Para varios defensores de derechos humanos y abogados venezolanos, la negación de la amnistía a algunos presos políticos constituye una nueva violacion flagrante a los derechos humanos.
Así lo expuso, Liliana Ortega, cofundadora del Comité de Familiares de Víctimas de los Sucesos de febrero y marzo de 1989 conocido como “El Caracazo” (Cofavic), quien expresó a través de su cuenta de X que la paz sin justicia, verdad y reparación no es paz: es silencio impuesto.
“Y que quede claro, las violaciones de los derechos humanos nunca podrán calificarse de infracciones como tampoco intentar obviar la triada de verdad, justicia y reparación en nombre de la paz”, escribió en sus redes sociales.
Por su parte, Rafael Uzcátegui, codirector de la ONG Laboratorio de Paz calificó la aprobada por la Asamblea Nacional Ley de Amnistía como “chucuta” y denunció que las autoridades siguen considerando a los beneficiarios de la norma como delincuentes. “Incluso, instándolos a no cometer esos mismos supuestos delitos en el futuro”.
El exmiembro de la ONG Provea indicó que esto es el reflejo de que el Estado no ha reconocido su responsabilidad en “graves violaciones de derechos humanos”.
Para Uzcátegui, más que ser considerado un proceso de reparación integral, la ley representa un acto mediático para reiterar la impunidad de los victimarios, bajo la “banalización del perdón sin justicia y el diálogo”.
“Proponer que victimarios y víctimas se encuentren y dialoguen suena lindo y hasta muy cristiano. Pero sería un profundo y terrible error en estas circunstancias. Bajo este ambiente, juntar responsables y afectados en una mesa será revictimizar, nuevamente, a quienes han sufrido abuso de poder”, dijo el defensor de DDHH.
En este sentido, el abogado Joel García, sostuvo en una publicación en X que la libertad no puede ser una concesión discrecional cuando se fundamenta en la inocencia probada y el respeto a los derechos, en referencia a la situación del también profesional del derecho, Perkins Rocha, quien permanece bajo arresto en su casa portando un grillete electrónico.
”Sostengo que dicha ley es un fraude jurídico, carece de generalidad y progresividad. Al excluir lapsos temporales críticos y omitir la interpretación pro homine, se convierte en un instrumento de control político y no en un mecanismo de justicia restaurativa”, escribió el abogado.
En referencia a su colega Rocha, García dijo que la justicia no se negocia bajo simulacros legales que niegan la dignidad humana.
“Una amnistía que no es general no protege al perseguido por sus ideas, contraviene la ontoepistemología del Derecho Penal democrático”, puntualizó.
Asimismo, la exmagistrada del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), Blanca Rosa Mármol lamentó que buena parte de los presos políticos sigan sin ser liberados.
“La patraña de una presunta Ley de Amnistía sigue y presuntos jueces la aplican. Una verdadera desgracia, muy lejos de la transición a la democracia”, escribió en X.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
Este miércoles, 8 de abril, el politólogo y expreso político Nicmer Evans exigió la renuncia inmediata de los cinco rectores del Consejo Nacional Electoral (CNE).
Desde las afueras de la sede del organismo en Caracas, Evans informó que el Centro de Estudios Estratégicos Democracia e Inclusión consignó una comisión que contiene la solicitud formal de la renuncia de los miembros del CNE para “facilitar el proceso electoral” que demanda el país después de los hechos ocurridos el 3 de enero.
El segundo ítem incluye una propuesta de cronograma electoral para ejecutarse en un lapso máximo de 10 meses la cual implica revisión del Registro Electoral Permanente, la depuración de los circuitos electorales, todos los elementos contentivos de centros de votación y la necesidad de aceleración del registro electoral para los venezolanos en el extranjero.
La propuesta, según explicó, busca garantizar una selección más amplia y legítima de las autoridades electorales.
#8Abr | El politólogo y expreso político Nicmer Evans exigió este miércoles la renuncia inmediata de los rectores del Consejo Nacional Electoral (CNE) desde las afueras de la sede del organismo en Caracas.
Nicmer Evans expresó que los elementos burocráticos propios del Poder Electoral han dado largas para la recepción y firma de la comunicación.
¿Quiénes integran actualmente el CNE?
En agosto de 2024, el parlamento -de mayoría oficialista- designó a Elvis Amoroso, Rosalba Gil Pacheco y Carlos Quintero, como presidente, vicepresidente y rector principal, respectivamente. Todos con una marcada tendencia política afín al gobierno del expresidente Nicolás Maduro.
Amoroso está sancionado por Estados Unidos, Panamá y la Unión Europea por acciones que, según estos organismos, “socavaron la democracia”.
En enero de 2025, la Unión Europea incluyó a Rosalba Gil en su lista de funcionarios sancionados por su responsabilidad en irregularidades electorales y el deterioro del estado de derecho en el país, después de las cuestionadas elecciones del 28 de julio.
Carlos Quintero también está sancionado por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos (desde 2017) y por Panamá, bajo acusaciones de “facilitar el fraude electoral y socavar la democracia en Venezuela”.
Juan Carlos Delpino, quien actualmente se encuentra en la clandestinidad tras no haber aparecido para oficializar los resultados de las elecciones presidenciales del 28 de julio, es junto a Conrado Pérez, rector principal del CNE.
La opositora Aime Nogal, funge también como rectora del ente. Aunque institucionalmente ocupa el espacio correspondiente a la oposición, su desempeño ha generado desconfianza entre quienes esperaban una postura más firme frente a las decisiones del chavismo dentro del organismo electoral.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
Ante la incertidumbre económica, la inflación que no da tregua y el reciente ajuste en las tarifas del transporte urbano, un aumento salarial se ha vuelto una necesidad apremiante para los venezolanos. No obstante, en el escenario de una economía con fallas estructurales, cabe la pregunta: ¿es viable un incremento real en las condiciones actuales? Este fue el tema central del conversatorio en el que participaron los economistas Asdrúbal Oliveros y Manuel Sutherland el pasado 7 de abril, en la Sala Francisco de Miranda de la Universidad Central de Venezuela (UCV).
El debate, organizado por el movimiento Salvemos Venezuela, tuvo un doble propósito: brindar propuestas de soluciones frente a la crisis económica nacional, y generar presión hacia los responsables de la toma de decisiones. Así lo manifestó Lustay Franco, presentadora del evento. El encuentro fue moderado por Vanessa Robertazzo, abogada especialista en Derecho Penal, y Nicmer Evans, politólogo con maestría en Psicología Social y director del medio digital Punto de Corte y expreso político. Ambos moderadores son egresados de la UCV.
