Armando Martini Pietri, autor en Runrun

Armando Martini Pietri

Los organismos para resolver que nada resuelven, por Armando Martini Pietri

@ArmandoMartini

Políticos anodinos, mediocres funcionarios y fracasados militares añoran ser designados para ocupar un cargo en cualquiera de los organismos internacionales y misiones diplomáticas de los cuales forma parte el país. Oficinas de grandiosidad, protocolo distinguido, residencia señorial, placentera y confiable; inmunidad y pasaporte diplomático, privilegios, gastos de representación para el disfrute, y, por si fuera poco, residir en Nueva York, Washington, París, Madrid, Ginebra, Bruselas, Bogotá, Montevideo, etcétera. Aunque vivir en la Caracas actual es un excelente entrenamiento para el infierno.

Quienes leen prensa oyen radio o ven televisión observarán en el contenido de las informaciones pomposas de las diversas organizaciones internacionales mensajes repetitivos, recados monótonos, encomiendas tediosas. A veces oportunas, pero nunca definitorias. Siempre ambiguas e imprecisas, apuntando a intereses y conveniencias.

Llama la atención la cantidad de conflictos mundiales, crímenes de lesa humanidad, abusos y opresión de tiranías, violación de los derechos humanos denunciada, documentada y conocida por los organismos internacionales, mientras en los respectivos países se han mantenido esas violaciones con la displicencia impertérrita de quienes deben reaccionar. Para pormenores, bastaría preguntar a nacionales del Medio Oriente, cubanos, venezolanos, nicaragüenses, bolivianos y aquellos argentinos que fueron llevados a morir en las Malvinas para disimular crueldades militares; a familiares de los chilenos asesinados, torturados, presos y expulsados en tiempos de Pinochet o a los ciudadanos de África.

La diplomacia no resuelve con fluidez. Se enmarañan en soflamas, lo escaso, exiguo y raro que finalmente solucionan, tarda años. Arribando siempre demasiado tarde, cuando la desgracia indigente, la injusticia, la inmoralidad y el desasosiego se han establecido y normalizado.

Ejemplos muchos. ¿Cuánto permaneció la rebelión vietnamita contra franceses, estadounidenses, vecinos y finalmente entre sí mismos? Ahí está el arreglo donde media Corea progresa en democracia y la otra mitad se hunde en una de las más feroces tiranías familiares y militares del mundo. La liberación de Europa fue por el derrumbe del tirano ruso. El progreso de China por la muerte del dictador que convirtió a profesionales en campesinos y a estos en esclavos. Mientras la costosa Naciones Unidas -invento gringo para sustituir la fracasada Sociedad de Naciones- y otras organizaciones multilaterales solo han servido para el pulcro y agraciado discurso. Para escribir pendejadas dotadas de hermosura, redactar impecables comunicados, la monserga palabrera, y por supuesto, para que funcionarios diplomáticos lo pasen bien, ajenos a los vaivenes amargos y sufrimientos de sus países.

Vale preguntarse por qué las multilaterales que más o en menos funcionan han sido las que nacieron con objetivos económicos y, sobre esa base, han ido creciendo en beneficios por el manejo inteligente de impuestos e intercambio de importaciones y exportaciones. Menos una, Mercosur, porque dejaron que Chávez, con ayuda de los Kirchner y Evo, lo convirtiera en estructura política de izquierda, alargando el brazo cubano, y sometiéndose a los postulados infames del Foro de Sao Paulo.

¿Cuánto lleva la Corte Penal Internacional averiguando, estudiando la barbarie venezolana que conocen quienes llevan años padeciéndola, y las víctimas sufriendo? ¿Qué falta para que presuntos calificados de culpables reciban su merecido castigo, o sean enjuiciados?

Generar expectativas con instancias internacionales y diplomáticas es muy delicado y peligroso, trae demasiadas decepciones e innumerables frustraciones. Como la Organización Mundial de la Salud, que se equivocó con la pandemia hasta que esta arrasó con el mundo. Y después se dejaron engañar por los chinos.

En el mundo perdieron la confianza, nadie cree la buena voluntad y sinceridad de la opresión castrista o en la ingenuidad boba, ignara de la oposición oficialista; si no son lo mismo es mucho lo que se parecen. Venezuela vive un tiempo sombrío, de políticos insensatos, delirantes de migajas y hambrientos de desechos, postulándose para participar en una elección ilegítima, fraudulenta, que pocos reconocen.

