¡Buenos días! Aquí te servimos El Mañanero de este martes, 10 de febrero,ese rapidito de noticias que entra suave, pero despierta de golpe. El menú incluye “El primer sorbo”, una dosis fuerte de información para abrir los ojos, esa noticia que marca la agenda; “Recién salido del horno”, un resumen de los temas más importantes de las últimas horas; La “perla” del día, esa frase altisonante que te hará espabilar; “Lo que rompe en redes”, para que arranques la jornada a tono con los temas virales o tendencia en X, Instagram o TikTok; “Azuquita pa’l café”, un contenido curioso o inspirador para endulzar la mañana y “La ñapa”, con recomendaciones culturales, de información general o entretenimiento para que tu día tenga buen sabor hasta el próximo café.
El primer sorbo
El ministro de Interior y Justicia, Diosdado Cabello, fijó posición este 9 de febrero sobre la nueva detención del dirigen opositor de Primero Justicia, Juan Pablo Guanipa, a quien hombres armados se lo llevaron por la fuerza cerca de la medianoche del domingo, horas después de haber sido excarcelado.
En una rueda de prensa este lunes, Cabello justificó el nuevo arresto, insinuando que Guanipa violó las medidas cautelares con las que fue excarcelado.
“Han salido 897 personas. 897 personas salieron a encontrarse con sus familias y no había pasado nada. Hasta que la estupidez ilustrada de algunos políticos, que creyeron que pueden hacer lo que les da gana y embochinchar al país, violando las propias condiciones en las que se les está dando libertad… Ya no son 897, sino 896 porque una de las personas fue detenida nuevamente por violar las condiciones sobre las cuales fue liberado“, justificó.
“Seguimos con interés la propuesta y el camino de aprobación de una ley de amnistía general, que necesariamente debe ser amplia e inclusiva, fruto de una extensa consulta a todos los sectores de la sociedad civil. Sería un paso importante para emprender el largo y difícil camino de la reconciliación nacional y el restablecimiento de la convivencia social y democrática”, Conferencia Episcopal Venezolana.
Lo que rompe en redes
Así fue el reencuentro del dirigente opositor Freddy Superlano con su esposa e hijas, tras ser excarcelado en la madrugada del lunes 9 de febrero.
Dentro de prisión una vez soñé con un cielo muy azul y despejado,así como el que pudimos ver hoy,creo significaba que lo vería una vez más pero esta vez rodeado de las personas que tanto amo.https://t.co/gKkwHGy1HLpic.twitter.com/a4nwjmHK1R
La artista pop estadounidense Lady Gaga envió un emotivo mensaje al puertorriqueño Benito Martínez Ocasio, mejor conocido como Bad Bunny, tras haber colaborado con el latino en el show de medio tiempo del Super Bowl. “Gracias, Benito, por incluirme en esta actuación tan poderosa, importante y significativa”, escribió la artista en una publicación en Instagram.
En una circunstancia tan compleja como la que vive Venezuela, es importante que la oposición disponga de la mayor fortaleza para enfrentar a un régimen muy debilitado, pero que quiere aferrarse al poder. Reconocemos el liderazgo de María Corina y el trabajo realizado por Vente Venezuela para obtener y divulgar las actas de la elección que ganó Edmundo González. Sin embargo, para que este período de tutelaje sea lo más corto posible, es necesario constituir un frente común opositor que inspire confianza de que habrá estabilidad en un nuevo gobierno.
¿A quiénes hay que descartar en este frente?
En este frente, que algunos proponen, no pueden estar quienes se prestaron a que el régimen, por medio de jueces incondicionales, los designaran como directivos de determinado partido. Tampoco a los que constituyeron organizaciones de maletín para beneficiarse, no reconocieron el triunfo de Edmundo o hay pruebas de que son corruptos.
¿A quiénes conviene incorporar?
Es necesaria la participación de personas descalificadas por percepciones, pero que tienen una trayectoria de lucha y apoyaron la candidatura de Edmundo González, pero que eventualmente han declarado o tomado decisiones que no son compartidas por la mayoría.
Esos disensos son necesarios en una democracia y no deben marginarse por diferencias que no son de fondo. No pueden tildarse de colaboracionistas a quienes se postularon de buena fe y hoy ocupan una curul en la Asamblea Nacional, en una alcaldía o en un municipio, por considerar que era importante tener una voz en esas instancias.
Tampoco a quienes se opusieron a las sanciones económicas por evaluar que esa medida afectaba al pueblo y no al régimen, o que inicialmente apoyaron a Chávez. Señalamientos de corrupción abundan, pero casi ninguna ha sido probada. Por ejemplo, El gobierno interino de Guaidó no manejó directamente los recursos provenientes de fondos de Venezuela controlados por Estados Unidos, destinados a mantener la estructura de ese gobierno y apoyar actividades en Venezuela.
Desde luego, no puede descartarse que algún operador hiciera un manejo inadecuado. Descalificar a Gerado Blyde porque participó en las negociaciones fallidas con el régimen es un exabrupto de mala fe.
Algunos dirán que María Corina no los necesita, otros que la contaminan, pero en estos momentos hay que jugar cuadro cerrado. Si esos que algunos tildan injustamente de colaboracionistas los dejamos de lado, el régimen presentará como opositores a los verdaderos alacranes.
¿Quiénes consideran conveniente ese frente?
Marco Rubio, el influyente secretario de Estado y aliado nuestro, ha declarado que en estos momentos es necesario la representación de todos los sectores políticos y sociales. En Venezuela, las organizaciones de la sociedad civil Aragua en Red, Fundación Espacio Abierto, Asociación Gente del Petróleo, Grupo La Colina y la Red de Organizaciones Vecinales de Baruta presentaron un documento titulado La coyuntura política actual exige unidad y acción inmediata.