Mañana @Marxiando y yo estaremos en la UCV hablando de economía y salarios. Debatiendo ideas sobre cómo abordar el tema salarial y pensiones en la coyuntura actual.
Asdrúbal Oliveros, economista egresado de la UCV, profesor de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) y director de Ecoanalítica por dos décadas, inició la jornada con su diagnóstico económico. Según Oliveros, el Banco Central de Venezuela reconoció en febrero una tasa de inflación superior al 600%, cifra que confirma la permanencia del país en un ciclo hiperinflacionario.
Según el profesor Oliveros, la inflación y las propuestas de ajuste salarial son dos caras de la misma moneda: “Cualquier discusión sobre mejoras salariales debe resolver primero el problema inflacionario; de lo contrario, no sería sostenible”, afirmó.
Entre sus propuestas, destacó la necesidad de exigir una auditoría real del flujo de caja nacional, especialmente considerando que el Estado ha incrementado su capacidad de recaudación. De hecho, incluso antes del 3 de enero, el país ya registraba un aumento en los ingresos petroleros, precisó.
Oliveros estimó que si para finales de año no se frena la inflación en Venezuela, el país podría enfrentar una dolarización impuesta por la tutela estadounidense.
Consideró indispensable que la ciudadanía conozca el destino del gasto público, especialmente cuando el país no publica cifras fiscales desde hace más de una década.
Por ello, el economista propone una reforma de ley y un debate tripartito entre el Estado, el sector privado y los trabajadores. “Hay que volver a un esquema donde la gente gane sueldos y no bonos”, aseveró.
Finalmente, Oliveros resaltó la importancia de construir un nuevo régimen de seguridad social: “Porque, amigos, aquí la seguridad social está destruida”, sentenció.
¿El aumento será de bonos?
El segundo ponente del conversatorio celebrado en la UCV fue Manuel Sutherland, economista con maestría en Ingeniería Industrial y director del Centro de Investigación y Formación Obrera (CIFO), quien sostuvo que Venezuela ha sufrido “la mayor destrucción económica” registrada en un país sin conflicto bélico.
Asimismo, pronosticó que el anuncio esperado para el 1° de mayo consistirá en un incremento de las bonificaciones, mas no del salario base, que es lo que ha venido haciendo el gobierno desde el año 2022.
“El peso más duro de la crisis lo ha sufrido la clase obrera”, denunció Sutherland, al tiempo que subrayó la necesidad de garantizar la independencia institucional del Banco Central para asegurar la estabilidad de la moneda y desvincular la política monetaria del financiamiento del gasto público.
La economía también pide transición
Ambos economistas coincidieron en que el Estado debe rendir cuentas de forma transparente sobre los ingresos obtenidos. Asimismo, enfatizaron que una transición política es urgente y necesaria para mejorar la situación económica.
“Este país requiere reformas que no son fáciles”, declaró Oliveros. Para este año, se proyecta un incremento cercano al 30% en la producción petrolera, en un marco de precios elevados debido al conflicto en Irán.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
Francis Quiñones habla con firmeza, como si cada palabra tuviera que abrirse paso entre años de resistencia. Alta y de mirada directa, acompaña con vehemencia cada punto del relato de lo que se ha convertido su vida y la de su familia en los últimos seis años.
Su voz es un dedo índice que señala con nombres y apellidos a quienes mantienen a su hijo, el sargento Jonathan Franco Quiñones, tras las rejas. Sentenciado a 24 años y seis meses por la “Operación Gedeón”, el caso de Jonathan es un catálogo de todas las crueldades que un sistema represivo puede ejercer sobre un preso político.
“Por qué tanta injusticia y maldad?, preguntaba el pasado 17 de marzo esta mujer de 57 años durante una de esas protestas en las que también increpaba a la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, y enviaba un mensaje certero al mandatario estadounidense, Donald Trump: “La amnistía fue puro maquillaje”.
La Operación Gedeón fue un intento de incursión marítima en Venezuela ocurrido el 3 de mayo de 2020. El objetivo declarado por los organizadores (militares desertores y la empresa de seguridad estadounidense Silvercorp) era capturar a figuras clave del gobierno de Nicolás Maduro y liberar a los presos políticos. El operativo fracasó luego de “infiltraciones”, según aseguran quienes participaron en él y fueron posteriormente capturados tras su desembarque en Macuto (La Guaira) y Chuao (Aragua).
Al menos seis disidentes de este primer desembarco cayeron tras ser detectados por fuerzas tácticas del Estado. Francis Quiñones sostiene que también fueron “torturados” y luego “ajusticiados”. “De parte de ellos -el gobierno- no hubo ni una baja, los gedeones no tienen las manos manchadas de sangre. Es una venganza”, insistió.
Otro grupo fue detenido, entre ellos, Jonathan Franco Quiñones. Cuando solo tenía 22, le arrebataron su libertad en mayo de 2020 en las montañas de la Colonia Tovar, estado Aragua, días después del desembarco inicial de la Operación Gedeon.
Al joven militar, hoy de 27 años, lo procesaron por cargos que incluyen terrorismo, conspiración, traición a la patria y tráfico ilícito de armas de guerra. En 2024, al cumplirse cuatro años de la Operación Gedeón,el Foro Penalenumeró las irregularidades del proceso judicial que enfrentaron Quiñones y sus compañeros: nunca fueron trasladados a tribunales, pues las audiencias se llevaban a cabo en El Helicoide, sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin). Bajo amenaza, denunciaron, fueron obligados a admitir su participación en los hechos.
Asimismo, y como ha ocurrido en la mayor parte de los casos de los presos políticos, les impidieron designar defensores de confianza -lo cual solo fue posible al iniciar la etapa de juicio- y les impusieron defensores públicos “alineados con los jueces”. A ello se suma que recibieron distintos años de condena pese a ser imputados por los mismos delitos: conspiración, traición a la patria y asociación para delinquir.
El juramento roto y el salto al vacío
El sueño de Jonathan era estudiar medicina, pero no tenía el promedio que se requería, aunque se graduó de bachiller en mención hospitalaria en una escuela técnica. Optó entonces por sumarse a las filas de la Guardia Nacional Bolivariana, animado por el ejemplo de su mejor amigo, quien sin embargo, terminó siendo luego parte de la diáspora.
Pero en el año 2019, el uniforme militar empezó a pesarle. El contexto era un país que crujía bajo la crisis y una Fuerza Armada fracturada entre la lealtad al mando y la realidad del hambre en las calles.
