Armando Martini Pietri, autor en Runrun

Armando Martini Pietri

Desorden, incertidumbre e infiltración, por Armando Martini

Imagen de Carlo Giambarresi, en Instagram: @crl_mrx (Interv. por Runrunes)

Hoy comprendemos mejor que el chavismo azul es tan oscuro, tenebroso y peligroso como el rojo. Ambos son enemigos del país.

 

@ArmandoMartini

Palabras con olor a peligro, sabor acre, nunca ausentes en la agitada historia venezolana. Hemos vivido en el desorden… “¡bochinche, bochinche!”, se quejaba Francisco de Miranda en aquella Venezuela que amó con pasión insondable, y que no supo comprenderlo.

El desbarajuste y la desorganización crean incertidumbre. Abandonar propósitos, saltos de talanquera en empresas y partidos porque algún capricho no fue complacido, también. La industria petrolera que especialistas extranjeros instruyeron tener y manejar, sin enseñarnos en poner orden, ni a dejar de conducir la conformidad como camino en desarrollo.

Siempre estorbos de la existencia, frenos paralizantes fijadores al desarrollo, sabotaje inconsciente a la prosperidad, que es un proceso y no solo una meta. Sin embargo, en la historia como pueblo, otra complicación emerge: la infiltración, que es distinta a la formación.

Infiltrados desde la Colonia

Durante la colonia nos formaron como integrantes del imperio, pero infiltrados con escepticismo y recelo, ante la importancia y legitimidad de la monarquía. Lo que resultaría motor valioso para la independencia fue a su vez obstáculo. Porque titubeaba el respeto y acato a la corona, y vacilaba la conveniencia de liberarnos de ella.

A lo largo de dos terceras partes del siglo XIX, hecha la independencia, fuimos un país arruinado, asolado, diezmado. Y sobrevivientes infiltrados por dudas, faltos de lealtad hacia los mandos, así logró un bárbaro de apellido Carujo increpar a un sabio honorable y digno como José María Vargas.

Solo la ferocidad represora de Juan Vicente Gómez imposibilitó que lo derrocaran. Pero no impedir la infiltración de ideas renovadoras que serían base de la Venezuela moderna y democrática de la segunda mitad del siglo XX.

La infiltración pudiera ser siembra de ideas y actitudes positivas; también, un cáncer que se reproduce insidioso, virulento y que pasa desapercibido. Los infiltrados, como en la variopinta, quejosa y codiciosa oposición de hoy, confunden desorden con iniciativa y defensa de la razón, la suya.

Se infiltra el poder para debilitarlo. Hemos sido infiltrados por la vergüenza infame del comunismo y deshonra castrista. Que nos trajo equivocaciones, tozudeces, tortura, exilio, presos políticos, cárcel y muerte. Sembró dificultades y atiborró de obstáculos el desarrollo de quienes aspiran a establecer la democracia. Sin embargo, el traspié de permitir la presencia de la ambigüedad, titubeo e imprecisión promovió a irresolución, financió la ambición fortaleciendo interpretaciones y malinterpretaciones a conveniencia.

No solo el régimen infiltra

En Venezuela padecemos una dictadura opresora, embustera, violatoria de la legalidad e incompetente para todo, excepto para perpetuarse en el poder. Y, la contraparte antagónica, un adversario que malinterpreta libertad y tergiversa compromiso, que no rinde cuenta ni honra la palabra empeñada. Traicionando a la ciudadanía y enredándose con infiltrados. El éxito infiltrador es responsabilidad de los dirigentes tradicionales y de los nuevos, además de los que para reparar errores no luchan dentro de sus partidos, sino que fundan nuevas exégesis.

La infiltración no es solo estrategia del régimen, también actitud pecaminosa de bufos, mentirosos y envidiosos que aturden a la oposición, sumiéndola en el desorden y la incertidumbre. A diferencia del chavismo, infiltrado y desunido él mismo, pero controlado por la implacable imposición del mando.

Hay quienes –con derecho y legítimo albedrio– se niegan aceptarlo. Pero el ciudadano poco a poco va descubriendo que el régimen y sus agentes incluyen en sus nóminas a supuestos opositores. De allí, la pérdida enorme de confianza y el quebranto en la credibilidad. Hoy comprendemos mejor que el chavismo azul es tan oscuro, tenebroso y peligroso como el rojo. Ambos son enemigos del país. ¡No es hora de llanto ni crujir de dientes!