En el mismo mencionan que “la pronta recuperación de la libertad y de la institucionalidad en Venezuela, así como a la unión y a la conciliación de los venezolanos será posible si los sectores democráticos deciden actuar con premura y eficiencia, sin dar chance al reacomodo de los responsables de la crisis nacional, para lo cual se requiere la urgente interlocución de representantes de la mayor y más amplia UNIDAD posible de los sectores democráticos del país, con las autoridades de EEUU y con la administración encargada de Venezuela que deberá ser sustituida a muy corto plazo, por un equipo que garantice la transición a un gobierno legítimo. Para lograr esa amplia representación, es necesario atraer con criterio amplio y sin demora a actores políticos, tanto individualidades como organizaciones, que deberán conformar una formidable unidad democrática …”.
Quien esto escribe considera que el liderazgo de María Corina aumentaría si ella toma la iniciativa de convocarlos, y considera oportuno recordar las palabras de Rómulo Betancourt, refiriéndose al golpe de Estado que derrocó a Rómulo Gallegos: “No resulta fácil señalar a quien le cabe mayor responsabilidad por esa feroz pugna interpartidaria, si a nosotros, demasiado arrogantes por ese millón de votos con que nos respaldaba el pueblo, o si a las demás organizaciones al hacernos una enconada oposición…”.
Como (había en botica)
Pilín León es mucho más que una Miss Mundo y que un barco. Ella, junto con Juan Carlos Viloria y un equipo realizan una extraordinaria labor de apoyo a los venezolanos que llegan a Barranquilla.
Los familiares de presos políticos que reclaman la libertad requieren más apoyo en la calle.
Lamentamos el fallecimiento de Héctor Goitía Blanco, compañero de Gente del Petróleo y de Unapetrol.
¡No más prisioneros políticos ni exiliados!
eddiearamirez@hotmail.com
Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es
El denominado proceso de democratización planteado dentro de la trama de apertura de los espacios físicos y humanos que experimenta Venezuela, por secuestrada y transformada en una suerte de «gulag» caribeño mientras se la sujetaba a expoliación, como la ocurrida en los lejanos tiempos de la conquista de los Welser (1528-1546), implicará y exigirá de algo vertebral. No habrá una vuelta simple a la democracia, tal como ocurriese en 1958 a la caída de la penúltima dictadura, la del general Marcos Pérez Jiménez. Dos razones abonan al respecto.
Una es que nos hemos desmaterializado constitucionalmente. Medramos sin instituciones reales ni reglas que se acaten o respeten, pues ha dominado la más burda arbitrariedad y la ley del miedo, impuesta por quienes aún dominan sobre nosotros guiados por el realismo y el voluntarismo. Y la nación, entre tanto, ausente durante doscientos años dentro de los espacios de la república, al alcanzar su madurez, en 1998, optó por regresar a la infancia mediante el voto “democrático”. Eligió a otro tutor o padre bueno y fuerte, como los que se nos instalaran desde la caída de nuestra Primera República (1812) hasta la muerte del general Juan Vicente Gómez (1935).
El causahabiente del tutor fallecido en La Habana en 2012 hoy se encuentra encarcelado en la ciudad de Brooklyn. Este pulverizó a la nación unido al procónsul, a la dama que le sustituye interinamente. Hizo de nuestra nación una diáspora. Enhorabuena, sin embargo, si se estima que en la hora de la guerra fratricida por la Independencia perdimos al 30 % de la población, en cifra igual que se repite durante la guerra federal, los migrantes de ahora estamos vivos. Seremos la próxima inmigración, con efectos modeladores similares a las del pasado.
Al concluir nuestra primera guerra e iniciarse nuestra vida republicana cierta, a partir de 1830, el general José Antonio Páez autorizó que nos volviésemos a casar con españoles y españolas, decretando la venida de canarios para que nos poblasen, por ser los más parecidos en el habla y en las costumbres a nosotros. Al cabo, he aquí lo central, la nación hoy está pendiente de reintegrarse, como lo hiciesen las dos Alemanias después del desmantelamiento de la Cortina de Hierro. Lo he machacado no pocas veces: no habrá república sin la nación. Se lo ha dicho María Corina Machado al presidente estadunidense Donald Trump, no habrá etapa de democratización “sin la gente”.
La otra razón, que se relaciona con lo último, será el asumir la democracia como forma de vida y estado del espíritu, pues ella no se limita al voto y a su transparencia, o a tener o no una buena autoridad electoral para que se cumpla el proceso conducente a la formación y legitimación de los poderes públicos.
Se entiende que lo último sea lo que más preocupa a quienes sirven dentro de la política como oficio laboral, distinto de quienes participan en la política para servir a una causa. La experiencia es aleccionadora. A lo largo del siglo XXI no han dejado de realizarse elecciones y referendos, no solo en Venezuela sino en América Latina. La paradoja es que, habiéndose realizado tantas o más que en el transcurso del siglo XX, volviéndoselas incluso una manía, en igual proporción las gentes han perdido sus espacios de libertad.
Aquí vale como guía y desiderátum lo suscrito por la misma María Corina en su Manifiesto de Libertad, a saber, “que la dignidad [humana] sea la fuerza motriz de nuestra revitalización nacional: la fuera que establezca un mercado libre de ideas y de empresas, que promueva el desarrollo pleno de cada persona y que limite la autoridad del Estado a su función legítima: la de ser el firme guardián de nuestros derechos inalienables”.
Esto implica, de suyo, lo más difícil, es decir, la renuncia por todos los venezolanos al cómodo estadio de minoridad en el que hemos vivido y a la que se nos ha sometido bajo la idea matriz consignada por El Libertador desde Cartagena de Indias, a la caída de nuestra Primera República.
