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El castrismo azul excluyente y exclusivo, por Armando Martini Pietri

SE SUELE PENSAR QUE EL CHAVISMO es expresión y sucesión de errores, analfabetismo, ignorancias, chantajes, corrupciones, por supuesto, defensa e insistencia en la incompetencia, por eso acumula fracasados, deshonestos, desconcertados de la vida, desde el modesto nivel laboral hasta grandes desastres empresariales, económicos y políticos.

Aunque esa percepción tiene mucho de real, no es tan precisa, ese tipo de ejemplares también se encuentran en sectores que tienden a suponer mejores preparados, respetuosos de los derechos humanos y ciudadanos, inteligentes, capaces de pensar, analizar, tomar decisiones, considerar las leyes, respetar opiniones ajenas con espíritu democrático del cual tanto se alardea. Y entre ellos, demás está decirlo, estarían los valientes, defensores a cara expuesta, corazón firme sus principios, reclamos y argumentos. Pero demasiadas veces la confabulación cómplice oportunista se camufla, se cuela, se integra en los sitios menos esperados, se hace parte del escenario y no nos percatamos hasta que nos asalta la ingrata sorpresa.

Por ejemplo, en importantes exclusivos -también e inevitablemente excluyentes-, sitios de encuentro a los cuales ingresar es un triunfo personal y familiar, donde sobrias directivas de comprobada conducta votan en secreto, cambian escrutinios a placer y conveniencia, si aprueban una gestión, aceptan o no un nuevo miembro que será juzgado, por su capacidad económica, trayectoria personal, desempeño en los negocios, y conducta pública.

Distinguido tradicional, si se cumpliera siempre, y se cumplió en Venezuela muchos años, aunque de un tiempo para acá, lo popularmente conocido como nariz parada ha llegado ese estilo burdo, procaz, altanero, prepotente que es el chavismo; y algunos de los históricos apoyaron hace algo más de dos décadas creyendo gobernarían aprovechándose a través de un tonto útil militar, sin grandes calificaciones académicas, derrotado en su intento de adueñarse del poder, haría lo que le dijesen hiciera. Sin embargo, les salió respondón, consiguió su faro veterano, astuto, cruel, y experimentado en eso de guiar tontos.

Grupos limitados, absolutistas, exclusivistas, no sólo integrantes de conspicuas estirpes, preparados en los mejores institutos nacionales e internacionales. Juegan golf, tenis, practican equitación, disfrutan de amplias piscinas, acogedores bares, comedores y salones de fiestas, cuidan con especial afecto yates de diversos tamaños y capacidades, avionetas, vehículos blindados.

Son el tipo de personas nacidas, educadas para ser líderes ciudadanos, pero en su desarrollo algunos se comportan como patanes, soberbios, superiores, jefes de mafias y pandillas, contra los que hacen reclamos razonables y en cuanto alguno les gruñe, se silencian optando por la complicidad, demostración de esta enfermedad mental y espiritual que es el castrismo, sea chavista, madurista o de cualquier tendencia roja o azul dependiendo de corrupciones a defender y enjuiciamientos a evitar, nos ha infectado en los órganos menos esperados.

Algunos escépticos y experimentados con el conocimiento de lo venezolano, manifiestan, más vale político conocido que rico por conocer. Parecen tener razón, quizás porque frecuentan sin pertenecer, ventaja de la vida, a cierta edad han pasado dictaduras oprimiendo ciudadanos y reprimiendo políticos. Se requiere construir desde las bases un nuevo país con expertos, enarbolando la democracia como bandera sencilla, emocional, obviando a dirigentes pedantes por soñar excesos y la consecuencia final del acceso al poder de los rezagados que años atrás fueron rechazados o mantenidos bajo control y vigilancia inteligentemente por experimentados.

Hasta que se agotó, cargados de fracasos, militares de bajas calificaciones, ricos con abundancia de ambiciones no entendieron, por sus egoísmos, el país, como toda expresión humana, cambiaba, le dieron vueltas a la tuerca y la aislaron.

Ahora el país flota con dificultad, la nave revolucionaria de la ignorancia, incapaz de nadar a favor ni en contra de la corriente, mientras nos ahogamos unos tragan grueso, persisten en errores y aceptan lo que en sus familias ni empresas aceptarían.