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Las buenas costumbres extinguidas, por Armando Martini
Fuimos una nación con diferencias sociales y desigualdades, pero con opciones. En esta época somos un país atemorizado

 

@ArmandoMartini

Hubo un tiempo no lejano en Venezuela en el que los camioneros (autobuseros nunca) cedían el paso. Lo habitual era, que en un autobús los hombres sentados se levantaran para ceder sus asientos a mujeres y ancianos. Un policía detenía por alguna falta menor, y comenzaba la reprimenda con un “buenos días, ciudadano”; si el conductor vestía con seriedad y elegancia, “buenas tardes, doctor”; si era una señora de edad mediana, “buen día, misia”. Eran tiempos cuando los “buenos días” se deseaban al cruzarse las personas y se llamaba “don, doctor” o “señor” a los mayores de edad. Señales inequívocas de buena educación.

A los jóvenes se les decía mijo o mija -apretujamientos de “mi hijo(a)”. Y cuando se atravesaban, el de menor edad cedía el paso al que parecía mayor, escuchándose “gracias mijo(a)”. Cuando las fuentes de información eran El Universal, sobrio y recatado; El Nacional audaz; Últimas Noticias estruendoso en sus titulares, más cómodo por su formato; y El Mundo, alarmista de las tardes, combinaba grandes titulares de política y sucesos de sangre. El mismo solía leerse en casa mientras la mujer preparaba cena, los muchachos hacían tareas escolares y el hombre de trabajo descansaba de los rigores del día.

Aquella cordialidad

En Venezuela, ciudades, áreas rurales, urbanizaciones mejor provistas o de clase media, zonas populares, humildes y las menos favorecidas como barrios cerros arriba, ranchos de caminos y escaleras retorcidas eran de vecinos que poco se comunicaban entre sí, pero cuando abrían sus puertas −bastaba tocar un par de veces o apretar el timbre− lo hacían con una sonrisa igual al vecino, amigo, o familiar de visita. Y de inmediato se ofrecía un cafecito. También al cobrador de la electricidad, que solo quería ayuda para una dirección y el pordiosero que pedía una limosna por el “amor de Dios.”

Había cordialidad y actitud positiva en el portugués del abasto, en el canario de la panadería y el dependiente de la quincalla, zapatería, ferretería, botica. Se entraba en las megatiendas de Sears o Vam, paseaba con tranquilidad y curioseaba hasta encontrar lo buscado. Caminaba por el centro algo apurado, pero sin tropezones ni suspicacias. El tráfico automotriz era denso y desordenado, pero nadie le echaba encima un vehículo al peatón audaz o descuidado, como máximo un grito entre indignado y cariñoso preguntándole “estas asegurado, eres de goma.”

Se acabó. Honrar la palabra empeñada y rendir cuenta de lo ajeno es solo un recuerdo del buen proceder.

En estos tiempos, si llega a una barriada a buscar algo, a alguien, o porque perdió el rumbo, será vigilado con aversión y sospecha. Si toca una puerta le preguntarán sin abrirla con temor y mal acento, ¡quién es, qué quiere! El policía le tratará de ciudadano, pero la entonación será de quien sospecha, está listo para encañonarlo y llevarlo “retenido”. Cuando visita cualquier oficina pública nadie se ocupará hasta que logre detectar con quién debe hablar y el burócrata lo tratará con la lejanía del poder, un tono de yo puedo si quiero, tú solo podrás si a mí me da la gana. En muchos casos, los emolumentos pueden ablandar el carácter.

Hoy el funcionario público es un estafador mandamás y para el empleado no hay ciudadanos sino necios que necesitan algo. Lo que se apreciaba al acercarse a un cajero bancario era un gesto amable y disposición de ayudar, hoy si lleva o tiene depositado mucho dinero algún encargado de escritorio le atenderá pero con cara larga. Se acabó aquello del canal con velocidad fija, y pareciera que los vehículos eliminaron la palanca para las luces de aviso de cruce.

De la simpatía al temor

Simpatía, cordialidad y amabilidad eran cualidades automáticas del gentilicio venezolano. Lo respetuoso del andino, confianzudo del costeño, dicharachero del llanero, se acabaron, se olvidaron. Ahora solo hay dos clases, el que tiene o siente que tiene autoridad por ser militar, policía o militante del partido oficialista; y el común y corriente que vive mal humorado, amargado, lleno de frustraciones y temores.

Fuimos una nación con diferencias sociales y desigualdades, pero con opciones. En esta época somos un país atemorizado, restringido, con un Gobierno que promete, pero no resuelve; una oposición que nunca se sabe de qué ni de quién vive, que no rinde cuenta ni honra la palabra, prometiendo cambios que jamás llegan. Estuvimos orgullosos de los militares que ahora son represores. Contamos una nación con riquezas a la cual políticos, politiqueros de mando y de oposición nos enseñaron que el Estado era capaz y responsable de todo, somos ahora un pueblo que empieza a aprender que depende de sí mismo.