Fundó “la Junta [Suprema] su política en los principios de humanidad mal entendida que no autorizan a ningún gobierno, para hacer por la fuerza libres a los pueblos estúpidos que desconocen el valor de sus derechos. Los códigos que consultaban nuestros magistrados no eran los que podían enseñarles la ciencia práctica del gobierno, sino los que han formado ciertos buenos visionarios que, imaginándose repúblicas aéreas, han procurado alcanzar la perfección política, presuponiendo la perfectibilidad del linaje humano”, reza el texto del manifiesto bolivariano de 15 de diciembre de 1812.
Desde entonces, una narrativa reduccionista, acaso válida en tiempos en los que Marte hace de las suyas, terminó en dogma patrio y constitucional, encontrando en el camino a los apologetas del cesarismo. La volvió Simón Bolívar el eje de su doctrina constitucional, que termina por destruir su obra cimera, la Gran Colombia. En efecto, así como en Angostura (1812) le sugiere a sus constituyentes inspirarse en el modelo del monarca británico y forjar un senado hereditario formado por los militares, a quienes se les debe todo, en 1821 procura, desde Cúcuta, la forja de un Estado centralista y presidencialista. En 1826 y con su constitución boliviana, establece el carácter vitalicio del presidente, que escoge a su vicepresidente y lo hace sucesor. Es cuando la municipalidad de Caracas lo protesta y surge La Cosiata.
La “re” constitucionalización” de la república, teniendo como soporte a la nación implicará, así, un giro copernicano en el devenir de lo venezolano. Tal como lo señala el Manifiesto de Libertad, “la dignidad es el catalizador que elevará nuevamente los corazones y las mentes de los venezolanos. Inspirará la esperanza y creará un nuevo mundo donde nuestro pueblo se alzará desde esta oscura era de opresión con una sola misión inquebrantable: la libertad”. Pues la dignidad, justamente es “el primer principio del cual emana toda libertad”.
Avanzar en libertad hacia la experiencia de la democracia, en suma, significa poder “vivir con dignidad, hablar con libertad, crear, soñar y prosperar como individuos; de donde el voto habrá de ser la expresión instrumental, aguas abajo, del previo y “libre intercambio de ideas y del valor de expresarlas”; del derecho a reunirse, a protestar y exigir como “el latido de la democracia”. Todo ello, lógicamente, no es ni podrá ser la obra de un instante y en su conjunto, en el proceso que adelanta Venezuela. Pero su significación es tanta y tal, que lo que se vaya armando para reintegrar a la nación y sucesivamente constituir de nuevo a la república, será viable sí, levantando a la educación como “la fuerza que impulsa el progreso” desde las escuelas y las universidades, empoderamos a “nuestros hijos para sean una nación de líderes, innovadores y pensadores”.
En fin, el final por hacerse será la emancipación de la nación y el término de su tutelaje por parte de la república. Así de grave es el desafío.
El pecado original
Llegará el momento formal de constituir, es decir, sobre las realidades y experiencias actuales, propias del siglo en avance, delinear nuestro marco social y calibrar la voluntad de nación por los venezolanos y teniéndose como hito catalizador a la dignidad de la persona humana. Es la captación de lo sociológico leído y corregido desde el atalaya de la justicia, es decir, desde el ángulo de la libertad. Cabrá, entonces, la tarea descriptiva posterior, el dibujo de lo que somos y aspiramos a ser los venezolanos. Será el instante constitucional, el de la traducción en normas para ponerle su otro final al pecado de 1999, a esa Constitución redactada por una mayoría casi total de constituyentes revolucionarios y pretorianos que se casaron consigo mismos, excluyendo al resto de los venezolanos.
El régimen se hizo, tras la manipulación electoral con las “morochas” de unos 124 escaños constituyentes, quedando la oposición solo con siete. El equilibrio electoral parlamentario de 1998 quedó hecho añicos. Y la obra constitucional salida de las manos del último gendarme militar quedó aprobada, ciertamente, pero con una participación en el referendo respectivo de solo el 44 % del registro de electores.
En nuestro texto pionero, Revisión crítica de la Constitución Bolivariana, editado por El Nacional en el año 2000 a pocos días de publicarse aquella –enmendada de manera integral fuera de la Constituyente por el presidente– hay una síntesis cabal de nuestras observaciones a la misma, que prueban la forja de un Estado totalitario y militarista, que si bien se expresó atado a la doctrina bolivariana ya referida la desborda. Es un oxímoron, además.
Abundando la mitad de su articulado en derechos humanos y reivindicaciones, desde sus normas inaugurales se los desnaturaliza y transforma en dádivas del Estado. Así como se ata el todo a lo que diga la doctrina bolivariana –que siempre conjuga a favor del poder, jamás en favor de la libertad– se abroga el Estado como competencia “el desarrollo de la persona” (artículo 3). No solo eso, propende como servicio público que cada ser humano se consustancie con los principios constitucionales del bolivarianismo tutelar (artículo 102). El presidente, a su vez, usando y abusando de su mayoría coyuntural y forjada, como lo ha dictado la experiencia, gobierna y legisla a la vez, por delegación y en circunstancias ordinarias (artículo 203); tanto como, sujeta al universo de la sociedad venezolana y sus actividades a los principios de la seguridad nacional y de su estructura militarista, en modo de que cada individuo solo tenga identidad dentro del Estado, no como parte de la nación (artículos 322 y 326). Por si no bastase, se vacían las autonomías conquistadas por los estados y municipios de Venezuela en 1961, debilitándose a la democracia como experiencia cotidiana, vaciándose de todo contenido a la prédica participativa.
