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Videos | Rebusque en docentes venezolanos: el costo de formar al futuro en modo supervivencia

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Los ejemplos de docentes ejerciendo oficios paralelos para poder apenas subsistir, debido a los muy bajos ingresos que reciben por dar clases, es un problema nacional, cuya base inicial está en el área económica pero que trasciende además al área psicológica y de formación de la generación de relevo.

Y aunque esta situación puede extenderse a casi cualquier actividad legítima y legal en Venezuela, al tratarse de la educación retumba y cae como cascada entre niños y jóvenes en etapas de aprendizaje.

Ana Virginia Rodríguez, una docente de 56 años de edad, es viva muestra de los esfuerzos adicionales que deben hacer ella y sus colegas. Recuerda que hace dos décadas aproximadamente, cada vez que recibía el pago de su quincena, llevaba a su hija a comer en un restaurante,  le compraba unos zapatos, un regalo o algún detalle.

“Yo compré mi primer aire acondicionado con una quincena, pero eso ahora es impensable”. La profesora de secundaria, quien durante sus 21 años de carrera ha impartido las materias Biología, Educación Artística e Idioma en planteles del municipio Peñalver, en el estado Anzoátegui sólo cobra 250 bolívares quincenales, lo cual no le alcanza ni para cubrir un día de pasaje en transporte público (requiere Bs 400 diarios). 

Rodríguez da clases tanto en un liceo público como en uno privado y desde hace tres años vende pan y dulces en su casa para complementar aún más. “Tengo compañeras que venden empanadas en el mercado o frutas, otras hacen dulces y los venden entre los mismos docentes”.

La maestra Carmen Matamoros, quien labora en la Escuela Bolivariana Dr. Severiano Hernández, ubicada en el sector El Frío de Puerto La Cruz, ha visto en la costura una aliada económica en medio de los bajos salarios que perciben los profesionales de la enseñanza, sin embargo, no es el único “rebusque” que tiene para compensar el déficit en sus ingresos: En los últimos años ha tenido que criar pollos para la venta y vender dulces de leche junto con  su esposo. “Todo eso lo hemos tenido que hacer para cubrir nuestras necesidades principales, las necesidades básicas, pues no alcanza para el monto total de la cesta alimentaria” ($730 de acuerdo al más reciente informe del Cendas-FVM).

Otro de sus colegas, José Luis Guareguan, alquila su moto “para que hagan mototaxi de vez en cuando” y eso le ayuda a subsistir.

“Además, he tenido que dar clases tanto en el sector público como el privado. Los docentes tenemos que hacer de tripas corazones y tener trabajo adicional para comprar alimentos, útiles y hasta materiales para trabajar”, añadió el maestro, que hace vida en la Unidad Educativa (UE) Juan Fernando Peñalver, en el municipio Píritu, zona oeste del estado Anzoátegui.

Cifras desalentadoras

Según el último censo que maneja el Sindicato Venezolano de Maestros (Sinvema), hecho hace tres años, en el estado Anzoátegui hay unos 27 000 docentes activos por parte del ministerio de Educación, mientras que la nómina dependiente de la gobernación la integran un poco más de 1000.

La presidenta del gremio en la entidad, Maira Marín, aclara que las cifras pueden haber variado, debido a que en los últimos años ha habido numerosas renuncias (sin precisar una cantidad).

Resalta que casi  100% de los maestros que sigue laborando en las aulas anzoatiguenses realiza alguna actividad complementaria para contrarrestar la poca incidencia que tienen los actuales salarios en sus finanzas.

“Yo he tenido que vender casabe y queso entre mis amistades. Aprendí a hacer yogurt y los vendo. Conozco colegas que hacen tareas dirigidas, costura, taxi, transporte y hasta limpieza en casas de familia. Ningún trabajo desmetrita a otro, pero nosotros nos formamos para levantar a la juventud de relevo”, cuenta.

A juicio de Marín, quien ha laborado en el sector educativo durante 37 años, es necesario que se recupere el “estatus docente” no sólo a nivel socioeconómico, sino también en lo que respecta a conciencia y valor real que poseen los educadores en el mundo.

Venezuela se queda sin relevo docente

En el Instituto Pedagógico de Caracas se graduó un solo profesor de Matemática en julio de 2025. Para Tulio Ramírez, doctor en Educación y director del Doctorado en Educación de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), ese dato refleja la crisis que atraviesa el sistema educativo en el país: falta de relevo para sustituir a los miles de docentes que han abandonado las aulas en los últimos años.

De acuerdo con el estudio Diagnóstico Educativo de Venezuela (DEV), elaborado por el Centro de Innovación de la UCAB, el número de docentes activos había pasado de 699 000 en 2018 a aproximadamente 502 700 en 2021; lo que se traduce en una salida de cerca de unos 196 300 maestros del sistema educativo en todo el país en tan solo tres años.

Ramírez advierte que la magnitud actual del déficit sigue siendo motivo de controversia. Mientras la Federacion Venezolana de Maestros afirma que la falta de docentes ronda 50% de la plantilla docente nacional, que equivale a unos 225 000 educadores, el gobierno ha llegado a reconocer que la insuficiencia es de 50 000 maestros. 

“Sean 225 000 o 50 000, es una cifra extraordinariamente grande”, asegura el especialista, quien expone que la situación no sólo se debe al éxodo, sino también a la migración laboral. Recuerda que miles de docentes abandonaron las escuelas para dedicarse a actividades que les permitieran obtener ingresos suficientes para sostener a sus familias.

Y mientras el sistema pierde docentes, también disminuye aceleradamente el número de personas interesadas en convertirse en educadores. Según investigaciones realizadas por Ramírez, “en los últimos 10 años, el nivel de egreso se ha reducido casi en 80%, en 2025 con respecto a 2015”. El estudio tomó como muestra la Universidad Central de Venezuela, la Universidad Católica Andrés Bello, la Universidad Pedagógica Experimental Libertador y la Universidad de Carabobo. La matrícula de estas instituciones era de unos 117.000 estudiantes de Educación en 2008. Para 2025, “no llegaban a 3.000”, expone Ramírez.

La principal explicación de la situación educativa es la económica. El académico detalla que las condiciones laborales hacen que la profesión docente sea una opción poco atractiva para los bachilleres: “¿Con qué incentivo un bachiller opta por estudiar Educación si en su futuro como profesional lo que ve es pobreza? El docente del más alto escalafón apenas percibe $30 mensuales”.

Ante la escasez de personal, Tulio Ramírez asegura que las autoridades han recurrido a mecanismos extraordinarios para cubrir vacantes, como el llamado a integrantes de la Misión Chamba Juvenil y los intentos por reincorporar a docentes jubilados. “La gran pregunta no es si los muchachos se van a quedar sin profesores, porque siempre habrá alguien frente a un aula. La gran pregunta es quiénes van a ocupar esas aulas”. A su juicio, el riesgo es que la falta de docentes especializados termine siendo cubierta por personal sin formación pedagógica, comprometiendo la calidad de la enseñanza y la formación de las nuevas generaciones.

