Armando Martini Pietri, autor en Runrun

Armando Martini Pietri

La vergüenza murió, solo queda el miedo, por Armando Martini Pietri
Cinismo es retar a demócratas a un debate “de cara a los pueblos, con respeto” después de que ha sido acusado de ilegítimo y del fracaso rotundo de su administración. La vergüenza murió…

 

@ArmandoMartini

El castro-madurismo es el más intenso y extenso ejemplo de incompetencia administrativa, corrupción y maldad. Basta leer las noticias, vivir en Venezuela, ser víctimas de unos servicios públicos fallan a diario. Mientras, se percibe el nerviosismo del funcionariado público, civil y militar por las revelaciones de cómplices ejecutores que, por su participación activa en delitos, se han convertido en perseguidos de la justicia internacional.

Vemos en algunos la intención de negociar delaciones a cambio de sentencias menores de prisión. Acción deshonrosa y humillante que evidencia una dignidad y tranquilidad sacrificadas por privilegios y la ambición de robar impunemente. La vergüenza hace tiempo murió, ahora solo queda el miedo. Quién sabe lo que pueden revelar el preso en Cabo Verde y el que lucha en España para no ser deportados a encarar a los tribunales estadounidenses que los solicita. Y ante los cuales terminarán, tarde o temprano, declarando.

La falta de vergüenza los hizo delincuentes. También descuidados e ignorantes de la vigilancia que potencias como Estados Unidos mantienen sobre el movimiento y legitimación de capitales, sea cual sea el sistema financiero utilizado.

La riqueza, como la tos, no se puede disimular fácilmente –empezando por los vecinos de cuadra– que saben más o menos cuánto puede costar un modo de vida. Más detalles conocen expertos en finanzas de gobiernos que, además, comparten la vigilancia de sistemas bancarios mundiales. Cualquier ciudadano –sin ser policía– puede denunciar sospechas a las fiscalías, que tiene métodos de investigación y comprobación. Es aun más fuerte cuando además del dinero en exceso, se lo lava o proviene de negociados ilegales, perjudiciales para cualquier gobierno decente, como es el caso del narcotráfico.

Caradurismo maduro

Cinismo es retar a demócratas a un debate “de cara a los pueblos, con respeto”, después de ser acusado de ilegítimo y del fracaso rotundo de su administración. No basta la experiencia en el servicio exterior, que sirvió únicamente al interés personal.

No es cierto que exista una política internacional de ataque y agresión contra Venezuela, Cuba, Nicaragua; lo que hay es una posición digna de países libres, democráticos, contra vergonzosas complicidades del régimen con tiranías como las de Rusia, Irán, Turquía, China. Pactos que han resultado en la tragedia de un país atracado a mansalva, deshilachado y harapiento, aprovechado por delincuentes que ahora comienzan a dormir mal y tener pesadillas.

La justicia y el derecho internacional son lentos, tediosos, cumplen protocolos, tiempos, normas. Y a diferencia de Venezuela, en esos países a nadie se le encausa ni persigue sin pruebas. No fueron los Estados Unidos, Canadá, Colombia, Reino Unido los que hicieron renacer las barbaridades del nazismo, estalinismo, maoísmo y la furia homicida de Pol Pot que aún perturba; es la Venezuela chavista, castromadurista.

Cuando los países democráticos y con equilibrio de poderes abren una causa judicial, sus jueces no dependen de caprichos e intereses del poder Ejecutivo, sino de la Constitución y legislaciones. Por eso siempre van hasta el final. Y ese es el miedo, el pánico del régimen, de sus cómplices, socios y beneficiados. Ellos vislumbran que se derrumba la componenda que trocó la política en un negocio de truhanes.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Se les sale la clase, por Armando Martini Pietri
En el inevitable escepticismo que aturde, apabulla, se dialoga con un dirigente opositor en busca de esperanza

 

@ArmandoMartini

Si se encuentra con un madurista no le hablará del hambre y miseria, ni de las fallas en el sistema de salud que mantienen la pandemia; y menos del 20 % vacunado tras promesas, cifras y alardes. Al chavismo lo sustentó la incompetencia cubana y el despiporre venezolano, intento de borrón y cuenta que tachó lo bueno e hizo nuevos balances de lo malo.

Tampoco conversará sobre la industria petrolera otrora líder y ejemplo, que apenas sobrevive, sin sacrificar los envíos a la infamia castrista, o lo que va quedando en manos del sustituto acordado. Menos de la industria pesada, hoy sin peso ni calidad. No hablará del sector militar con más generales y cargos, profusos en ganancias, pero atiborrados en derrotas ante la delincuencia, narcoguerrilla y complicidades de ocupantes extranjeros.