Al cabo, la administración de justicia, punto o fiel de la balanza que debe contener el abuso de poder por el gobierno o el parlamento, o por ambos a la vez, en su cúpula se organiza de tal manera que la Sala Constitucional del Tribunal Supremo se sobrepone al conjunto de todas la Salas –la Plena y las especializadas– para someterlas a la doctrina constitucional prevalente, la bolivariana, antes explicitada. Y para que la misma Sala Constitucional o el resto de los jueces supremos no se le zafen del poder omnímodo totalizante y totalitario del presidente y de su oclocracia parlamentaria, dispone el texto constitucional que un Poder Ciudadano, integrado por poderes del Estado y no de la ciudadanía, sea el que califique las faltas de esos jueces para removerlos. Al contralor lo pueden destituir los controlados, cuando no les sirva.
Toda Constitución, en suma, ha de gozar de estabilidad, sin desmedro de su perfectibilidad por vía de reformas o enmiendas. Mas, como en el caso de la Constitución de 1999 su verdadero autor insurgió de facto contra la de 1961, al convocar y formar “su” constituyente, hizo disponer, para purificar sus propios entuertos, que el pueblo libérrimamente puede desconocer a sus autoridades (artículo 350). Todo ciudadano, es decir, cualquiera, puede disponer lo necesario para restablecer la vigencia del texto constitucional cuando fuere derogado por los hechos.
Es máxima de la experiencia, así las cosas, que quienes legítimamente han insurgido desde la oposición democrática, para contener al despotismo, con base en esas cláusulas abiertas de la Constitución de 1999 arbitraron un texto de transición que instaló en Venezuela un «gobierno parlamentario» inexistente en la primera y extraño a nuestra larga tradición histórica y constitucional.
Acaso pueda emerger hacia el futuro y deberá emerger –las realidades culturales, sociales y políticas adentro y afuera en nada son las conocidas por nuestros siglos XIX y XX– un modelo constitucional distinto e inédito. Los alemanes, en 1949, tras conocer el mal absoluto y vivir la tragedia del Holocausto, se volvieron a constituir mirándose en la gente, no en el Leviatán que la sustituyese y oprimiese. Sus partes dogmática y orgánica quedaron atadas al principio ordenador del respeto a la dignidad humana.
Recostada en el mesón de la cocina, Ángel Gómez miró a su madre, Belkis Ramírez, alistándose para ir a trabajar. Se fijó en sus botas lustradas, en su uniforme, en ese detalle cosido en la manga —destacaba el emblema de la Policía del Municipio Zamora, el cuerpo de seguridad del estado Miranda del que formaba parte desde hacía 26 años— y pensó que estaba presenciando el momento en que una superheroína se vestía para salir a enfrentar el día.
Hacía mucho que Ángel no experimentaba la calidez, el confort, esa sensación acogedora que solo sentía en la casa materna. Un tiempo atrás había migrado a Colombia. Estaba en Venezuela de visita porque necesitaba renovar su pasaporte vencido. Aunque a decir verdad ese trámite era una excusa: ella anhelaba volver al país para abrazar a su gente. Los extrañaba tanto. De hecho, aquella mañana del 15 de abril de 2022, acababa de volver de compartir con unos familiares.
Aunque llegó cansada, le preparó el desayuno a su madre, que estaba por salir a su jornada. Y cuando terminó de comer, la acompañó hasta la entrada del edificio.
—Hija, nos vemos más tarde. Te amo mucho, cuídate —le dijo Belkis.
Ángel le dio un abrazo y la vio marcharse con el alba.
Fue el instante en el que arrancó esta historia de cuatro años de horror.
Le extrañó no tener noticias de su madre durante el día. No se preocupó, sin embargo, porque pensó que estaba ocupada. Belkis era comisionada jefe y directora de patrullaje de la policía. Por aquellos días, el organismo estaba lidiando con un procedimiento administrativo por un altercado ocurrido días atrás por los presuntos invasores de un terreno. Y justamente ese viernes ella debía declarar ante la comisión de la Policía del Estado Miranda que llevaba el caso. Una mera formalidad, le habían dicho.
No fue sino hasta bien entrada la tarde que Belkis llamó a la casa.
—Hija, cuídate mucho, cuida a los niños. Soy inocente, nunca dudes de eso —le alcanzó a decir.
Después colgó.
Ángel no entendió esas pocas palabras. No dejaba de pensar en ese tono angustioso que percibió en la voz de su madre. ¿Qué podía hacer? ¿A dónde ir?
En la noche volvió a sonar el teléfono. Era un funcionario diciéndole a Ángel que fuera al comando a buscar las cosas de su mamá, pues había quedado detenida.
¿Pero detenida por qué? Ángel conocía bien a su madre. Jamás le habían puesto una sanción ni amonestación. Había recibido la orden al mérito, y reconocimientos como un premio Tamanaco de Oro por su trayectoria profesional y como defensora de los derechos de la mujer. Belkis había sido jefa de varios departamentos y coordinaciones de la institución, y por un tiempo fue directora de la Policía del Municipio Andrés Bello de su estado. Había sido subdirectora del núcleo de la Universidad Nacional Experimental de la Seguridad (UNES) en el eje Guarenas-Guatire.
“¿Qué está pasando?”, se preguntaba Ángel.
Esa noche, al llegar al comando de Polimiranda en Guarenas, le dijeron que Belkys no estaba allí, por lo que se dirigió a la sede de Polizamora, donde le respondieron que no sabían nada de ella. Volvió entonces a Polimiranda, y nuevamente la despacharon sin darle información precisa sobre su paradero. Ángel estaba aturdida y cansada de moverse de un lugar a otro y de recibir respuestas vagas y malos tratos de parte de aquellos que, hasta hace unas horas, habían sido colegas de su madre.
Se quedó sentada en el estacionamiento, sin saber ya qué hacer, y comenzó a hablar con unas funcionarias que estaban paradas allí. Al cabo de un rato, admitieron que sí tenían a Belkis bajo custodia. Aceptaron, de mala gana, llevarle la comida y la muda de ropa que Ángel había preparado para ella.
Eso sí, no dejaron que la viera.