“Mamá, me están exigiendo que le quite a las personas en las alcabalas los productos que traen de Colombia“, recuerda la señora Francis que le confesó su hijo. En medio de la crisis económica y el colapso institucional, el joven comenzó a rechazar estas prácticas indebidas dentro del cuerpo militar.
Aquel año estuvo marcado por el intento de ingreso de ayuda humanitaria desde Cúcuta y el llamado de sectores políticos a los militares a “ponerse del lado correcto de la historia”, en el marco de la crisis política que acentuó el establecimiento de un gobierno interino representado por Juan Guaidó y reconocido por Estados Unidos y más de 50 países.
La madre de Jonathan-una expolicía pensionada del estado Mérida- planeó viajar en ese febrero de 2019 a la ciudad fronteriza de Ureña, en Táchira, para acompañar a las “damas de blanco” a una actividad en exigencia de que se permitiera la entrada de la ayuda humanitaria. El 22 de ese mes también tuvo lugar un concierto en Cúcuta con la presencia de destacados artistas internacionales para recaudar fondos de ayuda humanitaria y visibilizar la situación en Venezuela.
La actividad cultural atrajo la atención del joven y de más de 300 000 personas. En ese momento, Jonathan estaba de vacaciones y con la idea de desertar entre ceja y ceja: “Estábamos esperando que su mejor amigo, el que nunca se graduó en la Guardia, le enviara los pasajes para él irse para Perú”, indica su madre.
Finalmente, Jonathan y Francis pudieron ir al concierto en Cúcuta y se regresaron a Ureña, donde ella participó en la actividad de mujeres que tenía prevista y que fue atacada con bombas lacrimógenas por funcionarios militares. Aunque el sargento de la GNB no había asistido, se enteró por redes sociales del peligro que corría su madre y las manifestantes. No vaciló en hacer acto de presencia.
“Él se dio cuenta de lo que estaba pasando, me llamó. Y me dijo: ‘¿Dónde estás tú?’ Yo le dije que no se moviera, que se quedara, porque era un guardia activo. Entonces me dijo: ‘Voy agarrando un mototaxi y me voy para allá’. Y llegó adonde yo estaba. Allí se puso a tirarle a sus propios compañeros, a los guardias. Primero con una franela en la cabeza, y después no le importó nada. Se enfrentó a ellos. Después viene y me dice: ‘Mamá, ahora sí me voy a tener que volar. Yo creo que yo salí en vídeo’”, narra la señora Quiñones.
Aunque ella lo convenció de que regresaran prontamente a la ciudad de Tovar en el estado Mérida -de donde son oriundos-,al día siguiente, Jonathan decidió dar un paso que no tuvo retorno: “Me mostró su celular y me dice: ‘Mamá, mire lo que pasó. Cruzó una tanqueta para el lado de Colombia y Guaidó está diciendo que los militares se pongan del lado correcto de la historia, yo me voy”. Yo le dije: ‘¿Cómo te vas a ir, muchacho? Tú allí no conoces a nadie. No me hagas esta vaina, hijo, te lo suplico”.
Pero para Jonathan, no había vuelta atrás. “Este es el momento, mamá. Yo me voy. Yo me voy a poner del lado correcto”. Ante la determinación del sargento, su madre no tuvo otra opción que acompañarlo a cruzar la trocha rumbo a Colombia, en una travesía que calificó de “terrible”.
“Yo llegué con él a Colombia. Allá nos recibieron en Migración. A él lo llevaron para un sitio, a mí me llevaron para otro. Nos separaron. Yo estuve como ocho días. Después de esos ocho días me pude ver con él y yo dije: ‘Quédate, pero ten cuidado con lo que vas a hacer, papá’”, narra Francis Quiñones.
Durante meses, el contacto fue intermitente. Se reportaba circunstancialmente, decía que estaba trabajando en una finca, y su madre lo veía cada vez más delgado y desmejorado. El silencio cada vez se prolongaba más. Su madre comenzó a sospechar que podía estar “en algo raro”, certeza que comprobaría luego.
“Sentí que me lo estaban matando”
En mayo de 2020 se conoció el intento de incursión marítima conocido como Operación Gedeón. Francis pensó primero que todo se trataba de un “show mediático” hasta que vio a su hijo en un video. “Eso fue para mí… yo creo que perdía un kilo diario”, suspira al recordar.
“Ellos entraron todos por Macuto y los estaban esperando. Fue cuando mataron a seis de sus compañeros. Se infiltraron y los delataron. Lamentablemente, nosotros creemos saber quién se infiltró. Esas son cosas que ellos en su momento dirán. Y esa persona que la infiltró está presa con ellos”, amplió la madre del preso político.
Después de una semana huyendo, Jonathan fue capturado el 10 de mayo en la Colonia Tovar. Dos días más tarde, apareció en un video difundido por Venezolana de Televisión. “Cuando lo vi, sentí que me lo estaban matando”, destaca entre sollozos su mamá
La detención de Jonathan fue el prólogo de un martirio físico. Para que grabara el video de confesión difundido por el canal del Estado, fue sometido a siete golpizas en un solo día. Siete sesiones de tortura que lo dejaron evacuando sangre por semanas. El joven de 1,95 metros y 95 kilos, se redujo a una sombra de 65 kilos.
Cuando finalmente su mamá pudo verlo, siete meses después de la detención, encontró señales físicas de violencia. “Le vi la nariz, el tabique fracturado”. Jonathan le explicó su participación bajo coacción en el video difundido por el canal del Estado: “Yo le pregunté, ¿por qué hiciste eso? Y su respuesta fue: ‘Mamá, siete veces me subieron a darme coñazos. Siete veces y ya la séptima vez me dijeron, ‘o tú hablas o vamos por el dueño de esta línea telefónica’” (que pertenecía a un familiar).
En este procedimiento, se vulneró el artículo 46 de la Constitución, que prohíbe la tortura y los tratos crueles, inhumanos o degradantes, así como los artículos 2 y 12 de la Declaración sobre la protección de todas las personas contra la tortura y otros tratos o penas crueles e inhumanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que también prohíben la tortura y establecen que ninguna declaración que se demuestre que ha sido hecha como resultado de ella u otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes podrá ser invocada como prueba contra la persona involucrada.
El Helicoide, la “mansión” y el calvario de Guaicaipuro
Durante sus primeros años de reclusión y hasta mediados de 2025, Jonathan permaneció en El Helicoide. Allí, según su madre, las condiciones fluctuaban entre momentos de relativa estabilidad y episodios de castigo. Al llegar, estuvieron 40 días encerrados todos los gedeones en un diminuto espacio.
