La cantante colombiana Shakira instó este 13 de julio a aumentar el apoyo internacional a un fondo educativo destinado a los niños afectados por los terremotos registrados en Venezuela el pasado 24 de junio, una iniciativa que busca ayudar a recuperar espacios de aprendizaje y garantizar la continuidad educativa en las zonas golpeadas por la emergencia.
La propuesta se enmarca en los esfuerzos del Fondo FIFA Global Citizen Education, que anunció recursos para apoyar a estudiantes y docentes afectados por los sismos, mientras organismos humanitarios y organizaciones venezolanas alertan sobre las consecuencias que la tragedia tendrá en miles de niños, niñas y adolescentes.
Unicef informó que los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 afectaron comunidades de Caracas y de los estados Aragua, Carabobo, Falcón, La Guaira y Miranda. El organismo señaló que aproximadamente 1,8 millones de personas, entre ellas 680 000 niños y niñas, requieren asistencia humanitaria por la emergencia.
En el ámbito educativo, reportes recopilados por organizaciones vinculadas a la protección de la infancia advierten daños en centros escolares que podrían dificultar el retorno seguro a clases. Un balance difundido por la Agencia de Periodistas Amigos de la Niñez y la Adolescencia (Agencia PANA), brazo de investigación de Cecodap, señala que al menos 900 escuelas en 9 estados del país están afectadas debido a los terremotos. Mientras tanto, continúan las inspecciones técnicas para determinar el alcance de los daños.
La organización también alertó de que la emergencia no solo implica daños materiales, sino también riesgos de separación familiar, afectaciones emocionales y vulneraciones de derechos. El informe, elaborado con base en reportes públicos, información hospitalaria y seguimiento de campo entre el 24 y el 26 de junio, identificó casos de niños, niñas y adolescentes fallecidos, heridos, desaparecidos, evacuados y rescatados en siete entidades: La Guaira, Distrito Capital, Aragua, Carabobo, Falcón, Miranda y Yaracuy.
La organización destacó que la respuesta debe incluir atención psicosocial, mecanismos de reunificación familiar y garantías para que los menores puedan regresar a escuelas seguras. Además de los daños en infraestructura, especialistas advierten que la interrupción prolongada de las clases puede profundizar problemas que ya afectan al sistema educativo venezolano, al dejar a estudiantes fuera de sus rutinas escolares y aumentar las brechas de aprendizaje.
Apoyo global
A la campaña también se han sumado personalidades internacionales como el cantante Charlie Puth, el músico venezolano Danny Ocean, el chef Marcus Samuelsson, el presidente de Zambia, Hakainde Hichilema, la vicesecretaria general de Naciones Unidas, Amina Mohammed, y el premio Nobel de la Paz Kailash Satyarthi.
La iniciativa cuenta además con el respaldo de una carta abierta firmada por una coalición internacional de antiguos jefes de Estado, líderes mundiales y filántropos, que insta a gobiernos, empresas y ciudadanos a contribuir al Fondo FIFA Global Citizen Education para garantizar el acceso a la educación.
Shakira llamó a gobiernos y organismos internacionales a sumar esfuerzos para que los niños y niñas afectados puedan recuperar su derecho a la educación y evitar que las consecuencias de la emergencia sísmica tengan efectos prolongados sobre una generación de estudiantes.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
La urgencia de brindar ayuda tras los terremotos del 24 de junio se impuso a la rutina. Ángel Moreno, un joven 26 años, oriundo del estado Táchira y residenciado en Caracas desde hace años, ha sido uno de los miles de jóvenes que pausaron su vida personal para ayudar a las personas afectadas por el desastre.
El día de los sismos, resguardado en casa de unas amigas, experimentó una profunda ansiedad. La certeza de que el tiempo corría en contra de los sobrevivientes lo movilizó de inmediato.
Al día siguiente, compró unos panes, reunió tres bolsos con ropa que guardaba de donaciones anteriores y agarró camino hacia las zonas afectadas en un vehículo que colaboró con el traslado. Su objetivo inicial era Los Palos Grandes, pero las circunstancias lo llevaron hacia La Guaira, la zona más afectada por los terremotos.
El primer contacto con la magnitud del desastre
Ángel llegó a Catia La Mar el 25 de junio sin ningún equipo de protección; solo pudo comprar un tapabocas. Una vez en la zona entendió la verdadera escala del desastre. En el “Hospitalito” la emergencia sanitaria se le hizo evidente al ver el estado de los pacientes. Jóvenes de su misma edad presentaban heridas graves y estaban severamente afectados por lo ocurrido.