El presidente habla de hacer turismo externo a los mismos que no tienen suficiente para conocer la playa o Margarita. El castromadurismo se empeña en afirmar, engañar, que el país mejora cuando padecemos y sufrimos lo peor. Una nación entusiasta, llegada a la inferior de las condiciones. La resignación.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Desaciertos de la izquierda mexicana, por Armando Martini
La ausencia de México en la Cumbre no es una doctrina diplomática, solo un empecinamiento estulto de AMLO

 

@ArmandoMartini

Después de tanto esfuerzo, trabajo y brega en el Zócalo de la Ciudad de México, Andrés Manuel López Obrador está empeñado en demostrar que se equivocaron cuando dejaron de lado las mediocres opciones PRI-PAN, para seleccionar y favorecer a MORENA, Movimiento de Renovación Nacional, que nada renueva excepto confusión y desencanto.

México tiene una política exterior propia, recia, independiente de su cercanía con Estados Unidos y realidades mundiales. Y si algo caracteriza el manejo de los asuntos exteriores, es la firmeza. Pero no parece comulgar con quien obsequia ruedas de prensa insulsas por la mañana, sin que tarareen las mañanitas.

La mano peluda del Foro de Sao Paulo

Enorme el reto de manejar la segunda potencia latinoamericana después de Brasil, de formidable empuje industrial y agrícola ubicado espalda con espalda entre Estados Unidos y el resto de la región. Ahora se dedica a proclamas, declaraciones y tomas de posición que no solo van contra sus vecinos del norte, sino que parecen marcar un vaivén mentecato y solo coherente en su apoyo a lo que suena antinorteamericano y proizquierdista. El infame Foro de Sao Paulo y el perverso Grupo de Puebla desfiguran la tierra del pueblo Maya y perturban la del charro mexicano.   

Se muestra obstinado, necio en no aclarar si va o no a la Cumbre de las Américas, amenazando al anfitrión si no invita a cada uno de los países latinoamericanos, incluyendo la dictadura en retortijones de Venezuela, el tradicional fracaso cubano y la tiranía opresiva, brutal y sin justificación de Nicaragua. Entre tramposos se apoyan.

No es la doctrina diplomática, solo un empecinamiento estulto mientras en México las cosas van de mal en peor y sin tomarlo a él en cuenta. Semejante posición no es la de quien pretenda ser líder de la región. Presidente de un país con grandes problemas, pero con enormes oportunidades, que merece un Gobierno serio, responsable, ordenado.

En la Cumbre de las Américas estarán presentes países clave de la proyección latinoamericana como Brasil, Colombia, Argentina y Chile. Las dictaduras estorban y no hacen falta, a nadie le importa si asistirá o no el sombrero peruano. México tendría mucho que aportar, pero si no asiste el problema es suyo, no de Estados Unidos.

México cayó en la trampa ideológica

Pero tomó otro camino. La torpeza, impericia y resacas tempranas lo llevaron a cometer un error inexcusable, irresponsable en el manejo de la Cumbre; amarrar su destino al del venezolano. El gobierno estadounidense envió suficientes señales de que no invitaría a dictadores y, como era de esperarse, cumplió. Pero México en solidaridad pendeja, sin sentido lógico ni de estrategia, queda huérfana. Ahora está sin representación en una importante reunión cuyos temas comerciales, migratorios, energéticos, diplomáticos y de seguridad, incluyendo narcotráfico, les son de vital significancia. El majadero del Zócalo tendrá que explicar por qué prefirió defender intereses venezolanos a los mexicanos.

Alguien se lamentó una vez de que México estuviera tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos. Pero la realidad ha sido otra, el coloso del norte no solo es puerta para el ingreso de miles de mexicanos a una economía que por ello genera millones de dólares, sino que además son muchas las empresas creadoras de empleo y riqueza para mexicanos-estadounidenses.

Hipotecado a la izquierda delincuencial

López Obrador se hipotecó a la porquería de la izquierda delincuencial. Y no será jamás un firme líder latinoamericano en base al impulso del país que gobierna, sino un hablador de pendejadas, necedades e intrascendencias con el bobalicón de Díaz-Canel, los arbitrarios y crueles Ortega, el promotor de ilusiones y mentiras que es Maduro. ¿Quién representará a los países excluidos?

La Cumbre de las Américas se instaló y asistieron la mayoría de los países. Las ausencias de México, Honduras, Guatemala y Bolivia, sobre todo en protesta contra la exclusión de los gobiernos de Nicaragua, Venezuela y Cuba, a los que Washington considera dictaduras. Uruguay, se excusó por un positivo en covid-19.