Luego, vivieron una especie de “espejismo”. Los pusieron a construir cubículos de lujo para los detenidos por la trama de corrupción de Pdvsa. A cambio, se les permitió edificar “La Mansión”, un espacio con aire acondicionado, televisor y cocina que la propia gente de Pdvsa financió.
Sin embargo, tras las elecciones de julio de 2024, el tenue respiro se desvaneció. “En ese año se puso difícil la cosa. Restringieron las visitas, luego las quitaron, yo me enteraba por otros familiares porque estaba en Mérida. Un día cualquiera, llegaron y les demolieron la mansión y se tuvieron que ir otra vez a cubículos normales”, precisa la señora Quiñones.
En agosto de ese mismo año, la persecución cercó al hijo menor de Francis, quien tuvo que salir apresuradamente de Venezuela. “Me lo querían meter preso”, relata ella. El joven había participado en actividades políticas y de seguridad tanto en las primarias de 2023 como en las presidenciales, lo que lo puso en la mira de los organismos de seguridad. Una madrugada, un amigo de la familia, funcionario, del Cicpc, le avisó que el muchacho estaba en una lista de detenciones de la “Operación Tun-Tun”. “Hay que sacarlo”, le advirtieron. Dos días después, ya estaba fuera del país.
El año que transcurrió luego de los comicios presidenciales se caracterizó por una represión exacerbada contra la población civil y los presos políticos también vieron empeorar sus condiciones de reclusión. En ese contexto, Franco Quiñones fue trasladado al Centro Nacional de Procesados Militares, en Fuerte Guaicaipuro, estado Miranda, específicamente el 31 de julio de 2025.
Durante seis meses no hubo información sobre su paradero ni el de otros 31 gedeones. Las familias pedían una fe de vida, un contacto, una llamada, y solo se encontraban con evasivas y silencio.
“Tú te llegabas a imaginar lo peor, mi hermana se llegó a imaginar con lo de las lanchas en el Caribe, cuando las bombardeaban, que los metían allí como conejillos de Indias. Yo también llegué a pensar eso cada vez que explotaban una lancha de esas”, expresa Francis, mientras revive con gestos esa angustia.
Para la merideña, ni siquiera la palabra “horror” puede definir lo que vivieron los condenados por la Operación Gedeón en Guaicaipuro, durante esos seis meses de aislamiento e incomunicación en donde la alimentación era deficiente: el menú consistía en un plato de arroz o pasta, sin proteínas, y una sola vez al día.
“Los tuvieron desnudos por 15 días por un período de ‘adaptación’, durmiendo en lápidas de cemento y eran obligados a comer tras meter las manos en letrinas con excrementos”, detalló.
La señora Quiñones identificó como responsables de esos tratos crueles al Ministerio del Servicio Penitenciario y al exdirector del centro, mayor (GNB) Edixon Ollarves Calderón, destituido hace un mes tras las denuncias insistentes de las madres.
Estos episodios reflejan una violación flagrante a las Reglas Mandela (Regla 22), que exigen alimentación de valor nutritivo y agua potable para los presos; al artículo 83 de la CRBV sobre el derecho a la salud, y al Código Orgánico Procesal Penal (COPP) en cuanto al trato digno al procesado. El uso de excrementos, por su parte, califica como trato degradante bajo el Estatuto de Roma.
Otra historia después del 3Ene
Para Francis, el operativo del 3 de enero de 2026 —cuando misiles cayeron sobre Caracas, La Guaira y Miranda, en una operación de EE.UU para capturar a Nicolás Maduro.— representó un punto de quiebre. Ese día, en medio del caos y la incertidumbre, los presos del Fuerte Guaicaipuro se gritaban mensajes de despedida de muro a muro, sin advertir que se podría abrir una leve rendija de esperanza en su lucha por la libertad.
Como consecuencia de esa fecha el gobierno, presionado por la movida del tablero político, anunció excarcelaciones de presos políticos. La declaración de Jorge Rodríguez del 8 de enero encendió una chispa de esperanza que movilizó a las madres de presos políticos a las vigilias. Francis madrugó frente a Guaicaipuro esperando una libertad que no llegó. Fue recibida por funcionarios encapuchados y con fusiles que le decían: “Acá no hay orden de libertad, ni de nada, se me retira, señora”. Sin embargo, ese día la invisibilidad terminó; el caso de Jonathan ya no estaba bajo tierra.
“Si no hubiera sido por ese 3 de enero, ni los cuerpos hubiéramos conseguido.Los estaban matando lentamente”, afirma Francis Quiñones.
Después de múltiples intentos y presiones, finalmente, el 12 de febrero Francis volvió a mirar a los ojos a Jonathan. O a lo que había de él para entonces, porque lo encontró en un estado “irreconocible”: “Yo no sabía si salir corriendo, o llorar. No me pidió ni la bendición. O sea, estaba totalmente ido. Terrible. Él me decía, ‘¿pero qué le pasa?’ Y se reía. Fue a agarrar los cubiertos, y como ellos comían con las manos, no sabía cómo agarrarlos. Los tomó como cuando un niño estaba empezando a comer”, relata con estupor.
Su madre sospecha que pudo haber sido medicado para inhibir el hambre y las respuestas emocionales, como le contó un expreso político hoy exiliado en Colombia que vivió durante su detención. “Querían acabarlos poco a poco, volverlos locos”, dice.
Francis Quiñones insiste en que la intención de “acabar con los gedeones” y no liberarlos es porque les temen: “Ellos no liberan a los militares porque les tienen miedo. Porque después de que salga Caguaripano y esté en la calle, ¿qué va a pasar con las fuerzas militares? O que liberen a los gedeones… Al salir los militares que están presos, la Fuerza Armadase va a rebotar. Y eso es lo único que les queda a esta gente. La Fuerza Armada. Por eso es que no los quieren liberar”.
La madre del preso político es enfática al afirmar que “todos los militares son los presos de ellos, de Diosado y de Padrino López, que ya salió”.
En Fuerte Guaicaipuro, con el cambio reciente de autoridades, percibe una leve mejoría: más comida, acceso a medicamentos y entregas más frecuentes de los paquetes que llevan los familiares, así como permiso para breves actividades físicas. Aunque aún en las visitas actuales -que son cada 15 días- les vendan los ojos, prohíben el contacto físico y siguen grabando los encuentros.
El reencuentro con la fe que también estaba presa
Al pedirle que describa a Jonathan, la señora Quiñones enfatiza que es un joven “con una profunda vocación de servicio, disciplinado y de principios sólidos”. Resalta además su nobleza y la “fortaleza inmensa que le ha permitido resistir años de tratos inhumanos sin quebrar su voluntad”.
