobile, habría estado implicado en lavado de dinero, lo que lo convertía en un personaje demasiado tóxico para una Casa Blanca empeñada en sancionar esa actividad delictiva.

Cuando The Associated Press reportó en marzo sobre las complicaciones políticas que enfrentaba el canal extraoficial, pocos imaginaban que tendría éxito.

Se especuló con que Caracas estaba demandando un intercambio de prisioneros imposible con dos sobrinos de Flores que fueron condenados en 2016 en Nueva York por narcotráfico, luego de que se supiese que un magnate venezolano ligado al gobierno estaba pagando los costos legales de Holt además de los de los hombres apodados “narcosobrinos”.

Al mismo tiempo, el gobierno de Trump estaba intensificando su campaña para aislar al gobierno de Venezuela, sancionando a docenas de funcionarios _entre ellos a Maduro_ por abusos de derechos humanos y tráfico de drogas, al tiempo que amenazaba con un veto a los envíos de petróleo, una medida más perjudicial para el país.

Un funcionario del Consejo de Seguridad Nacional resaltó en que no se ofreció nada para lograr la liberación de Holt. El presidente estadounidense, Donald Trump, supo el viernes de la puesta en libertad del reo, apuntó la fuente, que habló desde el anonimato porque no estaba autorizada a pronunciarse en público sobre este asunto.

Título de caja
Más sobre esta noticia: Joshua Holt llega a Estado Unidos

Además de dar la bienvenida al regreso de Holt, el secretario de Estado, Mike Pompeo, destacó que la “política de Estados Unidos hacia Venezuela permanece intacta”.

“Estados Unidos sigue firme en su apoyo al pueblo venezolano y a sus esfuerzos para regresar a la democracia”, dijo en un comunicado.

Alfredo Romero, un abogado que defiende a algunos activistas opositores que estuvieron con Holt, dijo que Maduro podría estar intentando ganarse a algunos sectores políticos en Estados Unidos para suavizar el duro enfoque de Trump hacia su país.

“Holt era una piedra en el zapato”, señaló.

Las conversaciones fueron alentadas por Pompeo, quien se reunió en privado con Corker el jueves en la mañana y ultimó los detalles del viaje del senador antes de declarar ante el comité de Relaciones Exteriores del senado sobre el presupuesto del Departamento de Estado. “Estamos haciendo todo lo correcto. Tenemos a un estadounidense allí al que queremos de regreso desesperadamente, Joshua Holt. Y sepan que estamos comprometidos”, dijo Pompeo a los legisladores durante la sesión.

El gobierno de Cuba también ayudó en la presión a Maduro, así como el ex presidente del gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, apuntó un funcionario. Zapatero ha estado liderando un esfuerzo de tres años para acercar al gobierno y a la oposición de Venezuela y ayudar así a resolver la crisis económica y política que asola la nación.

Sin embargo, cuando Corker partió para Caracas el viernes seguía sin estar claro si Maduro cumpliría su promesa de liberar a Holt, señalaron las fuentes.

El sábado, pudo verse un video de un radiante Lacava embarcando en un avión del gobierno venezolano que llevó a Holt a Washington, vestido con gafas de estilo aviador y un traje oscuro. Caminó junto a la cámara gritando “¡Drácula ataca!” y haciendo la señal de la victoria.

En una fotografía tomada en el aeropuerto en Caracas, Holt aparecía de pie junto a Lacava sosteniendo una camiseta de la selección de fútbol venezolana con el nombre del gobernador a la espalda.

Pero todavía hubo un susto de última hora. Mientras circulaba por la pista, el avión ralentizó su ritmo de repente y el piloto volvió a girar la nave para ver si fallaba un instrumento. Cuando el en su día inimaginable viaje se reanudó, Holt tenía una gran sonrisa en su rostro, según contó Corker a Trump en una reunión en la Oficina Oval el sábado en la noche, acompañados por el reo liberado y su familia.

“Probablemente fue la única vez en que se alegró de que hubiese un instrumento mal en un avión”, dijo Trump.

Redacción Runrun.es May 26, 2018 | Actualizado hace 2 años

 

El mormón americano Joshua Holt y su esposa Támara Caleño ya llegaron a EEUU después de ser liberados de la sede del Sebin en El Helicoide, donde estuvieron detenidos por año y medio.

En el aeropuerto lo esperaban Jason y Laurie Holt, padres de Joshua. Los encargados de organizar el encuentro y asegurar el traslado fueron los senadores Orrin Hatch, de Utah, y Bob Corker, de Tennessee. El gobernador de Carabobo, Rafael Lacava, también estuvo en el avión que llevó a Holt y su familia a Estados Unidos.

En el momento de su llegada, el Vicepresidente Mike Pence, unas de las voces más fuertes en el tema venezolano dentro de la Casa Blanca, utilizó su Twitter para expresar su alegría por el regreso de Holt y dejar claro que “las sanciones continúan hasta que la democracia regrese a Venezuela”

 

Después del encuentro con su familia, Holt fue recibido en la Casa Blanca por el presidente Donald Trump. El mandatario agradeció a los dos senadores, al Departamento de Estado y a todos los que trabajaron para su liberación. “Fue una situación difícil”, afirmó agregando que ya van 17 los americanos prisioneros en otros países liberados en su administración.

Durante sus cortas palabras televisadas, Holt agradeció a Trump y su administración por no haberse olvidado de él y su familia. “No fue la gran vacación que esperaba tener”, sentenció.

La detención de Holt ocurrió el 30 de junio de 2016 durante una Operación de Liberación del Pueblo (OLP) que se llevó a cabo en el urbanismo Ciudad Caribia, a las afueras de Caracas, construido por el programa gubernamental Misión Vivienda.

El director de la ONG Foro Penal, Gonzalo Himiob, informó este sábado, 26 de mayo, que la orden de excarcelación del estadounidense Joshua Holt fue emitida en horas de la mañana y que el prisionero había pasado la noche en su celda del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) en el Helicoide.

De allí, agregó, sería trasladado a la Embajada de Estados Unidos en Caracas, en la urbanización Valle Arriba. Posteriormente, en horas de la tarde, volará a Washington, donde lo espera su familia en la Casa Blanca junto al presidente norteamericano Donald Trump.