Se adoptarán cinco documentos sobre gobernanza democrática, salud y resiliencia, cambio climático y sostenibilidad ambiental, transición a la energía limpia y transformación digital. La migración queda fuera pero el gobierno de USA espera firmar una declaración migratoria para la que cuenta con México, pese al boicot de López Obrador, que enviará al canciller Marcelo Ebrard. Este descarta un deterioro en la relación con Estados Unidos.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Embrollo en Colombia, por Armando Martini
Nace una Colombia nueva, diferente. Y, a su vez, aterrada, temerosa del petrismo y desconfiada de tradiciones

 

@ArmandoMartini

La tozuda obsesión de creer y confiar que la indulgencia con despiadados, inhumanos y crueles es sosegar e higienizar la conciencia, es una grave equivocación, una debilidad costosa, que se paga caro. Lo que se consideró un cambio hacia la derecha combativa, enfrentada a la delincuencia y narcoguerrilla, parece haber finalizado. Hoy es permanencia, es pasado, historia.

El problema no es Petro sino lo que no es. Asegura no ser comunista, entonces no derivará hacia el comunismo. Afirma no ser castro-madurista, en consecuencia, no se hará chavista. Asevera no ser pitiyanqui, por ende, no se alejará de Estados Unidos ni ellos dejarán de tener la mirada sobre Colombia. Ratifica no ser militarista, más bien poco policial, pero seguirá teniendo un magnífico ejército. Certifica no ser mentiroso, pero es un embustero.

Colombia acaricia el cambio y envió un claro mensaje: no puede ser mucho ni más de lo mismo. Queda fuera del juego la tradición, obligando a liberales y conservadores a una dramática, sincera y profunda reestructuración si quieren resucitar para ver futuro. El comunista quedo paralizado en el invariable 40 % del cual le será difícil escapar, habla mucho y ha hecho demasiado daño, lo que intente en busca del 60 % que lo rechaza, odia y teme será contradecirse.

Colombia improvisa

Sin embargo, nace una Colombia nueva, diferente. Y, a su vez, aterrada, temerosa del petrismo y desconfiada de tradiciones. Ciertamente insípida, simplona, ambigua y sin definición; no obstante, cargada de la ilusión del no compromiso, la esperanza eterna de que alguien arregle los problemas. Solo debe sumar, y lo hará, no tiene adeudos; tiene éxito en la vida, y ahora en la política, sin promesas.

América anhela un cambio y Colombia rompe con la rutina política de siempre, protestando a la politiquería traidora, demagoga, delincuente que no rinde cuenta ni financiera ni de gestión. Y cuando la politiquería incoherente no resuelve disconformidades sociales, hostilidades de pobreza, inseguridad, delincuencia, violencia organizada, narcotráfico, corrupción abusiva y sediciosa, empujando millones a la diáspora.

Los pueblos burlados, zaheridos, frustrados, defraudados inventan e improvisan.

Petro es lo que exija la pregunta que se le haga y ese, aunque a veces lo parezca, no es buen camino. Colombia disfruta una economía sólida, pero con un liderazgo en crisis, y la carencia de ciudadanos capaces de ponerla en posición de privilegio. Han avanzado, pero sin resolver el sempiterno problema de la indigencia, necesidad y miseria mayoritaria a los cuales se les debe dar una salida. Quien la reciba, será más poderosa que hace cuatro años, pero con las mismas contrariedades e inconvenientes.

Los extremos de Petro

Los cuales no resolverá quien ha vivido como guerrillero, asesinando inocentes, a quienes no tuvieron que ver con las luchas sangrientas. Me temo que este preparará a su gente −si es necesario− para cantar fraude y volver incendiar a Colombia. Infame comunista, porque ni sabe ni sabrá cómo. Se enredará con la izquierda regional tratando de nivelarse con el aura de Lula y Boric, en extremos opuestos. Abrirá compuertas a la indecencia del Grupo Puebla y la desvergüenza del Foro de Sao Paulo permitiendo la maligna injerencia. Enfrentará con disimulo y de la boca para afuera al narcotráfico; tratará de cambiar la cúpula militar-policial según vaya viendo, sintiendo corrientes y movimientos, pero difícilmente modificará una Colombia que cuenta los pesos y ha hecho de la tradición costumbre.

El uribismo se equivocó con el aristócrata, quien tomó su camino con Chávez de mejor amigo, negoció con guerrilleros y los sentó en el Congreso sin votos, para cobrar, un premio nobel. Y luego, el último de los mohicanos, gobernó para el mundo; enfrentó al chavismo, a la izquierda latinoamericana, al castrismo, al comunismo asesino y delincuente; pero no se entendió con la Colombia de adentro, profunda. Se convirtió en éxito externo y un fracaso interno. No comprendió ni penetró las bases de su propio país.