Condiciones laborales

Según los datos suministrados por Sinvema-Anzoátegui, en el año 2022 se dieron a conocer las últimas tablas salariales dentro del sector educativo y éstas se han mantenido vigentes hasta la fecha.  En lo que respecta a la escala de 40 horas, el docente que menos gana (Bachiller Docente) tiene un salario de Bs 287,44 (0.49 dólares al cambio del Banco Central de Venezuela del día 12 de junio), mientras que el maestro categoría VI con 21 años de servicio (último renglón) recibe un ingreso mensual de Bs 450,70 ($0,77). En el caso de los que laboran más de 53 horas a la semana, el maestro de menor categoría gana Bs 383,23 ($0,66), mientras que el de mayor rango (docente tipo VI) recibe Bs 600,89 mensuales (1,03 dólares).

Desde varios estados de Venezuela se escuchan las voces de quienes se sostienen entre su vocación y los esfuerzos adicionales, concientes de la incidencia que tienen en los alumnos. Reclaman, cuentan sus historias y piden que el país dé un vuelco positivo.

Nueva Esparta: Salvavidas económico

Mirla Figueroa, una docente dependiente de la gobernación del estado Nueva Esparta, está próxima a recibir su jubilación tras 27 años de servicio. Comenta que su “salvavidas económico” en medio de la difícil situación que atraviesa el sector educativo, ha sido un oficio que aprendió antes de graduarse como docente: la peluquería.

“Cuando reviso mi cuenta bancaria cada 15 días y el salario es de Bs 495, me da mucho dolor esta situación por la que estamos pasando. Yo soy especialista en Educación Inicial y gano eso, pero hay colegas que ganan entre 200 y 250 bolívares. Mientras le seca el cabello a una cliente en su casa, la educadora lamenta que los docentes ahora dependan, para subsistir, del llamado “bono de guerra”, subsidio mensual complementario abonado por el Estado, de $200 . “No me parece, porque con los bonos no podemos vivir. Yo obtuve esta casa con mi salario, porque gozaba de un buen bono vacacional y unos aguinaldos, que era plata en aquel tiempo”.

Bolívar: Entre la academia y el volante

Con 31 años de servicio, maestría en su haber y a cargo de materias clave como Planificación y Control de Producción, el profesor Raúl Brito personifica la cruda realidad del gremio universitario en el estado Bolívar: la obligación de recurrir al pluriempleo para sobrevivir.

Al salir de las aulas de la Universidad Nacional Experimental de Guayana (Uneg), Brito debe encender el motor de su vehículo para trabajar como taxista. También asesora tesis y pasantías en la región. Para él, el contraste entre su nivel académico y su realidad actual es devastador. “Es terrible. Uno dice: estudié tanto, hice maestría… ¿cómo pude llegar a esto? No tengo tiempo para descansar, ni para atender a la familia”.

Con la voz quebrada por la impotencia, Brito asegura que su permanencia en las aulas responde estrictamente a la vocación. “El dar clases es como un apostolado, eso te llena y no tiene precio”. Sin embargo, lamenta que esa entrega sea utilizada en contra de los educadores. “De eso se han aprovechado quienes manejan las políticas gubernamentales; se han valido de ese enamoramiento con el servicio para llevarnos a la miseria”.

Lara: Orfandad académica y recreativa

Los profesionales de la enseñanza pública en el estado Lara se ven obligados a migrar al libre ejercicio. Así lo certifica Elio Gustavo Álvarez, un profesor de Educación Física egresado de la Upel (Universidad Pedagógica Experimental Libertador) en 2004. Su rutina se transformó en un dilema matemático: asistir a su plantel rural le exige invertir ocho dólares diarios en transporte, una cifra que pulveriza por completo su ingreso mensual formal y lo obliga a financiar de su propio bolsillo el derecho a dar clases.

Ante el colapso de la economía escolar, los conocimientos técnicos han tenido que cambiar de escenario para sobrevivir. Álvarez optó por desplazar la pedagogía formal hacia el libre ejercicio en los espacios públicos de Barquisimeto, reinventándose como entrenador e instructor particular.

Hoy, su sustento no proviene del Ministerio de Educación, sino de las rutinas de acondicionamiento físico, salud integral y recreación que dicta a grupos de mujeres adultas. “Ya que no hay cabida económicamente en las instituciones escolares, pues entonces, vámonos a la vida al aire libre”.

A pesar de la asfixia económica, el arraigo a las aulas no se rompe del todo, pero se ha vuelto intermitente. El docente larense sigue acudiendo a la escuela rural una o dos veces por semana, en un esfuerzo por mitigar lo que define como una dolorosa “orfandad académica y recreativa” en la infancia de preescolar y primaria.

El panorama intramuros es desolador: asignaturas fundamentales para el desarrollo cognitivo y motriz, como la Educación Física, han sido marginadas del diseño curricular obligatorio. La disciplina ha quedado rebajada a un simple pasatiempo sin supervisión en los patios, despojando a los alumnos de herramientas clave para el pensamiento analítico y la resolución pacífica de conflictos.

Táchira: Aulas y pan

A sus 48 años de edad, Néstor Jaimes, refleja el pragmatismo docente. Egresado de educación mención matemática en el año 1998 y especialista en lectura, luego de pasar 25 años como bibliotecario de la Universidad de Los Andes núcleo Táchira, hoy suma tres años en aulas de clase mientras cumple 40 horas semanales de clase matutina y, por la tarde, atiende el mostrador de una panadería.

“Mi primer sueldo mensual eran 77 000 bolívares antiguos y con ello hacia desastres. Hoy tengo dos entradas y no cubren mis necesidades”. En la escuela gana unos 240 dólares mensuales, sumando el sueldo más bonificaciones especiales y en el comercio percibe 160 000 pesos colombianos semanales (40 dólares aproximadamente) más el beneficio de “rigor panadero” (pan o mantecadas) que alivia las meriendas de su familia. Además, predica en retiros espirituales, dicta talleres, toca música en misas y las personas le dan colaboraciones.

En aulas muy deficientes, se reinventa con hojas de reciclaje para hacer avioncitos. Lleva su corneta y televisor personal a las aulas para cumplir tareas, frustrado si los apagones de energía sabotean la clase pese a preparar material hasta la medianoche y a veces sin fines de semana libres.

“El desafío es educar para cambiar la mentalidad”. En este sentido el docente sigue apostando a la enseñanza en el país porque ve en la juventud la única vía para transformarlo. Su meta es fundar una empresa propia de servicios junto a su hijo, quien es diseñador gráfico. Sabe de colegas que venden helados o tejen pulseras decorativas.

La historia de Jaimes no es un hecho aislado, sino el vivo retrato de un sistema educativo donde la vocación ha sido forzada a convivir con la supervivencia. El funcionamiento de las escuelas públicas y privadas hoy no descansa sobre presupuestos estatales eficientes sino sobre el pluriempleo y el subsidio invisible de miles de maestros que se niegan a dejar vacíos los pizarrones del país.

Portuguesa: Tareas dirigidas y helados

Silenia Hernández trabaja como docente en la Escuela Francisco de Miranda en el municipio Araure de Portuguesa. De lunes a viernes, al mediodía, cambia su trabajo como maestra por una cava llena de helados que vende en afuera de las oficinas del Saime (Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería), de una empresa de envíos y en las avenidas Libertador y Alianza de Acarigua.

Tiene 57 años, y le toca vender helados porque su sueldo de 25 años como maestra no le alcanza para comprar comida, reparar algún artefacto que se le dañe o simplemente mantenerse.

No tiene descanso, sale de su casa con 36 helados en su cava que, asegura, suele vender en su totalidad cada día. La jornada no termina allí. Después de que termina de vender sus helados, cerca de las 5:00 p.m. regresa a su casa para dar tareas dirigidas a dos niños hasta las 7:00 p.m. Inmediatamente debe preparar los helados que venderá al día siguiente y en ese proceso llegan casi que la madrugada.