Platicará con estupidez que las cosas mejoran, que hay bodegones y casinos. Pero jamás comentará sobre el dinero mal habido y el delito de “lavado de capitales”, menos aun de las sonrisas y abrazos con encubiertos empresarios de cabeza baja y encorves.

Departirá, con ignorancia autoritaria, sobre las sanciones perversas impuestas por el imperialismo como freno del gran desarrollo revolucionario. Un país donde nada funciona, con el orden social quebrantado, al cual manejan con bagatelas, represión, prontuarios inventados. Todo por culpa de los “enemigos de la revolución”.

Sin embargo, un patético grupo minoritario se atribuye título, nombre y tratamiento del que carece, y acude indebidamente en representación de la mayoría ciudadana. Por eso, y con razón, los llaman representación de la claudicación. Y, algunos estultos no conformes, exigen paciencia, impunidad, silencio y comprensión, reclamando al país hacerse el loco ante la ignominia que padece y vive. 

En el inevitable escepticismo que aturde, apabulla, se dialoga con un dirigente opositor en busca de esperanza. Dirán que el cambio está en las elecciones regionales para recuperar espacios, pese a una dictadura poderosa, aferrada al mando, groseramente enriquecida por la corrupción, señalada de narcotraficante y cómplice en delitos de toda índole. Dirán que tendrá una aplastante derrota, y seguidamente caerá por un referendo revocatorio. ¡Ilusos, manipuladores!

La explicación de años de fracasos, desunión entre partidos sin militancia y aceptación suficiente para ser al menos una llamativa minoría, será ni siquiera mencionada. Al igual que el robo de símbolos y tarjetas. El interinato fue rodeado por el oficialismo, sus cómplices infiltrados y el respaldo de la comunidad internacional es solo conveniencia y necesidad.

Hablará orondo de las maravillas que harán con los cargos burocráticos adjudicados, de cómo doblaran las patas al régimen y los cambios a su favor que saldrán de las negociaciones en la cuales el oficialismo cederá lo que le convenga siempre y cuando eliminen las sanciones y la persecución de la Corte Penal Internacional. Sin ese compromiso el régimen reconocido no tendrá necesidad de cambiar nada.

Coincidencia fatal, echan en saco roto años de fracasos, errores, y destrucción; pedirán olviden lo malo y vayan a votar el 21N. Esta vez el CNE es de confiar, las máquinas que han distorsionado elecciones esta vez están blindadas. Y el Registro Electoral Permanente es puro y virginal. Ahora, las cosas se arreglarán, volveremos a ser el país de la democracia, libertad y prosperidad. ¡Cínicos, embusteros!

Pero la intranquilidad no se oculta, está allí, cuando llegan al extremo de anunciar al tesorero y negociante con alcahuetería oficial, como diplomático miembro delegado de la desesperación. Proponerlo en las lentas y silenciosas negociaciones, cuando la justicia prepara su extradición, solo puede ser interpretado como un gesto de impotencia encolerizada.

Un trago amargo, señal de miedo y pretexto para patear la mesa. Se observan las costuras, incluso el fraude electoral como bandera de generosos demócratas, que será entre ellos, sin la participación de más del 70 % de la ciudadanía. Son primarias de segunda vuelta entre el PSUV-PUV,

El arresto y la peculiar decisión de la Audiencia Nacional sobre el Pollo en Madrid, donde hay que explicar, cuando se anuncie el amanecer en un gallinero estadounidense, de lo malo, perverso del retorcido castrosocialismo y enredado populismo del fallido socialismo español.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

País de mentiras, por Armando Martini Pietri
El comunismo retorcido de Chávez, empeorado por el castro-madurismo, ha continuado desarrollando el rastrero recurso de la mentira

 

@ArmandoMartini

Tertulia de ilegítimos que se atribuyen representación ciudadana. Engaño de oponerse, afiliados y compañeros de ideología. Millones se fueron. Y a los arraigados se les curtió la piel en la lucha por la defensa de valores. Para ninguno ha sido cómoda la vida. No ha sido fácil ni lo será, pero sigue la tarea enorme de recuperar la república.

Simón Bolívar, cuya grandeza nadie osaría cuestionar, ofreció libertad, soberanía y felicidad en una gran nación, poderosa y de avanzada. La soñó, visualizó, pero no pudo cumplir. Quizás, no fue su culpa, aunque esa ilusión nació, creció y murió antes de San Pedro Alejandrino, Santa Marta y el camisón prestado para bajar al sepulcro.

En los años restantes del siglo XIX, cada caudillo en rebelión prometió prosperidad, orden social y bienestar, todos incumplieron. Solo derramaron sangre, desorden y destrucción. Los federalistas llevaron al país a una guerra feroz que ganaron, para dejar las cosas como estaban pero con ellos en el poder. Y la distribución del país en estados que prometieron, la olvidaron frente a la primacía de Caracas.