De repente surge quien no se compromete con nada y deja que cada colombiano sueñe. Millonario por sí mismo, signo de éxito. No ofrece cortar cabezas ni darlo todo a los pobres. Tampoco acabar con los ricos. En realidad, no promete un carajo sino una salida nebulosa a la contradicción entre el peligro, pánico y tradiciones, usos, y costumbres desgastadas. Abre puertas al futuro sin promesas, que no sabe si cruzará.

Se acabó el pasado. Se coló un imprevisto, un evento inesperado. Y ahora quienes deseen permanecer deberán negociar con esa Colombia indefinida que no quiere extremos.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

No confundir, por Armando Martini
El error más frecuente de políticos, opositores y oficialistas, es creerse sus propios alegatos

 

@ArmandoMartini

Una cosa piensa el burro y otra quien lo arrea. ¿Cuántos podríamos estar de acuerdo con esta frase? Hay muchos que «quizás» no le dan a la frase la importancia que en ocasiones amerita. Y ponemos la palabra «quizás» entre comillas porque cada uno tiene su propio concepto de lo que es importante para su vida.

Exhortación para políticos y gobernantes, estar pendientes y no confundir, tener la perspicacia para descubrir al tigre entre la hojarasca. No creer en muros frente a ríos en tiempos de lluvias. No confundir uniforme y seriedad militar con heroísmo y eficiencia en batalla.

El error más frecuente de políticos, opositores y oficialistas, es creerse sus propios alegatos; hacer de las promesas banderas para lograr triunfos y seguidores. Pierden, intencionalmente o no, de vista la realidad que podrían transformar si no estuviesen pendientes de cámaras y micrófonos, sin convencerse de que la circunstancia está a su alrededor y no en lo que dicen.

Simón Bolívar se confundió creyendo en sus sueños, que juzgaba bien a quienes conducía y murió amargado y pobre, rumiando su propia frustración. El eminente médico José María Vargas se confundió señalándole al bárbaro Pedro Carujo aquello de que el mundo es del hombre justo, para que el militar rudo le respondiera “no, es del hombre fuerte y valiente”. La realidad está ahí, para quien quiera verla, si no se deja desnaturalizar por sí mismo. Espejos y opiniones engañan descarnadamente.

Debería entender el régimen, por ejemplo, que el problema popular no es la corrupción sino la envidia. Tú vives bien, yo no. El chavismo ha pretendido que el Caracazo fue una explosión de la frustración popular, cuando en realidad no fue más que un estallido de personas que pensaron “si ellos pueden yo también”; que asaltaron y robaron no para protestar por su situación, sino para llevarse a casa gratis lo que el comerciante les cobraba.

A los militares alzados en 1992 no se les vio como lo que fueron en su momento, insurrectos contra su propio juramento; asaltantes del poder, asesinos fracasados de la democracia, sino que fueron transformados en héroes. No por el pueblo, sino por intelectuales y comunicadores que padecían sus propias pedanterías -habituales confusiones, lo que yo digo es la verdad sea cual sea la realidad- o pensaban ser llamados a gobernar a través de Hugo Chávez. 

En un país que lleva algo más de veinte años de alharaca en difusión y pobreza en crecimiento, la realidad es que la gente ya no espera nada mejor. Quizás alguna lejana fantasía como el de quien sueña con un actor o actriz de cine, televisión, pero nada del gobierno. Y eso es algo que deberían tener en cuenta, sin autocomplacencia, dirigentes oficialistas y opositores.

El castro-madurismo se derrumbará no por ser más o menos popular, ni por tener una oposición capaz y pragmática, sino porque todos los gobiernos, tarde o temprano, son sustituidos. Para ello deberían prepararse. No es solo cuestión de dinero, sino de capacidad para descubrir y entender la realidad.

No cumplir es confundirse

Se habla mucho de los derechos humanos, el mundo decente, de principios, valores y buenas costumbres; se observa complacido, se concientiza y solidariza. No son solo instituciones vigilantes, son el capital espiritual de cada uno, la personalidad consciente por excelencia, el auténtico legado moral a los hijos, la base real de la nación, el mejor instinto de un pueblo. Por eso, no rendir cuentas, mentir, incumplir la palabra empeñada y proponer impunidad es confundirse.

Hoy a la gente poco le importa lo que proclame cualquier dirigente. Hemos llegado al punto en el cual solo interesa cómo va cada uno a resolver su día, incluso los que son convocados para aplaudir sin pensar y hacer bulto en el Teresa Carreño o cualquier escenario exageradamente decorado pero vacío de pensamientos.

