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Cómo es vivir cada semana esperando que llegue el agua 

“Como quisiera poder vivir sin agua… pero no puedo, siento que muero”, dice un fragmento de la canción Vivir sin aire, de la banda mexicana Maná. 

Parecido a lo que canta Fher, el vocalista de la agrupación de rock-pop azteca, *Luis tiene dos establecimientos comerciales de comida en Coro, estado Falcón, y desde que los inauguró hace más de un lustro ha tenido que lidiar con la intermitencia del servicio de agua.

A la capital falconiana el agua por tubería llega dos veces a la semana por un período de cuatro horas, por lo que Luis se vio obligado a comprar tanques y bombas eléctricas para almacenar el líquido.   

Luis comentó que con los recientes racionamientos de electricidad que hay en todo el interior de Venezuela, aumenta el riesgo de que el bombeo de agua no se produzca y por eso es necesario contar con más agua almacenada de la normal. 

“Tengo tanques de 2000 litros y se puede gastar un promedio de 6000 litros a la semana. Hay semanas en las que el agua no llega porque no hay luz y entonces la gente se ve obligada a comprar camiones cisterna con agua, que suelen costar 15 dólares y traen 4000 litros”, explicó. 

El comerciante indicó que además de irregular, el agua que suele salir por los grifos no es cristalina.

“Todos los tanques están sedimentados, el agua llega con tierra, ese es un problema que siempre hemos tenido en esta región”, apuntó. 

A la realidad de los comerciantes, tampoco escapa la gente común. Delia vive en un sector al sur de Coro donde el agua por tuberías llega también dos veces a la semana y por un período indeterminado de horas.

La mujer narró que el líquido suele llegar a las casas los lunes y viernes a medianoche. “Tengo que estar pendiente y regularmente me desvelo porque aprovecho esas horas para lavar toda la ropa acumulada, llenar los tanques y hasta bañarme si puedo, es agotador, pero es algo con lo que ya tenemos lidiando bastante tiempo”, indicó.  

Manifestó que algunas veces el agua llega con poca fuerza, y en ocasiones, ha podido llenar a lo sumo uno de los dos tanques que tiene. En los momentos más críticos han pasado hasta dos semanas sin agua. “Es una locura, tengo que tener agua almacenada incluso en potes por toda la casa para poder cocinar”. 

Caracas tampoco escapa

Aunque la gente del interior piensa que los habitantes de Caracas viven en una burbuja con agua y servicio de electricidad constante, no es así, al menos no del todo. 

*Mariana es dueña de una panadería en la parte alta de La Florida, donde el servicio de agua también es irregular.  

“Es muy loco porque a los edificios en la parte de abajo les llega con frecuencia, pero a nosotros no y eso que vivimos al pie del cerro El Ávila. Por tubería solemos tener tres o cuatro veces a la semana, de resto, nos defendemos con tanques, hemos tenido crisis, es muy rudo porque para el sector alimentación es vital”, expuso la comerciante.

Angela, vecina de *Mariana, ha sido testigo de la precarización del servicio desde que se mudó a la zona hace una década. 

“Antes nunca se iba al agua, ahora los cortes son más constantes y sin aviso, hemos pasado hasta dos y tres días sin agua, con miedo porque el tanque del edificio es pequeño”, comentó Angela.

A escasos metros, en La Campiña, cerca de la sede de Petróleos de Venezuela S.A., a Carmen solo llega el agua por tuberías los lunes y con eso deben establecer un estricto racionamiento para el resto de la semana.

“La ponen media hora en la mañana y 20 minutos en la noche y cuando la cosa está muy crítica, 15 minutos en cada tanda. Lo peor es que llevamos años en esto y ya nos acostumbramos”, puntualizó con resignación. 

Casi que en el Sahara 

De acuerdo a la Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi) correspondiente a 2025, efectuada por la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), el suministro de agua por acueducto ha sufrido una variación desde 2014.

De 2024 a 2025, el bombeo de agua por tuberías pasó del 80 % al 78 % y  apenas el 29 % de la población disfruta del servicio diario, el 19 % de manera continua, el 60 % la reciben varios días por semana y el 11 % una vez cada siete días.  

La investigación arrojó que el 26 % de la cotidianidad escolar se vio afectada en 2025 por la intermitencia del agua. 

De acuerdo con estimaciones de Monitor Salud, apenas el 37 % de los hospitales públicos en Venezuela cuentan con agua por un período de entre 7 y 12 horas diarias, mientras que el 3 % carece totalmente del servicio. 

José María De Viana, expresidente de Hidrocapital, calcula que actualmente la ciudad de Caracas está recibiendo 10 000 litros de agua menos que hace veinte años. El experto expuso que a principios de los 90, el agua era el problema número 10 en Venezuela, hoy en día está en el primer lugar. 

“No es un problema técnico, es un problema institucional y político, no ha habido voluntad por parte de las autoridades para solucionar el problema”, dijo el ingeniero, quien también fue presidente de la empresa del Estado, Movilnet.

Para De Viana, la solución al problema del agua pasa por modernizar los equipos que ya se tienen.

“No hay que comprar nada, las maquinarias están, lo que hay que hacer es repararlas y hacerles mantenimiento, el asunto es que no se les ha dado el cuidado adecuado”, sentenció el experto. 

Para De Viana, con una inversión de tres mil millones de dólares se puede recuperar el sistema hídrico de la nación y optimizar el servicio. 

De Viana sentenció que dotar a Caracas de agua es más complejo que hacerlo en otras ciudades del interior, porque el agua que viaja a la capital lo hace desde embalses como Camatagua y Taguaza a kilómetros de distancia; y La Mariposa y La Pereza, que están vacíos desde hace siete años. 

El expresidente de Hidrocapital dijo que si bien la solución al problema del agua es algo que compete estrictamente al Estado venezolano, en países subdesarrollados como Colombia y Perú el sistema de distribución funciona relativamente bien porque hay una cultura de pago justo del servicio.

“En todos los países, las inversiones que se hacen para mejorar los servicios de agua vienen en su mayoría de los contribuyentes. Por supuesto,  cuentan con un servicio óptimo, es simple, la gente paga y obtiene un beneficio”, dijo De Viana.   

Consideró que el modelo de gerencia de servicios públicos que impera en Venezuela es antiguo y fracasado: “Esta, como la electricidad, es una empresa que puede tener múltiples actores y puede haber capital privado. El Estado ha sido insensible en cuanto al tema del agua, además es necesario crear un sistema descentralizado”, apuntó el experto. 

De Viana también expuso que el sistema de distribución de agua en Venezuela está manejado por gente incompetente e insistió en que no es un problema de dinero, sino de capacidad técnica”.   

El ingeniero recalcó que los servicios públicos funcionan como condominios de edificios. 