Que cese la usurpación, haya un gobierno de transición y ejecuten elecciones libres, democráticas confiables, son condición indispensable, pero sólo la apertura. El camino verdadero es cambiar a una ciudadanía, quienes sufren, causan sufrimiento, sólo piensan en sí mismos y siguen sin entender realidades.

Los que reclaman en privado y enmudecen en público son cómplices de lo bueno, también de lo malo. Callan para no sufrir “el que dirán” ni enfrentar “el repudio de unos pocos”, lo más grave, insignificante y lamentable, “no me meto para evitar líos”.

El triunfo del status quo, tramposo, ruinoso, es hoy lastimosamente innegable, en 20 años Venezuela no ha podido superar al chavismo, sus consecuencias y derivaciones, pero, más triste aún porque era mucho más fácil, salir, derrotar a sus imitadores y pares. Ello dice extremadamente mal de nosotros. ¡Despertemos, salgamos del silencio encubridor! porque sólo será temporal, acabará pronto; Venezuela no es una sociedad de indecentes vagabundos e indecorosos; no está derrotada, jamás será sumisa, menos fallida. Sin embargo, al descuidarnos, seguir temerosamente afónicos, no estaremos lejos de ese desconsolado destino.

“Por difícil y prolongada que sea la terrible experiencia no intentaremos llegar a ningún acuerdo ni toleraremos la menor negociación; tal vez demostremos misericordia, pero no la pediremos.” Winston Churchill.

 

@ArmandoMartini 

Comando Sur de estados Unidos apoya cambio democrático en Venezuela

EL ALMIRANTE CARIG S. FALLER, jefe del Comando Sur de EE.UU., defendió este miércoles que la presión que se ha aplicado para lograr una transición a la democracia en Venezuela es “la idea correcta” y auguró que tendrá resultados positivos.

Faller, que fue el primer orador de la cuarta Conferencia Anual de Seguridad Hemisférica (HSC, en inglés) organizada por dos instituciones académicas adscritas a la Universidad Internacional de Florida (FIU), respondió así al ser interrogado por las opciones que se barajan ante la crisis en Venezuela para propiciar un cambio.

El jefe del Comando Sur dijo que hay “evidencia” de una “invasión” de cubanos en Venezuela, en una amplia gama de puestos, desde médicos a espías. “Es un número significativo”, dijo sin aventurar cifras y tras destacar también la presencia de rusos en el país y la escasa ayuda china en esta situación.

La clave de los planes “para estar listos” para poder apoyar a las fuerzas democráticas de Venezuela son los “aliados” de EE.UU. en la región, indicó.

“Nos hemos reunido con Brasil y Colombia y otras de las principales naciones para discutir sobre los desafíos de seguridad”, añadió.

Se cocina otro Nobel de la Paz, por Asdrúbal Aguiar

MUCHOS AÚN SE PREGUNTAN, como si fuesen satélites que giran alrededor de la tierra, sobre lo que pasa en Venezuela. Pero yo me pregunto, como venezolano y cronista cotidiano de nuestra tragedia y a lo largo de las dos últimas décadas, ¿qué le pasa a la comunidad internacional con relación a Venezuela?

El secretario general de la OEA, Luis Almagro, con datos duros y a mano, nos muestra en sus informes a una nación en crisis humanitaria terminal; secuestrada por funcionarios coludidos con el terrorismo y el narcotráfico; sujeta a la violencia de grupos colectivos paramilitares; víctimas, sus diputados y los militares disidentes, de torturas sistemáticas en los sótanos de la policía política; y a una Fuerza Armada ocupada de administrar los restos de una economía en quiebra, canibalizando las riquezas minerales del país en complicidad con las FARC y el ELN, en fin, atendiendo al negocio de las drogas, o bien neutralizados sus miembros por el miedo, bajo amenaza de los comisarios cubanos. Raúl Castro reconoce que alcanzan a la cifra de 30.000 los miembros de sus CDR presentes en Venezuela.

El Grupo de Lima, que es ya una fragmentación de la OEA, decide retirarle su reconocimiento al régimen de Nicolás Maduro, por ende, desde el pasado 10 de enero. Le concede su legitimidad sucesiva a la Asamblea Nacional, para que ella y su presidente, Juan Guaidó, como gobernante interino, conduzcan una transición por etapas hacia la democracia. En pocas palabras, les propone a éstos y a los venezolanos, hagamos el milagro de destronar a un Estado criminal por las vías constitucionales.