Cipriano Castro cacareó “hombres nuevos”, pero la vida se le fue en parrandas y bailes pomposos mientras la miseria cundía. Juan Vicente Gómez lo dejó flotando en el exterior, dando la palabra de orden y trabajo que cumplió. Pero, con el arribo del petróleo, puso de moda cárceles, asesinatos y torturas para quienes cometieran la irreverencia de pensar contrario, con la complicidad abyecta de los que ante él se arrodillaron, no solo por codicia, sino por cobardía.

Los militares prometieron orden y paz, se confabularon, convidando libertad y democracia; se realizaron elecciones, meses después derrocaron por la fuerza al presidente electo porque no les hacía caso, e instauraron una dictadura que construía infraestructura, pero hostigaba, eliminaba, confinaba y atormentaba.

Por presión popular depusieron a quien les ordenaba y respaldaron a políticos que pactaron como forma sólida frenar ambiciones militares y consolidar la democracia; pero temprano romperían su compromiso para coquetear con la tiranía, subversión que instauraba el castrismo en Cuba, y con planes de esparcirla por el continente, empezando por Venezuela rica en posibilidades y petróleo. El pueblo no les creyó, muchos estudiantes universitarios sí.

En casi 40 años, dos socialismos, el llamado democrático y el propuesto como cristiano intercambiaron posiciones, divulgaron la democracia, pero sin éxito para extinguir la mentira y controlar la corrupción. Dieron a pocos para quedarse con mucho, hasta que agotaron la economía y a ellos mismos.

Se repite, cuando sectores apoyan el fraude del 21N, se reafirman en la complicidad y amistad, anhelando espacios burocráticos que no se traducen en libertad, avalando la legitimidad cuestionada por las democracias del mundo. Pero la sociedad se resiste y no participa en bribonadas electorales y, pone de contraste adecentar la política.

Llega la revolución fracasada en lo militar, lucrativa en falsedades. Aquél mediocre que señaló lo que venezolanos –necesitados, excluidos y poderosos- querían oír, sin precisar que iba a hacer y de hecho inició. El ignorante propagandista afirmó que la Cuba sojuzgada por Fidel era “un mar de felicidad”.

El comunismo retorcido de Chávez, empeorado por el castro-madurismo, ha continuado desarrollando el rastrero recurso de la mentira y alarde de falsedades como técnica.

Por eso, se debe sin demora romper radicalmente con la política hipócrita, manipuladora, embustera, sin moral ni principios éticos, donde la viveza y las zancadillas se interpretan como proeza de sumo prócer; cuando no es otra cosa que una infeliz práctica de la mediocridad e insuficiencia, en la que aniquilan el recto proceder, debido proceso, integridad y buenas costumbres.

Acostumbrados a la falsedad y que la verdad no es más que un sueño ilusorio, siguen esperando que el ignaro, hábil en clavar garras en el poder, cumpla promesas como la recuperación económica y defensa del pueblo. No son más que apariencias que se mueven al compás de aquel “cómo vaya viniendo vamos viendo”, traducido a cómo vaya viniendo vamos mintiendo.

Ya no es solo el oficialismo que miente. Lo hace a diario, y a plena voz, la oposición acostumbrada a prometer y no cumplir. Que abandona a sus presos, lucha por pequeñas posiciones, y hasta recibe órdenes del régimen. Sin embargo, hay que mantenerse con valentía, firmeza y coherencia para enrumbar hacia el éxito, donde capacidades y principios estén por encima de cuotas partidistas que tanto daño han hecho.

De allí, el insípido manipulador, primer Acuerdo Parcial, de mero trámite, pastoreo de nubes, eufemismo para el levantamiento de sanciones, y peor, se preparan para desairar, esquivar responsabilidades ante las denuncias. Ciudadanos que se presumen de honestos, con principios, que desean rescatar la democracia y devolver la libertad a millones de secuestrados, se sientan frente a representantes de presuntos delitos de lesa humanidad y violaciones a los derechos humanos, denunciados ante la Corte Penal Internacional. ¿Qué harán en caso de que la Corte Penal Internacional dicte providencia? Mentir, complicado desde el punto de vista moral.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Armando Martini Pietri Sep 02, 2021 | Actualizado hace 4 semanas
Hambre, por Armando Martini Pietri
El comunismo debe ser declarado delito universal. No ha habido ideología más genocida, por el hambre que produce

 

@ArmandoMartini

Sensación física dolorosa e incómoda, causada por la exigua ingesta de energía alimentaria. Se hace crónica cuando no se consumen cantidades adecuadas y regulares de calorías para llevar una vida normal y saludable. Escasez generalizada de comida, causando malnutrición, epidemias y aumento de mortalidad.

