El gobierno de Estados Unidos llevó a cabo este sábado un simulacro de evacuación de su embajada en el sector Valle Arriba de Caracas con el sobrevuelo de dos helicópteros, que llevaban militares a bordo, y el ingreso de personal de bomberos y ambulancias a su sede diplomática, de acuerdo a información proveniente de agencias internacionales.
Según la embajada americana, el simulacro se llevó a cabo ante eventuales situaciones médicas o catástrofes.
El gobierno de Delcy Rodriguez informó que autorizó a su par de Estados Unidos para realizar un simulacro en su embajada en Caracas como parte de “los protocolos regulares de seguridad y protección diplomática”.
El Ejecutivo señaló que dos aeronaves realizarían sobrevuelos controlados en Caracas y operaciones de aterrizaje en las instalaciones de la sede diplomática.
En estos momentos se está llevando a cabo un ejercicio de respuesta militar estadounidense en la Embajada de los Estados Unidos en Caracas. Garantizar la capacidad de respuesta rápida del ejército es un componente clave de la preparación de la misión, tanto aquí en Venezuela como… pic.twitter.com/PpEwghap8r
— Embajada de los EE.UU. en Caracas (@usembassyve) May 23, 2026
La actividad se desarrolla en coordinación con las autoridades aeronáuticas venezolanas, responsables de “autorizar y supervisar los sobrevuelos requeridos para dicho ejercicio, así como con otros órganos e instituciones nacionales involucradas en los protocolos de atención y seguridad”.
Así inicia el ejercicio militar de EEUU en Venezuela, muy parecido a como lo analicé el día de ayer.
El buque de transporte US GOV VESSEL 70 a menos de 15km de las costas de La Guaira de donde despegó el MH-60S.
— 1Tte Jose Rodriguez Araña (@RodriguezAranaJ) May 23, 2026
“En estos momentos se está llevando a cabo un ejercicio de respuesta militar estadounidense en la Embajada de los Estados Unidos en Caracas. Garantizar la capacidad de respuesta rápida del ejército es un componente clave de la preparación de la misión, tanto aquí en Venezuela como en todo el mundo. Seguimos avanzando en el plan de tres fases de @POTUS para Venezuela”, escribió la embajada en su cuenta de X.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país
Según el portal El Colombiano, Camilla Fabri Saab, esposa del empresario colombiano Alex Saab, abandonó Venezuela junto a sus hijos con destino a Italia.
De acuerdo a medios colombianos, Fabri y los menores de edad salieron del país durante la tarde de este viernes.
La italiana había ocupado cargos como viceministra para la Comunicación Internacional y presidenta de la Gran Misión Vuelta a la Patria.
En el marco de la “purga” y reestructuración luego del 3 de enero de este año, la presidenta encargada Delcy Rodríguez la removió de sus responsabilidades el pasado mes de febrero.
Fabri abandonó Venezuela a menos de una semana que el gobierno de Rodríguez entregara a su similar de Estados Unidos, Alex Saab, pese a que ambos países carecen de tratado de extradición y que una deportación tuviese que haberse producido hacia Colombia: país de origen de Saab.
Según el Diario de las Américas, el plan es instalarse en los próximos días en Miami, donde permanece detenido Saab, señalado como testaferro del capturado por las fuerzas armadas estadounidenses, Nicolás Maduro.
Apenas esta semana Saab compareció ante un tribunal federal en Miami. La Fiscalía del Distrito Sur de Florida lo inculpó de presunto lavado de dinero y conspiración para realizar transacciones financieras, así como un complot para ocultar y disfrazar el origen de fondos.
“Cualquier decisión que asuma el Gobierno nacional la hará por un interés, que es el interés de Venezuela, no hay otra consideración. Alex Saab es un ciudadano de origen colombiano, cumplió funciones en Venezuela y son asuntos entre los Estados Unidos de Norteamérica y Alex Saab”, sostuvo Delcy Rodríguez.
Posterior a la “deportación” de Saab, el ministro de Interior y Justicia, Diosdado Cabello, dijo el colombiano había ejercido cargos de ministro, diplomático, ostentado pasaporte venezolano y hasta votado en las pasadas elecciones del pasado 28 de julio de 2024 con una cédula “fraudulenta”.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país
A raíz de la metáfora que de nuestra realidad se nos vuelve la muerte de doña Carmen Navas, octogenaria, madre de Víctor Quero, preso político que fallece en las mazmorras de una insensible dictadura que se lo ocultara, cabe nos preguntemos los venezolanos si hacen sentido nuestros debates constitucionales y políticos, atentos a nuestra transición hacia la democracia sin haber resuelto lo esencial.