“Les di los sándwiches en las manos y les ví las caritas rotas, las piernas vendadas… muchachos de mi edad en pañales, ¿sabes? Y dejé la ropa allí y me fui caminando hasta Playa Grande”, relató en entrevista con Runrun.es.
Se dirigió a ese sector motivado por los reportes en redes sociales que advertían sobre la falta de asistencia. El recorrido por las calles de Catia La Mar lo enfrentó a un panorama de desolación y estructuras colapsadas. Ante la percepción de que la ayuda institucional no llegaba a los puntos críticos, consideró que, por su propia condición física, podría ser útil para las labores de búsqueda.
“Yo sé que yo tengo fuerza, que tengo un cuerpo ágil, estoy sano, que no me pasó nada. Afortunadamente, en este terremoto estuve seguro, y siento que no es casualidad, porque si estoy bien, (…) si tengo un cuerpo que puedo utilizar para ayudar a otros, ¿por qué no?”, dijo.
Ángel Moreno acudió a las labores de rescates al día siguiente del doblete sísmico sin tener equipos de protección
Labores de búsqueda sin amparo institucional
El primer punto de intervención directa fue una de las torres de las Residencias Belo Horizonte. “Ese primer día solo éramos voluntarios y las personas que vivían allí”, relató Moreno, quien destacó la ausencia de bomberos, policías o personal de Protección Civil en las horas más cruciales posteriores al sismo.
La demanda de los familiares de las víctimas determinó la continuidad de las jornadas de búsqueda, a pesar de los riesgos estructurales y de la falta de implementos de seguridad. Ángel ingresó en espacios reducidos con desprendimientos constantes de escombros para verificar la presencia de personas atrapadas.
Al descender de la edificación, los residentes solicitaban nuevas inspecciones en niveles específicos donde presumían que se encontraban sus allegados. “A pesar de que ya había revisado, era como, ‘no importa, vuelvo a subir y vuelvo a buscar”, señaló.
Contrastes institucionales y colapso logístico
La dinámica en el terreno expuso diferencias en el despliegue de las autoridades según la localidad. Mientras que en Caracas –donde también colaboró en labores de rescate– se observaba el uso de maquinaria pesada y una presencia coordinada de rescatistas, bomberos y delegaciones extranjeras, en La Guaira la situación inicial estuvo marcada por el colapso logístico.
El incremento del tránsito hacia el litoral central en los días posteriores al doblete sísmico generó un embotellamiento que dificultó el acceso de los suministros y los equipos especializados. En sus palabras, la movilización fue tan masiva que “entorpeció la ayuda, porque colapsó La Guaira”.
En el contexto de los rescates no ejecutados por entes oficiales o institucionales, se presentaron interrupciones por parte del personal oficial en las zonas de escombros. Moreno describió situaciones específicas en Macuto donde las labores de recuperación de cuerpos fueron detenidas momentáneamente por funcionarios públicos con fines de registro fotográfico.
“Yo estoy metido en un hueco donde hay un cadáver al lado mío, un hueco inaccesible (…) y llega un funcionario a sacarme. Me pasó dos veces. El funcionario me sacaba para meterse, tomar unas fotos y se iba”, contó. Añadió que las expectativas del equipo de voluntarios era que los uniformados ayudaran, pero se retiraban del sitio tras obtener las imágenes.
El impacto de la cercanía y las pérdidas personales
La labor comunitaria adquirió una dimensión distinta cuando se trasladó al entorno cercano. Ángel acompañó a un amigo hasta el edificio donde este residía, en el piso nueve, con la misión inicial de encontrar a su mascota. Durante el ingreso a los niveles inferiores de la estructura dañada, recolectó artículos personales y fotografías familiares antes del arribo de su allegado.
“Fue muy complejo porque, claro, yo soy el que entra a los escombros y el que manipula. Me afectó mucho el olor a descomposición (…). Yo me he ido acostumbrando a los diferentes olores de descomposición desde el día uno hasta ese momento, porque el primer día olía a sangre fresca y los demás días se percibía una descomposición progresiva”, relató.