Los países europeos, formantes del llamado Grupo Internacional de Contacto, entre tanto se ocupan de ralentizar el esfuerzo del Grupo de Lima; que al menos implica el cese de la usurpación de Maduro como paso previo, hasta que se organicen unas elecciones libres y justas. Y el presidente electo de Panamá, Laurentino Cortizo, abre fuegos contra el último grupo y se sincroniza con su copartidario ideológico, el canciller español Josep Borrell, animador del primero.

La realidad de Venezuela, para éstos, sería muy diferente. No más la del crimen organizado que secuestra a un Estado para blindarse en su impunidad o la de un pueblo víctima de la hambruna y la violencia o de una diáspora que frisa 3.600.000 venezolanos.

Se trataría de dos fuerzas políticas que se oponen y excluyen y que, en suma, requieren sólo de entenderse, de favorecer otro milagro, a saber, lograr un sincretismo de laboratorio entre el mal absoluto y la ética política a fin de restablecer los fueros de la democracia, cuando menos, las leyes de una vida decente.

No abundo sobre la perspectiva de la ONU, pues mira ella hacia los lados; tanto como lo hacen su actual secretario Antonio Guterres, la Alta Comisionada de Derechos Humanos, y la Corte Penal Internacional. Sus tiempos son otros, no los de quienes sufren tragedias humanitarias y demandan auxilios, como lo reconoce el penúltimo Secretario de Naciones Unidas, Kofi Annan.  

Este, en 2005, lo dice sin ambages: “… nuestras declaraciones son palabras huecas. Si no pasamos a la acción, nuestras promesas son vanas. Los vecinos de las aldeas que se apiñan temerosos al oír el fragor de los bombardeos aéreos del gobierno o al ver aparecer a milicias asesinas no hallan consuelo en las palabras incumplidas de los Convenios de Ginebra, por no mencionar las solemnes promesas de “nunca más” que hizo la comunidad internacional cuando reflexionaba sobre los horrores de Ruanda hace un decenio.”.

La comunidad internacional ha reclamado unidad a los venezolanos. Se la exigido a sus líderes, como condición para ayudarlos a salir del régimen que les oprime. Sin embargo, dispersa, atomizada, hoy se mira en el espejo retrovisor de las ideologías, lo que es peor, escruta sobre el mapa de sus intereses y de quienes la financian, antes de actuar. A la vez que se aprovechan de sus diarias contradicciones los laboratorios que contaminan las redes para sembrar la desesperanza.

Lo cierto es que todo ello conspira contra la convergencia de los venezolanos en el dolor. Está comprometiendo la viabilidad del Estatuto para la Transición hacia la Democracia, adoptado en febrero por el parlamento.

Una comunidad internacional hecha rompecabezas, con discursos ambiguos o “amermelados” – diría un neogranadino – es útil a Maduro. Es funcional, quiéralo o no, a su Estado criminal, que avanza hacia la clausura del último reducto democrático que le queda al país, su Asamblea Nacional.

Sólo falta que encarcelen a Guaidó y que la diáspora se multiplique, crezca todavía más y exponencialmente, comprometiendo la gobernabilidad de Colombia, que es su primer destino, la estabilidad económica regional, y la propia paz y seguridad en las Américas. Eso lo saben los presidentes Iván Duque, nuestro generoso vecino del occidente, como Jair Bolsonaro en el sur y Donald Trump en el norte, líderes estos de las dos potencias americanas más importantes.

Por lo pronto, tras la confusión y el desorden, la celestina noruega hace de las suyas, parte confites con los dialogantes de Oslo. No por azar es sede de los Premios Nobel, que demandan para alcanzarse de una peregrinación a la meca de La Habana. Si no que lo digan los expresidentes Jimmy Carter y Barack Obama, o los ilustres colombianos Gabriel García Márquez y Juan Manuel Santos.     

 

@asdrubalaguiar

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Las siete palabras, por Laureano Márquez

ESTE ESCRITO SE PUBLICÓ hace algún tiempo, pero así como la Semana Santa vuelve cada año, quiero renovar lo que dije en aquella oportunidad en relación con las últimas palabras de Jesús en la cruz, como manera de meditar en los dolores que padecemos y la resurrección que anhelamos para Venezuela.

“Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”… no lo saben, no alcanzan a imaginar las dimensiones y alcance de su daño y eso es ignorancia; que nunca el odio nos guíe, ni la venganza.

“Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso”… el paraíso del ciudadano es la libertad, la justicia y la democracia. Sé, Padre, que veremos ese paraíso, construido con cada acción de esperanza que brota de nuestros corazones y con la bondadosa inteligencia de nuestra juventud.

“Mujer ahí tienes a tu hijo”…transitando las calles de Venezuela, recibiendo azotes, crucificado cada día por los centuriones de las lacrimógenas. Siéntete orgullosa, madre, de este tu hijo, porque de las ideas que tú sembraste en él, del amor en que le formaste, de la libertad con que se alimentó en tu vientre, habrá de nacer la nueva Venezuela.

“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” …. Señor: a veces me invade la angustia de que esta pesadilla no tiene final, de que el malvado se sale con la suya, pero recibimos de ti maravillosos dones, entiendo que no nos has abandonado nunca. El trabajo tuyo ya lo hiciste -y maravillosamente bien-: ayúdame a ser tu aliado para amasarme a mí mismo como un hombre nuevo, creador también, a tu imagen, de la patria que sueño.

“Tengo sed”… y tanta, Padre. Tengo sed de democracia y libertad. Tengo sed de inteligencia, trabajo y honestidad como valores. Tengo sed de vida, de seguridad, de justicia social. Tengo sed de esperanza y de futuro.

“Todo está consumado”…la maldad en nuestra tierra se consumó más allá de los límites que podíamos imaginar, nos han pretendido destruir moralmente, pero sé que las reservas de bondad e inteligencia son nuestra verdadera riqueza. Hemos descendido a los infiernos, pero estoy convencido de que resucitaremos.

“Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” … cada día en Venezuela, Padre, es una apuesta a la vida. Encomiendo en tus manos mi espíritu, para que sea de libertad y justicia, para que aprenda bien esta dura lección y pueda transitar por llanos bondadosos, sumergirme en cálidas playas de transparencia, contemplar altas cumbres  de abundancia y cruzar generosos ríos de justicia y libertad, para llegar -por fin- a la tierra prometida.

@laureanomar

LA DESARTICULACIÓN DE UN ESTADO CRIMINAL – lo es Venezuela – y cualquier esfuerzo para una transición que lo devuelva a los espacios de civilidad, dentro de las complejidades de aquél y mientras permanece, implica un duro y complejo proceso. No se pueden despachar en tres meses 20 años de articulación de fuerzas por el mal absoluto, como las que secuestran a los venezolanos y tienen su origen en los pactos de 1998 entre Hugo Chávez y el fundamentalismo islámico, y de 1999, con la narco-guerrilla colombiana. Fidel Castro y su organización mafiosa, a la sazón, sin los mediadores en la ominosa circunstancia.

Cuento ya con una edad generosa y una generosa experiencia de Estado que me libran de arrebatos u obsecuencias fútiles. No es que carezca de pasiones, y la mía es Venezuela. No es que sea inmune a las rabietas y mortificaciones cuando las cosas no salen como deben ser, o con la velocidad que demandan las urgencias impostergables: el hambre y la inanición de todo un pueblo del que somos dolientes y parte. Soy sensible y sufro la agonía de los venezolanos. Por ello mismo estoy obligado a la prudencia, a sostener los nervios en medio de la tempestad y para dejar mi modesto aporte, desde mi aprendizaje, a fin de que todos y no unos pocos náufragos podamos alcanzar un puerto seguro.

Aprecio que Juan Guaidó, a quien le doblo la edad y es parte de la generación de relevo político que cada 30 años fractura a la historia patria, cuenta con esa acendrada virtud. Es propio del galeno ser prudente, sobrio, constante, estar exento de tristezas, saber llevar sosiego y esperanza a sus pacientes, para recuperarlos. Guaidó, espero no equivocarme, es un fiel discípulo de Séneca, para quien “el que es prudente es feliz, bastando la prudencia para dar felicidad al hombre”.

¿A qué me refiero?