Pasaron tres días.
Tres días que Ángel sintió como muchos más.
Fue entonces cuando le permitieron entrar. Su madre estaba en una suerte de oficina. Ángel sintió mucha rabia cuando descubrió que jamás entregaron la comida que le había llevado la primera noche.
Belkis no estaba sola. En la habitación la acompañaban la directora de Polizamora, Neile Martínez, así como el supervisor jefe Raúl Romero y el comisionado jefe José Martín Ramos.
Con el tiempo, Ángel entendió la razón por la que estaban allí: en torno a ellos, se tejía una compleja trama política. Una historia en cuyo núcleo estaba el alcalde del municipio Zamora, Raziel Rodríguez.
Rodríguez apenas llevaba cinco meses de gestión en abril de 2022. Su triunfo causó revuelo: era el primer opositor en llegar a la alcaldía tras 21 años de gobiernos chavistas. Un par de días antes de los arrestos, desde su programa semanal de televisión, el entonces diputado Diosdado Cabello reprodujo un supuesto audio en el que el alcalde ordenaba desalojar a 13 familias de Villa Zamora 2021, un terreno de la Zona Industrial Terrinca.
El desalojo en cuestión se había ejecutado el 12 de abril, y de acuerdo con los denunciantes, un grupo de policías irrumpió en el terreno, que era reclamado por una empresa textil vecina como parte de su propiedad. Arrestaron a sus supuestos invasores, entre ellos ancianos y niños, destruyeron sus casas, y también las plantaciones de su “unidad de producción familiar”. El fiscal general, Tarek William Saab, le imputó al alcalde abuso de poder, mientras Cabello llevó el caso hasta la Asamblea Nacional, que encargó una “Comisión Especial para Investigar Actos Fascistas”.
¿Pero qué tiene que ver mi mamá con eso, si ella no estuvo presente en el desalojo y el departamento bajo su supervisión ni siquiera se involucró?, se preguntaba Ángel.
Los funcionarios que participaron pertenecían a la Brigada Motorizada fueron destituidos, pero no los detuvieron.
En cambio, todo el castigo recayó sobre los directivos de Polizamora: fue así que Belkis terminó encarnando ese dicho cruel que reza: “Por uno pagan todos”.
El 26 de abril, tras 11 días presos, se llevó a cabo la audiencia de presentación ante el Tribunal 4° de Control de Miranda. Ángel vio a cuatro fiscales distintos recitar como un rosario los 13 cargos que les imputaban: abuso de poder, corrupción propia, contravención de los planes y ordenación del territorio, e incluso delitos ambientales como degradación de suelos aptos para la producción de alimentos y afectación de especies de patrimonio forestal.
Mostraban como pruebas las fotos: un terreno arrasado, unos árboles supuestamente centenarios talados, unas maquinarias que tenían ya tiempo ahí por la disputa entre los campesinos y la empresa textilera.
A Neile Martínez le sumaron además los delitos de privación ilegítima de libertad y simulación de hecho punible, mientras que Belkis recibió los mismos en calidad de cómplice necesario.
El juez les dictó privativa de libertad mientras continuaba su juicio. A los hombres, en la cárcel de Rodeo III, ahí mismo en Guatire; y a las mujeres, en el Instituto Nacional de Orientación Femenina (INOF), en Los Teques. Pero esta parte de la sentencia nunca se cumplió, pues los cuatro siguieron detenidos en el mismo comando de Polimiranda.
El sueño de unas vacaciones acogedoras en su tierra se convirtió para Ángel en una pesadilla: estaba viendo una cara oscura de su país que hasta ese momento solo había visto en algunas noticias.
Acabó también prisionera de su propia situación. No podía dejar sola a su madre, pues era la encargada de llevarle comida todos los días y de velar por sus necesidades. Tampoco quería dejar sola a su sobrina de 10 años de edad, a quien Belkis cuidaba, pues los padres de la niña no podían hacerlo por problemas de salud.
Decidió entonces quedarse en Venezuela. Claro que guardaba esperanza de que la justicia actuara rápido para regresar a Colombia.
Pero las semanas se convirtieron en meses.
Los meses se convirtieron en años.
En cuatro años.
Los primeros días de reclusión fueron los más agobiantes. Como ya no podían estar hombres y mujeres compartiendo la misma oficina, los separaron y los enviaron a los calabozos con los presos comunes. Al ser policías, Belkis y Neile estaban en riesgo permanente de ser atacadas, por lo que debían cuidarse entre sí, incluso turnándose para dormir. La ansiedad pronto hizo estragos en la salud de Belkis, quien sufría problemas de tensión y en varias ocasiones se descompensó por ataques de nervios. Un miércoles de visita, Ángel llegó al comando y se enteró de que a su madre la habían llevado de emergencia al hospital después de convulsionar en su celda.
En medio de todo, Ángel debía lidiar con el martirio al que la sometían los funcionarios de Polimiranda. Desde la actitud hostil y maltratos, hasta protocolos que si bien entendía que eran por seguridad, le resultaban invasivos. Como cuando los veía hurgar con las manos en la comida que le llevaba a su madre. O como cuando le pedían que se desvistiera para revisar que no tuviera ningún objeto extraño escondido en la ropa.
La situación en los tribunales era otra cara de la misma moneda. A Belkis y sus compañeros no les permitieron tener abogados privados, y el defensor público que le asignaron parecía haber dado ya la batalla por perdida “por ser un caso político”. Su único apoyo vino de parte del alcalde Rodríguez, quien dispuso de sus asesores para guiarla en el laberinto judicial en el que se encontraba, además de ayudarla con algunas necesidades particulares de su familia.