En medio de todo el proceso que ha atravesado su hijo, hubo otro quiebre: el de la fe. Durante su reclusión en El Helicoide, Jonathan le dijo a su madre que ya no creía en Dios.
“A mí eso me daba un dolor. Él me decía que Dios no existía”. Pero en la más reciente vista antes de la Semana Santa de 2026, su relato fue distinto: “Me dijo que todo se lo entregó a Dios y que tenía un compromiso con él. Y está más fortalecido. Yo a veces digo que quizás a mi hijo le faltaba que viviera esto, este pedacito que vivió en Guaicapuro, quizás lo tenía que vivir”.
Su madre se aferra a esa idea como a una tabla en el naufragio, pues gracias a ese reencuentro con la fe, ahora coinciden ambos en una misma espera:“Por la justicia de Dios. Porque todo esto que está pasando es él, moviendo sus herramientas, él dio oportunidad para que se arrepintiera -en referencia a Maduro- . Es que ellos pensaban que podían pasar sobre Dios y les dio su merecido. Esperamos por la justicia divina, porque ese señor, el catire de los EE.UU, es un pecador igual que nosotros. Pero Dios está moviendo sus herramientas”.
Un indulto, una pizza y el sueño de reconstruir
Jonathan ya sabe lo primero que quiere hacer cuando deje atrás las rejas: quitarse el mono amarillo de la prisión. Ya Francis le tiene preparado un morral con la ropa y los zapatos que usará cuando sea libre. Junto a una chaqueta tricolor, que ella ya ha lucido en manifestaciones y que fue un regalo de un primo para su hijo, cuando pensaron que su libertad era inminente tras los hechos del 3 de enero.
Francis también sueña con presentarle a Caracas más a fondo, pues su conocimiento de la ciudad fue breve y fugaz. Su madre quiere llevarlo a comer pizza, a conocer el Sambil y a disfrutar la libertad que no acaricia desde hace casi seis años.
Los gedeones saben bien que salir o no de prisión depende de una voluntad política, ya que quedaron excluidos de la posibilidad de una amnistía. Jonathan le reveló a su madre que han hablado con ellos de posibles opciones: “No me dijo quién, pero les comentaron que si salen con indulto, de pronto hasta los saquen del país. Y me sorprendió cuando me dijo: ‘Yo prefiero irme y solamente quiero saber si te irías conmigo’”.
Francis Quiñones sostiene que el juicio de su hijo estuvo plagado de irregularidades y que la conculcación de sus derechos es más que suficiente para que el gobierno les conceda un indulto. Este 6 de abril, dirigió un mensaje a la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, y a su hermano. “Estamos esperando que den el indulto. Nuestros familiares no aplicaron para la amnistía por los delitos que les imputaron, o les hicieron asumir (…) A ellos les violaron su debido proceso. Exigimos a la comunidad internacional que nos apoye con este trámite”, insistió.
Aunque comprendería que su hijo quiera salir del país, “rehabilitarse y sanar” si no hay un cambio político estructural, la mayor aspiración de Francis es que Jonathan sea libre, que la situación política permita que se quede y que ambos trabajen para reconstruir una Venezuela donde la justicia no sea una palabra hueca.
“Aunque todos ellos quieren irse, yo quiero que él se quede si hay otro gobierno. Tanto que lucharon por Venezuela, tanto que dieron, que han pasado, ¿y se van a ir a trabajar a otro país? No, hay que trabajar por Venezuela, para reconstruir este país, yo también lo haré”, sentenció.
“De las adversidades salen las oportunidades”, agrega, mientras sigue afianzada en la fe que no le han podido arrebatar y en la esperanza de que el indulto le devuelva el abrazo de su hijo.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
Perkins Rocha, asesor jurídico de la Plataforma Unitaria y del Comando ConVzla, cumple dos meses de haber salido de la cárcel, pero no está libre, sigue “preso en su casa”, pues todavía tiene un grillete por arresto domiciliario y se le negó la amnistía.
Así lo denunció su esposa María Constanza Cipriani este miércoles, 8 de abril. Mediante su cuenta de X, Cipriani recordó que Rocha lleva 20 meses en un proceso “con todos sus derechos conculcados”.
“No estamos mendigando por una consulta médica o por una medida menos gravosa, estamos exigiendo que Perkins Rocha sea LIBRE plenamente, porque no cometió ningún delito”, añadió la esposa del abogado.
2 meses PRESO en su casa. 20 meses con todos sus derechos conculcados No estamos mendigando por una consulta médica o por una medida menos gravosa,estamos exigiendo que @PerkinsRocha sea LIBRE plenamente, porque no cometió ningún delito.#Bastadeamnistíaselectivapic.twitter.com/VqDVo4Eum7
Santiago Rocha, hijo del abogado, también denunció que su padre “sigue preso” y que como él, “cientos de venezolanos siguen luchando para recuperar su libertad.
588 días preso 409 días en desaparición forzada 1 amnistía negada 1 grillete electrónico
Perkins Rocha sigue preso… y como el, cientos de venezolanos siguen luchando para recuperar su libertad.
El pasado 2 de abril, el abogado Joel García denunció que la situación de “detención arbitraria y vigilancia extrema” en la que se mantiene Perkins Rocha “evidencia el carácter espurio de la reciente Ley de Amnistía”
“La libertad no puede ser una concesión discrecional cuando se fundamenta en la inocencia probada y el respeto a los DD.HH (…) Una amnistía que no es general ni protege al perseguido por sus ideas, contraviene la ontoepistemología del Derecho Penal democrático. Exigimos libertad plena para Perkins Rocha; la justicia no se negocia bajo simulacros legales que niegan la dignidad humana”, escribio García en X.
Sometido a incomunicación durante la prisión
Perkins Rocha fue detenido el 27 de agosto de 2024, durante la represión poselectoral. Durante más de año y medio, Rocha permaneció recluido en la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) en El Helicoide, mientras su familia denunciaba que tenía problemas de salud e incomunicación.
El abogado, muy cercano a la líder opositora María Corina Machado, traición a la patria, conspiración, instigación al odio, asociación para delinquir y terrorismo. Fue imputado por cinco cargos: “terrorismo, traición a la patria, conspiración, asociación para delinquir e instigación al odio”.
El 8 de febrero de 2026, Perkins Rocha fue excarcelado bajo medida de arresto domiciliario. Esta medida ocurrió en el contexto de una serie de liberaciones y beneficios otorgados a otros presos políticos tras la presión internacional y diálogos internos. Sin embargo, Rocha sigue encarcelado en su casa y usando un grillete.