“Hay que estar al día con el pago para estar bien y disfrutar de las bondades de vivir en comunidad. Si se toman los correctivos en este momento, es probable que en 10 años, el agua que tengamos sea de calidad”, enfatizó De Viana.  

*Nombres cambiados a solicitud de los entrevistados 

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país

Del Henri Pittier a Uverito: incendios forestales ocurren sin que haya sanción ni prevención

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La primera imagen que aparece en la página web del Ministerio de Ecosocialismo es un dibujo de llamarada roja, que lleva escrita encima la frase: “el fuego no es juego”, uno de los principales mensajes que la cartera difundió para prevenir los incendios forestales durante la temporada seca. 

Según el ministro de Ecosocialismo, Freddy Ñáñez, esa campaña combinada con la “acción preventiva y de contención de incendios” tuvieron resultados: durante el período de sequía 2025-2026, las quemas en áreas verdes disminuyeron 25%, afirmó el pasado 4 de mayo, cuando se celebró el “Día Internacional del Combatiente de Incendios Forestales”.

“Hasta el momento sólo se han registrado 1.670 eventos, 549 incidentes menos, un 24,74 % por debajo en comparación con el lapso 2024-2025, cuando se produjeron 2.219 hechos”, dijo Ñañez luego de reconocer “la valentía” de los bomberos forestales venezolanos, además de los brigadistas voluntarios y las comunidades organizadas “quienes defienden nuestros bosques con entrega ejemplar”, indicó.

Pero 9 días después de aquella felicitación, la realidad se impuso: al menos 1.500 de las 100.000 hectáreas de pino caribe (Pinus caribaea) que aún quedan en el Bosque de Uverito, en Monagas, se quemaron sin que los bomberos pudieran hacer demasiado. 

“Aún cuando el personal bombero realiza sus máximos esfuerzos, es imposible contener el avance, ya que no cuentan con los recursos necesarios (equipos, maquinaria), se lee en una reseña escrita a mano el 13 de mayo por los trabajadores de Maderas del Orinoco, empresa que está a cargo de la plantación. 

Lo que ocurrió en Uverito no es un hecho aislado. La pésima dotación con la que cuentan los bomberos para poder combatir el fuego en las áreas protegidas se extiende en todo el territorio nacional. Por eso, en marzo, un incendio en el Parque Nacional Henri Pittier tardó seis días en apagarse y consumió alrededor de 100 hectáreas.

“Los bomberos son gente extraordinaria, son heroicos, pero no debemos tratarlos como héroes, porque al tratarlos como héroes nos concentramos en eso. Son gente maravillosa, pero la mayor parte de ellos no tiene recursos suficientes para trabajar en medio de zonas de riesgo”, sentencia Alejandro Álvarez, biólogo y coordinador general de la organización Clima21, que defiende los derechos humanos ambientales.

Álvarez subraya que una de las necesidades de los bomberos es contar con un equipo que pueda hacerle seguimiento constante al fuego para saber a dónde se dirige. 

“Cualquier cambio en la pendiente, cualquier cambio en el viento hace que multiplique completamente el esquema de lo que se está quemando. Entonces, tienes que tener todo el tiempo una coordinación de gente desde afuera que te va diciendo cuál es el sitio en donde se debe apagar el fuego. Uno, porque es más efectivo, y dos, porque así los bomberos van a estar donde no entren en peligro”, afirma. 

Pero además de ese acompañamiento en remoto, Álvarez recalca que “el primer equipamiento que toda persona debe tener es un sueldo digno” y un seguro médico, y más cuando es la vida lo que, literalmente, se pone en riesgo.

Fuego en el Henri Pittier

Durante la segunda semana de marzo, un grupo de estudiantes de Agronomía de la Universidad Central de Venezuela, sede Maracay (Aragua), mostró en video cómo el fuego había consumido parte de los campos experimentales de la Facultad, esos donde ellos suelen hacer sus trabajos de cultivo y observación. Las llamas se llevaron parte de los invernaderos y llegaron muy cerca de los salones de clase.

Daniela Herrera, una de las universitarias, contó que la situación les afecta cada año y que, esta vez, estuvo a punto de llevarse uno de sus trabajos especiales de este semestre. “Hoy, por ejemplo, tenemos que ir a arreglar un cultivo que fue lo único que se salvó, gracias a los bomberos universitarios que pudieron acceder en ese momento y salvarlo”, comentó a Runrun.es poco después del incendio voraz.

Lo más grave es que el fuego que llegó al núcleo de la UCV provenía de su vecino: el Parque Nacional Henri Pittier. En enero, el Ministerio de Ecosocialismo reportó otro incendio en esta área protegida. En la temporada de sequía, las quemas son recurrentes y cada vez se acercan más a las instalaciones del campus y a otras zonas urbanas. 

“Yo tengo 34 años de edad y los 34 los he vivido en la población de El Limón, que está en las faldas del Henri Pittier. Y todos los años pasa (el incendio) y todos los años va agarrando áreas que antes no habían sido tocadas”, apunta el ingeniero agrónomo, profesor universitario y supervisor del Servicio Comunitario Amigos del Henri Pittier, José Yamarte.

Agrega que la deforestación en esta área protegida es producto del “aprovechamiento agrícola” de personas que invadieron zonas del parque para sembrar conucos. Ellos son quienes aplican la técnica tradicional de la quema para limpiar terrenos, eliminar malezas y liberar nutrientes mediante las cenizas. Pero el fuego suele descontrolarse y causar incendios forestales.

“Mientras más deforestamos, más vamos desgastando esa capa vegetal e introduciendo especies que no son de esta zona. El parque nacional ofrece unos servicios ambientales que dan vida a Maracay”, señala. Destaca que el municipio Mario Briceño Iragorry, así como El Limón, Ojo de Agua, Caña de Azúcar, El Castaño e incluso zonas del sur de la capital de Aragua se nutren de las reservas hídricas del parque y estas se ven disminuidas cada vez que se quema el bosque.

“Si no tenemos árboles, no podemos tener captación de agua en el suelo. No se cumple el ciclo hidrológico natural de la del parque”, advierte, mientras recuerda que el arrase del bosque también ha causado deslaves en Maracay, como el sucedido en octubre de 2022 en la urbanización El Castaño, cuando se desbordó la quebrada de Palmarito, hecho que dejó tres muertos y 50 viviendas afectadas.

Los grandes maderables como araguaneyes (Handroanthus chrysanthus) y samanes (Samanea saman) están entre la vegetación más perjudicada por el fuego. “Incluso las gramíneas –que es el monte que siempre crece en los cerros– se queman. Ellas cumplen una función que es sujetar esa capa de tierra a la roca madre para que no se deslice”, argumenta Yamarte.