Indicio categórico y síntoma decisivo de lo muy poco que les importa el país y las penurias que sufren los ciudadanos. Los ofrecimientos no engañan cuando el embuste, ficción y manipulación se aproxima en descarada desvergüenza para justificar el desmoronamiento, la miseria y la ruina.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Los pueblos olvidan hasta que la realidad los hace despertar, por Armando Martini Pietri

@ArmandoMartini

Con demasiada frecuencia los pueblos se equivocan. Y aquello de que siempre tienen la razón es una falsedad histórica, enunciado conformista de resignación y pretexto de perdedores. Rusos hartos de abusos, ahítos de restricciones físicas, limitaciones espirituales e impedimentos mentales de los zares y acólitos; tanto como los alemanes atiborrados de carestía, repletos de privaciones, infortunio y miseria. Ambos saciados de resignaciones, parieron bestialidades como la barbarie del comunismo y el sadismo del nazismo.

A meses del derrocamiento de Pérez Jiménez, con estallidos de alegría y renacimiento popular, había en las paredes urbanas pintas con la frase “perdónanos, no supimos lo que hicimos”. Pero no mucho tiempo después la estupidez castrista -cuando Fidel pretendía ser figura mundial gustase o no a los cubanos- enseñó a esos mismos venezolanos que la democracia es algo por lo cual vale la pena luchar incluso con armas, que militares habían jurado hacer y lo estaban haciendo.

Grandes batallas ideológicas se escenificaron en la Universidad Central de Venezuela, las militares en selvas y montañas, presididas por un par de generaciones que nacieron y se hicieron ciudadanos con democracia como objetivo, aunque no fueran capaces para formar sucesores.

Abandono, corrupción, errores y soberbia trabaron en la necedad a esos defensores profesionales de la democracia; llegó el desencanto, comenzó la frustración y ascenso a las responsabilidades del poder de un resentido, derrotado y fracasado militar. Un prestidigitador que mientras hacía lucir cartas trucadas se frustraba como pelotero. Vacío de discurso sólido, en vez de crear y desarrollar una revolución propia para la cual le sobraban soflamas y le faltaban razones, asumió otra, la de un maniático asesino e ilusionista, padre que nunca tuvo; el biológico no era más que un modesto maestro pueblerino.

Tan errado en la vida como en la muerte, falló en la selección del heredero y llevamos años pagando las consecuencias del traspié final. Pero el usufructuario, como el de los Castro en Cuba, recibió el poder, no el conocimiento ni la capacidad para hacer de una nación favorecida y aventajada un país estable. En cambio la domina a la fuerza, manipulando entornos y violando los derechos humanos a un pueblo cada día más hambriento, enfermo y decepcionado. La patética realidad es haber convertido a Venezuela de un terruño con tradiciones e inmigrantes, a una patria de frustraciones y emigrantes. El asunto es que, como el hambre adormece, también despierta a los hambrientos. ¡Cuidado con la furia de un pueblo paciente!

Desde cuando los llaneros se agolparon semidesnudos y a caballo junto con dos caudillos sucesivos, uno pelirrojo español que derrotó a la república, el otro catire venezolano que venció a la corrupta y deprimente monarquía española, desde esos tiempos el sector militar viene creciendo en orden y eficiencia , guiado por convicciones del graduado en Francia y un tachirense mejorado en Perú. Y los venezolanos, enredados en desórdenes, han observado a sus militares en espléndidos desfiles con soldados y cadetes relucientes en perfecta formación, orgullosos aviones y tanques resplandecientes.

Careándose así el mito de la eficiencia militar, hasta que llegaron al poder conducidos por aquel animador que con discursos utópicos y fantasías hizo olvidar su derrota y la brutalidad de sus ataques contra instalaciones civiles; ese que convirtió el desastre natural de Vargas en un ya verán lo bien que lo vamos a hacer. Jamás lo mostró.

Y hasta tuvo la inconveniencia de morirse dejando la economía y producción de la riqueza en manos de quienes veían pajaritos, pero no concebían soluciones. Y, además, políticos de poca monta y politiqueros solo han servido para que el país viva esta tragedia. Por eso, el pueblo que sienten como soporte sufre carestía y desesperanza en aumento. La única vacuna contra el hartazgo es satisfacer necesidades.

Desactivadas esperanza y fe, hambre y desencanto empiezan a sonar duro, como despertadores de mañanas frías, indicando que amanece para levantarse e iniciar una jornada diferente. Este pueblo ha despertado otras veces, pero ahora no tiene líder creíble ni expectativas motivadoras.