La palabra “hambre” se refiere al estado general de carencia e inseguridad alimentaria que afecta a la población. La desnutrición es el resultado fisiológico del hambre o la enfermedad revelando un déficit de macro y micronutrientes.

La conocemos bien, la vivimos, nos acompaña, estamos acostumbrados, la sentimos a diario dos, tres veces. No hay nada más frecuente, invariable y vigente en nuestras vidas que el hambre. 

Entre esa apetencia repetida, cotidiana, reiterada, diariamente saciada que experimentamos, y el hambre desesperante, hay un mundo de diferencias y desigualdades. Ha sido, desde siempre, la razón de cambios sociales, progresos técnicos, revoluciones y contrarrevoluciones. Nada ha influido más en la historia de la humanidad. No hay enfermedad o guerra que haya matado más gente. Ninguna plaga sigue siendo tan letal y evitable que el hambre.

Existen casi 900 millones de personas con dificultades, desasosiegos, horizontes cortos y desesperación porque no comen lo suficiente. Aprenden a vivir con esa carencia. Desidia e indiferencia sin esfuerzo, ombligos relucientes. Anualmente nueve millones de habitantes mueren de hambre y desnutrición, es decir, un Holocausto y medio.

Otros tipos de hambrunas son la ética, la moral y la política. Producto del complot, trajín, maniobra; de incompleta nutrición manipulada, conviviente. Falta de bienestar, pocos privilegios, escasez de nutrientes metálicos y desesperación por incentivos casi siempre resultado de la pobreza intelectual, sinvergüenzura, ego desaforado y desmedida ambición politiquera; de la miseria y deterioro progresivo de principios y valores que impiden razonar con claridad y calidad adecuada. En especial a los jóvenes envejecidos que se dejaron conquistar, comprar por barbilampiños vetustos, mozos viejos y decrépitos para desempeñarse con normalidad.

Hay lo que se llama “trampa de la pobreza”. En síntesis: los pobres tienen hambre y su hambre los atrapa en la pobreza. ¡Solo el hambre tiene causas; la pobreza, efectos! El comunismo debe ser declarado delito universal. No ha habido ideología más genocida por el hambre que produce.

La dirigencia venezolana debería tener por lo que hizo con sí misma esa desazón que tiene el creador cuando da un paso atrás, observa su obra y ve una porquería. Callado, el asco se acumula, se amontona. Como el hambre.

Las “elecciones” regionales no resuelven –ni de lejos– la crisis de Venezuela pero sí –de cerca– las finanzas a muchos políticos. La debacle de la falsa y cohabitante oposición, al fin se quitó la máscara. Ha decidido sincerarse, unir su destino al régimen castrochavista. Se han fusionado en la estafa electoral. Y nuestro deber, obligación, es enfrentarlos, promoviendo el derecho constitucional de no participar, que en dictadura significa desobediencia.

Los farsantes ávidos de poder simularon ser oposición. Aprovecharon el hambre ciudadana por la libertad y democracia. Engañaron, mintieron descarados, erráticos con premeditación y alevosía; o quizás fue un plan preconcebido, ahora develado. Aun así, los fementidos se burlan de la sangre derramada y llaman intrigantes divisionistas a quienes han denunciado sus fechorías.

Sin rendirse, ni bajar la cabeza, el honor está en seguir luchando por el país. No hay dinero que compre dignidad. Solo compra la traición. La peor desgracia de Venezuela es que, en el mismo tiempo histórico, coincidió un régimen corrupto, cruel y ruin con una dirigencia corrompida, embustera, mezquina. Venezuela tiene hambre. Se desagua cerro abajo, se ahoga entre barro, desechos, pésimos servicios públicos, pobreza, coronavirus, sin internet, gasolina, diésel ni gas doméstico. La peor situación en un siglo.

Y solicitan respeto, que nunca dieron. Sin embargo, no se trata de respeto o irrespeto. Participar es una afrenta a la ciudadanía honorable, a los encarcelados y torturados por razones políticas, a los exiliados por la tiranía. Y en cualquier caso, a quienes cometen perjurio no se les respeta.

Es el resultado del castrismo, Chávez, Maduro, PSUV y MUD/PUV, haber llevado a Venezuela a la peor condición del mundo, a la anegación de ceguera política. Tiendas lavadoras de divisas mal habidas y un pueblo ahogándose en un mar de miseria, enfermo y con hambre.

Con esa dictadura de corrupción e ineptitud la otra minoría, de opositores hambrientos de codicia y cargos de presupuestos controlados por «protectores» que solo rinden cuentas a la tiranía. Nada bueno saldrá de México, menos de retorcidas elecciones.