Reptiles, como las serpientes (Serpentes) u ofidios (Ophidia); anfibios; arácnidos e incluso grandes mamíferos, como el zorro cangrejero (Cerdocyon thous)o los araguatos o monos aulladores (Alouatta seniculus), son parte de la fauna afectada por los incendios forestales en el Henri Pittier, la cual migra hacia otros lugares del parque o, en ocasiones, a zonas urbanas cercanas.

Más allá del parque

Álvarez indica que lo que provoca el fuego en el Henri Pittier se extiende a parques nacionales y áreas verdes en todo el país. “La crisis humanitaria en Venezuela está llevando a mucha gente que antes tenía empleo en la ciudad o en la economía formal al campo para producir donde pueda. Como la mayor parte de las tierras están ocupadas en el país, construyen un conuco en tierras con altas pendientes o incluso dentro de áreas protegidas”, afirma.

Además, recuerda que el cambio climático genera precipitaciones menos frecuentes. “Hay periodos largos donde no hay lluvia importante y mayores temperaturas. Con esa combinación de factores, hay una vegetación que se seca rápidamente y que es mayor cantidad de combustible para un incendio”, añade. 

Pero más allá de estos factores, están otros que abonan a la desinformación y la falta de datos para prevenir. Mientras que los investigadores no tienen presupuesto para hacer su trabajo, la ausencia de medios y periodistas en varias zonas del país, conocidas como desiertos informativos, evita que estos eventos se reporten al momento.

De paso, está la incapacidad del Estado para monitorear los incendios y hacerles seguimiento. “Lo importante, en cualquier problema de gestión de riesgo, es primero saber dónde está ocurriendo y dónde los riesgos son mayores. Es decir, dónde se acumulan los incendios y dónde esos incendios producen más daño. Cuando tú tienes esa evaluación, que actualmente se puede hacer con una combinación de herramientas digitales y reportes de campo que corroboren lo que el satélite está viendo, entonces puedes priorizar dónde están los sitios donde el daño puede ser más grave”, explica. 

Este tipo de diagnósticos funciona también para ver las causas reales de las llamas, que siempre son de origen humano en el país, y tratar de mitigarlas. También, para trabajar junto a las comunidades cercanas a fin de que conozcan cómo les afectan los incendios –salud, riesgos de inundación, disminución de agua hacia ríos y embalses, economía, aumento del calor– y se conviertan en actores de prevención.

“Desde la facultad, nosotros hacemos un llamado a la concientización y a la acción. Hay que hacer programas de reforestación, de todo el tema de prevención de incendios, hay que recuperar todas estas hectáreas afectadas, porque si no, cuando venga la lluvia, fácilmente se va a desprender esa capa de suelo y es donde vienen los grandes problemas (…) Hay que parar esto, tomar cartas en el asunto y buscar a los responsables. Si hay que colocar cámaras alrededor de todo lo que es la falda del Henri Pittier, pues hay que invertir en eso y en alianzas internacionales con otros países que han vivido lo mismo para ver cuáles fueron sus medidas de control para mitigar esto”, concluye Yamarte.

El Estado sigue en silencio sobre los daños causados por los derrames petroleros

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El Instituto de Zoología y Ecología Tropical (ITZET) llevó a cabo este viernes 15 de mayo un foro sobre cómo los derrames petroleros han afectado a las costas venezolanas. En el marco de las Jornadas de Investigación y Extensión de la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Venezuela (UCV) , el foro reunió a cuatro especialistas ambientales, quienes, desde sus respectivas áreas, explicaron los efectos negativos de los derrames de “oro negro” y el impacto sobre la biodiversidad.

El Lago de Maracaibo en peligro de muerte

El primer ponente fue el doctor Alejandro Álvarez Iragorry, biólogo egresado de la UCV y coordinador general de Clima 21, una ONG venezolana en defensa de los derechos humanos ambientales. En términos de derechos humanos, aseguró que el Lago de Maracaibo se ha convertido en una “zona de sacrificio” debido a la contaminación producida por los hidrocarburos.

“El lago de Maracaibo es un sistema en peligro de muerte. No hay un espacio del lago donde actualmente no haya impacto por derrames petroleros”, sentenció el biólogo. 

Clima 21 registró entre 2022 y 2024 aproximadamente entre 60 y 79 derrames continuos de petróleo, causados por filtraciones en la infraestructura petrolera. Estas cifras representan solo los eventos de gran magnitud que han afectado comunidades, zonas turísticas o pesqueras y que fueron reportados por medios de comunicación, pero no reflejan el número total de derrames ocurridos en el país. Álvarez señaló que únicamente la industria petrolera conoce la cifra exacta de derrames. 

La exposición a hidrocarburos ha generado complicaciones respiratorias en pescadores cercanos a los derrames, como en Guarapiche. Quienes recogen la brea carecen de protecciones adecuadas, lo que ha ocasionado daños en la piel y casos de depresión. Además, existe la posibilidad de que esta exposición produzca efectos genéticos y cáncer a largo plazo. La ingesta de pescado o mariscos contaminados puede afectar el tracto gastrointestinal, pues se ha comprobado que, además del petróleo, contienen metales pesados sumamente tóxicos. 

La contaminación petrolera también es transfronteriza

Andrés Osorio, especialista en Auditoría Ambiental y teledetección aplicada al monitoreo de sistemas complejos, explicó que hay una película nanométrica que cubre grandes superficies de la costa. También señaló que un vórtex de vientos alisios mantiene en circulación las filtraciones de hidrocarburos; sin embargo, fenómenos como huracanes pueden modificar los vientos, desplazando el petróleo hacia el Caribe Norte. 

Sandra Giner, bióloga egresada de la UCV y profesora investigadora del Centro Museo de Biología del ITZET, expuso sobre los efectos de los derrames de crudo en aves migratorias de la costa occidental de Venezuela. El país posee una gran diversidad de aves, especialmente acuáticas, asociadas a ecosistemas marino-costeros. Los derrames han afectado aves pelágicas como gaviotas, petreles, albatros, pelícanos y la Boba Costeña, especie endémica. 

Estas aves son depredadoras y se alimentan de peces y moluscos. Dos especies se encuentran amenazadas según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN). El petróleo se adhiere a su plumaje, impidiéndoles movilizarse o llegar a sus sitios de reproducción e hibernación.

Además, es ingerido mediante su dieta, condenándolas a morir. Entre 2019 y 2026 se registraron alrededor de 15 especies de ocho familias de flamencos afectadas por los derrames, cifra recopilada por Giner a partir de observatorios, colegas y la prensa. 

La profesora Ruth Ramos coincidió con los demás especialistas en que Venezuela carece de registros actualizados e investigaciones suficientes sobre este problema. El último informe de Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa) sobre derrames petroleros data de 2016. Los hidrocarburos también han afectado larvas que contribuyen a la construcción de corales, y se han documentado daños sobre manglares, humedales y sistemas coralinos. 