Me refiero al valor que le otorgamos a lo radicalmente humano. Lo que no se ve en los textos legales, pero es real como las certidumbres que construyen la confianza y cuya pérdida mata la esperanza como el deseo de apostar a los riesgos. Es el tener al lado y no a la cabeza modeladores éticos, cuyos ejemplos valga la pena emular y seguir, en fin, aprendiendo a compartir –sin abandonar lo propio e insustituible– unos proyectos de vida que abonen en favor de todos y nuestra dignidad.
No se trata ya de responder aquello que tanto nos ha carcomido el alma durante las casi tres décadas que dura la satrapía que aún padece nuestra nación hecha hilachas, vuelta diáspora, es decir, ¿cómo fue posible que unas generaciones que nos modernizamos material e intelectualmente a partir de 1959 –miles de estas, casi 65.000, beneficiarias del Plan de Becas Mariscal de Ayacucho, formadas en los mejores centros académicos del mundo (1974-1999)– hicimos espacio en nuestro hogar común a la maldad, al mal absoluto?
Y sépase que este traspié, que es colectivo y solo la irresponsabilidad o el escapismo de algunas élites los lleva a insistir solo en la búsqueda de culpables y sus nombres para no mirarse en sus espejos, mal encuentra paralelo justo en las experiencias de nuestra república.
Esta, disuelta, vuelta girones, mediando traiciones y delirios de poder entre las huestes y cada uno de los caudillos que parían nuestras decenas de revoluciones, cuando menos la marcó el empeño de darnos estabilidad institucional. Privaba un genuino amor a lo venezolano, así fuese el que solo se cocinaba o en las sociedades económicas de amigos del país o en los cenáculos de las espadas que sobrevivieron a las guerras por la independencia. Pienso en José Antonio Páez y Carlos Soublette como en el rector José María Vargas, tras el final de esa guerra fratricida por una emancipación de España que nos dejase sin libertad, que cesa en 1830. También reparo en los autores de los Estados Unidos de Venezuela, pasada la guerra federal, como Juan Crisóstomo Falcón y “los compadres”, Antonio Guzmán Blanco y Joaquín Crespo.
Si de darnos una nueva constitución es de lo que se trata y lo que preocupa a los oficiantes de la política y a sus tinterillos, está bien. Pero he decirles que cabrá dejen atrás el complejo que algún diletante político nos montó sobre las espaldas acaso a propósito o para denostarnos; como ese de que tras cada revuelta nos hemos dado durante 200 años –ausente la nación– más de 26 constituciones, si se incluye a la gran colombiana de 1821. Es una mentira monumental.
Si de modelos con identidad y especificidad se trata, solo cabe contar las constituciones de 1811, 1830, 1864, 1947, 1961 y 1999. Marcan y determinan, sucesivamente, a nuestro Estado federal descentralizado, nuestro nacimiento como república una vez separados de Colombia, la que fue consecuencia de la guerra federal, la que nos da el voto universal y directo, la partera de nuestra república civil de partidos, y la última, el pecado original, la de la degeneración bolivariana. Estados Unidos, que ahora guía nuestros pasos, se dice que ha tenido una sola constitución, pero lo veraz es que ha sido modificada 27 veces, como en Venezuela.
En nuestro caso, la diferencia es que cada gendarme de turno, que reforma la constitución para alargar o acortar su poder o para aumentar o disminuir el número de los Estados, intenta pasar a la gloria firmando la suya como un acto que borra la memoria, creyendo que la historia puede reiniciarse desde cero. Era lo propio de nuestro complejo adánico, resumido en frases célebres: “Revolución integradora” (1831), “Dios y federación” (1863), “la patria es lo primero” (1867), “regeneración” (1875), “nuevos hombres, nuevos ideales, nuevos procedimientos” o “rehabilitación y restauración” (1899), “pacificador” (1908), “nuevo ideal nacional” (1949).
Que la Constitución de 1999 es, al cabo, nuestro pecado original y la base de lo corriente y ominoso, ni qué dudarlo. Ella favorece al gobernante-legislador con vocación de perpetuidad, que distribuye derechos humanos a su arbitrio; acaba con la autonomía histórica de los municipios; les confiere a las instituciones que son partes ante la justicia –el llamado Poder Moral– la potestad de remover a los jueces que deben controlarlas; en fin, que transforma en objeto de la seguridad nacional, léase, que somete a cuidado del mundo militar a todos y al todo de nuestra cotidianidad personal y ciudadana. Es la misma, en suma, la visión hiperbólica de la pretensión bolivariana de 1819 –la de la deuda eterna e insoluble del pueblo con sus hombres de espada– y la del proyecto boliviano de 1826, forjador del gobierno vitalicio y hereditario.
Que tengamos que repensarnos e ir en búsqueda de las huellas extraviadas desde nuestra génesis –tributarias de la experiencia foral hispana, maceradas en pueblos de doctrina, decantadas en la vida municipal como primera experiencia de libertad: tanto que fue la municipalidad de Caracas la que decide nuestra separación de Colombia y la emergencia de nuestra república primeriza, es también algo loable y más que válido.