Algo sí resultará de ambos eventos: una Venezuela peor.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Socialistas encaletados, por Armando Martini Pietri

Todos los opositores, con pocas excepciones, como el partido Vente Venezuela, son socialistas. Incluso inscritos en la Internacional Socialista

 

@ArmandoMartini

De PSUV a PUV solo falta una letra y sinceridad. Dejemos la hipocresía. Una república o Estado socialista es aquel que se declara constitucionalmente abocado a la construcción del socialismo y tránsito hacia una sociedad comunista.

Tanto hablar del socialismo como devastación, fatalidad y desgracia; del comunismo como ruina, muerte, corrupción y desfachatez, olvidando que, con pocas excepciones como la del partido Vente Venezuela que persistente en su terquedad, no da su brazo a torcer ni doblega sus valores y principios, los demás opositores son socialistas, incluso inscritos en la Internacional Socialista.

Absurdo de creer, de quien suele presentarse como heredero consanguíneo de aquél aristócrata de cuna que fue el esmirriado, bajito y malcriado Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Ponte Palacios y Blanco, que nació, creció, se casó y viajó viudo por Europa como joven criollo adinerado de noble origen, que invirtió fortuna en su empeño y firmeza independentista pero jamás dejó a sus hermanas en la indigencia. Agonizó y murió con camisa ajena, prestada no por pobreza sino por descuido. Su generosidad y atención fue siempre a los pueblos que liberó y afanes a sus propuestas, hoy comentadas y expuestas como premoniciones geniales pero nunca atendidas.

El descendiente de estirpe, estudiado en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy, campus de Harvard y Princeton, dos nombres de tronío en Estados Unidos, con lo cual mínimo habla inglés y quizás piense que socialism no es lo mismo que socialismo. Exiliado, con bagaje familiar y un padre diputado del centrista conservador Partido Popular de España, espera la caída del régimen castro-chavista, ahora castro-madurista pero militarista, para regresar con pretensión presidencial, ya realizado ya concluido el fracasado ensayo interino de su dócil y obediente discípulo.

Poco hay que destacar de la decadente Acción Democrática, inscrita en la Internacional Socialista desde tiempos de Rómulo Betancourt y el laboralista Raul Leoni. Del partido socialcristiano COPEI autodenominado demócrata cristiano, devoto del socialismo católico marcado por el papa León XIII desde fines del siglo XIX en su encíclica, libro de texto de adaptación cristiana del socialismo, Rerum novarum (latín: de las cosas nuevas o cambios políticos) es el primer comunicado social de la Iglesia católica. Este discutía sobre las relaciones entre el gobierno, empresas, trabajadores y la Iglesia, proponiendo una organización socioeconómica que se llamaría distributismo), a finales de aquel siglo en el cual el socialismo surgió y creció como opción tolerable, de fines democráticos contra el comunismo marxista-leninista.

En la Internacional Socialista están inscritos AD, el Movimiento al Socialismo (MAS) tras su reajuste del castro-comunismo a la socialdemocracia; y Un Nuevo Tiempo (UNT), pequeño partido zuliano dedicado la negociación politiquera conveniente que no depende del mando adeco, pero pulula dentro de la misma línea. Y, como mencionamos antes, Voluntad Popular, donde quizás le pregunten cómo es esa gilipollez socialista de su muchacho cincuentón.

Y quien nació de una ONG, programa de televisión en RCTV llamado, no es casualidad, Justicia para todos, cobija del candidato eterno a la presidencia y otras ambiciones. Primero Justicia no se autocalificó de “socialista” sino de “humanista”, aunque sobran los comentarios de su tendencia socialcristiana. En cualquier caso los fundadores fueron serenos burgueses.

La diferencia fundamental entre PSUV y PUV, aparte de la letra, es solo la falta o exceso de castrismo. Y un miembro de la PUV, que respalda el interinato, no acepta la palabra “socialista” sino que usa la de “humanista”. Por eso, sin problema pero con el aguaje previo acostumbrado y llamando la atención cuando se hace alguna acción de forma exagerada para distraer, convalidan sobreexcitados de emoción la segunda vuelta de las primarias socialistas el 21N. Recordando, que la composición del himno oficial de la Segunda Internacional (ahora Internacional Socialista), representa el cántico principal del socialismo y comunismo. La letra original, en francés, es de Eugène Pottier, escrita en 1871.