Tras cumplir un año detenida, Belkis y Neile fueron trasladadas a la sede de Polimiranda en Ocumare del Tuy. Allí los policías eran menos agresivos y el ambiente era mucho más tranquilo, aunque para Ángel resultaba complicado tener que viajar de Guatire a los Valles del Tuy cada semana para visitarla. Mientras tanto, el juicio seguía en un punto muerto en el que las audiencias eran diferidas una y otra vez por la ausencia del juez, del fiscal, y a veces simplemente no daban ninguna razón. Cada vez que ocurría, el abogado público solo se encogía de hombros y decía que había que esperar “las instrucciones de arriba”.
El 2 de junio de 2022, Ángel vio en su teléfono el video de una sesión de la Asamblea Nacional. Desde su asiento, el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, dictaba el veredicto del comité y aprobaba con el voto de sus diputados establecer la responsabilidad política de Raziel Rodríguez y otras nueve personas en el desalojo de Villa Zamora 2021. Ángel sintió un escalofrío cuando lo escuchó pronunciar el nombre de su madre.
“Sería una vergüenza que en unos días nos miremos en un espejo, y este señor siga siendo alcalde (…), tienen que ir presos. Sería una vergüenza que esa fiscal, que esa jueza, sigan en sus cargos, que los policías no estén presos, tenemos que dar una lección verdadera”, dijo Rodríguez, ordenando al Poder Ciudadano tomar las medidas judiciales y administrativas respectivas contra el alcalde de Guatire.
Ángel entendió allí que su madre había quedado atrapada en el fuego cruzado de una pugna entre políticos y empresarios. Pensaba en las placas y títulos en la pared de su casa, en todos los años de servicio de Belkis opacados por un puñado de voces que ni siquiera la conocían, pero que se referían a ella usando palabras como “mafiosa”, “fascista” o “corrupta”.
Con el tiempo, Belkis y Neile volvieron a ser trasladadas, ahora al comando de Polimiranda en San Pedro de los Altos, cerca de Los Teques. Los oficiales Raúl Romero y José Martín Ramos jamás se movieron del calabozo en Guarenas. Ángel notaba cómo la luz en los ojos de su mamá se apagaba lentamente, cómo su voz cada vez sonaba más bajita.
Ángel quería gritarle al mundo que Belkis era inocente. En una ocasión contactó a una organización defensora de los presos políticos, pero tras llenar los formularios y contar su caso no tuvo respuesta en los días siguientes.
Eso la desanimó de seguir intentando. También porque sabía que el monstruo podía mostrarle sus colmillos: varias veces notó cómo al salir de sus visitas, camionetas sin matrícula la seguían en la calle. Llegó a ver patrullas apostadas cerca de su casa, como si estuvieran vigilándola. Y algunos comentarios amenazantes de los custodios parecían sugerir que, ante cualquier denuncia o protesta que hiciera, ella, su familia o su madre podrían verse afectados.
Ángel vivía aterrada. Había escuchado historias de desapariciones forzadas, de familiares de presos políticos secuestrados. Y pensaba en su hijo, en su sobrina, en que de ella dependían demasiadas personas como para permitirse ser un dígito más en las estadísticas de la represión.
Decidió quedarse callada. Esperar. Esperar pacientemente. Esperar a que quizá el monstruo algún día cediera y le devolviera a su madre.
El tiempo siguió su curso. El alcalde Raziel Rodríguez no sólo logró librarse de los intentos de ser destituido y apresado, sino que en las elecciones municipales del 27 de julio de 2025 fue reelecto para un segundo periodo. Para los otros señalados por la Asamblea Nacional tampoco hubo mayores represalias, y el caso pareció quedar en el olvido, excepto para las familias de los cuatro policías detenidos.
Sin embargo, el 8 de enero de 2026 un nuevo video despertó en Ángel una chispa de esperanza. Otra vez veía a Jorge Rodríguez, pero ahora con una actitud muy diferente, anunciando la excarcelación de “un número importante” de presos políticos como parte de un gesto de paz del nuevo gobierno encargado. Esa misma noche vio por las redes sociales a decenas de familiares lanzarse a las cárceles a esperarlos en vigilias con velas y con la convicción de no moverse de allí hasta ver a todos sus seres queridos finalmente libres.
No podía describir con certeza lo que pasaba, pero Ángel sentía que algo había cambiado irreversiblemente en el país después de ese anuncio. El monstruo comenzaba a perder los dientes y pronto iniciaría un proceso del que sabía que tenía que ser parte, pero su madre no figuraba en ninguna lista de presos políticos y su caso ya no era tan recordado. Si quería que los Polizamora fueran tomados en cuenta en las excarcelaciones, debía tener el valor de salir de la oscuridad del anonimato.
Ahora le tocaba a ella salvar a su superheroína.
Ángel tomó su celular y grabó un video contando su historia, resaltando que no tenía ninguna afiliación política, y que tanto su madre como sus compañeros habían sido los chivos expiatorios de una retaliación contra un alcalde que ya ni siquiera era perseguido. “Que estos casos sean escuchados y se permita una decisión justa y oportuna. No son cifras, no son expedientes, son personas, son familias esperando respuestas. No pedimos privilegio. Pedimos justicia. Pedimos una revisión y humanidad”, dijo.
Si bien mantenía contacto frecuente con los familiares de los otros policías detenidos, muchos aún tenían miedo y no se animaban a hablar. Ella respetaba esa decisión porque entendía el sentimiento, por lo que llevaría sus voces en su propia lucha para lograr la liberación de todos.
El video obtuvo suficiente alcance y fue replicado por varias cuentas y portales informativos. En los días siguientes, Ángel siguió atenta a las noticias, viendo en cada preso político excarcelado la libertad de su madre aproximarse. El abogado público también comenzó a volverse optimista. Ya no esperaba por las órdenes de arriba, sino por la Ley de Amnistía anunciada por el gobierno encargado el 30 de enero, y que propone conmutar todas las causas judiciales por razones políticas de los últimos 27 años.