Los parteros nuestros, los mancillados doctores de 1811, civiles auténticamente liberales y ajenos tanto a la corrección política –no leían a Nicolás Maquiavelo y su obra El príncipe– como a los autócratas que beben de las fuentes del derecho divino de los reyes, buscaban preservar, sí, nuestra realidad de ciudades más próximas al fogón de lo familiar. Era la fuente modeladora de nuestra confianza social, la raíz que haría posible el dibujo de una nación de hombres libres.
Mas redescubrirnos en el ser que somos los venezolanos, como seres de presente y en reelaboración constante, acaso inacabados, diferentes en nuestras tonalidades dentro de lo nacional (andinos, llaneros, caracteres bañados por el Orinoco, amasados por el sol marabino y coriano, hijos del centro del país o caribeños de ambos extremos), e imaginativos, resilientes, transformadores de nuestros problemas en circunstancias desternillantes, habrá de ser, sin embargo, lo primero.
Se trata, pues, de imaginarnos en el traje común que mejor nos engalane y del que también hemos de desnudarnos para mostrarnos, no solo ante quienes nos observan desde la distancia y con quienes convivimos todos, nuestra diáspora y los de adentro, sino ante nosotros mismos. Se trata, justamente, de considerar si esa maldad absoluta que incubase en el alma de un número significativo de nuestros compatriotas fue la obra de una degeneración propia y en casa o acaso un vicio importado. Ambas requerirían de reeducación social y cultural.
En ese paso crítico, el de nuestro reencuentro, la tarea será volver a redescubrir lo que nos da especificidad más allá de las diferencias o separaciones que se nos impusieran durante las tres décadas que vamos a cumplir como nación dispersa, de disgregación entre las familias. Se trata de que el 30 % de la población que migró, una parte significativa regresará con otro talante a cuestas; probablemente similar al de las corrientes migratorias –canarias, europeas, andinas– que nos diesen lo mejor de lo suyo y nos hicieron crecer cuantitativa y cualitativamente como población. Estamos a las puertas de un nuevo mestizaje cósmico, dentro de un gran colisionador como el que recreó la partícula de Dios.
Nos corresponderá repetir entre nosotros lo vivido por los alemanes –los de la zona oriental y los de la zona occidental– tras la apertura de la Puerta de Brandemburgo y el final del comunismo. Este dejó tras de sí males y maldades inenarrables como las que llevaran hasta la muerte a doña Carmen. Dejará enseñanzas que, salvo que se busque desplazarlas por escapismo o cómoda indolencia en quienes solo se preocupan y les ocupa trillar sobre una república imaginaria, serán fundamentales para la inédita tarea pendiente de volver a describir con normas constitucionales auténticas a la vez que efectivas a esa nación aspiracional, históricamente preterida, repito, desde hace dos centurias y pronta a reparar sus heridas.
Téngase presente que de dignidad humana y de su valor eminente saben más y sin enconos quienes la han visto hollada en sus carnes y espíritus, y los que hoy, regresando de los infiernos, como los policías metropolitanos, traspasan las rejas y recobran la esperanza –doña Carmen hablaba de la Caja de Pandora, que al vaciarse deja al final eso, esperanza.
Lo invisible de lo venezolano
¿Tendremos un parlamento bicameral o un presidente que no podrá reelegirse o será electo en doble vuelta, y unos jueces cuya probidad demostrada e independencia, no simulada, administren justicia oportuna? Posiblemente, pero todo eso, necesario, es lo instrumental.
En toda constitución real, la verdadera metáfora –vuelvo a usar la palabra– de su nación, su esencia, es invisible y tan real como el aire que nos oxigena. Es la que construimos y deconstruimos durante nuestras cotidianidades y sin la cual, la otra, la sacramental, se vuelve remedo o caricatura. Es la que se forma reconstruyendo, primero que todo, la confianza perdida. “Si no tiene confianza corriente, el hombre no se levantaría de su cama”, dice Pierre Rosanvallon. Solo se construye esta a partir de espacios sociales que no sean complejos; que aprenden del pasado –predominante en el mundo familiar o en la comunidad– para organizar el presente más allá de este y anticipar confiados el porvenir. El predicado constitucional, por lo visto, se capta al instante.
La confianza se pierde, a la par, por falta de transparencia, cuando la gente carece de elementos de información y de juicio que le permitan manifestar su confianza, antes de que la domine la desconfianza, como ha sido la regla en Venezuela a partir de 1999.
Se trata, pues, de un proceso complejo y en marcha que requiere de acompañamiento leal –lo han hecho, sin ambages, María Corina Machado y Edmundo González Urrutia. Pide la presencia modeladora que incide en lo psicológico y lo sociológico, de una autoridad moral que no es la legal o la del poder, siempre refractaria. La auctoritas, propia de los verdaderos líderes –distinta de los candidatos de oficio– es la única que cataliza durante deliberación democrática, sin pretensiones de secuestrar o dirigir a la voluntad general. Acompaña, modela, es eminente y a la vez próxima, cercana a la misma gente.