Días después, el 24 de febrero, su defensa presentó la solicitud de amnistía, pero el 13 de marzo, el Tribunal Especial Primero de Primera Instancia con competencia en terrorismo declaró “sin lugar” la solicitud. El juez dictaminó que los delitos que imputados -específicamente terrorismo y traición a la patria- no están cubiertos por dicho beneficio.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
En diferentes ocasiones hemos comentado que la crisis del régimen de dominación chavista se acentuó con las elecciones primarias opositoras de octubre de 2023. De ahí en adelante, la cadena de eventos sucesivos observados desde las elecciones presidenciales de julio de 2024 —la usurpación de Nicolás Maduro en enero de 2025, su posterior extracción en enero de 2026 y el interinato inconstitucional de Delcy Rodríguez— forma parte de la historia política inédita de América Latina.
¿Cómo avizorar, ante ese menú de eventos contradictorios, un desenlace democrático? Para pronosticarlo no se debe recurrir a una bola de cristal; se requiere abordar si reconocemos la existencia de un liderazgo opositor capaz de conducir a un pueblo ávido de concretar un giro radical que supere la incertidumbre y la ruina del país.
Si bien identificamos numerosos ejemplos de transiciones democráticas en la historia moderna y en diferentes continentes, corresponde revisar nuestra historia política del siglo XX para reconocer cómo la calidad del liderazgo opositor fue fundamental para que Venezuela superara el país de caudillos y montoneras. Entonces alcanzamos ese estadio de modernidad, envidiado mundialmente, cuando el país era destino de una diáspora que reconocía en nuestra patria el sueño de libertad y prosperidad perdidos en sus naciones de origen.
La concepción política de la generación del 28
Al respecto, en las plumas de Manuel Caballero, Miguel Otero Silva y Germán Carrera Damas encontramos la significación de la generación del 28 en nuestros valores democráticos. Los eventos de 1928 trasladaron la lucha política y social del campo a la ciudad, “inventando la política” y desarrollando tres características esenciales: la manifestación callejera, un nuevo tipo de relación carismática entre la masa y el líder, y la valorización de la palabra tanto hablada como escrita.
En ese contexto, la generación del 28 se convirtió en el primer grupo proactivo del cambio político en 1936, tras atravesar una dolorosa etapa formativa de siete años en la que experimentaron la crueldad de la dictadura gomecista, que los unió en la desgracia como un grupo homogéneo y forjó su espíritu de lucha. Así lo relata un testigo presencial de la época en la novela-testimonio Fiebre, sobreponiéndose al trabajo forzado en las carreteras, las espantosas cárceles y el paludismo que los diezmaba lentamente.
Los estudiantes pusieron las bases de la democracia
En medio de esos años borrascosos, los estudiantes que lograron salir al exilio publicaron los primeros alcances de una concepción política nacional. Entre esos diagnósticos destaca, en 1931, el Plan de Barranquilla —elaborado en Colombia por Rómulo Betancourt, Raúl Leoni, Valmore Rodríguez, entre otros—, considerado como la primera expresión de un análisis estructural de la sociedad venezolana y de su proceso histórico.
Esta vanguardia de estudiantes universitarios actuó como la avanzada de un país históricamente aletargado. Al enfrentarse a la férrea dictadura de Juan Vicente Gómez, el grupo experimentó un duro golpe en su integridad física colectiva, lo que lo incitó intelectualmente a articular un pensamiento común orientado hacia una Venezuela democrática.
Ese aporte fue fundamental para la transición que se inició en 1936 y culminó en la Constitución de 1947, la cual sufrió la interrupción de diez años de dictadura perezjimenista. Fue, no obstante, el cimiento del retorno a la democracia en 1958, fortalecido con la Constitución de 1961, la carta magna de mayor duración en nuestra historia republicana.
El espíritu unitario que prevaleció en la oposición de antaño no es el que observamos hoy. Los venezolanos sufren las consecuencias del gobierno interino del “rodrigato” —Delcy y Jorge—, versión edulcorada del chavismo decadente, que prefirió entregar el país a una potencia extranjera antes que a un venezolano: Edmundo González Urrutia, legítimo ganador de las elecciones presidenciales, mientras sus perpetradores se mantienen en la impunidad y preservan el poder.
El reto para una oposición fragmentada es aproximarse a concretar un gran acuerdo nacional que integre a los partidos políticos, a los actores sociales y al interés de la población en lograr el retorno a la democracia. De persistir los egos y el resentimiento, la ocasión se convertirá en una oportunidad perdida para un país y para su gente, ansiosa de recuperar el tiempo perdido.
Hoy quiero hablarles de una hermosa historia de resiliencia y orgullo venezolano. Por sus obras reconoceréis las capacidades de nuestra comunidad migrante. Frente a los desafíos que suponen otras culturas, otro idioma, otros modos, leyes y costumbres, se levanta nuestro talento y la consciencia patria de manera fascinante.
Tratar de resumir la grandeza de nuestra gente en tierras lejanas no basta con un ensayo o un artículo de cultura política. Es lo representado en los hechos, en la majestuosidad en una obra, como podemos comprender la grandeza de la sangre que corre por las venas de nuestros jóvenes, de nuestros profesionales, de nuestras mujeres y hombres, diestros para adaptarse y crear, para destacarse y triunfar.
No es una historia fabulada
Quiero compartirles la historia de un proyecto ejecutado en República Dominicana por una empresa de linaje venezolano, LINDSAYCA. Un ejemplo de mística, excelencia y capacidad hoy convertida en regia expresión de energía, confianza y desarrollo. Es el alumbramiento de talante y fuerza patria que construye presentes y hace mañanas, como tonadas de luna llena. En ese manifiesto de magnanimidad reposa la esperanza y la convicción de un futuro brillante para Venezuela.
Esta es una historia que, estoy seguro, no les sorprenderá porque sabemos lo que somos. Pero les conmoverá porque no es otra cosa que la Venezuela en la en la piel que está a la vuelta de un amanecer.
Manzanillo Power Land: el futuro, hoy…
Llevar luz y poder eléctrico a los pueblos de Latinoamérica es como llevar educación, salud y alimento. Estamos en una era en la que la seguridad energética define no solo la estabilidad de los países, sino también su capacidad de crecer, competir e integrarse al mundo moderno y competido. El hermano país de la República Dominicana ha dado un paso firme, medible y trascendente con la consolidación de proyecto magnánimo y poderoso para su pueblo. Se trata de Manzanillo Power Land (MPL).