Todas las preguntas que en buena lid nos hacemos hoy los venezolanos, encuentran alguna respuesta en el Estatuto que rige la Transición a la Democracia, adoptado el 5 de febrero. Y todos reaccionamos frente a lo que a diario le acontece a Guaidó y nos acontece, sin leer el Estatuto. El mismo obliga y también le fija límites y condiciones a Guaidó, como encargado de la Presidencia. No se olvide que no hay nada más peligroso que un gobernante – he allí nuestra actual tragedia – quien, a sí mismo, se considera gendarme del pueblo y con licencia para hacer y decidir a su arbitrio, por encima de la ley.

¿Por qué Guaidó no nombra ministros o se retarda para invocar lo que ya avanza antes de haber formalizado su pedido a la comunidad internacional, a saber, la responsabilidad de protegernos? El Estatuto tiene las respuestas y además marca sus tiempos. Lo que sí es cierto y definitivo es que las cosas no son más como lo eran ayer. 2015 es el punto de inflexión. La oposición, en un momento de desplome de los ingresos petroleros y de quiebra en los servicios públicos, distraída la dictadura en sus negocios criminales, logra colarse hasta el “centro” de su poder. Controla la mayoría calificada de la Asamblea Nacional. Hasta el día anterior ocupa espacios locales y sin recursos, sin incidencia en la estabilidad de aquella.

No por azar, si hasta entonces simula los sacramentos de la democracia, después le da un golpe a la mesa. Acaba con lo básico en toda democracia, con las elecciones y con el parlamento. 2016, 2017 y 2018 son los años de preparación de la transición. 2019 es el de su despegue, el de mayor aliento para independizar otra vez a Venezuela y devolverle el sosiego y bienestar. Son irrelevantes, esta vez, las resistencias o diferencias habidas dentro de la propia oposición al momento de diseñarse y definirse el liderazgo reclamados por dicho proceso. Hasta ayer éramos un poder opositor virtual. Hoy es diferente. Somos el gobierno legítimo. Desafiamos con talante a la usurpación criminal.

Ayer depende la oposición de los mendrugos que le da el régimen, previo sometimiento y bajo humillación. Hoy, como gobierno, la oposición de ayer es reconocida por el mundo occidental y éste, a su vez, le ha cortado el oxígeno al oprobio de la narco-dictadura. La oposición como gobierno, hoy día juega sobre el tablero del poder mundial y la partida de ajedrez avanza.  Tiene oportunidades. Vive y vivirá riesgos, y su desenlace que es propio, es igualmente ajeno, pues median intereses distintos y visuales particulares, inevitablemente, entre los mismos gobiernos extranjeros involucrados.

Son nuestros los tiempos del dolor y el sufrimiento, más urgidos, interpelan a diario. Son breves, pero no tanto, los tiempos de los países a quienes desestabilizamos con nuestra tragedia humanitaria. Pero no son muy veloces los de quienes observan nuestra agonía a miles de kilómetros y nos piden prudencia, para que la solución sea de vida y no negocio para las funerarias o el comercio de las armas.

Se trata, por lo dicho, de un proceso muy difícil, pero que no se paraliza. Juegan todas las opciones y tendrá su final esperado. No sabemos los costos.

Mal pueden olvidar los responsables de la transición, sin embargo, lo ya dicho. Son el rostro del gobierno y, como tal, están sujetos al duro y acre escrutinio público democrático. Y para ser distintos, están obligados a explicar sin cansarse, a razonar sin irritarse, a sumar, a convencer, a escuchar, recordando siempre que la voz del pueblo es la voz de Dios y que ningún profano puede pretender encarnarla más.

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G7 pide restablecimiento “total” del orden democrático en Venezuela

LOS MINISTROS DE EXTERIORES del G7 subrayaron este sábado que es urgente restablecer el respeto “total” del orden democrático y constitucional en Venezuela y reclamaron la organización cuanto antes de una nueva elección presidencial “libre, transparente y creíble”.

“Condenamos el no respeto de los principios democráticos fundamentales en Venezuela”, indicaron en el comunicado que clausuró su reunión de dos días en Dinard, en el oeste de Francia.

Los titulares de Exteriores de Estados Unidos, Alemania, Francia, el Reino Unido, Italia, Japón y Canadá, los siete países que integran el G7, hicieron un llamamiento en favor de una “transición democrática pacífica conforme a los artículos de la Constitución venezolana”.

asimismo, expresaron su preocupación por “las numerosas alertas creíbles de graves afrentas a los derechos humanos y por la creciente crisis económica y sus repercusiones humanitarias”.