El hallazgo de la mascota de su amigo confirmó lo que se temían, en un entorno donde las labores de extracción total resultaron inviables debido a las condiciones del colapso. Posteriormente, ambos ascendieron al apartamento para asegurar bienes personales ante el riesgo latente de saqueos en la zona.
Ángel Moreno recupera pertenencias en el edificio donde vivía su amigo
La jornada concluyó con palabras de apoyo y acompañamiento emocional para su amigo ante la pérdida total de la vivienda. “Fue un pequeño espacio, un pequeño momento de decirle como ‘okay, despídete de este espacio, agradécele porque este fue tu hogar”, recordó Moreno.
Para Ángel, fue duro ver a su amigo “quebrarse porque lo acababa de perder todo y se tenía que ir de ese lugar”. Darle ese abrazo, estar con él y tratar de sacarle una sonrisa fue fuerte: “Porque cuando es una persona que no conoces, igual lo haces, pero cuando es un amigo se siente diferente”.
Alteración de la rutina y el costo de la ayuda
El impacto de la contingencia transformó la cotidianidad de Ángel. Los traslados diarios en moto hacia La Guaira y la compra de insumos médicos básicos fueron costeados principalmente con recursos propios, complementados después por donaciones.
Esta dedicación exclusiva generó la suspensión temporal de sus rutinas de entrenamiento físico, afectó el cumplimiento de sus compromisos laborales remotos y generó repercusiones en el manejo de su bienestar personal.
Los días en los que se ha quedado en Caracas no los ha usado para descansar, sino para apoyar en el centro de acopio de la iglesia San Bernardino de Siena en Caracas. Diariamente despierta pensando en ayudar, bien sea yendo a La Guaira o al centro de acopio.
Su vida ha cambiado completamente. “Antes de esto yo era como Ángel, el chico que entrena todos los días, el que tiene su trabajo en un proyecto de salud de prevención de VIH, que trabaja también los fines de semana en su trabajo remoto en casa”, detalló.
Ángel Moreno en labores de rescate en La Guaira
A pesar del agotamiento acumulado y de las recomendaciones de su entorno para pausar las actividades, el compromiso con los afectados se mantiene vigente debido a las carencias estructurales que persisten en las comunidades.
“Quizás, en algún momento, todos como venezolanos retomaremos nuestras vidas, pero eso no va a borrar lo que pasó. Y no va a borrar que la necesidad va a seguir existiendo”, concluyó.
Puede ver la entrevista completa a continuación:
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
La cifra de fallecidos por el doblete sísmico del pasado 24 de junio ascendió a 4561 personas, según datos publicados por Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional oficialista, en su cuenta de Telegram.
Este balance, correspondiente al lunes 13 de julio, mantiene la cifra de heridos sin variación desde hace días, en 16 740. Asimismo, señala que 6462 personas han sido rescatadas, otras 17 907 quedaron sin vivienda, y han sido atendidas 128 324 familias.
En cuanto a las personas que requirieron atención médica, Rodríguez informó que un total de 33 085 pacientes fueron atendidos en centros de salud.
Refugios, alimentos y rescatistas
Con respecto a los campamentos transitorios, el reporte publicado por Rodríguez indica que hay 107 instalados, los cuales albergan a 20 231 personas. Según los reportes que publica Héctor Rodríguez, vicepresidente sectorial para el Socialismo Social y Territorial, a la fecha hay 40 campamentos en Caracas, 28 en La Guaira, 20 en Miranda y 10 en el estado Aragua.
De acuerdo con el balance que difundió Jorge Rodríguez, se han distribuido 10 063 toneladas de alimentos y un total de 19 676 197 litros de agua. Además, se mantienen desplegados 2471 rescatistas internacionales, 30 989 funcionarios nacionales y 30 692 voluntarios que están en las zonas afectadas por el desastre.
Hasta este lunes 13 de julio, según las cifras que publica el interinato, se han registrado 1254 réplicas del doblete sísmico y 856 edificios resultaron afectados, de los cuales 190 colapsaron en su totalidad.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
El magnífico artículo de Soledad Morillo Belloso, El pecado del silencio, nos obliga a mirar más allá de las imágenes del desastre. No basta con llorar a las víctimas ni con contabilizar edificios derrumbados. Hay que preguntarse por qué cayeron.
Un terremoto es una tragedia natural. Que un edificio se desplome puede no serlo (al menos la mayoría de las veces, diría yo).