En esa constitución invisible de la venezolanidad presta a rehacerse, habrá de contar como resorte crítico y moral la legitimidad. Es el elemento constituyente de la vida social y política. Se refiere a aquello que se reconoce por todos en su calidad moral y, de suyo, ciudadana. Es subjetiva e imperativa. Pero no se trata de la autoridad ni de la legalidad, repito, fácilmente asibles. Es algo inasible. No se impone, sino que se reconoce. Es el ideal perfectible que amalgama, distinto del dogma que busca dominar. Es el principio vital de una democracia que se mira en la gente y realiza sus aspiraciones compartidas.
Lo electoral, cabe advertirlo, es medio o accidente. Dicho en términos constituyentes, la legitimidad es el rostro y la enseñanza que nos lega Carmen Navas. Es la síntesis genuina de los sueños de quienes, sintiendo en sus ojos entrecerrados los rayos de la libertad y el cese del oscurantismo, están abandonando nuestras cárceles y el exilio.
Darnos una transición democrática auténtica, en síntesis, pide que resolvamos sobre lo que es el enigma y el espíritu de la democracia. Que cambien o no las constituciones y sus formas de tanto en tanto, es irrelevante, mientras sean congruentes con lo que solo da la voluntad de nación, la confianza y la legitimidad. El poder constituido no es intrínsecamente legítimo. Así de simple.
A través del fortalecimiento de su programa de Unidades de Clínicas Móviles (UCM), la Sociedad Anticancerosa de Venezuela (SAV) está transformando la prevención oncológica en el país, introduciendo tecnología de diagnóstico avanzado directamente en la dinámica operativa de las organizaciones y eliminando de raíz las barreras geográficas y socioeconómicas que históricamente han retrasado la detección temprana del cáncer.
Esta acción responde a una realidad crítica en el entorno empresarial actual, donde el bienestar del talento humano se ha consolidado como el verdadero motor de la productividad. El Doctor Juan Saavedra, Director General de la Clínica de Prevención SAV, desmitifica el principal obstáculo del chequeo anual: la falta de tiempo. “Llevamos la clínica a la puerta de la empresa”, explica.
“Nuestras UCM son centros de diagnóstico avanzado diseñados para llevar la pesquisa a donde está la gente: comunidades y lugares de trabajo”. Esta estrategia no solo optimiza la logística de las compañías, sino que transforma el examen médico en un acto cómodo, rápido y sin traslados.
Ventajas competitivas para el sector corporativo
La implementación de las jornadas de pesquisa en el entorno laboral ofrece beneficios tangibles:
Continuidad operativa: Al realizarse en las instalaciones de la empresa o zonas aledañas, se reducen significativamente las ausencias laborales por traslados a centros de salud.
Diagnóstico de alta precisión: Las UCM cuentan con equipos de alta tecnología, como el mamógrafo digital móvil que es único en el país, garantizando resultados confiables en sitio. Además, se prevé la incorporación de un colposcopio con Inteligencia Artificial (IA) para mejorar el diagnóstico de lesiones en el cuello uterino.
Sentido de pertenencia: El apadrinamiento de estas jornadas refuerza el compromiso de la organización con la salud y el bienestar de su personal, elevando el clima organizacional.
Seguimiento garantizado: A diferencia de operativos aislados, la Sociedad Anticancerosa ofrece una red de respaldo. Cualquier hallazgo sospechoso, cuenta con el soporte inmediato de la Clínica de Prevención SAV para su tratamiento oportuno.
Un escudo médico a la medida de la población
La propuesta de las UCM es integral y ataca las patologías oncológicas de mayor incidencia en el país (mama, cuello uterino, próstata y piel). El despliegue incluye un equipo multidisciplinario de mastólogos, ginecólogos, urólogos, dermatólogos, enfermeras, técnicos y médicos en formación del programa Fellows de la SAV.
El portafolio médico se divide en tres grandes pilares:
Salud Femenina (a partir de los 35 años): Evaluación mastológica (mamografía y eco) y ginecológica (citología, colposcopia y tipificación de VPH con opción de tratamiento inmediato para casos de alto riesgo).
Salud Masculina (a partir de los 45 años): Consulta integral de urología, tacto rectal y prueba del Antígeno Prostático (PSA).
Salud Dermatológica: Despistaje temprano de carcinomas de piel mediante el uso de dermatoscopios especializados.
David José González tiene 82 años y ha trabajado toda su vida como buhonero. A pesar de su avanzada edad, se levanta todos los días a las cinco de la mañana para viajar desde Petare (este) hasta el Mercado de Catia (oeste), un trayecto que en transporte público -camioneta y metro- le toma más de una hora. El abuelo David José es un luchador incansable, siempre está activo, enérgico y presto al trabajo. La venta de ropa, paños de cocina y chucherías le han permitido asegurar el sustento que la pensión por vejez le ha negado durante años.