Los jefes de la diplomacia del G7 recalcaron que “las infraestructuras del país se degradan”, pidieron el acceso de la ayuda humanitaria y subrayaron además su inquietud “por el despliegue de fuerzas militares rusas, que corre el riesgo de agravar una situación crítica”.

La batalla de testaferros y representados, por Armando Martini Pietri

EN LA GESTA QUE LOS VENEZOLANOS con coraje y valentía, mantienen a diario en defensa de la libertad y por el retorno a la democracia, subyace una pugna que pocos conocen y aún menos conviene comentar, que puede y está torpedeando subrepticiamente la propuesta de cambio que anhela el colectivo.

Es la que libran ocultos desde otros frentes los llamados testaferros y representados, relacionados en contratos sórdidos e indocumentados por razones obvias, donde el tema del cambio promueve una disputa distinta, en reserva, agazapada entre gritos y murmullos, donde las garantías de retorno del botín al corrupto enajenante son mínimas, a pesar de que el asunto, con todo y su enmarañado engranaje, se ha hecho del dominio técnico de la cleptocracia -desarrollo del poder basado en el robo de capital, institucionalizando la corrupción y sus derivados como el nepotismo, clientelismo político y/o peculado-, castro chavista luego de años vaciando las arcas del Tesoro Nacional de manera inveterada, grosera, inescrupulosa y sin ninguna limitación ética ni moral.

El sistema mediante el cual se busca dejar fuera del alcance de cualquier investigación el dinero mal habido es recurrir a la tradicional figura del testaferro, es decir, confiando el producto de la concusión a un tercero que presta su identidad, firma, custodia, capacidad jurídica y, especialmente, complicidad, para esconder o revestir de legalidad la apertura de cuentas en paraísos fiscales y operaciones sobre bienes adquiridos con dinero “sucio”, que de esta forma se pretende “lavar”. Así, el testaferro, que no es más que un vulgar aguantador, administra con ánimo de dueño los negocios del corrupto burócrata, a cambio de estatus y jugosas remuneraciones, mientras éste permanece en funciones de gobierno, contemplando la rentabilidad de “sus inversiones” entre labores buenas y especialmente malas de administración.

Claro está que en estos años dilapidando los ingresos de la cuantiosa renta petrolera en los tiempos de bonanza, los saqueadores optimaron su creatividad con vergonzosa destreza, para crear una ingeniería financiera compleja y sofisticada, que les ha permitido acumular fortunas inexpugnables, maximizando igualmente el riesgo de que esos “aguantadores” se queden o traten de quedarse con todo, ante la mengua evidente que experimentan los factores de poder del castro-madurismo en instancias que, hasta hace poco, dominaban a voluntad y placer, entiéndase “burócratas corruptos”, debido al inocultable resquebrajamiento de la unidad de mando dentro de las FAN y demás cuerpos de seguridad del régimen, a la pérdida de “la calle” por el enorme, cada vez mayor descontento y consiguiente rechazo popular, además de la contrapartida que aporta el repunte vertiginoso de la oposición política que parece reencontrarse.

En palabras más populares, que el testaferro, en circunstancias que escapan al control del encubierto, se torne pícaro, agalludo, mal acostumbrado y decida manejar con exclusiva libertad los atributos del derecho de propiedad de aquel a quien ha suplantado.  

La exposición precedente viene a colación como aperitivo para el tema de la guerra soterrada y que preocupa seriamente, pues existen fundadas sospechas de que estos grupos de testaferros, “bolichicos”, enchufados o comoquiera que se les identifique, financian en la actualidad estrategias que persiguen socavar el cese de la usurpación y el gobierno de transición, asociados con factores de la oposición política colmados de ambiciones inconfesables proclives a la continuidad del período usurpado, en un conato destemplado y antipatriótico por mantener incólumes los intereses crematísticos acumulados en las mal habidas fortunas.

Y es que no siempre todos los apoyos suman. La debacle ético-moral en la que nos sumergió el chavismo castrista constituye una plaga difícil de combatir cuando los ideales libertarios se subordinan al poder económico en detrimento del gentilicio que nuestra historia independentista selló con orgullo, hoy día deshonrado sin el menor escrúpulo por quienes en nombre de Bolívar pisotean nuestra soberanía y se colocan al servicio de chupópteros extranjeros, cual ruines mercaderes.