Si las investigaciones demuestran que hubo estructuras mal calculadas, materiales de inferior calidad, modificaciones ilegales, inspecciones complacientes o permisos obtenidos mediante corrupción, entonces la responsabilidad dejará de ser geológica para convertirse en humana.
Durante años, demasiados venezolanos aprendimos a convivir con una palabra terrible: “coima”. Se pagaba para obtener permisos, para acelerar trámites, para cerrar los ojos frente a irregularidades. En la construcción, esa corrupción no producía únicamente sobreprecios: podía costar vidas.
Cada cabilla que se dejó de colocar, cada saco de cemento sustituido por materiales de menor calidad, cada plano alterado, cada inspección firmada sin verificaciones reales, cada funcionario que convirtió su sello en mercancía, fue una apuesta contra la vida de familias enteras.
Es verdad, como señala Soledad, que el silencio también tiene víctimas. Pero hay una responsabilidad más profunda aun: la de quienes participaron, por acción o por omisión, en un sistema que convirtió la corrupción en método de construcción.
No hablo de condenas colectivas. Sería tan injusto como irresponsable. Venezuela cuenta con extraordinarios ingenieros, arquitectos, calculistas e inspectores que ejercieron y ejercen su profesión con una ética ejemplar. Precisamente por respeto a ellos, es indispensable separar a los profesionales íntegros de quienes, si las investigaciones así lo establecen, utilizaron sus conocimientos para avalar irregularidades o aceptaron mirar hacia otro lado.
La justicia no puede detenerse en los contratistas. Debe recorrer toda la cadena de responsabilidades. Quién diseñó, quién calculó, quién construyó, quién supervisó, quién inspeccionó, quién aprobó y quién cobró para aprobar. Nadie debería quedar al margen si incumplió deliberadamente el deber de proteger vidas humanas.
La casa de mis padres fue construida en 1968. Nosotros vivíamos al lado, en la casa de mis abuelos. Presenciamos todo el proceso de construcción. El ingeniero encargado de la obra era el querido Alejandro Loynaz. Venía todos los días. Y recuerdo también que, al menos un par de veces porque yo los vi, se presentaron los inspectores del MOP (Ministerio de Obras Públicas) a revisar la obra. Yo hoy vivo en esa casa, 59 años después, y no sufrió ni un rasguño.
Porque una firma no es tinta sobre un papel. Es una garantía de seguridad. Un sello oficial no es un trámite administrativo. Es un compromiso con la vida de quienes habitarán ese edificio durante décadas.
Las familias que hoy lloran a sus muertos merecen algo más que condolencias. Merecen la verdad. Merecen saber si esas muertes pudieron evitarse. Y, si hubo corrupción, negligencia grave o fraude, merecen que los responsables respondan ante la justicia con todo el peso de la ley.
La reconstrucción de Venezuela no comenzará cuando se levanten nuevos edificios. Comenzará cuando entendamos que ningún profesional, ningún empresario y ningún funcionario puede enriquecerse poniendo en riesgo la vida de otros sin afrontar las consecuencias.
La tierra ya hizo su juicio.
Ahora le corresponde a la justicia hacer el suyo. ¿Lo hará?
El doblete sísmico que sacudió la región centro-norte de Venezuela el pasado 24 de junio no solo dejó centenares de estructuras derrumbadas y casi 5000 fallecidos, también dejó al descubierto el colapso operativo de un Estado que no logró activar su sistema de respuesta en las horas más críticas.
Mientras la tierra intentaba estabilizarse de dos sacudidas letales de 7,2 y 7,5 grados, el silencio oficial se expandió como las mismas ondas sísmicas y se manifestó en la parálisis de la acción local y regional durante las primeras 72 horas, conocidas como “la hora de oro” para el rescate de sobrevivientes.
En entrevista para Runrun.es, el general retirado Antonio Rivero, quien hasta 2008 fue director Nacional de Protección Civil en Venezuela, aseguró que el “sistema de gestión de desastres falló por completo en las primeras 48 horas”.
Rivero precisó que, al igual que muchas edificaciones, la gestión institucional quedó reducida a anuncios tardíos, asuntos burocráticos y cuerpos de seguridad enfocados en el control territorial antes que en la asistencia de las víctimas y la distribución oportuna de la ayuda humanitaria.
El exdirector de Protección Civil, explicó que el tratamiento de este desastre natural debió ser completamente distinto a como ocurrió. Su planteamiento se basa íntegramente en lo que dictan los protocolos internacionales y la Ley venezolana de Protección Civil.