De manera que a estas alturas deberían dejar las pendejadas y las diferencias que se refieren a las ambiciones personales de cada grupo. Y tal vez sería conveniente a los que están a punto de quedarse cesantes y sin trabajo con el desmoronamiento mexicano, dedicarse a Venezuela y rescatarla de las garras ambiciosas del Foro de Sao Paulo, Grupo de Puebla y acercarse a quien le es más parecida -eso de “humanista” es adjetivo flexible.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Noviembre 21: segunda vuelta de las primarias PSUV, por Armando Martini Pietri
Quienes asistan a votar el 21N próximo estarán validando la segunda vuelta de las primarias del PSUV y relacionados

 

@ArmandoMartini

El domingo 8 de agosto se realizaron las primarias del PSUV. Y lo que está convocado para el 21 de noviembre no es un proceso electoral tradicional, democrático de candidatos y partidos políticos luchando por votos y conquistar cargos de elección popular. Será, en realidad, la segunda vuelta de las primarias del PSUV, el castrismo y polo patriótico. Solo que, a diferencia de la primera, viene con obsequio incluido. Será reveladora como identidad.

En política los símbolos son de forma y fondo. La avaricia y mezquindad entregaron el país. Una vergüenza, traición incomprensible, imperdonable. Los opositores reales, los verdaderos, que no se doblegan ni ceden principios, han asegurado que no participarán, no aceptan el llamado levantando banderas de dignidad y coraje. No participo en las internas del PSUV y polo patriótico. No voto. No obedezco.

Si el partido oficialista confiesa tres millones de asistentes en sus primarias, digamos que tiene un poco más porque según los jefes psuvistas no se abstienen sino que cumplen. Significa que si todos votan en la segunda vuelta este 21N, obtendrá poco más del 15 % de los sufragios. Los viejos y nuevos politiqueros que a conveniencia se autocalifican de contrarios aunque no contraríen lo suficiente, incluyendo “alacranes”, “mesita” etcétera, han demostrado que juntos no se acercan al PSUV; pero digamos que unidos logran otro 15%.

Encuestas y estudios de opinión advierten que alrededor del 70 % hábil para votar, no es que va a sufragar o no, es que no se siente parte del compromiso interno partidista. En consecuencia, el 21N ejercerá su derecho constitucional y no participará. Disfrutara de su hogar y familia, saldrá a ver cómo “resuelve” -oficio creado por el chavismo- o se dedicará a ver películas, leer, compartir, jugar dominó, estén en La Lagunita o en la Cota 905.

Aquél 30 % es un todo con varias caras, el mismo cuerpo repartido entre sus partes. Se complementa el que convoca y controla elecciones, y el que requiere acceder a la renta y oportunidad de gobernaciones, alcaldías y concejos municipales. Los “espacios” son para distribuirse pero, como dice un viejo refrán de la Ley del corrupto: “el que parte y reparte, se queda con la mejor parte”. En este caso el que reparte se quedará con los espacios que considere conveniente, útil y provechoso, dejando opciones libres para los demás integrantes de la alianza cooperadora, sumisa y hambrienta.

Porque el que reparte tiene el poder, y ha logrado –aunque parezca increíble– que se le reconozca el cargo máximo y legitimidad de las instituciones, pudiendo darse el lujo de ser complaciente en el reparto concertado en territorio azteca y rematado al por menor en el vuelo de regreso a tierra bolivariana.

Quienes asistan a votar el 21N próximo deben estar conscientes de la verdad, no pueden engañarse ni dejarse engañar por quienes invitan a participar, porque aunque duela, desagrade y repugne admitirlo, estarán validando la segunda vuelta de las primarias del PSUV y relacionados. Ese domingo presionarán un botón para que el castromadurismo parta, reparta, se quede con la mejor parte y dé migajas a pordioseros codiciosos. Aunque bueno es advertir: «aquí lo estratégico es la preservación de la revolución…»

Resignación y/o capitulación, deja de la simple lectura muy claro que la usurpación convertida en gobierno legítimo y el interinato extinto, ahora PUV, comparten principios comunes. Solo la “S” vigésima letra y decimosexta consonante del alfabeto español, los separa, PSUV-PUV. Todo en familia, con anuencia de Biden, Borrell y Guterres, vigilancia de los rusos y paciencia de los chinos, que declaran degradaciones absurdas: como los talibanes que tomaron el poder, con ellos hay que hablar; les piden mesura, tolerancia y respeto, además los invitan a sentarse y negociar. Para ellos es cuestión de elecciones y apariencias, no de principios. Y el Gobierno ya reconocido, con el apoyo de sus compañeros de ruta, tendrá algunas sanciones menos. Lo que se traduce, en más para repartir.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

A pesar de la negociación, la esperanza sigue viva, por Armando Martini Pietri
Aunque esa pequeña flama que es la esperanza esté el fondo del pozo, sigue viva y brillará con magnificencia

 

@ArmandoMartini

El entrenamiento castrista no permite riesgos, lo estratégico es la revolución. Su permanencia está en las exhibiciones y presencias públicas en Venezuela, no en un México encubridor, siempre tambaleante entre el poder del vecino que lo ilusiona con supremacía regional. Como si el liderazgo fuera cuestión de tamaño y no de principios, además de su afecto por tiranos que hacen en sus países lo que algún jefe mexicano quisiera hacer en el suyo pero ni de vaina se atreve.