Los sábados y domingos, desde muy temprano, se instala en el mercado municipal de Acarigua, en el sector La Goajira, o en otras calles del centro, donde también vende helados.

Llora cuando cuenta que su mamá no quería que ella vendiera helados. “Mija usted tanto que estudió”, recuerda las palabras de su madre.

Zulia: Limpiar casas, el sacrificio más duro

La maestra Dalia Camacho vive en el municipio Maracaibo en el estado Zulia y la escuela donde trabaja queda a 74,3 kilómetros de su casa. Además de ser docente, la mujer de 56 años trabaja limpiando casas de familia para poder aumentar sus ingresos. “Mi salario como maestra es de 267 bolívares mensuales. Actualmente lo que nos está ayudando es el bono de guerra que es de 140 dólares”. Limpiando casas gana entre 150, 180 y hasta 220 dólares. Cuenta que también le ha tocado vender golosinas y costear sus pasajes.

 “Estoy enamorada de mi carrera. Me dicen ‘tú no eres maestra por un 15 y un último sino maestra por vocación’. Porque estudié, me preparé para ser docente y hoy en día me siento orgullosa por eso, pero esta situación es dolorosa. Tenemos que valorar el trabajo del educador.  El educador es el que enseña a todo profesional y lo motiva a continuar y uno como docente merece ser recompensado”.

Pasa factura a la salud mental

Recurrir a las ventas, trabajos informales y emprendimientos es la estrategia que están utilizando docentes venezolanos para sobrevivir, a cambio de sacrificar, en muchos casos, su salud mental, advierte la psicóloga clínica Vanessa Nunes, quien cuenta con 17 años de experiencia en la atención de niños, adolescentes, adultos, parejas y familias.

La situación de presión puede causar baja autoestima y trastornos depresivos y ansiosos -a veces, mixtos- que requieren el apoyo de un profesional de la salud mental.

Más allá de las consecuencias financieras y el impacto significativo en la salud mental de los docentes, esta situación de pluriempleo también tiene efectos que terminan extendiéndose al entorno escolar y al proceso de aprendizaje de niños, niñas y adolescentes.

Explica que esta situación puede afectar la autoestima de los educadores, quienes terminan asociando de manera inconsciente la baja remuneración con una supuesta falta de valor de su trabajo. 

“No se sienten suficientes, pero no necesariamente son ellos sino la realidad que los envuelve. De manera inconsciente, el bajo salario docente se internaliza como ‘mi trabajo no vale nada’, lo que lleva a sentimientos de inutilidad y vergüenza”, afirmó la psicóloga Vanessa Nunes.

Nunes indica que la depresión en docentes venezolanos ha sido documentada en investigaciones nacionales, entre ellas estudios realizados por el Centro de Estudios del Desarrollo de la Universidad Central de Venezuela (Cendes-UCV).

Entre las manifestaciones más frecuentes mencionó la fatiga crónica y el agotamiento emocional derivados de extensas jornadas laborales, en las que muchos educadores cumplen su horario académico y luego destinan sus horas de descanso a actividades complementarias para generar ingresos. También, advirtió sobre la presencia de síntomas psicosomáticos que se han vuelto habituales dentro del gremio. “Los síntomas psicosomáticos son los más comunes como cefaleas, gastritis e insomnio, los cuales han sido normalizados en el gremio docente”. 

Frente a esta realidad, la psicóloga subraya la importancia de evitar interpretaciones simplistas sobre el problema.

“La búsqueda de ingresos extra no es un síntoma, es una estrategia de supervivencia; es necesaria e inevitable”, recalca.

Entre las recomendaciones profesionales plantea la validación del contexto que enfrentan los docentes, la promoción de espacios de psicoeducación para diferenciar la valía personal del nivel de ingresos y la creación de grupos de apoyo entre colegas dentro de las instituciones educativas. También, propone desarrollar talleres para identificar señales tempranas de afectación emocional, como insomnio, irritabilidad persistente o pérdida de interés en actividades que antes resultaban gratificantes, con el fin de facilitar una atención psicológica oportuna. “Es muy importante invertir en nuestros docentes; son los formadores del futuro de cualquier país”.

Textos:

El Tiempo: Jesús Bermúdez, Mario Guillén, Lino Castañeda, Yumelys Díaz. 

La Nación: Daniel Bueno. 

El Impulso: Rubén Conde. 

Tal Cual: Luna Perdomo. 

El Pitazo: Nataly Angulo, Mariángel Moro, Carlos Suniaga. 

Runrunes: Yakary Prado


Quinto preso fallecido bajo custodia del Estado en junio, 28 en los últimos tres meses

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El Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) confirmó el fallecimiento de José Gregorio Mendoza Guzmán, quien estaba recluido en el Centro Penitenciario de la Región Andina.

El OVP confirmó que el recluso Mendoza Guzmán murió a consecuencia de una hipoxia severa, condición crítica donde los tejidos del cuerpo no reciben el oxígeno necesario para funcionar.

Este fallecimiento eleva a cinco el número de internos que han perdido la vida en los centros penitenciarios solo durante el mes de junio. La lista incluye a Yosevet de Jesús Lozada; en Rodeo III. Alberto Rafael Solarte Cabrera; en el Centro de Reclusión Dr. Francisco Delgado, antigua cárcel de El Marite, estado Zulia. Fabiana Desirée Páez Fernández, en La Crisálida. Yonny José Bastidas Briceño; en el Centro Penitenciario de Occidente I Cipriano Castro, en Santa Ana, estado Táchira.

El Observatorio Venezolano de Prisiones destacó que entre abril y junio han fallecido 28 personas bajo custodia del Estado venezolano.

La ONG exigió al Gobierno que “vele por la integridad de los privados de libertad, cumpla con la legislación venezolana, y garantice o atención médica, pues de lo contrario es condenarlos a morir”.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país 

CIDH otorga medidas cautelares al preso político ítalo-venezolano Daniel Echenagucia

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La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) otorgó medidas cautelares en beneficio del preso político Daniel Enrique Echenagucia, tras considerar que el ciudadano “se encuentra en una situación de gravedad y urgencia”.

La solicitud del caso detalla que las autoridades detuvieron a al beneficiario, de nacionalidad venezolana e italiana, el 2 de agosto de 2024. El documento técnico expone que Echenagucia Vallenilla “permanece en condiciones inadecuadas de detención, con restricciones a sus comunicaciones con el exterior y presuntas agresiones”.

Asimismo, el informe resalta que el detenido se encuentra “sin acceso a atención médica adecuada para asma crónica, artrosis, hipertensión arterial, y otras patologías que padece”. Esta situación persiste a pesar de las gestiones ante distintas autoridades nacionales, mientras que el Estado no proporcionó información a la CIDH.

El organismo multilateral alertó que existe una “inminente posibilidad de que se materialice un daño grave a sus derechos” debido a las condiciones de reclusión descritas. Ante la ausencia de respuestas del Estado que permitan apreciar las acciones para mitigar el riesgo, la CIDH aplicó el artículo 25 de su Reglamento.

La CIDH solicitó a las autoridades de Venezuela a adoptar “las medidas necesarias para proteger los derechos a la vida, integridad personal y salud de Daniel Enrique Echenagucia Vallenilla”.