Según Rivero, apenas ocurre un sismo de esta magnitud, el director nacional de Protección Civil a cargo debe comunicarse de inmediato con el presidente, activar el sistema Nacional de Protección Civil y ordenar el despliegue masivo de bomberos, Protección Civil y demás cuerpos de seguridad; pero nada de esto ocurrió en la “hora de oro”.
Para el ingeniero, la Fuerza Armada debía ser el músculo logístico del sistema con la coordinación y transporte de maquinaria pesada, ingeniería de combate, hospitales de campaña, transporte, energía, comunicaciones. Sin embargo, se usó para la contención y control del orden público, bloquear accesos y restringir el trabajo de rescatistas, periodistas y organizaciones civiles.
Antonio Rivero destacó que en las primeras horas posteriores al terremoto se debieron evaluar los daños y necesidades; entre las primeras tres y seis horas se debió hacer la solicitud de ayuda internacional y declarar la emergencia de inmediato.
A continuación las cinco claves de por qué falló la gestión de desastres en Venezuela:
Falta de preparación sísmica
A juicio de Antonio Rivero el desastre del terremoto comenzó mucho antes del 24 de junio, cuando no se preparó a la población venezolana en materia antisísmica.
El exdirector de Protección Civil aseguró que el Estado venezolano falló en su tarea de informar qué hacer antes, durante y después de un sismo. También en que no se elaboró un plan de respuesta inmediata o, si se hizo, no se puso en práctica.
Fallas estructurales
Rivero enumeró una cadena de fallas que, a su juicio, agravaron el impacto del doblete sísmico, entre ellas, centenares de construcciones vulnerables por fallas en el diseño, uso de materiales y ausencia de estudios de suelo, especialmente en complejos urbanísticos desarrollados por el gobierno de Hugo Chávez y Nicolás Maduro bajo la bandera de la Misión Vivienda.
El experto recalcó que el estado La Guaira tiene apenas dos o tres estaciones de bomberos para atender a más de 400 000 personas, lo que calificó de “irrisorio”.
Señaló también que el cuerpo de Protección Civil en la entidad está “debilitado” y carece totalmente de equipos, y la dirección estadal es “muy pequeña” para enfrentar un desastre de esta magnitud.
Fallas comunicacionales y ausencia de liderazgo
El exdirector de Protección Civil criticó que el actual director de Protección Civil no apareciera públicamente para informar, llamar a la calma y coordinar voluntarios ante semejante desastre.
Además, cuestionó que Funvisis esté dirigida por un militar sin formación en geología. “Es como poner a un general de jefe de cirugía sin ser cirujano”, señaló.
Rivero destacó que los efectos de esta emergencia se pudieron mitigar si el gobierno hubiera hecho caso al informe JAICA realizado en 2005 por la Agencia de Cooperación Japonesa que advertía el riesgo sísmico y recomendaba reforzar estructuras y aplicar normas de construcción antisísmica. “En 20 años no se hizo prácticamente nada”, aseguró.
Contención vs. logística humanitaria
El exdirector de Protección Civil resaltó que un punto de debate impostergable para los expertos civiles y militares radica en el empleo de la Fuerza Armada Nacional (FAN).
Según Rivero, en cualquier Estado normal, la institución militar representa el músculo de apoyo logístico, posee la ingeniería de combate, los sistemas de energía de campaña, iluminación, las comunicaciones resilientes, los hospitales de campaña, el transporte y la maquinaria pesada, la capacidad de puentes aéreos y marítimos y, muy fundamentalmente, la mano de obra masiva con disciplina bajo órdenes operativas para el apoyo humano en labores de rescate y salvamento.
En Venezuela, durante las primeras 48 horas, este músculo se empleó según una doctrina de seguridad del Estado (régimen) y no de seguridad humana.
Operar bajo una doctrina
Otra falla medular que describe Rivero es que en las primeras horas hubo “total ausencia de una Evaluación de Daños y Análisis de Necesidades (EDAN) de carácter técnico e integral”.
“En un desastre, el EDAN es la brújula del comandante del incidente; determina qué recursos van a dónde y qué tipo de ayuda internacional se solicita”, dijo Rivero.
Agregó que las decisiones de despliegue se guiaron por el flujo fragmentado de las redes sociales o inspecciones visuales superficiales.