Democracia y transición energética

Según el coordinador de Clima 21, Alejandro Álvarez, los pescadores sienten abandono institucional, ya que no reciben respuestas a sus demandas, y además reportan hostigamiento político. Por ello, considera necesaria una gobernanza ambiental basada en democracia y transición energética.

“Venezuela debe trabajar hacia un mundo donde el petróleo y los combustibles fósiles no sean el centro de la economía”, afirmó.

Álvarez exhortó a la comunidad científica a asumir un papel activo en favor del bienestar ecológico. Resaltó que la ciencia tiene un compromiso ético y social al documentar y visibilizar daños al ecosistema, y que el hostigamiento o la represión no deben frenar estas responsabilidades en Venezuela.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.


Por las siglas de las siglas, amén

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Esto de hablar a punta de siglas no es nada nuevo. Comenzó con el AC y el DC de la Biblia para pasar al ACDC del rock y así terminar en este presente donde escriben cosas como: “FYI: RT si vas y DM si no, pero ASAP. Y lleva ID que el DJ es el OG. RSVP”. Y si no entendiste, no hay mucho que hacer ante este HDP desorden, pues quien defiende al idioma español se llama RAE.

Situación que incluso afecta cosas tan importantes como la salud, pues ahora te ves con un tal doctor Henry Smith MD, PhD, MSc, MPH, MBA, RN, BSN, PA-C, EMT-P, FACS, FCCM, FAAP, FRCS (Ed), DipABLM, BLS, ACLS, PALS, pero no sabes si esos son sus títulos o la clave de su wifi. Doctor que además te escribe luego:

– Tienes TDAH por un PTSD.

– OMG!… ¿Enfermedad venérea?… ¡Perdón!… ¿ETS?

Toda una forma de escribir supuestamente práctica que no es sino una gran flojera. ¿Cómo es eso que ahora Puerto Rico es PR? Mejor usemos siglas cuando sea un lugar que sí lo amerite, como Gran Bretaña, cuyo nombre real es: “Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte”… ¡MMGVO!

También dicen que las siglas ahorran tiempo, lo cual es falso. Pues a veces te dicen “Rumba del sábado… TBD” y aunque sepas que eso significa “To be decided”, tu mente igual repite “To be decided” y hasta traduce todo: “¿¿¿Todavía están decidiendo si hacer la rumba???”. ¿Ven?… Igual tardamos descifrando el supuesto mensaje práctico, por lo que seguir usando TBD como que está TBD.

Si no, es que estás reunido con tu jefe, quien te dice algo como “Los KPI mejoraron el ROI” y tú: “¡Claaaro, totalmente!”. Pero después le preguntas a un compañero qué significaba eso y entonces debes aguantarte el bullying que te hará por ignorante, hasta finalmente entender todo como a los diez minutos. O sea, WTF??? Hasta terminas con un medio trauma que deberás sacarte viendo MLB, NBA o XXX.

¡Y uno pensando que lo más encriptado hasta ahora era el lenguaje Cuti! Aunque bueno, ya está tan desactualizado que hasta sirve más que antes, vean: “Cuti-fue, cuti-ra, cuti-Del, cuti-cy”.

Pero no todo con las siglas es malo y hasta entiendo por qué nos gusta ahorrar tantas letras hoy. Quizás es lo único que podemos ahorrar. Además, es una forma de reconocer quién es parte de tu círculo más cercano, pues si alguien dice que te quiere mucho, pero pone “TQM” por no tener tiempo para escribir “Te quiero mucho”, es que no te quiere un CDLM.

¿Será entonces que nos aguarda un futuro con un español aun más abreviado? Con poemas así como…

A la CEO de mi cora,

que sin ti me veo solo.

De mi alma eres GOAT

y recuerda siempre: YOLO.

O con documentos legales de abogados diciendo:

“NY, Mayo 2035.

FYI: Comunidad LGBTIQ+ de RD presenta PPT de un TBT en el TL del DT diciendo HDP al CEO por negar QR del LP”.

BTW, un futuro prometedor para inventarse las siglas que uno quiera, ¿no? Como la OMPL, u “Organizacion de Medias Perdidas en la Lavadora”. Razón por la que aprovecho para además decirles HLVB: “¡Hasta La Vista, Baby!”. Aunque jamás abreviando lo más importante: gracias y los quiero mucho.

@ReubenMoralesYa

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Una boleta de excarcelación ignorada separa a Daniel Echenagucia de su familia

El horizonte del Llano venezolano es infinito, pero la vida de Daniel Enrique Echenagucia hoy se reduce a cuatro paredes de concreto de dos metros por dos. Él, un civil ajeno a las diatribas políticas, campeón nacional de pesca de pavón -representó al país en dos competencias internacionales- y apasionado por la ganadería, es hoy uno de los presos políticos a quienes se les negó la amnistía y que espera que se cumpla con su excarcelación, pues hay una boleta emitida desde enero de 2026 que así lo ordena.

“Daniel es apasionado por el Llano de Venezuela y es un hombre profundamente familiar y sociable. Tiene un carácter súper alegre y constantemente está haciendo bromas. Tiene unos valores y unos principios muy claros. Es una persona empática, justa y leal y siempre dispuesto a ayudar. Ese es Daniel, así es como yo lo puedo describir”, narra su madre, Milagros Vallenilla, con las palabras entrecortadas por la admiración y también por el llanto.

Foto: Cortesía familia de Daniel Echenagucia

Daniel, graduado en Administración de Empresas, vivió fuera del país entre los años 2018 y 2022. En julio de este último año, decidió retornar a Venezuela y en 2023, un amigo suyo de toda la vida, que es cirujano, adquirió una pequeña finca en el estado Falcón. Como no tenía tiempo para dedicarse a ella le propuso a Daniel que lo ayudara en un proyecto de inseminación artificial de ganado: “Daniel, por supuesto, estuvo feliz cuando el amigo le hizo esa oferta, porque para él era su sueño. Su sueño era tener una finca y desde jovencito, de hecho, antes de ir a la universidad, estuvo estudiando en Barinas, en una escuela que había montado en el Reino Unido, para enseñar a la gente o que era el cultivo y la ganadería”, relata su madre.

Sin embargo, ese viaje de realización de uno de sus sueños infantiles se interrumpió abruptamente en una carretera nacional, específicamente el 3 de agosto de 2024. En esas semanas, el país estaba convulsionado por la tensión política poselectoral tras el resultado anunciado por el Consejo Nacional Electoral de las elecciones presidenciales, que generó una serie de protestas masivas y desató una ola de represión en la que más de 1000 personas fueron detenidas. La mayoría ni siquiera en manifestaciones.