 Estamos en una encrucijada para sortear con pie de plomo e impedir que las huestes de la traición infiltren con sus tentáculos el floreciente movimiento de la esperanza, den al traste con los avances y logros alcanzados desde el 23 de enero próximo pasado. No es cuestión de soslayar la rebelión de los testaferros motorizada por la inminente y seguro final de la dictadura castrista, porque mientras el burócrata ladrón mantenga el mando o control de sus parcelas de poder, los sustitutos seguirán siendo obsecuentes y sumisos; pero en el supuesto contrario, representados o suplantados pueden sucumbir ante las endebles garantías del “contrato” y quedar “más limpios que talón de lavandera” porque “ladrón que roba a ladrón, tiene cien años de perdón”.

No será fácil para los corruptos librarse de futuras investigaciones (o actuales, los peritos han estado trabajando y acumulando montañas de datos y conclusiones). Lo mejor es reivindicarse ante el pueblo que han robado sin misericordia, buscando la manera de devolver lo sustraído de las finanzas públicas con ilícitos negocios malsanos. De lo contrario, les espera el desprecio popular y una “peladera” donde no podrán llamar a “María” mientras el testaferro estará millonario. Interesante estudiar la posibilidad de aplicar una Ley de Amnistía para testaferros, negociadores y parlanchines, no para darles impunidad sino para recuperar los dineros ciudadanos.

Un testaferro que negocie buena información nunca quedará pobre, siempre algo podrá conservar, y es mejor ser un limpio por honestidad, que ser dejado limpio por la corrupta terquedad. Putrefactos, corrompidos y deshonestos, mejor confesarse con autoridades que ser arrasados por sus testaferros.

 

@ArmandoMartini 

Los rehenes no se liberan solos de sus captores, por Brian Fincheltub

“TRAIDORES NUNCA, LEALES SIEMPRE” se convirtió en el nuevo lema de la cúpula de la Fuerza Armada Nacional. La pregunta que nos hacemos es ¿leales a quién? Porque al pueblo venezolano hasta ahora no lo han sido, al punto de abandonar su deber histórico de defender la democracia y la constitución por defender a una parcialidad política, pero más allá de eso, por defender sus propios intereses económicos, que según los entendidos son muchos y muy variados, nada más alejado de la obligación de un superior, por eso no solo se han quedado sin el respeto que una vez le tuvo el pueblo venezolano, sino que en un goteo que no se detiene se quedan también sin tropa.

“No al intervencionismo” gritan estos mismos generales que como es público y notorio reciben órdenes del gobierno cubano, han permitido que en nuestro territorio no solo entren grupos irregulares, sino que se exploten nuestras riquezas, que no han movido ni un dedo para salvaguardar los activos de la República que durante los últimos años eran rematados y saqueados por una camarilla de la cual ellos también formaban parte. Esta élite que pretende decirnos que ellos son nacionalistas son los mismos que adoptaron un lema extranjero en el seno de la institución armada, el vergonzoso “patria, socialismo o muerte” y que izaron banderas cubanas en nuestros fuertes militares.

Son ellos quienes mantienen secuestrados a millones de venezolanos, incluyendo el 80% de la tropa profesional de la Fuerza Armada que vive y sufre las mismas carencias que el resto de la población. Por ello frente a esta situación no puede la comunidad internacional decirle a los secuestrados que se liberen solos de sus captores, aunque estos sean pocos tienen las armas y ni la voluntad más firme del venezolano más aguerrido puede resistir una bala en la cabeza. Se trata de una lucha desigual en la que un pueblo pacífico no puede enfrentar a unos matones que han demostrado que son capaces de todos para salvar sus cabezas.

En Venezuela nadie quiere una guerra ni más intervencionismo, pedimos liberación y para liberarnos la diplomacia queda claro no es suficiente. Los países deben pasar a la acción por su propia seguridad interna. El madurismo no es cualquier grupo delincuencial, es uno que tiene nexos peligrosos con grupos terroristas del mundo y si no es detenido a tiempo las consecuencias serán desastrosas para la región. Hace años cuando se les advertía al mundo que el chavismo era una amenaza para la democracia nadie prestó atención y el resultado son más de cuatro millones de desplazados en el mundo, esperemos que nuestro grito de alerta esta vez si sea escuchado.

@Brianfincheltub