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Vacunas vienen, vacunas van, el coronavirus sigue, por Armando Martini Pietri

@ArmandoMartini

A nivel global son 170 millones contagiados y casi 4 millones fallecidos, según recuento de la Universidad Johns Hopkins. Que si la vacuna tal o cual no es tan buena. Pero rusos y chinos nos quieren tanto que envían vacunas que sí lo son. El castromadurismo en constante revolución dice haber hecho milagros consiguiendo dinero para cancelar un mecanismo capitalista y así los rentables poderosos tecnólogos despachen montones de inmunizaciones, pagadas con dólares socialistas. Parece un chiste, pero no lo es.

Pocas cosas son tan predecibles como el oportunismo embustero del discurso oficialista. Venezuela no supera el 5 % en la vacunación de su población. Se calcula que debe vacunarse al 70 % de la población para generar la denominada inmunidad de rebaño. De acuerdo con el último corte de vacunaciones en el mundo, al 30 de mayo de 2021, el primer lugar lo ocupa Israel con 63 %, le sigue el Reino Unido con 58 %, Canadá con 56 %, Chile con 55 %; con él, Brasil y Panamá los únicos países de América Latina entre los 15 primeros.

El panorama informativo está atiborrado de dimes y diretes sobre vacunas, su cobro indebido, delincuencial, perverso. Hospitales destartalados, dirigentes políticos usurpadores e interinos en diálogos y negociaciones ataviados de elegantes tapabocas higienizados, con seguridad vacunados, dándose codazos de cordialidad. En medio del “genial” sistema según el cual una semana el virus anda suelto y la otra descansa. Planes de vacunación que ofrecen e incumplen, sin definición.

Se anuncia con bombos y platillos el pago de vacunas para aumentar la capacidad de vacunación del Estado, aunque, como siempre, sin especificar marca ni país de origen. ¡Mejor es algo, peor es nada! Manifiestan que arribó medio millón de vacunas rusas, sin evitar la tentación revolucionaria al denunciar que las sanciones interrumpen, que existe desigualdad en la distribución a escala global y Venezuela está “trabajando intensamente” con el sistema Covax para solventar los retrasos en la entrega de las dosis.

Sin embargo, discriminan, segregan por cualquier referencia política o no la colocación de vacunas y atentan contra la salud e integridad física y mental. Acto inhumano de gravedad similar a los crímenes contra la humanidad.

Los tétricos informes tanto si esconden como si no las cifras reales, reiteran que somos un país más que pobre y destrozado, un pueblo enfermo. No se trata de si la mayoría de los contagiados se recuperan porque es realidad mundial, ni si los contagios son comunitarios -aún no han impuesto las ciudades comunales y tenemos pandemia comunitaria a gusto castromadurista- o unos pocos “importados”; ni si le guste o no a los viajeros les hagan exámenes apresurados en dólares, ni cómo pelean y mueren soldados en los llanos con tapabocas después de comerse un plato de cualquier cosa.

Cada 24 horas cientos de venezolanos se contagian de covid-19, demasiados médicos, trabajadores de la salud han muerto por el coronavirus que mata pacientes y cualquiera que se arriesgue ponerse de frente, incluida la economía. De lunes a domingo y fiestas de guardar, mil o más se contagian con el virus chino que tiene derrotado al régimen y apagados a los venezolanos que, como siempre ha sido su costumbre con escasas excepciones, aguantan callados, rumiando, y sin expresar reclamo.

Cuidado con el síndrome que produce alegría por la inyección de vacunas, que lleva al relajamiento, en el seguimiento por parte de la ciudadanía de las medidas de bioseguridad. Está ocurriendo y es grave. Aglomeraciones esperando vacunarse sin tener medidas de protección, reflejan el desespero. El comunismo socialista castrista jamás tiene escrúpulos con los ciudadanos. ¡Ya basta de abuso y negligencia!

Entre tanto, partidos opositores con excepciones perennes y persistentes, se disponen a tragarse alegatos de ilegitimidad para legitimar al usurpador y régimen llamando a votar en unas elecciones que se suponía ilegítimas y de repente resulta que son al mismo tiempo un llamado para dialogar entre cómplices sobre la salvación nacional.

Los politiqueros se entrenan para ser cínicos, manipuladores y sordos a conveniencia. Vagos que desean hacerle coro al régimen y lavarle la cara. “Elenco del fracaso”, los llama un buen amigo. Todo colaborador es contrario a la patria, aliado y escudo del régimen; comisionados de la dictadura que los hacen ver cómo demócratas y no como lo que realmente son, déspotas opresores. No son líderes, son cómplices encubridores, tampoco defensores de los ciudadanos. Forman parte del problema, cuando en comparsa ayudan en la búsqueda de la legitimidad que no tiene la tiranía mediante una farsa de negociaciones y falsas elecciones, con el aplauso sin sentido de parte del statu quo, perjuro confeso del país.