No hay que confundirse. Las repeticiones de la oposición, de cualquiera de las oposiciones, son palabras vacías, huecas, no creídas, lanzadas al viento. Por eso somos el país con la mayor migración del mundo. Ya no creen en su país, gobierno u oposición. Y tampoco en otras minorías que poco significan frente a la decepción y al hastío.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Venezuela es un acertijo sin orden ni concierto, por Armando Martini
Venezuela es como nunca un rompecabezas, acertijo sin orden ni concierto

 

@ArmandoMartini

Un sector opositor protector busca oxígeno. De mediocre actitud y desempeño, muta convencido de que su chantaje seguirá embaucando. Por eso, Venezuela es como nunca un rompecabezas, acertijo sin orden ni concierto, foto final que muy pocos logran comprender. Sin embargo, la arbitrariedad impone la narrativa para finalmente, y a pesar de todo, ser reconocida.

El castromadurismo busca catequizar con interés desesperante que el país mejora, a pesar de que la crisis humanitaria se agudiza. Contrata servicios profesionales de sandios majaderos, cuando en realidad sigue estancado, desviado de cualquier camino responsable.

Un oficialismo enredado entre principios de gobiernos tan diferentes entre sí como el de China con su Estado capitalista que acepta socios idóneos para producir; Irán, que se enmaraña entre tecnología e inflexibles normas religiosas; Rusia, que pretende liderar careciendo de una economía capaz de seducir y la sufrida Cuba, asida de propaganda ilusoria con un control social por el miedo a la tortura y a la prisión en un contundente escenario de fracaso.

Para imitar a China, se debe comenzar por implementar acciones basadas en la producción y el comercio que demanda eficiencia. Plagiar a Irán es controlar mugrientas delincuencias con recursos de ilegal procedencia y obligatoriedad del mandato divino según interpreten los religiosos que disponen. Emular a Rusia, es poseer un pueblo que envejece en la historia de zares, comunistas asesinos, opresores, déspotas y poderío militar, hoy demostrando ser pura paja. Y Cuba, de estar como Venezuela, resignados, conformes, pacientes, dispuestos a hacer de la espera de cambio una forma de vivir.

El panorama político puede parecer candente, pero en realidad no lo es. Estuvo enfurecido en tiempos que se alejan, cuando la regia e imponente sociedad derrocó a Chávez para después no saber qué hacer, cayendo en la imperecedera tentación castrense; permitiendo que lo trajeran de nuevo a Miraflores rendidos a consentir lo que otros no estaban dispuestos a aceptar.

Y, años después, se enquistó la ignorancia mezclada con incompetencia y corrupción que sacó al pueblo, a la juventud, a enfrentar el absolutismo en la calle, para ser aporreados, lacerados, confinados e incluso muertos frente a la indolencia de unos dirigentes cómplices; vendidos que abandonaron al país que no salió a respaldarlos sino que los vieron como un espectáculo.

No es que Venezuela esté mejor, sino que las finanzas habían llegado al subsuelo por la caída de la producción, medidas necias y una desconfianza generalizada que no desgasta ni siquiera a los que se robaron millones con la complicidad oficial y no oficial. El país no ha mejorado porque ladrones de oportunidad tengan dónde disfrutar lo que no pueden en el extranjero.

La nación está como nos hemos acostumbrado. Cuando el fuelle se agotó, nos cansamos de una lamentable e insípida oposición que repetía fastidiosa lo mismo sin resultados. Y ahí los presos políticos abandonados a su mala suerte y olvidados. No es que el país no esté enardecido, está comiéndose su propia miseria en medio de mentiras castro-maduristas que ya no hacen mella, y las clonaciones desgastadas de contrarios incapaces de unirse siquiera para hacer fuerza.

El infame G4, con sus últimas decisiones, demuestra no tener propósito de rectificación o enmienda; le interesan privilegios y negocios. Ya no convoca, aleja. Se empeña en una representatividad que perdió y le da un barniz político a un régimen denunciado por crímenes de lesa humanidad.

El perverso cogollo secuestrador nos retrocede, son los mismos que nos llevaron al fracaso, siguen al frente, sin asumir responsabilidad ni rendir cuentas. Y cuando dicen renovar designan lo más rancio de la política venezolana. Dirigentes de siempre -quienes están en Venezuela, y los que se fueron por temores propios o por la fuerza- ya no son presente; son ayer, perdieron legitimidad. No representan a la mayoría solo a unos pocos interesados cohabitadores.

No obstante, algunos por iniciativas personales o aspiraciones sugeridas, están moviendo esta espesa sopa que, como buen sancocho, es sabrosa, pero si se toma a diario termina por hacer daño.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Por la derecha, por Armando Martini
Será la derecha, al estilo francés de Macron, la que se imponga. Incluso, tal vez, en Venezuela

 

@ArmandoMartini

Vivimos en un mundo que se va haciendo, cada día más, de derecha con un nuevo estilo. No la extrema de Le Pen con exageraciones antihistóricas, marcada por la revelada ayuda de Putin. Es la moderna, razonable, sensata. Nada de extremos del nacional socialismo ni excesivas pedanterías o fierezas.