No es únicamente la incorporación de generación eléctrica. Se trata —en esencia— de la validación de un modelo de desarrollo que articula Estado, empresa privada e inteligencia en una ecuación virtuosa de eficiencia y visión de largo plazo. En esta ecuación reposa la visión y el anhelo sostenible de todo país que aspira a ser próspero, libre y feliz, después de lustros de oscuridad.
Muchas veces nos embarga la duda de si ese es posible salir del foso. Pero cuando nos topamos con un proyecto de alma llanera en pleno corazón del caribe, la respuesta es clara: no somos solo un pueblo de peloteros, mujeres bellas y grandes poetas. También somos tierra de grandes empresarios, ingenieros y hacedores de regíos complejos industriales.
La inauguración de la primera fase de Manzanillo [MPL] en República Dominicana —el pasado 27 de marzo de 2026— constituye un hito que merece ser comprendido y divulgado en toda su dimensión.
Hablamos de una planta que [actualmente] opera en modalidad de ciclo simple, con una capacidad de 280 megavatios (MW) ya integrados al sistema eléctrico nacional dominicano. Una planta levantada con las manos y capacidades venezolanas, trabajando en equipo con locales dominicanos y por encomienda del país vecino del Caribe.
Si MPL genera 280 MW ello significa que cubre unos 420.000 hogares o un rango de un millón y medio de personas. Ahora imaginemos a Manzanillo [MPL] en Venezuela… Una planta que podría darle luz a Maracay, Valencia o gran parte de Barquisimeto. Un desarrollo con un impacto que supera los 5700 empleos directos en fase de desarrollo. Esa es la inversión que pronto podría llegar al país y ejecutarse con tecnología, operadores y capacidades como las de Lindsayca.
Lo que deseamos destacar —como venezolano— es el orgullo de un proyecto ejecutado por una corporación nuestra, de impronta venezolana. Hablo de una empresa que tiene su huella perenne en El Tigre, estado Anzoátegui. Instalada con USA [Lindsayca], se alzó como una de las entidades más importantes del mundo en planificación, ejecución y mantenimiento de proyectos de gas, petróleo y energía. Una corporación en el campo de la ingeniería, procura, ensamblaje y construcción, con presencia en más de 10 países.
Una vez completada su configuración en ciclo combinado, Manzanillo Power Land [MPL] alcanzará una capacidad total de aproximadamente 414 MW, elevando significativamente su eficiencia operativa y consolidando su impacto estructural en la matriz energética dominicana. Es decir, un suministro de energía calculado para asistir a 2.5 millones de personas, equivalente a plantas venezolanas como la Termoeléctrica Josefa Camejo [450 MW], El Palito [450 MW] o la Mariposa [500 MW]. Una distinción que no es meramente técnica. Es inmensamente estratégica. Una planificación escalonada y orientada a resultados sostenibles que debe ser el lenguaje de una Venezuela iluminada.
Más allá de los números, lo verdaderamente relevante es el mensaje que transmite esta obra: reglas claras, institucionalidad funcional y actores empresariales creíbles hacen, de las grandes inversiones, realidades tangibles y trepidantes. Es la perfecta sinergia entre actividad privada y políticas públicas.
Lindsayca: un farol fino hecho en Venezuela
Con casi cuatro décadas de trayectoria, más de 140 proyectos ejecutados y presencia en múltiples países del continente, Lindsayca no es simplemente una empresa de ingeniería y procura. Es una corporación que ha construido su reputación sobre la base de la ejecución efectiva, el cumplimiento riguroso y la adopción de estándares internacionales de primer nivel. Calidad total.
Su experiencia con actores globales del sector energético —incluyendo compañías como ExxonMobil, Chevron, Shell, ENI, Total, Baker Hughes, Repsol o Siemens— no solo valida su capacidad técnica, sino que evidencia su habilidad para operar en entornos complejos, exigentes y altamente regulados. Lindsayca no es una empresa que improvisa soluciones. Es una organización que diseña, planifica y ejecuta con precisión. Y esa consistencia es —en el mundo de la infraestructura energética— el activo más valioso.
El proyecto Manzanillo Power Land [MPL] es una expresión concreta de ese ADN corporativo. Su arquitectura tecnológica —basada en generación a gas natural mediante ciclo combinado— integra turbinas de gas, sistemas de recuperación de calor y turbinas de vapor, permitiendo alcanzar niveles de eficiencia superiores al 60 % una vez completada su segunda fase. Esto no solo optimiza el uso del combustible, sino que reduce costos operativos y disminuye el impacto ambiental, alineando el proyecto con las tendencias globales de transición energética.
Una inversión de casi un billón de dólares donde cabe destacar su rendimiento, en sana y transparente administración con el sector público.
En otras palabras, MPL no solo genera electricidad. Genera eficiencia, sostenibilidad y competitividad. Pero también pasión y creatividad que deriva de un talante mayoritariamente venezolano, integrado sana y equilibradamente con lugareños. MPL, además de expresión técnica superior, es un logro institucional muy valioso. Un ejemplo elocuente de probidad e interacción entre el sector público y privado bajo esquemas de transparencia y objetivos sanamente compartidos. Es el anhelo de la Venezuela posible.
República Dominicana ha demostrado a través de este proyecto que la inversión de gran escala es ejecutable rindiendo cuentas. Un entorno donde el Estado y el sector privado no se canibalizan sino impulsan con visión estratégica.
Cómo no pensar —emocionadamente— que esta misma virtud corporativa y desempeño público podría ser nuestra realidad nacional. Manzanillo —una región históricamente periférica en Dominicana— se convierte ahora en un nodo energético clave de la actividad económica local y de la estabilidad del sistema eléctrico nacional dominicano.
Detrás de cada turbina, de cada línea de transmisión y de cada sistema de control, hay personas, talento e historias: vidas que sueñan, que resisten y que, habiendo sido desplazadas y forzadas a salir de Venezuela, encontraron un destino, una misión, un hogar. No solo una corporación, sino una familia de arpa, cuatro y maracas, que hizo del merengue, su propia sonata.
El éxito de Manzanillo Power Land [MPL] no puede entenderse sin reconocer la convergencia de ese “golpe de tamunangue criollo” mezclado con un mosaico sabor a 4:40, que ya hace historia en el corazón del vecino del Caribe. Conocimientos y cultura propia —que desde el Yukon canadiense hasta el Perito Moreno argentino pasando por el Caribe— se hace luz de un farol fino hecho en Venezuela.