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Elecciones, juego de locos para adulantes, por Armando Martini Pietri

@ArmandoMartini

La democracia, como cualquier sistema político, tiene sentido en la medida que sirve para optimizar la calidad de vida ciudadana. Su éxito admitía pronosticar su inevitable universal implantación ya que ningún otro puede competir con la democracia en su capacidad para generar prosperidad y libertad. Desafortunadamente, no ha sido así. Han surgido enemigos internos -corrupción, abusos de poder, deterioro del liderazgo, degradación de principios y valores- que han generado frustración entre los ciudadanos. Al mismo tiempo surgen modelos como los de China, Rusia, Turquía o Hungría que desnaturalizan la búsqueda de estabilidad y orden que la sociedad requiere para progresar.

Todos celebran elecciones. En autoritarismos el sufragio se controla, manipula, y, si es preciso, se trampea y amaña. En democracia son libres, transparentes, verificables y de ellas nacen, sin engaño ni cuestionamiento, los encargados de gobernar.

Votar en libertad es grandeza de la democracia, su componente más extraordinario. No el único para su desarrollo, pero sí el más definitorio.

Por eso resulta transcendental dar sentido responsable a las elecciones. Votamos porque elegimos a quienes gobernarán el destino que deseamos y como lo queremos. Si se devalúa, cuestiona, pierde confianza ciudadana, se impone a la fuerza, se convierte en transgresión, prevaricación y no refleja la voluntad mayoritaria, la democracia incumple, permitiendo prosperar la seducción estafadora de la oferta engañosa y delincuencial.

Elecciones a lo loco

Casi todos manifestaron que no transigirían ni negociarían si no estaba incluido el sufragio presidencial. Sin resolver e incumpliendo la palabra empeñada, por obra y gracia no sé sabe de quién o quienes, de intereses bastardos remotos, hablan de diálogo, participación en la parodia electoral con la excusa cómica de retorcidos espacios. La meta no debería de ser ganar, sino gobernar. Propósito básico de elegir en democracia, y administrar en la forma previa acordada entre candidato y ciudadano. Las elecciones en un sistema democrático son un combate de ideas, no de ambiciones personales.

Convertidos en un país a pedazos sin darnos cuenta de que no somos el centro del mundo sino un mundo de pequeños centros de intereses, nos quedamos sin soluciones ni recursos. Y donde se agotan las salidas, alguien pasa por encima. Nuestro destino se desgaja entre ventajas que cada quien utiliza para su beneficio. Los grandes monopolizan los pequeños pedacitos y cuando no cubren, son desechados a la basura.

En este juego los locos chillan, excitados, ¡elecciones! ¡elecciones! reuniendo insignificantes e inútiles adulantes. Pero conscientes que gritos de chiflados se medican, inyectan, tratan con choques eléctricos, y a veces con un buen y oportuno manguerazo. La otra alternativa de curar, que no es eficaz con los desequilibrados pero sí con los ignorantes, es enseñar principios morales, valores éticos, instruyendo buenas costumbres, formando a los ciudadanos a ser mejores. Los seres humanos nacemos con aptitudes, pero es la enseñanza que las convierte en capacidades y talentos. Lo que no se está haciendo en esta Venezuela actual, entre fraudes, alardes, fantasías, elecciones y codicias.

Revocatorio y régimen

Las elecciones son inútiles, cuando se visten de chantaje, extorsión y exigencia a los ciudadanos que asisten ciegos a las urnas. En Venezuela hay una situación de Estado fallido y quebranto de la soberanía. Las evidencias lo demuestran. No existen condiciones para que el ciudadano legitime a sus representantes. Y el revocatorio planteado por peones rumiantes, excéntricos y adulantes, es un plan del régimen para obtener la legitimidad, que tanto añora y necesita.

Pensar en años más en manos de esta ignominia castrooficialista, es aterrador. La política de alianzas es determinante, se debe decir la verdad y dejar clara la posición. ¿Cabe algún tipo de pacto? ¿Se puede pactar con la delincuencia organizada interna y externa?, ¿con la izquierda castrista?, ¿con la ilegitimidad e ilegalidad?, ¿con quienes tienen precio por su cabeza?, ¿con quienes cedieron el territorio?, ¿con quienes no conocen el valor de la palabra empeñada?