Como era tiempo de vacaciones escolares sus hijos, Daniel decidió viajar con su dos hijos y su esposa, Marien Padilla, para que estuviesen junto a él en ese período. Al llegar al peaje de Valencia, la Guardia Nacional detuvo el vehículo y retuvo sus cédulas. Poco después, el diagnóstico de la arbitrariedad estaba dictado: se lo llevaban al la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim).

Durante diez agónicas horas, toda la familia permaneció retenida. Luego, la separación definitiva.


Mientras a Daniel se lo llevaban con rumbo desconocido, su esposa y sus hijos fueron escoltados hasta su casa en Caracas en su propio vehículo por hombres fuertemente armados y encapuchados La requisa posterior en la vivienda arrasó con todo: teléfonos, computadoras y hasta los pasaportes venezolanos e italianos que tenía la familia.

Comenzaron entonces 64 días de silencio absoluto. Sesenta y cuatro días en los que Daniel no existía para los registros oficiales. Una desaparición forzosa que terminó solo cuando, por vías extraoficiales -información de un recluso- la familia supo que estaba recluido en El Rodeo I.

Frío, soledad y ausencias

La primera vez que Milagros Vallenilla logró verlo habían pasado más de 70 días desde la detención. Dice que lo encontró ansioso, asustado, consumido por el aislamiento.

“Le hice señas con los ojos para saber si lo habían torturado físicamente y me dijo: ‘No mamá’”, relata la señora Vallenilla.

Pero la ausencia de golpes visibles no disipa la preocupación por las condiciones de reclusión. Según su testimonio, Daniel ha estado recluido en una celda de concreto de apenas dos metros por dos, con una cama de cemento y una letrina al lado. La comida entra por una rendija en la reja. Las visitas ocurren una vez por semana, detrás de un vidrio y bajo vigilancia armada. No les permiten almohada, ni cobijas, solo una sábana. En los meses de frío acusan la falta de abrigo por esa causa. Los productos de higiene que les permiten ingresar son limitados, entre ellos, una panela de jabón azul para lavar los dos únicos uniformes que tienen.

“Es una tortura psicológica muy grande”, dice la madre. “Él no puede leer un libro, no puede escribirle a sus hijos, no tiene derecho a un papel y a un lápiz”.

Dentro de la prisión también hay “castigos” como la suspensión de visitas. Cuenta Vallenilla que en diciembre de 2025 se las suspendieron por un traslado de extranjeros a ese penal, que derivó en una protesta. También, se quedaron sin visita luego de los hechos del 3 de enero -bombardeos en la capital, Miranda y La Guaira para detener a Nicolás Maduro-. La otra suspensión ocurrió en abril pasado: familiares y organizaciones denunciaron que se escucharon detonaciones y gritos de auxilio en el centro penitenciario y que los reclusos alertaron sobre compañeros desmayados y presuntos tratos severos. Las autoridades suspendieron las visitas de forma indefinida como una medida de castigo y represalia.

El aire falta más en prisión

La salud de Daniel, asegura su familia, se ha deteriorado dentro de prisión. Padece asma crónica, hiperglicemia y artrosis. La alimentación basada principalmente en carbohidratos y las condiciones de encierro agravan sus patologías de base. El cloro que le permiten ingresar para limpiar su letrina le hace daño.

“En varias oportunidades lo han tenido que llevar a enfermería para nebulizarlo”, explica su madre, quien detalla que durante muchos meses no le permitían siquiera tener su inhalador de rescate cerca, hasta que con la emisión de una carta médica, autorizaron el ingreso del medicamento vital a su celda.

Pero quizá el daño más profundo no sea físico: sus hijos tenían entre 13 y 15 años cuando ocurrió la detención. En todo este tiempo de prisión, solo ha podido verlos dos veces. Hoy, reciben atención psicológica para enfrentar el trauma. “Tienen el susto de ir en un carro con sujetos armados y detener a personas revisándole su casa”, cuenta Vallenilla. “Ha sido terrible”, agrega.

Echenagucia junto a su madre, hijos y esposa. Foto: Cortesía

La separación también ha sido un golpe duro para su esposa, Marién. “Ellos tienen un matrimonio muy unido y muy feliz y ahora lo único que tienen es separación”.

Aun así, dentro de la prisión, Daniel intenta sostener a otros.

Algunos excarcelados le dijeron a la familia que era él quien animaba a los demás presos. “Daniel era la persona que nos mantenía fuertes con sus chistes y su echadera de broma”, recuerda su madre que le contaron.

Una orden de excarcelación ignorada

Los delitos atribuidos a Daniel son los mismos con los que han mantenido tras las rejas a decenas de presos políticos en Venezuela —terrorismo, asociación para delinquir y traición a la patria—. Eso lo supo su familia porque les fueron mencionados verbalmente por un defensor público. También les dijeron que el caso estaría vinculado a hechos ocurridos en 2019. Lo más contradictorio de este proceso contra el preso político radica justamente en este punto: Daniel ni siquiera vivía en Venezuela en ese año residía entonces en Estados Unidos y regresó al país tres años después.

“Nunca hemos tenido el expediente. No sabemos exactamente qué pusieron”, acotó la señora Milagros Vallenilla.

La situación adquirió un nuevo nivel de incertidumbre el 19 de enero de 2026. Ese día, según relata la familia, un defensor público informó que existía una orden de excarcelación con medidas cautelares a favor de Daniel Echenagucia. La boleta, identificada como Oficio 195-26 y Boleta 04-26, hasta hoy, no ha sido ejecutada. Incluso, hasta una orden de citación de juicio le llegó a su casa.

Pero Daniel siguió preso.

Desde entonces, la familia ha introducido recursos judiciales, incluido un habeas corpus, mientras intenta entender por qué una orden de libertad permanece congelada en algún escritorio estatal.

“No sabemos por qué continúa detenido teniendo una orden de excarcelación”, insiste su madre.

Daniel Echenagucia junto a su madre. Foto: Cortesía

Mensaje con eco en dos gobiernos

Desde Estados Unidos, donde reside parte de la familia, Milagros Vallenilla ha intentado llamar la atención de autoridades de ese país. En su condición de ciudadana estadounidense, ha intentado acceder al senador Rick Scott o a al senadora María Elvira Salazar.

Su petición es concreta.

“Estoy de acuerdo con que traten de establecer relaciones que permitan que el país prospere”, dice. “Pero no olvidemos que existen personas y familias destrozadas y que no hacemos nada con que haya tantas inversiones, si continúan los presos políticos sin liberarlos”, expresa.

Al gobierno venezolano, específicamente a la presidenta encargada con aval de EE.UU, le hace otro llamado, todavía más íntimo.