Rivero aseguró que lo ocurrido en Venezuela demuestra que la combinación de centralismo político, la enajenación pública, el sectarismo ideológico, la desinversión técnica y la transformación de los cuerpos de salvamento en órganos de control de orden público es una fórmula que multiplica las bajas de un desastre de origen natural.
El exfuncionario afirmó que “la doctrina operacional observada durante las primeras 48 horas privilegió funciones asociadas al control y aseguramiento territorial sobre el despliegue masivo de capacidades logísticas y humanitarias”.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
Dieciocho días después de los terremotos que devastaron La Guaira y otras zonas del centro‑norte del país, decenas de familias siguen buscando a sus seres queridos que —según testigos, voluntarios y rescatistas— fueron vistos con vida y ahora están desaparecidos porque no aparecen en hospitales, refugios ni en los registros oficiales.
Una nota del portal web El Pitazoseñala que la ausencia de un sistema unificado de información y la falta de una investigación formal mantienen abiertas preguntas sobre lo ocurrido en las primeras horas de la emergencia.
El caso de Cristina Margarita Ramos —la “señora del patuque”— fue el primero en visibilizar el patrón: rescatada con vida, atendida en el sitio y trasladada en ambulancia, pero desaparecida desde su presunto ingreso al Hospital Naval Dr. Raúl Perdomo Hurtado, en Catia.
Las imágenes muestran cómo fue extraída con vida de entre los escombros, recibió atención médica en el lugar y posteriormente fue trasladada en una ambulancia privada al Hospital Naval. Sin embargo, 18 días después, su familia continúa sin conocer su paradero.
😔Venezuela conoció a Cristina Margarita Ramos por un video que se hizo viral tras los terremotos del 24jun.
Mientras permanecía atrapada entre los escombros, bromeó sobre el «patuque» de polvo en su rostro y conversó con los rescatistas antes de ser sacada con vida.
Durante el día, Luis Peña ayuda a remover escombros con la esperanza de encontrar algún indicio de vida y también publica videos en redes sociales pidiendo información sobre sus hijos, Mateo y Mathías, gemelos de tres años de edad. Los niños se encontraban con su abuela, Maite Fermín, en la torre OPP-25 de Tanaguarena, cuando el edificio colapsó.
Peña relató que un voluntario que participó en las labores de rescate asegura haber extraído con vida a los dos niños y a su abuela durante el segundo día de operaciones. Desde entonces comenzó otra búsqueda.
El padre de los gemelos mantiene contacto con ese rescatista, quien —afirma— sostiene la misma versión desde el principio: los niños fueron trasladados inicialmente al Seguro Social de La Guaira y posteriormente enviados a Caracas. Pero nunca aparecieron.
Maira Graterol no aparece
Desde el primer día, la familia de Maira Alejandra Graterol Paredes ha reconstruido una historia a partir de testimonios. No tienen un registro hospitalario. No tienen un acta de ingreso. No tienen una autoridad que les confirme qué ocurrió. Lo que sí tienen son personas que aseguran haberla visto con vida.
Maira Graterol, odontóloga del IND, vista con vida por vecinos y trasladada al Hospitalito de La Soublette, está ausente en todas las listas.
Carlos Manuel: desapareció después de llegar a un centro de salud
La historia de Carlos Manuel Martínez es distinta. A diferencia de otros casos, Manuel —como lo conocen familiares y amigos— no quedó atrapado bajo los escombros. Tiene 35 años. Es vendedor de pescado en las playas de Macuto. Vive en Mare Abajo con su familia y los terremotos lo sorprendieron en el bloque 3 del sector donde residía.
En medio de la emergencia sufrió una convulsión. Un primo de su esposa lo trasladó hasta el ambulatorio del Teleférico de Pariata. Allí fue atendido, pero desde entonces nadie volvió a verlo.
«Lo hemos buscado en todos los hospitales de La Guaira, y Caracas, en clínicas, en Los Silos, en la morgue improvisada, en la de Bello Monte… en todos lados. No aparece», contó a El Pitazo su prima, Julissa García Martínez.
Las familias reconstruyen por su cuenta los últimos movimientos de sus seres queridos, las autoridades han concentrado sus esfuerzos en actualizar el balance oficial de víctimas y atender a los damnificados, mientras son lo civiles quienes ahora avanzan en la recuperación de cuerpos que permanecen bajo los escombros.