Daniel Echenagucia es campeón de pesca y apasionado del campo. Hoy sobrevive en una celda de 2×2 en El Rodeo I con una orden de excarcelación emitida desde enero de 2026 que el sistema se niega a ejecutar.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

“Charlas junto a la chimenea”

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Recuerdo aquellas noches en que la radio cobraba vida en millones de hogares americanos. Las luces se atenuaron, las familias se reunían alrededor del aparato y la voz cálida y pausada de Franklin Delano Roosevelt llenaba la habitación como si él mismo estuviera sentado junto al fuego con una taza de té en la mano y esa sonrisa tranquilizadora que transmitía confianza. Las “Fireside Chats”, o Charlas junto a la chimenea, no fueron simples discursos: fueron una revolución en la forma de gobernar, comunicar y fortalecer la confianza entre un presidente y su pueblo.

La Gran Depresión frente al fuego. Miedo al miedo mismo

Tuve el privilegio de observar muchas de aquellas jornadas desde cerca. Vi cómo Roosevelt preparaba cada intervención con un cuidado extraordinario. Mientras otros políticos hablaban para impresionar, Franklin hablaba para ser comprendido. Decía con frecuencia que el ciudadano común no necesitaba discursos grandilocuentes. Necesitaba claridad, sinceridad y esperanza.

Cuando asumió la presidencia, el 4 de marzo de 1933, EE. UU. se encontraba al borde del colapso. La Gran Depresión había destruido millones de empleos, miles de bancos habían cerrado y la desesperación dominaba las conversaciones en calles, fábricas y granjas. Aquella misma tarde escuché una de las frases más memorables de la historia política moderna: “Lo único que debemos temer es al miedo mismo”.

Años después le pregunté sobre aquella declaración.

—Señor presidente, ¿sabía que esa frase será recordada durante generaciones? Roosevelt sonrió levemente.

Había que derrotar primero al miedo para derrotar después a la depresión. Aquellas palabras resumían perfectamente su liderazgo.

—¿Cómo se hace eso, presidente?, pregunté con genuina inocencia.

—Creo que la verdad será nuestra gran aliada. La repetición no puede convertir a la mentira en una verdad. Contra la propaganda, la desinformación y los abusos de poder, la verdad amigo, la verdad.

Ocho días después de asumir el cargo llegó la primera edición de Charlas junto a la chimenea, el 12 de marzo de 1933. Yo observaba desde una sala contigua mientras revisaba sus notas. No buscaba un lenguaje técnico. “Regresando desde el futuro traje en mi alforja un consejo de un querido amigo [Renato]: el lenguaje pesado, duerme…”. Franklin tachaba términos financieros complicados, palabras altisonantes y los reemplazaba por ejemplos cotidianos.

“Mis amigos”, comenzó aquella noche. Explicó por qué había decretado el cierre temporal de los bancos y cómo funcionaría su reapertura. Habló con la paciencia de un maestro y la cercanía de un vecino. “Permítanme afirmar con énfasis que la banca de EE. UU. está más sana hoy que hace una semana”. La sala quedó en silencio. Era domingo pasadas las 10:00 p. m. Habría que esperar la reacción de la gente al día siguiente. “Es más seguro tener su dinero en un banco reabierto que debajo del colchón”.

Llegó el lunes. Sonó el teléfono en la oficina oval. Franklin contestó. Su cara era un poema. “La gente hace filas para llevar su dinero a los bancos. ¡El miedo ha sido vencido!”, nos comentó a los presentes.

Pertinente comparar otros episodios semejantes. Recuerdo las medidas de emergencia tomadas por el Dr. Rafael Caldera [Banco Latino et al enero 1994]. La decisión fue intervenir, suspender las garantías económicas y decretar controles para evitar la corrida bancaria masiva. Por su parte, el 1.° de diciembre de 2001, el gobierno de Fernando de la Rúa –través de su ministro de Economía, Domingo Cavallo– impulsó el llamado “corralito”, limitando los retiros de efectivo. Posteriormente De la Rúa [19/12/2001] habló por cadena nacional para decretar Estado de sitio y pedir calma. Pero la confianza estaba destruida. Cacerolazos masivos motivaron su renuncia el 20-12-2001.

Así es la historia de las naciones. Unas sacan el dinero del colchón para devolverlo a bancos “quebrados”, otras se van a la calle desesperados y huérfanos, porque ni dinero les queda para comer. Unas vencen el miedo, otras quedan atrapadas en la desesperanza. Momentos donde el liderazgo –a decir de Pastori y Alfaro Calatrava– derrota las sombras, ilumina, y se pone su traje de moza, de azules boinas, adornándose con brisa de mar (himno UCV dixit]… Otros nos llevan a la guerra y nos dejan un legado de boinas rojas e ingenuos milicianos, que en vez de labrar la tierra portan carabinas que ni saben usar.

Durante los llamados “Cien Días”, Roosevelt lanzó una avalancha de reformas que transformaron la nación. La Civilian Conservation Corps (CCC) ofreció empleo a cientos de miles de jóvenes. La Agricultural Adjustment Administration ayudó a los agricultores. La Tennessee Valley Authority llevó electricidad y desarrollo a regiones olvidadas. La National Recovery Administration reactivó la industria. En una conversación que tuvimos durante el verano de 1933 le pregunté si no temía avanzar demasiado rápido.

—Franklin, algunos dicen que está cambiando el país a una velocidad peligrosa. Se inclinó hacia adelante.

—Cuando una casa está en llamas no se convoca una comisión para discutir el fuego. Se busca agua. Después habrá tiempo para debatir. Esa respuesta reflejaba la esencia del New Deal. No prometo milagros. Prometo trabajo, perseverancia y acción.

La segunda edición de Charlas junto a la Chimenea, el 7 de mayo de 1933, fue igualmente memorable. Roosevelt explicó los progresos de sus primeros meses de gobierno. Habló de recuperación económica, empleo y cooperación nacional. No prometió milagros. Prometió trabajo, perseverancia y acción.

Aquello era precisamente lo que diferenciaba a Roosevelt de muchos líderes de su tiempo. Nunca pretendía que los problemas fueran sencillos. Lo que transmitía era la convicción que podían resolverse. Entre 1933 y 1936 pronunció varias de las charlas más importantes de su carrera. La del 24 de julio de 1933 explicó los fundamentos del programa de recuperación económica.

Atrás del New Deal estaban hombres de la talla de Henry Morgenthau Jr. [secretario de Finanzas y Tesoro], Harry Hopkins [Empleo y Gasto Público], Frances Perkins [Seguridad Social y Legislación Laboral]; Rexford Tugwell [Planificación Económica] Adolf Berle Jr. [Regulación corporativa].

La noche de su alocución estaba a su lado un hombre a quien tuve una particular admiración: Raymond Moley. Profesor de Ciencias Políticas y de Derecho en la Universidad de Columbia, era un hombre discreto y poco conocido. Sostenía que la crisis económica era también una crisis psicológica, desde lo cual afirmó: “El país necesita, si no interpreto mal su estado de ánimo, una experimentación audaz y persistente. No estamos casados con ninguna teoría económica, estamos comprometidos con los resultados. Actuar con rapidez y claridad son los retos. El enfoque no es el dinero, es la confianza”.

No puedo dejar de mencionar la conversación que sostuve con el legendario asesor de Franklin desde sus inicios en la política: Louis McHenry Howe. Fue el gran constructor de la arquitectura política de Roosevelt. En manejo de crisis, información y elección de equipo de trabajo, era el gatekeeper [guardián].