“Quiero pedirle a Delcy Rodríguez que por favor me libere a mi hijo. Él no es político, él no es una amenaza para nadie (…) “Por favor, póngase en mis zapatos porque usted sufrió este dolor cuando su padre estuvo en condiciones parecidas. No solo le pido por Daniel, somos muchos las madres y familias saliendo, por favor piensen en los presos políticos, sigan haciendo lo que están haciendo para que el país se desarrolle, pero piensen en los presos políticos”, suplicó.

Hace apenas unos días Milagros Vallenilla pudo ver nuevamente a su hijo, cuando ella viajó a Venezuela y permitieron visitas en El Rodeo I por el Día de la Madre.

“Está muy flaco, pero de buen ánimo”, cuenta. “Me dijo: ‘Mami, no te preocupes, vamos a estar bien, yo sé que de aquí vamos a salir, esto no puede continuar’”.

Y aunque salió de la cárcel “con el corazón un poquito más en paz”, la incertidumbre sigue intacta. Porque Daniel Echenagucia continúa preso. Y porque, en Venezuela, incluso una orden de excarcelación, puede no significar todavía la libertad.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.






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¿Tendremos paciencia?

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El subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, evidentemente preocupado, les pide paciencia a los venezolanos. Y reconoce la necesidad de acompasar el proceso de estabilización económica, que aún se reduce a la conquista de inversiones norteamericanas para las áreas petrolera y minera, con la transición hacia la democracia.

Tanto él como el secretario Marcos Rubio tienen claridad sobre lo anterior, por sus orígenes y vivencias –Landau conoce a Venezuela y la vivió con intensidad; ello, sin mengua de que actores internos en ambos países sigan forzando la barra para que todo cambie sin que cambie, a la manera de El gatopardo de Lampedusa: “Si queremos que todo siga como está, es preciso que todo cambie”, proponía Tancredi Falconeri.

Ciertamente, si no fuese porque destruyó toda la estructura de modernización alcanzada por el país durante el medio siglo previo a 1999, la mal llamada revolución bolivariana, suerte de sincretismo ideológico trasnochado con odios intestinos, estarían aplaudiéndola tirios y troyanos, no solo los mercaderes de adentro y los de afuera, tributarios de un cesarismo dilapidador o a quienes mucho les molestan los controles de una democracia en serio.

Salvando las distancias, la cuestión actual evoca a Antonio Guzmán Blanco, que, aconsejado por el emisario de Estados Unidos en Caracas, el ministro Jehú Baker, en cuanto a que su nación “se hallaría dispuesta a proponerle al gobierno de Gran Bretaña el arbitraje de una tercera potencia” para resolver el entuerto de entonces sobre el Esequibo, en el año sucesivo, en 1883, le entrega a Horacio Hamilton y Jorge A. Philips la explotación del lago de asfalto de Guanoco, en el actual estado Sucre. Han transcurrido 143 años y nos encontramos en el mismo sitio, ahora en manos de la Corte Internacional de Justicia.

Si ponemos de lado a las golondrinas del contemporáneo tráfico global de los negocios deslocalizados –mientras cursa una guerra económica entre USA y el Oriente, bajo la modalidad de guerra mundial de tercera o cuarta generación– ninguna empresa norteamericana seria, tampoco extranjera, invertiría en su propio territorio de no contar con lo que tiene, una sólida democracia y una Justicia que solo las relaja el narcisismo digital junto con los crecientes enconos partidarios. Pero eso se olvida o se invierte como prioridad estratégica a propósito de Venezuela luego de la extracción de Nicolás Maduro y de Cilia Flores; y he allí la desconfianza que crece entre los venezolanos, luego de haber celebrado el evento y el sometimiento de aquellos a la jurisdicción federal de Nueva York, el pasado 3 de enero.

Pero Maduro y Cilia, a diferencia de los Rodríguez, más allá de que los primeros –como lo dicta la experiencia– en tanto que fieles discípulos de La Habana conjugaban los términos revolución con el tráfico internacional de drogas, estos se amamantan en las fuentes del odio, del cinismo y de la venganza. ¿Son más confiables? Preguntamos.

Jorge, psiquiatra, manipulador de las emociones, con la frialdad de un sepulturero –señalados él y su hermana en los informes de las misiones independientes de la ONU sobre crímenes de lesa humanidad– le ha pedido recién a los venezolanos, después de violarlos y, justamente, para vengarse, que superen el trauma, que lo perdonen, y que regresen a Venezuela. ¿Pero qué dices?

No abundaremos sobre lo que hemos escrito en circunstancia similar a la que anima esta crónica, como la presencia de una evidente separación de perspectivas entre el norte y el sur americanos –dejemos aparte los complejos coloniales. Ocurre en las Américas y como parte fundamental de Occidente, y como civilización, un choque consigo misma y no con las demás civilizaciones del mundo, como lo predicara Huntington.

El puritanismo calvinista, la semilla de los cuáqueros, que apunta a una suerte de capitalismo ético donde la rentabilidad se considera el medio para lograr propósitos superiores y el bienestar social, antagoniza con la prioridad católica y cristiana; esa que abonó en las tierras venezolanas de manos de los españoles y sus órdenes mendicantes, promotoras del ser. Sin paga –salvo la que más tarde hubo de hacerse para reclutar ingleses mercenarios que ayudasen a Venezuela en su empresa de independencia– colombianos y venezolanos regaron de libertad a las naciones hasta donde llegaron sus espadas. Más tarde o más luego, sí, los hombres de espada se hicieron de los bienes de los españoles y canarios que abandonaran el territorio nuestro, forjándose así las primeras generaciones de ricos hacendados. Luego los metió en cintura el general Juan Vicente Gómez, durante las primeras tres décadas del siglo XX.

Pero como la cuestión que nos ocupa es la de la paciencia, aquí sí, cabe observar que la Biblia señala que la prueba de la fe produce paciencia (Santiago 1:3-6). Es la certeza de que Dios cumple sus promesas, incluso en las circunstancias más adversas. Y la fe, no se olvide, es confianza inquebrantable. De donde cabe otra pregunta al pedírsenos paciencia a los venezolanos, ¿se la está pidiendo Estados Unidos a los políticos que medran en el pent house de la república y aspiran a cuotas o mendrugos de poder, o se la aconsejan a los venezolanos, al pueblo llano, a la nación dispersa y en diáspora, anhelante de su vuelta a la patria y cuyo mandato del 28 de julio ha visto despreciado, por aquel y por estos?

Si se trata de auscultar el grado mayor o menor de confianza del país, en el futuro que otros hoy le diseñan, ¿podrá alcanzarse ese propósito de manos de quienes carecen de total sintonía con la misma nación y han sido sus feroces verdugos? ¿Acaso, para asegurarse una real estabilidad y paz –que no sea la del miedo o la represión selectiva– puede prescindirse de la opinión de quienes han recibido la confianza reciente y abrumadora de los venezolanos? Me refiero, claramente, al presidente electo, Edmundo González Urrutia, y a la líder indiscutible del país, María Corina Machado.