Sin embargo, ninguna institución del Estado ha informado sobre la apertura de una investigación para esclarecer las denuncias de familiares que aseguran que sus parientes fueron vistos con vida tras los rescates y posteriormente desaparecieron del sistema de atención.
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Este domingo, 12 de julio, el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, informó que la cifra de fallecidos tras el doblete sísmico del pasado 24 de junio pasó de 4333a 4490 en solo 24 horas.
En el balance ofrecido a través de una imagen difundida en su cuenta en Telegram, Rodríguez precisó que la cifra de heridos y de rescatados, 16 740 y 6462, respectivamente, se mantienen sin variación desde el día de ayer, 11 de julio.
Según Rodríguez, un total de 120 794 familias han sido atendidas, 108 permanecen en campamentos transitorios, 19 583 en campamentos y 17 907 personas no tienen viviendas.
El parte oficial también señala que 856 edificios fueron afectados y 190 colapsaron, mientras que se han registrado más de 1200 réplicas.
La cifra ausente
La gran ausente en el balance oficial sigue siendo la cantidad de desaparecidos. La última vez que el gobierno informó acerca de esta cifra fue el pasado 26 de junio, cuando el presidente de la AN precisó que los equipos de rescate trabajaban en la localización de 172 personas confirmadas como atrapadas bajo los escombros.
A partir del sábado 27 de junio de 2026, el Ejecutivo no volvió a mencionar la cantidad de desaparecidos tras el doblete sísmico que afectó en gran medida a La Guaira y Caracas.
Dos días después de los terremotos, el secretario adjunto de Asuntos Humanitarios de la ONU, Tom Fletcher, calificó de “aterradoramente creíble” el cálculo de que más de 50 000 personas seguían sin se localizadas bajo los escombros o incomunicadas.
En rueda de prensa realizada este sábado 11 de julio, Rodríguez, al ser cuestionado sobre la cifra de desaparecidos, señaló que “no pueden trabajar en base a especulaciones” y que la única cifra “cierta” es la de personas fallecidas.
Añadió que divulgar un número de desaparecidos sin confirmación podría generar información errónea.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
El despliegue de la respuesta de asistencia del Gobierno de El Salvador en el territorio venezolano incluye también el establecimiento de un hospital de campaña, diseñado especialmente para brindar atención médica de primer nivel a la población afectada. A través de sus redes sociales oficiales, el presidente Nayib Bukele indicó que la iniciativa forma parte de una distribución logística que busca cooperar de manera directa con las comunidades más vulnerables que requieren de atención médica.
La estructura hospitalaria temporal fue acondicionada para dar respuesta continua a la emergencia y garantizar la atención médica óptima a los ciudadanos. Así, el Estado salvadoreño reafirma su compromiso de brindar el máximo apoyo durante las operaciones en el territorio nacional.
Atención médica y servicio veterinario
Una de las características principales de este hospital de campaña son sus horarios y modalidades de asistencia para poder garantizar la mayor cobertura posible. De igual manera, el área destinada a la atención médica de las personas se mantendrá abierta durante las 24 horas del día.
La misión salvadoreña también incorporó en este hospital provisional un servicio de atención veterinaria especializado y enfocado en dar resguardo y cuidados médicos a las mascotas afectadas por los terremotos. Funcionará en el horario de 8:00 de la mañana hasta las 6:00 de la tarde, para consultas y tratamientos derivados de afecciones derivadas de la tragedia.
Hemos establecido un hospital de campaña en Venezuela para brindar atención médica de primer nivel. Además, contamos con un servicio de veterinaria para atender a los peluditos.
Estaremos abiertos las 24 horas para la atención de personas y de 8am a 6pm para la atención de… pic.twitter.com/HVEskATFty
Para facilitar el acceso de las víctimas y afectados, el centro de atención se instaló en La Guaira, específicamente en Catia La Mar, en la avenida Principal de Playa Grande, justo detrás del Colegio Carlos Escarrá y frente al restaurante Rompeolas.
Los equipos de ayuda humanitaria de El Salvador buscan enfocar de forma ordenada la recepción de pacientes y la revisión veterinaria en una de las zonas que mayor acompañamiento demanda luego de los terremotos. Se espera que las familias damnificadas conozcan los puntos exactos de asistencia gratuita y especializada disponibles para el resguardo de la salud humana y animal.
— Noticias Menotty NM (@NoticiasMenotty) July 12, 2026
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.