Una vez le pregunté ¿por qué me permites estar en estas reuniones? Y me respondió:

—Querido amigo invisible, la lealtad es más importante que la ideología. Lleva siempre esta frase contigo. Con la ideología ganarás algunas batallas y afectos ocasionales, mientras que, con la lealtad, ganarás todas las guerras y admiración eterna.

La de junio de 1934 respondió directamente a los críticos del New Deal. La del 30 de septiembre de 1934 defendió la intervención gubernamental frente a quienes la calificaban de socialismo. Recuerdo especialmente una conversación posterior a esa emisión.

—Lo llaman enemigo de los negocios— le comenté. Roosevelt soltó una carcajada.

—Si el capitalismo hubiese estado funcionando correctamente, yo no habría tenido que intervenir—. Luego añadió con seriedad:

—El gobierno no debe reemplazar la iniciativa privada. Debe evitar que el sistema se destruya a sí mismo.

Su capacidad para explicar asuntos complejos mediante ejemplos simples era extraordinaria. Durante su primer mandato también impulsó reformas históricas. La más trascendental fue probablemente la Ley de Seguridad Social de 1935. Millones de estadounidenses tendrían por primera vez protección económica durante la vejez.

Cuando firmó la ley tuve ocasión de conversar brevemente con él.

—¿Cuál cree que será el legado de esta medida? Me respondió sin vacilar:

—Quizás dentro de cien años la gente la considere algo normal. Ese será precisamente el éxito—. Y tenía razón.

La seguridad social y el “arsenal de la democracia”

Esta categoría de políticas públicas se convirtió en uno de los pilares permanentes de la sociedad estadounidense. La elección de 1936 confirmó el apoyo popular a Roosevelt. Obtuvo una de las victorias más contundentes de la historia presidencial. Su segundo mandato comenzó con nuevos desafíos. La recuperación económica avanzaba, pero aún existían dificultades. Además, las nubes de guerra empezaban a oscurecer Europa.

En aquellos años seguí observando la evolución de las Charlas junto a la chimenea. Ya no se trataba únicamente de economía. Franklin comenzaba a preparar al país para una realidad internacional cada vez más peligrosa.

Recuerdo una tarde de 1938, tras conocer las noticias provenientes de Europa.

—¿Cree que EE. UU. podrá mantenerse al margen? —. Guardó silencio unos segundos.

—Todos desean la paz. Yo también. Pero la paz no se conserva cerrando los ojos.

Aquella reflexión anticipaba los acontecimientos que vendrían. Uno de los grandes logros de su segundo mandato fue fortalecer las instituciones federales creadas por el New Deal. También inició una modernización militar gradual mientras observaba con preocupación el ascenso de las dictaduras en Europa y Asia.

Sin embargo, fue en su tercera presidencia donde Roosevelt alcanzó una dimensión histórica verdaderamente global. Las Charlas junto a la chimenea del 29 de diciembre de 1940, conocida como “El arsenal de la democracia”, constituye uno de los discursos más influyentes del siglo XX. Esa noche estuve presente durante los preparativos. Franklin revisó una analogía que consideraba fundamental. —La entenderán todos —dijo.

La analogía era sencilla. Si la casa de un vecino se incendia, uno le presta la manguera antes de discutir el precio. Con esa imagen explicó la necesidad de ayudar a Gran Bretaña frente a la agresión nazi. “Debemos ser el gran arsenal de la democracia”.

Aquellas palabras transformaron la opinión pública. Millones de estadounidenses comenzaron a comprender que la seguridad de su país estaba vinculada al destino de Europa.

“Si en el frente no descansan…”. Las cuatro libertades

Después de la emisión le comenté:

—Ha cambiado el debate nacional—. Me respondió: —No. Solo he ayudado a la gente a ver lo que ya estaba ocurriendo.

Tras el ataque a Pearl Harbor, en diciembre de 1941, el papel de las Charlas junto a la chimenea adquirió una importancia aun mayor. La nación necesitaba orientación, confianza y liderazgo. La guerra exigía sacrificios inmensos. Racionamiento, impuestos, compra de bonos de guerra, movilización industrial.

Roosevelt explicaba cada medida con paciencia. Durante una reunión en 1942 le pregunté cómo soportaba semejante carga. Su respuesta aún resuena en mi memoria.

—Cuando los hombres y mujeres que están luchando en el frente no pueden descansar, el presidente tampoco debería hacerlo.

La producción industrial estadounidense alcanzó niveles sin precedentes. Astilleros, fábricas de aviones y plantas de armamento funcionaban día y noche. La economía salió definitivamente de la depresión y se convirtió en la gran potencia productiva del mundo. Uno de los logros más extraordinarios de su tercera presidencia fue esa movilización nacional. EE. UU. pasó de ser una nación aún golpeada por la crisis a convertirse en el motor económico y militar de los aliados.

En 1941 también pronunció otro discurso memorable: el de las Cuatro libertades: libertad de expresión, libertad de culto, libertad frente a la necesidad, libertad frente al miedo. En una conversación posterior le pregunté cuál consideraba más importante. Pensó unos segundos.

—Son inseparables. Cuando una desaparece, las demás terminan debilitándose. Esa visión resumía su filosofía política.

Durante los años de guerra, las charlas junto a la chimenea ayudaron a mantener la moral nacional. Las familias escuchaban noticias sobre campañas militares, victorias y dificultades. Roosevelt evitaba triunfalismos excesivos.

Cuando las tropas aliadas desembarcaron en Normandía, en junio de 1944, el presidente dirigió una oración radiofónica al país. Fue uno de los momentos más emotivos que presencié.

—No hablo como comandante militar. Hablo como un padre preocupado por millones de hijos.

Aquella noche comprendí que su verdadera fortaleza no era únicamente política. Era profundamente humana. En su cuarta presidencia –iniciada en 1945– Roosevelt ya estaba físicamente agotado. La guerra se acercaba a su final, pero él continuaba trabajando en la construcción del mundo que vendría después. Uno de sus grandes objetivos era evitar que otra guerra mundial devastara a la humanidad.

Participó activamente en los proyectos que darían origen a las Naciones Unidas. En una de nuestras últimas conversaciones le pregunté: —¿Qué espera para el futuro?―. Su mirada se dirigió hacia la ventana.

—Espero que aprendamos algo de tanto sufrimiento. Luego añadió: —La paz necesita instituciones tan sólidas como las que requiere la guerra.

Pocas semanas después falleció en Warm Springs, Georgia, el 12 de abril de 1945. La noticia recorrió el país como una onda de conmoción colectiva

Su muerte, su mensaje, su trascendencia histórica

Antes de Roosevelt, la Casa Blanca parecía distante. Con Roosevelt, millones de ciudadanos sintieron que podían comprender directamente a su presidente. Su estilo comunicativo influyó en generaciones posteriores de líderes. La televisión, internet y las redes sociales han cambiado los medios, pero el principio sigue siendo el mismo: la confianza nace de la cercanía, la claridad y la autenticidad.

Como observador privilegiado de aquellos años, sigo recordando la transformación que experimentaba Franklin cada vez que se sentaba ante un micrófono. La polio había limitado su movilidad física, pero nunca pudo limitar su capacidad para inspirar. Su voz conservaba una mezcla singular de firmeza y calidez. Hablaba de problemas difíciles sin sembrar desesperación. Reconocía los obstáculos sin renunciar al optimismo.