Desde hace varios años, la vejez en Venezuela dejó de ser considerada una etapa en donde los adultos mayores se retiran de sus labores para descansar y disfrutar de lo que construyeron. Ahora es un período marcado por la necesidad y la obligación de seguir trabajando para poder costear necesidades básicas como alimentos y medicinas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la vejez activa como una etapa de bienestar, participación y autonomía de toda persona mayor de 65 años. Desde 2015, este concepto se ha ido desfigurando en el país para convertirse en vejez activa forzada, producto de la crisis económica y la emergencia humanitaria compleja.
La situación del abuelo David José se repite en muchos espacios. Es muy común ver adultos mayores trabajando como vigilantes, choferes, personal de aseo, atención al público o de manera informal porque la situación económica no le da tregua a ningún cuerpo así tenga canas, surcos en la piel y un caminar pausado.
Economía que empuja a los mayores
Rosa Rosa Perdomo tiene 68 y todavía sigue activa en el mercado laboral. Para ella es satisfactorio sentirse útil, aunque lo que percibe no le alcanza. Aseguró que seguirá trabajando en su kiosko “hasta que Dios le dé la fuerza”.
Los últimos resultados de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi) del año 2025, estiman que en Venezuela 1 de cada 7 habitantes es adulto mayor. Según estos cálculos, el 14.29% de la población supera los 60 años. De este grupo, un tercio se mantiene activo en labores formales o informales.
Desde hace varios años, la Encovi viene advirtiendo que Venezuela perdió su bono demográfico como consecuencia directa de la migración. Esto se traduce en que los millones de jóvenes venezolanos en edad productiva abandonaron el país reduciendo el relevo generacional y aumentó el peso relativo de los adultos mayores en la sociedad.
El envejecimiento acelerado que viene reportando la Encovi ocurre en un escenario adverso para todos los adultos mayores: el acceso a la salud pública es precario, no existe un sistema de protección social que responda ante una emergencia y los servicios básicos funcionan de manera deficiente.
A juicio de Victoria Tirro, investigadora y psicogerontóloga –especialista en temas de vejez- todos los adultos mayores venezolanos, en su gran mayoría, quieren seguir siendo útiles y mantenerse activos, pero advierte que en Venezuela hay un componente de obligatoriedad marcado por la situación económica del país.
Actualmente, las personas de la tercera edad cobran una pensión de 130 bolívares -menos de un dólar a la tasa oficial-, un ingreso que permaneció congelado durante cuatro años. Aunque el pasado 30 de abril el Ejecutivo Nacional anunció un aumento del bono para los pensionados, hasta el momento el mismo no ha sido publicado en Gaceta Oficial.
La extrema vulnerabilidad de los adultos mayores venezolanos también se refleja en su imposibilidad para adquirir la Canasta Alimentaria Familiar que, según estimaciones del Cendas-FVM se ubicó en $730 dólares para el mes de abril. La ONG Hum Venezuela reportó pobreza extrema en el 56,8% de los hogares venezolanos y una inflación en alimentos que en 2025 escaló al 259,3%.
El “Informe Provea 2025: El eclipse de la Constitución, Venezuela exige justicia y democracia” destacó que un sector vulnerable en cuanto al tema de la alimentación es el de los adultos mayores. Las cifras estiman que 9 de cada 10 no pueden costear su alimentación básica.
La lucha emocional
Haydee Josefina Ovalles lleva 18 años jubilada del Ministerio de Educación y lleva el mismo tiempo trabajando en un local donde vende bisutería. A pesar de que tiene una hija en el exterior y un compañero con el que comparte los gastos, reconoce que aún así debe seguir trabajando porque no le alcanza: “La pensión por jubilación es casi inexistente, ya ni sé cuánto es, pero eso no sirve para nada”, comentó.
La psicogerontóloga explicó que en el adulto mayor ocurre una mezcla de emociones que van desde la frustración hasta la ansiedad cuando la persona analiza que, en vez de descansar y disfrutar el tiempo que le queda de vida, debe trabajar.
“Hay un trasfondo de tipo psicológico de que ya no hay opción para el descanso,aquí la libertad de escoger si se trabaja o no pasa a un segundo plano porque hay que hacerlo sí o sí”, explicó Tirro.
La experta resaltó que en las consultas con adultos mayores es frecuente escuchar algún tipo de malestar asociado a la “ruptura ideal de retiro”, pues los planes de vivir de un alquiler o de la jubilación se vieron truncados o simplemente nunca se materializaron.
Tirro aclaró que la frustración de una vejez que no llegó como se tenía planeado suele manifestarse en el cuerpo con enfermedades propias de la edad que empeoran cuando los adultos mayores realizan oficios que exigen mucha fuerza o simplemente las condiciones no son las más ideales: calor, largas jornadas y poco tiempo para el descanso.