Y dejemos atrás, por lo pronto, una ejemplaridad que se olvida u omite, como la del comportamiento de Estados Unidos tras las dos grandes guerras mundiales del siglo XX. Creyó resolver, sin más y erró, al término de la primera, con inversiones y préstamos masivos de su banca privada a los europeos, combinados con una política de protección comercial (aranceles) que dificultó el pago de las deudas; mientras las sanciones humillantes al pueblo alemán no hicieron sino reunificarlo tras el mal absoluto del nacionalsocialismo. Y al concluir la segunda, instalado el Plan Marshall, enhorabuena contaba Europa con liderazgos morales y orientadores, como Adenauer, De Gaulle, Schumman, De Gasperi. A tiempo alertaron sobre lo que ahora demandan sensatamente los venezolanos, una apertura económica con libertad, pero bajo las garantías previas de un Estado constitucional y democrático de derecho.

Sin confianza no habrá democracia

Lo que nos enseña el largo período de deconstrucción cultural, social y política vivido por los occidentales a partir de 1989, desde la apertura de la puerta de Brandemburgo que junta a los alemanes de oriente con los de occidente –habremos de hacer lo mismo los venezolanos de adentro con los de afuera– es que lo perdido, y lo que precede a la reconstitución política y de la justicia para la garantía de una libertad cierta y no fingida, es, nada más y nada menos que la confianza. Ante la política de redes y su forma extraña de ciudadanía al detal, negada a la otredad, han desaparecido los liderazgos de orientación, los han ahogado los influencers. Lo que es más grave, ante la división y la pulverización social –esa que atizan a fondo los hermanos Rodríguez oponiendo credos y razas en un país de tradición mestiza e identidad libertaria, acompañados por los marqueses de Casa León, la visión de país compartida, la legitimidad, han sido vapuleadas.

He aquí, otra vez, lo que no se entiende desde la acera de la política tradicional y partidaria, tanto norteamericana como venezolana, y es que, en los ambientes sociales de incertidumbre y severa orfandad, únicamente se puede recomponer a partir del afecto, alejando a los artesanos del odio y sus enconos. “Todo lo que hemos hecho durante estos largos años ha sido prepararnos para un momento de reencuentro”, sostiene, en banda distinta y enhorabuena, Machado, desarraigando la narrativa pugnaz del embrujo bolivariano y la de sus áulicos.

En nuestro texto leído ante la Academia de Mérida, en 2022 e intitulado La conciencia de nación. Reconstrucción de las raíces venezolanas, replico lo contado en otra oportunidad por el muy entrañable y admirado amigo Luis Ugalde, sacerdote jesuita, al momento de describir el hilo del afecto que apaga toda saña cainita, sobre su significado crucial y su necesaria localidad.

“Aquí aparece una gran deuda mía, el caserío vasco, que no es una simple construcción de piedra sin corazón y sin fuego de hogar. Ahí están mis raíces vividas desde niño en los años duros de la fratricida e incivil guerra y posguerra española… La economía del caserío vasco era una suma de muchos pocos para lograr la subsistencia con el trabajo de toda la familia… Ningún trabajo me fue ajeno… En ese caserío de corazón y de fuego aprendí a no rendirme ante las dificultades, sino vencerlas con trabajo y tenacidad… Por eso, en esta rendición de cuentas hoy, confieso que todo lo debo a mis raíces plantadas en el caserío de Moiua Torre de familia extendida, de 8 hermanos, padres y abuelos, y varios tíos…”, cuenta Ugalde.

Pierre Rosanvallon (Les institutions invisibles, París, 2024), agudo estudioso de las cuestiones democráticas desde su acera intelectual de izquierda democrática considera, apropiadamente, que los preocupados por el destino que ahora cerca a los viejos Estados y más empeñados en reconstruirlos, se han olvidado las instituciones que llama invisibles, tan reales como el viento y la respiración. Son esas instituciones las únicas procuradoras de la genuina libertad.

Si la deslocalización y la atemporalidad habrán de ser las dominantes en el plano de lo universal, tal como lo enseña la escolástica a fin de que esos universales puedan sostenerse, su contrapartida serán las localidades como experimentos particulares perfectibles. ¿Implicará esto el tránsito desde un derecho internacional de los Estados hacia otro en el que habrán de coexistir una suerte de derecho estatal global en equilibrio con otro derecho de las localidades globalizadas? No lo sabemos. Vivimos el parto.

Lo constatable, por lo pronto, es que se han destruido y cabe restablecer, antes que todo y de cualquier intento constituyente o reconstituyente, como elementos o principios ordenadores de la paz en libertad: el de la confianza y el afecto, claves para la viabilidad de toda asociación humana y extrañas a los criterios económicos de la seguridad o la protección de riesgos a través de pólizas de seguro; el rescate de la auctoritas o de las referencias morales orientadoras de toda asociación cultural o política, económica o comercial, pues concitan identidad y no la refracción de la autoridad formal o legal, la del poder constituido o la de los oficiantes de la política electoral; finalmente, la de la legitimidad, que se ha extraviado por falta de una visión compartida y de futuro, la de la gente, no las de las élites representativas ni la de quienes, arguyendo la participación ciudadana abrogaron en Venezuela toda idea de dignidad humana.

Sugiere Rosanvallon con urgencia –lo hemos adelantado en otra oportunidad y nos repetimos ahora– y para conjurar la incertidumbre de los egoísmos, la deliberación democrática. Es la que permite formar visiones comunes mínimas y no se contenta con elegir una opinión, siempre coyuntural o emocional, para imponerla mediante mayorías y transformarla, equivocadamente, en voluntad general y soberana. Sin nación, a fin de cuentas, no habrá estabilidad económica, menos república. Solo la democracia genuina y como forma de vida asegura la paz y el bienestar. Eso se demostró en Venezuela entre 1959 y 1999.

correoaustral@gmail.com | @asdrubalaguiar

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Carmen Navas: “Dios me dio la fortaleza para encontrar a mi hijo”

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Con paso lento, pero firme, y sostenida por su círculo más cercano, Carmen Navas llegó al primer acto público en memoria de su hijo Víctor Hugo Quero Navas, realizado en la iglesia La Candelaria en Caracas, este viernes 15 de mayo.

Bajo el sol inclemente del mediodía, Carmen Navas caminó hasta la entrada principal de la iglesia cargando a cuestas un dolor que dejó de ser solo de ella y se convirtió en el de todo un país. 

“Estamos contigo, Carmen”, “Carmen no estás sola”, “Dios tiene que hacer justicia, Carmen”, “las madres de Venezuela te apoyan”, eran las palabras de aliento y consuelo que manifestaban las personas que se acercaron al templo para acompañar a la madre de Víctor Hugo. 