Por ello es vital la implicación de los ciudadanos, exigiendo respuestas y penalizando farsantes. Pero la complicidad ha contribuido para que los políticos evadan responsabilidades. La verdad se ha desvalorizado, se da por hecho que en las campañas electorales se miente y está bien hacerlo. Consideran como virtud, el robo, la maniobra y el ocultamiento de la realidad. Se elogia la audacia de quienes manipulan las redes sociales con mentiras o medias verdades. Se valora únicamente la capacidad de ganar.

El deterioro de la práctica política, la renuncia de los ciudadanos a su compromiso y responsabilidad en defensa de la democracia, ha generado fuerzas que buscan destruirla.

Los partidos que antes atacaban al sistema desde afuera, disfrutan la rentabilidad de hacerlo desde dentro, con apariencia de respeto a las reglas. De allí, la importancia del contenido ciudadano, sobre todo en periodo de elecciones, demandando respuestas, desenmascarando impostores y escarmentando embusteros. Para que las elecciones, instrumento exclusivo y poderoso de las democracias, no terminen por ser inútiles y dándole alas al comunismo que arruina a Venezuela.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

¡Cen’ est pas compris!, por Armando Martini Pietri

@ArmandoMartini

Usurpador, ilegítimo, tirano, dictador, sumiso al castrismo, embustero, con recompensa por ubicación y entrega, violador de los derechos humanos, perpetrador de crímenes de lesa humanidad. ¿Esto y mucho más se ha dicho del ahora digno acreedor de confianza para sentarse con quien ejerce de presidente interino a negociar? Después de atacarlo ¿hoy resulta meritorio contertulio para llegar a un Acuerdo de Salvación Nacional para una Venezuela que han destruido como política premeditada y alevosa?

¿Cómo comprenderlo?

Señalan que en política todo es posible. Lo reseña la historia, pero también hay excepciones. Aliados encarcelaron a los nazis, sin embargo, algunos dirigieron la nueva Alemania, otros fueron reclutados por sus conocimientos tecnológicos y hasta diseñaron armas. ¿Acaso las bombas que asolaron Londres y gases que envenenaron a judíos no eran de tecnología avanzada? Malos o buenos según convenga. ¿Es esa salida la salvación del país?

El venezolano se ilusionó con la seguidilla cese de la usurpación, gobierno de transición, elecciones libres. De repente, y sin aviso, el cese de la usurpación desaparece, ya nadie lo menciona; la tiranía armada y abusadora se convierte en gobierno de transición y las elecciones libres van en tres capítulos “medianamente transparentes”. Las regionales para badulaques y majaderos “partidos opositores”; y las presidenciales en dos años esperando lo que suceda dentro de uno con el revocatorio que excita a simplones lerdos. El caos político devora la racionalidad, si alguna vez la hubo.

Una propuesta a destiempo

La propuesta es inconsistente, luce a destiempo, está mal edificada y pesimamente expuesta. De seducción impropia con clamores alucinantes y gemidos irresponsables. Plantear el diálogo significa participar en la trampa, mantener la dominación, evadir sanciones y validar parodias electorales, negando tercamente la esencia perversa del régimen. El mal es astuto.

Equivocados piensan que se saldrá de la incredulidad olvidando engaños pasados y recientes. Creen que convencerán a la gente para disfrazarse con atavíos partidistas ruñidos, malolientes e indecentes. Perdieron el respeto y el respaldo ciudadano; hicieron méritos para merecerse el repudio. Burlarse de tanta gente y engañar con descaro no da rédito. Error garrafal “olvidar” que el interlocutor es la nación. Sin embargo, están obsesionados con la fatua pretensión de proceder en nombre del país, sin entender que adolecen de la sintonía de la empatía.

Si el oficialismo castromadurista por su parte, la oposición débil y quebrantada por la suya, están tan divididos, ¿qué y a quien representan?; ¿qué pondrán en la mesa para negociar? El nuevo liderazgo nacerá de la ciudadanía. La pasividad en política permitió que vaguetes inescrupulosos asumieran liderazgos sin base moral ni principios.

La propuesta de “salvación nacional” carece de confianza y credibilidad. Ilusa para pueblos ignorantes con malvados factores proponentes. La presión de tarifados convenientes y coautores la obligó, no la convicción como opción de estrategia planificada. La seguridad política no existente debido a falsedades, fracasos, abandonos y deslealtades de la oposición socialista y blandengue contra la ciudadanía. Ejemplos: la traición planificada de la Consulta 16J, la deliberada trampa del 12D, la felonía, cese de la usurpación, gobierno de transición, elecciones libres, entre otras burlas perpetradas sin piedad ni misericordia al sentimiento y mandato popular.