Navegando en las redes sociales, Ángel ve las manos de los diputados de la Asamblea Nacional alzarse de forma unánime para aprobar la primera discusión de la Ley de Amnistía. Sonríe y mira el mesón de la cocina. Se ve a sí misma lavando los platos mientras Belkis ayuda a los niños con la tarea.
Espera que ese sueño de un nuevo reencuentro sea un presagio de lo que está por venir.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
A partir de una consulta con agremiados, la propuesta rechaza la criminalización del ejercicio del periodismo y propone una amnistía para los trabajadores de la prensa perseguidos por el simple hecho de ejercer la libertad de expresión.
De acuerdo a Marco Ruiz, secretario general del SNTP, hay 59 trabajadores de la prensa judicializados, cuatro de ellos se encuentran detenidos: Jonathan Carillo, Pedro Urribarri, Deivis Correa y Marifel Guzmán, mientras dos se encuentran en arresto domiciliario.
Ruiz informó en rueda de prensa flanqueado por el abogado Joel García que en lo que va de 2026, 23 periodistas han sido excarcelados, una decena entre 2024 y 2025 y al menos una veintena permanecen en el exilio producto de persecuciones judiciales.
🔵 El SNTP registra 59 periodistas y trabajadores de la prensa judicializados:
📌4 de ellos permanecen presos. 📌2 se encuentran bajo arresto domiciliario 📌 23 han sido excarcelados durante 2026. 📌 10 más entre 2024 y 2025. 📌 Al menos 20 permanecen en el exilio como… pic.twitter.com/AcUyCW1ojS
El gremio indicó que a eso se suma una decena de periodistas que han debido salir del país por anulación de pasaportes o alertas en el Sistema de Investigación e Información Policial (Sipol).
Entre las exigencias del Sntp destacan la derogación de leyes empleadas para criminalizar la práctica periodística como la Ley del Odio y Resorte, el levantamiento de bloqueos digitales a páginas de internet, el cese de la censura y cierre arbitrario de medios, la devolución de equipos incautados, la asignación y renovación transparente de concesiones a radios y televisoras y la aprobación de un instrumento legal para proteger a los trabajadores de la prensa.
La propuesta del SNTP también involucra a ONG, sindicatos y asociaciones, asimismo establece que la amnistía debe ser para personas que se encuentran dentro y fuera del país.
El sindicato denunció que el Estado ha criminalizado también el empleo de herramientas como Facebook, WhatsApp y X, esta última bloqueada en Venezuela.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
El ministro de Interior y Justicia, Diosdado Cabello, fijó posición este 9 de febrero sobre la nueva detención del dirigen opositor de Primero Justicia, Juan Pablo Guanipa, a quien hombres armados se lo llevaron por la fuerza cerca de la medianoche del domingo, horas después de haber sido excarcelado.
En una rueda de prensa este lunes, Cabello justificó el nuevo arresto, insinuando que Guanipa violó las medidas cautelares con las que fue excarcelado.
“Han salido 897 personas. 897 personas salieron a encontrarse con sus familias y no había pasado nada. Hasta que la estupidez ilustrada de algunos políticos, que creyeron que pueden hacer lo que les da gana y embochinchar al país, violando las propias condiciones en las que se les está dando libertad… Ya no son 897, sino 896 porque una de las personas fue detenida nuevamente por violar las condiciones sobre las cuales fue liberado“, justificó.
El primer vicepresidente del PSUV rechazó que Guanipa estuviese “llamando a las calles” y expresó que el país “quiere paz”. “Es una oportunidad que se les está dando”, remarcó.
El oficialista aseveró que existen actores políticos que mantienen una postura de “superioridad” frente a la normativa legal. “Lo que ocurre es que hay gente que se cree la pepa er’ queso y no lo son”, expresó en referencia a Guanipa.
ÚLTIMA HORA | Diosdado Cabello sobre caso Juan Pablo Guanipa: "Han salido 897 personas y no había pasado nada".
Pese a lo que refirió Cabello, en la boleta de excarcelación que compartió la familia de Guanipa se evidencia que solo tenía medida de prohibición de salida del país y de presentación cada treinta días ante un tribunal. No se mencionaba que tuviese prohibición de dar declaraciones públicas.
María Corina Machado, desde Washington, reiteró su rechazo a esta segunda detención de Guanipa y expresó que la irregularidad es una acción propia de un “régimen criminal”.
“Por eso debemos entender que los pasos que se han dado han sido por una presión externa real del gobierno de Estados Unidos. Y agradecemos al gobierno de Estados Unidos porque no se hubiesen dado estas liberaciones si no hubiesen ocurrido los eventos que han sucedido desde el 3 de enero. Pero esta es la naturaleza del régimen. Tienen terror de que la sociedad venezolana se movilice y exprese cívicamente su voz”, consideró.
“Es un régimen criminal. Es su esencia. Estos pasos que se han dado son producto de una presión real de EEUU. Y le agradecemos a Trump. Pero esta es la naturaleza del régimen. Tienen terror a la sociedad movilizada”. pic.twitter.com/fotWlpwW8Q
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
Continuando con su periplo por Estados Unidos, la líder opositora y premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, asistió este lunes 9 de febrero a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en procura de exponer la situación de derechos humanos en Venezuela y la realidad que viven los presos políticos.
Machado hizo una serie de peticiones en la sede de la Comisión, ubicada en Washington, capital de los Estados Unidos.
La líder del partido Vente Venezuela celebró que algunos presos políticos hayan sido excarcelados luego de la medida anunciada el pasado 8 de enero por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, sin embargo expresó que no se trata de una libertad de plena porque todos tienen medidas cautelares de presentación e incluso portan grilletes electrónicos en arresto domiciliario.