Una de sus frases favoritas resumía perfectamente su visión: “La prueba de nuestro progreso no es si añadimos más a los que tienen mucho, sino si proveemos lo suficiente a los que tienen demasiado poco”. Sus palabras siguen conservando una sorprendente frescura. La voz sigue transmitiendo serenidad.

Las Charlas junto a la chimenea ayudaron a salvar bancos, restaurar la confianza, sostener reformas históricas, movilizar a una nación en guerra y preparar un orden internacional más estable. Pero su legado más profundo fue demostrar que el liderazgo auténtico consiste en conectar con las personas en los momentos en que más lo necesitan.

Franklin Delano Roosevelt gobernó desde la confianza que construyó en millones de corazones. Se sentó simbólicamente junto a millones de chimeneas estadounidenses y conversó con una nación herida. La consoló durante la depresión, la fortaleció durante la guerra y le recordó que incluso en las horas más oscuras siempre existe un camino hacia adelante.

Por un instante toda una época vuelve a cobrar vida… Y solo espero –a decir de Roosevelt mirando por la ventana tiempos incendiarios– que Dios nos conceda sabiduría y humildad para que aprendamos algo de tanto sufrimiento.

@ovierablanco – vierablanco@gmail.com | Abogado / Exembajador en Canadá.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Abogados conmemoran su día en un país con denuncias de ausencia de Estado de derecho 

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“Ejercer la defensa de los derechos humanos bajo regímenes autoritarios como el venezolano tiene un costo muy alto y la sociedad civil, entre ellos los abogados, son perseguidos por hacer su trabajo. Buscar la verdad se ha convertido en un acto de alto riesgo”, escribió en su cuenta de X este martes 23 de junio, la ONG Observatorio Venezolano de Prisiones. 

En esta fecha se celebra en Venezuela el Día Nacional del Abogado, en conmemoración del nacimiento de Pedro Gual, considerado el “Padre de la Abogacía Venezolana”.

“Detrás de cada persona privada de libertad hay una voz que se niega a callar. Queremos reconocer la labor de los abogados, en especial de los defensores de derechos humanos, quienes arriesgan todo por la justicia…seguiremos acompañando con firmeza a los familiares en su dolor y en su búsqueda de respuestas, documentando y denunciando las vulneraciones que comete el régimen venezolano”, agregó el OVP. 

Por su parte, el partido Acción Democrática también resaltó la labor de los profesionales del derecho. 

“En un país sin Estado de derecho, ser abogado con vocación y profesionalismo, es un acto de digna admiración y reconocimiento. Nuestro compromiso no solo es con que exista justicia en Venezuela, sino también sean respetados los derechos y valores éticos y morales de cada ciudadano”, escribió la tolda blanca en X. 

Mientras que la presidenta del partido Encuentro Ciudadano y ex diputada, Delsa Solórzano, sentenció que ejercer el derecho en Venezuela es un acto de rebeldía que exige convicción, coraje y perseverancia.

“Durante más de 27 años, miles de abogados han defendido principios, derechos y libertades aun cuando el Estado de derecho ha estado ausente. Pero hoy podemos mirar al futuro. A la Venezuela democrática que construiremos entre todos. A una Venezuela donde la ley vuelva a ser garantía de libertad y no instrumento de persecución. Donde los tribunales sirvan a la justicia y no al poder”, escribió la abogada y defensora de derechos humanos en su cuenta de X. 

Solórzano indicó que en la Venezuela del futuro, los abogados tendremos un papel fundamental en la transición y reconstrucción institucional.

“Sobre nuestros hombros recaerá buena parte de la tarea de restablecer la confianza en las instituciones, garantizar la vigencia de los derechos y fortalecer la República. A mis colegas, que nunca dejaron de creer en la justicia ni de luchar por ella a pesar de la adversidad, mi reconocimiento y gratitud”, añadió. 

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país

“Ha sido el camino correcto”: La perla que lanzó Delcy sobre Estados Unidos delante de “Nicolasito”

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A Delcy Rodríguez, la presidenta encargada de Venezuela bajo la tutela de la administración de Donald Trump, no le importó que en el mismo escenario estuviera Nicolás Maduro Guerra, el hijo del preso desde hace casi seis meses en Estados Unidos, Nicolás Maduro Moros, para afirmar que la ruta trazada desde el pasado 3 de enero bajo la tutela de Estados Unidos “ha sido el camino correcto”. 

 En el marco de un acto con invitados internacionales por el Bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá, destacó que el 3E de este año marcó una “inflexión” en la política nacional y en las relaciones internacionales de la nación.

“Han transcurrido ya casi seis meses y siento que ha sido el camino correcto. Dirimir las controversias a través del espacio diplomático y garantizar la paz, la tranquilidad, la soberanía y la independencia de Venezuela. Estamos en una marca histórica de grandes dificultades y acechanzas”, afirmó. 

Delcy Rodríguez hizo la afirmación luego de que el encargado de negocios de Estados Unidos en Venezuela, John Barrett, posteara en X en una foto con la presidenta de la Asamblea Nacional de 2015, Dinorah Figuera, en la sede de la embajada en Caracas.

Figuera se reunió previamente con el presidente de la actual AN controlada por el chavismo, Jorge Rodríguez, quien apenas el año pasado la llamó “delincuente” y amenazó con encarcelarla por supuestamente robar fondos del Estado durante el gobierno interino de Juan Guaidó. 

“Queremos desarrollar esa potencia para que lo que está en el subsuelo se convierta en felicidad social de nuestro pueblo”, sentenció Delcy Rodríguez .

Pese a que todavía quedan más de 500 presos políticos en centros de reclusión del Estado y según el Observatorio Venezolano de Prisiones desde abril se han muerto 27 personas privadas de libertad, la presidenta tutelada llamó a la reconciliación. 

“Venimos de un infortunio y tenemos que reconstruir y tenemos que tejer más allá de un sector, tenemos que amparar a toda Venezuela y por eso hemos llamado, desde las distintas diversidades, al encuentro entre los venezolanos”, enfatizó Delcy Rodríguez.

Asomo que su gobierno, que según la ONG Laboratorio de Paz el próximo 2 de julio cumplirá el lapso tope para convocar a elecciones, se propone unificar a los venezolanos que puedan “tener hartazgo de los extremos políticos”.

Nicolás Maduro Guerra estuvo en la juramentación de Rodríguez, apenas días después que capturaron a su padre y lo llevaron a Estados Unidos.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país

Pedro Vaca: “No hay que confundir variaciones en el poder con garantías democráticas” 

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Sobre Venezuela hay al menos un consenso en materia de derechos humanos y participación democrática: a pesar de lo ocurrido el 3 de enero y el cambio de presidente, la estructura represiva del Estado venezolano permanece intacta”

En el marco de la celebración de la 56 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos, se celebró  el foro “Espacio cívico, participación democrática y derechos humanos en Venezuela” que reunió a Gisela de León, directora jurídica del Centro por la Justicia y el Derecho Internacional; Sofía Macher, presidenta de la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos sobre Venezuela; María Eloisa Quintero, experta de la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos sobre Venezuela; Pedro Vaca Villareal, Relator Especial para la Libertad de Expresión de la CIDH; Carlos Lusverti, director del Centro de Derechos Humanos de la Universidad Católica Andrés Bello y Ana Piquer, directora para las Américas de Amnistía Internacional. 