Victoria Tirro destaca que el adulto mayor de hoy es muy distinto al de hace 30 años. El de ahora es mucho “más activo, busca soluciones y defiende su autonomía”, pero es precisamente esa autonomía la que ha convertido a muchos ancianos en pilares familiares y sostenes de hogar.
Aunque no reveló cifras por falta de investigaciones, la psicogerontóloga alertó que en su consulta ha aumentado el número de casos de violencia filioparental (de hijos adultos a padres mayores) precisamente por temas económicos.
Vejez en desventaja
Mientras que en la mayoría de los países de América Latina los sistemas de Gobierno tratan -aún con grandes fallas- de garantizar un ingreso básico que satisfaga las necesidades, en Venezuela los adultos mayores son los más olvidados del sistema.
En una comparación con países como Chile, Colombia y México se evidencia el rezago en materia de seguridad social y derechos humanos para los mayores de 60 años.
Chile ofrece pensiones no contributivas y un Aporte Previsional Solidario que complementa los ingresos de quienes no cotizaron lo suficiente. El pensionado chileno puede recibir mensualmente $206.
Colombia, por su parte, combina el sistema público (Colpensiones) con el privado (fondo de pensiones), el subsidio promedio varía entre $250 y $350 mensuales para quienes cotizaron. El programa Colombia Mayor, para ancianos en pobreza extrema, otorga entre $20 a $40 mensuales el cual varía por municipio. Cabe destacar que el sistema de salud público colombiano ofrece una alta cobertura universal.
México ofrece la pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores para todos los mayores de 65 años independientemente del historial laboral. Aunque el monto de $175 es insuficiente para cubrir todos los gastos, el ingreso es estable.
Uruguay es uno de los países que tiene el sistema de pensiones más sólido. La pensión mínima es de 550 dólares con ajustes periódicos y una cobertura amplia.
Oscar Cartaya tiene 57 años y trabaja desde los 13. Actualmente se desempeña como vigilante en un centro empresarial. Aunque no se considera un adulto mayor, sabe que deberá seguir trabajando porque la pensión no le alcanzaría ni para cubrir lo más básico. Su historia es la de miles de venezolanos que envejecen sin tener la garantía ni la protección del Estado y sin la posibilidad de elegir entre jubilarse o descansar después de décadas de esfuerzo.
El principal problema de los muchos que tiene Venezuela hoy es una deuda externa que se calcula entre $160.000 y $180.000 millones y que está en moratoria. Un gobierno mala paga dejó colgado a miles de acreedores, y ahora, cuando el país está postrado y necesita miles de millones de inversión extranjera para hacer despegar la economía, este esqueleto en el armario es un abominable obstáculo.
Bajo la tutoría de Estados Unidos, el gobierno de Delcy Rodríguez ha dado el primer paso para buscar reestructurar esa deuda y promete presentar en junio los números sobre el estado de la economía, y “un análisis de sustentabilidad financiera de la deuda”. Se prevé que este primer diagnóstico servirá de punto de partida para iniciar largas negociaciones.
“Venezuela va a proceder con urgencia para alcanzar una resolución rápida, consensuada e integral, el mejor beneficio del pueblo de Venezuela”, dice un reciente comunicado de la vicepresidencia de Economía, en el que anuncia que contrata a la firma de Estados Unidos Centerview Partners para moverse rápidamente hacia una completa reestructuración de la deuda.
El objetivo final es que le perdonen buena parte de esas acreencias, le den mejores condiciones de pago, a tono con la capacidad real de la economía y la producción petrolera, y buscar que el cumplir estos compromisos no afecte la gerencia pública y su obligación para cumplir las responsabilidades sociales con la población del país.
Pero el proceso no será ni rápido ni expedito.
Muchos acreedores y una negociación que será larga
“No sabemos la magnitud del problema en forma total, tal vez ni el gobierno lo sabe”, señala desde Wall Street el economista Jorge Piedrahita, un operador con papeles de la deuda venezolana.
Piedrahita, asesor del fondo Copérnico, que maneja unos 600 millones en bonos de la deuda venezolana, no ve que un complejo proceso como este se complete antes de 2028. Además, cree que solo será posible con un gobierno democráticamente electo.
En efecto, el gobierno chavista, con sus 27 años en el poder, es el principal artífice de este problema, aunque ahora intente culpar a Estados Unidos y a las sanciones.
Mientras tanto, el mono sigue creciendo, al igual que los problemas de los venezolanos comunes.
Data de Bloomberg Finance da cuenta que para el 13 de mayo, solamente en capital e intereses de bonos vencidos o por vencer, los reclamos de pago ya habían llegado a $101.384 millones.