Una derecha que se presenta con rasgos de juventud, capacidad y talento, como testimonia el presidente francés Emmanuel Macron. También la prudencia confiable y lógica del gallego Alberto Núñez Feijóo que, junto con la intuición y perspicaz instinto de Isabel Díaz Ayuso, avanza con firmeza, sin desproporciones ni exuberancias, al relevo del utilitario populismo oportunista e ignorante; habitual en errores del socialismo que ha desbaratado Pedro Sánchez en España.

Los pueblos, avanzan o retroceden. En diversos países suele llamarse “giro a la izquierda” o “a la derecha”, y se habla que va de una forma u otra sobre la base, más de las veces falsa e injusta, de que cada país tiene el Gobierno que se merece. ¿Merecen los cubanos la esclavitud castrista? ¿Los rusos la brutalidad de aquellos años de gulags, cárceles y aherrojamiento bajo Stalin? ¿Venezuela la destrucción, distorsión ideológica, dictadura e incompetencia, disimulada como bolivarianismo patriótico?

En Latinoamérica, territorio de izquierdas y región del Foro de Sao Paulo, el mozo púber, adolescente e inexperto Gabriel Boric no ha llegado al primer trimestre de Gobierno para empezar a desplomarse, incapaz de reorientar lo que lleva años solidificándose. Ese Chile heredero de la concertación, cuyo error fue crecer dejando fallos sociales, sorprendiendo a un empresario exitoso, y presidente por segunda vez, que creyó todo estaba automáticamente solucionado.

El exótico Pedro Castillo manda, pero no gobierna. Su curioso enorme sombrero no parece dejarlo pensar ni ver con claridad. Perú, ávido de cambios y seriedad tras llevar a juicio a cuatro presidentes, supuso que el maestro rural significaría una nueva etapa, lo cual no ha sido. Mientras, su adversaria electoral tenía rechazo y generaba más temores que simpatías, pues también ella tenía problemas con la justicia. De enormes posibilidades, Castillo necesita un sólido programa, con adecuado manejo político entre el oficialismo y la oposición adueñada del Congreso. Pero está atenazado entre los dos contrarios. Se necesitaría el talento de Betancourt en los 70 venezolanos, pero quien quizá hubiera tenido esa escuela, Alan García, se suicidó cuando sintió la amenaza.

Paraguay y Uruguay se mantienen a la expectativa, con pequeñas sabidurías en acción; mientras Argentina vuelve a ser el país de sueños, tangos, encrucijadas y coyunturas con infames regentes. Hoy sumida en crisis económica sin sentido y un régimen compartido entre un sin iniciativas, y una con demasiado empuje y deudas con la justicia.

México y su drama perpetuo, demasiado cerca de los Estados Unidos, empeñado en diferenciarse, liderado por un demente senil, que habla mucho y no hace nada; potencia por tamaño y petróleo con escasa influencia al norte y sur, reducido a un camino de coyotes y tránsito por migrantes que buscan el sueño americano.

En Brasil la selva apabulla, forzando contra el mar a un pueblo con entusiasmo de vivir. Una nación que se debate entre la medianía de la derecha, que combina éxitos y fracasos, y el temor de un dirigente sindical derivado en político que aspira al poder basándose en lo que fue. Un tipo que habla de pendejadas sin saber de eventos remotos. Es difícil predecir qué pasará; pero las dos salidas, la derecha bolsonárica y la izquierda ladrona populista lúlica, son bastantes parecidas en la mediocridad.

En Centroamérica, el silencio generalizado aturde. Desconcierto de un presidente con una derecha irreverente y saltimbanqui. Desproporciones aberrantes de una tiranía, vergüenza regional, al estilo de la que dominicanos superaron. Cuba estancada, sin la mente perversa de Fidel ni la firmeza sin brillo del marchito Raúl, a la deriva y sin la idoneidad instintiva de un líder.

Colombia, sobria, con empeño de liderazgo, permite que su derecha apacible, reflexiva y juiciosa sea carcomida por una izquierda comunista, delincuencial y populista. Versión culta del chavismo venezolano.

Las víctimas del comunismo se cuentan por millones. Para honrarlas, hay que recordarles a los ciudadanos la destrucción que ha causado, incluido los muertos que superan los 100 millones. Hay que decir la verdad sobre la peste comunista. El silencio es cómplice.

La derecha del bienestar y calidad de vida se impone en Europa, rebosante de experiencia, pero cansada. Continente de industrias sin petróleo, ciudadanos que cumplen sus responsabilidades y no quieren guerra.