Si el régimen va a tierra azteca o envía comisionados a tratar con una oposición empequeñecida por fracasos, limitada, infiltrada, con los mismos actores e iguales errores, es porque tiene el asunto arreglado como las veces anteriores. Tiempo perdido, simulación y para colmo embusteros. No faltarán las exquisiteces endógenas, quesadillas, tacos al pastor, enchiladas, mole y refinada tequila, pero no tienen nada que ofrecer. Discutirán fruslerías, favores que politiqueros querrán recibir trocitos de poder para alardear con que algo consiguieron. Bolsas claps no de alimentos de precaria calidad sino de delicatessen para el deleite del paladar. Gasolina para candidatos en campaña electoral y caramelos de apariencia pero sin gusto.

El usurpador –que logrará reconocimiento y permanencia hasta 2024– sabe que tiene en sus manos un partido disciplinado aunque deba compartirlo; lo cual no significa sea el mejor, sino el que más cacarea con el mito Chávez. Y aunque rumie divisiones, solo los que están nadando en la opulencia como Rico MacPato cumplen órdenes, encargándose de que las organizaciones en las cuales han dividido voluntades y expectativas, cumplan instrucciones. Que lo hagan bien o a regañadientes, es otra cosa.

Con empeño de poder y conciencia de que sin él se derrumba, el usurpador temporal manda a México y pone condiciones.

Conoce a los dirigentes y partidos, que platican excesivos y logran poco; están desgastados, no representan a nadie y solo les queda hurgar en la basura de insignificancias del régimen que, aliado con autocracias regionales, le ofrece como premio de consolación y apaciguamiento por las tradiciones abandonadas.

Con asesoría cubana el oficialismo no ha caído en la estulta brutalidad del nicaragüense que se conjura a sí mismo para reelegirse por voluntad propia y omisión generalizada, vale decir, encarcelada. El madurismo, astuto y pícaro, consciente de que la oposición mayoritaria codiciosa de cargos e ingresos que siendo minoría fracasada por sí misma no logrará, ejerce pulso de te doy este poquito para que te sosiegues y aquietes, dejando despejado el camino de lo que realmente vale, legitimación y presidenciales en 2024.

Pero la moral y el principio que esta oposición secuestrada y abreviada está sacrificando en el altar castrista, además de la confianza y fe ciudadana, es el respeto de la comunidad internacional y la Corte Penal Internacional. Aceptando regalos, que dejan sin justificación el apoyo que las potencias democráticas venían dando a quien una vez pidió a Venezuela respaldo. Embajadores o representantes quedarán cesantes. ¿Qué decir en la Organización de Estados Americanos OEA? ¿Qué explicación en Washington, Canadá, Alemania, Francia, Colombia, por nombrar algunos? ¿Cuáles argumentos de dignidad y democracia podrá esgrimir en el mundo la cancillería interina?

¿Cuánto más se admitirá la trastada? Es obligación ciudadana, ética y moral enfrentarla, de lo contrario, no saldremos de la ignominia y sus asociados. Si la claudicación se impone, ¿cómo saldrán las FARC, ELN, Hezbolá, mafias del narcotráfico y otros detalles delictivos, como el abuso y corrupción, si quienes estarán ocupando cargos, luego de la farsa electoral, serán ellos mismos?

Ir a votar el 21N es dimitir sin condiciones, entregarse humillados, resignarse a la ruindad, hacerle el juego fácil al oficialismo y su régimen oprobioso, vejatorio de los derechos humanos. Mancharse el dedo con tinta indeleble ese domingo vergonzoso es oscurecer la dignidad, el deseo ciudadano de democracia y libertad.

Afortunadamente, no todos los dirigentes opositores son cómplices de la calaña. Quedan unos pocos que, así como ahora tendrán que volver a empezar enarbolando con más razón banderas de la decencia, seriedad, y decoro; más la ardua tarea de fortalecer la confianza ciudadana que lleva veintidós años esperando un cambio de gobierno y sistema.