El CNE “imparcial” y otras limosnas

Extemporánea la búsqueda de un acuerdo entre el régimen usurpador, la comunidad internacional que lo acusa de crímenes de lesa humanidad y sectores de oposición cuestionados, sin apoyo, legitimidad ni representatividad para salir de la crisis. Un proyecto de arreglo inconsulto, realizado en un ambiente de dispersión, sin el mínimo sentido de la oportunidad y momento político, que lo condena irremediable al fracaso. Pensar que quien está conectado a cuanta vaina mala existe y tiene secuestrado a un país, no es un problema estrictamente político, resulta de una irreflexiva imbecilidad.

Se va a negociar lo que bolichicos, oportunistas e innobles colaboracionistas pretenden, que el “imparcial” árbitro decida adjudicarles algún cargo de limosna e insignificancia; que el oficialismo se luzca ganando el revocatorio, o ennoblecerse aceptando que no lo quieren y, como Emparan, abandone el mando; siempre y cuando los castromaduristas conserven lo que tienen para consolidar la oligarquía revolucionaria, y la era por venir del PSUV como partido frente a una variedad opositora multipartidista.

Conversaban desde hace meses, lo que evidencia que mientras infiltrados del G4 estuvieron desmovilizando cualquier iniciativa, estaban negociando. Públicamente se planteaba una estrategia y a puerta cerrada se establecía otra, contradictorias entre sí. Cometieron delito de fraude y estafa continuada a la ciudadanía.

Y por si fuera poco, en medio del conflicto, una generación entera gastó su juventud, saltando de esperanza en esperanza, yendo de una lucha a otra, postergando sueños por tanto tiempo que terminaron perdiéndolos. Venezuela se hunde en la peor crisis humanitaria, migratoria, de corrupción y violaciones sistemáticas de los derechos humanos, han devastado el país.

¡On ne comprend pas comment négocier!

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Anotaciones de aquí y de allá, por Armando Martini Pietri

@ArmandoMartini

Van y vienen noticias que complacen al castro-madurismo y que agradan a la oposición interina. Luis Almagro desde la OEA hace planteamientos que lo muestran perseverante, coherente en su posición y frontalidad contra el régimen usurpador. Aunque nada cambie, aunque grite en un desierto donde nadie escucha. Un mundo de sordos profesionales, de ciegos por elección.

De allá

Los argentinos, porfiados, insisten en no entender la democracia verdadera sin peronismo. Mientras, los peruanos llevan cuatro presidentes en un lustro y van por el quinto, ante el inmenso riesgo de un Chávez endógeno y su comunismo rudimentario, que no oculta. En ese país el fujimorismo es la incómoda alternativa. Como los ecuatorianos que, ante el regreso del hablador de necedades, prefieren confiar su destino a un banquero.

Cuba envejece sin aprender con la edad. Centroamérica es un volcán en quietud amenazante. México afirma ser rebelde pero dominado por el narcotráfico se mantiene en contacto diario con Washington. Chile descubre que no siempre el éxito económico significa un pueblo triunfante. Brasil, un tigre domado que estornuda con dificultad respiratoria. Las tres Guayanas -o Guyanas- sueñan con ser potencias petroleras. Trinidad & Tobago y las demás islas en el Caribe son solo eso, países en el Caribe.

De aquí

Interpretaciones, sugerencias, aprobaciones y rechazos y los venezolanos seguimos hundidos en el pantano de un país sin economía ni futuro. Opinan sobre Venezuela pero todo va a peor. Las respuestas son abstracciones desgastadas y una plataforma en continuo proceso de metamorfosis involutiva.

Promesas reencauchadas oficialistas, declaraciones pomposas de politiqueros de ambos bandos que tratan desesperados de representar a alguien. Y todo es infructuoso.

En Venezuela tarda el Estado comunal, o federalismo de los CLAP, porque el castro-madurismo destruye lo que toca, así que traspasar el capitalismo a nuevos ricachones no será fácil por las sanciones, persecuciones y congelamientos de cuentas. No basta acabar con la economía ni cambiar la riqueza, van por Colombia.

En las narices de la ONU, UE, OEA, Casa Blanca y fracasados de América, el Foro de Sao Paulo y Grupo Puebla anhelan a Colombia, país de dos océanos, emprendedor, educado, agrícola, con iniciativa privada y Estado débil. En sesenta años no ha podido acabar con la droga y guerrillas, pero tampoco ni los carteles ni las guerrillas han podido adueñarse de ella, ni siquiera con los socios desfachatados de su oligarquía.