Una historia de integración ejemplar
El talento dominicano también dejó su huella de forma directa y activa en el desarrollo de MPL. Y es precisamente en esa convergencia de amor, pasión, talento, y buena voluntad donde reposan las aptitudes de Lindsayca, integradas de valores, retos, mística y buenas personas que creen en lo que hacen.
Detrás de cada profesional hay una historia de dolor convertida en satisfacción y logro. De adaptación. De reconstrucción personal y colectiva. Una diáspora que lejos de diluirse, ha demostrado ser una fuerza productiva capaz de insertarse con éxito en mercados complejos y aportar valor de manera inmediata.
Sería un error ver las cosas únicamente como una historia de migración. Es una historia de continuidad, de conocimiento que se transforma. Es experiencia que no se extingue, sino que se proyecta.
Cuando se habla de la Venezuela que vendrá —próspera, alegre, capaz y decente— no se habla de una ilusión. Se habla de una posibilidad concreta. Esa es la fuerza identitaria de tierno corazón que concentra Lindsayca. Una reserva estratégica que comporta una nación noble y buena, que a veces nos cuesta reconocer y que no merece seguir en la oscuridad. Un espíritu fuerte de noble temperamento que es hora que alumbre. Un sentir que no cotiza en mercados, pero que define destinos.
Manzanillo Power Land, mucho más que una planta
He querido narrarle esta historia porque, como decía al comienzo, es una experiencia real de éxito compartido, que dice mucho más de nuestras capacidades y talentos que cualquier monografía. Es la demostración de un país que apuesta por su desarrollo con seriedad. Sucedió en República Dominicana de la mano de Lindsayca y del pueblo dominicano; de sus distinguidas autoridades, con presencia nuestra. Y sucederá en Venezuela. Es la historia de una empresa que honra su trayectoria con resultados. La de un conjunto de seres humanos —dominicanos, venezolanos e internacionales— que demuestran que la cooperación, cuando se basa en mérito y propósito, produce obras que transforman desiertos en bosques, llanuras en valles, montañas en cascadas de luz. Rosas que te regalan en caminos espinosos.
Manzanillo es visión y versión de lo que viene en Venezuela. Lo que sostiene la esperanza, incluso en la distancia más larga, que no es solo volver. Es regresar para hacer. Es la experiencia que permite imaginar un futuro mejor. Y esa energía —silenciosa, persistente, indetenible— que se manifiesta en Manzanillo, es lo que conecta hoy con la Venezuela viva. La que más temprano que tarde volverá a tener luz, bonanza y felicidad.
Bien lo expresó Rómulo Gallegos, “los pueblos que aman la libertad terminan por conquistarla… y pronto las cosas vuelven al lugar de donde salieron”. Por eso pronto Lindsayca, y su alma criolla, volverán a casa, regresarán de donde vinieron. Ya lo hicieron volviendo cerca de tierra de gracia. Y con en ese amor —hecho de trabajo, talento y perseverancia— ayudarán a dibujar el porvenir que todos anhelamos.
Gracias Lindsayca por ser digna representante de un pueblo digno y trabajador. Gracias a cada uno de sus trabajadores, operarios y profesionales. Como venezolano me siento muy orgulloso de ustedes y los felicito con espartana sinceridad, al tiempo que también agradecemos al hermano país dominicano por su voto de confianza a nuestra gente y a nuestro destino. Ejemplo del Caribe que sembró nobleza, desarrollo y hoy cosecha éxito.
Hoy Manzanillo es tierra cultivada de luz. Un porvenir donde la barbarie terminó siendo derrotada por la generosidad y el talento —de propios y extranjeros— se hizo razón, se hizo consciencia, se hizo brillo, que terminó de abrirse camino.
Esa es la visa para un sueño, es nuestro regreso, iluminado; ¡alegre, como abejas en el panal…! ¡Lloviendo luz y café en el campo!
@ovierablanco – vierablanco@gmail.com | Abogado / Activista de DD. HH. / Exembajador en Canadá.
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A través de un comunicado, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) lamentó la falta de avances en el cumplimiento de las recomendaciones hechas al gobierno venezolano en torno al salario de los trabajadores.
El Consejo de Administración de la organización expuso que después de una encuesta efectuada en 2019 han recomendado medidas en tres oportunidades al Estado en cada una de sus plenarias, las cuales hasta ahora no han sido tomadas en cuenta.
La OIT instó al gobierno interino de Delcy Rodríguez a fijar el salario mínimo en “consonancia con los métodos consensuados”. Recordaron que aunque algunas centrales sindicales no participaron en las discusiones para establecer un método en pos de la fijación del salario mínimo, se acordó avanzar en el establecimiento de este, que permance estancado desde 2022 en 130 bolívares mensuales, menos de 0,30 centavos de dólar.
“Constatamos con profunda preocupación que no se procedió aún a la aplicación de dicho método y que el salario mínimo no ha sido actualizado desde 2022 a pesar de la creciente y sostenida inflación. Urgimos firmemente al gobierno a que con la participación de las organizaciones de trabajadores y de empleadores interesados proceda sin demora, a aplicar el o los métodos acordados para la fijación de los salarios mínimos”, reza el texto de la OIT.
Ofrecen asistencia técnica
La organización reiteró la solicitud al gobierno nacional para que su oficina pueda brindar asistencia técnica a los interlocutores sociales durante las sesiones del foro que tendrán lugar en la segunda quincena de abril de 2026 en Ginebra, Suiza.
Asimismo acogió con agrado la excarcelación de varios dirigentes sindicales entre enero y marzo de 2026, luego de que se produjera la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores a manos de las fuerzas armadas de los Estados Unidos.
“Instamos firmemente al gobierno a tomar las medidas necesarias para asegurar la liberación inmediata de todo sindicalista que pudiese permanecer en prisión en relación con el ejercicio de las actividades legítimas de sus organizaciones”, expresó el comunicado de la OIT, en referencia a los 14 dirigentes sindicales que fueron detenidos entre enero y noviembre de 2025.
La OIT igualmente instó al gobierno chavista a subsanar las que considera “graves violaciones de derechos sindicales examinadas por el Comité de Libertad Sindical”.
Para la organización es perentorio aplicar sus recomendaciones con carácter prioritario y reiteró la solicitud, a fin de impulsar el diálogo social y promover la reconciliación nacional.
Gremios de trabajadores han ratificado que marcharán el 9 de abril hasta el Palacio de Miraflores para exigir que se decida el aumento de salario, aunque para el momento de la publicación de esta nota, se desconocía la ruta de esta actividad.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.