Carmen hizo una parada antes de llegar al primer banquillo de la iglesia. Sofocada, cansada y ahogada en el llanto, solo alcanzaba a dar las gracias o a responder con una mirada de gratitud a todos lo que se acercaban a ella para abrazarla o estrechar sus manos. 

Foto: Yeannaly Fermin

Al llegar al altar, Carmen fue recibida por el párroco de la iglesia, quien la abrazó y le dijo: “Nos hemos unido profundamente desde la fe a su dolor. El rostro suyo es el rostro de la búsqueda de la justicia en Venezuela”. 

Foto: María Gracia Lacruz

Visiblemente conmovido, el sacerdote comparó el dolor de Carmen Navas con el de la virgen María. Recordó que María estuvo siempre al pie de la cruz acompañando a su hijo Jesús y sosteniendo a los discípulos para que no perdieran la fe. “La virgen abrazó y sostuvo a quienes quedaron atrás y dijo que no tuvieran miedo porque él iba a resucitar, y hoy digo que Víctor también va a resucitar en el rostro de todos los que tenemos la esperanza de que esta situación cambie, y cambie para bien”, dijo. 

Víctor Hugo Quero Navas, de 51 años, fue detenido a principios de enero de 2025 en el marco de las protestas antigubernamentales del pasado 28 de julio, acusado de terrorismo y conspiración. Desde su detención y posterior desaparición física, su madre lo buscó incansablemente durante varios meses hasta que, el pasado 7 de mayo, las autoridades venezolanas admitieron que había muerto bajo custodia del Estado, en un contexto marcado por la opacidad y desconfianza en el sistema de justicia.

“Dios me dio la fortaleza para encontrar a mi hijo hasta el final”, dijo Carmen Navas en un pase con el micrófono que le hizo el sacerdote. 

Víctor Hugo es el preso número 27 que fallece bajo custodia del Estado desde el año 2014. El caso se diferencia de los demás por el ensañamiento utilizado para ocultar la desaparición post mortem por más de nueve meses, simulando que aún seguía con vida. 

Un dolor de todas las madres 

A la misa en memoria de Víctor Hugo Quero Navas asistieron muchos adultos mayores, en su mayoría, mujeres. Había también políticos, activistas, miembros del Comité por la Liberación de los Presos Políticos y familiares de detenidos que siguen sin obtener respuestas de sus seres queridos. 

Todos los asistentes acataron la instrucción de vestir con camisa blanca y llevar una vela como símbolo de duelo y resistencia. 

Alba Quiroga no conocía a Carmen Navas, pero se acercó hasta la iglesia para apoyarla y brindarle consuelo. “No la conozco ni conocí a su hijo, pero su dolor lo puedo sentir porque también soy madre y como madre exijo que este hecho tan horroroso no se vuelva a repetir nunca”, comentó.

Foto: María Gracia Lacruz

Por su parte, Abraham Blandín, vicepresidente del partido Primero Justicia en el estado Miranda, aseguró que se identifica con Carmen Navas porque también tiene hijos y pidió la liberación de todos los detenidos por razones políticas: “Ojalá que todas las madres que tienen a sus hijos presos puedan abrazarlos en libertad”.

Marielena León, habitante de la Cota 905, aseguró que el caso de Víctor Quero le duele a todo un país. “Admiro a la señora Carmen por la fortaleza que ha tenido para enfrentar esta desgracia. No ha sido fácil por todo lo que ha tenido que pasar. Hoy fue ella, pero mañana podríamos ser cualquiera de nosotras si no hay un cambio en este país”, recalcó.

“Los venezolanos sufrimos la muerte de Víctor Quero y estamos aquí para apoyar esta lucha espiritual porque una madre no merece pasar por lo que está pasando la señora Carmen”, dijo Margarita Briceño.

Una despedida sin respuesta

La primera ceremonia oficial por el alma de Víctor Quero finalizó con un grito compartido dentro de la iglesia:

“Justicia, justicia, justicia”, corearon en varias oportunidades los asistentes a la misa.

Foto: María Gracia Lacruz

Carmen encendió algunas velas para alumbrar el alma de su hijo y así como llegó se retiró del templo: acompañada y sostenida por decenas de personas que rechazan lo ocurrido, exigen justicia y se niegan a olvidar.

Foto: María Gracia Lacruz

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

El cambio como motor de evolución humana

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Hablar del cambio es hablar de la vida misma. Nada permanece intacto con el paso del tiempo y, como seres humanos, estamos en una transformación constante que redefine nuestros pensamientos, nuestras metas y la manera en que decidimos construir nuestro camino.

Muchas veces el cambio suele relacionarse con incertidumbre, miedo o turbulencia. Es natural sentir temor ante aquello que modifica nuestra estabilidad o nos obliga a salir de lo conocido. Sin embargo, la verdadera diferencia no está en evitar el cambio, sino en la forma en que lo comprendemos y enfrentamos. Cada transformación trae consigo la posibilidad de crecimiento, aprendizaje y evolución.

En la actualidad, el cambio dejó de ser un hecho aislado para convertirse en una constante. Vivimos en una sociedad que se mueve a gran velocidad, donde las ideas, las dinámicas sociales y las formas de comunicarnos evolucionan todos los días. Adaptarse ya no es solamente una necesidad práctica, sino también una oportunidad para construir una visión más humana, justa y consciente del mundo que queremos dejar.

Cada persona aporta algo distinto desde sus experiencias, sueños y propósitos. Precisamente en esas diferencias existe una enorme riqueza colectiva. Comprender hacia dónde queremos ir y cómo queremos hacerlo implica reconocer que nuestros intereses cambian con el tiempo y que el recorrido de la vida rara vez es lineal. Aun así, cada etapa tiene un sentido trascendente cuando está conectada con acciones coherentes con nuestros valores.

En medio de una era profundamente digitalizada, resulta fundamental no perder de vista la dimensión humana. La tecnología representa una herramienta extraordinaria para avanzar y conectar, pero el verdadero impacto ocurre cuando somos capaces de utilizarla con conciencia, empatía y gratitud hacia quienes nos rodean. El progreso no debería alejarnos de nuestra esencia, sino acercarnos más a ella.

Cambiar no necesariamente significa realizar transformaciones drásticas. A veces, los cambios más significativos comienzan con pequeñas decisiones, nuevas perspectivas o acciones cotidianas que terminan generando un impacto positivo en nuestro entorno. Cada persona, desde sus posibilidades y circunstancias, tiene la capacidad de contribuir a la construcción de un mundo más humano y equilibrado.

Al final, el cambio no debe verse únicamente como un desafío, sino como una oportunidad permanente para evolucionar, crecer y dejar huellas positivas a través de nuestras acciones.

@eduardofrontado

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es