Es por ese pueblo por el que los castrochavistas van con la misma estrategia de mentiras para alterar e inquietar.

Colombia vale el riesgo, con ventaja para la democracia latinoamericana. Tampoco los sátrapas corruptos, bullangueros comunistas, con la anarquía como estrategia de combate, han aprendido de sus errores. Ni siquiera de los más recientes cometidos en América Latina.

Lo intentan ansiosos en Colombia mientras los venezolanos se deciden entre absorber el chavismo como cleptocracia, o derribarlo ellos mismos; ahora, con la extravagante y absurda propuesta interina de diálogo con impunidad mutua, que por tierras gringas aprobaron y el Vaticano bendijo.

La gallera está controlada según los sabiondos. Y suben el volumen para convertirse en santa sede de la conversadera inmoral y pecaminosa. La Iglesia en baile chapucero de mariachis mueve el esqueleto, buscando bendiciones. ¡Santa Bárbara bendita!

El interino -deja de serlo- y acepta negociar con el reconocimiento al usurpador. La estafa y burla al ciudadano se perfecciona. Quedó claro, se ha conformado y oficializado la asociación con fines de lucro “Acuerdo de Salvación Nacional”, ASN .

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José Gregorio Hernández resume la auténtica venezolanidad, por Armando Martini Pietri

@ArmandoMartini

Beatificado el viernes pasado, mucho se conversa sobre los innumerables méritos de José Gregorio Hernández. De su vida santa e intachable, su dedicación a curar, consolar, vivir con respeto, decoro, modestia, prudencia y restricciones autoimpuestas de quien consagra voluntariamente su existencia a Dios.

De Isnotú, el afable trujillano de buena cepa, fue mucho más que un santo milagroso para los venezolanos. La santidad la cuestiona el abogado del Diablo, es su deber; pero la definen milagros que por intercesión del investigado se hagan, documenten y comprueben, a través de evidencias concluyentes que sin la decisión de Dios no se hubiesen hecho realidad. También es cuestión de fe y posiciones de la Iglesia que, de pocos siglos a esta parte, puso freno a quienes se colaban por conveniencias o interpretaciones más emocionales que realistas.

José Gregorio Hernández, el beato, resume todo lo mejor del ciudadano venezolano.

El hombre que tuvo formación e inspiración para consagrar su presencia al Señor, también asumió con voluntad de sacrificio. Graduarse de médico fue una entrega a los objetivos de la medicina: curar enfermos, evitarles sufrimientos, aliviar dolencias y esquivarles la muerte. No estableció consultorios para prestigio personal, categoría y reconocimiento público.

Claro que es incuestionable el derecho que tienen profesionales de cualquier disciplina, incluida la medicina, a ser empresarios, obtener recompensa por el esfuerzo, estudio, experticia y ciencia, así como el de venezolanos con talento a ser emprendedores, fundar, sostener y hacer crecer industrias y comercios. Se critica a los que solo piensan en la riqueza como propósito de vida, cuando se puede ser generador de empleo, promotor del avance social que tanto necesitamos.

En José Gregorio Hernández recae la auténtica venezolanidad. Andino, médico, científico y trabajador que dedicó su vida en auxiliar a quienes lo necesitaban, aunque no tuvieran los medios para pagar por su esmerada atención y su empeño en sanarlos. Como José Gregorio hay otros venezolanos genuinos que, aunque no sean santos ni vayan a misa los domingos, ponen su talento y voluntad en ayudar al país, a sus compatriotas; en desarrollar una patria digna y beneficiosa para todos.

Emociona inmensamente la santidad de José Gregorio Hernández, pero también se valora su condición o carácter de venezolano, sentimiento de pertenencia a Venezuela, su coraje de existir con modestia, su voluntad de socorrer y aliviar, su sabiduría, generosidad y esplendidez. Un ser humano que no fue presumido, prepotente, sinvergüenza ni ladrón, como los que hoy nos agobian desde el poder.

Mucho más que santo, es ejemplo a seguir, una vida a imitar. Por fortuna, hay otros con esas mismas condiciones personales. Por eso José Gregorio Hernández es también certeza de que no todo se ha perdido en esta Venezuela acosada por la piratería política, devastada por despiadados oportunistas, delincuentes y sus colaboradores.

La capitulación de principios éticos y morales, la derrota de las buenas costumbres ciudadanas, aunque parezcan insolubles, tienen solución en cada uno. Recuperar la genuina venezolanidad es el renacer de la esperanza. Recuperarla es una cuestión de vida o muerte.