“Vemos esta reacción de la tiranía, donde por una parte, excarcelan a mi amigo y compañero Juan Pablo Guanipa e inmediatamente lo vuelven a detener y a secuestrar”, dijo Machado refiriéndose al político y periodista, quien este domingo 8 de febrero fue excarcelado y luego de protagonizar una caravana y ofrecer declaraciones fue aprehendido nuevamente por personas sin identificación.
“¿No se puede hablar en Venezuela de aquellos que han estado en prisión? ¿No pueden relatar qué es lo que han vivido ¿No pueden describir el horror de lo que hoy ocurre en nuestro país? Por eso estoy aquí hoy”, dijo Machado en la capital estadounidense.
Machado expresó que el régimen venezolano que comanda actualmente Delcy Rodríguez ha denunciado a la CIDH porque “le tiene terror a la verdad”.
“El sistema interamericano es un mecanismo poderoso y estoy aquí en nombre de Venezuela”, sentenció.
"Les decía que Venezuela representa un desafío al Sistema Interamericano porque lo pone a prueba": María Corina Machado, tras exposición ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, a #NTN24. https://t.co/CXyaotioADpic.twitter.com/1bPWmeu1BV
Machado aseveró que la CIDH ha ayudado a documentar los atropellos que ha cometido el chavismo en Venezuela.
“Estamos hablando de más de 20 000 detenciones arbitrarias, de más de 8000 ejecuciones extrajudiciales por parte de grupos parapoliciales, más de 2.000 personas torturadas, es decir, esto es un patrón sistemático y masivo de torturas”, indicó la ganadora del premio Nobel.
Machado subrayó que pese a las promesas del oficialismo de excarcelar a una “cifra importante” de presos políticos hasta este lunes 9 de febrero quedaban 644 detenidos, de los cuales 187 son militares.
La líder opositora volvió a asegurar que regresará a Venezuela.
“Venezuela va a ser libre y democrática y escribiremos la historia juntos”.
Entre las peticiones que hizo Machado a la plenaria en Washington destacan:
-Hacer presión hasta lograr la liberación de todos los presos políticos sin medidas restrictivas de libertad. Según cifras de varias ONG, la mayoría de los presos políticos siguen tras las rejas y las excarcelaciones se han dado a cuenta gotas.
-Denunciar las irregularidades en cuanto a la confección por parte de la Asamblea Nacional de la Ley de Amnistía. Exigir su implementación plena y sin restricciones.
-Elaborar un nuevo informe sobre la situación del país con cifras actualizadas e impulsar medidas necesarias para acabar con las violaciones a los derechos fundamentales en territorio venezolano.
–Que una comisión de la CIDH visite Venezuela para documentar in situ casos de violaciones a los derechos humanos y ofrecer apoyo y acompañamiento a las víctimas.
-Seguir denunciando la usurpación de poder por parte del chavismo, luego del desconocimiento de la voluntad popular en las elecciones presidenciales del pasado 28 de julio.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
Ramón Guanipa, hijo del dirigente político Juan Pablo Guanipa, denunció que desconoce el paradero de su padre tras el nuevo secuestro que sufrió este domingo, a pocas horas de ser excarcelado.
Durante de una rueda de prensa, celebrada en la sede nacional del partido Primero Justicia, Ramón Guanipa informó que a las 11:45 de la noche, un grupo de hombres no identificados que portaban armas largas, emboscaron a su padre y se lo llevaron a un rumbo desconocido.
El hijo del dirigente explicó que tras la agresividad de los hombres, Juan Pablo Guanipa decidió bajarse de la camioneta en la que se transportaba y en ese momento se lo llevaron.
Ramón Guanipa señaló que la boleta de excarcelación de su padre -la cual mostró públicamente- solo indica que las únicas medidas cautelares que tiene el opositor son prohibición de salida del país y presentación cada 30 días.
“En esta boleta de de excarcelación entregada por ellos mismos queda claro que mi padre no ha cometido ningún delito y es que además, hablar, expresar su opinión, recorrer sitios de reclusión de otros presos políticos junto a otros presos excarcelados, no puede ser visto como un crimen”, dijo Ramón Guanipa.
El hijo del político aseveró que los venezolanos y la dirigencia política tiene derecho no solo a celebrar su libertad, sino a luchar por el resto por la libertad del resto de presos políticos que siguen injustamente detenidos y que “no pueden ser criminalizados por eso”.
Exigen fe de vida
Ramón Guanipa recordó que a la fecha aún hay muchos presos políticos de los cuales no se tiene ninguna información. Por tal motivo exigió una fe de vida de su padre.
“Él no violó ninguna de las condiciones de su excarcelación y no sabemos dónde está. Dicen que va a estar en casa por cárcel, pero nosotros no aun hemos tenido información de que haya sido trasladado, de que en este momento se encuentre viajando a Maracaibo”, aseguró.
Recalcó que su padre sigue en “desaparición forzada” e insistió en que “hablar, declarar y expresarse no es un delito”.
Juan Pablo Guanipa fue encarcelado el 23 de mayo de 2025 por supuestamente formar parte de un complot para atentar contra las elecciones regionales y legislativas en un procedimiento que comprende el encarcelamiento de alrededor de 70 personas, entre ellos ciudadanos extranjeros.
En aquel momento, el ministro de Interior, Justicia y Paz, Diosdado Cabello, confirmó la detención del dirigente opositor Juan Pablo Guanipa. Detalló que durante el procedimiento incautaron detonantes eléctricos, explosivos C4, teléfonos celulares, computadoras y diferentes equipos para la instalación de explosivos, así como cuadernos y agendas que “dicen todo, de todo”.
“Él se ufanaba, se burlaba, se creía intocable, invisible, pero los organismos de seguridad del Estado venezolano han demostrado, por su eficiencia, que aquí no hay nadie invisible. No hay nadie invisible”, dijo Cabello.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.