Los expertos no solo coincidieron en que la estructura represiva permanece igual, sino que las recientes excarcelaciones, a pesar de constituir una buena noticia, corren el riesgo de ser utilizadas como una maniobra de distracción política.

Para Pedro Vaca señaló que es peligroso confundir concesiones temporales con la restitución de garantías democráticas y recordó que la institucionalidad venezolana se dotó de instrumentos incompatibles con la libertad de expresión que “tendrían que ser derogados para hacer genuina una transición en Venezuela”. 

El relator hizo especial énfasis en el uso político de la llamada “Ley contra el Odio” dictada en 2017. Explicó que el Estado venezolano pervirtió el concepto original de esta legislación —diseñada internacionalmente para proteger a grupos vulnerables— y la transformó en una herramienta para “proteger al poder e inmunizar de la crítica a quienes han ostentado el mando”. 

Violaciones a DDHH documentadas

La perspectiva de la Misión Internacional Independiente de determinación de los hechos de la ONU sobre Venezuela estuvo representada por Sofía Mafer y María Eloísa Quintero, quienes detallaron la gravedad de la crisis institucional y recordaron que la Misión (creada en septiembre de 2019 y renovado tres veces) ha permitido documentar grandes violaciones de DDHH desde 2014 hasta la fecha. 

“El objetivo del Estado venezolano ha sido neutralizar, silenciar y desmovilizar a la oposición y al espacio cívico, una política que se intensificó drásticamente tras el proceso electoral”.

Entre los patrones represivos más graves expuestos por la Misión se encuentran el abuso de la legislación antiterrorista; la calificación de actividades civiles y lícitas como terrorismo o “incitación al odio”; la vigencia de eyes restrictivas como la Ley contra el Odio, la Ley anti-ONG y la Ley Simón Bolívar,”que siguen intactas en el país”. 

También se refirieron a la indefensión judicial que se materializa con la celebración de audiencias colectivas telemáticas con defensa pública impuesta; la documentación de violencia sexual y de género, al menos 25 muertes en el contexto de las protestas y una total falta de transparencia, de rendición de cuentas, así como severos obstáculos en el acceso a la justicia. 

Quintero alertó sobre los crecientes “desiertos informativos” creados por el bloqueo sistemático de medios digitales y ataques contra la prensa que incluyen al menos 38 casos, 91 denuncias y 22 periodistas afectados, evidenciando una criminalización del oficio y el uso de tecnología de inteligencia para el acoso.

La experta dudó sobre las cifras oficiales de otorgamiento de libertades plenas con la Ley de Amnistía y señaló que “no se ha podido corroborar que se hayan liberado a 8,000 personas; lo que hemos comprobado es que son solo unos 180 los que han recuperado la libertad plena”.

 “Modelo de represión copiado”

Ana Piquer, directora para las Américas de Amnistía Internacional (AI), y el especialista Carlos Lusverti, coincidieron en que la estructura restrictiva de Venezuela sigue plenamente vigente y marcada por la impunidad en delitos graves como detenciones arbitrarias y desapariciones forzadas.

Piquer advirtió que la situación de Venezuela no es un caso aislado, sino que refleja un patrón de “leyes de clausura” que se replica con similitudes alarmantes en Cuba y Nicaragua, y que muestra tendencias peligrosas de acoso, estigmatización y asesinatos en otros puntos de la región.

“Este modelo busca que los Estados se excluyan del escrutinio internacional y debilita la resiliencia democrática, rompiendo el tejido social”, explicó la directora de AI.

Llamado a renovar el mandato de la ONU

Ante un panorama donde “es ingenuo pensar que las cosas están mejorando”, Amnistía Internacional hizo un llamado enérgico a la comunidad internacional para que se exija al gobierno de Nicolás Maduro permitir el acceso de la Misión de Determinación de Hechos al territorio venezolano y, de manera crucial, votar por la renovación de su mandato.

Los ponentes concluyeron que la documentación y los testimonios recabados por la ONU son la base fundamental e irremplazable para que en el futuro se puedan juzgar y sancionar los crímenes de lesa humanidad en el país. “Hoy más que nunca, con el espacio cívico cerrado, hace falta mantener el escrutinio sobre Venezuela”, finalizaron.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país 

Sobrevivir sin nevera ni empleo: así se ve la pobreza de ingresos desde la cima de La Vega

En el hogar de Josmely Vásquez no desayunan, fijo solo almuerzan. Si su esposo Jean Carlos Quevedo gana algún dinero en el día, lleva algo más para comer en la tarde. Más que nada compran arroz o harina de maíz para resolver. Pollo o carne consumen poco, por el costo y porque no tienen nevera. Si compran, es el equivalente en peso a uno o dos dólares. “A veces uno no tiene para comer, como para que la comida se eche a perder”, dicen.

De acuerdo con la última Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi 2025) de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), en uno de cada tres hogares en Venezuela los ingresos no son suficientes para satisfacer las necesidades alimentarias. Aunque los datos reflejan una ligera mejoría respecto a los años más duros de la crisis, el estudio indica que 76,5 % de los venezolanos se encuentran en situación de pobreza de ingresos, y 38,5 % están en pobreza extrema.

Para el profesor universitario y economista jefe de la firma consultora Think Anova, Omar Zambrano, aunque el país muestra algunas señales de recuperación, esta ha sido débil y de poca amplitud. “Ha sido limitado su impacto en términos de generar bienestar para las grandes mayorías”, señala.

Destaca que si bien los ricos en el país tienen niveles de riqueza similares a los de otras naciones, los pobres venezolanos son mucho más pobres que los pobres de la región. La porción del ingreso nacional que reciben los sectores menos favorecidos en Venezuela es inferior a lo que perciben los estratos pobres en otros países de Latinoamérica. Los salarios siguen profundamente deprimidos y la participación en la actividad económica también es baja.

Josmely y Jean Carlos están desempleados. Ambos, de 42 y 45 años de edad, hacen trabajos eventuales en lo que les salga. “Pues como nosotros no estudiamos”, justifica la mujer. Él a veces lava carros o “pica monte” en el sector B, en la cima de La Vega donde viven desde hace un año cuando armaron su vivienda con láminas de zinc. Ella limpia casas, pero la señora que suele contratarla la llamó por última vez en diciembre. “Me ha dicho, la situación está un poco difícil”.

Con la pareja viven cuatro de los siete hijos de ella, que aún son menores de edad: un varón de 17 años que dejó de estudiar y trabaja con una tía en el bulevar de La Vega; dos muchachas de 16 y 13 años que asisten al liceo; y una niña de 12, hija de Jean Carlos, que cursa sexto grado de primaria. Con ellos vive además la nieta de dos años de Josmely, hija de una de las adolescentes.

Josmely y Jean Carlos se instalaron en la cima de La Vega hace un año con su familia.
Josmely explica que los pocos ingresos que tienen son para alimentarse y para garantizar que sus hijas sigan en la escuela. Foto: María Gracia Lacruz.

Cuando no alcanza para la canasta alimentaria

A casi dos kilómetros de distancia, en el sector Sinaí de La Vega, Aurelia López de 62 años de edad cuida de sus nietos desde que su hija está en Ecuador: una niña de 10 años y dos varones de 13 y 17.