Venezolanos así hay suficientes. Están ahí, aunque a veces sientan que luchan contra el muro de impudicia, ambiciones personales, codicia y afán de riquezas de quienes fueron elegidos para generar bienestar, paz y crecimiento. Y que, sin embargo, solo han producido ruina, desgracia, indigencia, calamidad y desconsuelo.

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La comunidad internacional no es una... ¿qué esperar de ella?, por Armando Martini Pietri

@ArmandoMartini

La comunidad internacional no es una ni para siempre. Hace décadas la comunidad internacional veía incrédula, sin preocupación ni asombro, el progreso de Hitler y el desarrollo del nefasto nacional-socialismo. Y cómo se armaba cada día más Alemania. Aun así, fue incapaz de actuar para frenar la cruel barbarie que el nazismo desató en Europa. Solo supieron burlarse de la ingenuidad negociadora y pendeja de Arthur Neville Chamberlain, primer ministro británico, cuando las tropas alemanas invadían y se adueñaban de la expuesta pero valerosa Polonia, cuando enfrentaban tanques contra caballería valiente a carne viva.

La sociedad de sociedades, o macrosociedad, en cuyo seno surgen y se desenvuelven grupos humanos, desde la familia hasta organizaciones intergubernamentales, pasando por los Estados, abandonó a Inglaterra; la dejo sola, hostigada y bombardeada hasta que Estados Unidos despertó atacada en Pearl Harbor, cuando militares y políticos japoneses partidarios de la alianza con la Alemania nazi y la Italia fascista consiguieron derribar al primer ministro Mitsumasa Yonai, enterándose de que, les gustase o no, estaban en guerra. Millones de europeos, soviéticos y estadounidenses murieron, muchos en cumplimiento de órdenes desatinadas de jefes remotos, hasta que der Füher clausuró el conflicto suicidándose.

Años después, con excepciones, la comunidad internacional desatendió conflictos en Corea y Vietnam para presenciarlos de lejos, quejosos y críticos. Dos guerras crearon cuatro países, el sur guiado por imposiciones democráticas; el norte atado por órdenes y percepciones comunistas. Al final, Vietnam decidió que seguirían siendo comunista al estilo de Ho Chi Min para luego, en lenta transformación, culminar hoy entre China y Estados Unidos.

Desde entonces la colectividad internacional acomplejada observa, discute y nada o poco interviene. En el conflicto árabe-israelí, iraníes contra británicos y egipcios, iraquíes versus iraníes, un más o menos un todos contra todos, correteando entre occidente y rusos; sirios contra sirios, libios contra libios, egipcios y libaneses dependiendo de por dónde vayan las cosas. Se ha visto con estupor y alivio el derrumbe de la Unión Soviética, el rumbo de Rusia al desorden y la parsimoniosa recuperación convertida en dictadura, bajo el disfraz democrático y no tan libre de Vladimir Putin.

Ahora la comunidad internacional lleva años presenciando timorata, opinando confundida, meditando retraída, desde sus conveniencias, la ignominia, perversión y afrenta venezolana.

Aquí  donde el castrismo demuestra una vez más su experiencia y sapiencia de cómo vivir de los demás. De ser chulos, pero incapaces de dar felicidad.

Han manifestado reiteradamente que Venezuela padece miseria, hambre, presidida por un dictador violador de los Derechos Humanos, declarando contrariedad y pidiendo pronta retirada. No pierden de vista, inquietos y preocupados por la avalancha migratoria, y el renacimiento tímido de la izquierda socialista-comunista en la región, los desplantes de Bolsonaro y la libertad carcelaria del corrupto Lula.

Amenazas del derrotado correísmo en Ecuador, la debilidad en la definición peruana, los peligrosos aspavientos con posibilidades del prochavista Petro en Colombia, y el chantaje violento del Foro de Sao Paulo, Grupo de Puebla.

Pero no son sus únicas angustias, tienen otras más cercanas. La dificultad venezolana se alarga con humillación indolente, sin sentido ni soluciones; la comunidad internacional perezosa tiene paciencia pero no es infinita. Dependiendo del tipo de acuerdo, los miembros pueden recibir ayuda económica, militar y civil en tiempos de crisis o agresiones externas. Los países, ya se sabe, tienen intereses, no amores. Poco espacio va quedando, el tiempo es inclemente.

Para la comunidad internacional, floja y holgazana, más que desórdenes e incomprensiones latinoamericanas los beneficios y ventajas de los países que la integran es lo que importa.

Para taparse las narices y llegar a acuerdos, los pañuelos sobran.

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