Necesitamos un nuevo camino que restituya la ruta hacia la educación de excelencia, la prosperidad bien habida y el honor de las buenas costumbres. Una esperanza que sigue allí, golpeada, debilitada, pero firme. En la Venezuela que subsista el 22N, la dignidad y vigor por los cuales lucharon nuestros libertadores se habrá sofocado. Pero esa pequeña flama que es la esperanza en el fondo del pozo, sigue viva y brillará con magnificencia.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

La división es como el cáncer, por Armando Martini Pietri
Sin pausa, fueron creándose islotes de poder en el PSUV. El fallecimiento de Chávez dejó al chavismo despedazado

 

@ArmandoMartini

No como la lepra que abochorna mostrándose en carne viva o la halitosis que huele y angustia. El cáncer suele ir por dentro, agazapado, solo un oncólogo puede detectarlo. En el PSUV dan la impresión de una férrea unión marchando por el mismo camino. Pero no es una verdad tan firme.

El Partido Socialista Unido de Venezuela dejó de ser “el partido de Chávez”, sobre todo después de su muerte por el feroz cáncer que no los cubanos no pudieron curarle, a pesar de la orden del viejo y debilitado Fidel. El galeno tiene estudios, conocimientos de Medicina e instrumentos, pero en el cáncer abundan células trastornadas, enloquecidas en cuerpos que se defienden matándose a sí mismas.

Aún Chávez en vida, iba creciendo un PSUV múltiple, agitado. Un archipiélago de islas que, como en la historia de Gulliver, tenía cada una pueblo, gobierno, haberes e intereses. Coincidían en la sedienta e inmisericorde necesidad de atesorar, enriquecerse, desconociendo la eficiente y lenta política estratégica. Iban alimentando diferencias en los senderos a seguir, no todo el mundo llega al poder ni a la riqueza por la misma vía.

Se fueron gestando grupos de militares unidos por el comando de un jefe obligado a decidir ascensos por encima de la capacidad, para tranquilizar egos y debilitar mitos.

Chávez cayó en la anticuada confusión de que los militares, por serlo, son buenos para todo. Aunque sea muy diferente comandar un batallón que gerenciar una empresa. Situación ventajosa para el líder, pero inconveniente para el país: creer que un castrense puede hacer buena gestión en un cargo civil especializado es una cándida chifladura. Electricidad y petróleo son buenos ejemplos.

Sin pausa, fueron creándose islotes de poder en el chavismo. Chávez nunca nombró sucesor, y haber pedido que eligieran a Nicolás Maduro en caso de que a él terminara llevándoselo la pelona, fue solo montar un puente entre él y el futuro. Murió, nunca fue pajarito y aunque lo hubiese sido, las aves pían, no hablan.

Su fallecimiento dejó al chavismo despedazado, como piezas de un rompecabezas en manos de un niño negligente y de dirigentes de cualquier nivel tratando de asegurar su cuota y escalafón. Surgieron jefaturas, las del gobierno ejecutivo y familiares; poder militar, maquinaria partidista oficialista, el islamismo y derivados; el negociado entre bribones y la “justicia” imparcial presidiaria. Sin embargo, descubrieron que se necesitaban, que si uno se apartaba los otros caían al suelo.

Pero al mismo tiempo, dentro de cada sector fueron surgiendo y consolidándose grupos. La milicia en conciencia del poder de las armas, el gobierno consciente del poderío de los otros que, formado en la Cuba castrista, fue fortaleciendo su fuerza sin afectar a los demás. Del partido, donde el prevenido al bate asentó potencia y argumentos; sin él no hay gobierno, aunque sin gobierno el partido se debilita y sin el poder de las armas no hay ni gobierno ni partido, por más que se olvide la advertencia de Napoleón, derrotado por creerse ser lo que los demás decían abyectamente era, hizo notar que sentarse sobre puntas de las bayonetas es peligroso y poco confiable.

Los jefes olvidan que el tiempo pasa pero las ambiciones no dejan de prosperar. Los militares creen que sin ellos el poder usurpador se esfuma, y este piensa que sin él los castrenses caen en desgracia y olvido. El PSUV se encuentra con la realidad de un partido desacreditado entre fracasos y desesperación popular, con dirigentes a quienes no les son suficientes franelas rojas para calmar reclamos.

Allá, en la lejana tierra de extraditables, se dicen preocupados, pero la colaboración hace el trabajo dedicado y con satisfacción. Amenazan con cantinfladas, y más allá de lo cantinflesco que es casi todo, empezaron a lavarle las ensuciadas caras de inocentes, en un contubernio dialogante, cuyo primer y único resultado es la alianza entre ñángaras y representantes del apretón de manos, entre alacranes contentos que se comportan como focas, atiborrados de prebenda y financiamiento.

Las elecciones regionales son un invento del castro-madurismo para dividir la oposición por afanes de poderes locales. No obstante, pueden profundizar divisiones en la que parece ser una estructura vertical de poder. La que mata no es la ametralladora, sino el ametrallador.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es