Esto incluye 43.843 millones de PDVSA y 56.411 millones de la República, más un añadido de bonos de la malograda Elecar (Electricidad de Caracas).
Pero eso no es todo. Cálculos resumidos en un informe de expertos vinculados a la Unión Europea, estiman que hay al menos $20.803 millones pendientes de laudos arbitrales, perdidos por Venezuela por las confiscaciones y expropiaciones de activos en el clímax de la ola populista socialista de Hugo Chávez. El militar despachó como a peón de fábrica a trasnacionales que eran aliadas del chavismo en la explotación de oro, petróleo y hasta cemento.
Estas empresas demandan a Venezuela en el Ciadi, que es un tribunal de arbitrajes del Banco Mundial. Este multilateral es el principal prestamista global cuando se trata de financiar proyectos de infraestructura y servicios, como los que demanda urgentemente Venezuela para que cesen los apagones o llegue el agua a los chorros.
Si no pagas no hay más plata
Se sabe que también se le debe otros millones al Banco Interamericano de Desarrollo, BID, y a la CAF, el banco regional. Estos organismos, también especializados en financiar obras de alto impacto social, no pueden prestar más hasta tanto comiencen a pagarles créditos viejos.
Como en cualquier banco. Si usted tiene el crédito hipotecario en mora, no espere que le aumenten el límite de su tarjeta de crédito.
El informe de los europeos además estima otros $12.500 millones pendientes de pago con empresas mixtas y contratistas, incluyendo los de PDVSA.
Hay además unos $16.916 millones en deuda con China, que es el principal acreedor bilateral de Venezuela. Pero pocos saben en realidad qué pasó con ese Fondo Pesado que recibió $62.000 millones. China simplemente se cobraba con petróleo barato, lo que ahora no puede hacer.
El monto real de toda esa deuda es el secreto mejor guardado del Caribe. En parte porque el chavismo contrajo buena parte de esos compromisos de manera ilegal, o sin pasar por los canales regulares, y en parte porque ese dinero simplemente desapareció, nunca llegó a invertirse en nada firme en Venezuela, o los proyectos fueron paralizados, olvidados, tirados al óxido y al olvido, como el Metro de Guarenas, o la represa de Tocoma y las termoeléctricas, o el Tren de Aragua, hospitales y proyectos agrícolas.
Pero a fin de cuentas, si tomamos la estimación más baja, de $160.000 millones de dólares de saldo, tenemos que cada venezolano de dentro o fuera del país, o cada uno que nace, debe unos $5.000.
Al salario mínimo mensual, como bien apunta el periodista Luis Ernesto Blanco, harían falta unos 20.192 meses, o 1.682 años para que cada venezolano pagara su parte.
Una deuda de novela
Exageraciones pedagógicas aparte, con fines ilustrativos, esto es una novela de la vida misma de cada persona de esta tierra de gracia.
La protagonista es una joven y bella heredera, rica en hacienda. Posee vastas extensiones de tierras, minas, ingenios, trapiches, fábricas, caudalosos ríos, mares y yacimientos de minerales valiosos.
La heredera tenía mucha plata en efectivo y mucha más enterrada en los patios de sus haciendas, repartidas por todos sus dominios.
Pero se enamora de un tipejo sin porte ni preparación que le promete el cielo por asalto. Ya tenía este hombre una mala reputación de pendenciero y en un pasado muy reciente había reventado a cañonazos los edificios democráticos del pueblo. Un charlatán pico de plata, que enredaba en su discurso hueco a quien estuviera dispuesto a oírlo. Pero la chica le entregó todos sus haberes al paisano de verbo florido y se dejó llevar. Cosas del amor mal entendido.
El tipejo con pretensiones de galán de esquina se apropió de la administración de esos recursos con el cuento de que era el único capaz de hacerlo bien.
Pero resultó ser malo, muy mal administrador. Puso a sus amigotes cuanto más incapaces mejor, a manejar varias propiedades y dilapidó lo que había. Y eso que los precios del ganado, de los bosques, de las cosechas y minerales del suelo se habían disparado por esos años, de modo que en las arcas de la familia debía, pero no había, haber mucho dinero, como diría Cantinflas.
Después, endeudó hasta el modo de caminar, inclusive con préstamos ilegales y puso como garantía hasta las joyas de la heredera y de su familia.
Endeudó todo, sumió a La familia en la miseria, destruyó los trapiches, mató el ganado, dejó perder maquinarias, galpones y plantas de producción, dejó destruir los puentes de acceso a las haciendas, ingenios y minas. Dejó destruir escuelas y hospitales del pueblo.
Sin rendirle cuentas a la mujer, a los hijos ni a la familia manejó la plata como Le dio la gana, se iba de farra con los amigotes, gastó todo el dinero que había y encima pidió prestado, emitió pagarés, hipoteca la casa y las haciendas, minas y fábricas sin rendir cuentas de para dónde iba ese dinero ni qué resultados daba.