La derecha sensata se ha ido aplicando en países de éxito no como doctrina, sino como forma de ser. Por comunista que afirme ser el dictador de China, no gobierna como tal; ni los chinos desean regresar a tiempos de Mao. Es una derecha que utiliza la política −el poder− para impulsar su economía. Y en eso, aunque estornuden, son exitosos. Y será la derecha bien entendida, de principios éticos y buenas costumbres la que terminará con la estupidez putinesca. La guerra es demasiado costosa para sostenerla.

En el mundo de hoy, incluyendo dirigentes débiles como el alemán Olaf Scholz y animadores de fiestas como el británico despeinado, será la derecha, al estilo francés, la que se imponga. Incluso, tal vez, en Venezuela.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

La libertad se tiene o no se tiene, por Armando Martini
La libertad no es flexible ni elástica, no es más ni es menos, se tiene o no se tiene. En democracia es principio fundamental

 

@ArmandoMartini

La libertad es, en ocasiones, un simple discurso. No alcanza a consolidarse en su práctica, que sería lo ideal. Más que un derecho, es compromiso del ser humano en sociedad desde tiempos inmemoriales. En la antigüedad era establecida según la ubicación social, pero circunscrita a la imposición de reyes y emperadores. La noción de libertad se concibe desde la historia y cultura de cada colectividad, mostrando retos y avances. Sin embargo, el derecho natural existe, nace y crece con el individuo; se perfila y establece en leyes acordadas. El derecho de cada uno termina donde comienza el del otro.

No es flexible ni elástica, no es más ni es menos, se tiene o no se tiene. En democracia es principio fundamental de legislación, deber de autoridades y Estado. La libertad es preponderante en el derecho internacional, siempre apuntando al movimiento democrático de representantes sociales. Y, además, supone igualdad, participación e inclusión de las grandes mayorías.

Está demarcada, pero solo para que la libertad de unos no deteriore la de otros. Que cada quien sea ruta en el bienestar y derechos de los integrantes de la sociedad para que se desplacen sin interrupciones ni intermediarios más allá de lo que el libre ejercicio como derecho establezca.

El orden normativo e institucional que regula la conducta está inspirado en postulados de justicia y certeza jurídica, normaliza la convivencia, pudiendo imponerse coactivamente. El derecho humano puede disolverse en el de los demás, por eso hay límites de velocidad, marcas y semáforos, para que puedan circular con tranquilidad aprovechando el bien que es la vía de circulación. No se puede asesinar, ni aunque el asesino tenga autoridad legal, porque la vida es un derecho de todos para todos.

El poder que pertenece a un individuo o grupo, de analizar lo que se piensa, sacar conclusiones y exponerlo con interpretaciones, es inherente al ser humano, sea que viva en soledad, o esté integrado -familia, comunidad, nación-. Cuando se aprovecha arbitrariamente para oprimir, doblegar y someter se recurre a la protección del procedimiento judicial.

El periodismo tiene derecho y obligación de informar; es su deber, trabajo, función social. Pero la extralimitación irracional, resulta en agresión que viola la libertad y el derecho a la bienandanza. Cuando se hace publicidad o propaganda, se deja claro que no es información. Es opinión, aceptando que no es la única opción; que el individuo tiene el derecho a escoger diferente, y que otro tiene derecho a existir y ofrecerse, como cualquiera. Lo demás es profanar la fe y confianza.

Gobiernos que se valen de su poder para amedrentar, a medios, informadores y opinadores, violan sus derechos y los de la comunidad, tanto si llega a extremos de cierre, censura o cárcel.

La censura es la característica de tiranías, que mandan y prohíben. Porque, para ellas, las leyes no son guías sino recursos de punición y castigo. Antiético basarse en el “pueblo”, es decir, cualquiera o ninguno, para irrespetar los derechos ciudadanos. La prisión la decide la justicia para quienes rompen normas perjudicando a sus semejantes, no para quienes tienen desacuerdo con el Gobierno.

La libertad, debe materializarse no solo en la conciencia de la sociedad, sino como parte de los derechos y obligaciones del individuo. Debe logar expansión, más allá de la retórica. Sin embargo, está lejos a la esencia de lo que significa y, se ha pensado como utópico. La libertad, en términos generales, se denuncia está manejada por unos pocos.

Los derechos son certeza, seguridad, posibilidad de relevos, organización, legitimación y restricción del poder político. Es a través de la expresión libre que se generan reemplazos; no obstante, la interacción resulta un desafío. La complejidad de caracteres es difícil. La comunicación libre logra cambios favorables. También implica brechas y desequilibrios, como la intolerancia, uno de los mayores problemas que enfrenta la humanidad.

Libertad de actuar y pensar va en estrecha relación con el contexto en el que se desenvuelve. Las expresiones humanas están enmarcadas en parámetros normativos legales y sociales, he ahí la aparición de principios, valores, normas, leyes, entidades gubernamentales, no gubernamentales, civiles y no civiles.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es