La madre les envía unos 50 dólares mensuales porque tiene trabajo de forma intermitente. “Me lo manda para la tarjeta y yo lo que hago es ir a medio comprar, porque no es un mercado que yo hago”, dice la abuela. También hace uso de la pensión. Con ellos vive otro hijo de Aurelia, que hace algunos trabajos por día como recoger la basura en la zona y cargar bombonas de gas para los vecinos. El nieto mayor, ante la situación, dejó el liceo y se puso a trabajar en un negocio.

De acuerdo con el último reporte del Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM), una familia de cinco integrantes necesitó en mayo más de 770 dólares para adquirir los productos de la canasta alimentaria.

El economista Omar Zambrano recuerda que aunque se han superado las dificultades de abastecimiento y hay productos en los anaqueles, las personas tienen cada vez más dificultad para adquirirlos porque los salarios no van al mismo ritmo del encarecimiento de esa canasta.

“Compro la harina pan más económica, las caraotas. Es raro cuando compro un pollo”, explica Aurelia. Cuando lo hace, asegura que lo rinde hasta cinco días, “de a pedacitos” y con aliños o papas. En momentos les ha tocado comer arroz solo. “Está bien que yo coma arepas sola, pero ellos no”, dice sobre a sus nietos. “Hay veces que para la niña no tengo los medios para comprarle la merienda, para decirle: ‘toma hija, llévate este juego, llévate esta galleta’. A veces se va sin comer”, cuenta.

Agradece que su nieta es beneficiaria del comedor comunitario que administra la Fundación Corazón de Titán en la zona. La organización busca garantizar al menos una comida al día a alrededor de 48 niños y niñas en situación de vulnerabilidad e incluso diagnosticados con desnutrición. También les dan un refuerzo educativo.

Otro hallazgo de la Encovi es que, aunque históricamente el Programa de Alimentación Escolar (PAE) había mostrado un alcance más alto entre los estudiantes en condición de pobreza extrema, hubo un retroceso: dentro de este grupo la cobertura cayó del 72 % en 2023 al 63 % en 2025. Por eso, el estudio recomienda que se garantice a diario “al menos una comida completa con el adecuado balance nutricional”, particularmente entre niñas, niños y adolescentes que viven en hogares muy vulnerables.

Aurelia López le ha pedido a su hija que regrese de Ecuador. Cree que si se ayudan juntas aquí en Venezuela les irá mejor | Foto: María Gracia La Cruz.

Distorsiones en los programas de asistencia del Estado

El estudio también revela que las bolsas de alimentos de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) han perdido alcance. La cobertura cayó del 88,9 % en 2024 (8,17 millones de hogares) al 81,7 % en 2025 (7,63 millones de hogares).

Además, detallan que el decil 5 —estrato socioeconómico medio— registró un repunte en la recepción del beneficio, escalando al 91,1 %. Sin embargo, en el decil 1 —el 10 % de la población con menores ingresos—, la cobertura se ubicó en un 84,2 %.

Más de la mitad de quienes la reciben argumentaron que la distribución se hace cada dos o tres meses. Josmely explica que la última bolsa les llegó en diciembre de 2025. Mientras Aurelia solo recuerda que ha llegado una sola vez este año; ella señala que lo que trae representa una ayuda.

La investigación de la UCAB recomienda replantear el funcionamiento de los CLAP y “concentrar la distribución en zonas del país con problemas de abastecimiento de alimentos, determinar la regularidad y mejorar el contenido de las bolsas”.

El informe también advierte que existe una distorsión en el sistema de bonificaciones monetarias y que el actual esquema de transferencias directas desprotege a los más necesitados: los hogares en situación de pobreza extrema percibieron un promedio de 26,4 dólares mensuales por esta vía, mientras que las familias no pobres recibieron una media de 53,3 dólares, es decir, el doble del beneficio.

La brecha se agravó por la salarización de los bonos para los empleados públicos, por lo que proponen redefinir el sistema de protección social y corregir las inequidades en la asignación de recursos. Instan al Estado a mejorar los sistemas de elegibilidad para el otorgamiento de los bonos, y asegurar que los fondos públicos se dirijan prioritariamente a quienes no pueden cubrir sus necesidades básicas.

El economista Omar Zambrano insiste, no obstante, en que “no hay sustituto para los ingresos laborales”, porque ese es el insumo más importante para las familias en cualquier parte del mundo. Advierte que parte del problema es que los sectores que se han reactivado, como el comercio y los servicios de las zonas urbanas, son considerados “de baja productividad”, que no emplean a demasiada gente y que contratan a personal joven, con poca experiencia, al que le pagan poco.

Aurelia dice que le gustaría que las autoridades la ayudaran con un refrigerador para trabajar vendiendo refrescos o helados, o con una lavadora, así sea usada, porque con eso ofrece lavar la ropa de los vecinos por un pago. Comenta que le han salido trabajos con cuidar a un señor mayor, pero necesitaban que se quedaran en la vivienda y ella teme dejar sola a su nieta porque está creciendo, “está bonita” y “hay mucho sinvergüenza por ahí”.

Josmely y Jean Carlos afirman que si pudieran hablar con alguna autoridad también pedirían que les ayuden a conseguir un buen empleo.

En la escuela de la hija de Josmely y Jean Carlos es intermitente el programa de alimentación escolar | Foto: María Gracia Lacruz.

Otras carencias que impactan en la pobreza

La Encovi también reporta el Índice de pobreza multidimensional (IPM), un enfoque que plantea que la pobreza no se limita solo a la falta de ingresos económicos, sino a la acumulación de carencias en aspectos claves de la vida como los servicios públicos, el empleo, la vivienda y la educación.

Indican que 55 % de los hogares en el país viven en situación de privación. Aunque los ingresos son la dimensión que suele tener más peso en el cálculo, ha venido disminuyendo. El componente de los servicios públicos, por otro lado, ha elevado su participación en la pobreza total, al igual que ocurre con la vivienda y la educación.

Zambrano recuerda que en el país no solo hubo una caída brutal del ingreso entre 2013-2021, sino que al mismo tiempo colapsó la capacidad del Estado de ofrecer una red de protección social y de servicios públicos medianamente de calidad. “Fue como una tormenta perfecta”, dice.

En la vivienda improvisada de Josmely les llega agua tres veces a la semana. De resto se bandean con un tanque y pipotes de refresco. Luz tienen gracias a un vecino. Actualmente no tiene una puerta segura, por lo que confían en su perro, Toby, para que resguarde sus pertenencias cuando ellos no están.

Aurelia, en su casa con un piso de tierra compactada, paredes de bloques sin frisar, y otras paredes internas con láminas de zinc o asbesto, expresa que le gustaría adquirir unos bloques y sacos de arena para mejorar sus condiciones. De hecho, dijo que ya tiene preparadas dos cartas para la alcaldesa Carmen Meléndez ya que en la comunidad esperan por ella para inaugurar un módulo de salud en la zona. Le gustaría que pudieran ayudarle con esos materiales o con los insumos para trabajar.

Ambas familias reconocen el valor de la educación e instan a los niños a permanecer en la escuela, aún en medio de las dificultades. Así le dice la abuela a su nieta menor: “No te quedes ahí en el aparato, sigue estudiando. Echa para adelante, eso es lo que yo les voy a dejar”.

Aurelia López, habitante del sector Sinaí en La Vega.
Aurelia López añora vivir en mejores condiciones, como otros familiares. Dice que aún quiere trabajar, pero debe cuidar a sus nietos | Foto: María Gracia Lacruz.