Ahora, arruinado y acosado por acreedores, con una familia hambrienta, después de haber hipotecado la casa y todas las propiedades, pide clemencia. Quiere renegociar esa deuda, que le perdonen al menos la mitad y que sean sus hijos quienes la paguen, sin tampoco rendir cuentas ni tener el poder legal notariado para tener ese derecho y comprometer a los hijos, nietos y tataranietos, que son los verdaderos dueños de la riqueza empeñada.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
El Observatorio Venezolano de Violencias LGBTIQ+ denunció este viernes, 22 de mayo, que la Defensoría Delegada Especial con Competencia Nacional para la Protección de las Personas de la Sexodiversidad, creada hace más de cinco años, opera actualmente como una “estructura fantasma”.
Mediante un comunicado, la organización condenó que a pesar de que el Estado venezolano anunció la creación de esta Defensoría con “bombos y platillos” en noviembre de 2020, bajo la Gaceta Oficial N° 42.007, la institución ha fallado en cumplir sus promesas fundamentales.
Tras más de cinco años desde su fundación, el Observatorio señala que la falta de voluntad política mantiene este despacho en la sombra, lo que deja a la comunidad LGBTIQ+ en un estado de indefensión total frente a la violencia y la discriminación.
Lo que no están haciendo
El diseño institucional de la Defensoría del Pueblo asigna atribuciones críticas a esta oficina, pero el Observatorio alerta que tales mandatos son hoy “letra muerta”.
La Defensoría Especial, según la organización, omite el diseño de políticas públicas y proyectos que promuevan y vigilen los derechos humanos de las personas con orientaciones sexuales e identidades de género diversas. Esta inacción institucional profundiza la impunidad en un país donde el Observatorio documenta anualmente “cientos de incidentes de violencia y discursos de odio sin respuesta estatal”.
Asimismo, el organismo incumple su deber de brindar asesoría técnica especializada a las distintas dependencias del Poder Ciudadano. Al no ejercer esta función de manera transparente ni articular esfuerzos con la sociedad civil independiente, el funcionariado público venezolano continúa reproduciendo prejuicios sociales, “revictimizando a quienes denuncian y desconociendo las identidades de las personas trans y no binarias”.
La denuncia también resalta que la delegada especial ignora su obligación de exigir garantías tanto a organismos públicos como a instancias privadas. Mientras esta oficina permanece paralizada, la población LGBTIQ+ sufre expulsiones de espacios públicos, despidos arbitrarios en sus lugares de trabajo y tratos discriminatorios en centros de salud.
Respuestas, no burocracia
El Observatorio Venezolano de Violencias LGBTIQ+ exige al Estado respuestas inmediatas y rechaza lo que define como “burocracia vacía”. Los activistas solicitan claridad sobre la gestión de la Defensoría, demandando un presupuesto real, un plan de trabajo que sea auditable y un enfoque interseccional en todas sus acciones. Además, instan a la apertura de un canal seguro para la recepción de denuncias y una rendición de cuentas exhaustiva sobre las tareas ejecutadas desde el año 2020.
“Basta de usar nuestras identidades para simular progresos ante la comunidad internacional. La Defensoría del Pueblo debe asumir su rol constitucional y active con urgencia, idoneidad y transparencia las competencias que nos debe desde el año 2020”, finaliza la organización.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
El abogado, experto en geopolítica, derecho internacional y diplomacia, Mariano de Alba, abordó el tema de “Venezuela, EE.UU., el 3E y cómo Europa puede incidir”, pero dejó claro que el papel de la UE está limitado por la guerra en Oriente Medio, Rusia y sus intereses en África y que Latam ha dejado de ser un punto álgido en su agenda. Además, hizo hincapié en que velar por la recuperación de la democracia solo depende de los venezolanos.
Durante el programa Claves Democráticas, conducido por Andrés Cañizalez y Piero Trepiccione, sostuvo que “Después del 3 de enero no podemos seguir pensando que la solución a nuestra crisis venga de afuera”, al tiempo que agregó que reinstitucionalizar el país y recuperar la democracia es un trabajo arduo que se debe hacer desde adentro.
La conversación se transmitió por el canal de YouTube de Medianálisis en alianza con la Fundación Centro Gumilla y durante la hora de programa de Alba analizó el papel de Europa en relación a Venezuela y afirmó que a pesar de que no reconocían la legitimidad de Maduro decidieron mantener activa la diplomacia para tratar de presionar por una salida consensuada de la crisis nacional.
Por otra parte, señaló que los lazos históricos entre Venezuela y España son un punto clave por lo que España podría ayudar a que se sienten las bases para la transición democrática en la que evidentemente estará el chavismo. Sostuvo que pensar que el chavismo desaparecerá no es sensato y que así sea con poca popularidad tienen que seguir teniendo un espacio en la política nacional como está visto con el gobierno de Delcy Rodríguez.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.